Aproximación a la generación del espacio geopolítico. Del Voisin a Keaton.
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í ndice [ espacios mediados ] ] 301 [ í ndice En 1924 Le Corbusier fotografiaba la Maison Planeix en París, dejándonos entrever el morro de posiblemente -según la alada insigniaun fantástico Voisin C7, y dos años más tarde nos lo vuelve a mostrar en la Villa Stein, pero esta vez de presencia completa; interactuando con la vivienda, a su llegada, en espera, accediendo, estacionado, abandonando. Aquí manifiesta su toma del automóvil como referencia para construir la teoría de una nueva arquitectura, convirtiéndose en paradigma de la renovación de nuestras ciudades. También en París pero décadas más tarde, en 1991, Koolhaas intenta entablar un diálogo y su posicionamiento cuando monta toda una parafernalia para llevar a una exótica jirafa y fotografiarla por el entorno de la Villa Dall’Ava. Blanca Lleó1 en un artículo sobre Le Corbusier y Koolhaas, nos cuenta cómo Koolhaas parece que le contesta a Le Corbusier, diciéndole, que no solo seguimos siendo modernos, sino que ahora ¡somos hipermodernos!. Si ambos recurrieron a semejantes estrategias para contextualizar su obra, ahora recurriremos a un gran maestro para poder escenografiar al espacio geopolítico desde el punto de vista del establecimiento de relaciones con lo sostenible. Será Max Ernst y su alter ego “Loplop”, el que debería recorrer inicialmente estos lugares para que se entiendan como ese gran espacio para la cultura y el fomento de lo político en relación con el entorno y con la naturaleza. “Loplop” aparece en el momento que muere la hermana de Ernst y él queda profundamente afectado, ya que en esa misma fecha fallece su loro al cual le tenía gran aprecio. A partir de esa circunstancia no distinguía bien entre las aves y las personas y acaba poblando todos sus cuadros por éste fantasmagórico personaje cruce de pájaro y humano. En 1926, el mismo año en el cual Le Corbusier fotografiaba al Voisin C7 frente a la Villa Stein, Max Ernst terminaba el cuadro L´evade2 (El evadido), donde aparece un evolucionado “Loplop” convertido en una mezcla de pez, pájaro y humano. Estos espacios geopolíticos tienen que habilitarle a “Loplop” las condiciones naturales necesarias de agua, viento, temperatura; o culturales, sociales y políticas, para que pueda subsistir en lo perverso, por APROXIMACIÓN A LA GENERACIÓN DEL ESPACIO GEOPOLÍTICO. DEL VOISIN A KEATON. Ferran Ventura Blanch, Arquitecto (Córdoba, España) Palabras clave: espacio público – espacio geopolítico - percepción [email protected] Ferran Ventura Blanch
htmhc ] 302 [ í ndice lo menos los sesenta segundos necesarios para la captación del momento por una Polaroid SX70. El arte siempre ha sido clave en la construcción del espacio y de la cultura colectiva, la última obra de Eduardo Chillida nos servirá para continuar grafiando el discurso sobre el universo del espacio geopolítico cuya base intenta establecerse en lo sostenible. Hace no muchos días, se conocía la noticia por parte del séptimo hijo del artista, de que tras varios años de lucha y ya fallecido Eduardo Chillida, se iba a llevar a cabo uno de los grandes proyectos de su vida, el que él consideraba como el proyecto de culminación de su obra. Tindaya ha sido escenario de extensas y variadas críticas durante los últimos años, siendo objeto de ecologistas y defensores a ultranza de la montaña ubicada en Fuerteventura. No entraremos a discutir estas cuestiones que ya han sido objeto de amplio análisis en sus aspectos políticos, económicos y sociales,3 pero sí nos interesa comprender el proyecto que diseño el artista y que ha sido un tanto desvirtuado tras el paso del tiempo y los traspasos de capital que lo han ido convirtiendo en objeto de especulación. ¿Podemos entender que Tindaya es una intervención sostenible? Exclusivamente como intervención no tendría mucho sentido, pero cobra importancia a medida que se le van añadiendo capas de complejidad al proceso. Si nos despojamos de las cuestiones arqueológicas, culturales y ecológicas que deberían ser enfocadas desde el punto de vista de la convivencia y no desde el catastrofismo tal y como se han llevado a la práctica desde los colectivos en contra. Cuando Chillida decide añadir espacio a la montaña de Tindaya, es cierto, que estuvo buscando distintos emplazamientos por el mundo antes de decidirse por Fuerteventura, pero el encontrarse con un lugar que ya estaba siendo carne de empresas extractoras, que desde 1992 estaban destruyendo la montaña con sus canteras, es lo que motivó el proyecto. El poder relacionar el proceso de explotación de una cantera con el arte y la creación de un espacio es lo realmente sostenible de cualquier intervención que hoy en día se proponga en la ciudad. La relación entre producción, destrucción y conservación aquí es reducida al mínimo, ¿podemos aplicar ésto a cualquier tipo de intervención o hay que destruir las montañas y luego repoblarlas? parece que nos quedamos contentos con volver a ver verdes estas situaciones, pero lo sostenible tiene que radicar en comprender los procesos en clave de intervención con aprovechamiento de todos los recursos posibles, no hay otra opción para afrontar la nueva revolución que nos espera. La excepcional obra del fotógrafo canadiense Edward Burtynsky en sus variadas series de imágenes nos muestran que debemos empezar a plantearnos nuevas formas de actuación para cuidar nuestro planeta y no devastarlo, aprendiendo a tratarlo de una forma más respetuosa. Una mirada precisa sobre estos territorios transformados que nos puede suscitar gran belleza pero a la vez nos plantea que ya vamos tarde. Si Chillida pudiera ver sus imágenes de la serie “Quarries”4 (canteras) en Vermont, Carrara, Makrana, China o Iberia, quedaría embrujado por la majestuosidad de las operaciones y por la brillantez del fotógrafo, pero se reafirmaría en que el proyecto de Tindaya tendría que salir adelante para producir un cambio en la mentalidad del incansable capitalismo. Cómo mal estudiante de arquitectura que también fue Chillida, seguro que seguía pasando muchas horas indagando por bibliotecas y leyendo constantemente, sin duda algún día se topó con la obra de Archigram cuando en el año 1974, Peter Cook5 planteaba varios proyectos que comenzaban a entender la naturaleza como parte de la arquitectura, donde comprendían la montaña como objeto arquitectónico. Proyectos como “Prepared landscape”, “mound lump”, “desert lump” o finalmente “sponge city” tuvieron como escenario arquitectónico la definición de la montaña. Sean Penn en su reciente film como director “ Hacia rutas salvajes” 6, mostraba una psicodélica montaña artificial llamada “ Salvation mountain” 7, que se encuentra situada cerca de Slab city en el desierto del sur de California, y fue creada desde 1985 por Leonard Knight para predicar el mensaje “Dios ama a todo el mundo”. La comprensión del espacio como resultado de la acción humana destinada al aprovechamiento de recursos es vital para la creación del espacio geopolítico. Espacio que debe ser habilitado a base de una interpretación de la naturaleza y de los recursos que necesitamos realmente para mantenernos con un nivel de vida que no suponga la aniquilación del entorno. ¿Somos capaces de imaginar cosas que no existen? Chillida sería el que podría coger de la mano a “Loplop” y guiarlo por el espacio geopolítico para realmente generar una reflexión sobre el espacio, ¿cómo Aproximación a la generación del espacio geopolítico. Del Voisin a Keaton.
í ndice [ espacios mediados ] ] 303 [ í ndice envolverlo? ¿buscarlo? ¿recogerlo? ¿abrir espacios? en definitiva, definir ese espacio por construir. La percepción del espacio que nos ofrece Chillida siempre es de límite, el límite de la materia para él es el espacio, su ausencia es lo que realmente labra de materialidad al lugar. Su realidad es dimensionada a través de todos sus sentidos altamente desarrollados, en especial el control de las dimensiones. Chillida fue portero de fútbol de joven, lo que le aportó una concepción del espacio tridimensional de alta aproximación a la realidad palpable. Este control del espacio podemos apreciarlo claramente en Buster Keaton. Buster cómo el gran creador olvidado de su época, tenía una forma particular de aproximarse a la realidad, a base de llevarla al límite y atreverse a manipularla, siendo capaz de controlar los movimientos de su cuerpo para convertirse en un elemento más del espacio temporal. “Cara de piedra” rompía las relaciones de tamaño naturales entre los objetos que le circundaban y los personajes con los que interactuaba. Él se creo un mundo particular, que no es el espacio estable y aburrido al que solemos estar acostumbrados a ocupar, es consciente de habitar un universo paralelo viviendo una existencia anónima. Se relaciona con el espacio creando desorientaciones y desproporciones, generando un algoritmo propio de control espacial a base de su percepción extrasensorial, controlando su posición relativa respecto al espacio y deslizándose por él sin riesgo a sentirse invadido por éste. Keaton es el dueño del espacio lo gestiona a su interés y lo convierte en el gran actor para el público, consigue hacernos entender el poder del control. “Vivimos en el espacio [...] Parece evidente. Pero no es evidente, no cae por su peso. Es real [...] se puede tocar. Lo que es seguro en todo caso, es que en una época, sin duda demasiado lejana para que alguien de nosotros haya guardado un recuerdo suficientemente preciso, no había nada de esto. El problema no es tanto el saber cómo hemos llegado , sino simplemente reconocer que hemos llegado, que estamos aquí. [...] En resumidas cuentas los espacios se han multiplicado, fragmentado y diversificado. Los hay de todos los tamaños y especies, para todos los usos y para todas las funciones. Vivir es pasar de un espacio a otro haciendo lo posible para no golpearse”. 8 Aunque Georges Perec nos relataba distintos espacios, Keaton necesita de manipulaciones y del contacto físico para establecer las relaciones de proximidad y acabar controlándolo. María Bolaños define a un Keaton singular: “Vive en una geometría no lineal e impredecible, porque sus relaciones con el espacio, entre delirantes y penosas, prescinden de la sumisión antropomórfica que marca la relación entre el sujeto y su entorno. Es un inadaptado que no entiende a Euclides. En total contradicción con la pesadez gravitatoria, prescinde de una base terrestre, descompone y abre el espacio, lo dinamiza y lo libera, e inventa un mundo nuevo, ingrávido, inestable, pluridireccional.” 9 Al igual que Keaton comprendía su espacio, ahora estamos ante el reto de comprender a la naturaleza, ésto ya se vino haciendo desde los inicios de la humanidad, pero parece que nos hemos olvidado de ello. Volver a pensar no desde lo humano sino desde los seres vivos, ríos, montañas, elementos de la naturaleza que su maestría siempre fue inspiración para el conocimiento. “Lo urbano y el medio ambiente natural vistos como una matriz indivisible en la cual los humanos y los procesos naturales interactúan.” 10 Los principales problemas del territorio aparecen cuando el hombre rompe su relación con la naturaleza e intenta convertirse en el agente autónomo acaparador de objetualidad y consumismo. Construir con la naturaleza, no contra la naturaleza, basado en el conocimiento, es la principal filosofía que debe reinar en lo sostenible. Naturaleza como infraestructura, no se trata de imitar sino de comprender. El problema radica en que estamos centrados en la producción de objetivos a corto plazo, y no se trata de centrarnos en donde ponemos el ojo, sino en la bala y en su propio recorrido. Ésta habilitación de espacios incide sin duda en el recorrido y en la toma de posicionamiento de una ciudadanía más rica y de mayor sensibilización. Para hablar de ciudad sostenible habría que plantear primero una sociedad sostenible, no basada en la visión única, en el consumo, individualismo y egoísmo sin límite. La comprensión de la naturaleza se inicia con ésta generación de una sociedad con un carácter más sostenible, pero para que se pueda desarrollar hay que ofrecerle espacios para su expansión. La construcción de ciudades sostenibles pasa por ser capaces de regenerar las formas urbanas y los signiFerran Ventura Blanch
htmhc ] 304 [ í ndice ficados, creando nuevos paradigmas según las diferentes realidades.11 El sentido común es el más común de los sentidos pero es el que menos usamos, al final el discurso de lo sostenible no se convierte en conocimiento de unos pocos, sino que tiene que ser generado desde abajo, la gente lo que quiere es hablar de lo que entiende. Lo bueno del desgastado uso del término de sostenibilidad es que ha conseguido llegar a cualquier rincón de nuestro planeta, ahora solo se trata de poner los discursos en común y llegar a la acción participativa. Entender que la sostenibilidad es una actitud de las personas y tiene que ver con los hábitos12 es el principal elemento para la proliferación de la ciudadanía. Magnificar el uso de la inteligencia para generar procesos emergentes.13 Necesidad de una estimulación continua de los deseos, fomento del sentido de solidaridad, generación de conciencia de responsabilidad, lugares para formar e informar para la creación de una opinión pública más crítica. En cualquier caso, no hay que perder de vista como se encarga de recordarnos José Manuel Naredo; que la ciudad es un artificio humano que se mantiene parasitando al medio natural. Y que todo lo que nos sobra va al territorio.14 Hoy en día tenemos una relación hombre-tierra a través de la artificialidad, tendemos a pensar el mundo como un objeto, separados de él, cuando siempre hemos sido parte integrante de él. En un cuento de la mitología griega, Procusto era un bandido y posadero de Ática, al que se consideraba como hijo de Poseidón. Procusto se alojaba en una posada en las colinas, donde ofrecía un lecho al viajero solitario, lo seducía y lo invitaba a tumbarse desnudo en una cama de hierro. Si la víctima era alta, Procusto la acostaba en una cama corta y procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían. Si por el contrario era más baja, la invitaba a acostarse en una cama larga, donde la maniataba y descoyuntaba a martillazos hasta estirarla. Según algunas versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque ésta era secretamente regulable; Procrusto la alargaba o acortaba a voluntad tras visualizar la corpulencia de sus víctimas a su llegada a la posada. Lo sostenible en arquitectura hasta el momento, se está centrando en situaciones con similitud a la acción que ejercía Procusto con su ortopédica cama. ¿Puede ser la vuelta al estudio de de la tierra-mundo el elemento capaz de convertir lo sostenible en un proceso real? Ahí está una de las claves para afrontar la situación que vivimos en el inicio del siglo XXI. Comprender los procesos y ciclos de la naturaleza para incorporarnos a ellos de forma estudiada. El seguir pensando que “bestias de chatarra”15 pueden resolver el paradigma de la sostenibilidad solo podrá aplazar la llegada de la gran revolución de los nuevos procesos de construcción de la realidad. No se trata de reconstruir el paisaje, ni de ser respetuosos con él, ni de teñir y tejer de verde nuestros edificios convirtiéndolos en estafermos ingobernables. La investigación nos tiene que llevar a comprender por completo para poder aplicar y emular con suficientes criterios de éxito como para convertir al espacio en generador y regenerador continuo de vida. No estamos hablando de energía, la apuesta sostenible tiene que liberarse de lastres como el energético que la hacen entrar en un constante balbuceo monótono irremediable. Encontrarnos en un periodo de reajustes económicos es una excelente situación para replantearse el modelo actual, la necesidad al final es lo que hace que el hombre emprenda las acciones necesarias para convivir con su medio y pensar que la naturaleza es parte del mundo y del hombre. ¿seremos capaces de aprovechar la ocasión? [ REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ] 1 LLEÓ, Blanca. El coche y la jirafa. Qué le diría Koolhaas a Le Corbusier. Neutra Nº 12-13. Sevilla. 2005 Aproximación a la generación del espacio geopolítico. Del Voisin a Keaton.
í ndice [ espacios mediados ] ] 305 [ í ndice 2 ERNST, Max. Histoire Naturelle. L´évade. (Lam.XXX). 1926. Reproducción de frottage a lápiz. 26x43cm. Colección Wurth, Künzelsau (Alemania) 3 GIRALDEZ, Jesús. Tindaya: el poder contra el mito. Ediciones Artemisa. Canarias. 2005. 4 BURTYNSKY , Edward. Edward Burtynsky - Quarries. Steidl. London. 2007. 5 COOK, Peter. Peter Cook: 1961-1989. A + U Publishing. Tokyo. 1989. 6 PENN, Sean. Film Imto the wild. 2007. 7 YUST, Larry. Salvation Mountain: The Art of Leonard Knight. New Leaf Press. 1998. 8 PEREC, Georges. Espèces d’espaces. Galilée. París. 1974. 9 BOLAÑOS, María. Buster Keaton o el fracaso de la geometría. Revista Visions nº 6. Barcelona. 2007. 10 LAW, Nicholas. Consuming Cities. The urban environmet in the global economy after the Rio declaration. Routledge. New York. 2000. 11 MUXÍ, Zaida. La arquitectura de la ciudad global. Gustavo Gili. Barcelona.2004. 12 MEADOWS, Dennis L. The Limits to Growth. Universe Books. 1972. 13 MARINA, Jose A. La inteligencia fracasada. Barcelona. Anagrama. 2004. 14 NAREDO, José M. Diagnóstico sobre la sostenibilidad: la especie humana como patología terrestre. Archipiélago, 62. 2003. 15 DUQUE, Félix; Habitar la tierra. Abada editores. Madrid. 2008. Ferran Ventura Blanch
