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El problema judío en Hannah Arendt. Influencias en la comprensión de la Política de Género de Judith Butler

Romero Pérez, Rosalía

Abstract

Hannah Arendt analiza el problema judío en la Edad Contemporánea a partir de los distintos nacionalismos y del desarrollo del racismo como ideología. Ello influye en sus análisis políticos de distintas formas y una de ellas es en la tajante disyuntiva entre naturaleza y cultura. Este aspecto de su filosofía se encuentra como premisa indiscutible en los análisis de género de Judith Butler, que adopta el modelo explicativo del racismo porque niega la existencia del sexo biológico.

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Differenz Revista internacional de estudios heideggerianos y sus derivas contemporáneas 155 AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022. ISSN 2695-9011 - e-ISSN: 2386-4877 - Doi: 10.12795/Differenz.2022.i08.10 [pp. 155-173] Recibido: 01/03/2022 Aceptado: 29/03/2022 El problema judío en Hannah Arendt. Influencias en la comprensión de la Política de Género de Judith Butler The Jewish Problem in Hannah Arendt. Influences in the Understanding of Judith Butler’s Gender Politics Rosalía Romero Pérez Universidad de Sevilla Resumen: Hannah Arendt analiza el problema judío en la Edad Contemporánea a partir de los distintos nacionalismos y del desarrollo del racismo como ideología. Ello influye en sus análisis políticos de distintas formas y una de ellas es en la tajante disyuntiva entre naturaleza y cultura. Este aspecto de su filosofía se encuentra como premisa indiscutible en los análisis de género de Judith Butler, que adopta el modelo explicativo del racismo porque niega la existencia del sexo biológico. Palabras Clave: Hannah Arendt; Judith Butler; Racismo; Derecho a tener derechos; Política de género. 156 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... Abstract: Hannah Arendt delves into the Jewish problem in the Contemporary Age from different nationalisms and the development of racism as an ideology. This influences her political analyses in different ways and one of them lies in the sharp dilemma between nature and culture. This aspect of her philosophy is considered as an indisputable premise in the gender studies carried out by Judith Butler, who adopts the explanatory model of racism, since she denies the existence of biological sex. Keywords: Hannah Arendt; Judith Butler; Racism; Right to have rights; Gender politics. 1. Introducción El colonialismo y el imperialismo ocupan un lugar importante en la obra de Hannah Arendt. Así mismo, el racismo, como instrumento de dominación que infrahumaniza, es una temática nuclear de su filosofía. El racismo de los siglos XIX y XX, defendido por el imperialismo continental, encuentra sus antecedentes en el colonialismo: concretamente Arendt apunta al colonialismo europeo y posterior desarrollo del imperialismo de ultramar en el continente negro, en África. El racismo opera con unos criterios biologistas de un profundo sesgo ideológico. Como veremos, se llegará hasta el límite de cambiar textos bíblicos e imponer que los seres humanos no tienen un origen común, para utilizarlo como justificación de la dominación y explotación de pueblos autóctonos, tal y como se conoce que ocurrió en Sudáfrica. La motivación de este gran proyecto de investigación se encuentra en una medida considerable en su biografía. En 1943 Arendt publicó su texto “Nosotros, los refugiados”1, donde expone la difícil situación que afectó a un sinnúmero de personas en el siglo XX, entre las cuales las identificadas como judías sufrieron particularmente la desnaturalización, como les ocurrió a los judíos alemanes, entre quienes Hannah Arendt es un claro exponente. A diferencia del sionismo que entiende que el antisemitismo puede llegar a ser un aliado del pueblo judío, en el sentido de que refuerza su unidad, Arendt objeta que esto sólo ocurre desde la Revolución francesa al siglo XX. La caída de la monarquía absoluta favoreció la conquista del Estado por la nación: cuando un monarca dejó de simbolizar su comunidad esencial, subsistió el origen común como nexo entre la ciudadanía de una nación-Estado2. El conflicto subterráneo desde el 1 ArenDt, H. “Nosotros los refugiados”. En Escritos judíos. Tr. E. Cañas, M. Candel, R. Salá Carbó y V. Gómez Ibañez. Barcelona: Paidós, 2009 2 ArenDt, H. Los orígenes del totalitarismo. Tr. G. Solana. Madrid: Alianza, 2009, p. 340. 157 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.10 pp. 155-173 principio entre nación y Estado residió en la ambivalencia irresoluble de querer combinar los derechos generados por la Declaración de los Derechos del Hombre con la exigencia de la soberanía nacional. La nación no estaba ligada a ninguna ley que fuese superior a sí misma y ello implicó que “los derechos humanos fueron reconocidos y aplicados sólo como derechos nacionales”3. El nacionalismo de la nación-Estado tendrá posteriormente su expresión en las nacionalidades y el problema de las minorías después de la I Guerra Mundial, con la disolución de los imperios multinacionales y multiétnicos, como el de Rusia, el otomano y el austrohúngaro. Estos nuevos Estados-nación de la Europa centrooriental no se caracterizaban por la homogeneidad ni religiosa ni lingüística ni cultural. Además del nacionalismo de la nación-Estado apegado a un territorio, el nacionalismo tribal nació y se desarrolló en el siglo XIX como consecuencia del descontento de pueblos de Europa oriental y meridional que no habían conseguido la emancipación nacional ni habían logrado la soberanía de una nación-Estado. Del mismo modo, sostiene Arendt, los países que no se beneficiaron de la repentina expansión colonial de la década de los años ochenta del siglo XIX, expresaron sus frustradas ambiciones en lo que se manifestó como el imperialismo continental. Una expresión del nacionalismo tribal fue el nacionalismo germánico, nacido en Austria casi como un movimiento estudiantil, y una expresión del imperialismo continental fue el nazismo. En este artículo se aborda el problema judío a la luz de estos hechos históricos. Esta minoría étnica, apátrida y autoconcebida como pueblo elegido por Dios ha contribuido de manera ejemplar al paradigma explicativo desarrollado por Arendt, cuando piensa la génesis de la Edad Contemporánea, hasta llegar a la II Guerra Mundial. La creación del aparato conceptual en la obra de Arendt tiene una influencia clave en el pensamiento contemporáneo. Y, por ello, tratamos de dilucidar cómo el rechazo al racismo influye en la comprensión política del ser humano. Entre las influencias más notables de este hecho destaca la importancia que el paradigma explicativo del racismo tiene en la obra de Judith Butler, quien recibe la grandeza de su análisis y, al mismo tiempo, comparte las limitaciones propias de una mirada sobre una historia que es también autobiográfica, de la que la filósofa alemana del siglo XX no tuvo tiempo para distanciarse de ella. 2. El problema judío Si entre los factores que influyen en la construcción de una obra escrita destaca la propia biografía, en Hannah Arendt su condición de judía y su experiencia con la Alemania de 3 Ib., p. 341. 158 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... Hitler –su precipitada y necesaria salida del país en 1933 a la edad de veintisiete años–, son hechos decisivos que influyen en la conceptualización de la realidad que describe y analiza. Jerome Kohn sostiene que “su experiencia como judía constituye literalmente la fundación de su pensamiento”4. Existen, pues, dos condiciones fundamentales en su biografía que influyen de forma decisiva en su pensamiento, y de forma determinante en su pensamiento político: una es su condición de judía y otra es su condición de refugiada y apátrida, primero en Suiza y en Francia, y después en Estados Unidos. Para Arendt, el problema judío es el antisemitismo. No obstante, analiza la parte de responsabilidad que el pueblo judío tiene en la catástrofe del genocidio perpetrado en el siglo XX por el totalitarismo nazi, como expresión extrema del antisemitismo, y sostiene la tesis de que hay una parte de responsabilidad por la ausencia de acción política5. Richard J. Bernstein demuestra que es su experiencia y sus análisis del fenómeno de los apátridas, tal y como se ha dado en el siglo XX, lo que constituye la base del pensamiento sobre la acción y la política en Arendt6. El significado de política comienza con el análisis de por qué ha estado ausente la acción política en el pueblo judío durante la Edad Moderna y, por ello, aboga por un modelo de acción en la que quepa la lucha por sus propios derechos como judíos. A partir de la Revolución francesa la humanidad comenzó a concebirse como una familia de naciones y la imagen del hombre era el pueblo. En el sistema del Estado-nación europeo existía una completa implicación entre los derechos del hombre con los derechos de los pueblos. Aquí estaba gestada una problemática que se visibilizaría después de la Primera Guerra Mundial, cuando en el centro de Europa aparecieron pueblos y un número creciente de personas para quienes, “como lo habían sido en el corazón de África”7, los derechos elementales estaban insuficientemente protegidos por la organización administrativa de los Estados-nación. La deriva de este tipo de Estados, contra los que Arendt argumenta explicando que Estado y nación no son lo mismo, no es solamente que prohibieran derechos de ciudadanía como pueden ser la libertad y la justicia, sino que negaron los derechos humanos en la privación de un lugar en el mundo: Algo mucho más fundamental que la libertad y la justicia, que son derechos de los ciudadanos, se halla en juego cuando la pertenencia a la comunidad 4 Kohn, J. “Una vida judía: 1906-1975”. En ArenDt, H. Escritos judíos. Op. cit., p. 33. 5 ArenDt, H. “Las enseñanzas de la historia”. En Una revisión de la historia judía y otros ensayos. Tr. M. Candel. Barcelona: Paidós, 2005, p. 39. 6 Bernstein, R. J. Hannah Arendt and the Jewish Question. Cambridge: The MIT Press, 1996, p. 83. 7 ArenDt, H. Los orígenes del totalitarismo. Op. cit., p. 414. 159 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.10 pp. 155-173 en la que se ha nacido ya no es algo que se da por hecho y la no pertenencia deja de ser una cuestión voluntaria8. Como resultado de las ideas de la Ilustración y de la Revolución francesa, cuando se supone que los judíos consiguen la igualdad y se asimilan al proclamado individuo abstracto, individuo sin atributos, Arendt analiza el antisemitismo social, en el marco del conocido fenómeno de la asimilación. Aquí aparece lo que se denomina “judeidad”, referida a una serie de atributos y de características psicológicas compartidas por un grupo social que había dejado de ser definido bien por su pertenencia a un pueblo, o bien por su religión. Como Arendt afirma, con la asimilación el judaísmo pasó a representar una cualidad psicológica, y el problema judío se convirtió en un problema personal para cada individuo judío. Un ejemplo paradigmático de las perplejidades del asimilacionismo lo representa Rahel Varnhagen (1771-1833), sobre quien Arendt empezó un ensayo biográfico en 1929 para su habilitación a cátedra, y terminó de escribir en 1938, cuando era refugiada en París, aunque la obra no se publica hasta 1957. En la vida de Rahel Varnhagen hubo varios intentos de asimilación a otras identidades no judías, entre ellas señalaremos el matrimonio con un gentil. Fue cuando se convirtió al cristianismo y cambió su nombre, pasando a llamarse Antoine Friederike. Arendt estima que “llena de ilusiones sobre las posibilidades del mundo exterior, atribuye a los disfraces, al camuflaje, a los cambios de nombre, un increíble poder de transformación”9. El caso Rahel terminó con el rechazo a la asimilación y con la defensa de su identidad judía porque en su biografía se evidencia que la asimilación es siempre una pseudoasimilación. Arendt recuerda que si en el siglo XIX fueron posibles posturas individuales, bien como paria o bien como parvenu, que significa bien asumiendo la identidad judía o bien asimilándose a los valores dominantes del nojudío, la situación en el siglo XX, con el ascenso del nazismo, ha convertido a los judíos en outlaws políticos en todas partes. En el análisis de este fenómeno plantea que ya no son viables posturas individuales, de paria ni de parvenu, en la lucha por los Derechos del Hombre, sino como pueblo, y aboga por lo que vamos a denominar una acción conjunta: Solo dentro de un pueblo puede un ser humano vivir como ser humano entre humanos (si no quiere morir de agotamiento). Y solo en comunidad con otros pueblos puede un pueblo ayudar a constituir en esta tierra 8 Ib., p. 420. 9 ArenDt, H. Rahel Varnhagen. Vida de una mujer judía. Tr. D. Najmías. Barcelona: Lumen, 2000, p. 163. 160 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... habitada por todos nosotros un mundo humano creado y controlado por todos nosotros en común10. Como vemos, en Arendt se desarrolla un análisis del ser judío y es conceptualizado como pueblo, habiéndose hecha célebre la aseveración “si a una la atacan como judía, tiene que defenderse como judía”11. Al respecto, Bernstein observa que no consigue esclarecer preguntas tales como “¿qué es lo que caracteriza a los judíos como judíos? ¿Cuál es la normativa básica que permite reclamar derechos y reconocimiento político a los judíos como judíos?”12. Sea como fuere, Arendt defiende el derecho a una patria y el derecho de los judíos a una patria judía, fundamentando tal posición política en la historia del pueblo judío. No obstante, se opone a la creación de un Estado-nación confesional judío como Israel y se posiciona a favor de un estado federal, un estado binacional en el que judíos y árabes estén en igualdad de condiciones. Es más, propone la creación de tantos consejos populares árabe-judíos como sea posible, en virtud de los cuales las decisiones se tomarían de una forma horizontal y democrática, evitando el gobierno de los burócratas o un gobierno confesional judío, con una mirada exclusivamente unilateral de los problemas de las poblaciones que ocupan los territorios palestinos. El estado extremo de infrahumanización alcanzado con el nazismo, la conversión de los judíos en outlaws, refleja la situación de las personas privadas de derechos humanos, privadas del derecho a la acción y a la opinión. El derecho a tener derechos fue perdido por millones de personas a quienes se les negó pertenecer a algún tipo de comunidad organizada, como consecuencia de una nueva situación política global. Arendt compara la situación de los refugiados y de los apátridas del siglo XX con la situación de los esclavos en Grecia, a quienes Aristóteles no incluyó entre los seres humanos. La situación de las condiciones de vida de los campos de concentración es análoga a la situación de los esclavos en Grecia, desde el punto de vista de que en ambos casos estaba anulada la posibilidad de luchar por la libertad. Sin embargo, Arendt estima que la situación de los refugiados, apátridas y personas llevadas a los campos de concentración llegaron a unas condiciones de vida que estaban por debajo de las condiciones de los esclavos griegos, puesto que estos tenían un lugar en la sociedad –trabajaban para las necesidades de 10 ArenDt, H. La tradición oculta. Tr. de R. Salá Carbó y V. Gómez Ibañez. Barcelona: Paidós, 2004, p. 74. 11 Ib., p. 28. 12 Bernstein, R. J. Op. Cit., p. 27. 161 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.10 pp. 155-173 los otros y se mantenían dentro de la humanidad–, mientras que los primeros fueron arrojados “fuera de la humanidad” al perder la comunidad de la que se les expulsó. 3. Racismo e Identidad El análisis del racismo y su crítica al naturalismo modulará su concepción de ser humano y su concepción de la identidad humana como desiderátum, encontrándose en Arendt una significativa infravaloración y desconsideración de lo que, sin pertenecer al orden natural de la determinación, pertenece al orden de la naturaleza y de la repetición; o dicho de otro modo, hay un enquistamiento en el orden de su análisis político que se olvida de que las fronteras entre la naturaleza y la cultura no son compartimentos estancos, tal y como parece que presentan sus análisis. A título de ejemplo, destacaremos que siendo la natalidad un concepto transversal en su filosofía, el nacimiento como hecho natural y biológico no reviste importancia alguna. En su obra, la importancia de la natalidad biográfica es inversamente proporcional a la importancia de la natalidad considerada meramente como hecho natural. Como se encuentra ya observado en Françoise Collin, La confrontación, en forma de oposición, que establece constantemente entre la naturaleza –como orden de satisfacción de necesidades- y la acción -como orden de iniciativa–, entre physis y nomos, parece valorizar toda superación de lo natural dado asimilado a la animalidad. Testimonio de ello sería la distinción entre biología y biografía, zoé y bios en la consideración referencial del nacer13. 3.1. El racismo como ideología: el origen fragmentado de la humanidad Tanto el imperialismo de ultramar como el imperialismo continental se han nutrido de la evolución que llegó a tener el pensamiento racial que, si bien hunde sus raíces en el siglo XVIII, se desarrolló en el siglo XIX y llegó a ser un potente aparato ideológico: El racismo ha sido la poderosa ideología de las políticas imperialistas desde el comienzo de nuestro siglo. Sin duda, ha absorbido y reavivado todas las antiguas formas de opinión racial que, sin embargo, difícilmente habrían 13 Collin, F. “Hannah Arendt: la acción y lo dado”. En Birulés, F. (comp.) Filosofía y género. Identidades femeninas. Tr. F. Birulés. Barcelona: Pamiela, 1992, p. 25. 162 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... sido capaces por sí mismas de crear o de generar en racismo como una ideología14. En el siglo XVIII se conocía la variedad de razas pero ello no era óbice para una concepción unitaria de la especie humana15. En el siglo XIX, el desarrollo del racismo como ideología aprovechará todas las ocasiones para legitimar sus posiciones de dominación, haciendo apología de un origen fragmentado de la humanidad: las distintas tesis esgrimidas defendían que existen seres humanos inferiores bien por razones naturalistas o bien por razones de no pertenencia a un pueblo elegido por Dios. Con respecto a las primeras, se encuentran sus expresiones en el imperialismo llevado a cabo en el Sur de África y en algunas de las interpretaciones de la teoría de la evolución de Darwin. Como Arendt nos recuerda, desde un punto de vista político el darwinismo como tal era neutral y ha sido objeto de interpretaciones diversas, entre las que se encuentran tanto todo tipo de pacifismo y cosmopolitismo como derivas desarrolladas en el marco de la ideología imperialista. A estas últimas pertenecen las explicaciones que, aprovechando la búsqueda de los eslabones perdidos entre el homo sapiens y el simio, alegaron distintos orígenes naturales de la especie humana, para explicar por qué existían unas sociedades más desarrolladas que otras. De nuevo cobró relevancia el “genio hereditario” y se consideró a la aristocracia como expresión de la naturaleza, de la selección natural y del linaje puro. Todo ello en detrimento de las explicaciones de carácter político, en virtud de lo cual redundó en el nacionalismo y en la concepción de la nación, que sería transformada en una aristocracia natural16. Como ya antes hemos anunciado, Arendt también pone la mirada en el corazón de África en su análisis sobre las poblaciones desprotegidas de los derechos elementales. Es más, considera que en los bóers, descendientes de los colonos holandeses que a mediados del siglo XVII se instalaron en El Cabo, se encuentra “la experiencia de laboratorio” de lo que posteriormente comienza a desarrollarse en los movimientos antisemitas europeos del siglo XIX. El imperialismo en el continente negro o imperialismo de ultramar no tenía como objetivo simplemente continuar con el comercio colonial, como se puso de manifiesto cuando se constató que el Canal de Suez en 1869 no reemplazó en la totalidad de funciones posibles al Cabo de Buena Esperanza en Sudáfrica. La raza es uno de los dos principales medios políticos de dominación del imperialismo –el segundo es la burocracia, encontrado en Egipto, Argelia y la India–, y fue descubierto en África del Sur. La raza cobra un significado preciso en las tribus encontradas en las regiones en las que la naturaleza 14 ArenDt, H. Los orígenes del totalitarismo. Op. cit., p. 255. 15 Ib., p. 277. 16 Ib., p. 280. 163 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.10 pp. 155-173 era especialmente hostil, y los seres humanos que poblaban esos territorios trataban a la naturaleza como si fuera indiscutible y “había seguido siendo la única realidad abrumadora”17. Por su forma de vida, en la que no se apreciaba una dualidad entre la naturaleza y la cultura, los bóers percibían a estos seres humanos seres naturales hasta el extremo de que “cuando los hombres europeos los mataban, en cierto modo, no eran conscientes de haber cometido un crimen”18. Y para ello se autodefinieron como pueblo elegido y negaron el origen común de la humanidad de la doctrina cristiana, y “si bien en los cristianos encontraban un desacuerdo con la diferencia en el ‘origen’, en los judíos encontraban a un rival en la competencia de pueblo elegido” (la cursiva es nuestra)19. El nacionalismo tribal que tuvo su expresión en los panmovimientos del siglo XIX, en el paneslavismo y en el pangermanismo, se opondrá a la doctrina cristiana que sostiene el origen divino no del pueblo sino del hombre. Arendt argumenta que el fanatismo del nacionalismo tribal no se expresa simplemente en un exceso del lenguaje religioso, sino que tras ellos descansa una verdadera teología que “tuvo una considerable influencia en el desarrollo de los modernos movimientos totalitarios”20 –Hitler defendió que su nación era Obra de Dios. El racismo, que niega una humanidad común, introdujo el concepto de origen divino de un pueblo. El antisemitismo de los racistas en la filosofía de Arendt es explicado como una aprensión supersticiosa de que pudiera ser a los judíos a quienes Dios hubiera elegido y la Divina Providencia les hubiera reservado el éxito21. Arendt explica que políticamente no es importante si se atribuye a Dios o a la naturaleza el origen de un pueblo porque en ambos casos se actúa por imitación del mundo natural, transformando a los pueblos en especies animales, de tal manera que la diferencia entre un ruso y un alemán es la misma que existe entre un lobo y un zorro. Un “pueblo divino” vive en un mundo en el que es el perseguidor nato de todas las especies más débiles o la víctima nata de todas las especies más fuertes. Sólo las reglas del reino animal pueden aplicarse posiblemente a sus destinos políticos22. 17 Ib. p. 295. 18 Id. 19 Ib. p. 299. 20 Ib. p. 345. 21 Ib. p. 356. 22 Ib. p. 346. 170 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... Las feministas francesas que se dicen universalistas han apoyado la ley que permite arrestar, detener, multar y deportar a las mujeres que lleven el rostro cubierto con un velo cuando van por la calle. ¿Qué clase de política es esta en la que el Estado se apoya en su aparato policial para controlar y deportar a las mujeres de religiones minoritarias cuando aparecen en la escena pública?38 Butler no incluye en la discusión que plantea con el feminismo universalista que se argumentan razones sexistas para oponerse a que sean las mujeres musulmanas las que tengan que respetar el código vestimentario islámico, mientras los varones musulmanes van vestidos a la occidental. Como no reconoce la existencia del sexo biológico, no puede percibir que las mujeres musulmanas en Francia están afectadas por el sexismo de la normativa intraétnica. Sin descartar, evidentemente, que las mujeres musulmanas francesas o de otro país europeo puedan ser objeto de racismo, no debemos obviar que el sexismo patriarcal que les marca previo acceso a lo público es una desigualdad original que el feminismo universalista no pasa por alto. La visión acrítica butleriana del código vestimentario islámico, diferenciador para cada sexo, consiste en que no ve en este código un ejercicio del poder intraétnico. Esta laguna analítica no es independiente de la carencia de fundamentación de su planteamiento de “el derecho a tener derechos”, legitimado en su filosofía meramente por ser un planteamiento performativo, sin necesidad de una fundamentación que explique la finalidad u objetivos de una acción conjunta, o que se plantee la legitimidad moral del mismo. A esta última razón podría corresponder, por ejemplo, si los derechos exigidos entran en colisión con los derechos de otras personas. 5. Conclusiones La biografía de Hannah Arendt, su condición de judía y de apátrida, influyen de forma decisiva en su comprensión de la acción y de la política. El análisis pormenorizado y conjunto de investigaciones desarrollados en la obra de Hannah Arendt, para explicar cómo se llegó al genocidio perpetrado en la Europa del siglo XX, llevan a esta politóloga a la cumbre de los filósofos y filósofas de primera línea en la historia de la filosofía contemporánea. Conocer las raíces y el desarrollo del racismo como ideología es imprescindible para la comprensión de la Edad Moderna en tanto que génesis de la Edad Contemporánea. Entre las poblaciones afectadas por el ejercicio del racismo se encuentran las personas judías, 38 Ib., p. 55. 171 DIFFERENZ. AÑO 9, NÚMERO 8: JULIO DE 2022 ISSN 2695-9011 - E-ISSN 2386-4877 - DOI: 10.12795/DIFFERENZ.2018.I08.10 pp. 155-173 a quienes Arendt conceptualiza como pueblo y para quienes reivindica una patria. No obstante, reivindica una patria judía que no repita los errores del Estado-nación y los errores del imperialismo nazi. Por ello, aboga por un Estado binacional en Palestina, en el que se instituyan tantos consejos árabe-judíos como sea posible. El análisis del racismo y la crítica al naturalismo como arma de dominación de las poblaciones y los pueblos objeto de los distintos genocidios relatados y analizados en su monumental obra, condicionan la definición de ser humano, donde se vislumbran las limitaciones de su grandeza analítica: el dualismo naturaleza-cultura le impide ver que los límites entre ambas realidades son difusos e inter-penetran uno en el otro. Este dualismo limita la concepción de política y de acción, que excluye el ámbito privado de cualquier crítica de las relaciones de poder y de violencia que se ejerzan en este espacio, como se ha puesto de manifiesto en el marco de la teoría feminista. Sin minimizar lo que hemos señalado como limitaciones de su obra referidas al dualismo naturaleza-cultura, es importante enfatizar un aspecto muy poco reseñado de su pensamiento y que, desde nuestro punto de vista, es una aportación de primer orden en la definición de lo humano: la tenencia de un lugar privado propio para la homologación de un sujeto con la condición de humanidad. Mientras que se ha distinguido el derecho a la acción y al discurso en el ámbito de lo público, no se ha parado mientes en esta importante condición que Arendt pudo hacer en virtud de su conciencia de que bajo el totalitarismo todo se torna público. Arendt nos deja un trabajo pendiente sobre el que tenemos que establecer límites y ejercer un discernimiento necesario en un ámbito cuya importancia reside en que lo óptimo es que coexista con lo público: habilitar mecanismos de detección de las relaciones de poder y de violencia en un espacio oculto a los demás, y preservar el espacio de intimidad que todo sujeto humano necesita para relacionarse consigo mismo y encontrarse con su mismidad. En cuanto a las influencias de Arendt en la posteridad, el dualismo naturaleza-cultura ha sido la condición de posibilidad de que Judith Butler adopte su modelo explicativo del racismo para su comprensión de la política de género. Es más, esta filiación es posible porque este dualismo impone una desconsideración de la naturaleza como referencia en el orden de lo humano, y es compatible con una premisa incuestionable de Butler: la irrelevancia del sexo natural. Esta herencia que Butler asume sin paliativos es hermenéuticamente legítima pero no plausible, porque trasplanta un análisis étnico a otros órdenes políticos de la realidad que necesitan de otros instrumentos analíticos. Asimismo Butler hereda conscientemente una sobrevaloración del derecho de reunión en la obra de Arendt, en detrimento del derecho de libertad de expresión; como hemos explicado no priorizar lo que el uso del lenguaje hablado proporciona en cuanto a desarrollo de la 172 ROSALÍA ROMERO PÉREZ EL PROBLEMA JUDÍO EN HANNAH ARENDT. INFLUENCIAS EN LA COMPRENSIÓN DE LA POLÍTICA DE GÉNERO DE... capacidad crítica, en virtud de lo cual se enfatiza la sobrevaloración de la presencia de los cuerpos en actos performativos, limita tanto como limita la provisionalidad respecto de la planificación deliberada en la que los sujetos tengan el tiempo y el espacio para exponer las problemáticas que les afectan, y al mismo tiempo se planteen reivindicaciones que no limiten la libertad de otros sujetos bajo condiciones de opresión. Referencias bibliográficas ArenDt, H. “Sobre la violencia”. En Crisis de la república. Tr. G. Solana. Madrid: Taurus, 2001. ArenDt, H. Rahel Varnhagen. Vida de una mujer judía. Tr. D. Najmías. Barcelona: Lumen, 2000. ArenDt, H. La tradición oculta. Tr. R. Salá Carbó y V. Gómez Ibañez. Barcelona: Paidós, 2004. ArenDt, H. “Las enseñanzas de la historia”. En Una revisión de la historia judía y otros ensayos. Tr. M. Candel. Barcelona: Paidós, 2005. ArenDt, H. Escritos judíos. Tr. E. Cañas, M. Candel, R. 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