Los universitarios españoles construyen la nueva África [Reportaje]
Abstract
El objetivo principal de este reportaje es el de mostrar a la sociedad una realidad desconocida, contar una historia con elementos informativos novedosos y muy interesantes que muestran la cara más amable de África, un continente mediáticamente desvirtuado por los medios españoles, que se suelen centrar en las desgracias de un territorio inmenso en el que también hay noticias positivas.
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Los universitarios españoles construyen la nueva África Trabajo de Fin de Grado – Periodismo Promoción 2013/2017 Facultad de Comunicación, Universidad de Sevilla Nombre del alumno: Pablo Rodríguez González Tutor: Antonio López Hidalgo
Los universitarios españoles construyen la nueva África
Los universitarios españoles construyen la nueva África OAN International es una ONG constituida en exclusiva por estudiantes universitarios y con una propuesta tan simple como innovadora: investigan las necesidades de Nikki, la ciudad beninesa donde radican su acción, elaboran propuestas de Trabajos de Fin de Grado para solventarlas y los asignan a los estudiantes que se lo solicitan, a los que asesoran en todo el proceso de creación. De esta manera, la abundancia de conocimientosde unos, desaprovechada en muchas ocasiones, sirve para solucionar las carencias de otros. POR Pablo Rodríguez COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN PORTADA
En mitad de las agrestes sabanas beninesas brota un tesoro de la tierra que es duro como un diamante, reluce como el oro y fluye como el petróleo. Sin embargo, a diferencia de estos codiciados recursos, la joya que alberga Benín no está manchada por la sangre de guerras sempiternas, ni en ella se ha posado la codicia de Occidente. Es posiblemente por este motivo que el país centroafricano es uno de los más estables de la zona y, al mismo tiempo, uno de los más pobres del mundo. Porque su gran producto, que refulge con destellos dorados y fluye espeso, es el aceite de karité. Los benineses lo llaman ‘el oro de las mujeres’, porque sólo ellas pueden recoger la nuez del que se extrae del árbol sagrado del karité, y son sus manos las únicas que deben convertirlas en el líquido dorado y graso que, más adelante, se solidifica y forma una manteca blanquecina con excelentes propiedades cosméticas. El problema de un tesoro como el karité, muy apreciado en Europa, es que crece en tal abundancia en Benín que pierde su alta estima y es tratado como el más mundano de los productos en los mercados del país africano. De ello se aprovechan los comerciantes extranjeros, que lo compran allí a precios bajísimos para venderlo en Europa por una cantidad diez veces superior. Un negocio redondo que mantiene sumida en una severa pobreza al eslabón más débil de la sociedad africana, las mujeres. Por este motivo, Beatriz Vázquez, una estudiante de Derecho y Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Carlos III de Madrid, decidió crear una empresa social en Nikki, una ciudad al norte de Benín, que, a través del ‘oro de las mujeres’, sirviese para empoderar al sexo marginado en la sociedad africana. “Habíamos detectado que muchas mujeres trabajaban en cooperativas que producen manteca de karité y no podían conseguir recursos básicos como el agua o la sanidad, porque no tenían acceso a un mercado grande donde vender la producción”, explica. “La manteca de karité es uno de los principales recursos económicos del país, porque es de muy buena calidad, pero el comercio de este producto no está desarrollado. Entonces hicimos una investigación y empezamos el proyecto a muy pequeña escala, para no crear expectativas que no pudiésemos cumplir”, continúa Vázquez, siempre en plural, porque nada de esto habría sido posible si no perteneciese a la onegé OAN International (Objetivo Analizar Nikki). Esta organización, que apenas cuenta cuatro años de vida, está dirigida exclusivamente por universitarios y tiene una forma muy particular de operar en África: investiga las necesidades de Nikki, la región en la que radica su acción, crea temas para Trabajos de Fin de Grado (TFG) a partir de ellos y se los ofrecen a estudiantes que están interesados en hacer su proyecto final de carrera sobre estas cuestiones. De esta manera, todo el esfuerzo y los conocimientos condensados en esos trabajos, que en muchas ocasiones acaban cogiendo polvo en un cajón olvidado tras su defensa, sirven para ayudar al desarrollo sostenible de una de las regiones humildes del planeta. Para hallar el origen de OAN International hay que remontarse a 2013, cuando su fundador, el estudiante de Ingeniería Industrial Daniel Alfaro, desembarcó en Nikki de la mano de Fundebe, otra oenegé que opera en la región y que centra su acción en la alfabetización de los niños de la zona. Tras aquella primera experiencia como cooperante, Alfaro vislumbró con claridad que la educación era sólo una de las muchas carencias de las que adolecía la zona, y decidió fundar su propia organización junto a otros siete compañeros, todos estudiantes universitarios, para que la abundancia de conocimiento desaprovechada por unos sirviese para paliar las necesidades de otros. La principal característica de esta ONG es precisamente que está conformada en exclusiva por universitarios. Desde su presidente al último de sus voluntarios, pasando por cada uno de los comités, todos los componentes de OAN International siguen en la universidad o están recién titulados, y son pocos los que superan los 25 años. Estas circunstancias explican que encontrasen una solución tan sencilla como innovadora para conseguir un desarrollo sostenible en África, como es la de aprovechar todo el conocimiento que se deposita en los Trabajos de Fin de Grado para mejorar la situación del país en el que actúan. LOS UNIVERSITARIOS ESPAÑOLES CONSTRUYEN LA NUEVA ÁFRICA OAN INTERNATIONAL NACIÓ EN 2014 IMPULSADA POR OCHO ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS PÁGINA ANTERIOR Un futuro mejor para Nikki. Un cooperante de OAN International sostiene a una niña beninesa. EN ESTA PÁGINA OAN en acción. Dos cooperantes ayudan a una niña con su carga. COOPERACIÓN INTERNACIONAL 3
Pero, más allá de su voluntad de ayudar por partida doble, tanto a los benineses como a los estudiantes universitarios, OAN Internacional también quiere dar un golpe encima de la mesa y demostrar que, pese a la edad y la mala fama que a veces los acompaña, los jóvenes españoles pueden hacer cosas importantes. “El esfuerzo y las ganas a la hora de desarrollar el TFG son perfectos para este tipo de iniciativas. Pero además queremos demostrar que somos jóvenes pero no somos tontos, que somos una generación muy preparada, con un acceso a toda la información que queramos, y que por todo esto somos la generación más capaz de todo”, enfatiza Pablo Jordán, estudiante de Ingeniería de Organización Industrial y miembro del equipo que ha desarrollado el proyecto sobre la manteca de karité en Nikki. En 2014 OAN International se constituyó oficialmente como oenegé y sus miembros se desplazaron durante el verano a Nikki para comenzar a trabajar. Lo primero que hicieron en ese viaje y en el siguiente, en 2015, fue realizar cientos de entrevistas a la población local para identificar sus carencias. “La filosofía de OAN es detectar primero las necesidades de la comunidad y luego proponer proyectos”, explica Alberto Gimeno, que combina sus estudios de Ingeniería con la vicepresidencia de Investigación y Proyectos de OAN, y fue uno de los encargados de investigar los poblados de la provincia de Nikki durante 2015. “Visitamos muchos pueblos y hacíamos entrevistas a los diferentes estratos de la población, analizábamos el estado de las infraestructuras, lo que había en los mercados, sus precios, etc. Y de ahí sacamos un informe”, continúa. A partir de esa documentación, los primeros miembros de la oenegé, ya con cierta experiencia sobre el terreno, comenzaron a proponer temas para TFG tanto a alumnos que se lo solicitaban como a miembros de OAN. “Los problemas más importantes que vimos fueron los del acceso al agua. Había muchas bombas construidas, pero se habían roto y no funcionaban. Como el agua es una necesidad básica, fue una de nuestras primeras vías de acción”, continúa Gimeno. Y es que en Benín sólo un 78% de la población tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable, según datos del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Por ello, la organización decidió dividir los proyectos entre los más importantes y de alta prioridad, como los de potabilización o electricidad, los trabajos de investigación más teóricos y a largo plazo, y, por último, las propuestas externas que hacen estudiantes que ya tienen experiencia en cooperación, que se someten a una revisión antes de darles el visto bueno. ******* La elección de Benín como zona de acción para su ONG no obedece sólo a la experiencia previa sobre el terreno de Daniel Alfaro y otros miembros de OAN International. El país centroafricano es uno de los más pobres del mundo, con una renta per cápita anual que no supera los 800 dólares, pero, al mismo tiempo, es uno de los más estables del continente. Esta antigua colonia francesa logró su independencia en 1960 y, como ocurrió en tantos otros países africanos tras el proceso de descolonización, se vio sumida en numerosos golpes de Estado y luchas de facciones hasta que, en 1972, alcanzó la estabilidad tras el pronunciamiento del general Mathieu Kerékou, que instauró un Estado marxista-leninista y se autoproclamó presidente. El régimen comunista llevó la paz a la antigua Dahomey, que pasó a denominarse República Popular de Benín por la bahía homónima que baña sus costas. Tras 17 años de régimen autoritario y partido único, en 1989 fue aprobada una nueva constitución, democrática y multipartidista, a través de un referéndum. Dos años después, en 1991, se celebraron las primeras elecciones democráticas del país, en las que se alzó como vencedor Nicéphore Soglo, el presidente con el que el país abandonó definitivamente la ideología marxista y pasó a denominarse República de Benín. Desde entonces, los jefes de Estado se han ido alternando de manera pacífica y democrática hasta la actualidad. “La mayor fortuna de Benín es ser pobre”, afirma, contundente, Marta Lamana, estudiante de Ingeniería Civil y Territorial que se encargó de realizar informes para la oenegé en el verano de 2015, quien matiza que “lo malo de África es cuando hay dinero, petróleo, diamantes, etc. Pero Benín no tiene dinero, lo único que tiene es agricultura y ganadería, son pobres y precisamente no se pelean por eso”. No obstante, admite que las diferencias económicas entre el norte y el sur del país son abismales, ya que la zona meridional cuenta con dos importantes ciudades, Porto Novo, que es la capital oficial, y Cotonú, capital económica y sede del Gobierno beninés, además de ser el núcleo urbano más poblado del país. La preeminencia de esta última se debe, especialmente, a las mejoras que se han realizado en los últimos años en su puerto, que se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada de mercancías destinadas a Burkina Faso, Níger y Nigeria. Estas circunstancias han hecho de la urbe un centro económico boyante al que se debe una buena parte del crecimiento de la economía nacional. Sin embargo, ese dinero también ha llevado a esas ciudades una desigualdad despiadada. “Es horrible, te dan ganas de llorar. Utilizan a los niños para cargar mercancías, algunos eran incluso esclavos, porque las familias los vendían porque no pueden mantenerlos”, explica Lamana. Estas situaciones se dan debido a que la pobreza del campo y las nuevas oportunidades laborales que ofrecen las ciudades empujan a los campesinos a un éxodo rural hacia estos núcleos urbanos con la promesa de una vida mejor, tal y como sucede en tantas otras partes del mundo. Sin embargo, la riqueza que se genera en estas urbes no se distribuye de forma equitativa y, en muchos casos, tampoco tienen capacidad para ofrecer trabajo a todas las personas que acuden a ellas, por lo que se genera una masa de población ociosa que sólo lucha por sobrevivir. “En Porto Novo hay un gran mercado, y produce una cantidad de basura enorme que se arroja al lado mismo del mercado, entre éste y el río. Y ahí vivían niños que no tienen familia y trabajan en lo que pueden”, describe Javier de Arístegui, estudiante de Medicina y miembro del comité biosanitario de OAN International. Según la ONG Educo, que trabaja en la zona a través de su socio local Foyer Don Bosco para atender a estos niños y brindarles una educación, algunos de estos menores son huérfanos, otros han emigrado de zonas rurales y también se da el caso de los que se enfrentan a estas dramáticas circunstancias al ser abandonados o rechazados por sus propias familias, como afirman los cooperantes LOS UNIVERSITARIOS ESPAÑOLES CONSTRUYEN LA NUEVA ÁFRICA COOPERACIÓN INTERNACIONAL 5
españoles. Además, malviven en el propio basurero en chabolas de cañas y plástico, donde buscan alguna oportunidad de ganar algo de dinero con la búsqueda y venta de objetos, reciclando la basura o empleándose como porteadores. “Allí me pareció que de verdad no había oportunidades. Vi mucha más tristeza, y mucho más recelo. La ciudad tiene una pobreza más cruel”, continúa Aristegui. Todo lo contrario sucede en Nikki, donde la miseria puede llegar a ser igual de acusada pero adquiere tintes mucho más amables. “En los pueblos de la región los niños trabajan, pero no lo ves como un trabajo infantil forzado, es sólo que es un miembro más de la familia, y si puedes ayudar, lo haces. En las ciudades del sur están trabajando porque los han repudiado, los han expulsado de su contexto y tienen que comer, no les queda otra”, asegura Alberto Gimeno, y añade que “en el sur lo que aprendí es la diferencia que hay entre pobreza y desigualdad, porque en el norte también hay pobreza y desigualdad pero no son tan acusadas. El hecho de que haya tanta gente [en las ciudades del sur] hace que se pierda la humanidad”. Estas realidades tan dispares hacen que la cooperación en el norte y en el sur del país sea distintas. En la zona septentrional se pueden asentar proyectos a largo plazo, como el que está llevando a cabo OAN International, mientras que en la zona meridional necesita una acción inmediata. Por esto, dentro de la estabilidad de un país como Benín eligieron la región de Nikki. La precaria situación de los niños en las grandes ciudades es uno de los factores que explica la alta tasa de desnutrición infantil, del 34%, en un país con más de diez millones de habitantes donde cada mujer tiene, de media, casi cinco hijos. “La malnutrición y los partos son dos de los problemas sanitarios más graves. En ginecología había muchas infecciones, había un fallo y, a través de un TFG, se investigó para saber por qué había tantas complicaciones en los alumbramientos”, afirma Arístegui. Para realizar esta investigación, varios miembros del comité biosanitario acudieron a más de 60 partos durante el verano de 2016 y detectaron que una de las principales causas de la muerte de mujeres y niños eran las complicaciones durante el alumbramiento, derivadas de la ausencia de datos previos de cómo iba a nacer el niño, es decir, que la madre no había acudido a ninguna consulta prenatal. “Podía darse el caso de tener gemelos y no enterarte hasta el parto, entonces un gemelo siempre nace mal porque no se sabe que viene y siempre hay complicaciones con el segundo”, explica Beatriz Vázquez, que también es la directora de Gestión de Proyectos de la oenegé. Por estos motivos, el pasado verano iniciaron una labor de sensibilización para que la población se conciencie de la importancia de acudir a consultas prenatales y para mejorar las mismas. “Se eligió a dos centros, que fueron los que más interés mostraron, y con ellos se empezaron a realizar acciones para que la gente fuese a las consultas prenatales, y también planificación familiar”, continúa Vázquez. No obstante, la ausencia de consultas prenatales es sólo una de las causas de la alta mortalidad entre las parturientas. “Un día acompañé a dos chicos del proyecto biosanitario para que me enseñaran el hospital, y cuando estábamos allí, de repente, los llaman para que acudan a ver un parto. Como me vieron con el pijama de médico pensaron que yo también era doctor y me metieron con ellos”, explica Pablo Jordán, que estudia ingeniería. “Y ahí, justo en mitad del parto, se fue la luz y, claro, hubo complicaciones, aunque al final lograron salvar tanto a la madre como al niño, al que se llevaron a las incubadoras, donde había más niños neonatos. Allí observé que uno no se movía. Estaba muerto. Y murió simplemente porque se había ido la luz”, relata con un hilo de voz. El problema de los cortes de electricidad, que sobrevienen de manera imprevista y siempre tienen una duración indeterminada, es común en toda la región de Nikki, pero en temas tan importantes como los alumbramientos o las operaciones puede tomar tintes dramáticos. Una de las soluciones que se idearon desde OAN en forma de TFG fue la creación de una autoclave, que es un equipo de esterilización de material quirúrgico para los hospitales, que funcionase con energía solar. De esta forma, si se producía un corte de electricidad en mitad EN LOS VERANOS DE 2014 Y 2015 LOS COOPERANTES DE OAN INTERNATIONAL REALIZARON CIENTOS DE ENTREVISTAS A LA POBLACIÓN LOCAL PARA DETECTAR SUS NECESIDADES Y ASÍ PROPONER TFG RELACIONADOS EN ESTA PÁGINA El presidente de OAN. Daniel Alfaro decidió crear OAN International tras su experiencia como cooperante en Nikki con la ONG Fundebe. COOPERACIÓN INTERNACIONAL 6
bre”, explica la directora de Gestión de Proyectos de OAN. En este caso, la cooperación paternalista se agrava con la intromisión del dinero extranjero en competencias públicas, que ha hecho que, finalmente, tenga que ser un particular el que asuma el proyecto, con sus costes y también con sus beneficios. En este sentido, Raquel Zacarías advierte de los peligros de depositar en manos privadas proyectos como este. “La elección de beneficiarios en oenegés así de pequeñas reviste algunos problemas a la hora de la elección de las contrapartes locales, porque los proyectos pueden terminar en un círculo muy cerrado y los beneficiados acaban siendo sus colegas”, asegura. “Que cojan al más competente y no al amigo interviene mucho en la credibilidad del proyecto, porque el pueblo lo ve, y si no se trata de una iniciativa popular, a la que todo el mundo tiene acceso, no va a prosperar”, argumenta, aunque añade que mientras “se asegure la transparencia y que el máximo beneficio se quede allí” no debería haber grandes problemas que puedan perjudicar los trabajos de la oenegé. ******* La correcta aplicación de sus proyectos para el desarrollo sostenible de Nikki es algo que preocupa, y mucho, a los integrantes de esta joven ONG. Porque admiten que es muy fácil caer en el error de imponer el criterio de la organización por encima de las necesidades de la población local sin darse cuenta. “Nosotros siempre hemos dicho que no queríamos imponer soluciones, sino detectar las necesidades locales, que la gente te lo diga, y a partir de ahí actuar. Este verano nos hemos preguntado si estábamos haciendo bien las cosas, si estábamos integrando bien a la gente y hasta qué punto, cuando hacíamos las investigaciones, estábamos implantando nuestro criterio en lugar de dejarles hablar abiertamente”, reflexiona Beatriz Vázquez. Por ello, el pasado julio organizaron En 2017 OAN Interntional ha conseguido traer la primera partida de 500 kilogramos manteca de karité a España EN ESTA DOBLE PÁGINA ‘El oro de las mujeres’ Cuatro mujeres de Nikki posan con tarros de manteca de karité COOPERACIÓN INTERNACIONAL 15
unas jornadas de puertas abiertas en Nikki en las que informaron sobre sus iniciativas en la región e intercambiaron los papeles con la población local, que en esta ocasión fue la que hizo las preguntas. Este encuentro les sirvió para que más habitantes de la zona les conociesen a ellos y a sus socios, y a partir de él surgieron nuevas colaboraciones con organizaciones locales. Sin embargo, los miembros de OAN International consideran que el logro más importante de este verano para el desarrollo de Nikki ha sido la constitución de una célula local de la ONG en la ciudad. “Siempre hemos querido trabajar con estudiantes locales, porque creemos que es la mejor contraparte para nosotros, porque al final son los que van a desarrollar su país. Siempre nos pareció interesante, pero nos daba miedo porque se nos planteaban muchas preguntas, como qué pasaba si alguno de los miembros de allí enfermaba. Porque ellos son gente que tiene una situación mucho más difícil que la nuestra, y nuestra organización no puede financiar tratamientos”, explica Vázquez. Muchas de esas dudas y temores quedaron despejados cuando fueron varios jóvenes benineses que colaboraban con ellos los que decidieron, por su propia cuenta y riesgo, constituir la sección local de OAN. “Ellos son siempre bienvenidos porque sus proyectos nos han traído muchas ventajas, y van a contribuir a mejorar la situación de la población que está por venir”, explica Adberraman, miembro de la recién constituida OAN Nikki, a través de una videoconferencia. “A diferencia de otras ONG, ellos son mucho más acogedores y abiertos, los proyectos son a largo plazo y no hay hipocresía, a nosotros nos encanta que trabajen con principios. Por eso colaboramos con ellos”, continúa. Pese a que la creación de OAN Nikki es reciente, su germen es incluso anterior a la constitución de la propia ONG en 2014. Y es que uno de sus principales impulsores locales, Samwilou Issifou, fue alumno de la ONG Fundebe cuando Daniel Alfaro trabajó como voluntario allí. Aquel verano de 2013 nació una amistad entre ambos que se fue alimentando en los estíos sucesivos con cada visita de la nueva oenegé, ya que el joven beninés acompañaba a los voluntarios para hacerles de guía y traductor, puesto que la mayoría de la población habla el bariba pese a que el francés es la lengua oficial. “Sam es un amigo, todos los años que vamos nos ayuda, pero no es una contraparte. Le consideramos miembro de OAN allí”, aclara Beatriz Vázquez, quien admite, sin embargo, que en la práctica Sam, diminutivo cariñoso con el que todos nombran a Samwilou, no tomaba ninguna decisión en la organización a lo largo del año. La idea de constituir una sección local de OAN International no sólo rondaba los pensamientos de los voluntarios españoles. El propio Sam, tras varios veranos ayudándoles, lo tenía en mente, COOPERACIÓN INTERNACIONAL 16
pero él, por sí solo, no podía hacerse cargo de la supervisión de todos los proyectos a lo largo del año. Por eso no ha sido hasta este año, cuando algunos jóvenes más de la región se han acercado a la ONG, cuando se ha dado el paso definitivo para formar la célula africana. “En parte esto viene porque el año pasado dimos unas becas de formación a dos jóvenes de allí, que no es nuestra forma de actuar, pero nos lo pidieron in extremis las monjas Capuchinas (que tienen una misión en la zona) para dos chicos huérfanos que querían ir a la universidad y no podían. Se les financió de forma excepcional, y este año, como agradecimiento, vinieron y nos dijeron que contásemos con ellos para lo que necesitásemos”, explica la directora de Gestión de Proyectos de la ONG. “Se integraron en varios proyectos y han trabajado todo el verano con nosotros. Ahí conocieron a Sam y a dos campesinos jóvenes que colaboran con OAN en un proyecto de agricultura. Entre ellos empezaron a hablar y surgió la idea de que cuando nos fuésemos ellos siguiesen con los proyectos, en lugar de que se parase todo. Hicieron varias reuniones en las que estuvimos presentes, y a las que invitamos a las dos chicas beninesas que trabajan con Esther y Alicia en el Centro de Promoción Social, y a partir de ahí se organizaron y han constituido OAN Nikki”, cuenta Vázquez. Gracias a esta iniciativa de los jóvenes benineses, la ONG por fin cuenta con una representación permanente en Benín conformada por población local, e incluso están integrando a Sam, presidente de la sección, en las reuniones de la organización en España a través de videoconferencias. “Queremos que esté en las reuniones, que las decisiones no sean sólo de OAN España, porque si trabajamos para Nikki y no dejamos que la gente de Nikki hable, no tiene ningún sentido”, sentencia Beatriz Vázquez. La constitución de OAN Nikki ha resuelto algunos de los dilemas que la organización se ha planteado este verano, pero no todos. Los responsables de la ONG confiesan que han tenido que echar el freno y pararse a reflexionar, porque había cosas que no funcionaban, más proyectos de los que podían llevar a cabo correctamente y decisiones en las que no se tuvo tanto en cuenta a la población local como deberían. “Siempre hay mucha autocrítica, cada decisión que tomamos está muy pensada, para ver si es acorde a nuestra filosofía. El crecimiento ha sido muy rápido y no podemos perder de vista la raíz de todo”, asevera Rodrigo Pacheco. “El crecimiento ha sido demasiado rápido en algunas cosas”, confiesa Beatriz Vázquez. Para la directora de Gestión de Proyectos ha llegado el momento de parar y evaluar el trabajo hecho hasta el momento, para que la inercia de los proyectos no desvirtúe los objetivos de la organización. “Nosotros ofrecemos un TFG en España y está genial, pero no queremos que OAN se convierta en un sitio para hacer Trabajos de Fin de Grado, ya que entonces la única necesidad que satisfaríamos sería la de los estudiantes de aquí, y no las necesidades de allí. Debemos frenar el ritmo, porque los tiempos de hacer un TFG y los de implantar un proyecto no son los mismos”, continúa. Para Raquel Zacarías estas dudas son muy pertinentes, ya que el escenario de la cooperación internacional es muy complejo y es fácil desvirtuar los objetivos de los proyectos cuando la organización y el número de intervenciones crecen sin control. “Piensa que un proyecto pequeño en el terreno es poder, una fuente de recursos que tú le das a un grupo de personas para que la gestionen”, explica, por lo que si los cooperantes no son capaces de hacer un control y un seguimiento efectivo de los mismos, el proyecto puede acabar “en manos de cuatro personas que acaparen mucho poder y hagan la selección de beneficiarios de forma corrupta”. Además, asegura que es muy posible que no se den cuenta de este tipo de perversiones, en especial si el número de proyectos es elevado en una ONG que es aún muy pequeña, por lo que siempre “hay que estar muy encima, hacer evaluaciones con consultores externos y tener siempre un ojo avizor, porque puede caer en manos de corruptos”, asevera. Del mismo modo, Zacarías, que ha trabajado durante más de diez años en África con diversas ONG como cooperante, advierte acerca de las aportaciones económicas que la joven ONG pueda recibir en el futuro si su crecimiento continúa en esta línea. “[La financiación] es un tema bastante complejo, porque la Desde el verano de 2017, OAN International cuenta con una célula local en Benín compuesta por jóvenes locales, OAN Nikki EN ESTA PÁGINA OAN Nikki Samwilou Issifou ha sido elegido presidente de OAN Nikki tras colaborar varios años con OAN International. LOS UNIVERSITARIOS ESPAÑOLES CONSTRUYEN LA NUEVA ÁFRICA COOPERACIÓN INTERNACIONAL 17
cooperación es un instrumento político, no es una cosa humana y altruista que los países y las empresas hagan por solidaridad. En general no interesa que esos países se desarrollen, la cooperación es muchas veces una forma de callar al pueblo y evitar la revolución”. Aunque OAN International es aún una organización pequeña que no tiene que hacer frente a estas situaciones, puesto que su financiación proviene mayoritariamente de aportaciones de particulares y becas, la experta en cooperación internacional avisa, porque en el futuro “tendrán que ser muy independientes para no aceptarla”. Zacarías habla desde la experiencia, pues ha vivido situaciones muy complejas, incluso alguna en la que el dinero que recibían para ayudar a las víctimas de un conflicto estaba manchado con la pólvora de los verdugos. “En la República del Congo, que lleva 40 años en guerra, el mismo que nos pagaba a nosotros para que salvásemos a los niños era el que estaba detrás del oro y el coltán, el que financiaba el conflicto”, asegura. En cualquier caso, pese a los errores que han llevado a la autocrítica y los riesgos que entrañan las labores de cooperación, lo cierto es que muchos de los proyectos de OAN avanzan con paso firme y algunos de ellos acumulan premios y reconocimientos. El de los filtros de agua de Héctor Castañón recibió una ayuda económica de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, mientras que el de manteca de karité ha sido finalista del premio de emprendimiento social de la Fundación Más Humano por su alto grado de innovación e impacto en la sociedad. Y es que el proyecto del ‘oro de las mujeres’ pretende contribuir a la creación de un flujo comercial más justo, sensibilizar sobre el consumo responsable y, sobre todo, conseguir el empoderamiento de las beninesas a través de un producto que explotan ellas casi en exclusiva. Para ello, desde la ONG han decidido que la mejor forma de conseguirlo es comprarles la producción a un precio justo y competitivo, sin regalarles ni regatearles nada, para “no generar una relación comercial que no es real, porque si ellas en un futuro se abren a otros mercados esos compradores no les van a dar el precio dos veces”, explica Beatriz Vázquez, creadora de uno de los TFG sobre el comercio de la manteca de karité. De esta manera, una parte de los beneficios de la venta del producto en Europa irá directamente para las mujeres a través de una transacción comercial, y el resto lo invertirán en proyectos de la ONG en la zona, para que también vuelva a ellas pero de forma indirecta. “Es un doble pago, al principio les pagamos la materia prima a un precio justo de explotación, y después de nuestra actividad comercial en España les devolvemos los beneficios en forma de reinversión en proyectos”, explica Pablo Jordán, que también ha desarrollado su TFG sobe el comercio del karité. Por el momento, OAN International está trabajando con tres cooperativas de mujeres que elaboran la manteca, y este año han conseguido traer la primera partida de 500 kilogramos de este producto con excelentes cualidades cosméticas a España. Para ello, han contado con la colaboración de la Asociación de Cooperativas de Karité de Benín, un “intermediario necesario” debido a que muchos pueblos no tienen cobertura, las mujeres no hablan francés y tampoco tienen una mentalidad comercial para hacer el transporte al aeropuerto y extender una factura. “Nuestra intermediaria directa es la representante de las mujeres en la asociación, para que en un futuro el proyecto sea sostenible. Porque va a los distintos pueblos, recoge el karité y lo lleva al aeropuerto. Además, está comprometida con la formación de las cooperativistas y para nosotros es muy fácil comunicarnos con ella”, asegura Vázquez. Ahora el ‘oro de las mujeres’, el producto del árbol sagrado que sólo ellas pueden recolectar, el aceite aterciopelado que sólo sus manos pueden sentir, las comienza a hacer un poco más libres, más fuertes. Su tesoro, tanto tiempo desdeñado por sus semejantes y aún por ellas, expoliado por Occidente como todo lo que toca su codicia altanera, al fin comienza a cubrir con su manto dorado a las trabajadoras que lo obtienen con el sudor de su frente y la fuerza de sus brazos. Y con él, embebidos de sus áureos efluvios, comienzan a florecer los primeros brotes de una nueva esperanza para África. COOPERACIÓN INTERNACIONAL 18 Raquel Zacarías: “En general no interesa que esos países se desarrollen, la cooperación es muchas veces una forma de callar al pueblo y evitar la revolución” EN ESTA PÁGINA Empoderamiento y karité. Beatriz Vázquez, responsable del proyecto de manteca de karité, entrevista a una mujer de las cooperativas.
