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Exposición que hace a las Cortes la Sociedad Económica matritense sobre la injusticia y gravamen de la contribución decimal, necesidad de su abolición y medios de atender a las cargas que hoy se abran con aquellos productos...

Arias y Costa, Antonio Sandalio de, (1764-1839)

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EXPOSICION QUE HACE SOCIEDAD ECONOMICA MATRITENSE SOBRE LA INJUSTICIA Y GRAVAMEN DE LA CONTRIBUCION DECIMAL, NECESIDAD DE SU ABOLICION, Y MEDIOS DE ATENDER Á LAS CAR¬ GAS QUE ÍIOY SE ALZAN CON AQUELLOS PRODUCTOS: PROPUESTA POR LA SECCION DE AGRICULTURA Y APROBADA POR LA CORPO¬ RACION. REDACTADA POR SU DIRECTOR IMPRENTA DEL COLEGIO DE SORDO-MUDOS. 1856. .V * ' • ' . “ JBIÍ-OG/IC": :ia f;i;a.:an I ■ Amaneció dichosamente el venturoso dia en que la Sociedad Eco¬ nómica Matritense de Amigos delPais, pueda elevar la verdad hassantuario de las leyes, ya que la España gobernada porlaau8 Ristina lia logrado confiar el destino de la patria á unos leT S 1:Z2 U0S de ° irla P ° r SaVÍrtQd ’ y ^-o-prcciarla por dad vlert? fn U ?/" SpÍCl0S y confiada la Soc!edaa Ia Iontlad y rectitud de las Cortes se at ™ ™ i i , meditaciones y de las tarcas patridtiTa ‘ nl?,Uo ¿C S “ S sivamente .se ocupa, presentando á T ^ decontinuo y esclulastimoso pero exacto aue m r , cons!derad <»> el cuadro soluta. ’ y P <llr por 0 mran0 Stt abolición abpetuosos y sincert^acentosd C °r ” ^ teni 8 nament e Ios respuro patriotismo * ° UDa ^ 0r P 0rac i° n filantrópica que por d -anso „TfI" 77: ÍntCrCS9 “ e l Li «” P-a-Heo! trabajas* fcentesi»”lÍs 7: r ?-" 8 , r UUra ’ ^ arlCSy d ~¡o, p § de la felicidad de los estados. 'orecido por la naturaleza el fértil territorio de la España» - 4 - íúe en todas las edades objeto de las conquistas de los pueblos mas sabiosy opulentos de la tierra; y aunque su riqueza, la benigni¬ dad de su clima, la preciosidad de sus multiplicados y variados productos, y el carácter de sus hijos hubieran podido hacerla la na¬ ción mas dichosa y rica del globo, teniendo dentro de sí materiales propios y superabundantes para echar los fundamentas de una eter¬ na e' indestructible grandeza, e' influir ademas en los destinos de otras naciones; se mira actualmente en la situación mas apurada y triste en que jamás se vio, ni pudo verse por efecto de otras diver¬ sas circunstancias. La agricultura, las artes y el comercio apenas existen en España; y si bien han contribuido á su abatimiento las guerras, el estravio de las opiniones, los intereses de ciertas clases, contrarios casi siempre á los intereses del pueblo; y por último, los vicios de una legislación añeja y arbitraria; sobresale entre estas causas, en sentir de la Sociedad, el ominoso despotismo, bajo el cual se han formado en todos tiempos unos legisladores poco instruidos; menos cosmopolitas, y demasiadamente imbuidos en la supersti¬ ción y en los errores que han dominado en su tiempo. Mas claro: la ignorancia ha sido y es aun la causa de tantos males y de tantos infortunios como atacan y destrozan á esta desventurada patria. Entregada, como lo ha estado hasta aquí, la juventud espa¬ ñola al fanático dominio de unos pedagogos que con bárbaras ma¬ neras imprimían en el corazón de los niños que la sabiduría era peligrosa, dañosas las riquezas y todo vanidad; Ies imbuian otras muchas y muy perjudiciales máximas que les apartaban del servi¬ cio militar, de la agricultura y de las artes en que sus padres ser¬ vían con utilidad á la patria. La educación, pues, ha carecido por desgracia entre nosotros de aquellos conocimientos que hacen feli¬ ces á los pueblos; y este descuido nos ha sido tan funesto como lo manifiestan los resultados actuales de tan vicioso sistema. Contemplando atentamente cuál ha sido el método de nuestros estudios, y observando que desde el establecimiento de la monar¬ quía goda hasta nuestros dias, los obispos antes, después los mon¬ gos, y últimamente otros institutos religiosos, se han apoderado a — 5 — su vez del corazón de los Monarcas y de los magnates, inspirándoles siempre y en todas las edades el espíritu y doctrinas que mas con¬ venían á sus intereses: no debe estrauarse que esta nación magnᬠnima y capaz de todo lo bueno, no haya tenido un Rey filósofo, ni dado los pasos agigantados que pudiera y debiera haber dado en las ciencias físicas, políticas y económicas. Vergüenza es decirlo pero es preciso confesar, que con motivo de tantos y tan trascen¬ dentales errores, desde Recaredo hasta el dia de hoy, no ha habi¬ do en España negocio alguno de gravedad, aun de los puramente civiles, en que no hayan intervenido los sacerdotes como tales, y en que no los hayan consultado los Reyes, aunque tuviesen ya la apro¬ bación de los Consejos y Ministros del Monarca. Estos hechos y los que nos manifiesta la historia, prueban hasta la evidencia, que cuando la Europa comenzaba á salir de la oscuridad tenebrosa en que la envolvieran la cabla del trono de los esares, y las revoluciones que cual una plaga asoladora se sucedieron y encadenaron para ruina de los pueblos, nuestra desventurada .spana vio sobre las cabezas de sus hijos el sangriento cuchillo y las nogueras de la inquisición encendidas contra todo aquel que dola¬ do de la grandeza de alma necesaria para arrostrar tantos y tan evi¬ dentes peligros, fuese capaz de oponerse á tanto cúmulo de errores y luchar noble y cristianamente con el monstruo impío de la superé , ?, S alel “ eS M 0SCttr antismo, los interesados en mantener a los pueblos en la mas crvn ¡„ nn v • mantener Litrin v Inc n b nor ancta para dominarlos á su ar- ? > e^es que por su indecorosa degradación ^ 1 “ dignos de oir la voz de la sabiduría y de iT veT, “ P 0 ’ f inquisidores los súhdito/qt " los d arrojaban de su gracia á los que ansiaban ha vis,„ P ^r en r“- E n ei s *'° ú,t ™ ° - un ministro ilustra ,„ SÍBOtambi ™ 511 '¡hartad d al Koy y á los Ti 7 i ” Uerte dc P¡ ° VI inlcm “ «-esiitnir íriptibles derecho^ * ' S ‘ >ana al 8 unos de sus muchos impres- — 6 — A vísta pues de tan lamentables ejemplos, ¿quien se hubiera atre¬ vido á proponer al Rey que era un interes nada equívoco de la ma¬ gostad y de los pueblos, propio y privativo de la autoridad política estinguir por la plenitud de su potestad todos los establecimientos de frailes, monjas y monges de la monarquía, cuyos institutos se¬ paraban del matrimonio, de la milicia, de la agricultura, artes y comercio millares de individuos, é inmensos capitales á la circula¬ ción ? ¿ Quién se habría adelantado á manifestar al Rey que era propio de la soberania el estinguir ó reasumir los diezmos y primi¬ cias , siempre que lo juzgase oportuno; pudiendo y debiendo dotar de un modo conveniente á los obispos y curas, para que asi, no so¬ lo se nivelasen las contribuciones, sino que los ministros del santua¬ rio perteneciesen con mas razón á la patria que los alimentaba, y su interés no fuese diferente de los intereses del Estado? En el siste¬ ma actual, las inmensas riquezas que por el diezmo y primicias acumula el clero haciendo creer que las posee por concesiones divi¬ nas , y no por arbitrarias é injustas liberalidades régias estendidas con el mas ruinoso perjuicio de la única clase del estado sobre que afectan, los hace émulos del trono, estrangeros á su pais, é ingratos al labrador que sumerjido en la miseria y el error, mantiene su anti-evangélica opulencia. Por último , ¿quién hubiera sido tan valiente que manifestase al Monarca la necesidad y convenien¬ cia de estinguir (como está en las facultades del poder temporal) esa multitud de Deanes, Arcedianos, Maestreescuelas, Canónigos, Prebendados de oficio, Racioneros, medio Racioneros, Arciprestes, Prestameros, Beneficiados, Capellanes, Músicos, Clérigos sueltos, Bailíos y Comendadores de las órdenes? Nadie á la verdad se hu¬ biera arrojado á tanto peligro sin que hubiera pagado de un modo terrible su celoso y justo atrevimiento. Pero cesando por aho.a en el empeño de manifestar los lastimo¬ sos efectos que han producido para los españoles la ignorancia, la superstición y el fanatismo que han dominado por tantos anos en nuestro desventurado pais, siendo estas las causas que han preparado tanto mal y tanta ruina; pasará la Sociedad á ocuparse del punto . . 7 principal á que se encamina esta reverente exposición, y procurará manifestar lo injusto y gravoso de la contribución decimal ; la nece¬ sidad de su abolición,y los medios de satisfacer las cargas , que aliora se alzan con sus productos* La Sociedad por su instituto y llevada únicamente de su celo se considera obligada á entrar en el examen de tan delicada y difícil materia; y sin arredrarle los obstáculos que espíritus pusilánimes ó meticulosos han opuesto y opondrán todavía á la estincion total de dicho tributo, desconociendo que ya no puede exigirse sino con la fuerza imponente de un ejército numeroso; presentará en este escrito sus ideas procurando hacerse cargo de cuanto abrazan los referidos puntos. Muchos siglos hace que se discurre con estraordinaria variedad re las causas de la decadencia de nuestra agricultura, y sobre los .. ° S -_? UC P u< ^ eran emplearse para su restablecimiento y prospeaunque no puede negarse que grandes ingenios se han ocuoL ( ? C °r a SÍdUÍdaden la ^estigacion del principio funesto que el queT Q ta * n l° r 1 ’ GS 10 Clert0 qae ha permanecido y subsiste ouln t ? C . r COm ° mas “PM. »> cscluycndo los ° CaS10 " cs ha Anunciado esta Corporación; sobre cuyo punto han preparado muy buenos i r. tra nación ha producido delT * 1 ' ^ nUeS ' su orijen y evitar los estragos que haT^ ^ C ° mbaUr el mal en diezmos son y han sido siempre el CaSIOnado sa ra «encia. Los do la agricultura española vm A S avamcn "«y 0 ’" que ha teni- - 8 - */yu<f£¿c¿ar y yra/vamew c¿e /a co^r¿’¿¿&~ c¿ow c¿<zc¿ma/j y neceé¿c/coc¿ c¿g (téo&rfa Las contribuciones <5 tributos, en sentir ílc los mejores econo¬ mistas, tienen la mayor influencia sobre la reproducción anual; y es en tal manera eficaz y positivo este influjo que puede disminuir¬ se ó aumentarse la reproducción á medida que los tributos sean bien ó mal distribuidos: de donde se deduce que dos son constan¬ temente los casos en que una nación decaerá por causa del tributo. Primero, cuando la cantidad de este escede á las fuerzas de la na¬ ción, y nQ es proporcionado á la riqueza universal: segundo, cuan¬ do la cantidad, aun siendo proporcionada á las facultades de los contribuyentes, se distribuye viciosamente; y es constante que el tributo es viciosamente distribuido cuando recae sobre una solacla¬ se de ciudadanos; cuando en la percepción se comete abuso; cuan¬ do impide el desarrollo de cualquiera ramo de industria, y cuan¬ do hace difíciles aquellas acciones por las cuales se aumenta la anual reproducción. En todos estos y otros muchos casos se puede y se debe colo¬ car la contribución decimal para considerarla como causa de la de¬ cadencia de la agricultura, si ya no de todas las desgracias y cala¬ midades que la nación esperimenta. Gravísima á la par que injus¬ ta, tanto en sí misma cuanto en su viciosa distribución, pues recae toda entera sobre una sola clase de ciudadanos, y aun por el de¬ testable modo de exijirfá; ha podido sin embargo sostenerse p° r tanto tiempo apoyada en la ignorancia y fanatismo de los siglo s pasados, especialmente desde el siglo IV, en el cual la iglesia de España empezó á poseer bienes, rentas y vasallos que conservo hasta fines del siglo X ó principios del XI, en que se cstendió I* — 9 ~ costumbre de dar á las iglesias los diezmos, y primicias, siendo la Potestad temporal la que la introdujo, fomentó y autorizó. Pero dejando á un lado cuantos antecedentes pudieran recor¬ darse sobre esta contribución, desconocida en el establecimiento de la religión cristiana, olvidada en los primeros siglos de nuestra era, adoptada por las naciones mas bárbaras, establecida en Esoa- * por los acabes y cedida en algunos pueblos ó distritos par ís Keycs conquistadores á sus capitanes en los mismos términos „ue los cobraban los moros; prescindiendo también de las preocupado nos y errores que han reinado y reinan todavia sobre el rlm de n„a , cuya «soportable carga no puede ya subsistir v ire I ba» ‘ ZZt7 maCb ° CártCSi “ “-ni con, la Si o » “ 13 COntr ib“ci„" “ q« no solo es gravosísita smo notoriamente mjusta por las razones siguientes: ministros^solo Tptan losTÍ“° f la ^ X ~ todos los cristianos dtbc abradores X ganaderos, siendo asi que tención de£< la manuincntos. "° S enscuan X administran los sacratalltumlt! q» p S U cr«“ a ° y P ara 0b ¡ Ct0 “ ■ *•*>, de 3 * Lo es también, p *i„ imites, duplicase ó triplicase la aqricult„„ "“ SIM P obla cmn en que se «e duplicarla ó triplicarla la conl di aamentarM el vecindario, ‘T 5T c l y d nto exijido del producto total sin deducir co ’ lam ° ,0C C ' d¡ "- espensas, sustrae en cada vez „ue 7 ”° * **«*» las ‘al del labrador; de modo que bien 0 ^““ ^ Par,C dcl “P¡- oncresponde al diez por ciento del , '"' la CSla ““‘cibucion. - íG suma componen la de 82.327,891!: y como el diezmo que se estrae de esta cosecha es 8.282,789 fanegas, se ve también que vendidas á 3 o reales fanega importan reales vellón. 246.983,670 La cebada que se necesita para el pienso de los ganados destinados á la labranza, arriería, carruajes, caballería del ejercito y lujo, no puede bajar de 77,562,5°° fanegas, que con 7.756,25° necesarias pa¬ ra la siembra, suben ambas partidasá 85 . 3 i 8 ,7 5 o , cuyo diezmo es 8.351,875 fanegas, las cuales ven¬ didas a 20 reales importan. Cosechanse' también sobre cien millones de fa¬ negas entre centeno, escanda, avena, maizy legum¬ bres , que se consumen cada año en alimento de hom¬ bres y ganados, y en la sementera de las mismas es¬ pecies. Y como el diezmo de estos frutos sean diez millones de fanegas, sigue que su valor en venta al ínfimo precio de 2 5 reales fanega asciende á. Por los diezmos de patatas y fnitos de huerta; los de cánamo, lino, barrilla, alazor, azafrán, anís, cominos; los del fruto de la vid y del olivo; los de ganados, aves de corral, abejas &c.; y por el valor de las primicias, se regulan. Total valor del diezmo y primicias por esleí cálculo. j ]sabiduría de las Cortes conocerá sin mas que la lectura, cuan moderados son eslos cálcalos. Pero si para fijar el verdadero valor de los diezmos se quisiese adoptar el termino medio de los cinco resultadosquc quedan propuestos, se verá queasciende á 1.468.376589 reales al ano: cantidad muy escasa para lo que es y ha sido en sí esta contribución, aunque por las ocultaciones de los que ma¬ nejaban inmediatamente la renta no apareciese su total importe. Sin temor de abusar de la benigna atención de las Corteé> 767.621,17 o 170.637,500 a 5 o.ooo,o 00 100.000,0 00 - 1 7 - cuando se trata de un asunto tan capital para la felicidad del Es¬ tado, se propone la Sociedad detenerse un momento en comparar aun lo fuerte de la contribución decimal y su enormísima des¬ proporción , con la que el Gobierno ha exijido de la agricultura por rentas provinciales, cuarteles, paja y utensilios y frutos civiles; á fin de que, visto por esta parte su demasia se admire la indiscre¬ ción con que llegó á gravarse la industria rural para otorgar al cle¬ ro la percepción, manejo y disfrute de un tributo tan cuantioso. La Sociedad tiene evidencia de que en los cuatro años que corrie¬ ron desde 1828 hasta i83i, ambos inclusive, una hacienda regu¬ larmente establecida en la provincia de Madrid, pagó por el diez¬ mo y primicias 14.024. reales, lo cual corresponde á 3.506 reales al y P° r el todo de las referidas contribuciones civiles solo se le exiperon 2.624 reales que equivale á 656 reales al año: y otrahaexenda no lejana de la primera y propia de un título de Castilla Pago en 1 8 3 3 por las contribuciones de sal, provinciales, cuarteles, paja, utensilios y frutos civiles la suma de 402 reales 12 marave¬ dís, y los diezmos pasaron de 7 . 5 o o reales en el mismo año: lo que prueba la enormidad de este tribu«n „ u • ■ , • nn , lc tmut0 y la Injustísima despro- . jzs s :,ir ir• ■ 7-* — , abolición de los dieT^ vZ ’ nCCCSÍdad absol “ ‘ a vivificará nuestra moribunda "° S °'°.“ si lio que también se granjearán los padres de la P^rheU 6 ™ ’ tos; han aeotadoTos 3 C °n 11,10 * '* “ en ° sobrecar Sada de trihuIno • S -11 rec orsos con que pudiera contar, y p 0r lo misr poro l Qdto '"—"o! dii:: y el clero con la economía y justicia que reclama - i8 - el estado de la nación; cstingansé los abusos que en la parte que nos ocupa se han introducido; cargúese proporcionalmente sobre todas las clases de españoles la suma que sea necesaria para la ma¬ nutención de los ministros del santuario y culto divino, y se ve¬ rá crecer con rapidez la industria rural en España. Entonces se destinarán capitales y talentos á este ramo de producción, porque una medida tan justa asegurará las utilidades correspondientes á los adelantos de toda especie que se hicieren ; y los labradores y gana¬ deros en tal caso no podrán dejar de bendecir la mano benéfica que los alivie de tanto peso, aplaudir una medida que exije la j usticia, y concebir por ella la mas alta idea del Gobierno que la dicte. Ni puede tampoco ( por mas que se diga lo contrario ) ofrecer¬ se tiempo mas oportuno que el presente para tomar tan importan¬ te providencia; porque gran parte del clero que siempre se ha he¬ cho imponente al Gobierno cuando ha querido hacer en él algunas reformas, no puede estar generalmente mas contrario á la Reina lejítima, al Gobierno representativo, á la paz y á la tranquilidad de la monarquía: al paso que los sacerdotes virtuosos se someterán gustosamente en todos tiempos á los sacrificios que exija el bienes¬ tar de la nación, y mucho mas en el dia que se halla tan apurada. Por otra parte, no se le ocultará á las Cortes que este mismo clero que siempre se ha resentido y dado de mala gana la parte y porción que de sus mismas rentas y riqueza ha exijido el Gobier¬ no en ocasiones calamitosas, ponderando en demasía las cargas que se le han impuesto; jamás vivirá contento ni estará tranquilo con que se le deje el medio diezmo (si esto pudiera hacerse sin atro¬ pellar la justicia con que pide el labrador su entera estincion); si¬ no que aspirará á recobrar su antiguo predominio en la exacción completa del diezmo y primicia, sin pérdida alguna de las demas rentas que ha disfrutado: pretensión vana, pues en concepto de 1* Sociedad, el tiempo del error, de la preocupación y fanatismo qu° ha dominado sobre este punto, desapareció para no volver jamás á subyugar los espíritus, y tiranizar las conciencias de los españo- — ig — Ies. Es pues absolutamente necesario abolir una contribución tan injusta como cscesiva y ruinosa por todas sus consecuencias; pero también es preciso asignar á cada individuo del numeroso y respe¬ table clero, á cada iglesia y á cada serviente de estas, la dotación que parezca justa, y asegurar la decorosa renta con que ha de premiarse los sirvicios de tan elevado ministerio. A este efecto la So¬ ciedad se atreve á proponer á la alta consideración de las Cortes que computando el total importe á que ascienda no solo el haber del clero y las asignaciones indispensables para la fábrica y sirvientes de las iglesias, sino también las sumas que por ventas decimales de todas especies, subsidio y pensiones entraban en el Tesoro nacional Y otros establecimientos públicos, y lo que recibían los participes S y añadiéndole á las contribuciones civiles en la proporción que mejor convenga, se llenará indudablemente aquel vacío, no se creaia un nuevo impuesto, y apenas se percibirá el sobrecargo que comr b 8 ;r ar SObre laS f aSeS dcl Esta ' i0 1“ hasta a q n¡ I, han c“ m r¿r c onIosderecho>d<: — * ■ » - — « ^ coya* r/ae / " coním .¿ acc . 0 „ *¿ecl¿mai£ y ^1. ; ,cana **" i a d ° fad#n sobre el modo de atender á 1 ’ PaCI,a prcsenlar ,amlw n sus ¡deas nc sobre si. P ara c ]] i o . ^ 5**®“ <,Ue cl trllral o decimal líe¬ la alta consldc^i de u‘r " d4° dd >« P-entar á cracton de las Cortes, las bases sigaientes: no como — 20 — un proyecto acabado y perfecto, sino como una muestra de que es factible abolir dicha contribución, y llenar de otros modos sus objetos. 1. a El estado proveerá á los gastos del culto divino y á la ma¬ nutención del clero que contemple necesario, con la moderación que exije la universal penuria á que la nación ha llegado; y te¬ niendo en consideración las dotaciones que disfrutan los funciona¬ rios públicos de otras carreras en cada provincia, y las menores necesidades de los eclesiásticos. 2. a La nación no reconoce, consiente ni dota mas que un pre¬ lado y una iglesia catedral en cada una de las provincias civiles de la península e' islas adyacentes; contándose para este efecto co¬ mo una sola diócesi las tres provincias de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. 3. a En su consecuencia, y con arreglo á la actual división ter¬ ritorial decretada en 3o de noviembre de i833, solo quedarán abiertas cuarenta y siete iglesias catedrales, inclusas la primada y metropolitanas, con reserva de las alteraciones que en lo sucesivo se hagan en la división política del territorio, á la que siempre deberá sujetarse el arreglo de iglesias y ministros del culto divinoLas alhajas, ornamentos y efectos de las iglesias escedcntcs en algunas provincias, servirán para las de nueva creación. 4 a Se suprimirán todas las colejiatas de cualquiera denominación que sean, y cesarán todas las jurisdicciones separadas qn® tienen algunas abadías ú otras dignidades eclesiásticas. 5. a Al M R. arzobispo primado, á su iglesia y cabildo, se se¬ ñalarán dotaciones especiales y superiores: las de los M. RR. ai'" zobispos y RR. obispos, iglesias y cabildos de las 46 provincia* restantes serán proporcionadas á su importancia económica, se¬ gún la clasificación establecida en el artículo i.° del otro Real de¬ creto de 3o de noviembre de i833, ó la que en adelante se esta¬ bleciere para los funcionarios civiles de las mismas, y atendido d mayor coste de la subsistencia en unas respecto de otras. 6. a Al M. R. arzobispo primado, bien sea el de Toledo, 0 bien el de la capital de la monarquía, se le señalará la dotación de i2o® reales vellón anuales. Cien mil reales á cada uno de los ocho prelados de las provin¬ cias de primer orden, que son Barcelona, Cádiz, Corana, Gra¬ nada, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia. Si estuviese en Ma¬ drid la silla primada, servirá su dotación para Tarragona. Ochenta mil reales á cada uno de los prelados de las siete provincias de segundo orden, que son Alicante, Córdoba T Mur¬ cia, Oviedo, Toledo, Valladolid y Zaragoza. Mientras subsista en Toledo la silla primada, servirá so dotación para Tarragona. Ignal asignación se abonará al M. R. arzobispo de Burgos: con lo que quedan otras ocho dotaciones de segunda clase. Sesenta mil reales á cada uno de los RR. obispos de las trein¬ ta provincias restantes de tercer orden, contando como una sola erntorto de las vascongadas, según queda dicho. Suman las dotaciones délos prelados. . 3 . 36 o,ooo d/'r - S C d f.‘ arán “ Cada catedral d °ee eanongias, inclusas las * oficio y dignidades, con las cantidades siguientes: once ’ e l dcan con i8 ® ^ viudas de primer el * IaS ° Ch ° I' ™ ’ gos á 12®. ^ leales, y once canóniPara cada una de las iglesias establecidas en las nrhn Sí o rden ’ c l dcan con «• y o»c~ - SLTÍ £ i%¡: d ; ^ r a. reates, y once canónigos á 8®. Suman las dotaciones de los cabildos. . 5.a3a,o og> %W,t“n Pa ; a r 8 aS ' M d ° , fahrÍCa ^ CUU0 dc citadas res, capellanes m - • 7 P °f lc,on <k ornamentos y demas cnse- «s, musteos y strvientes de toda especie de cada una, — 22 — doble cantidad que la dotación de su respectivo prelado: y por lo misino importarán todas.6.720,000 g. a A cada prelado se le conservará un palacio episcopal, si le hubiese; y se le abonará una cantidad alzada para sobre sueldos y gastós de secretaría, de cámara, curia y visita, en esta forma: AI primado 24© reales al ano. En las 16 provincias de i.° y 2. 0 orden, á 20® reales. En las 3 o de tercer orden, á 18® reales. Suma total de estos gastos.884,000 10. Las espresadas dotaciones de iglesias, prelados y canóni¬ gos, serán íntegras, sin ningún gravamen de pensión ni subsidio, ni descuento de vacantes ni anualidad; pero sujetándose á las mis¬ mas cargas que los empleados civiles: e' igualmente renunciará el Estado á favor de los prelados los espólios de los mismos, de que podrán disponer por testamento en beneficio de sus parientes ó herederos, bajo las mismas leyes que los demas españoles. 11. Se hará una distribución de parroquias mas arreglada que la actual, y conforme á las necesidades espirituales de los fie¬ les, atendido el número de almas, su acumulación ó disemina¬ ción , la facilidad de las comunicaciones, y domas circunstancias de cada pais y localidad. A falta de estos datos, la Sociedad pre¬ supone que atendida la supresión de conventos podrán necesitarse en la península é islas adyacentes, quince mil parroquias con al¬ gunas iglesias ó capillas anejas; y quince mil párrocos con cinco mil coadjutores ó tenientes aptos para ejercer la cura de almas. 12. Las dotaciones de los párrocos se dividirán para cada pro¬ vincia en tres clases, á saber: de entrada, ascenso y termino, incluycndo en esta los que tengan el cargo de arciprestes de parti¬ do : pero las de ascenso y termino serán mayores en Madrid y provincias de primero y segundo orden; resultando en todo el rei¬ no cinco clases, que vendrán á distribuirse en esta forma: Para los párrocos de primera clase ó de último termino en — 23 - Madrid y capitales de las ocho provincias de primer orden, y en alguna otra parroquia de pueblo considerable, que podrán componer el número de 200 párrocos, 10® reales á cada uno. Para los párrocos de segunda clase ó de termino inferior, en la que entran los de las capitales de provincia de segundo orden y los de pueblos importantes de las de primer orden; y cuyo nú¬ mero podra ser de 800 párrocos, se señalará la dotación de 8® reales á cada uno. Se regulan también 2® párrocos de tercera clase, á 6600 reales, comprendiendo en ella los de término de las capitales y pueblos importantes de las provincias de tercer orden; y los de ascenso de las provincias de primer orden. Se computan 6® párrocos de cuarta clase á 55oo reales; componiéndose aquel número de los de entrada en las provincias orden ^ * 0S ascenso cn l as de segundo y tercer T ' l0tarán á 44 ° ° reaIcs los otros 6°oo'pir- ,os dc — ■ - - * Z dC >- —* ■ * ptírrocos Las dotaciones de los <lo S mil de primera clase ; y de á r Í ¿ & ^ restames tí de segunda clase: distribuyend^s ZLT "** dades c importancia de las poblaciones urbanas y rurales oblacioneTde Z M e Tl 7 *"** ■ *. las altar: para loJt’ftT-testóla y pie de . . . Total. • 98.000,000 — 2 4 — i3. Si los curatos tuviesen casa propia, destinada csclusivamente para habitación del párroco ó del que ejerza sus funcio¬ nes, se les mantendrá la posesión de ellas, sin cxijirlcs retribu¬ ción alguna mientras las ocupen ; pero serán de su cargo las obras de reparación y conservación de tales edificios 14Las fábricas de las iglesias parroquiales, serán dotadas con una cantidad equivalente á la tercera parte de la asigna¬ ción del párroco y de su teniente ó tenientes (si los tuviere) ; y ademas se les señalará eñ las tarifas una parte de los derechos de estola y pie de altar. Igualmente percibirán las fábricas cate¬ drales y parroquiales las oblaciones que el clero y el pueblo ba¬ gan en ofertorio de las misas solemnes do los domingos y fiestas; y las que depositen los fieles en las cajas ó cepillos destinados al efecto. Suma la dotación de fábricas parroquiales. . 32.666,666 15. Los sirvientes de las parroquias serán dotados del fondo de su fábrica respectiva, y ademas tendrán una parte en los dere¬ chos de estola y pie de altar. 16. Los prelados electos que obtengan el gobierno de la igle¬ sia para que estuvieren presentados, disfrutarán por entero su do¬ tación, si se hallasen consagrados anteriormente bajo otro título; y sino lo estuviesen, percibirán la mitad de la renta. El gober¬ nador de silla vacante ó desamparada, que sea simple presbítero, disfrutará doble renta que la del deán de la respectiva iglesia* En cualquiera de los tres casos, al gobernador se le tendrá en cuenta la asignación que ya le correspondiese como párroco, ca¬ nónigo ó en otro concepto. El resto de las dotaciones de las mi¬ tras vacantes, servirá por ahora para contribuir á la manuten" cion de los obispos escedentes. 17. En tanto que se lleva á efecto en todos sus estreñios el precedente arreglo del clero, los RR. obispos que resultan es¬ cedentes en algunas provincias, serán clasificados por las mismas reglas que los magistrados cesantes, y percibirán la parte corres ^ 25 —. PonJiente de la renta de provincias de tercera dase. Servirá para su pago la suma de asignaciones de las otras provincias que hoy no tienen catedral, á que se acumulará el sobrante de las dota¬ ciones de mitras vacantes (como queda insinuado); y lo que to¬ davía faltase, se sacará del producto de las fincas de las iglesias y clero secular que han de aplicarse á la nación. 18 Al R. ohispo de Ceuta, á los obispos-priores de San Mareos de León y Santiago de Uclés, á los abades consagrados con Utnlo de obispos de países de infieles, que hasta aqni hayan eieroído jurisdicción eclesiástica ordinaria en territorios separados y - os obispos auxiliares que actualmente haya, se Ies presupone prelados d T ^ ¿ ^ * *** » P"» U pane de" f *""7“ ^ 0rf “ ! P< ™ V* ™ *» *9después de distribuidos v i 1 gos, dignidades y prebendados o/las i 1 “ Candn¡ - provincia, los que resulten excedentes h a T d » cada lacion y canónica institución, tendrán’ 1 , ° °’' t Cnido >a corenta asignada á los canónigos de mime 'Tí * '‘ na parle de *» esté su respectiva iglesia, previa clasificación' 17“ ™ ™ 1“ ghs que los magistrados cesantes; aunque mZ , misnlas rc - menor cuota que la congrua de sn resnerf r “ Sc,1alará ñeros y medios-racioneros de las catedralé7 JZT A rad °' demas individuos de las colegiatas, se Ies fiJ„L • “ Candni S os Y canon una renta proporcionada según sos daseT 7’ d?SÍf, ~ ve no exceda de las tres cuartas partes de la „ l ? mau > Y un canónigo. A los abades ú otros prclad^ “‘gnacion de ™ > a . . Ve no estén consagrado ^oÍlT ' ^ *<»- tulegio de usar insignias pontificales) se lCn8an P ''~ 4- — 32 ' — sa esposicion, ni desoyendo la voz de la Sociedad económica Ma¬ tritense, que encargada por su instituto del fomento de la rique¬ za pública, lo espera todo de la magnanimidad y sabiduría de las actuales Cortes congregadas para llenar los mas importantes fines. Madrid 12 de noviembre de i 8 36 . t/£n¿otuo ^fonc/a/to c/e z/ércaj, Director. S/’e/adttatz Sapenco Wa, Secretario.