El caballero de Santa Fe : verdadero romance en que se declara el rigoroso castigo que la Magestad Divina egecutó con un Caballero natural de Santa Fé, una legua de la Ciudad de Granada, por haber levantado un falso testimonio á la muger de su hermano
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Verdadero romance en que se declara el rigoroso castigo qne la Magestad Divina egecatd con un Caballero natural de Santa Fé, una legua de la Ciudad de Granada^ por haber levantado un falso testimonio ála niuger dé su faeraiauo. PRIMERA PARTE. aT ace en la florida yega de la famosa Granada, ana población ilastre, ana villa celebrada cuyo nombre es Santa Fé, _yana legua no muy larga. £n ella, pues, resiiiia, lleno de pompas ygalas, generoso mancebo, que grandes rentas gozaba. Éste tenia an hermano, qne casado se miraba, ycon siete hijos pequeños áquieues alimentaba. Amaneció, pues, nn dta qué lástima !qué desgracia ! sin que no bocado tuviese con que sustentar so casa. Los niños qne en dispertando por el alimento claman, ápedir pan empezaren; se me parten las entrañas. £1 bnen hombre accmgojaria, amargos suspiros dab^ pero su muger le di^:- Dulce esposo de mi alma, DO te acongojes ,no llores, . basta de fatigas', basta;
JO iré ábascar áta bermanOj jen Dios tengo conGanta gae nos ha de socorrer. Á^híía de mis entrañas ! (la dijo el pobre maridoy ociosamente te cansas. Mi hermano, como está rico, con aspereza me trata: jamas le he debido nn coarto; no lograrás con el nada. Ca'la .mi bien ,qoe yo espero (le dijo 'esposa amada) q«e se duéla de nosotros. Pu»s no te detengas, anda, diie jomo nos £hamos, qne nos socorra jnos raiga. Fne la mnger ibascaría, jpostrándose ásos plantas, ccntándote sns ahogos, le pidió ios remedí jra. Válgame Dios que inclemencia! no solo no la dió nada, sino qne impío la dijo ásu afligida cañada; mnger .en tos manos tienes el rentedio de tas ansíaa. Ya sabes que yo te adoro con la vida jcon el alma; haz qne yo goce tn cielo ycuanto quisieres manda, qne cuanto yo tengo es tojo, dineros ,joyas yalhajas. Al oir estas razones aqaelia cordera mansa le respondió :yil ,tirano, sin Dios, sin ley ysin alma, aunqne todas las riquezas qne en tolo ei mando se hallan pusieras en mi poder no hiciera yo tal ¡n£amia. Ocorona de niog“res digna (letoda alabanza/ Pues rete (salió el maldito) vete muy enhoramala. Fiie«e If pobie Morando, yasi que llegó ásn casa tonto ásu pobremarido so resolocion tirana;- ycallando por ro darle mayor pen iymayor ansia como había pteleadido •fenderla ydeshonrarla. Desconsolado el buen hombre, viéndose en miseria tanta, fuese ábascar ásu beruiaoo, ycon lág.-imas amargas le pidió le socorriese por las divinas entrañas de Jesús ,ypor la Reina de los cielos Soberana. Av Dios tiemblo de dec»r lo que aquel malvado traza: Cómo pretendes, le dijo, qae yo ásocorrerte vaya, cuando tienes la osadía deshonrando nuestra fama, de permitir que tu esposa viva tan encenagada en deshonestos deleites con cuantos van átu caía? río gana ella de comer ! pues para que quieres nada ? No es posible, dijo el pobre, que mi muger eso haga, porque aunque moza ybonita es honesta yrecatada. Cómo qa^ no, salló airado,^ aquel traidor de mala alma; hoy mismo ha venido áverme, ylasciva ydesalmada me brindó con sn hermosura, como yo la regalara.^ Oyendo tales razones, temblando de ira yde rabia, se salió el pobre maride con resolncion dañada de darla sangrienta muerte; pero al llegar ásu casa encontró nn gentil mancebo, de bnen talle ybuena gracia, qa3 preguntándole ádónde tan resuelto caminaba, ysabida sn intención, con elocuentes palabras, le dijo: No, hermano mío, no lo hagas ,no lo hagas, mira qne ella está inocente, yque to hermano te engana. Movido de sns razones deteroiinó no matarla, sino es ansentarse de ella, jnanea verla la cara.
Llegti imcasa jllorcao la <'i,o que ie impnrl.ba ir ácierta diligencia por tres ócuatro semanas. Aqai faetOn les suspiros, las congojas jlas ans aS: ll-raba la mager triste, SD marido la abrazaba, deshacíanse en 'uspiros, los niños también lloraban. L’no le baria mil Sestas, otro el rostro le besaba. Oqné lance tan terrible! Oqaé pena tan amarga ADios, dneño de mi rida, áDios, prenda regalaiia, áDios ,esposo ooerido, áDios ,gloria de mi ai ina, áDios ,hijos de mis ojos, ymi bendición os caiga, aDios, mi bien ,áDios, b^o, jel cielo COD bien te traiga: yen otra segunda parle dire lo demas que fiita. SEGÜNbA PARTE. íi-qnel pobre desgraciado tristemente caminaba, combatido de pesares, llena de snstos el álina; cuando al cruzar un arroyo qne la selva fecnnd.ba, vió delante de sus ojos vestido de ricas galas, nn brioso cabdlero de presencia muy gallarda, en on soberb'o caballo que los, vientos ifciaUba. Salud^fi^JJíe'me' te, altivas jm' bas dijo :Hombre mal natido, tu honor desamparas i No sabes que ta inug» r deshonesta yrelaj-da, con cuantos galanes quiereta asistirla yreqneLr ría, vive licencicsan'e'ite sin reserva áIn hermano áquien solicita y?roa Pues cómo ,cómo permites bnvdndola h» la cara> que se precipite mas. en sos vilezas éinfamias ? Vuelve, vuelve como honrado, castiga osadía tanta. Qae dirá el mnndo de tí si no vuelves por tn fama? asi desdoras tu casa, por ella te ves tan pobre, j/' porque annqne dinero ganas, lo mal ganado en el tennda suele lucir poco ónada. Dale mnerte violenta, toma esta iociente espada, quítala la vida al panto, borra con sangre tu mancha, ponte luego en salvo jhuye, ypara qne asi lo bagas toma esos treinta doblones, que aqueste bolsillo guarda. Hazlo como fe lo digo que yo te doy la palabra de sacar por ti la cara. Dif'le gracias inGoiias ^por lo mucho tjn** U— Sytemando el blanco acere ^ ^le prometió en voces a’tas, qne la daría la mnerte asi qne llegase ácasa. Eso me parece bien, dijo el caballep^',‘^andli, tcumple tú como qnien eres fia de mi palabra. Despidiéronse con esto, ysin la menor tardanza se volvió el pobre moza áegecutar la desgracia. Cnando en Dios yen hora buena se le apareció en el aire „la V^irgen de las Angustias sol del reino de Granada, eon el Agosto! üan ludas, qne pdrocina yampara los in centes áquienes testimonio les levantan, del cual san'o era su esposa devota yapasionada. '' Tú.-ose pQ ‘S de rodillas, ycon voces soberanas le dijo la Virgin pura: Inocente desdichado, 1
sabes qne In «I alce esposa no tiene colpa ni mancliaf lo qne te dijo ta bern;an9 es falso yes en vengansa de qne consentir no quiso ásus promesas villanas. Ese que !e ha aconsejado que tomes tú la venganza, es el demonio qne busca ja perdición de las almas. Tu esposa es devota mia, vuelve, vuelve pues con e!la yserena tus borrascas, que mi Soberano Hijo por mi intercesión sagrada te dará muchas riquezas, castigando de tu hermano la torpe intención villana. Ypara que consideres como el demonio te engaña, saca el dinero que llevas, veras su malicia clara. Fue ásacarle: pero todo vuelto en cenizas estaba. Tr_*. lev Virgin PUTA álos cíeles se traslada. .Atónito aquel boen hombre ásu logar dió la vuelta; yapenas por él entraba, cuando á su traidor hermaao le dió tan recio accidente qne de la vida le priva fin que su error confesara, ysiete fieros demonios su cnerpo le despedazan, por lo cual fue Di rs servido quedase su indigno cuerpo mas negro que un carbón todo, yque sn !yng’i#i malvada *e viese públicamente arder entre vivas llamas; con unas letras de fae|ro, que decían yexpresaban: f' Esta es 1» recta josticia Vqse el Oc nipotente manda egecutar en este hombre por e! falso testimonio que ievanló ásu cnñada. Ogran Dios, yqué castigo! Llególe aquella noticia tau doiorosa yamarga ásu venturoso hermano cuando ásu casa llegaba, Vvenerando rendido las disposiciones altas del Criador Soberano, qne castiga áquien le agravia subió ásu coarto gozoso, ybailó ásn esposa adorada encomendándole áDios qne de riesgos le lib.ara. Abrazóla, tiernamente entre am^irosas palabras; 'acariciando ásus hijos que de legria lloraban? Pidióla perdón humilde de haber creido sin cansa aquel falso testimonio contra su honra ysnffama. * Y, habiendo con el motivo de su muerte desgraciada heredado el mayorazgo qne só hermano disfrutaba, tuvo bienes de fortuna con que sustentar su casa: dando mil gracias áDios, ála Virgen áoberana yáSan Jodas ,sn devoto, que de tsnto mal lo saca. Abramos los ojos todos con este egemplo que pasma. Refrenemos, nuestras lenguas^ ypidamos áDios gracia"^ ; para lograr por su medio Ver en el cielo su cara FIN. VALENCIA: Imprenta ds Ildefonso Mompñé. Aña 1822.