La resistencia siciliana : el grito de Maria Occhipinti
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405 Mas igualdad. Redes para la igualdad LA RESISTENCIA SICILIANA: el grito de Maria Occhipinti Milagro Martín Clavijo Universidad de Salamanca Gli avvenimenti del dicembre 1944-gennaio 1945 ai quali avevo partecipato a Ragusa erano stati interpretati non come una ribellione popolare contro la guerra, ma un tentativo fascista. Volevo liberarmi dalla vergogna di cui ci avevano ricoperti, volevo che al sacrificio di centinaia di detenuti e confinati per quei fatti, e al sangue versato in quei giorni fosse resa giustizia. Questo è il libro di quelle esperienze; il libro della mia vita. (Occhipinti 1993: 21) En las primeras páginas de sus memorias, Una donna di Ragusa1, la siciliana Maria Occhipinti hace explícitas las razones por las que se ha decidido a escribir los sucesos que ella ha vivido en primera línea entre diciembre de 1944 y enero de 1945. Una declaración de intenciones que nos sitúa su obra en contraposición a la versión oficial que se ha dado desde el mismo momento en el que se produjeron hasta nuestros días. Versión que, a la luz de los hechos que nos relata como testigo y como protagonista, se revela ciertamente parcial, interesada y manipulada. En su obra Occhipinti testimonia la existencia de una resistencia siciliana, de un pueblo que se revela y que lucha por los derechos más básicos del ser humano. Sin embargo, de una Resistencia en Sicilia no se ha hablado nunca abiertamente a nivel oficial. La resistencia, los partisanos son del norte, son ellos los que han luchado por la liberación, mientras que Sicilia ya había sido liberada por los aliados. Sin embargo, como se afirma en algunos documentos de la época, sobre todo fruto de la memoria de los que formaron parte de esa resistencia, y en recientes estudios históricos, en Sicilia existió una Resistencia, aunque no fuera exactamente la que se dio en el norte: se trata de la lucha por el pan, de las luchas de los campesinos por las tierras, de las insurrecciones en contra de la movilización militar. En Una donna di Ragusa Occhipinti nos relata la historia de una resistencia en Sicilia, de una lucha armada contra el poder y en contra de unas medidas que eran consideradas por la población como abusivas e insostenibles. Una versión de los hechos que ella, como tantos otros, considera que ha sido silenciada, sofocada, marginada de la historia. Maria, una mujer del pueblo, se decide a ser la voz de esa Sicilia en lucha que parece que haya desaparecido del mapa y se debate por la necesidad de no olvidar, de mantener la memoria del pasado, de recuperar la historia colectiva del pueblo siciliano. En este artículo nos proponemos sacar a la luz en España, por un lado, a una escritora siciliana afirmada como tal aunque todavía no haya recibido el reconocimiento que se merece, y, por otro, también una versión silenciada sobre eventos importantes de la historia siciliana de la posguerra de la que Maria Occhipinti fue protagonista. Quién es Maria Occhipinti2 Maria Occhipinti nace en Ragusa, Sicilia, en 1921 y muere en Roma en 1996. Su infancia y juventud las transcurre en su ciudad natal en la que vive con su familia, en precaria situación económica, en un 1)Maria Occhipinti publicó por primera vez Una donna di Ragusa en 1957 (Occhipinti 1957), con las notas de Paolo Alatri y Carlo Levi, pero pasa prácticamente inobservada por la crítica. La segunda edición es de 1976 (Occhipinti 1976), esta sí con éxito, aparece con un prólogo de Enzo Forcella, Un altro dopoguerra, un estudio histórico sobre los sucesos sicilianos de la posguerra en el contexto italiano. Esta nueva edición cuenta con un apéndice en el que relata fundamentalmente su participación en la revuelta y su lucha por salvar a su amigo Erasmo Santangelo. Este mismo año recibe el “Premio Brancati-Zafferana”. En este artículo utilizaremos la edición de la casa editorial Sellerio de 1993 (Occhipinti 1993). 2) Sobre la vida de Maria Occhipinti, véase el capítulo que Laura Barone le dedica en su volumen Maria Occhipinti. Storia di una donna libera (Barone 1984).
406 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) barrio popular conocido con el nombre de “la Russia”. Con sólo doce años deja los estudios para ayudar a la familia como modista y se casará muy joven. Hasta aquí poco la distingue de las otras mujeres de la Sicilia profunda, una sociedad muy conservadora, tradicional y ciertamente sofocante para las mujeres. En estos primeros años ya empezamos a ver en ella un rasgo que le va a caracterizar desde muy pronto: su reflexión sobre la condición del ser humano3 y de la mujer en particular, su no resignación ante ese “destino” contra el que no se puede luchar, su voluntad de salir de esa situación y buscar una vía mejor, tanto para ella como para los demás. Se trata de una toma de conciencia progresiva, que parte de la ingenuidad, del convencimiento de que la guerra puede cambiar las cosas, al igual que la educación4, hasta la reivindicación con las palabras y luego con los hechos. Así comienza a entrar en contacto con el PCI (Partito Comunista Italiano) y poco a poco empieza a hablar con la gente de su ciudad, especialmente con las mujeres, hasta convertirse en líder del malcontento de Ragusa. Los sucesos que van a marcar su vida tienen lugar a principios de enero de 1945. El gobierno italiano decide llamar a filas a los más jóvenes para volver a luchar en la guerra en la Italia continental. Pero el pueblo siciliano, y no sólo, no quiere volver a la guerra. Surge así un movimiento antimilitarista que se va a llamar “Non si parte!” y del que Maria Occhipinti estará a la cabeza en Ragusa. Su gesto ante el camión militar se convertirá en el emblema de este movimiento: embarazada de cinco meses, cierra el paso al camión en el que se llevan a la guerra y contra su voluntad a los hombres de su barrio. Un gesto valiente que facilita la fuga a los jóvenes y se convierte en el inicio de una insurrección popular. Su participación en esos hechos le supondrá años de cárcel y le llevará a un peregrinaje continuo, primero por Italia y después por el mundo hasta que se establece en Roma en los años setenta. “È in quell’istante che la vita ordinaria di una giovane popolana diventerà un lungo cammino di riscatto, di lotta politica e di conoscenza”. (Ragusa 2008: 7-8) A Maria Occhipinti se la recuerda en Sicilia sobre todo por estos hechos emblemáticos ocurridos cuando tenía apenas veinticuatro años. Desde entonces su vida se caracteriza por una lucha continua por la justicia, por la igualdad, por la recuperación de la memoria para poder crecer, por la solidaridad con los demás, sean quienes sean. Una vida difícil como peregrina del mundo en busca de un lugar mejor donde vivir. Pero, además, Occhipinti nos ha dejado por escrito su vida, sus batallas ganadas o perdidas, sus lucha por un sueño que no tiene que ser utópico, su convencimiento de la dignidad de todos los hombres, también de las mujeres. En sus obras nos va describiendo un mundo en el que todavía hay mucho que mejorar y en el que incide con su férrea voluntad de superación. Nuestra escritora ragusana ha publicado hasta la fecha tres volúmenes: dos son autobiografías, Una donna di Ragusa, y Una donna libera; el otro es un libro de relatos, Il carrubo ed altri racconti. Ha escrito también numerosas poesías que están todavía prácticamente inéditas. En este artículo nos ocuparemos fundamentalmente en Una donna di Ragusa, volumen que se centra en los sucesos ocurridos en Ragusa durante los meses de diciembre de 1944 y enero de 1945 y las consecuencias que tuvieron para ella. Su testimonio ayuda a iluminar, como afirma la estudiosa Cotensin, “una zona d’ombra della storia del dopoguerra in Italia, la cui interpretazione è stata oggetto di dibattiti appassionati”. (Cotensin 2003: 9) Veamos entonces qué es lo que sucedió en esos pocos días, por qué se llegó a ello y cuáles fueron las interpretaciones que se hicieron de los hechos, para luego confrontarlo con la visión que tiene y que deja por escrito Maria Occhipinti. 3) Un ejemplo de esta toma de conciencia sobre la condición del pueblo la encontramos en sus memorias: “Il Re ha in testa la corona d’oro. Dunque è la corona che fa il Re. Senza corona è un uomo qualunque, forse peggio di mio marito. (...) Come si spiega che tu sei così potente e noi così miserabili? Perché tu devi essere Re e noi soltanto stracci da bruciare?” (Occhipinti 1993: 54) 4) Maria había retomado sus estudios ya casada con la intención de ser maestra. Sin embargo,“quando arrivarono i profughi a Ragusa capii ancora meglio la guerra, vedendo quegli uomini girare come cani randagi. Nel ’44 si aprì la Camera del Lavoro. Io allora abbandonai i miei studi. Ormai non credevo più che facendo la maestra avrei risolto i problemi della povera gente, la miseria e la fame. Volevo partecipare alle lotte del popolo”. (Occhipinti 1993: 69)
407 Mas igualdad. Redes para la igualdad La Sicilia de los años cuarenta Le rivolte scoppiate in Sicilia nei mesi tra la fine del 1944 e l’inizio del 1945, in seguito al provvedimento di chiamata alle armi emesso dal Ministero della Guerra il 23 settembre del ’44, riguardante le classi dal 1914 fino al 1924, scaglionato in Sicilia in tre periodi compresi tra il 15 dicembre ’44 ed il 22 gennaio ’45, non possono essere comprese in tutto il loro significato se non si inquadrano nel clima generale del momento e nello stato in cui versava la maggior parte della popolazione. Ne emerge che le sommosse si portavano dietro un bagaglio politico, una determinazione, che faranno da motore e da timone quando la miccia innescata con il richiamo alle armi, condurrà all’esplosione. (Gurrieri 1995: 9) Es importante partir al menos del desembarco de los aliados en la isla en julio de 1943 para poder entender el estado en el que se encontraba la población, como también hace en sus memorias Occhipinti. Desde que los aliados desembarcan en Sicilia hasta que ocupan toda la isla pasa apenas un mes: las tropas aliadas no encuentran demasiada resistencia militar ni por parte de los alemanes ni por el del ejército de Mussolini; por otro lado, el pueblo siciliano ve en la llegada de los aliados el final de la guerra y, por tanto, los recibe con una cierta esperanza. A partir de ahora un gobierno militar, el AMGOT (Allied Military Government of Occupied Territory), administrará Sicilia, aunque, de hecho, los aliados sólo ejercitarán un papel de consulta y de control: serán las élites agrarias, los “notabili” locales, los que se encargarán del paso de la administración fascista a la postfascista, mientras que el CLN (Comitato di Liberazione Nazionale) que reunía desde el 9 de septiembre de 1943 a los partidos antifascistas, no sería reconocido en la isla. Esta será la primera desilusión que sufrirán los sicilianos: la depuración fascista no se va a producir más que a niveles muy bajos. “La situazione di transizione dal fascismo alla democrazia mostrava tutti i segni di un cambiamento che non stava cambiando nulla, dopo le speranze suscitate dall’occupazione alleata”. (Gurrieri 1995:12) Occhipinti es consciente también de que no se ha cambiado apenas nada y así se lo manifiesta a los americanos que llegan a Ragusa: Negli uffici è pieno di fascisti, quegli stessi che ci dicevano di combattere, di buttarvi acqua bollente per non farvi entrare. Ora sono qui, come prima, e fanno gli amici con voi. Perché non avete mantenuto le promesse che leggemmo nei vostri manifestini? Perché agite come il Duce, tante parole e niente fatti? Non si può continuare così a deludere il popolo... (Occhipinti 1993: 67) Por otro lado, la situación económica es cada día más difícil. El relato que de ello nos hace Gurrieri es muy negativo y nos habla verdaderamente de una situación insostenible que se mantiene durante demasiado tiempo: Disoccupazione, carovita, mercato nero, miseria, indigenza, in un contesto fortemente segnato dalle privazioni, dalle distruzioni, dalla mancanza dei più elementari servizi, delle medicine basilari, del vestiario, costituivano l’abisso in cui si trovavano prigionieri milioni di siciliani, a fronte di classi agiate, di speculatori e intrallazzisti vecchi e nuovi che su quelle rovine si arricchivano sempre di più. (Gurrieri 1995: 9) Miccichè pone cifras a estas duras condiciones de vida a las que se enfrenta en estos años la población siciliana: “Rispetto al 1940 i salari erano appena il doppio, mentre il costo del pane (al mercato nero) era aumentato di 33 volte, quello della pasta di 40 volte, quello dei legumi di 26 volte. Grazie agli aiuti americani era stato possibile assicurare 200 grammi giornalieri di pane e 180 grammi a settimana di pasta pro-capite”. (Miccichè 1995: 34)
408 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) Mientras tanto, los partidos políticos sicilianos, que empezaban de nuevo a organizarse, se encuentran codo a codo en el gobierno de coalición de la Italia liberada, hecho que produce en algunos casos desorientación, cuando no rechazo frontal, especialmente en la base del PCI. Como vemos, las razones para el descontento por parte de la población no eran pocas: “la diffidenza nei confronti delle nuove autorità, la disoccupazione, il mercato nero, la povertà e soprattutto l’arricchimento delle classi agiate e speculatrici”. (Cotensin 2003: 20) Es precisamente la desigualdad entre clases subalternas y clases altas la que recalca Occhipinti en sus memorias: Dai mulini uscivano carretti pieni di sacchi di grano. I “signori” erano serviti fino a casa. Usciva così il contrabbando, senza rischi, alla luce del sole sotto gli occhi della povera gente che dall’alba faceva la fila di fuori, aspettando, per ore, al freddo, la farina delle tessere, trattati come accattoni da chi aveva denaro da potersi comprare tutto. (Occhipinti 1993: 64) En un principio, las protestas van a ser pacíficas. El pueblo protestará en la calle y en los periódicos se publicarán lettere aperte. El descontento general no se le escapa tampoco al general comandante de los Regi Carabinieri que en un informe con fecha del 6 de julio de 1944 subraya que el “spirito pubblico e ordine pubblico (è) depresso, in dipendenza della catastrofe che ha coinvolto l’Italia, della caotica situazione politica, della disastrosissima situazione economica, del diffuso senso di sfiducia per l’avvenire...” (Marino 1979: 86-87) La situación es muy tensa y compleja y va a explotar definitivamente cuando llegue la orden de movilizar a los jóvenes sicilianos. La revuelta ragusana de enero de 1945 Con la circular n.28327 del Ministerio de la Guerra del 23 de septiembre de 1944 el gobierno Bonomi5 anuncia su decisión de reclutar tropas también en el Sur liberado para luchar contra los alemanes y la Repubblica de Salò del lado de los aliados y en apoyo de los partisanos. En la Italia continental esa movilización se llevó a cabo sin grandes oposiciones en el pueblo y con el entusiasmo de los militantes a favor de la democracia. Pero la situación en Sicilia no fue la misma: los sicilianos apenas habían conocido la resistencia a los alemanes y se consideraban ya liberados. Laura Barone explica cuál es esta peculiar situación siciliana con respecto a la guerra: Nel Centro-Nord dell’Italia la nuova politica del Savoia aveva aveva successo perché la guerra antitedesca incontrava la spontanea adesione di tanti giovani di diversa formazione politica, ma non dimentichiamo che quelle regioni avevano conosciuto la rabbia e la rappresaglia tedesche. Qui da noi i Tedeschi sono stati additati alla popolazione come alleati e non dimentichiamo che ben due mesi passarono tra la ritirata della Wermatch dalla nostra isola (Luglio 1943) e l’armistizio con gli Anglo-Americani (Settembre 1943) con il conseguente rovesciamento delle alleanze. (...) Non poteva, dunque, avere successo qui, nel profondo Sud, una chiamata alle armi anti-tedesca; tanto più che gli Americani, accolti con gioia e speranza avevano abbondantemente deluso la gente. (Barone 1984: 59-60) La guerra había terminado, al menos teóricamente, con el armisticio de septiembre de 1943. Por otro lado, ese ejército italiano que se pretendía formar para combatir en el norte iba a estar al mando de los mismos generales del fascismo, los que habían combatido con los alemanes. Era difícil de entender 5) En este periodo se suceden dos gobiernos liderados por Ivanoe Bonomi. El primero desde el 18 de junio al 12 de diciembre de 1944 compuesto por partidos de muy distinta orientación: la Democrazia Cristiana (DC), el Partito Comunista Italiano (PCI), el Partito Socialista Italiano di Unità Proletaria (PSIUP), el Partito Liberale Italiano (PLI), el Partito Democratico del Lavoro (PDL) y el Partito d’Azione (PdA). Del 12 de diciembre de 1944 al 21 de junio de 1945 seguirá al frente Bonomi, pero su gobierno estará compuesto por la DC, el PCI, el PLI y el PDL.
409 Mas igualdad. Redes para la igualdad entonces por qué ellos tenían que ir a la guerra con los mismos generales que antes, pero para luchar contra sus viejos aliados. Además, no podemos olvidar un suceso muy cercano, el estrago de Palermo de octubre de 1944, en el que el ejército disparó sobre manifestantes provocando una treintena de muertos. Por tanto, como señala Gurrieri, “l’esercito, i suoi capi, la sua struttura gerarchica, la sua azione e funzione, le sue insegne, erano quelli di sempre. La sua impunità –a partire dall’eccidio di Palermo, nonostante la presenza di Togliatti al governosarà sempre garantita, e a questo esercito non si potevano dare né fiducia né uomini”. (Gurrieri 1995: 13) De esta opinión es también Cotensin: Il governo dell’Italia liberata commise indubbiamente una grave goffaggine scegliendo la mobilitazione forzata... la proposta del volontariato avrebbe forse permesso di evitare la sollevazione del Sud-est della Sicilia.... Questa rivendicazione autonomista e persino nazionale si accompagna ad un’affermazione chiaramente antimonarchica ed antifascista, e dunque ad una manifestazione di sfiducia profonda verso il governo e l’esercito dell’Italia liberata che includevano parecchi elementi da poco affrancati dal fascismo. (Cotensin 2003: 49) La respuesta en muchos centros sicilianos fue la misma: Non si parte. No debemos pensar que el caso de Ragusa fuera especial. En toda Sicilia y durante el mes de diciembre de 1944 “sono già decine di migliaia le persone che hanno risposto Non si parte al richiamo alle armi, e altre migliaia se ne aggiungeranno nei giorni successivi, fino a toccare la cifra ufficiale di 60.000 uomini”. (Gurrieri 1995: 13) El relato de Maria Occhipinti hace hincapié sobre cómo el pueblo sintió esta nueva llamada a la guerra en nombre del Rey de Saboya: “Una mattina di dicembre del 1944, scuro in volto, il postino mi porgeva una cartolina rosa. (...)“Al signor L. Giuseppe... In nome di S.A.R. Umberto di Savoia, Luogotenente del Regno... entro dieci giorni vi presenterete al distretto militare... Portate con voi gavetta, cucchiaio e coperta”. (Occhipinti 1993: 82) Su marido acaba de volver de la guerra después de la liberación de Roma y “quello strano biglietto alzava all’improvviso il sipario sul nostro passato. Un’altra cartolina come quella il postino me l’aveva portata tre anni prima, ma allora non capivo nulla della guerra”. (Occhipinti 1993: 82-83) Sin embargo, ahora ya es consciente de lo que supone la guerra y se considera incapaz de olvidar: Chi poteva dimenticare l’elemosina del sussidio negato a tanti perché a carico dei genitori o a carico d’un altro figlio, anche quando quello aveva una nidiata di bambini? Così uno dava i sangue alla Patria e la madre non poteva comprare i fracobolli per scrivergli. (...) Chi poteva dimenticare l’umiliazione e la fila per avere il sussidio? (...) Come dimenticare gli allarmi, e la mia prima bimba, morta appena nata, per gli spaventi e la troppa fame patita? (Occhipinti 1993: 85) Por eso, tanto para Maria como para gran parte del pueblo siciliano, questa cartolina rosa bisogna strapparla. Adesso non è come l’altra volta. Allora ero cieca, ma adesso ho chiaro il quadro della guerra, la guerra dei sei mesi sarà quella dei sei anni, sul continente si ammazzano fra loro partigiani e repubblichini, fratelli contro fratelli, e mentre gli stranieri portano il terrore in casa nostra il Re scappa, Roma viene dichiarata città aperta, ma chi può raggiungere la capitale per salvarsi, se non, pochi privilegiati? Noi siamo i semplici, i fessi, quelli che restano sempre nel pericolo. (Occhipinti 1993: 85) Maria Occhipinti abre los ojos ante la situación que tiene delante y, como muchos sicilianos, decide entrar en acción: Ma io non sono più quella di tre anni prima, io non ripeterò il gesto delle madri dell’antica Grecia che armavano la mano ai figli ed erano fiere se quelli morivano in battaglia. Io non posso rinchiudermi
410 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) nel mio egoismo, mentre migliaia di mamme piangono e si disperano per quello che sta succedendo. Lascerò il mio telaio da ricamo, pezze, cuffiette e camicine per la mia creatura, butterò ogni cosa alla rinfusa nel cassetto, e andrò allo sbaraglio. Ho deciso d’impedire con tutte le mie forze che si parta per la guerra. (Occhipinti 1993: 86) En sus memorias, Maria nos habla de comicios en la calle, de gente que grita “Noi non siamo carne da cannone!”, “Non partiamo, abbasso la guerra, W la pace”, “Siamo un paese invaso e non combattiamo per nessuno”. (Occhipinti 1993: 86-87) La indignación va a ir subiendo de tono, especialmente cuando el PCI, al que ya pertenecía Maria Occhipinti, toma posición a favor de la movilización: “Non partire era come tradire i fratelli del Nord che lottavano per liberare l’Italia dal fascismo. Ma molti comunisti non potevano ammettere che si andasse ancora a combattere in nome della monarchia”. (Occhipinti 1993: 88) Sobre este aspecto Maria Occhipinti afirmará en una entrevista a Mirella Alloisio años después que era difficile, soprattutto per i socialisti e comunisti, accettare di andare a combattere per la monarchia. Vedendo che nulla era cambiato, che gli alleati avevano rimesso i vecchi fascisti ai posti di comando, c’era chi non era disposto a fare altra guerra che non fosse la rivoluzione. Non capirono che il solo modo per indurli a combattere poteva esser una partecipazione volontaria, sollecitata appunto dalle sinistre e non un ordine perentorio del governo Badoglio. (Ragusa 2008: 10) Gran parte de los jóvenes llamados a la movilización se habían negado y se habían escondido. Los militares habían llevado a cabo varias batidas nocturnas, pero sin éxito. La mañana del 4 de enero las autoridades hicieron una redada y se llevaron a todos los jóvenes del barrio “la Russia”. Es ahora cuando los vecinos de Maria Occhipinti acuden a ella, ya considerada líder, para que impidiera el arresto de los jóvenes llamados a las armas. En el cruce entre las calles Vittorio Emanuel y IV Novembre se encuentra Maria Occhipinti y otras mujeres delante del camión militar. Intentarán convencer a los soldados de que dejen a sus hijos, pero ellos no ceden. Es en este momento que Maria Occhipinti grita: “Lasciateli!” y se extiende, con su enorme barriga de embarazada de cinco meses, delante de las ruedas del camión. “Mi ucciderete, ma voi non passate”. (Occhipinti 1993: 89) Es un gesto importante que da el via a la insurrección en Ragusa. Lo stradone in pochi minuti fu pieno di gente eccitata e pronta a tutto. Le autorità di polizia dettero ordine di lasciar andare i giovani e quelli, di corsa, sparirono tra la gente. Ma l’ira dei soldati fu tremenda, spararono sulla folla inerme. Un giovane comunista mi cadde ai piedi mortalmente ferito. La folla si deleguò. Restarono soltanto i più coraggiosi e disarmarono i pochi militari che c’erano. (Occhipinti 1993: 89) Esa misma tarde, en Ragusa se asistirá a otro hecho que encenderá la llama: el sacristán de la iglesia de San Giovanni se enfrenta con palabras a un oficial que saca una bomba del bolsillo y se la tira encima. Fino a quel momento il popolo non aveva sparato un colpo, ma lo scempio del sagrestano inasprì maggiormente gli animi e nella giornata del 5 la gente si preparò alla lotta. Piovvero armi da tutte le parti, residuati di guerra, roba abbandonata dai tedeschi... Si vedevano perfino ragazzi di tredici anni con bombe a mano e nastri di mitragliatrici. Il quartiere popolare detto “la Russia” da via IV Novembre a via Mario Leggio fu subito in mano ai ribelli, il resto della città era vigilato dalla polizia. (Occhipinti 1993: 90) El pueblo, como testimonia Occhipinti, no quería llegar a las armas, pero se verá obligado a ello:
411 Mas igualdad. Redes para la igualdad A 20 metri dalla linea del fuoco vedevo tutto. I soldati sui camion in mezzo allo stradone e i nostri, accovacciati dietro i muretti che facevano da trincea. I nostri gridavano: “Militari, arrendetevi, non sparate”. E quelli risposero col piombo. Fu così che i giovani iniziarono l’attacco. Verso le tre la battaglia era in pieno furore. I soldati resistevano ancora, quando a dare una mano ai figli vennero i padri, contadini anziani con vecchi fucili da caccia arrugginiti e presero i soldati alle spalle. Caddero due ufficiali. L’esercito alzò bandiera bianca. Si arrendevano. (...) L’inferno era finito. (Occhipinti 1993: 92) A partir de ahora la revuelta se extenderá a otros pueblos cercanos “a Monterosso, Vittoria, Comiso, Giarratana, Naro e Agrigento. (Occhipinti 1993: 92) En Ragusa los insurrectos resistieron todavía unos días, pero el siete de enero por la tarde llegaron los refuerzos del ejército y terminaron con la revuelta. La represión fue dura y no se hizo esperar, como recuerda con amargura Occhipinti: Cominciarono, poi, a rastrellare casa per casa nel quartiere detto “la Russia”. I militari liberati ebbero carta bianca e si vendicarono subito, arrestando tutti i giovani che avevano collaborato con gl’insorti e percuotendoli col calcio del moschetto. Bastava avere offerto una sigaretta ai soldati catturati dai ribelli per essere puniti. Il terrore durò più di una settimana. (…) Non ci fu giustizia per la povera gente. Mentre centinaia di famiglie di lavoratori soffrivano per i loro figli catturati o uccisi, i fascisti continuarono a passeggiare indisturbati per la città. Gli arrestati erano quasi tutti comunisti e socialisti. I partiti di sinistra condannarono spietatamente gl’insorti, senza nessuna comprensione per le amarezze e le ragioni del popolo. (Occhipinti 1993: 95-96) Las cifras oficiales de la revuelta de Ragusa fueron: 18 muertos y 24 heridos entre carabineros y soldados; 19 muertos y 63 heridos entre los insurrectos. En este balance no aparecen los arrestados. Maria fue la única mujer arrestada, considerada líder de la revuelta y, según el informe oficial, culpable, como los otros, de “alto tradimento, insurrezione armata contro i poteri dello Stato, denigrazione alla guerra, detenzione di armi, omessa consegna (in riferimento al bando n.2 degli Alleati)”. (Barone 1984: 60). Durante veinte días la encerraron en una celda de castigo, luego la llevaron a la cárcel durante un mes y desde allí la trasladaron al destierro en la isla de Ustica, para tiempo después mandarla a la cárcel de las Benedictinas en Palermo. Allí esperará la amnistía6, pero el 22 de junio de 1945 ésta llegará sólo para los militares que habían combatido para la Repubblica de Salò y para muchos fascistas que habían sido arrestados y condenados, pero no para los que, como ella, habían participado en la revuelta del “Non si parte”: ellos sólo obtendrán una reducción de la pena, aunque a la mayor parte de ellos se los liberará muy pronto. No será el caso de Maria Occhipinti que tendrá que esperar otros cinco meses al ser acusada de un delito de extorsión que no había cometido. Fue liberada el 7 de diciembre de 1946. En total dos años de privación de libertad. A su vuelta a Ragusa se encontró con que el pueblo por el que había luchado y penado durante tanto tiempo, la consideraba ahora culpable de la revuelta, culpable de ser diferente a los demás, sobre todo como mujer y, ya libre, la siguió condenando, la marginó y la obligó a salir de su tierra. Pese a todo, sus palabras sobre su participación en la revuelta son contundentes: Anch’io fui condannata. Ma io no avevo potuto agire diversamente. Dopo aver predicato per mesi alle donne che il comunismo vuol dire unione dei lavoratori di tutto il mondo, pace, lavoro e fraternità dei popoli, non potevo parlare di guerra a gente che, dopo un anno e mezzo di occupazione alleata, ormai non credeva più nella Patria. (Occhipinti 1993: 97) 6) Sobre la amnistía, Laura Barone afirmará que “le sinistre la presentarono come il risultato dei loro sforzi. (...) Umberto Savoia avrebbe voluto concederla come amnistia della corona, i partiti antimonarchici gli si opposero, temendo che questo gesto potesse influenzare a suo favore l’esito del referendum istituzionale. E così i carcerati attesero oltre l’armistizio, oltre il trattato di pace, oltre la proclamazione della Repubblica... la sofferenza di tanta gente venne prolungata per dei tatticismi di ordine elettoralistico!” (Barone 1984: 62)
412 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) La versión oficial7 Las autoridades dan su propia versión de los hechos desde los primeros tumultos: han sido los manifestantes los primeros que ha abierto fuego contra los soldados e incluso éstos han cogido a un oficial como rehén. En el informe no se habla del asesinato del sacristán y mucho menos de la detención del militar que lo mató a sangre fría. En un primer momento, las autoridades se ven sobrepasadas por los acontecimientos y deciden silenciar los hechos que les incomodan. Desde arriba se da una interpretación a la insurrección de Ragusa en una dirección muy concreta, se trataba de una revuelta fundamentalmente de carácter fascista, como afirma Laura Barone: “La rivolta contro la chiamata alle armi non si conciliava con gli schemi creati dalla propaganda ufficiale, e pertanto non poteva che essere di marca fascista, doveva essere fascista e quindi andava condannata e (peggio che condannata) rimossa dalla memoria collettiva.” (Ragusa 2008: 11) Tanto el gobierno Bonomi como todos los partidos de izquierda condenaron la rebelión siciliana contra la movilización a las armas y la consideraron liderada por fascistas e independentistas ayudados también por los grandes terratenientes de la isla. Incluso el PCI, que es consciente de las dificultades que atraviesa el pueblo siciliano y de la impopularidad de la movilización, sostiene esa misma versión oficial y así se lo transmite a las bases8. La prensa italiana, tanto de derechas como de izquierdas, en general, no dedicó demasiado espacio al “Non si parte” y, cuando lo hacen, no llevan a cabo un análisis profundo, lo que les lleva a servir de altavoz a la versión del gobierno. Tan sólo en algunos periódicos pequeños sicilianos y la prensa americana publicaron artículos más profundos y con versiones diferentes9. La tesis del separatismo10 sostiene que las revueltas no eran otra cosa que una estrategia política por parte de los independentistas sicilianos para conseguir su objetivo prioritario, la secesión. Es verdad que en esta época toda insurrección en Sicilia podía interpretarse bajo la perspectiva independentista, pero también es un hecho que el jefe del MIS (Movimento per l’Indipendenza Siciliana), Andrea Finocchiaro, había declarado que su movimiento no tenía nada que ver con la revuelta. Si en ella habían participado separatistas no lo habían hecho siguiendo directrices suyas ni tampoco se habían aprovechado de la situación para programar una insurrección armada en Sicilia. Por otro lado, el MIS estaba apoyado por la burguesía agraria y conservadora, por lo que difícilmente se legitimaría desde arriba un movimiento que, además del rechazo a las armas, se basaba en las condiciones sociales y económicas de un pueblo puesto contra la pared. (Gurrieri 1995: 21) Por otro lado, nos encontramos con la tesis del fascismo. Es evidente que una revuelta de estas características interesaba a los fascistas sicilianos que esperaban un cambio para volver al poder. Por eso, siempre que pudieron, participaron en las manifestaciones e incitaron el malcontento general. Se sabe que hicieron escritos en las paredes, repartieron octavillas, hicieron discursos en público, pero su número nunca fue alto y la iniciativa tampoco fue suya. Intentaron establecer una relación entre las masas del sur y las del norte, pero en nombre del Duce, una relación que prácticamente no existía en esos años. Como afirma Gurrieri, los fascistas intentaron dar un contenido a unas revueltas motivadas por el hambre, la miseria y el repudio a la guerra. “Chi “soffiava sul fuoco” era altra cosa da chi aveva appiccato il fuoco stesso”. (Gurrieri 1995: 22) Se trata, por tanto, de dos tesis que se fundan únicamente en criterios políticos y que dejan de lado las razones económicas y sociales que están en el origen de las manifestaciones, primero pacíficas y luego armadas. 7) Cotensin (2003), Barone (1984) y Gurrieri (1995) aportan mucha información al respecto. 8) Un ejemplo de la circulación de esta versión entre los miembros del PCI en años posteriores a los hechos lo encontramos en el juicio que Simona Mafai emite sobre Maria Occhipinti en su libro de 1976 Essere donna in Sicilia: “Maria ...diventa inconsapevole protagonista di una sommossa sanguinosa...che assume obiettivo carattere separatista e fascista, e che probabilmente proprio dai fascisti e dai separatisti è stata organizzata”. (Calapso 1980: 230) 9) Para un análisis sobre el eco que estos sucesos tuvieron en la prensa italiana, francesa y anglo-americana, véase Cotensin (2003) y Miccichè (1995). 10) Dos historiadores italianos, Salvo Di Matteo y Filippo Gaja, han sentado las bases de esta tesis.
413 Mas igualdad. Redes para la igualdad La otra versión Cuando hemos hablado del contexto y de las razones para la revuelta, hemos señalado que la población siciliana se encontraba en una situación desesperada desde el punto de vista económico, de hambre y de desempleo, pero también muy desilusionada tanto con los aliados como con el nuevo gobierno italiano y los partidos antifascistas. Por todos estos motivos, muchos estudiosos11 están convencidos de que la insurrección partió del pueblo, fu instintiva, no organizada desde arriba. Franco Leggio, anarquista sicialiano y protagonista de la revuelta, describe el ambiente de las manifestaciones contra la guerra en una carta con fecha del 19 de diciembre de 194412: l’aria è satura di elettricità, fuori c’è vita. Si grida a piena gola: Non partiremo! Non partite! Abbasso la guerra! I muri sono (pieni) di iscrizioni inneggianti la vera libertà: Non piombo, vogliamo pane! Non siamo carne da cannone! Basta con la guerra! Chi ciò gridano e scrivono sono decisi a tutto. Perciò c’è aria di ... polvere. (Gurrieri 1995: 24) Es la tesis popular, antimonárquica, antimilitarista y republicana. Confirma esta versión el estudio exhaustivo de los participantes en la revuelta de “Non si parte”, tal y como realiza Cotensin (2003). Los primeros que incitaron a la revuelta fueron los estudiantes, pero muy pronto personas de todas las clases sociales, en especial las clases más bajas, es decir, las que se encontraban en una situación más desesperada, les acompañaron en las manifestaciones. Gurrieri nos habla también de un crescendo de las manifestaciones: “sin dal mese di novembre i paesi iblei si riempiono di scritte murali dal senso antimonarchico e antibellico, ma anche, in qualche caso, fascista; circolano volantini, iniziano i cortei ed i comizi finché dopo i fatti di Catania non scoppia la rivolta a Giarratana, quindi a Scicli, Modica, Ragusa, Comiso, Vittoria, Monterosso, S.Croce ecc.”. (Gurrieri 1995: 24) Por todo ello, podríamos hablar realmente de un movimento popolare composito, nel quale hanno tentato di intervenire elementi fascisti, indipendentisti, anarchici e rivoluzionari, ma composto innanzitutto da studenti, da operai, da contadini e da donne13, che erano uniti da un’identica lotta contro la miseria, dalla delusione che provavano nei riguardi del governo italiano e dal loro rifiuto di partire di nuovo per la guerra. È indubbiamente questo insieme che non permette di porre un’etichetta politica alla rivolta. (Cotensin 2003: 33) Para la población el ejército era el principal vehículo de la guerra y ésta era el objetivo prioritario contra el que luchar. Guerra y ejército se convierten en el mayor enemigo de las familias sicialianas. Por eso, más de 200.000 jóvenes se negaron a ir a la guerra en todo el Reino del Sur. (Gurrieri 1995: 29) Como vemos, el movimiento “Non si parte” no fue limitado a unas cuantas poblaciones, se trató de un fenómeno generalizado en toda la población, sin que desde arriba los políticos les incitasen a ello. Incluso el prefecto de Catania, Vutelli, en su informe del 30 de diciembre de 1944, afirmaba que “la partecipazione su larga scala ai tumulti (...) non sembrerebbe essere stata preordinata e organizzata. Essa 11) Esta tesis la han defendido estudiosos como Giovanni La Terra, Giosuè Luciano Romano, Paolo Alatri, Enzo Forcella, Giacomo Gagnes, Giuseppe Gurrieri y también Maria Occhipinti. Entre estos autores hay que destacar el abundante material histórico que ha recogido La Terra y los exhaustivos estudios de Forcella y Gurrieri. También es interesante la opinión de un comunista como Gagnes que, en contra de la opinión oficial de su partido, afirmó en una entrevista a La Terra en 1972 que, en su opinión, “il movimento di rivolta...fu assolutamente spontaneo e popolare, stimolato dal richiamo alle armi, ma alimentato dalle antiche esasperazioni proprie delle popolazioni del Sud.” (La Terra 1995: 72) 12) Carta conservada en el Archivio Storico degli Anarchici Siciliani di Ragusa, sobre F. Leggio. 13) La importancia de las mujeres en esta revuelta es fundamental. Ellas están entre los primeros instigadores del “Non si parte”; son las madres y mujeres las que, en un primer momento y con Occhipinti a la cabeza, entran en acción colocándose delante del camión militar; las que alimentan y visten a los insurrectos, las que los esconden y curan.
