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The Gifts of the Body de Rebecca Brown: análisis y traducción parcial (inglés-español)

Parrado Guerrero, Paula

Abstract

Este trabajo tiene como objetivo principal elaborar una traducción parcial de la novela The Gifts of the Body escrita por Rebecca Brown y publicada en 1994 por la editorial HarperCollins. Esta historia está narrada en primera persona a través de una asistenta de ayuda a domicilio al cuidado de personas con sida. Aborda un asunto tan importante como es el sida en los años 90, una época en la que esta enfermedad era la primera causa de muerte entre la población. La traducción se acompañará de un aparato crítico, que sitúa a la autora y su obra en el contexto de la cultural original y que también incluye un análisis traductológico. En este sentido, se analizarán aquellos problemas que han ido surgiendo en la labor de traducción y cómo se han resuelto y a través de qué procedimientos. Para ello se considerarán en distintos aspectos: morfosintáctico, léxico, pragmático, ortográfico y ortotipográfico.

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1 FACULTAD DE FILOLOGÍA MÁSTER UNIVERSITARIO EN TRADUCCIÓN E INTERCULTURALIDAD TRABAJO DE FIN DE MÁSTER CURSO 2022/2023 TÍTULO: The Gifts of the Body de Rebecca Brown: análisis y traducción parcial (inglés-español) AUTORA: Paula Parrado Guerrero TUTOR: Dr. José Enrique García González Fecha: 16 de junio de 2023 2 Resumen Este trabajo tiene como objetivo principal elaborar una traducción parcial de la novela The Gifts of the Body escrita por Rebecca Brown y publicada en 1994 por la editorial HarperCollins. Esta historia está narrada en primera persona a través de una asistenta de ayuda a domicilio al cuidado de personas con sida. Aborda un asunto tan importante como es el sida en los años 90, una época en la que esta enfermedad era la primera causa de muerte entre la población. La traducción se acompañará de un aparato crítico, que sitúa a la autora y su obra en el contexto de la cultural original y que también incluye un análisis traductológico. En este sentido, se analizarán aquellos problemas que han ido surgiendo en la labor de traducción y cómo se han resuelto y a través de qué procedimientos. Para ello se considerarán en distintos aspectos: morfosintáctico, léxico, pragmático, ortográfico y ortotipográfico. Palabras clave: Brown; The Gifts of the Body; sida; traducción; culturema. Abstract The main objective of this project is to do a partial translation of the novel The Gifts of the Body. It was written by Rebecca Brown and published by HarperCollins in 1994. This story is narrated in the first person through a home health aide to people with AIDS. It deals with the important topic of AIDS in the 1990s, a time when the disease was the leading cause of death among the population. The translation will be accompanied by a critical apparatus, which contextualises the author and her work within the source culture and also includes a translation analysis. The latter will deal with those problems that have arisen throughout the translation process, how they have been solved and by means of which techniques. To this end, the analysis will focus on different aspects: morphosyntax, lexicon, pragmatics, orthographic and orthotypography. Key words: Brown; The Gifts of the Body; AIDS; translation; cultureme. 3 Índice 1. Introducción.......................................................................................................................4 1.1. Objetivos............................................................................................................... 4 1.2. Metodología ..........................................................................................................5 2. The Gifts of the Body: autora, obra y contexto ..................................................................8 3. Análisis traductológico....................................................................................................11 3.1. Aspectos morfosintácticos .................................................................................. 11 3.2. Aspectos léxicos.................................................................................................. 17 3.3. Aspectos pragmáticos .........................................................................................23 3.4. Aspectos ortográficos y ortotipográficos............................................................ 25 4. Traducción: Los dones del cuerpo...................................................................................27 EL DON DE LA INTEGRIDAD............................................................................... 27 EL DON DE LAS LÁGRIMAS ................................................................................ 32 EL DON DE LA MOVILIDAD ................................................................................ 38 EL DON DE LA MUERTE....................................................................................... 44 EL DON DEL HABLA.............................................................................................. 52 EL DON DE LA ESPERANZA ................................................................................ 60 EL DON DEL DUELO..............................................................................................70 5. Conclusiones....................................................................................................................77 6. Bibliografía...................................................................................................................... 78 6.1. Diccionarios y obras de referencia consultadas.................................................. 80 7. Anexo I (TO)...................................................................................................................81 4 1. Introducción El VIH/sida es una de las enfermedades que ha afectado a millones de personas y que sigue siendo noticia en la actualidad. El síndrome de la inmunodeficiencia adquirida, más conocido como sida, es un espectro de enfermedades producidas por la infección del virus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) (World Health Organization, 2023). Se estima que esta enfermedad podría estar circulando desde antes de la década de los setenta. Sin embargo, fue en 1981 en Estados Unidos cuando se registró el primer caso (Healey, 2017, 5). Además de tratarse de una crisis sanitaria puesto que afecta a la mayoría del planeta, también trae consigo problemas económicos y sociales, tras estigmatizar a muchos grupos marginales. El propósito del presente trabajo es proporcionar una traducción de la novela The Gifts of the Body de Rebecca Brown, la cual está formada por once historias cortas narradas desde el punto de vista de una cuidadora que atiende a domicilio a varios pacientes que han contraído el sida. A través de un estilo descriptivo bastante lineal, la narradora nos contará en que consiste su trabajo. Además, en un intento de visibilizar la enfermedad y lo laborioso de los cuidados hará un uso frecuente de verbos que indican las acciones detalladamente. Gracias a estas descripciones se puede llegar entender cómo se estaba viviendo esta pandemia en su máximo apogeo. La novela se publica por primera vez en 1994 por la editorial HarperCollins, aunque se ofrecerá la traducción de la versión publicada en 1995 ya que era la que se encontraba disponible. 1.1. Objetivos Este proyecto tiene un enfoque práctico sobre la traducción literaria y se propone como objetivos los siguientes: 1) Proporcionar una traducción parcial de la novela de Rebecca Brown anteriormente mencionada. El objeto del presente trabajo y su autora son bastante desconocidos. Por tanto, es un reto enfrentarse a un texto que aún no han sido trasladado a la lengua española; 2) Documentarse sobre la obra, la autora y el contexto que engloba el texto seleccionado para su completa comprensión, facilitando así la posterior labor de traducción; 3) Realizar un análisis traductológico de los aspectos más destacables o posibles problemas que se hayan ido presentando durante la labor de traducción. Se tratará de explicar cómo se ha tratado de solucionar estas dificultades y qué procedimientos se han aplicado; 4) Conseguir el mismo efecto que se intenta transmitir a través del texto original. Al tratar sobre el sida, es probable que se espere escuchar testimonios de primera mano de las personas enfermas; sin 5 embargo, presenta un punto de vista inesperado al ser la narradora parte del personal sanitario; la cuidadora está familiarizada con esta enfermedad ya que trata con los enfermos a diario, pero aporta un enfoque distinto e interesante. 1.2. Metodología Con el fin de alcanzar los objetivos mencionados, el trabajo se dividirá de la siguiente forma. En primer lugar, se ha de realizar dos lecturas: primero, una más general para saber de qué trata el texto; y segundo, una más detallada centrándose en aquellos aspectos que quizás vayan a suponer un problema o aquellas dificultades que se puedan pasar por alto. Este texto plantea sobre todo problemas de tipo cultural ya que estamos ante una cultura diferente a la que se dirige el texto meta. Por tanto, es fundamental documentarse para llegar a una mejor comprensión. Se ha de realizar una búsqueda acerca de la autora, su obra, su estilo, etc., aunque el contexto histórico y social también va a ser determinante pues puede tener cierta influencia en lo que está ocurriendo o no. Es necesario informarse sobre esta enfermedad y conocer el impacto que tuvo en este país en concreto, cómo se comportaba la sociedad y cómo actuaba el sistema ante esta crisis. A continuación, se llevará a cabo un análisis desde una perspectiva traductológica, centrado en analizar los principales problemas a los que me he enfrentado como traductora: estos conllevan una perspectiva lingüística puesto que hay que tener en cuenta las diferencias presentes entre las dos lenguas con las que se trabaja (inglés-español), pero también un enfoque más cultural, ya que es posible encontrarnos con bastantes referencias culturales que compliquen nuestra labor. En este sentido, se extraerán los ejemplos en cuestión y se expondrán las diferentes técnicas o procedimientos que se han aplicado para solucionar estas dificultades. Para ello, se ha escogido la clasificación de los procedimientos técnicos a la que hace referencia el profesor Isidro Pliego Sánchez (2022/23). Además, se han consultado las fuentes principales en las que este se basa, entre las que se encuentran Hurtado Albir (2001), Vázquez-Ayora (1977), y Mayoral Asensio y Muñoz Martín (1997). En cuanto al estudio de la traducción de los objetos culturales se ha optado por la obra de Franco Aixelá (1996a, b). A la hora de adentrarnos en los ejemplos extraídos del corpus, se facilitará una breve explicación de los procedimientos usados a modo de complemento para que se entiendan las técnicas aplicadas de la mejor forma posible. El análisis se dividirá en varias partes dependiendo del aspecto en el que nos enfoquemos: morfosintáctico, léxico-semántico, pragmático, ortográfico y ortotipográfico. En cada una de 6 estas secciones se mostrarán aquellos ejemplos que mejor ilustren los problemas que se han presentado y cómo se han acabado solucionando. Para llegar a estos resultados, primero se ha de plantear la norma inicial en la que se basa nuestro proyecto de traducción para así tener más claro nuestras opiniones. in literary translation» (54). Estos dos polos que se mencionan son los siguientes: A) Polo origen o adecuación (adequacy): se mantienen aquellas características propias del texto original en la traducción; B) Polo meta o aceptabilidad (aceptability): se prioriza la cultura meta y se busca la efectividad comunicativa del texto meta. A este respecto, la norma inicial elegida para el presente trabajo va a estar más orientada hacia la aceptabilidad. Esto se puede comprobar en todos los cambios tanto morfosintácticos como léxicos que se han realizado y se van a explicar más adelante. En todo momento se ha buscado la naturalidad del TM y su máxima comprensión; es por ello que el orden de las frases suele variar, se utilizan sinónimos para evitar las repeticiones o se recurre a expresiones lexicalizadas en español que hace que no se piense que se está ante una traducción. Sin embargo, no todo está enfocado a este polo ya que hay ciertas decisiones que son un tanto más conservadoras y pertenecen al polo origen. Sobre todo, estas decisiones van ligadas a los nombres propios, ya que como la tendencia nos muestra, se suelen mantener como en el original. Toda Iglesia reconoce que no hay unas normas fijas ; tendríamos que ser: un poco más flexibles y adoptar soluciones mixtas para no causar dificultades de lectura que no corresponderían a las razones del autor para introducirlas a su texto. En este difícil equilibrio, al fin y al cabo, está uno de los mayores atractivos de la práctica de la traducción literaria (2002, 223). El objetivo principal es que esta novela pueda llegar a un público más amplio y que este pueda disfrutar de estas historias que nos enseñan tanto sobre la vida y cómo enfrentarse a este tipo de enfermedades. El lector en todo momento va a ser consciente de que esta novela no está ambientada en España; por tanto, si los nombres propios o ciertas referencias culturales se enfocan hacia la cultura origen esto no les va a suponer un gran problema. Sin embargo, si las expresiones o el uso de la sintaxis estuviese enfocado al polo origen quizás el resultado sería un tipo de texto más difícil a la hora de entenderlo y disfrutarlo. En esta línea, la figura del lector es algo que se ha de considerar, sobre todo a la hora de la toma de decisiones. En este sentido, nuestra traducción va dirigida a un tipo de lector similar al del TO: un público bastante amplio, ya que se considera que la novela no presenta ningún desafío que cualquier lector promedio no pueda entender, esto es, que el léxico sea muy especializado o presente muchos 7 matices que sean complicados de interpretar. De hecho, se ha pretendido resolver de forma clara y sencilla todas aquellas cuestiones culturales con una dificultad añadida para facilitar así la lectura. Además, se utilizará notas a pie de página para aquellos términos o expresiones que necesiten algunos comentarios relevantes para su completa comprensión. Aunque sin abusar de estos recursos puesto que desvían la atención del lector. Por lo que respecta a nuestro corpus, el libro cuenta con once relatos cortos, de los cuales se han escogido para traducir siete de ellos. Los capítulos seleccionados resumen y recogen el sentido principal de la novela y, a su vez, plantean retos interesantes desde el punto de vista traductológico. El criterio seguido para la selección de cuatro de los capítulos se basa en el vínculo que la narradora crea con dos de los personajes, Connie y Ed. El primero de todos, El don de la integridad, presenta a la señora Lindstrom (Connie), una mujer independiente y que le gusta ser autosuficiente a pesar de la enfermedad y su estado. Al final, acaba rindiéndose y deja que la narradora se ocupe de todas las tareas. En el último capítulo, El don del duelo, se comprueba que Connie ha empeorado; ya no puede ni salir de la cama. La narradora nos cuenta los últimos días de Connie y cómo pasa todo el tiempo con ella al igual que su hijo, Joe. Al final acaba falleciendo y todos lloran su muerte. El don de las lágrimas nos presenta a Ed, un señor al que la cuidadora llevaba ya tiempo ayudando. Tras mucho tiempo esperando, un día recibe una llamada de la residencia de cuidados paliativos para decirle que tenían una habitación libre. Sin embargo, acaba rechazándola ya que tiene muchas cosas que hacer todavía. No obstante, en El don de la movilidad acaba viviendo en la residencia. Al principio parecía que se adaptaba bien; sin embargo, cuanto más pasaba el tiempo no podía más seguir allí. Un día que la narradora va a visitarlo se entera de que ha dejado la residencia y en el intento de encontrarlo, les pregunta a sus compañeros de la residencia por él, estos se muestran felices de que Ed se haya marchado de allí con vida. Los tres capítulos restantes responden a un criterio más subjetivo o personal, pero a su vez muestran el cambio y la evolución de la narradora: cómo se siente en su trabajo, el reencuentro con personas del pasado y los efectos que tiene la enfermedad en estas, etc. En El don de la muerte reaparece Marty, un joven de unos treinta años al que la narradora ya había conocido antes mientras cuidaba a su amigo Carlos. Ella no es capaz de reconocerlo ya que ha cambiado mucho y está muy delgado debido a la enfermedad. Tras una conversación, se acaba enterando de que Carlos murió y Marty revela que lo ayudó; detestaba ver a su amigo sufrir tanto y reconoció que le dio «el don de la muerte». En El don del habla, la narradora nos introduce a dos personas: Rick y Mike. Rick, a quien la cuidadora visitaba todos los martes y jueves 8 llevándole el desayuno, había conseguido una habitación en la residencia. Gracias a la recomendación de Margaret, pasa a ser una substituta por lo que conoció a Mike, un chico que deseaba encontrar a un cuidador permanente después de que el suyo, Roger, se mudase. Sin embargo, la narradora no podía enfrentarse a esa responsabilidad ya que cada vez le costaba más desempeñar su trabajo: se encariñaba con los pacientes y una vez fallecían lo pasaba mal. Cada vez perdía más la esperanza, lo mismo que le pasó con Rick. Tras varios intentos consigue ir a visitarlo a la residencia; este apenas consigue hablar y que se le entienda. Aun así, consiguen trasmitirse todo lo que se echan de menos. El siguiente capítulo es El don de la esperanza, en el que la narradora se entera de que Margaret, una de las supervisoras de los Servicios Sociales Comunitarios con la que ha compartido mucho tiempo, también está enferma. Esto causa una gran conmoción en toda la plantilla, pero sobre todo en la narradora ya que es la primera vez que una persona que conocía de antes tiene sida en lugar de haberla conocido a raíz de eso. 2. The Gifts of the Body: autora, obra y contexto En el presente apartado, se proporcionará algunos aspectos relevantes en cuanto al contexto del texto original, de modo que se pueda apreciar una mejor comprensión del proceso de traducción y de ciertos aspectos que han influido en la toma de decisiones. Rebecca Brown es una escritora y profesora nacida en 1956 en San Diego, California. Dorothy Allison la describe como una de las mejores escritoras lesbianas contemporáneas (1993)1. Es graduada en Filología Inglesa por la Universidad George Washington y posee un máster en Escritura Creativa por la Universidad de Virginia (Otten, 2011). En cuanto a su obra ha sido muy prolífica ya que ha escrito «novels, essays, short stories, articles, criticism, plays, a libretto for an opera, a one-woman show, and more» (Davis-Lawrence, 2015). Desde pequeña se ha mudado con frecuencia por lo que nunca ha tenido ese sentimiento de pertenecer a algún lugar en concreto; sobre todo teniendo en cuenta que es lesbiana. Precisamente reconoce que cuando se mudó en la década de los ochenta a Seattle, There was also a really big lesbian feminist writing scene going on in the 80s and 90s. Most of that work was realist stuff, it was very proplace. (Davis-Lawrence, 2015). 1Cita que aparece en la contraportada de la novela (1993) de Rebecca Brown. 9 Es por ello que se mudó a Europa y estuvo allí durante cuatro años aproximadamente, donde se publicó su primer libro: The Evolution of Darkness and Other Stories (1984). En la década de los noventa regresó a Seattle donde se estaba creando una gran escena de escritura independiente y se empezó a encontrar más cómoda en la ciudad; momento en el que The Stranger estaba comenzando y donde encajó a la perfección. Suele compaginar estar profesión con la docencia, Brown forma parte de la Universidad de Washington, Bothell, así como del Evergreen State College de Olympia y del Goddard College en Vermont (Canada). A menudo enseña en un Programa de Verano de Escritura de la Universidad Naropa de Boulder, Colorado, y anteriormente dirigió la conferencia de escritores de Port Townsend (Otten, 2011). La obra en cuestión que se va a tratar es The Gifts of the Body, novela publicada en 1994 que recibió el Premio Literario Lambda en 19952. Esta obra pretende dar visibilidad a la enfermedad del sida y al trabajo tan arduo que conlleva ser cuidador/a. Aun teniendo en cuenta los premios y toda su trayectoria editorial, Charles Mudede (2005) reconoce que «Brown has been woefully underappreciated». Su obra ha aparecido tanto en revistas como en artículos en Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Sus libros se han traducido tanto al japonés, alemán, neerlandés, noruego o italiano (Goddard College, 2019). Por tanto, se puede comprobar que esta autora y toda su obra son bastante desconocidas en España y el reto que va a suponer su traducción al no tener antecedente. A menudo el estilo de Brown se compara con el de Ernest Hemingway o Gertrude Stein (Weikel, 2022). Además de su carácter minimalista y estilo sencillo con una sintaxis simple, un rasgo característico es el uso de los pronombres personales. Suele evitar incluir nombres propios o pronombres personales que puedan caracterizar a los/as narradores/as de sus obras. De hecho, el género de sus narradores/as nunca suele aparecer explícito. Este criterio va a suponer una dificultad a la hora de su traducción ya que el español obliga a definir genéricamente a la persona que narra la historia. Por su parte, Xhonneux (2012: 7) se centra en uno de sus artículos en el estilo de Brown y comenta que es recurrente que los personajes tengan características y vivencias similares a las de la propia vida de la autora. En relación con este aspecto, Large del Seattle Times expone que Brown había trabajado previamente como asistente de ayuda a domicilio y comenzó esta novela a raíz de una carta que escribió a su pareja. Sin embargo, acabó renunciando principalmente porque mantenía una estrecha relación con las personas a las que le ofrecía sus servicios de cuidadora, y sufría mucho cuando estas fallecían. 2Estos premios pretenden reconocer el papel fundamental que los escritores LGBTQ desempeñan en la formación del mundo. Esta obra fue la ganadora dentro de la categoría de ficción lesbiana en la séptima edición (González Cerna, 1995). 16 solo vi una vez o un par de veces». De esta forma, se opta por una naturalización de la estructura como parte de la sintaxis española. Si se continúa en la línea de evitar las repeticiones hay que tener en cuenta que a la hora de tratar con los diálogos en el TO cada vez que un personaje va a hablar se introduce a través del verbo «said». En español hay una tendencia a utilizar sinónimos; es por ello que a lo largo de toda la traducción se pueden apreciar distintos términos para los llamados verbos dicendi, los típicos utilizados para introducir el estilo directo. El fragmento escogido es el siguiente: said. said I told him he looked good and he said said yeah. (71) Este es un fragmento bastante largo en comparación con los que se han tratado hasta el momento, pero ejemplifica lo que sucede a lo largo de todos los capítulos traducidos: es común que aparezca el verbo «said» varias veces en un mismo párrafo. Sin embargo, esto no sería una muestra de buen estilo, por lo que se deben buscar sinónimos e incluso optar por la omisión en algunos momentos. El texto ya traducido ha quedado de la siguiente forma: Bonito lugar le dije. Sí respondió. La verdad es que me gusta mi habitación. Qué bien que la llamase «mi» habitación. Le comenté que tenía un buen aspecto, a lo que respondió: ¿De verdad lo crees? y se lo afirmé. En el texto original aparece cuatro veces el mismo verbo para el que se ha proporcionado los siguientes equivalentes: dije,respondió yafirmé. En todo momento se busca mantener la cohesión, el sentido y que suene natural en la lengua meta, evitando una repetición léxica que podría perjudicar el estilo. Por último, se puede considerar el orden sintáctico de las oraciones. Vázquez-Ayora menciona el «orden natural» de las lenguas, en este sentido, es cierto que el español tiende más al dinamismo que otra serie de lenguas, como es el caso del inglés o el alemán (1977, 208). De este modo, se pueden encontrar diversos desplazamientos realizados a lo largo de la traducción. Este procedimiento puede abarcar desde elementos más simples como puede ser la palabra hasta sintagmas o cláusulas de carácter más complejo (242). Un ejemplo puede ser el orden de los adjetivos; mientras que la lengua inglesa tiene por obligación colocar el adjetivo delante del sustantivo, en la lengua española el orden del adjetivo es más flexible por lo que se puede optar por un desplazamiento sintagmático. Si se consulta la Nueva gramática básica de la lengua 17 española (2011), se puede comprobar que hay dos tipos de adjetivos: relacionales y calificativos. Los primeros hacen referencia a rasgos que permiten clasificar a personas o cosas, mientras que los otros denotan cualidades del sustantivo al que complementan (70-71). Por tanto, dependiendo del tipo de adjetivo su posición puede variar. Es por eso que en «She had curly white hair» (13) el adjetivo no se puede anteponer al sustantivo, ya que nos está diciendo el tipo de pelo: rizado y canoso». Sin embargo, en «You have a lovely house» se hace referencia al hecho de que la casa tiene esa propiedad o cualidad, y en este caso nos permite tanto anteponer el adjetivo al sustantivo como situarlo detrás de este. Es por ello que se ha optado por traducirlo de la siguiente forma: «Tienes una bonita casa». Asimismo, también se pueden encontrar casos de desplazamientos intraoracionales, como en el siguiente ejemplo: « mastectomy or only a cancer or something else, it had to be AIDS» (21) Aparece subrayado el fragmento del texto que se va a cambiar de posición, la razón principal por la que se ha tomado esta decisión es topicalizar y darle importancia a esa parte del mensaje. El resultado es el siguiente: « , no podría haber disfrutado de nuestra ayuda ya que tenía que ser sida; no podía ser una mastectomía, simplemente cáncer o algo diferente.» De esta forma, el último enunciado aparece a modo de aclaración o explicación, aportando información extra a lo que de verdad interesa: el hecho de que no hubiese podido recibir esa ayuda al no tener esa enfermedad. Según la RAE y la ASALE, este proceso ayuda a «interpretar adecuadamente el mensaje» (2011, 9). 3.2. Aspectos léxicos Este apartado se va a centrar en los culturemas, es decir, aquellas palabras que pueden tener cierta carga cultural que afecte a la comprensión del público meta. Este tipo de elementos reciben diferentes nombres; por ejemplo, Mayoral Asensio y Muñoz Martín se refieren a ellos como «segmentos marcados culturalmente» (1997, 144), o en el caso de Franco Aixelá como «objetos culturales» (1996b, 56). Siguiendo la línea de la norma inicial que se ha adoptado, la forma de actuar ante este tipo de problema es adaptar los elementos a la cultura meta e intentar explicarlos de la mejor manera posible. Aunque hay ocasiones en las que los referentes a antropónimos y algunos nombres de comida no se han traducido. Dentro de esta clasificación podemos encontrar varios tipos como pueden ser los nombres propios, marcas, comidas, expresiones, etc. 18 Primero, se van a analizar los nombres propios. Theo Hermans explica que hay dos tipos de nombres propios dependiendo de la carga semántica que estos presenten; los convencionales que carecen de carga semántica, y los expresivos que incluyen algo de información relevante dentro del propio nombre (1988, 13). Cabe destacar que los nombres propios que van a aparecer en el TO son convencionales y no presentan ninguna carga semántica que se deba tener en cuenta a la hora de la traducción. Para el tratamiento de estos nombres, se va a proceder a utilizar el trabajo de Franco Aixelá (1996). Por un lado, se encuentran los nombres propios de persona, tanto los nombres de pila como los apellidos. Se ha optado por repetir los nombres tal cual en el TM, sin hacer ninguna adaptación ortográfica ni naturalización puesto que, como recoge Franco Aixelá, esa es la tendencia en las traducciones de textos literarios (1996b, 59-60). Por ejemplo, aparecen Connie , Rick , Ed , Marty , Joe , Margaret , Donald , Mrs. Lindstrom Todos ellos se presentan exactamente igual en el texto meta. Solo se han cambiado los tratamientos seguidos de los apellidos, es decir, cada vez que aparece «Mrs. Lindstrom» (13) se traduce como «señora Lindstrom». También aparecen nombres de lugares e instituciones, como es el caso de «Pierce County Youth Services Home» (90) donde se ha realizado una traducción lingüística, quedando de la siguiente forma: «un centro de los servicios para jóvenes del condado de Pierce». Por otro lado, aparecen nombres de marcas y cadenas comerciales; por ejemplo: «Ensure» (18) que se ha optado por dejar igual ya que el mismo texto original presenta una explicación más adelante de lo que se trata: «Ensure, una bebida proteica alta en calorías». Sin embargo, hay otros ejemplos en los que se ha tenido que añadir una glosa intratextual para ayudar así a la completa comprensión ya que son referentes culturales desconocidos en España, como puede ser el caso de «Betty Crocker» (92) que ha quedado como «un viejo producto de la conocida marca Betty Crocker». No obstante, hay marcas de comida como «Cheetos» (143) o «Twinkies» (143) que también existen en España y son conocidos; por tanto, se ha optado por reproducir el término tal cual. En otra categoría de culturemas se pueden englobar las series de televisión, películas, periódicos o revistas. Aparecen ejemplos como «Soap Opera Digest» (86) o «Today show» (17), y junto a estos se ha presentado una glosa intratextual para que se entienda completamente aquello a lo que se está haciendo referencia. Por tanto, se ha traducido como «la revista semanal de telenovelas, Soap Opera Digest» y «las noticias matutinas del Today». En el caso de «The Young and the Restless» (25) que es una telenovela estadounidense muy famosa no se ha podido traducir ya que no tiene un equivalente acuñado en la cultura meta. Muchas de las películas 19 suelen tener el título en español, por lo que resulta más sencillo que el público meta entienda el referente. En este caso no es así; además, no se puede cambiar el referente por otra serie más conocida en España ya que se hace referencia a partes concretas de la trama. Por tanto, se ha optado por una glosa extratextual o nota a pie de página indicando la importancia de esta: «The Young and the Restless7(Telenovela estadounidense muy famosa que empezó a emitirse en 1973 y continua en el presente. Cuenta con 50 temporadas y alrededor de 12.000 episodios. Cuenta con 50 temporadas y alrededor de 12.000 episodios. Está ambientada en Genoa City, Wisconsin, y cuenta la historia de dos familias adineradas de la industria cosmética: los Newman y los Abbotts. La mayor parte de la serie se centra en la competencia entre estas dos empresas: Newman Entreprises y Jabot.)». Asimismo, hay que mencionar los tipos de comida o platos. En la página 30 del TO se puede apreciar cómo Ed le pide a la narradora que le haga de comer y de pronto le dice lo siguiente: Pancakes, syrup, fruit, bacon, orange juice, milk, eggs two over easy half a rancheros, quail eggs, chanterelle mushrooms plait. En la traducción se han llevado a cabo diferentes técnicas, puesto que aquellas referencias que tienen su equivalente en español se entienden ya que aquí se consumen, por lo que se ha optado por una traducción lingüística. Sin embargo, al final se empieza a nombrar platos más elaborados y específicos que incluso en la versión en inglés se reproducen en francés. En este caso se ha optado por reproducir el francés tal cual en un intento de hacer que el personaje suene más sofisticado en este contexto donde le está pidiendo a su cuidadora que le haga de comer. Del mismo modo, en el original aparecen «huevos rancheros» en español, ya que es un plato mexicano. Intentando seguir esta misma línea del original, en el que a través de estos nombres podemos entender la actitud del personaje, se ha optado por dejar en inglés «huevos Benedict» en un intento de reflejar ese sentido extranjerizante que se está mostrando en el original. Por tanto, la traducción ha quedado de la siguiente forma: Tortitas, sirope, fruta, beicon, zumo de naranja, leche, dos huevos a la plancha, medio melón cantalupo, avena huevos Benedict, costillar de cordero, soufflé de frutas de mar, huevos rancheros, huevos de codorniz, chanterelle champiñones au jus y un petit filet mignon, . Hay otro tipo de culturemas que se pueden englobar dentro del ámbito social, como es el caso de las unidades de medida para el peso. Es evidente que en Estados Unidos no se utilizan 20 los kilogramos para pesar a las personas, sino que usan las libras. De este modo, siempre que aparezcan casos como el siguiente: «I put on three pounds» (27) se debe hacer una naturalización, es decir, la conversión en kilos quedando de esta forma: «He ganado casi un kilo y medio». De lo contrario, si se optase por una traducción lingüística y se dejase como tres libras, no se tendría una idea exacta de lo que esto equivaldría. Dentro de este ámbito social se puede incluir también las instituciones. En este caso, a raíz de la epidemia del sida se crea un sistema tanto sanitario como administrativo para asistir y ayudar a las personas afectadas. Aunque esta enfermedad esté considerada como una pandemia que afecta al mundo entero, no todos los países reaccionan y se organizan de la misma forma. Por eso, habrá conceptos que en España tengan un equivalente funcional y no planteen ningún problema específico, mientras que hay otros referentes que no se acaban de entender en el texto meta por lo que hay que tratarlos de forma distinta. En primer lugar, aparece «UCS, Urban Community Services» (18) que se ha traducido lingüísticamente por «Servicios Sociales Comunitarios»; sin embargo, también se puede percibir como una formulación ya establecida puesto que el equivalente funciona en España ya que contamos con estos servicios. Más adelante en el texto, cada vez que se haga referencia a este segmento, se va a utilizar la sigla, «SS. SS. CC.», ya que el público dentro del contexto que está leyendo va a comprender fácilmente a lo que se refiere. Por otro lado, en inglés se utiliza la sigla «PWAs» (85) para referirse a las personas con sida; de hecho, quiere decir Person With AIDS. Pero en español no se encuentra un término así, por lo que se ha traducido por «persona con sida» sin hacer uso de ninguna sigla. Siguiendo con los servicios creados a raíz de esta enfermedad, aparecen centros como «hospice» (25) o «the Y» (78). Estos han sido términos que han supuesto bastantes dificultades a la hora de la traducción ya que no tienen un equivalente en España como tal. En el caso del primero se podría pensar en un hospicio tal cual lo entendemos en nuestro país; sin embargo, si buscamos en el Diccionario de la Lengua Española nos dice lo siguiente: «Establecimiento benéfico en que se acoge y da mantenimiento y educación a niños pobres, expósitos o huérfanos» u «hospedaje (alojamiento)». El término original hace referencia a un centro en el que se admiten enfermos terminales que reciben cuidados paliativos. Esto se ha traducido como «residencia de cuidados paliativos» habiéndose así neutralizado para su completa comprensión. Pasando al otro término, este era incluso más complejo ya que no presentaba ninguna transparencia. Se ha tenido que hacer una búsqueda exhaustiva para comprender a que hacía referencia y así tener claro cómo tratarlo y traducirlo. En el Collins Dictionary se ha encontrado que es un término informal utilizado en Estados Unidos: «A YMCA or YWCA hostel is 21 sometimes referred to as the Y». Tras encontrar a qué hace referencia se ha pasado a ver si existía un equivalente ya establecido. En este caso se trata de la ACJ, sigla que representa a la Asociación Cristiana de Jóvenes, que constituye una ONG con sedes por todo el mundo pero que tiene más arraigo en los países anglófonos. Por tanto, se ha optado por dejar la sigla con su explicación. Aun así se ha añadido una glosa extratextual para completar el sentido del referente. Por tanto, el resultado final es el siguiente: «ACJ, Asociación Cristiana de Jóvenes8 (Organización no gubernamental que forma parte de un movimiento social juvenil con sede en Ginebra (Suiza) pero con mayor arraigo en los países anglófonos de cultura protestante. Entre muchas de sus actividades incluye residencias para personas de diversa índole)». A continuación, se va a tratar diversos programas que ofrecen los servicios sociales y los cuidadores de ayuda a domicilio para las personas con sida y sus respectivas familias. Por un lado, se encuentra «respite» (131). El Oxford English Dictionary lo define como «Temporary rest or relief from an unpleasant, undesirable, or tiring situation; a period of rest, a break». En relación a esto se empezó a hacer una búsqueda y se encontraron los programas «de respiro familiar», que tienen como objetivo la conciliación familiar de aquellos que están a cargo del cuidado de personas en dependencia. Por tanto, se ha optado por el equivalente ya establecido en la lengua y cultura españolas. Por su parte, «buddy program» (132) es otro tipo de programa que consiste en un voluntariado con enfermos de sida. De hecho, así recoge el OED lo que significa buddy: «a person who befriends and provides support for someone with AIDS or (later) any incapacitating disease». Se ha optado por dejarlo como «voluntariado» aunque se trate de un término más general. Enfocándose en los cuidadores, estos tienen una serie de puestos que se pueden asumir dentro del sistema. Por un lado, se encuentra el «sub» (131), que se ha traducido como «sustituto», o «perennial» (146) como «indefinida». En estos casos, no son culturemas que supongan una gran dificultad; al fin y al cabo, son categorías de puestos de trabajo que también se encuentran en España y que cuentan con una formulación establecida. Continuando con el mundo de los servicios sociales se puede tratar el término «outtake» (131), cuya traducción resultó problemática puesto que es bastante opaco. Si se busca en distintos diccionarios se encuentran las siguientes definiciones: «Durability; lasting quality» (OED) o «a passage outward» (Merriam-Webster). Dichas definiciones no se correspondían con el TO. Teniendo en cuenta el contexto go into the office and fill out paperwork about it. », se ha trasladado como «partida de defunción». Se ha optado así por una formulación convalidativa, ya que como explican Mayoral Asensio y Muñoz Martín, esta estrategia se utiliza cuando «se designa un 22 concepto o entidad de la CT que en determinadas circunstancias puede llegar a equipararse socialmente no existe una traducción establecida pero hay conceptos similares o próximos en la CT» (1997, 159). Siguiendo en esta línea «Advance Directive» (137) es sinónimo de «living will» (137). Mientras que este último se ha traducido como «testamento», en el primer caso p se ha preferido elegir «documento de voluntades anticipadas», que tiene las mismas funciones que un testamento vital. En el caso de «911» (137) se ha optado por una neutralización absoluta y se ha traducido como «emergencias». Este es el número de emergencias en Estados Unidos pero se ha considerado que igual no todo el mundo es consciente de ello. Además, si se hubiese puesto el 112, número de emergencias español, se estaría domesticalizando demasiado el texto puesto que la trama se sitúa en Estados Unidos y el lector es consciente de ello. Dentro de esta sección dedicada a los aspectos léxicos, se va a proceder también a analizar ciertas unidades multiléxicas significativas. En la mayoría de estos casos se va a utilizar como procedimiento técnico una equivalencia. Vázquez-Ayora lo explica de la siguiente forma: «Depende primordialmente del mensaje y de la situación, es decir, que funciona en el plano del contenido y no en el de la expresión. No se trata de encontrar la identidad sino la equivalencia semántica» (1977, 315). Se hace uso de esta técnica en un intento de que el TM presente más naturalidad. De este modo, encontramos tanto colocaciones como locuciones o modismos. La diferencia entre estos dos tipos de estructuras léxicas es que la primera presenta cierta transparencia semántica frente a las locuciones cuyo «significado no se puede inferir del significado de palabras que componen la combinación» (Buendía Castro, 2020, 25). Por ejemplo, «T think about it overnight» (26) consiste en una colocación cuyo sentido es que no le dejaron pensarlo detenidamente. Se podría haber traducido de una forma más literal: Ni siquiera me dejan pensarlo durante toda la noche. Sin embargo, el español cuenta con una frase hecha que está muy extendida para este caso: «Ni siquiera me dejan consultarlo con la almohada». En esta misma línea sigue el siguiente ejemplo: «like the meeting had gotten out of hand» (141). En este caso sí se ha podido encontrar un equivalente tanto formal como semántico. Al traducirlo por «como si la reunión se le hubiese ido de las manos», se mantiene ese sentido de que la situación no está bajo control; además, la forma es bastante parecida al original. En el caso de las locuciones idiomáticas se encuentran ejemplos como los siguientes: «She could get people in stitches in about three seconds» (146). Si intentamos extraer el significado solo por la suma de los componentes de get someone in stitches, no se llegaría a comprender el sentido de esta locución. Básicamente describe a una persona que no para de 23 reírse porque algo le ha hecho mucha gracia. Por tanto, si se busca el equivalente en español este sería: ««Podía tener a todo el mundo partiéndose de la risa en menos de tres segundos». Por otra parte, también se pueden encontrar locuciones idiomáticas que hagan función de símil, como es el caso de «He said they all smoked like chimneys» (74). Literalmente sería dijo que fumaban como chimeneas, es decir, muchísimo. No obstante, esto no suena tan natural en el texto meta como la siguiente equivalencia: «Me dijo que todos fumaban como carreteros» que es algo que se puede decir con más frecuencia. Por último, «I came here in my own sweet time (73)» se podría haber traducido como llegué aquí a mi debido tiempo, es decir, que se tomó su tiempo. Pero quizás suena más natural si se cambia a «llegué aquí a mi ritmo». Para concluir los aspectos léxicos se debería mencionar algunos casos específicos en los que se han utilizado modulaciones en el TM. Por un lado, encontramos kick» (96). Kick hace referencia a una patada, pero se ha de tener en cuenta el contexto: Marty está contando cómo se sintió cuando su vecino Roy lo incluyó dentro de la lista de personas que conocía que tenían sida. Por tanto, eso para él fue como un golpe muy duro, por lo que se optó por traducirlo como «En cierta forma es como un golpe bajo». Se puede considerar que se ha realizado una modulación puesto que el punto de vista es ligeramente distinto, se ha pasado de un sentido real a un sentido más figurado. Asimismo, encontramos otro caso de modulación en «I felt this thud in my chest»» (78). Thud se refiere a un golpe seco, pero en la traducción se ha cambiado el punto de vista, se ha pasado de lo concreto a lo abstracto, «Sentí como un vacío en el pecho». Por último, se ha realizado una modulación explicativa en el siguiente ejemplo: «mellow New Age voice» (143) se ha traducido por «en un tono casi meditativo». En este caso se ha optado por explicar y dejar claro el efecto que producía esa voz en lugar de traducir el referente, Nueva Era, esto es, un movimiento que surgió en occidente en la década de los setenta y que se caracteriza por sus creencias espirituales y/o religiosas. 3.3. Aspectos pragmáticos Uno de los aspectos a tratar dentro de la pragmática es el registro lingüístico, el uso que se da del lenguaje en un contexto específico o determinado. También se puede conocer como variedad diafásica y su uso va a depender de varias variables: «la situación o contexto, la distancia social que media entre los locutores tenor , la función social del evento comunicativo, el tema o tópico de tratamiento campo , los objetivos de la comunicación y la extracción social de los actores» (Areiza Londoño et al., 2012, 76). Por lo general, en los 24 capítulos traducidos se ha mantenido el tono neutral puesto que la narradora cuida de todos los enfermos que aparecen a lo largo de la novela mientras los trata con cierta distancia y respeto como parte de su profesión. Si bien es cierto que con algunos de ellos como Connie o Ed tiene más confianza y cariño y es un poco más cercana, el tono y el registro se mantienen en la misma línea. No obstante, hay que destacar un fragmento donde le registro adquiere un tono coloquial, incluso con expresiones vulgares. Ed acaba de abandonar la residencia donde se quedaba junto a más enfermos. Pero ha conseguido salir de allí con vida, lo cual es un gran logro y provoca la felicidad y la emoción de sus amigos. Ese es el momento en el que la narradora entra en acción ya que está buscando a Ed, y se establece una conversación entre ella y dos enfermos: He just left, man, - Fucking ettes on the table. Who the fuck cares where he went (79-80). En este fragmento se puede comprobar cómo los dos hombres están tratando a la narradora como una amiga más que forma parte de ellos. No obstante, hay que tener en cuenta que ella no tiene tanta confianza con ellos, por lo que quizás el comportamiento de los dos hombres no es tan apropiado al no tener una relación tan cercana. Aun así, si se analiza desde las variables del tenor y del campo, queda claro que están eufóricos porque un compañero ha conseguido salir de allí con vida lo que les da esperanza. Por tanto, a través de su forma de hablar y de afrontar esta situación se puede llegar a entender la intención comunicativa. De este modo, se ha de trasladar todo esto al texto meta: Lo sé le dije. Me lo dijeron cuando llamé. Realmente se ha ido, tío dijo el chico, con los ojos brillantes. Se levantó y se fue. Otro chico salió de la sala de estar. ¿Estáis hablando de Ed? Joder, increíble, tío dijo. Se acercó para coger el paquete de cigarrillos que estaba en la mesa. ¿Se ha ido a la ACJ? pregunté. ¿A quién le importa a dónde coño se haya ido? dijo el primer chico encendiéndole el cigarrillo al otro. 25 Se ha buscado mantener un registro similar, típico de la oralidad y de una conversación que se puede entablar con cualquier amigo en un ámbito informal, manteniendo toda la emoción y la espontaneidad de la situación que se ha descrito. Ocurre algo similar con « » (81) que refleja un registro oral e incluso vulgar y el Cambridge Dictionary lo define como «a rude word used to give more force to an expression of anger». Se ha traducido por «puta» ya que en un principio se pensó en maldita pero no presentaba toda la fuerza o el poder del original. Por último, es interesante comentar el caso de los segmentos: «ngmushu» (113) y «ngmu-shoo» (114). A simple vista no tiene sentido y parece que no es inglés porque no se entiende extraído fuera del contexto. Estas palabras aparecen al final del capítulo El don del habla cuando la narradora va a visitar a Rick y este ni siquiera puede moverse ni hablar. Rick le dice las palabras anteriores pero sin mucho éxito, aunque al final la narradora acaba comprendiéndolo y responde: «I miss you too» (114). Por tanto, en la traducción se ha tenido que reflejar ese mismo efecto. Se ha buscado crear una palabra que no exista, pero que una vez que la narradora le diga «Yo también de echo de menos» se acabe comprendiendo. Para ello, se ha recurrido a algunos rasgos fonéticos que hacen alusión al enunciado que en realidad se quiere transmitir: «Eshenos» y «E-sho-e-nos». 3.4. Aspectos ortográficos y ortotipográficos El último apartado del análisis traductológico se centra en cuestiones de ortografía y ortotipografía, a las que a veces no se le presta la debida atención en comparación con los aspectos morfosintácticos y léxico-semánticos. Se puede empezar comentando el caso de las comillas angulares, también llamadas latinas o españolas, que se utilizan en el TM, siguiendo la recomendación de la Real Academia Española (2018, 120) frente a las comillas inglesas del TO; por ejemplo, «No one had ever asked me what » (16) ha pasado a ser «Nunca nadie me había preguntado antes que me «gustaría» hacer». Muchas de las comillas que aparecen en el original son parte de los diálogos. En inglés el estilo directo se introduce a través de las comillas, mientras que en español se recomida el uso de la raya5para los diálogos. Este uso diferente se puede comprobar en el siguiente ejemplo: « He looked down at the comforter like he was memorizing it. » (103). 5La raya ( ) «se debe distinguir del menos ( ) y del guion (-)» (Real Academia Española, 2018, 124). 32 La ayudé a levantarse y caminar hasta el borde de la bañera. Soltamos la toalla y le levanté el brazo para que lo colocase alrededor de mi cuello. Se agarró con fuerza y se sentó en el borde de la bañera. ¿Se encuentra bien? le pregunté. Sí me dijo. La tuve allí durante algunos segundos, después levanté el cuerpo y la puse con cuidado sobre el asiento de la bañera. Se agarró a las asas; tenía las venas de las manos hinchadas. Contenía la respiración y los hombros estaban rígidos. Le levanté las piernas y las puse en el agua. Al rato dejó escapar el aliento, los hombros se relajaron y dijo: Ay, qué buena está el agua. Puse jabón en la esponja y le lavé los brazos; también el cuello, la espalda y la barriga. Cuando llegué a las costillas, empecé a dudar. Me daba miedo por la cicatriz. Ya no me duele me aseguró, y así pude limpiar la zona de alrededor de la cicatriz. Cuando estaba limpia, la ayudé a salir de la bañera, la sequé y le puse el camisón. Caminamos hasta su habitación. Puso mi brazo alrededor de su cadera y se apoyó en mí para caminar. Se sentó en la cama y se agarró al filo. Estaba respirando con dificultad. Le levanté los pies y la ayudé a tumbarse. Le sostuve el cuello, la recosté sobre la almohada, tiré de la manta y la arropé bien, como hacía mi madre cuando yo era pequeña. EL DON DE LAS LÁGRIMAS Estaba en la casa de Ed el día que llamaron para decirle que tenían una habitación. Llevaba muchísimo tiempo en la lista de espera y los llamábamos cada día para ver cuándo podría mudarse. Ed siempre decía: «Bueno, ya no tendré que preocuparme, por eso cuando me »O«Será mejor que me ocupe de esto antes de mudarme». Todo se dividía en el antes y después de la mudanza. Pero cuando recibió la llamada y tenían la habitación preparada para él, no quiso ir. 33 Estaba en el sofá viendo The Young and the Restless7mientras que yo limpiaba el polvo de las estanterías. El teléfono estaba más cerca de mí, así que cuando sonó, lo cogí y se lo pasé. Lo cogió, y apreté el mando de la televisión para bajar el volumen y que no interfiriese en la llamada; aun así estaba lo suficientemente alto como para poder oírla, de modo que cuando colgase el teléfono y dijera: «Vale, ¿qué me he perdido?», yo pudiese contárselo. Sin embargo, esta vez no dijo nada cuando dejó el teléfono. Simplemente colgó y se quedó allí sentado. ¿Quién era? le pregunté. La residencia de cuidados paliativos respiró hondo. Tienen una habitación. ¿Ah sí? Llevabas mucho tiempo esperando dije cautelosamente. Miró a la televisión y dijo: ¿Puedes subir el volumen? Claro subí el volumen. ¿Qué me he perdido? No mucho. Está a punto de decirle que el bebé no es suyo, pero todavía no ha dicho nada . En la pantalla aparecía una actriz de pelo negro, largo y rizado con un collar de diamantes y estaba lloriqueando con el otro actor. Seguía sorbiendo y limpiándose las lágrimas. Me apuesto que no se lo dice hasta la semana que viene dijo Ed y se tapó con las mantas. ¿Qué pasa con la habitación? le pregunté. Seguía viendo la televisión. Ni siquiera apartó la vista cuando aparecieron los anuncios, donde salían dos calcetines blancos y uno tenía un color más intenso. Les he dicho que les devolvería la llamada contestó Ed. Miró los calcetines; había un niño jugando al fútbol americano. Me han dicho que llame esta tarde . Cuando el anuncio cambió a uno de comida de perros, le cambió la voz. Ni siquiera me dejan consultarlo con la almohada. Creo que tienen que darle la habitación a otra persona si no la quieres le comenté. La residencia se financiaba en parte dependiendo del número de camas que se ocupasen cada noche. Además, siempre había lista de espera. 7Telenovela estadounidense muy famosa que empezó a emitirse en 1973 y continúa en el presente. Cuenta con 50 temporadas y alrededor de 12.000 episodios. Está ambientada en Genoa City, Wisconsin, y cuenta la historia de dos familias adineradas de la industria cosmética: los Newman y los Abbotts. La mayor parte de la serie se centra en la competencia entre estas dos empresas: Newman Entreprises y Jabot. (Internet Movie Database, s.f.) 34 ¡Ah! respondió mientras seguía mirando la televisión. Acto seguido empezó a contarme que su hermana venía la semana siguiente. Se había cogido unos días libres en el trabajo y estaba intentando dejar los hijos con una amiga para así poder ir a verlo. Él quería estar en la residencia. Dijo que aún necesitaba vender la cochera y que Lee iba a hacer una fiesta; todavía no había acordado una cita con la gente de las alfombras y aún no había conseguido encontrar al comprador perfecto para su coche. Así que no me puedo ir todavía. Tengo mucho que hacer me dijo. Me acerqué y me senté a su lado en el sofá. Le pasé el mando de la televisión y lo cogió con ambas manos. Tu hermana se puede quedar aquí mientras está en la ciudad, incluso si ya estás en la residencia le comenté. Y nosotros podemos hacernos cargo de vender la cochera y de encontrar un comprador para el coche. ¿Y qué pasa con la fiesta? Parecía un niño de cuatro años. Puedes ir a las fiestas aunque estés allí. ¿Qué pasa si quiero salir? Quiero decir, salir un rato yo solo. Tienes permiso para hacerlo le dije. Ed llevaba meses sin salir solo. Cambió de canal a un programa sobre la naturaleza. Nunca veía este tipo de programas. Estoy mejorando. Me puse mejor en el hospital; solo necesitaba un chute. He ganado casi un kilo y medio me aseguró. Sí, eso ha sido genial le dije. Hacía solo dos días que había llegado del hospital. En las últimas seis semanas había pasado más tiempo en el hospital que fuera de este. Siempre se sentía mejor cuando llegaba a casa después de haber estado allí. Lo trataban por vía intravenosa y no lo dejaban salir hasta que mejorase. Además, una vez que estaba en casa se sentía mejor ya que estaba cerca de sus cosas. Pero también había perdido medio kilo desde que regresó. Me siento mejor me aseguró. Subiré de peso cuando venga mi hermana. Me cocinará todo el tiempo y engordaré un montón suplicaba como un niño de cuatro años por un juguete. No mejoraba; solo estaba empeorando lentamente. No necesito ir a la residencia todavía lloriqueó. Yo asentí. Bueno, puedes coger la habitación, pero también quedarte con tu piso dije en un intento de quitarle importancia. Esto sólo era en parte cierto. Las reglas dictaban que solo podías mantener tu piso hasta el final del mes en el que te hayas mudado. No obstante, realmente pensé que debía irse. 35 Estaba viendo en la televisión un montón de personas corriendo con lanzas. Si mejoras un poco, ¿te dejan volver a casa? me preguntó. Por supuesto le mentí. Nunca nadie ha vuelto a casa. Nunca nadie mejoró. Por supuesto volví a mentir. Dejó de mirar a la televisión para mirarme. Se rio y dijo: No te lo crees ni tú. Quería decir algo, no sabía el qué, pero él subió el volumen de la tele. Todo el mundo estaba gritando y corriendo con lanzas. Después de un rato dije: ¿Quieres hablar con el gerente que lleva tu caso? tuve que decirlo alzando la voz por culpa de la televisión. Se quedó mirando fijamente la televisión. ¿O a Margaret? Cuando la escena cambió y las lanzas salieron volando dijo: Haz lo que quieras. Entré a la habitación y llamé al gerente. Le comenté que la residencia había llamado con una habitación disponible pero que Ed no quería ir. Dijo que le diésemos tiempo y comentó que había ocasiones en las que la gente no quería ir cuando se le presentaba esa oportunidad. Le dije que se suponía que Ed tenía que devolver la llamada a la residencia por la tarde y le pregunté qué pensaba él al respecto. Me respondió que Ed debía coger la habitación, pero que era su propia decisión. Volví a la habitación principal. Ed había puesto otra telenovela y dijo: Esta pobrecita está llorando desconsoladamente. Me apuesto que va a tener también el hijo de alguien que no quiere decir me miró con un aire falso de tristeza en los ojos y dijo de forma dulce y empalagosa poooobrecita. Me senté a su lado y vi la tele. Aparecieron los créditos del final del capítulo y la horrorosa música. ¡Tienes que ponerla mañana! dijo Ed de una manera muy alegre. Ed. Empezó a tararear con la música, moviendo la cabeza y los hombros de un lado a otro como un imbécil. Ed volví a insistir. Vale, vale se quejó. ¿Qué? Empecé a decirle algo de lo que me había contado el gerente de su caso, pero me interrumpió. 36 Los llamaré en un rato dijo. Los llamaré a su debido tiempo. Vi el final de los créditos con él. Cuando el programa había acabado por fin y vino una pausa publicitaria del canal, le pregunté si quería algo. Hazme algo de comer me ordenó. Nunca antes había usado un tono tan autoritativo. ¿Qué te gustaría? pregunté. Cada puta cosa de esta puta casa exclamó. Tortitas, sirope, fruta, beicon, zumo de naranja, leche, dos huevos a la plancha, medio melón cantalupo, avena de hecho, tenía de todo eso en casa. Después dijo de una manera remilgada, Huevos Benedict, costillar de cordero, soufflé de frutas de mar, huevos rancheros, huevos de codorniz, chanterelle champiñones au jus y un petit filet mignon, . Me miró y no dije nada. ¡Está bien! gritó. Después en voz baja como a modo de disculpa dijo: ¿Avena? Fui a la cocina y le hice la avena. Intenté calmarme mientras la preparaba. Ed no levantó la mirada de la tele cuando le traje la bandeja. Se la puse delante de él y preparé los cubiertos, las servilletas, el azúcar y la leche. ¿Dónde está el té? inquirió. Ahora te lo traigo le respondí. Siempre tomo té. A estas alturas deberías saberlo ya me reprochó. No siempre tomaba té. Y cuando lo hacía, normalmente lo tomaba por separado, después de comer. Ahora te lo traigo, Ed. Cuando me hayas traído el té, seguro que estará ya fría la avena se quejó. Lo siento mucho, Ed le dije y me fui a la cocina. No puedo comer si no tengo mi té me gritó. ¡Vale! le dije gritando. Respiré profundamente y deseé que esto se me diese mejor. Tardará solo un segundo intentando sonar amable. Hice el té y también una taza de café para mí. Llevé el té y el café y le coloqué el té delante. Iba a beberme el café y a sentarme con él mientras comía, como siempre lo habíamos hecho. Ve a limpiar el baño me ordenó. No me miró. Tenía las manos juntas en el regazo. Está bien dije con calma. Me llevé mi café a la cocina y saqué la aspiradora del armario del pasillo y me fui a la habitación. Cuando salí, coloqué la aspiradora en su sitio y desde el sofá me dijo: 37 Los he llamado usando un tono de voz normal, así que casi ni lo escuchaba. Entré a la habitación y me senté junto a él. Silenció la tele y después confesó: No voy a ir. Me obligué a no decir nada, pero no pude ocultar mi expresión. Les he comentado que puede que vaya más tarde me miró fijamente. No podéis obligarme a ir. No me importa lo que «pensarais» dijo. No me importa la opinión de ninguno de vosotros, ya sea Margaret o el maldito gerente, los médicos o algunas de esas cincuenta y cinco mil enfermeras gilipollas o celadores idiotas o cualquiera de vosotros, putos bienhechores. No voy a ir. Durante la formación nos dijeron que si en alguna ocasión llegaban a ponerse «violentos, verbal o físicamente» debíamos irnos. Pero este no era el caso ya que la cara de Ed estaba tensa. Las manos agarraban el mando de la tele tan fuerte que estaba temblando. Tenía los nudillos blancos. Lo siento mucho, Ed confesé. Le llevó unos segundos. Después, respondió: No sabes lo que es esto. No, no lo sé, Ed. Perdona. Movió la boca y cogió la cuchara de encima de la servilleta. No había tocado la avena. Sostuvo la cuchara con un puño como un niño cuando todavía no sabe cogerla con los dedos. Tenía la boca bien cerrada y los párpados estaban rojos. Puso la cuchara en la avena; se había formado una capa en la superficie. Atravesó la capa con la cuchara e hizo un ruido que parecía que iba a empezar a llorar. Ay, Ed dije. Puso las manos contra el tazón y parecía que quería como empujarlo. Lo moví para alejarlo. No, déjalo dijo sollozando. Puedo comérmelo, quiero comérmelo. ¿Quieres que te lo caliente? ¿O te hago otro? me ofrecí. Apretaba los labios con fuerza; las comisuras estaban blancas. No lo sé sorbió la nariz. No lo sé, no lo sé. Soltó la cuchara y se cubrió la cara con las manos; los hombros empezaron a temblar. 38 Le toqué el hombro. Quitó las manos de la cara y me miró. Tenía la cara y los ojos rojos y la boca se movía. El resto de él estaba intentando llorar, pero algo iba mal con los conductos lagrimales porque no podía. EL DON DE LA MOVILIDAD Fui a la residencia de cuidados paliativos a ver a Ed. Era un centro pequeño, pero estaba nuevo y era cómodo. Había sitio para ocho residentes. Podías entrar a la habitación después de que la recepción los llamase y comprobase si estaban por la labor. La habitación de Ed tenía una tele, sábanas en la cama, cuadros en la pared y algunos adornos a los que yo solía quitarle el polvo. Era agradable que la habitación tuviera este aspecto, como si fuese a vivir ahí por una temporada, no simplemente una habitación en la que la gente está de paso. Bonito lugar le dije. Sí respondió. La verdad es que me gusta mi habitación. Qué bien que la llamase «mi» habitación. Le comenté que tenía buen aspecto, a lo que respondió: ¿De verdad lo crees? y se lo afirmé. De verdad que se veía bien; en comparación con el resto de las personas en la residencia estaba estupendo. Empezó a hablar de la residencia. Me contó que había hecho algunos amigos allí. Dijo que causó una gran impresión el día que se mudó. Los chicos sabían que tenía que haber venido antes; la primera vez que lo llamaron. Pusieron su nombre en la puerta tan pronto como quitaron el del otro chico. Pero cuando Ed no apareció, los chicos asumieron que había muerto. Así que cuando se mudó más tarde (el chico que ocupado la habitación duró muy poco), dijeron: ¡Qué coincidencia! Otro chico que se llamaba Ed iba a mudarse antes pero murió. Soy yo, soy ese Ed. ¿No habías muerto? preguntaron. No respondió. Les contó que había rechazado la habitación la primera vez porque no quería mudarse, y entonces los chicos se sorprendieron. Nunca nadie había rechazado una habitación. Así que todo el mundo pensaba que Ed era extraordinario, que realmente había vencido al sistema. Después empezaron a bromear, y luego a esperar que del mismo modo que había vencido al sistema también pudiera vencer a todo. Quizás podría ser el chico que saliese de allí con vida. 39 No había visto a Ed durante semanas. Cuando todavía yo estaba en su piso, me dijo que su hermana iba a venir a visitarlo y que no iba a necesitar ni quería tener a nadie más en casa a excepción del enfermero. Llamó a Margaret y al gerente de su caso para comentárselo. Pero poco después de que su hermana supuestamente estuviese allí, el enfermero llamó al gerente que llevaba su caso y le dijo que la casa de Ed era un desastre. Ninguna hermana se había presentado pero Ed no se lo había dicho a nadie y estaba intentado hacerlo todo por su propia cuenta. Ed también estaba hecho un desastre. El gerente volvió a ponerlo al principio de la lista de espera para conseguir una habitación en la residencia. Aunque no quería, tenía que ir a algún sitio. La primera vez que fui a verlo parecía una persona diferente. Había una especie de aspereza en él. No quería hablar ni de su hermana, ni de su piso ni de nada de su vida de antes. Habló de cómo «no vine aquí hasta que estuve bien y preparado. Podría haber ido a otro lado, pero escogí este lugar. Llegué aquí a mi ritmo. Nadie me obligó». Justo antes de irme, preguntó: ¿Por qué has venido aquí? Para verte respondí. ¿Tenías que hacerlo? Cuando se mudaban durante un tiempo a la residencia o al hospital, dejaban de ser clientes de ayuda a domicilio. A esto es a lo que se refería él. No tenía que hacerlo, Ed. Simplemente quería verte. Apartó la mirada de mí y se encogió de hombros y en voz baja dijo: ¡Oh! Cuando me fui me acompañó a la puerta. Le puse el brazo alrededor de la cintura y me abrazó. Estaba tenso, pero se quedó ahí durante bastante tiempo. Mientras seguíamos así, me preguntó: ¿Vendrás otra vez? Me gustaría. Vale. Iba a verlo cada fin de semana. Las primeras semanas le gustaba estar allí, había hecho muchos amigos y me los presentaba. Nunca antes había conocido a ninguno de sus amigos, nunca me había hablado de nadie. Me dijo que le gustaba que todos sus amigos de la residencia se sentaran juntos y hablasen y chismorreasen. Me comentó que de verdad se entendían entre ellos. Era como cuando los hombres mayores se contaban historias sobre la guerra. Me dijo que 40 todos fumaban como carreteros, aquellos que podían e incluso aquellos que no habían fumado antes. Se rio y dijo: A ver, ¿quién nos va a decir que lo dejemos? Algunas veces cuando llamaba para preguntarle si necesitaba que le trajese algo, me decía: ¿Cigarrillos? . Lo compartían entre todos. Qué alegría ver a Ed allí. Había estado tan deprimido antes de dejar su piso. Las únicas personas a las que veía eran las de ayuda a domicilio, los enfermeros o los personajes de televisión perfectos e increíbles. Mucha de la gente que conocía había muerto, y decía que no quería ver de ningún modo a nadie nunca más. Durante un tiempo tuvo mucha energía en la residencia gracias al resto de personas. Sin embargo, después de haber estado allí más o menos un mes, uno de sus nuevos amigos murió. Al siguiente fin de semana, fueron dos. Parecía que se iban así, en grupos. Estos eran reemplazados por otras personas, que eran agradables; y Ed siempre intentaba ser amable con ellas, pero cuánto más tiempo se quedaba, menos ganas tenía de hacer amigos. Decía que no le gustaba hacerse amigo de gente y que luego se muriera. Una vez que fui a verle, solo quedaba él de los había cuando llegó al principio. El resto había fallecido. No le gustaba ser el más mayor. Decía que sentía como si la gente estuviera esperando a que se fuese, como si hubiese estado tantísimo tiempo en esa habitación que ya había agotado su acogida. «Después de todo, hay lista de espera», dijo con tono sarcástico. Después suspiró y reconoció que no creía que la gente que trabajaba allí estuviera esperando a que se muriese, pero que él sí. Sentía que estaba como en la celda de una prisión esperando a la muerte. Me preguntó si me acordaba de cómo solía esperar a que la residencia lo llamase para decirle que tenían una habitación disponible. Le dije que sí, que me acordaba. Esto era lo único del pasado sobre lo que hablaba. Me dijo que ahora se daba cuenta de que lo que estaba esperando era que alguien de esta habitación muriese. Ya no la llamó «su» habitación. Mencionó que cuando alguien moría, hablaban de esa persona durante un par de días, pero después paraban. Todo el tiempo había gente nueva. Era imposible acordarse de todo el mundo que había muerto. A lo que añadió: «No habrá nadie a quien recordar cuando todos hayamos muerto». La siguiente vez que fui a visitarlo, le pregunté cómo estaba. Tengo sida. Así me va gritó. No dije nada. Él miró hacia el techo. He traído algunos cigarros dije. Gracias. 41 Los saqué para dárselos, pero no los cogió del tirón. Estaba pestañeando mientras miraba al techo. Tenía los ojos rojos y los labios apretados. Cuando pasaron unos segundos, sacó la mano y, muy dócilmente, dijo: Gracias . Cogió los cigarrillos. El envoltorio sonaba porque le temblaban las manos. Perdón por haberte gritado. No te preocupes, Ed. Me dijo que quería salir y fumarse uno. No les permitían fumar en el interior. Así que salimos y nos sentamos en una mesa debajo de una gran sombrilla. Hacía un día espléndido. Empecé a contarle lo que había estado haciendo. Solía preguntarme ese tipo de cosas. De vez en cuando asentía, pero no decía nada. Después de un rato, dejé de hablar y simplemente nos quedamos sentados. Más tarde, apareció otro chico arrastrando los pies, uno nuevo que no había visto antes. Él y Ed chocaron los cinco y se agarraron las manos. Fue un saludo bastante flojo. Ed le ofreció un cigarrillo y el chico se sentó. Saludé al chico ya que Ed no nos presentó. El chico y Ed empezaron a hablar de gente que no conocía, gente nueva de la residencia. Cuando dejaron de hablar, para encenderse el cigarrillo, dije: Bueno, creo que me voy a ir yendo. Oh dijo Ed, que de pronto se sentía avergonzado. Te acompaño a la puerta . Apagó la cerilla y puso el cigarrillo en el cenicero. Se levantó y me presentó al chico. Esta es mi amiga le dijo al chico sobre mí. Caminamos hasta la puerta. A Ed le gustaba poder hacer esto. Muchos de los residentes no podrán, así que había veces que cuando se iban los visitas, Ed los acompañaba también hasta la puerta. Era importante para él ser un poco diferente al resto de los chicos que estaban realmente enfermos. En la puerta, me despedí dándole un abrazo como siempre hacíamos. Cuando estaba a punto de soltarlo, me apretó más fuerte. Siento no haber sido muy amable últimamente me dijo al oído. Ed, no te preocupes dije. Pero sabía a lo que se refería. Todavía estaba agarrándome, así que no podía verle la cara. Ya no me gusta estar aquí. Ojalá pudiera irme. Lo siento, Ed dije. Mi mejilla estaba en su pecho, podía sentir las costillas. Todo el mundo muere aquí me comentó. Lo achuché. Podía sentir su pulso, el latido del corazón. Sonaba tan normal. ¿Te acuerdas como los chicos solían pensar que super Ed iba a vencer el sistema? 48 Supongo que es más adecuado como un archivista. Andrew intentó reírse. También se encarga de los obituarios. No sabía si reírme o no. Es increíble que se acuerde de todos los nombres. Es agradable que alguien lo haga suspiró Andrew. Después llegamos a la puerta de Francis. El piso tenía la misma distribución que muchos de los que había en ese edificio: una cocina pequeña, un cuarto de baño diminuto, y una habitación principal con un riel en el techo y en el suelo de donde salía una especie de mampara que hacía de tabique para separar así el dormitorio. Había cajas en el suelo, en las encimeras de la cocina y en el baño; pero no muchas. El chico tampoco tenía tantas cosas. La habitación principal tenía una mesa, dos sillas y nada más. La mampara no estaba fuera. Francis estaba tumbado de lado con el brazo sobre la cara. Andrew dijo que podía colocar primero las cosas de la cocina, y si tenía tiempo, las del baño. Me comentó que no había una forma concreta de organizar la cocina; solo que intentase hacerlo de manera lógica porque iban a estar entrando y saliendo muchos asistentes de ayuda a domicilio, etc. Se oyó un gemido. Francis se movía mientras dormía. Bueno, tengo que ir a casa y descansar un poco. Me gustaría poder presentártelo, pero no quiero despertarlo dijo Andrew. Está bien dije. Ya le diré quién soy cuando se despierte. Dijo que perfecto y que estaría de vuelta sobre las cinco. Me dejó su número en caso de que necesitase algo. Andrew se fue y yo empecé a desempaquetar las cosas de la cocina. Guardé los platos, los vasos y tenedores. Miré las cosas de Francis y me pregunté qué tipo de vida tenía, si cocinaba mucho, si organizaba cenas en casa o si pedía comida para llevar o comida rápida. Puse papel sobre las estanterías y ordené las cosas. Había unos paños de cocina cutres de Savannah y Williamsburg con fotos de casas coloniales de «los viejos tiempos» y recetas de tartas de manzana y pollo frito. Había un viejo producto de la conocida marca Betty Crocker9, un libro de cocina ecológica y un libro sobre alimentación energética para ayudar al sistema inmunitario. También había latas de proteína en polvo medio vacías y botes de vitaminas, esencias, tinturas y muchos medicamentos. La mayoría de los platos y las cosas no pegaban, como si hubiese ido 9Se puede tratar de cualquier producto que se utilice para realizar un postre, ya que esta es una marca de repostería que cuenta con harina para hacer tartas, brownies, galletas, glaseados, etc. (Betty Crocker, s.f.). 49 con frecuencia a una tienda de Goodwill10 o a mercadillos o fuesen cosas heredadas de personas que habían fallecido. Pensé que estas cosas podían llegar a otras personas cuando él muriese y que podrían tenerlas hasta que estos, a su vez, murieran. Todas estas cosas podrían sobrevivir más que nadie. Oí otro gemido. Fui hacia la cama. Se dio la vuelta y abrió los ojos. Hola, Francis dije. Soy de los Servicios Sociales Comunitarios. Pestañeó un par de veces y dijo de forma pausa: Lo sé. Te conozco. No creo que nos hayamos visto antes . Algunas veces con la demencia podían confundirte con otras personas. Sin embargo, insitió: No recuerdo tu nombre, pero te conozco. Intentó levantar la mano y se la estreché. Soy Marty. Pero se suponía que su nombre era Francis, Francis Martin. Entonces lo entendí: Marty. Hola, Marty. Encantada de conocerte. Le di la mano y le dije mi nombre. Nos conocíamos de antes insistió. Ajá dije ligeramente. No tenía sentido intentar corregir a alguien con demencia. Siguió mirándome con mucha intensidad. Era el amigo de Carlos me comentó. Todavía seguía dándole la mano y no lo pillaba. Viniste una vez a ayudar a Carlos. Decía que eras una persona agradable. Me contó que lo ayudaste a bañarse. Me apretó la mano. Después me acordé y sentí un escalofrío desagradable. Se me puso la piel de gallina. Ah, ¡es verdad! ¡Marty! Intenté parecer entusiasta, pero era complicado porque me estaba acordando de ese Marty, el amigo de Carlos, y no podía creerme que era este chico. Ese Marty tenía unos treinta años, un tío con forma de pera, pantalones de poliéster y una camisa de manga corta. Parecía que tenía cara de niño como si nunca antes se hubiese afeitado. Pero este Marty estaba delgado y tenía arrugas en la cara. No era una delgadez extrema, ya que si lo veías por primera vez no podrías pensar que estuviese enfermo, solo que era esbelto. Pero no parecía tener los treinta; más bien aparentaba cincuenta. Intenté sonreír como si fuese increíble volvérmelo a encontrar, pero la verdad era horrible. 10 Organización estadounidense sin ánimo de lucro que se financia con tiendas de segunda mano. (Goodwill Industries International, s.f.). 50 Vi cómo reconoció esa mirada en mi cara. Sin embargo, fue educado e intentó entablar una conversación. Sigues haciendo esto, ¿no? Sí respondí. ¡Joder, chica! se rio. Tenía los dientes marrones. Si fuese tú, ya lo habría dejado hace años. Me encogí de hombros. Me estaba acordando de cómo solía disculparse cada vez que decía «maldita sea» cuando lo veía antes. Entonces dijo: Pero me alegro de que no lo hayas hecho. Qué bien de verte de nuevo. Yo también me alegro de verte, Marty dije enserio. Sentí algo cuando pensé en Marty y en Carlos. Marty empezó a toser, lo ayudé a sentarse y le pasé el vaso de agua que estaba en el suelo. Bebió y coloqué bien las almohadas. Gracias . Me devolvió el vaso para que lo volviese a poner en el suelo. No había mesita de noche. Muchos de ellos intentaban deshacerse de la mayoría de sus cosas antes de morir, de modo que nadie tuviese que hacerse cargo. Además, les gustaba regalar cosas especiales a los amigos. O tenían que vender cosas para conseguir dinero. O simplemente tenían que deshacerse de cosas para poder entrar en los lugares tan diminutos a los que se tenían que mudar. Vaya cuchitril, ¿no? suspiró. No quería mudarme aquí, pero mi antiguo piso era demasiado Madre mía dije moviendo la cabeza. No es que sea el Ritz pero es mi hogar dijo intentando parecer alegre. ¿Has conocido a algunos de mis vecinos cuando subías? Sí respondí. El ascensor tarda una eternidad. Se rio con disimulo. Tienes razón. Va a ser gracioso el día que haya un incendio o algo así. Puso lo ojos en blanco. Le dije a Andrew que tenía que encontrar al patrón de la reparación de ascensores. Andy es un chico muy católico, ¿sabes? Me guiñó y yo me reí. Estaba contenta de que estuviésemos hablando de otra cosa. Me apuesto a que has conocido a Roy, ¿a que sí? Sí, es todo un personaje dije. Qué desgraciado. Ha vivido toda la vida aquí. Solía verlo en el ascensor todo el tiempo cada vez que venía a visitar a algunos amigos, antes de mudarme aquí. 51 Me preguntaba cuántos amigos de Marty habrían fallecido. Como que me asustó un poco cuando estaba con la mudanza y me decía todos los nombres y también me ponía a mí en la lista confesó Marty. Pensé en lo extraña que me sentí cuando Roy me dijo que se sabía mi nombre. No tiene nada que ver en comparación con lo que tuvo que haber sentido Marty. En cierta forma es como un golpe bajo dijo Marty. Quiero decir, él sabe lo que es cada cosa. Pero cuando piensas en que esa es toda su vida. Eso es todo lo que ha hecho, aprenderse esos nombres. Da lástima. Toda su vida, desde el primer día, ha estado amargado. Siempre moviéndose por ahí para «vivir» escupió la palabra «en estos lugares dejados de Pobrecito dije. Marty se quedó un rato sentado mirando fijamente. Después siguió. Probablemente vivirá hasta los cien movió la cabeza. Y eso sí que es una tragedia. Tener que vivir cuando tu vida no es nada. Me refiero a que nunca ha vivido fuera de una institución, nunca ha tenido un verdadero hogar. Seguro que nunca se ha enamorado, ha ido a un restaurante bonito o ha estado de vacaciones. Me apuesto que nadie le ha regalado nunca flores, quiero decir, no creo que nadie lo haya querido nunca. Se puso la mano en el pecho. Le di el agua y le sujeté el vaso mientras absorbía por la pajita. Bebió despacio y después cogió el aliento, pero no había acabado. Y todas esas mujeres mayores que viven aquí. Seguro que la mitad de ellas no quieren ni seguir con vida. Sus familias las han abandonado o ni siquiera han tenido una familia. Viven con diez míseros céntimos al día, comen comida para gatos, ven concursos de la tele y están solas. Y si han llegado a estar casadas, han vivido cincuenta años más que sus maridos y están esperando a morirse. Seguro que, si les das a elegir, si de verdad les das una posibilidad, si les dices: «Mira, puedes irte esta noche tranquila y sin dolor, y Dejó de hablar y señaló el agua con la cabeza. Le acerqué el vaso y bebió. Cuando terminó, dijo: Supongo que sabes que Carlos murió. De hecho, yo no lo sabía con certeza. Pero había asumido que había fallecido. Siempre asumes que todos lo han hecho. Lo siento. Mucho dolor dijo Marty . Fue un delito que los médicos no le dieran algo para ayudarlo a que se fuera. Así lo quería él, pero no tuvieron piedad. Marty hablaba como si yo no existiera, pero después me miró . Quería que se mudase a la residencia de cuidados 52 paliativos, pero no había ninguna habitación libre. Eso le vino bien ya que no se quería ir, simplemente quería morir en casa. Marty miró hacia el techo y pestañeó. Después cerró los ojos y no dijo nada. Al rato, con indecisión, pregunté: ¿Estabas con él? Abrió los ojos y después me miró entrecerrándolos. No le aparté la mirada. Sí dijo. Suspiró y cuando volvió a hablar la voz sonaba muy baja . Carlos y yo nos conocíamos desde que éramos pequeños. Siempre fuimos solo amigos, ya sabes, nunca tuvimos un lío ni nada, pero pasamos por todo juntos. Habría hecho lo que fuese por mí; cualquier cosa, y yo también por él. ¿Has tenido alguna vez un amigo así? me volvió a mirar como si estuviese interrogándome. Sí dije de forma inmediata. Asintió mientras seguía con los ojos puestos en mí. Carlos estaba harto de luchar. Estaba sufriendo mucho. La boca de Marty se tensó. Sé a lo que te refieres le dije. Respiró hondo; tenía la expresión en la cara de como cuando preguntas algo que no estás seguro de querer saber la respuesta. ¿Piensas que la muerte puede ser un alivio? preguntó. Sí, Marty le respondí. Estaba aguantando la respiración; después la soltó. Su expresión se suavizó. Luego me miró con nostalgia; quería que yo lo supiera. Yo lo ayudé confesó. Fuiste un gran amigo para Carlos le dije. Lo fui. Fui compasivo. Le ofrecí el don de la muerte. EL DON DEL HABLA Cuando empezó la epidemia el periodo de tiempo entre que la gente enfermaba y moría era más breve. También cuando empezó la epidemia todo el mundo pensaba que no iba a durar todo ese tiempo porque alguien encontraría la cura. De modo que cuando los SS. SS. CC. 53 empezaron, te pedían un compromiso de seis meses ya que eso solía cubrir el tiempo que tu gente seguiría viva y podrías verlos hasta el final. Sin embargo, la epidemia continuó. Se encontraron medicinas que podían ralentizar el virus o algunos de los síntomas para alargar un poco la vida de la gente. De este modo podías estar con alguien durante un año o dos o incluso más; podías acostumbrarte a estar con ellos. Pero nadie encontró la cura así que al final todo el mundo seguía muriendo. Solo que les llevaba más tiempo. Por lo general, estaban enfermos pero se mantenían. Después tenían un ataque de algo peor, los hospitalizaban, y pensabas que se iban a morir pero se recuperaban. Después tenían otro episodio y de verdad parecía que esta vez sí se morían pero no lo hacían, de modo que te hacía pensar que iban a seguir saliendo adelante hasta que hubiese una cura. Y empezabas a pensar que no se iban a morir. Cuando se morían los echabas de menos. Pero también había una forma de que los echaras de menos antes de que murieran porque sabías que iban a morir. Intentabas tener cuidado para que no interfiriese en la forma de estar con ellos, en tu forma de ser, pero a veces no podías y era muy complicado cuando se iban. La epidemia duró muchos años antes de que hubiera residencias de cuidados paliativos. Primero hubo una, después otra. La gente solo podía acudir allí cuando les quedaba menos de seis meses de vida. La idea era tener un sitio «cómodo» en el que morir. Cuando las residencias abrieron había una enorme lista de espera para las habitaciones, por lo que eras afortunado si te tocaba una. Hubo un cambio radical porque la gente moría muy rápido. Pero la lista seguía creciendo porque cada vez enfermaban más personas. Rick consiguió una habitación en la residencia un par de semanas después de que Ed se marchase. Había ido a casa de Rick como cada martes y jueves por la mañana. Llamaba a la puerta y gritaba: «¡Hola, colega!» y me entraba. Hacía tiempo que Rick no abría la puerta. Entré y dije: ¿Cómo está hoy mi mejor amigo? Estaba en el sofá bajo su edredón. Me han dado una habitación dijo en voz baja. Sabía que se refería a la residencia. ¡Oh! exclamé. Llevaba esperando un tiempo, pero cuando de verdad te llegaba era como recibir una condena. Me alegro de que tengan una habitación para ti. Yo también me alegro de que haya una habitación . Tiró del edredón hacia la barbilla. Empecé a quitarme la chaqueta. 54 No tienes por qué quedarte aquí hoy. No necesito que hagas nada de trabajo. Nunca antes lo había llamado «trabajo». Siempre lo llamaba «ayuda». Y cuando lo oía hablar por teléfono nunca se refería a mi como «la de ayuda a domicilio» o «la cuidadora a domicilio». Me llamaba por mi nombre como si fuese simplemente una persona que conocía. No tiene sentido que te quedes. Mis amigos del círculo pagano11 están planeando ayudarme con la mudanza cuando me vaya a la residencia. Vienen esta tarde y pueden ayudar a limpiarlo así que no tienes que quedarte ni hacer nada de trabajo. Puedes irte dijo del tirón. Me quité la chaqueta y la puse en el respaldo de la silla como hacía siempre. Ya me había contado antes lo de que sus amigos paganos iban a ayudarlo con la mudanza, y tenía sentido, pero no creía que quisiese que me fuese. Rick, no estoy aquí solo para hacer las tareas. Me gusta verte y estar contigo le dije. Ahora es diferente reconoció mientras miraba el edredón detenidamente. No dijo nada durante un momento; después repitió lo mismo de antes pero de una forma mucho más alegre. Estoy contento de que haya una habitación para mí. Tengo mucha suerte de tener una. Cuando no dije nada siguió. Es un buen sitio. La gente que trabaja allí es muy simpática. ¿Has estado allí? Sí le respondí. Pero no había hablado de nadie con nadie. Se supone que no debías, y no lo iba a hacer. Intentabas estar donde estabas, intentabas no interferir. Solía ir de visita todo el tiempo me comentó. Incluso después de lo de Barry. Muchos de estos chicos, todos sus amigos se estaban muriendo también. Como un puñado de nonagenarios viendo cómo se acaba su generación. Intenté cogerle las manos pero no me dejó. Empezó a tirar de un hilo que estaba en la punta del edredón. Después de un rato paró; cruzó las manos a la altura del pecho y miró por la ventana. Podía verle las venas de las manos. La gente que trabaja allí es muy simpática repitió. Me habló sobre cómo todos los «residentes», que era como se le llamaba a la gente que iba allí, tenían sus propias habitaciones y podían traer sus propias cosas de casa si querían y podían ver la tele juntos en la sala de estar si podían con los amigos de fuera. Mencionó algunas de las cosas que se quería llevar: varias carátulas y casetes y el radiocasete portátil; incienso, cristales y piedras, su equipo mágico. Volvió a tirar del hilo del edredón y a repetir las cosas que se quería llevar: las cintas y el radiocasete, etc. Después se calló y miró por la ventana. Le temblaba un músculo de la mandíbula. 11 Se refiere a un grupo de personas que forman parte del paganismo; «no son cristianos ni de ninguna de las otras grandes religiones monoteístas. Especialmente referido a los antiguos griegos y romanos» (DLE, s.f.). 55 Me alegro de que vayas a tener tus cosas allí, Rick le dije. Gracias. Nos sentamos juntos durante un buen rato, solo sentados. Al cabo del tiempo dijo: ¿Me echarás de menos? No podía decirlo; no quería que nos separásemos. Me incliné para poder levantarlo. Le puse las manos detrás de la espalda, lo levanté y lo abracé. El cuerpo era tan delgado y ligero; la piel seca y fría. Llamé a la residencia un par de días después de que entrase. La mujer de la recepción me pasó con su habitación y una mujer de su círculo pagano cogió el teléfono. Le pregunté cómo estaba Rick y me dijo que «cómodo». Estaba durmiendo; si quería hablar con él tendría que intentarlo más tarde. Estaba dormido otro par de veces que llamé. Fue entonces cuando dejé de llamar. Después de que Rick entrase a la residencia, Margaret me sugirió que me cogiese algunos días libres antes de empezar con alguien nuevo. Me habría dicho exactamente lo mismo después de Ed y habría aceptado, pero esta vez no quería. No quería ir a ver a Rick a la residencia. Me sugirió entonces que por qué no hacía de sustituta durante un tiempo. Cuando haces de sustituta, reemplazas a varios ayudantes cuando no están disponibles; no pasas mucho tiempo con una sola persona. Así que me convertí en sustituta, pero seguí siendo la cuidadora habitual de Connie. Fui a casa de mucha gente distinta que solo vi una vez o un par de veces. Eran diferentes individuos pero todos estaban enfermos. Una vez Margaret me pidió que fuese con este chico cuyo antiguo cuidador, que se llamaba Roger, se había mudado hacía poco a Portland por trabajo. Nunca llegué a conocer a Roger ya que dejé de asistir a las reuniones mensuales; tenían reuniones mensuales para poder hablar sobre cosas relacionadas con el trabajo y tus «sentimientos», pero Margaret me dejó salirme con la mía saltándomelas. De todas formas, Margaret estaba buscando a alguien que fuese el cuidador habitual de este muchacho, y hasta entonces tenía a diferentes sustitutos. Alguien tenía que estar todo el tiempo con él. Dormía mucho, tenía alguna incontinencia y por lo general la labor sería bastante común: limpiar, algo de comer, estar allí por si acaso. Tenía que estar allí hasta las cinco, cuando llegaba la otra cuidadora. Margaret me estaba dando su dirección. Es un bloque de pisos Sé dónde está la interrumpí. Ya había estado allí con alguien. Hizo una pausa. ¿Estás bien? 56 Claro. Puedo intentar encontrar a otra persona. O Donald puede intentarlo. Parecía que últimamente Margaret estaba dejando una gran cantidad de su trabajo a Donald. No lo entendía; yo no le pasaría mi trabajo a nadie más. Estoy bien. ¿Quién es él? pregunté. Me dijo el nombre del chico, Mike, y fui. Monroe Court es un bloque de pisos, así que no esperaba que este conociese al otro chico que había ido a visitar antes. Además, estaba en el barrio conocido como el Hill, así que si le preguntaba: ¿Conoces a este chico que solía vivir aquí y tenía sida? podría estar refiriéndome a cualquiera de los muchachos. Mike vivía en la séptima planta así que cogí el ascensor para subir, y luego caminé por el pasillo hasta su piso. Era una habitación que daba al exterior; tendría una gran vista. Llamé y el otro cuidador salió al pasillo. Me comentó que Mike estaba dormido, lo que había comido y después se marchó. Entré. Las cortinas estaban echadas de modo que no se podía ver fuera. La calefacción estaba encendida y aquello era sofocante. Las plantas se estaban volviendo amarillas. Era un estudio. Mike abrió los ojos cuando entré. Me acerqué hasta la cama; era de tipo nido y me apuesto a que no se volvió a guardar. Me presenté, murmuró algo, volvió a cerrar los ojos y se fue a dormir otra vez. Todo estaba bastante limpio pero de todas formas volví a limpiar. Le di al rincón de la cocina. A menudo echaba un vistazo a la parte del dormitorio para ver si estaba despierto o quería algo. Trabajé en silencio, no puse la radio ni pasé la aspiradora. Solamente se oía el sonido cuando echaba el agua en el cubo; limpiaba los muebles, armarios y el suelo; me ponía y me quitaba los guantes y me lavaba las manos. Mike se despertó pero no era necesario cambiarlo. Le hice un batido de proteínas, me senté con él y lo ayudé a bebérselo. Me agradeció el batido y me dijo que estaba muy rico. Tan bueno como el de Roger, solo que diferente . Me preguntó si podía ir otra vez. Le dije que no lo sabía, que dependía de los horarios, lo cual era mentira. Margaret estaba intentado encontrar a un cuidador habitual para Mike, y yo podía serlo, pero no quería ser la cuidadora habitual de nadie más salvo de Connie. Mike me dijo que esperaba tener a una persona permanente. Me comentó que todos los sustitutos eran amables pero que era complicado tener a tantas personas entrando y saliendo todo el tiempo. Esperaba tener a alguien como Roger. Estaba contento de que Roger tuviese un trabajo en Portland pero le daba pena de que se tuviese que mudar. Dijo que Roger era un gran 57 tipo que había estado con él durante dos años y medio, dos años y cinco meses para ser más exactos. Echo de menos a Roger confesó. Ajá dije como cuando solo estás escuchando una conversación a medias. Después añadí: También te echa de menos, Mike. ¿Lo conoces? preguntó sorprendido y feliz. Claro mentí. Lo cogí de la mano. Eres muy importante para Roger. Está encantado de haberte podido conocer y pasar tiempo contigo. De verdad que piensa mucho en ti. ¿De verdad? dijo mientras se le iluminaba la cara. Sí. Se lamentaba de no haberte podido decir estas palabras él mismo antes de irse a Portland, pero eres un amigo muy importante para él. Él también lo es para mí dijo Mike mientras sonreía. Creo que quería decir algo más pero esto era más de lo que estaba acostumbrado a hablar. En cuestión de unos minutos volvió a quedarse dormido. Otra cuidadora llegó a las cinco. De hecho, era alguien que reconocí de unas de esas reuniones de hacía ya tiempo, pero no la conocía. La llevé hasta Mike, lo desperté y los presenté. También era nueva para él. Llamé a la residencia cuando llegué a casa. La recepcionista me pasó con la habitación de Rick. Una mujer respondió. Le pregunté cómo estaba Rick y si tenía visitas. Me dijo que estaban intentado que estuviese «cómodo». Había empezado a odiar esa palabra. Lo que de verdad significaba es que no había esperanza alguna. Siempre había alguien del círculo pagano con Rick, para que nunca estuviese solo, pero no tenía muchas visitas. La mujer dijo que estaba dormido pero que le preguntaría una vez que se despertase si quería que fuese a visitarlo y que ya me llamaría ella. Me comentó que había dejado de tomarse la medicación y que estaba solo con morfina. Al día siguiente me llamó y me dijo que podía ir a visitar a Rick. Me comentó que iba pasando de estar bien a mal, así que nunca se sabía cómo iba a estar, de modo que fuese cuando quisiera y que llamase desde el teléfono de la recepción para preguntar si en aquel momento estaba bien. Fui esa tarde después de acabar de sustituir en otros sitios. Esperé en el mostrador mientras llamaban a su habitación para ver si quien estuviese con él decía si podía entrar. Esta persona dijo que entrase. 64 Había un documento de voluntades anticipadas. El cliente tenía un testamento. No quería ni llamar a emergencias ni que le hicieran una RCP, reanimación cardiopulmonar, así que solo estaba yo con él. Donald asintió. Tenía en el expediente las copias del testamento vital y la declaración de voluntades anticipadas de Keith; no escribió nada en el certificado de defunción. Yo decía las típicas cosas que te suelen preguntar en este proceso. Simplemente las decía. Y, bueno, quiero decir, su muerte, la muerte en sí no fue tan mala. No quería decir su nombre nunca más. El cliente estaba muy cómodo, y su madre y su sobrina llegaron casi de inmediato. Donald me estaba mirando; aparté la mirada. o la sustituta durante el fin de semana. Me alegro de que fuese relativamente cómodo dijo Donald en voz baja. Exacto . Me callé. Estaba recordando, estaba sintiendo de nuevo, el peso del cuerpo de Keith sobre mí, lo pesado que resultaba su cuerpo cuando se lo pasé a su madre. Me estaba acordando de cómo estaba su madre; tenía los ojos negros, oscuros y tristes, sin lágrimas, y recordé lo seca que tenía la piel al contacto cuando le di a su hijo. Estaba pensando que, al menos, seguía estando caliente; al menos ella pudo sentir el calor de su cuerpo. Recordé la ligereza y el frescor del aire contra mi piel cuando dejé de sujetar el cuerpo. Me senté en el escritorio de Donald y me miré las manos. Este extendió la suya para coger los papeles del certificado de defunción y se los di. Fue el certificado más corto que había hecho jamás. Lo terminaré más tarde dijo entre dientes, y metió los papeles en el archivador. Después, como si siguiera el orden del día de una reunión, pregunté: ¿Qué pasa con la autorización de las horas de relevo para Connie y Joe Lindstrom? Creo que me lo notó en la voz. Está bien suspiró. Buscó en otro archivador, encontró el papel y me dio una copia. Ese fue el final del orden de mi día, entonces me puse nerviosa. Te has pasado por la mesa de Margaret cuando has entrado expresó Donald. No sabía si era una afirmación o una pregunta, si él me había oído cuando estaba allí o simplemente lo sabía. Sí confesé. La voy a echar de menos. Yo también. Me puso la mano en el hombro y dijo: 65 Gracias por pasarte. ¿Te veremos esta noche? Se lo afirmé, nos despedimos y me fui. Eran casi las cinco. Me fui a casa para darle de comer al gato y así pasar un rato con él. Como sabía que en la reunión iba a haber pizza, no comí nada. Después de un rato, me levanté y me obligué a dar un paseo por el lago. Estuve caminando un rato. Es diferente cuando te enteras de que alguien que conoces está enfermo frente a una persona que conoces porque está enferma. Cuando te enteras de alguien del que te has sorprendido, alguien que nunca hubieras pensado que lo podría tener, es diferente de una persona que pensabas que podría tenerlo. No debería de ser de esta manera, pero así lo es. Alguien que lo tiene no lo tenía en su día; todo el mundo que lo tiene es una pérdida. Puesto que hacía mucho tiempo que no había asistido a una reunión, me perdí así que iba tarde. Me colé por la puerta principal que estaba abierta, dejé la chaqueta en el cuarto de huéspedes y me quité los zapatos (la casa del chico donde eran las reuniones tenía una alfombra increíble, así que se suponía que nadie debía llevar zapatos) y fui por el pasillo hasta el salón. Estaba lleno. Todo el mundo estaba sentado; muchos de ellos en el suelo. Me quedé en el pasillo agachada tras unas personas. Podía ver el salón. Donald estaba diciendo: Muchas gracias, Margaret , y algunas personas estaban sorbiendo la nariz. Me había perdido lo que sea que había dicho Margaret. Donald se aclaró la garganta. Todos sois conscientes de lo mucho que ha hecho Margaret por la organización durante todos estos años. Una de sus contribuciones más importantes es una muy reciente en la que ha estado trabajando hace muy poco. Donald había sido un cuidador sumamente dedicado y un gran supervisor adjunto, pero era la primera vez que presidía una reunión. Sé que uno de los logros sobre el que está más contenta es el nuevo objetivo de expansión de algunos de nuestros proyectos actuales para ayudar a personas con discapacidad, no solo a aquellas con sida sino con cualquier otro problema. Una de las cosas a la que esta epidemia nos ha expuesto a muchos de nosotros es a la cantidad de personas que necesitan este tipo de ayuda, la cual podemos ofrecerles. Es por ello que me siento muy contento de que ofrezcamos estos servicios de ayuda, servicios de comida y estos programas de relevo a domicilio a una comunidad más amplia. Y Margaret ha sido la verdadera promotora de este crecimiento. Ha estado peleando durante mucho tiempo por esta expansión. Así que muchas gracias de nuevo, Margaret. Y enhorabuena . Donald empezó a aplaudir y lo mismo hizo todo el mundo. Todos empezaron a levantarse y a aplaudir, dándole una gran ovación a Margaret. 66 Cuando me levanté, pude ver mucho mejor. Margaret estaba sentada en el sofá, miraba a todo el mundo, sonreía y daba las gracias asintiendo con la cabeza. Un chico que había estado sentado en el suelo justo delante de ella se levantó y se movió hacia un lado del sofá, fuera de su camino, y aplaudió también. Lo reconocí por la foto que estaba en el escritorio; era David, su marido. Todo el mundo estaba aplaudiendo. Recorrí toda la habitación con la mirada. Estábamos aplaudiendo a Margaret, el nuevo programa y a otras personas también. Margaret no era la única persona de la sala que estaba enferma. Después de un par de minutos, Margaret gritó: ¡Vale, vale! . Después hizo como si la reunión se le hubiese ido de las manos y a modo de broma dijo: ¡Orden, orden! y la gente dejó de aplaudir y se sentó. Se escuchaba un montón de narices sorbiendo. Cuando todo estaba en silencio de nuevo, Margaret le dio con el codo en las costillas a Donald y balbuceó: Se aclaró la garganta y preguntó: Entonces, ¿hay alguien que tenga problemas con los clientes de los que le gustaría hablar? . Estaba abriendo el turno de debate de la reunión de la misma forma en la que Margaret solía hacerlo. Normalmente, la gente saltaba con algo, pero esta vez nadie lo hizo. Margaret levantó los hombros y dijo: Todd, quizás podrías empezar comentándonos qué ha pasado con el cliente del que me estabas hablando la semana pasada. No podía ver a Todd, pero podía escucharlo desde el suelo. Comentó acerca de los compañeros de piso de un cliente que querían que hiciese las cosas de toda la casa: hacer la colada de los otros chicos, cortar el césped, etc., y evidente que no es para lo que estaba allí. Todd era un buen chico, solía ser la persona que estaba por las mañanas con Ed cuando yo estaba haciendo las tardes. Después de que Todd explicase la situación, alguien comentó que también le había pasado lo mismo; le contó lo que había hecho y le dio algunos consejos a Todd. Cuando se resolvía la situación había silencio. Entonces Donald dijo: «¿Alguien más?» y al final, otro chico, cuya voz parecía muy joven, dijo que temía hacerle daño a su cliente, como que se le cayera o algo, y que simplemente se sentía nervioso, así que la gente empezó a hablar de eso. Después una mujer (reconocí la voz de Li-Li) comentó que estaba intentado averiguar si uno de sus clientes tenía demencia o si solo era un cabrón caprichoso. Li-Li era genial; la conocí en una de estas reuniones cuando empezó en los SS. SS. CC. Además, había sido la sustituta de Carlos en varias ocasiones. 67 Eché un vistazo a la habitación y pensé porqué estaban allí muchas de las personas. Por cosas que habían dicho sabía que Todd era gay, que Li-Li quería ir a la facultad de medicina, que la nieta de Beth lo tenía, que el hermano de Donald estaba enfermo, o que el marido de Denise había muerto de eso. Todo el mundo tenía a alguien. Miré a Donald y a Margaret que estaban en el sofá. Estaban mirando a quienquiera que estuviese hablando, asentían y daban ánimos en un intento de hacer que la persona hablase. Había un tercer chico que estaba también en el sofá. En un principio no lo había reconocido, pero después me di cuenta de que era Buzz, solo que tenía un peinado diferente. Había sido una de las primeras personas en los SS. SS. CC. Después pasó a ser supervisor, pero hace como un año renunció. Me imaginé que habría asistido a la reunión por la despedida de Margaret. Buzz era amigo de Henry Brookman, el chico que creó los SS. SS. CC. allá por los ochenta. Henry murió en el ochenta y cienco. Su novio murió también al comienzo de todo. Alguien terminó de hablar, y Donald preguntó si alguien más tenía algo que mencionar. Nadie lo hizo y resultó extraño, entonces Denise dijo: Bueno, supongo que yo sí , y empezó a hablar con una voz muy seria, delicada, en un tono casi meditativo, sobre un «tema complicado» con un cliente que no solo quería comer comida mala, sino que era verdadera basura. Denise mantenía el rostro impasible mientras seguía mencionando Cheetos, Kit Kat, Coca Cola light con sabor a cereza, glaseado de tartas enlatado y Oreos rellenas de menta. Estaba entrando de verdad en detalles, y la gente empezaba a reírse, y pasaron a hacer ruidos repugnantes o como si aquello les pareciese delicioso. Después la gente empezó a descontrolarse, gritaban otros tipos de comida horribles para añadir a la lista: chicharrones, pudin, queso para untar con sabor a jalapeño, etc. Nadie se cortaba, ni siquiera Donald. Pero después recondujo el asunto principal a una cuestión importante: cuánta autoridad teníamos sobre lo que comía nuestro cliente y cuánta libertad de elección tenían ellos. («Libre elección» era una de las expresiones que escuchamos un montón en el curso de orientación.) Nos recordaban que al final siempre podíamos sugerir algo pero que solamente estábamos allí para ayudarlos, no para darles órdenes así que la decisión quedaba en sus manos. Todo el mundo estaba empezando a sentirse aturdido. Cuando acabamos con el tema de la comida (Denise se las había apañado para mantener un rostro serio; era increíble), nadie mencionó nada sobre lo que charlar. Entonces Margaret dijo: «¿Qué tal un poco de pizza?» y todo el mundo empezó a reírse; fue el momento perfecto. Donald saltó y respondió: Buena idea , y de forma agitada se fue a la cocina para sacar la pizza del horno. David, el marido de Margaret, lo acompañó. Margaret se sentó en el sofá durante un tiempo. 68 Después puso las manos en el sofá para darse un empujón y así poder levantarse. Se veía bronceada. Algunas de las medicinas hacen que la gente parezca más morena. Margaret fue al comedor de donde estaban sacando la pizza. Al lado de la nevera, había una silla plegable. Se sentó y agarró a David que iba de camino a la cocina y empezaron a preparar las bebidas. La gente se acercaba a la mesa a por un trozo de pizza, y cuando querías una bebida te acercabas a Margaret. Ella cogía una botella de cerveza de jengibre de la nevera, le quitaba el hielo y se la daba a David, quien apuntaba hacia la basura para tirar la chapa y después te daba la botella ya abierta. Parecía que hacían mucho ese tipo de tonterías juntos. Todo el mundo se acercó a por una bebida y a decirles algo. Me acerqué y Margaret dijo: ¡Eh!, vieja. ¡Hola, Margaret! respondí. Me presentó a David y le contó sobre mí: Llevamos juntas desde el sitio del tío Chan hace siglos ya. El sitio del tío Chan era un restaurante chino de mala muerte. Los SS. SS. CC. alquilaron la parte de arriba para albergar la primera oficina fuera ya de la casa de Henry Brookman. Ese sitio era super barato y extremadamente mugriento. Había desgarros en las alfombras, olores de comida de hacía ya tiempo imposibles de identificar, lámparas totalmente cursis pero a la vez de calidad, etc. Empecé a trabajar como asistente de ayuda a domicilio de los SS. SS. CC. justo antes de que se mudasen de lo del tío Chan a la oficina grande. Lo del tío Chan era un lugar singular expresó David. Tenía personalidad dijimo a la vez Margaret y yo. Todos nos reímos. ¿Has estado aquí durante bastante tiempo? preguntó David. Parecía un chico majo. Exacto. Llevas aquí desde siempre recalcó Margaret. Pero no era así. No había estado allí tanto tiempo como otras personas, como ella. Un chico que estaba al lado de David empezó a hablarle. Margaret se reclinó en la silla y dijo: No vas a intentar hacer esto para siempre, ¿verdad? De hecho confesé, estoy pensando en dejarlo . Era la primera vez que había dicho esto, o que lo había llegado a pensar adrede. Eso está genial indicó Margaret antes de que pudiera inventarme alguna excusa. Me conocía muy bien. Sería genial que hicieses otra cosa. Y siempre tendrás la posibilidad de volver y hacerte indefinida. 69 Las personas indefinidas eran las que trabajaron durante un tiempo en los SS. SS. CC. Después hicieron otra cosa para más tarde volver por un tiempo, y después hacer otra cosa. Todo un ir y venir. Margaret siempre había animado a la gente a tomarse un descanso cuando lo necesitasen. Cada uno maneja las cosas de manera diferente. Podría convertirme en indefinida, ya que tenía todo el tiempo del mundo. Ey dijo Margaret, Buzz está aquí esta noche y me lo señaló con la cabeza. Acaba de llegar de Nueva York. Le encanta estar aquí. Sí, lo he visto. Voy a saludarlo . Buzz estaba al otro lado de la sala hablando con Marcy y Chad. Marcy era la hija de Henry Brookman y estaba en el comité. Chad se encargaba de las altas instancias. Nos saludaron con la cabeza y nosotras con la mano. Podía escuchar los chillidos de Denise desde el pasillo, es super divertida. Podía tener a todo el mundo partiéndose de la risa en menos de tres segundos. Fue una de las primeras personas que conocí en los SS. SS. CC. De hecho, la conocía antes de que yo estuviese en los SS. SS. CC. Allí estaba de pie con una botella de gaseosa que David me había abierto. Una cola se estaba formando detrás mía. El marido de Denise, Norm, había muerto en el ochenta y cinco. Era un viejo amigo de mi amigo Jim. Me impactó cuando Jim murió. De repente sentí como que no me quedaba tiempo. No quería callármelo: Margaret, siento mucho que estés enferma. Todo el mundo estaba haciendo mucho ruido a nuestro lado. David estaba hablando con el muchacho que estaba al lado suya. Estaban hablando sobre California, donde el chico se había criado, así que no sabía si Margaret me había oído, pero se le suavizó la expresión. Gracias dijo en voz baja. Eres una persona increíble, Margaret, de verdad que lo eres. Si hay algo que yo pueda Me miró por unos segundos; se veía como muy agradecida. Muchas gracias volvió a repetir, como si se alegrara de hablar sobre ello. Pero después oímos que David le contaba al chico que tenía a su lado el plan suyo y de Margaret de llevar a los niños a Disneylandia dentro de dos veranos, después de la graduación de primaria del mayor. Cuando lo oí decir «dentro de dos veranos», le lancé una mirada. Fue solo durante un segundo, pero Margaret me pilló. Me vio preguntarme cuánto le quedaba de vida. 70 Quería disculparme con ella, pero no podía decir nada. No había dejado de mirarme. Hay algo que sí puedes hacer mencionó. Puso la mano sobre mi mejilla y me acordé de la manera en la que solía tocarme la cara en esa época cuando estábamos con Rick. Podía sentir la mano en la piel y confesó: Puedes volver a tener esperanza. EL DON DEL DUELO Connie había decaído mucho. Pasó de poder renquear con su bastón e intentar mostrarse alegre a ni siquiera poder salir de la cama sin la ayuda de alguien. Después se quedaba así durante un rato, como si estuviese en espera. Joe trajo a la señorita Kitty para que la viese. Los médicos habían dicho que no pasaba nada, que en este punto no iba a haber una gran diferencia. Connie estaba muy contenta de volver a ver a su gata; la había echado de menos. Kitty fue directa a la cama de Connie y se subió de un salto. Connie estaba en una cama de hospital en su salón, a donde se había mudado, ya que al quitar todas las sillas acolchadas y haber dejado solo la tele había más sitio para el soporte intravenoso y todo el equipo médico. Así que cuando Kitty se subió de un salto a la cama como si todo siguiese siendo normal, a Connie le encantó. Joe pasó esa noche en la casa. Le dijo a Connie a la mañana siguiente que había tenido que hacerlo porque no quería despertar a Kitty de su hermoso descanso para llevarla de vuelta a su casa y a la de Tony. Connie dejó a Joe salirse con la suya gracias a la frase sobre la señorita Kitty; incluso se rio. Antes había sido muy firme respecto a la idea de que no quería que Joe o alguno de sus otros hijos se mudasen para cuidarla. Su frase estrella era «cada uno tiene su propia vida». Pero los médicos le comentaron a Connie que necesitaba tener a una persona con ella las veinticuatro horas porque no debía pasar las noches sola en su casa. Nadie quería contratar a una persona para que durmiese allí, así que cuando Joe y la señorita Kitty pasaban la noche, Connie no lo discutía. Aun así, nadie de la familia decía de forma explícita que Joe se había «vuelto a mudar». Simplemente decían que se «quedaba a dormir», incluso después de que Tony también se mudase. De modo que Joe y Tony vivían allí. Solo volvían a su piso para coger el correo, ropa nueva, etc. Se quedaban en la antigua habitación de Joe, en la que se crio. La habitación tenía literas; cogieron la de arriba, la bajaron y la juntaron con la otra. La habitación estaba abarrotada; una habitación de un niño con dos adultos viviendo en ella. Las paredes todavía 71 tenían los pósteres de fútbol del instituto, las medallas del coro13 y había libros de niños en las estanterías. Pero también estaban los macutos de los dos, el móvil de Tony, las corbatas, trajes y zapatos puntiagudos en el armario. En la antigua habitación de Connie y John les habrían entrado sus cosas mejor, pero Joe no quería mudarse a la habitación de su madre, la de sus padres. Tony y Joe trataron de que Connie sintiese de nuevo que aquel lugar era su hogar. A menudo hacían cenas y comían en la mesa del comedor. Tony hacía guisos y sus cosas italianas; y Joe se encargaba de los platos que habían comido mientras crecían, como estofado, puré de patatas y judías. Una vez hizo incluso tortitas con el sirope de Diane. Joe traía a Connie hasta la mesa e intentaban ayudarla a comer o beber un batido. Ingrid se pasaba cada vez que podía. Si no lograba conseguir a una niñera, se traía a los gemelos y yo pasaba tiempo con ellos mientras Connie, sus hijos y Tony comían. Yo estaba allí casi todo el tiempo. Llegaba pronto por la mañana, normalmente cuando los chicos se iban a trabajar. Ya solían haber comido algo y habían lavado los platos. Joe era muy ordenado y estaba obsesionado para que no lavase los platos o la ropa sucia, sino que solo ayudase a Connie. Su frase típica era que no quería «aprovecharse» de mí; era igual que su madre. Así que veía a los chicos por la mañana y me contaban cómo había pasado la noche Connie (últimamente era raro que durmiese de un tirón) y si había algo en especial para que estuviese atenta o le dijese al enfermero. Después se iban a trabajar. Lo último que hacía Joe antes de irse a trabajar era coger el café y sentarse junto a la cama de Connie para verla. No intentaba que comiese o se tomase las medicinas; simplemente hablaban de cosas normales, el periódico, sobre su trabajo o el de Tony, la gata, lo que fuera. Cuando era la hora de irse a trabajar, Tony solía entrar, extendía los brazos para abrazar a Connie y le daba un sonoro beso en la frente, y le decía: Ciao, Mamma Connie! O Nos vemos esta noche en la clase de patucos . Connie estaba enseñándole a Tony y juntos hacían algunos patucos para el bebé de Diane que estaba a punto de nacer. Connie no había hecho nada de punto sola en mucho tiempo y se divertía con Tony, un hombre tan musculado haciendo punto. Siempre decía que le encantaba lo energético que era Tony y una vez me contó, no delante de ellos, que pensaba que era un buen chico para Joe. Así que Tony se despedía de Connie y Joe se inclinaba y la besaba en la mejilla y decía: Nos vemos por la tarde, mamá . Solía decirlo con seriedad, como si temiera que no fuese 13 «A group organized to sing together, often at a school or university» (Cambridge Dictionary). 72 a ser capaz. Después Tony convencía a Joe para ir al trabajo. Joe también iba cuesta abajo a su manera. Una vez que los chicos se iban a trabajar, solía limpiar a Connie, cambiarle el camisón, el pañal y las sábanas, le daba un baño con esponja e intentaba que comiera o bebiese algo. Le gustaba cuando conseguía poder tomar algo. Decía que no le molestaba la garganta. A menudo cuando la bañaba solía cerrar los ojos, incluso se dormía a veces. Aunque otras veces miraba, no solamente mis manos mientras la estaba bañando sino a mí. Me ponía nerviosa, sentía que debía parar, pero cuando le preguntaba: Connie, ¿pasa algo? No, todo está bien, solamente quería ver . Solía ver las cosas con cuidado, amor, porque quería recordarlas ya que sabía que se marcharía. Connie había aceptado las cosas. Parecía que estaba casi preparada. Joe era quien lo estaba pasando peor. Una vez cuando iba de vuelta a la cocina con una bandeja de comida, Joe y Tony estaban allí, y oí a Tony decir algo de «la habitación de Connie», y Joe gritó: No es la habitación de Connie. Es la habitación de los enfermos, joder . Me paré fuera de la puerta, con la bandeja de la comida que Connie no se había comido. Oí cómo alguien puso algo en el armario y después dijo Tony en voz baja: Joe. Cariño. Joey . A continuación, Joe empezó a decir algo, pero se le quebró la voz. Después empezó a llorar y más tarde, su llanto se amortiguó. Era Tony que estaba cogiendo a Joe y estaba llorando en su pecho. Ya los había visto agarrarse así. Miré la bandeja, donde se estaba cortando el batido de proteínas; los pequeños grumos blancos se separaban del agua amarillenta. Un poco de agua se había derramado del vaso de zumo de arándanos. La avena tenía una capa y el rastro de la cuchara que se había hundido. Después escuché a Joe sonarse la nariz y decir: Estoy bien, estoy bien , y cuando le dio al grifo fue cuando entré. Connie había adelgazado mucho; pasaba la mayoría del tiempo en la cama. Ya no veía más la tele; solamente se tumbaba ahí, mirando y recordando. Intenté que cada día se levantase de la cama y se sentase en una silla, o que caminase por el pasillo hasta el baño (el enfermero que venía todos los días me dijo que todavía debería intentarlo), pero era muy difícil para Connie. Le salieron escaras; tenía los músculos como una masilla o como algo en un saco. La piel le colgaba como si fuese papel crepé. Tenía un color amarillo tirando a grisáceo, pero por algunas partes se volvía morada o blanca. Era muy suave, y cuando la tocaba cedía 73 completamente. Algunas veces no podía creer que la piel estuviera viva; no podía creer que era parte de ella. Una mañana cuando le quité la sabana para poder lavarla, las piernas tenían un aspecto muy extraño. Era algo desconocido que nunca antes había visto. Eran horribles. De repente Connie gimió. Era como un sonido de algo con vida y la miré a la cara y pude recordarla, y reconocí las piernas. Después me acordé de lo que tenía que hacer en este caso; le eché agua por encima y la lavé. De vez en cuando Ingrid traía a los gemelos para verla. No quería que estos no supiesen nada, pero tampoco quería restregárselo pues solo tenían nueve años. Normalmente los niños estaban bien, pero cuando se asustaban actuaban como tal. Se escondían detrás de Ingrid cuando intentaba que hablasen con su abuela. Una vez Tina iba a darle un beso de buenas noches a Connie, pero antes de subirse a la cama volvió corriendo hasta Ingrid y le puso los brazos alrededor de las piernas y lloró. Entonces Jack no se movía. Los niños no habían aprendido a actuar de la misma forma que el resto. Ingrid era muy benévola con respecto a esto. Cogía y reconfortaba a sus hijos mientras estos se aferraban a ella. Intentaba disuadirlos del miedo y a Connie la convencía de que no estuviese triste o avergonzada por asustarlos. Me alegraba de que Ingrid estuviese de intermediaria. Pero cuando Ingrid se iba a casa y yo veía la espalda de los tres, la madre flanqueada por sus dos hijos, veía a los hijos de Margaret y pensaba en ellos, no como sus nietos sino sus propios hijos. Pensé cómo sería para ellos que su madre enfermase y muriese cuando eran tan jóvenes; y cómo sería para el marido de Margaret estar sin ella. Cuando alguien se moría siempre quedaba ese vacío; siempre estaba presente en la gente. Diane y Bob iban a volar tan pronto como diese a luz, siempre y cuando pudiese. El bebé podía nacer en cualquier momento. Todo el mundo esperaba que no se retrasara. Connie pasaba mucho tiempo al teléfono con Diane. Una mañana cuando estaba sacando un poco de gel para ponérselo a Connie en las escaras, dijo: Soy afortunada. Pensé que no había oído bien. ¿Afortunada? Sí . La voz era muy débil. Saqué el gel lentamente para poder oírla. Estoy mayor. He vivido toda una vida. Me estoy muriendo a su debido tiempo. Me quedé de pie con el gel en los guantes, sin moverme. Connie se agachó un poco y se levantó el camisón de la forma en la que solía hacerlo para ponerle el gel. Le levanté el resto del camisón. 80 Real Academia Española. (2018). Libro de estilo de la lengua español según la norma panhispánica. Barcelona: Espasa. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. (2011). Nueva gramática básica de la lengua española . Barcelona: Espasa. 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