Las columnas del teatro de Itálica
Full text
8) fl Homenaje al Profesor Antonio Blanco Freijeiro FACULTAD DE GEOGRAFIA E HISTORIA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID
Las columnas del Teatro de ltólica ALFoNSo Jlrr¿ÉNpz MenrÍn Universidad de Sevilla Cuando estas líneas lleguen a sus manos, ya sabrá usted, don Antonio, que las he entregado tarde, pero no creo que se extrañe usted de esto, pues es uno de mis más acusados <invariantes castizos)); en este caso se han juntado el exceso de trabajo profesional, que no es sinónimo de una abultada declaración de la renta, con las dudas sobre el tema que mejor cuadrana a esta circunstancia concreta de su jubilación y, sobre todo, lo ajeno que he estado a <los romanos) en los últimos tiempos. Sabe usted que la Giralda, aun siendo una obra bastante más difícil que las iglesitas medievales de la sierra de Aracena que restauré en mis años mozos, ha ofrecido menos incógnitas que cualquier intervención sobre algún yacimiento arqueológico, pero me ha acaparado de tal manera, que incluso pensé escribir para usted un artículo sobre uno de sus rasgos más intrigantes, como ha sido, desde la Edad Media hasta fines del-siglo XDi su estrecha relación con los fuegos, las luces y los cohetes. El más somero análisis del tema lleva a las '4Eoli pilce que puso en la Torre Hernán Ruiz, y que en el siglo X\,'ru el Cabildo trocó en jarras de azucenas, con 1o que se involucrarían en esta historia el bueno de vitruvio, y a través de él a las cuatro raíces de Empedocles, mientras la flor emblemática de la Anunciación nos obligaria a rastrear el origen de la divisa real de Navarra anterior a las Navas de Tolosa y también a la orden de los <caballeros de la Piscina>, y vaya usted a saber si esto del fuego en la Torre, como las banderas que la engalanaban en los dias señalados, no será una cosa que nos llega por la parte andalusi, con lo que sólo faltana alguna conexión con las Indias para tener el panorama completo de la cultura hispánica en unas breves páginas. Total, que escribir este articulo, además de estar agobiado por las sucesivas llamadas al orden de los editores de su Homenaje, hubiera supuesto un esfuerzo de erudición para el que no me encuentro preparado. Si este despilfarro de jubilarlo cuando está usted en lo meior de su vida académica no se le hubiese ocurrido a un ministro ya áesfenestrado (¡y que Allah confunda!), a lo mejor me hubiera dado tiempo de desarrollar la idea. Se la debo.
218 Alfonso Jiménez Martín La segunda posibilidad surgió cuando relei un articulillo mio, aparecido en la famosa revista anual <Carmona y su Virgen de Gracia>, sobre la Puerta de Córdoba de dicha localidad. pues me di cuenta que. gracias a este singular cdificio. que tiene partes uugústeas pero quc no se concluyó hasta el año l\(X). podía darlc una v¿rr.a eolcetrrir ir üLtiultos historiadores del Arte. clesclc'I'hourcnot a Bonet Correa. han ¡rontiticado sobrc e1l: usted sabe que esta hermosa tarea de corregir al que yerra, con algún ilustre llagelado en los santuarios palatinos de Ebenda, también me divierle sobremanera, y a ella me dediqué con cierla asiduidad. En ello estaba cuando el Banco de España comenzó a sobrevolar, a bordo del OVNI <Quinto Centenario>, las olvidadas <escarbaciones> del Teatro de Itálica, con lo que no sólo hube de abandonar casi todo cuanto llevaba entre manos, sino que me vi obligado a desempolvar mis cuadernos y dibujos antiguos, para refrescar los razonamientos y las intuiciones que desarrollé a partir de septiembre de 1979, pues a unos señores de Madrid se les ha apetecido, quizá en contubernio con un conocido teno¡ restaurar el Teatro italicense a toda pastilla, y heme aqui calculando cómo volver a poner en carga un desencuadernado fuste de mármol caristio o cuánto cuesta amortiguar el ruido de la vecina autopista para que, en las fastuosas representaciones del 92, el público se percate de algo de lo que dicen los actores cuando pase un trailer por ella. Puestas las cosas así, me ha parecido que si paso a limpio los datos que me han permitido la anaparástasis gráfica de los órdenes del escenario de Itálica. no sólo me cercioro de su veracidad antes de llevarlos a la realidad fisica, tras unos años de sedimentación y distanciamiento, sino que al publicarlos, cumplo con mi obligación de dar fe de 1o actuado y 1o hago precisamente en una ocasión óptima, ya que usted ha sido el investigador que más y mejor ha escrito sobre el Teatro de Itálica, y así, en su Homenaje, saldrán a la luz pública las primeras noticias de la restitución, aunque parcial , del sccena frons, amén de su justificación científica. Vamos, pues, a ello. 1. LAS PAUSAS Y LAS PRISAS Como es bien sabido 1, el Teatro fue excavado entre 1.971y 1975 de manera discontinua, tanto en el tiempo como en la dirección de las labores arqueológicas y en la organización y documentación de éstas. En 1978 comencé a hacerme cargo de los trabajos de intervención sobre los restos del edicificio, que se han ido concretando en diversas actividades. 1 Ofrecí algunas noticias sobre aquel proceso en A. JIIr¿ÉN¡.2: <Teatro de ltálica, Primera campaña de obras>, Excavaciones Arqueológicas en España (12i), Itálica (Santiponce, Sevilla). Madrid" 1982. 279.
Las columnas del kato de ltálica 279 Las que expongo seguidamente. salvo referencia en contrario, se refieren¿ tar-eas y tiempo reales, al margen de los procesos administrativos que los justificaron ante los organismos pertinentes, ya que, en algunas ocasiones, las campañas de obras de los proyectos aprobados por el Ministerio de cultura se prolongaron, o fueron acompañadas, por aportaciones del Empleo Comunitario. 1980. 9 de enero. Inicio de la primera campaña de obras; el aparejador de ellas fue don José María Cabeza Méndez y fueron realizadas por la empresa Becerra, S. L. De lo que entonces se hizo rendí cuentas en la publicación citada z. 1981, 7 de enero. Inicio de la segunda campaña de obras, en la que intervinieron el mismo aparejador y la misma empresa, prolongándose hasta noviembre del mismo año. Las labores que se hicieron fueron, en sintesis 3, las siguientes: l. Continuamos la restitución de gradas de la ima cavea, hasta alcanzar lo que parece una precinctio incipiente; así se restituyeron casi quinientos asientos. 2. Consolidación de la inscripción monumental de la orchestra,lo que permitió descubrir una cloaca bajo ella que, restaurada y puesta en servicio, nos llevó a resolver la consolidación de toda esta zona del Teatro. Así restituimos sus escalones, el balteus, y la solería que, contra lo que se había dicho, era rosa y no verde a. 3. Se acometió la reintegración del proscenium. incluso su estucado, cornisilla, escaleritas y la estatuaria antigua, a través de copias de las que allí aparecieron. 2 lbíd., 283 y ss. En estos años se ha publicado muy poco sobre el Teatro pues, además de un artículo de A. Blanco sobre epigrafia, que reseñamos más adelante, sólo recordamos el de L. Ror-oÁr.r Górr¡pz: <Técnica edilicia en Itálica. Los edificios públicos>,AEspA 60,92,de notable interés metodológico. 3 En esta etapa, inmersa en una etapa de crítica generalizada a la tarea de los arquitectos restauradores, se tomaron algunas de las decisiones (así las de las características formales de la restitución del graderío) que hemos mantenido en campañas posteriores, pese a que ya entonces nos llegaron algunas críticas (siempre indirectas y por la vía del rumor) sobre la excesiva dureza del contraste entre lo nuevo y lo viejo; esta diferenciación perceptiva nos ha parecido siempre una virlud. a Para datar en época de Adriano las <rund aren> neoáticas que aparecieron en la excavación (J. M. LuzóN: <Die Neuattischen Rund Aren von ltalica>, MM 19,273 ss.) se usaron, entre otros argumentos, el de que la orchestra habría estado pavimentada con mármol verde, cuya explotación comenzó precisamente en esa época (A. M. cANTo: <Avances sobre la explotación del mármol en la España Romana>, AEspA 5o/51,172); tres datos destruyen la argumentación: los restos de dicho mármol que hemos hallado en el Teatro (amás zn sirl) son excesivamente delgados para una solería; ya se usó en la Domus Augustana y, finalmente, diremos que en marzo de 1980 hallamos restos ¡¿ situ del pavimento de \a orchestra, que resultó ser inequívocamente rosado, como puede comprobarse allí.
280 Alfonso Jiménez Martín 4. Ante el precario estado que presentaban las estructuras del < hy po s cen ium D, decidí enterrarlas nuevamente. 1982,2 de noviembre.Inicio de la tercera campaña de obras, codirigida con el mismo aparejador, siendo la empresa adjudicatoria José Macias, S. A. s; los trabajos, gracias a la aportación del Empleo Comunitario, se prolongaron hasta diciembre de 1983 y se refirieron al entorno del Teatro, es decir a las cimentaciones de otro edificio romano que campea sobre la summa cavea, y a los accesos modernos a la excavación. Durante esta etapa se hizo la primera estratigrafia que ha conocido el edificio, justamente en la zona donde confluyen las mencionadas cimentaciones y los restos de las substrucciones de la cavea 6. 1984-86. Durante el estéril período de transferencias del Ministerio de Cultura a la Junta de Andalucía no hubo más actividad que la nuestra de gabinete. 1987, 29 de septiembre. Por iniciativa propia, es decir, sin encargo previo alguno, y de manera conjunta con el arquitecto don Francisco Javier Montero Fernández, redacté un proyecto para continuar las obras, que fue presentado entonces a la Dirección General de Bienes Culturales, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. 1988, enero. La Consejería <<traspasó> el proyecto, como primera fase de una consignación de 420 millones de pesetas, a la Sociedad Estatal parala Exposición Universal Sevilla 92, S.4., que administra esos fondos como parte de la aportación del Banco de España a la citada Exposición de 1992. 1988, marzo. Comenzaron las obras bajo la dirección de los arquitectos don Pedro Rodríguez, don Francisco Montero y quien suscribe y el aparejador don Manuel Alcalde, siendo la empresa adjudicataria la de don Joaquín Pérez Diez. 1988, 1 de octubre. Se inició el replanteo de la restitución del screna frons que, cuando se redactan estas lineas, ya supera los dos metros de altura en el primero de sus tramos. 5 Dicha empresa, de efímera pero compleja vida, al menos en lo judicial, causó más problemas que otra cosa, ya que carente de medios, personal y experiencia, fue adjudicataria sólo metced a los absurdos procedimientos de la Ley de Contratos del Estado y a su aplicación, formalista y sesgada, por los organismos contratantes. 6 La realizó el actual Arqueólogo Provincial, don José Manuel Rodriguez Hidalgo, quien nos informa de su próxima publicación, y a cuya gentileza debemos el conocimiento de que las cimentaciones del edifrcio romano que campea sobre el Teatro, sin relación funcional o compositiva con é1, son de época de Tiajano, en cambio el gran muro circular, y los estribos angulares que aparent€m€nte conectan ambas estructuras, son más antiguos, de los años de Augusto. .tsf
Las columnas del Téatro de ltálica 2g1 Durante estas intervenciones hemos ido recogiendo datos de manera sistemática, e incluso la primera tarea que acometimos fue la de signa¡ identificar e inventariar.las piezas que hallamos sobre el yacimieñto ?. con las primeras impresiones, ya en octubre d.e lgTg,hicimoialgunos croquis sobre_ la anaparástasis del sccena frons. Sin embargo, la falta de una adecuada base gráfica. minuciosa y exacta. nos impidió áiunrur: la restitu_ ción fotogramét¡ica d.el conjunto no se completó hasta 19g3 (fig. l) 8, por lo que, de forma intermitente, durante los añoi de las transferüc'iur, tráuu¡umos_ sobre el tema, reuniendo bibliografía, visitando teatros y barajanio las fich¿r * r tllrlos del nuestro En junio de 1986 ya p,de exponer, concretamente el día 22y en un seminario impartido en el Departamento de Arqueologia de la universidad Autónoma de Madrid, las primeras perspectiva s del-sccena frons y desplegar lo básico de nuestros razonamientos, de forma que el pioye"to presentado en 1987, con este soporte teórico, pretendía teilita, *lo ,r.ru mínima parte de las conclusiones alcanzadas, que es precisamente la que estamos maferializando estos días; ni que decir tiene que durante el aRó que llevamos de obras hemos revisado cuidadosamente todos los trabajoé anteriores y por eso, aquí y ahora, me atrevo a exponerlos por escrito, aunque de manera sintética y forzosamente incompleta. 2. CUATRO PIEDRAS Este artículo va acompañado, si nuestro editor lo permite, por unos dibujos que representan el sccena frons,. unos, en sistem-a diédrico, lo describen tal y como se hallaba antes de nuestra intervención, tomando como base la citada restitución fotogramétrica; otros sustituyen y analizan cuestiones puntuales, es decir, constituyen mi interpretación, qúe nada debe, ni para lo bueno ni para lo malo, a mis anteceso.es ni a mii sucesores. aunque sí, y mucho, a quienes han colaborado conmigo lealmente. Finalmente ofrezco una perspectiva que muestra la idea qu1 actualmente tengo sobre como pudo ser aquello, refiriéndome a un momento basrante avanzado de su mejor etapa romana. Entre ambos extremos, es decir, la miseria de una ruina muy expoliada y la visión de un estado ideal, median unos análisis que, según créo, han sido rigurosos, de forma que puedo asegurar, y aseguro, que ciertas pafies del Teatro fueron como están dibujadasin las persfectivas y otras, lai más altas, puedo conjeturar, y lo hago con precaucibnei, q.r. ro.t sólo eso: conjeturas plausibles (fotos 63 a 68). ? comenzaron esta tarea J. M. y c. Jiménez Ramón, la continuó S. Jiménez Martín y la desarrolla en la actualidad E. Conde León. 8 La realizó Foycar, S. A. y la redibujó J. Terrados Cepeda.
Creo que no se ha agotado toda la información posible, de manera que, en un futüro que deseobasgnte próximo, espero reducir la incertidumbre; ahora paso a describir los datos que he tenido en la mano para documentar las perspectivas y vistas diédricas del presunto reprístino. Para ello ,..orr.r. suóesivamente las distintas categorías de restos, según su vinculación espacial a la zona del antiguo escenario. En ü descripción no usaré la nomenclatura de G. Lugli e o sus seguidores 10. es decir. ios nombres latinos de las fábricas y aparejos romanos, ya que cada vez me creo menos la uniformidad tecnológica,y aun metrológica, del Imperio, pues sólo algunos de los que conocemos en Andalucía t-i..t.tt su córrelato exacto en Italia, y por ello prefiero nombrarlos mediante términos tradicionales de nuestra albañilería. Para las partes del Teatro usaré las designaciones vitruvianas, pero como no sé latín' ni alcanzo a casar los reltos del scena frons con los ambiguos términos del Liber Quinnlü seguramente marraré más veces de las necesarias; que me perdoñen los filélogos. De paso advertiré que es para lo.único que nos puede servir Vitruvio, pues sus prescripciones métricas sólo se cumplen con cierto rigor, a 1o largo y ancho de los teatros del Imperio' a título de excepción. Los restos que pertenecieron al scena frons y aún están in silu son los que ofrezco al óonóluir estos párrafos, según un orden €n que coinciden el &onológico de su construcción, de más a menos antiguos, y el espacial, desde lo-s más bajos hasta los ubicados a mayor altura; no dejaré de señalar que seguramente algunos otros datos y restos, no sé cuáles, desaparecie- ,or in loJanos de abañdono del yacimiento, mientras otros han desaparecido o han sufrido transformaciones en el transcurso de mis trabajos, y por ello están debidamente documentados, siendo mía la responsabilidad de los cambios acaecidos. La descripción intentará ceñirse de manera rigurosa a los datos que en el Teatro se perciben y, como mucho, aventuraré su lectura intrínseca siguiendo la iógica formal y constructiva de los restos. Como reza el título clJeste articulJnuestro intérés se ceñirá al,scena.frrtn.t. por 1o que <eliminaremos) la cavea, la orchestra, el proscceniunt, eI hypctsctenium, las parasce' nia y el porticvs post screnam, aunque será inevitable en determinados momentos hacer referencias a ellos, dado que en su época estuvieron relacionados, y así se percibe aún. 282 Alfonso Jiménez Martín e G. LuclI: La técnica edilizia romana. Col. speziale riguardo al Lazio. Roma, 1957. r0 Me refiero a algunas investigaciones significativas (v. g. H.-O. L,q.l'IpnEcHr, Opus Caementítium, Bautechnik der Rómer Düsseldorf, 1985), publicaciones didácticas (JP- /.o,qM'. La consttuction romaine, Materiaux et kchniques. París, 1984), y dilulgaciones repetitivas (R. MARTA: Sintesi schematica di kcnica Edilízia Romana, Sora, 1981, y Tbcnica Costruttiva Ro' mana, Roman Building Techniques. Roma, 1986). i i i
Las columnas del katrc de ltálica l. Losa de cimentación El más extenso de los elementos in situ del screna frorus es una Losa de hormigón que le sirve de asiento; 1o que se ve hoy es un rectángulo, no muy regular, cuyos lados menores (calculo que tienen 48 m. de longitud, ya que el extremo norte está por excavar) miran a Levante (hacia el porticvs post sccznam) y a Poniente (hacia la cavea), mientras los pequeños 1o hacen hacia norte y sur, dándole una anchura de 5,7 m. A esta figura básica se agregan, en los extremos de norte y sur, dos cuadrados de unos 4 m. de lado que salen hacia Poniente, hasta enlazar con los muros de los respectivos aditi o nopo6ot, es decir los itinera versyrarvm que menciona Vitruvio 11. La cara superior de esta Losa es básicamente plana, aunque no horizonfal. pues ha basculado entre 30 y 40 cm. hacia el extremo norte; esta circunstancia dificulta la precisión de nuestras descripciones, especialmente de las alturas relativas. Todos sus contornos están definidos por el mismo hormigón, que seguramente se encofró para ello, excepto el lado que limita con el hyposccenium, donde se colocaron cuantos sillares atizonados fueron necesarios; los que se conservan intactos son los quince del extremo sur, más los tres del lado corto adyacente, mientras los demás habían desaparecido cuando se excavó esta zona, pero como habían dejado expresivas huellas de sus dimensiones concretas, los restituimos a comienzos del verano de 1981. Ahora sabemos, gracias a un sondeo geotécnico realizado a mediados de este mes de febrero de 1989, que esta Losa tiene un espesor aproximado de 5,5 m. De este impresionante macizo sobresalian de la rasante del terreno, al menos por la parte del porticvs post scenom, unos 18 cm. visibles, que ahora son casi 40. Esta Losa es básica parala definición delscnnafrol?s, ya que nos ofrece la máxima extensión que pudo alcanzar éste, de manera que, cuantos restos intactos aparezcan fuera de él serán ajenos ala organización del escenario propiamente dicho, aunque pertenecieran obviamente al edificio teatral. Sobre su superficie se detectan una serie de ((masas)), que por ahora son siete, y es obvio que están incompletas, pues aunque sus medidas son bastante regulares, sus figuras son imprecisas y falta por exhumar todo el extremo nofte. 2. Masas sobre la Losa de cimentación Las siete masas anunciadas están constituidas por cuatro fábricas diferentes, que son las que siguen, según su cronología relativa: tt V-vi-3; usaré la edición de F. Granger (Vitruvíus, De A¡chitectura. Cambridge,1970): sobre este tema mi opinión no ha cambiado desde los artículos que dediqué al tema; <De Vitruvio a Vignola; autoridad de la tradición>, Habis 6,265; <Análisis de una propuesta de reintegración de formas arquitectónicas>, BSAA' 46, 165 ss, y <Notas sobre un dibujo romano>>, Cuadernos de Construcción 6.20. 283
290 Alfonso Jiméncz Martln rcs de un espaoio en fornxa dc <t> que eolmatarlala laguna, y que obviarnentc eran de silleda, Es posible que l,os paranxentos exfcriores que henros supuesto rRo$trasen aniiguaaflente las responsiones de los clennenúos oon los que estaban retraeionádos,, espceialnnente la dcl nnuro euyos restos se detcetan haeia el Sut, Inguna e Entre las nrasas 2 y 3 queda una laguna euya de{inieión es nruy impor= üante, pues es de las que más definidos tiene los paranilenúos eoneuffcntes, ofieoiéndonos dos posibilidade$ extf,cma$ en su interpretaeién: L Que fbera uR paso entre las partes de Poniente y te' vaRtco es deeir; que la nnolduraeióR, el muro axial y la zona de afeos y estribos esfuviesen intenunnpidos antiguamente por el espaeio de una puerta, 2, Que fuera un sínnple espaeio eRtf,antei eomo uR fernanso del srier¡a /ions por su eara de Poniente. y euya prcfbndidad (sentido Este€este) estada por definit En eualquieru de los dos easos está en el aite la anehura (sentido Nofie.Sut) de este paso o f,enxanso, eonfra la ptirncra posibilídad cstá el heeho de que la paitc traseta de la Masa 3 (pafie 3.3) easi eicrra hoy la satrida del hueeo pésible, y no digAnros antiguamenúe, euandovarios sillares prolongedan cl Muro Axial haeia el Sut..Asl. pues, lo qgq.p{meto hay que defrniics la dimensión del entrante, dentro de la posibilidad 2 que es la úniea faetible. La profbndidad máxima cstá dada por el Muroo rnientms la mlnima (unos 70 em) cs la que eorrespondcda al sillar dc menor tamaño que lodda proporeionar l-a eontinuÁeión al nnás septentdonal.de los. que exis' tcn en -la Masa 2 y, en la nnisnra pieaa, el quiebro para la nnoldura que afajada haeia la Masa 3, donde, tras guebrar dos veees, enlazada eon la que alll existc, - Existe un dato gue reduee basúante el nrargen, ya gucr eonxo hemos obscrvado,los sillarés moldurados apoyatl siernpre, en toda la varicdad dc orientaeioncs que los hcrnos eneontradoo sobrc sillates, eonetctanncnte los del eontorno dc la tosa que linnita eon el hyposeeníun,' si sienrpr€ ooü' rda asl, y pareoe 1o lógieo,la ptofundidad máxinra posible seda de 110 em. ta anehura dcl entrante se puede fijar eon oicrta prcoisién cn torno a los 230 ern gue cs el mayor espaeio que puede quedar libre eoloeando, donde está eortada la nroldura dela Masa 3, un sillar de ángulo nnoldurado simi. lar a los otros tres que se conservan. eon estos datos ñemos rcstituido un cntrante de 72 om' de profundidad
Las eolumnat dcl Tcatro de háltea zql y 227 em, de anchura" guc en€aja bien eon otras fornras gue iremos re€ono= eiendo más adelanfc. y oon la nnedida señalada al dcscribir la Masa 2, gue además. scgún vcrenoos" será oorroborada por el tamaño de las basas de las eolumnas dcl orden infcriror, el que dcseansa precisamcnfc sobre cl plano de eoronaeión dcl basannenúo, Lnguna D ta delimitan las masas 3,4 y 5, y no eabe duda guc eorrespondió a una puerta" a la que denominarennos <Pucrta Dereeha>; apoyan esüa idcntifi-- eaeión" adcmás dc la evidcneia d€l paso y las oifadas moehcfas, la prcsen= eia dc esealones, E-staba flanqueada por dos basanoentos del podium, el de la Masa 3 y cl que forró al hormigón de la 4 (euya homólogo en la <Derceha> existe),separados porun paso de 16ó enr, dc anchura; seguidamenüc habfu que subir dos csealones" fcnicndo cl prinrero 230 em. de anohura por 47 dc huella (aunque séLo guedaban visiblcs 30), el segundo y noás alúo, posefu la misma huella pero 300 enr. de anehura, pucs los dos finalizan penetrando en las molduras dcl basamcnto, cn las que$e labró la eaja neoesaria para alojar= los, Pasado el Muro y las nnoeheta6, guc están vifiualnrcnfe-intaetas, sc ampliaba cl hueeo entrc los estribos de la parfe trasera hasta volver nu€va-- nrcntc a los 237 ono. libres, En la parte trasera, en la que esta laguna oubrc úoda la extensén visible dc la tr=osa que noira al ponlevs post seenarn, no hay problcmas dc defrnieión; aqul qucdó cl hormigón dc la Losa oomo pavimenúo de una seric de ó exedras (ouyos fondos son los aroos) dc luoes que oscilan cntre 231 y 2é2 ein," eon estribos grandes entre las que iban enrparcjadas (entre 245 y 251 em, de anehura) y estribos pcqueños (cntre 105 y 120 om, de anehura) ouando linnitan eon el paso dc una pucrta; los cstribos se onfrcntan oon las solumnas dcl poñievs pest [email protected], y las cxedras, y nnás €onorcfaflnentc los pegucños basanrcntos quc alojan, oon lospodlo gue apare€en enürc aguéllas y quc indudablcmente sostuvicron cstatuas eeucstres r+. Es evidente, por tanúo, que la ordcnaoión do esta trasera @s eonscouenoia tanto de la perlsfasis del potticvs post seenaÍn, eomo de las puertas dclsss¡¡¿Éoz.q, ouya infersceoión eompositiva rcsuclve admirablenoente, Lagunas E y G €onsideramos bajo la prinnera letra cl espaoiro que linnitan las masas 4 y -5 y el llmife scptcntrional de esta última y gw, dada la intensidad de las u Apareeen dibujos y dafo$ de algunas d€ ésfas, las más entiguas, en A, ruÉ¡vpz: (Fea-- tro de ftál¡ea (,,,)", fig. 3,
292 Alfonso Jiménez Manín destrucciones, hemos de analizar a la luz de los indicios que ofrecen sus homólogas 6 y 7 (Laguna G). Asi, la supondremos completada con una masa simétrica de 6 y con la 4 suplementada con aquellos datos que nos ofrece la parte de la 7 que limita la embocadura de la <Puerta Izquierda>. Pero antes debemos detenernos a considerar qué significado tienen las masas de hormigón que parecen desnudas, comparándolas con aquellos tramos en que conservan los sillares moldurados: no hay duda de que son los únicos restos de basamentos, cuyo grado de autonomía, respecto del conjunto lineal del podium del que formaron parte, nos vendrá dado por las puertas que perforan el Muro Axial. Por lo tanto, delante de la Masa 5 debemos suponer que existieron dos basamentos similares al descrito como parte de la Masa 3, y entre ellos un entrante parecido al que hemos deducido como origen de la laguna C; la posición de estos dos basamentos viene fijada por las masas de hormigón, que fueron sus respectivos núcleos; si los <revestimos> de sillares moldurados, para lo que contamos con la experiencia previa y la forma recurrente que se deduce de 1o conservado, obtendremos unas dimensiones de sus frentes idénticas a la del anterior, y un entrante de las características del que reconocimos antes. Laguna F Queda delimitada por las masas 5,6 y 7 y no hay dudas de que fue otra puerta, la <Central>>; hemos de suponer que el hueco rompía el Muro Axial, cuyas huellas son suficientemente expresivas, y poseía escalones en ambos lados de éste, pues de hecho existe una depresión rectangular, de 270 cm. de longitud, que certifica la existencia antigua de uno, homólogo del que se conserva en parte en la <Puerta Derecha>, y por tanto hay que postular la de todos los demás que hemos reseñado en los huecos laterales. Este escalón, que obviamente era el inferior de los que los espectadores veían en el centro del,scrznafrozs, quedaría centrado entre los zócalos moldurados del podium más próximos, distantes entre si 565 cm. distancia que contrasta con la anchura de la estrecha embocadura de las puertas Derecha e Izquierda (165 cm.) y que nos lleva a suponer que en esta parte debió existir algún elemento que resolviese, a cada lado, el vacío (565 - 195 : : 370, es decir, 185 cm.) existente entre cada jamba y el respectivo extremo de los basamentos que hemos deducido al describir la laguna E. Otro dato que insinúa la antigua existencia de una pareja de elementos para <rellenar>> estos huecos reside en la huella del escalón, que queda completamente <<suelta> en el centro, cuando en todos los demás casos podemos ver que se encajó en las molduras.
Las columnas del Teatro de ltálica 293 Laguna H . corresponde a una (puerta lzquierdaD cuyas características son similares y complementarias de^las de su gemelu, uunq.r. ,rr"r"lt"-o ya señalamos al describir la Masa 7, tenemoí un nuevo escalón, el más alto de to. dos, que cubría los sillares del Muro Axial que ." ru u.iuuridad hacen de umbral; ya indicamos que en ellos se excavó un escarón, cuya anchura (142 cm.) es virtualmenté la misma que la luz de tu uir"Ju Derecha>r, es decir, 145 cm. Laguna I Por la parte trasera de la Masa 7 no tenemos probrema alguno de interpretación, pues las embocaduras de las tres puertas son virtualmente idénticas, y la serie de exedras y estribos es basiante regular. -- . con esto quedan descritos e identificados en pil,,'áiu instancia todos los restos in situ der sccenafrons, ya quelo que falta ; rru ¿.rupur"cido o esüi por excavar; éste es el caso de las masas slmétricas de la I f tuzy,porsupuesto, la presumible puerta Norte. 3. DOSCIENTOS TEATROS El tercio que ahora se.inicia supone un cambio de óptica radical, pues vamos a reseñar una serie de características esencialei de los escenarios romanos y sus variantes, con objeto de comprobar las del italicense y avalrzaf en su conocimiento. Nada de to qy_e vamos a exponer constituyé una novedad, pero nos parece útil desarróilar esta invesiig;cro' urrrrqá" sólosea para aclarar lo poco que del tema conocemos. -. Según nuestros cálculos, están rocalizados, de una punta a otra del M* diterráneo, casi doscientos edificios teatrales d. Epd;;;;na; de enos estarán parcialmente excavados un centenar, pero tien documentados, lo que se dice documentados seriamente, no conocemos más de una docena y si no hub.iese aprovechado a conciencia las es""r;;;d;u"üu¿., que se nos brindan para conoc€r los yacimientos directa v "ñi""ói..amente 15, a estas alturas poco o nada podriamos a.uanzar en el conocimiento de este tipo arquitectónico, o lo que hubiese sido peor, nos hubiésemos creído lo que las publicaciones dicen o dibuian. . - t: El lector podrá hacerse una idea del panorama con sólo mirar los dibujos de las Actas del Simposio <El Teatro en la Hispania Ró-u.rur,. Bu dajoz, rgg2,también es sintomática la bibliografía que han podido manejar los autores del proyecto de intervención sobre el teatro de Sagunto (Cfr' G. Grassi y M. Poitaceli, ntiii"*i'¡¿ ¡ ráhabilitació del teitre )om¿ de sagww. valencia, 1986, s/n), que no destaca p.""iru-.nt. por su variedad o actualidad.
2q4 Alfonso Jiménez l{sriln QIUDAD (Provincia) Ds.ts. Tipo l*ns. Puerlas Column' Ordenes C/l' Tras mueho repasar libros y revisüas a la eaza de daf,os triterarios, pero sobre todo gráfreos" he reunido una magra informaeión sobre los cseenarios dc 75 fpafros" de los Eue he visitado oasi la mi{ad" y toda ella aparcee rosumida en la tabla adjunta, 0,34 0".3,0 0.57 4'42 0,-3-s 0..39 aAl 07t 2 2 L I 2 3 +2 l0 5 +2 l4 .3 +2 lE -3 + _2 .34 ?+? 5 +2 20 3 +2 12 .3 +2 l8 5 +2 16 .3 + _2 3,2 *+t .3 +2 N4 1+t f,Í¿ 3ó 34 11 2E t2 -36 t4 20 _2 0é8 3ó .3 0"7E .3é .3 0,78 z l8 0"s.3 2.0 0,.37 t0 a,# lé2a,/¿ 282 ló 2 0.'40 .3 t,0.3 .3 0é7 3 0"ó3 -3 0,52 2 0"54 2 0".36 2 O"Eé z ( -+,? 5 rt -< !t 1tr=t 6 rt 1+t 1+t 1+? 1!t -<rt ¡ +á t !t 1+? 1+t l rt 1f,=t ?_+? 1+t 5 !t t +t s rt d+? x+t s rt -5+? <+t ,-55 t2 2q 150 22 4é 3t t72 .32 -35 t4 32 é0 t4 .3? 57 léE t2 4E lól ll .34 t4 22 4é 54 12 34 ó932 35 t0ó -32 45 t75 32 25 f.38 n 2.3.3 3_2 2,0 2t7 32 37 4t t? _2 .3f 35 2u ll 48 ?s t? 5? t3E .32 54 lól .32 .34 éó t2 42 _ts lt (t 5-4 .32 -2é 1.3 12 .3"3 90 .32 42 99 t-2 t8 t.3E 2? @ 22 -29 =-31 -32 .s,2 t.3 ll a 232 4é ilg .32 4ó 2-33 -32 ,20 97 2t 37 tr? 4 90 22 34 .37 NZ n5D 54 99t2 A 57 l? .3é 12 ll .38 tso 3t 37 t2 40 A€ilESIPO lBaeff€a) .{IZAN{OI(Pa¡nfd¡a} ALBTD$TIMILIUMGtaha) ALTHIBUROS (.Afnpa) ,{RAUSIO (Narbononso ) ,4RELATE(Narboncnso) A$PENDOS(Pamfil¡n) ATENAS(Apaya) AU€USTA PR.€TORÍ A (túalie ) B€[.O(tsdec€a) BILBILI$ (Tarraeonpnsp) BOSRA(Arab¡e) BULLAREGIA(Afrioa) BUTH ROTUM (Maeedonta ) C,€SAR AUGUSTA (fr rraeon,) eALAMA(.dfr¡ea) €ARTEL{(B@tf€a) €ASSÍE$O ([tall4) CIBYRA(A$ra) CLUNL{(Tarraoonpnsc) €0R[NT0(Aeaya) eUI€UtAfriea) EFESOúqs¡s) EMERÍFA(Lusitanra) FAESUL4(I¡alra) FALERTO(T{aITa) F.ERENTTUMGfalia) F.TRMUMPilEENUMCITalm) GER.ASA(Syr¡e) HEREUL-A¡SELNM CITe|¡a} IGUVÍUM(Ital¡a) ffiALIeA(Baett€a) LEPTTS MAGE$A(AfrIea) LUGDII¡$UM (Narbonense] MADAUROS64frtea) N,fAtAePr(Báetiea) MBTELLINUM (tus¡LAnla) MILETO(A$¡o) MID{TURNA(ltolra) MYRA(Pamfilra) OENOA¡SDAGI€ra) OLISXPO (Lusitanra) OSTLA(Iralta) PATMYRA(Syrta) P,{T-{RA(L¡€¡s)
Las eolumnas del fbatro de háliea CIUDAD(haüileid Data Tipo f,ang, Puenas €olumn, Ordencs e/L 295 PERGAMO.Asklep (Asia) PERGE(Pamlitia) POtLENTIA (Thnae'on.) POMPEI (2)(Ifalia) POMPEI (3)(Italia) REGINA(Betiea) ROM{ Magnurn (Italia) ROMA FOlir(Iralia) SABRATHA(Afiiea) SAGALASSOS (Pisidia) SAC UNTUM (Thrae.onen se) SATVIA(ltatia) SÉGOBRIGA(Tarae.on,) SETGE (Selge) SPOTETIUM dtalia) STOBI (lvfaecdonia) StiFETUtA (Afiiea) TARRA€O (Taüae,onen$c) TAUROMOEISIUM (Sieilia) TÉLñ,ÍESSOS &ieia) TERMESSOS(Pisidia) TERGESTE (TTaTia) THUEURSIEU(Af}ieaI THUGGAlAfiieal URSTGetic'd) VASIO Natbonense) VERONA(Italia) M€ETIA(Italia) VIENNA (Narboncnse) VOLfERRA(ltaiia) t6 3E 42 39 29 Xs 41 31 2CI 59 35 175 il 19 t2 tl 14 32 ó3 32 97 21 "55 32 =il 12 242 32 r99 t2 t4 32 il zlt 22 léó l2 --25 3? t3E t2 300 32 42 1? 13E 12 99 t2 14 12 ii J1 r99 32 ló9 32 t? t4 32 xt 3t t4 32 i32 t0 Ié 20 IE ) 463 223 363 122 21 5 +2 48 7 +2 2E 3+2 )7 6+t 21 3+2 39 3 +2 90 5+2 71 3 +2 43 3+2 30 5 +2 45 3 +2 4 3 +2 42 3 +2 39 5 +0 4ó 2 o,sz 0.3ó 0,sE 0,43 03o 0,41 0,83 1,1 I ) ) 11 t4 tr0 IE T4 t2 34 40 tt Jé d+i I ri+) x+t 5+2 5+f x+t i+J I -a JfL 3 +2 I rl Ji¿ X+1 Jtz i +) CI47 o.33 4,14 0,.6ó 0,51 0,28 0,E4 0,/0 . ,4 partir de.e.gtq" muestra, quc esfimo sufieicntemente €xüensal aun€lue de dudosa eredibilidad cn algunos de sus dctalles, scgún veremos, po¿tc= nros deseribir etr tipo arquite€úónioo dc la siguiente mancra, eondcnsándolo en su ffilxlima exBresión fornral. En eseReia, y sicmBre según r€súos ai.qüite€úónieos eionoeidos, cl se@na frons de ¡Jn teafro rorlraflo puede reduairse a un filuro,. artieunado en eineo tramosi cl tramo eefltrai se of'ieela a los cspeetadores simiendo e-ofilo fbndo atr tablado del eseeflario y, ad€más dc un e'icrto ¡rúmero impar de pucrtas, sicnnpre apar€'dfa dceorado en toda su extensién; el espaeio dondé aeeio. naban los aetorcs estaba flanqueado poi'dos ffir¡ros Xat,gratres gernetros, pcrpendieulares al prinrero, dotados eada uno de una pucrta' y a ireees deeora= dos., eonroprolongaeión de la del eentral; finanmcnte exi$üfan dos atras, gemcl_as también y en la rnisma ordenaeién de ángunos, quc rctrdeionaban el edifieio eseénieo ao¡l tra eaved, y 6luc rad$ima vé2, y sétro e¡l na pañe alta, pos€Jan alguna parc-a desoraaión parictal, Si un cdiliaio eon€reto, seg¡ln la bibliografia que ¡ros Xra nlegedo, no f,csporide a estc esquema pareiatr, podeffio$ sospcohar.que rnos lrálnarnos ante
2.% Alfonso Jiménez Martín un edificio mal excavado o sencillamente sin excavar, muy destruido o rnal dibujado, que es lo más probable, o anómalo, ya sea por causa de la topografia del lugar, que a veces introduce ligeras distorsiones figurales, o a causa de la existencia en el lugar de un edificio más antiguo cuyas formas pervivieron de alguna manera en las disposiciones del teatro publicado. La mayor dispersión de las características referidas, pero sin salirnos de este esquema ideal, se da en el tramo central, que es el que analizarnos en nuestra tabla. Los subtipos son: A) Número de puertas (Columna <Puertas>: primera cifra, tramo central; segunda cifra, tramos laterales.) Aparecen tres puertas en dos de cada tres casos, cinco puertas en un tercio de ellos y sólo conocemos un scena frons de siete puertas. Hay bastantes datos para afirmar que en muchos casos el hueco de cada puerta aparecia como punto más elevado de dos cortas escaleras y también sabemos que estas puertas constituían la base compositiva de la decoración que más adelante analizaremos. B) Fachada trasera Hay muy poca información sobre esta parte, ya que, en la mayoría de los casos está por excavar o aparece pésimamente documentada. Hay dos variantes principales; una, que es la habitual, es completamente plana, sin ofrecer inflexión, decoración o composición que responda a la ordenación del porticvs post scenam,' en este caso aparecerán una serie de puertas: las del escenario, como minimo, las correspondientes a los espacios intercalados (en función de la espacialidad del tramo central) y, ya en los extremos, las de las escaleras de servicio del edificio escénico. En el otro caso, además de las mismas posibilidades de puertas, hallamos responsiones más o menos complejas a las columnas de la perístasis del pórtico; asi en Mérida 16 hallamos unas raras semicolumnas que casan con aquéllas, en otros teatros existen apilastrados 17, en unos pocos un par 16 Parece imposible que este edificio esté sin estudiar, por lo que los únicos dibujos válidos, posteriormente muy refriteados, son los de J. MENÉNoEZ-PTDAL y Arv¡nnz: <Algunas notas sobre la restauración y atención prestados a los monumentos emeritenses>>,Augusta Emerita, Actas del Bimilenario de Mérida. Madrid,1976,206 y s.; tampoco las obras posteriores han sido debidamente documentadas, Cfr. D. HpnNANopz Grl: <Teatro romano de Mérida>>, hoyectos de Intervención en edificios y recintos históricos. Madrid, 1987, 145 ss. ¡7 Aparecen, por sólo citar ejemplos próximos. et Bcelo (M. PoNsrcH y S. de SeNcHe: <Le theatre de Belo, 1.é'e campagne de fouilles de Juin 1978>, MeICV 15, 559 ss.; M. PoNslcn: <El teatro de Belo>>,NAH 10,307 ss y M. PoNsrcu y S. SeNcHa: (El teatro deBelo>>,Actas del Simptxia (...) 253 ss).
Las columnas del Teato de ltólica 297
AWonso Jiménes Msrtln 298 Éi rb ié Ur e g 8 g g P F 6 J ET H 6 a
f¿s eolumnu¡ del Teutro de ltáliea
l¡ts columnas del Tbato de ltálica 305 ámbitos intercalados en el tramo central y los de aquéllos; con ellas se daba acceso a las plantas altas de los espacios intercalados, partiendo desde la planta baja de alguno de éstos o. como fue la norma, desde los extremos de la fachada trasera. Si a estos datos les añadimos la cronologia del escenario (columna lDqta>, en la que ofrecemos la datación convencional más moderna que la bibliografia ofrece). tendremos la tabla completa, y de ella podemos éxtraer algunas conclusiones, que tendrían mayor interés si los datos bibliográficos de los que hemos partido fuesen más firmes. especialmente en cuestiones de datación, tema el menos preciso de cuantos hemos podido reunir. Aún así se observa una cierta evolución general, ya señalada por otros autores; partiendo, en los años del B¿llum ltalicum, de un tipo de escenario antiguo o <Republicano> (plano y único, con tres o cinco puertas, uno o dos órdenes de pocas columnas), se pasó, a partir del Primer Tiiunvirato, al moderno o <Imperial> (mixtilíneo y doble, con tres puertas, dos o tres órdenes de muchas columnas) que sesenta años después era predominante. Como se puede observar, mi criterio clasihcatorio es predominantemente cronológico, ya que el geográfrco, diseñado hace largos años por Ernst Robert Fiechter 21, explica mal las anomalías de dispersión que seguidamente veremos. Difiere del cuadro general el panorama de los teatros de Asia Menor, que muestran rasgos muy arcaicos en época avanz¿flv, tanto que habria que suponer que la información de que disponemos se basa en datos incongruentes, es deci¡ pensamos que unos escenarios del tipo viejo, incluso en teatros de fund,ación helenística, recibieron decoración tardia, que es la que ha proporcionado la fecha para todo el edifrcio e,scénico. En Italia e Hispania lo caracter:ístico, en principio, es la dispersión de tipos y datas, mientras en Africa, por contra, destaca la absoh¡ta extensión del modelo imperial, c,onitand,o acfemás con iuna mr¡lestra trasúante extensa. rnientras ra Galka Narbonense, con bastante menos ejernplares, también participa de [a misma uniformidad. El caso hispánico mer-ecre comrenúar¡io aparúe, ya q'ue oomosemos llersonalmenúe todos los ej'emplares (hay datos más o f,rrenoscompleitos de 14 escenarios, emitne mn úoúal de [8 teailros localizactrosj) y estamrrcs más ral .dia,en la tribliografía, y pon itanito la panoránm,'ica que ¡pode,mos triazail: es más fi,rn ,e y matízada. Señaliar€m,.o's, no oitlstanite,,qir¡,e la inf,or-;m,aciérn que usamos no ,siempre ,ooin'cid,e ico¡r [& ofrecid,a por las pn:rblica,ci,ones, piu,es, cl¡'gá. noslo cor'r 'claÍiidad, no,siempú',e nors mrerrece,son,fianza. Un prortrleima general 'd,e esto,s edific,io:s es ,qlü[e, por lo,comnin,süs,€xc&v&ciones sólo han alcanzado a desesoornibrarflos, perro r]an'a vrez han daitado rsns les(nrüci[rlr:as, ni apenas tr;an comrsid,errad,o la lposibil,ida,d .de ,qrile, en Los itnes siglos ,que,esür.rvierorn €n 2r iljn resu,r,¡¡on,sri L. icrRrErhit.A.: iL',4rckitgtar,u fiaÍnrrnü. ][r:uiín. Í959. 4Í1,6.
306 Alfonse Jiménez Martln uso, Eufrieran sembios por fazoncs cstétisas. ideológioas. funeionalec o féenieas. Dcstasa en ellos la cxtensión y pcrvivencia del modelo <rRepublisanoD. aungue en plena fransisión haeía el <Imperialp. t¿nfo en.sfonologla. ya gue úodos los f€atros hispánioos sonocídos se hieicron en.época e-ugtfqlea ei iulio+laudía (fa dataeién de Aeinipo es seneilfamenle inaeeptablc ¿2. y la de Segébríga iiene el mismo dcfeeúo dc loo t€atros de Asia Menor), sonilo en formás delesccnario (tres puertas €esi siempre, Ecis dc cllos reetos€€gu= ros, otros dos probables, tres del tipo intcrmcdis. sicmprc dos órdcnes, selvo las demeneiales propucotas para Málaga). €omo ejemplo dc l-a mezcla de rasgoe areaicos y mgdgmos d€etacarc' n*os, en el téatrb elaudiano de Belo, el cs€enerio dc dos hojas y eon essaleras para los pisos superiores, pero de frgura r€sta y eineo puertao" y el augústeo de Acinipo, üambién reeto y doblc" pero son Eólo trcE puertas" ¿oá¿e deEtaeó un^pfinaer ofden de eslumnas exeqtag y un ocgundo-en cl que los miembroE brguiteetoniesg. si llegaron a existir (reeuérdesc el sa$o de Herodes Atieo). fueren simplcs relievcs' 4, DTSTECTI ilÍEMBRA FOETA E[ penorarna gue aeabemoo de booguejer no_o permite la identifisaeión de loc deEartieulddoE nqiennbros del teetro italiecnse ¡ posteriormentc" €Ontinu.er au€stra int€rprete€ión aprevwhande le existpnsia de nunaero' s08 resÚos rennovidoe" No hay duda dc que ile [,osa dibuja loE cineo tran4os eanóni€oE del serenafronb, ni gue éstóE se disponen dp la nqanera normal; loE tranaoE late r.alesbs deeír lbs scetorcs dc la elmentaeión que eicrran cL fuywsewnium ralps, es dEeir los scetores dc que eierran cL fuyryEewniam cl Norfe y el Sur, pos€€n, al menss en lo que eonosena€E loq ryotr;og .de pof ct Norc y er Dur. PsDge|l" ai f$gflttD ss f[' quE Ljvtfvr;Efffvt' fr io* pa*oo habitualeE y en el lugar esperado, El Muru ,Axial cs indudable= meáfg la base del tramo e€ntFel y reoulh ya Ebvio quc erB reeto y únieo" een treE puertao En él recsftadas, a las que Ec as€endla mcdiEnÚe trcE es€e= lones por sada ledo" La fachada tregeFa del tramo sentfal rcspondle al poWievs Post xe@naffi' medianúe unos estribos gue flengueaban leE tres puertas y eeis exedrao' El saEo d€ Reglwa, tan pareiido el nueEtro, y le preoencia de las eolumnaE dcl portievs poÑeoenam énltéliea nss inviüan @ suponer gue esú.oc csfriboc esta' 'ban de€oredos con pilastras o semieolumnas. qus sepgfta1on un enüabla= nilento, Eimilar aunguc an simple rcliwe, al guceabalgó sobre la perlstasis de aquéI, pf hpeho de gue el seenafroru de ltátiea sea reeüo oignifiea la posibili= t? efr, M. DpU AuO y pp lA HER r: <El teeÉro romano de Aoinip ot>, Aersr del Simposio (-,,1, 233,
Las tqlumnas del Tealru ¿le ltalica 3U dad de interpretar las masas que hemos descrito de manera fácil y cohere nte;. resalta. en primer lugar. que la decoración era cle tipo exento, con co. lumnas completas, ya que de otra manera no se expliea la distancia tan grande que media entre la alineación de molduras que mira hacia la ort:hestra y el Muro Axial. sobre el que debemos suponer unas pilastras o semicolumnas. que diesen responsión al orden. De acuertlo con lo que llevamos visto esta decoración debiera estar formada por una alineación de pórticos cuyas columnas estuviesen todas en un mismo plano, lo que obligaría a que todas las molduras del trasamento estuviesen rigurosamente alineadasr como así ocurre en los lramos que la conservan o donde podemos restituirlas con fundamento. gracias a la ordenación, igualmente inflexible, de los trozos de horrnigón. De acuerdo con lo que vimos en el apartado 2, tendremos cuatro basamentos independientes, ya que hay tres puertas, y satiemos que cada uno poseyó un entrante, de manera que serian en realidad cuatro parejas de ellos; si consideramos los restos existentes en las masas 2 y 3 nos resultará fácil restituir la planta completa del podium sin ambigüedad, como muestran nuestros dibujos de las figuras 6 y 7, que sintetizan. por ahora. las seguridades y conjeturas quo por ahora tenemos y hacemos. El alzado del podium es otra de las incógnitas que debemos despejar; para ello contamos con las partes conservadas. la modulación aproximada de sus hiladas de sillares, los reslos removidos que podamos interpretar como perleneeienles a su cornisa y las caracteristicas del tipo general, especialmente la altura total del podium en otros teatros, según la siguiente tabla, donde el asterisco indica que la medida ha sido obtenida por nosolros directamente in situ: Mérida Aspendos Sagalassos Efeso Sabratha 2l9cm. (*) 203 cm,23 203 cm,2a 201 cm. 2t 190 crn. 26 Telmessos Termessos Bosra Regina Segobriga Acinipo 190cm.27 175 cm. 28 174 cm.2e l60cm. (*) 160cm. (*) 143 cm. (*) ?r D. DE B¡nwnnol FERRERo: Teati dasicti in Assia Minore (3) Ci¡td della Tíoade olla Paml/ia. Roma. 1970. tav. x-r,xii. z4 D. D¡ BERN¡ARD| FEnntno: T¿atri dasit'ti in Assis Minore (2\ Cittit di Pisidia. Licia e C¿¡ia. Roma, l9ó9, lav. viii. rs O. Dl BTRNARDI Frtnrno. kotri 1...J). l.av. x. 26 G' CAPLrro: II Tbdtro di Sabratha e lArchitatura teatrale africana. Roma. 1959, tav. 61, 27 O. Dt Btnruanol Frnnrno: Teatri 1..-Zl. tav. xv. 28 lbíd,. lav,7ti. 2e H. Flwsr¡,¡: l¿ lné du theatre romain d Basra. Syrie. Copenhage 1969 (tám. 5).
308 Alfonso Jiménez Martín Estos datos se refieren a la altura desde el suelo al borde de la cornisa de este elemento, si estos datos ofrecen un muestreo aceptable, lo que le falta al podio de Itálica oscilaría entre 18 y 94 cm. Los restos del basamento de la Masa 2 (figura 2) dan unos enrases de las hiladas situados entre las siguientes cotas aproximadas, que en los demás casos, teniendo en cuenta el basculamiento de la Losa, deberán ser mayores: Zócalo moldurado y primer enrase de hormigón: + 0 + + 54 cm. Primer sillar liso y segundo enrase de hormigón: + 54 + + 90 cm. Tercer enrase de hormigón (: isegundo sillar liso?): * 90 + * I25 cm. Esta tónica se mantiene en las demás masas, ya sea en los sillares o en sus huellas en el hormigón y permiten aventurar que los sillares moldurados tenían 54 cm. de altura (35 cm. moldurados y l9lisos), mientras los restantes sólo alcanzaban la altura de 34 + 36 cm. Si lo que faltan en el podium fuesen tres sillares, uno liso, otro con la cornisa y un tercero con el plinto continuo (que por ahora no contamos, para seguir barajando el mismo elemento de la lista anterior), obtendríamos (siguiendo esta plausible conjetura de módulos) una altura total de 125 + 35 + 54 :2I4 cm, que encajaría en la dispersión supuesta, pero se acercaria al mayor de todos, el de Emerita, siendo que el scrnna frons de éste es bastante más largo (4.245 frente a 5.210 cm., un 22 o/o más) y sus columnas mucho más gruesas (49 frente a 65 cm., un32 o/o más), con 1o que resultaria bastante desproporcionado. Si suponemos una hilada lisa menos, con 1o que la cornisa estaría ubicada directamente sobre la cota * 125 cm., la altura total sería 125 + + 54: 179 cm, que parece más aceptable dentro de las dimensiones y proporción del sccenafrons deltálica. Aún podríamos suponer otra posibilidad más, consistente en eliminar otra hilada de sillares lisos, y así la altura total sería 90 + 54: I44, pero quedaría sin explicación el enrase a -f 125. Así, pues, si este reparto de hiladas tuviese el valor de representar la disposición métrica antigua, concluiríamos en que la altura de I79 cm., que debemos tomar como una cota de referencia visual y no como una cifra exacfa, sería la más plausible; aunque ya hemos adelantado el crédito que nos merecen las recomendaciones de Vitruvio. no estará de más recordar que éste prescribe que la altura del podio (V-vi-6) debe ser la veinticuatroava pafie de la longitud del escenario, es decir 4245124 : ll'7 cm. Como sabemos, 1a moldura del zócalo se conserva, siempre con el mismo perfil, en siete alineaciones de las treinta que poseyó, pero la cornisa no existe in situ, aunque entre las piezas de piedra que hemos ido ubicando, signando y dibujando hay 26 piezas molduradas de gran formato, del mismo material, incluso muchas de ellas con restos de estuco y que, a primera vista, pudieran ser candidatas para la restitución.
Las columnas del Tbatro de ltálica Entre ellas destaca un grupo de 20 en las que toda la parte visible es una gran cyma reuersa, tipica de zócalos y cornisas de podia de muchos edificios republicanos y de la primera edad imperial 30, que incluso es la que. en mármol. forma el primer escalón dela orchestra de nuestro teatro y también el basamento pétreo de uno de los pedestales existentes entre las columnas del ponicvs post scenam 31, pero hay serios obstáculos para ser la que buscamos. tanto por su excesiva profundidad total (72 + 90 cm.), como por el gran welo del perfil moldurado (= 40 cm.), como por la curvatura y acusado sesgo de sus caras, que indican que formaron parte de un basamento circular de 6 m. de diámetro como mínimo. a todas luces incompatible con las curvas que conocemos en el scrrnafrons o pudieran trazarse en su planta. Entre las restantes hay otras dos (signaturas 4i6, que apareció sobre la I osa y 784) que cumplen las condiciones requeridas, y que una vez dibujadas en la montea del podium, han dado a éste la altura de l7j cm. que es la que le hemos restituido en la obra, ya que las citadas piezas no poseen 54 de altura, sino sólo 52 cm. A esa altura, tan vitruviana que entran ganas de darle las gracias, hemos de sumar la del plinto continuo, que hemos fijado en 23 cm. siguiendo una proporción muy corriente, respecto a la cornisa que coronan, en multitud de ejemplos romanos. una vez definido el podium (figuras 3 y 4) continuaremos la tarea de ubicar sobre él los ejes de las columnas, que es bastante fácil, dada la tipología rectilínea y sencilla de este scrcnafrons,' en primer lugar sabemos, pues es condición inexcusable en toda ordenación clásica, que existiría una en cada esquina saliente de los basamentos, es decir, 16 columnas; lo mismo ocurriría con los rincones, pero de los que hemos restituido, 14 formaban parejas con otras tantas esquinas y quedaban adosados al Muro Axial, por lo que hemos de sostener que no poseyeron columnas exentas, como las de sus parejas, sino semicolumnas o pilastras, sobresalientes de dicho muro. Quedan dos rincones, los de los extremos, que por la estrechez excepcional del basamento (recuérdense los 71 + 78 cm. señalados), debieron tener columnas <de bulto redondo>¡ arrimadas al Muro, en perfecta alineación con sus 12 hermanas del tramo central del screnafrozs y las aisladas que decoraron los laterales, como asimétrico flanqueo de las puertas de éste. Por tanto, como mostraba la figura 4 de nuestra publicación de 1982, 30 El prototipo del modelo republicano está representado aproximadamente por la segunda escena del de Pompeya (A. Melunr. L'uhima fase edilizía di pompei. Roma, 1942, 7g), en una época en la que ya el tipo moderno, recuérdese el de pompeyo (fechado en el 55 a. de C. y bien dibujado enla Forma Urbis), estaba imponiéndose, como demuestra el de Lepti¡ Magna (Cfr. P. RovnNEu-r Topografia e Archeologia dellAfrica Romana. Türin. 1970, ts3.¡, no obstante, el mejor ejemplo del tipo republicano es el imperial de Aspendos. 31 Sobre esta moldura cfr. A. Jlrr¿ÉN¡z: <De Vitruvio a (...)>, 289 y La puerta de SevilLa en Carmona. Sevilla. 1989. 194. 309
31CI A$onso Jiménez Mdrtfi $ostcflernos qug, doln6 rnlnirnO, eupi€f6n IE eolunrnas del misrno orden sobrc cl podium, respaldadas pof 1ó fcsponsiones del Muro Aixial, La eif¡a nráxirnavendda dada pof la posibilidad de introdueir una nrás cn cl eentfo de eaeia pareja anterior; hasta aleanzar la eifra de 2ó, e inefuso dos pilastras d r*emieolurnndr$ más en cl fbndo de eada fcf,nanso; cs dceifi Cifra míninia: i8 eolurrinas y 16 resportsiottes' Citra inteiinedia: 26 columnas y A responsiones' eifta rnáxirna: 2ó eoiurnnas y 32 responsic¡lcs, Es cvidcntc que el tarnaño dc las dolumnas nos pennitirá dceidir la solueión eofr€eta, Bero antcs eonvienc rceordar que pudieron cxistir otras dos eolunrnas, si¿uadas en los flaneos de ia valva regla, aunque ño estarian eolocadas sobre los basamentos que henros fcstituido, sino sobrc urlCIs pedcstalee independientes que no nós han dejado rastfo alguno, ulrieados en los espaeios l-ibrcs dc 185 em" de anehura qüe vifnos.anterionnentc, y hasfa enlazár eon las huellas del peldaño que allí dcseribinros, eon csta idea, que cs la úniea posibitidad dc eubrir <eanénieamenteD la laguna que cxistc antc 1a pueita €cntfal,las eifras anteriorcs se iflcr€mentadan efi dos eolumnas y dos responsioncs, aunqu€ scfian algo ñayofcsr eolno cs flofma. Podfiarnos ahora <ealeular> el rnédulo dc todas esfas eolumúa$ !, pof lo tañto, su aitura y ias de los demás miembros dcl orden u órdenes, sin nrás que seguir las-proporeiones dc Vitruvio, pcfd ños pafc6€ nrás scguro rceon'oecr ñinueioéanreflte las piezas prCI€cdcntcs de la exeavaeién quc leeafl pcffincntcs. Eátrc las eerea de trcs rnil 32 qu€ heños liehado nos intercsan los datos métrieos dc las Qüe peftcneeieron sin duda d sopoftes veffiealcs, sca €ual filere su matcriat,lugar del Teatfo donde apafeeitron o cstado dc eonscr= vaeión; la lista ia eoñponefl, pof ahora, 139de figu{q eillndriea quc fb€fon fi¡stcs o tarnbores de dtolumnás o scrnieolufnnaer 13 basas o fragrnentos dc ellas. siernpfe exentas. cuatfo eapiteles y varias deeenas de fiagrnentosde otros; a la vista dc e$fos datos nó extrañará que elijanros la investigAeién de los firstes y tambofcs eomo la vla rnás segufa (pof muestfeo estadl{ttico y BarticiBaeiéri deeisiva cn la dcfinieién dc alfuras y proporeiones) para tra- 'tar de €oflocer la deeoraeión del se@na fron* tos fustes y tambofcs, CI fragmclltos de elfgs, qqq hernos feeogido pue= dcn agruparse Ae varias maa€fás, euya eonsidcfaeión eonjunta sc hará al final: i, Dr¡rante cl aiio 1988 E. eondc León ha rcvisado todas las fiehas elaboradas desde 1979. au¡nentando la eifia de las eunrplirnentadas y realizatdo ls tarcd de elasifieaei&t de fragil€rrtos de füslcs. reuflión de los eoniplelos. inedidas. €'lG.. iiuesüa labor en €slc aspcclo se ña lirnitado al tratamiento cstfldlsticro de sus datros medianre ui¡a fto'ja de eáleulo' cn ordc= nadtr¡.
Lqs columnas del Tbatro de ltalire 1. Materisl. P-odemos haepr una gran partición ini¡;ial, según scan de piedra ealeoarenita, eoR restos de cotueado easi siempre" y gue agrupa a 3é piezas" o mármolcs, eo dpcir, piedras ornampntalcs que admiten pulimento, euyos colores eon de lo más variado" auRque se da un predominio notable (ecrea rlel B0 Vo) de piezao dc mármol blaneo eon grandes vetas verdosas o grisco" es deeir" dcl mármol que se denomina cn italiano (sipollino> y antiguamente msrmor ea ystiam 33, pcro no faltan otroo mármoles antiguos bicn sonosidos, 2, Figura, Partircmos de tres tipos fundamcntales: 2é tambores eilín= drisos exentos (siempre de picdra), sicte fustes cmpotrados (tambipn p6treos) y el resto fuotcs o fragmcntos dc mármol, earapterizados por teRer contraeturs; por el aeabado podemos establepcr treo grupos" ya que exiofen eineo estriadas (de piedra o mármol), tres tor$a$ (¡le mármol) y lisas" que oon las demáo, 3. Conservseióru, Sé1o se ponscrva un fustc inta¡¡to (fiEha 001)" pero he= mos podido resompoRer otros pon absoluta oeguridad; el r'esto aparpse en fragmentos aesidentalps (que son la ma-vona y easi sicmprc rotoo según las vetas) o inteneionados" quc dcmucstraR qup ectos mármoles han sido otr= jcto de explofaeión somo rnaterialcs dc dcrribq, bien para fabriear otras piezas (losas de oolprla" zucdao de molino, m.oliendao, umbralcs, ctp,) o maehapados para obtencr pal. Muehoo de ellos osfcntan marsas dc identifipapión" inseripeiones, lañados, aguje,r'oo de cmpotramientoo, slavüas, es. pigas,llavcs o emplomados, quc no deoeribimos aqul" 4, Situacién. Estas piczas eofaban situadas, cn 1979, ssbre el hoúzonfe final exhumado" pero eonsta que muphas de ellas, auRqu€ ignoramos euá= les, hablan aparceido cn puntos más altss" pero fucron bajando a eompás dc la cxeavasién; una vez oignadas y ubieadas ordené almaeenarlas cn lugarcs donde no csúorbaraR, Contando eon esta mediatizada situaeión de partida hcmos llegado a la ponelusión de quc la pooieión en que fucrsn halladas Ro cs mu-y relevantc para infsrmarnos aocroa de su situaEién original, pues el Tcatro fue intensameRtc saqueado dc manera scleetiva Bara cxpoliar sillarpq, pavi= mcnf,os, aplaeados, sapitcles, parlco dcl entablamento y baoas. por lo que los fustco, fuesc por cstar ya rotrss, o por 6cr muV pesados y difíeilpo de adaptar" sólo fucron rpmovidss y diopcroados" y así loo diotintos fragmen. too de uns micmo han sido eneontradss rnuy alejadoo enfrc sí-ta, 5. Módulo, ta elasifieación más relevante cs la de los diámctrso" pups ¡¡ Cfr. A M, e¡¡¡ro: op, cit,, 186, ¡a Un cicmplo if uEtrativo ps el dpl fuotc 001, quc apsrepió sobrp la yer{ieal del bordp de la f-osa, en el llmire del ponicvs po$t s(snam, esfatrq complgio y depositado sotrrg una ciefla canlidad dB tierra: ps otrvio que llegó alll cuan¡lo ya sc habla 6agueado fo¡lo el Muro Axial, y quizá rodands ostrre ous pssombros, pucs dc lo sontr¿no habrla que pensar gu€. tr¿s eaer al suplo (sobre pl hyposcsnium) fuc izado y llpvado en ppso a trayés dc la vslvs i"egla eosa bas= tantc absurda. 31t
312 Alfonso Jiménez Martín conducen a unas agrupaciones de la muestra total que junto al material. la figura y la forma de la fractura permiten extraer conclusiones fructíferas. En principio hemos clasificado los fragmentos sin atender más que al diámetro, clasificando una población muy dispersa entre los 25 y los 94 crm.La contracÍura dela pieza 001, las fracturas más claras y un primer examen del color permitió reintegrar los otros cuatro fustes reseñados, además de casar numerosos trozos incompletos; este conjunto de operaciones se ha repetido tres veces sucesivas, asociando las fichas y comprobando sobre la realidad las propuestas, de manera que finalmente hemos obtenido nueve intervalos de clase (cuyas marcas son 85.70,58, 49^43,38,34.30 y 26 cm.). con anchura de 7 cm. que es la mayor que nos permite obtener una partición inequívoca. Los fragmentos se refieren ya a esas clases, cuyas marcas se consideran módulos en sentido vitruviano. es decir. diámetros de los fustes en el tercio más cercano al imoscapo; resulta interesante comprobar en los fustes que se han reintegrado por completo una notoria dispersión de medidas" aur-r entre los que pertenecen a una misma clase; así los del módulo 43 tienen diámetros (a la misma altura de su desarrollo y en piezas del mismo mármol) que van de 4A a 46 cm.. mientras sus alturas oscilan entre 347 y 355 cm.; también los de 49 vanan, respectivamente. entre 45 y 53 cm. y entre 4O8 y 415 cm. Aún así es posible obtener un perfil de contractura bastante bien documentado, que por cierto es prácticamente una recta, y una relación módulo/altura que puede considerarse normal, concretamente 7.9: para Vitruvio ósta debiera ser la correspondiente al tipo eustylo (III-iii-lO) si admitimos que la basa norrnal tiene 0.5 rnódulos de aln¡ra (como así ocurre aproximadamente en las que se conservan) y el capitel 1.1 módulos. como efectivamente se da. No estará de más recordar que ésta es exactamente la proporción única que recomendatra Vignola en el siglo XVI. coincidencia que no tiene o,tro valon q'ue eL de asegurarrlos que se trata de piezas cuyas frguras y tamaños son normalss. 5. \'ERDES Y GRISES Las nueve se,r'ies de fi'agrnenrtos ale f'ustes han de itoner,urrla exp[icación cotrerenüe, p'ues a[ ,co,Írsiiderarr,de ,rnanera conjunta los cinco ,criiterios de cllasiÍi'casíén resrulltan varias soncornitancias. que no puede,n sen casua es. y unas disorepa,Ílrs,ias qne deben tener alguna razón [ógica; para exarninar todo,eú pa¡Ioratrna irernos a,nalizando cada una de las clases, nepresenrtadas ipor $ls irnaircas, segu'n ol siguñernte inverntario, ,ern 'el q,ue ,erl corchete izqnriorcto indica ffitmasearpo, ,e[ ,derecho imascapa, [a presencia .de los dos que el fusúe,está compficrto, el s'ign.o <<+l-¡> asevera que las firactrrrras qasan, utDa (p)D ,q'¡te es de priedra, .{(e) qrle lba,ern,potrad,a. <f> reuLe €S itor:so y <s,>
ll3 I t I t l i I I i Las columnas del Tbato de hálica que es estriado; no se inventarían basas ni capiteles. por ser muy pocos y en todo caso menos decisivos. para la investigációtr qre estamos llivandó a cabo. que los fustes: Módulo 85 Inventario: 567 -- p. 512 : p. 573 : p, 574 : p, 576: p, 5g2 : p, 584 :p, 678 :p. 682 :p, 700 :p, 846 :p, 868 :p y cinco tambores de imoscapo in situ, también pétreos. Las piezas de esta clase tienen en común, además de la coherencia métrica y el material pétreo, la existencia de basas y tambores in situ, ya que son los del porticvs post scrcnam 3s. Estas basas, o sus cimentacionés, aseguran como mínimo la existencia antigua de l0 soportes idénticos, con unos raros capiteles como toscanos (piezas 435 y 824), y una cierta cantidad de reformas epidérmicas a base de estucados suceiivos. Si nuestras deducciones son correctas. de este módulo sólo poseemos el 20 oA de las piezas originales, como corresponde a un mateñal intensamente saqueado, tanto que algunas piezas aparecieron sobre la orchestro. Módulo 70 Inventario: ltA6 y 758. Son sólo dos cortos fragmentos de mármol; es muy probable que su presencia sea resultado del acarreo de los expoliadores y de la depresión topográfica que representa el reatro para su entorno, que induce a la concentración en él de piezas pesadas procedentes de otros edificios. Módulo 58 Inventario: 088,397, 436,440 + S8/9941,940,89/1056 : p,8911077 : p y 89/1078 : p. _ se trata de un grupo que reúne tres tambores de piedra, seis fragmentos de mármol rosa (de dos calidades distintas) y uno gris (frcha gg79g9, no reseñada, pues ha llegado al reatro en fecha reciente), de forma que de los primeros podriamos reconstituir uno o dos fustes y dos del citado mármol rosa, aunque su fragmentario estado no permite aseverarlo plenamente. 3s Este pórtico debe ser el que menciona la inscripción de L. Herivs (Cfr A-BLANCo Fnpl. JEIRo: <Nuevas inscripciones latinas de Itálica>, BRAH cDo(x-t, 13 s.). La dispersión de sus prezas representan un proceso inverso al de la nota anterior, ya que algunos de sus tambores fueron depositados sobre la orchesta, ya despojada de su iolería.
314 Alfonsa Jiménez Martln ercernos que ectas piezao pueden scr rectos de los dos fi¡stcs dc mármor cxentas que eentra¡on la ualva regía, y de sus responsiones en piedra, empotrados cn el Muro Axial, Es evidcnte que, ineluso si sus baoamentos tuviescn los salientee dcl zócalo y la eornisa generales del podium, abdan pedbetanrente, pero lo nnás probable es que fuésen más bajés y por 1o tanto €on mcnos proyeeción. Si esta idea es soffecta, tenddanros el 53 7o dc la longitud de los prirneros y el 25 7o de los segundos, Módulo 49 Inventario: [0011, [004, 01q 1057 + 058 + 0591, 0ó6 +l 1658 + 4ffi + + 5q3, 076, 1,61, 1ó54 190 [194 + 5571,, 290, [292 + 293 + + 336, [287, [298, 337,562 = cB, 5ó3 = ep, gg7SS0, gS/974, E9/1055 = sp,89/10ó1 :: ep y S9/2000f, Es uq grupo de 34 fragnrcnúos €on los gue se obtíenenr €onxo nrlnimo, €u?tfo fustes 49 niearq esüueada (un estuebdo antiguo eon cstdas y otfo más nroderno liso) y x4 de nnármol (unos eon vetas grises y otros con ver= des), de los quc tres están eompletos; pese a su unifomridad sc obsena una eierta dispersión métriea en tros de mánnol, ya eítada, y diversas varianÉes en las fnareas (eonstruefivas y €ontraseñas) de sus asientos,lo que sugiere gue no se colocaron todos a la vez, . Al ermparur la eifra de fragnrenúos de esta elase eon las resüantes, sarta q 1g yisla que la suma de los médulos eontiguos 49 y 43 no sólo supone más del 55 7o dc 1a potlaeión ree-ogida y el 77 aa de la sunra de longitudes, sino que, adenrás, üodas las piezas eonrpnetas o reinüegradas pertenéeen a efios, asl e-orno tra nrayoda de las basas y etr eapitel eorintio que se han reoogido; porlo tanto, no úencrnos duda que estamos ante xos fb-stcs de xos dos órdenes básieos o pisos que poseyó el seena frons del Teatrc de ltáliea. Thas esúo sc aelara otra importante er¡estión, eorno es tra seguridad de qpe sólo la Opeión Mlniqra (1E fusües normatrcs,, dos <rcgiosr, y las rcsBonsiones respe€tivas) es válída, pucs es tra úniea que eabe-, eoniando aén ex gúnrgro de lE fusües, rcs_u_trtqrfá que eonsefiramos el49 %o de la 1ongitud de los de márnnol y sólo e17 a/¡t de los de piedra de esúe r¡léduXo, Módulo 43 nnventario: 1002 + mEI, [CI03, 0tr01, 01fl, ü7S + 1ó21, [1ó3 + tr64 + + 293 + 2071, M2,1219 + 290 + 30CIX, [2S9 +3401, [299 + + 943, 30tr + 33EI = t, 3351, 347,373 + 3ES + 395,4tr5,441, 1472,558, ó32,945 = s, ES/993, ES/99S, S9/2CI01, lS9/2002 v los fragrnenúos trisos expüestos en el &fuseo de trtátrieá (imoseapo y sumoseapo).
