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Por la puente, Juana : comedia en tres actos de Lope de Vega Carpio ; representada por la compañía de la Cruz en este presente año de 1803

Vega, Lope de (1562-1635)

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COMEDIA EN TRES ACTOS. POR LA PUENTE, JUANA, DE LOPE DE VEGA CARPIO. REPRESENTADA POR LA COMPAÑÍA DE LA CRUZ EN ÉSTE PRESENTE ANO DE 1803. CON LICENCIA EN MADRID* AÑO DE 1803. Se hallara esta con un surtido de Comedias antiguas y modernas , Ir age dias y Saynetes en la Librería de González , calle de Atocha frente de la Casa de los Gremios . A C T O R E S. don diego , Galán. BL MARQUES DE VILLENA* DON FERNANDO. benito , Labrador . ESTEBAN , Gracioso . EL regidor. JUANA. doña antonia , Dama. ines , Criada . CRIADOS. N y LOS MUSICOS . ACTO PRIMERO. ’ip Salen Juana y Benito. ** e n ‘ Jt emplad , Señora , el dolor, que no estáis en tierra extraña. Ju. j\y huésped! que no hay montaña como una ausencia de amor, donde el claro resplandor del sol nunca ha hecho espejos k plata de sus reflexos, ° donde la arena abrasa á la soledad que pasa estar el alma tan léjos. Triste de mí, que el criado que fué á buscar el ausente, que os he dicho tiernamente, que es dueño de mi cuidado, cobarde, desesperado fio ha vuelto; y aunque temer no pude venirme á ver en mas desdichas que estoy, Soy muger, y sola estoy, que basta decir muger. De esta forzosa partida no me puedo arrepentir; porque fué forzoso huir • para no perder la vida: Pero sola y afligida, íéjas de mi patria amada, qué podré hacer, desdichada, que nunca muger ninguna v enció su adversa fortuna de lo que quiso apartada? Seguía un noble caballero, con quien me pensé casar, fuéme forzoso dexar k patria, que agora espero; neme de un escudero de mi casa, y no volvió e l que amaba, y se partió: no sabe que estoy aquí; nlírad qué será de mí, ¿1 huyendo, ausente yo. Como dió el Emperador Rey Francés libertad, partirse en paz y amistad de Madrid con tanto amor, me ha dado huésped temor, que no se fuese tras él á Francia , aunque pienso que él mejor con Carlos se tria, donde esperan cada día la Portuguesa Isabel. JBen. Dicen que á Sevilla viene, adonde se ha de casar; si allá le vais á esperar mucha paciencia os conviene; mi casa Leonarda tiene, gracias á Dios, donde esteis;’ mejor es que aquí espereis, que pasando cada día gente de la Andalucía, nuevas de Don Juan tendréis. . No os vais á perder así; porque jamás la hermosura pudo caminar segura, que lleva peligro en sí:, conmigo estaréis aquí, con mi hija, que os ama, uena mesa, y limpia cama no os falta; tened paciencia. Juan. Sino hay tan secreta ausencia que no la sepa la fama, temo con justa razón, que en tan público lugar me pueda la gente hallar, que ha salido de León. Beii. Para qué, señora, son los exemplos que han dexado muchos que se han disfrazado en hábitos diferentes, que en mayores accidentes', vidas y honor han gozado? Juani Vamos donde el tiempo baxe mi flaqueza y mi locura, por ver si mudo ventura con la mudanza del trage; *que no hay mas cruel linage del mal que abatirse en él, pues en mi suerte cruel, A 2 pienso que siendo Leonarda su muger, no m©. acobarda, y soy la misma Isabel. Vase. Salen Doña Antonia y Don Diego. Dieg . Esto, mi señora, os ruego, no tengo mas que advertiros. Ant. Que se ofrezca en que serviros estimo , señor Don Diego. Dieg . Pero sin que os cause pena. Ant. Pues de qué tenerla puedo? Dieg. Hoy me dicen que á Toledo, llega el Marques de Villena; porque ya en Sevilla queda casado el Emperador: hacedme aqueste favor, de que yo servirle pueda; que quiero servir aquí inclinado á esta ciudad, después que la libertad, patria y amistad perdí. Ant. Es Toledo la mejor, - y el ser mi patria me engaña, que bien sé yo que en España hay otras de igual valor; y "de no poder vivir en la propia que dexastes, mucho e» venir acertastes en donde os podrán servir. Que sabe honrar calidades, •estimar merecimientos, conocer entendimientos, agradecer voluntades. 1 Marques es señor mió; y mi, hermano Don Fernando le sirve, un mozo, que quando conozcáis su talle y brío, 1© cobrareis afición. Dieg. Es mozo el Marques tambkn? Ant. Mozo, galan, y de quien se tiene satisfacción para la paz y la guerra. Dieg. El apellido me ha dado inclinación y cuidado, j después que dexé mi tierra.^ A. Sois Pacheco? D. Y deudo [suyo, auftque nacido en León. Ant. Desdichas del tiempo son; de vuestra persona arguyo toda virtud y valor. Dieg. Siempre la fortuna es ciega* Ant. Desde que os hablé en la V os cobré notable amor. Dieg. Mil veces los pies os besO' Ant. Vos mereceís afición. Dieg. Hareisme decir que son ; mis buenas, dichas, exceso de las malas que he pasado. Ant. Qué rumor es ese, Inés? Sale Ines. In. Ay mi señora! el Marques á visitarte ha llegado. Ant . Salid á ese corredor: porque quando pase os vea. Dieg. Temor lievo de que sea ausencia muerte de amor. V¿ s f‘ Sale el Marques , Don Fernanda y Esteban , criados. Ant. De Príncipes tan humanos ¡ es esta grandeza igual. Marq. La hermosura celestial rindió Césares Romanos: llegaos, Fernando , abrazad á vuestra hermana. Fer. Señor» con el vuestro no hay amor, que es de mayor calidad. Ant. Viene vuestra Señoría con salud? Marq. Quien llega á veros, muy mal podrá responderos, porque es la vuestra la mia. A. No habíais Esteban? Est. Noteflíj prosa de ausencia estudiada, y os fallo á vos bien tocada, con que muy contento vengo: Que i. la muger aquel dia, que no hay disgusto ó desden se lleve en tocarse bien la salve y el alegria: Quando no está el frontispicio de una muger adornado, el moño bien asentado, y cada cosa en su quicio: Quando e* jaspe de culebra, á las diez de la mañana, ■ ó anda el diablo en cantiliana, ó la semana se. quiebra. 5 Fí 0 Je ha quitado el humo? Ja jornada de Sevilla. * st ‘ Quien vio del Bétis la orilla, y á Carlos Emperador, Asarse con Isabel, A }ué contento no traerá? Marq. No preguntáis cómo esta ■ Fernando? Ant. Yo sabré de él *nas despacio la jornada, la vuestra quiero saber, si lo puedo merecer, . Por ausente y desvelada. *farq. Ya sabes, hermosa Antonia, como fue preso el de Francia «n Pavía , y remitido á Madrid, Corte de España, el exército Imperial, terror por estas batallas de los confines del mundo, glorioso yace en Italia: '! ♦ yo, que venir á Toledo, adonde tengo mi casa, deseaba, como quien lia dias que de ella falta, después que en su santa Iglesia rendí las debidas gracias, vine á verte , hermosa Antonia, á quien en ausencia larga . debes oirme, así vivas estas amorosas ansias en Palacio largos dias, tristes noches en la cama, y en cuidados siempre tristes imaginaciones varias, poco gusto con amigos, ninguno en fiestas ni galas, desconfianzas de ausencias, y temores de mudanza,, faltas del bien que tenia, que toda la ausencia es faltas, pensamientos de tu olvido, y memorias de tus gracias. Con esto pretendo , Antonia, supuesto que no me pagas, que conozcas que me debes, que para mis penas basta; porque á quien el bien desea, qualquiera breve esperanza, mientras dm;a, le da vida, y mientras vive le engaña. Ant. En quantas cosas como esta» dice vuestra Señoría,, ningún* como este dia mentiras tan bien dispuestas. Ansias, fatigas, temores, memorias y soledades, como son nuevas verdades* quieren parecer amores. Mas yo los conoceré, en que le quiero pedir lina merced, por decir que les di crédito y fé. Un caballero Leonés me pide que le reciba en su servicio. Marq . Asi viva, que puede ser él Marques y yo su criado el dia que sois vos quien lo. ha mandado entre yo á ser su criado. Sale Don Diego. Dieg. Don Diego Pacheco, está, gran señor, á vuestros pies. Marq. Si es Pacheco, y es Marques, yo pudo servirle yá: alzad del suelo , no a mi, pedid las manos á Antonia. Ant. Jesús ! esa ceremonia no ha de permitirse aquí: volved al mar*, que |s^ Don Diego. Dieg. Deme vuestra Señoría las manos. Marq. Desde este dia, que me recibáis os ruego, Don Diego, en vuestro servicio. JEst. Quál anda el pobre criado, vergonzoso y bazucado, querrán que pierda el juicio. Marq. Ahora bien , ya que es forzoso, mi Camarero sereis. Dieg. En mí un Esclavo tendréis. JFem. Buen Camarero. JEst. Famoso. Marq . Aunque es volverme á partir, me voy con vuestra licencia. Ant. Vengada estoy de mi ausencia; mas quiero veros salir. .6 Vanse el Marques , Antonia y Fernando. Est. Ove, señor camarero? Dieg. Mandáis algo? Est. Dar indicio de ofrecer á su servicio quanto soy, y quanto espero. Vuesa merced ha venido a una casa de las grandes de España , no habra mas Flandes, de como será servido. Oieg. Quién duda, que será gente de grande ingenio y valor? Es¡. Es mayordomo mayor un hidalgo impertinente. Guarda su hacienda al Marques. y m no , s e pierde la suya, ui de, ni tome, ni arguya con él, antes ni después. El hermano de esta dama, que aquí la salva le hizo, sirve de caballerizo, buen hijo, y de buena fama. Y aunque ella es la discreción, y al. Marques de amor abrasa, Jne juran que por su casa nunca pasó Salomón. Caballo tiene el Marques que me ha dicho en puridad, que sabe f i $as, es verdad; pero es gallardo y cortés. De lo que es el Secretario, no sé que pueda decir, de este le conviene huir. Dieg. Porque es discreto ordinario, que es ordinario y discreto. Est. La gente mas enfadosa del mundo, y mas peligrosa, que de uno y otro concepto son mártires todo el dia de su mismo entendimiento, sin discrepar un momento * de aquella filatería. Huya de enos, que es crueldad sufrir su conversación, que matan con discreción, como otros con necedad. Aunque para otros efectos le hable, y le tenga en pie, quando mas seguro este le dirá treinta sonetos. Sabe un poco de latin, que de pensarlo me angustio# con que dice, que Salustio fue sastre y ¿Julio rocín. Peca en peregrinidad, propio ingenio de español, s, sabiendo que se honra el sol de ser todo claridad. Murióse en esta jornada el Camarero á quien hoy sucede, y palabra doy que era en menear la espada la misma destreza el hombre. Los demas oficios son, buena gente, y de opinión, que no es bien que aquí los nomb^' Los pages s¡ á luz los saco, tí el mejor de veintidós yo soy, y soy vive Dios un grandísimo bellaco. L>ieg. Señor Esteban , yo quedo contento y agradecido, de que me haya recibido el de Villena en Toledo, sabré con la información, que solo he de ser amigo de Don Fernando. Est. Testigo soy de su buena intención, antiguamente hubo un Dios de la amistad. T)ieg. Qué discretos pages! Est. Y este sus preceptos reduxo también á dos. L>icg. Quáles son? por que de hoy tn 3í esos dos preceptos sigo. Est. Defender siempre ai amigo, y no ofenderle jamas. Dieg. Ahora bien, desde hoy os quíe 1 ^ por maestro, á ver la casa voy. Est. Por sus cimientos pas& traxo humilde prisionero de la casa de Villena, del gran Pacheco y Girón, le que es conversación, n ° tengáis Don Diego pena; yo soy lindo fistol, 7 os enseñaré en ,Toledo £ustos, que gocéis sin miedo, ataros como el mismo sol. No doncellas, que después burlas, y piden veras, 9 u e en habiendo zurcideras Engañarán á un Trances. No casadas, de sus brazos Fara siempre me despido, donde á un puntapié el marido hace la puerta pedazos. Viudazas, viudazas, sí, que debaxo del decoro Utongíl, hay diamantes y oro, que no está el diíunto allí. Verdad es, que aquesta Ines de Doña Antonia me trae sin seso, pero no cae con el debido interés. Y aunque el Marques mi Seño* gusta de mis desatinos, el gastar por los caminos, ha menester mas favor; juega el hombre quando hay juegOj qué hacienda no se aventura? T>ieg. Aquí la tiene segura, siendo amigo de Don Diego. Msi. Soy su esclavo. Dieg. Pues conmigo venga, y verá lo que pasa. Bst. No habéis menester en casa mas que á Esteban para amigo, soy el alma del Marques. • |, T)ieg. Pues temo que se condene. Bst. No ha¿á, que Villena tiene, llena el alma de quien es. Vanse. Salen Juana de Labradora , y Benito, Ben. Esta es, señora, la imperial Toledo, que el Tajo de cristal á, sus pies viene, y parece que en sombras se detiene. Juan. No sé cómo este monte no se espanta de sí mismo, y mirar grandeza tanta en esa luna líquida que tiene por grillos de sus pies. Ben. De Cuenca viene Tajo á prenderle con cadenas de oro, nunca su nombre ilustre mudó el Moro; ,es su Iglesia mayor imágen viva del cielo , que al gobierno sucesiva de Pedro reconoce solamente. Juan. Sus damas, caballeros, y su gente me han obligado el gusto ae manera, que en tan noble ciudad vivir quisiera, aunque fuera sirviendo en este trage, que ya no puede haber cosa que baxe mi fortuna á lugar mas abatido, temo que un hombre bárbaro ofendido me busque y halle, y si escondida quedo, Benito, en este trage, y en Toledo, muy ajustado viene con mi intento, teniendo con quietud gusto y contento. Ben. El Regidor que en nuestra aldea tiene . hacienda, me parece que os conviene; su hija. Doña Antonia es la mas bella ’d^ma de este lugar; si estáis con ella, .. 8 no os hará falta discreción ninguna: con esto birlareis vuestra fortuna, y vereís un ingenio soberano. Juan. No hubiera para mí remedio humano* como vivir donde decis agora, y mas si es tan discreta esa señora? vamos, sabré, señor, adonde vive; que dichosa seré si me recibe. JBen, Eso es muy fácil, porque me ha pedido que le busque una moza labradora; mas no podréis, porque me acuerdo agora que había de lavar y amasar. Juan . Digo, que á lavar y amasar también me obligo, si me agrada esa Antonia. Ben. Ilay otro enredo, que un mozo de los bravos de Toledo es su hermano también; mas no os dé pena, que pienso que está ausente el de- Viilena, jr es su Cabaljprizo. Juan. Que esté ausente o presente que importa: quando intente algún atrevimiento, soy yo boba, no le sabré pegar con una escoba, y si jugar quisiere de otra pieza, rompelle con un plato la cabeza? Ben. Y cómo has de llamarte? Juan. Cómo? Juana» tu el arca, huésped, me traerás mañana; y al Regidor dirás que soy de Olias. JBen. Por el secreto que en mi pecho fias te ofrezco eterno amor. Juan. Vamos, que creo que voy abriendo puerta á mi deseo, y quando llego á ver en tal baxeza mi valor, mi persona y mi nobleza, pienso que no le dexo cosa alguna, que me pueda vengar de mi íortuna. Vanee. Salen Antonia y Don Diego. Ant. No entráis con malos alientos, de servir y de medrar. B)ieg. Señor que llega á fiar amorosos pensamientos, ya dice, que sus intentos muestran indicios de amor, de hacer merced y favor. Ant. Vos lo teneis merecido; pero para mí no ha sido sino desprecio y rigor. JDieg. Señora, yo entré á servir á un Príncipe, que en grandeza igualaba su nobleza; no tengo mas que decir: siéndome forzoso huir de mi patria, hallé mi amparo en vos, que fué mi reparo, y era justo , Antonia bella, que la luz de tal estrella me guiase á sol tan claro. Desde que en la Vega os vi, y atrevido llegué á hablaros# propuso el alma adoraros, y puso su centro allí; que de mi patria salí, como quien ya se destrerri r ara servir en la guerra Carlos; pero ya estoy, donde asegurando voy 9 las desdichas de mi tierra. Y luego aquel mismo día, Su; el Marques me recibió, al: momento me habló en el amor que os tenia, con que así como decia s u pensamiento,-iba el mió •desechando el mucho brío con que os amaba y quería: venció el amor, y el temor, y di la esperanza al viento, vive Dios, que en esto miento. Ap. Que nunca la tuve amor* y del que. tengo en rigor uie está matando en ausencia: ay mi Isabel! qué paciencia podré pedir á los cielos, que con amor siempre hay zelos, con zelos no hay paciencia, ióme las joyas que os di, tabíes y primaveras, que os truxese, y tan de veras en su amor le conocí, que de su casa salí prometiendo la mudanza, que desde la confianza que hizo de mi valor, salió dueño mi temor, y despidió la esperanza. Ant. Don Diego, desde aquel día, que el Marques me quiso bien, mo le traté con desdén, y su amor entretenía; pero como presumia de mí amor lo que es razón, temblaba de mi opinión: y así del mundo me guardo, y á un Príncipe tan gallardo no le he mostrado afición. Si vos me queréis, yo haré que el Marques no se disguste de que os quiera, y ántes^ guste de que yo la mano os dé: que de su grandeza sé ^}i:e ha de volver por mi honor, siempre fué casto su amor, pues son donde no se alcanza principios de la esperanza pensamientos de señor. J)ieg. Vos lo decís harto bien; pero yo lo haría muy mal, sí á dueño tan principal le fuera traidor también; y aunque no lo diga bien, tengo Antonia por muy cierto, que tendrá el odio encubierto: y señores con enojos,' mas despiden con los ojos, que con rigor descubierto. i Hacer que el Marques lo quiera no tengo por imposible; si el se promete posible lo que por su boca espera: Quereldo ,* pues % persevera en amaros; que es rigor casarle, si os tiene amor, que no estará bien casado, marido que fué criado, donde hubo galan señor. Vase, Salen el Regidor y Juana. Reg. Pienso que te ha de agradar, que yo lo estoy por extremo, la criada que ha,traído Antonio nuestro casero. Llegad , no esteis temerosa, conoced á vuestro dueño. Juan. Dadme Señora las manos* Ant. Qué linda persona ! cierto que te agrada con razón. Ben. En toda la Sagra creo que no hay moza de su talle/ brío, limpieza y aseo. Ant. Cómo os llamáis? Juan. Yo , señora ? Ant. Vos pues. Juan. A servicio vuestro, Juana. Ben. Si señora Juana* que era mi padre su abuelo, murió, y huérfana quedó, á fé que viene de buenos. Crióla el cura su tío, está grande, y los mancebos del lugar son con las mozas como los tordos, que en viendo colorear mal maduras, las guindas, andan en zelo, 6i cojo la ropa , y á Dios. Vase Juana. Fst. Juana, Juana, mala tos te la quite , fuentes, rios ayudad mis desvarios, que quiero quejarme en vos. Éa Ninfas de Eticona, hoy renets nueva corona de laurel, que en vuestro Polo, muere amando un page Apolo, por una Dafne fregona. Vare. Salen Antonia y Don Fernando. Ant . De esta manera lo dices? tu eres hombre de valor. Fcr. Prueba Antonia que es amor, porque no te escandalizes. An. Sí, pero un hombre, Fernando, de tu obligación, es justo que ponga en sujeto el gusto digno de sus ojos. Fer. Quando viene amor por accidente, no se le dá á la elección voto, como en la razón, que es calidad diferente, y Atr.onia yo me resuelvo en que me muero por Juana. Ant. Tienes.ahna tan tyrana, que las espaldas te vuelvo. Vase. Fer. No digas tal, que es locura, aunque ya á tan necia vienes, que puedo pensar que tienes envidia de su hermosura. Sale Don Die?o. Dieg. En vuestra busca Femando vengo con grande contento. Fer. Pedidme albricias á mí, pues que mi gusto es el vuestro. Dieg. Era un hermoso diamante, sortija de un casamiento, que podrá ser algún dia. Fer. Enseñádmele. Dieg. No puedo, que le he dexado á guardar; mas enseñarle prometo, qué hacíais? Fer. Aquí estaba, dando esperanzas al viento, y riñendo con mi hermana. Dieg. Son diferentes efectos. Fer. Quiero enseñaros la causa: Juana ? Sale Juana. Juan. Señor. Fern. Dadme luego un jarro de agua, las manos manché de tinta escribiendo. . Juan. Voy por fuente, agua y tohal> 3 ‘ Vase. } Fer. Qué os dicen mis pensamiento 5, ríñeme bien Doña Antonia? liareis burla de mi, y de ellos. Dieg. Burla, por qué si no he vistomas ayroso talle y cuerpo, que el de aquesta labradora, aunque perdone Toledo ? Fer. Para que me deis disculpa os la enseño , que no quiero que la alabéis. Dieg. Bien seguro podéis estar de mis zelos. Sale Juana con agua , tahalí y fuente. Juan. Bien puede vuésamerced lavarse que viene fresco Tajo bañado de plata, desde el aljibe riendo. Aparte. Dieg. Mal podré tener paciencia, ues á quantas partes llego alio quien quiere á Isabel: si en León ayrados cielos, por dama ayrosa y gallarda, por labradora sirviendo, á quál hombre dio el amor tanta manera de zelos? Fer. Echa nieve de esas manos, para que temple mi fuego. Juan. Nieve soy yo ? Guadarraif 3 soy, nube, ó helado cierzo. Fer. Parecete que un desden no tiene fuerza de yelo? a, Juan. Yo no entiendo aquesas co J Fern. Yo sí Juana, que me mu# por esas niñas hermosas; •echa mas agua. Juan. Estaos qO e pues que ya os habéis lavado» tomad la tohalla luego, que me aguarda á quien le p e5 ' Dieg. Y de suerte que sospecho estoy rogando á mis ojos Jfo crean lo que están viendo» ' , Sale Inés. l ' Con que espacio Juana estás, > Méxasme á mí? Juan. Qué te déxo? v‘ Quanto hay que hacer hoy en casa. * llíl n. Piensas Ines que me huelgo dé estar aquí ? JPern. Dexa, Ines, la conozca Don Diego, v^ue le he dicho sus donayres. " U a n. Las ignorancias que tengo Mama donayres, señor? Con ese entretenimiento Se hará muy bien la comida, tendrá señor,“y tendremos .pesadumbre por tu gusto. Vase. Man. Ya, señor Don Diego, quedo para que os burléis de mí, ha dado á mi costa en esto vJ)on Fernando, mi señor. Burlas, Juana, no lo creo*, de veras habla Fernando, Y que tu respondes pienso, con las mismas á su amor. l u jn. Qué es amor ? yV Amor es fuego. Man. Fuego de Dios en amor, e so quiere un hombre cuerdo^ v, que tenga muger ninguna? Luego tampoco, sospecho, s *brás qué es zelos ? Juan. Yo no. w Vanse , y queda Juana. A *J uan ‘ Quando el sugeto que se quiere y ama, \ Muestra tibieza , y vive sin cuidado. Es darle zelos la razón de estado, De amor que mas provoca, incita y llama. Canta con zelos en la verde rama Del olmo el ruiseñor, que vio en el prado, A quien sigue su prenda enamorado, Y mas quando ella finge que dasama. Contenta estoy con poca diligencia, v En ver que despertáron mis desvelos,. Al dueño de mi amor por competencia: Muera á cuidados, mátenle rezelos, Porque quando hay tibieza por ausencia, Ei remedio mejor es darle zelos. , Sale Antonia. que a solas hablar deseo Huelgome de hallarte aquí, contigo. Jnu Que tienes creo *7 Dieg. Zelos son bastardo efecto de amor: zelos es locura en que dá mi entendimiento, zelos es desamor propio, zelos es vivir temiendo que aquello que un hombre adora quiere o mira á otro sugeto, por ausencia, ó por mudable condición. Juan. Zelos es eso? { mes Don Diego en vuestra vida os tengáis, que son de necios: tened amor, y no mas; que vuestros merecimientos son tales, que por mi voto no teneis de que tenellos. T>ieg. Con esas seguridades nos engañan por momentos las mugeres. Juan. Qué mugeres? por qué en eso hay mas y ménos? Fer. Cese Don Diego por Dios la plática, que sospecho que os debeis de enamorar. Ttieg. Que ya lo estoy os confieso: quiéreos mucho? F. Qué es querer, tiene de diamante el pecho, tiene de mármol el alma, tiene el corazón de azero. D ieg. Pues yo pensé que os quería» Fer. Vamos, y os iré diciendo los lances que me han pasado. Dieg. Muriéndome voy de zelos* i8 la satisfacción de mí, que siempre te merecí. Ant. La satisfacción me obliga, á que mi pasión te diga, escúchame Juana. Juan. Escucho. Ant. El amor me obliga á mucho. Juan. Tu criada soy, y amiga. Ant. Quiero un secreto pedirte. Juan. Aquí á tu servicio estoy. Ant. Tengo un mal Juana, en que doy difícil de persuadirte, que es un infierno de fuego: conoces este Don Diego, amigo de Don Fernando? Juan. Agora estaban hablando los dos, y se fueron luego. Ant. Ese de quanto hay en mí es dueño que adoro y quiero. Juan. Ah zelos, cjue mal agüero fué alabarme de que os dí! Ant. Ahora has de hacer por mí., sabes su casa ? fn.tfi. No es •en la casa del Marques; ay ingrato dueño mió! Aparte. que e« la que cae hacia el rio, adonde me lleva Ines? Ant. Es casa tan conocida que no la puedes errar; un papel le has de llevar, Juana, que le vá la vida á mi esperanza perdida. Juan. A quién, señora? Ant. A Don Diego. Juan. Pensé que al Marque*. Ant. Y luego de mi parte le dirás.. Juan. Basta, no me digas mas. Ant. Esto, mi Juana, te ruego. Juan. Eso mi am 2 haré yo, aunque de muy mala gana. ap. An c . Pue< entra, y daréie, Juana, el papel. Vase. Juan. Qué presto halló castigo quien se burló, paciencia para sufriros, amor, ay tristes suspiros! zelos, no costéis tan caros! que, quanto me agrada el daros, me entristece el recibiros. V^st- Salen el Marques y Don DiJ°' Marq. Buena respuesta has traído* Dieg. No he visto tal condición* Marq. Siempre esta resolución gente rústica ha tenido. Dieg. Con sus iguales se entiende* 1 » ue indignas de prendas tale* e los hombres principales, bravamente se defienden, tus razones la cansaron, tus promesas la ofendiérofl, tus dádivas no rindiéron, ni tus dichas alcanzaron; finalmente he sospechado, que vencer esta muger, mas difícil ha de ser, que romper un mónte helado* Marq. Mira Don Diego, quien^ no se ha de cansar tan presto* Dieg. Antes bien, á un pecho hofl eS obliga quando desama. , ^ Marq. Si aquesta muger me afl^ al instante que me viera, por mucho que la quisiera, por muger vil la dexára; y q el ve á hablarla , que rogando y prometiendo, ha de ser conquistar una muger; . que np haciendo, y desprecia^’ habíala de parte mia, y no te canses de hablar; que no se ha de conquista^ , , una muger en un dia. V* 1 Dieg. Por qué de partes me asal^ la fortuna! qué paciencia ha de tener mi prudencia, ó que desdicha me falta? Sino es dexando e^ta tierra, cómo he de poder, vivir? pienso que he de proseguir de Carlos Quinto la guerra. Pasarme á Italia es mejor, pues tan mal nos vá en España» no podré si me acompaña en qualquiera parte amor. Pero cansado, y ausente, quien me lo puede estorvar? Sale Juana. Juan. Dicha he tenido en hallar a mi enemigo presente. Que esté solo , y en tal puesto! ^as burlóse amor conmigo: qué tarde se halla un amigo, *Y un enemigo qué presto! » Quién es ? J. La que ya no es. z¡fg. Qué gracia. Juan. Es mucha? ®* e g. Es tanta, que por muger no me espanta, e n fin buscas al Marques? Juan. Qué Marques? ^ ®* e g. El que está aquí, c. y despreciábasle allá. ™ an. Este papel te dirá si vengo á buscarte á tí. y e g. Papel para mí? de quién? Man. De tu dama. D ieg. Tu lo eras, ántes que á buscar vinieras á quien te obliga tan bien. Man. Dexémonos de porfías, v loma el papel. Dieg. Tienes seso? Toma, y responde? pqg. Confieso las obligaciones mías. Pero en poniendo los pies adonde estás , se acabáron; pues en efecto buscáron livianamente al Marques. Que puesto que te mudaste, yo debía hacerlo así, pues para venir aquí, á Doña Antonia burlaste. Yo aseguro que dirías que traerias el papel, para negociar con él lo que para tí querías. Y aun fe harías escribir lo que ella no imaginaba, porque si al Marques amaba pudiera tu amor decir, que á un tiempo engañaba á tres, y aun á quatro , pues amando, tu engañabas á Fernando, . á mí, á Antonia, y al Marques. v[an. Ha dicho vuesamerced? y e g. Poco para tal traición. Jtan, p u es 0 ig a p 0 r caridad. 19 pues callé, mientras habló. Dieg. Yo qué.tengo que escuchar? Juan. Qué malas señajes son el meter el pleyto á voces! calle, pues callaba yo. Doña Antonia, mi señora, me ha contado la afición; que vuesamerced la olvida, por el Marques, su señor. Como la quiso en llegando á Toledo, y que los dos se hablaron algunas veces en dulce conversación. Pero que después sirviendo, el respeto le guardó que debe un buen escudero, que non sabe mentir non. Si es vuesamerced el Marques, pues por él le dexé yo, este Marques he buscado, este fué á quien tuve amor, y este es á quien ya no quiero: y así con gran devoción le hago una reverencia, déxo el papel, y me voy: si le he dado pesadumbre, diga, dándome perdón: mensagero sois amigo, non mereceis culpa non. D. Tente, escucha. J. Qué me tenga? dexeme ir, que por Dios, es poca el agua del Tajo para que lave su error. Dieg. Oye Isabel. Juan. Qué Isabel? Dieg. La que adoro. Juan. Juana soy: suélteme. D. Tente. J. El vestido que mi desdicha me dió. Sale el Marques. Marq. Qué es esto? Dieg. Qué no hay remedio que te quiera esta muger, demonio debe de ser. Juan. A no estar vos de por medio nos matábamos aquí, como cochinos pardiez. M. Tú en mi casa ? J. Alguna ver esté corredor subí. Y no he tenido advertencia C? 20 de entrar acá, hasta que agora el mandallo mi señora me dio ocasión y licencia. Vengo á buscar á Fernando, que le queremos cortar unas camisas, y al dar el primer paso, temblando sale estotro escuderón, y dice, que yo he de ser ■ vuestra muger, qué muger? las de mi patria no son mugeres para Girones, ni Villenas, ni Pachecos, son de Illescas y Mazuecos, Toribios, Sánenos y Antones. Quédese, señor, con Dios, que el escudero algún dia me pagará la porfía que hemos tenido los dos, yo le cogeré en mí casa. Dieg. Pues yo qué ofensa te he hecho? bien sabes Juana, mi pecho. Juan. Ya. sé todo lo que pasa. Juana, yo estimo tu honor, si Don Diego te habló en mí, la culpa tuve, <^ue fui quien le declaro mi amor. ■ Entra, que quiero mostrarte mi casa, y darte un regalo. Juan. A fé, que no fuera malo dar zelos á Durandarte: pero soy muger de bien, y por esto me voy luego. Marq. Tente, detenía Don Diego. D. Tente, scucha. J. Vos tambie/i? pues por vos me voy mijor. Dieg. Oye una palabra, Juana. Juan. Vos á mí? M. Fuerte villana, ya estima lo que fué amor. Vanse* Salen Antonia y Esteban. Ant. Tanto olvido en el Marqués? no debe de ser sin causa. Est. Con esta joya me envía: así todos me olvidaran. Ant. Memoria quiero y no joyas. Est. De esa manera se llaman; el que regala se acuerda. el que olvida no regala. Ant. No ver ni hablar es regalo- Est. Como á mí me regaürafy mas que nunca me quisieran. Ant. Pedir al galan la dama algo de su gusto , es cosa que obliga á servirla y darla. Est. Sí, que una dama á un galafl que truchas le presentaba le pidió un trucho una vez, diciendo, que le cansaban las truchas hembras: y el triste / a n duvo quatro semanas * buscando un trucho varón. A. Y hallóle? E. Dos truxo en y dixo que los guardasen, porque después en la casta el macho conocería, viendo la trucha preñada. Pero que me quieres dar y contarete la causa del descuido del Marques? Ant. Una cadena mañana. 7 Est. Mañana? Ant. Pues es muy tard e * Est. No, Antonia, mas pues aguaté á mañana, yo también quiero aguardar á mañana. Vase. Ant. Lindo bellacon te has hecho* Ines, Ines ? In. Qué me mandas? Ant. Vino Juana? In. Ya ha veni^J Ant. Qué hay de mis sucesos, Jua^' Sale Juan. Malas nuevas. Ant. Cómo así? Juan. Hallé aquel hombre en la s$ ! di el papel, tomó el papel, y á las primeras palabras cruzó la cara á las letras. Ant. Cómo ? á las letras la cara? Juan. Rasgándole en mil pedazos» y diciendo: si vuestra ama porfía, iréme á la guerra, que favor y merced tanta como me hace el Marques, con traiciones no se pagan. Hoy me ha dado mil escudos y ua caballo, que envidiaran Jos (¿el sol, á no ser efe oro; que vale á peso de plata. Con esto rae despedí, pero diciéndole ayrada, quando los hombres no quieren notables achaques hallan. Ant. No te escucho mas. J. Espera. Ant. No quiero escucharte nada, que no escucha libertades quien tiene sangre en el alma. Vase. Juan. Qué dices de aquesto, Ines? Jn. Qué quieres que diga, Juana? Juan. Dichoso es este Don Diego, todas le quieren. In. Bien, basta por exemplo Doña Antonia. Juan. Ay quien de tí se fiara! In. Tienes tú Juana también tu poco de amor? Juan. Estaba segura, y diéronme zelos. In. Que mala pedrada. Juan. Mala. Yo tengo, Ines de mi oj s dos vestidos en el arca, y quiero que los saquemos, porque me dicen que baxan 31 esfas fardes ,á la 1 . Vega muchos galanes y damas. Allí quiero ver mis zelos, y tu sabrás quien los causa, sabrás tu mi pensamiento, y yo sabré quien me mata. Pero esto con gran secreto. In. En razón de Secretaria ^ soy dinero de avariento, *\soy noche, bosque, y montaña, soy pobre humilde que asiste adonde señores hablan; soy libro que no se vende, que es la cosa que mas calla; y para decirlo en breve, soy necesidad honrada. Juan. Pues tomarémos dos mantos con ricas ropas y sayas, que quiero ver un secreto, si el que dices me acompaña. In. Está segura de mí. Juan. Quiero ver sí un hombre habla con una muger que temo. In. Y luego? Juan. Sacarle el alma. ACTO TERCERO. Salen Ines , y Juana con mantos. Ines. Esta es la Vega de Toledo , Juana, que Doña Juana fuera bien llamarte, no acabo de mirarte, y de admirarte, qué lindo talle , y qué persona tienes. Juan. Quándo me muero yo , de burlas vienes? ay Ines, eso hacen galas y oro! no hay cosa que les dé mayor decoro que vestir ricamente á las mugeres; quando estas graves y damazas vieres atribuye á las galas la hermosura. In. Si ellas no tienen la primer ventura, que es el nacer hermosas, no lo creas por mas diamantes que en sus cuellos veas; es posible, que tú villana fuiste? Juan. Tú misma agora, Ines, te respondiste: pues yo te he parecido gran señora con las galas, naciendo labradora? In. Mi ama es esta, cúbrete. Juan. No acierto, 22 que es de mis zelos la''ocasión advierto.' ' Salen Doña Antonia y una criada. Ant. Aquí quiero sentarme, que esta tarde hace la Vega su vistoso alarde de la hermosura : y galas de Toledo* Juan. Ines, que nos conozcan tengo miedo; In. Pues no le tengas, porgue estás' de suerte, que jó me admiro qüando llego' á verte. Criad. Bellas damas L par ácen forasteras. Ant. Ah señoras hermosas? 'ln. Qué te alteras? Ant. Quieren nos dar de tanto sol un rayo? Juan . Vuesa merced lo pida al mes de mayo. Ant. Son de Toledo ? Juan. Para qüé le importa. Ant. Qué bravos filos! bravamente corta. Juan. Pues advierta que 'somos Sevillanas. Ant. Quite dos letras, y serán villanas. Juan. Si nos ha conocido ? In. Calla necia* Juan. Y ella que tanto de valor se precia enséñenos la cara, por su vida, porque viene muy larga y mal prendida. Ant. Esa culpa será de las criadas. Juan. Criadas tiene ? Ant. Muchas, tan honradas, que pueden ser sus amas. Juan. No lo crea, y mire ese galan que la pasea. Sale Don Dieg. Al campo saco las tristezas mias por ver si las venciese en desafio. Juan. Ines, este es aquel ingrato mió. In. Luego Don Diego fué quien te dio zelos? Ant. Ah Don Diego ? llegad. Dieg. Inmensa disha! vos en la vega? Juan. Qué mayor desdicha? In. Pues tú de mi Señora estás zelosa? Juan. Di en esta necedad. Ant. Ménos dichosa me prometí la tarde: pues os veo no tengo que pedir á mi deseo; aunque correspondéis ingratamente. Dieg. Cómo queréis que sin temor intente serviros, si el Marques os quiere tanto? Juan. Estoy Ines por descubrir el manto, y hacer un desatino. íw. Espera un poco. Juan . No hay zelos cuerdos, si el amor es loco. Salen el Marques y Esteban. M. Es aquel Don Diego? Est. El es; y no está mal ocupado. In. Juana, el Marques ha llegado. Juan. Qué habernos de hacer Ines? In. Que si has visto lo que quieres, nos vamos á casa luego. Marq. Quién hablará con D. Diego? Est. No sé, pero dos mugeres bizarras están allí. Ant. Venid Don Diego, hasta el rioj por ingrato os desafio, ■ ya que á la Vega salí. . Dieg. Qué mayor satisfacción os puedo dar, que el Marques? Ant. No hay satisfacción después que me liabais muerto á traición, ni es. el reñir escusado. bieg. Si es desafio Español, quién ha de partir el sol, si llevo al sol enojado? Vanse los dos. Marq. Dé vuesamerced lugar, señora rapada, á ver si tan bizarra muger tiene mas con que matar, que con tal donayre y brío. Juan . Esto es bueno para mí; llevándome el alma allí aquel enemigo mió. Ex/. Suplico á vuesamerced se quite la sobrevayna, y no dé heridas con vayna. ln. Allá page entretened *.* con mugeres enfaldadas vuestra cansada persona. Ex/. Y no puede ser fregona alguná de las tapadas ? Marq. Merezca, no por quien spy, sino solo en cortesía ver amanecer el día. Juan. Con tanta desgracia estoy, que no puedo responderos. Marq. La quietud habéis perdido, decid, quien os ha ofendido; si en algo puedo valeros, os podéis valer de mí. , Juan . Podéis hacerme merced de d exarme. Hace que se va. Marq , Detened el paso, que habéis de oír, pues matais. Juan. Pan de repente? parezcoos bien? M. Y muy bien. Juan. Qué quánto los hombres vén, quieran bien tan fácilmente! Marq. Yo á nadie quiero. Juan. Mirad que condición es la vuestra, sí bien ponéis en la nuestra antojos de liviandad, pues hoy en sola una casa queréis bien á dos mugares. Marq. Muger notable , quien eres? dos ..mugeres? Juan. Esto pasa, y tan desiguales spn, que son .señora y criada. Marq. Por Dios que estáis engañada. Juan. Pero téneis condición de señor , que harto , y cansado, de U perdiz, apetece la vaca: y así parece que os dá Doña Antonia enfado, y Juana os regala él'gusto. Marq. Vive Dios, |que he dé saber quien eres? Juan, Una muger; hacerme fuerza no es justo. Ex/. Oye, señora tapada, menos desdenes. Ln- Ataje la manopla, señor page, ó habrá coz y bofetada. Est. Eres, haca , que no creo que eres muger: pero advierte, que soy page 3e alta suerte, y que en señoras me empleo; no tuve sarna en mi vida, ni he tomado, punto á media. ln. Bien la condición remedia, que desde Adan procedida,. tienen sarna original. Est. Vive Dios que te he de ver. ln. Mire que hay un? muger, que no la he querido mal, y no quiero que me arañe. Est. Qué importa si la aborrezco? Descúbrese Ines. ln. Pues,yo soy, y quien merezco, perro, que tu amor me engañe. Est. Vive el cielo que es Ines, hay tal cosa? tente, para. In. No pienso dexarte cara. Marq. Qué es eso Esteban? quién es? Est. Ines, Señor , disfrazada. Marq. Y tú quién eres muger? Juan. SÍ.Jhés se ha dexado ver, de qué sirve ¿star tapada ? Juana soy , cáteme aquí. Marq. Qué dices? ay caso igual? ay donayre celestial, á matar sales aquítu eres labradora ? Juan. Pues; anda acá Ines, no nos riñan. 24 Marq. De esta manera se aliñan villanas ? Juan. Anda acá Inés., Hsperá.én ni i coche irás. Juan. Qué coche, ni qué cpchino? queréis torcer el’ camino, ya mÜ entendéis lio demás,, y zamparme en vuestra casa?* In. Vamos Juana Juan. Ines camina* Van se Juana é Inés ,. Marq. Labradora péregri'na,. si tosco sayal me abrasa, que sirven arnlás dé-s¿dá?“ has visto Esteban muger masbella ? Est. No puede ser, que ser mas hermosa pueda. Marq. Ay ram notable invención dh enamorar y matar! Qufé no puedas conquistar tan villana condición T Marq. Si enamorarme pretende de esta suerte, qué he de hacer?, algo hay en esta; muger, quese. mira, y no se entiende. Vari se . Salen Antonia y Don Diego,. Ant. Del. haberme acompañado, estoy muy agradecida-,; de. mi esperanza perdida» ñor el engaño pasado*. JD V9g. No hay amor desengañado» que-quiera- mas $ino> alcanza á entretener la esperanza, can que meobliga á creer,, ueno hay distancia en muger^ el anror á. la mudanza. Pues para no ser ingrato á. fa merced que me hacéis* pedid licencia al Marques,, y vereis que no dilato el casarme , siendo ingratoal favor que me otorgáis, que si licencia alcanzáis, al mismo punto vereis, que la po esíon teneis, sin que esperanza tengáis. Vase. Ant. Perdida esperanza mía, albricias, que ya os hallé. Sale Juana. Juan. Quando Don Diego se fué quedas con tanta alegría? Qué habéis tratado los dos? Ant. A y Juana! mi casamiento. Juan. Muy justo fué tu contento: yo se lo pediré á Dios. Ant. Yo te prometo casar con un oficial honrado. Juan. Ep fin queda concertado? Ant. No falta mas de tratar mi dicha con el Marques: yo le voy á hablar, que es justo que esto sea con su gustoj lo demas sabrás después. VasC» Juan. Aquí se acabS mi v'ida, * aquí'dio fin mi tragedia, ♦ i * aquí en sombra mi esperanza con triste luto y sangrienta dio fin al acto postrero; no hay qué aguardar, pues ya que<& todo abrasado el teatro, y. la campaña desierta. Aquí fuéTroya, aquí mi suerte or¬ dena, que tenga vida yo para mas pena» O quántas veces, amor, té dixe yo que tuvieras mas respeto á la razón; mas tú qué razón reípéfac? Quién dixera que Don Juan pagar ingrato pudiera tan grandes obligaciones, tanto amor , tantas finezas? Ah! nunca yo te amara, ni'te vicr*> alma de marmol, corazón de piedra» Qué habernos de hacer ? morir; y no aguardar á que vean mis ojos lo que ya saben: pues sea mi muerte ausencia; volverémos á la patria? no , que hay venganzas en ella, de quien traté con desprecio por amar quien me desprecia. Ah cielos! quién podrá tener pa¬ ciencia? que en infinito amor no hay tp' sistencia. Sale Ines, In. De qué das voces, Juana? Juan. De desdichas. Ines, á Dios te queda; que puesto que villana, cubre tosco sayal alma de seda, yo voy por mis vestidos; por dicha les que ves fueron fingidos* In. Adonde vás? detente. Juan. Por la puente de Alcántara í esas peñas desesperadamente. In. Tu tristeza conozco por las señas; mas que parecds eres. Juan. Ilay hombres deshonor de las mu ge res, pues quál no fuera buena, si no nos encantaran el oido? In. Dime por Dios tu pena. Juan. No quieras n\as de que mi historia ha sido confusa babilonia, Don Diego se ha casado con Antonia. In. Casado? Juan. Allá en el rio debieron de tratarlo aquesta tarde: voy me , voy me ; no fio de mis ojos paciencia tan cobarde: qué aguardo ? fuego , fuego, Antonia se ha casado con Don Diego. Y ase, In. Fuese desesperada. Sale Antonia, Ant. Qué es esto , dime Ines? In. Agora creo que la villana honrada, zelosa espía fué de su deseo. Ant. Cómo zelosa? In. Juana está sin seso desde ayer mañana. Sin duda no es grosera con el trage que trae de labradora, que tener no pudiera tales vestidos á no ser señora, de que iba ayer cargada. y anduvo por la V ega disfrazada. Zelos son de Don Diego; porque hoy en la Vega le has hablado# Ant. Agora si que llego á creer el respeto mal mil sospechas tenia, . tal vez me hablaba bieq, y tal fingía guardado, que por mas fuerza jurada quiero que quede á Isabel. Salen Don Fernando , y Antonia. Fer. Aquí estamos yo y mi hermana, que con otro pensamiento, que nos dio bastante causa pasamos sin su licencia. Ant. Señor, quanto amor engaña, tu misma disculpa tiene, . que para mayores basta. Marq. Pues si sabéis ya los das. las historias y desgracias, que os babrú movido el pecho ? de Don Juan y de esta Dai»* 1 hasta acabarlas del todo tendrán amparo en mi, casa, y con veinte mil ducados de dote quiero pagarla la confianza que tuvo. Juan. Fué muy justa confianza en tan .divino valor. D/V^. Y aquí por la puente Juan* da fin en servicio vuestro, dadnos perdón de las faltas. F I N.