Full text
ºv Universidad Nacional Autónoma de México Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades Democracia inconclusa: Movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Francisco Sierra Salvador Leetoy Tommaso Gravante coordinadores Colección Alternativas
Democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y reDes Digitales ColeCCión AlternAtivAs
Comité Editorial del CEIICH Presidente mauricio sánchez menchero Secretaria maría elena olivera córdova Integrantes maría eugenia alvarado rodríguez carlos arturo flores villela marina garone gravier lev orlando Jardón barbolla elke Koppen prubmann octavio reymundo miramontes vidal maría del consuelo yerena capistrán
Democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y reDes Digitales Francisco sierra salvador leetoy tommaso Gravante (coordinadores) universidad nacional autónoma de méxico centro de investigaciones interdisciplinarias en ciencias y Humanidades méxico, 2021
Primera edición electrónia, 2021 D. R. © Universidad Nacional Autónoma de México Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades Torre II de Humanidades 4º piso Circuito Escolar, Ciudad Universitaria Coyoacán 04510, México, cdmx www.ceiich.unam.mx Cuidado de la edición: Juan Francisco Escalona Alarcón Diseño de portada: Karen Evelyn Hernández Vázquez ISBN Volumen: 978-607-30-4517-9 ISBN Colección: 978-607-30-0946-1 Esta edición y sus características son propiedad de la Universidad Nacional Autónoma de México. Prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio sin la autorización escrita del titular de los derechos patrimoniales.
conteniDo Introducción 9 Parte I Ciudadanía digital y democracia 4.0. Un programa de investigación 23 Francisco Sierra Caballero Redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital 63 Guiomar Rovira Sancho Alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales y sus prácticas de comunicación desde el reconocimiento 81 María Concepción Castillo-González y Dorismilda Flores Márquez Movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales y transformaciones en los procesos de acción colectiva 101 Silvia Lago Martínez, Martín Gendler y Anahí Méndez Parte II Activismo feminista on line. El caso de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina 125 Marina Acosta
8 contenido Nuevas modalidades de participación y acción colectiva: la Perspectiva de la Juventud Partidaria Brasileña 141 Aline Camargo y Antonio Francisco Magnoni Procesos de deliberación y agencia cultural a través de la práctica del documental colaborativo: el caso DocuPeru 163 Salvador Leetoy y Diego Zavala-Scherer Las nuevas tIcs como herramientas tecnopolíticas para el activismo digital: el caso del Movimiento Undocuyouth 179 Fania Sánchez de la Vega González Movimientos sociales, tecnopolítica e identidad nacional: El Movimiento de los Girasoles en Taiwán 201 Daniel Lemus-Delgado Documental participativo y experiencia colectiva: casos dsP en Guayaquil y Barcelona 219 Jacobo Sucari “¡Je suis jaune, Je suis citoyen en colère!” Chalecos amarillos, prácticas tecnopolíticas y estrategias ciberactivistas 241 Salomé Sola-Morales Prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de Oaxaca (México). Un análisis desde la dimensión emocional 279 Tommaso Gravante Mapeo de la legislación colaborativa en España 297 Lucía Benítez-Eyzaguirre Sobre los autores 319
15 introducción esta obra elaboran una serie de posiciones críticas ante nuestras democracias inconclusas, inacabadas, y que, no obstante, siempre son un proyecto en progreso que se debe mantener abierto a la inclusión de la alteridad, la pluralidad de ideas y la diversidad. Así pues, este libro —que es parte del Proyecto I+D “Ciberactivismo, Ciudadanía Digital y Nuevos Movimientos Urbanos” Referencia: cso2016-78386-p)— se articula a través de la reflexión de distintos investigadores sociales sobre las intersecciones de los temas anteriormente mencionados. El volumen es abierto para el catedrático de Teoría de la Comunicación por la Universidad de Sevilla, Francisco Sierra Caballero. A partir de su larga experiencia en este campo, Sierra nos propone lo que es un programa de investigación para avanzar en algunas hipótesis tanto de los nuevos conocimientos necesarios sobre las estrategias y diseños de prácticas de activismo y participación de la sociedad civil, como de las ideas reveladoras que emergen en los análisis de casos de buenas prácticas de gobernanza en las políticas públicas de comunicación de las llamadas ciudades digitales. El autor apuesta por un modelo original de investigación que habilite sistemas complejos de reflexividad dialógica, conforme a la naturaleza y dinámica del objeto. Para Sierra, la captura de información y análisis del trabajo de campo debe, en congruencia, ser concebida, metodológicamente, complementando la observación participante y el análisis formal, integrando lógicas de intervención socioanalíticas, para explorar y describir la profundidad de los procesos de participación y apropiación social de las nuevas tecnologías por parte de la ciudadanía digital. El capítulo siguiente, es de la profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana, Guiomar Rovira Sancho, quien hace hincapié en la doble faceta de las redes digitales: de instrumentos para la libertad y la diversidad de voces, a armas de confusión masiva, negocio y control. Los dispositivos técnicos pueden servir para el cuidado, como es el caso para el monitoreo de enfermos o de problemas de tráfico, pero también para controlar, vender y amenazar. Para abordar estos contrastes, Rovira propone desentrañar los dos campos en tensión del nuevo paradigma de red: la lógica de red como promesa de emancipación, y la lógica de red como protocolo de control social. Según la autora, la complejidad del mundo de hoy obliga a desentrañar que, frente a la datificación de la vida, la resistencia no pasa por desconectarse sino por explotar sus potencias, desenmascarar las trampas de una panóptica digital movida por intereses capitalistas y militares, y tomar las riendas democráticas del ciberespacio común. De esta manera, la potencia de Internet para el bien común enfrenta una instrumentalización contrainsurgente que es aceitada por los intereses económicos de grandes corporaciones digitales.
16 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Dorismilda Flores Márquez, profesora de la Universidad La Salle Bajío y María Concepción Castillo-González del Tecnológico de Monterrey, proponen la crítica interesante de análisis del reconocimiento como categoría analítica aplicada al estudio de las prácticas comunicativas de los movimientos sociales en el contexto de la sociedad red. Las dos investigadoras, tienen como punto de partida la teoría del reconocimiento social de Axel Honneth, profundizan el reconocimiento en la lógica del proceso de subjetivación que se produce en aquellos que experimentan la injusticia y en los que la reconocen. En su propuesta, Flores y Castillo identifican investigaciones que abordan distintos procesos de estima y desprecio, en la lógica del reconocimiento social, entre sujetos de diferentes entornos, como los participantes de juegos y grupos en línea: activistas, refugiados, trabajadores, discapacitados, entre otros. Esta primera parte teórica y de reflexión es cerrada por Silvia Lago Martínez y parte de su equipo del Programa de Investigaciones sobre Sociedad de la Información y del Equipo Sociedad, Internet y Cultura (e-sic) de la Universidad de Buenos Aires. Lago, Gendler y Méndez analizan casos relevantes de colectivos y movimientos sociales urbanos argentinos y de América Latina durante las últimas tres décadas, hacen especial hincapié en la apropiación y creación de tecnologías en el marco de sus acciones colectivas. A través del análisis de casos, los autores, describen y analizan diversos modos y vínculos que los colectivos, organizaciones y movimientos sociales utilizan para apropiarse de las tecnologías digitales en distintos contextos históricos, sociales, políticos, culturales y tecnológicos. La segunda parte, dedicada al análisis de casos relevantes y significativos para los procesos analizados en este libro, es abierto por Marina Acosta. La investigadora del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (iealc) de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, presenta un caso muy actual, no solamente en Argentina, sino también en toda América Latina: el activismo feminista on line en campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. La autora, combina el análisis de contenido con el web scrapping (método computacional automatizado), retrata la construcción colectiva a través de los microsistemas digitales que posibilitaron una dinámica de participación que se fue gestando con flujos de información masiva, y permitió desafiar no solo las estructuras sociales tradicionales sino también a los poderes políticos. También desde el Cono Sur, Aline Camargo y Antonio Francisco Magnoni, investigadores de la Universidad Estadual Paulista, analizan las nuevas modalidades de participación y acción colectiva de la juventud nacional de diez partidos políticos brasileños. Los autores articulan la discusión del texto a través de cuatro temáticas
17 introducción principales: a) exclusión digital y participativa; b) acceso a la información y calidad de la democracia; c) variables de la cultura política, y d) dimensión comunicativa y potencial del Internet como esfera pública. Posteriormente, los investigadores Salvador Leetoy y Diego Zavala-Scherer, ambos del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, analizan el caso de DocuPeru como propuesta de agencia cultural, cuyas intervenciones fortalecen la construcción de esfera pública y generan formas de acción comunicativa. El texto presenta una discusión sobre las estrategias de agencia cultural originadas de las intervenciones de DocuPeru, valorando el potencial deliberativo impulsado por la práctica del documental colaborativo, de manera particular a partir del recuento de experiencias de la organización en Perú y México. Los autores reflexionan cómo el documental participativo se convierte en una estrategia de resistencia que abre la posibilidad de ampliar expresiones de una esfera pública alternativa, que le da a sujetos no privilegiados posibilidades de empoderamiento para ejercer su derecho a una vida digna, así como ayuda a la construcción de una ciudadanía fuerte a través de habituarse a la deliberación. La discusión aborda las formas de autorrepresentación, (re)significación y (re)dignificación de identidades y memoria, así como la capacidad de crear comunidades de práctica a través de la elaboración de narrativas digitales colaborativas. La investigadora de la Universidad Iberoamericana de Puebla, Fania Sánchez de la Vega González, aporta importantes elementos de análisis para comprender los alcances y aportes político-organizativos de las herramientas digitales al movimiento de jóvenes migrantes indocumentadxs o también movimiento Undocuyouth. La autora analiza una de las cualidades menos estudiadas de este movimiento, es decir, su capacidad de acción política mediante estrategias para organizarse, visibilizarse y simpatizar con otros grupos sociales, con las tecnologías digitales de información y comunicación como herramientas. Por su parte, el profesor-investigador del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, Daniel Lemus-Delgado, desde el otro lado del Océano Pacifico, en Taiwán, analizando el Movimiento de los Girasoles que fue determinante para el cambio en el gobierno nacional a principios de 2016. La investigación de Lemus- Delgado analiza las causas que permitieron el amplio apoyo popular que el movimiento tuvo en tan poco tiempo. Para ello, el autor relaciona las nuevas posibilidades de la movilización derivadas de las nuevas tecnologías de comunicación que los estudiantes tuvieron a su alcance y su vínculo con la identidad nacional taiwanesa. El investigador Jacobo Sucari aborda otra vez al documental participativo. Su texto propone un acercamiento analítico al modo de producción participativo en
18 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales el documental (dsp) en relación con las formas institucionales que propicia, a los roles que instituye (o destituye) y las jerarquías de producción que genera en el conjunto de actores de la comunicación. El autor analiza dos experiencias colectivas de dsp, en Guayaquil y Barcelona, subrayando el cambio de perspectiva y usos, en las relaciones de poder vertical y de consumo de imágenes de estas experiencias, las cuales, según el autor, aportan nuevas energías en los modos de producción, tanto del activismo social, como en las prácticas artísticas y de investigación. La investigación sobre el movimiento de los Chalecos amarillos en Francia por parte de la investigadora de la Universidad de Sevilla, Salomé Sola-Morales, analiza en su texto los procesos tecnopolíticos de los gilet jaunes (gj). Enfocándose en los contextos en los que emergen, los actores que en ellos participan, así como las lógicas de acción colectiva y estrategias llevadas a cabo por los mismos. En este sentido, la propuesta de Sola-Morales analiza las prácticas tecnopolíticas y las estrategias ciberactivistas llevadas a cabo por los gj situando la comunicación en el terreno de las mediaciones, en relación con la cultura, la política y la sociedad. Su ensayo, pone el acento especial en los procesos de construcción de identidad promovidos por los actores de esta irrupción social: líderes, portavoces, y los propios participantes del movimiento. El investigador del ceiich-unam, Tommaso Gravante, propone un análisis de las prácticas de apropiación y uso de los medios de comunicación —digitales y analógicos—, que se han dado a lo largo de la insurrección popular de Oaxaca en 2006, incorporando la dimensión emocional de estas experiencias. Finalmente, la investigadora Lucía Benítez Eyzaguirre, Universidad de Cádiz, realiza un mapeo de la legislación colaborativa en España. La autora presenta iniciativas impulsadas en términos de Gobierno Abierto en España, las cuales muestran que la participación ciudadana queda relegada a segundo plano en el caso de la legislación colaborativa. El mapeo de las iniciativas de legislación colaborativa que se desarrollan en España, a modo de diagnóstico, sigue el concepto Gobierno Abierto y de la aplicación de GitHub como un modelo tecnológico coherente. Esperamos que esta obra que el lector tiene en sus manos sirva de detonante para mayores discusiones en el tema de la democracia inconclusa y la participación ciudadana. Consideramos que las colaboraciones de los autores abren rutas-análisis que atestiguan la complejidad de las democracias contemporáneas, y las grandes tareas pendientes en términos de reconocimiento, igualdad y justicia social.
19 introducción RefeRencias Barber, B. (2003). Strong Democracy. Berkeley: University of California Press. Calabrese, A. (2004). The promise of civil society: Global movement for communication rights. Continuum: Journal of Media and Cultural Studies, 3 (18), 317-29. Cortina, A. (1998). Ciudadanos del mundo. Hacia una teoría de la ciudadanía. Madrid: Alianza Editorial. Crick, B. (2002). Democracy: A Very Short Introduction [Kindle Edition]. Oxford: Oxford up. ——, B. (2002). Democracy: A Very Short Introduction. ny: Oxford up. [Kindle Edition]. De Sousa Santos, B. (2006). Globalizations. Theory, Culture & Society, 23 (2-3), 393-399. Derrida, J. (1982). Margins of Philosophy. Sussex: Harvester Press. Dewey, J. (1997). “The Ethics of Democracy”. In L. Menard (ed.). Pragmatism: A Reader (pp. 182-204). By. ny: Vintage. Dryzek, J. (2009). “Democratization as deliberative capacity building”. Comparative Political Studies, 42 (11), 1379-1402. DOI: 10.1177/0010414009332129. Fraser N. (1992). “Rethinking the Public Sphere: A Contribution to the Critique of Actually Existing Democracy”. In C. Calhoun (ed.) Habermas and the Public Sphere (pp. 109- 42). Cambridge: mit Press. Fung, A. (2005). “Deliberation before the revolution. Toward an ethics of deliberative democracy in an unjust world”. Political Theory, 33 (2), 397-419. DOI: 10.1177/0090591704271990. Gould, C. (1996). “Diversity and Democracy: Representing Differences”. In S. Benhabib (ed.), Democracy and difference: Contesting the boundaries of the political (67-94). New Jersey: Princeton. Habermas, J. (1996). Between facts and norms: Contribution to a discursive theory of law and democracy. Cambridge: mit Press. Innerarity, D. (2018). Democracy in Europe. A Political Philosophy of the EU. London: Palgrave Macmillan. Laclau, E. & Mouffe, Ch. (1985). Hegemony and socialist strategy: towards a radical democratic politics (W. Moore and P. Cammack, Trans.). London: Verso. Negri, A. (2008). The Porcelain Workshop: For a New Grammar of Politics. ny: Semiotext(e). Rosanvallon, P. (2008). Counter-Democracy: Politics in an Age of Distrust. ny: Cambridge up. Sandel, M. (1982). Liberalism and the limits of justice. Cambridge: Cambridge up.
Parte i
ciuDaDanía Digital y Democracia 4.0. un programa De investigación Francisco Sierra Caballero intRoducción De Madrid a Londres, de Tel Aviv a París y Nueva York, el uso performativo de las redes apunta la emergencia de luchas y procesos sociales en forma de nueva articulación de la democracia deliberativa como alternativa liberadora de energías creativas acumuladas en el actual proceso de mediación que tiene lugar con la revolución digital. En este contexto, uno de los retos estratégicos reconocido por los principales organismos internacionales y entidades del sector es, justamente, cómo definir políticas públicas que promuevan la democratización y desarrollo de nuevas formas de gobierno a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (ntic). La demanda de apertura de nuevos espacios de diálogo que movimientos sociales como el 15M en España o la resistencia insurgente en la red de minorías como el pueblo mapuche en su lucha por el derecho a la tierra y al patrimonio inmaterial tienen en común que apuntan como derecho humano fundamental la necesidad de un nuevo modelo de articulación democrática más radical, participativo y pluralista, justo en una era marcada por lo que Yúdice denomina la cultura como recurso; esto es, justo en un tiempo y en el marco de una política de desarrollo que concibe la gestión, almacenamiento, distribución y organización del acceso a los bienes simbólicos, del capital inmaterial, conforme a las condiciones de circulación y valorización transnacionales del actual proceso de globalización. Así las cosas, definir la naturaleza y perfiles de los cambios en curso que, en un tiempo de rápidas mudanzas y aceleradas transformaciones estructurales del sistema informativo, adquieren una relevancia y centralidad inusitadas, se nos antoja una tarea primordial en la agenda de investigación. Las formas diversas y creativas de construcción de lo común deben, ciertamente, ser sistemáticamente analizadas
24 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales y objeto de crítica académica, a fin de revelar las nuevas formas de organización y producción de lo social, así como los efectos y consecuencias derivadas de tales dinámicas, tanto desde el punto de vista de la reflexión normativa de la teoría de la cibercultura como espacio deliberativo y de constitución de una nueva gobernanza,1 como por razones de avance de las competencias necesarias en la innovación de métodos y técnicas de estudio de esta nueva realidad emergente. La mayoría de estudios en materia de cultura digital y ciberdemocracia señala la centralidad que, hoy por hoy, adquiere el trabajo inmaterial y, más concretamente, las nuevas tecnologías digitales, en los procesos de intercambio y reproducción social que anteceden y atraviesan toda posibilidad o forma de participación ciudadana, como también desde luego la propia configuración del espacio público. Con la modernidad, tal y como ha sido reconocido por los estudios de opinión pública a partir de la década de los treinta, la información y la comunicación pública moderna van a desempeñar funciones fundamentales en la conformación del espacio común de deliberación y representación política. Desde entonces, es común reconocer que sin información y acceso al espacio comunicacional la libertad de expresión y otros derechos sociales tienden a ser conculcados. Hoy de hecho, la calidad de la vida democrática de una sociedad puede ser ponderada en función de la vitalidad y la propia diversidad del sistema informativo. La voluntad de saber sobre las condiciones y parámetros de la organización democrática de la mediación, en la teoría y sobre todo en el análisis empírico, ha sido por lo mismo ampliamente cultivada. Tanto que la comunicación política puede ser considerada una de las disciplinas y objetos de estudio más privilegiados en la investigación de la comunicología, además de motivo recurrente de aceradas críticas y discusiones académicas especialmente en lo que se refiere a los problemas normativos derivados de la necesidad de regulación social y a las relaciones de mutua dependencia existentes, directa o indirectamente, entre el sistema social y el sistema público de comunicación. La amplia producción científica en la materia ha tendido como consecuencia a observar las diversas realidades de la comunicación política en función de los efectos, consecuencias negativas y dimensiones institucionales de la fenomenología de la cultura mediatizada, dejando de lado aspectos significativos como la emoción, los imaginarios y representaciones de la cultura pública y, por ende, la participación que facilitan o restringen las mediaciones de las industrias culturales. 1 El Libro Blanco de la ue 2002 equipara Gobernaza con “Buen Gobierno”; en tanto en cuanto Gobernanza implica “mejores políticas, mejores regulaciones y mejores resultados”.
31 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación (…) Sin mecanismos de decisión deliberativas, las redes sociales que solo fomentan una participación y difusión sin intermediarios se limitarán a alentar a la multitud boba” (Gardels, 2012: 23). Experiencias como anonymous, formas locales de ciberactivismo y protesta social, iniciativas de smart mobs y diversos movimientos sobre transparencia, buen gobierno y democracia digital vienen planteando en las últimas dos década retos, en la última dirección, para redefinir los procesos de representación y toma de decisiones a los que la investigación y la gestión pública de las autoridades locales han de responder con mayor imaginación sociológica a la hora de redefinir la concepción del Estado y la Administración Pública considerando la producción social colaborativa y la autocomunicación de masas. El abordaje de este reto científico no parte de cero. Las investigaciones aplicadas sobre las experiencias impulsadas en el contexto europeo, como el trabajo de investigación realizado por la red citiz@move en la que se evalúan, a partir de estudios de caso, diferentes experiencias locales de participación ciudadana con las ntic (Sierra, 2006b), otras como la Asociación Kyopol-Ciudad Simbiótica, la primera asociación española dedicada a la investigación y promoción de la participación electrónica,7 así como experiencias en América Latina y el Caribe (Menou, Delgadillo y Stoll, 2004; Prieto, 2006; Sánchez Lugo, 2007; Sierra y Gravante, 2017), donde encontramos medios digitales disidentes, nuevas formas de apropiación de las tic y de intervención política y social, expresiones de empoderamiento ciudadano, así como proyectos de comunicación y desarrollo y redes de telecentros implantadas en comunidades rurales que cuentan con una larga y sólida trayectoria,8 nos pueden ayudar a evaluar en qué medida se están produciendo o no algunos de los cambios esperados con la revolución digital, especialmente en el ámbito del desarrollo local y la producción de una nueva forma de ciudadanía y mediación digital (Sierra, 2013). Sin embargo, todas las iniciativas desarrolladas hasta ahora van encaminadas a cubrir uno de los aspectos de la Administración Electrónica: el que se encarga de 7 http://www.kyopol.net/ 8 Para un análisis general del panorama latinoamericano y de las iniciativas impulsadas tanto desde las ong’s como desde los gobiernos, así como para un análisis del origen y las características de iniciativas concretas como la red Somos@Telecentros y el programa Telelac (los objetivos, la cultura de la participación que se va construyendo, los usos, limitaciones y retos) véase Menou, Delgadillo y Stoll (2004). Véase también Proenza, Bastidas-Buch y Montero (2001) o Caballero (2005). Un análisis de la experiencia de la Red de Infocentros de Puerto Rico, desde el marco de análisis de la informática comunitaria, puede encontrarse en Sánchez Lugo (2007).
32 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales automatizar la relación clásica entre la administración y los ciudadanos, denominado C2G o Citizen To Government. Son iniciativas encaminadas a la automatización de procesos, y a la divulgación, publicación y acceso a los mismos a través de la Red. Estas iniciativas están dejando de lado un aspecto que puede ser fundamental para que la concreción de la Administración Electrónica pueda llevar aparejada un aumento de la participación de los ciudadanos en las cuestiones públicas, y es la potenciación de la relación entre los ciudadanos como iguales, aspecto en el que la administración debería funcionar como un mero facilitador de infraestructura física y lógica, sin actuar como intermediador o administrador de las relaciones. A este tipo de relaciones se les ha venido llamando relaciones C2C, con dos acepciones: Customer To Customer, y un significado más general, Citizen To Citizen, que engloba al anterior y pone el acento no en el establecimiento de una relación comercial, sino en el establecimiento de relaciones entre iguales y en el intercambio de información. La estrategia del Programa Operativo feder en Andalucía para el periodo 2014-2020, aprobado por la Comisión Europea el 30 de julio de 2015, apuntaría en esta dirección a contribuir a aumentar la competitividad económica, reforzar la cohesión y la igualdad social y la sostenibilidad del modelo productivo concentrando los recursos financieros en la “Mejora de la competitividad de las Pymes”, “Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación”, “Favorecer el paso a una economía baja en carbono en todos los sectores” y “Mejorar el acceso, el uso y la calidad de las tic”. Ahora, si revisamos el estado del arte, desde el punto de vista de la investigación social, los últimos años, se han realizado en esta línea diversos encuentros científicos internacionales sobre la materia objeto de estudio, impulsados al calor de la Primavera Árabe, el movimiento 15M o #YoSoy132 en México que impugna tal lectura reduccionista de la ciudadanía digital. Así, los estudios críticos sobre cibercultura trabajan sobre la función de acceso y participación de la ciudadanía en la reformulación de las formas orgánicas de democracia, local y globalmente (Bernhagen y Marsh, 2007; Koopmans et al., 2005; Ward, 2005). Esta es la línea de trabajo del profesor Nicholas Jankowski (Jankowski, 2002), Hemer, Tufte (2005) y de Halleck (2002), así como de Francisco Sierra (2017), Director de compolíticas y de otros de los componentes del mismo grupo como Francisco Javier Moreno Gálvez, Director del Seminario Permanente de Ciberdemocracia, David Montero (Sierra y Montero, 2016), Tommaso Gravante (Gravante, 2016) o José Candón (2013). Desde el año 2001, prestigiosas publicaciones como The Journal of International Communication vienen actualizando el estado del arte en materia de Comunicación Participativa dedicando especial atención al rol de las nuevas tecnologías en procesos de apertura del espacio público. Así, organismos
33 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación como el Observatorio Internacional de la Democracia Participativa (oidp) han desarrollado eventos como el Seminario Internacional “Democracia Participativa, Ciudadanía y Nuevas Tecnologías”, el Encuentro Regional de las Américas de la Alianza para el Gobierno Abierto 2017 o el Seminario “Desarrollo humano local y democracia participativa”. Congresos como “Participation 2.0: Community Media, Web 2.0 and Participation” (www.civilmedia.eu) celebrado en Salzburgo (Austria) vienen tratando de clarificar las nuevas formas de participación política y de ciudadanía en Europa, a partir de los desarrollos e instrumentalización de los nuevos medios. En la misma línea, la Universidad de Toulouse, con la colaboración de la Société Française des Sciences de l´Information et de la Communication (sfsic) convocó el I Coloquio Internacional “Démocratie participative en Europe” para tratar de discernir el contexto político y social de las nuevas formas de acción colectiva, destacando la mediación social o perspectiva comunicativa como eje de las prácticas ciudadanas creativas. Línea que también ha desarrollado el grupo compolíticas con la organización de congresos como Movenet, Congreso Internacional sobre Movimientos Sociales y las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Por otra parte, las corporaciones de telecomunicación y la academia comienzan a explorar y desarrollar nuevos conocimientos sobre la vida urbana y la mediación digital. La Fundación Telefónica y centros de referencia como el Observatorio de la Urbanización de la Universidad Autónoma de Barcelona, constatan mudanzas radicales en la vida local. Hoy, de hecho, es reconocido por los expertos en la materia que las ciudades contemporáneas están hipermediatizadas. Son ciudades sin límites, ciudades-red según Castells, entornos urbanos de flujos o conectados, según analiza Scott Lash. De ahí el interés creciente de las Ciencias Sociales por impulsar los estudios sobre la naturaleza y desarrollo de las Ciudades Digitales, Inteligentes o Smart Cities. El concepto, acuñado en la década de los noventa, inspiraría en su momento proyectos pioneros en Norteamérica y Europa. Iniciativas como la dds holandesa en Ámsterdam, surgida de la contracultura hacker y los movimientos sociales, vienen alentando desde entonces nuevos espacios y lógicas comunitarias que, sin duda, contribuyen hoy a renovar los modelos de planeación urbana y de concepción de la ciudadanía. En ciudades como Nueva York herramientas como Quora o Twitter revolucionan los procesos de interacción y de gestión municipal. Proyectos como Boston Senseable City Labotatory del mit o sim city, un simulador de urbanismo y política para la construcción espectacular de la vida pública, apuntan en la misma dirección. En esta línea, el impulso de políticas de la llamada economía creativa, del talento y el capital social para fomentar en las llamadas Smart Cities procesos
34 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales de desarrollo local plantea nuevos retos teórico-metodológicos que han de ser tomados en consideración. Eventos como el Smart City Expo World Congress, organizado en Barcelona desde hace siete años, el Smart & Safe City Event en los Países Bajos también desde hace siete años o el convocado en Helsinki sobre Ciudades Digitales (Symposium on Media City) en 2013, por citar solo los más relevantes, dan cuenta de la importancia que hoy tiene la reflexión sobre el papel de los medios y las telecomunicaciones en la producción de imaginarios urbanos y nuevas formas de gobernanza local. El rol de los medios y espacios de hipermediatización confirma nuestra hipótesis de partida sobre la existencia de nuevas condiciones o cronotopos de producción común del espacio público local que la investigación en ciencias sociales apenas comienza a explorar para comprender procesos de transformación y protesta social, nuevas formas autónomas de organización y hegemonía en el ámbito urbano. Ello explica la importancia de proyectos mediáticos de marketing urbano y marca ciudad. Sensores cámaras, microchips, nanorrobots, la ciudad-red, en fin, dibujan un nuevo escenario de la hipermediación urbana que transforma el territorio, por la mediación virtual, alterando el espacio público local de los nuevos medios como, en términos de Derrick DeKerkchove, nuestra segunda piel. Las nuevas dinámicas de geolocalización, las redes de interacción y participación en línea con las autoridades locales, y la reformulación del gobierno abierto (Open Data) dan cuenta, sin duda, de una transformación acelerada de los tiempos, procesos y espacios de representación del espacio público local. Ahora, si como indica el Informe de la Fundación Telefónica, la construcción de Smart Cities es un paso hacia la Internet de las cosas, un programa de investigación como el que aquí se propone ha de pensar la ciudadanía digital, los actores sociales y las formas de isegoría e intermediación que se producen en la red, identificando el espacio urbano de las palabras y los sujetos como un ámbito de intervención y creativo. De las palabras a las cosas, y de las cosas a las palabras, el reto, en fin, es definir las ecologías culturales y ecosistemas de vida que inciden directa o indirectamente en el desarrollo local a partir de un abordaje metodológico hologramático y abierto. Pues la complejidad de la naturaleza entramada, dinámica, de interacción y organización del espacio urbano local exige abordajes integrales y modelos holísticos de análisis no solo orientada a los servicios, como es habitual en las experiencias y literatura especializada sobre la materia, sino más bien centrada en los procesos de diálogo y participación social, a partir de los actores de carne y hueso concretos y sus imaginarios urbanos.
35 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación Por ello, en la revisión del estado del arte, hay que tomar en cuenta los antecedentes aportados de los estudios en materia de Comunicación y Desarrollo que, desde la década de los sesenta han venido pensando los procesos de innovación tecnológica y cambio social (Martínez Hermida y Sierra, 2012). En coherencia con esta línea de continuidad, desde la década de los noventa se observa la creciente preocupación de diversos investigadores por el problema de la sostenibilidad de la Sociedad de la Información (Servaes/Carpentier, 2006). En nuestro entorno regional, en el ámbito iberoamericano, son numerosas las aportaciones y reflexión en la materia. Tanto la red redistic y el proyecto mistica, como los sucesivos encuentros en torno al Foro Andaluz de Educación, Comunicación y Ciudadanía, vienen planteando el problema del acceso y participación a las nuevas tecnologías tratando de identificar los factores y elementos de referencia para el estudio y desarrollo de esta problemática estratégica de la Sociedad de la Información con propuestas concretas sobre las leyes y la regulación de los medios. Por otra parte, los estudios en comunicación participativa y desarrollo social tienen acumulado un amplio conocimiento de los procesos de empoderamiento y apropiación de las innovaciones tecnológicas en el ámbito iberoamericano (Sierra y Vallejo Castro, 2017; Sierra y Gravante, 2017), siendo los autores de la denominada “escuela latinoamericana” de comunicación y desarrollo referencia internacional obligada en la teoría y estudios aplicados en la materia: desde la radiodifusión y la televisión educativa al desarrollo actual de los telecentros como recursos para afirmar el derecho a la comunicación y la cultura (Sierra y Moreno Gálvez, 2012). En esta línea, además de los clásicos trabajos de Luis Ramiro Beltrán, Rosa María Alfaro, Sally Burch y Osvaldo León, cabe destacar los trabajos de teoría y trabajo de campo que viene dirigiendo el profesor Gustavo Cimadevilla de la Universidad Nacional de Río Cuarto en Argentina sobre innovación tecnológica, comunicación y cambio social. En la misma línea, los trabajos de la profesora Cicilia Peruzzo son pioneros en Brasil y América Latina al definir experiencias y tipologías de participación mediada en los movimientos sociales (Peruzzo, 1998). Del mismo modo, los estudios de Susana Finquielivich y Silvia Lago son referencia obligada en nuestro abordaje del objeto material (2012). El proyecto “Internet, cultura digital y cultura hegemónica” en el prestigioso Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires fue, de hecho, uno de los proyectos pioneros en el espacio iberoamericano en el intento de capturar y comprender las formas emergentes de ciudadanía dando cuenta de las transformaciones en las estrategias de intervención política, y de constitución de las nuevas subjetividades en la generación de identidades colectivas propias de la era digital.
36 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales En la misma línea, cabe destacar el proyecto emerge, del Centro de Investigación y Producción en Comunicación y Emergencia y trabajos como los de Christa Berger (1989) que, de acuerdo con Steve Jhonson, trata de describir la emergencia y aparición de microcomportamientos formados por varias entidades independientes que consiguen crear una organización más compleja sin tener estrategia o autoridad centralizada, como pauta común en las ciudades-red. Finalmente, en el caso de análisis de los movimientos sociales, la investigación iberoamericana cuenta con las aportaciones de la antropóloga Rocío Rueda (2008) que ha tratado tanto la dimensión práctica como simbólica de las nuevas mediaciones de la ciudadanía digital. Por lo que respecta a e-Gobierno, en la revisión del actual estado del arte cabe constatar la existencia de numerosas experiencias y proyectos de implementación en la materia desde el punto de vista de la Administración Electrónica. Las redes sociales son un nuevo punto en la agenda de las administraciones públicas ya que son una fuente de innovación y mejora interna, así como una línea de profundización en la relación con la ciudadanía y su uso comporta grandes transformaciones en el sector público. No obstante, la transición hacia nuevas formas de gestión pública con mayores niveles de eficacia, transparencia y democracia ha comenzado y se ha desarrollado, como era de esperar, de forma desigual, con objetivos y ritmos diversos en diferentes lugares del mundo y con mejores o peores resultados. En muchas sociedades, el contacto con la administración, así como las transacciones de todo tipo con la misma a través del uso de las nuevas tecnologías es algo que “se da por supuesto”. De hecho, son muchos los que, como la Compañía de Consultoría Tecnológica Booz Allen en su informe Beyond E-Government,9 hablan del paso del E-Government al T-Government, entendido como la transformación de las estructuras de gobierno y de sus servicios usando la tecnología, más que el simple cambio de la sociedad de servicios a la interacción en Internet. Así, el Departamento de Asuntos Sociales y Económicos de la onu, dependiente del Secretariado de las Naciones Unidas, publicó en 2008 un informe titulado From E-Government to Connected Governance,10 con el que la Organización de las Naciones Unidas introdujo el debate sobre desarrollo el concepto de “Connected Governance”11 y fomentó la 9 El Informe puede consultarse en: http://www.boozallen.com/media/file/151607.pdf 10 Economic and Social Affaire Department (un) (2008). un E-Government Survey 2008. From E-Government to Connected Governance. New York: United Nations. 11 En el prefacio del informe, Connected Governance queda definido así: “to achieve maximum cost savings and improved service delivery. The underlying principle is to improve the internal workings of
37 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación idea de que el e-gobierno es un potente instrumento para la transformación del sector público. Desde entonces se han venido publicando interesantes estudios comparados sobre la materia: “Nivelando el gobierno electrónico en tiempos de crisis financiera y económica” (2010); “Gobierno electrónico para el pueblo” (2012), “Gobierno electrónico para el futuro que queremos” (2014) o “Gobierno electrónico en apoyo al desarrollo sostenible” (2016). Como no podría ser de otra forma, si tenemos en cuenta el antecedente del informe de 2008, el resultado de la evaluación sobre el estado del e-gobierno a nivel internacional es modesto: “Son pocos los gobiernos que han hecho la inversión necesaria para promover el e-gobierno y sus aplicaciones vinculado a la acción institucional y modos de gobernanza. Por continentes, el nivel de “madurez del e-gobierno” (E-Government readiness) expresa diferencias notables, con Europa (0.6490), a la cabeza, y con clara ventaja respecto a otras regiones como América (0.4936), Asia (0.4470), Oceanía (0.4338) y África (0.2739). Y al día de hoy los resultados no han mejorado notablemente. Como era de esperar los países con un mayor E-Participation Index (epi), siguen siendo europeos, asiáticos o norteamericanos y, por supuesto, con altos ingresos económicos. Consciente de este condicionamiento, la ue viene planteando la necesidad de avanzar en las concepciones y aplicaciones del eGobierno contribuyendo con recursos públicos a una integración más equilibrada del conjunto social. Así lo pone de manifiesto su “eGovernment Action Plan 2016-2020. Accelerating the digital transformation of Government” que tiene como objetivos: modernizar la administración pública, para lograr el mercado interno digital y comprometerse más con los ciudadanos y las empresas para ofrecer servicios de alta calidad. De acuerdo con Van Bavel/Punie/Tuami, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen un papel cada vez más importante en la creación y asignación de capital social por la capacidad que tienen de movilizar recursos materiales, información y conocimiento. Luego parece llegado el momento de poner en marcha nuevos portales cívicos, y nuevas lógicas catalizadoras de las formas alternativas de cooperación social y acción colectiva, activando y transformando significativamente el capital social como, en palabras de Van Bavel, “capital social interconectado”. Esta es la idea Grupo de Trabajo de gobierno electrónico del Euthe public sector by reducing financial costs and transaction time, to better manage the work flow and processes, to improve institutional linkages between different government agencies, ministries and units and enable a better flow of resources and allocation of responsibilities to promote the delivery of public services” (p. iii).
38 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales rocities Knowledge Society Forum-Telecities,12 que ha llevado a cabo varias investigaciones orientadas a “identificar buenas prácticas y tendencias en los programas de gobierno electrónico puestos en marcha por las ciudades miembros del Foro”.13 En la misma línea, y para contribuir a la superación y desarrollo exitoso de estas condiciones, la Comisión Europea tiene numerosos proyectos en la región muy enfocados al desarrollo sostenible (Asset, para impulsar el consumo sostenible a través de información personalizada del producto; Captor, que combinando la ciencia, ciudadanía y el aprendizaje colaborativo para comprender los motivos y las consecuencias de la contaminación del aire; ChainReact, que fomenta redes corporativas transparentes, reactivas y responsables; o Comrades, plataforma colectiva para la resiliencia de la comunidad y la innovación social, por citar algunos. En este sentido se han financiado una serie de experiencias relacionadas con el e-Gobierno en diferentes regiones de la Unión, como, por ejemplo, Guadalinfo14 en Andalucía, orientado a la disminución de la brecha digital en esta región; tel lappi,15 en el norte de Finlandia, cuyo objetivo es llevar los servicios médicos básicos, a través de las nuevas tecnologías, a zonas poco pobladas y con problemas de comunicaciones;16 o el proyecto telcert,17 orientado a transformar modelos estandarizados de elearning en la consecución del objetivo de educación virtual para todos.18 12 Véase: http://www.eurocities.org/main.php 13 Rodíguez Bermúdez, J.R, Batlle Montserrat, J. y Esteban Ayerbe, D. “Estudio europeo sobre egobierno en las ciudades”, en Revista de Internet, Derecho y Política (idp), nº5, 2007, pp.1-8. 14 Véase: http://www.guadalinfo.net/ 15 Véase: http://www.lshp.fi/ 16 The tel lappi project first set up a telemedicine system for the local health centre of Sodankylä, the central and the university hospitals. Through teleconsultation the general practitioner at the local health centre can consult the specialists in the central hospital in Rovaniemi and the university hospital in Oulu, some hundreds of kilometres away, without requiring the patient to travel long distances. In this way, the smaller hospitals and health care centres can offer varied health and medical services to the people in Lapland irrespective of their place of residence. Only the patient’s data, not the patient itself, travels. The system currently consists of seven parts: teleconsultation, teletraining, radiology, first aid, ophthalmology, transfer of ultra sound and ecg. In emergency cases, vital information, such as blood pressure, can be sent electronically from an ambulance or the scene of an accident. Véase: http://ec.europa.eu/ information_society/tl/regwor/reg/projects/index_en.htm 17 Véase: http://www.opengroup.org/telcert/ 18 The goal of the telcert project is to make breakthroughs in the tools and test systems that assure interoperability. These underpin conformance and certification programs and can provide confidence that the ingredients of a learning or system will work together by design. This in turn reduces the need for expensive and time consuming adaptation and re-engineering, and stimulates market growth.
39 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación La exclusión digital y los efectos negativos que los sistemas integrados de e-gobierno pueden producir en colectivos marginados, dentro de sociedades tecnológicamente avanzadas, constituye por lo mismo una línea preferente de investigación. El estudio de Letch y Carroll (2008) centrado en la reducción de barreras de acceso en el disfrute de servicios avanzados de información en comunidades indígenas de Australia es revelador en esta línea19 habitual en el campo al abordar el reto de la ciberdemocracia. De hecho son numerosos los estudios sociológicos que tratan de describir el impacto de las políticas de la ue o las autoridades locales en materia de alfabetización digital y derechos de acceso de las minorías al tratar el problema de la ciberdemocracia. Menos habitual es el abordaje de los procesos de participación y cambio social de las mediaciones digitales. En España, la investigación en e-Gobierno se viene desarrollando desde no hace más de una década. En 2013 se publicó un estudio interesante titulado “Las redes sociales digitales en la gestión y las políticas públicas”, que recoge una aproximación general, una propuesta teórica y algunos estudios de caso en Cataluña. En lo que respecta a los estudios sobre comunicación participativa y, específicamente, la investigación en comunicación y desarrollo local con las nuevas tecnologías aún se trata de un objeto de investigación novedoso. A este respecto, se pueden encontrar algunos antecedentes como los de Vidal Beneyto en los años setenta, o los encuentros sobre comunicación y movimientos sociales del Departamento de Sociología IV (Caffarel/Bernete/Baca, 1994) pero son escasos los estudios en comunicación, participación y desarrollo comunitario. Algunas revistas como Cuadernos de Información y Comunicación o Revista de Occidente han venido publicando monográficos sobre Ciberdemocracia y la revolución digital desde el punto de vista del individuo y el consumo cultural en el ciberespacio (junio 1998). También Diálogos de Felafacs ha publicado títulos como “Ciudadanía y Ciberdemocracia Experiencias y Políticas Públicas en Iberoamérica” (2015) o Redes.com, Revista de estudios sociales para el desarrollo social de la comunicación ha publicado monográficos como: “Nuevas Mediaciones Digitales y Espacio Urbano: La topología del consenso y producción de la ciudadanía como problema” (2014) o “Comunicología y Tecnopolítica Emergente: Nuevas mediaciones y espacios de liberación social” (2013). No obstante, existen cada vez más aportes en esta línea de investigación. El volumen colectivo coordinado por el profesor Víctor Marí Sáez, de la Universidad de Cádiz presenta, por ejemplo, una sistematización de experiencias y del estado 19 Letch, N. y Carroll, J. “Excluded again: implications of integrated e-government systems for those at the margins”, en Information Technology & People, 21 (2008), 283.
40 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales de la cuestión en nuestro país, a partir del cual se han venido actualizando diversos informes sobre temas específicos de nuestro objeto de estudio que tratan de reflejar los retos y perspectivas de futuro (Dubois/Cortés, 2005) (Miguel de Bustos, 2007). También el profesor José Luis Dader, de la Universidad Complutense de Madrid ha dedicado muchos estudios a esta temática abordando los usos de la comunicación política en la era digital (Dader, 2009, 2012; Dader y Campos, 2006: Dader, Campos y Quintana, 2013; Dader y Cheng, 2011). En la misma línea, desde un enfoque próximo al movimiento de ciberactivismo otros autores han tratado de analizar la función política de las nuevas tecnologías en las luchas contemporáneas de la ciudadanía desde una perspectiva más general (López/Roig/Sádaba, 2003). En los últimos cinco años se han publicado estudios especialmente fructíferos. Concretamente la obra Francisco Sierra y David Montero (2016) Videoactivismo y movimientos sociales. Teoría y praxis de la multitud conectada es fundamental en el abordaje de las nuevas formas de participación digital. Así mismo, el estudio de Luis Arroyo “¿La ciberutopía era esto? Sofactivismo, tribalismo, nueva censura y trivialización del espacio público” o los trabajos de Ramón Cotarelo “La dialéctica de lo público, lo privado y lo secreto en la ciberpolítica” (2012), “La expansión de la Ciberpolítica” (2012) o “Las ciberorganizaciones. Los ciberpartidos” (2014) o el libro de Mario Tascón y Yolanda Quintana Ciberactivismo (2012), sistematizan algunas de las propuestas a un nivel nacional. También los aportes de Carmen Haro Barba, Víctor Sampedro y José Manuel Sánchez Duarte “Activismo digital en campaña electoral: del movimiento por la vivienda digna al movimiento 15M” (2014), José Manuel Robles, Stefano de Marco y Mirko Antino “Movilización social a través de las redes sociales” (2014). En relación al e-Gobierno o los trabajos de José Antonio Olmeda “Gobierno electrónico, ciberpolítica y democracia” (2014) o los de Manuel Pedro Rodríguez Bolívar “Accountability y transparencia financiera pública en la web” (2014) o la tesis de Antonio Jesús Sánchez Rodríguez titulada “Usos de la tecnología para el impulso de la participación ciudadana en las entidades locales. Estudio de tres proyectos de ciberdemocracia local: femp, localret y eudel” (2013) dan buena cuenta de algunos de los desarrollos más actuales. El grupo de investigación en ciberdemocracia de la Universidad Rey Juan Carlos ha publicado en los últimos cinco años interesantes propuestas también centrando sus energías en las sinergias entre la política y las nuevas formas de comunicación digital en España (Sampedro, López Rey y Muñoz Goy, 2012; Sampedro, Sánchez Duarte y Poletti, 2013 o Haro Barba y Sampedro, 2011). Una revisión detallada de la producción científica en la materia nos permite documentar además diversas investigaciones aplicadas y evaluativas vinculadas a organismos autonómicos,
47 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación peligrosa dinámica que socava la legitimidad democrática. Es sabido que ahí donde no existe protección legal, donde no quedan claramente definidos derechos y obligaciones, impera la ley del más fuerte, la de aquellos que disponen de bots, agencias y recursos para imponer su voz en lo que el filósofo alemán Jürgen Habermas hace tiempo definió como privatización del espacio público por la que se confunde la opinión pública con la publicación sobrerrepresentada de quienes tienen el poder de imponer su discurso, tal y como sucedió en Brasil con Bolsonaro y los arquitectos de la desinformación a lo Steve Bannon. La puesta en marcha de una plataforma de alerta rápida que facilite la coordinación de las instituciones comunitarias de la ue y los Estados miembros mediante el intercambio de datos y la supervisión del código de buenas prácticas de Google, Facebook o Twitter no garantiza la protección de las libertades públicas ni el control de la desinformación ante fenómenos como el “efecto burbuja” que aísla a los ciudadanos, sesga y desorienta, conforme a la doctrina del shock de Naomi Klein entre la fantasía y la realidad. La nueva subjetividad política es efímera y difusa, parte de una identidad y militancia frágil, nómada e inestable. Ello, inicialmente, apunta a una lógica de organización top-down, pero, contrariamente al sentido común, lo que se observa, de facto, es una centralización y control de los flujos y procesos de mediación informativa con mayor incidencia manipuladora. La dispersión de fuentes, la descentralización de los nodos y puentes de mediación y la viralización de las redes contribuyen como resultado a una tecnopolítica del rumor como patología de la información no fiable y con todo creíble. Desde el punto de vista de las lógicas propias de la cultura digital, hoy más que nunca somos conscientes que es preciso perfilar por lo mismo nuevas matrices y una política de regulación del derecho a la información que proteja el juego político y la esfera pública amenazada hoy por la estrategia de la barbarie. La democracia digital, que carcome el orden e imaginario decimonónico liberal, exige hoy repensar un concepto de libertad de expresión que trascienda las nociones dominantes de free flow information. Si el problema de la comunicación y la cultura en nuestro tiempo es la lucha por el código, objeto a su vez de un intensivo intercambio, el reconocimiento y valoración de las diversas formas de control democrático de la red es un problema fundamental del sistema político en nuestro tiempo. No habrá confianza ni legitimidad democrática en un espacio privatizado, tóxico y sujeto a la manipulación de intereses inconfesables que se valen de la opacidad del algoritmo para imponer, de Brasil a Estados Unidos, de Hungría a España, la lógica contraria a la propia exigencia de escrutinio y diálogo público como parte de la cultura deliberativa que, desde las revoluciones liberales, han distinguido a nuestras democracias. El
48 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales primer paso es empezar a conocer y pensar las nuevas prácticas ciudadanas que se observan en los movimientos sociales de nueva generación. Con este fin, desde 2007, compolíticas viene analizando portales ciudadanos, videoinstalaciones y registros off-line de los movimientos sociales, para comprender mejor las estéticas y discursos de la nueva ciudadanía digital un problema de investigación que es más cuestión de discursos e imaginarios que recursos y oportunidades. Así lo confirma nuestro trabajo de campo. BiBliogRafía Afonso, A., Schuknecht, L. & Tanzi, V. (2006). Public sector efficiency: Evidence for new EU member states and emerging markets, European Central Bank Working Paper, No. 581 Alfaro, Rosa María (2000). Comunicación, ciudadanía, espacio local, Buenos Aires: Centro Nueva Tierra. ____, (2006). Innovaciones en comunicación y desarrollo. Otra brújula. Lima: Calandria. Alonso, Andoni e Iñaki Arzoz (2002). La nueva ciudad de Dios. Un juego cibercultural sobre el tecno-hermetismo. Madrid: Siruela. Ander-Egg, Ezequiel y M. Idáñez (1995). Diagnóstico social. Buenos Aires: Lumen. Anttiroiko, Ari-Veikko (2004). Towards citizen-centered local e-government [Recurso electrónico]: the case of the city of Tampere, Hershey, PA: Idea Group Pub. Aparici, Roberto y Víctor Marí Sáez (eds.) (2003). Cultura popular, industrias culturales y ciberespacio. Madrid: uned. Arroyo, Luis (2014). “¿La ciberutopía era esto? Sofactivismo, tribalismo, nueva censura y trivialización del espacio público”, en Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 141-153). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Atton, Chris (2002). Alternative Media. Londres: Sage. Bannister, F. (2007). “The curse of the benchmark: an assessment of the validity and value of e-government comparisons”, International Review of Administrative Sciences, 73 (2), 171-188. ——, (2001): “Citizen Centricity: A Model of IS Value in Public Administration”, en Electronic Journal of Information Systems Evaluation, 5 (2), retrieved 19 august 2008 from http://www.ejise.com/volume-5/volume5-issue2/issue2-art1.htm Barbosa, A.; C. Castro y T. Tome (orgs.) (2005). Mídias digitais. Convergencia tecnologica e inclusao social. Sao Paulo: Paulinas Ediciones. Beiguelman, Giselle (2012): “Espaços de subordinação e contestação nas redes sociais”, Revista usp, São Paulo, número 92, pp. 20-31. Bell, David (2001). An introduction to cyberculture. London: Routledge.
49 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación Beltrán, Luis Ramiro y René Zeballos (2001). Estrategias de comunicación y educación para el desarrollo. La Paz: Erbol/Universidad Católica Boliviana. Berger, Christa (1989). A comunicaçao emergente: popular e/ou alternativa no Brasil, Sao Paulo: Summus. Blokland, T.; Savage, M. (2008). Social Capital and Networked Urbanism, London: Blackwell. Birardi, Franco et al. (2006). Telestreet. Máquina imaginativa no homologada. Barcelona: El Viejo Topo. Blanco, I. y R. Gomá (coords.) (2002). Gobiernos locales y redes participativas. Barcelona: ariel. Blumler, Jay and S. Coleman (2001). Realizing Democracy Online. A Civic Commons in Cyberspace, ippr/Citizens Online Research Publications, número 2, March (www.ippr.org.uk). Bohman, J. (1996). Deliberation: Pluralism, complexity and democracy. Cambridge: mit. Bucy, Eric (ed.) (2002). Living in the information age. A new media reader. Belmont: Wadsworth Thompson Learning. Burgelman, Jean-Claude (2003). “A New Paradigm for eGovernment”, ipts Report, Issue october, 2003 (www.jrc.es/home). Caballero, Sybil Lorena (2005). “Prácticas emergentes: la ciberdemocracia, las telecomunidades de conocimiento y los telecentros como alternativa para el desarrollo”. Cuadernos del cendes, vol. 22, núm. 58, enero-abril, pp. 97-114. Candón, José (2013). Toma la calle, toma las redes. El movimiento #15M en internet. Sevilla: Atrapasueños. Caffarel, Carmen; Bernete, Francisco y Baca, Vicente (eds.) (1994). Comunicación y movimientos sociales. Ciudad Real: Imprenta Provincial. Cardoso, Gustavo (2006). The media in the Network Society. Browsing, news, Filters, and Citizenship, Lisboa: iscte. Casacuberta, David (2003). Creación colectiva. En Internet el creador es el público. Barcelona: Gedisa. Castells, Manuel (1997). La era de la información. Economía, sociedad y cultura, Madrid: Alianza Editorial. ____; Fernández-Ardevol, Mireia; Qui, Jack; Araba, Jay (2006). Mobile Communication and Society. A Global Perspective, Cambridge: mit Press. Castelnovo, W. & Simonetta, M. (2007). “The Evaluation of e-Government projects for Small Local Government Organisations”, en The Electronic Journal of e-Government, 5 (1), 21-28. Centeno, C.; R. Van Bavel; Jean-Claude Burgelman (2004). eGovernment in the EU in the next decade: The vision and key clallenges, Sevilla: ipts/European Commission. Chaparro, Manuel (2002). Sorprendiendo al futuro. Comunicación para el desarrollo e información audiovisual. Barcelona: Los libros de la frontera. Cibergolem (2005). La quinta columna digital. Anfiteatro comunal de hiperpolítica. Barcelona: Gedisa.
50 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Cimadevilla, Gustavo (comp.) (2002). Comunicación, tecnología y desarrollo. Discusiones y perspectivas desde el sur. Río Cuarto: unrc. —— (2004). Dominios. Crítica de la razón intervencionista, la comunicación y el desarrollo sostenible. Buenos Aires: Prometeo. Claver, E. (1999). “Public administration. From bureaucratic culture to citizen-oriented culture” en The International Journal of Public Sector management, vol. 12, núm. 5. Codagnone, C. y Undheim, T.A. “Benchmarking eGovernment: tools, theory, and practice”, en European Journal of ePractice, n. 4, agosto de 2008, pp. 4-18. Disponible en: http:// www.epracticejournal.eu/document/4970 [consulta: 21/10/2008]. —— (2008a). Visionary eGovernment perspectives, Delivered within the Benchlearning Framework Contract for the European Commission, dg Information Society, Unit H2. —— (2008b). egep 2.0, Delivered within the Benchlearning Framework Contract for the European Commission, dg Information Society, Unit H2. —— (2007). “Measuring eGovernment: Reflections from egep Measurement Framework Experience”, en European Review of Political Technologies, 4, 89-106. —— & Boccardelli, P. (2006). Measurement Framework Final Version, Delivered within the egep Project for the European Commission, dg Information Society, Unit H2, retrieved 10 August 2008 from http://82.187.13.175/egep/Static/Contents/final/D.2.4_Measure- ment_Framework_final_version.pdf —— & Cilli, V. (2006) Expenditure Study Final Version, Delivered within the egep Project for the European Commission, dg Information Society, Unit H2, retrieved 10 August 2008 from http://82.187.13.175/egep/Static/Contents/final/D.1.3Expenditure_Study_fi- nal_version.pdf ——, Caldarelli, L., Cilli, V., Galasso, G. & Zanchi, F. (2006). Compendium to the Measurement Framework, Delivered within the egep Project for the European Commission, dg Information Society, Unit H2, retrieved 10 august 2008 from http://82.187.13.175/egep/ Static/Contents/final/Measurement_Framework%20_Compendium.pdf Contreras, Fernando (1998). El cibermundo. Dialéctica del discurso informático. Sevilla: Alfar. ——; José Luis Campos y Antonio Gómez (2005). Información, innovación y sociedad global. Madrid: Visión Editorial. Cotarelo, Ramón “La dialéctica de lo público, lo privado y lo secreto en la ciberpolítica” (2012), en Cotarelo, Ramón e Ismael Crespo. La comunicación política y las nuevas tecnologías, (pp. 15-28). Madrid: Catarata. ——, “La expansión de la Ciberpolítica” (2012), en César Colino y Ramón Cotarelo. España en crisis. Segunda legislatura de Rodríguez Zapatero (pp. 331-57). Valencia: Tirant lo Blanc. ——, “Las ciberorganizaciones. Los ciberpartidos” (2014), en Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 158-176). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Criado, J. Ignacio y Rojas-Martín, Francisco (eds) (2013). Las redes sociales digitales en la gestión y las políticas públicas. Barcelona: Escola d’Administració Pública de Catalunya.
51 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación Dabas, Elina y Denise Najmanovich (comps.) (1995). Redes. El lenguaje de los vínculos. Hacia la reconstrucción y el fortalecimiento de la sociedad civil. Buenos Aires: Paidós. Dader, José Luis (2012). “La transformation de la politique sur Internet: De la politique spectacle a la cyberdemocratie d’activisme citoyen”. Revue netcom, vol. 26 (1 y 2). [Revista de la Geography of the Global Information Society/Université de Montpellier Francia], pp. 15-36. —— (2009). “Ciberpolítica en los websites de partidos políticos. La experiencia de las elecciones de 2008 en España ante las tendencias trasnacionales”, Revista Sociologia e Politica, vol. 17, nº 34, pp. 45-62. ——/Campos, Eva (2006): “Internet parlamentario en España (1999-2005): los recursos para el contacto ciudadano y su uso, con una comparación europea”. zer. Revista de Estudios de Comunicación. Universidad del País Vasco, vol. 11:20, pp. 105-132. ——/Campos, Eva / Quintana, Nuria (2013). “Las webs de los partidos en la campaña de 2011: Una panorámica cualitativa de su actividad y un análisis cuantitativo de su transparencia”, en Crespo, Ismael (ed.) (2013): Partidos, medios y electores en procesos de cambio. Las elecciones generales españolas de 2011. Valencia. Tirant Humanidades. ——/Cheng, Lifen (2011). “Análisis cuantitativo y cualitativo de las webs de partidos”, en Sampedro, Víctor (ed.) (2011): Cibercampaña, cauces y diques para la participación. Las elecciones generales de 2008 y su proyección tecnopolítica. Madrid. Editorial Complutense. E‐Book. Danet, Brenda (2001). Cyberpl@y: Communicating online. Oxford: Berg. De Kerckhove, Derrick (1999). Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web. Barcelona: Gedisa. De Moraes, Denis (2007). “Comunicaçao alternativa, redes virtuais e ativismo: avanços e dilemas” en Revista eptic on line, vol. ix, número 2, mayo-agosto (www.eptic.com.br). Dervin, Brenda y Robert Huesca (1997). “Reaching for the communicating in participatory communication. A meta-theoretical analysis” en The Journal of International Communication, número 2. De Sousa Santos, Boaventura (2003). Democracia y participación. Barcelona: El Viejo Topo. Downing, John D.H. (2001). Radical Media. Londres: Sage. Dubois, Alfonso y Juan José Cortés (2005). Nuevas tecnologías para el desarrollo humano. Bilbao: hegoa. ecotec (2007). A Handbook for citizen-centric eGovernment, retrieved 10 april 2008 from http://www.ccegov.eu/downloads/Handbook_Final_031207.pdf . Erro, Javier (2002). Comunicación, desarrollo y ongd. Bilbao: hegoa. european Commission (2006). i2010 eGovernment Action Plan: Accelerating eGovernment in Europe for the Benefit of All, com (2006), 173 final, Brussels. ——. (2005). i2010-A European Information Society for growth and employment, com (2005) 229 final, Brussels. Retrieved 15 august 2008, from http://europa.eu.int/eur-lex/lex/ LexUriServ/site/en/com/2005/com2005_0229en01.pdf
52 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales ——. (2004). Facing the Challenge: The Lisbon Strategy for Growth and Employment, Report of the High Level Group, Brussels. Retrieved 15 august 2008, from http://ec.europa.eu/ growthandjobs/pdf/kok_report_en.pdf ——. (2003). The Role of eGovernment for Europe’s Future, com (2003) 567 final, Brussels. Retrieved 15 august 2008, from http://ec.europa.eu/information_society/eeurope/2005/ doc/all_about/egov_communication_en.pdf ——. (2002a). eEurope 2005, An information society for all: An Action Plan to be presented in view of the Seville European Council, com (2002) 263 final, Brussels. ——. (2002b). eEurope 2005: Benchmarking Indicators, com (2002) 655 final, Brussels. Retrieved 15 august 2008, from http://www.epractice.eu/document/2819 ——. (2000). eEurope 2002, an Information Society for All: Action Plan prepared by the Council and the European Commission for the Feira European Council, Brussels. european Insitute Of Public Administration (2003). eGovernment in Europe: The State of Affaire. eipa (www.eipa.nl). Evans, Peter (1996). Government Action, Social Capital and Poverty Net Resources Development: Reviewing and Tools, nj: World Bank. Exeni, José Luis (2005). Mediamorfosis. Comunicación política e ingobernabilidad en Democracia, La Paz: Plural Ediciones. Fariselli, P., & Bojic, O. (2004). “Demand and Supply of Public Information Online for Business: A Comparison of EU Countries and the us”, in Traunmüller, R. (ed.), Electronic Government. Berlin / Heidelberg, Springer, 534-537. Finquielevich, Susana (coord.) (2000). Ciudadanos a la red. Los vínculos sociales en el ciberespacio. Buenos Aires: Ediciones ciccus/La Crujía. —— (coord.) (2005). Desarrollo local en la sociedad de la información. Municipios e Internet. Buenos Aires: La Crujía. Frissen, V. (2003). “icts, civil society and local/global trends in civil participation”, Taller icts and Social Capital in the Knowledge Society. Sevilla: ipts. Fundación Telefónica (2011). Smart Cities. Un primer paso hacia la Internet de las cosas, Madrid: Editorial Ariel. Gardels, Nathan (2012). “Medios sociales y democracia deliberativa” en El País, miércoles 21 de marzo, p. 23. Generalitat de Cataluña (2013). Guía de usos y estilo en las redes sociales de La Generalitat de Cataluña. Acceso: 17 de noviembre de 2017 a través de: http://www.gencat.cat/web/ meugencat/documents/guia_usos_xarxa_es.pdf Gobierno Vasco (2011). Guía de usos y estilo del Gobierno Vasco”. Acceso: 15 de mayo de 2017 a través de: http://www.irekia.euskadi.net/. Gramberger, Marc (2001). Citizens as Partners. Handbook on Information, Consultation and Public Participation in Policy Making. París: ocde. Gravante, T. (2016). Cuando la gente toma la palabra. Medios digitales y cambio social en la insurgencia de Oaxaca. Quito: ciespal.
53 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación Gugler, Josef (2004). World Cities Beyond the West: Globalization, Development Local and Inequality, Cambridge: Cambridge University Press. Gumucio, Alfonso (2001). Haciendo olas. Historias de comunicación participativa para el cambio social. La Paz: Fundación Rockefeller. Gurnstein, M. (ed.) (2000). Community Informatics: Enabling Communities with icts, Canada: ipg. Hamelink, Cees (2000). The Ethics of Cyberspace, London: Sage. Halleck, DeeDee (2002). Hand-Hold Visions. The imposible posibilities of community media. New York: Fordham University Press. Haro Barba, Carmen, Sampedro, Víctor y Sánchez Duarte, José María (2014). “Activismo digital en campaña electoral: del movimiento por la vivienda digna al movimiento 15M” en Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 179-200). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Heilesen, Simon y Siggaard Jensen, Sisse (2007). Designing for Networked Communications. Strategies and Development, Londres: idea group publishing. Hemer, O. y Thomas Tufte (eds.) (2005). Media and Glocal Change. Rethinking Communication for Development. Göteborg: nordicom. Huysman, Marleen y Volker Wulf (eds.) (2004). Social Capital and Information Technology, Massachusetts: mit. Ibarra, P.; Martí, S. y Gomá R. (coords.) (2002). Creadores de democracia radical. Movimientos sociales y redes de políticas públicas. Barcelona: Icaria. Innerariti, Daniel (2006). El nuevo espacio público. Madrid: Espasa-Calpe. Jacobson, Thomas y Jan Servaes (eds.) (1999). Theoretical Approaches to Participatory Communication. nj: Hampton Press. Jankowski, Nicholas (2002). Community Media in the Information Age. Perspectives and Prospects. nj: Hampton Press. Jones, Steve (ed.) (1998). Cybersociety 2.0. Revisiting computer-mediated community and technology. Thousand Oaks: Sage. Johnson, Steven (2003). Emergencia: a vida integrada de formigas, cerebros, cidades e softwares, Rio de Janeiro: Jorge Zahar. Katz, James E. and Mark Aakhus (eds.) (2002). Perpetual contact: Mobile communication, private talk, public performance. Cambridge: Cambridge University Press. Lacroix, Jean-Guy y Tremblaey, Gaëtan (dirs.) (2003). Usages des tic. Québec: Presses Universitaires de Laval. Lago, Silvia (comp.) (2012). Ciberespacio y resistencias. Exploración en la cultura digital. Buenos Aires: Hekht. Leal Rodrigues, Deborah y Heidy Vega García (2014). “Investigación humanísitca en América Latina: Experiencias con comunidades indígenas”. Comunicación vol. 23, núm. 2-14(35), pp. 4-14. DOI: http://dx.doi.org/10.18845/rc.v23i2-14.2128
54 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales León, Oswaldo et al. (2001). Movimientos sociales en la red. Quito: alai. Lévy, Pierre (2002). Ciberdemocracia. Ensayo sobre filosofía política. Barcelona: Editorial uoc. Lewis, Peter y Jones, Susan (eds.) (2006). Cutting Edge: Community Media and Empowerment. nj: Hampton Press. Loader, B.D.; Nixon, P.G. y Rucht, D. (eds.) (2004). Cyberprotest. New Media, citizens and social movements, Londres: Routledge. López, Sara; Roig, Gustavo; Sádaba, I. (2003). Nuevas tecnologías y participación política en tiempos de globalización. Bilbao: hegoa. López, Xosé (coord.) (2006). Sistemas digitales de información. Madrid: Pearson. Lovink, G. (2004). Fibra oscura. Rastreando la cultura crítica de Internet. Madrid: Tecnos. Magoutas, B., Halaris, C. & Mentzas, G. (2007): “An Ontology for the Multi-perspective Evaluation of Quality in E-Government Services”. In Proceedings of the 6th International conference, egov 2007, Regensburg, Germany, september 3-7, 2007, 318-329. Retrieved 20 april 2008 from http://www.springerlink.com/content/p78w21624g1k7213/ . Marchioni, M. (1997). Planificación social y organización de la comunidad. Alternativas avanzadas a la crisis. Madrid: Editorial Popular. Marí Sáez, Víctor (coord.) (2004). La red es de todos. Cuando los movimientos sociales se apropian de la red. Madrid: Editorial Popular. —— (2005): Tecnologías de la información y de la comunicación y nuevos movimientos sociales en Andalucía. Evaluación del proyecto “Aprendiendo a incorporar las ntic en los movimientos sociales”, Tesina doctoral, Departamento de Periodismo I, Universidad de Sevilla. —— y Francisco Sierra (2007): “Capital informacional y apropiación social de las nuevas tecnologías. El papel de las redes críticas de empoderamiento local en la Sociedad Europea de la Información” en Revista telos, octubre-diciembre. —— (2011). Comunicar para transformar. Transformar para comunicar, Madrid: Editorial Popular. Martin Barbero, Jesús (2002). Oficio de cartógrafo. Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura. Santiago, Chile: Fondo de Cultura Económica. Martínez Hermida, Marcelo y Francisco Sierra (2012). Comunicación y desarrollo. Prácticas comunicativas y empoderamiento local. Barcelona: Gedisa. McCann, Gerard y S. McCloskey (eds.) (2002). From the Local to the Global. Key Concepts in Development Issues. Londres: Pluto Press. Miguel de Bustos, Juan Carlos (2007). Comunicación sostenible y desarrollo humano en la Sociedad de la Información. Madrid: Agencia Española de Cooperación Internacional. Miller, Daniel and Don Slater (2001). The Internet: An ethnographic approach. Oxford: Berg. Mody, Bella (ed.) (2003). International and Development Communication, Londres: Sage. Moemeka, A. (1994). Communicating for Development. A New Pan-Disciplinary Perspective. Albany: State University of New York Press.
55 ciudadanía digital y democracia 4.0. un programa de investigación Mounier, Pierre (2002). Les maîtres du réseau: Les enjeux politiques d´Internet. París: La Découverte. Mowlana, Hamid (1988). Communication technology and development. París: unesco. Nair, K.S. y S.A. White (1993). Perspectives on Development Communication. New Delhi: Sage. National Audit Office. (2007). Government on the Internet: Progress in Delivering Information and Services Online Research Report, London, retrieved 10 april 2008 from http://www. governmentontheweb.org/access_reports.asp#download Navarro, Vicenç (2003). “Crítica del concepto de Capital Social”, en Sistema. Revista de Ciencias Sociales, número 172, pp. 27-36. Negri, A. y Hardt, M. (2004). Multitud, Barcelona: Debate. Neuman, María Isabel (2008). La apropiación tecnológica como práctica de resistencia y negociación en la globalización. IX Congreso Latinoamericano de Investigadores de la Comunicación. México. Olmeda, José Antonio (2014). “Gobierno electrónico, ciberpolítica y democracia” en Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 3-18). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Padilla Margarita (2012). El kit de la lucha en internet. Madrid: Traficantes de Sueños. Penley, Constance and Andrew Ross (eds.) (1991). Technoculture. Minneapolis: University of Minnesota Press. Pérez Luño, Antonio-Enrique (2003). ¿Ciberciudadaní@ o ciudadaní@.com?. Barcelona: Gedisa. Peruzzo, Cicilia (1998). Comunicaçao nos movimentos populares, Petropolis: Vozes. Piscitelli, Alejandro (1995). Ciberculturas en la era de las máquinas inteligentes. Buenos Aires: Paidós. Proenza, Francisco J., Bastidas-Buch, Roberto y Montero, Guillermo (2001). “Telecentros para el desarrollo socioeconómico y rural en América Latina y el Caribe. Oportunidades de inversión y recomendaciones de diseño con especial referencia a Centroamérica”. (2001). Documento de trabajo. fao-Centro de Inversiones uit-Sector de Desarrollo de las Telecomunicaciones bid-División de Programas Sociales, Departamento de Operaciones. Unidad Rural, Departamento de Desarrollo Sostenible Unidad de Tecnología de Información para el Desarrollo. Washington, D.C. Putnam, R. (ed.). El declive del capital social. Barcelona: Círculo de Lectores. Rheingold, Howard (2004). Multitudes inteligentes. La próxima revolución social. Barcelona: Gedisa. Robles, José Manuel, De Marco, Stefano y Antino, Mirko (2014). “Movilización social a través de las redes sociales” (2014). En Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 179-200). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales.
56 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Rodríguez Bolívar, Manuel Pedro (2014). “Accountability y transparencia financiera pública en la web”. en Cotarelo, Ramón y José Antonio Olmeda (eds.). La democracia del siglo xxi. Política, medios de comunicación, internet y redes sociales (pp. 27-48). Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Rodríguez Gutiérrez, Fermín (ed.) (2001). Nuevas tecnologías de la información para el desarrollo local. El proyecto adapt-nutrias del suroccidente de Asturias. Gijón: Ediciones trea. Rodríguez Villasante, Tomás (1998). Cuatro redes para mejor-vivir. Del desarrollo local a las redes para mejor-vivir. Buenos Aires. Lumen/Humanitas. —— (2002). Sujetos en movimientos. Redes y procesos creativos en la complejidad social. Montevideo: Editorial Nordan-Comunidad. —— (2006). Desbordes creativos. Estilos y estrategias para la transformación social. Madrid: Libros La Catarata. Rueda, Rocío (2008). Cibercultura. Metáforas, prácticas sociales y colectivas. Bogotá: iesco. Sampedro, V., López Rey, J.A. y Muñoz Goy, C. (2012). “Ciberdemocracia y Cibercampaña: ¿Un matrimonio difícil? El caso de las Elecciones Generales en España en 2008”, en Arbor. vol 188, nº 756, pp. 657-672. ____, Sánchez Duarte, Jm. y Poletti, M. (2013). Ciudadanía y tecnopolítica electoral. Ideales y límites burocráticos a la participación digital. Revista Co-herencia, 10(18), 105-136. Sampedro, Víctor y Haro Barba, Carmen. 2011. “Activismo político en Red: del Movimiento por la Vivienda Digna al 15M”. Revista Teknokultura, vol. 8, núm. 2, diciembre/2011 Sánchez Alonso, M. (2000). La participación. Metodología y práctica. Madrid: Editorial Popular. Sánchez Lugo, José (2007). De tecnologías, brechas y comunidades: La informática comunitaria como práctica, San Juan: Universidad de Puerto Rico (mimeo). Schuurman, Frans (2001). Globalization and Developmen Studies. Challenges for the 21st Century. Londres: Sage. Scolari, Carlos Alberto (2008). Hipermediaciones. Elementos para una teoría de la Comunicación Digital Interactiva, Barcelona: Gedisa. Senecal, Michel (1986). Televisiones y radios comunitarias. Barcelona: Mitre. Servaes, Jan y Nico Carpentier (eds.) (2006). Towards a Sustainable Information Society. uk: eccr. Servaes, Jan (1989). One world, Multiple Cultures. A New Paradigm on Communication for Development. Leuven: acco. ____; Thomas Jacobson y S.A. White (1996). Participatory Communication for Social Change. New Delhi: Sage. Shirky, Clay (2010). Cognitive Surplus. Creativity and Generosity in a Connected Age. Londres: The Penguin Press. Sierra, Francisco (2006a). Políticas de comunicación y educación. Crítica y desarrollo de la Sociedad del Conocimiento. Barcelona: Gedisa.
reDes De control: luchas sociales, contrainsurgencia y viDa en el panóptico Digital Guiomar Rovira Sancho De instrumentos para la libertad y la diversidad de voces, a armas de confusión masiva, negocio y control. Las redes digitales son cada vez más una amenaza en manos de corporaciones que lucran con los datos, un valor primordial para el mercado y la gobernanza algorítmica. La potencia de Internet para el bien común enfrenta una instrumentalización contrainsurgente que es aceitada por los intereses económicos de grandes corporaciones digitales. El mundo de hoy es un caleidoscopio de posibilidades y clausuras. Todo hoy tiene cierto precio o es prescindible, desde las vidas humanas al ambiente, y todo es capturable en bits de información. Los dispositivos técnicos pueden servir para el cuidado, como es el caso para el monitoreo de enfermos o de problemas de tráfico, pero también para controlar, vender y amenazar. Para abordar estos contrastes, propongo desentrañar los dos campos en tensión del nuevo paradigma de red: la lógica de red como promesa de emancipación, y la lógica de red como protocolo de control social. La complejidad del mundo de hoy obliga a desentrañar que, frente a la datificación de la vida, la resistencia no pasa por desconectarse sino por explotar sus potencias, desenmascarar las trampas de un panóptico digital movido por intereses capitalistas y militares, y tomar las riendas democráticas del ciberespacio común. la pRomesa de la comunicación liBRe: la lógica de Red Desde finales del siglo pasado hasta hoy, Internet se ha extendido a un ritmo vertiginoso y ha pasado a competir con el “complejo político-mediático” introduciendo una lógica heterogénea: la lógica de red (Klinger y Svensson, 2015), que
64 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales altera radicalmente el proceso de producción, distribución y recepción de mensajes. El borramiento de la distinción entre emisor y receptor, la diseminación, el valor cero de la copia y las cascadas de redundancia, implican una nueva lógica de la comunicación que escapa a cualquier autoridad, lenguaje o territorio. Las audiencias se transforman en redes que se conectan entre sí formando comunidades deslocalizadas. Las páginas web, los blogs y las plataformas de redes sociales, le han quitado la última palabra a los grandes consorcios de la comunicación. A la vez, las redes permiten vínculos afectivos, mantienen el contacto de las familias en dispersión, permiten conocer y tejer sentidos compartidos, aunque solo el 53% de la población mundial está conectada.1 Cualquiera puede ser emisor y a la vez receptor —se habla de “prosumidor” o “produser” (Burns, 2008)— sin estar circunscrito a un ámbito institucional o a un medio de comunicación. Los usuarios no solo producen contenidos sino que adquieren un papel activo en transmitir los ajenos. Con las cascadas de redundancia,2 una pieza informativa o un mensaje de cualquier tipo puede tener una máxima exposición en un tiempo muy breve. La red favorece la comunicación entre pares y la horizontalidad, los nodos con más popularidad cumplen un papel de catalizadores más que de gatekeepers, pues no deciden si una información puede ser publicada, sino que proveen orientación en un ambiente de abundancia informativa. La diseminación, como la forma que adquiere la distribución en Internet, es “la infinita proliferación y dispersión de las emisiones sin garantía de intercambio productivo” (De Luca y Peeples, 2002, pp. 130-131). Esta lógica de la información en la red ha alterado el modelo de mercado de los medios de difusión masiva y ha llevado el gran negocio a la Web 2.0, donde la minería de datos permite apuntar a nichos de mercado personalizados. Sin embargo, la difusión de masas y la lógica de la red conviven y se solapan hoy en procesos de hibridación continuos. La sincronía de lenguajes y códigos propia de la convergencia digital altera los géneros y los trasmuta. La imagen es replicada, se vuelve fragmento, se vuelve “meme” (de memética, por su potencial de replicación 1 Datos del informe Digital in 2008 de Hootsuite-We are Social. Mientras en los países ricos la mayoría de la población está conectada, en el tercer mundo no es así. Hay 800 millones de hombres en la red, y solo 600 millones de mujeres. En la India solo el 8% de ellas tiene acceso, mientras en Estados Unidos son el 79 por ciento. 2 Velasquez (2012) retoma la teoría de las “cascadas informacionales” para aplicarla a las redes digitales: el comportamiento previo de otros usuarios influye en la decisión de nuevos usuarios para decidir comentar o publicar.
65 redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital y descontextualización) y no “memo” (en su potencial de memoria y figuración). Canevacci (2004, p. 21) explica que la actual semiótica no permite una lectura o interpretación lineal, pues es sincrética y no sintética. En medio de esta complejidad, tal como señala Martín Barbero (2010), las ciencias sociales siguen siendo monoteístas, creyendo que hay un solo principio organizador y compresivo. No es así. Se acabaron las respuestas totales. la Red como potencia. acción colectiva y multitudes conectadas El advenimiento de Internet supuso un cambio de era para la comunicación alternativa. De repente, los movimientos sociales encontraban vías múltiples para darse a conocer sin subordinarse a los grandes medios masivos. Con las páginas web, las listas de correo electrónico y las redes sociales digitales, los activistas han sabido salir del geto y exponer sus razones, documentar, mover conciencias con testimonios y razones. Ya desde el levantamiento zapatista en 1994 en Chiapas, México, apenas cuando Internet empezaba a extenderse por el mundo, una red transnacional de solidaridad fue capaz de desplegar un complejo repertorio de acciones simultáneas gracias a la información compartida (Rovira, 2009). En los noventa, el hacktivismo desarrolló prácticas y reflexiones sobre cómo interrumpir los flujos del poder global, desde los plantones virtuales, la criptografía o el software libre, las formas de colaboración y la reivindicación de la cultura libre. A través de Internet se forjaron nuevos marcos discursivos para las luchas sociales: el movimiento altermundista en 1999 en Seattle apuntó a un enemigo común: el neoliberalismo. Manifestaciones multitudinarias heterogéneas bloquearon las cumbres de libre comercio en cualquier geografía. Los foros sociales mundiales pusieron en comunicación y alianza a movimientos de todo el mundo. “Globalicemos las resistencias” y “un mundo donde quepan muchos mundos” fueron lemas de vinculación. La red se convirtió no solo en la infraestructura de comunicación, sino en la forma de organización laxa que debía velar por la diversidad y autonomía de los nodos. A partir de la Primavera Árabe, las multitudes conectadas (Toret, 2013; Rovira, 2017) irrumpieron de forma sinérgica en las calles y en las redes (Castells, 2012). Con los teléfonos móviles y las redes sociales, de forma autoconvocada y en tiempo real las plazas se llenaron de gente contra el autoritarismo, la precariedad, reivindicando la política sin delegación y la defensa de la vida. Estas revueltas de
66 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales los “cualquiera” muestran la enorme potencia democratizadora de la comunicación digital. La exigencia de tomar las riendas de los asuntos comunes cuestiona las formas de representación y reivindica la multiplicidad de voces. Con los años, la mayoría de estas revueltas se vieron rebasadas por la represión, el triunfo de las derechas electorales e incluso la guerra. A su vez, la contrainsurgencia digital cobró nuevos bríos. Después del intento fallido de Hosni Mubarak de acabar con la protesta apagando Internet en Egipto, las estrategias se sofisticaron. Lo primero que cambió fue el algoritmo de Facebook.3 Ya lo anunciaron los antihéroes de la era digital, los whistleblowers, quienes han sido perseguidos solo por poner al acceso público lo que el poder oculta: Julian Assange y Chelsea Manning por las revelaciones de Wikileaks, Edward Snowden por dar a conocer el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (nsa), entre otros. Gracias a ellos, es ya del amplio dominio público que el poder no tiene freno en cuanto a la apropiación de datos: vigila, captura y manipula nuestra vida a gran escala. La criminalización que han sufrido todos los filtradores solo puede equipararse a la dimensión de los intereses que tocan y a las verdades que exponen. las Redes están caRgadas. la comunicación digital como amenaza Desde sus orígenes, Internet ya tenía sus dos caras: la militar y la libertaria. Uno de los colectivos pioneros en el ciberactivismo, Critical Art Ensamble (1997), auguraba: El libre mercado capitalista entra en conflicto con el deseo conservador de orden. Resulta evidente que para que esta nueva posibilidad de mercado [Internet] alcance todo su potencial, las autoridades tengan que tolerar un cierto grado de caos... De este modo ha nacido el aparato represivo más efectivo de todos los tiempos. Y entonces fue (y todavía es) efectivamente presentado bajo el signo de la liberación. Ya en los noventa, la rand Corporation analizó la insurgencia zapatista para aprender sobre los conflictos del futuro y acuñó el concepto de “guerra de red” 3 Facebook ha desarrollado distintas herramientas para automatizar la producción de algoritmos que jerarquizan la información que un usuario recibe en su muro, de quienes más sigue y que supuestamente más le interesan, lo que lleva a formar burbujas.
67 redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital (Ronfeldt y Arquilla, 1998). La rand, think tank del Departamento de Defensa de Estados Unidos, pionera en los llamados “estudios soviéticos”, ha intervenido en la geopolítica mundial desde la guerra fría. Su análisis de lo que pasaba en Chiapas concluyó que una “guerra de red social”, como la zapatista, solo puede ser combatida por otra red que contamine, mienta, envilezca, corrompa la comunicación y acabe con la confianza. No se puede decapitar una red, pero sí se puede difamar a algunos de sus nodos, urdir tramas de sospecha, acoso y violencia selectiva. En 2017, casi dos décadas después, Freedom House publica que por sexto año consecutivo la libertad en Internet no hace más que disminuir: “Los gobiernos del mundo han incrementado dramáticamente sus esfuerzos para manipular la información en las redes sociales” y “aumentan los ataques físicos y técnicos contra defensores de derechos humanos y medios independientes”. Solo una cuarta parte de los internautas del mundo están en países donde la red es nominalmente libre. En 38, han arrestado a personas basándose en lo que han publicado en las redes y sufren penas sin precedente. No son los regímenes autoritarios los mejor organizados para manipular y controlar las redes digitales. Bradshaw y Howard (2017) de la Universidad de Oxford documentan la acción de organizaciones creadas en 28 países, muchas veces con dinero público, para definir y manipular la opinión pública. En 2015, la Armada Británica anunció que su Brigada 77 se enfocaría en “operaciones psicológicas no letales usando medios sociales como Facebook y Twitter para combatir enemigos ganando el control de la narrativa en la era de la información” (p. 4). Su primera misión era conformar “narrativas dinámicas” para combatir la propaganda política de las organizaciones terroristas. ¿Cómo y quién decide qué es una amenaza? Una red se combate con otra red. Pero esta otra ya no es un medio, sino un fin: destruir, contaminar cualquier conversación mediante una especie de fumigación tóxica. La contrainsurgencia en red se ha convertido en un fenómeno global. Bradshaw y Howard (2017) muestran que las “ciber tropas” son unidades militares dependientes de los gobiernos, pero también son empresas de comunicación estratégica que venden sus servicios y firman contratos con dinero público o privado. Los procesos electorales aceitan este mecanismo.4 4 Es evidente que el marketing político hoy ya no puede dejar de lado las redes sociales. “Los hashtags —su creación, gestión y monitorización— se han convertido en un elemento central para cualquier proyecto político o causa social. Y en un enorme imán para medir e identificar comportamientos, comunidades e intereses que permitan gestiones masivas de segmentación electoral y planificación política” (Gutiérrez Rubí, 2018).
68 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Cambridge Analytica, una de estas empresas dedicadas a fabricar información a la medida, recabó datos de 50 millones de usuarios de Facebook para manipular la elección de Donald Trump en Estados Unidos y el proceso del Brexit del Reino Unido (Álvaro, 2018). Facebook tuvo que explicar su papel en la interferencia rusa en las elecciones de 2016 en Estados Unidos. Admitió que 126 millones de personas habían podido acceder a contenidos generados por la agencia rusa Internet Research Agency, que también colgaron cerca de un millar de videos en YouTube y 131 mil mensajes en Twitter (Elola, 2018). A la vez, la misma agencia apoyada por el gobierno de Rusia difundió a partes iguales mensajes a favor y en contra de las vacunas a través de bots (cuentas automatizadas), en una estrategia para dividir la opinión en dos bandos, es decir, polarizar (Corbella, 2018). ¿Para qué? ¿A quién beneficia el río revuelto? La compra de seguidores ficticios, la difusión de malware (software maligno), la proliferación de empresas para todo fin de manipulaciones, contamina las redes, tanto para un músico que necesita popularizar su video en YouTube como para un político que quiere crear una tendencia falsa en Twitter. Nuevas amenazas empañan la libertad: el ciberacoso, la pornovenganza, los linchamientos públicos de personas condenadas al ostracismo sin juicio mediante… Redes de dineRo y de podeR Frente a las “redes de indignación y esperanza” que retrataba magistralmente Manuel Castells (2012), se consolidan las redes de poder. Algunas empresas encabezadas por Google, Facebook y Amazon —o Baidu, Tencent y Alibaba en China— “se han entrelazado no solamente con tu vida diaria, sino con todos los aspectos de la economía global, el discurso cívico y la propia democracia”, señala el Informe 2018 sobre la Salud en Internet de Mozilla (p. 11). Las empresas de Silicon Valley, que fueron fruto de los sueños libertarios de los pioneros de Internet, son ahora las corporaciones más poderosas del mundo y ejercen la colonización digital del planeta. Facebook es la mayor corporación del Internet social desde que en 2014 compró Whatsapp. Antes ya se había adueñado de Instagram y Messenger. Google es dueño de Youtube y compró Deep Mind, empresa de inteligencia artificial en enero de 2014 y es el gigante que organiza el acceso a la información en Internet; con AI First quiere no solo ser un motor de búsqueda sino facilitar y sugerir servicios de acuerdo al perfil algorítmico del usua-
69 redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital rio. Las grandes corporaciones del mundo tecnológico como Alphabet, el holding financiero de Google, o Amazon, incluso el gigante de Apple y más recientemente Facebook han pedido a los bancos que compartan la información financiera para ser ya capaces de proveer tarjetas de crédito y débito a sus usuarios (Ruiz, 2018). El Informe de Mozilla de 2018 concluye que estas corporaciones “a través de prácticas comerciales monopólicas específicas para la era digital, socavan la privacidad, la apertura y la competencia en la web” (p. 11). La tragedia no está en la técnica, sino en la mano que la mueve. A inicios de los noventa, Timothy Berners Lee5 creó la World Wide Web abierta y universal, no restringida ni parcelada, es decir, accesible desde cualquier punto. La era dorada de Internet acabó. Aplicaciones privadas se han ido convirtiendo en las principales vías de acceso, de tal manera que poco a poco los usuarios nunca salen de ellas. Hace 20 años se accedía a Internet a través de servidores locales pequeños y se “navegaba”. Hoy al mar le han puesto rieles y pocas compañías personalizan nuestro viaje. Tim O´Reilly (2005) nombró Web 2.0 a unas aplicaciones digitales que “no tiene frontera, más bien un corazón gravitacional” (en Pisani, 2006). El poder de atracción de estas nuevas plataformas era su capacidad para servir de intermediarias a la circulación de datos proporcionados por los propios usuarios. La Web 2.0 creció como un modelo comercial basado en el acceso gratuito. No se trata de un producto vendido a los usuarios, sino que los usuarios son vendidos por estas plataformas a la publicidad, explica Fuchs (2011, p. 287). La conectividad se ha vuelto una amenaza, pues es la vía de acceso a la injerencia militar y corporativa. Las grandes potencias digitales están legislando a golpe de click, a partir de una casilla donde aceptamos sus condiciones de uso. La vinculación entre empresas y Estados se vuelve prácticamente indiscernible: ambas forman parte de una dinámica que abreva de las mismas bases de datos. O´Reilly (en Pisani, 2006) argumenta que los “loops” dinámicos y estadísticos usados por corporaciones como Google o Facebook para pulir sus sistemas contra el malware y el spam puede ser usados por las agencias de gobierno para identificar y modificar problemas sociales, hacia una regulación algorítmica. 5 El 30 de abril de 1993 Berns Lee presentó un sistema de hipertexto conectado por Internet que permitía vincular páginas de todo el mundo para que cualquier información fuera accesible, la www.
70 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales el nuevo paRadigma del podeR: sociedades de contRol en Red Cuando la red se instrumenta a fines, deja de ser el espacio de intervención de cualquiera y pasa a ser un dispositivo de dominación. En las sociedades de control, plantea Deleuze (1995), el poder no confina, sino que modula y discrimina quién puede acceder, moverse, transitar. Hoy en día, la modulación continua de los propios esfuerzos y la inseguridad laboral cumple la profecía deleuziana de que todo el mundo actúa como parte de una misma empresa que solo tiene gestores en competencia, los “dividuos” que se autorregulan de acuerdo con los parámetros establecidos y cuya actividad productiva es generar indicadores recogidos en bases de datos. Deleuze afirma que en las sociedades de control “la corrupción se eleva a una nueva potencia”, y el marketing pasa a ser el máximo “instrumento de control social donde se forma la raza descarada de nuestros dueños” (1995, p. 248). Condenados a ser agentes de venta de nosotros mismos, las redes digitales se convierten en espacios de marketing personal y exhibición. Byung-Chul Han (2014) lo denomina psicopolítica: “El neoliberalismo, y no la revolución comunista, elimina la clase trabajadora sometida a la explotación ajena. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona” (p.17). Sin embargo, ser un nodo en la red no es una opción: es imprescindible para cobrar existencia y económica social. Para formar parte y acceder, hay que aceptar los protocolos de la red. No es algo causal: entrar en la red es existir inseparablemente de un conjunto de posibilidades y parámetros, es funcionar en una topología de control. Las redes digitales son solo un medio mediante el cual se ejerce una soberanía que ya no es (solo) territorial, el poder financiero autoriza el pillaje y la expulsión mediante la proliferación de espacios de excepcionalidad.6 Saskia Sassen denuncia: la capacidad de las finanzas para desarrollar instrumentos enormemente complejos que le permiten titularizar la variedad de entidades y procesos más amplia que ha conocido la historia, además continuos avances en redes e instrumentos electrónicos producen efectos multiplicadores aparentemente interminables… (2015, pp. 19-20). 6 Para una discusión sobre el estado de excepción, véase Galloway y Thacker (2007, pp. 38-39).
71 redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital La concentración está depredando la biodiversidad de la red y sustituyéndola por “monocultivos”.7 Los principales accionistas de los amos del ciberespacio, Google, Facebook, Apple, Microsoft, y también de Twitter, son en todos los casos los mismos en primer y segundo lugar: Vanguard Group8 y BlackRock, dos corporaciones de fondos de inversión que no pagan impuestos ni producen nada, solo entregan dividendos. ¿Quién se responsabiliza aquí? ¿Dónde queda la política? Atribuir al aparato técnico los males del presente es como señalar que el iceberg a la deriva es la causa del calentamiento global que lo desencadenó (McQuillan, 2015, p. 565). goBeRnanza algoRítmica Las redes digitales se fundan ontológicamente en la cibernética, la teoría de la información y la teoría de sistemas. Todas ellas muestran que la información es inmanentemente material. Las redes funcionan mediante protocolos, que dirigen los flujos de información. Una red se constituye de múltiples agencias: no se trata de la naturaleza de las partes en sí mismas, sino de las condiciones en las que estas partes interactúan entre ellas (Galloway y Thacker, 2007). Las redes están continuamente expresando sus propios modos de individuación, de multiplicidad, de movimiento y de conectividad. Cuando hablamos de redes nos referimos entonces a una heterogeneidad radical capaz de transformación y reconfiguración. Bruno Latour en su teoría del actor-red insiste que cada vez que se despliega una red dejamos de hablar de una “cuestión de hechos” para hablar de una “cuestión de relaciones” (a matter of fact, a matter of concerns). La metáfora de la red permite entender su fragilidad, el lugar vacío que deja, la subversión que introduce en la noción de cosa y de distancia (cerca o lejos se vuelven relativos, dependen de puentes, conductos, enlaces) (Latour, 2010, p. 5). La actividad de la gente hoy en día es transformada en información y almacenada como datos, algo inmanentemente material, apropiable y vendible. Al firmar los términos y condiciones de uso de una aplicación, cedemos la huella de nuestra 7 Ya hace años, Sánchez Almeida (2000) señalaba que la evolución de la industria informática ha creado un monocultivo de Windows, y advertía que eso hace más fácil la proliferación de virus: si todos los humanos fuéramos iguales podríamos morir en una sola epidemia; ser diferentes nos protege. 8 También es el principal accionista de Monsanto, Walt Disney, cbs Corporation y Time Warner, Walt Mart, entre otras.
72 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales actividad a algunas empresas. Los big data que se producen de nuestra actividad conectada se transforman en indicadores de previsión a través de algoritmos, en particular a través de lo que se llama minería de datos y aprendizaje automático. McQuillan advierte al respecto: “Un algoritmo es un conjunto empaquetado de patrones estadísticos que puede ser oscuro para los humanos, incluso cuando todos los datos sean accesibles. Como resultado, la minería de datos puede apuntar a individuos o eventos, indicando riesgo elevado, sin decirnos por qué los ha seleccionado” (2015, p. 567). Un algoritmo decide en qué orden recibimos la información de una búsqueda en Google. El algoritmo suspende la cuenta de un usuario que ha violado los “Terms of service” de Facebook. Pero también un algoritmo puede impedir que una persona suba a un avión en Estados Unidos.9 Estas intervenciones “en modo preventivo”, vulneran el principio de presunción de inocencia, la igualdad ante la ley, además del derecho a la privacidad y al debido proceso. Cada vez hay más espacios de “excepción” donde una serie de medidas son aplicadas sin estándares judiciales para recoger evidencia. La policía entra en acción y se juzgan hechos que no han ocurrido. Se trata como culpable a alguien a partir de una hipótesis elaborada por una computadora. Las enormes bases de datos que alimentan los algoritmos presentan sesgos en al menos dos sentidos: 1) por el propósito con que son recolectados, que siempre define valores a categorías de género, raza y clase, la mayoría de las veces basándose en criterios del mercado, 2) por la desigualdad de las bases de datos donde hay más gente urbana, blanca, occidental, con cierto poder adquisitivo… Incluso en el caso de que esos datos intenten ser utilizados con cierta neutralidad, los algoritmos ya se ha comprobado que reproducen de forma ampliada prejuicios que afectan no solo el acceso sino a la producción cultural misma (Álvaro, 2017). la mentiRa ampliada a golpe de pago poR clic En Internet, por el paradigma de red, una información falsa puede difundirse igual que una noticia rigurosa. Pero hay dos sesgos que impulsan la difusión de las llamadas fake news: 1) La concentración de las corporaciones tecnológicas. Como motor de búsqueda casi monopólico, Google tiene el poder de hundir o hacer florecer cualquier 9 Lista elaborada y mantenida por el “Terrorist Screening Centre” del gobierno de los Estados Unidos.
79 redes de control: luchas sociales, contrainsurgencia y vida en el panóptico digital Pisani, F. (4 de mayo de 2006). “Arquitectura de participación y negocios”. El País. Recuperado en: http://elpais.com/diario/2006/05/04/ciberpais/1146707482_850215.html Ronfeldt, D. & Arquilla, J. (1998). The Zapatista ‘Social Netwar’ in Mexico. rand Arroyo Center’s Strategy and Doctrine Program. Rovira, Guiomar (2009). Zapatistas sin fronteras. Las redes de solidaridad con Chiapas y el altermundismo. México: Era. ____ (2017). Activismo en red y multitudes conectadas. Barcelona: Icaria-México: uamx. Ruiz, P. (8 de agosto de 2018). “Las techs mueven sus cables para hacerse con los datos de los bancos”. La Información. Recuperado en: https://www.lainformacion.com/empresas/ banca/facebook-amazon-google-banca/6363414 Sadowski, J. (6 de agosto de 2018). “Potemkin AI. Any instances of Artificial intelligence are artificial displays of its power and potencial”. Real Life Magazine. Recuperado en: http://reallifemag.com/potemkin-ai/ Sánchez Almeida, C. (2000). Todo está en venta. Madrid: Bufet Almeida https://www.bufetalmeida.com/upload/file/enventa.pdf Sassen, S. (2015). Expulsiones. Buenos Aires: Katz. Schultz, P. (25 de mayo de 2018). “Towards a Non-facebook”. A pretext, email nettime-l. Recuperado en: https://nettime.org/Lists-Archives/nettime-l-1805/msg00030.html Stadler, F. (2013). Digital Solidarity. Lüneburg: pml Books. Subramanian, S. (15 de febrero de 2017). “Inside the Macedoninanfake-news complex”. Wired. Recuperado en: https://www.wired.com/2017/02/veles-macedonia-fake-news/ Susarla, A. (20 de mayo de 2018). “Cómo puede la inteligencia artificial detectar y crear noticias falsas”. El País. Recuperado en: https://elpais.com/tecnologia/2018/05/07/ actualidad/1525699434_877074.html Toret, Javier (2013) Tecnopolítica. La potencia de las multitudes conectadas. El sistema red 15M un nuevo paradigma de la política distribuida. Internet Interdisciplinary Institute, Universitat Oberta de Catalunya. Tufekci, Z. (14 de agosto de 2018). “How social media took us from Tahrir Square to Donald Trump”. mit Technology Review. Recuperado en: https://www.technologyreview. com/s/611806/how-social-media-took-us-from-tahrir-square-to-donald-trump/ Velasquez, A. (2012). “Social Media and Online Political Discussion: The Effect of Cues and Informational Cascades on Participation in Online Political Communities”. New Media & Society, pp. 1-18. DOI: 10.1177/1461444812445877 Zires, M. (2014). “Violencia, redes sociales y procesos de subjetivación política. El caso de #Verfollow en Veracruz”. Argumentos, Nº 75, México: uam x.
alzar la voz ante la injusticia: el estuDio De los movimientos sociales y sus prácticas De comunicación DesDe el reconocimiento María Concepción Castillo-González y Dorismilda Flores Márquez Para que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir… morimos. Subcomandante Insurgente Marcos El mundo ya no es mundo de la palabra. Nos la ahogaron adentro. Javier Sicilia intRoducción En el presente texto planteamos que la teoría del reconocimiento social de Axel Honneth es pertinente para el estudio de las prácticas comunicativas de los movimientos sociales en el contexto de la sociedad red. El reconocimiento como categoría analítica considera la dimensión intersubjetiva de la producción de sentido que subyace a todo acto comunicativo. Esta integración descoloca categorías binarias y desarticula racionalidades instrumentales que, con frecuencia, conducen al análisis aislado de grandes cantidades de datos digitales y a la indagación recurrente del fenómeno de apropiación tecnológica. Considerando la perspectiva sociocultural de la comunicación en diálogo con la filosofía política, se retoma la propuesta del
82 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales filósofo alemán para amplificar el objeto de estudio, en la búsqueda de comprender las distintas dimensiones de la formación social de los sentidos de menosprecio y reconocimiento. Lo relevante entonces es la configuración intersubjetiva de una lucha, ética y política, que busca de forma emergente amplificar el espacio de lo común a escala local y global. El texto se divide en cuatro secciones. En primer lugar, presentamos una revisión de estudios previos sobre el reconocimiento. En ella identificamos investigaciones que abordan distintos procesos de estima y desprecio, en la lógica del reconocimiento social, entre sujetos de diferentes entornos, como: participantes de juegos y grupos en línea, activistas, refugiados, trabajadores, los discapacitados, entre otros. En seguida hacemos una propuesta para el estudio de los movimientos sociales. Para ello, abordamos el reconocimiento social a partir de Honneth —que representa un giro en la teoría crítica hacia lo subjetivo y lo moral— y, siguiendo a Edwards y Voirol, situamos la voz y la visibilidad como elementos clave del reconocimiento. Posteriormente profundizamos en las aportaciones de Honneth sobre el reconocimiento en la lógica del proceso de subjetivación que se produce en aquellos que experimentan la injusticia y en los que la reconocen. La siguiente sección plantea una lectura de lo público a partir del reconocimiento. Retomamos para ello la discusión sobre la visibilidad como precondición para el reconocimiento y proponemos vincular esto con la expresión pública, que implica alzar la voz a través de los medios. el estudio del Reconocimiento En las democracias inconclusas y debilitadas por el neoliberalismo global se profundiza la precarización de grupos sociales que han sido históricamente excluidos y silenciados por las dinámicas colonizadoras. En esta sección presentamos una revisión de estudios previos que trabajan a partir del concepto de reconocimiento. Si bien este ha sido trabajado a partir de distintos autores, nos enfocamos en aquellos textos que retoman la propuesta Axel Honneth. Los textos fueron recabados en las bases de datos Scopus, SAGE Publications, Redalyc, Persée, Cairn.into y Érudit. La mayor parte de ellos presentan abordajes empíricos a partir del reconocimiento, pero incluimos también algunos que exponen reflexiones teóricas. A partir de esta exploración, vemos que diversas investigaciones en el campo de la comunicación muestran la pertinencia de usar la teoría del reconocimiento de Axel Honneth para estudiar las prácticas comunicativas de contrapoder que los subalternos despliegan
83 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales para construir semánticas colectivas de integración social (Andréasson, Andreasson & Hanson, 2018; Chu & Michael, 2019; Flores-Márquez, 2017; Meoded-Danon, 2018; Edwards, 2018; Pellander & Horsti, 2018). Observamos que la categoría reconocimiento social, que emana de la teoría crítica europea, abre un intersticio para pensar en una fenomenología mediatizada del sufrimiento de los excluidos del mundo. La teoría del reconocimiento aborda la génesis de un sujeto en relación, horizonte desde el cual se abren posibilidades para explorar y dar cuenta de las experiencias de menosprecio y de resistencia que despliegan los subalternos. De ahí que se pueda estudiar el efecto material que tienen, la discriminación y la solidaridad, en la trayectoria geográfica trazada por los migrantes del sur (Thayer, 2013), así como la negociación de sentidos sobre la identidad del desplazado por las violencias sociopolíticas en Colombia (Mosquera, 2014), la precariedad experimentada por los refugiados afganos en Europa (Pellander & Horsti, 2018) y por los migrantes y desplazados en la India (Chu & Michael, 2019). Igualmente es posible cavilar sobre una posible transformación institucional que integre las cosmovisiones ancestrales de los pueblos indígenas de América Latina para el fomento de una democracia intercultural y pluralista (Faundes, 2017). Dado que el reconocimiento social apela a un sujeto en relación, es un fenómeno de la comunicación humana. Esta, entendida como encuentro, ocurre por medio de interacciones cara a cara, o bien, a través de mediaciones tecnológicas. Lo interesante es que el reconocimiento social utilizado como marco teórico requiere de métodos de investigación que no dejen fuera a los sujetos de la comunicación, ya que estos son el centro de la indagación. De ahí que los trabajos de corte empírico revisados incluyan metodologías que exploran las mediaciones y prácticas que realizan los sujetos del reconocimiento y menosprecio. En esa línea, Rueff (2015) aborda mediante etnografía virtual las dimensiones simbólicas y morales de las interacciones mediatizadas en los juegos de rol en línea, a través de las cuales identifica manifestaciones tanto de estima social como de desprecio. Por su parte, Castillo-González (2018) explora por medio de entrevistas fenomenológicas y del análisis discursivo de la representación, la conformación de los sentidos de justicia del videoactivismo por Ayotzinapa en YouTube. Flores-Márquez (2017, 2019) analiza la expresión pública de los activistas en Internet en contextos locales, mediante un acercamiento etnográfico que articuló tres espacios de comunicación —la red, la calle y los medios— en los cuales se tejen las identidades activistas, la estética de la imaginación que de ellas emana y su expresión en las redes. Por otro lado, Maia y Garcêz (2014) plantean que esta categoría filosófica tiene la capacidad para vincular diversos elementos políticos y sociales como son la subjetivi-
84 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales dad, la esfera pública, el compromiso cívico y la resistencia, entre otras. Es decir, que el reconocimiento establece relaciones entre la teoría política de la comunicación y la investigación empírica de los movimientos sociales. De ahí que buena parte de la literatura revisada para la construcción de este texto dé cuenta de indagaciones de corte empírico sobre prácticas comunicativas de contrapoder llevadas a cabo desde el hemisferio sur y desde el llamado cuarto mundo en el interior de las sociedades desarrolladas. Esto contrasta con algunos artículos de corte teórico, como el de Abazari (2018), que elabora una crítica a la teoría de Honneth, al considerar que el filósofo parte de un planteamiento equivocado, puesto que las relaciones humanas no son simétricas en un mundo de instituciones capitalistas, por lo que no hay lugar para una construcción intersubjetiva en términos reflexivos. En el mismo tenor Michael J. Thomson (2014) considera que la propuesta de Honneth no puede ser teoría crítica en tanto ignora el efecto del poder económico en la constitución de las subjetividades que se forman en el contexto de la modernidad tardía. Pese a estas críticas teóricas, la revisión de literatura muestra que la categoría es útil para explorar y exponer las prácticas que, desde el Sur, despliegan sujetos menospreciados que intentan subvertir los sentidos hegemónicos que precarizan sus vidas y lastiman sus cuerpos. Se trata de sujetos que intentan hacer visibles en los medios digitales sus lesiones morales, sus demandas, sus proyectos y su vulnerabilidad. Así, Meoded-Danon (2018) estudia la lucha que llevan a cabo los activistas intersex en Israel en contra de la biopolítica del discurso médico que tiende a patologizar su condición; mientras que Andréasson, Andreasson & Hanson (2018) discuten sobre el potencial que tienen los grupos online como comunidades de reconocimiento intersubjetivo para trabajadores que se dedican al cuidado de otros en los países europeos. En los espacios sociodigitales también existen formas de participación inéditas que favorecen el reconocimiento de los más desaventajados del sistema. Un ejemplo es la práctica social del digital storytelling de contrarrepresentación (Couldry, MacDonald, Stephansen, Clarck, Dickens y Fotopoulou, 2014). En esta práctica social se recuperan narrativas creadas desde la periferia que pretenden desarticular estigmas sociales, como es el caso de la producción cultural que en YouTube realizan jóvenes transexuales en Brasil (Carvalho, 2017), o bien, las luchas en contra de la criminalización y el olvido de los desaparecidos en México (Meneses & Castillo- González, 2018; Castillo-González y Leetoy, 2019), o las representaciones que las feministas fomentan en los medios (Fotopoulou, 2014; Gámez, Gómez & Maseda, 2016) y la disputa de sentidos que enarbolan los sujetos que experimentan algún tipo de discapacidad (Maia y Garcêz, 2014).
85 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales El carácter intersubjetivo del reconocimiento social encierra una dimensión moral y política particular. Pellander & Horsti (2018) estudiaron las implicaciones simbólicas de una huelga de hambre realizada por afganos que solicitaban asilo en Finlandia. Las investigadoras dieron cuenta de los aspectos simbólicos que tuvo la protesta mediatizada y mostraron cómo las luchas fronterizas, imperceptibles para muchos ciudadanos, se volvieron parte de la esfera pública cuando algunos actores sociales decidieron prestar atención a las motivaciones que dieron lugar a la huelga. Por ello coincidimos en que la práctica del reconocimiento conlleva una constante tensión entre “las políticas de protección y las políticas de escucha” (p. 161). En este mismo sentido, Lee Edwards (2018) destaca la dimensión política que existe en la articulación del binomio “voz-medios”, al que trabaja a partir de la noción de mediapolis y que se opone al sistema de medios que favorece la circulación de mensajes que promueven valores neoliberales. Este tipo de sistemas de medios constriñen lo político y limitan la esfera pública moderna, criticada de por sí, por menospreciar a una buena parte del mundo y de la historia. Por otro lado, Jetté (2017) analizó las trayectorias activistas de pioneros de la intervención comunitaria, así como los contextos sociales, económicos y políticos en Europa, Estados Unidos, Canadá y algunos países latinoamericanos. Como resultado, identificó tres elementos que alimentan la dimensión sociopolítica de la organización comunitaria: el impacto que las metodologías de intervención tienen sobre las personas y comunidades en términos de confianza en sí mismos, los objetivos de transformación social de las intervenciones colectivas, las transformaciones culturales y sociales que derivan del trabajo en la práctica y en la esfera pública en términos de promoción y reconocimiento del principio de reciprocidad. En otras palabras, hay una línea que conecta la subjetividad y la intersubjetividad con la participación en lo público. En otros textos se presentan reflexiones teóricas que contribuyen a desmenuzar la propuesta honnethiana del reconocimiento y a situar elementos clave para su posterior abordaje empírico. Tal es el caso de Voirol (2005a), quien reflexiona sobre las narrativas mediáticas a partir del reconocimiento, considerando que los medios de comunicación ocupan un lugar fundamental como operadores de la visibilidad pública de la experiencia de injusticia y exclusión. Esta reflexión busca trascender la postura descriptiva sobre las narrativas, referida al hecho empírico de que los sujetos sociales puedan narrar sus experiencias, para avanzar hacia una postura ética, en la cual se entiende que la aptitud de tales sujetos para traducir sus prácticas en narrativas es esencial para su bienestar y condiciona su autorrealización. Asimismo, Guéguen (2015) propuso un esquema de análisis de las modalidades
86 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales expresivas en entornos digitales, a partir del concepto honnethiano de “paradojas de la individuación”, como una manera de profundizar en la teoría del reconocimiento. En suma, en estos trabajos identificamos diferentes abordajes de los procesos de reconocimiento social, que incluyen la estima social, pero también la experiencia del desprecio. Los sujetos son diversos también, se ha analizado a participantes de juegos y grupos en línea, activistas, refugiados, trabajadores, discapacitados. El elemento que los vincula es la experiencia de desprecio, casi siempre mediante la invisibilidad, así como la lucha por la visibilidad y el reconocimiento. el Reconocimiento como categoRía paRa el estudio de los movimientos sociales En el estudio de los movimientos sociales encontramos diferentes tradiciones, que obedecen a distintas condiciones de temporalidad, de perspectiva teórica, entre otras. En cuanto a la temporalidad, se identifican conceptualizaciones de movimientos sociales que corresponden a contextos sociohistóricos concretos. En primer lugar, las nociones de movimientos sociales de los siglos xix y xx se referían a los sindicatos y movimientos populares, por lo cual se enfocaban en la lucha de clases y la ideología política. Los llamados nuevos movimientos sociales, que emergieron en la década de los ochenta, plantearon otro tipo de demandas sociales y culturales. Se trató de la defensa de causas feministas, ecologistas, comunitarias, éticas o religiosas. Esto requirió cambios en los abordajes para considerar las implicaciones culturales de estas reivindicaciones (Touraine, 2006). Esos marcos fueron desbordados por los movimientos post-2010, ya que estos plantean otros modos de ejercer y comprender el compromiso cívico y el activismo, se organizan en red, incorporan los medios digitales, se enfocan en experiencias locales al mismo tiempo que se insertan en discusiones globales (Biekart & Fowler, 2013; Bringel, 2017; Munro, 2015; Pleyers & Glasius, 2013; Pleyers, 2018). En cuanto a la perspectiva teórica, se identifican dos tradiciones dominantes, que corresponden también a regiones. La tradición anglosajona plantea abordajes principalmente políticos, en torno a los intereses, oportunidades y repertorios de la acción colectiva (Tarrow, 1998; Tilly, 1978). La tradición francesa, por su parte, se concentra en los actores, las identidades, la subjetividad y la subjetivación (Pleyers, 2018; Touraine, 2006). Podría decirse que en Latinoamérica se está más cerca de la tradición francesa, en tanto que buena parte de los abordajes se concentran en la dimensión simbólica de los movimientos sociales. Se aportan, además, perspectivas
87 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales y casos de estudio sobre los movimientos indígenas, campesinos y comunitarios, así como sobre otros movimientos disidentes, en contextos caracterizados por la desigualdad (Martín-Barbero, 1992; Reguillo, 2000; Valenzuela, 2015). Los casos del Movimiento Zapatista en México, la Vía Campesina y el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil, entre otros, han despertado el interés por comprender las luchas por el cambio social que llevan décadas. Estas iniciativas han contribuido a visibilizar las inequidades, la violencia, el desprecio, la invisibilización y, a veces incluso la criminalización de estos colectivos. A la vez, han contribuido a plantear otros modos de construirse a sí mismos y de estar juntos (Martín-Barbero, 1992; Pleyers, 2018). En la búsqueda de contribuir a los estudios sobre movimientos sociales y comunicación en y desde Latinoamérica, la propuesta central de este capítulo es abordarlos a partir de la teoría del reconocimiento. Si bien hay diversos autores que la trabajan, retomamos aquí la propuesta de Axel Honneth. Este filósofo y sociólogo alemán es reconocido como integrante de la llamada tercera generación de la Escuela de Frankfurt. De esta manera, su trabajo se sitúa en la tradición crítica, que a su vez tiene su origen en el marxismo. Para esta tradición es importante considerar la tensión permanente entre dominación y emancipación (Carré, 2015). En su teoría del reconocimiento, Honneth (1995, 2011, 2014) aborda la relación con el otro y busca comprender el origen moral de las reivindicaciones. Si bien esta propuesta se sitúa en la tradición de la teoría crítica, se opone a la lógica racional y excluyente de la esfera pública habermasiana (Carré, 2015), para pensar en una lucha por el reconocimiento que adquiere un sentido de justicia y busca comprender el origen moral de las reivindicaciones (Honneth, 1995). En ese sentido, esto representa un giro paradigmático en la teoría crítica (Jütten, 2019). El propio autor se ha ido desplazando a lo largo del tiempo. Desde la publicación de The struggle for recognition. The moral gramar of social conflicts en 1995 hasta la de Freedom’s right en 2015 ha habido cambios. Si bien sus planteamientos se sitúan en la dimensión moral de la experiencia e, incluso, en algún momento se desmarcó del estudio de los movimientos (Honneth, 2003), su propuesta teórica ha hecho eco en algunos investigadores que la hemos apropiado de distintas maneras para el abordaje de lo público, puesto que la toma de la palabra en arenas públicas parte del reconocimiento intersubjetivo. Más recientemente, el autor ha incorporado otro tipo de reflexiones sobre la libertad, la sociedad y lo público (Carré, 2015). De esta manera, la lucha por el reconocimiento es un elemento clave que permite teorizar sobre los movimientos sociales y el progreso social en clave moral. En su propuesta, la emancipación no se limita a lo racional, sino que incorpora otro tipo de reflexiones sobre el conflicto, la exclusión y el reconocimiento, en términos
88 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales de relaciones de amor, relaciones de estima social y relaciones legales (Gordon, Hammer & Honneth, 2019). El reconocimiento se define como un acto expresivo, simbólico y de afirmación del otro. El reconocimiento tiene una doble naturaleza, empírica y normativa (Carré, 2015). Estos gestos expresivos conducen a la visibilidad social. En esta lógica, la visibilidad es una precondición para lograr el reconocimiento (Honneth, 1995, 2011, 2014). De hecho, Voirol (2005b) sitúa a la visibilidad como un problema clave en las sociedades contemporáneas. Particularmente entre movimientos sociales y políticos, la discusión se da en torno a la falta de visibilidad. Se habla así de movimientos de “invisibles”, “sin voz”, “sin rostro”, entre otros muchos “sin”. De ahí que la visibilidad sea un elemento que atraviesa la historia de las luchas sociales y que se haya convertido en un tema fundamental en los estudios sobre movimientos sociales y sobre espacio público. En ese sentido, Lee Edwards (2018) retoma la propuesta de Honneth y propone pensar el reconocimiento a partir de la metáfora de la voz. La autora sostiene que hacer uso de la voz puede entenderse como un derecho humano, en tanto que esto permite a los sujetos presentar su identidad narrativa y expresar su visión del mundo en un diálogo reflexivo con los otros. Esto se conecta con el planteamiento de Voirol (2005a) sobre la necesidad de comprender las narrativas desde una postura ética, en tanto que narrarse es una aptitud esencial en los sujetos, que contribuye a su autorrealización. La voz, de acuerdo con Edwards (2018), tiene como elementos constitutivos el habla y la escucha. El habla se refiere a la posibilidad que tienen los sujetos de articular la voz, es decir, de expresarse individual o colectivamente acerca de algo, por medio de distintos recursos, en contextos determinados. El habla requiere de la escucha, en tanto que esta última contempla la presencia del otro, que es capaz de prestar atención a la voz. En ese sentido, la escucha contempla la relación con el otro y no hay posibilidad alguna de reconocimiento sin ese doble ejercicio de hablar y escuchar. En este planteamiento se enfatiza la relevancia moral y política tanto del habla como de la escucha. La voz a la que se refiere esta investigadora encuentra diferentes espacios de expresión, en la búsqueda de ser escuchada, de visibilizar determinados asuntos y visiones del mundo. Tanto Edwards (2018) como Voirol (2005b) retoman de Hannah Arendt la noción de espacio de aparición. En este espacio, los sujetos toman parte de la acción y la palabra y, a partir de ello, construyen el mundo común que es constitutivo de lo público. Se trata entonces de espacios de aparición pública, de visibilidad.
95 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales La experiencia humana del menosprecio se agudiza y la invisibilidad del sufrimiento se intensifica en un modelo que instrumentaliza las relaciones y fomenta la indolencia. En ese horizonte de sentido, abordar el asunto del reconocimiento no solo es pertinente sino impostergable, ya que ayuda a comprender las lesiones morales provocadas por la injusticia, así como a promover el desarrollo de sujetos conscientes de la otredad herida. De esta manera, la teoría del reconocimiento social que plantea Axel Honneth, es pertinente para pensar desde una aproximación moral los movimientos emancipatorios del Sur y su relación con los medios sociodigitales. Por ello planteamos que el desprecio es un asunto que encierra una doble invisibilidad. Frente a ello, el proceso de aparición que implica alzar la voz se constituye como una lucha por la visibilidad, en tanto precondición para el reconocimiento. Como señalamos antes, la metáfora de la voz tiene una doble dimensión en el habla y la escucha. En este sentido, alzar la voz no solamente significa hacerse escuchar, sino aprender a escuchar al otro. Esta articulación entre el habla y la escucha es muy potente y relevante políticamente. Alzar la voz en nuestros tiempos remite con frecuencia a los medios digitales. En ellos, la multiplicidad de voces evidencia la diversidad de visiones del mundo y, a la vez, es posible identificar aquellas que son dominantes de aquellas que son despreciadas, invisibilizadas. El mundo común en el espacio público se contruye en función de todas esas articulaciones. El desafío es identificar los procesos subyacentes que llevan a los sujetos y colectivos a alzar la voz en determinadas circunstancias. En esta lógica, el acto de expresarse requiere de una subjetividad que lucha por hacer visible el menosprecio experimentado. Por ello afirmamos que la visibilidad es precondición del reconocimiento. Además, la categoría requiere de la escucha, una práctica social que supone develar las motivaciones que dan lugar a los conflictos sociales, lo que implica la existencia de un sujeto que se desarrolla moralmente para comprender humanamente los daños provocados por los diferentes tipos de menosprecio. De esta manera el reconocimiento social en la era de la comunicación digital, recupera el sentido original de la comunicación, como encuentro intersubjetivo que requiere de mediaciones inéditas para tiempos complejos. Este acercamiento abre diversos desafíos. Quizá el más importante de ellos es la articulación del habla y la escucha en la voz, ya que alzar la voz no garantiza la escucha ni la visibilidad. Esto es particularmente relevante en un mundo con creciente acceso a la expresión pública y con una producción exorbitante de información. Aprender a escuchar y a dialogar es un asunto crucial para las sociedades contemporáneas.
96 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales RefeRencias Abazari, A. (2018). “Opposition instead of recognition: The social significance of determinations of reflection”, in Hegel’s Science of Logic. Philosophy and Social Criticism, 44 (3), 253-277. Andréasson, F., Andreasson, J., y Hanson, E. (2018). “Developing a carer identity and negotiating everyday life through social networking sites: An explorative study on identity constructions in an online Swedish carer community”. Ageing and Society, 38(11), 2304-2324. doi:10.1017/S0144686X17000551 Article 19, “R3D Red en Defensa de los Derechos Digitales”, Social tic (2017). Gobierno espía. Vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos en México. Disponible en: https://r3d.mx/wp-content/uploads/GOBIERNO-ESPI%CC%81A-2017.pdf Biekart, K. & A. Fowler (2013). “Transforming activisms 2010+: Exploring ways and waves”. Development and Change, 44(3), 527-546. Bringel, B. (2017). “Movimientos sociales y la nueva geopolítica de la indignación global”. In B. Bringel, & G. Pleyers, Protesta e indignación global. Los movimientos sociales en el nuevo orden mundial (pp. 29-36). Buenos Aires / Río de Janeiro: clacso/faperj. Carré, L. (2015). “Le public et ses évolutions manquées. La contribution d’Axel Honneth à une théorie critique de l’espace public”. Réseaux, 5(193), 79-104. Carvalho, M.F. (2017). “Is Our Hope Cyborg? Subalternity, Recognition and ‘Tretas’ on the Internet”. Revista Estudios Feministas, 25(1), 347-363. DOI: https://dx.doi. org/10.1590/1806-9584.2017v25n1p347 Castells, M. (2009). Communication power. New York: Oxford University Press. Castillo-González, M.C. (2018). Narrativas de reconocimiento y justicia. El videoactivismo por Ayotzinapa en YouTube (Tesis doctoral). Tecnológico de Monterrey. Ciudad de México, México. ____ y Leetoy S. (2019). “El corrido mexicano en tiempos de YouTube: memoria colectiva, agencia cultural e hibridación en el caso Ayotzinapa”. Comunicación y Sociedad, 16 1-27 DOI: https://doi.org/10.32870/cys.v2019i0.6997 Chu, E., & Michael, K. (2019). “Recognition in urban climate justice: marginality and exclusion of migrants in Indian cities”. Environment and Urbanization, 31(1), 139-156. https://doi.org/10.1177/0956247818814449 Couldry, N. (2008). “Media and the problem of voice”. En N. Carpentier, & B. De Cleen, Participation and media production. Critical reflections on content creation (pp. 15-25). Newcastle: Cambridge Scholars Publishing. ____ (2012). Media, society, world. Social theory and digital media practice. Cambridge: Polity Press. ——, MacDonald, R., Stephansen, H., Clarck, W., Dickens, L., y Fotopoulou, A. (2014). “Constructing a Digital Storycircle: Digital Infrastructure and Mutual Recognition”. International Journal of Cultural Studies, 18(15), pp. 501-517.
97 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales Edwards, L. (2018). “Public relations, voice and recognition: a case study”. Media, Culture & Society, 40(3), 317-332. Faundes, J. (2017). “Honneth y la demanda por el reconocimiento intercultural de los pueblos indígenas”. Perfiles latinoamericanos, 25(49), 303-323. https://dx.doi.org/10.18504/ pl2549-013-2017 Flores-Márquez, D. (2016). “Espacio público, desacuerdos y desigualdades: la expresión pública de los activistas en internet”. Observatorio (obs*) Journal, special issue, 54-73. —— (2017). “La búsqueda del cambio social en la era digital: activismo y expresión pública en Internet”. Disertaciones. Anuario Electrónico de Estudios en Comunicación Social, 10 (1), 125-139. —— (2019). “En mi corazón caben dos países: activismo digital transnacional y subjetividad política en migrantes mexicanos”. Comunicación y Sociedad, e7260, 1-21. DOI: https:// doi.org/10.32870/cys.v2019i0.7260 Fotopoulou, A. (2014). “Digital and networked by default? Women’s organisations and the social imaginary of networked feminism”. New Media & Society, 18(6), pp. 989-1005. Fraser, N. & Honneth, A. (2003). Redistribution or recognition? A political-philosophical exchange. London / New York: Verso. Gámez, M.J., Gómez, E. & Maseda, R., (2016). “Celebrities, violencia de género y derechos de las mujeres: ¿hacia una transformación del marco de reconocimiento?” Revista Latina de Comunicación Social, 71, 833-852. DOI: 10.4185/RLCS-2016-1123 Gordon, P.E., Hammer, E. & Honneth, A. (2019). “Editor’s introduction”. En Gordon, P.E., Hammer, E. & Honneth, A. (ed). The Routledge companion to the Frankfurt School (pp. xiv-xx). New York / London: Routledge. Guéguen, H. (2015). “Les contradictions paradoxales de l’expressivité numérique. L’étude des modèles identitaires au sein des espaces numériques”. Réseaux, 5(193), 135-160. DOI: 10.3917/res.193.0135 Gurza Lavalle, A. (2000). Estado, sociedad y medios. Reivindicación de lo público. México: Universidad Iberoamericana / Plaza y Valdés. Herzog, B. (2012). “La noción de ‘lucha’ en la teoría de reconocimiento de Axel Honneth. Sobre la posibilidad de subsanar el ‘déficit sociológico’ de la Teoría Crítica con ayuda del Análisis del Discurso”. Política y Sociedad, 49(3), pp. 609-623. Honneth, A. (1995). The struggle for recognition. The moral grammar of social conflicts. Cambridge: The mit Press. —— (2003). “Redistribution as recognition: A response to Nancy Fraser”. En Fraser, N. & Honneth, A. (ed). Redistribution or recognition? A political-philosophical exchange (pp. 110-197). London / New York: Verso. —— (2011). La sociedad del desprecio. (F. Hernandez y B. Herzog, Trads.) Madrid, España: Trotta. —— (2014). The I in we. Studies in the theory of recognition. Cambridge: Polity Press.
98 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Jetté, C. (2017). “Action communautaire, milintantisme et lutte pour la reconnaissance: une réalité historique, politique et sociologique”. Reflets, Revue d’Intervention Sociale et Communautaire, 23(1), 28-56. DOI : https://doi.org/10.7202/1040748ar Jütten, T. (2019). “The theory of recognition in the Frankfurt School”. En Gordon, P.E., Hammer, E. & Honneth, A. (ed). The Routledge companion to the Frankfurt School (pp. 82-94). New York / London: Routledge. Maia, R.C. and Garcêz, R.L. (2014) “Recognition, feelings of injustice and claim justification: a case study of deaf people’s storytelling on the internet”. European Political Science Review 6, 359-382. Martín-Barbero, J. (1992). “Pensar la sociedad desde la comunicación: Un lugar estratégico para el debate a la modernidad”. Diálogos de la Comunicación, 32, 28-34. —— (2001). “Reconfiguraciones comunicativas de lo público”. Anàlisi, 26, 71-88. Meneses, M.E. y Castillo-González, M.C. (2018). “Digital Storytelling and the Dispute over Representation in the Ayotzinapa Case”. Latin American Perspectives. doi/ pdf/10.1177/0094582X18760301 Meoded Danon, L. (2018). “Intersex Activists in Israel: Their Achievements and the Obstacles They Face”. Journal of Bioethical Inquiry, 15 (4) 569-578. DOI: 10.1007/s11673- 018-9877-2 Mosquera, A. (2014). El reconocimiento y el derecho a la ciudad en los desplazados por el conflicto armado en Colombia, NovaetVetera, 23 (67) 56-71. https://doi. org/10.22431/25005103.25 Munro, W. (2015). “Adjusting the margins: Poor people’s mobilization in post-Apartheid South Africa”. In Epstein, I. (ed). The whole world is texting. Youth protest in the information age (pp. 137-160). Rotterdam: Sense Publishers. Pellander, S., & Karina H. (2018). “Visibility in mediated borderscapes: The hunger strike of asylum seekers as an embodiment of border violence”. Political Geography, 66, 161- 170. https://doi.org/10.1016/j.polgeo.2017.01.005 Pleyers, G. & M. Glasius (2013). “The global moment of 2011: Democracy, social justice and dignity”. Development and Change, 44(3), 547-567. —— (2018). Movimientos sociales en el siglo xxi. Perspectivas y herramientas analíticas. Buenos Aires: clacso. Rabotnikof, N. (2008). “Lo público hoy: Lugares, lógicas y expectativas”. Íconos, 23, 37-48. Reguillo, R. (2000). “Movimientos sociales y comunicación. El espejo cóncavo y la irrupción indígena”. América Latina Hoy, 25, 67-76. Rueff, J. (2015). “Les manifestations de l’estime et du mépris dans les jeux de rôle en ligne. Contributions de la théorie de la reconnaissance à l’analyse des interactions médiatisées des joueurs”. Réseaux, 193, 105-133. Sánchez Ruiz, E. (2012). “Diversidad y concentración en el espacio audiovisual iberoamericano”. En Del Valle, C., F.J. Moreno & F. Sierra (coords.). Políticas de comunicación y ciudadanía cultural iberoamericana (pp. 63-88). Barcelona: Gedisa.
99 alzar la voz ante la injusticia: el estudio de los movimientos sociales Sauerwald, G. (2014). Reconocimiento, ¿un nuevo paradigma de la Filosofía Política y Social? Por un diálogo entre el Sur y el Norte. Quito, Ecuador: Ediciones Abya-Yala. Tarrow, S. (1998). Power in movement. Social movements and contentious politics. Cambridge: Cambridge University Press. Thayer, L.E. (2013). “Expectativas de reconocimiento y estrategias de incorporación: la construcción de trayectorias degradadas en migrantes latinoamericanos residentes en la Región Metropolitana de Santiago”. Polis (Santiago), 12(35), 259-285. https://dx.doi. org/10.4067/S0718-65682013000200012 Thompson, J.B. (2011). “Los límites cambiantes de la vida pública y la privada”. Comunicación y Sociedad, 15, 11-42. Thomson, M.J. (2014). “Axel Honneth and the neo-Idealist turn in critical theory”. Philosophy & Social Criticism, 40(8), 779-797. https://doi.org/10.1177/0191453714541583 Tilly, C. (1978). From mobilization to revolution. New York: Random House. Touraine, A. (2006). “Los movimientos sociales”. Revista Colombiana de Sociología, 27, 255-278. Trejo Delarbre, R. (2010). “Muchos medios en pocas manos”. Intercom, Revista Brasileira de Ciências da Comunicação, 33(1), 17-51. Valenzuela, J.M. (2015). “Las voces de la calle… y de las redes sociales, los movimientos juveniles y el proyecto neoliberal”. En Valenzuela, J.M. (coord). El sistema es antinosotros. Culturas, movimientos y resistencias juveniles (pp. 29-67). Ciudad de México: Gedisa / uam Iztapalapa / El Colegio de la Frontera Norte. Voirol, O. (2005a). “Le travail normatif du narratif. Les enjeux de reconnaissance dans le récit médiatique”. Réseaux, 4(132), 51-71. DOI: 10.3917/res.132.0051 ——. (2005b). “Les luttes pour la visibilité. Esquisse d’une problématique”. Réseaux, 1(129- 130), 89-121. DOI: 10.3917/res.129.0089 ——. (2010). “La théorie critique des médias de l’école de Francfort: Une relecture”. Mouvements, 1(61), 23-32. ——. (2015). “Une critique immanente de la communication sociale. Sur quelques potentiels de l’approache honnéthienne”. Réseaux, 5(193), 43-77. Wolton, D. (1991). “Les contradictions de l’espace public médiatisé”. Hermès, 10, 95-114.
movimientos sociales, apropiación De tecnologías Digitales y transformaciones en los procesos De acción colectiva Silvia Lago Martínez, Martín Gendler y Anahí Méndez intRoducción América Latina, región que cuenta con una larga historia de resistencia y lucha, se ve atravesada en los últimos decenios por un ciclo de protestas y movilizaciones de gran intensidad, expresadas en multitudinarias movilizaciones en las calles de sus ciudades. La devastación producida por el neoliberalismo y la consecuente retracción de la economía en gran parte de la región, el estancamiento del crecimiento, los ajustes presupuestarios y la inapropiada utilización de los recursos del Estado (educación, salud y los servicios públicos en general) han llevado a los ciudadanos a cuestionar la democracia representativa y a los partidos políticos tradicionales. Pero también la lucha por los derechos de la mujer y de los indígenas, la seguridad pública, los conflictos socioambientales, entre otros problemas, han movilizado a colectivos y movimientos sociales en toda Latinoamérica. Almeida y Cordero advierten que la base de la resistencia en los años noventa y del 2000 se expresó en tres categorías de movimientos: “movimientos de trabajadores, de estudiantes y del sector informal; nuevos movimientos sociales (identidades feministas, organizaciones medioambientales, colectividades lgtb, grupos de defensa del consumidor); y grupos rurales e indígenas” (2017, p. 13). En el mismo sentido, Svampa postula que a partir del año 2000 en América Latina se produce una gran crisis de los partidos políticos tradicionales y de sus formas de representación y un creciente protagonismo de los movimientos sociales (2017, p. 50). Señala, entre otros acontecimientos significativos, la irrupción como
102 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales demanda democrática del levantamiento zapatista de Chiapas; las rebeliones urbanas en Argentina (asambleas barriales, movimientos de desocupados, fábricas recuperadas por los trabajadores, colectivos culturales), cuestionando el neoliberalismo y rechazando a la representación política; y la “emergencia de diferentes movimientos socio-eco-territoriales, rurales y urbanos, indígenas y de carácter multiétnico, orientados contra sectores privados y el Estado” (2017, pp. 55-56).1 Se desarrollaba entonces un entretejido muy importante entre las organizaciones y movimientos sociales de diversos países, principalmente Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, cooperando en la gestación de los cambios de signo político en estos países,2 varios de los cuales volvieron a virar de orientación política e ideológica entrada la mitad de este decenio. En este proceso de expansión del capitalismo globalizado, en buena parte del mundo los movimientos sociales también se internacionalizaron, contexto acompañado y situado con la apertura a la comercialización y liberación de las telecomunicaciones e Internet (Mattelart, 2002). En este sentido, la región no presenta una realidad separada del resto del mundo, se transita entre la experiencia global y la regional, aunque en su interior las problemáticas nacionales son bastante diferentes. En este proceso, en buena parte del mundo los movimientos sociales se internacionalizaban. En la década de los noventa surgen la Vía Campesina (1992), la Marcha Mundial de Mujeres (1996), Jubileo 2000 (1996), Social Watch (1996), attac (1998), agp (1998) entre muchos otros. En este sentido, la región no presenta una realidad separada del resto del mundo, se transita entre la experiencia global y la regional, aunque en su interior las problemáticas nacionales son bastante diferentes. Ya en el siglo xxi, la construcción de un “nosotros” internacional se convirtió en un rasgo de los movimientos sociales (Tarrow, 2011). Por su parte, Tilly (2005) se pregunta cómo los cambios en los movimientos sociales de este siglo, entre ellos 1 Todos los movimientos sociales mencionados por Almeida y Cordero y Svampa continúan hasta hoy en día su sendero de lucha. Los movimientos de trabajadores desocupados se fragmentaron en un conjunto de organizaciones y grupos, que en muchos casos gestionan (total o parcialmente) los diversos planes sociales (subsidios) que otorga el Estado. De esta forma la lucha contra la desocupación y la miseria de trabajadoras y trabajadores que perdieron sus fuentes de empleo durante la implementación de las políticas neoliberales de los años noventa continúa y se acentúa nuevamente ante las políticas económicas del presidente Mauricio Macri. 2 En este periodo se consolidaban las luchas contra el Área de Libre Comercio para las Américas (alca), en el año 2005, en la Cumbre de Mar del Plata (Argentina), se rechaza el alca, y se crea la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (alba), al tiempo que el Foro Social Mundial (fsm) encontraba su primer escenario en Porto Alegre en el año 2001.
103 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales la incorporación de las nuevas tecnologías en sus organizaciones y acciones, son el resultado de las capacidades de conexión internacional que desarrollan. De esta forma, entre finales del siglo pasado y comienzos del actual se evidencian dinámicas y dimensiones de lucha de fuerzas globalizadas, localizadas y territorializadas, que dan cuenta de una nueva estructura de poder en el contexto histórico contemporáneo. Las mismas son el resultado del proceso de articulaciones del decenio anterior y del uso y apropiación creciente de la comunicación y las tecnologías por parte de las organizaciones y movimientos sociales. En efecto, la mayor parte de la actividad de los movimientos sociales de este siglo continúa el camino de las formas de organización local, regional y nacional que ya predominaban a finales del siglo xx, pero se amplían en las prácticas políticas que toman como referencia la constitución de redes a la vez que se profundiza el uso y apropiación de tecnologías digitales. Ya en el decenio del 2010 se comienza a observar la presencia masiva de diversos dispositivos y el uso de las plataformas de redes sociales digitales y otros elementos de Internet (Van Dijck, 2016) en las convocatorias a marchas, manifestaciones y otras acciones en el espacio público donde las tecnologías digitales han jugado un papel catalizador. El ejercicio de la comunicación en red (Castells, 2012) y los medios alternativos han sido fundamentales para facilitar la articulación y dar visibilidad a diversas movilizaciones, en el mundo y en América Latina. Sin embargo, ¿cómo dar cuenta de los cambios de significados, estrategias, tácticas y repertorios de acción que producen los movimientos de este siglo cuando desarrollan procesos de apropiación y/o creación con las tecnologías digitales? El presente trabajo busca describir y abordar casos relevantes de colectivos y movimientos sociales urbanos argentinos y de América Latina durante las últimas tres décadas, haciendo especial hincapié en la apropiación y creación de tecnologías en el marco de sus acciones colectivas. Se busca así, a través del análisis de casos, describir y analizar los diversos modos y vínculos que los colectivos, organizaciones y movimientos sociales se apropian de las tecnologías digitales en distintos contextos históricos, sociales, políticos, culturales y tecnológicos. entRe las Realidades pResenciales y viRtuales como esfeRas púBlicas Como señalamos arriba, en los países latinoamericanos, las tecnologías digitales y en particular las plataformas de redes sociales digitales, son utilizadas intensamente
104 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales en el último decenio para el desarrollo de acciones con fines de intervención política o como expresión de demandas populares, organizadas o sostenidas por los ciudadanos. Como señala Sierra, con el impulso de la democracia participativa se valida “la existencia de un nuevo ecosistema informativo que hace posible el denominado espacio público oposicional. En esta cultura mediática, la acción colectiva urbana irrumpe en el cerco mediático en la procura de expresiones públicas, más allá de las instituciones de representación social tradicionales” (2018, p. 983). En nuestras primeras investigaciones de la década de 2000 advertimos que Internet se presentaba como un nuevo campo para la lucha de los movimientos sociales mundiales,3 “otro ámbito desde donde dar batalla y proponer un espacio contrahegemónico, un lugar desde donde quebrar el bloqueo informativo y distorsionante de los grandes medios de comunicación” (Lago Martínez et al., 2006, p. 64). Esta nueva territorialidad se percibe como el resultado de la amalgama de las dimensiones online y offline, de tal forma que el ciberespacio constituye uno de los campos de acción; “los colectivos y movimientos articulan este escenario virtual con el territorio y con ello la acción directa: el piquete, la ocupación, los festivales, las muestras, las movilizaciones, los actos políticos, etc.” (Lago Martínez, 2012, p. 130). La imbricación social de estas dimensiones se ha conformado como una esfera pública virtual (epv), que es posible atribuir a las transformaciones que la visibilidad de lo público y la relación que han mantenido los movimientos sociales con los distintos desarrollos de las tecnologías de la comunicación a lo largo del tiempo (Vázquez, 2015, p. 227). Por su parte, Rosalía Winocur, refiriéndose a los sujetos, propone que en la esfera virtual lo privado se vuelve público y el interés por lo público invade el ámbito privado; donde los artefactos tecnológicos configuran un conjunto de posibilidades prácticas y también las prácticas configuran, reconfiguran el conjunto de posibilidades tecnológicas (Winocur, 2011, p. 171). La conexión a Internet, en tanto que proceso social, se comporta como un terreno difuso y heterogéneo donde las prácticas y su contexto tiene un correlato en la esfera virtual. Ambas esferas públicas, conforman una suerte de espacios contiguos que brindan universos diferentes y complementarios para su acción, a la vez que se transita entre la vida pública y la personal o cotidiana. No obstante, coincidimos con Sorj cuando asevera que el mundo on-line y el off-line son subsistemas interconectados, y que si bien las epv tienen una eficacia 3 Se refiere a los proyectos de investigación desarrollados entre los años 2000 y 2018 en el Instituto Gino Germani (uba) bajo la dirección de Silvia Lago Martínez y con financiamiento de la Universidad de Buenos Aires.
111 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales populares y otros, además realizaban coberturas especiales de manifestaciones, actos, encuentros, etc. No utilizaban solamente el soporte escrito sino también audio, video y fotos. Otro ejemplo, es la revista mu —La Vaca— (creada en 2001), cooperativa de periodistas y trabajadores gráficos que se propone generar herramientas, información, vínculos y saberes que potencien la autonomía de las personas y sus organizaciones sociales (Lago Martínez et al., 2006). Cabe destacar que en sus inicios utilizaron listas de distribuciones de emails para luego conformar una agencia de noticias funcional en un portal web, es decir, exclusivamente en el espacio online. Poco a poco se fueron extendiendo a otros medios de comunicación tradicionales como una revista gráfica impresa en papel, una radio y ediciones de libros físicos, también desarrollando diversos cursos y capacitaciones presenciales y virtuales y hasta erigiendo una universidad. En este sentido, podemos advertir que tanto Indymedia como La Vaca, si bien se apropiaron de forma reproductiva cuando se recurre al chat o listas de emails para la comunicación interna entre los miembros, y de forma adaptada/creativa cuando esas mismas tecnologías son apropiadas para generar un nuevo escenario de circulación de contenidos políticos y contrainformativos, también materializaron creaciones tecnológicas que ayudaron a complementar el abanico de recursos digitales disponibles en ese momento. Con ello, damos cuenta que unas mismas tecnologías (listas de emails, chats y páginas web) pueden derivar en la convivencia de las diferentes modalidades de apropiación, sin que para esto se requiera de un saber-hacer lineal, es decir, los procesos de apropiación y de creación de tecnologías en la práctica misma de los grupos sociales no se resuelve en pasos o etapas escalonados, sino que están superpuestos y se articulan. los artistas y la cultura Grupos de arte político y colectivos culturales (músicos, actores, bailarines, coreógrafos, cineastas), de larga historia de intervención política en la Argentina, atravesaron desde la década anterior por procesos de vinculación de sus proyectos políticos y culturales con Internet y las tecnologías digitales, fundamentalmente apropiaciones y realizaciones de páginas web, blogs, y producciones audiovisuales (Lago Martínez et al., 2009). Registramos que grupos de editoriales independientes recurrieron a Internet como soporte para difundir libros autogestivos y generar espacios de visibilización
112 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales y circulación autónomos del mercado de la industria cultural editorial, entre los cuales se encuentran colectivos tales como El Asunto, Milena Caserola y la Feria Independiente del Libro y Autónoma creada en el año 2006 (Ortiz y Winik, 2012). Y en tercer lugar, identificamos aquellos grupos que desarrollaban distintos proyectos de Plataformas Colaborativas, como Red Panal (2008) dedicada a la creación colectiva online de música que buscaba generar un espacio virtual para posibilitar el encuentro de músicos a través de Internet y siendo él mismo una respuesta ante el vacío que existía para crear música colaborativamente; Burn Station (2006) plataforma destinada para la distribución y descarga libre de música a través de facilitar la copia gratuita de cds con el fin de ser una alternativa a la lógica privativa del copyright; Compartiendo Capital (2005), experiencia colectiva cuyo objetivo era compartir herramientas de creación artística en una plataforma que aspiraba a generar una base de insumos y saber colectivo; y Fábrica de Fallas (2004), proyecto de los integrantes de la radio “La Tribu”, fue creado especialmente con el objetivo de promover la cultura libre a partir de la radicalización de la noción copyleft7 (Lago Martínez, 2012). Respecto a su apropiación de tecnologías digitales, si bien realizan apropiaciones reproductivas (especialmente de las listas de email, rss y blogs) también ejecutan diversas modalidades de apropiación creativa (uso de las incipientes plataformas de redes sociales comerciales para publicación de sus contenidos, pero también como espacios de organización). Cabe destacar al Colectivo Iconoclasistas (2006) que se caracterizaba por realizar talleres artísticos y pedagógicos alternativos y diseñar recursos gráficos de software libre para el activismo político y/o cultural. Todas sus producciones se difunden en la web a través de licencias Creative Commons, con el objetivo de potenciar la libre circulación y el uso derivado de las producciones gráficas y artísticas que ejecutan. A su vez, desde el 2008 comenzaron a articular el espacio online con el offline a través de la experimentación colectiva en la realización de herramientas cartográficas o mapeos colectivos, que se crearon a partir de la investigación 7 En el marco de los estudios que se desarrollaron en el equipo de investigación del Instituto Gino Germani, se produjeron tres documentales basados en las experiencias de buena parte de los colectivos y movimientos a los que nos referimos en este texto. Estos son: Arte urbano y lucha política. Historia reciente de los grupos de arte político en Buenos Aires (2007); Cultura digital y formas de intervención política (2010); la ciudad es nuestra! Nuevas estrategias de intervención y representación de la protesta social en Buenos Aires (2017). Todos se encuentran disponibles en: http://esic.sociales.uba. ar/index.php?page=producciones
113 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales colaborativa, recuperando los saberes, experiencias y problemáticas territoriales de las comunidades con quienes trabajaron. En la tradición de los artistas, ya en la presente década, el colectivo Fin de Un MundO —funo— creado en 2012, conforma su organización en siete círculos operacionales. Dentro de ellos, podemos destacar un círculo de miembros especializados en la producción de contenidos audiovisuales para convocatoria, reclutamiento y difusión de sus actividades a través de las distintas redes, incluso muchas de sus performances están destinadas a impactar tanto en el territorio de la acción (generalmente en movilizaciones callejeras) como en la epv, con el objetivo de concientizar sobre problemáticas de género, derechos humanos y de la cultura en general (Lago Martínez, 2017; Gendler et al., 2018). Estas performances son ejecutadas, grabadas, editadas y difundidas por el colectivo a través de diversos medios y canales digitales. En este sentido, las tecnologías digitales no solo cumplen una función comunicativa eficaz y son medios para la circulación de contenidos-otros, sino que además, los vínculos establecidos tanto reproductiva como creativamente con las tecnologías, adquieren un eje central en sus repertorios de acción, en las estrategias organizativas e identitarias y en la ampliación de su acción colectiva. movimientos de software libre y acceso abierto El Movimiento de Software Libre de Argentina comienza a tomar forma en la década de 2000 (Gendler & Alonso, 2015). Compuesto por varios grupos de activistas de la cultura libre como solar (2003), CafeLug (2004), PyAr (2004), la Comunidad Mozilla Argentina (2005), entre muchos otros, comenzaron a desplegar acciones en pos de la difusión de diversas herramientas y tecnologías de Software Libre y código abierto, tanto en la esfera pública virtual como presencial. Así, poco a poco fueron articulándose diversas acciones, cursos de capacitación y ferias pero también se fueron desarrollando diversas tecnologías de Software Libre para combatir el software privativo y cerrado manejado por los grandes monopolios informáticos. A su vez, a medida que se iba sucediendo la mayor penetración de tecnologías digitales estos postulados tomaron cada vez más fuerza con el surgimiento de múltiples expresiones que congeniaban y relacionaban diversas expresiones del arte, la música, la política, los recursos gráficos y audiovisuales con lo digital, significado por estos actores emergentes como un espacio para potenciar y posibilitar la praxis de una cultura libre.
114 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales En el caso de este movimiento, vemos una apropiación de tecnologías tanto reproductiva (uso de mails, blogs, rss, las plataformas de redes sociales) como creativa (organizarse, difundir y convocar eventos en las plataformas de redes sociales con intenciones contrahegemónicas). Aunque cabe destacar que mayormente su foco estaba puesto en las diversas creaciones de tecnologías, ya sea desde sus propias páginas web como también desde diversos programas, herramientas, manuales y aplicaciones para otros colectivos y movimientos y para los/as ciudadanos en general. las rebeliones estudiantiles Otros movimientos importantes son los desarrollados por jóvenes socializados en la era de Internet, cuyos activistas son productores de contenidos o incluso pueden desarrollar sus propias plataformas, como los movimientos estudiantiles, protagonistas de numerosas rebeliones en la región. Entre varios ejemplos es posible mencionar al colectivo mexicano #YoSoy132, que surge el 11 de mayo de 2012 y la movilización social de los estudiantes universitarios chilenos por el fin a la educación de mercado, el fin de los sistemas de crédito abusivos, el fin del filtro de selección. El conflicto chileno estalla en el 2011 y reconoce como antecedentes a la revolución de los pingüinos, protagonizada por estudiantes secundarios en el 2006. La movilización se caracteriza por una fuerte estetización de la protesta —acciones callejeras con música, baile, teatro, circo y producciones audiovisuales— al mismo tiempo que Internet y las plataformas de redes sociales digitales son apropiadas intensamente. En cuanto a la explotación de las plataformas online, crearon un canal en YouTube que tenía por finalidad dar a conocer sus demandas a través de videos cortos (promedio cinco minutos), llamar o convocar a distintas protestas y grabar el apoyo directo o indirecto de personalidades (Condeza et al., 2016). Se observa que la apropiación de las tecnologías digitales fue aumentando conforme crecieron las posibilidades tecnológicas y el aprendizaje de los jóvenes, respaldando a la discusión territorial en el cara a cara cotidiano, y en la acción en el territorio. Estudiantes entrevistados en el marco de nuestras investigaciones, señalaban que en particular el Fotolog en el 2006 fue de gran utilidad para postear las manifestaciones en todos los muros y esto sirvió para la comunicación territorial. En tanto, ya en el 2011 la irrupción masiva de plataformas de redes sociales abrió la puerta a los jóvenes para planificar y desarrollar otras técnicas como audiovisuales, difusión
115 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales de grupos de música, etc., lo que les permitió sortear las barreras de los medios de comunicación (Lago Martínez, 2015). También en Argentina, se pueden encontrar experiencias similares de conflictos estudiantiles potenciados por las tecnologías digitales, principalmente en 2010, 2013 y 2016 donde las plataformas de redes sociales no solo sirvieron para ayudar a articular de forma online diversas luchas y situaciones sino también como un importante factor de difusión para evitar el cerco de los medios de comunicación tradicionales. las protestas organizadas por plataformas de redes sociales digitales Nos referimos a las movilizaciones callejeras que cuentan con las principales plataformas de redes sociales digitales (Facebook, YouTube, Twitter) como principal instrumento de comunicación y movilización. Los hashtags, mensajes, imágenes y videos virales se propagan en tiempo real y amplifican la participación. Respecto de la década anterior se da una nueva innovación en la apropiación de las tecnologías. El surgimiento del smartphone en 2007 y la proliferación vía comercialización de dispositivos digitales móviles en los años subsiguientes establecieron una nueva interrelación con las tecnologías, ya no solo utilizadas en los espacios personales o laborales sino también trasladándose junto con sus usuarios a los diversos escenarios presenciales de la esfera pública territorial (calles, avenidas, plazas, instituciones públicas, espacios aledaños a instituciones privadas, medios de transporte).8 En estas movilizaciones y acciones colectivas no solo participan los colectivos y organizaciones que se describen en los apartados previos, sino también ciudadanos/as que no forman parte de organizaciones o movimientos sociales y que se comprometen con los objetivos y valores de la acción propuesta. En Argentina las concentraciones #NiUnaMenos (iniciadas en 2015 y replicadas cada año desde entonces) fueron convocadas a través de las plataformas de redes sociales por numerosas organizaciones en defensa de los derechos humanos, familiares y víctimas de violencia de género, organizaciones feministas, artistas, intelectuales y periodistas. Este estallido no hubiera sido posible sin la preexistencia de numerosas organizaciones de mujeres y feministas de larga trayectoria en 8 Si bien algunas acciones de este tipo se habían podido apreciar con la utilización masiva de sms —mensajes de texto— (Tilly, 2005), la posibilidad de poder acceder a Internet desde el lugar de conflicto abrió un abanico a una gran potencialidad de nuevas formas y modos de intervenir en la escena pública.
116 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Argentina, rebelando que este tipo de acontecimiento se produce cuando existe un conjunto de antecedentes que permiten sus permanencia y consolidación a lo largo del tiempo (Laudano, 2018). También en Brasil son un ejemplo las protestas masivas que tuvieron como punto inicial las acciones de Porto Alegre (2013) contra el aumento de las tarifas de transporte público, iniciado por el “Movimiento Passe Livre”. Las mismas se esparcieron por todo Brasil y fueron creciendo cada vez más a medida que se fueron incorporando otras demandas como el destino del gasto y calidad de los servicios públicos, la corrupción de los funcionarios, a la vez que se reclamaba por nuevas formas de habitar la ciudad, de su uso y apropiación. Las protestas movilizaron más de un millón de personas y las plataformas de redes sociales fueron clave para su difusión. En estos casos podemos ver apropiaciones tanto reproductivas como creativas. Dentro de las primeras se destaca el uso de mails, chats y plataformas de redes sociales con fines informativos. En el caso de la apropiación creativa, podemos encontrar una organización y difusión explícitamente (y casi exclusiva) a través de plataformas de redes sociales, desarrollo de interpelaciones y contenidos para ser vistos solo en la esfera pública online. También destaca una interesante articulación entre las tecnologías digitales y la acción performática como uso de imágenes y modelos gráficos de estas plataformas en pancartas para las performances o la difusión de fotos y videos en el mismo momento y lugar de la acción. Por ende, en estas movilizaciones y experiencias colectivas lo que hemos detectado es una suerte de combinación entre apropiaciones de tecnologías reproductivas y adaptadas o creativas, con fuerte apoyo en acciones presenciales en tiempo real a través de la ocupación de espacios públicos emblemáticos y simbólicos. activistas socioambientales En Argentina, un caso de movilizaciones organizadas desde el espacio online es el de la organización socioambiental #Fuera Monsanto (Méndez, 2017; Gendler, et al., 2018), que surge en Argentina en 2012 adoptando el nombre de un hashtag creado para difundir las Jornadas de Lucha Mundial contra Monsanto.9 En 9 #Fuera Monsanto se proclama en contra de los intereses de esta empresa y otras grandes transnacionales del agro y la farmacéutica como son Syngenta, Nidera, Bayer, Cargill y Dupont/Pioneer, y las alianzas tejidas por los gobiernos locales, los grandes productores y las fuerzas policiales y para-
117 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales particular, Internet resulta una tecnología fructuosa para desarrollar estrategias de transmisión del conocimiento de manera autogestiva. A su vez, los miembros de esta organización perciben que vincular sus proyectos político-ambientales con las tecnologías digitales resulta en la práctica concreta un elemento fundamental para contrainformar, generar conexiones territoriales y organizarse, sobre todo porque #Fuera Monsanto está constituido a través de una red extensa de asambleas locales. Tanto su expansión como sus estrategias organizativas, sus métodos de convocatoria, reclutamiento y difusión se encuentran mediados por las ellas, con énfasis de Internet ya que se ha convertido en el soporte interactivo para construir una red de redes (Méndez, 2016b) y trascender los canales de comunicación tradicionales donde la problemática extractivista aún es un tema que se encuentra relegado. Otro ejemplo, es la organización animalista #SinZoo (2014).10 Además de establecer vínculos con las tecnologías para la organización interna de los miembros, la coordinación de acciones de protesta en los espacios públicos de la Ciudad de Buenos Aires y algunas localidades costeras de Argentina, y la difusión de contenidos creativos, articulan estas prácticas con una apropiación reproductiva de plataformas para reunir apoyos como Change.org, con la finalidad de que la causa del cierre de los zoológicos sea legitimada socialmente y de esta manera, obtener un recurso valioso como lo fue la recolección de firmas de adherentes para presentar ante el Poder Judicial y, a su vez, para complementar otro tipo de formas de protesta y acción colectiva que han llevado a cabo (Méndez, 2017). ciberactivismo Finalmente, el ciberactivismo que se desarrolla casi exclusivamente en la esfera pública virtual, como los activistas hackers “que tienen como campo de acción la infraestructura técnica de Internet, realizando ataques (de servicios, modificación de policiales encargadas de facilitar la operatividad de las transnacionales en los territorios locales y del modelo extractivista actual (agronegocio, feed-lot, megaminería, fracking, pasteras). 10 Se trata de la organización animalista-antiespecista (Méndez, 2016a) que ha impulsado el cierre del Zoo de Buenos Aires (producido formalmente en 2016), y que viene desenvolviendo un papel central de vigilancia y denuncia del proyecto Ecoparque. También lleva a cabo diferentes activismos para conseguir el cierre de los acuarios y oceanarios en funcionamiento en el país, y en contra del uso de animales para la experimentación.
118 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales contenidos u obteniendo informaciones confidenciales) de sitios y bancos de datos” (Sorj, 2015, p. 39). Dentro de estos grupos surgidos en el espacio virtual y que centran su actividad en el mismo, podemos encontrar al Partido Intergaláctico Pirata Argentino (Gendler et al., 2018), desde 2013 diversas versiones/nodos de Anonymous locales e incluso algunas asociaciones como Altermundi. Estos colectivos y movimientos se abocan a la creación tecnológica vía el desarrollo de diversas tecnologías, plataformas, extensiones y aplicaciones para la acción colectiva en Internet con la finalidad de presentar una alternativa a los monopolios hegemónicos del conocimiento y de la interacción. Asimismo, estas alternativas son programadas con software libre u otras herramientas de código abierto permitiendo resguardar la seguridad y privacidad de sus usuarios a diferencia de, por ejemplo, las plataformas de redes sociales hegemónicas las cuales hacen de esta violación parte integral de su modelo de negocios (Gendler, 2017). Sin embargo, cabe destacar que también utilizan las plataformas de redes sociales y otras tecnologías comerciales para difundir sus actividades en una lógica de apropiación creativa y reproductiva. Por último, otra modalidad de intervención la conforman los individuos o grupos que se apropian de Internet para aglutinar apoyos, para divulgar información o análisis sobre temas de interés público o proponer acciones callejeras. Por ejemplo, las campañas online de apoyo a determinadas causas por medio de recolección de firmas o para acompañar cambios en la legislación, que lleva adelante la organización mundial Change.org en Argentina, entre muchos otros. También cabe destacar la apropiación creativa de dichas plataformas con la finalidad de obtener emails y teléfonos de contacto de potenciales adherentes o futuros activistas a través de las firmas. conclusiones En el presente artículo hemos realizado un recorrido por diversos y variados colectivos, organizaciones y movimientos sociales de Argentina y Latinoamérica de las últimas décadas. Nos hemos centrado en su interrelación con las tecnologías digitales en función de describir y analizar los diversos aspectos de la apropiación y creación de tecnologías como parte integral de su composición, estrategia y desenvolvimiento. Cabe destacar que, por el contrario de aquellas perspectivas que piensan a la apropiación a través de una escala de etapas o de niveles necesarios que los sujetos deberían atravesar para conseguirla, postulamos que no existe una secuencia lineal ni evolutiva en los procesos de apropiación y de creación de
119 movimientos sociales, apropiación de tecnologías digitales tecnologías. Hemos identificado en nuestras investigaciones que las categorías se encuentran en constante movimiento y transformación, es decir, conviven, se superponen y se hibridan. De esta forma, se ha podido evidenciar que esta interrelación de los colectivos, organizaciones y movimientos con las tecnologías digitales, no solamente “utilizan” las tecnologías disponibles en el mercado, pero tampoco estas determinan sus prácticas, sino que más bien abren un abanico de posibilidades para la acción que perfectamente puede ser ampliado, modificado o recreado en la organización y acción colectiva. Vimos, así, que en prácticamente todos los casos analizados hay una conjunción entre apropiaciones reproductivas y creativas sumando también algunas creaciones de tecnologías, aunque cambiando el foco de acuerdo con los conocimientos previos de los/as miembros respecto a lo tecnológico, pero también de acuerdo al carácter y motivación de la organización. Es decir, un colectivo de personas versadas en la programación de software como el Movimiento de Software Libre no realiza únicamente creación de tecnologías (sino que también recurre a apropiaciones reproductivas y creativas) así como los movimientos con escaso conocimiento en esta materia no se dedican solo a apropiarse de forma reproductiva, sino que también desarrollan algunas creaciones. Asimismo, se puede apreciar que el avance en el desarrollo de las tecnologías digitales, especialmente en la masificación de smarthphones y de las plataformas de redes sociales, junto al acervo de conocimiento que han ido construyendo los movimientos sociales en sus procesos de apropiación y creación, signan un gran cambio respecto a las décadas anteriores. Desde la década de 2010 en adelante, las plataformas de redes sociales digitales, favorecidas por la cada vez mayor transportabilidad de los artefactos, comienzan a tener un lugar central para la organización, difusión y convocatoria de actividades y manifestaciones en el espacio público, logrando que la lógica de apropiación creativa de estas tecnologías prime por sobre las lógicas de creación de tecnología de las décadas anteriores. En este sentido, hacia la actualidad, la mayoría de los colectivos y movimientos analizados se apropian creativamente de tecnologías ideadas para otros fines, en función de visibilizar y lograr masificar sus consignas, reclamos y convocatorias, en tanto una de las mayores ventajas que encuentran es la capacidad de dichas plataformas para ampliar la difusión social del movimiento, su llegada, visibilidad y apertura. Cabe destacar que también se continuó utilizando y apropiando de forma reproductiva las cadenas de email, RSS y los blogs y otras páginas web, aunque cada vez con menor frecuencia debido al decante por las plataformas de redes sociales comerciales.
120 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales No obstante, este viraje se realiza sin tener en cuenta los riesgos que podría traer el uso de estas plataformas comerciales hegemónicas. En este sentido, la “gratuidad” y el discurso de buena intención (Gendler, 2015; Morozov, 2016) junto con la practicidad y masificación de estas plataformas de redes sociales comerciales coadyuvaron también a cada vez utilizar menos tecnologías desarrolladas con software libre. No obstante, debido a los riesgos, cada vez más evidenciados con la detención penal de activistas, censura de contenidos, etc. (Gendler, 2015) podemos inferir que algunos de los movimientos más abocados a la acción en el espacio online adaptan su accionar de creación de tecnologías. Es decir, ya no solo crean tecnologías como herramientas de difusión, sino que también crean diversos mecanismos digitales para permitirle a los activistas que puedan personalizar plataformas alternativas para sus propios fines y también para preservar su seguridad y privacidad. Podemos concluir que los modos de interrelacionarse, apropiarse y crear tecnologías digitales varían según la trayectoria, contexto, antecedentes, composición, conocimientos previos y objetivos de los diversos colectivos y movimientos. De todos modos, las diversas articulaciones con las tecnologías que han ido transformando las experiencias y repertorios para la organización y la acción colectiva en general, distan de estar saldadas encontrándose en continua transformación y modificación, dando así lugar a potenciales nuevos repertorios, acciones y formas de interrelación. RefeRencias Almeida P. & Cordero Ulate A. (2017). “Introducción”. En P. Almeida y Cordero Ulate (ed.) Movimientos sociales en América Latina (pp. 13-28). Buenos Aires: clacso. Candón Mena J. (2013). “Movimientos sociales y procesos de innovación. Una mirada crítica de las redes sociales y tecnológicas”. En F. Sierra Caballero (coord.). Ciudadanía, tecnología y cultura (pp. 233-256). Barcelona: Gedisa. Castells, M. (2001). La galaxia Internet. Barcelona: Plaza y Janés. ____ (2012). Redes de Indignación y esperanza. Madrid: Alianza. Condeza, R., Dos Santos, M., Lizama, A. & Vásquez, P. (2016). Estudiantes movilizados por la educación. En B. Sorj & S. Fausto (comp.). Activismo político en tiempos de Internet (pp. 183-210). San Pablo: Ediciones Plataforma Democrática. Gendler, M. (2015). “¿Qué es la Neutralidad de la Red? Peligros y potencialidades”. En Revista Hipertextos, vol. 2, nº 4, Buenos Aires, julio/diciembre de 2015, pp. 137-165. Disponible en: http://revistahipertextos.org/wp-content/uploads/2015/12/Qu%C3%A9-es-la- Neutralidad-de-la-Red-Mart%C3%Adn-Gendler.pdf
127 activismo feminista on line. el caso de la campaña nacional por el derecho al aborto legal el camino a la sanción de la ley: 16 horas de debate, 38 votos en contra, 31 a favor y dos abstenciones. Es nuestro objetivo reparar en la conversación digital que tuvo lugar en las redes sociales. La sociedad de la información y el conocimiento, entendida como nuevo paradigma de las teorías de la comunicación, permite mostrar cómo el uso de las tic resulta una fértil herramienta de activación política ciudadana. Además, la discusión que se dio en los microsistemas digitales se amplificó y se materializó en una acción colectiva. Por eso, enmarcamos la movilización discursiva digital dentro de los desarrollos teóricos de la tecnopolítica, pues ella da cuenta de la dimensión colectiva de la irrupción en la escena pública de un movimiento de mujeres. Lo anterior nos permite afirmar que este tipo de movimientos recurren a los medios digitales como un instrumento más de la acción colectiva. De modo tal que el objetivo general de la investigación es describir las estrategias que llevó adelante la cndalsg, en la red social Facebook, para propiciar el proceso de conversación digital en torno al aborto. Son objetivos específicos: 1) identificar los temas de los posteos que generan mayor actividad por parte de los usuarios; 2) explicitar los modos de participación (reacciones, comentarios y shares) de los usuarios (engagement); 3) dar cuenta de la formación de las comunidades virtuales. contexto En Argentina existe poca información oficial sobre interrupciones de embarazo. A nivel nacional, la única información disponible sobre aborto proviene de las internaciones en hospitales públicos. Se estima que se practican entre 370 mil y 520 mil abortos por año y que las muertes por abortos inseguros representan el 17% del total de las muertes maternas (trienio 2014-2016). Por cierto, la muerte por abortos inseguros es la primera causa individual de muerte materna desde 1980. Además, desde la recuperación de la democracia (1983) se han muerto, por esta causa, 3 030 mujeres.3 Desde sus orígenes, en 2004, la cndaslg ha estado preocupada por visibilizar la problemática del aborto. Desde el 28 de mayo de 2005 —Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres— cuando comenzara su activismo ha tenido la capacidad de coordinar actividades, que tienen a la temática como centro, en 3 Fuente: http://www.redaas.org.ar/archivos-actividades/64-CIFRAS%20ABORTO-REDAAS-sin- glepage.pdf
128 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales distintos puntos del país bajo la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Hoy es una amplia alianza a nivel nacional que incluye a 550 organizaciones, grupos y personas vinculadas al movimiento de mujeres, colectivos lgtb, organismos de derechos humanos, al ámbito académico, científico, artístico y literario, trabajadores de la salud. También, sindicatos y diversos movimientos sociales y culturales; entre ellos, redes campesinas y de educación, organizaciones de desocupados y desocupadas, de fábricas recuperadas y grupos estudiantiles. Todas estas organizaciones mantienen un compromiso con la integralidad de los derechos humanos y pugnan, especialmente, por el derecho al aborto, a la libertad, a la decisión sobre el propio cuerpo, al deseo, a la autonomía y a poder vivir una vida sin una maternidad impuesta. Además de la legalización y despenalización del aborto, la cndalsg reclama la reglamentación de la atención humanizada del posaborto, la atención en los servicios públicos de salud a mujeres y niñas que deciden abortar en los casos en que peligra su vida y su salud o ante situaciones de violación y la aplicación efectiva en todo el país de la Ley 25.673 de Salud Sexual y Procreación Responsable.4 Desde 2005, este colectivo feminista conserva una larga tradición de lucha por el derecho legal al aborto. Entre sus principios fundantes destacan la libertad y autonomía de las mujeres para decidir (Gutiérrez, 2014). maRco conceptual La novedad y complejidad del fenómeno de la acción colectiva requiere, como advierte Manuel Castells, una innovación pluridisciplinar que permita seguir la dinámica de redes características de estos movimientos. En las sociedades de la información y el conocimiento, la acción colectiva suele tener como epicentro a las tic (Castells, 2009; 2012). Esto permite afirmar, por un lado, el uso de las redes como herramientas de participación política y por otro, que las tic no son solo un canal fundamental de expresión de los movimientos sociales sino además un componente relevante para comprender su configuración. Los desarrollos de la plataforma conocida como Internet hicieron resurgir la idea del ensanchamiento del espacio público, una gran plaza pública, para la participa- 4 Fuente: http://www.abortolegal.com.ar/objetivos/
129 activismo feminista on line. el caso de la campaña nacional por el derecho al aborto legal ción ciudadana que genera, indefectiblemente, un mayor acceso a la información pública (Goldberg, 2010; Norris, 2001; Sampedro, 2005). Los movimientos sociales recurren a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la comunicación para amplificar las bases de sustento de su protesta (Cammaerts, 2012). Por su naturaleza, las redes digitales siempre están abiertas y constituyen una nueva vía de participación ciudadana que, a su vez, cobra un nuevo valor en términos de activismo y deliberación sobre los asuntos públicos (del Campo García y Resina de la Fuente, 2010; Sampedro y Resina de la Fuente, 2010; Resina de la Fuente, 2010). Existe, en sentido, un cierto consenso sobre la idea de que los movimientos sociales han logrado una cierta “maduración comunicacional” mucho más sólida de la que pueden tener otros actores sociales tales como partidos políticos o sindicatos, por nombrar solo algunos (Barranquero, 2014). La literatura que se aboca a estudiar las vinculaciones entre la acción colectiva y los nuevos espacios de participación que ofrecen las plataformas digitales evidencia un creciente interés académico en la temática (Alcazan et al., 2012; Castells, 2012; Cruells e Ibarra, 2013; Gerbaudo, 2012; Lago Martínez, 2012; Sádaba, 2012; Sádaba y Gordo, 2008; Sierra, 2017; Sorj y Fausto, 2016; Treré y Barranquero, 2013; Toret, 2013; 2015). Cabe destacar que a pesar de las particularidades de cada caso, lo cierto es que en todos los movimientos sociales se repite un modelo que se caracteriza por cinco rasgos centrales: 1) se inician en Internet y se difunden por redes móviles; 2) se convierten en movimientos visibles para la sociedad a través del espacio urbano; 3) surgen al margen de los canales tradicionales de los partidos políticos y sindicatos y desafían la autoridad estatal; 4) su masa crítica incide en las instituciones de representación y obtienen ciertas victorias reivindicativas; 5) son movimientos en red, sin centro formalizado, basado en redes multimodales múltiples y cambiantes (Castells, 2015: 18). ciberactivismo y tecnopolítica El espacio digital se presenta como una “nueva vía de participación” en la que la ciudadanía cobra un nuevo valor en términos de activismo y deliberación sobre los asuntos públicos. Al mismo tiempo los medios de comunicación convencionales son cuestionados por su “déficit democrático” en la elaboración de la agenda setting (del Campo García y Resina de la Fuente, 2010).
130 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales La ciudadanía tiene el poder de politizar sus demandas y canalizar a través de Internet sus reclamos. Esta concepción se distancia de la propuesta que considera al ciudadano como sujeto pasivo receptor de derechos. El 15M español, por citar un ejemplo, evidencia el rol de estos nuevos actores, en su mayoría jóvenes, que pudieron autoconvocarse ya sea por las plataformas digitales o telefonía móvil, para salir a la calle a reclamar por sus demandas. Estos procesos manifiestan el poder de las redes como herramientas para empoderar a una ciudadanía que busca incluir su reclamo en la agenda política. En el marco de la sociedad red, la ciudadanía se constituye también mediante las herramientas de debate, discusión y deliberación que ofrece la propia arquitectura de Internet. Asimismo, los acontecimientos digitales que allí se producen conllevan una fuerte dimensión performativa; es decir, “crean con antelación en el digital el mundo que se quiere vivir en el mundo físico” (Toret, 2013: 51). Tales desarrollos tienen como telón de fondo teórico a la tecnopolítica que “se basa en la comprensión masiva, intuitiva y profunda de la capacidad política de organizarnos en red mediados por la tecnología (…)” (Toret, 2015: 63). Se trata, en efecto, del uso estratégico de las herramientas digitales para la organización, comunicación y acción colectiva (Toret, 2013: 20). El concepto recuerda, por cierto, a la autocomunicación de masas (Castells, 2009) que supone a su vez un patrón de autoorganización política en la sociedad red (Alcazan et al., 2012; Guitérrez Rubí, 2014; Jurado Gilabert, 2013). método Esta investigación recurre al clásico análisis de contenido (ac). Se trata de una metodología destinada a formular, a partir de ciertos datos, inferencias reproducibles y válidas que puedan aplicarse a un contexto (Krippendorf, 1990: 28). Combinamos el ac con el web scrapping (método computacional automatizado) que no solo permite vencer las limitaciones del ac tradicional sino además obtener mayores muestras y mejor codificación de datos. La confiabilidad alcanzada a través de la tecnología disminuye los sesgos que puedan desviar la interpretación (Arcila-Calderón et al., 2016). Nos adentramos en el ecosistema de comunicación online (Toret, 2015) y utilizamos una combinación de softwares para analizarlo. El proceso de análisis sigue los siguientes pasos: captura de datos, análisis de los datos y presentación de los resultados mediante gráficos y grafos. La herramienta Netvizz 1.6, orientada al análisis diacrónico de los contenidos, proporciona distin-
131 activismo feminista on line. el caso de la campaña nacional por el derecho al aborto legal tos datos de la interacción de los usuarios de una página de Facebook. Utilizamos la herramienta para conocer: 1) el número total de posteos; 2) las características de los posteos; 3) el engagement. Para el primer y segundo indicador definimos las siguientes variables: enlaces (links), fotos y videos. Para el tercero: reacciones, shares y comentarios. Una vez que Netvizz analiza esos datos, la aplicación Gephi (un open software) nos permite leerlos visualmente a través de la elaboración de grafos (conjunto de nodos y aristas). En nuestro análisis, los temas centrales (nodos) se enlazan (aristas) con otros temas (nodos) y constituyen la subestructura de la tematización de la red estudiada (Giraldo-Luque et al., 2018). Las relaciones entre nodos y aristas son esenciales para construir datos sobre la articulación, densidad, organicidad y la conectividad de una determinada red (Ábrego et al., 2018). Asimismo, las comunidades se generan cuando dos o más nodos interactúan entre sí. La construcción de un grafo permite la visualización de características importantes que difícilmente pueden analizarse únicamente en una tabla de datos (Abascal et al., 2015). facebook Como campo principal de análisis hemos elegido a Facebook dado que esta red social fue uno de los espacios digitales más utilizado en la dinámica de movilización, organización, discusión y difusión de la cndalsg. En términos generales, en Facebook hay tres tipos de participación: reacciones (Me gusta y reacciones), shares (compartir) y comentarios. Estos tipos de engagement revelan la conducta más o menos participativa de los usuarios. Los comentarios representan el nivel más activo de la participación (Fernández Peña, 2016). Después de YouTube (93%), es la red más utilizada por los argentinos con el 91% de penetración seguida por Instagram (68%) y Twitter (46%). Cuenta con un total de 32 millones de usuarios activos mensuales, de los cuales 53% son mujeres y 47% hombres. El rango etario que más usa la red es el comprendido entre los 25 y los 34 años seguido por el de los 18-24 (Hootsuite y We are Social, 2019). Un sondeo reciente señala, además, que el 76% de la muestra analizada dijo informarse de las noticias a través de Facebook, mientras que un 49% lo hizo por WhatsApp y un 26% por Instagram.5 5 Fuente: http://meso.com.ar/wp-content/uploads/2018/11/12.-UdeSA-Especial-Medios.pdf. Consulta: octubre de 2018.
132 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales El Informe 2017 de Latinobarómetro sostiene que las redes sociales se han convertido para un tercio de la población de América Latina en una fuente de comunicación política sustituyendo medios formales. En cuanto al comportamiento de los usuarios de redes sociales, más del 35% de la población comenta y comparte contenidos y más del 32% solo lee las publicaciones sin comentarlas.6 muestra y universo de análisis El análisis de contenido se aplicó a la página que la cndalsg tiene en Facebook (https://www.facebook.com/CampAbortoLegal/) y que fue creada el 28 de junio de 2010. Tiene más 160 mil seguidores y se define como “una herramienta de construcción política federal”, que no forma parte de una “grieta”: “Somos sujetas de derechos, activistas por un mundo mejor que organizadxs hemos dialogado con la potencia de nuestros argumentos en cada espacio donde desarrollamos nuestras vidas”.7 La muestra total se compone de 522 posteos recolectados con el software Netvizz 1.6 entre el 1 de marzo al 9 de agosto de 2018. Para describir la actividad de la cuenta se diseñó un instructivo de aplicación donde cada uno de los posteos fue codificado con las siguientes categorías: fecha, tipo de mensaje (foto, video, texto o link), contenido del mensaje, comentarios, reacciones y shares. análisis de los Resultados Durante el periodo estudiado, la cndalsg publicó un total de 522 posteos que tuvieron 12 912 comentarios, 316 926 reacciones y fueron compartidos (shares) 52 169 veces. En tanto obtuvo una media de 3.22 posteos con 79.70 comentarios. En la siguiente figura se observa la distribución de la actividad en el periodo y se registra que entre los meses de junio y agosto la cndalsg se mantuvo muy activa en la red social. Valga agregar que dicho periodo coincide con el tratamiento legislativo del proyecto en diputados (junio) y senadores (agosto): 6 Fuente: https://www.sinca.gob.ar/VerDocumento.aspx?IdCategoria=10. Consulta: octubre de 2018. 7 Fuente: https://www.facebook.com/CampAbortoLegal/photos/a.173889482643032/ 2182663275098966/?type=3&theater. Consulta: septiembre de 2018.
133 activismo feminista on line. el caso de la campaña nacional por el derecho al aborto legal figura 1. Actividad durante el periodo marzo-agosto de 2018 Fuente: Netvizz. Los meses de mayor impacto (reacciones + comentarios + shares) fueron los de abril, septiembre y noviembre. Los datos muestran los niveles de interacción con usuarios muy interesados en el contenido divulgado. De las interacciones totales, las reacciones fueron las que más engagement generaron (83%); no hay que olvidar, sin embargo, que se trata del nivel menos activo de participación. Le siguen los shares (14%) y finalmente los comentarios (3%) que, como se observa en la Figura 1, comienzan a hacerse más fuertes hacia el final del debate del proyecto en agosto. Conforme pasaron los días entre el debate en la Cámara baja y la Cámara alta la actividad experimentó una meseta por lo que los días más intensos del activismo online estuvieron centrados en mantener la visibilidad del tratamiento del proyecto, especialmente durante su votación. Fuera de ese periodo se destaca el 8 de marzo. Con motivo de celebrarse el Día Internacional de la Mujer, Buenos Aires vivió una jornada histórica con la participación de unas 200 mil mujeres en las calles de la ciudad en lo que se llamó la “marea verde”.8 Respecto de la discusión parlamentaria, el movimiento se mantuvo atento a acontecimientos importantes y eso se explicita en su actividad en la página: 1) el 8 Las manifestaciones se replicaron en más de cien países. En todo el mundo, las mujeres salieron a las calles convocadas por organizaciones sociales, partidos políticos y sindicatos para reivindicar la igualdad frente a los hombres.
134 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales inicio de las audiencias públicas en diputados (marzo); 2) la celebración por el dictamen de mayoría (junio); el inicio del debate en el Senado (junio); la negociación de los senadores “verdes” con los “pro-vida” que solicitaban cambios en el proyecto (julio); 3) el posicionamiento frente a las movilizaciones de grupos católicos y evangelistas (julio-agosto); 4) las movilizaciones y convocatorias para participar en el espacio público ante el posible rechazo a la norma (agosto). La Figura 2 muestra las publicaciones y sus reacciones y comentarios: figura 2. Reacciones y comentarios a posteos Fuente: Netvizz. Los formatos que lograron un mayor nivel de engagement fueron los videos (en rojo) y las fotos (en azul) lo que muestra no solo su poder de viralización sino además que los contenidos icónicos y audiovisuales generan una mayor atención por parte de los usuarios. La cndalsg ha recurrido principalmente a la publicación de videos (63%) e imágenes/fotos (26 por ciento). Entre los videos se destaca: 1) Nuestro pañuelo, un símbolo de libertad, con 71 mil reproducciones, que recoge el testimonio de mujeres de distintas generacio-
135 activismo feminista on line. el caso de la campaña nacional por el derecho al aborto legal nes; 2) ¿Ahora nos ven? ¿Ahora nos escuchan?, con 45 mil reproducciones, que muestra el grito de las mujeres con sus pañuelos verdes en las calles de Buenos Aires; 3) Nosotras queremos una Argentina de iguales donde las mujeres podamos ser libres, con 35 mil reproducciones, es el cierre de la intervención en el Congreso de la diputada Victoria Donda. Las fotos que más reacciones provocaron fueron: 1) De acá no se va nadie hasta #QueSeaLey: el retrato de la “marea verde” en la vigilia de la votación en el Senado (6.5 mil); 2) ¡Seguimos en Campaña!, donde la cndalsg agradece el acompañamiento social y político ante el cierre del tratamiento del Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (3.5 mil); 3) #8A HOY, el Senado de la Nación, vota el Aborto Legal en Argentina (1.7 mil). Los enlaces posteados (12%) remiten a distintos medios de comunicación con noticias relacionadas al aborto. Hay también vínculos al canal YouTube y otros a portales feministas como Marcha. Una mirada popular y feminista de la Argentina y el mundo o laftem. Periodismo Feminista. Esta estrategia denota el interés de la cndalsg para que los usuarios se informen sobre el tema con diferentes fuentes. conversación La Figura 3 muestra una red densa de comunicación con fuertes vínculos. El software Netvizz detectó un total de 514 nodos y 701 aristas. Luego de aplicar el algoritmo de distribución (layaout) Force Atlas, en Gephi. Los nodos representan las publicaciones realizadas y las relaciones (reacciones) de los usuarios. En el grafo vemos la preeminencia de cuatro nodos representados con un color distinto (verde esmeralda, violeta, verde claro y fucsia). Las aristas, también en colores, muestran distintos grosores; el tamaño del grosor es directamente proporcional a la reacción de la publicación. En otras palabras, a más grosor más reacción. Cada nodo tiene un tamaño diferente que responde al impacto que provocó cada posteo; de allí también el grosor de sus aristas. Los cuatro nodos que identifica el algoritmo son (en orden de importancia/tamaño): 1) la vigilia del 8 de agosto (8A) frente al Congreso de la Nación, con la consigna “De acá no se va nadie hasta que sea ley”; 2) la media sanción del proyecto de ley en la Cámara de Diputados, el 14 de junio; 3) las reacciones de los usuarios al video titulado “Nuestro pañuelo
136 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales un símbolo de libertad”; 4) las muestras de apoyo y solidaridad internacional de diferentes colectivos y organizaciones a la lucha de las mujeres argentinas.9 figura 3. Grafo de la conversación Fuente: Elaboración propia. Las comunidades se han configurado alrededor de esos nodos y allí ha tenido lugar la conversación virtual. En la Figura 3 también puede observarse que los colores se mezclan evidenciando la gran interacción entre ellas. Esa actividad parece confirmar el predominio de las “cámaras de eco” (eco chambers), pues en ellas los usuarios que piensan (más o menos) parecido se juntan para confirmar o reafirmar sus pensamientos u opiniones. Si en algunos casos esas cámaras pueden resultar un “peligro”, en el caso de la discusión sobre la despenalización del aborto han servido no solo para legitimar el discurso sino también para motivar y potenciar al propio movimiento. 9 Cabe destacar la importante reacción que suscitó un video donde las Unidades de Autodefensas Femininas Kurdas (ypj) saludan a las mujeres argentinas y se muestran solidarias con el reclamo por la despenalización del aborto. Ese posteo tuvo 2.9 mil reacciones.
143 nuevas modalidades de participación y acción colectiva vida. Siendo así, hay que considerar las múltiples juventudes, de acuerdo con las condiciones sociales e históricas. De acuerdo con Sposito (2000, p. 7), la juventude es una categoría conceptualmente imprecisa, ya que abarca situaciones y contextos distintos. Sin embargo, subraya la autora, el reconocimiento de esta imprecisión es importante, ya que “la propia definición de la categoría juventud encierra un problema sociológico susceptible de investigación, en la medida en que los criterios que la constituyen como sujetos son históricos y culturales”. Así, además de la categoría natural o biológica, hay que considerar las juventudes como construcción social. Mientras las sociedades modernas se caracterizaban por tener la juventud como fase transitoria entre la condición infantil y la vida adulta, la tradición sociológica también “consideraba la juventud de las sociedades modernas, en especial de las ciudades, elemento ‘desviante’ en relación a lo que se imaginaba ser el funcionamiento armónico de la sociedade” (Catani; Gilioti, 2008, p. 14). Para Karl Mannheim, las expresiones juveniles exponen las contradicciones de la sociedad en que se insertan. Así, la preocupación central del autor es el potencial de cambio social de la juventud, que “llega a los conflictos de nuestra sociedad moderna venida de fuera. Y es este hecho que hace de la juventud el pionero predestinado de cualquier cambio de la sociedad” (Mannheim, 1968, p. 74). Es necesario considerar, por tanto, que los jóvenes son capaces de producir una cultura autónoma, que no solo imita el mundo adulto y las instituciones tradicionales (como familia, escuela, iglesia y Estado), sino que las articula a partir de parámetros propios configurando nuevas formas de cultura. Según Moreno (2012), es posible destacar tres características de las juventudes actualmente: i) individualización: el proceso transitorio entre la fase infantil y la vida adulta está marcado por decisiones personales, como concluir los estudios, arreglar un empleo y dejar la casa de los padres, por ejemplo; ii) diversificación: cambios en los itinerarios seguidos por cada individuo y que se diferencia de la linealidad de los itinerarios de esa franja de edad hace algunos años, actualmente los jóvenes cambian su camino varias veces, deja la casa de la familia, pero se ve obligado a regresar, encuentra un empleo pero es temporal y precario, construye y reconstruye más de una familia, por ejemplo; iii) movilización: representan uno de los grupos más afectados por las consecuencias de la crisis económico-financiera, jóvenes de todo el mundo protagonizaron numerosas movilizaciones políticas que exigen cambios profundos en el modelo económico, social y político que gobierna el mundo globalizado, y —esta última— característica apunta los jóvenes como población central en importantes acciones políticas colectivas.
144 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Con la emergencia de formas no convencionales de participación y el declive de la participación electoral en diversos países, se pasó a adoptar una concepción más amplia acerca del concepto de participación. Para Lévy (1996), en el contexto de las nuevas tecnologías, el ejercicio de la ciudadanía se ha ampliado más allá de las prácticas electorales. La virtualización ha ampliado la participación ciudadana a partir del mayor acceso a Internet y de la creación de iniciativas gubernamentales y autónomas que incentivan el compromiso del usuario en cuestiones de interés público. Cervi (2013, p. 11) complementa: “a principios del siglo xxi percibimos como principal cambio en los procesos representativos el uso de instrumentos de ‘conexión digital’ en la política”. En este contexto de nuevas posibilidades de participación ampliadas por las tecnologías digitales, los jóvenes se destacan: La juventud es, e históricamente ha sido, bastante idealista y, muchas veces, quiere cambiar el mundo, el sistema político y las relaciones de lo cotidiano. “No es nuevo, a pesar de que no siempre ha tenido visibilidad [...] Hoy, una de las diferencias está en la convocatoria por las redes sociales virtuales, lo que trajo al pueblo a la calle casi en tiempo real, ampliando el número de manifestantes y los locales de las protestas (Warren, 2014, p. 417). Progresivamente los usuarios brasileños se colocan como agentes activos de acciones participativas, desempeñando su tendencia natural de socialización al discutir, reaccionar y esparcir sus intereses y críticas por las diversas modalidades de medios. Hoy es posible que los propios ciudadanos asuman problemas de nivel público, involucrando a diversos sectores de la sociedad para alcanzar objetivos comunes y compartidos. Para ello se utilizan diversas plataformas de actuación como foros y grupos de discusión, abajo firmados y peticiones, blogs, plataformas sociales, aplicaciones y medios sociales. Para Martino (2015, p. 58), las acciones realizadas en la red se articulan con las actividades desempeñadas en la vida cotidiana. Para el autor, “quien participa de las redes online son seres humanos conectados a las redes del mundo desconectado [...] Al igual que el mundo real es llevado a las redes sociales digitales, las discusiones online tienen el potencial de generar actitudes y acciones en el mundo físico”. Avritzer (2008, p. 44) declara que “a pesar de que la participación política ha experimentado un crecimiento constante desde la democratización, Brasil se ha transformado a lo largo del siglo xx” en un país de baja propensión asociativa y
145 nuevas modalidades de participación y acción colectiva pocas formas de participación de la población de baja renta, aunque sea “uno de los países con el mayor número de prácticas participativas”. En este sentido parece importante cuestionar hasta qué punto la tecnología ha posibilitado nuevas formas de participación política. Según Kahne, Middaugh y Allen (2012), en el aspecto de disposición política de la juventud, existe un gran contraste. Esto es porque, de acuerdo con los autores, cuando se tienen en cuenta los ideales convencionales, los índices de compromiso, competencia y movimiento civil y político de estos jóvenes, los valores obtenidos son bajos en las diferentes capas demográficas. Por otro lado, es creciente la movilización de los jóvenes en los nuevos medios, que buscan traer a la luz las cuestiones de la vida cívica y política. Así, se entiende que nuevas maneras de innovar las formas de participación se están creando a partir de la participación online, facilitando el compromiso de las capas más jóvenes en las actividades políticas tradicionales. La participación es un derecho fundamental de los jóvenes. Desde mucho antes de la elaboración y aprobación del Estatuto de la Juventud (Ley 12.852/2013), este tema ya tenía centralidad en los debates sobre políticas y derechos de los jóvenes. Es posible decir, incluso, que la propia agenda sobre el tema nace, también, de la preocupación de incluirlo como sujeto político capaz de influir los rumbos de la sociedad. De acuerdo con la socióloga Helena Abramo, la participación “sigue siendo una demanda que se vincula a la propia posibilidad de formular y luchar por las otras demandas” (Abramo, 2005, p. 63). No es, por tanto, que, al leer el Estatuto de la Juventud, se reconoce el derecho a la participación no solo en la 1ª Sección (“Del Derecho a la Ciudadanía, a la Participación Social y Política y a la Representación Juvenil”, en los términos del documento), pero también como tema transversal. El derecho a la participación aparece como uno de los principios que rigen el Estatuto a través de la idea de valorización y promoción de la participación social y política, de forma directa y por medio de sus representaciones. También aparece en las directrices generales del documento, con la idea de incentivo a la amplia participación juvenil en su formulación, implementación y evaluación de las políticas públicas de juventud y, cuando se busca ampliar las alternativas de inserción social del joven, promoviendo programas que prioricen su desarrollo integral y participación activa en los espacios decisorios. Tal vez no sea exagerado afirmar, entonces, que es posible pensar la participación como condición para la realización integral de los demás derechos de los jóvenes brasileños.
146 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales tecnologías digitales y potencial democRático Polat (2005, p. 442) argumenta que “la Internet potencialmente proporciona una aproximación bastante cerca de una situación ideal en la que los ciudadanos tendrían pleno conocimiento sobre las cuestiones políticas”. Sin embargo, subraya que “esta posibilidad se basa en la suposición de que las personas están suficientemente interesadas en obtener la información pertinente, asume también que los ciudadanos tienen el acceso y las capacidades necesarias para interpretar la información”. El autor (Polat, 2005) refuerza que la disponibilidad y el uso de las tecnologías no son suficientes para alcanzar esta situación. Los datos divulgados por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia de la República en 2016 revelan que el 66% de los brasileños tienen acceso a Internet, siguiendo la tendencia mundial de aumento anual del alcance de los canales y de los recursos de comunicación del ciberespacio (Brasil, 2016). Rogers y Malhotra (2000, p. 20) afirman que el número de usuarios de Internet se duplicó cada año durante la década de los noventa, “una tasa extremadamente rápida de adopción, tal vez una de las más rápidas tasas de difusión para cualquier innovación en la historia de la historia la humanidade”. El número de usuarios de Internet sigue creciendo en el país, aunque en tasas más modestas. De 2013 a 2014, por ejemplo, el número de brasileños con acceso a la red mundial de computadoras aumentó un 7% (Brasil, 2016). Rogers e Malhotra (2000, p. 26) resaltan que “el papel empoderador de Internet puede ser ejemplificado a partir de la forma en que las interacciones online enriquecen las relaciones interpersonal a través del desarrollo de relaciones sociales y la construcción de la idea de comunidade”. Sin embargo, hay controversias en este sentido, ya que algunos autores cuestionan si la Internet se ha utilizado principalmente como medio para amplificar las voces de aquellos que ya son activos políticamente. Conforme a Witschge (2004), la Internet es un espacio ideal para los individuos para ampliar sus horizontes, encontrar decenas, cientos o miles de nuevas personas y enfrentarse a una serie de nuevos temas y puntos de vista. Sin embargo, “las comunidades virtuales a menudo se basan en personas con valores, intereses y preocupaciones similares” (Dahlberg, 2001, p. 10). Para Witschge (2004, p. 114), las características de Internet facilitan la participación no solo de más personas, sino también de grupos más heterogéneos. Para el autor, “Internet parece ser un lugar perfecto para encontrar diferentes puntos de vista expresados por un grupo diversificado de personas que, al mismo tiempo, están abiertas a esa diferencia y a la discordancia necesaria para la deliberación”.
147 nuevas modalidades de participación y acción colectiva Considerando la utilización de las Tecnologías de Información y Comunicación (tic) para informar, consultar, involucrar, colaborar, capacitar y empoderar, se entiende que el capital social puede ser, al mismo tiempo, causa y consecuencia de la comunicación, de esta manera, sería identificada con el nivel de participación asociativa, es decir, la idea de que el individuo pertenece a una comunidad cívicamente comprometida, participando en variadas redes de interacción (Matos; Nobre, 2013). Con base en los conceptos de Polat (2005), Witschge (2004), Dahlberg, (2001) y Shane (2004) se considera que Internet representa un espacio plural nunca antes visto: la reducción de los costes de participación, la supuesta igualdad entre los participantes a partir de la reducción de pistas sociales, la interacción entre representantes y representados, además de las comunidades online, evidencian el potencial de la red. Sin embargo, es necesario considerar el contexto de uso de la red: “La evolución de cualquier tecnología depende de su interacción crítica con la sociedad, sea en circunstancias económicas, sociales, políticas y culturales”. Así, “lo que las tic pueden realizar para cualquier sistema político tendrá mucho que ver con la forma en que los miembros de comunidades específicas, individual y colectivamente, hacen uso de esas tecnologias”, explica Shane (2004, xii). En este sentido, los dispositivos de nuevas tecnologías de comunicación e información, interactivas y multifuncionales, a menudo se han visto como recursos para fortalecer el proceso democrático. Según Schatteman, Spigner y Poluse (2012, p. 6), la Internet tiene potencial para revigorizar el compromiso cívico, que se define como “el conjunto de actividades por las que las personas participan en la vida política y al hacerlo expresan su compromiso con la comunidad”. Las metas para la participación de los ciudadanos, de acuerdo con los autores (2012, p. 9) incluyen: “hacer democracias más democráticas a través de la redefinición de estructuras de poder, aumentando la credibilidad y la legitimidad, realizando gestión de conflictos y construcción de consenso, buscando el feedback y consultando a los ciudadanos para promover la rendición de cuentas y la transparência”. Para Vaccari (2013, p. 198), las cuestiones de compromiso involucra la relación entre información política y el interés de los ciudadanos en esta información, además de participación política offline y consumo de medios: “Interés en la política predice la acción de buscar información [...] La Internet permite a los ciudadanos seleccionar los tipos de contenidos a los que están expuestos, o al menos, lo hace más que otros medios de comunicación de masas”.
148 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Vaccari (2013, p. 59) afirma que existe una relación entre los ciudadanos participantes en el ambiente online y offline. Así, la participación online, en general, reproducirá las mismas desigualdades en la participación política que se da fuera del ambiente online: “Los grupos que están más predispuestos a usar Internet, porque tienen más dinero, tiempo y competencias cívicas, también son más propensos a tener un papel activo en otros ámbitos políticos”. Así como las tecnologías de información y comunicación posibilitan mayor acceso a las informaciones, ellas también permiten prácticas de participación ciudadana, convirtiéndose así en esfera pública virtual. Para Dahlgren (2005, p. 148), una esfera pública es entendida como una constelación de espacios comunicativos en la sociedad que permiten la circulación de informaciones, ideas y debates. “Esos espacios, en los que los medios de comunicación y ahora, más recientemente, la figura de medios interactivos ha ganado destaque, también sirven para facilitar los vínculos de comunicación entre los ciudadanos y sus representantes”. De acuerdo con Marques (2006), Internet es considerada por diversos autores como una especie de “ingrediente revigorante” de la esfera pública argumentativa, primero por dar oportunidad de expresión para voces marginales y segundo, ofreciendo la posibilidad de surgir discursos, superando barreras como espacio y tiempo. Para Marques (2006, p. 167), la Internet puede ser entendida como espacio argumentativo digital, lo que haría del ordenador un medio de comunicación diferenciado en términos políticos: “A partir del momento en que favorecen el intercambio de experiencias y de contenido, las redes telemáticas también actúan, al menos potencialmente, como un ambiente propicio al diálogo y entendimiento”. metodología y análisis: pResentación y discusión El objetivo de este artículo es evaluar la trayectoria política de representantes de la juventud nacional de diez partidos brasileños. Para seleccionar la muestra, se hizo un levantamiento de los partidos con representación en la Cámara de Diputados, a partir de eso se establecieron 18 partidos, de los cuales fue posible contactar a representantes de la juventud partidaria a diez de ellos. Después del primer contacto fueron programadas entrevistas en profundidad, realizadas entre noviembre y diciembre de 2018. Para Duarte (2009a, p. 62) “la entrevista en profundidad es un recurso metodológico que busca recoger respuestas a partir de la experiencia subjetiva de una
149 nuevas modalidades de participación y acción colectiva fuente, seleccionada por detener informaciones que desea conocer”. Las entrevistas nos permiten obtener diferentes niveles de interpretación de una misma realidad. A partir de las interpretaciones de la vivencia del otro, de la propia vivencia y del mundo se hacen observables las trayectorias y la cultura política de los entrevistados. El análisis de las entrevistas se centra principalmente en el perfil de los jóvenes entrevistados, ii) el consumo de información política; iii) trayectoria y cultura política. De acuerdo con la Justicia Electoral, el país tiene 16.7 millones de miembros afiliados a 35 partidos políticos diferentes. Las páginas web de los partidos y del Tribunal Superior Electoral no presentan el número de afiliados por grupo de edad, de esa forma no es posible afirmar el número de jóvenes afiliados. perfil de los jóvenes entrevistados De los diez entrevistados, tres son mujeres, lo que refuerza la idea de la desigualdad de género reflejada también en la instancia de la política. A pesar de que el Estatuto de la Juventud establece el grupo de edad de la juventud entre 15 y 29 años, se observó que hay divergencias en la edad considerada por los partidos, siendo así, los representantes de las juventudes del partido que componen la muestra de la investigación tienen edad que varía entre 26 y 35 años. Cuestionados sobre su etnia, 7 se consideraron blancos, 2 pardos y 1 negra. En cuanto al nivel de educación, 6 han completado la educación superior y educación superior, 4 en curso, con los siguientes cursos: comunicación (3), derecha (2) ingeniería (2) gestión (2) ciencias sociales (1). 9 entre 10 actúan como asesores parlamentarios, y 1 de los entrevistados actúa como productor cultural. Entre los entrevistados, el tiempo de filiación varía entre 2 y 19 años. Entre los 10 entrevistados representantes de la juventud de 10 partidos brasileños, 3 ya se postulan a cargos públicos, pero ninguno fue electo. consumo de información sobre política De acuerdo con Bezzon (2005, p. 21), el concepto de democracia “presupone que los ciudadanos estén preparados para usar las reglas de participación democrática, que haya algún nivel de igualdad social entre los individuos, y que los mecanismos institucionales de representación sean realmente democráticos”.
150 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Witschge (2004, p. 109) subraya que “en lugar de ver la democracia como el proceso de expresar preferencias y registrarlos en una votación, la democracia es vista como un proceso que crea un público, los ciudadanos que se unen para hablar sobre problemas colectivos, metas, ideales, y acciones”, creando así la concepción de conexión pública. De acuerdo con Couldry, Livingstone y Markham (2006, p. 5) existe una orientación compartida en relación con el mundo en que vivimos, lo que llaman “conexión pública”, definida como: “cuestiones que se consideran como de preocupación común, en lugar de referirse a una persona, o a un grupo en particular”. Para los autores británicos, esta conexión es sostenida por el consumo mediático de los ciudadanos. Así, los medios tendría un papel relevante al atraer y mantener la atención de los ciudadanos, lo que se considera prerrequisito para la acción política, la formación de opinión, la discusión pública, el voto o la participación directa en las instituciones democráticas. De esta manera, los autores buscan cuestionar la idea que culpa a los medios por supuestamente altos niveles de apatía política, afirmando, al contrario, que los medios pueden sostener la atención colectiva, pero sin defender la posición ingenua de que actúa siempre para el bien público. El potencial y los efectos de los medios de comunicación se destacaron a lo largo de la investigación, ya que para algunos entrevistados se considera un factor decisivo y favorable a la participación, mientras que otros ven su utilización como una institución de manipulación política. Cuando se les preguntó sobre el consumo de información política, los jóvenes entrevistados evidenciaron los siguientes medios de comunicación: tabla i. Consumo de información política Rádio: cbn, Jovem Pan, Bandeirantes televisión: Globo News, Band News impreso: Veja, Época, Istoé, Folha de São Paulo digital: Uol, G1, Estadão, Nexo, Mídia Ninja Fuente: elaborado por los autores (2019) Es posible observar una variedade de medios utilizados por los jóvenes que componen la muestra. Así como se observa una prevalencia de medios corporativos tradicionales.
151 nuevas modalidades de participación y acción colectiva trayectoria y cultura política Entre los principales motivadores para su actuación y trayectoria política destacan la escuela (movimiento estudiantil e influencia de profesores), la familia y las asociaciones de barrio, reforzando lo que ya se ha observado en otras investigaciones, como en Favretto (2015, p. 117): “Experiencias anteriores a la política vivenciada fueron determinantes para que fueran reclutados, principalmente aquellas relativas a la militancia política y al envolvimiento con movimientos sociales y/o estudiantiles”. En la tabla a seguir se resumen los principales motivadores de la participación, según dos entrevistados. Fueron utilizadas abreviaciones (E1, E2, E3, etc.) para referirse a los entrevistados. Tabla II. Motivadores de la participación Acceso a información participa más quién tiene más información y está más dispuesto a discutir de una manera más transversal. la persona que solo tiene opinión, pero no tiene información no está dispuesta a participar, a discutir (e4). Acceso a tecnología la internet permite que las personas acompañen más de cerca y cubren a sus representantes (e7) la internet tiene la capacidad de formación de red. Cada perfil es un palanque electoral, cada ciudadano es un agente político. la relación se volvió más horizontal (e4). Acogida (identificación) la motivación viene de la acogida, cuando el joven se siente acogido en la política hace con él se enganche más ... esa acogida puede suceder de diferentes maneras. Él va a participar cuando se siente bien, cuando percibe que sus banderas están siendo defendidas, va a identificarse, sentirse protagonista (e10) Fuente: elaborado por los autores (2019) Por otro lado, también fueron destacados los principales desmotivadores de la participación, de acuerdo con los componentes de la muestra. Véase que el “acceso a información” es, a la vez, considerado motivador y desmotivador de la actuación política.
152 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Tabla III. Desmotivadores de la participación Acceso a información los medios de comunicación desmotivan al joven, nadie habla de iniciativas políticas positivas, en contrapartida las redes sociales democratizan el acceso a la información y las personas tienen acceso a iniciativas más positivas y pueden movilizarse (e3) la imagen construida del escenario político es pésima, toda esa robada, esos escándalos desmotivan la participación. la imagen de la vida política es vista como algo malo. Y las iniciativas positivas no reverberan cómo nos gustaría (e6) las empresas de comunicación promueven un proceso de despolitización de la sociedad, el sensacionalismo político, la cobertura de la corrupción, la manipulación de las informaciones. Dejan la centralidad del conflicto político, no cuestionan agendas, políticas públicas, ideas (e7) Deslegitimación de las instituciones políticas (corrupción, falta de transparencia) el bajo interés por el voto es un reflejo de un sentimiento que es muy explícito en la juventud, por lo menos veo eso en las juventudes que tengo más contacto, juventudes de izquierda, es un reflejo de una constatación de la falta de legitimidad del sistema político, instituciones, incluso los partidos, el estado brasileño, legislativo, el poder político de manera general. Un problema institucional que muchos ven a estas instituciones como culpables de nuestra crisis social y política (e4) Tiempo, burocracia, distancia No todo el mundo tiene tiempo para participar. parece tonto, pero una persona que trabaja 40 horas a la semana, que tiene familia, ¿cómo esa persona tomará una tarde para asistir a una reunión de la asociación de barrio? (e1) Fuente: elaborado por los autores (2019) Cuando cuestionados sobre sus actividades de participación político-ciudadana, fueron colectadas las seguientes modalidades de participación, presentadas en la Tabla IV.
255 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” va en sintonía con el “ciudadanismo” antes mencionado, que busca un sistema capitalista más humano y una democratización tranquila como diría Manuel Delgado (2016). Por el otro, una relación con el gobierno fundamentalmente antisistémica, donde se cuestiona la democracia misma y donde las confrontaciones violentas con la policía, alimentadas por Macron, que incluso ha sacado al ejército a las calles,32 hacen que la relación con el ejecutivo no sea cooperativa sino más bien conflictiva. organización Se trata de un movimiento popular orgánico, transversal, en el que la organización es informal, horizontal, basada en redes y participativa. Parece no existir jerarquía a la hora de organizar la acción colectiva, es más los cortejos de las manifestaciones son desorganizados, no existen responsables legales, recorridos negociados, servicio de orden, apenas hay octavillas, pancartas oficiales, adhesivos… sino una miríada de lemas personales escritos en las espaldas de los gj.33 A pesar de no haber una organización de base sólida y aunque algunos periodistas hayan descrito el movimiento como espontáneo, lo cierto es que siempre existen trayectorias de quelle-nallait-pas-etre-filmee-3811247 [15/4/2019]; (26/1/2019). “Une ministre dans la rue pour parler à des gilets jaunes”. En línea: https://www.lexpress.fr/actualite/societe/une-ministre-dans-la- rue-pour-parler-a-des-gilets-jaunes_2059369.html [15/4/2019]; (27/11/2018). “Rencontre avec de Rugy: déçus, les Gilets jaunes appellent à manifester samedi”. En línea: http://www.leparisien.fr/politique/francois-de-rugy-recoit-deux-porte-parole-des-gilets-jau- nes-27-11-2018-7955391.php [15/4/2019]; (30/11/2018). “Gilets jaunes. Le Jurassien qui a rencontré le ministre de l’Ecologie raconte”. En línea: https://actu.fr/bourgogne-franche-comte/ranchot_39451/gilets-jaunes-jurassien-a-rencontre- ministre-lecologie-raconte_19853782.html [15/4/2019]; Alimi, J., Benezet, E., Le Fur, E., Mouchon, F., et Torgemen, E. (29/11/2018). “François de Rugy face à des Gilets jaunes: «Nous ne sommes pas pour l’interdiction du diesel»”. En línea: http://www.leparisien.fr/societe/francois-de-rugy-face-a-des-gilets-jaunes-nous-ne-sommes-pas- pour-l-interdiction-du-diesel-29-11-2018-7957578.php [15/3/2019]. 32 l’obs (22/3/2019). “Militaires face aux gilets jaunes: Macron dénonce ceux qui jouent à faire peur”. En línea: https://www.nouvelobs.com/politique/20190322.OBS2278/militaires-face-aux-gilets-jaunes- macron-denonce-ceux-qui-jouent-a-faire-peur.html [15/4/2019]. 33 Hayat, S. (5/12/2018). “Les Gilets Jaunes, l’économie morale et le pouvoir” https://samuelhayat. wordpress.com/2018/12/05/les-gilets-jaunes-leconomie-morale-et-le-pouvoir/ [15/3/2019].
256 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales movilización previas o recursos materiales y simbólicos34 que no deben pasarse por alto y que también pueden observarse en el movimiento. Funcionamiento interno La lógica de organización interna no responde a ninguna jerarquía establecida similar a la de un partido político. El movimiento se estructura en relación con los centros geográficos, por regiones o ciudades, creando pequeños subgrupos o células de gj que actúan a nivel local realizando bloqueos en su zona, en la rotonda o en el cruce clave de su pueblo o ciudad. Una vez montado el grupo, se plantea una reunión semanal o acto cada sábado a modo de recordatorio. Las iniciativas nacionales tal como una manifestación en París, por ejemplo, en la que participan gj de todas las regiones son propuestas por individuos anónimos y continuadas por los grupos. Medios de acción El movimiento conjuga medios de acción convencionales tales como manifestaciones, redacción de cartas y manifiestos o reuniones con las autoridades junto con medios de acción no-convencionales tales como la creación de blogs y páginas web, la recolección virtual de firmas, las publicaciones de Facebook o los videos virales. Si bien, las primeras acciones (convocatorias de manifestaciones y mensajes de sus actores convertidos en videos virales) se dieron a través de las redes sociales (Facebook, YouTube, Twitter), no se puede considerar que sea un movimiento virtual o exclusivamente on-line.35 En todo caso, la actividad on-line y off-line se ha retroalimentado. Internet ha servido como herramienta premovilización en tanto ha potenciado la acción en las calles, pero los bloqueos, las reuniones y las manifestaciones se han dado en la calle, espacio público y campo de batalla propio de los movimientos sociales tradicionales. 34 Hayat, S. (5/12/2018). “Les Gilets Jaunes, l’économie morale et le pouvoir”. En línea: https://samuelhayat.wordpress.com/2018/12/05/les-gilets-jaunes-leconomie-morale-et-le-pouvoir/ [15/3/2019]. 35 Schradie, J. (12/12/ 2018). “Debate: The ‘gilets jaunes’ movement is not a Facebook revolution”. En línea: https://theconversation.com/debate-the-gilets-jaunes-movement-is-not-a-facebook- revolution-108627 [28/3/2018]
257 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” Estrategia dominante A nivel colectivo hay tres estrategias principales de los gj, una de ellas es la convocatoria masiva de movilizaciones pacíficas y actos de protesta en las calles. Principalmente se han desarrollado bloqueos semanales en las carreteras y rotondas de diferentes ciudades francesas así como manifestaciones masivas en París y otras ciudades. La acción colectiva se ha desarrollado a nivel nacional, con la convocatoria de actos en la capital y los centros de poder hegemónico más representativos, como a nivel local, en pequeñas ciudades y zonas rurales donde el alza de los carburantes provoca especialmente dificultades a los conductores. El movimiento no ha propugnado la violencia directa en ningún momento pero sí la lucha y, en ocasiones, el sabotaje. Bajo una lógica de confrontación entre los ciudadanos y el poder hegemónico se ha desatado una estrategia de disputa. Como ha expresado Elsa Dorlin (2019), la estrategia de manifestarse sin autorización y ante los centros de poder geográfico y económico más representativos, donde se encuentran el dinero y el capital, y en los barrios ricos, donde vive la gran burguesía indiferente, responde a una necesidad de hacerse ver y hacerse oír en un sistema que está materializado.36 Además, ante la violencia extrema de la policía contra los manifestantes, en un Estado que utiliza estrategias y utensilios militares, los manifestantes se ven obligados a practicar la autodefensa.37 La convergencia a futuras elecciones está entre los planes de algunos gj, que suman para conformar una lista y participar en las próximas elecciones europeas,38 de manera que la política institucional constituye la tercera estrategia. 36 Reporterre.net (23/3/2019). “La question de la violence révèle une crise démocratique historique en France”. Entrevista a Elsa Dorlin. En línea: https://reporterre.net/Gilets-jaunes-La-question-de- la-violence-revele-une-crise-democratique?fbclid=IwAR0RDLPly2ZpVV5zliEtG8VQnobmW7jzS3 gl_nVxVkwwneMzw5wkqjj2w0E [19/4/2019]. 37 Reporterre.net (23/3/2019). “La question de la violence révèle une crise démocratique historique en France”. Entrevista a Elsa Dorlin. En línea: https://reporterre.net/Gilets-jaunes-La-question-de- la-violence-revele-une-crise democratique?fbclid=IwAR0RDLPly2ZpVV5zliEtG8VQnobmW7jzS3 gl_nVxVkwwneMzw5wkqjj2w0E [19/4/2019]. 38 Francetvinfo.fr (27/4/2019). “Y aura-t-il une liste gilets jaunes pour les élections européennes?”. En línea: https://www.francetvinfo.fr/economie/transports/gilets-jaunes/y-aura-t-il-une-liste-gilets- jaunes-pour-les-elections-europeennes_3414741.html [30/4/2019].
258 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Alcance El seguimiento del movimiento ha sido internacional a nivel informativo y varios países lo han replicado. Se ha extendido especialmente en los países vecinos. En Bélgica en concreto el movimiento se desarrolló con acciones multitudinarias y manifestaciones. Los Países Bajos, Alemania y, en menor medida, Reino Unido, Irlanda, Grecia, Italia o España también han participado en algunos actos. Ahora bien, este movimiento no tiene fines internacionalistas. La bandera francesa y palabras como patria, república, Francia y los franceses ondean en las espaldas, pancartas y muros de Facebook de los gj. objetivos conseguidos y logros Si bien la mayoría de las propuestas planteadas tales como el referendo ciudadano o la dimisión del presidente Macron no se han cumplido, lo cierto es que las presiones ejercidas en las calles provocaron la renuncia del presidente a la subida de los carburantes.39 A pesar de que en varios actos públicos durante noviembre el gobierno aseguró que no daría su brazo a torcer, el 4 de diciembre el presidente renuncia a la aplicación de su propuesta durante el año 2019.40 prácticas tecnopolíticas y estrategias ciberactivistas A continuación se describen las principales funciones del movimiento en relación con sus estrategias online y se ilustran con algunos ejemplos dichas prácticas. 39 (5/12/2018). “Macron renuncia a la subida de los carburantes para calmar las protestas”. Euronews. En línea: https://es.euronews.com/2018/12/05/macron-renuncia-a-la-subida-de-los-carburantes- para-calmar-las-protestas. [15/3/2019]. 40 (5/12/2019). “Macron annule la hausse des taxes sur les carburants”. En línea: https://www.latribune.fr/economie/france/gilets-jaunes-macron-annule-la-hausse-des-taxes-sur-les- carburants-800017.html [15/3/2019].
259 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” Función informativa Todas las iniciativas virtuales analizadas se caracterizaron por tener un componente informativo. Algunas web informan sobre las demandas y reclamos del movimien- to, otras informan sobre los lugares en los que se van a desarrollar las protestas y otras se centran en la cobertura de los actos y bloqueos enumerando asistentes o recuento de heridos. En este sentido, la actividad en las redes llevada a cabo por ciudadanos anónimos (en las web oficiales o grupos de Facebook) o por perfiles concretos (como los de Maxime Nicolle, Priscillia Ludovski o Jacline Mouraud) es fundamentalmente informativa. Las redes sociales funcionan como un medio informativo contrahegemónico donde los ciudadanos, principales actores del movimiento, y los líderes exponen las principales acciones. La labor informativa está desorganizada y es horizontal: cualquiera puede postear en los grupos públicos o en los privados, tras responder a unas sencillas preguntas. Además, el movimiento creó un medio informativo alternativo mediante un perfil de Facebook llamado: “Vécu, le média du gilet jaune”, @Vecu.giletjaune. Se trata de un medio de comunicación que de manera horizontal, aunque gestionado por siete personas, ofrece noticias e informaciones realizadas por ciudadanos/ periodistas/fotoperiodistas miembros o simpatizantes del movimiento. En sus post se hace apología del movimiento así como se denuncian injusticias o se habla de las verdaderas cifras de los accidentados en los enfrentamientos, además de poner en tela de juicio la actividad de los medios de comunicación tradicionales al servicio del poder y de las élites. En el grupo de Facebook “Le nombre Jaune-Compteur de manufestations”, @lenombre jaune, se hace un recuento del número de asistentes a los actos, bloqueos o manifestaciones de los gj alternativo a la Policía o al Ministerio del Interior.
260 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales El portal https://giletjaune-france.fr/ se describe como página nacional informativa en la que encontrar materiales y recursos para participar e informarse acerca del movimiento. La página “La france enervée” también informa a los manifestantes cómo deben asistir a las manifestaciones para evitar ser dañados por la policía en los enfrentamientos: [Imagen 04] Fuente: La france enervée
261 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” Función organizativa Las redes sociales fueron determinantes en el auge y organización del movimiento. Así lo demuestran las iniciativas que dieron comienzo a las primeras protestas. La recolección de firmas virtual a través de change.org llevada a cabo por Priscillia Ludovski posicionó claramente la demanda inicial: “La bajada del precio de carburante” o las llamadas a las primeras manifestaciones y bloqueos lanzadas en Facebook por Eric Drouet del 17 de noviembre de 2018 que movieron a miles de personas a las calles. Facebook apareció como la red predilecta para la convocatoria virtual de protestas y la coordinación de los actos semanales del movimiento. Así “Gilet Jaune Officiel” publicó cada semana una convocatoria en Facebook del acto correspondiente: [Imagen 05] Fuente: Gilet Jaune Officiel [“Movimiento de la semana: Sábado 15/12 en París. Lugar: comunicado en último momento. Reivindicaciones principales: ric: Referendum de Iniciativa Ciudadada. Ninguna respuesta es satisfactoria de parte del presidente ni del primer ministro. Seguimos nuestro combate”]
262 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Los grupos de Facebook abiertos “Gilet Jaune Officiel”, “Compteur Officiel de Gilet Jaunes”, “La France en colère” o “Mouvement National contre la Hause des taxes officiel” también acompañaron el desarrollo del movimiento con publicaciones organizativas similares. [Imagen 06] Fuente: La france enervée
263 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” El Twitter oficial, “Gilets Jaunes”, también se concentró en las convocatorias oficiales de manifestaciones y actos públicos teniendo un rol fundamental en la organización e incentivando a la participación: [Imagen 07] Fuente: Gilets Jaunes [“Sábado #17 de Noviembre tráete un chaleco amarillo para mostrar tu descontento y tu cólera. Esperamos al fin poder dialogar con el estado después de estos sucesos y poder cambiar las cosas. Hay que mostrar que este movimiento no es inútil. Gracias por vuestra ayuda”]
264 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales El sitio https://www.gilets-jaunes.com/, además de ofrecer información sobre los principales grupos de Facebook oficiales para facilitar a los participantes su adhesión ofrece un mapa sobre el que incluir convocatorias e informaciones básicas para las manifestaciones, como el lugar donde se realizarán (cruce de la rotonda X) o el tipo de encuentro. [Imagen 08] Fuente: Web www.gilets-jaunes.com
271 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” El Twitter oficial “Mouvement des Gilets Jaunes”, que funciona mucho a base de retweet de participantes o ciudadanos comunes, líderes o portavoces de los gj, también utiliza algunas publicaciones para describir los rasgos identitarios del movimiento: “Los gj están contra el racismo, el antisemitismo y las discriminaciones ligadas al origen”, utilizando los hashtags #Lafamilia y #Todosunidoscontraelodio. [Imagen 018] Fuente: Mouvement des Gilets Jaunes [“Chaleco amarillo un día, chaleco amarillo siempre”] La página web “La France en colère”, por ejemplo, mediante una infografía describe quiénes son lo gj con estas palabras: “Somos ciudadanas y ciudadanos de todas las edades, de todos los orígenes y de todas las clases sociales: jubilados, asalariados, jefes de empresas, comerciantes, agricultores, comerciantes, estudiantes, etc. [...] Somos pacifistas y no politizados”.43 En el siguiente post de “Gilet Jaune Officiel” también se puede observar la función identitaria y la lógica de confrontación o dualidad identidad/alteridad. El mensaje del texto es el siguiente: “Juntos 43 En línea: http://giletsjaunes.e-monsite.com/
272 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales somos más fuertes, juntos somos el pueblo. Señor Macron, atacar a los gj es atacar la república”. [Imagen 019] Fuente: Gilet Jaune Officiel Las redes funcionan también como un espejo de lo que ocurre en las calles, una mirada desde la perspectiva de los sujetos de la acción, es decir, de los gj. Así que la selección de imágenes y los enfoques de las mismas es también una opción identitaria. En el siguiente post, una publicación de una fotografía, en contrapicado,
273 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” capta a los manifestantes enaltecidos, con el fondo lleno de fuego y humo, el Arco del Triunfo al fondo, sin rastro de los policías ni de las fuerzas del orden, como si se tratase del resultado de una batalla en la que han salido triunfantes, se puede leer en la pancarta de la izquierda: “crs, Policía y gendarmes”, rodeados de corazones dibujados. En la de la derecha: “Macron: destitución. Gobierno: dimisión”. Sistema: abolición, mostrando así claramente quiénes son los verdaderos enemigos de los gj. [Imagen 020] Fuente: Gilet Jaune Officiel El humor (a través de memes, creaciones corta y pega y montajes) aunque no es abundante en las páginas estudiadas, aparece en algunas ocasiones como una forma de ridiculizar a los enemigos marcando sus incapacidades, en este caso ridiculizando a Macron.
274 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales [Imagen 021] Fuente: La france en colère [“Gran concierto de flauta”] conclusiones A la luz del análisis multidimensional del movimiento, teniendo en cuenta las 18 variables estudiadas y las 18 iniciativas virtuales exploradas —sin perder de vista que el movimiento se encuentra en activo, lo que nos plantea ciertas dificultades ya que es como estudiar un organismo vivo que aún puede transformarse—, se puede concluir que los gj forman parte de la oleada de los recientes movimientos sociales globales y que tiene un importante carácter tecnopolítico. En cuanto a la primera pregunta de investigación planteada, acerca de las características y los rasgos distintivos de este movimiento, podríamos concluir: primero, que el movimiento surge fruto de la crisis económica y la precariedad en la que
275 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” se hayan inmersos gran cantidad de franceses y se catapulta ante el anuncio de la subida del precio de los carburantes anunciada por Macron y la recolección de firmas en change.org y la convocatoria en Facebook a manifestarse el 17 de noviembre; segundo, que nace y se desarrolla en un contexto de malestar social y de rechazo al presidente y lo que representa; tercero que se desarrolla desde finales de 2018 y continúa activo en la actualidad, encontrándose influido por otros nuevos movimientos sociales previos; cuarto, que sus actores son un grupo heterogéneo, multiclasista de ciudadanos, del cual emergen algunos como portavoces; quinto, que los líderes son los ciudadanos que participan en los programas de televisión y que realizan iniciativas virtuales como videos virales o post de Facebook que consiguen miles de seguidores; sexto, que la lógica de intereses se mueve entre el bien común y la lucha contra el neoliberalismo y la lucha contra la subida del carburante y otras cuestiones de carácter económico; séptimo, que la ideología recuerda al ciudadanismo, en la medida en que se centra en aplacar algunas de las lacras del capitalismo, aunque también se incorporan demandas de la izquierda (referéndum ciudadano) y de grupos antisistema. Además se han encontrado en las manifestaciones símbolos nacionalistas e incluso proclamas compartidas por la derecha como la baja de impuestos; octavo, que están representados en él todos los ciudadanos trabajadores o simpatizantes; noveno, que los procesos identitarios que se dan en su seno son totalizadores y confrontan a los grupos de pertenencia (pueblo, ciudadanos, conductores, precarios, indignados) con los de exclusión (el gobierno y las élites); décimo, que los enemigos son además de Macron, el sistema, la oligarquía, los tecnócratas y la política tradicional de partidos; undécimo, que frenar la subida del precio de los carburantes fue su demanda inicial aunque una vez frenada por el presidente, las demandas se extendieron al ric y muchas otras propuestas de izquierdas, progresistas, de corte antifascista y antiglobalización que buscan incrementar la participación política y devolver la democracia a manos del pueblo; duodécimo, que la relación con la institucionalidad transita entre la búsqueda de diálogo y la lucha e, incluso la autodefensa ante la ultraviolencia del Estado; treceavo, que la organización es horizontal y participativa basada en redes y sin jerarquías; catorceavo, que el funcionamiento interno responde a la lógica de cédulas regionales o locales que son las que organizan los actos semanales en cada ciudad y de un colectivo nacional que es el que engloba a todo el movimiento; quinceavo, que sus medios de acción son tanto convencionales como no-convencionales y que la acción colectiva en la calle es su esencia; dieciseisavo, que la estrategia es la de sumar participantes, buscar el diálogo y confrontar al gobierno mediante actos callejeros, proponer cambios políticos mediante un referendo e incluso existe la
276 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales propuesta de converger a futuras elecciones conformando partidos políticos, tal y como hizo el partido español Podemos, tras el 15M; diecisieteavo, que su alcance es fundamentalmente nacional aunque ha tenido sus réplicas en algunos países vecinos europeos; dieciochoavo, que a pesar de haber conseguido una renuncia a la subida del precio de los carburantes, aún quedan muchos objetivos sin conseguir y, por tanto, el movimiento continúa en activo. En relación con la segunda pregunta, sobre las prácticas tecnopolíticas y las estrategias ciberactivistas, se puede concluir que las redes sociales, especialmente Facebook, fueron fundamentales en el inicio del movimiento, le dieron nacimiento por así decirlo, arrancaron las movilizaciones, fomentaron las primeras acciones en la calle y los bloqueos en las carreteras. Los virales en los que ciudadanos en principio anónimos se dirigían a Macron interpelándole por sus medidas y llamando a la movilización de sus compatriotas también fueron esenciales en la implosión del movimiento. Ahora bien, una vez que la ciudadanía ya estuvo en las calles, espacio público fundamental, las redes pasaron a ocupar un lugar complementario, retroalimentando la actividad off-line. Las páginas de Facebook fueron clave en la organización (indicaciones de los lugares de cita para los bloqueos y actos del movimiento, instrucciones para evitar ser una víctima en los enfrentamientos con la policía, reportes informativos y denuncias de la ultraviolencia ejercida por la policía contra los manifestantes, información sobre el ric y otros). Las redes funcionaron como medios de comunicación alternativos que ofrecían datos alternativos a los publicados por los grandes medios (asistentes y víctimas, por ejemplo) en su lucha no ya contra la subida de la gasolina, sino a favor de una democracia más participativa y más justa, en favor del derecho a manifestarse de manera pacífica y en contra de un sistema que solo beneficia a unos pocos y genera una sociedad cada vez más precarizada y castigada pero cada vez más consciente de la necesidad de batallar y luchar para defender la patria, la república y todo lo que Francia un día representó: liberté, egalité y fraternité! En definitiva, las redes sociales y el ciberactivismo fueron la mecha que encendió la llama de diferentes luchas, la de algunos ciudadanos por una sociedad más justa y un sistema menos opresor, la de otros por unas leyes y una fiscalidad asfixiante que les impide vivir con dignidad, una lucha que además dé al pueblo, posiciona al mundo rural, a las regiones maltratadas por la crisis al pie del cañón.
277 “je suis jaune, je suis citoyen en colère!” Bibliografía Barber, B. (1984). Strong Democracy: Participatory Politics for a New Age, Berkeley: University of California Press. Bennett, W.L. (2003). “Communicating Global Activism: Strengths and Vulnerabilities of Networked”. Information, Communication & Society, vol. 6(2), pp.143-68. Calle, Ángel. (2005). Los nuevos movimientos globales. Madrid: Popular. Candón-Mena, J. (2011). “Internet en movimiento: Nuevos movimientos sociales y nuevos medios en la sociedad de la información”. Tesis Doctoral. Facultad de CC. de la Información, Universidad Complutense de Madrid (http://eprints.ucm.es/12085). ——. (2013). Toma la calle, toma las redes. El movimiento 15M en internet. Sevilla: Atrapasueños. Castells, Manuel. (2009). Comunicación y Poder. Madrid: Alianza. Chadwick, A. (2013). The Hybrid Media System: Politics and Power. Nueva York: Oxford University Press. Cleaver, H. (1995). The Zapatista Effect: The Internet and the Rise of an Alternative Political Fabric. ——. (1998). The Zapatistas and the International Circulation Struggle: Lessons Suggested and Problems Raised. Cotarelo, R., y Crespo, I. (comp.) (2012). La comunicación política y las nuevas tecnologías. Madrid: Catarata. Della Porta, D. (2005). “Making the Polis: Social Forums and Democracy in the Global Justice Movement”, Mobilization, vol. 10, no. 1, 2005b, pp. 73-94. —— (ed.). (2007). The Global Justice Movement. Cross National and Transnational perspectives. Boulder co: Paradigm. Della Porta, D., y Diani, M. (2006). Social Movements. An introduction. ma: Blackwell Publishing. Feixa, P., Juris, J., y Pereira, I. (2009). “Global citizenship and the ‘New, New’ social movements: Iberian connections”, Young, 17(4): 421-442. Fleischman, L. (2004). “Internet y movimientos sociales comunicación en los movimientos de resistencia global”. iamcr. Gerbaudo, P. (2017). The Mask and the Flag. Populism, Citizenism and Global Protest. London: Hurst Publishers. Hacker, K.L., y Van Dijk, J. (eds.). (2000). Digital democracy: Issues of theory and practice. London: sage. Haché, A. (2006). “Le mouvement altermondialiste, versus les technologies de l’information et de la communication”. Université Toulouse 2 Le Mirail, Ecole doctorale tesc (Temps, Espace, Société, Culture). Hagen, M. (2000). “Digital Democracy and Political Systems”. In K. L. Hacker & J. Van Dijk, Digital Democracy: Issues of theory and practice (pp. 54-70). Londres: Sage.
278 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Juris, J. (2006). “Movimientos sociales en red: movimientos globales por una justicia global”, en Manuel Castells (ed.). La Sociedad Red. Una visión Global (pp. xx-xx). Madrid: Alianza. Leetoy, S.; Gómez Suárez, A. y Vázquez Liñán, M. (2004). Guerrilla y comunicación la propaganda política del ezln. Madrid: Los Libros de la Catarata. López Martín, S. (2007). “Jóvenes, Internet y Movimiento Antiglobalización: usos activistas de las Nuevas Tecnologías”, Revista de estudios de juventud, 76, 183-199. Manin, B. (1998). Los principios del gobierno representativo. Madrid: Alianza. Madrid, A. (2002). “El bienestar del voluntariado. Reflexiones en torno a la institucionalización de la colaboración social gratuita”. En J. M. Robles (comp.). El reto de la participación. Movimientos sociales y organizaciones (pp. 365-390). Boadilla del Monte, Madrid: Mínimo tránsito/Antonio Machado Libros. Pal, L.A. (1997). “Virtual Policy Networks: The Internet as a Model of Contemporary Governance?” Recuperado el 15 de diciembre de 2014, de: http://www.chg.ru/inet97/ G7/G7_1.htm. Subirats, J. (2002). “Los dilemas de una relación inevitable. Innovación democrática y tecnologías de la información y de la comunicación”. In H. Cairo Carou (ed.), Democracia digital. Límites y oportunidades (pp. 89-113). Madrid: Trotta. Tilly, Ch., y Wood, L. J. (2009). Los movimientos sociales, 1768-2008. Desde sus orígenes a Facebook. Barcelona: Crítica. Valderrama, H. (2008). “Movimientos sociales: tic y prácticas políticas”. Nómadas, 28, 94-101.
prácticas De tecnopolítica en la insurgencia popular De oaxaca (méxico). un análisis DesDe la Dimensión emocional Tommaso Gravante Muy buenas tardes pueblo de Oaxaca, yo soy una ama de casa y estoy en esta lucha de mujeres, que sienten lo que está sucediendo en Oaxaca. Siempre nos hemos callado la boca, siempre aguantamos todo, que nos suben el gas, que nos suben la luz, que nos aumenta el predial, que nos prometen agua. Acuérdense cuando Ulises llegó al gobierno, nos prometió agua, pero en nuestras colonias no tenemos agua señoras…queremos decirle pueblo…a todas las amas de casa que están ahí guardaditas, que protesten, es el momento, vamos a pelear por un porvenir mejor. (Transmisión en vivo de la ocupación de Canal 9, 2006) intRoducción Estas son las palabras que los oaxaqueños pudieron escuchar a través del Canal 9, emitido por la televisión pública del estado de Oaxaca en el sureste mexicano, el 1 de agosto de 2006. Ese día, más de 200 mujeres oaxaqueñas después de haber realizado la Marcha de las Cacerolas decidieron tomar las instalaciones de la radio y televisión estatal —cortv— en el marco de las protestas en contra del entonces gobernador Ulises Ruíz, que empezaron a mediados de 2006 en la ciudad de Oaxaca. Allí fue donde, por más de seis meses, las personas de a pie se apropiaron de la ciudad y de sus barrios periféricos, levantando barricadas de defensa, construyendo espacios de discusión y comunicación, así como formas alternativas de vida al sistema corporativo dominante en Oaxaca. Junto a la demanda principal del movimiento —la renuncia del gobernador—, a lo largo del conflicto se desarrollaron nuevas relaciones sociales y valores que tomaron la forma propia de
280 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales ver el mundo de los sujetos en pie de lucha. La insurgencia popular de Oaxaca se destacó tanto en México como en el panorama internacional, en cuanto representó el primer movimiento popular que emergió en el siglo xxi. Algunas de sus características, como la fuerte participación de gente común y corriente, la apropiación de los espacios públicos, las asambleas populares abiertas a todos, y por cierto la apropiación y uso de las nuevas tecnologías de la información por parte de simples ciudadanos, anticipan de algún modo las formas de protestas que emergieron en diferentes países en 2011. Con respecto a nuestro caso de estudio, en Oaxaca a pocos meses del comienzo del conflicto se crearon más de 20 páginas web que contribuyeron a romper el cerco mediático de los medios oficiales y captar la atención internacional; además, se ocuparon decenas de radios comerciales y, por supuesto, las instalaciones de cortv. En el presente capítulo analizaremos las prácticas de apropiación y uso de los medios de comunicación —digitales y analógicos—, que se han dado a lo largo de la insurrección popular de Oaxaca en 2006, incorporando la dimensión emocional de estas experiencias. Entre los diferentes aspectos que emergen de estos procesos, en el siguiente trabajo destacaremos: a) la dimensión identificativa, es decir, cómo la herramienta tecnológica se transformó en un espacio de identificación y de construcción de significados para los entrevistados; b) la dimensión comunicacional, es decir, cómo los protagonistas han elaborado un “otro” concepto de comunicación ciudadana; c) por último, la dimensión política, a través de la que mostraremos el proceso de empoderamiento vivido por los protagonistas de las experiencias mediáticas analizadas. Finalmente, apreciaremos cómo el proceso de apropiación de los medios de comunicación está relacionado con las emociones vividas por las y los protagonistas, y cómo estas influyen en los procesos de empoderamiento tanto a nivel individual como colectivo. Las experiencias analizadas se han caracterizado por haber sido desarrolladas por gente común y corriente sin experiencia política y/o mediática previa, como amas de casa, maestras, estudiantes, desempleados, etc. La investigación de corte cualitativo (Bodgan & Taylor, 1989; Della Porta, 2010, 2014; Bezzi, 2001), se ha fundamentado en un trabajo de campo realizado en Oaxaca entre los años 2010 a 2013 (Gravante, 2016), en el que se emplearon diferentes técnicas de investigación: desde las entrevistas en profundidad —episodic interview (Flick, 2000, 2004)— a las historias de vida (Aceves, 1996) y los grupos focales (Corrao, 2000), aunque para el presente capítulo utilizaremos solamente los datos que han emergido a partir de una serie de entrevistas a profundidad (identificadas con el código E) y de un grupo focal (identificadas con el código G).
287 prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de oaxaca (méxico) la que se desarrollan nuevas relaciones sociales “aunque eran cosas que parecían insignificantes te daba un sentido de solidaridad” (E15, entrevistada de la toma de cortv, 04/04/2013). “¿Cómo se puede crear un medio de comunicación que esté abierto a otras expresiones políticas?, ¿qué significa apertura y hasta cuánto un debe estar abierto?, ¿cómo tomar las decisiones de forma colectiva?” (E12, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/02/2013). Estas preguntas surgieron en todas las experiencias analizadas, aunque ningún entrevistado pudo responder claramente. A pesar de eso, todos destacan la importancia de poder disponer de un medio de comunicación que fuese del movimiento y que representase sus realidades sociales en cuanto “los medios alternativos pueden ser herramientas para resistir frente al Estado o también frente al mercado” (E3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/12/2010). Así que el medio de comunicación ciudadano o del movimiento se convierte en una herramienta de resistencia frente a las ideas y prácticas hegemónicas, y también en herramienta de reconstrucción de un tejido comunitario debilitado por el Estado y el capital. Otra característica que destacan los protagonistas es que los medios alternativos o ciudadanos, adjetivos utilizados en este trabajo como sinónimos, no sirven solamente para crear una información verdadera o para denunciar sucesos, sino deben o deberían ser herramientas necesarias para el desarrollo de reflexiones y de análisis en el interior de cada comunidad de referencia. A partir de los resultados del grupo focal realizado en abril de 2013, se puso de manifiesto que para establecer una comunicación dialógica entre el medio ciudadano y su comunidad, el medio debe superar la práctica de narración de los acontecimientos y dirigirse hacia la práctica de la reflexión colectiva. En otras palabras, para hacer “otra” comunicación es necesario empezar a romper con la lógica binaria —problemas/soluciones— de los medios mainstream, o como expresó una entrevistada: “para otra comunicación creo que es más correcto hablar de posibilidades que de problemas” (G3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 05/04/2013). La necesidad de desarrollar propuestas positivas a partir de las posibilidades que se puedan dar dentro de una comunidad es un elemento común en estas experiencias, pero es importante subrayar que para ellos la reflexión debe empezar desde la gente y no desde los intelectuales o los académicos. Como se repite en numerosas ocasiones “una forma de hacer comunicación es estar a contacto con personas que quieren hacer algo diferente y que también puedan estar inmersas en procesos de comunicación que tú has desarrollado” (G5, entrevistada de la página web Revolucionemos Oaxaca, 05/04/2013).
288 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales Más, el posible logro de una comunicación ciudadana pasa por la ruptura de las narraciones, de las reglas del sentir hegemónicas (Hochschild, 1979) y de las visiones dominantes. Estas últimas son sustituidas por imágenes que simbolizan la práctica cotidiana de las personas, como fue el caso de la televisión ocupada por las mujeres, donde la imagen de las amas de casa irrumpe en la televisión oaxaqueña y re-dibujando otro imaginario de las mujeres: así todas sentadas, sin ninguna pose, con su mandil, cansadas, se veía la fatiga, se veían tensas, se veía mucha alegría, algunas estaban llorando, otras muy combativas con el puño en alto. Fue un momento muy bonito ver que la televisión era de las oaxaqueñas, ver algo muy distinto a todo lo que habíamos visto. (G11, entrevistada de la toma de cortv, 05/04/2013) Como hemos visto y afirmado anteriormente, estas nuevas formas de pensar la comunicación rediseñan el concepto de medio de comunicación, ya que ponen en su centro al sujeto social que utiliza diferentes herramientas para comunicarse con los demás. Uno de los últimos aspectos que queremos destacar en este esfuerzo colectivo por desarrollar otra forma de hacer comunicación y que resultó evidente a través de las entrevistas y del grupo de discusión, es el hecho de considerar la comunicación como un bien común, como un bien de toda la colectividad y por esto no sujeto a limitaciones de uso y de acceso. Como recuerda una mujer que participó en la toma de cortv: “nosotras llegamos allá e hicimos nuestras tanto la radio como la televisión... Pensábamos entre nosotras que ‘si dicen que la televisión de Oaxaca es de los oaxaqueños, vamos a demostrarles que es de los oaxaqueños’ de los verdaderos oaxaqueños” (G9, Entrevistada de la toma de cortv, 05/04/2013). Es decir, que tanto la realización de las páginas web como, y sobre todo, la toma de las radios y de la televisión fueron vividas como un derecho por parte de los protagonistas, puesto que consideraban al medio de comunicación un bien común al servicio de la comunidad. Las personas llegan a esta toma de conciencia gracias a un cambio que se manifiesta también en la dimensión comunicacional y que presenta, por lo menos, tres aspectos distintos, como ya han evidenciado Piven & Cloward (1977). Primero, el sistema mediático pierde legitimidad a los ojos de la gente en cuanto “estaba todo manipulado por el Gobierno” (E11, Entrevistada de la toma de cortv, 10/12/2010) y “me di cuenta que las cosas no eran como yo creía que eran” (E13, entrevistada de la toma de Radio Universidad, 09/03/2013). Segundo, estas personas que antes aceptaban el statu quo o que consideraban que la realidad social y mediática era muy difícil de cambiar, empiezan a demandar
289 prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de oaxaca (méxico) un derecho a la verdad que implica la exigencia de un cambio respecto a los medios de comunicación en cuanto “los medios no podían seguir con esta campaña de desprestigio hacia el movimiento” (E16, entrevistada de la toma de cortv, 04/04/2013). Tercero, aparece un nuevo sentido de eficacia: estas personas, que normalmente se consideraban indefensas, empiezan a creer que tienen capacidad de cambiar las cosas dando vida a “un medio de comunicación que desde nuestro punto de vista no tuviera intermediaros. Creíamos que era necesario crear espacios alternativos” (E5, entrevistada de la página web Revolucionemos Oaxaca, 09/02/2013). Por último, este “despertar de mucho de nosotros” (E13, entrevistada de la toma de Radio Universidad, 09/03/2013) se manifiesta en una serie de prácticas que van más allá de la urgencia del conflicto. Es decir, el profundo cambio descrito anteriormente conduce a nuestros entrevistados a una serie de motivaciones que los animan a continuar con la experiencia de su medio alternativo desde el 2006, o a desarrollar otros proyectos mediáticos. tecnopolítica y empodeRamiento Uno de los cambios más relevantes que se han producido en las personas a lo largo de las experiencias mediáticas en el movimiento de Oaxaca es el cambio en la dimensión política. Entre los procesos cognitivos estudiados en este apartado queremos destacar la transformación de conciencia y de conducta y el proceso de empoderamiento. En nuestra opinión, esos son los principales procesos que conllevan a una reelaboración de la idea de la política, de la percepción de los políticos y de la idea de democracia, entre otros. Estos cambios se insertan, para nosotros, en la dimensión política, y contribuyen a la transformación de las personas en sujetos políticos. Para empezar, y como hemos podido comprobar en páginas anteriores, además del gobernador Ulises Ruíz, el Estado, la clase política y el mundo de la política institucional en general, sin olvidar los poderes económicos que gravitan alrededor de ellos, han sido considerados los responsables del conflicto estudiado. La política es vista como algo sucio, turbio y poco claro, algo de lo cual uno no quiere ser parte en cuanto “la política es horrible, yo no podría hacer política” (E4, entrevistada del blog Frida Guerrera, 15/02/2013). La política institucional es relacionada con los negocios y los intereses particulares de los políticos, en cuanto “los políticos si hacen un paso, lo están dando para su juego de poder” (E4, entrevistada del blog Frida Guerrera, 15/02/2013). Por todas estas razones no es de extrañar que
290 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales las personas expresen su total desinterés o rechazo a la política. La consecuencia de esta percepción negativa de la política es la construcción de una identidad antagónica diferente de los que pertenecen al mundo de la política institucional, cuyos integrantes son responsables de desatender las demandas de la sociedad y de la represión violenta sobre el movimiento popular. Como hemos visto anteriormente, a lo largo del conflicto se desarrolla en los participantes una división del mundo entre un “nosotros” y un “ellos”. Se trata de dos identidades antagónicas: el “nosotros” (la gente, el pueblo, el movimiento, etc.) versus el “ellos” (los políticos, los comerciantes, los empresarios, etc.). En protestas sociales con un alto grado de violencia y que tienen raíz en las profundas desigualdades sociales, como en el caso de Oaxaca, la sociedad inevitablemente vive un proceso de polarización en el que las dos partes no tienen punto de encuentro y donde no hay espacio para el diálogo y el compromiso. En términos de Thompson (1975), la gente de a pie quiere proteger su débil economía moral, que ha podido construir al margen de las reglas y de los espacios dictados por “ellos”. Esta ruptura social se manifiesta en prácticas concretas, entre las cuales, a nuestro entender, se destaca la re-significación de la geografía de la ciudad según la división ellos (los políticos, los comerciantes, etc.) versus nosotros (el pueblo, el movimiento, etc.); por ejemplo, a lo largo de la insurgencia en el movimiento se realizó una lista de grandes comercios —“ellos”— que apoyó el gobernador y que fueron boicoteados para el los “nosotros”, así como nos comentó una entrevistada:, “en los comercios de esta lista negra nadie compraba. Que fuera un café o un restaurante decíamos ‘No, no vayas allá porque esa gente apoyó Ulises’. Estaban vetados por el pueblo” (E10, entrevistada de la toma de cortv, 10/12/2010). Pero también, esta división ellos/nosotros conlleva una deconstrucción de las territorialidades de los espacios impuestos, haciendo emerger nuevas prácticas cotidianas. La reelaboración de este proceso, permite distinguir entre la idea de la política institucional “como el arte que la mayoría de los políticos tienen para abusar, someter a su pueblo y ganar dinero” y el hacer político como “aquellas relaciones de poder que se generan en la sociedad por la gente” y “está más allá de las elecciones” (E5, entrevistada de la página web Revolucionemos Oaxaca, 09/02/2013). Este “nuevo hacer” se funda en las relaciones sociales y en la práctica comunitaria, y es entendido “como una red de relaciones que se establecen entre las personas... es la forma en que se construye algo en conjunto” (E5, entrevistada de la página web Revolucionemos Oaxaca, 09/02/2013) con el propósito de llegar a un consenso para el bien común de la comunidad. El rechazo del proceso de decisión a través de la delegación, como nos comentó un entrevistado, se basa
291 prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de oaxaca (méxico) en la idea de que todos “somos capaces de poder proponer, de poder decidir, de poder hacer algo” (E9, entrevistada de la toma de cortv, 10/12/2010). Este rechazo a la delegación produce un nuevo sentido de eficacia en los sujetos, es decir, las personas empiezan a creer que “nosotros tenemos las posibilidades y las capacidades de ejercer nuestra política, sin necesidad de las instituciones” (E3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/12/2010). El elemento constituyente en el hacer política por parte de los subordinados es la práctica, que ha de tener un reflejo en lo cotidiano y debe vincularse con las necesidades sociales de su propia comunidad. Este nuevo hacer político se basa en la legitimidad popular, que es radicalmente distinta de la legalidad y legitimidad promovida por el poder hegemónico. La práctica política desde abajo da respuesta a las necesidades de la comunidad, “es del todo modificables, como la palabra, y se adapta a los contextos y a las necesidades de la gente” (E3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/12/2010), y se aleja de la homogeneidad que quiere imponer el marco legal institucional. A diferencia de la práctica institucional que se mueve a partir de necesidades estructurales, olvidándose siempre de la diversidad cultural de las personas, de sus necesidades y su sentir. Este nuevo hacer emerge desde las necesidades cotidianas de la gente y desde el desarrollo de nuevas reglas del sentir (Hochschild, 1979). Como, por ejemplo, el cambio en la direccionalidad de sentimientos como el respecto y la admiración que antes se dirigían hacía las clases sociales más poderosas y después de la experiencia se direcciona hacia los mismos participantes en el conflicto. Así que, todas las prácticas de gestión de la vida cotidiana que surgen desde abajo son interpretadas por sus protagonistas como otra forma de hacer política, otra forma de gestionar lo público. El hacer político desde abajo “no es algo institucionalizado, sino que es cuando uno asume una aptitud personal de autonomía y acción, en función de esta aptitud frente a una opresión, una solución o cualquier cosa” (E3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/12/2010), es una práctica que surge de las necesidades, los deseos y las emociones tanto individuales como colectivas. El reconocimiento de la importancia de la lucha es otro elemento de cambio que indica un empoderamiento de los sujetos, pues permite que las personas pasen de una posición de rechazo y de incomprensión de las luchas ajenas, hacia una posición de comprensión y apoyo hacia otras luchas sociales. El nuevo “despertar” hace surgir otra forma de afrontar las experiencias de lucha —la propia y la de los otros—, y la práctica de lo político es reconocida como una forma de lucha en cuanto representa la propia forma de ser de las personas. Ese cambio conlleva un nuevo sentimiento de la eficacia en las personas, es decir, que las y los
292 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales que generalmente se consideran políticamente impotentes, comienzan a creer en su capacidad para cambiar las cosas. La experiencia de Oaxaca es ejemplar con respecto al proceso de empoderamiento individual y colectivo, porque aunque aparentemente la insurgencia/lucha fracasó —no consiguió que dimitiera el gobernador—, fue un ejemplo para los que participaron y para todo el país. Como afirma el siguiente testimonio, “aunque fue un movimiento que iniciaron los maestros... el pueblo se integró, lo tomó y lo hizo suyo” (E9, entrevistada de la toma de cortv, 10/12/2010). Fue un movimiento en el cual la “gente de a pie” demostró no solo saberse defender frente a las agresiones, como pasó con la realización de las barricadas, sino que además demostró su propia capacidad de autogobernarse. Otro aspecto importante del cambio político fue que en un mundo en el que parece predominar el individualismo, la experiencia mediática y del movimiento permitió superar los prejuicios acerca de la apatía y el egoísmo de la gente, y reconocer la importancia y la necesidad de ser parte de una comunidad, “fortalecer el tejido social que somos y actuar en consecuencia a eso” (E3, entrevistado de la página web Oaxaca Libre, 09/12/2010). A pesar de que todos los entrevistados reconocen la importancia de la experiencia vivida, es en las experiencias de las mujeres que tomaron las instalaciones de cortv donde se observa uno de los cambios más importantes. El empoderamiento vivido por estas mujeres nace de la ruptura de la categoría de “sumisa” que la mujer vive en Oaxaca. El poder de, se manifiesta en un conjunto de aprendizajes tanto individuales como colectivos, “como el hecho que solo organizadas podemos conseguir muchas cosas” (G19, entrevistada de la toma de cortv, 05/04/2013). El proceso individual y colectivo de adquisición del poder por parte de estas mujeres se manifiesta, a través de la creación de su propio colectivo, que sigue después de nueve años que terminó la insurgencia. Además, el sentido de indignación e injusticia que causó el estadillo popular en el caso de estas mujeres se amplificó por las condiciones de marginalización que vivían en Oaxaca. Ulises Ruíz no era solamente el culpable de la represión del pueblo, sino que representaba también al padre y/o marido autoritario que les había pegado, los hombres que habían violado a ellas y/o a sus hijas, etc. A pesar de esto, la experiencia de la toma de cortv y la posterior creación del colectivo Mujeres Nuevas hicieron emerger y/o desarrollar un proceso de recuperación de sí mismas como mujeres tanto a nivel individual como social. En otras palabras, esta experiencia les permitió “alzar la voz y dejar esa vida que llevamos en la que hemos ‘estadas’ muy sometidas” (E9, entrevistada de la toma de cortv, 10/12/2010). Para concluir: con el análisis del proceso de empoderamiento queremos destacar el cambio que nuestros entrevistados y entrevistadas han vivido en relación con la
293 prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de oaxaca (méxico) idea de democracia. Sin duda, la desconfianza hacia las instituciones y la distinción que las personas hacen entre “la política” y “el hacer político” influyó también en la reelaboración del concepto de democracia. Todos ponen en duda la naturaleza democrática del sistema vigente, “la democracia de México es la simulación de un gobierno de todos que en realidad es dirigido por unos cuantos” (E5, entrevistada de la página web Revolucionemos Oaxaca, 09/02/2013). Pero, a pesar de seguir viendo el alcance de un sistema democrático como “una utopía” (E1, entrevistado de la página web Oaxaca en Pie de Lucha, 08/12/2010), desde las palabras de los protagonistas se puede vislumbrar que un sistema democrático debe construirse sobre “un sentir colectivo”. Es decir, el concepto de democracia no pasa por un proceso de normativización de las injusticias a partir de las leyes, sino a través de un proceso emocional y cognitivo en que lo justo y lo injusto son sentidos por las personas. Aquí otra vez regresamos a la importancia de la dimensión emocional de las experiencias de protesta para la comprensión de los procesos de construcción de conceptos que abarcan una dimensión más amplia de la esfera personal, como puede ser el concepto de democracia. Finalmente, en este apartado hemos visto que gracias a la experiencia mediática y la protesta las personas han reelaborado sus valores y su percepción de la realidad, lo que los ha llevado al desarrollo de otro tipo de práctica política que se fundamenta en la experiencia cotidiana y en las emociones sentidas por las personas. conclusiones A partir de los resultados del análisis de las experiencias de apropiación y uso de los medios de comunicación que hemos analizado, han surgido fructíferos elementos sobre los qué reflexionar: a) el proceso de tecnopolítica no puede ser analizado solamente en función de la disponibilidad de la cultura técnica (Proulx, 2004) y del capital informacional (Hamelink, 1999), puesto que analizar la apropiación y uso de un medio de comunicación significa analizar los procesos que se desarrollan en su interior desde la perspectiva del actor; b) estas experiencias contribuyen a un cambio cultural en los sujetos que las viven, además de insertarse en una dimensión de conflicto político, en cuanto ponen en discusión el sistema de valores y emociones dominante; c) y, por último, que ese cambio es importante analizarlo en el nivel micro y mecro, porque estas perspectivas nos permiten apreciar cambios cuyas consecuencias sobrepasan la esfera individual repercutiendo en la dimensión macro.
294 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales En síntesis, en este trabajo hemos podido ver cómo el análisis de los procesos de apropiación de los medios de comunicación puede analizarse desde una perspectiva de la dimensión emocional de la protesta. El conflicto social además de ser un punto de ruptura con el orden constituido demuestra ser un laboratorio necesario para el cambio social, en el que los medios alternativos de comunicación se transforman en espacios sociales para la construcción de una cultura (emocional) disidente. Pero, sin duda, para comprender los cambios que se dan en toda acción política es necesario prestar atención a los recursos biográficos y emotivos de cada individuo, conocer qué es importante para estas personas, cómo se ven en el mundo y qué lenguaje utilizan para describir los diferentes aspectos de sus sociedades. En virtud de este otro enfoque de análisis podemos concluir y reconocer que las prácticas de tecnopolítica pueden resultar útiles herramientas ciudadanas en la reconstrucción del imaginario político colectivo siempre y cuando estén subordinadas a la capacidad de construcción de los individuos, es decir, que el proceso de apropiación se caracterice por un proceso de autonomía y libertad de los sujetos. RefeRencias Aceves, J. E. (1996). Historia oral e historias de vida. Teoría, método y técnicas. Una bibliografía comentada. México, D.F.: ciesas. Bezzi, C. (2001). Il disegno della ricerca valutativa. Milano: Franco Angeli. Bogdan, R. & Taylor, S. (1987). Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Barcelona: Paidós. Corrao, S. (2000). Il focus group. Milano: Franco Angeli. Della Porta, D. (2014). Methodological Practices in social Movement Research. Oxford: Oxford University Press. ____ (2010). L’intervista qualitativa. Bari: Editori Laterza. ____ & Keating, M. (2008). Approaches and Methodologies in the Social Sciences: A Pluralist Perspective. Cambridge, ma: Cambridge University Press. Flick, U. (2000). “Episodic Interviewing”. In M. Bauer & G. Gaskell (Eds.). Qualitative Researching with Text, Image and Sound: A Practical Handbook (pp. 75-92). London: sage. ____ (2004). Introducción a la investigación cualitativa. Madrid/A Coruña: Ediciones Morada/Fundación Paideia Galiza. Goodwin, J., Jasper, J.M. & Polletta, F. (2000). “The Return of the Repressed: The Fall and Rise of Emotions in Social Movement Theory”. Mobilization, 5, 65-83. ——. (2001). Passionate Politics: Emotions in Social Movements. Chicago: University of Chicago Press.
295 prácticas de tecnopolítica en la insurgencia popular de oaxaca (méxico) Gould, D. (2004). Passionate Political Processes: Bringing Emotions Back into the Study of Social Movements. En J. Goodwin & J.M. Jasper, (eds.). Rethinking Social Movements: Structure, Meaning, and Emotion (pp. 155-175). Lanham, md: Rowman & Littlefield. ____ (2009). Moving Politics: Emotion and act up’s Fight Against aids. Chicago: University of Chicago Press. Gravante, T. (2012). Net-activism practices in the protest and in the process of social change. A case study: the citizen riot of Oaxaca, Mexico. International Review of Information Ethics, 18, 187-193. ____ (2016). Cuando la gente toma la palabra. Medios digitales, apropiación y cambio social en la insurgencia de Oaxaca. Quito: ciespal. Hamelink, C. (1999). “Language and the right to communicate”. Media Development, 46(4). Recuperado de: http://waccglobal.org/es/19994-language-and-the-right-to- communicate/801-Languages-and-the-right-to-communicate.html. Hochschild, A.R. (1979). “Emotion work, feeling rules, and social structure”. American Journal of Sociology, 85, 551-575. ____ (1983). The Managed Heart: the commercialization of human feeling. Berkeley: University of California Press. Jasper, J.M. (1997). The Art of Moral Protest: Culture, Biography, and Creativity in Social Movements. Chicago: University of Chicago Press. ——. (1998). “The Emotions of Protest: Affective and Reactive Emotions in and around Social Movements”. Sociological Forum, 13, 397-424. ——. (2011). “Emotion and Social Movements: Twenty Years of Theory and Research”. Annual Review of Sociology, 37, 285-303. Martín-Barbero, J. (1987). De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía. Barcelona: Editorial Gustavo Gili. Piven, F.F. & Cloward, R.A. (1977). Poor People’s Movements, Why They Succeed, How They Fail. New York: Pantheon Books. Pol Urrútia, E. (1996). “La apropiación del espacio”. En L. Íñiguez & E. Pol (eds.), Cognición, representación y apropiación del espacio. Collecció Monografies Psico-Socio-Ambientals, volumen 9. (pp. 45-62). Barcelona: Publicacions y Edicions de la Universitat de Barcelona. ____. (2002). “El modelo dual de la apropiación del espacio”. En R. Mira, J.M. Sabucedo & J. Romay (eds.). Psicología y Medio Ambiente. Aspectos psicosociales, educativos y metodológicos (pp.123-132). La Coruña: Asociación galega de estudios e investigación psicosocial. —— & Vidal, T. (2005). “La apropiación del espacio: una propuesta teórica para comprender la vinculación entre las personas y los lugares”. Anuario de Psicología, 36(3), 281-297. Poma, A. & Gravante, T. (2013). “Apropiación y emociones. Una propuesta teórica desde abajo para analizar las prácticas de netactivismo”. En F. Sierra (ed.). Ciudadanía, tecnología y cultura. Nodos conceptuales para pensar la nueva mediación digital (pp. 257-284). Barcelona: Gedisa.
296 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales ——. (2014). “If you want that no one else decides for you, don’t let anyone else to speak for you. New media and empowerment in the indignados movement”. En B. Çoban (ed.), Sosyal Medya Devrimi [Social Media Revolution] (pp. 42-58). Istanbul: Yeni Hayat Publisher. Proulx, S. (2004). La Révolution Internet en question. Montréal: Editions Québec Amérique. Rodríguez, C. (2001). Fissures in the Mediascape. An Internacional Study of Citizens’ Media. Creskill, New Jersey: Hampton Press. Scott, J. C. (2000). Los dominados y el arte de la resistencia. México: Era. Taylor, V. (2010). “Culture, Identity, and Emotions: Studying Social Movements as if People Really Matter”. Mobilization, 15(2), 113-134. Thompson, E.P. (1975). Wighs and Hunters. The Origin of the Blck Act. London: Allen Lane. Thompson, J.B. (1998). Los medios y la modernidad. Una teoría de los medios de comunicación. Barcelona: Paidós. Transmisión en vivo de la ocupación de Canal 9 (2006, 1 de agosto) [dvd]. Oaxaca.
303 mapeo de la legislación colaborativa en españa público-privadas y ciudadanas para la solución de problemas comunes a través del diálogo, la colaboración y la transparencia. la Wikilegislación Las fórmulas de la economía colaborativa o wikinomía (Tapscott y Williams, 2007) inspiran también la innovación política. El sistema de colaboración masiva o crowdsourcing (Howe, 2006) lleva a la idea de la apertura del gobierno para aprovechar —de la misma forma que se viene realizando en investigación o innovación— el excedente de las capacidades ciudadanas en la mejora del proceso de toma de decisiones. Al igual que en el campo del conocimiento disciplinar o experto se viene registrando la inteligencia colectiva como un sistema de generación de ideas más novedosas y resolutivas que el conocimiento experto, ahora se trata de aprovechar las ideas ciudadanas y su capacidad de diagnóstico compartido para lograr mejores soluciones para el incremento del valor de lo público, al extender el círculo de la toma de decisiones a ámbitos más amplios que el de los partidos políticos y las instituciones. Todo ello coincide con la propuesta de Benkler (2006) de la capacidad de las redes para producir innovación y soluciones como un ámbito de acción colectiva. Desde el punto de vista de la relación de la ciudadanía con el Estado, Noveck (2009) califica el proceso de wikigovernment como una alternativa a la democracia representativa, en un contexto en el que tanto el funcionariado como la ciudadanía pueden trabajar de forma conjunta para la resolución de problemas, y como una idea en la que se modifica la propia toma de decisiones y los resultados, mucho más allá del fomento del diálogo y la generación del debate. De forma más concreta y referida al proceso de producción legislativa, las dos figuras a considerar serían la wikilegislación y el wikigobierno como fórmulas de democracia de mayor grado de participación pero que no acaban con la política representativa (Subirats, 2015: 227). La idea alcanza solo a la elaboración de forma participada y transparente de la legislación en un espacio colaborativo abierto. Por último, se apuesta por el referéndum obligatorio y vinculante como un cauce de participación directa para determinados casos. Estas propuestas quieren potenciar el uso de las tic para transformar el ejercicio de la política representativa y, especialmente, para romper las lógicas partidistas habituales. Tras la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (cmsi) en 2005, la onu y La Unión Interparlamentaria crearon el Centro Mundial para las tic en el Parlamento, con el objetivo
304 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales de modernizar los procesos legislativos, aumentar la transparencia, la rendición de cuentas y la participación, y mejorar la cooperación interparlamentaria. Más allá va la propuesta Democracia 4.0 para el derecho a voto real permanente de la ciudadanía, un trabajo de base jurídica que se dirige al Congreso de los Diputados en la forma de Derecho de Petición (artículo 29 ce) para solicitar el derecho a votar, a voluntad, toda proposición o proyecto de ley que se presente y discuta en el hemiciclo, utilizando para ello el dnie. La propuesta entiende que la ciudadanía podría obtener una parte de la cuota representativa del Congreso —una cantidad que se estima en unas 100 mil personas por escaño (Jurado, 2013:121)— con capacidad para la toma de decisiones, lo cual implicaría un cambio en el sistema democrático, con una clara apuesta por el concepto radical de participación en la toma de decisiones y en la producción legislativa a través de la interpretación alternativa de preceptos del propio ordenamiento jurídico (Martínez Cabezudo, 2015: 51-52). SoFtwARE liBRe paRa la legislación colaBoRativa El movimiento del software libre ha estimulado con su apertura la transformación social, económica y política que sienta las bases para los cambios registrados en muchas dimensiones sociales, económicas y también políticas. Con el principio de la libertad del software se acuñó también la libertad de uso y de acciones para los usuarios. Richard M. Stallman (2004) desarrolló la filosofía social, ética, económica y política del movimiento que ha llevado al impulso de un espacio público entendido como servicio, cuyas ventajas coinciden con los ideales de la perfecta ciudadanía, que ahora ha encontrado nuevas oportunidades de la digitalización. Entre sus impactos cabe incluir desde el movimiento para el conocimiento libre o creative commons hasta la apertura de los gobiernos. La comunicación a través de Internet como un lugar virtual social implica una nueva comprensión del papel de la ciudadanía y las instituciones, que surge al cuestionar el papel del Estado cuando regula y mantiene el control sobre la comunicación red en función de los principios de la libertad de expresión y de sus derechos derivados, a través de decisiones políticas, y también técnicas, que construyen el espacio social comunicativo online. Así se abre paso el principio de transparencia como una oportunidad, gracias al desarrollo y a la apertura propia del software libre, ya que el soporte tecnológico facilita el seguimiento ciudadano de la acción del Estado. Los estándares abiertos garantizan la conservación de los
305 mapeo de la legislación colaborativa en españa documentos a largo plazo, así como el acceso de la ciudadanía a esa información, ya que no depende de los cambios de hardware ni de las aplicaciones de software. El software libre, como procomún, lucha contra la apropiación privativa del espacio social de la comunicación al entender que es un pilar de los derechos y libertades de los usuarios (Lessig, 2001a; 2001b). En coherencia, exige que se mantenga el carácter libre a través de la legislación y las políticas, para fomentar el compromiso social con el procomún e impulsar la cultura compartida de experiencias y conocimientos, de expresión ciudadana y democrática. Por ello, hay que plantear la enseñanza del software libre en la educación básica, ya que promueve la libertad y la cooperación para el desarrollo de un modelo de servicio público. El estilo de vida y de pensamiento beneficioso para el procomún se enfoca también al autoaprendizaje y a las soluciones colaborativas, además de fomentar la ciudadanía fuerte, solidaria, de capacitación y libre. githuB, del desaRRollo del código al desaRRollo legislativo de gitlaW Como herramienta abierta y muy experimentada en el mundo del software libre, GitHub es versátil porque certifica un control de cambios capaz de realizar el seguimiento de la edición de una legislación. Se trata de una plataforma de desarrollo colaborativo con almacén público, con la que se puede operar para realizar trabajo colaborativo de desarrollo de software de la misma forma que para recoger un proceso legislativo. De hecho, “el código es la ley”, como defendió Lawrence Lessig (2009: 31), para definir la coincidencia de características entre un desarrollo de software y otro legislativo donde, a partir de un cuerpo común, se verifica y se realizan cambios que afectan bien al conjunto del desarrollo o tan solo a una parte. A diferencia de Git, utilizado como repositorio de desarrollo de software, GitHub como sitio de hosting de código colaborativo cuenta con una interfaz gráfica y de escritorio —también para móvil— con un diseño muy social para el seguimiento tanto de los repositorios, de las actualizaciones y cambios, como para descubrir nuevos proyectos. El control de cambios se ejerce con un Version Control System (vcs) y con la división del texto en fragmentos —un sistema común para el código y para la legislación— donde se registran numerosas modificaciones de poca extensión, pero que se pueden seguir a lo largo del tiempo y recogen los cambios. Se guardan los snapshots de toda la legislación de cada momento, sin que haya diferentes versiones: así se cuenta con un repositorio común, que facilita la
306 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales colaboración y permite el acceso independiente, ya que cada usuario puede decidir dónde contribuir. La filosofía abierta de GitHub para la colaboración a través de herramientas sociales procede de la experiencia en proyectos open source de todo tipo, tanto para la educación y la investigación como para publicaciones científicas. La propuesta para el uso en repositorios legislativos parte del desarrollador Abe Voelker, quien, en 2012, aprovechando la metodología del trabajo colaborativo, comprendió la oportunidad de crear un GitLaw.1 Clay Shirky (2009) abordó el impacto de Internet y la interactividad, de las herramientas colaborativas, en las organizaciones, ya que los costes de coordinación —tanto económicos como de tiempo— se han abaratado de tal modo que se han convertido en instrumentos viables para proyectos complejos y de numerosos actores, además de estar centradas en lo humano. Las características de GitHub como sistema open source permiten su uso sin restricciones, así como realizar modificaciones para aplicaciones concretas como la legislación. Hay disponible muchas herramientas y manuales para su aprendizaje y uso, ya que se trata del sistema de versionado más usado en el mundo. Mientras se trabaje con un formato de texto, se puede controlar el versionado, lo cual garantiza mayor libertad para elegir. Aunque se puede migrar a cualquier otro sistema con independencia de su desarrollo —y así contar con la posibilidad de reutilizar toda la información a través de un clonado—, su configuración permite acceder a la legislación vigente y a la derogada, conocer todos y cada uno de los cambios realizados sobre el texto, y actualizar todos los repositorios ante cualquier cambio. Como garantía, cuenta con la ventaja de la fortaleza securitaria de los datos (Cañibano, 2016: 40-50), con su flexibilidad, reducción de riesgos, agilidad en los cambios y la posibilidad de generar compromiso en la comunidad. Cañibano (2016: 51-53) defiende la coincidencia de GitHub con los pilares de Gobierno Abierto, es decir, con la transparencia, participación y colaboración, dentro de un modelo equivalente al que se ha implementado para los datos abiertos. Todo ello, porque aporta en tres beneficios: el primero de acceso a la información, la incorporación de entidades, instituciones y representantes políticos; en segundo lugar, tratando de fomentar la colaboración entre estos actores y la transparencia. En este punto se puede establecer un esquema de flujo de la legislación, de la forma en que se negocia y se elabora por parte de las instituciones, pero que tendría también un mayor acceso a la información de cada proyecto. En tercer lugar, se incorpora 1 Abe Voelker publicó en 2012 el post titulado: GitLaw: GitHub for Laws and Legal Documents-a Tourniquet for American Liberty.
307 mapeo de la legislación colaborativa en españa a la ciudadanía que podrá realizar propuestas, cambios legislativos o bien nuevas iniciativas, como un canal de participación y colaboración. los pRimeRos pasos del goBieRno aBieRto Las iniciativas de Gobierno Abierto son diversas a escala global. El poder transformador de la ong independiente Open Ministry (Aitamurto, 2012: 25-26) llevó al gobierno de Finlandia a agilizar las iniciativas legislativas populares, de forma que en 2012 reformó su Constitución para que este tipo de propuestas, avaladas por más de 50 mil personas, se sometieran a votación en el parlamento en el plazo de seis meses. Ahora, Open Ministry facilita a la ciudadanía plasmar sus ideas sobre proposiciones de ley en una plataforma digital, en la que buscan apoyos ciudadanos a través de campañas en redes sociales (Bria, 2015: 30). Open Ministry ha propuesto herramientas desarrolladas desde la innovación social tecnológica que han mostrado causar efectos en las políticas locales. Tanto Open Ministry como la islandesa Your Priorities se han convertido en iniciativas pioneras de Gobierno Abierto y crowdsourcing para la legislación. El 15M sacó a la calle la exigencia de otro modelo democrático y propuestas alternativas, muchas de ellas lanzadas a través de Internet y con intención de alcanzar el debate institucional, como fue el caso de Red Ciudadana Partido X. La experiencia partió de los nodos de organización de la red con una apuesta constituyente a partir de la transparencia de la gestión pública, el derecho a voto real y permanente, así como referéndum obligatorio y vinculante. Destaca especialmente la propuesta de una wikilegislación, como la primera avanzada en la cuestión, al margen de su resultado práctico, dentro de las formas de autoorganización política que surgieron del 15M. Pero no solo la experiencia española, sino el ciclo de protestas globales de 2011 tuvo rápidos efectos políticos. En el mismo año se logra la Alianza para el Gobierno Abierto, una iniciativa multilateral que trata de arrancar acuerdos a los gobiernos para promover la apertura de las decisiones, la mejora de la gobernanza con el uso de las tic y la participación ciudadana, así como la lucha contra la corrupción. En la Asamblea General de la onu se logró la adhesión de ocho países fundadores y la suma inicial de otros 38 gobiernos nacionales, además de dirigentes de la sociedad civil. A partir de la adopción de la Agenda 2030, la Alianza recibe un impulso adicional como iniciativa para la buena gobernanza y el compromiso con la transparencia y la adhesión a la Declaración para un Gobierno Abierto, que reconoce las peticiones
308 democracia inconclusa: movimientos sociales, esfera pública y redes digitales por parte de la ciudadanía como formas de mayor transparencia, responsabilidad y eficacia. Las demandas de mayor participación ciudadana se entienden como un grado de mayor compromiso para la mejora de la gestión pública y la innovación, a la vez que se busca fortalecer la red de organizaciones de la sociedad civil con la cual elaborar un plan de acción conjunto. españa en la alianza paRa el goBieRno aBieRto España entró en la Alianza para el Gobierno Abierto (Open Government Partnership, ogp) en abril de 2011, con un compromiso de emprender reformas gubernamentales en favor de la apertura, la rendición de cuentas, y la mejora de las respuestas a la ciudadanía. Se marcó un calendario bianual de evaluaciones independientes para las actuaciones, que van desde el diseño del propio plan de acción hasta la ejecución y puesta en marcha de los compromisos. Su logro dependería de la percepción que se tuviera de los resultados de la incorporación de la ciudadanía a las políticas públicas. (Para participar en la Alianza, los gobiernos deben cumplir los indicadores de compromiso en transparencia fiscal, acceso a la información, declaración de bienes de los responsables políticos y compromiso ciudadano). Los dos planes finalizados son el de 2012-2014 y el de 2014-2016, cuyos compromisos más importantes cumplidos son la Ley de Transparencia y el Portal de la Transparencia, aunque está pendiente de finalizar el Portal Nacional de Subvenciones Públicas. En el Tercer Plan se abre a la participación de la sociedad civil para responder a las necesidades reales de la ciudadanía a través de mecanismos de colaboración. El programa piloto subnacional escogió al Ayuntamiento de Madrid para la iniciativa, que en principio había contemplado la tutorización de cinco proyectos, aunque después llegaron a los 15. Los compromisos para el caso de Madrid fueron la producción de presupuestos participativos, la creación de un registro de lobbies, el desarrollo de la política de participación ciudadana, un nuevo portal de transparencia municipal y el desarrollo de mecanismos de legislación colaborativa que fueran eficaces. En España surgen iniciativas ciudadanas de control parlamentario, para el fomento de la transparencia y para la mejora de la información pública. Son proyectos como Qué hacen los Diputados, con capacidad para realizar el seguimiento del trabajo parlamentario, la transparencia y la inclusión de la ciudadanía en los procesos de toma de decisión. Por la Democracia Directa trató de incidir en una reforma constitucional de cara a la mejora de la participación directa de la ciuda-
[Document text truncated for crawler view.]