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La traducción como comunicación interlingüística transcultural mediada [Reseña]

Cuartero Otal, Juan

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38 Magazin 24 Rezesionen / Reseñas, Magazin 24, I.S.S.N. 1136-677X, Invierno 2016 pp 32-43. tesinos Caperos parte de la obra austriaca Graubart Boulevard, de Christoph W. Bauer; y de la española ¿Qué fue de Joaquín Heredia?, de José Luis Gavilanes Laso para determinar las similitudes y las diferencias estéticas y discursivas que conforman ambos textos. Estos reflejan la vida de Richard Graubart y Joaquín Heredia, figuras que vivieron bajo el terror nacionalsocialista y franquista y fueron perseguidos por su condición de judío, el primero, y de masón, el segundo. Finalizando esta sección, los textos de Margarita Blanco Hölscher y Wolfram Krömer aportan la Weltanschauung femenina de la segunda mitad del siglo XX. La primera realiza un análisis exhaustivo del papel de las obras de las escritoras Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite, Ingeborg Bachmann y Marlen Haushofer durante la dictadura franquista, en el caso de las españolas, y tras la Segunda Guerra Mundial, en el caso de las austriacas. En cuanto al texto de Krömer, este recoge cómo la autora catalana Maria Barbal y la carintia Maja Haderlap reflejan en sus obras el proceso de homogeneización y exterminio cultural de las minorías catalanas y eslovenas perpetrados por las dictaduras de Franco y de Hitler en suelo español y austriaco. El tomo finaliza con una sección dedicada al campo de la historiografía en el que los investigadores Linda Erker y Georg Pichler reflexionan sobre los puntos comunes y divergentes que han caracterizado la idiosincrasia ideológica del austrofascismo y el franquismo. Por un lado, Erker plantea la necesidad de iniciar nuevas investigaciones en torno a las relaciones entre violencia y fascismo, pues se tiende a aislar los fascismos ibéricos y a invisibilizar el austrofascismo. Por ello, centra su estudio en el papel de la violencia en los entornos universitarios del Madrid del primer franquismo y de la Viena de Dollfuß, examinando la actuación de los distintos agentes que participaron en la represión y depuración de las instituciones de enseñanza superior. Asimismo, se observan similitudes a la hora de disolver y reconfigurar un sistema educativo acorde a la nueva ideología totalitaria. Por su parte, el profesor Pichler cuestiona la validez de los acercamientos tradicionales a la teoría del fascismo a la hora de afrontar el estudio del franquismo y del austrofascismo. Según el autor, estas aproximaciones se caracterizan por su generalidad y su incapacidad para ofrecer herramientas eficientes que permitan analizar de forma específica fascismos periféricos. Para solventar dicha problemática, plantea un análisis comparativo entre los casos español y austriaco, en el que se enfatizan aspectos tales como la historiografía, la estructuración sociopolítica del estado, la operatividad de la violencia y la represión, y la recepción de la memoria histórica. En conclusión, este volumen abre la puerta a investigaciones ulteriores en torno a la gran variedad de temas abordados. Debido a la especificidad del contenido, las aportaciones realizadas por los investigadores participantes en el mismo pueden suscitar un gran interés para el mundo académico. Es interesante remarcar cómo se ha conceptualizado la noción de “lo extremo”, ya que esta es la que guía la perspectiva comparada de esta obra. Partiendo de la caracterización que hace el historiador británico Eric Hobsbawm en su obra Age of the Extremes, los 18 artículos aquí reunidos analizan cómo se dan estos extremos en diferentes manifestaciones humanísticas de España y Austria producidas durante el “corto siglo XX”. Así, campos como el de la lingüística, las artes, la literatura o la historiografía quedan ligados por un solo hilo conductor: lo extremo. A su vez, cabe señalar que “lo extremo” no solo se encuentra en el contenido de los temas tratados, sino que alcanza niveles metatextuales, pues al plasmarlo desde ámbitos tan aparentemente distantes entre sí, como la lingüística y la historiografía, se genera una dinámica “extrema” entre los diversos artículos. Extremos. Visiones de lo extremo en literatura, historia, música, arte, cine y lingüística en España y Austria es, por todo esto, un ejemplar de gran utilidad para ampliar nuevos horizontes en estas ramas del conocimiento, incorporando “lo extremo” como elemento de interés analítico. Con el volumen titulado La traducción como comunicación interlingüística transcultural mediada nos hallamos ante un tipo infrecuente pero sumamente interesante de compilación: Catalina Jiménez Hurtado, catedrática de Traducción de la Universidad de Granada, Patricia Pizarroso Acedo y Alejandro Rivero/Vadillo Universidad de Alcalá Rezesionen / Reseñas Catalina Jiménez Hurtado (ed.) La traducción como comunicación interlingüística transcultural mediada Frankfurt, Peter Lang 2015. Selección de artículos de Gerd Wotjak. [ asumió la tarea de seleccionar y editar nuevamente los trabajos en español más representativos de una figura esencial de la investigación sobre Lingüística Aplicada y Translatología, Gerd Wotjak. Una de las mejores conocedoras de la colosal obra de este autor, representante de las ideas de la Escuela Traductológica de Leipzig, es justamente la editora, que desde hace tiempo ha mantenido con él estrechos y fructíferos vínculos académicos. Uno de los aspectos más destacables de esta obra es que logra unificar y revisar con una perspectiva y un contexto amplios algunos de los trabajos más destacables de toda una vida dedicada a la docencia y a la investigación de Gerd Wotjak, Catedrático de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Leipzig, que, aunque se jubiló ya en 2007, ha seguido igualmente activo en el mundo académico alemán e hispánico. Como ya se señala en la introducción, el catálogo de temas que abarca la publicación es a todas luces amplísimo: en ella hallamos datos sobre Historia de la Traductología, fundamentaciones teóricas y metodológicas de esta disciplina tal y como hoy la conocemos, breves tratados sobre los aspectos lingüísticos e (inter)culturales de la traducción, pero también comunicativos y cognitivos, reflexiones acerca de la evaluación de la calidad de las traducciones, acerca de las herramientas de traducción, cuestiones prácticas acerca de estrategias de traducción y un larguísimo etcétera. Y lo que más debería impresionar es que todos estos trabajos tuvieron, como indica la editora (p. 8), algún tipo de repercusión en el surgimien- to de la incipiente Traductología en nuestro país. Esta es una obra que se inscribe en y, de momento, culmina una serie de publicaciones recopilatorias que tienen como eje los escritos de autores vinculados a la Escuela Traductológica de Leipzig: en 2000 se publicó la monografía de Linus Jung La escuela traductológica de Leipzig y en 2006 el reader titulado 50 Jahre Leipziger Übersetzungswissenschaftliche Schule que editó el propio Gerd Wotjak. Este último ha tenido dos versiones más: una en portugués, A Escola Tradutológica de Leipzig, editada en 2008 por Maurício Mendonça Cardozo, Werner Heidermann y Markus J Weininger y otra en español, La Escuela traductológica de Leipzig. Sus inicios, su credo y su florecer (1965-1985), editada por el propio Gerd Wotjak, Carsten Sinner, Linus Jung y José Juan Batista. Por otro lado, en 2102, también Linus Jung había editado una selección de artículos en alemán de Gerd Wotjak que tituló Übersetzen als interdisziplinäre Herausforderung y se centraba en algunos de sus textos sobre lingüística y sobre traducción. Un buen título es una estupenda carta de presentación y este me parece especialmente bien escogido como síntesis de todo el bagaje que trajo consigo la Escuela de Leipzig. La definición de traducción como comunicacion intercultural es un concepto amplio y bien desarrollado, pero el hecho de añadir que se trata de comunicacion interlingüística transcultural mediada le aporta un nuevo sesgo al proceso, en el que a partir de Otto Kade se subrayó también lo lingüístico y demiúrgico, precisamente determinado en las concepciones y los desarrollos de la Escuela Traductológica de Leipzig. Nos hallamos ante un solo intérprete, pero que nos está ofreciendo una obra coral: los trece artículos seleccionados para el volumen abarcan trabajos en el marco de un amplio lapso temporal de 27 años, que comienza en 1983 (fecha de publicación del artículo «En torno a la traducción de unidades fraseológicas») y termina en 2010 (publicación de «Aspectos comunicativos, cognitivos y culturales de la actividad traductora» y «¿Cómo podemos asegurar que el traductor produzca un texto meta que sea comunicativamente equivalente y adecuado?»). En él se observa, además sin gran dificultad, la evolución y perfeccionamiento de buena parte de sus ideas, conceptos y análisis (especialmente bien resumidas en las pp. 139-143). En relación con ello, es importante no perder de vista un hecho esencial: la incipiente Traductología alemana fue surgiendo en la RDA de la mano de Kade, Jäger y Neubert, con vínculos más fuertes y estrechos con la Unión Soviética y los Países del Este, lo que le daba un carácter fuertemente original, que se subraya y describe de primera mano –por más que el autor decida ponerse en un discreto segundo plano- en el artículo que encontramos abriendo el volumen, «La Escuela Traductológica de Leipzig […] (testimonio de un colaborador no directamente implicado)». Este primer artículo reúne un excelente resumen de la trayectoria de la Escuela de Leipzig y una afinada reflexión (y revisión) acerca de sus conceptos básicos, ambas no ajenas a la crítica. Leipzig ofreció entre 1965 y finales de los años 80 el primer foro científico para la naciente Translatología (p. 19s), sin embargo, la Escuela de Leipzig no llegó a alcanzar la influencia esperable en el mainstream de la Traductología, hecho para el que Gerd Wotjak sugiere algunas posibles razones objetivas (p. 17), sin dejar de reconocer que el sesgo marcadamente lingüístico que determina al modelo (p. 21), su perspectiva muy centrada en el emisor y su poca atención al receptor (p. 29) y (posiblemente por delante de todo) su desinterés por asumir la teoría del Rezesionen / Reseñas, Magazin 24, I.S.S.N. 1136-677X, Invierno 2016 pp 32-42. Magazin 24 39 40 Magazin 24 Rezesionen / Reseñas, Magazin 24, I.S.S.N. 1136-677X, Invierno 2016 pp 32-42. skopos de Vermeer (p.23s) eran características que acabaron revelándose como carencias y que pesaron sobre su proyección posterior. En ese capítulo, además de presentar a los principales valedores de la Escuela, nos aproxima a conceptos básicos acuñados en ese marco, como son equivalencia comunicativa o intención comunicativa y a la concepción del acto de traducir como “comunicación bilingüe mediada y comunicativamente equivalente” (p. 24). Finalmente va evaluando algunos de sus logros y contribuciones (p. 25ss) para terminar con un eficaz ejercicio de síntesis en el que apunta que no es difícil conciliar los supuestos de la equivalencia comunicativa de la Escuela de Leipzig con la noción de skopos y con la importancia básica que se tiene que atribuir al encargo. El segundo capítulo, «La Traductología ¿qué puede aportar al traductor profesional?», que se concibe igualmente como segunda parte del marco introductorio al volumen, presenta una reflexión sobre los aspectos teóricos más destacables de la actividad traductora. Mediante una abundantísima bibliografía se van tratando al inicio algunos aspectos históricos, seguidos más tarde de una revisión de conceptos básicos (no sólo) desde el punto de vista de la Escuela Traductológica de Leipzig: diversas concepcione(s) de traducción/traslación (p. 35ss), lealtad y fidelidad (p. 36s), equivalencia comunicativa (p. 37ss), el skopos (p. 44s), (in)traducibilidad (p. 45ss) así como el papel de lo cultural en la comunicación (p. 49ss). De nuevo, al final del capítulo (p. 52s) se deja patente la asunción por parte de Gerd Wotjak de algunos fundamentos de la Teoría Funcional de la Traducción. Los dos siguientes artículos, que están centrados en el análisis de la competencia traductológica y en la formación de los traductores, son los titulados «¿Qué abarca la competencia translatoria?» y «¿De qué conocimientos debe disponer el traductor?». En ese sentido, el primero analiza especialmente los conocimientos concretos que se esperan de los traductores expertos: enciclopédicos sobre la materia que traduce (p. 70ss), interculturales (p. 72s), comunicativo-lingüísticos (p. 73s) pero, asimismo, algunos específicamente translatorios (p. 67s). El segundo se centra más bien en los conocimientos de carácter estrictamente lingüístico que asimismo entran en juego durante los procesos de traslación y que Gerd Wotjak clasifica en tres tipos: los ligados «a la recepción y reconstrucción conceptual del sentido comunicativo del texto en la lengua fuente» (p. 77s), los ligados a la selección «de elementos equivalentes de la lengua meta» (p. 78ss) y, finalmente, los ligados a la creación de un nuevo texto «plenamente aceptable en la lengua meta» (p. 84). Se incluye aquí una afirmación de enorme interés acerca de la polémica de si los traductores «nacen o se hacen»: La competencia traductora nunca puede considerarase como algo acabado: sufre modificaciones y ampliaciones y se encuentra en constante proceso de cambio. […] No excluimos la posibilidad de que pueda haber traductores excelentes sin una formación previa en el amplio sentido que propugnamos. Sin embargo, no es menos cierto que no dispondríamos de tantos traductores profesionales, excelentes y responsables, de no haberles brindado esta formación, facilitándoles así la adquisición de la necesaria competencia traductora (p. 74). Los siguientes dos textos se pueden describir como variaciones en torno a la equivalencia comunicativa, como hemos visto uno de los puntos fundamentales del modelo de la Escuela Traductológica de Leipzig. Se trata de saber cómo podemos determinar la adecuación de los textos traducidos al público de la cultura meta. El primero de ellos, «Acerca de la adecuación de la traducción al receptor», es un breve trabajo de apenas ocho páginas que se publicó en la Revista de Filología Románica en 1986 y trata con diversos ejemplos (sobre todo de variaciones diatópicas de carácter léxico) de mostrar las adaptaciones que el traductor se ve en la necesidad de hacer para adecuarse a la intención comunicativa y a los receptores de un texto. En él se percibe todavía la huella profunda de sus años de trabajo en la Universidad de la Habana y se hallan reflexiones acerca de diferencias de traducción motivadas por causas marcadamente sociopolíticas, vistas desde la perspectiva de la extinta RDA. «¿Cómo podemos asegurar que el traductor produzca un texto meta que sea comunicativamente equivalente y adecuado?», el segundo de los artículos sobre esa materia, por el contrario, es el más reciente de los incluidos en la selección. Entre el uno y el otro transcurrieron unos 24 años, lo que deja al primero en cierta inferioridad: en el más reciente se parte de un concepto muy flexible de la equivalencia, que se define como gradual y necesariamente variable (p. 101) por efecto de los llamados diferenciales socioculturales y tecnológicos -sugeridos pero no determinados en el artículo anterior-. A las dificultades de «equivalencia» en las configuraciones cognitivas y connotaciones, añade la de reflejar la intención comunicativa del texto (p. 106) y más adelante desarrolla con detalle el concepto de adecuación comunicativa (p. 117ss) que desliga asimismo Rezesionen / Reseñas del de equivalencia y resume así: «[Debemos] garantizar que el texto meta contenga enunciados discursivoenunciativos usuales, que los hablantes de esta lengua acostumbren a utilizar para designar un determinado estado de cosas y expresar una determinada intención comunicativa» (p. 120). A continuación encontramos dos artículos que se ocupan de un aspecto básico en la formación de traductores e intérpretes: determinar y controlar la calidad del resultado. El primero, «¿Cuándo puede decirse que la traducción de un texto especializado cumple con su función?», publicado en 2009, se centra explícitamente en el trabajo con textos especializados. Mucho más allá de lo que propone su título, caracteriza (p. 123ss) y describe propiamente las peculiaridades de los textos especializados (p. 128ss) y sus funciones comunicativas específicas (p. 134ss), que se han de tener en cuenta para su traducción. Contiene finalmente uno de los elementos claves de todo el volumen, a saber, lo que Wotjak denomina su credo traductológico, «que se basa en las hipótesis de la Escuela Traductológica de Leipzig, pero que se complementa con aspectos del enfoque funcionalista imperante» (p. 139ss) y que resulta un excelente resumen de la aportación más estrictamente personal de este autor a la Translatología – y a la Escuela de Leipzig. Aunque (curiosamente) no se indique en la edición, el artículo, «Aspectos comunicativos, cognitivos y culturales de la actividad traductora», es de 2010 y con ello otra de las aportaciones más medidas y perfeccionadas, que completa bastante perfectamente el contenido de la anterior. En ella se trata de modo muy aclarador la interacción que siempre se da entre tres ámbitos, a saber, el lingüístico, el cognitivo y el cultural, hecho que marca el carácter eminentemente interdisciplinar de los estudios de Translatología. No quiero dejar pasar la ocasión de llamar la atención sobre un aspecto que considero muy importante de la figura de Wotjak: es un lingüista de formación que, con la impronta clara de la Lingüística Aplicada que mantiene la Escuela de Leipzig, dedicó buena parte de su labor investigadora a la Translatología. En ese sentido, la editora nos indica en su prólogo (p. 13): «el autor se esfuerza siempre, con suma delicadeza, en recordar los beneficios de aquello que, con demasiada frecuencia, se rechaza por desconocimiento, como es la base lingüística de todo texto traducido o por traducir». Los tres siguientes artículos se centran en cuestiones relacionadas con aspectos metodológicos y prácticos de la actividad traductora: «Textos traducidos, textos paralelos y textos de (tras)fondo al servicio del traductor» trata con rigor diversos problemas relacionados con la necesidad de adecuación comunicativa y con las posibilidades de documentación: propone a) no olvidar la posible falta de rigor en la redacción de los textos paralelos (p. 165), b) no recurrir excesivamente a la consulta de textos de trasfondo (p. 166) y c) ser especialmente precavidos ante la avalancha de textos disponibles en internet. La recomendación evidente es que se intente trabajar con textos traducidos, aunque todavía no sea la recomendación más habitual (p. 167). Un aviso para navegantes de especial interés en este marco es que aún falta de una adecuada monografía sobre estilística comparada del español y el alemán que sirva como guía tanto al aprendiz como al profesional (p. 174). A continuación, «Algunas consideraciones acerca de estrategias y técnicas traductológicas» abunda en la cuestión ya tratada previamente del carácter interdisciplinar de toda especulación translatológica, insistiendo y reafirmándose en el valor central del componente lingüístico (p. 179s). El texto contrasta las taxonomías de procedimientos de traducción propuestas por Vázquez-Ayora, Reiss y Henschelmann con los cuatro definidos por Wotjak en un trabajo de 1981 (transferencia, reproducción, transformación y modulación, p. 185-187). El artículo termina con una tabla que contiene un minucioso listado de subclases de los cuatro procedimientos considerados jun- to con muchos ejemplos de cada una (p. 191-198). Por fin, el trabajo «¿De qué auxiliares disponemos para la traducción?» recoge una clasificación de los recursos que los traductores tienen a su disposición. Hay que destacar que el trabajo original es una conferencia impartida en 2002, publicada en 2008 y actualizada en cuanto a ciertos datos para esta publicación. El autor distingue a) recursos de ayuda para la traducción, b) recursos de consulta y c) textos para documentación y textos de consulta específicos para traductores (p. 201ss). A continuación va comentando los recursos de los tipos a) y b), pero se centra muy especialmente en problemas relacionados con la Lexicografía (p. 211ss). El volumen termina con Rezesionen / Reseñas, Magazin 24, I.S.S.N. 1136-677X, Invierno 2016 pp 32-42. Magazin 24 41 42 Magazin 24 Rezesionen / Reseñas, Magazin 24, I.S.S.N. 1136-677X, Invierno 2016 pp 32-42. dos trabajos que se ocupan de cuestiones concretas de descripción gramatical aplicada a los fines de la traducción, el primero de los cuales, «En torno a la traducción de unidades fraseológicas», es el texto más antiguo de los escogidos para el volumen, pues data de 1983 (si bien la versión que ofrece en esta edición está ampliada y reelaborada e incluye bibliografía muy posterior): comienza con la determinación de lo que se van a considerar unidades fraseológicas junto con una somera clasificación (p. 221ss) que le sirve como punto de partida para considerar desde el punto de vista translatológico las posibilidades de equivalencia comunicativa que se van a dar entre fraseologismos de una lengua y las posibilidades de expresión de otra (p. 231) y varios tipos de dificultades de traducción enfocados desde la perspectiva lingüística (p. 233) así como algunos ejemplos de correspondencias en diversos grados (p. 235s). «Divergencias y congruencias en el léxico entre el español y el alemán. Los llamados falsos amigos del traductor» es un artículo muy breve pero muy denso que cierra el volumen. Aplica, eso sí, un concepto mucho más amplio de lo que han de considerarse falsos amigos que el que se suele emplear comúnmente: además de parejas de unidades léxicas con forma si-milar y diferente significado, la propuesta de Wot ja k ab arc a t am bién u ni - dades léxicas con significado común pero pequeñas divergencias formales o gramaticales, que además clasifica en detalle, primero con respecto a la forma (p. 239s) y después con respecto al contenido (241s). Finalmente propone algunas observaciones acerca de regularidades relacionadas con los falsos amigos formales y da algunos interesantes ejemplos de los que él denomina pseudofalsos amigos: extranjerismos que se atribuyen erróneamente también a la otra lengua. Indica amusante, brisante o hidrante (con la llamativa peculiaridad de que este último término a estas alturas ya se ha hecho usual en español con el significado de ‘boca de riego’). Metido en mi papel de advocatus diaboli, he de llamar la atención sobre algunas de las (mínimas) objeciones que se pueden hacer a la excelente factura del volumen, y quiero empezar resaltando un problema de maquetación que hubiera sido fácilmente salvable: el reducido tamaño de letra empleado en las notas. Hay algunas pocas erratas relacionadas con la homogenización de las citas bibliográficas, que he podido reconocer durante la lectura: por ejemplo, en p. 53 se indica erróneamente Wirnitzer (2007), que en realidad corresponde al título Marcelo Wirnitzer (2007) del listado bibliográfico; en p. 199 se remite a la obra Wotjak (2008), que no puede estar haciendo referencia a los títulos Wotjak (2008a) ni Wotjak (2008b), que son los que aparecen en la bibliografía. He hallado alguna pequeña errata de estilo, como las dos de la p. 141, que posiblemente son más bien dialectalismos debidos a algún revisor previo: «El trabajo de adaptación del mensaje fuente […] lo obliga al traductor [sic] a efectuar cambios» y «Tal trabajo de adaptación […] puede ser emprendido mejor por el traductor que no por un experto en la materia…». Finalmente hay un problema de revisión en el penúltimo párrafo de la p. 161, que es trascendental como cierre de uno de los capítulos -en mi opiniónmás importantes, y que lamentablemente no se puede descifrar. Como es obvio en una compilación de trabajos previos y de un largo periodo temporal, se dan a veces repeticiones de datos y comenta-rios: por ejemplo, la misma gráfica sobre potencial comunicativo de las unidades léxicas aparece en las pp. 39 y 78, pero con muy diferente aspecto - y algunas diferencias de contenido. También la cl asific ación de Ducrot de los tres niveles de sentido comunicativo se llega a citar hasta cuatro veces (pp. 26, 42, 128 y 152) y no es infrecuente que a lo largo de los capítulos se repitan los ejemplos y sus comentarios (p.ej. el de ¿Está abierta la ventana? en pp. 61, 85 y 114). Es claro que el volumen está concebido más para una lectura de capítulos que para una lectura «lineal» como la que quien suscribe estas líneas llevó a cabo y que no necesariamente es la única ni la mejor. El propósito del volumen ha sido plenamente alcanzado y la editora ha conseguido ofrecernos un reader que a los que no conozcan aún los trabajos de Gerd Wotjak les facilite acercarse a su figura y a los que ya lo conocen, profundizar en sus numerosas aportaciones. En la página web del IALT existe una lista (con fecha de 2012) que incluye la mayor parte de las publicaciones de Wotjak: son 11 monografías, 35 obras editadas y 267 artículos. La mera labor de escoger lo más representativo de entre tantas obras, ya es un mérito sobresaliente de la editora. Para acabar quiero recordar la última frase del prólogo de Catalina Jiménez, que, con conocimiento de causa, suscribo sin la menor reserva: no debemos permitir que se olvide que los orígenes de la Translatología se hallan principalmente anclados en los estudios sobre el lenguaje y la comunicación humana. Si algo queda muy claro tras la lectura de esta obra es que debemos tomarnos muy en serio el carácter interdisciplinar de los estudios translatológicos «lo cual implica no contentarse con un solo enfoque» (p. 145). Justo lo que Gerd Wotjak lleva demostrándonos ejemplarmente desde hace más o menos medio siglo. Juan Cuartero Otal Universidad Pablo de Olavide Rezesionen / Reseñas