scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El debate contemporáneo sobre la creación del dinero.

Gómez Bustamante, Belén

Abstract

Este trabajo aborda el debate contemporáneo sobre la creación del dinero bancario. El objetivo principal es exponer las diferentes teorías económicas sobre el proceso de creación de dinero con especial referencia al sistema de reserva fraccionaria, así como analizar el papel que juegan los bancos comerciales y los bancos centrales según los diferentes enfoques monetarios, además de las herramientas que poseen para influir en la oferta monetaria. En el trabajo se comparan las dos teorías más extendidas mostrando las divergencias entre ambas: el modelo ortodoxo del multiplicador monetario y la teoría moderna de la creación de crédito. Se concluye que es necesario comprender el real funcionamiento del sistema bancario para la aplicación, por parte de las autoridades, de las políticas reguladoras más adecuadas para reducir los riesgos asociados a las prácticas bancarias. Puesto que la creación de dinero bancario es esencial para el crecimiento económico, su expansión descontrolada puede llevar a la inestabilidad del sistema.

Full text

1 Resumen Este trabajo aborda el debate contemporáneo sobre la creación del dinero bancario. El objetivo principal es exponer las diferentes teorías económicas sobre el proceso de creación de dinero con especial referencia al sistema de reserva fraccionaria, así como analizar el papel que juegan los bancos comerciales y los bancos centrales según los diferentes enfoques monetarios, además de las herramientas que poseen para influir en la oferta monetaria. En el trabajo se comparan las dos teorías más extendidas mostrando las divergencias entre ambas: el modelo ortodoxo del multiplicador monetario y la teoría moderna de la creación de crédito. Se concluye que es necesario comprender el real funcionamiento del sistema bancario para la aplicación, por parte de las autoridades, de las políticas reguladoras más adecuadas para reducir los riesgos asociados a las prácticas bancarias. Puesto que la creación de dinero bancario es esencial para el crecimiento económico, su expansión descontrolada puede llevar a la inestabilidad del sistema. Palabras Clave: creación de dinero; dinero bancario; reserva fraccionaria; depósitos; multiplicador monetario; crédito; política monetaria. 2 Abstract This paper addresses the contemporary debate on the creation of bank money. The main objective is to expose the different economic theories about the process of money creation with special reference to the fractional reserve system, as well as to analyze the role played by commercial banks and central banks according to different monetary approaches, as well as the tools they possess to influence the money supply. The paper compares the two most widespread theories showing the divergences between them: the orthodox model of the monetary multiplier and the modern theory of credit creation. It is concluded that it is necessary to understand the real functioning of the banking system for the authorities to apply the most appropriate regulatory policies to reduce the risks associated with banking practices. Since the creation of bank money is essential for economic growth, its uncontrolled expansion can lead to system instability. Keywords: money creation; bank money; fractional reserve; deposits; monetary multiplier; credit; monetary policy. 3 ÍNDICE 1. Introducción ........................................................................................................................... 4 2. La evolución histórica del dinero y su papel en la economía ...................................................... 5 2.1. El dinero bancario............................................................................................................10 2.2. Medición de la cantidad de dinero.....................................................................................12 3. La banca comercial y el proceso de creación de dinero bancario. Visión convencional ..............14 3.1. La actuación de los bancos comerciales. El sistema bancario de reservas fraccionarias .......15 3.2. El multiplicador monetario: creación de dinero ex nihilo ...................................................19 3.3. El papel del banco central. Instrumentos de política monetaria ..........................................22 3.3.1. Facilidades permanentes ............................................................................................23 3.3.2. Reservas mínimas ......................................................................................................25 3.3.3. Operaciones de mercado abierto .................................................................................25 4. La visión contemporánea del proceso de creación de dinero ....................................................27 4.1. Conceptos y errores comunes sobre la creación de dinero ..................................................28 4.2. Límites a la creación de oferta monetaria ..........................................................................35 4.2.1. Limitaciones a la cantidad de préstamos emitidos por los bancos comerciales ...............36 4.2.2. Restricciones por el comportamiento de los hogares y las compañías ............................38 4.2.3. El papel de la política monetaria del banco central ......................................................39 5. Críticas al nuevo enfoque del proceso de creación de dinero .....................................................41 6. Conclusiones .......................................................................................................................42 7. Referencias .........................................................................................................................46 4 1. Introducción La creación de dinero en la economía siempre ha sido, a lo largo de toda la historia, una cuestión de gran relevancia en la que economistas y otros intelectuales han hecho hincapié. Esta continua atención está justificada por los efectos que la creación de dinero desencadena en el funcionamiento de las economías y, en última instancia, afecta a los intercambios comerciales de los individuos que la conforman. En la actualidad, este proceso de creación monetaria se ha convertido en un caso especialmente controvertido en el marco de la actividad bancaria moderna, particularmente a raíz de ciertos artículos publicados por grandes bancos nacionales en el contexto europeo, como son el artículo del Banco de Inglaterra (McLeay et al., 2014a, 2014b), además de How Money Is Created? (2017) del Deutsche Bundesbank, el Banco nacional de Alemania, y de Who Creates Money? (2016) del Banco de Francia. El fundamento de la disputa de este nuevo enfoque se centra en que, si bien es sabido que los bancos comerciales crean dinero a través de la emisión de préstamos, no es necesario la posesión previa de depósitos. Con un simple clic de ratón pueden crear una cuenta bancaria a nombre del demandante de financiación cuando solicita un préstamo, sin que la existencia de depósitos previos de otros ahorradores o el control del banco central puedan suponer una limitación a la capacidad de creación de oferta monetaria. De forma que se está creando dinero de la nada. Aunque esto ya fue señalado por autores en épocas pasadas, la crítica de este nuevo enfoque ha creado un debate de gran envergadura con motivo de la existencia de dinero que no tiene presencia física, es decir, un tipo de dinero digital que domina en las economías modernas: el dinero bancario. Por eso, me parece interesante mostrar todo el planteamiento de unos de los grandes debates a los que se está enfrentando la economía, y que aún en la actualidad sigue en continua controversia. En el presente trabajo se detallarán, en primer lugar, los diferentes tipos de dinero a través de su evolución histórica, así como sus formas de medición para comprender los conceptos introductorios. En el segundo epígrafe se expondrá el proceso convencional de creación de dinero como la visión más extendida y popular en los libros y manuales clásicos de economía: el modelo del multiplicador monetario. Se analizará el papel que desempeña tanto la banca comercial privada 5 como el banco central, además de los instrumentos que poseen para influir en la oferta monetaria. Una vez expuesto el enfoque clásico se pasará a explicar la crítica al proceso de creación monetaria a través de la visión contemporánea, donde se detallarán los errores y las concepciones erróneas más generalizadas, y más aún, se estudiarán las distintas restricciones que existen a la creación de dinero por la banca comercial, pues esta no es ilimitada en la práctica. Finalmente, en el análisis del debate del proceso de creación de dinero bancario se considerará y explicará brevemente la contra crítica al nuevo enfoque, que defiende, oponiéndose claramente a este último, que los bancos no crean en realidad dinero ex nihilo. 2. La evolución histórica del dinero y su papel en la economía El dinero constituye una parte fundamental del funcionamiento de las economías modernas porque su uso se requiere inevitablemente para el comercio entre los agentes que conforman un sistema económico complejo y avanzado. A pesar de ello, la naturaleza del dinero ha dado lugar a muchas confusiones porque su significado y su composición han variado tanto a lo largo del tiempo como de unas economías a otras, por lo que resulta algo confuso definir de forma precisa su naturaleza y la forma en la que funciona dentro de cada economía. De hecho, muchos bienes o activos se han utilizado como dinero según el momento o lugar que consideremos. A pesar de su progresiva transformación, el dinero puede ser definido como toda cosa socialmente aceptada para ser utilizado como medio de pago en la liquidación de una deuda y, en concreto, toda forma de dinero cumple tres funciones interrelacionadas entre sí: - Depósito de valor. El dinero debe retener de una forma razonablemente predecible su valor a lo largo del tiempo, conservando el poder adquisitivo de quién lo posee. Por esa razón, metales preciosos como el oro y la plata han sido ampliamente utilizados para realizar intercambios. - Unidad de cuenta. El dinero debe poder servir como herramienta de medición comúnmente aceptada para establecer los precios de los bienes, y hacer cálculos económicos. 6 - Medio de cambio. El dinero debe poder intercambiarse por alguna otra cosa, pues su deseo de posesión no nace del afán por el dinero en sí mismo sino en la medida en que podemos intercambiarlo para comprar otros bienes y servicios. La liquidez hace referencia a la facilidad con la que podemos intercambiar un activo para obtener otra cosa. El dinero en sentido estricto, como medio de cambio, constituye el activo más líquido de toda la economía. Esta última función como medio de cambio ha sido considerada como la más importante por muchos economistas. Adam Smith, uno de los padres fundadores de la disciplina de la economía y el retrato actual en el billete de 20 libras, vio el dinero como una parte esencial para pasar de una economía de subsistencia, o autarquía, a una economía de intercambio (McLeay et al., 2014b) El dinero, cumpliendo estas tres características funcionales, ha adoptado muchas formas según la sociedad y la época que consideremos. Históricamente, el más usado durante la mayor parte del tiempo en la mayoría de los sistemas económicos fue el llamado dinero-mercancía. Se denomina así al medio de pago que está constituido por un bien concreto, como hemos dicho: animales, conchas, materias primas y, sobre todo, metales. En ese caso, el medio de pago, el dinero, tenía valor por sí mismo, el de la mercancía. Más adelante comenzó a utilizarse un tipo específico de dinero mercancía, el dinero metálico. Eran monedas acuñadas con una determinada cantidad de metal, normalmente de alto valor, como el oro o la plata. En ese caso, este tipo de dinero tenía ya un doble valor: el correspondiente a la mercancía (el metal) y el nominal o facial, es decir, el que le había sido asignado al ser acuñado. La creación de estas primeras monedas fue posible gracias a que estos metales podían ser moldeados fácilmente para crear monedas de distinto valor facial. Su creación estaba limitada inevitablemente por la cantidad de esa mercancía que se puede extraer. “De hecho, una parte considerable de la historia de la esclavitud y la violencia colonial se remonta a la preocupación de 7 la élite por adquirir oro y plata” con el que se fabricaban las monedas en muchas partes del mundo (Di Muzio y Noble, 2017). Lógicamente, el problema de este tipo de dinero radicaba en que, en algún momento, su valor facial podría ser diferente al de la mercancía que contenía. Si este último era mayor que el primero, obviamente a nadie le interesaría utilizar la moneda como medio de pago. La usaría para fundirla y vender a precio más elevado su contenido metálico. Por eso se decía que la moneda mala (la de contenido metálico de menor valor) desplazaba a la buena (ley de Gresham). Esa fue la razón del progresivo desuso de este tipo de monedas de pleno contenido metálico. Paralelamente, y por razones de eficacia o seguridad, quienes recibían en depósito las monedas metálicas (orfebres, algunos de los cuales poco a poco se convirtieron en los bancos que hoy conocemos) comenzaron a emitir recibos que justificaban el depósito y los depositantes los utilizaban como medios de pago, convirtiéndose así esos recibos en el origen de los modernos billetes. Cuando las monedas metálicas dejaron de tener valor como mercancía y cuando comenzaron a utilizarse los billetes, apareció en realidad un nuevo tipo de dinero: el dinero fiduciario (de fiducia, confianza). Se llamó así a los medios de pago que se utilizaban, no porque tuviesen valor intrínseco o como mercancía (no lo tiene ni una moneda de latón ni un trozo de papel), sino porque se confiaba en que podrían ser utilizados para pagar deudas puesto que todos los sujetos lo aceptarían para ello. En unas ocasiones, esa confianza derivaba porque los medios de pago tenían “respaldo”, es decir, porque se acuñaban o emitían en función o proporción de una determinada cantidad de activo de valor, como el oro (patrón oro) o la plata (patrón plata) o de ambos. En otras, porque, aunque no tuvieran respaldo alguno, al ser emitidos por el Estado se garantiza que cualquier sujeto los utilizaría. Uno de los ejemplos más cautivadores del sistema de dinero respaldado por mercancías, pero, al mismo tiempo basado en la fiducia es el descubierto en la isla Yap. Los individuos de esta isla del Océano Pacífico utilizaban como medio de cambio un tipo de piedra muy pesada debido a su tamaño y a su peso, conocida como fei. Debido precisamente a sus altos costes de transporte y administración, apareció pronto la tendencia de sustituir las grandes piedras por una señal, incluso se llegaban a realizar directamente las transacciones “con cargo” a ellas sin la necesidad de tomar posesión física de las piedras. De hecho, cuando una piedra enorme se perdía durante el trayecto 8 hacia su destino, a la familia que la poseía ficticiamente se le reconocía el derecho a la riqueza que representaba. El célebre monetarista Milton Friedman habló en una de sus obras del curioso caso de la isla. Según Friedman, esta historia tan sorprendente no era muy distinta a la que vivieron los países durante la vigencia del patrón oro, derivando de estos ejemplos la conclusión de cuán importante es la apariencia, la ilusión o el mito en materia monetaria. No era la primera vez que los economistas hacían hincapié en este relato. Ya en su obra Money, cuya primera edición data de 1922, el economista inglés D. H. Robertson contaba esta historia. Lo interesante de su versión, que en forma resumida no difiera de la de Friedman, es la frase final: ‘Exactamente lo mismo pasa con el oro que, si queréis, es un fetiche, pero hace el juego’ (Pontón, 1997). Otro es el que responde al patrón oro. Este fue el régimen bajo el que estaban la mayoría de los países más avanzados en la segunda mitad del siglo XIX. En este sistema, el oro era el medio de pago mundial “en el sentido de que la mayoría de las monedas nacionales eran libremente convertibles en oro a una determinada paridad” (Cole, 2014). Estas monedas constituían el dinero fiduciario, mientras que el oro era el respaldo del que emanaba la confianza del público para comerciar con ellas. Debido a los estragos de las dos guerras mundiales, además de la Gran Depresión de los años treinta entre ellas, se produjo la suspensión de la convertibilidad en oro de las monedas en varias ocasiones. A pesar de ello, con el fin de restaurar el sistema monetario internacional se cimentó en Estados Unidos en el año 1944, poco antes de acabar la Segunda Guerra Mundial, el conocido Acuerdo de Bretton Woods. De esta conferencia entre los gobiernos aliados nació el Fondo Monetario Internacional, así como el establecimiento de unas tasas de cambio de cada moneda nacional con el dólar estadounidense, que a su vez mantenía una paridad con el oro. Se pasó del clásico patrón-oro a un sistema de “patrón oro-divisa” en la que el dólar se convertía en la moneda de referencia mundial y de reserva principal, siendo la única directamente convertible en oro (35 dólares por onza de oro) por ser la más fuerte de las divisas del panorama mundial. 9 Fue en 1971, cuando Richard Nixon, en aquel entonces el actual presidente del gobierno de los Estados Unidos, anunció la suspensión de la convertibilidad del dólar en oro y, por tanto, la finalización del Sistema de Bretton Woods como resultado de las crecientes reclamaciones internacionales sobre las existencias de reservas de oro en Estados Unidos, que representaban aproximadamente el 85% de todas las reservas de oro en el mundo. La credibilidad que detentaba el dólar se esfumó definitivamente ante el pánico financiero que supuso descubrir que las reservas de oro del gobierno estadounidense eran mucho menores que los dólares en posesión de gobiernos extranjeros. Así, se produjo el “cierre de la ventana de oro” en 1971. “El vínculo entre el oro y el dinero se cortó definitivamente, lo que ilustra una vez más cómo un vínculo fijo entre el dinero y el metal (o cualquier otra “ancla externa”) finalmente no logra brindar la estabilidad deseada” (Stellinga et al., 2021). Se abrió paso al sistema de tipos de cambio flotante que prevalece en la actualidad. En este momento de la historia finaliza la relación que durante mucho tiempo mantuvo el oro con las monedas y billetes en circulación. La sociedad comienza entonces a aceptar el uso de monedas y billetes en los intercambios comerciales sin que haya una mercancía física que directamente lo respalde, esto es, sin más respaldo que la confianza en que se aceptará. Este es un tipo de dinero fiduciario que, además de carecer de valor intrínseco, deja de tener respaldo metálico. En efecto, el dinero fiduciario, que “en inglés es fiat money, donde fiat es un término histórico utilizado para designar una política declarada por un regulador” (Krugman, 2016, p. 415), no tiene que estar necesariamente respaldado. Para el público esto dejó de ser importante, tan solo esperaban que su dinero fuese valorado en la medida en la que los demás lo valorasen. Este valor nace efectivamente de la promesa de las autoridades que lo emiten de que este dinero será aceptado en el intercambio. En la actualidad no hay ninguna moneda nacional que tenga vínculo alguno con una mercancía física. Todas las monedas del mundo son unidades puramente abstractas, basadas exclusivamente en el papel y en su aceptabilidad por parte del público (Cole, 2014). 16 reglamentarias, mientras que la proporción restante del dinero depositado son las reservas excedentarias. Estas últimas son las que, en última instancia, los bancos destinan a la concesión de préstamos según el enfoque convencional de la creación de dinero. Siendo la concesión de préstamos la actuación determinante de la creación de dinero bancario, las reservas excedentarias son, por ende, la herramienta fundamental de la que disponen los bancos comerciales para hacer aumentar la oferta monetaria sin aparentemente muchas restricciones. Los préstamos generarán nuevos depósitos que, formando parte de la oferta monetaria, crearán dinero “nuevo” en forma de dinero bancario. En consecuencia, gracias al proceso de creación de dinero bancario por la expansión múltiple de los depósitos, por cada unidad monetaria de reservas bancarias siempre habrá varias unidades de depósitos de los bancos comerciales. Por tanto, la oferta monetaria siempre será mayor que la base monetaria. Y la base monetaria será, por ende, tan solo una pequeña fracción de esta. Para entender más detenidamente el proceso por el cual los bancos crean dinero según la visión tradicional, examinaremos qué es lo que sucede cuando una persona física decide depositar su dinero en efectivo en un banco comercial que funciona bajo el régimen de reservas fraccionarias. Imaginemos que la Sra. Rodríguez desea depositar en el Banco A 10.000 euros que lleva ahorrando varios años gracias a sus rentas del trabajo. Prefiere obtener, mediante la apertura de una cuenta corriente en el Banco A, una tarjeta de crédito para realizar sus compras. El efecto inicial de este depósito es que el banco recibe en efectivo 10.000 euros, que guarda en su caja fuerte, ampliándose a su vez el valor total de depósitos a la vista en esa misma cantidad. Se reduce la cantidad de dinero en efectivo en circulación en 10.000 euros y aumentan los depósitos en la misma cantidad, por lo que la oferta monetaria hasta ahora no varía. El balance del Banco A muestra este efecto inicial a continuación. Cuadro 1. Efecto inicial del depósito de la Sr. Rodríguez en el Banco A. Activos Pasivos Préstamos (no varían) Depósitos a la vista +10.000 euros Reservas +10.000 euros Fuente: Elaboración propia; Krugman (2016). 17 No obstante, el banco central ha establecido un coeficiente legal de caja del 2%, por lo que, inmediatamente, el Banco A deberá mantener como reservas reglamentarias una cantidad total de 10.000 x 0,02= 200 euros, de los 10.000 euros depositados. Los 9.800 euros restantes estarán disponibles en su totalidad para destinarse como préstamos, pues es la forma en la que fundamentalmente los bancos obtienen ganancias. De hecho, estos 9.800 euros los presta, por ejemplo, al Sr. Mendoza, que desea obtener financiación para comprar un coche de segunda mano. Cuadro 2. Efecto de la concesión del préstamo al Sr. Mendoza por el Banco A. Activos Pasivos Préstamos +9.800 euros Depósitos a la vista +10.000 euros (no varían) Reservas -9.800 euros Fuente: Elaboración propia. Krugman, 2016. Tras la concesión del préstamo, el Sr. Mendoza abre instantáneamente una cuenta corriente en el mismo banco en la que se depositan los 9.800 euros. Una cuantía de la que, a partir de ese momento, podrá disponer cuando así lo desee. Llegado este punto, se observa que, además de los 10.000 euros de depósito inicial de la Sra. Rodríguez, ha aparecido el nuevo depósito de 9.800 euros del Sr. Mendoza. En la medida en que ambos agentes disponen de sus respectivas cantidades de dinero para realizar transacciones, la cantidad de dinero en la economía se ha incrementado de 10.000 euros que existían inicialmente, a 19.800 euros totales. Se han creado por tanto 9.800 euros de dinero bancario, en definitiva, de medios de pago, que han hecho aumentar la oferta monetaria. A su vez, el Banco A mantendrá como reservas requeridas una fracción del depósito de 9.800 euros del Sr. Mendoza, concretamente, 9.800 x 0,02= 196 euros. El resto, 9.604 euros, serán las reservas excedentarias, susceptibles de concederse a otro cliente en forma de un nuevo préstamo. El cliente realizará un nuevo depósito por esa cantidad y entonces la banca mantendrá 9.604 x 0,02= 192,08 euros como reservas requeridas, y 9.604 – 192,08= 9.411,92 euros como excedentarias. 18 Cuadro 3. Composición del balance del Banco A. Evolución de la oferta monetaria. Efectivo en manos del público Depósitos a la vista Reservas requeridas totales Oferta monetaria Primera etapa: Antes de que la Sra. Rodríguez deposite su dinero en el banco. 10.000 € 0 € 0 € 10.000 € Segunda etapa: La Sra. Rodríguez deposita su dinero en el Banco A. 0 € 10.000 € 10.000 x 0,02= 200 € 10.000 € Tercera etapa: El Banco A concede un préstamo al Sr. Mendoza, abriéndole un nuevo depósito. 0 € 10.000 + 9.800= 19.800 € 200 + 196= 396 € 19.800 € Cuarta etapa: El Banco A concede un préstamo en efectivo a otro cliente con las reservas excedentarias que mantiene en su balance, y este decide realizar un depósito con dicha cantidad. 0 € 19.800 + 9.604= 29.404 € 396 + 192, 08= 588,08 € 29.404 € Fuente: Elaboración propia.; Krugman (2016). 19 El proceso que se ha descrito podría continuar indefinidamente en la que medida en que los agentes decidiesen abrir cuentas corrientes en los bancos comerciales, ya sea depositando su dinero ahorrado o simplemente pidiendo prestado. A pesar de haber considerado tan solo depósitos a la vista, el proceso funciona además con otros tipos de activos financieros, aunque no se puedan directamente emplear como medio de cambio, es decir, aunque tengan menor liquidez. 3.2. El multiplicador monetario: creación de dinero ex nihilo Se han supuesto una serie de condiciones para hacer funcionar al sistema descrito anteriormente, y son, de hecho, apreciaciones muy simplificadoras de la actuación del sistema bancario en la práctica. Se ha considerado que los bancos prestan todo el dinero de las reservas excedentarias a sus clientes, y que los fondos que presta a estos últimos el banco comercial son depositados en su totalidad, ya sea en el mismo banco o bien en otro distinto. Sin embargo, los agentes en realidad pueden mantener en sus carteras en efectivo parte del dinero del crédito, haciendo que este se “fugue” del poder del sistema bancario. En este sentido, los bancos comerciales no recibirán depósitos en la cuantía total del préstamo que conceden, si no solo en una parte de estos. Este supuesto condiciona el volumen de dinero bancario creado, pues reduce la capacidad y la magnitud de la banca para crear activos financieros a partir del dinero físico en circulación de sus clientes. Esto, junto con la proporción de las reservas entre los depósitos (que determina el coeficiente legal de caja) influye directamente en el tamaño de la cantidad de dinero creado a partir de los depósitos bancarios, que es lo que se denomina multiplicador monetario. Luego, en la medida en la que los individuos decidan mantener el dinero en sus bolsillos en lugar de realizar depósitos, se reducirá el tamaño del multiplicador monetario. Disminuirá, en última instancia, el impacto de este sobre la oferta monetaria de la economía. No obstante, tras esta apreciación y continuando con el ejemplo anterior, se considerará un sistema de “solo-depósitos-a-la-vista” para no dificultar la comprensión del proceso monetario, es decir, todos los fondos se depositan en cuentas bancarias y los bancos prestan todas sus reservas excedentarias manteniendo solo el coeficiente legal de caja establecido. El proceso tradicional de creación de dinero, aunque pueda proseguir indefinidamente, no crea una cuantía infinita del mismo, está condicionado de forma directa por el coeficiente legal de caja que establece el banco central. Siendo el coeficiente de caja (cc) la relación entre las reservas 20 y los depósitos, la suma de depósitos creada en el proceso multiplicador que hemos descrito cuando el banco comienza prestando 10.000 € es el siguiente: 10.000 € + (10.000 x (1 - cc)) + (10.000 x (1 - 𝑐𝑐)2) + (10.000 x (1 - 𝑐𝑐)3) + ... = = 10.000 € + 10.000 € x 0,98 + 10.000 € x 0, 982 + 10.000 € x 0,983 + 10.000 € 0,984 + … = = 10.000 € x (0,98 + 0, 982 + 0,983 + 0,984 + …). La expresión entre paréntesis resulta ser una suma de términos infinitos de una progresión geométrica a razón de 0,98. Se puede, entonces, expresar de la siguiente forma: 10.000 € / cc = 500.000 euros, siendo cc = 2 % o 0,02. Esto es, un depósito inicial de 10.000 euros podrá dar lugar a la creación de un total de 500.000 euros en depósitos utilizados como medio de pago. El valor total de los depósitos a la vista creados simplemente es el depósito inicial dividido el coeficiente de caja, por lo que, la expresión 1/cc resulta ser el multiplicador monetario del sistema de reservas fraccionarias. Ocurre que, este valor total de dinero bancario creado está inversamente relacionado con el coeficiente de reservas. Resulta lógico que cuantas más alto sea este coeficiente, menos reservas excedentarias poseerá la banca para prestar, menor será la cantidad potencial de nuevos depósitos creados por el sistema y, en definitiva, menor será la expansión de la oferta monetaria. No obstante, hemos supuesto que los agentes no mantienen dinero en efectivo, sino que lo depositan todo en el banco. Si transformamos este supuesto considerando cierta cantidad de efectivo que se mantiene en manos del público, será más intuitivo definir el multiplicador del dinero como el cociente entre la oferta monetaria total y la base monetaria. Siendo la oferta monetaria (que llamaremos M) la suma de todos los medios de pago disponibles, es decir, la suma del efectivo en manos del público (L) y los depósitos bancarios (D); y la base monetaria (BM) la suma de L y de las reservas bancarias (R), entonces: Multiplicador monetario= 𝑀 𝐵𝑀= 𝐿+𝐷 𝐿+𝑅 Si denominamos “e” a la proporción de los depósitos que los individuos mantienen en efectivo o coeficiente de efectivo y “r” a la proporción de los depósitos que se mantienen como reservas o coeficiente de reservas, se deriva que: 21 𝑀 𝐵𝑀= (𝐿 𝐷)+(𝐷 𝐷) (𝐿 𝐷)+(𝑅 𝐷)= (𝑒+1) (𝑒+𝑟) ; 𝑀 = 𝐵𝑀 (𝑒+1) (𝑒+𝑟) Esto es, cuanto mayor sea el coeficiente de efectivo e, menor será la cantidad de dinero que los agentes depositarán en sus bancos comerciales. Consecuentemente, la capacidad de estos últimos para crear dinero a través de los depósitos será menor. Y, por otro lado, cuanto mayor sea el coeficiente de reservas, menor será la cantidad de los depósitos que estarán disponibles para prestar. Por tanto, la capacidad de creación de dinero bancario será menor. En pocas palabras, cuanto más valor presenten estos coeficientes, menor será el multiplicador monetario y menor será el crecimiento de la oferta monetaria. Finalmente, la base monetaria es controlada directamente por el banco central de cada nación. En última instancia, se observa como la oferta monetaria depende de tres variables exógenas (BM, e y r), y que esta es proporcional a la base monetaria: cada unidad de dinero de la base monetaria generará (𝑒+1) (𝑒+𝑟) unidades de dinero. Los préstamos que los bancos conceden a los agentes sirven para realizar transacciones de forma que se incrementa la oferta de medios de pago en la economía. No obstante, en la medida en que estos agentes que demandan financiación contraen una obligación con la institución financiera que actúa como prestamista, el préstamo no hace que los agentes que lo reciben sean más ricos. Según Mankiw (2020), “el sistema bancario de reservas fraccionarias crea dinero, pero no riqueza”. Es decir, el sistema no va a generar riqueza neta, tan solo hace aumentar la liquidez en la economía. Además, aunque los bancos comerciales son los que tienen la potestad para crear activos, los bancos centrales de cada nación, aunque en menor medida, también puede afectar a la cantidad de dinero existente en la economía, pues son los que determinan directamente la cantidad de reservas a través de la política monetaria que restringe de forma obligatoria la concesión de préstamos de los bancos comerciales. La influencia que ejerce la banca central se abordará más en detalle en el epígrafe siguiente. En definitiva, la visión más tradicional del proceso de creación dinero sugiere bajo este simplificado modelo del multiplicador monetario y el sistema de reservas fraccionarias, que el 22 dinero no se crea de la nada, sino que se expande gracias a los depósitos iniciales, que permiten a los bancos comerciales realizar préstamos, y la política monetaria del banco central. Esta descripción del proceso de creación de dinero bajo el régimen de sistema de reservas fraccionarias era defendida por los economistas hasta la década de los setenta del siglo XX por ser la explicación más extendida del aumento de la oferta monetaria. Sin embargo, existe una amplia literatura moderna que ataca directamente que los depósitos precedan siempre a los préstamos, es decir, que sean los depósitos un requisito previo para que se preste dinero a otros clientes. La visión contemporánea, que viene a criticar directamente al extendido análisis ortodoxo, defiende que "la oferta de dinero se crea como polvo de hadas producido por los bancos individualmente, de la nada" (Werner, 2014a). La idea es que, debido a que el dinero moderno o el dinero bancario es crédito, es decir, deuda, los bancos comerciales tienen la capacidad de crear dinero ex nihilo, en el sentido de que no están limitados estrictamente por los depósitos existentes, sino por otros factores como la demanda de crédito y las regulaciones de capital. 3.3. El papel del banco central. Instrumentos de política monetaria De acuerdo con Mankiw (2020), la forma de comprender cómo se determina la oferta monetaria en el contexto de un sistema de reservas fraccionarias se basa en considerar tres cuestiones: la decisión del banco central de cuánta cantidad de dinero crear, la decisión de los bancos comerciales de la proporción de los depósitos que se mantendrán como reservas más allá del coeficiente de reservas reglamentarias y la decisión de los agentes sobre cuánto dinero mantendrán en efectivo y cuánto depositarán en el banco. De este modo, la influencia de los modernos bancos centrales en la creación de dinero en la economía es lo que constituye en esencia las políticas económicas monetarias. En sus inicios, la banca central se ocupaba mayoritariamente de regular la emisión monetaria y de asegurar la convertibilidad de las monedas y billetes en oro y plata. A lo largo del tiempo, ha ido adquiriendo más poderes y obligaciones hasta el punto de que en la actualidad, en la mayoría de las naciones el papel de los bancos centrales es muy similar. Actúan como aparato regulador del Estado, ya tenga este último mayor o menor nivel de control sobre ellos. 23 Según Cole (2014), la banca central moderna tiene acometido una serie de funciones relacionadas entre sí. Estas son: la emisión de moneda, ser agente financiero del gobierno, la custodia de las reservas monetarias de los bancos comerciales, actuar como cámara de compensación de estos últimos, ser prestamistas de última instancia y custodiar las reservas de las divisas de la nación. Entre la opinión de los expertos, las dos funciones más importantes son el derecho exclusivo a la emisión monetaria y ser prestamista de última instancia. Se considera que de la primera de estas dos se derivan, de hecho, todas las demás. En realidad, todas estas funciones de la banca central terminan por afectar a la cantidad de dinero existente en la economía, por lo que conviene discutir su naturaleza en mayor detalle. Sin embargo, se ha de precisar que el banco central, en realidad, lo único que puede suministrar es base monetaria. Es, de hecho, el monopolista único que suministra monedas, billetes y reservas que mantienen las entidades bancarias en el mismo banco central. La oferta monetaria es, en última instancia, controlada de forma indirecta a través de instrumentos de política monetaria para controlar la liquidez del sistema influyendo en los tipos de interés. Estos instrumentos son: el tipo de descuento o tipo de interés de referencia de las facilidades permanentes, el coeficiente legal de caja o reservas mínimas y las operaciones de mercado abierto. 3.3.1. Facilidades permanentes Los bancos comerciales, en su función de captadores de ahorro, mantienen una parte de los depósitos de sus clientes en forma de reservas, y el resto lo utilizan para realizar inversiones en valores (como bonos del gobierno) o para prestarlo. En la medida en que la banca comercial deje de desprender la suficiente confianza sobre la garantía de los depósitos del público general, los agentes se verán sumidos en el pánico y desearán retirar sus fondos lo antes posible. Esto, que no es más que un pánico bancario, puede hacer que un banco comercial no pueda atender con sus propias reservas toda la demanda de retirada de fondos. Esto desembocará probablemente en un cierre de puertas del banco llevándolo a un proceso de liquidación. Según argumenta Cole (2014), “el peligro que esto encierra para el resto del sistema financiero es que la quiebra de un banco tenderá a inducir desconfianza en el resto del sistema bancario”. Esta desconfianza puede hacer que esta misma situación se propague a otros bancos en la medida en que estos también se 24 encuentren incapaces de hacer frente a una retirada masiva de efectivo. Este proceso que ha comenzado en un primer banco se transmite entonces al resto del sistema bancario originando lo que se conoce como pánico bancario. No obstante, la banca central dispone de una serie de instrumentos para evitar experiencias pasadas de crisis bancarias originadas en gran medida por los bancos con dificultades para hacer frente a un incremento súbito de las demandas de liquidez de sus clientes, o bien por la petición de estos últimos de traspasar sus depósitos a otro banco comercial distinto. En aras de solucionar esta situación, el banco central ofrece facilidades permanentes a las entidades bancarias, que se dividen a su vez en facilidades de crédito y facilidades de depósito. En cuanto a las facilidades de crédito, la labor de la banca central pasa por conceder préstamos a un día al banco comercial a través de la ventanilla de descuento cuando ha agotado todas las demás opciones, para poder hacer frente a los retiros de los depositantes y evitar que el pánico bancario se propague a todo el sistema financiero. El tipo de interés que el banco central aplica al préstamo que otorga al banco comercial en cuestión se denomina tipo de descuento. Por otra parte, ocurre que un banco puede recurrir a su vez al mercado interbancario cuando sus reservas no son las suficientes para cumplir con el coeficiente legal de caja. El precio del préstamo que un banco comercial con exceso de reservas concede a otro que no posee los fondos suficientes, se denomina tipo de interés del mercado interbancario. El tipo de interés que cobra el banco central suele ser sensiblemente más alto que el del mercado interbancario. Por otro lado, la facilidad de depósito permite a las entidades de crédito realizar depósitos a un día en el banco central a un tipo de interés predeterminado (Banco Central Europeo, 2001), que suele ser inferior al tipo de interés en el mercado interbancario. En consecuencia, los bancos comerciales depositaran sus fondos en el banco central en la medida en que no encuentren otra colocación más ventajosa. Por tanto, mientras que la facilidad de crédito marca el límite superior al tipo de interés a un día en el mercado monetario, la facilidad de depósito marca el límite inferior del mismo. Por tanto, estas dos tasas establecen un intervalo dentro del cual fluctúan los tipos a un día en el mercado monetario. Entonces, a medida a que la diferencia entre el tipo de la facilidad de crédito del banco central y el tipo de interés del mercado interbancario se reduce, el coste para los bancos 25 comerciales de quedarse sin reservas disminuye, por lo que estos pedirán más créditos que harán aumentar la oferta monetaria por medio del multiplicador monetario, de forma que la creación de dinero por parte de la banca comercial se torna más evidente. En sentido opuesto, si el banco central aumenta la diferencia entre estos dos tipos de interés, el volumen de crédito disminuye debido al aumento del coste que supone quedarse sin reservas. La reducción del crédito atenuará el efecto del multiplicador monetario restringiendo el crecimiento de la oferta monetaria. Este instrumento, que tiene por objeto proporcionar o absorber liquidez a un día a iniciativa del sistema bancario privado, nace de la vulnerabilidad del régimen de reservas fraccionarias y se deriva, por tanto, de la función del banco central como prestamista de última instancia. 3.3.2. Reservas mínimas Además, el banco central puede alterar el cociente entre las reservas y los depósitos, esto es, aumentar el porcentaje de las reservas exigidas que los bancos deben mantener en su cartera. Como el multiplicador el dinero es el nexo entre la base y la oferta monetaria y, el multiplicador del dinero se ve influido por este coeficiente de reservas, un aumento de las reservas mínimas hará disminuir el multiplicador y la oferta monetaria consecuentemente. Lo contrario sucede cuando disminuyen las reservas mínimas que deben mantener los bancos comerciales. Sin embargo, este es uno de los recursos menos utilizados por la banca central y no se emplea normalmente para controlar activamente las variaciones de la oferta monetaria. De forma similar ocurre con el tipo de descuento. Pues, en realidad, la herramienta de política monetaria que se utiliza más a menudo son las operaciones de mercado abierto. 3.3.3. Operaciones de mercado abierto Las operaciones de mercado abierto son las compras o las ventas de títulos al público por parte de la banca central. Cuando el banco central compra títulos está pagando por ellos a los bancos, está desembolsando la cantidad de dinero correspondiente en la cuenta de reservas de los bancos a cambio del activo de garantía (que se tratan normalmente de bonos públicos o letras del Tesoro), por tanto, la base monetaria crece en la misma cantidad que aumentan las reservas de los bancos. Es, en efecto, un préstamo del banco central a los bancos comerciales, que pagan el tipo de interés de referencia. El procedimiento por el que el banco central compra un título a los bancos 32 Cuadro 5. Efecto de la concesión del préstamo al segundo individuo por el Banco A al aplicar el principio de partida doble. Depósito inicial: 10.000 €; coeficiente legal de las reservas= 2% Activos Pasivos Reservas 200 € Depósitos 200 € Préstamo 9.800 € Préstamo 0 € Fuente: Elaboración propia; Di Muzio y Noble (2017). Cuadro 6. Efecto del préstamo depositado en el Banco B por segundo individuo al aplicar el principio de partida doble. Depósito inicial: 10.000 €; coeficiente legal de las reservas= 2% Activos Pasivos Reservas 196 € Depósitos 196 € Préstamo 9.604 € Préstamo 0 € Fuente: Elaboración propia; Di Muzio y Noble (2017). El Banco B, actuando de la misma forma que el primer banco comercial, recibirá los 9.800 euros del segundo individuo, del que mantendrá 196 euros como reservas mínimas requeridas al aplicar el coeficiente legal del 2% para emitir un préstamo a otro consumidor por valor de 9.604 euros. El proceso continúa hasta que la relación reservas/préstamos no puede expandirse más. La diferencia ente la visión general y la contemporánea es tal que, como bien argumentan Di Muzio y Noble (2017), es evidente que “si seguimos la lógica del multiplicador monetario, así como las normas contables adecuadas, este sistema no explica ni puede dar cuenta de una expansión de la oferta monetaria.” En la medida en la que sigamos las normas contables y una persona haga uso del préstamo emitido a su nombre, en contrapartida, debe desparecer del depósito la cuantía de dicho préstamo, de forma que los medios de pago siguen siendo los mismos a pesar de que se transfieren de unas cuentas a otras dentro del sistema bancario. Pues esto tan solo da lugar a la redistribución interbancaria del dinero existente. 33 Lo que muchos autores han tratado de vislumbrar tras este tipo de análisis es que el dinero es en realidad redistribuido, que el dinero se puede usar más de una vez, pero no que es “multiplicado” como comúnmente se expone y se enseña en la mayor parte de los libros tradicionales de economía. La aserción tradicional de que estos 10.000 euros hacen aumentar la oferta de dinero a 500.000 euros se calcula agregando a la suma del depósito inicial, la suma de todos los préstamos que se generan a partir de dicho depósito inicial. Gracias al trabajo de autores como Di Muzio y Noble (2017), se ha podido demostrar lógica y matemáticamente que si los medios de pago de la economía, aunque tomando distinta forma, siguen siendo los mismos cuantitativamente, se concluye que el sistema de bancos comerciales crea dinero ex nihilo, creando depósitos nuevos a través de la emisión de préstamos sin necesidad de depósitos previos y sin que las reservas en el balance del banco central puedan suponer una restricción al discrecional poder de creación del sistema bancario privado. Esta es la teoría de la creación de crédito que se opone al modelo convencional del multiplicador monetario. Una vez expuestas las criticas fundamentadas en la contabilidad y las matemáticas, el modelo tradicional es, en efecto, criticable también desde el punto de vista teórico. En primer lugar, el régimen de reservas fraccionarias que describe el modelo clásico de creación de dinero sugiere que, de la cuenta con cada consumidor, la banca mantiene por ley una fracción de reservas en su saldo que no puede prestar. Sin embargo, la facilidad con la que, en la actualidad, un individuo realiza transacciones modificando y alterando electrónicamente el saldo de sus cuentas corrientes cada día, induce a pensar en la enorme dificultad que supondría para los bancos recalcular el dinero necesario que debiera mantenerse en la cuenta de cada cliente para garantizar siempre el coeficiente mínimo legal de caja que por ley se le exige. Asimismo, el pánico general se extendería si los clientes descubrieran que solo pueden acceder a un pequeño porcentaje del dinero depositado porque el resto ha sido prestado a otros individuos cuya solvencia financiera desconocen. Si aceptamos la veracidad del modelo del multiplicador monetario, el banco “estaría creando liquidez” basada en la extraña apreciación de que los clientes solo querrán hacer uso de una parte de sus depósitos. Además, si la existencia previa de depósitos fuese una condición necesaria para que los bancos comerciales pudiesen emitir crédito, existiría una amplia 34 competencia entre bancos para ofrecer a los potenciales ahorradores tasas de interés relativamente altas frente a los bancos adversarios con la finalidad de atraer el mayor número posible de nuevos depósitos. Sin embargo, en el mundo real las mayores campañas de publicidad de la banca privada se centran en comercializar sus líneas de crédito, desde tarjetas de crédito a hipotecas; en lugar de alentar a los ahorradores a depositar su dinero en él (Di Muzio y Noble, 2017). Con todo ello, tras la explicación lógica-matemática por parte de los defensores de la teoría de creación de crédito sobre la forma en la que la red de sistemas bancarios crea dinero, la desacreditación del modelo tradicional del multiplicador monetario se vuelve justificable en el mundo real de la práctica bancaria para muchos economistas. Tras haber expuesto la interpretación contemporánea de la creación de depósito al emitir crédito, también es preciso considerar de qué forma se destruye el dinero creado. Esto ocurre sencillamente cuando se devuelve el dinero del préstamo concedido, es decir, cuando se paga. Cuando un consumidor paga, por ejemplo, la factura de la tarjeta de crédito que lleva utilizando durante todo un mes, el banco correspondiente reducirá el valor de dicha factura en el activo de su balance, que representaba el derecho de cobro del préstamo. De la misma forma, se reduce el depósito del consumidor que figuraba en el pasivo del mismo banco, destruyendo todo el dinero que, en principio, se había creado. Pero además de los reembolsos de los consumidores, existen otros instrumentos que crean o destruyen depósitos bancarios, aunque menos significativas que la anterior. Uno de ellos es la compra y la venta de bonos del gobierno por parte, tanto de los bancos comerciales, como del banco central. La actuación del banco central en este ámbito es lo que constituyen en esencia las operaciones de mercado abierto, que se explicó en mayor detalle en el epígrafe tres. Normalmente, la banca privada compra bonos del gobierno con el fin de obtener liquidez con su venta cuando necesiten obtener dinero del banco central, pues son activos rápidamente convertibles en dinero. A los vendedores se les acredita una cuenta con la cuantía correspondiente del depósito, creando en consecuencia dinero bancario. La venta de esos mismos bonos genera el efecto contrario, reduciendo la oferta monetaria o dinero en sentido amplio. 35 La emisión de instrumentos de deuda y de capital a largo plazo por los bancos comerciales, que suponen fuentes de financiación alternativas que les ayudan a reducir riesgos financieros y cumplir con las leyes reguladoras, son igualmente formas de destruir dinero bancario (McLeay et al., 2014a). Cuando las compañías no bancarias compran estos instrumentos financieros del banco, pagan por ellos con sus depósitos bancarios. Esto significa que parte del dinero que estaba en forma de depósitos ahora se ha convertido en estos instrumentos financieros, que son distintos a los depósitos convencionales por su escasa capacidad de convertirse en dinero líquido y que, por tanto, no constituyen el dinero bancario propiamente dicho. En el momento en el que un consumidor destruye dinero recién creado de la economía pagando su deuda, este deja de formar parte de la oferta monetaria, deja de circular en la economía. Sin embargo, el activo que constituía el préstamo que le había sido emitido por el banco, ha devengado otro tipo de deuda que constituyen los intereses o el precio del préstamo. Estos intereses no han sido creados por el banco cuando ha emitido el préstamo, sino que se derivan de la concesión de este, por lo que, en la medida en que el dinero creado se emite como deuda que acumula intereses, la deuda siempre será mayor que la capacidad de pago dentro del sistema (Di Muzio y Noble, 2017). Por tanto, el actual modelo financiero que se fundamenta en el sistema de reservas fraccionarias no solo reduce la capacidad de pago o poder adquisitivo de los agentes que piden prestado si no que, además de todo esto, crea continuamente deuda por encima de la capacidad de devolverla. Estas dos características estructurales del sistema perpetúan la prevalencia de la deuda, que pueden explicar en parte, la aparición de recesiones y depresiones que tanto afectan a las economías. “El dinero y la deuda son, en muchos sentidos, dos caras de la misma moneda” (Stellinga et al., 2021). 4.2. Límites a la creación de oferta monetaria La teoría de la creación de crédito presume que, en las economías modernas, el dinero es creado de la nada por la banca comercial privada con el simple acto de conceder préstamos. Con todo ello, los bancos no pueden crear una cantidad discrecional de dinero bancario, sino que existen ciertos límites que restringen su poder en la práctica. Para McLeay et al. (2014a), los límites que conducen a estabilizar la conducta crediticia de la banca tienen que ver, en gran medida, con el tipo de interés o el precio de los préstamos que se otorgan. Es decir, como la creación monetaria depende directamente de la cantidad de créditos emitidos, la demanda de estos últimos por los 36 consumidores será lo que determine el crecimiento de nuevo dinero bancario que circule en la economía. Pero, además de las decisiones de endeudamiento de los hogares y las compañías, la política macroeconómica en materia monetaria que siga el banco central es un factor fundamental que afecta no solo al control del tipo de interés de los préstamos sino también muchos otros tipos de interés de la economía para influir, en última instancia, en la variación de la oferta monetaria, el control de la inflación y la estabilidad financiera y económica. En definitiva, las limitaciones a la cantidad de dinero nuevo creado se pueden agrupar en tres grupos diferenciados: la conducta de los propios bancos y las fuerzas del mercado competitivo a las que se enfrentan, el comportamiento de los principales demandantes de financiación (las compañías y los hogares) y los instrumentos de política monetaria de los que dispone el banco central. 4.2.1. Limitaciones a la cantidad de préstamos emitidos por los bancos comerciales El comportamiento de los bancos comerciales dentro del sistema económico podría compararse con el de cualquier empresa privada con afán de lucro. Al fin y al cabo, forman parte de un mercado competitivo en el que desean obtener rendimiento con su actividad. La banca, como intermediaria financiera entre los agentes económicos, genera una tasa de rentabilidad en función del precio que recibe de los préstamos u otros activos que emite a los prestatarios y del precio que debe pagar por los depósitos de sus ahorradores u otras obligaciones. Por tanto, el esquema del modelo empresarial de los bancos obedece a la necesidad de maximizar sus beneficios cobrando por los préstamos unos intereses mayores a la tasa de interés que debe pagar sobre sus depósitos. No obstante, el tipo de interés fijado a través de la política monetaria del banco central es el determinante último de los tipos de interés de los créditos bancarios. Pero nos centraremos, en primer lugar, en el comportamiento de los propios bancos privados y los riesgos asociados en un mercado competitivo. En un mercado bancario competitivo, un banco comercial tendrá que considerar reducir la tasa de interés que cobra por sus préstamos si pretende atraer a nuevos hogares y compañías a endeudarse. Asimismo, los depósitos bancarios correspondientes a los préstamos adicionales que conceda pueden ser transferidos a otro banco comercial en el momento en el que prestatario decida pagar a otro vendedor con sus depósitos, suponiendo que el comprador y el vendedor no son 37 clientes del mismo banco. En el momento en el que se realiza la transacción, el banco transferirá parte de los depósitos de su cliente a la cuenta corriente del banco donde el vendedor tiene depositado su dinero, a través del ajuste de las reservas que ambos mantienen en el banco central. Esto significa que en el balance del banco del comprador disminuirán tanto los depósitos como las reservas, de forma que los activos que posee serán mayores que sus pasivos. Los préstamos se han incrementado con respecto a los depósitos, mientras que las reservas con las que el banco satisface las demandas de retiro del público se habrán reducido. Esto pone en riesgo la liquidez y la solvencia bancaria. El capital ahora supone una proporción menor del balance y, cuando esto sucede, se aminora la capacidad del banco para absorber pérdidas. La emisión de préstamos reduce entonces tanto el ratio de apalancamiento (patrimonio como porcentaje de los activos totales de una empresa) como el de capital (la proporción de capital entre los activos totales), poniendo en peligro el equilibrio entre deuda y capital propio, y la estabilidad financiera del banco en cuestión. Sumado a esto, los bancos invierten normalmente en periodos de muchos meses o incluso años (préstamos hipotecarios, préstamos para automóviles, etc.), en tanto que piden prestado a corto plazo. Los depósitos corrientes y a la vista pueden ser retirados en un periodo de tiempo relativamente muy corto. “Dado que el activo y el pasivo creados tienen vencimientos diferentes, cada nuevo préstamo da lugar a una diferencia de vencimiento adicional en el balance del banco, lo que en principio aumenta los riesgos de liquidez” (Stellinga et al., 2021). Esto puede resultar poco prudente desde el punto de vista financiero porque aumenta aún más la probabilidad de impago a la que se enfrenta un banco cuando sus prestatarios no tienen capacidad de reembolsar el dinero o de pagar los intereses que se devengan. Este riesgo de crédito, junto con el riesgo de liquidez, ponen en grave peligro el funcionamiento del sistema bancario. Aunque existe la posibilidad de pedir prestado reservas adicionales al banco central para cubrir esta escasez, la tasa de penalización por estas reservas no será favorable para la rentabilidad individual del banco. Igualmente, podrá pedir prestado en el mercado interbancario. De una forma u otra, el banco tratará de atraer más pasivos u obligaciones alternativas con el fin de reemplazar los depósitos perdidos. 38 Una de las estrategias básicas en el contexto de un mercado dominado por la competencia pasará por aumentar el rendimiento de las cuentas de ahorro, dicho de otro modo, aumentar la tasa de interés que el banco paga por realizar un depósito con el fin de atraer a nuevos ahorradores. De esta forma, la reducción inicial de los fondos se verá compensada con la llegada de nuevos depósitos y el crédito podrá seguir aumentando sin asumir tantos riesgos. Cabe señalar que el banco encontrará el límite donde la rentabilidad que le proporciona seguir ampliando su política de crédito sea menor que las tasas que paga sobre los depósitos que atraiga para aumentar sus fondos. Puesto que, de ser así, dejaría de ser rentable y aumentaría el riesgo de quiebra. En definitiva, el rendimiento del primer banco comercial se verá directamente afectado cuanto más bajo es el interés que cobra y más alto el que pague por sus nuevas obligaciones. Así pues, las fuerzas del mercado competitivo, los riesgos asociados a la emisión de crédito y las expectativas de los bancos acerca de la rentabilidad de su negocio restringen la creación ilimitada de dinero bancario. 4.2.2. Restricciones por el comportamiento de los hogares y las compañías Los hogares y las compañías, que constituyen el sector privado no bancario de la economía, son los principales demandantes de la financiación que proporcionan los bancos comerciales. Por tanto, las decisiones de endeudamiento de los consumidores influyen directamente en la cantidad de dinero nuevo creado en el sistema bancario. Y, en última instancia, estas mismas decisiones de endeudarse con la banca dependen de sus objetivos y expectativas dentro del panorama económico. En primer lugar, al igual que la concesión de préstamos aumenta la oferta de dinero bancario, el pago de estos la destruye. Así pues, la conducta de estos agentes puede reducir la oferta monetaria si deciden simplemente pagar sus préstamos pendientes con el banco. Una segunda posible alternativa supone que el dinero sigue circulando en la economía, de forma que no se destruye pagando préstamos pendientes, sino que impulsa el gasto personal en bienes y servicios, además de la inversión. El dinero, a medida que se realizan pagos, pasará de unos agentes privados a otros fluyendo a través del gasto. Esto estimula, sin embargo, la aparición de efectos inflacionarios en la economía. 39 Consecuentemente, como argumenta Stellinga et al. (2021), la limitación por parte del sector privado no bancario en la creación monetaria vendrá dada por la disposición de las personas a contraer deudas según sus decisiones de gasto, de su deseo de pagar la deuda y de la medida en que deseen mantener fondos en cuentas de pago o de ahorro en los bancos nacionales. Las perspectivas futuras y el grado de optimismo de los agentes sobre la estabilidad económica y financiera determinarán, finalmente, el nivel de endeudamiento de los hogares y las compañías y de su pretensión a pagar deudas pendientes con la banca, por lo que su conducta determinará la creación o la destrucción de oferta monetaria en la economía. 4.2.3. El papel de la política monetaria del banco central Los objetivos de política en materia monetaria del banco central se implementan a través de una serie de instrumentos que ya se describieron en mayor detalle en el epígrafe tres. Bien es cierto que estas herramientas no siempre han sido las mismas, puesto que su orientación depende directamente de los objetivos que persigan las autoridades públicas en cada momento, implementándose a través de los bancos nacionales. Particularmente, el objetivo de la estabilidad de precios, es decir, de controlar la inflación, ha sido uno de los pilares fundamentales que ha estructurado el conjunto de los instrumentos de política monetaria en muchos países. De hecho, especialmente desde la década de los años ochenta del siglo XX, “el objetivo principal de la actual política monetaria europea es la estabilidad de precios (artículo 127, apartado 1, del TFUE)” (Stellinga et al., 2021). En concreto, el Banco Central Europeo persigue una inflación estable en torno al 2%, sin superar este límite. Para este cometido, las facilidades permanentes, las reservas mínimas y las operaciones de mercado abierto conforman el conjunto de instrumentos operativos a disposición de la banca central para lograr el objetivo de estabilizar la inflación a través del control de los tipos de interés de la economía. Esto es importante porque de estos tipos depende directamente la conducta de los bancos comerciales en la emisión crediticia. En realidad, la política monetaria constituye la restricción última a la creación de dinero bancario. El banco central, como autoridad monetaria monopolista en la creación de base monetaria, fija las tasas de interés a corto plazo que paga por las reservas que los bancos comerciales mantienen en el banco central. En efecto, de forma similar a las cuentas de ahorro de 40 los hogares y las compañías en los bancos comerciales, los bancos mantienen su exceso de reservas en el balance del banco central en forma de pasivos. El tipo de interés que establece el banco central al banco comercial para depositar sus reservas y el tipo que aplica cuando les otorgan un préstamo son efectivamente las facilidades de crédito y de depósito: las llamadas facilidades permanentes del banco central. Siguiendo a McLeay et al. (2014a), las tasas de interés que se fijan por las reservas colocadas en el banco central influyen efectivamente en los tipos de interés que aplican los bancos comerciales a los créditos que emiten en el mercado interbancario. A su vez, este mecanismo se acabará transmitiendo al precio que cobran los bancos comerciales a los prestatarios y al precio de los depósitos que pagan a sus ahorradores. En otras palabras, es el tipo de interés fijado por la política monetaria el que va a determinar la demanda de reservas por los bancos comerciales. Esta demanda de reservas será normalmente suministrada y satisfecha por el banco central sin aparentemente muchas restricciones. Entonces, ya sea para efectuar transferencias de depósitos entre bancos, o por problemas de liquidez cuando se demanda una retirada masiva de efectivo por los ahorradores, esa demanda de base monetaria (de reservas y efectivo) será entonces la consecuencia, y no la causa, de la emisión de crédito por los bancos comerciales y de la creación de dinero, en definitiva. Esto es precisamente al revés de cómo lo explica el modelo del multiplicador monetario. Siguiendo la crítica del enfoque moderno, la concepción errónea de este modelo es la creencia generalizada de que los bancos centrales operan eligiendo la cantidad exigida de reservas, que después se “multiplican” haciendo aumentar el valor de los depósitos en mayor proporción cuando los bancos conceden préstamos. En realidad, el procedimiento es justamente el opuesto. Para lograr la estabilidad de precios, la política monetaria fija los tipos de interés del mercado monetario para influir en el precio del crédito, no fija la cantidad de reservas. Pues las reservas del banco central son suministradas a demanda de la banca privada. Reducir esta tasa política conducirá a los bancos a conceder más préstamos porque el precio de su obtención para los prestatarios será menor y, por tanto, se producirá la expansión de la oferta monetaria. Y, de forma inversa, cuanto más alto sea el tipo de interés con el que se suministran las reservas del banco central, su demanda efectiva por 41 los bancos comerciales será menor y el precio del préstamo mayor. Se restringirá la demanda de crédito y, con ello, el volumen de dinero nuevo creado será más reducido. Por ende, la cantidad de reservas exigidas o el coeficiente mínimo de reservas no restringe la creación de oferta monetaria. Y, actualmente, no es un elemento importante dentro del marco de actuación de los bancos centrales en materia de política monetaria. 5. Críticas al nuevo enfoque del proceso de creación de dinero La teoría de la creación de dinero ex nihilo no se ha librado de ser también objeto de crítica por diversos académicos, tales como Jordan (2018) y Rendahl y Freund (2019). Como hemos visto, según la teoría monetaria heterodoxa, los bancos comerciales crean depósitos bancarios cuando conceden un crédito registrando electrónicamente su importe en la cuenta del prestatario, como ya se explicó anteriormente. En la medida en que no ha sido necesaria la existencia previa de depósitos de otros ahorradores en el balance del banco, los nuevos medios de pago digitales recién creados han aparecido entonces de la nada, porque no es cierto que el banco solo pueda prestar el montante de las reservas excedentarias. Sin embargo, las demostraciones convenientes que se han planteado en este trabajo para tratar de romper con la visión tradicional, existe todavía cierta oposición al hecho de que el dinero pueda ser creado de la nada. Es cierto que ambas visiones asumen que la mayor parte del dinero en la economía es dinero digital creado con el simple acto de prestar por los bancos comerciales. Pero, la nueva crítica se opone a la creencia de que los bancos tengan un poder inmediato de crear dinero y de esta forma evitar riesgos de liquidez. Si eso fuera así, significaría que podrían “autofinanciarse” emitiendo préstamos y creando el dinero que necesitan siempre que se les requiriese cumplir con sus obligaciones financieras. De lo que se deduciría que, teóricamente, ninguna crisis financiera tendría lugar en la economía. Rendahl y Freund (2019) exponen a lo largo de su artículo que los bancos comerciales, ciertamente, no crean dinero de la nada, sino que transforman activos ilíquidos, la capacidad pago 48 Mantilla, S. C. (2014). Bases de la teoría poskeynesiana del dinero endógeno. Revista Economía, 66(104), 33-49. McLeay, M., Radia, A., & Thomas, R. (2014a). Money creation in the modern economy. Bank of England Quarterly Bulletin, Q1. McLeay, M., Radia, A., & Thomas, R. (2014b). Money in the modern economy: an introduction. Bank of England Quarterly Bulletin, Q1. Murphy, R. (2024). Central bankers on their ability of banks to create money out of thin air. Funding the Future. https://www.taxresearch.org.uk/Blog/2024/01/06/central-bankers-onthe-ability-of-banks-to-create-money-out-of-thin-air/ Pontón, R. T. (1997). La Isla de la moneda de piedra: sobre el nominalismo monetario en Friedman, Keynes y Hayek. Invenio: Revista de investigación académica, (1), 93-97. Rendahl, P., & Freund, L. B. (2019). Banks do not create money out of thin air. Centre for Economic Policy Research. https://cepr.org/voxeu/columns/banks-do-not-create-moneyout-thin-air Singh, M., & Stella, P. (2012). The (other) deleveraging: What economists need to know about the modern money creation process. VOX. eu. https://cepr.org/voxeu/columns/banks-do-notcreate-money-out-thin-air Stellinga, B., De Hoog, J., van Riel, A., & de Vries, C. (2021). Money and Debt: The Public Role of Banks. Springer Nature. Torres López, J. (2022). Introducción a la economía (3a edición). Pirámide. Werner, R. A. (2014a). Can banks individually create money out of nothing? - The theories and the empirical evidence. International Review of Financial Analysis, 36, 1-19. Werner, R. A. (2014b) “How do Banks Create Money, and Why Can Other Firms Not Do the Same? An Explanation for the Coexistence of Lending and Deposit-Taking” International Review of Financial Analysis, Vol 36: 71-77.