Tauromaquia por Gavira [Exposición]
Full text
Revista de Estudios Taurinos N.º 9, Sevilla, 1999, págs. 221-224 TAUROMAQUIA POR GAVIRA Fig. n.º 58.– Gavira, Jacobo: Inspiración, foto perteneciente a la exposición fotográfica en blanco y negro celebrada en Madrid, febrero de 1999.
La pintura pinta por mucho que haya pintado, aún no ha terminado su pintura y continua pintando el presente. Cada vez que la pintura pinta al hombre vuelve a hacerlo presente, de este modo la presentación se convierte en representación. La representación suma lo que fue presentado y sigue representado y el presente que al presentarse se representa. Del mismo modo, la fiesta en sus diversos tiempos y en la sucesión de sus acciones, permite ver de nuevo el acontecimiento. Su contemplación depende de la faena, la faena de la interpretación, la interpretación del temple y el temple de la figura del maestro. En las tauromaquias de Jacobo Gavira hay contemplación. En una de ellas aparece un torero haciendo el paseíllo, un instante de una solitaria figura caminante con rostro descubierto y montera en diestra. El maestro, al presentarse en el ruedo representa su devenir, un caminar, como el de la Fiesta y la Pintura, en que cada nuevo paso hace más evidente el anterior. Presentaciones y primeras miradas fotográficas en blanco y negro son el soporte para iniciar una faena, un tratamiento variado ha originado una rica serie gráfica de tauromaquias. Trasteadas en los procesos, las imágenes resultantes son el fruto del cambio de formas, la configuración inicial ha sido alterada, sumando nuevos movimientos y trayectorias, o en algunos casos aumentando la quietud. Puntos, líneas y masas que al ser templadas y contempladas, reinterpretan una escena ya reinterpretada. Los diferentes momentos de la lidia son representados como si de diferentes momentos de la vida se tratase. Un momento concreto de la fiesta es una interpretación, pero no deja de ser la vida misma. La reinterpretación Mario Martín Crespo 222
Tauromaquia por Gavira 223 Fig. n.º 59.– Gavira, Jacobo: El triunfo, foto perteneciente a la exposición fotográfica, celebrada en Madrid, febrero de 1999.
deviene, en la conjugación de las imágenes, el torero, el paseíllo, el toro, un pase de capote, la suerte de varas, la suerte suprema o el triunfo, son escenas de la fiesta que en las composiciones de Jacobo suman un sentido nuevo. En una de ellas titulada “Sin vergüenza torera” una negra cabeza de toro destaca en una pátina dorada, hay más formas pero para apreciarlas es preciso un detenimiento. Sin el detenimiento no se puede ver, sin ver no hay entendimiento y sin entendimiento no se puede interpretar. Como en Creta, Goya o Picasso, la tauromaquia se vuelve a interpretar, su ser es interpretación. Las maneras de Jacobo en la interpretación de la tauromaquia no están exentas de fuerza y dolor. Estas imágenes conjugan la representación de la Fiesta con la propia representación. Jacobo, como el torero en el paseíllo, hace consciencia de su caminar al interpretar cada paso, reinterpretando así la pintura, la fiesta y su propia vida. Mario Martín Crespo Mario Martín Crespo 224
