La comunicación anarcofeminista antes de la Guerra Civil Española
Abstract
El artículo trata sobre la organización ‘Mujeres Libres’; sus orígenes; las ideas que defendieron; la creación de la revista ‘Mujeres Libres’ y la participación de las militantes en otros medios; las actividades que desempeñaron; el papel que desarrollaron durante la Guerra Civil; las dificultades prácticas que encontraron y su decadencia tras la posguerra.
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La comunicación anarcofeminista antes de la Guerra Civil Española Carmen del Rocío Monedero Morales (Universidad de Málaga) INDICE: 1. Introducción 2. Mujeres Libres 3. Acciones concretas 4. Amparo Poch 5. Federica Montseny 6. La posguerra 7. La lucha en la sombra 8. Bibliografía 9. Anexos RESUMEN: El artículo trata sobre la organización ‘Mujeres Libres’; sus orígenes; las ideas que defendieron; la creación de la revista ‘Mujeres Libres’ y la participación de las militantes en otros medios; las actividades que desempeñaron; el papel que desarrollaron durante la Guerra Civil; las dificultades prácticas que encontraron y su decadencia tras la posguerra. ABSTRACT: The article tries on the organization ' Mujeres Libres'; its origins; the ideas that defended; the creation of the magazine ' Mujeres Libres' and the participation of the militants in other means; the activities that carried out; the paper that they developed during the Civil War; the practical difficulties that they found and their decadence after the postwar period. 1.Introducción La mujer tradicionalmente ocupa una cierta parte en los análisis que realizan los pensadores o líderes del momento como componente de la vida societaria y privada de los trabajadores. Pero siempre enmarcada como un problema de carácter privado por su situación de subordinación al hombre al que están ligadas jurídica y económicamente, dado que ellos son el único soporte o la única representación como tales varones, y cuando se traspasa ese
umbral de análisis es para colocarlas como un problema de competencia dentro del mundo laboral. La inserción de la mujer como trabajadora estaba muy mal vista, la mujer era considerada como un obrero sin cualificar. Además, con la mecanización, el hombre estaba perdiendo su poder sobre el trabajo y la observaba como una competidora, olvidándose de la posibilidad, que se planteó en contadas ocasiones, de la integración, educación y socialización de ésta. El mundo laboral pertenece al ámbito público y la mujer, históricamente, ha estado relegada siempre a la esfera de lo privado: la familia, la salud, la transferencia de valores. Hablar de la mujer como agente o sujeto de estudio resulta complejo y, en demasiadas ocasiones, puede ser percibido sólo como una larga lista de reivindicaciones. Se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, pero además. la escriben varones que a menudo olvidan que en España, poco antes del mes de julio de 1936, nació una organización femenina anarquista que además de defender estos ideales, luchó por ampliar sus derechos, su emancipación como persona, etc. El grupo más maduro política e intelectualmente estaba en Madrid, con la escritora Lucía Sánchez Saornil, la abogada Mercedes Comaposada y la médica Amparo Poch al frente. Desde esa ciudad, el 2 de mayo de 1936, se publica el primer número de Mujeres libres, una revista en cuyas 13 ediciones se recogería lo esencial de las ideas que impulsaban a este colectivo y de las acciones que emprendió en medio de las complejas circunstancias de la Guerra Civil, el componente gráfico y el diseño era en su totalidad creación femenina. Una publicación cuyas ideas tienen vigencia aun y que lograba salir a la luz pese a las dificultades prácticas que encontraron, no sólo debido a las circunstancias, sino también a los prejuicios atávicos que las enfrentaron incluso a los mimos compañeros anarquistas. Desde su fundación, ocurrida en 1910, la Confederación Nacional del Trabajo-CNT, central sindical orientada por el anarquismo y fuerza fundamental en el movimiento obrero español, había reconocido el derecho de las mujeres a su libertad económica y a salario igual que el hombre pero, poco o nada se planteó por mucho tiempo como iniciativas de lucha específica en relación a ellas, pues apenas es a fines de los años de 1920 y comienzos de los 30 cuando la presencia femenina empieza a asomarse en el mercado laboral hispano. Un puñado de esas primeras mujeres asalariadas se aproxima al anarcosindicalismo y en 1934 funda en Barcelona el Grupo Cultural Femenino, núcleo pionero de articulación femenina en el anarquismo peninsular, que por entonces también anima una importante corriente educativa y cultural que atrae a sus filas a otras mujeres provenientes del reducido sector de las españolas con alguna formación académica (a mediados de los años 30, se estimaba en
90% el analfabetismo femenino). Mary Nash (1977, p.8) señala que “se ha considerado con frecuencia que la preocupación por el problema de la mujer era patrimonio de los movimientos feministas burgueses, cuyos planteamientos pocas veces fueron más allá del sufragismo”. También los anarquistas se preocuparon por el tema, hecho que se reflejó en artículos y folletos publicados en “La Revista Blanca” 1 y en “Estudios” 2 . 2. Mujeres Libres Mujeres Libres surge como movimiento desde las mujeres militantes anarquistas que tomaron conciencia de sus problemas, no sólo como anarquistas sino como mujeres, con lo que reivindicaron una auténtica igualdad entre sexos, que había sido proclamada por el movimiento libertario, pero no realizada en la práctica. Así surgió la organización en abril de 1936 que pronto comenzaría la preparación de una revista dedicada a la cultura y documentación social con el fin de atraer a las mujeres a las ideas libertarias. Para la creación de esta agrupación, las más activas fueron las mujeres provenientes del ambiente anarcosindicalista de Cataluña, como Soledad Estorach, Pepita Carpena, Sara Berenguer, Azucena Fernández y Concha Liaño, pero no hay que olvidar a otras destacadas animadoras de ese proceso como María Jiménez, Pura Pérez, Suceso Portales y Antonia Fontanillas. El esfuerzo de todas las mencionadas y muchas otras se tradujo en una organización que afiliaba a más de 20.000 mujeres a finales de 1936, con particular presencia en Cataluña, Aragón y Valencia. El objetivo inicial era alentar a las mujeres a aproximarse al ideal libertario, pero la acelerada dinámica que se puso en marcha con el estallido de la Guerra Civil (19 de julio de 1936), las impulsó a una rápida unificación de esfuerzos y a evolucionar a un planteamiento feminista muy activo, que todavía nos resulta inspirador. La agrupación de Mujeres Libres se plantea rápidamente cambios en sus acciones, pasa a considerar primordial línea de actuación la de participar y ayudar a la causa del antifascismo y perseguir la propia emancipación, pues tienen un punto en común con todos los libertarios, hacer la Revolución. Durante estos primeros meses se formará la Federación Nacional de Mujeres Libres, que se 1 Revista quincenal que se publicó desde junio de 1923 hasta julio de 1936 en Barcelona y que fue dirigida por los miembros de la familia Montseny. 2 Revista ecléctica que se publicó en Alcoy en 1923 como “Generación Consciente” y que se convirtió en “Estudios” en Valencia entre 1925 y 1928 y desde 1929 hasta 1939.
extiende rápidamente por toda la Confederación. Las mujeres estaban, en una pequeña minoría, ubicadas en los sindicatos pero la acción revolucionaria hace que se incorporen en mayor número a los diferentes sindicatos en la retaguardia y al mismo tiempo, van perfilando la Agrupación de Mujeres Libres estructurándose como una organización autónoma con comités y subcomités como el de Trabajo, Solidaridad Pro “Mujeres Libres” y Auxilio Moral al Frente. Se crean instituciones como El Casal de la Dona Treballadora, el Instituto de Mujeres Libres, Granjas-escuelas, se trabaja en los Liberatorios de Prostitución, la Solidaridad Internacional Antifascista (S.I.A), y la Federación Nacional de Mujeres se hará cargo de una de las cuatro consejerías. Se lleva adelante una arrolladora y efervescente actividad ligada al período convulso que sé esta viviendo. Se celebran, entre otras muchas, reuniones de propaganda y afiliación. Un Congreso Nacional en Valencia en agosto del 1937, un Pleno regional de Cataluña en septiembre de l938 donde se elige a Maria Claramunt de Igualada como secretaria regional que partirá al frente. Pese a sus esfuerzos por ser reconocidas por el resto del Movimiento Libertario integrado por la Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista Ibérica y las Juventudes Libertarias como un organismo autónomo, no lo consiguen. Las rechazan aduciendo que no debía existir una rama femenina del movimiento, rehusando lo que el resto de las fuerzas antifascistas creaban y aupaban en aquellos momentos. Aunque la redacción de sus estatutos había dejado claro que distaban mucho de ser esa rama femenina, tal como queda reflejado en su articulado: Artículo 1 a) Crear una fuerza femenina consciente y responsable que actúe como vanguardia de progreso. b) Establecer a ese efecto escuelas, institutos, ciclos de conferencias, etc. tendentes a capacitar a la mujer y a emanciparlas de la triple esclavitud a que ha estado y sigue estando sometida: esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud productora. Artículo 2 Para el logro de estos objetivos actuará como organización política identificada con las finalidades generales de la CNT y la FAI, ya que su aspiración de emancipación femenina tiene como objetivo supremo que la mujer pueda intervenir en la emancipación humana coadyuvando con los conocimientos adquiridos enriquecidos con sus características propias a la estructura del nuevo orden social.
3. Acciones concretas Este colectivo realizó una labor muy específica durante sus tres años de existencia que podría resumirse en los siguientes puntos básicos: • La ya mencionada publicación de la revista Mujeres libres con el fin de elevar el nivel cultural de la mujer española y poder iniciar así el camino de la emancipación. El nombre de la revista sería el mismo que el de la organización específica que constituirían las mujeres anarquistas desde septiembre de ese año en las zonas liberadas del fascismo, aún cuando el congreso que formalizó su fundación ocurrió en agosto de 1937. Con gran empeño y no poco atrevimiento se lanzan a la empresa con unos logros encomiables. En una sociedad tan tradicionalmente machista como en la que vivían las féminas en los años 30 del siglo XX, donde las actividades fuera de casa les estaban vedadas (y aquellas que trabajaban fuera del hogar estaban doblemente explotadas: tenían que traer un mísero salario, inferior al de los hombres, y después realizar las tareas domésticas), la idea era más que atrevida. El proyecto consistía en que la revista solo fuera hecha por mujeres, dando a conocer su situación de marginación y explotación. No admitían artículos escritos por los hombres. Sin embargo, y curiosamente, por el concepto que en la época se tenía del feminismo, las compañeras no aceptaban este calificativo para sí mismas. Encontraron muchos obstáculos, no solo en los estamentos oficiales, que era de esperar, sino que también sufrieron la incomprensión de muchos compañeros que no pudieron entender ni apreciar la importancia del proyecto, pese a las teorías emancipadoras de las ideas anarquistas. Algunas mujeres que escribían habían conocido muy poco la escuela, y cuando redactan cometían faltas de ortografía pero no por ello lo que expresaban estaba exento de un gran interés. Se trataba de mujeres que conocen el mundo social en el que vivían, aunque careciesen de un conocimiento gramatical adecuado para expresarlo a la perfección. Además de la difusión de dicha revista colaboraron en otras publicaciones periódicas de la prensa libertaria como La Revista Blanca configurando un programa anarquista de renovación cultural y artística a través de una estética que relacionaba el arte con la vida. Otras publicaciones periódicas de la prensa libertaria en las colaboraron las ‘Mujeres libres’ son: Estudios, Generación Consciente, Tiempos Nuevos, Umbral, Solidaridad Obrera, El libertario, CNT y Ruta, entre otras. También hay testimonio de la impresión de un sinnúmero de folletos, hojas de propaganda, afiches y libros.
• Realización de una amplísima labor de capacitación educativa básica y aprendizaje laboral dirigida a las mujeres obreras y campesinas. • Se organizaron jornadas de agitación y propaganda, bibliotecas móviles y eventos culturales para resaltar el papel de las mujeres organizadas en el proceso hacia la revolución social. Se enfatizó en realizar estas actividades en las colectividades agrarias e industriales impulsadas por la CNT y la FAI. • En el área de salud, Mujeres libres impulsó la creación de una Escuela de Enfermeras y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos en Barcelona. Debe decirse que la Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería la paradójica circunstancia (para una anarquista) de ser la primera mujer en el mundo que ocupase una cartera ministerial. También en conjunto con el Ministerio de Sanidad, se trabajó en hacer funcionar los “liberatorios” de prostitución. 4. Amparo Poch Muchos de estos esfuerzos fueron protagonizados por la Dra. Poch. Desde Mujeres Libres, tribuna que compartió con Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada, emprendió la tarea de la emancipación de la mujer obrera despertando la conciencia femenina hacia las ideas libertarias. La idea de captar a la mujer fuera del marido era uno de los principales objetivos de la liberación, pues la mujer se veía obligada a la sumisión matrimonial y a la tutela ideológica de la Iglesia. Ante este panorama, alfabetización e instrucción femenina se convertían en necesidades inmediatas. Bajo el seudónimo de Doctora Salud Alegre, Amparo Poch incorporó a la revista cuestiones médicas, entre ellas la tan necesaria de la puericultura. Mujeres Libres abordó los temas cruciales del universo femenino, desde la higiene personal y doméstica a la pedagogía, sin descartar los más novedosos del cine y el deporte. El sindicalismo y la actividad obrera quedaron recogidos con testimonios gráficos abundantes. Desde la revista se pasó a la acción y el grupo de Mujeres Libres habilitó sedes para la instrucción nocturna de las obreras y organizó actos dirigidos a la liberación de la mujer. Logros concretos de esta actividad fueron los Hogares Infantiles y el Casal de la Dona Treballadora. En el Congreso Confederal celebrado en Barcelona en mayo de 1936 se debatió la igualdad de hombres y mujeres, pero no desde la teoría de este principio universal, sino desde su puesta en práctica en el propio movimiento libertario y en el hogar.
Para el logro de estos objetivos actuará como organización política identificada con las finalidades generales de la CNT y la FAI, ya que su aspiración de emancipación femenina tiene como objetivo supremo que la mujer pueda intervenir en la emancipación humana coadyuvando con los conocimientos adquiridos enriquecidos con sus características propias a la estructura del nuevo orden social. 5. Federica Montseny La Agrupación de Mujeres Libres recibió un duro golpe por el rechazo de los compañeros del Movimiento Libertario, en 1938, pero continuaron participando en todos los frentes manteniendo todas sus actividades, y defendiendo su ideario respecto a la cuestión sexual, educación de los niños, su preparación como productoras y la participación de acuerdo a su rol como mujer, así como las diferencias de criterios con las líneas oficialistas de la organización sindical, en diferentes temas, como queda reflejado en sus publicaciones. Como organización quedó disuelta a partir de febrero de 1939 y sus integrantes quedaron en el exilio interior y exterior, o desaparecieron en la vorágine de la pérdida. Durante el período de 1936 a 1939 la excepcionalidad del enfrentamiento bélico con las fuerzas rebeldes fascistas, llevó a la Confederación Nacional del Trabajo a participar en organismos gubernamentales en diferentes niveles de responsabilidad. Primero forma parte del Consejo de la Generalitat de Catalunya (septiembre de 1936) y más, tarde y por pocos meses, participando en el Gobierno de la República que preside Largo Caballero ocupando cuatro carteras ministeriales. Una de estas colaboraciones la llevará a cabo una mujer, Federica Montseny, que es representante de la CNT por su vinculación con los grupos anarquistas que forman parte del movimiento libertario. El Ministerio que se le adjudica es el de Sanidad, y en él desarrollará su labor política hasta los hechos de mayo de 1937 en que la Organización abandonará su participación en el gobierno de la II República. Los cambios más destacados que estos miembros de la CNT propiciaron, como la legalización del aborto, el reconocimiento del divorcio, mejoras en la equiparación salarios, mejoras en las instituciones penitenciarias, entre otros, fueron medidas que beneficiaban y mejoraban la situación de la mujer de acuerdo a objetivos generales cuya finalidad era favorecer el cambio social revolucionario. Hubo una aportación de mujeres de otros países que acudieron durante este periodo apoyaron las causas de la revolución como Margarida Jove, Mistress Fiel Mistres Hemminway, Msitres Marion Hay,Colette Audit.,Giovanna y Maria Berniri, Berthe Faber, Eta Federm, Emiliane Morin, entre otras.
En el breve periodo republicano la mujer consiguió conquistas sociales nunca alcanzadas, que, a pesar del paréntesis franquista, no admitieron vuelta atrás. Toda esa fulgurante actividad y reflexión se vio truncada por el triunfo de los fascistas de Franco, que condujo a estas mujeres a la cárcel, al exilio, a volver a la situación contra la que se habían rebelado, o lo que tal vez fue peor, al silencio. 6. La posguerra La pérdida de la guerra significará el regreso a los peores tiempos para todos los que habían puesto sus esperanzas en los cambios que se intentaban introducir en este país desde antes de la proclamación de la II Republica en 1931. La España de 1939, como se ha dicho en muchas ocasiones, se convirtió en una inmensa cárcel. La interior tenia unas murallas definidas, la exterior las tenían indefinidas pero, presentes constantemente. La represión en el interior del país cayó sobre todas las mujeres que de alguna forma tenían relación con la CNT fuesen militantes, afiliadas, compañeras, hijas, madres. Unas fueron ejecutadas en cualquier sitio sin importar edad ni situación: jóvenes, viejas, solteras, casadas, embarazadas, lactantes y otras, que se libraron de la muerte, fueron encerradas en cárceles, donde sufrieron toda clase de torturas físicas y psíquicas. La sociedad española ha reconocido hace muy poco la brutalidad de los abortos provocados, las violaciones, el secuestro por parte de las autoridades franquistas de los hijos de aquellas mujeres que, al ser consideradas vencidas, pagaron una doble condena: la que sufrieron por sus ideas, y a la que fueron sometidas por su condición de mujer. Las historias de las mujeres que se tuvieron que exiliar son desgraciadamente parecidas, se repiten el dolor de la huida, la impotencia ante la falta de medios, los intentos de reorganizar la desbandada, la soledad y la fuerza para paliar en la medida de lo posible, la reacción del gobierno de Vichy que las encierra en campos de concentración y las deja indefensas ante las tropas ocupantes de Hitler, aliado del gobierno fascista del general Franco. No hubo distinción para la represión. No importaba la vinculación que se hubiese tenido con la CNT y casi siempre primó por encima de todo su situación como mujer además de su militancia política. La odisea de Federica Montseny se duplicó ya que tuvo que atender sus deberes de madre e hija organizando el soporte y la huida de los seres a su cargo y, al mismo tiempo, sus responsabilidades como política que debía rehuir a los nazis que seguían su rastro para devolverla al gobierno franquista, y que pudo evitar por razones de su próxima maternidad. El relato de la situación de la mujer en España desde l939 hasta bien entrados los años 70, es la suma de la represión ideológica del franquismo, las ideas de la burguesía reaccionaria y se
remata con la participación de la demagógica iglesia católica española. Han sido años en que se ha cortado de raíz cualquier intento de denunciar la situación de sometimiento de la mujer, o de salirse de la norma. Las libertades legales quedan reducidas a la pérdida de todos los rasgos de individualidad femenina. La mujer casada no puede tener pasaporte sin autorización del marido, el adulterio es un delito penal, el abandono del hogar, también, no existen las denuncias por malos tratos, se ha perdido la patria potestad sobre los hijos, el abuso sobre los salarios desiguales está permitido por ley y, evidentemente, no existe el divorcio y abortar, conduce bajo cualquier supuesto, a la cárcel. Algunas mujeres de las clases altas e intelectuales, intentan ir levantando la voz y mediante sus aportaciones a la prensa, a la literatura o al cine romper el silencio al que todas están sometidas. No obstante, la afirmación de que “en 1945 la población femenina española es la más ignorante, la más honesta y la menos activa de Europa” (Falcón, 1974, p. 202) se puede prolongar hasta bien entrados los años sesenta. 7. La lucha en la sombra Las mujeres continuarán, no obstante, participando en la clandestinidad en diferentes misiones y actividades alrededor de la CNT. De ello ha quedado constancia en los testimonios que han dejado, aunque sean de nuevo muy poco conocidos. Se van a repetir nombres que ya han aparecido como activas militantes: Lola Iturbe, Sara Berenguer, Benigna Calve, Casilda Méndez, Maria Bruguera, Julia Mirabe, Gracia Ventura, Juaquina Dorado; Montserrat Elías, Pepita Subirats, Esperanza Moreno, Maria Tomas, Paquita Manso, entre otras muchas. Son esos nombres los que dentro y fuera de España mantienen su vinculación con la CNT realizando diferentes actividades, desde cargos confederales a enlaces, caso de Benita Barrena, Mercedes de la Cruz, por citar sólo algunas. Durante los largos años hasta la llegada de la democracia en 1977 las mujeres continuaron participando en el movimiento libertario y en las diferentes organizaciones en que se fraccionó la Organización. En el exterior, algunas de las antiguas militantes de Mujeres Libres empiezan hacia finales de los años 60 e inicios de los 70 a movilizarse y desde un núcleo situado en Francia e Inglaterra ponen de nuevo en marcha la revista de Mujeres libres, facsímil que se compone de unas hojas de ciclostil, donde se vuelven a retomar las ideas y actitudes pospuestas hacía ya unos 30 años. Los textos mezclan la nostalgia por los tiempos pasados, las historias de las experiencias vividas, las valoraciones de la evolución del mundo
