De la biología a la cosmología: ¿es el Primer Motor un alma?
Abstract
La interpretación tradicional de la metafísica aristotélica afirma que el primer motor mueve directamente al primer cielo y causa el movimiento eternamente en la medida que es objeto de amor o deseo. La actividad de dicho principio es contemplar y el movi
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Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 373 DE LA BIOLOGÍA A LA COSMOLOGÍA: ¿ES EL PRIMER MOTOR UN ALMA? Alberto Ross. Universidad Panamericana. México Resumen: La interpretación tradicional de la metafísica aristotélica afirma que el Primer Motor mueve directamente al primer cielo y causa el movimiento eternamente en la medida que es objeto de amor o deseo. La actividad de dicho principio es contemplar y el movimiento de la primera esfera es precisamente la imitación de esa actividad. Sin embargo, algunos comentaristas contemporáneos han objetado esta interpretación. Algunos de ellos sugieren, incluso, que el Primer motor es un alma. El propósito de este artículo es mostrar que esto no es posible en la explicación aristotélica. Abstract: The traditional interpretation of Aristotle’s metaphysics, says that the Prime Mover moves directly the first heaven and it causes eternal motion by being an object of love or desire. The activity of the Unmoved Mover consists in pure contemplation and the movement of the first sphere takes place because it imitates this activity. The soul of the first sphere, as an expression of love, gives rise to a physical image of eternal contemplation, where the physical image is the eternal movement of the sphere. In spite of this fact, some scholars have offered reasons in order to reject this account. Some of them suggest that the Prime Mover is a soul. The aim of this paper is to show that it is not possible in the Aristotelian account. 1.- Relecturas de Fís. VIII y Met. XII La teoría aristotélica del Primer Motor ha sido sometida a una minuciosa revisión en los últimos años. A raíz de un artículo publicado por Sarah Broadie hace más de una década, Que fait le premier moteur d’Aristote?, la discusión sobre el tipo de causalidad que debe atribuirse al dios aristotélico ha sido inceesante entre los estudiosos del corpus1. Dicho debate, como es de suponer, ha suscitado una revisión a fondo de otros aspectos de la teoría, lo cual ha dado a lugar a distintas versiones del tipo 1 Cf. Broadie (1993), 375 y 411.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 374 de principio y substancia que se reconoce en el Primer Motor2. Una de las relecturas más interesantes del corpus es, sin duda, la de Ayreh Kosman, quien sugiere un acercamiento fuerte entre la descripción del Primer Motor que aparece en la Física y en la Metafísica, con el principio de movimiento descrito en el libro Acerca del Cielo3. De acuerdo con esta interpretación habría una cercanía notable entre el alma del primer cielo descrita en DC I-II y el Primer Motor expuesto en Fís. VII-VIII y Met. XII. A partir del señalamiento de que para Aristóteles el cielo es una entidad animada, i.e. que tiene un principio de automovimiento4, Kosman busca resaltar aquellos puntos de conexión entre los textos mencionados, en aras de una lectura del corpus lo más económica posible5. Si la lectura de Kosman es correcta, el modelo cosmológico de Aristóteles podría decirse biologicista en el sentido más fuerte. Es bien sabido que, a partir de la idea de que debemos conocer lo menos evidente a partir de lo que nos resulta más familiar, los filósofos antiguos buscaron una explicación del funcionamiento del cosmos como un todo, a partir de los modelos explicativos que tenían a la mano. Así, Empédocles recurrió a la metáfora del amor y del odio para explicar los ciclos del universo, y Tales de Mileto se remitió al ciclo del agua para explicar el funcionamiento de la naturaleza, como el mismo Aristóteles nos testimonia6. Por su parte, autores como Platón y el mismo Aristóteles apelaron a explicaciones de tipo biológico para los mismos fines. Para Platón, el cosmos es un animal compuesto de cuerpo y alma con características muy particulares. En el Timeo encontramos una descripción detallada de dichos principios. Mientras el cuerpo está constituido armónicamente por los cuatro elementos, es siempre joven, esférico, sin sentidos externos, pero con traslación circular, el alma del mundo es anterior al cuerpo, gobernante, armónica, extendida desde el centro del cuerpo hasta los extremos y con una doble relación hacia lo corpóreo y las ideas7. El alma del mundo tiene claramente una función cosmonómica en este cuadro explicativo, y el modelo, como es evidente, está tomado de la biología. La pregunta que ahora debemos resolver es si el primer principio aristotélico, i.e. el Motor Inmóvil, juega un papel análogo al de dicha al2 En otro lugar he intentado ofrecer una actualización del estado de esta cuestión, cf. Ross (2007), 192-200. 3 Cf. Kosman (1994), 139. 4 Cf. DC 285a27-31. 5 Cf. Kosman (1994), 151-153. 6 Cf. Fís. 250b24-251a8 y Met. 983b30-984a5. 7 Cf. Timeo 31b4-37c5.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 375 ma en la explicación del cosmos. Algunos autores, como ya se dijo, piensan que sí. Desde luego, no podemos olvidar que para Aristóteles el Primer Motor tiene vida, pues el acto del entendimiento es vida y él es acto.8 No obstante ello, esto no implica la concesión inmediata de un modelo biologicista para el cosmos, sino simplemente la afirmación de que ese principio es un viviente eterno nobilísimo y que su vida es continua y eterna9. La discusión, como puede verse, no carece de interés para los historiadores de la filosofía antigua. Si el Primer Motor fuera un alma, dicha conclusión acercaría la propuesta de Aristóteles a la filosofía de Platón o, por lo menos, a una cierta interpretación de la posición de este último. Es bien sabido que el estatuto del dios platónico es controvertido, pero no son pocos los intentos por articular una lectura no literal de los Diálogos que arroje una visión unitaria de la teología platónica, sobre todo, en lo que se refiere al recuento que encontramos en el Timeo y el libro X de las Leyes10. El estatuto del demiurgo platónico en el Timeo ha sido discutido ampliamente en la tradición de intérpretes de Platón, pero no cabe duda que hay buenas razones para identificar a dicho principio con el alma del mundo que se describe en ese libro y que reaparece en Leyes X11. De ser cierta la interpretación de Kosman, podríamos acercar notablemente la postura de Aristóteles a esta interpretación de la filosofía platónica. Sin embargo, quisiera proponer algunas razones por las cuales podría cuestionarse la propuesta de Kosman a la luz de ciertos pasajes de Física VIII que presentaré a continuación. 2. ¿Es el dios de Aristóteles un alma? La descripción de la naturaleza del Primer Motor que encontramos en Met. XII y, sobre todo, en Fís. VIII está en función de la explicación de la eternidad del movimiento. Los atributos con los que es descrito están en relación directa con dicha exigencia explicativa: “dado que el movimiento debe existir siempre y no debe interrumpirse, es necesario que exista algo eterno que mueva en sentido prioritario, sea uno o múltiple; y este 8 Cf. Met. 1072b20ss. 9 Cf. Met. 1072b26-30. 10 Cf. Carone (1991), 35-68. 11 Cf. Carone (1991), 71-108. Sobre el tema del alma del mundo en particular cf. Timeo 36d8-37c5, Leyes X 896a-898-d y XII 966e-968a.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 376 primer motor debe ser inmóvil”12. La idea de que la causa debe ser de naturaleza distinta al efecto, está detrás de esta descripción, como puede advertirse. En Fís. VIII 5 encontramos un primer señalamiento del carácter absolutamente inmóvil del Primer Motor. Dicho principio mueve sin ser movido, porque si esto no fuera el caso, sería posible que en algún momento nada estuviera en movimiento13. Esto es, si el Primer Motor se mueve, aunque sea de modo accidental –como sucede en el caso del alma de un viviente–, es posible que el movimiento no sea eterno. La justificación de este condicional es que “lo accidental no es necesario sino que puede no ser”14. Si el Primer Motor no está libre de componentes potenciales, no puede dar razón de la eternidad del cambio. Esto puede tomarse como un pequeño adelanto de la idea desarrollada de Met. XII, según la cual la ousía del Primer Motor es enérgeia, pues el supuesto fundamental del argumento de la Física es que algo que implique potencia es incapaz de causar el movimiento eternamente15. El alma la implicaría, en la medida que está unida a un cuerpo, aunque ella misma no sea un cuerpo. En la explicación aristotélica del cambio, el movido debe estar necesariamente en movimiento, y el intermediario debe mover y ser movido. El motor, por su parte, no necesita de ello16. De ahí una mención positiva a Anaxágoras en Fís. VIII, que parece apoyar una lectura no inmanentista acerca del Primer Motor. Dice Aristóteles: Y dado que observamos el término extremo “de la serie de movimientos” –que puede ser movido pero no tiene el principio del movimiento– y observamos aquello que es movido no por otro motor sino por sí mismo, es razonable –por no decir necesario– que exista también un tercer término que mueva siendo inmóvil. Esta es la razón por la cual incluso Anaxágoras se expresa con corrección cuando afirma que el Intelecto es impasible y sin mezcla, ya que al menos hace que él sea principio del movimiento. En efecto, únicamente así podría mover, si es inmóvil, y podría gobernar, si es sin mezcla.17 12 Fís. 258b10-11. 13 Cf. Fís. 256b 7-9. 14 Cf. Fís. 256b9-10. 15 Cf. Met. 1071b17-20. 16 Cf. Fís. 256b 15-20. 17 Cf. Fís. 256b20-27.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 377 La presente referencia a Anaxágoras es interesante en la medida que hace referencia a dos características del Primer Motor, ser impasible (apathés) y sin mezcla (amigés), lo cual hace mucho más razonable suponer que se trata de un principio trascendente y no de un alma en sentido estricto. En el pasaje recién citado, es claro que Aristóteles toma favorablemente la manera de expresarse de Anaxágoras, según la cual el intelecto produce el movimiento, siendo el mismo impasible y sin mezcla, lo cual le permite mover y gobernar. En esa misma línea, Fís. VIII 6 presenta un intento por probar que el Primer Motor debe ser absolutamente inmóvil, es decir, se busca dejar cancelada la posibilidad de que el Primer Motor experimente, siquiera, movimiento en sentido accidental. Esto desde luego, para explicar la eternidad del cambio, como ya se dijo. Para ello, Aristóteles examina dos posibles candidatos para dar razón de ello. Primero, el conjunto de las almas, en tanto que principios inmóviles y, segundo, una sola alma, que presumiblemente podría ser una especie de forma cósmica. El argumento con el que Aristóteles rechaza la posibilidad de que un conjunto de las almas sea lo que dé razón de la eternidad del cambio, aparece en el siguiente pasaje: Admítase, pues, si se quiere, que en el caso de ciertas cosas es posible que ellas en un momento sean y en otro no, y que esto suceda sin generación ni corrupción. En efecto, si algo carente de partes existe en un momento y en otro no, tal vez sea necesario que todo lo que es de esa índole exista en un momento pero no en otro sin padecer cambio alguno. Admítase como posible también que algunos principios inmóviles –que, sin embargo, son capaces de impartir movimiento– a veces sean y a veces no.18 A partir de estas suposiciones, Aristóteles intenta probar que es necesaria la postulación de una causa eterna que sea distinta de estos principios inmóviles. El conjunto de las almas tiene las siguientes características: (i) pueden ser en un momento y en otro no, sin generación y corrupción, (ii) carecen de partes y (iii) producen movimiento. Ahora bien, parece ser que entidades como las descritas son incapaces de dar razón del proceso eterno y continuo de generación y corrupción, porque: “es manifiesto que de las cosas que se mueven a sí mismas hay una causa de que 18 Fís. 258b16-22.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 378 en un momento sean, pero en otro momento no sean”19. Cada alma, en particular, explica por qué el viviente se mueve, pero no la sucesión eterna de ellos. Las almas no siempre son, de modo que no pueden ser causa de que haya generación de ciertas cosas y no de otras, ni tampoco pueden ser causas de que este proceso se dé sin interrupción20. Si el proceso de ser y no ser es continuo, su causa también lo será, pues debe haber afinidad entre causa y causado. Estos motores inmóviles, en cambio, no pueden ser causa de lo eterno y lo continuo ni tomados individualmente, ni tomados en una serie sucesiva. Las almas en su conjunto no existen simultáneamente, sino sólo sucesivamente, así que la continuidad del proceso no se puede explicar a partir de ellas21. La conclusión a partir de la suposición inicial es la siguiente: Se pone de manifiesto, entonces, que (i) aunque algunos motores inmóviles y muchas de las cosas que se mueven a sí mismas perezcan innumerables veces, y otras sobrevengan “después de ellas”, y aunque (ii) esto imparte movimiento a esto otro siendo inmóvil, y esto otro a esto otro, existe, no obstante, algo que en no menor medida las contiene “a todas ellas”, y que, al estar al margen de cada una de ellas, es la causa de que algunas cosas sean pero no otras, así como del cambio continuo. Y ello es “la causa” del movimiento para estos “motores” y estos “motores”, a su vez, son causas del movimiento de otras cosas.22 Aristóteles está pensando que, dada la afinidad, más no identidad, que hay entre el explanans y el explanandum, debe haber algo que contenga (éstin ti hò periékhei) a los motores inmóviles que perecen y que sea causa de que algunas cosas sean, pero no otras y, lo mismo, del cambio continuo. Esta causa, según el texto, está al margen de aquello que explica, de manera que lo que contiene al mundo de esta forma sería la explicación última de la eterna sucesión de generaciones y corrupciones. Así concluye el argumento: “entonces, si en realidad el movimiento es eterno, el Primer Motor –si es uno–, también será eterno”23. A favor de que, en efecto, es uno sólo el motor, Aristóteles da dos argumentos. El 19 Fís. 258b23-24. 20 Cf. Fís. 258b26-29. 21 Cf. Fís. 258b29-32. 22 Cf. Fís. 258b32-259a6. 23 Fís. 259a6.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 379 primero en el siguiente texto: A partir de esta “explicación” también resulta evidente la necesidad de que el Primer Motor sea algo único y eterno, pues se ha mostrado que es forzoso que el movimiento exista siempre; y si existe siempre, debe ser continuo ya que lo que es siempre también es continuo, en tanto que lo sucesivo no lo es. Pero, por cierto que si “el movimiento” es continuo, es uno. Y el movimiento es uno por ser uno solo el Motor y uno solo el objeto movido. Ciertamente, si “el motor” moviera una cosa tras otra “y no como una unidad”, el movimiento total no será continuo sino sucesivo24. El argumento contenido se puede formular en los siguientes términos: Si el movimiento es eterno, debe ser continuo (ya que lo que es siempre también es continuo, en tanto que lo sucesivo no lo es). Si el movimiento es continuo, es uno. Si el movimiento es uno, debe ser uno solo el Motor y uno solo el objeto movido. Si el movimiento es eterno, debe ser uno solo el Motor y uno solo el objeto movido (de 1, 2, y 3) El movimiento es eterno. El Primer Motor debe ser algo único y eterno (de 4 y 5). La tesis más controvertida sería la implicación (3). Aristóteles la justifica en el texto diciendo que si el motor moviera una cosa tras otra, y no como una unidad, el movimiento total no sería continuo sino sucesivo. Esto es incompatible con la eternidad del movimiento concebido como algo continuo, sin embargo, la articulación de los niveles de la realidad es armónica. Al movimiento sucesivo del mundo sublunar precede un movimiento continuo y eterno que explica al primero y que, a su vez, es explicado por algo único y eterno. Un argumento más a favor de la tesis de que el Primer Motor es uno solo, sería recurrir a una especie de principio de economía explicativa. Aristóteles lo expresa de la siguiente forma: “Si los resultados “de nuestra suposición” son los mismos, hay que admitir siempre preferentemente cosas finitas (en lo que es por naturaleza lo finito y lo mejor debe estar presente más que “lo infinito y lo peor”, siempre y cuando sea posible). Basta con suponer un solo “motor”, el primero entre los “motores” inmóviles, que, al ser eterno, será principio de movimiento para los demás “mo24 Fís. 259a13-20.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 380 tores”.”25 El principio de economía que está funcionando a la base de este argumento, tiene fuertes compromisos ontológicos. La razón por la que es mejor sostener un principio que varios o finitos en vez de infinitos es que en la naturaleza, de ser posible, debe estar presente lo mejor y lo peor. La explicación de por qué esto es el caso se encuentra en el hecho de que Aristóteles piensa la naturaleza en términos teleológicos. La naturaleza obra por un fin y ese fin es el criterio que permite una explicación orgánica del orden natural. En el mismo capítulo 6 del libro VIII pueden encontrarse otras vías de acceso a la postulación del Primer Motor: “no sólo a partir de estas argumentaciones podríamos tener la convicción de que hay un Primer Motor Inmóvil, sino también si volvemos a poner atención en los principios de los motores”26. El nuevo argumento se encuentra en el siguiente texto: Por lo tanto, dado que es necesario que el movimiento exista en forma continua, debe existir un Primer Motor que sea inmóvil, incluso accidentalmente, si, como dijimos, en las cosas existentes ha de haber un movimiento incesante e inmortal, y si lo existente va a permanecer idéntico en sí mismo y en el mismo estado. Porque si el principio es permanente, también el universo debe ser permanente, por ser continuo respecto del principio.27 El argumento podría formularse de la siguiente forma: (1) El Primer Motor es (a) absolutamente inmóvil o (b) es inmóvil y se mueve de un modo accidental. (2) Si el Primer Motor es inmóvil y experimenta movimiento de un modo accidental, no es posible que pueda producir un movimiento eterno (continuo, incesante e inmortal). (3) El movimiento es eterno (según Fís. VIII 1 y 2). (4) Por lo tanto el Primer Motor no puede ser inmóvil y experimentar movimiento de un modo accidental (de 2 y 3). (5) Por lo tanto, el Primer Motor es absolutamente inmóvil (de 1 y 4) La parte medular del argumento es la implicación (2). ¿Por qué si el Primer Motor fuera inmóvil, pero tuviera un movimiento accidental, no podría producir un movimiento continuo? Aristóteles justifica esta creencia examinando el movimiento de los animales, que son seres automo25 Fís. 259a6-13. 26 Fís. 259a20-22. 27 Fís. 259b20-31.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 43. 2010 381 vientes y cuyo movimiento es producido por un primer motor inmóvil –i.e. el alma, que se mueve accidentalmente con el cuerpo–. Estos seres, dice Aristóteles, se mueven a sí mismos en términos de traslación, pero también experimentan otros movimientos naturales que ellos no efectúan por sí mismos como el crecimiento, decrecimiento y respiración, incluso cuando están en reposo28. La causa de este tipo de movimientos es, dice Aristóteles, “el entorno y multiplicidad de cosas que penetran en él”29. Aristóteles está pensando en el caso del alimento: “cuando éste está siendo digerido los animales se adormecen y Cuando se ha asimilado se despiertan y se mueven a sí mismos, porque el primer principio de este movimiento procede del exterior”30. De ahí infiere que “por esa razón, los animales no siempre se mueven por sí mismos en forma continua, pues lo que los pone en movimiento es otra cosa que está en movimiento y cambia con relación a cada una de las cosas que se mueven a sí mismas”31. El argumento resulta interesante, en la medida que se presenta como un caso en el que el poder causal del alma, como motor primero, se ve afectado y, por tanto, no puede causar de forma continua, con lo cual se muestra que el alma no puede ser la explicación última para la eternidad del cambio en contra de lo que pensaba su maestro Platón, al menos, en la interpretación ya referida. A la postulación del Primer Motor le siguen pues, la atribución de algunas características: la eternidad, la inmovilidad y la unicidad, además de ser considerado como impasible, sin mezcla y, de alguna forma, continente del mundo, pero no como un alma. De este modo, Aristóteles intenta desembarzarse de un modelo biologicista, sin excluir la posibilidad de que el motor inmóvil tenga vida. 3. Física VIII y De Caelo I-II La posibilidad de que el Primer Motor se identifique con el alma del primer cielo es, sin duda, una teoría más económica que la que se sigue de la interpretación clásica. Si bien Aristóteles dice explícitamente, como ya vimos, que el Primer Motor no puede experimentar movimiento accidental y ese es el caso de las almas en el contexto de la filosofía aristotélica, los defensores de esta posición ponen el énfasis en el hecho de que el 28 Cf. Fís. 259b6-11. 29 Fís. 259b 11-12. 30 Fís. 259b 12-14. 31 Fís. 259b14-16.
