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Nuevas conjeturas de toponimia zamorana

Riesco Chueca, Pascual

Abstract

Este artículo da continuación a otro anterior en que se acometía una revisión parcial de los topónimos mayores de la provincia de Zamora. Se pretende aquí basar las hipótesis en una contem- plación detenida de las fuentes documentales –no sólo de León y Zamora sino de otras provincias aledañas–, así como en la puesta en valor de la toponimia menor leonesa. Las aportaciones de la etnografía y la historia del paisaje son tenidas en cuenta para afianzar la semántica de las propues- tas o discutir su verosimilitud. Se presta especial consideración a las correspondencias léxicas o toponímicas en el occidente peninsular, incluidos Portugal y Galicia.

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© I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA Pascual Riesco Chueca universidad de sevilla RESUMEN Este artículo da continuación a otro anterior en que se acometía una revisión parcial de los topónimos mayores de la provincia de Zamora. Se pretende aquí basar las hipótesis en una contemplación detenida de las fuentes documentales –no sólo de León y Zamora sino de otras provincias aledañas–, así como en la puesta en valor de la toponimia menor leonesa. Las aportaciones de la etnografía y la historia del paisaje son tenidas en cuenta para afianzar la semántica de las propuestas o discutir su verosimilitud. Se presta especial consideración a las correspondencias léxicas o toponímicas en el occidente peninsular, incluidos Portugal y Galicia. NEW CONJECTURES ABOUT THE TOPONIMY OF ZAMORA (SPAIN) ABSTRACT This paper is a continuation of a previous one where a revision was made of the major toponyms in the Zamora province. The aim of the present study is to reinforce research by taking advantage of all available documental collections (including Leon, Zamora and other neighbouring provinces), as well as by insistent reference to minor place-names in the Leonese area. The contribution from the fields of ethnography and landscape history are taken into account, in order to reinforce the semantic aspects and reasonableness of each interpretation. Lexical and toponymic correspondances in the Western Iberian Peninsula, including Portugal and Galice, are carefully considered. FUENTES DOCUMENTALES. REPERTORIOS LÉXICOS Y COROGRÁFICOS [La fecha del documento citado es antepuesta a las siglas. La página se indica ocasionalmente, separada por una coma, tras las siglas. Las provincias más citadas se especifican con las abreviaturas, sin cursivas: Sca: Salamanca; Or: Orense; Cor: Coruña; Bu: Burgos; Pal: Palencia; Vlld: Valladolid; Po: Pontevedra; Bdj: Badajoz; Cc: Cáceres; Sev: Sevilla; As: Asturias; Rj: Rioja; Ptg: Portugal]. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 360 ACL: Fernández Catón, J. M.: Colección documental del archivo de la Catedral de León (775-1230), V (1109-1187), León, 1990. Fernández Catón, J. M.: Colección documental del archivo de la Catedral de León (775-1230), VI (1188-1230), León, 1991. Ruiz Asencio, J. M.: Colección documental del archivo de la Catedral de León (775-1230), III (986-1031), León, 1987. Ruiz Asencio, J. M.: Colección documental del archivo de la Catedral de León (7751230), IV (1032-1109), León, 1989. Sáez , C., Sáez Sánchez, E.: Colección documental del archivo de la Catedral de León (7751230), II (953-985), 1990, León. 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Rego de Survial do Couso, en San Xurxo de Piquin, Lugo. Sarmiento registró en 1745, en Rabanal del Camino, León, el nombre surbia para el heléboro o hierba ballestera, Veratrum album, planta de montaña con numerosas aplicaciones: «surbia y no burbia (como me dijeron en Orense). Llaman así en el Rabanal a una planta, que cuecen, y con ella lavan al ganado merino, etc. y que era lo que los pastores llaman vedegambre […] Apúrese que es vedegambre […], veratrum alba sin duda»19. Se comprueba la vigencia del vocablo, por ejemplo, en Mondoñedo y en los Ancares20. Nótese que surbia ‘Veratrum alba’ tiene vigencia apelativa actual en Sanabria y en Cabrera, donde Casado Lobato documenta xurbia con este valor. Mariano Losa21 dice de esta planta: «abundante en los altos valles de la cuenca del rio Segundera, por Rivadelago, donde es conocido con el nombre de ‘surbia’; busca por lo general terrenos húmedos y pingües, así como los bordes de las charcas turbosas, subiendo a más de 1500 m». Se ha usado para fines curativos. En el valle del Pas, Penny recoge surbia, ‘planta medicinal con que se cura la roña de las ovejas’. Su importancia económica se centraría en los usos pastoriles mencionados; consta además su uso para pescar, mediante inmersión en el agua, pues su veneno atonta a los peces; y para la caza y la guerra, embadurnando las flechas, como atestigua su nombre ballestera. En Cantabria pervive surbia ‘veneno’, que registra Pereda en su Sotileza. Sarmiento registra también su uso en las montañas de Burgos, surbia y osurbia: «la llevan a cargas los mesteros para lavar las ovejas cuando están morroñosas y llenas de gusarapos». La prótesis de aen Asurbial se explicará por influencia de un verbo *asurbiar ‘aplicar la surbia 17 García López, David, Boyano Andrés, Ricardo: Toponimia menor del noroeste de la provincia de Zamora: 2. San Ciprián de Senabria (con notas sobre el habla charra), Lletres Asturianes, 73, 2000, p. 23-40. 18 Fernández González, Ángel R.: Los Argüellos. Léxico rural y toponimia, Ed. del autor, Santander, 1966. 19 Sarmiento, Fray Martín: Catálogo de voces vulgares y en especial de voces gallegas de diferentes vegetables, en Pensado, J. L. (ed.), Universidad de Salamanca, 1986. 20 Crespo Pozo, José-Santiago: Nueva contribución a un vocabulario castellano-gallego: con indicación de fuentes e inclusión del gallego literario (galaico-portugués), La Región, 1972. Merino, Baltasar: Flora descriptiva e ilustrada de Galicia, Tipografía Galaica, 1909. 21 Losa España, T. Mariano (1949) Contribución al estudio de la flora y vegetación de la provincia de Zamora, C. 8. IC, Barcelona, 1949; p. 140. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 375 a las ovejas’22. Una cita antigua en Galicia, sin fecha, muestra la misma vocal protética adel topn. zamorano: «per aquam que decendit de fonte hominis que vacatur Azurbia» ¿léase vocatur? (TOX). Es descartable que en S. Ciprián de Asurvial perviva el nombre del serbal, Sorbus domestica, árbol para el cual Oria de Rueda et al.23. registran vernáculos similares en el castellano oriental: zurbal (Rioja Alta, Álava y comarca de Miranda de Ebro); surbial (Pancorbo y Bureba); zurbial (Foncea en La Rioja)24. En el área occidental, los nombres de esta especie, generalmente a partir de la base lat. sorbus LS ‘the true sorbor servicetree: Sorbus domestica, Linn.’, toman formas distintivas: silba, silbar o selbo (León y Zamora); sorbeira en Galicia y Portugal (numerosos topns. Solveira)25. Corominas es favorable a unificar etimológicamente la surbia ‘Veratrum’ con el grupo de árboles Sorbus, postulando para burgalés y cántabro surbia, osurbia un origen en el adj. sorbĔa, influido por un sintagma avis sorba ‘serbales de ave’ (DCECH, V, 219), si bien parece preferible, como se indica arriba, ver en la vocal inicial una simple prótesis de origen deverbal. Pero habría sido imposible la paronimia para dos especies que coexisten en el ambiente sanabrés, y cuyas aplicaciones son tan diferentes, una tóxica, otra comestible. Básandose en estas mismas razones, Malkiel (p. 445) pone en duda la conexión etimología de surbia con lat. sorbus en su reseña al libro de Casado Lobato sobre la Cabrera26. La Cernecina, citada por Madoz en Sayago (La Cernezina, CME), sin variantes en FLOR, y en CTG La Sernecina, del obispado y tierra de Zamora. La Sernazina, (Rept. 1483-1500 FFF). Si se tiene en cuenta la proximidad a una dehesa que Madoz registra como Serna y Varate, deh. Malillos y Pereruela (La Serna, 1401 LERA), se hace evidente que Cernecina es un mero diminutivo toponímico, esto es, no alude a una serna pequeña sino a un predio llamado Serna como su vecino, pero de menor importancia; a veces estos diminutivos surgen por escisión de una 22 Prótesis frecuentísima en verbos creados a partir de sustantivos: agrupar, amontonar, agravar, atormentar (Penny, 1998: 257). 23 Oria de Rueda Salgueiro, J.A.; Martínez de Azagra Paredes, A.; Álvarez Nieto, A.: Botánica forestal del género Sorbus en España, Investigación Agraria. Sistemas y Recursos Forestales, dic. 2006; p. 166-186. 24 Valsurbio (desp. Palencia), citado Val Surbio (ca. 1352 BEH) puede derivar de esta base. 25 Este término parece haberse extendido hacia el área leonesa, pues se cita un vadum de Sorveyra, límite del alfoz de Benavente, probablemente en La Carballeda (1181 BVT). Parece también referirse al serbal doméstico el topn. Ensorual (léase «en Sorual») cercano a Gradefes (1164 GRAD); La Sorual (1183 GRAD). Actualmente, un topn. menor Solbeira entre S. Blas y Viñas, en Aliste [Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009]. Una especie del mismo género y de hojas parecidas, Sorbus aucuparia, recibe en Sanabria y Carballeda nombres de otra raíz: (es)canzreixu, cancereixu, escanfrexu, cantresal, escanzrés (Oria de Rueda, Juan Andrés, Guía de árboles y arbustos de Castilla y León [fotogr., Justino Díez], Palencia, Cálamo, 2008). 26 Malkiel, Yakov: Lexical notes on the Western Leonese Dialect of La Cabrera Alta, Language, 25 (4), 1949. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 376 propiedad. La evolución s-c > c-c es un ejemplo de dilación consonántica, como cedazo > saetĀceu-; cereza < cĔrĂsia, zauce < sĂlicem (cecina, ceniza, cerveza y otros más). En cuanto al valor semántico de estos topns., se tratará del habitual serna ‘trozo selecto del terrazgo que se reservaba el señor para ser labrado a su beneficio por los vasallos’. Del mismo origen puede ser el topn. leonés Cerneja, documentado Serneia (1207 GRAD). Constan huellas antiguas del mismo término en forma diptongada, con y sin evolución de la sa interdental: La Sierna, paraje en Gema y junto a Corrales del Vino (1463 VALP; COE); la Sierna, en Venialbo, informe del obispo D. Suero de Zamora (sin fecha, ca. s. XIII TBZ). Actualmente es común: La Cierna es un paraje junto a Manganeses de la Polvorosa; Valdelasierna, en Cerecinos del Carrizal; la Sierna, en Piedrahíta de Castro, Pozoantiguo, Villardondiego. Ceadea, de tierra de Alcañices (MADOZ, CID), Zeadea en CME y FLOR, consta en el Censo de Tomás González, del s. XVI, como Cidadela (CTG). Es preferible la lectura Cidadeia, que facilita la etimología. Los castros y otros núcleos de habitación anteriores al poblamiento medieval han recibido reiteradamente denominaciones populares a partir del lat. cῙvĬtas, -Ātis > cibdad, cidad y derivados. En Ceadea existe actualmente un paraje, el Alto del Castro, donde se ha hallado cerámica común probablemente romana y molinos circulares (JMBT). La evolución desde çibdad > çidad27, por adición del diminutivo descendiente del lat. -icula > -eya, se explica como resultado del frecuente enmudecimiento de la semiconsonante en las hablas leonesas. El grupo [k’l] del dim. latino –iculum da en gran parte del leónes una fricativa mediopalatal [y]28, mientras que el castellano velariza /x/29 y el portg. y gallego palataliza en lateral [ll], [lh]30. Cabe proponer por tanto esta evolución desde la forma mencionada en CTG: Cidadeia > *Cidadea > Ciadea (por disimilación de la primera –d–) > Ceadea31. 27 Forma atestiguada con cierta frecuencia en el s. XVI. En Fernández de Oviedo, Gonzalo: Batallas y Quincuagenas, ed. J. B. de Avalle-Arce, Salamanca, 1989, se menciona «la çidad de Toro». 28 Que a veces se pierde por asimilación a la vocal anterior que lo precede. Este fenómeno se constata también en castellano para [y] procedente de g, d + yod: correa < corrigĬa, poleo < pŪlĔgĬu, sea < sedeam (Fradejas Rueda, 1997: 104). 29 Varias muestras de esta evolución (ojo, espejo, lenteja, bermejo, artejo) en Fradejas Rueda (1997: 112). 30 Numerosos ejemplos de esta forma dual de diminutivo –eya, -ea en el área leonesa, correspondiente al cast. –eja, pueden hallarse en Riesco Chueca, Pascual: Anotaciones toponímicas salmantinas, Salamanca, Revista de Estudios, Diputación de Salamanca, nº 53, 2006; pp. 185-264. Añádanse topns. como El Corteo ‘cortejo’ en Letrillas, Prado Conceo ‘concejo’, en Malillos; Peña Bermea ‘bermeja’ en Villar del Buey; Canaleos (< *canaliculos) en Montamarta. En S. Feliz de las Lavanderas (1856), León, el topn. menor La Vallea (ORDNZ, 327). 31 La forma Ciadea consta en un poder general que firmaron los pueblos dependientes de Alcañices, rubricado en Grisuela en 1815 [Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009]. Actualmente, en las aldeas portg. vecinas se oye Ceadeia [Hernández Rodríguez, José Alfredo, comunicación personal, 2008]. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 377 Abundan en el área los ejemplos de este tipo toponímico, generalmente asociado a yacimientos arqueológicos: Ciadella, al N de Rábano de Sanabria, no lejos de los parajes Testero Ciudad y Pico Ciudad [Picu a Ciudá]32 y Valleciudad, en Doney de la Requejada33; S. Miguel de Ciudadeja, desp. de Santibañez de Vidriales (MADOZ), que se corresponde con la antigua Sansueña o Petavonium (JMBT)34, Ciudadeya en el archivo medieval de Otero de las Dueñas35; Cidadelha, altozano sobre Vinhais (Ptg), Cidade y Cidadelha, repetido en Portugal; Cidadelhe, en Pinhel, con importantes hallazgos de ajuar, y varias localidades homónimas; Cidadelle, en Redondela, Po36; el cerro Ciudadeja, en tº de Navas de la Concepción (Sev), rico en restos arqueológicos; Illa civitatelia ad flumen Ibei, en el curso del rio Bibey, junto a Forellas, Salinellos (915 ASTQP); Cidadela, Cidadelia, Cidadila y Cidadella en el área de Sobrado de los Monjes (1160, 1190, 1232, 1355 SOBR). Una forma frecuente, con sufijación alternativa, es Cidadonha, un castro en Valpaços; Cigadonha, junto a Gestoso, Sendim (Barroso); Ciguadeña, en Pino de Oro37; Ciadueña, en Soria; Ciadoncha, Bu38. Otra sufijación, de carácter despectivo, en Cidadoura, Ptg (DTP, 191). Lanseros, en tierra de Sanabria (MADOZ, FLOR). Sin variantes destacables: Lansaros (CTG), Lanxeros, delimitación de Asturianos (1153? CAST), Lanseros (1152 cit. MPS), Lanseros (1158, 1223 AST; 1236 ASTXIII; 1233 LPSJ), Lampseros (1139, 1151, 1233 LPSJ), villa Lampseros (1139 LPSJ). Un perfecto homónimo es el medieval Lampseros (1091 cit. AST, enmendado sobre la lectura Lampreros), coincidente con Lampseyros, en la zona de Boeza, Bierzo (1170 EspSag; el mismo documento es registrado más tarde como Lamseros, cit. AST), Lanseros, corriente 32 García López y Boyano Andrés (2000: 36). 33 Compárese la evolución semántica del francés citadelle ‘fortaleza’, ital. cittadella. Son numerosos los descendientes topns. en Portugal de *civitaticula: Cidadelha (DOE, 413) se repite en el N. del país (atestiguaciones medievales Cidadelia (1258), Ciuitadelia (970), Ciuidadelia (1097)). En el área catalana, se repiten topns. del tipo Ciutadella, Ciutadilla (OC, III, 378). En OPN, 546 se mencionan variantes actuales de este tema: Ciradella, Siradella, Ciadella. 34 Coincidente probablemente con Ciudadeja, desp. S. XIV Alfoz Benavente (AVL). Otros ejemplos de este tipo topn. en DEP (II, 149). 35 A finales del s. X se menciona ipsa civitatelia de Batocas, en el entorno de Chaves, junto al Támega. Otro topn. antiguo es El monte de Cibdadeia, entre Puebla del Infante y Constantina (LMont, 117). 36 La vocal final –e fue atribuida a una pervivencia del locativo por Leite de Vasconcelos (DOE, 413), pero otros autores prefieren ver en ello un simple resultado del vocalismo romance (DTP, 191). 37 En Ciguadeña se constata un importante yacimiento arqueológico. Es una variante lexicalizada desde antiguo, *cidadonia ‘castro, poblado antiguo’, como muestra una mención de 1162 a una Cidadona Vedra de Susana, en el área de Torre de Moncorvo. Es decir, ‘poblado viejo de arriba’, que no deberá entenderse, como sugiere Machado, como femenino antiguo de cidadão ‘ciudadano’ (DOE, 413), sino derivación mediante sufijo –oneus, -onius, como explica Silveira (RL, XXIV, 214), quien muestra numerosos ejemplos topns. del mismo desarrollo. La –g– antihiática de Cigadonha, Ciguadeña es indicio de una caída anterior de la –dinicial, por disimilación, como en Ceadea. La misma caída se observa en Ciadueña. 38 Documentada como Cibtadonia (988) y Cidadoncha (1209) en Martínez Díez (1987), donde se compara el sufijo –onica o –onga al que está presente en Montuenga. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 378 del Sil (1034 cit. AST). La inserción de –p– parece cultismo gráfico, como en Dompnus < Dominus, o en sompnium (1049 ACL). Es sugestiva la derivación desde nalsa, nasa, ‘aparejo de pesca’ < lat. nassa LS «nassa est piscatorii vasi genus, quo, cum intravit piscis, exire non potest». La forma leonesa nalsa presenta una anómala l epentética, que asombra a Corominas (DCECH, IV, 214). La comparación con el cat. nansa ‘id’, producto de una propagación de la nasalidad (DECat, V, 876), puede hacer pensar en nalsa como variante disimilada desde un primitivo nansa, pero no es verosímil tal acumulación de alteraciones. Corominas sugiere un cruce nassa x balsa, pensando en el apelativo general balsa ‘depresión que se llena de agua’. Parece preferible postular un cruce con otra acepción, específica de la actual provincia leonesa, balsa ‘sauce arbustivo, que no tiene tronco, cuyas ramas salen directamente del suelo formando un pie o cepa’39. Es precisamente este tipo de sauces o mimbreras (Salix viminalis, S. alba) el usado para hacer las nasas de mimbre, que debían de ser comunes antiguamente. Compárese la doble semántica de barda, que se aplica en área leonesa tanto al matorral de roble como a una armadija de pesca, citada en las Ordenanzas de Zamora: «qualquier que en el rio tuviere barda o bardas, o pescare con ellas»40. Fernández Duro (1893) incluye esta voz en el vocabulario zamorano: ‘Nalsa, nasa, aparato de mimbres para la pesca’. Topónimos menores: junto al Tormes, al pie de la presa de Almendra, un paraje de Las Nalsas; Desagüe de Nasinos, Cubo de Benavente41. En el lado portugués, junto al río Manzanas, un paraje Nassinha. En tierra de Miranda, La Nalsa, en Angueira, strada de l Naso, en Constantim; Malhada de l Naso, en Zenízio (FERR); La Nasa, Bahíllo, Pal. El origen de Lanseros estaría pues en la metátesis de *nalseros, debiendo entenderse el sufijo como referencia locativa y abundancial: tramo de río o arroyo donde se fijan las nasas. Madoz señala, entre las producciones de nuestro Lanseros, la pesca de truchas, anguilas y otros peces, en el inmediato río Anta. La influencia de los monasterios en las pesquerías fluviales de la Galicia medieval es mostrada por Carrillo Boutureira, quien ofrece abundantes testimonios de la voz naseiro42 39 Morala Rodríguez, José R.: La toponimia de una zona del Esla: Palanquinos, Campo y Villavidel. CEMI. Universidad de León, León, 1984; Millán Urdiales, José: El habla de Villacidayo (León), Anejo Boletín de la RAE, Madrid, 1966. Una especie de distribución meridional en la Península, Salix pedicellata, también recibe el nombre vernáculo balsa, balsero. 40 Del Canto de la Fuente, Carlos, Carbajo Martín, Victoriano-Antonio, Moreta Velayos, Salustiano: Ordenanzas Municipales de Zamora, siglos XV y XVI, Dipt. de Zamora, 1991. 41 La forma palatalizada ñalsa es registrada como apelativo en Galende. Un topn. menor La Ñalsa, junto al río Tera, en Codesal [Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009]. 42 Carrillo Boutureira, Francisco José (1999) La actividad pesquera en la Galicia de los ss. IX-XIII, a través de la diplomática medieval y la toponimia actual, Anuario brigantino, 22; p. 105-134. Una detenida descripción de la etnografía de los © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 379 Otros ejemplos de la toponimia menor pueden avalar la difusión de este tipo: Los Lanseros, en Milles de la Polvorosa, junto al río Tera; Los Llanseros, en 1586, Morales de Toro43; Los Nanseros, en San Miguel de la Ribera; Arroyo de Nanseros y paraje de Nanserinos, en Manzanal del Barco, junto a la confluencia de Esla y Aliste; Lanseras en San Pedro Bercianos, León, cercano a un paraje llamado Enguilar, probablemente alusivo a la captura de anguilas con nasa; por otra parte, quizás pertenecen a esta serie Lanceros, junto a Otero de Bodas, y Vallanseros, arroyo al S de Calzadilla de Tera; el DOE (p. 1060) cita en Ponte de Lima y Póvoa de Lanhoso sendos topns. Nasseiros. También será del mismo origen Naseiro, en Viveiro, Lugo, en contra de la interpretación de Piel como antropn. desde un Nazarius44. Con arreglo a la hipótesis nassa x balsa > nalsa, los topns. menores Nalseros, Nanseros pueden hacer referencia tanto al lugar de instalación de las nasas, en la corriente fluvial, como al lugar de recolección de varas de mimbre para su confección. Es bien conocida la rentabilidad de las pesquerías fluviales en los ríos de la meseta; de ahí nas(s)ario ‘lugar del río donde se colocan las nasas’ (LHP, 410). Un paraje de Nassarios (ca. 1151 CAAV), es identificado por López Sangil con unos Nassarios en 1117 sobre el río Eume45. El topn. menor Chao de Naseiros, en Mumão de Abaixo46 es interpretado por Bello Garnelo, con arreglo a lo anterior, como ‘lugar acotado por ciertos monasterios para colocar sus nasas’. Próximo al Esla, se alude en el s. X un paraje «ubi sunt pescarias» (907 DiplA). Finalmente, es de gran interés esta cita, justamente bajo el Puente de Alcántara, en el Tajo: «in rivum cum nassario de lampredis de sub ponte» (1166 LPSJ). Coomonte o Comonte (MADOZ), de la jurisdicción de Alija de los Melones (FLOR), figura con esta doble lección en CTG, ADM y otros docs. del s. XV y posteriores: Comonte (1482 CIST; 1429 SPR). Atestiguaciones reveladoras: Quomonte, paraje de viñas en Morales del Rey (tumbo viejo SPM), Coomonte, Coamonte (1448 SEN), Coomonte, Coamonte (1269 SEN), Coyamonte (1294 SEN). Una forma divergente es Caumonte (1253 CRRZ). Otras citas antiguas, aparejos de pesca fluvial en el N de Portugal, con referencia a los nasseiros, en Soeiro, Teresa: A pesca fluvial no baixo Tâmega e Douro, en Antropoloxía mariñeira, ed. J. Filgueira Valverde, F. Calo Lourido, A. Fraguas y Fraguas, Consello da Cultura Galega, 1998. Es concepto ya registrado por Leite de Vasconcelos como sinónimo de cañal: «Do concelho de Baião para baixo dão a estes canais ou caneiros o nome de nasseiros». En la costa gallega, naseiro es nombre de oficio: el pescador con nasa. 43 Gutiérrez Gallego, Teófilo: Morales de Toro, Gráf. Cervantes, Salamanca, 1987; p. 128. 44 Piel, Joseph Maria: Lateinisches Namengut in portugiesischen und galizischen Orstnamen, VKR 10, Hamburg, 1937; p. 56. 45 López Sangil, José Luis: Un nuevo documento de 1117 del monasterio de Caaveiro, Cátedra, nº 3, 1996; p. 63-77. Existen, por otra parte, abundantes testimonios de la voz nassário en Portugal. En 946: «cum suas piscarias et suos nassarios et rezalius» (DEP, IV, 196). 46 Bello Garnelo, F.: La toponimia de la zona arqueológica de Las Médulas (León), Univ. de León, 2001; p. 348. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 380 transparentes: Coamonte [çerca Alixa] (1224, 1308 SEN, 1331 SEN), Çauda Monte (1230 SEN), villa quae cauda mortis dicitur (léase montis) (1188 SEN), Coamonte et Redelga (1183 SMO); Dominici de Coamont (ca. 1200 MOR). Sin transcripción: 1158, 1160, 1406, 1477 cit. AST; 1438 cit. SEN. Parece existir otro topn. Caumonte en Campoo. Cabe proponer su origen en un sintagma romance *coda (de) monte, en evolución paralela con su étimo latino cauda montis, también cŌda montis. El caso es interesante dadas las dudas que rodean a la filiación del cast. cola desde el lat. cŌda, y la ausencia de herederos directos de cauda, coda en el castellano antiguo (no así en catalán, donde abundan testimonios de coa); cola tal vez existía ya en el lat. vulgar (DCECH, II, 131; DECat, II, 1074). El relieve del pueblo es concorde con esta hipótesis: el caserío está ubicado en un minúsculo contrafuerte que sobresale de una loma principal, La Devesa. Puede por ello pensarse en una metáfora topográfica: la cola o rabo del monte, el apéndice distal de una cordillera, sobre el que se asienta el pueblo. Si la derivación es por vía romance habrá habido haplología *Codademonte > *Codamonte > Coamonte, asistida por la frecuente omisión del nexo de en sintagmas toponímicos. Pero esta evolución es improbable, pues tendría que haberse producido antes de la generalización de cola, que domina abrumadoramente desde los orígenes del idioma. Por ello no es descartable, dada la antigüedad de las citas, una derivación directa desde el latino cauda montis. La caída de –d– intervocálica en situación pretónica o proclítica, seguida por asimilación de las vocales en contacto, es frecuente: en Lugo, Baamorto < Uado Mortuo (1195 OLANO), topn. gallg. y portg. Bosende, Bouzende, Bousende < villa Badosindi (998), donde la caída de la –d– ha generado un diptongo secundario –au–47; en Portugal el ant. Uado Bono (s. XII) es documentado Vaoboo en 1220 y más tarde Valbom (ETP, I, 269). En Cantabria, Boo < Vadum48. Se registran al menos dos homónimos del topn. zamorano. Según el CME, existe un despoblado en León, Comontes del Rey, situado entre Bustillo y La Mata del Páramo. Por otra parte, al N de Valdespino-Cerón, Madoz menciona una dehesa de Comontes, que es registrada en donaciones del s. XI y XII como Qodamotes, Codamontes o Caudamontes (CEA, 442; 1025 SHG; 1055, 1097, 1145 ACL; 1099 AlfVI), Kolamontes (1063 ACL), Coamontes [citado con Valverde y Marín] (1191 GRAD), evidentes confirmaciones del étimo propuesto49. Por otra parte, no escasean 47 Piel, Joseph-Maria: Neue Beiträge zur galicisch-westgotischen Toponomastik, en Sprache und Geschichte, Festschrift für Harri Meier zum 65. Geburtstag. Wilhelm Fink, Munich, 1971; pp. 373-401. 48 González Rodríguez, Alberto: Diccionario Etimológico de la Toponimia Mayor de Cantabria, Santander, 1999; p. 390. 49 Carrera de la Red (CEA, 442) propone un valor fitonímico, con la acepción ‘tocón, tronco de árbol’, para cauda; se basa en una voz afín, caudex, -Ĭcis (ortografiado más habitualmente cŌdex), que LS explica como voz rara con el valor ‘the trunk of a © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 381 fórmulas sintácticas similares en toponimia: Per kabu monte (1006 OTER), per kabu serra (1019 OTER). Son comunes tales metáforas biomórficas: Nasum Serre (nariz de sierra) (1089 SHG), Teso de la Nariz, Bóveda de Toro y Villanueva del Puente; radice de Monte (1015 ACL), Cabo Monte (1258 VEZ). La Rabera de la Sierra es topn. menor en 1710, Gallegos de Solmirón, Sca50. Una metáfora similar, preferiblemente desde collis ‘montículo’ (fundido con collum ‘cuello’, metonímicamente ‘collado’) o de cauda, debe de haber ocasionado el topn. extremeño Calamonte, documentado en LMont (1350): «La sierra de Colomonte la mayor es buen monte de puerco en invierno, é en tiempo de panes […] é es el armada al pie del lomo de Colomonte»51. Roales (MADOZ, CME) en tierra del Pan (FLOR, CTG y Rept. 1483-1500 FFF). Se impone el cotejo con otros topns.: Roales de Campos (Vlld)52, Ruyales del Páramo y R. del Agua (Bu), así como desp. Royales de la Cantera y Ruyales en la misma provincia53, Rubiales, deh. y monte de encinas en Fuentes de Ropel (MADOZ, COE)54, Rubiales, desp. en la Armuña (Sca), Los Royales (tº de Soria) y muchos otros55. En gran parte de éstos, puede postularse una mera referencia cromática: derivaciones romances del lat. rŬbĔus (también rŎbeus y rŎbus) ‘rojo, rojizo’, donde se expresa generalmente la coloración del terreno, con gran proporción de óxidos de hierro56. Es el caso de los suelos ferruginosos, que se tree, the stock, stem’ y declara de etimología incierta, poniendo en duda su conexión con cauda. Es poco verosímil que un uso tan aislado, sin correspondencias seguras, y de semántica forzada ‘tocón del monte’, pueda aplicarse a los topns. Coomonte(s). 50 Jiménez Jiménez, Bernardino: Gallegos de Solmirón. Datos para su historia, Salamanca, 1998; p. 162. 51 Citado por F. Fita, Excursiones epigráficas, quien a su vez remite a Moreno de Vargas, quien propone como étimo un lat. collo montis ‘collado del monte’. Es descartable, a juzgar por los testimonios antiguos, una pervivencia de la base prerromana cala, postulada por Pidal; ni del árabe qálca ‘castillo’. 52 Carrera de la Red recoge para Roales de Campos las formas Royales (1076) y Roiales (1116). En la documentación de Astorga figura esta localidad, cercana al río Cea, como Puebla de Roales (1017 AST) y Roales (1260 AST). Más antigua, una cita Uilla Rogiales (1076 ACL). Roiales, paraje en Valoria la Buena (Vlld), según el CME, es interpretado como derivado de arroyo en Sanz Alonso (1997). La misma propuesta en CEA (425) para Roales de Campos. Parece improbable esta hipótesis. Es cierto que la documentación de Sto Toribio de Liébana registra arroyal con el valor ‘corriente fluvial’ (1343, 1377, 1467 LIEB), y en Sahagún, illo arroal qui uenit de Reint (1153 SHG), pero son usos aislados y tardíos. No se explicaría, por otra parte, la sistemática ausencia de la ainicial en la documentación antigua de esta serie. 53 Ruyales del Páramo es en 1207 Rubiales. Ruyales del Agua consta como Ruyales en el Becerro de las behetrías de Castilla (1352), Ruuiales en 1318. El desp. Royales de la Cantera, en Cuevas de S. Clemente, es en 1218 Ruviales. Ruyales, en Barrios de Bureba, es en 1011 Ruuiales (Martínez Díaz, 1987). Sanz Alonso (1997) recoge varios topns. menores en la provincia de Vlld, El Ruyal, El Ruyero, colectivos de rŬbĔus, aunque en algún caso plantea la duda sobre la posible referencia al cultivo de la planta tintorera rubia. 54 Coincide con Roviales, lugar con una sola parroquia, fines XIII, arciprestazgo de Fuentes de Ropel (PMS). 55 Carracedo Arroyo: Eleuterio, Toponimia de la tierra de Soria, Diputación Provincial de Soria, 1996; p. 118. No escasean los topn. menores. Roales, arroyo de Fuentesauco (MADOZ). En Villaescusa, un Teso Roales. En Algodre, Los Ruales. En Gallegos del Pan, El Rual. Con otra sufijación, Los Royuelos, Zoares del Páramo. Rubiales, junto a Cañizal. Una viña llamada El Roalino (1310 cit. AST). Los Ruales, Villotilla, Pal. En la comarca de los Oteros (León), Valderrual, El Roal, que son explicados a partir de lat. rubeus (Morala Rodríguez, José R.: Toponimia de la comarca de Los Oteros (León), Dip. Provincial de León, 1989). 56 La ausencia de derivados romances del lat. rŬbĔus ‘propio de la zarza’ permite descartar este origen. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 382 desarrollan en climas cálidos con estación seca muy marcada, como el suelo rojo mediterráneo: teso de Pico Royo, en Valdefinjas. Es uno de los raros casos en que /b/ + [j] palataliza, como en fŎvĔa > foya, habeam > aya (medieval); rŬbĔu > royo (aragonés); la solución habitual en castellano es la conservación (novio, lluvia, rubio)57. El mismo proceso de enmudecimiento de la [y] intervocálica de Roales se intuye en un apellido del monasterio de Carrizo en León, Domingo Roo (1262 CRRZ) y Iohan Roo (1224 CRRZ) donde Roo es una variante gráfica y posiblemente fonética de Roio, Royo ‘rojizo [de piel o pelo]’. Del mismo étimo latino, pero con conservación del grupo, es el frecuente formante rubio en compuestos toponímicos: Villarrubia, Monterrubio, Lagunas Rubias y tantos otros; en ellos ha de entenderse un valor cromático ‘rojizo’ que no es el actualmente asignado a rubio. Una variante intermedia entre royo y rubio, ruyo, aparece en el cast. medieval (DCECH, V, 80). La aplicación al terreno de derivados de rŬbĔus es muy común: en Cataluña, el término dialectal roger ‘piedra rojiza de la que se hacen muelas de molino’ (DECat, voz roig) es del mismo origen58. El adjetivo rubial, royal, roal ‘rojizo’ tuvo cierta vigencia: illa castanaria ruuial (1025 CLNV; LHP, 562). Abundantes ejemplos de derivados de rŬbĔus en la toponimia del área gallega59. Del mismo origen es el actual teso de Monruelo (852 m), en El Piñero. La documentación antigua registra las formas: teso Monruelo (COE), otero de Monrrol, otero de Morrol, teso de Monrrol (VALP, 1463). Debe pensarse en una forma medieval Mon(t) Rubeolu > Mon Roiolo, con ocasionales apócopes de la vocal final, prevaleciendo finalmente la diptongación, como en El Terruelo, junto a Escuadro < *Oter Roiolo60. Es frecuente el calificativo cromático en formas del relieve: (El) Tarroyo, S. Esteban del Molar y Villalube; el Terroyo, Bercianos de Vidriales; alto de Terroyo, Mellanes: todos derivan de Oter(o) Royo. Si leemos Outerium Roium (en vez de Rotum) en la mención de uno de los límites del coto monástico de Santa María de Nogales (1205 SEN), puede identificarse con el actual El Torroyo, al S de Castrocalbón. En alguno de los topns. Rubiales, Roales, sin embargo, cabría pensar, siguiendo a Piel,61 en que perviva el valor, sin duda inhabitual, que atribuye el Dicc. de 57 Fradejas Rueda (1997: 104-105). 58 El topn. mirandés Penarroias deberá ser considerado leonesismo: Peña Roya, en Mayalde y Villageriz. 59 Navaza Blanco, Gonzalo: Fitotoponimia galega, Fund. Pedro Barrié de la Maza, Coruña, 2006; p. 480-. 60 Con evolución castellana, compárese Turrubuelo, en Segovia < Oter Ruviolo (1247 SEG). En Amusquillo (Vlld), un topn. Torrubio (Sanz Alonso, 1997). 61 Piel, Joseph Maria: Beiträge zur spanischen und portugiesischen Phytotoponomastik II, en Festschrift Walther von Wartburg zum 80. Geburtstag, Max Niemeyer Verlag, Tübingen, 1968; p. 187. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 383 Autoridades (1734) a la voz rubial: ‘campo o tierra donde sale, se siembra o se coge la rubia. Lat. rubiarium’. Ha de entenderse con ello la producción de Rubia peregrina, planta usada para fabricar tintes. Madoz menciona molinos o tahonas de rubia en la provincia de Zamora y, sobre todo, en Valladolid. Ponz, en su Viage de España, encuentra en Cuéllar un molino de rubia, y alude a su producción en Mojados, Portillo y otras partes. Sin embargo, parece dar a entender que es cultivo nuevo, de poco arraigo antiguo, cuyo comercio y producción fue fomentado por la Real Junta de Comercio y Moneda a partir de 173462. Por lo tanto, sólo de forma excepcional será éste el origen de la serie Rubiales/Roales, siendo la abrumadora mayoría de los casos simples alusiones al color del terreno, como indica asimismo el propio Dicc. de Autoridades (1734) en esta otra acepción, sin duda dominante, de rubial: «se llama también al territorio, o terreno que es de color rubio. Lat. ager rŬbĔus». En Almería vive como sustantivo, rubial ‘tierra de color rojizo intenso’ (DCECH, voz rubio); sinónimo, con otra sufijación, es el término rubiera. Muy distinto a pesar de la aparente conexión es el origen del nombre Roelos, que Madoz, FLOR y CTG dan como pueblo de Sayago. En documentos del s. XV consta Ruelos (Rept. 1483-1500 FFF; 1422 LERA): un fray Bartolome de Ruelos (1492 VALP). Todavía es Ruelos en CME. Ya la documentación medieval muestra una forma evocadora: Oriolos, citado con Carvellino y Estacas (1176 LERA); Orriolos, Carvallino y Estacas (1176 TNZ); significativamente Huruelos, junto a Fermoselle (1269 TBZ): sin duda es éste el Orriolos, desp. S. XIV obispado de Zamora, que AVL no localiza; el vecino lugar de Carbellino consta como Calvellino de Orruelos (1481 LERA)63. La interpretación toponímica es ofrecida por Amadeu Ferreira, al estudiar un topn. gemelo en la otra orilla del Duero (FERR). En efecto, en el concejo de Mogadouro se encuentra el pueblo de Urrós (forma portuguesa)64 o Ruolos (forma mirandesa, acorde con el gentilicio roleses). Como señala el autor, siguiendo a Silveira (RL, XXXIII, 247), las formas antiguas del topn., Urrolus (1258) y Hurroos (1319), remiten al lat. horrĔum LS ‘a storehouse; esp. for preserving grain, a barn, granary, magazine’. El diminutivo horrĔŎlum ‘a small barn or granary’, ya se registra en los clásicos (LS), Val. Max. 7, 1 fin. 62 En el área catalana, los topns. Rojals, Roials (1300), Rubials (1170) son interpretados por Coromines como ‘designant una estesa de terra rogenca’ (OC, VI, 423), rechazando decididamente la conexión con la planta tintórea. Plantea sin embargo la posibilidad de que algunos aludan a bosques de pinos royos (pins rojals); en cualquier caso, el origen está en roig < rŬbĔus. En Galicia, se manifiesta este tipo en la forma Ruibal, Ruibás, Rubiás. Una antigua villa de Ruivales cerca de Celanova (1074 CLNV). En Portugal, se prolonga como serie de topns. Ruivais, Ruival ‘em alusão à cor dos terrenos’ (DOE, 1284), aunque algunos ejemplos nasalizados Ruivães pueden remitir a un antropn. *Rubianus (DTP, 522). 63 La evolución del diptongo Orriolos > [O]rruelos es comparable a la de Varriolo (1195 CPOO; diminutivo de Barrio) > Barruelo [de Santullán]. 64 Se oye ocasionalmente en Aliste la forma Elrós para este pueblo portg., probablemente por interpretación del topn. como U (O) Rós, con artículo [Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009]. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 390 vessel for holding oil, unguents, salt, etc.’87– como a la convexidad –caparazón, casca–. Debe tenerse en cuenta esta dualidad en la interpretación toponímica88. En el área leonesa perviven usos apelativos que reflejan esta doble semántica. En Ancares, conca ‘cuenco’; en el Bierzo, cunca ‘plato de madera; escudilla’ (DLeon). Amadeu Ferreira recoge en tierra de Miranda do Douro nombres de la tortuga alusivos a su caparazón («em Augas Bibas, mesmo al lhado, nun úsan essa palabra, mas sapo cunqueiro, anquanto an Sendin dízen sapo concho», FERR). En Sanabria y otras áreas leonesas, circula concho ‘nuez’ (DLeon). En síntesis: habitualmente se ha sostenido que las aplicaciones toponímicas de concha, conca aluden a depresiones del terreno comparables a una escudilla. Puede ser así en parte de los casos, pero en otros la referencia es exactamente la opuesta. Así en el topn. Conchas de Ebro que Miñano describe así: «dos grandes y escarpados peñascos de España, por medio de los cuales sale este rio a las llanuras de la Rioja». Julia Miranda (TopEsla, 62), al analizar el topn. Las Conjas de Huelde < lat. conchŬla, se inclina por la metáfora convexa: «dos gigantescas rocas que flanquean el cauce del río Esla»; y repite el mismo argumento para Las Conjas, en el río Cea, Prioro; así como en Las Conchas de Haro sobre el Ebro. Igualmente, la población cántabra de Pie de Concha deberá su nombre a estar asentada bajo una roca de forma de concha o de caparazón89. Ya en 913 se menciona una casa de molino cerca de Lantarón (Álava) «so illa conca»90: imposible sería que una casa estuviera ubicada por debajo (sub > so) de una depresión; ha de tratarse, pues, de una roca de aspecto de cascarón o caparazón91. La Cunca, una peña en lo alto de una sierra (1.059 m) sobre Folgoso de la Carballeda. El despeñadero de As Conchas o Cunchas en el río Limia (Galicia)92 puede deber su nombre tanto a las 87 Rato registra en Asturias conca ‘hondonada que resulta en el centro de una montaña o entre dos o más y que tiene la forma circular’ (Rato, Apolinar de y Rato, Ramón de: Diccionario bable, ed. Planeta, Nueva edición, 1979). En función adjetiva, el topn. El Prao Recuenco (en Carande, TopEsla, 60). 88 González Rodríguez (1999: 133) ofrece para los topns. Concha en Cantabria tres valores: (1) concavidad, aplicable a ensenadas y playas en herradura; (2) «uso oronímico referido a picos o montañas por su forma o por el afloramiento de piedra»; (3) camino empedrado. Esta última acepción, por la que se inclina en el caso de Pie de Concha, es comprobada localmente. Aun así, parece escasamente generalizable tal valor. 89 González Rodríguez (1999: 135) explica a propósito de ello la existencia de tres topns. relativos: Pie de Concha, Mediaconcha y Somaconcha, que aludirían a la posición con respecto a un camino empedrado que asciende a la montaña. Deja sin embargo abierta la posibilidad de que la referencia sea, como aquí postulamos, a la propia montaña, contemplada como concha. Análogamente en la Roca de Cunco de Ribagorza. 90 Donación de villas y propiedades de Lantarón a Santa María de Quijera (CSM). 91 Moncarapacho, monte en Olhão (Ptg), es interpretado análogamente por Machado como ‘monte del carapacho’, esto es, ‘caparazón, cascarón’, por su forma; como indicó Fernandes Mascarenhas, la sierra, en su cara orientada al mar, tiene forma de caparazón, hecho sabido desde antiguo por los navegantes, que la usaban de referencia. Carapacho, en Salamanca y Extremadura es un recipiente de corcho en forma de escudilla, para beber (DOE, 1011). 92 Cabeza Quiles lo pone en relación con concha ‘depresión en forma de cuenco’ (Cabeza Quiles, Fernando: Os nomes de lugar. Topónimos de Galicia: a súa orixe e o seu significado, Eds. Xerais de Galicia, Vigo, 1992; p. 158). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 391 rocas circundantes como a las cárcavas hechas por erosión hidráulica en la roca. En el caso de nuestro topn. zamorano, ¿alude Conquilla a alguna peña salediza cercana al pueblo? Grijalba de Vidriales (MADOZ, FLOR, CTG, 1502 Nogales CIST), Grijalba de Val de Vidriales (1447 SEN), Grijalva (1412, 1427 cit. AST), es citada, sin transcripción, desde al menos 921 (MPS). Es topn. repetido y de interpretación sobradamente conocida (Ecclesia Alba: TMZ, 108)93, como atestigua copiosa documentación medieval en los homónimos castellanos y leoneses: Grijalba (Bu; también un pago en Valoria la Buena, Vlld), S. Julián de Grijalba (Cor). Si se trae aquí a colación es para ponerlo en paralelo con otros topns. de la misma base: Guisatecha (León) < ecclesia tecta94, Iglesiarrubia (Burgos) < Ecclesia rubea (1054), Iglesiapinta (Burgos)95. Estos tres casos muestran un calificativo que debe de expresar calidades dominantes en el aspecto de las respectivas iglesias: rubia en el sentido antiguo ‘rojiza’; pinta, como participio fuerte de lat. pingere, picta ‘pintada; moteada’. En Guisatecha, la presencia de un techado con tejas o losas en un contexto constructivo donde predominaría de forma casi absoluta la cubierta vegetal con paja larga de centeno (teito de cuelmo), como ocurría hasta bien mediado el pasado siglo. Por otra parte, Grisuela, del partido de Alcañices (CID, FLOR, CTG, ADM), citada como Grisuela de Alba de Aliste (1704 GRAD), pertenece a un tipo también reiterado (TMZ, 108)96 (Grisuela, en Cidueña, Soria; Grisuela del Páramo, León), también con aféresis de la vocal inicial, pero en este caso sin palatalización de la s. La documentación del Grisuela leonés como Iglesiola (1261, 1342 FLeon) hace evidente el origen en un lat. ecclĒsĬŎla dim. ecclesia, LS ‘a small church’97. Es interesante remitir a la tesis expuesta por Juan Flores98, 93 Se trata de uno de los raros ejemplos en que palataliza la s seguida de yod, fenómeno más frecuente en portugués: bĀsĬu > beijo, cĀsĔu > queijo (Fradejas Rueda, 1997: 105). Ya Leite de Vasconcelos señaló casos de palatalización de s sordo entre dos vocales anteriores (bexiga, dialectal dixe, inxinar ‘ensinar’). Para éstos y otros derivados (p.e. Grijota < ecclesia alta), cf. Moralejo Lasso, Abelardo: Toponimia gallega y leonesa, Santiago de Compostela, 1977; p. 296; BDTE, 179. 94 Sánchez Badiola, Juan José: De toponimia leonesa, Argutorio, Asociación Cultural «Monte Irago», 13, 2004; p. 45-51. 95 Documentadas Ecclesia Picta (1152) y Ecclesia Rubia (1054) (Martínez Díez, 1987). 96 Al que cabe añadir el topn. menor La Grijuela, en Formariz y Malva (Cortés Vázquez, Luis (1989): Muestra de la toponimia menor zamorana, Homenaje a D. Antonio Llorente, Borrego Nieto, J.; Gómez Asencio, J.J. y Santos Río, L. (eds.), Universidad de Salamanca, págs. 221-230). 97 Ya debía existir la forma actual: en 1258 CRRZ consta como Grisuela. El topn. se repite en León: Grisuela del Páramo, documentado Egrisola (1151 CRBJ), Eglisola de los Paramos (1177 CRBJ). Nótese la forma medieval “ela egrisia de Leon seyendo uagada” (1237 CRBJ). 98 Flores García, Juan: Introducción al estudio del nombre Arguijuela (2ª parte), una nueva teoría. Revista Zancolí, Mayo 2005, Almonaster la Real (Huelva); p. 24 -33. Véase también en Sánchez Salor, Eustaquio: Extremadura y los nombres de sus lugares. Boletín de la Real Academia de Extremadura de las Letras y de las Artes, X, 1999, Cáceres; p. 136-140. Parece tener valor diferenciador este diminutivo en la relación de iglesias riojanas «ecclesia Sancte Marie de Cannas et Sancte Marie de Sororibus, ecclesiola Sancti Emiliani de Alesanco, ecclesia Sancti Tirsi de Canniellas», incluida en una sentencia del abad de Silos, de 1246. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 392 para quien en este tipo toponímico puede estarse aludiendo a las pequeñas iglesias y oratorios de época paleocristiana y visigótica. También en la topn. menor: La Mata de la Grisuela, en Turienzo de los Caballeros, León. En ella fue encontrado material epigráfico romano99. La forma portuguesa correspondiente a Grisuela es el abundantísimo topn. Grijó, gallg. Grixó, Grixoa100, Eirexúa, que ya EspSag, XXI, p. 72, y el Elucidario de Viterbo hacen derivar de ecclĒsĬŎla. Otra forma extendida en el occidente castellano es Herguijuela y Arguijuela, para algunos de cuyos representantes Flores muestra indicios de haber existido localmente culto cristiano pre-medieval. La Verdenosa, ligada a Redelga, como dos barrios de un mismo pueblo (MADOZ), figura en Miñano como Berdeñosa y Redelga; en FLOR, como Verdeñosa (separadamente, Redelga), del partido de Benavente. La Verdenosa (1331 SEN, 1428 AHN), carrera de Uerdenosa, paraje en Morales del Rey (tumbo viejo SPM). CME dice de ambas poblaciones: «una y otra conponen un mismo yndivisible ayuntamiento». Se fundieron posteriormente formando Santa Maria de la Vega. Laberdenos, prov. tierras Conde de Benavente en CTG; La Verdenos en ADM: son muestras tempranas del actual uso con artículo. Documentos anteriores remiten reiteradamente a Verdenosa, pero la referencia es indirecta por falta de transcripción (955, 992, 996, 1015-1158 AST). En EspSag, tomo XVI, p. 161 se menciona la donación de una heredad (996) en Verdenosa sobre el arroyo Aria (es decir, el río Eria); en 1049, otra referencia, esta vez al Castro de Verdenosa. Es significativa la forma Ueruenosa (1224 SEN), que se ve confirmada en un documento de donación al monasterio de San Pedro de Montes: concilium de Vervenosa y Redelga (1194 SPM); enna carrera de Ueruenosa, paraje de viñas en Morales del Rey (tumbo viejo SPM). Sobreviven en el tº municipal el topn. Sierra Verdenosa, y un paraje de Sorredelga (< sub Redelga). En la evolución del topn. zamorano Vermenosa > Ueruenosa > Verdenosa habrá intervenido, en primer lugar, una habitual confusión de labiales, seguida de una atracción pseudo-etimológica a verde. A partir de la forma Ueruenosa, puede buscarse homónimos en Verbenosa, prado en Muelas del Pan101, La Verbenosa 99 Rabanal Alonso, Manuel Abilio, García Martínez, Sonia: Epigrafía romana de la provincia de León: revisión y actualización, Univ. de León, Secr. de Publicaciones, 2001. Otro paraje de Grisuela en Susañe del Sil (León). 100 Una forma divergente es Irijoa (Cor), que Olano atestigua como Igleigoa (1289); en Portugal, un aislado Igrejó (DOE, 743). En una zona portuguesa de antiguo leonés, junto a Almeida, se constata el topn. Grijola (Cintra, Lindley F.L.: Toponymie léonaise en Portugal: La región de Ribacoa, Actes et Mémories du Vème Congrès International de Sciences Onomastiques, Vol I, Salamanca, 1958; p. 248). 101 Fernández Fernández, J. L.: Entre Aliste y Sayago: Muelas, siglos XVIII-XX, ed. Semuret, Zamora, 2002; p. 173. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 393 en Lena, As102, o en un Campo Verbenoso en la Cabrera, entre Santa Eulalia de Cabrera y Escuredo; Verbenosa en Robres del C., Rj (DicRioja, 596). Añádase Vermiosa, ant. Vermeosa (1176) < Vermenosa, cerca de Castel Rodrigo (Ptg)103; otra población del mismo nombre em Oliveira de Azeméis. No escasean las fuentes con este nombre: un Funtanum Vermenosum, en el área de Lugo (572 EspSag); quizás coincide con un Uermenoso, límite de la iglesia de Lugo en el s. IX (897 DiplA, EspSag); en el Bierzo, Fonte Verminosa (1218 CARR); una Fuente de la Berbenosa en Álava104. Un apellido toponímico de idéntico origen, originado en una aldea del Macizo Central, es el del poeta francés Arsène Vermenouze (en occitano Arsèni Vermenosa) (1850-1910). Difícilmente puede aludirse en estos topns. a la planta medicinal y hortelana verbena105, que por su escasa difusión no cabe asociar a estos arduos parajes. Se trata según evidencia de derivados del lat. vermĬnŌsus, a, um, que LS describe como ‘lleno de gusanos, agusanado’, mostrando citas de Plinio. Hernán Núñez aduce un refrán italiano: «Man de medico piatoso, fa la piaga verminosa», que traduce ‘mano del médico piadoso haze la herida gusanienta’ (es decir, el médico no debe andar con miramientos), como en el antiguo catalán vermenós ‘que cria cucs’ (DECat, IX, 171). El trueque de labiales Vermenosa > Verbenosa se comprueba en el léxico asturiano: aberbenarse ‘agusanarse’ (DEEH, 2), verbeneiro ‘lugar donde hay muchos viérbinis’, vierbi, viérbenis ‘gusano’ (DBabl, 590-591); también en área leonesa: salmantino verbenear ‘pulular, gusanear’ (DLeon, DEEH, DCECH)106. La semántica de esta serie toponímica es plural. O bien hay una referencia directa a prados y tierras húmedas abundantes en lombrices, o a fuentes abundantes en sanguijuelas107, o bien se alude al aspecto y consistencia del suelo. Es sabido que las turberas originan suelos esponjosos, de gran porosidad, que parecen estar agusanados. No es de excluir la referencia a rocas de aspecto acribillado. Corominas 102 El topn. se repite en Asturias: La Verbenosa es un prado pendiente en tº de Riesu, y una granda en tº de Barrio y Cuña (García Arias, Xosé Lluis: De toponimia tebergana (III): fitotoponimia, Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, 99, 1980; p. 152). En Navarra, un río Berbenoso, y paraje de La Berbenosa, en tº de Meano. 103 En 1176, una donación del rey de León menciona in circuitu fontis de Berbenosa (Herculano, Alexandre: Historia de Portugal desde o começo da monarchia até o fim do reinado de Affonso III, Casa da viuva Bertrand e Filhos, 1900; p. 452). En un texto castellano, Vervenosa (1211 CROD). Lo mismo en 1249, Berbenosa (Camarero Bullón, Concepción: Unidades territoriales catastrables y disputas de términos en el Catastro de Ensenada (1750-1757), CT Catastro, 48, Madrid, 2003; pp. 113-154). 104 Enciso Viana, E. y Cantera Orive, J.: Catálogo Monumental. Diócesis de Vitoria. Rioja Alavesa: Arciprestazgo de Laguardia, Labastida, y Salinillas, Vitoria, Caja de Ahorros Municipal, 1967. 105 Tampoco es verosímil acudir al vernáculo verdenal recogido por Losa (1949) en el área sanabresa con el valor de Cirsium aquaticus. Es especie insignificante, y no se comprueba ningún uso toponímico derivado. Un topn. menor El Verdenal, en Noceda del Bierzo, quizás procede del común apelativo verde, verdín, como en otros topns. reseñados por Navaza Blanco (2006: 554555), Verdeal, Verdeás, Verdieiras en Galicia. 106 Un topn. Sta. Maria de Bermes, en Galicia, citado Vermes (747 OLANO). 107 Compárese el topn. gallego Samesugueira, barrio de Castro de Rey (OLANO, I, p. 664). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 394 explica los topns. catalanes Vermenata, Vermenó como alusivos a ‘terra claferta menjada pels verms, o sigui les tartanyes, cucs de terra’ (OC, VII, 426). Compárese en Portugal el topn. Minhocal, de minhoca ‘lombriz’ (DTP, 574). Moratones (MADOZ), también identificado como Moratones de Vidriales (GRC, FLOR), sin variantes en ADM y CTG; este último lo incluye en la provincia de las tierras del Conde de Benavente. Las citas reiteran la forma actual: Moratones (1160 EspSag, 1265, 1410, 1439 SEN), Diego Garçia de Moratones (1308 SEN). Existe un homónimo, Moratones, desp. de San Martín de Tábara y deh. de Navianos de Alba (MADOZ, FLOR). Esta dehesa, que el CME agrupa con las dehesas de Orzijon, Tardajo y Cardeñosa, es registrada como Moratones, de tierra de Alcañices (CTG) o Moratones, tierra de Tábara, ayto. Olmillos (ADM). Un Fernandus Fernandi[z] de Moratones (Moritones) parece ser vecino del primer topónimo (1187 FZA, MOR, PSML). Estos topns. son de compleja determinación, por confundirse en ellos descendientes del lat. mŪrus, antropns. basados en lat. maurus, y restos de una base prerromana *mor(a). Destaca la afinidad con la serie de topns. Morata y Moratilla (repetidos en Aragón y Castilla la Nueva, forma medieval Muratiella 1223)108 y El Morato (As). Gran parte de éstos parecen provenir del lat. mŪrus o de su derivado mŪrĀtus, que LS define como post-clásico ‘amurallado, ceñido o defendido por muros’, incluyendo una cita Veg. Mil. 1, 21; 3, 8 fin. En Sahagún, se menciona una propiedad «cum suo antuçano et cum suo murato et cum suos andamios» (1092 SHG), aunque la preservación de la dental sorda es para Álvarez Maurín (DAL, 354) un fenómeno meramente gráfico. En los topns. meridionales se ha atribuido generalmente la preservación de la t del participio (en vez de la forma regular castellana, murado) a mozarabismo109. Coromines estudia topns. del tipo Moratella, Moratell, Moratal (OC, V, 393) y atribuye la apertura de muren mora influencia del árabe, como en Morvedre < mŪrum vĔtĔrem, Mortitx < murtis; pero en muchos otros casos, ha interferido la voz moro, comunmente vinculada en la tradición oral a cualquier resto ruinoso: en Zamora y otras provincias próximas, muchos restos ruinosos o monumentales son automáticamente atribuidos a los moros. 108 Un topn. menor Fuente de la Moratilla, en Boecillo, Vlld (Sanz Alonso, 1997). Moratina, en Cabezón, Vlld, explicado por la autora como alusivo al producto local, trigo morato. Moratilla, en La Serna, Pal. Veánse las entradas Morata y Moratalla en BDTE, 247. 109 En contexto claramente bilingüe hispano musulmán, se registran, en efecto, los topns. Moratalla, del mismo origen *Muratella. Bojiamorat < mŪrĀtus en Soria (Carracedo Arroyo, Eleuterio: Toponimia de la tierra de Soria, Diputación Provincial de Soria, 1996). La forma regular se constata, por ejemplo, en la referencia a «prados murados» en el s. XVIII, Rionegro del Puente (CME). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 395 Puede pensarse, y aquí se propone ahora, que Moratalaz (Madrid; también una dehesa en Illescas, Toledo, del mismo nombre), y Torreón de Moratalaz (Ciudad Real), documentado Moratalfaz en la Edad Media, se expliquen como compuesto romance-árabe murat al faḥs ‘cercado del campo’. Es también de contexto mozárabe el topn. menor Morate, con -e de apoyo, en un altozano dominando Galleguillos de Campos (León); asimismo, Fuente de las Moratas, paraje en Villamizar (León)110. El Moratón, con significativo artículo, es topn. menor en el s. XVI en Herrera de Pisuerga (Pal), p. 687111. En Moratones la referencia no es necesariamente literal, sino que puede estarse aludiendo a restos arqueológicos, o a peñas verticales cuyo aspecto recuerde una muralla: así en el topn. menor Peña Paredada, en Villaverde, en el Bierzo (Álvarez Garnelo, 2000: 254). Abundantes resultados de murat-, todos con sonorización de t, pero con diferencias en cuanto a la apertura de la u, en área gallega y portuguesa; en bastantes se constata referencia arqueológica, a castros y restos de fortificación.112 La explicación de la t en El Morato y Moratín de Asturias, y probablemente también en los Moratones zamoranos, puede prescindir de la hipótesis de mozarabismo si se ve en -atto un sufijo aumentativo-despectivo desde mŪrus, como es frecuente en el léxico y toponimia del área leonesa: La Morata, en Bercianos del Páramo; un arroyo Aguate, Castroverde de Campos; Rosate, Alija del Infantado; Cloratos, Pobladura de Pelayo García; La Lobata, Zambroncinos del Páramo; Gabatones, Palacios del Pan, La Holgata, Villaco y Castroverde de Cerrato (Vlld; Sanz Alonso, 1997); Rivera de las Peñatas (Almenara, Sca); La Orgata y Olgata, topns. leoneses113; apelativos en León: regato, cayata, horcate; en Asturias, peñatu, pedratu114. 110 Ambos se pueden explicar también antroponímicamente, como se indica abajo. En el área castellana de Vizcaya, aparecen topns. como La Moradilla y El Morato (Echevarría Isusquiza, 1999: 54): el primero lo deriva de mŪrĀtella, pero el segundo lo explica basándose bien en el color amoratado de la tierra o en un apodo de propietario. Se repite en La Rioja: El Morato (San Asensio), y Morato (Alcanadre) (DicRioja, 361). 111 Ortiz, Miguel Ángel: Toponimia menor de la villa de Herrera de Pisuerga en el siglo XVI, Publicaciones de la Institución Tello Téllez de Meneses, 59, 1988; p. 673-688. 112 Murada, Forcarei (Po), Moradela, Sober (Lugo); Murados, S Miguel de Negradas (Lugo); A Muradella, As Neves (Po); A Muradela, Curtis (Cor) y San Paio de Muradelle (Lugo); Muradelo, Sobrado (Cor); Muradelle, en Cortegada (Or) y en Chantada (Lugo); Os Murados da Barcia, Mañón (Cor); Morade, Baiona (Po); O Morade Pequeño y Grande, Monforte de Lemos (Lugo); Morado, As Somozas (Lugo); repetidos topns. Murado en Portugal. Es Muradelles, pico en S. Ciprián de Sanabria (García López y Boyano Andrés, 2000: 36). 113 Fernández Marcos (1979). 114 Río Fernández, José Luis del: Toponimia del medio kárstico en Asturias, Actas del IIº Congreso Asturiano de Espeleología, Federación Asturiana de Espeleología, Uviéu, 1988. Determinadas atracciones pseudo-etimológicas pueden justificar la pervivencia de la dental sorda: Tomate, lugar de San Mamed de Torre, es Tomati (747, 897 OLANO). Pero también en el Portugal del norte se constatan huellas de este sufijo, equivalente a -acho: Corregato, Domingato, -s (DTP, 210). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 396 En todo caso, aunque la hipótesis apelativa se vea reforzada por la desinencia de plural, Moratones, inhabitual en un nombre personal, la confluencia de homónimos hace problemática la explicación. Por un lado, los antropónimos. Domnus Moraton, en Sahagún (SHG); o Estevan Moratón, en Villalpando (1455 VLLP). En Astorga también es testigo un Moraton, así como en la catedral de León, Pelagius Moraton (1210 ACL), Domingo Moraton (1248, 1269 ACL), Domnus Moraton (1239 GRAD), Johannes Moraton, en Mayorga (1220 VEGA), y, en Sca, Moraton (1289 DCS); Morat (1186 ACL; 1222-1230 CPOO); Martin Morat (1155 ESLNZ); apellido Morate (1250, 1259, 1300 ACL; 1333, 1568 GRAD); testigos Morate et Moratino, en Benavente (1207 PSML); Morath (1251 ACL); una mujer Sol Morata (1211 GRAD)115. El caso de Moratinos (Pal) presenta la misma ambivalencia. Ya es citado en 955 y 1025 (SHG) y en 1045 (FRN), con igual nombre. Sin que sea posible descartar del todo la explicación basada en mŪrĀtus, está comprobado el uso como nombre personal: un Mauratinus es testigo, en Santiago de Compostela (ca. 912 ADEF); Mauratini en Burgos (917 CRDÑ); en Oviedo, un Zerauus Moratjni (905 DiplA), genitivo del que vendrá el apellido Moratín. Morala (1984) identifica el topn. menor Los Moratinos (Villavidel, León) como originado en un nombre personal. Añádase Moratín, en Peñafiel (Sanz Alonso, 1979), así como probablemente el topn. asturiano Moratín (García Arias, 1977: 214)116. También ha sido nombre personal Mauratellus. Villamoratiel de las Matas en León se documenta como Billa (Villa) Moratelle, Moratele, Moratel (959, 971... SHG), evidente antropónimo de propietario (CEA, 663): un Mauratelle ts. en una donación a Sahagún (921 SHG)117. Tanto Mauratellus como Mauratinus parecen hipocorísticos de lat. maurus LS ‘of or belonging to the Moors, Moorish, Mauritanian’ que no habrá de interpretarse en sentido literal ‘moro’ sino más bien como ‘moreno’. Los pueblos Moradillo de Sedano118, Moradillo del Castillo119 y Moradillo en Burgos, con evolución regular castellana, muestran todos ellos la apertura vocálica de la u inicial; aunque no es excluible en ellos un antropn., como en Villamoratiel, parece preferible derivarlos de mŪrĀtus ‘amurallado’, como propone Martínez Díez (1987). La misma duda suscitan los topns. portg. 115 Mauratum figura como nombre personal en el fuero de Penamacor (1209). El apellido Morato, muy común, debe pertenecer a esta misma base. Se trata en general de derivaciones del antropn. latino Maurus (Ferraz de Carvalho, Amadeu: A terra de Besteiros e o actual concelho de Tondela (esbôço histórico e toponímico), O Instituto). Moratón pervive como apellido: Johan Moraton en la Murcia del s. XIV. Díez Melcón deriva el antropn. Morat(e) de lat. Mauratius (APEL, 140). 116 Un antiguo topn. Moratino, junto a Bahíllo en Campoo (1206 CPOO). 117 Un topn. Cueva Moratel (Viguera, Rj) será del mismo origen antroponímico (DicRioja, 361). 118 Muratiello (1074), Muradiello (1139) (Martínez Díez, 1987). 119 Muradello, Moratello y Muradiello en documentos del s. IX y X (Estepa Díez, Carlos: El alfoz castellano en los siglos IX al XII, Estudios dedicados al profesor D. Ángel Ferrari Núñez, 1984; p. 305-342). Muratiello (1065), Muradello (1075) (Martínez Díez, 1987). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 397 Mourata (Covilhã) y Mouratão, en Castelo de Vide y en Guarda. Machado piensa en apellidos o apodos de propietario (DOE, 1028), pero nada impide ver en ellos descendientes de la base mŪrĀtus120. Como complicación añadida, los descendientes de mŪrus y los de maurus se han cruzado con una base semánticamente próxima al primer tema, el prerromano *mor(a) postulado por Hubschmid con el valor ‘montón’ y por Meyer-Lübke como ‘montón de piedras’ (REW, §5673ª), que G. de Diego registra como ligado a un vasco muru de idéntico valor (DEEH, 826). Son conocidas voces como leonés general morena, portg. moreia ‘montón de mieses; montón de piedra o de leña’ (RLL, II, 1318), Valle Gordo, León amorocar ‘amontonar los manojos en la era’ (RLL, I, 261), portg. morouço y morouço ‘montón de piedras, muria; divisoria territorial’, abundantes en la toponimia (DEP, IV, 168), portg. moirão, mourão, moiroço. Maurazos es una aldea medieval en el área de Verín (1029 CLNV). Compárese el topn. portg. Cruz de Morouços, junto a Cernache; en Galicia. De nuevo se produce confusión con descendientes de lat. mŪrus, pues la base murocco ‘montón de piedras, generalmente usado como linde’ puede entenderse como forma sufijada de mŪrus: «deradicauimus inde petras fictas ex antiquitate de ipsos terminos, siue et arcas, seu et muroccos quos nouiter posuerant», en León (986 LHP); con referencia explícita a las piedras que lo componían: «murocos lapideos» en Ponferrada (1249 CARR).121 Con el sufijo -año, topns. menores Las Morañas, una alineación de montecillos en Fuentes de Carbajal; Las Moranas en Villaestrigo del Páramo. Análogamente, el término leonés muria, de sentido similar ‘montón de cantos; límite entre dos pueblos; pared’ (RLL, II, 1364), ha sido interpretado en DCECH como descendiente directo de mŪrus, con –i– epentética leonesa, aunque parece preferible pensar en una forma adjetiva mŪrĔa ‘dotada o provista de muros’, como parecen indicar estas citas de Celanova: casa una murea ‘una casa con muros (para distinguir de construcciones de tipo choza a base de materiales vegetales)’ (1002, 1007 CLNV; LHP, 407); Peñas de Moreos, en sierra de la Cabrera. 120 Análogamente en los topns. menores allegados por Morala Rodríguez (1989: 275), quien sopesa como más verosímil la hipótesis antroponímica, en la comarca de los Oteros (León): El Morato y las Moratas (Cabreros del Río), El Moratón (Cubillas): este último era un prado cercado de pared junto al pueblo. 121 En época medieval es citada una «uinea de Moroucos», en la colección de San Clodio do Ribeiro (Or) (1232 CLOD); Morouco, en Noceda de Cabrera (tumbo viejo SPM). Las Muruecas, en Fasgar (1757 ORDNZ, 219). El murueco de tierra que llaman los fueyos (1762 Lazado, p. 222). Un lugar de Morouco, Concello de Vila de Cruces, parroquia de Merza. En Burgos, un topn. Los Morecos (Cernégula), con el valor ‘montón de piedras’ (Martínez Díez, 1987). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 398 Otro descendiente de lat. mŪratus es muradal122, que ha tenido una acepción diferente y anterior a la actual ‘estercolero’. En 1232, en el Monasterio de Santa María de Meira se menciona el topn. «cambas de Muradal», en zona montañosa, no lejos de Torviso y Santa María de Carballido (Lugo). Actualmente, Muradal es una sierra en Fonsagrada (Lugo). A serra do Muradal (también registrada desde antiguo como Moradal) es una alineación cuarcítica en el distrito de Castelo Branco, cerca de Oleiros, Ptg. Muradás (< *Muratales), en Beariz (Or); Muradais en V.N. de Paiva, Ptg123. El topn. puerto del Muradal (Despeñaperros), donde murió Alfonso VII, ya citado Muradal en la Estoria de España de Alfonso X, ha pervivido en forma divergente como Almuradiel, por transmisión en contexto bilingüe, con imela arábiga. Corominas piensa en un valor semántico parecido al actual ‘lugar donde se despeñan cadáveres de animales’, que se habría perpetuado en el otro nombre vigente, Despeñaperros (DCECH, IV, 194). Es muy forzada, a pesar de la coincidencia, esta hipótesis. El alto de un crestón montañoso, sin poblaciones cercanas, no es lugar desde el que arrojar cadáveres de animales. Por otra parte, es probable que Despeñaperros sea topn. posterior de carácter ofensivo, aludiendo a los moros, a quienes no era infrecuente llamar perros en la hueste cristiana.124 En todos estos topns. Muradal parece coincidir la referencia a cordilleras con crestones rocosos que semejan murallas125. El pueblo sanabrés Coso [leon. Cousu], El Coso (FLOR, MADOZ), transcrito erróneamente Soso en CTG. Hay menciones antiguas: Causo (960 CAST), Carrale de Causo (960, 1200 CAST), Quouso y Quousu (1153, 1158 CAST), Petro Iohannes de Cousu (1212 CAST), Kauso (1028 CAST). Se trata de un tipo toponímico muy difundido en la provincia de Zamora y, en general, en el cuadrante NW peninsular. Pueden citarse ejemplos de la topn. menor provincial: en su mayoría se trata de valles próximos a los núcleos habitados. El Coso, en Roelos, Montamarta y S. Cebrián de Castro; Valle del Coso, en Figueruela de Aliste; sendos Valdecoso en Villadeciervos, Granja de Moreruela y Brime de Urz; Teso del Coso y El Coso junto a Castrotorafe126; con diptongo decreciente preservado, El Couso en Ayóo de Vidriales, Trabazos, San Mamed, Folgoso de la Carballeda y Santiago de la Requejada; Los Cousos, Domez; El Coiso, en Pinilla de Fermoselle. En la 122 En Cantabria y Burgos, se registra moradal ‘id’ (DEEH, 825). 123 Almeida Fernandes interpreta los topns. portg. Muradal, -ais, como derivados de murado, en su sentido evidente ‘cercado de muros’ o en el ligado a la cultura castreña (DTP, 437). La misma hipótesis es planteada acerca de los abundantes topns. Morada, Moradinha en Portugal (DTP, 434). Con el valor ‘muralla natural’ interpreta Cabeza Quiles (1992: 305) el nombre de la sierra de Muradal en Fonsagrada. 124 La torre de Espantaperros, en la muralla de Badajoz, aludirá a su carácter defensivo frente al enemigo islámico. 125 Molino del Muradal es topn. menor en Fuentelapeña, probablemente con la acepción contemporánea. 126 También más al sur: Regato del Coso, Trabanca (Sca); El Coso, Brozas (Cc). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 399 documentación medieval, El Coso, paraje en Villamor de los Escuderos (s.f. ca. 1271 TBZ). Se ha tratado abundantemente la etimología y valor semántico de coso. Tiene vigencia actual en castellano coso, que el DRAE deriva de lat. cursus ‘carrera’ y define como: ‘Plaza, sitio o lugar cercado, donde se corren y lidian toros y se celebran otras fiestas públicas; calle principal en algunas poblaciones; (anticuado) curso, carrera, corriente’. Así, Bello Garnelo (2001: 481) interpreta Valdecouso en el Bierzo relacionando con este étimo, otorgándole el valor ‘camino’127. Ninguna de estas acepciones conviene en nuestro caso, dadas las circunstancias de los topns. reseñados128; a ello se añade la forma atestiguada en el s. X, causu–, que es incompatible con el étimo cursu-129. Los ejemplos allegados aquí y la interpretación de sus ubicaciones parecen inclinar la balanza hacia un origen y significado diferente. Ya Silveira (RL, XXIV, 206) propuso derivar los topns. gallegos y portugueses Couso a partir del verbo lat. cĂvĔo ‘guardar, vigilar’, cuyo participio adoptó dos formas, las dos con descendencia apelativa y toponímica. La forma principal es cautum (arcaico cavĬtvm), de la que proceden el actual cauto, por vía culta, y coto, en el sentido de ‘terreno guardado’. Pero existe una forma secundaria de participio, caussum, que Maigne define como sinónima de la principal: ‘item videtur ac cautum, locus defensus, immunitas’; también en Ducange, como señala Silveira130. Este autor cita varios ejemplos documentales antiguos en el área portuguesa: Kauso (897) > actual Cousso, en Gondomar; villa de Causo (978) > Cousso, en Maia131. Compárese rauso ‘rapto de mujer’, participio de rapio, frecuentativo raptare (de una forma *rapsus, paralela a raptus), muy frecuente en los fueros medievales leoneses. Así pues, según la hipótesis de Silveira, han de entenderse estos topns. como descriptivos de lugares acotados. Es bien sabido que en el turno agrario tradicional existían rotaciones de uso que obligaban a acotar durante parte del año ciertas 127 En la documentación medieval, Ual de couso (causo), en S. Clemente y S. Juan de Valdueza (SPM). También Ennos Cousos, en S Pedro de Trones (SPM). Una viña «iaz al couso», en Castrillo de las Piedras (SPM). 128 Quizás tenga origen en lat. cursuel topn. Valdecurso en Pozuelo de Vidriales; Valdecuso (según Catastro); Los Cursillos, en Quiruelas de Vidriales. Pero es preciso comprobar formas antiguas. 129 Es extraordinariamente antigua la referencia documental antigua a topns. de esta familia, lo que permite excluir la conexión con lat. cursu-. Éste daría, por lenición (Fradejas Rueda, 1997: 140), un resultado cosso, cuesso, como en el topn. gallego Doso < Dorsu (OLANO, II, 634) o en los castellanos Dueso. Ya en un documento del s. VIII en Galicia (S. Lorenzo de Carboeiro) se establece un deslinde «per ipsos terminos super causo» (788 CARB). 130 Maigne d’Arnis, W. H.: Lexicon manuale ad scriptores mediae et infimae latinitatis, ed. J.P. Migne, 1866. 131 Machado amplia la lista de topns. portg. Cousso, -s y Couto (DOE, 464). Corominas niega la etimología caussum, pues el latín vulgar lo habría reducido a *causum, con lo que la –ssportuguesa quedaría sin explicar. A cambio propone para los topns. y citas del área NW un cruce entre cautum ‘coto’ y cursus ‘corso’ (DCECH, II, 211). No parece probable este cruce, sin embargo, dada la absoluta dominancia de las formas cau(s)sum, sin huella de cursu–, en la documentación medieval. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 406 Magacela (Bdj)153. Podría por tanto postularse para cibaña, cibana un étimo romance (desde cyma o desde cemba) *cim(b)ánea, *cim(b)ana ‘cimero’. Existe el apellido Cimbaña, que será del mismo origen; en León, un Claudio Zimbarra (1097 ACL). Por otro lado se constata un desarrollo mediante sufijo átono154: Riofrío de Órbigo cémbano ‘escalón o cervigal entre fincas contiguas’155. Es término que, aludiendo a alguna forma destacada del relieve, pervive en la toponimia: El Cémbano en la montaña leonesa, en el valle del río Torío. Ciertamente la sufijación átona parece avisar de una raíz antigua, lo que parece avalar la hipótesis de que los oronímicos cemb-, cimb-, cimbrsean de origen prerromano, aunque luego se haya producido confusión con derivados de cyma. En resumen, bien desde cyma o desde cemba, cimba, se ha podido producir una extensión mediante el sufijo –ana, -anea. Esta sufijación es muy productiva en las hablas occidentales peninsulares, tanto en forma átona como tónica. Se produce en localizadores elementales como los antes mencionados sursum (susano, susaño), dĔorsum (iusano, iusaño), por lo que no es inconcebible que cyma haya sufrido una derivación paralela156. La evolución *cim(b)anal > Cibanal es explicable, bien sea por confusión de labiales b<>m ayudada por disimilación con respecto a la n157, o por simplificación del grupo –mb–. Para cibanto habría de pensarse en un *cim(b)a alta > *cim(b) alta, con la frecuente evolución del grupo consonántico –lt– > –nt– (como en gerifante < gerifalte, topn. Valencia de D Juan (León) Anteruelo < *altariolu ‘oteruelo’ CEA, 515) y una masculinización secundaria. Compárese el topn. menor El Cimalto y Peñascote entre Pedroso y Folgoso de la Carballeda. Una vía diferente de interpretación parte de cibana, un regionalismo en las Beiras portg.: ‘carga de lenha miúda, formada por três feixes’. Esta voz es inseparable del también dialectal sibana, cibana ‘cabaña’158. Viterbo define sibana 153 Junto a otros topns. portg. Picanha, Foranha, Ribanhos (Almeida Fernandes y Silva, 1995). Compárese el raro apelativo lindaño de linde (Castaño Fernández, Antonio María: Los nombres de la Serena. Ed. Regional de Extremadura, Mérida, 1998; p. 156). 154 Como en la pareja tombu ‘loma pequeña’ y tómbanu, -a ‘collado, hendedura entre montes’, en Asturias (del Río, kárstico). 155 Página sobre Riofrío de Órbigo <http://www.lasalle.es/riofrio/> [consultada 10.09.2008]. 156 En el área asturiana y leonesa no escasean los desarrollos a partir de cyma: La Mata Cimal y la Mata Cimera en Teberga (García Arias, 1980 : 166); apelativo leonés (sustantivo) cimera ‘el alto de una montaña, la parte más alta’ (DLeon). 157 Como en el topn. portg. Sibões < *Simeonis (DTP, 551). 158 Abundantemente registrado con la acepción ‘cabaña, choza’, siempre con cubierta vegetal, generalmente de retamas o escobas: cibana en el área de Fornos de Algodres y Seia; a veces se trata de chozas transportables de pastores, íntegramente vegetales, de paja de centeno (Oliveira, Ernesto Veiga de, Galhano, Fernando, Pereira, Benjamim: Construções Primitivas em Portugal, Lisboa, Publicações Dom Quixote, 1988). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 407 como ‘barraca, choupana, tenda de campo, palhoça, cabana’ y cita el Tumbo de Grijó (1598), donde se menciona un paraje, o Coteiro das Sibanas, por haberse alzado allí las cabañas de enfermos de la peste. En Leiria pervive el uso de sibana ‘barraca para guardar os cereais’. Hay una aldea de Sibanas, en Rossas, Arouca. Leite de Vasconcelos (Opûsculos, II, 479, 511, 519; RL, XI, p. 205) se refiere al uso provincial de sibana ‘rede de vergas, canas, caniço, que se coloca à volta do carro’, que pone en relación con sebe < saepes (sĒpes), ‘seto vivo’. Evidentemente, de ‘cañizo’ se ha pasado a ‘cabaña’, pues algunos tipos elementales de chozas transportables se construyen simplemente apoyando una estera de varas trenzadas o un cañizo en otro (o en un tronco de árbol). La morfología de sibana, partiendo de sebe, es en todo comparable a la de choupana ‘choza’159 o arribana ‘aprisco, choza’ (de arribar < ad rῙpam). Los tres términos parecen haberse ajustado al modelo trazado por cabana (cuya terminación en -ana no es evidente que proceda de sufijo; DEP, I, 319). En área leonesa se esperaría una forma *sebaña, dada la vigencia de sebe ‘seto vivo’ y la rareza del ceceo160. Sin embargo, el mismo cambio a interdental de la soriginaria se registra en voces de leonés como cebato ‘tejido de mimbres que se coloca sobre la base del carro para que no se caiga su contenido’ (RLL, I, 619), cieba ‘adral formado por una tabla’ (I, 636) y ciebo ‘cancela hecha de varas’ (I, 637). Todos parecen originarse, como el sibana, cibana portugués, en lat. saepes ‘seto’. ¿Puede haber influido, como indica Le Men Loyer citando a Corominas, el casi-sinónimo cercar, que también produjo el cambio serare > cerrar? Por analogía con costana, que tiene valores semánticos parecidos ‘cierro o pared de carro’, podria haberse formado desde ciebo, -a un *ci(e)bana que explicaría algunos de los topns. señalados. Otro nombre estrictamente descriptivo del paisaje es el del pueblo sanabrés Barjacoba < *bárge(n)a cova, muy cercano a la Sierra Calva (MADOZ, CTG). Se conserva un testimonio antiguo aún no sometido a la desaparición gallega de la nasal intervocálica: Uargena Coua (1154 PSML)161. Barja y barcia son formas gallegas correspondientes al portg. várzea ‘vega, campo cultivado junto a un río’, con sus variantes vargem, varzem y varja, antiguo várcena, varza (DEP, V, 378), y 159 También usada con este valor en Galicia (Rivas Quintás, Eligio: Toponimia de Marín, Verba, Anuario Galego de Filoloxia, Universidade de Santiago de Compostela, Vigo, 1982; p. 269). Corominas piensa en un origen latino, clŬpĔus ‘escudo’, esto es ‘paramento’, que conviene en la semántica (DCECH, II, 79). 160 En unas Ordenanzas de Gradefes, en referencia a una huerta, alameda y prados, se especifica: «lo tienen çercado por unas partes de tapia y por otras de sebe» (1545 GRAD). 161 La misma evolución en el monasterio de Barzena (1074 AlfVI) ahora Barxa, en Celanova. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 408 al castellano y leonés bárcena. El topn. se repite en la aldea Barxacova en Parada de Sil, Or. En el área de Braganza, una aldea Varge será del mismo origen, como Barjas en el Bierzo; parece, pues, que barja tuvo especial vigencia en la franja llamada del gallego exterior, mientras que barcia prevalece en el interior. Se trata de una base prerromana *vargĬna162. Los cartularios recogen variantes uarçina, uarcena, uarzena, varzena (LHP, 641). El adjetivo cova en estos compuestos tiene valor calificativo: ‘profundo, cóncavo’, como en Valcuevo (Sca). Comparable Rieta Coua, paraje en Morales del Rey (tumbo viejo SPM). Otra reliquia topn. del habla gallega es Pías, citado con Porto, tierra de Sanabria (CTG), de la Encomienda de Castrotorafe (ADM). Citado como «uno villar que uocitant Pilas» (1154 PSML), pero ya Pias (1198 PSML), «de Porto et de Pias quia non est de commenda de Senabria nec de Roureda» (1222 PSML) «inter Pias et Villamnouam» (1226 PSML). Se trata sin duda de pila ‘concavidad excavada en piedra’, cuyo origen puede ser tanto la referencia a un elemento de la cultura pastoril163 como –más probable– a un resto arqueológico destacado, como una sepultura antropomorfa en piedra. Jamontes, paraje actual al W de Santibáñez de Tera. Es un despoblado, citado en el s. XIV como Jamones, Xamontes, del alfoz Benavente [junto al Tera, al sur] (AVL). Consta en 1670 como Samontes y Xamontes, paraje de Sta. Croya de Tera. Se impone, como se recoge en la monografía de Mateos Colinas164, la etimología sub montes, compatible con la ubicación del despoblado en una vega colindante con el Tera, al pie de una notable alineación montuosa. Compárese el frecuente topn. Somoza165 < sub montia, con citas antiguas Somotia de Astorica (1226 EspSag), illa terra de Sumontia (1071 ESLNZ), Sub Monzia (980 SHG), Somozas (1126 SHG), donde la nasal se ha reducido ocasionalmente ante la –z– subsiguiente. Junto a Gradefes se cita la Somoça de Camino a Suso (1277 GRAD), el camino arriba Çamoçano (1386 GRAD). Santiago de las Somozas, en Galicia; un ayto. Somozas, Cor; obsérvese la cita antigua: «in submotiis de Nendos» (1164 SOBR); once nombres de aldea (A) Somoza en Galicia. El Somoçano es un paraje en Villalobos (1348, 1356 VLB); la Carrera Semozana en Garfín (1187 162 Corominas sugiere vincularla al ant. varga ‘cañal, empalizada en un río para la pesca’ (DCECH, V, 746), aunque es improbable que un concepto tan extendido y primario tenga una procedencia tan circunstancial. 163 Más que de un abrevadero, puede tratarse de cavidades picadas en una lancha o roca plana que aflora al suelo. En Paradela de Mogadouro (Ptg), se dice de un paraje llamado Lombo das Pias que fue obra de pastores y cabreros que las usaban como recipiente para el ordeño directo de su ganado durante las meriendas; allí se migaba, sobre la roca, el pan de centeno (Pereira, Ana Maria Pires Palhas: Paradela, Mogadouro, terra de histórias sem idade, Medisa, 2002). Lo mismo en las Hurdes. 164 Mateos Colinas, Máximo: Santa Croya de Tera. Apuntes para documentar su historia, Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”, 2007. La propuesta etimológica es de José Vega Blanco. 165 Que no se aplicó sólo a la actual Maragatería, al pie del Teleno, sino también a otras comarcas a pie de montaña, en algunos casos sin llegar a fijarse como topn. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 409 GRAD). Simonet cita topónimos en documentos árabes mostrando (GMoz, 601) la evolución mozárabe sub monte > Xomonte (actual Somonte), sub montana > Xomontán, en Jaén; sub castro > Xocáxtro, en Granada; y sub plana > Xoplana166. Con /x/ morisca, Corominas registra un topn. menor en Bédar, Almeria: Xamontar < *xamontano (con disimilación de nasales). También, en área catalana, Samuntà < submontanum, análogo al Somontano de Huesca. Con imela arábiga, Somontín en Granada, ant. Somontan (OC, VII, 33). Una apertura similar de la vocal de sub monte se observa en El Sestil de Zamonte, topn. en Riaño (TopEsla, 523-524), o en Zamontán (*sub montanum) topn. menor en Lena, As167. Es de interés, pese a la pobreza documental, el topn. Chote, coto en Sta. Marta de Tera (MADOZ), actualmente preservado como Isla, Monte, Valle y Llanos del Chote, adyacentes al río Tera. En CME consta como monte del Chote, anejo de Santa Marta. La descripción de Madoz es elocuente: «Está poblado de fresnos e inmediato al cristalino Tera: el arbolado forma con el tegido de sus pomposas ramas un toldo impenetrable a los rayos del sol, que proporciona en el verano un largo y deleitoso paseo». Es tentador ver aquí un derivado del lat. saltus, -Ūs LS ‘a woody district, uncultivated but used for pasture, a forest-pasture, woodland-pasture, woodland (level or mountainous)’, del que procede también el cast. soto (variantes en la diplomática medieval, generalmente con vocalización de la l implosiva: salto, saoto, saucto, sauto, sotho, souto, soutto; LHP, 601). Se trataría de una evolución prepalatal de la sinicial, con realización africada168 a partir de formas comparables al mozárabe šáŭt, que se registra en escrituras toledanas de 1220 y 1229 (Simonet lo registra como xáut ‘bosque de árboles, breña, mata, floresta’: GMoz, 586; Pedro de Alcalá menciona su uso en hispanoárabe, incluida su pluralización ašŭát, PAlc) (DCECH, V, 321; DECat, VIII, 111). Un perfecto homónimo es saltus, -Ūs LS ‘a leaping, leap, spring, bound’, del que procede el cast. salto, aplicado a veces topn. a puntos donde el terreno o una corriente fluvial tienen un escalón. La vocalización de la –l– implosiva, en el primer caso, dio lugar a formas intermedias 166 El paso de la sinicial a una prepalatal fricativa sorda que luego se velariza, /x/, ha sido considerado fruto de una influencia morisca, pero también a una equivalencia de fricativas. Ejemplos de ello sambŪcas > jamugas, sĀpŌne > jabón, sinĀpi > jenabe, sĒpia > jibia (Fradejas Rueda, 1997: 124). Una palatalización y luego velarización similar se da en leonés jostra ‘suela, costra y numerosas acepciones’, jostrada ‘caída aparatosa’ (DLeon, RLL, II, 1169-1172), que se originan en *substrare (DCECH, III, 528). También en Cantabria, jamuesca ‘rebaje o muesca’, de *submorsicare ‘morder’ (DEEH, 996). 167 Concepción Suárez, Julio: Toponimia lenense (origen de algunos nombres en torno al Valle del Huerna), RIDEA, Uviéu, 1992. 168 Parece adaptación castellana de un fonema prepalatal fricativo sordo como los resultantes de la evolución de sinicial mostrados en relación con Jamontes. La regularización habitual de este fonema, vigente aún en leonés, como una velar /x/ ha conducido aquí, atípicamente, a una prepalatal africada. Como en topns. meridionales: Chelva < silva; Checa < sicca (BDTE, 128). La misma equidistancia entre regularizaciones en jo en chse da en planu > Chano, Jano (ambos topns. frecuentes en las prov. leonesas). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 410 sauto, abundantes en el Medioevo (915 a 1170 ACL), y luego, por reducción de diptongo, a soto. Nótese que el otro saltus, el de brincar, siguió en gallego una evolución similar al topn. zamorano, dando lugar a chouto ‘brinco’, probablemente por influjo de un prefijo169. La toponimia portg. registra topns. Chouto en Santo Tirso y en Chamusca, así como un arroyo del mismo nombre (DOE, 410). En Galicia, A Chouteira, en Mondariz, Po (compárese con Souteiro, en Sarriá, Lugo; Salteras, Sev); Choutar, en Xermade, Lugo. Arcillera, del partido de Alcañices. Documentada sin variantes significativas desde el s. XVI (Arçillera en ADM, Arzillera en CME); en un apeo portugués, «Arzileira, alldea de Alcaniças» (1538 PhMir). Se conocen hornos de ladrillo y teja. Existen homónimos. En el Cartulario de Sta. María del Puerto (Santoña), en 1047 consta un paraje o población Arzillero170. En Asturias, otro Arcillero (Arcellero en MIÑ, L’Arcilleiru actualmente), citado como bragnas de –, penna de –, in pruno ad Arzillero (CORI) actualmente caserio de Arcillero en S. Miguel de Bárcena, Tineo. Un Pasaje y Puerta del Arcillero en la ciudad de Santander, y Calle de Arcilleros, en Alpedrete (Madrid). El topónimo suscita una curiosa disyuntiva. Parece imponerse la explicación basada en el común apelativo arcilla ‘tipo de suelo’ < lat. argilla LS ‘white clay, potter’s earth, argil’. Ello pese a que la voz pertenece en el occidente peninsular al nivel técnico y erudito, y su presencia en leonés apenas se documenta. En Portugal no se constata ningún topónimo derivado de argilla. Nótese que las primeras citas en español de arcilla son de finales del s. XIV, en tratados técnicos171. El término apenas consta en las colecciones documentales medievales. Es excepcional una referencia aislada en Galicia: «illas covas argillarium», donde se alude, parece ser, a unas cuevas o fosas de extracción de arcilla (1153 AlfVII). Otra referencia, posiblemente al mismo lugar: «per illam arcam que dividit inter Sirgudi et Argilero»; «ad terminos de Soucianes per ubi dividunt cum Argilario» (ca. 914 SantComp). Hay actualmente un Arxileiro (Santalla de Alfoz, Triacastela, Lugo). Del mismo origen, con muestras de –z– sonora, que 169 García de Diego supone exsultare > choutar, de donde el deverbal chouto (DEEH, 948). Corominas prefiere ver en el gallg. choutar, en el que destaca la acepción ‘retozar, regocijarse’, una conexión directa con una base onomatopéyica como en choto ‘cabrito que mama; otros animales lactantes’ o chotear ‘mofarse’ (DCECH, II, 397). 170 Cita medieval Santa Eulalia de Arzillero, monasterio (1210 SMP). 171 Se alude a la arzilla en el anónimo Tratado de plantar o enjerir árboles o de conservar el vino (1385-1407), ed. P. Sánchez-Prieto Borja, Universidad de Alcalá de Henares, 2004; también en una traducción, fechada entre 1380 y 1385, de un tratado agrario latino: Ferrer Sayol, Libro de Palladio, ed. P. Sánchez-Prieto Borja, Universidad de Alcalá de Henares, 2004. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 411 se constata en Cespedosa (Sca)172, parece el topn. menor Las Ardilleras, en terreno llano y descampado junto a Villalpando. En cambio, en castellano oriental, aragonés y catalán, lengua ésta donde se atestigua al menos desde 1284 (DECat, I, 382), son relativamente abundantes los derivados de argilla173. Echevarría Isusquiza174 cita varios topns. menores en el valle de Carranza (Vizcaya), que deriva de argilla: El Arcillar, Los Arcillales, El Arcillero, La Arcillosa; idénticos topns. en el valle de Mena (Bu)175 (Horch, 1992). En La Rioja, Arcilares (Bergasa) y El Arcilar (El Villar de Arnedo), así como Fuente Arcilla (Valdeosera), Pozo del Alcilero (Villarroya) y Los Arcillares (Cihuri), que González Bachiller (1997: 82) explica convincentemente a partir de argilla176. En Palencia, un desp. Arcillosa en Torquemada (villa Arcellosa, 1064)177. Con distinta sufijación encontramos la población burgalesa de Arcellares del Tozo. También en Burgos, un documento de 1200 alude a una «unam terram en los Arcellares»178. En otros topns. peninsulares que cabe adscribir a esta base, la evidencia es insegura, pudiendo explicarse de otro modo, como se ve seguidamente. El género Acer, lat. acer, acĔris ‘arce’, registra nombres vernáculos afines a arcillo aplicados a Acer monspessulanum L. ‘arce menor, arce de Montpellier’. Es especie que no escasea en el occidente zamorano, y que en los Arribes es conocida como enguelgue. Podría pensarse que Arcillera es un colectivo vegetal en -era, sufijo vegetal común en el área salmantina y zamorana (Riesco Chueca, 2006)179. Derivaciones del lat. acer, no siempre aplicadas a las especies del actual género homónimo, están vigentes en el área leonesa. Oria de Rueda Salgueiro et al. (2006) indican nombres y usos populares del mostajo blanco, Sorbus aria, que 172 Sánchez Sevilla, Pedro: El habla de Cespedosa de Tormes, en RFE, XV, 1928, p. 131-172 y 244-282. Espinosa, A.: Arcaísmos dialectales: La conservación de s y z sonoras en Cáceres y Salamanca, Junta para Ampliación de Estudios, 1935. 173 No ha de incluirse entre éstos los topns. catalanes Argelers, colectivos vegetales que muestran la misma raíz del actual argelaga ‘Ulex europaeus’ (OC, II, 221). Por otra parte, Archilla (Guadalajara, Cuenca) ha sido explicado por Nieto Ballester (BDTE, 63) como una forma mozárabe de argilla; pero Corominas plantea otras hipótesis, apelando a la base prerromana arke–, comparable al lat. arx ‘localitat defensiva en un lloc elevat’ (OC, VIII, 156; DECat, I, 365). 174 Echevarría Isusquiza, Isabel: Estudio lingüístico de la toponimia de Carranza (Vizcaya), Univ. del País Vasco, Vitoria, 1999; p. 141. 175 Horch, Ingrid: Zur Toponymie des Valle de Mena/Castilla und des Valle de Ayala/Álava. Frankurt, Peter Lang, 1992. 176 En la documentación medieval riojana, topn. Arcillas y una referencia: «in arzellar una uinea» (RIOJ, I, 171). 177 Martínez Díez, Gonzalo: Pueblos y alfoces burgaleses de la repoblación, Burgos, 1987. 178 Menéndez Pidal, Ramón: Documentos lingüísticos de España, Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1919. 179 También en otras áreas romances se constata el colectivo vegetal en –era: así lo señala Corominas en la Ribagorza, rourera ‘robleda’ (OC, IV, p. 181). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 412 anotan en el occidente zamorano bajo el nombre arciella, arciellu. Losa (1949: 158)180 registra arcillo, -a para el mismo árbol en Sanabria, cuya madera era usada en tornería para diversas industrias populares, entre ellas la producción de ruedas dentadas. Otra especie del mismo género, Sorbus torminalis ‘mostajo’, presente en Sanabria y valles próximos al Duero, recibe también un nombre de la misma raíz, arceyal, en los Picos de Europa. Esta denominación aludirá a la forma palmeada de sus hojas, parecida a la de los arces. Si bien la primera especie, mostajo blanco, no se documenta en Zamora fuera del área sanabresa, una especie calificada de híbrido natural entre S. torminalis y S. aria alcanza en su área de distribución los arribes del Duero en Zamora y Salamanca: es Sorbus latifolia, cuyas hojas, lobuladas y vagamente parecidas a las de un arce, lo avalarían como posible referente del topn. Arcillera. En Portugal el arce menor es llamado zelha, zêlha, voz para la cual Piel181 propone partir de lat. acer, acĔris, mediante algún desarrollo por sufijación, comparable tal vez al que produce arciella, -u en Sanabria. Por otra parte, en Galicia y Portugal, a pesar de que los descendientes de lat. acer, acĔris, son escasos, Navaza (2006: 33-35) señala algunos vestigios de esta base: un antiguo azoreyro, recogido por el Padre Sobreira en la Limia, y que es identificable como Prunus lusitanica ‘laurel de Portugal’. De hecho, en Portugal tiene vigencia azereiro con este mismo valor, con algún registro idéntico ya en época medieval: azereyro. Con la variante azareiro aparece en los diccionarios gallegos de Carré y Cuveiro182. Aceredo es un lugar en Lobios, Or. Compárese el portugués Azereira, en Oleiros, Castelo Branco; y Azereira do Carvão, em Góis, Coimbra; junto a varios topns. Azer y Ázere. Por otra parte, el topn. Cerdelo (Cor) es puesto en relación por Gonzalo Navaza, con dudas, con un posible diminutivo de aceredo, lat. acerĒtĔllucon aféresis (Navaza, 35). La misma explicación parece extensiva a Cerdillo [leon. Cerdiellu], de Sanabria (MADOZ, CTG), del cual hay menciones antiguas: Cerdelo (1153 CAST), Cerdello (1158 CAST), Petro Fernandi de Cerdello (1212 CAST), Pay Perez de Zerdiello (1297 CRRZ), Sant Cristoualo de Cerdielo (1292). Sin transcripción en 1033 (cit. MPS). La antigüedad de las citas permite descartar que se trate, como en el topn. gallego Cerdelo, de una reducción haplológica desde *Cerdedelo, forma representada en Galicia y Portugal donde confluyen descendientes de ceresetu- (cerasea) con cercetu- (cercus < quercus) (Navaza, 207). De la misma base que Cerdillo < acerĒtĔlluserá el 180 Losa España, T. Mariano (1949) Contribución al estudio de la flora y vegetación de la provincia de Zamora, C. 8. IC, Barcelona, 1949; p. 158. 181 Piel, Joseph Maria: Miscelânea de etimologia portuguesa e galega, Coimbra: A. Univ. Conimbrigensis, 1953. 182 Sorprende este nombre en un árbol, el loro o laurel de Portugal, cuyo parecido con los arces es nulo. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 413 topn. antiguo de Sobrado de los Monjes: «Ceredelu qui est inter Mirumferrar et Quercumtortum» (1228 SOBR)183. Paralelamente, existen topns. fitonímicos comparables y con igual morfología: así el topn. menor Las Engalgueras, en Cerezal de Aliste, muy probablemente derivado de enguelgue ‘arce menor, Acer monspessulanum’; y tal vez el topn. menor en Cérceno (Miranda do Douro) Galgosa (FERR). Se trata de un apelativo cuya área de distribución es reducida. Sarmiento (1986: 388) recoge en Tribis (Trives, Lugo), alguergue ‘el erable o verdadero acer minor’. Con aparente imprecisión botánica, Lamano registra enguelgue ‘hojaranzo’ y alguergue ‘mostajo’ en la Ribera del Duero salmantina, poniendo al segundo en relación con lat. quercus. Añádase la referencia en 1770 a aljerjes ‘árboles de la la ladera de Hinojosa de Duero; se usan para quemar’184. A partir del fitónimo alguergue podría explicarse el topn. Peña El Querque, junto a Luelmo185. Sin embargo, a pesar de estos indicios favorables, existen obstáculos graves para una interpretación fitonímica del Arcillera zamorano. En el castellano, arce parece registrarse tardíamente (1475, arze):186 es lenta la desaparición de las formas directamente ligadas a la voz latina: azre (hasta el s. XV y XVI), y ázere (en Sigüenza, 1600), de donde se deriva el actual arce por trasposición de consonantes (DCECH, I, 315). En el área oriental del castellano y en el aragonés, la trasposición no ha dominado, y aún se constatan formas como arag. acirón ‘cierta especie del gén. acer’.187 Ya Piel menciona el topn. zamorano en una lista de fitotopónimos vegetales de base Acer, aunque opta por la relación con argilla188. Con la forma diminutiva *arcello como base, los topns. Arzeledo de yuso, Arceledo de suso, y Arzeledillo, citados con Arce (1151), en el fuero de Cerezo de Río Tirón (Bu) 183 Quizás pertenece a esta base el topn. menor Las Cerdillas, en Abezames. 184 Anónimo: Departamento de El Bastón de la muy noble y muy leal Ciudad de Ciudad Rodrigo. Año de 1770. Madrid, 1929. Reed. Provincia de Salamanca, revista de estudios (1982-). 185 Quizás de la misma base el topn. en Tarouca (Ptg) Alguerques (véase en Almeida Fernandes, A. de: As dez freguesias do concelho de Tarouca (história e toponímia), Câmara Municipal, Braga, 1995, donde se ofrece otra teoría). 186 Con una excepción que Corominas no menciona, porque su etimología es incierta, el monasterio de Sta. María de Arce, cercano a S. Millán de la Cogolla: se cita en 1058 como Sanca Maria de Arze (CSM); y el pueblo Arce, ya citado sin variante en el Fuero de Miranda de Ebro (1099); de estos topns. provendrá el apellido Arce, documentado desde la Edad Media. Sin embargo, parece general la forma no traspuesta: «eran de aruol de azre las puertas» en la General Estoria (ca. 1275). En Cantabria constan topns. mayores Azereta de Toranzo (1081 DCOV), Acereda (en 1200, Açereda), Arce y Arcera (id. en 1250, Arzera en 1352): González Rodríguez, Alberto: Diccionario Etimológico de la Toponimia Mayor de Cantabria, Santander, 1999. En estos dos últimos, si en efecto derivan del nombre de árbol, no consta la forma original acer o ácere en la documentación. En tierra de Arévalo, Ávila, Monte Aceral (COMUN, 548). 187 En el área catalana también se produce la metátesis: L’Arceda, masía; y dos citas de 1382 Arcedolo, Arcedellum (OC, II, 222); Aurèdol < Aceretulum (OC, II, 279). 188 Piel, Joseph Maria: Beiträge zur spanischen und portugiesischen Phytotoponomastik II, en Festschrift Walther von WarTBZurg zum 80. Geburtstag, Max Niemeyer Verlag, Tübingen, 1968. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 414 podrían remitir a la base fitonímica, con sufijación en -edo que prácticamente siempre acompaña a especies arbóreas. Martínez Díaz (1989) localiza ambos Arceledos, que explica a partir de argilla, como despoblados en tº de Garganchón, aportando una cita antigua: Arcileto (979). El antiguo Arzeledillo es actualmente otro despoblado en Ezquerra, Arceredillo. En Brieva de Cameros (Rj) se encuentra un paraje de Arcellar, así como los topns. Fuente el Ácere, Fuente el Arce189. Compárese el topn. menor Fuente del Arcellar (Ciguñuela, Vlld). De lo anterior se desprende, en resumen, que diminutivos de base lat. acer, como arciello, -a (Zamora), arceyal (Asturias) y quizás zelha (Portugal), han tenido vigencia fitonímica, si bien no constan testimonios antiguos. La base argilla apenas ha tenido uso popular en el área occidental, pero sí goza de arraigo en el castellano próximo al País Vasco, Navarra y Aragón. En un testimonio antiguo como Arcileto > Arceledo (Bu) parece imponerse la derivación desde argilla, pero el sufijo en –etu suele estar asociado, casi sin excepción, a colectivos arbóreos. Es posible que, a pesar de la pervivencia actual de las formas sin metátesis ácere, azre en el castellano de Burgos y entorno, se hayan producido trasposiciones desde fecha temprana, especialmente en variantes morfológicas como *acerelletu–, donde la cadena fonémica ayudaría la evolución a *arcelletu. En el topn. zamorano Arcillera, hay argumentos favorables a las dos hipótesis. Si, como parece, se trata de un simple derivado de argilla, se tratará de una implantación culta o tardía, quizás de influencia monástica, pues en el área leonesa prevalecen denominaciones como Barrera, -o; Terrero, Terrizo para designar los parajes de los que se extrae material para tejas o ladrillos. No debe confundirse esta base fitonímica con la serie de topns. Arcillo: se trata de variantes diminutivas de arco. Corresponde a una fase arcaica del romance, en que el grupo velar /k/ + vocal anterior e, i da lugar a un fonema palatal, sordo en posición inicial, y sonoro (por lenición) entre vocales, que luego se convierte en interdental fricativa190. En el Arcillo anejo de Pereruela de Sayago, citado sin variantes significativas desde la Edad Media, parece fundada la hipótesis de diminutivo de arco en su valor arquitectónico. Es, en efecto, de gran importancia 189 Estudio de la toponimia de Brieva realizado por Ó. Robres Medel según encuestas orales realizadas en 2004, <http:// www.brieva.org>. En el valle de Carranza (Vizcaya) y, en general, en Burgos y Rioja, prevalecen formas directamente derivadas de ácer, ácere: El Acerón, en la topn. menor de Carranza (Echevarría Isusquiza, 1999: 193). En la Rioja, sólo excepcionalmente se registra la metátesis arce < azre < ázere: Los Arces, en Baños de Río Tobía; prevalece el mantenimiento de la vocal postónica: Fuente el Ácere, en Brieva; El Acerejo (Villavelayo); Los Acerales (Nestares): González Bachiller (1998: 39). 190 Fradejas Rueda (1997: 106). Numerosos ejemplos en Meyer-Lübke, Wilhelm: La evolución de la ‘c’ latina delante de ‘e’ e ‘i’ en la Península Ibérica, Revista de filología española, 8, 1921; p. 225-251. Corominas menciona Troncedo, de truncus, Jonceda de juncus (OC, VII, 192). En Portugal, Arcelos, ant. topn. Ponte de Lima, igual en 1133 (DOE, 154). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 415 la huella arqueológica romana en el lugar, que se encuentra sobre la vía romana hoy conocida como calzada mirandesa191. Por otra parte, Arquillinos, de tierra del Pan (MADOZ, MIÑ) es citado como Arquelinos (de tierra de Zamora, CTG, ADM), meam villam Arquilinos (1135 AlfVII), Arquilinos, -us, -is (1149, 1153 AlfVII; 1170 SCA; 1178, 1181 SCB), Archelinos (1107 DCS) y Santa maria de Arquillinos (1361 VLLP), monte de Alquillinos, paraje en Villalba de Lampreana (1481 VLLP), Arquillino (sin fecha, TBZ, §2), Arquillinos (1204 CEA; 1212 LERA). Parece tratarse simplemente de un doble diminutivo, con morfología común en la topn. leonesa (Matillina, Fresnellino, Campellino, Castrillino, Casillina). La reiteración de sufijos puede ser meramente expresiva192; o proceder de una diferenciación toponímica entre el lugar referido y otro no alejado. Se repite la referencia emparejada con otro topn. llamado Arcos: villarum de Arcos et de Arquilinos (1227 AlfIX, SCB), Arcus et arquillinos (1212 TBZ); illis villis vestris Archos, videlicet de Arquilinos (1216 SCB); Arcos (1278 CRRZ), Pedro de Archos, en una compra de tierras en Villalba de Castrotorafe, es decir, la actual de la Lampreana (1220 CRRZ); Dominicus Martini de Arcos, en la donación del puente de Diostambién (1196 BVVR). ¿A qué Arcos se refieren estas menciones? Es probable que gran parte de ellos aludan al relativamente lejano Arcos de la Polvorosa, documentado como «uilla que uocatur Sancta Columba de Poluorera [Sta. Colomba de las Monjas] et de Arcus» (1097 ACL), Sancta Columba de Arcos (1093-1098, 1116 ACL)193. Independientemente de este topn., Carrera de la Red señala la existencia en el área de Villafáfila, con pausatas ‘estanques o pozos salineros’, de un poblado Arcelo y una adyacente Lacunas de Arcello (946 ESLNZ, ERR), junto a Revellinos, cerca de la salina de Barillos194. La proximidad entre Arquillinos y este extinto Arcello, así como el común origen del topn., obligarían a la nueva sufijación diferenciadora (Arquill-inos), en la que curiosamente se restaura la forma velar –rk– en vez de *Arçellinos. Ello se deberá a la transparencia del topn. Arcello en la conciencia de los pobladores medievales, para quienes era evidente su significado ‘arquillo’. Por otra parte, los topns. anteriores han de mantenerse separados de la serie derivada del lat. arca que adoptó dos valores semánticos en toponimia. A partir del sentido original ‘caja, baúl’, pasó a aplicarse metafóricamente a sepulcros y dólmenes, acepción muy común en el NW peninsular. De ahí gran parte de los 191 Importantes hallazgos arqueológicos también en Arcillo, deh. de la Armuña, Sca. 192 Como en los topns. portg. Arcozelo (< *arcucellu) y Arcossó (< *arcuçolo) (DOE, 155). 193 En otras de las citas puede tratarse, aunque es muy dudoso, de una localidad cercana que se haya extinguido: ¿el hipotético Arcos, desp. S. XIV obispado de Zamora, sin localizar (AVL)? 194 Otro Arcello en Rioseco, citado con Pozuelos del Rey, Villada, Villafrades (1091 ACL). Es el llamado Arcello de Gales, desp. en Villafrades: Arcello (1174 ACL). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 422 (COMUN, 283). En Galicia, el actual Espariz (As Nogais, Lugo) y Esparís (Cor); y un topn. antiguo documentado como terminum de Aspariz (1106 CAAV): alguno de ellos puede derivarse del genitivo *Asparici (HGN, 85). En el área de Oviedo se menciona «in Asperici ecclesiam sancti Iuliani» (905 DiplA). Diversos Espariz en Portugal (Celorico de Basto, Tábua) y Espairiz (Guimarães)216. Se constatan otros ejemplos de diptongación en topns. procedentes de nombres germánicos cuyo segundo tema es -rico, -rigo; ello se deberá a contaminación del sufijo -iego (Etreros, 1978). Aparte de Sariego (< Serigo) y de Aspariegos, la actual Villasabariego en León consta como Uilla sabarigo (1178 ESLNZ) y Sauarigo (1145 ESLNZ): se trata del nombre personal Sabaricus (OPN, 263), abundantemente comprobado en la documentación de Sahagún. En Salamanca, el desp. Almeriego, que se hace derivar en Riesco Chueca (2006) del nombre personal Almericus, Almerigo. El actual Reliegos en León (Reirigos en 985, Reiricos en 1032, Reliquos en 916, ACL) parece provenir, como aquí proponemos, del antropn. *Ragiricus (HGN, 217; OPN, 254): compárese aldea de Rairigo, A Bola, Or; en genitivo, Rairiz de Veiga, Or. En época medieval, no es infrecuente que un patronímico se convierta en el nombre principal217, siendo entonces usado de forma corriente y pudiendo originar topns. Así ocurre con Flores (MADOZ, CID), de tierra de Alcañices (CTG, ADM). Puede coincidir con una hereditatis de Flores (1195 MOR); sin transcripción (1161 cit. MPS). Un Flores, diácono (959, 962 SHG) en la documentación de Sahagún. Parece tratarse, salvo reservas que se exponen más adelante, de un patronímico del extendidísimo nombre personal Froila, Fruela (véase HGN, 139: forma hipocorística de Froia < gót. frauja ‘señor’, cuyo caso oblicuo pervivió en el desp. Froianes, paraje junto a Bamba de Lampreana, 1153 CAST), que en Sahagún se registra con numerosas variantes: genitivo disimilado Froiani, Froylaz, Fruelaz, Frolaz, Frolez entre otros. En Sanabria, un Laurentio Florez (1212 CAST). En Avezames, varios hermanos con apellido Frolez, hijos de “don Frola nostro pater” (1188 ZAM). La atracción hacia el común apelativo flor ha causado el trueque de 216 Algunos de éstos pueden proceder de otro antropn. *Hispanaricus, con enmudecimiento portg. de la –nintervocálica (algo descartable para nuestro Aspariegos), como proponen, con dudas, Piel y Kremer (HGN). En efecto, se registra en Portugal un topn. antiguo Aspanariz (1042) así como un antropn. Espanarigo (1094) (DOE, 586). 217 La toponimia personal de Zamora recurre por lo general a un único nombre, que suele ser el nombre principal, de pila en general. En provincias más sureñas (Ávila, Segovia, Toledo), sin embargo, abundan pueblos con la combinación nombre + apellido del poblador. En los siglos X-XII es todavía confusa la distinción entre nombre y apellido, por lo que a veces se usa como nombre principal el patronímico; esta confusión perdura hasta el s. XV con apellidos como Gómez o García (OPN, 507). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 423 líquidas Frolez > Flores, como ya señaló Godoy Alcántara218. Ello es un rasgo del leonés y del gallego, donde las líquidas agrupadas –fl– y –fr– se confunden: común flaire ‘fraile’; Frorentius (966 SOBR), Frorentio (1019 SOBR). Piel y Kremer detallan la riquísima descendencia topn. y antropn. de este tema. Entre otros señalan un Froilez y Froleç, en 1140 en el área de Burgos; Froiliz (984) y Fróez (1523) en Portugal, de donde el apellido Fróis, Froes > Froil-ici219. Díez Melcón prefiere postular para los apellidos Flores, -ez un origen en el nombre latino Florus (APEL, 150), lo cual es plausible morfológicamente, pero la rareza del nombre de base hace poco verosímil este origen, salvo para algunos casos aislados. El mismo autor cita abundantes patronímicos Froelez, Froylez, Frolez, Froilez de los s. XII y XIII (APEL, 142), que en algunos casos habrán evolucionado por confusión de líquidas a Flores. A favor de la tesis no germánica de Díez Melcón aboga el hecho de que los antropn. Flores son anteriores a Frolez, Froiliz en el área leonesa: Flores (919, 914-924, 927, 929, hasta 1217 ACL); Frolez y y Froilez (1140, 1143, 1146, hasta 1231 ACL). Sin embargo, abundan desde temprano (937) los Froilaz, inequívocamente de base germánica. Es posible, pues, que Flores haya tenido existencia independiente como nombre afectivo de base latina, y que luego ambas corrientes se hayan fundido en una. Como topn., se repite en dos aldeas de Coruña, Flores (en Aranga y Coirós). De apariencia patronímica es el nombre de Marquiz de Alba, que figura unánimemente Marquid en CID, MADOZ y CTG, donde se le sitúa en la tierra de Alba de Liste. Hay dudas sobre cuál sea la acentuación hereditaria, puesto que no es infrecuente la dislocación de acentos por influjo culto. Manuel Pascual se basa en una acentuación oxítona Marquiz (TMZ, 130), cuya antigüedad no es fácil de comprobar. Como nombre infantil se registra en Galicia Marcitus (887 SOBR). El topn. gallego Marquide, repetido en Lugo (Marquide en 1243, SEDE), vendrá de una forma hipocorística Markit(t)us. Del genitivo Markiti se partiría para llegar a Markid > Marquiz. Por otra parte, si la acentuación genuina fuera Márquiz, es dado pensar en un nombre personal, de formato patronímico, convertido en nombre principal del propietario o poblador dominante220. Parece tratarse en todos los 218 Godoy Alcántara, José: Ensayo histórico etimológico filológico sobre los apellidos castellanos [Madrid, Imp. y Estereotipia de M. Rivadeneyra, 1871], Eds. El Albir, 1975. 219 Piel, Joseph M.: Sobre os apelidos portugueses de tipo patronímico en -ici / -es (Rodrigues), Boletim de Filologia, t. XXI, Lisboa, 1962-1963; p. 172; DOE, 675; OPN, 344. De *Froilici (en Portugal se documenta en 1094 Froiliçi: HGN, 139) vendría el topn. Florís, Toques, Cor, con traslado del acento. 220 El apellido se registra en Zamora medieval: Martinus Markiz, Citi Markiz (1150, 1151 ZAM), Martin Marchez (1162 MOR). En Celanova: Zacarias Markiz (1026 CLNV) y Vimara Marquiz (1108 CLNV). En Sobrado de los Monjes: Fernando Marquis (1220 SOBR) y, como nombre único, Marquis cf. (1173 SOBR). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 424 casos de la filiación en -ici sobre un nombre Marco, Marcus. Este nombre también se ha documentado en genitivo221: en Sahagún, un testigo Marki (1073-1110 SHG), Marqui (1228 ACL), Marchi (1190-1247 ACL); de ahí tal vez el nombre de lugar Marque, en Estrada (Po)222. Sesnández, registrado en Madoz como Sesnandes, Sexnandez, Sexnande; la documentación antigua no vacila en omitir la -z patronímica: Sesnande y Sesbade, arciprestazgo de Tábara y tierra de Alcañices (CTG), Sesvande (ADM)223. Las formas con -sb-, -svse deberán a lectura defectuosa del grupo -sn-. Se trata del nombre Sis(e)nandus, común por haberlo llevado un rey visigodo (631-636) (*sisi ‘canto fúnebre; primitivamente quizás significaba encantamiento’, aunque no es descartable que surja por contracción del tema sigis-; y *nand ‘audaz, osado’): en forma genitiva *(villa) Sisenandi. La adición de la desinencia -ez es una ultracorrección posterior, por lo que el topn. no es patronímico como propone TMZ (202). La forma sincopada Sisnando fue común en el área leonesa: Sesnando, Sisnando, Sisinandus en la documentación de Sahagún (934, 937, 947, 980 SHG); así como el apellido Sesnandiz, Sesnandez (1060-1151 ACL; 1168 ZAM); Munio Sisnadez en Castañeda (CAST, #45), Roman Sesnandiz (1168 MOR). Abundantes ejemplos en HGN, 248 y OPN, 275, 364; muy frecuente en los diplomas medievales gallegos. Piel (1971: 394) muestra topónimos Senande, Sinande (con asimilación -sn- > -n-)224, Cernande (con rotacismo -sn- > -rn-) y Cernán (apócope como Fernán < Fernando)225. En composición, Cachosenande (Cor), Businán (Asturias, documentado busto Sennandi), Casenando (Or) (HGN, 248). El tema inicial del topn. anterior se repite en otro lugar zamorano: Sesmil y Sexmil, deh. Cabañas de Sayago (MADOZ), citado como Sesmir (Sesinir por errata), lugar yermo de tierra de Sayago (CTG), Llamas de Suso y Sesmir (Rept. 1483-1500 FFF), Sesmil, desp. S. XIV (AVL)226. Se trata claramente de la forma en genitivo 221 En fecha relativamente tardía, en la que ya no se producía la palatalización regular ante vocal anterior. En efecto, es dominante el genitivo Marci (927, 1148, 1172… ACL; 1193 TRI). En el patronímico, dado que la adición del sufijo -ici es paradigmática (OPN), la palatalización no se observa nunca. 222 El patronímico dominante es en -ez: así, en Oña, un Roic Marches (1199) y un Gonzalo Marques (1281) (APEL, 153). En Portugal es extremadamente frecuente el apellido Marques, ya desde los textos antiguos: Marquiz (1023), Marquizi (1068), Markiz (1100) (DOE, 952; OPN, 352). 223 Perdura actualmente en la zona una pronunciación local Sesnande, que da continuación a los registros medievales [Hernández Rodríguez, José Alfredo, comunicación personal, 2008]. 224 Machado discrepa aquí, prefiriendo ver en el antropn. Senando (1059 PMH) el resultado de otro tema, sinth ‘camino’ (DOE, 1329). 225 En el área catalana, topn. Senan < Sisinand, con enmudecimiento de la segunda s ante consonante sonora (OC, VII, 102). 226 Pervive en los pueblos vecinos una forma popular del topn., Seismil [Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009], que cabe interpretar por atracción pseudoetimológica, más que como evolución autóctona espontánea, dado el carácter insólito del diptongo decreciente tan al sur. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 425 de Sisimirus, Sesimirus, nombre abundantemente atestiguado en el Medioevo noroccidental (citas desde 683) y reflejado luego en una copiosa toponimia (HGN, 247-248; OPN, 275, 319), entre otros un Villasexmir en Valladolid, y un apellido y topn. en Salamanca: Sesmiro227. Doney de la Requejada (MADOZ) figura como Doney, del arciprestazgo de Sanabria y obispado de Astorga en CTG. Documentos anteriores ofrecen pocas variantes: uilla que uocitant Donei (1156 CAST), Doneei (1158 CAST), Donei (1255 AHN CAST); Doney, límite del alfoz de Benavente (1181 BVT). Existen citas anteriores (1078 cit. MPS). ¿Coincide con Ual Donai, con viñas [anotado en fecha posterior como Valdonay] (1172 CRRZ)? Parece tratarse de un nombre personal, bien sobre algún derivado del lat. Donatus o sobre el teofórico Donadeus, propuesta esta última planteada por Piel (1948: 63), seguido por Manuel Pascual (TMZ, 81), quien menciona una anotación posterior que encabeza el documento de 1156, donde figura Donaei. Donadeus es bien conocido en el área leonesa: Donadeo (943, 960 SHG) y Donadio (1054 SHG). Steuan Donadio en Sanabria (1207 CAST) y otros registros homónimos son interpretados por Rivas Quintás como variantes de Donado con epéntesis leonesa de –i– (OPN, 656); sin embargo, la documentación leonesa parece sugerir que Donadio (954 ACL) es una mera variante gráfica de Donadeo (954, 958, 995, 996, 1006, 1052, 1211 ACL); en 952, se alude a un Donnadio y a un Donnadeo (ACL). Se documenta un Donnei presbiter en La Bañeza (1036 AST): cuál sea el origen de este antropn. es difícil de establecer a falta de más datos228. Por otra parte, el lat. Donatus, en forma genitiva, se registra en patronímicos (ya un famoso gramático del s. IV): Enneco Donati presbiter (958 GIFF). Era en sus inicios nombre de esclavos y libertos, como señala Piel (1937: 50), quien registra formas topn. portg. y gallg. Doadi, Doade, incluyendo un semiculto San Donado, en Ovar, Aveiro. Formas antiguas: una Villam de Donadi, en el área de Lugo (1120 EspSag, OLANO), y una heredad de sancti Felicis de Donadi (ca. 1160 MCLUG). Una evolución posterior en la cita medieval Arias Martini de Doade (1255 SMO). A los topns. indicados por Piel añádase un Doade, paraje en Cotobade (Cor)229. 227 En Portugal, el antropn. Sismir (972), y el patronímico Sesmirici (1091) y Sesmiriz (1006) (DOE 1339). 228 Un abad Donadeo de Cillanueva (1003 SHG); Donadeo, en una donación de bienes en Villa de Moros (976 ESLNZ). En Otero de las Dueñas, un Donadeo (1027 OTER), y en Sobrado de los Monjes, Donadeus, Donadeo en el s. X (931 SOBR). Un mozárabe Donadeo cogn. Abuzhac abba, en Lorvão (935 KRM, PMH). En la documentación del obispado de Astorga se menciona en el s. XIV a «tibique patri Donadei cum tuis sociis». Donadeus es un famoso abad del s. VII, en la cultura monástica del Bierzo; más ejemplos en OPN, 147. 229 El pueblo Donai o Donae (DChor, DChPG), en Braganza (Ptg), es de origen distinto: Donnani em 924 (DOE, 514; DTP, 246); para Piel (1948: 62) se trata de un lat. *Domnanus, forma extraída de Domnus. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 426 El nombre Doney puede provenir tanto de Donad(i)us como de Donadeus. En el primer caso, se habría producido metafonía vocálica; el timbre cerrado de la vocal final (larga, si presuponemos una forma Donadio paralela a Donado, documentada en Sanabria) provoca el cierre de la sílaba anterior, seguida de pérdida de –d– por disimilación: Donadii > Done(d)i230. En el segundo caso, Donadei > Donaei > Donei, la simple caída disimilatoria de la –d– basta para explicar la forma actual. Con origen en el primer nombre personal, quizás en alusión al mismo propietario, se constatan en la vecina comarca de Carballeda los nombres de lugar Donado y Donadillo, registrados sin variante significativa desde el Medioevo: Donado (1141, 1153, 1236 CAST), aldea de tierra de Mombuey según ADM; Donadillo (CTG); añádase un topn. Valdonado, en territorio de Astorga (1176 PSML). El que un mismo antropónimo se haya fijado toponímicamente desde la forma en nominativo (Donado) o en genitivo (Doney) depende de factores varios: contexto eclesiástico de la transmisión, sintaxis latina o romance de los términos elididos. Domez, nombre que absorbió al contiguo Lavillanal, figura sin variante y como Domed en Madoz. Otras formas: Domez (CME, CID), Dañez [probable error de transmisión], tierra de Alba de Liste (ADM, CTG), Domez «in terra de Alist» (1171 MOR, MORE). Parece tratarse de un genitivo Domicii, no un patronímico, basado en el antropn. latino Domitius, Domicius. Se registra aisladamente en la documentación medieval: Domizio y Domicio gumnomento Donum, cerca de Valdoré (986 OTER). En Cataluña medieval, un Miro Domicii (LFM, 68). Ello supondría un acento oxítono: Doméz, que parece tener plena vigencia popular actualmente231. Se repite el nombre en Galicia: Domés, en Lardeiros (San Xiao), O Pino, Cor; en Or, actual San Martiño de Domés; en Verea, antiguo Sancto Martino de Domez (1005 CLNV, 1246 OREN2); también Domez, en Vilaxuste (S. Pedro), Portomarín (Lugo); hay un Domez, en Outeiro, Or232. En estos topns. gallegos, el origen puede estar en Dominici (OPN, 339; NPLC, 61), no así en el topn. zamorano233. En Cataluña, un topn. Viladomiu es documentado Villadomiz 230 Una metafonía comparable sería la del topn. portg. Macide > *maçaneti ‘manzanedo’, donde la –i larga final ha provocado la evolución e > i de la vocal tónica (Piel, Joseph-Maria: A formação dos nomes de lugares e de instrumentos em português, en id. Estudos de linguística histórica galego-portuguesa. Imprensa Nacional Casa da Moeda, Lisboa, 1940; pp. 201-212). Así también en formas verbales: feci > fiz, hice; o en potui > pude (Piel, 1962-1963). 231 Gómez Turiel, Pedro, comunicación personal, 2009. En documentos oficiales, sin embargo, se registra erróneamente como Dómez. La transmisión de esta forma ajena a la tradición local puede deberse a la influencia de los frecuentes patronímicos en -ez. 232 Asimismo, Villa Domiz (1116 SPM), Rovredo de Domiz (1126 SPM), per terminos de Domiz (1089) y quarta parte de Domiz (1162 SAMOS): ¿se alude en alguno de éstos al actual Domiz junto a Barco de Valdeorras? 233 Un Michael Donez en Sanabria (1211 CAST), que Rivas Quintás (OPN, 339) trae de Dom(i)nici, es sorprendente en área leonesa, donde se esperaría Donnez, Domnez. Puede tratarse de cacografía de éstos o bien esconder un Domez. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 427 (ca. 1112), sugiriendo a Corominas su origen en Villa Domitii234. También registra un antiguo topn. occitano Villa Domiz (1208). Abelón y Avelón (MADOZ, MIÑ), del partido de Sayago, consta sin variante en documentos anteriores (CTG, Rept. 1483-1500 FFF). Citas sin transcribir: Abelon (1275 cit. MPS); Abelon, Auelon, Vabelon (ADM)235. Se trata de un nombre relativamente raro, pero que ya tuvo tradición en el entorno monástico francés. En 993-1002, en la abadía de Cluny aparece un Abellonius236. Un Pontio, filio Abellonii es donante, junto a Marsella (1039)237. Parece tratarse de un viejo nombre galo latinizado Abolenus-Abelonius238. Puede sorprender su presencia en Zamora, que no debe extrañar a la luz del fuerte influjo transpirenaico en la ciudad y su entorno, como refleja, por ejemplo, el culto a San Frontis. El nombre tuvo algún curso en la España medieval: en el archivo de la catedral de León, un Abellonius (939 ACL); un Abellonio ts. en el tumbo de Celanova (962 CLNV). La forma Abelón se explica desde un genitivo *(villa) Abellonii, que evoluciona regularmente a *Abelone, cuya vocal final, interpretada como paragógica, está expuesta a caída también regular. De esta forma genitiva, con valor patronímico, podría derivar (si no es apodo desde abella ‘abeja’) el apellido gallego medieval registrado en Oseira como Fernandus Abelon (1244 SMO). De una base antroponímica independiente Bellonius, Bellon vendrán los topns. gallegos Beloi, repetidos, y, en área leonesa, el antiguo Oterolo de Bellon (1069 SHG), en Vega de Ruiponce (CEA, 226), registrado luego como Oteruelo de Araduey de Villavelón; también un desp. Villa [de] Belone, Belones, Velone (973, 976, 1004 SHG) en Valdunquillo (CEA, 677), para el que Carrera de la Red prefiere ver un antropn. Belone, -es, de base griega239. 234 Machado (DOE, 513) sugiere para los topns. Domez en Portugal y Galicia un origen antroponímico: (villa) Dominici, y cita una forma intermedia Domenz (1125). Esta evolución es plausible para algún caso en el área gallego-portuguesa, donde la –nintervocálica cae, pero no es extensiva al topn. zamorano. 235 Posible relación con topns. menores como Abelona, en Ricobayo; Val de Avellon, en la divisoria de Cuéllar y Peñafiel (1402 CLLR). 236 Bruel, Alexandre, Bernard, Auguste : Recueil des Chartres de l’abbaye de Cluny (tomo III). París, 1884. 237 Guérard, B. (ed.): Cartulaire de l’Abbaye de Saint-Victor de Marseilles, París, 1857. Por otro lado, en una donación en Briançonnet, pueblo provenzal, de 1081 y 1092, unos monjes reciben la mitad del castillo de los hermanos Ugonis y Abellonii (Moris, H., Blanc, E.: Cartulaire de l’abbaye de Lérins, París, 1883). 238 Hipótesis preferible a relacionarlo con el antropn. antiguo Abilius, lat. Avilius, como propone con dudas Rivas Quintás (OPN, 89, 651), basándose en dos testimonios: Petro Abilon (1191, Val do Medo, Asadur), y Abbilion, en Portugal (974). 239 Añádase Bellon ts. (1003 CLNV), Bernaldus Belon ts. (1187, 1207 CAST, KRM), «villa in Bellones que fuit de Argelo Villefrediz» (1085 SAMOS). Piel explica los topns. gallegos Beloi, Veloy como procedentes del nombre latino Bellonius, en concurrencia con una base *Vellonius (NPLC, 45). Independientemente, en Cataluña se registra como cognomen femenino: Narbunella que v. Bellone (910 KRM). Kremer lo interpreta como una adaptación gótica del nombre afectivo Bella. En general, se inclina por interpretar los apellidos Belon(e), Bellon(e) como sufijaciones del lat. bellus ‘bello’ (KRM, IV, p. 178). Los topns. Beloi (Gondomar, Ptg) y Beloy (Lugo), documentados Belloy (929), Beloi (1002), Beloy (1130), pueden resultar de *(villa) Beloni, aunque Machado sospeche un origen germánico (DOE, 238). Piel y Kremer les asignan una base Bell-oy, a partir de un tema *bell, que habitualmente se liga al germánico *bili(z) ‘hacha de guerra’ (HGN, 99). Por otra parte, existe el NP Bello, -u (916, 950, 977 ACL), que ocasionalmente puede haberse declinado al modo gótico. PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 428 Tardemézar de Vidriales (MADOZ) es citado como Tardemezal, tierra de Benavente (ADM), Tardemeça y Otero de Mezar (CTG), Otero de Mezare, -Mezares (1447 SEN). La forma popular del topn., recogida en Cubo de Benavente, es Tardemécera240. Se trata del frecuente sintagma Otero de [nombre de propietario], que adopta por apócope y apertura vocálica la forma popular aferética Tarde-241. Así en Tardobispo y en la variante antigua Tardebodas, que recoge Madoz para el actual Otero de Bodas. El determinativo -Mézar parece nombre personal árabe, probablemente el de uno de los numerosos mozárabes de tierra zamorana. Un caudillo bereber que se alzó en Marruecos contra los árabes en 740 es Meysara Al Matgari242. De ahí el nombre que se constata en una donación en el valle de Vidriales (1033 EspSag, AST): Meyzara, aparcero del rey Bermudo II (981-999)243. Oliver Asín explica, mediante una edición corregida y glosada del texto de Flórez, cómo en la citada donación (del actual Pozuelo de Vidriales), una pareja mozárabe, «Meizara et […] sua mulier Amaiub pro fidiatura de Hamite», se habían ocupado anteriormente de la tierra donada, mediante un contrato de aparcería: «paravit illa villa» (SMT, 191). Los nombres, todos arábigos, son Máysara, ’Umm ’Ayyūb244 y Hāmid. Posiblemente este mismo Méizara, labrador en el inmediato pueblo de Pozuelo, sea el propietario de quien derive el topn. Tardemézar. De este origen parece ser el topn. leonés Méizara, un pueblo de la comarca del Páramo, documentado Meicera en Madoz, Mezara (1243, 1246 ACL), Meçara (1289 ACL), Mecera (1241 ACL); uilla de Meizara (MSL), uilla de Maizara, termino de Meizara (964 ACL). En Tardemézar, la caída de la -a final se deberá a fonética sintáctica245. Maysara es nombre árabe, con el valor ‘opulencia, prosperidad, abundancia’ (DMN), como el también antropónimo Yasaar, de su misma raíz (cf. árabe ’áysara ‘prosperar’, yusrun ‘prosperidad’). Terés cita la forma de participio maysûr ‘afortunado’ (femenino Maysura), de la que deriva el topn. mallorquí 240 Hernández Rodríguez, José Alfredo; Álvarez-Balbuena, Fernando, comunicación personal, 2008. 241 La evolución *altare > *otar > tar es explicada en Morala Rodríguez (1989: 57). 242 Torrijos, Manuel: El imperio de Marruecos, Biblioteca de la instrucción universal, Madrid, 1859. Es descartable que –mézar proceda de un nombre común maysar ‘cortijo’, con imela, como propone TMZ (207). 243 Oliver Asín, Jaime: Las dos almuzaras, Al-Andalus, Madrid-Granada, XXVII, 1962. 244 AntrL, 513. Probablemente es la misma Oma Iuve citada en 1006 en una donación a Castroferrol (1006 AST). Se trata de una kunya o sobrenombre respetuoso, que incluye una partícula de filiación, seguida generalmente del nombre del primer hijo varón: ’umm, ‘madre’, de ’Ayyūb, equivalente árabe del bíblico Job; a través de la kunya a veces se expresa «vinculación con algún concepto abstracto o cosa concreta de carácter totémico o augural, en cuyo caso las voces Abū / Umm adquirian el valor semántico de poseedor de» (Areces Gutiérrez, Ana: Aproximación al estudio onomástico de la kunya en fuentes romances de Andalucía oriental, Anaquel de estudios árabes, 7, 1996; p. 15-46). Compárese una Quirita, religiosa, en León, de sobrenombre Emulmutarraf (914-916 ACL). 245 Carrera de la Red deriva también de Máysara el topn. Villamizar, en León, documentado Villa Amicare (1086 SHG), Uillamizar (1142 GRAD), Uilla Mizar (1200, 1226 TRI), Vila Mizar (1239 TRI), Villa Mizar (1145, 1168 SANDV). Las formas antiguas, sin diptongo, no parecen favorables este origen. © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 429 Rahal Abenmayzor (AHA). De maysara ‘bienestar’ recoge las referencias antropn.: Meizara (EspSag); en la Murcia medieval, un Aben Mayçara. Es posible que proceda del mismo nombre el topn. salmantino Peñamecer y Peñamezer, roda de Zafrón, tierra de Ledesma (CTG, MADOZ) citado como Villamece en el siglo XVII (VOB), y como Penameçer, Penamezer (1265 Libro de los préstamos) y Penna Meçer (1259 DCS). Por otra parte, cabría asociar también con el nombre de este poblador, Méizara, el topn. vecino Micereces de Tera, citado Micereses y Micereces por Madoz. Registros anteriores: Mizerezes de Tera (CME), Mincareces y Mesicereces, de Valdevidriales y tierra de Benavente (CTG: transmisión poco fiable, como es común en la edición de este censo de 1538 a cargo de Tomás González), Micereces (1087 SMT); Mençereses y Mençereces (1360 SDB); Monterezes y Monçerezes, lugar con las iglesias de S. Mamed y Sta. Maria Madalena (1370 SDB). Citas anteriores, sin transcripción: (1027, 1087 cit. AST). En este caso, el topn. se habría originado por desplazamiento de pobladores o dependencia feudal, y sería, como otros nombres de pueblo, un gentilicio: *mecereses ‘los de Mézara’. Villabrázaro (MADOZ) es Villa Braçaro, tierra de Benavente (ADM), Villabrázaro, prov. tierras Conde de Benavente y arciprestazgo de Páramo y Vega (CTG), Villabrasaro (1445 SEN), Villa Vrazaro y Brazaro (1360 SDB). Las referencias anteriores son reveladoras: Villavelasaro (1328 SDB), Uilla Ablazaro (1213 SEN). Sin transcripción, es citada en fecha más temprana (1068, 1105 cit. AST). Con grafía deturpada, Villa Belyeizu, in terra de Benavente (1228 ADAST). Parece tratarse de una kunya con partícula de filiación paterna: abu-, ab-, ‘padre’246. Así pues sería un sobrenombre Ab(u) Lazaro, donde Lazarus es la forma latina el nombre personal bíblico Elazar ‘Dios ayudó’247. Es nombre de antiguo arraigo en la península: un Lazaro ts. en Lugo (ca. 760 DiplA, EspSag), Lazaro en Celanova (1010 CLNV). La combinación de un término de filiación islámico con un nombre hebreo o cristiano no es inhabitual en contexto mozárabe248. En Arlanzón (Bu), son citados en 947 «Monnina et suo filio Ablazar» (CSM). En Vega de Órbigo, junto a 246 Las kunyas en abson características del hispano-árabe (AHA, I, 135-136). En Sahagún son muy abundantes: Abaiub, Abzaton, Abzecri, Abzuleman, Abaiza y Abeiza, Ablabaz, Abiahia, Abomar. 247 Guggenheimer, Heinrich W., Guggenheimer, Eva H.: Jewish Family Names and Their Origins. Ktav Publishing House, Jersey City, NJ, 1992. 248 Un Ablup dona sus heredades a Sta Marta de Tera (979 AST); una heredad junto al Órbigo comprada a Ablupe (1105 AST); otro Ablupe (1005 SHG); Auolup (956 ACL). En el alfoz de Tordesillas, en 1115 se menciona una Villa Abnuno (1115 LPSJ). En Fuente Encalada de Vidriales, un paraje llamado Abdomingo, Abdoguengo. Abdoruengo, Peral de Abdomingo, en la hoja de Sucastro (1444 SEN). Respectivamente se trata de los nombre romances Lupus > Lup, Nunno y Domingo, precedidos del término Ab(u ) ‘padre de’. En León, una uilla Abcalbelle (965 ACL), con el antropn. latino-romance Calvellus. Más ejemplos en AntrL, 542. Junto a Tarouca, Ptg, un antropn. medieval Bulicinho, interpretado por Almeida como Abu Lizino (TRC, II, 67). PASCUAL RIESCO CHUECA © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 430 S Adrián del Valle unos mozárabes, Ablezar, Furacasas y Abeiza venden una tierra al monasterio (962 AST)249. Puede sobreentenderse, con no pocas dudas250, una lectura Ablázar para el primero. Dada la proximidad de S. Adrián del Valle, no es descartable que este Ablazar, o un descendiente suyo, sea el fundador o propietario de Villabrázaro. El nombre de Furacasas se ha perpetuado como topn. menor al N de S. Adrián del Valle. El nombre Abeiza (Ab(u) Ayza ‘padre de Jesús’, AntrL, 531) ha tenido abundante descendencia toponímica: dos topns. Villaveza en Zamora. La forma simple pervive en Villeza. Es posible que en el nombre Ablázaro se haya producido en algunos casos confusión o interferencia con otra kunya, ésta puramente árabe: Ab(u) Nazar251. Como indican Terés (AHA) y el AntrL (537), se trata del nombre personal Názar < naṣr ‘victoria; ayuda divina’, abundantemente atestiguado en la diplomática medieval252 y que no ha de ser confundido con las derivaciones del lat. Nazarius, cuya acento es llano, a pesar de OPN, 234 y Piel (1948: 112; 1937: 56). En territorio de Astorga, es mencionada por ejemplo una hereditatem de Abnazar, en un pueblo llamado Manu mello, de lectura incierta (1027 AST, EspSag). Se repite el nombre en la documentación de Sahagún, Abnazari (956 SHG), Abnazar (983 SHG) y leonesa, Abnazar (965, 981, 990, 993, 1036 ACL). En La Bañeza, un testigo Albnazar Xabiz (976 AST). De este origen, como propone Carrera de la Red, será el topn. antiguo Otero de Amnazar, lindante con Golpejones por la parte de Villafrontín, dando con Castroverde (1186 FZA; CEA, 287, 714; Cstrv): quizás coincide con el actual teso de San Cristóbal. La actual Villanázar de Rioja tiene este mismo origen: Villa Abnazar (1075 SMC). En el s. X aparece un testigo Abnazar (932 ARLNZ) y Abonazar (950 CRDÑ) en tierra de Burgos. 249 Furacasas es apodo antiguo, en el que parecen cruzarse dos verbos latinos: furare ‘robar’, y forare ‘hacer agujeros’ (Pensado Tomé, 1999: 208): en suma, el que hace butrones para entrar a robar en casas; debía de tener alguna connotación jocunda y no injuriosa. Como nombre personal (OPN, 178, 427) es abundante en la documentación de Sahagún en el s. X: Forakasas, Furacasas, Foracasas (925 a 1043 SHG). Carrera de la Red descubre un descendiente topn. del antropónimo en el arroyo de Fueracasas, Montealegre, Vlld (CEA, 446); también un Castro de Foracasas cerca de Sahagún, luego llamado Melgar de Arriba (945 SHG). En Portugal, pervive como topn. en el distrito de Oporto: Furacasas; numerosas muestras del antropn. medieval (KRM, III, p. 154; TRC, II, 148, 168). 250 Abolezar se repite como nombre personal. Un despoblado en Castroponce, León, recibía el nombre de Villa de Abolezar (961, 1095 SHG), Villa Olezar (1082 SHG, CEA, 241: Villa de Avolezar, subtus castello de Donnino, en el Valderaduey (961 SHG). Ablezar consta en la documentación leonesa (974, ca. 1011 ACL) 251 La forma no contracta consta en el área de Coimbra: Abunaçar Trastemiriz (enmendado sobre Abunagar) (1027 PMH). 252 Un Nazar Vidas, La Bañeza (1055 AST). Nazare presbiter, testigo en Brimeda (1028 AST). En Castroferrol, un testigo Nazarus, forma latinizada (1015 AST). Existen en el área leonesa medieval abundantes desarrollos antropn., incluyendo kunyas Abnazar, Abnazari, Abonazar; formas diminutivas Nezeire, hipocorístico Nazaron, Nazron, y participio pasado Manzor ‘victorioso’ (AntrL, 537). © I.E.Z. FLORIÁN DE OCAMPO Anuario 2008, pp. 359-436 NUEVAS CONJETURAS DE TOPONIMIA ZAMORANA 431 La forma simple (TMZ, 234) pervive en el topn. Villanázar (MADOZ, CME), que se registra como Villanaçare, de la vicaría y tierras de Benavente (CTG), Villanaçare (1380 SDB). Parece que el uilla de Nazare (910 DiplA) registrado por Floriano es el mismo (AHA, III, 28). «Uilla Nazar, discurrente ex una parte fluuio Tera […] et de alia parte termino de Puluurera et de alio termino de Populatura» (1092 ACL); Uilla Nazar (1195 PSML); «Uilla Nazer, uno orto [que] iacet circa loco que uocitan illa Almuzara» (1224 PSML). Otras citas, no transcritas: Villanazar (1077 SMT, 1039 cit. MPS; 1082, 1342 cit. AST); Nazar, corriente del rio Almuzara (1039, 1044 cit. AST). Parece haber existido otro poblado Villanázar, entre el camino de Carrosanillas y la senda de Taragudo, en Cavadillos, Castroverde (Cstrv): Villa Nazar, Villa Nazaref (1067, 1075 CEA, 287). Cunha Serra (CTA, 67) proporciona numerosos ejemplos medievales de este nombre: en forma simple, como patronímico Nazariz, como cúnia Abonazar, Abunazar, y como názabe Abenazar. Se trata de derivados de la raíz n-ṣ-r ‘defender, capitanear’, de la que también procede el nombre la dinastía nazarí en Granada (DArab, 404) y naṣraniyy ‘cristiano, nazareno’ (PAlc, 708). Otro nombre árabe del tipo kunya se esconde en el nombre de Villa Ceph, antiguo poblado de localización dudosa, en el curso del río Tera (1188 cit. MPS). Las citas son abundantes: Villa de Abzef (1038 CEA, ACL), Villam Ceph in ripa de Tera cum ceteris aliis (1188 EspSag; 1255 AST), Vila Aceif, en Vidriales (1129, 1189, 1267 AST), Villa Adcef (1170 AST), Vilaceph in Ripa de Ceipa cum suis aliis (1188 AST), Villa de Acei, Villa Aceit (1124 AST), villam Adcef (1348 AST), Uilla de Azefe (1017 ACL). Cabero Domínguez incluye una cita anterior: Abacif, «iuxta amne Teire» (1014 AstTerr; en ACL lectura Abaeif) y lo identifica como el desp. de santa Marina o Villacid, al NE de Benavente, en la raya con S Cristóbal de Entreviñas (AstTerr). No se entiende esta propuesta, que choca con la clara indicación en las fuentes sobre su situación junto al río Tera. En la cita de España Sagrada, figura tras Morales y Moldegues de Valverde, el segundo lugar no identificado. Puede interpretarse el antropn. como una kunya (Villa de) Ab-Sayf. La raíz s-y-f a la que pertence sayf ‘espada’, se ha empleado como laqab ‘epíteto honorífico o descriptivo’: en combinación, Sayfullah ‘espada de Alá’ (DMN, 190)253. Se constata en León la forma Abolzeif < Abu l-Sayf, que sorprende porque debería 253 En la Murcia musulmana del s. XII destacó el gobernador Sayf al-Dawla ‘espada del estado’, Zefadola y Zafadola en las crónicas cristianas (AHA, 200). Puede contener el mismo núcleo el antropn. medieval Cefail, Zafail, Zafaile (TRC, III, 131), en el área de Lamego (Ptg).