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Plutarco como transmisor de Timeo: "la vida de Nicias"

Candau Morón, José María

Abstract

Timaeus of Tauromenium, whose work reached a wide diffusion in Hellenistic times but fell away in the Roman period, is quoted 18 times by Plutarch. The proem of the "Life of Nicias" is, no doubt, the more revealing of all these quotations. The poem, literally a harsh criticism of Timaeus, contains also a hidden message. In it Plutarch recognizes the influence exerted by the Hellenistic historian in the design of his biography of Nicias.

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Plutarco como transmisor de Timeo. La Wdu de Nicias por José M" Candau Universidad de Sevilla Abstract Timaeus of Tauromenium, whose work reached a wide diffusion in Hellenistic times but fell away in the Roman period, is quoted 18 times by Plutarch. The proem of the Life of Nicias is, no doubt, the morqrevealing of all these quotations. The proem, titerátty a harsh criticism of Timaeus, contains also a hidden message. In it 'Plutarch recognizes the influence exerted by the Hellenistic historian in the design of his biography of Nicias. En la Grecia clásica la historiografia no fue tanto una disciplina cuanto un género literario. Ciertamente se trata de un género peculiar, pues la atención a los hechos y el imperativo de ofrecer un relato ceñido a sucesos efectivamente ocurridos es la nota que, de acuerdo con la preceptiva griega, individualiza a la obra histórica frente a otro tipo de composiciones. Pero el énfasis en la objetividad, en el carácter neutro y austero de la exposición histórica no debe inducir a engaño. Se ha afirmado que en Tucídides, la figura emblema de quienes presentan la historiografia griega como una actividad dominada por la imparcialidad y el factualismo, la objetividad no es un principio sino más bien una actitud de autor, un procedimiento través del cual el historiador se presenta a sí mismo y que, por tanto, viene a marcar la manera de relacionarse no con su materia, sino con sus lectoresl. Por otra parte, las corrientes literarias hegemónicas a lo largo de la antigüedad grecoromana han dejado una huella clara en la producción de los sucesivos historiadores. Si las complejidades de la expreI La génesis de esta idea en la literatura moderna sobre Tucídides la comenta W. R. CoÑon, Thucydides, Princeton, 1985, p. 6. Respecto a la visión según la cual la historiografia austera y de corte pragmático conllevaría una garantía de veracidad mayor que lasiomposiciones históricas más abiertas a los artificios retóricos y a los gustos populares, léanse las restricciones que a propósito de la literatura alejandrográfica formula A. BOSwOnrH, "Arrian and the Alexander Vulgate", en Alexandre le Grande. Image el réalité. Entretiens sur l'Anliquité Classique 22,Yandoeuvres-Genéve, 1976, 1-33. PLOUTARCHOS, n.s.,2 (200412000 1f -34. rssN 0258-655X t2 sión arcaica se reflejan enlas Historias de Heródoto, Tucídides, cuya obra ha sido comparada a las composiciones de Esquilo, Sófocles y Platón, recoge los patrones estéticos de la Atenas clásica; el barroco helenístico se expresa vívidamente en determinados historiadores de los siglos IV y III a. C. como Clitarco, Duris o Timeo; y el clasicismo predominante a partir de Augusto tiene un impacto decisivo en la historiografia griega de época imperial'. Todo ello invita a extraer la siguiente conclusión: los historiadores griegos elaboraron sus composiciones bajo el dictado de unas demandas estéticas concretas, demandas que influían tanto en la elección de los contenidos como en la forma, en la presentación del material. Cuando una fuente posterior -un transmisoraduce el testimonio de una obra historiográfica no conservada, lo que hace es extraer una afirmación del marco que le brindaba sentido y que ajustaba su significado. Y es preciso manejar con precaución ese dato descontextualizado, pues la imprudencia puede desembocar en graves malentendidos. Tan graves que en un dominio como el de la historiografia JosÉ M" CeNtRu fragmentaria, abocado atrabajar con las citas y menciones de autores posteriores, la contextualización puede considerarse el mayor de los problemas. Los intereses estéticos del transmisor o, más concretamente, la falta de sintonía entre las coordenadas literarias bajo las que se ubican el transmisor por una parte y el texto transmitido por la otra constituye una previsible fuente de conflictos. Un buen ejemplo ofrecen los historiadores fragmentarios de época helenística. Las noticias y citas que nos informan sobre ellos proceden mayoritariamente de transmisores activos en época imperial. Ahora bien, en dicha época el gusto dominante responde a las exigencias del clasicismo vigente desde, aproximadamente, la ascensión de Augusto. Por contra, algunas de las más emblemáticas figuras de la historiografia helenística asumen principios compositivos propios de una estética que cabe asimilar al barroquismo perceptible en las artes plásticas de este mismo periodo. Y entre ambas directrices literarias, entre el clasicismo del transmisor y el recargamiento expresivo del autor ' Lu pr.r"ncia de los parámetros literarios de la Grecia arcaica en la composición de Heródoto ha sido subrayada en los estudios cl¿ísicos de H. FnÁNrsr (Wege und Formen frühgriechischen Denkens, München, '1955, pp. 62-85 y H. R. Irr¡venwnwx (Form and Thought in Herodotus, Atlanta, 1966, pp. 46-7s).Igualmente clásico es el libro en que J. os Rovrllv compara los principios compositivos de Tucídides con los vigentes en Píndaro, la tragedia del siglo V y Platón (Histoire enaison chez Thucydide, Paris, I966, pp. 89I06). La penetración de las tendencias literarias helenísticas en la historiografia de la época puede ejemplificarse mediante Clitarco: véase Jecosy, "Kleitarchos 2)-, RE 11.1 (1921), cols. 645-650. Para una muestra de la importancia del aticismo en la historiografia imperial véase F. Mnran, A Study of Cassius Dio,Oxford, 1964,pp.40-46. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wdu de Nicias transmitido, existe una relación de incompatibilidad responsable de buena parte de las deformaciones en que incurren nuestros fragmentos. Si se quieren evitar los problemas que nacen de situaciones como la descrita, resulta imprescindible proceder a una depuración de las noticias que ofrecen los transmisores. El objetivo último será el de deshacer aquella estrategia en virtud de la cual un determinado texto se ve, simultáneamente, transmitido y ocultado3. Se trata de una tarea compleja y que no siempre cabe llevar a buen término, sobre todo por falta de material. En determilrados casos, sin embargo, una relativa abundancia de datos permite plantear el intento. Y uno de estos casos puede ser el de las relaciones entre Timeo de Tauromenio y Plutarco. Las dificultades de la empresa, siempre problemática, se verán recompensadas por el hecho de que las conclusiones esperables servirán no sólo para mejorar el conocimiento de autor transmitido (cuyos fragmentos se verán restituidos al contexto que pertenecen, el de la literafura helenística en nuestro caso), sino también al transmisor. La actitud frente a la tradición literaria anterior viene a ser una herramienta esencial en la definición que de sí mismos ofrecen los autores griegos de época imperiala. El juicio que ofrece Plutarco sobre una figura tan emblemática del gusto helenístico como Timeo, su manera de enfrentarse al material que le brindaba la obra de este historiador, ofrecerán el campo adecuado para reflexiones tocantes al perfil literario y a los planteamientos estéticos del autor de las Vidas Paralelas. Timeo, nacido en Sicilia, vivió entre la segunda mitad del siglo IV y la primera del III. Su padre, Andrómaco, fundó Tauromenio y rigió los destinos de esta ciudad hasta que Agatocles, el caudillo siracusano, se apoderó de la misma. Posiblemente a esta circunstancia se debió el que durante largo tiempo Timeo residiese, quizás como refugiado político, en Atenass. De los testimonios se deduce que la producción de Timeo y especialmente la Historia de Sicilia, sl título más conocido, hacía un amplio uso de herramientas y procedimientos de composición típicos del arte helenístico. Polibio asegura que sus exposiciones estaban colmadas de "sueños, prodigios, fábulas increíbles y, en suma, de innoble superstición y una poco viril afición a 1o prodigioso"6. Tal aseveración asimila la escritura de Timeo a una corriente historiográfica contemporál3 3 4G. ScHereNs, 1990, pp. 166-161. Sobre esta característica de la literatura griega imperial véase T. WHrrMAnsH, 2001 , pp. 26-29. Información básica sobre Timeo de Tauromenio proporcionan R. LequEun, 1936; T. S BRowN, 1950; F. JACoav, 1955; L. PEaRSoN, 1984: y R. VarruoNs,799l. Plb., XII24.5: FGrHist 566T19. t4 nea, la llamada "historiografta trágica,,, cuya inclinación al patetismo, a los golpes de efecto y al diseño enfático sintoniza con la tendencia a la hipérbole y a la acentuación de los contornos perceptible en abundantes realizaciones del periodo helenístico7. Algunos fragmentos de la Historia de Sicilia evidencian la presión de modelos compositivos cómico-paródicos donde la irreverencia y el estilo desacralizante eran ingredientes de primer orden8. Otros reflejan la presencia de líneas argumentales teñidas de connotaciones religiosase. La pintura de los personajes puede haber constituido otro de los campos donde se manifestaba la propensión de Timeo a desarrollos inesperados y a combinaciones inéditas o sorprendentes. Su retrato del político siracusano Agatocles, según denuncian sendos fragmentos transmitidos por Polibio y Diodoro, era una imagen compleja hasta la incoherencia, pues en ella gestas políticas y militares admirables convivían con una índole personal despreciable y con episodios biográficos delatores de una profunda JosÉ Mo CeN¡¡,u vilezatl. En realidad, de ambos fragmentos cabe deducir que el Agatocles de Timeo estaba modelado de acuerdo con los parámetros propios del llamado "retrato paradójico". Tal fue el nombre utilizado por La Penna para designar una fórmula retratística vigente al menos desde Teopompott. El retrato paradójico es aquel que atribuye rasgos antagónicos a un mismo sujeto o en el que un individuo despliega conductas no predecibles a partir de su conformación sicológica y moral. Se trata, pues, de un procedimiento plenamente concorde con el gusto por la antítesis y por los trazos discrepantes observable en otros dominios de la Historia de Sicilia. Si los contrastes de contenido debieron abundar en la obra de Timeo, en el plano formal los artificios de dicción y las filigranas verbales parecen haber informado de manera decisiva el perfil literario de la composición. Diversos testimonios apuntan su fuerte retoricismo y su tendencia a la expresión recargaday pomposal2; cabe destacar el anó8 9 10 ll t2 Una_de las mejores exposiciones sobre la historiografia trágicacontinúa siendo la de F. w. walbank, "Tragic History. A Reconsideration", BICS,z ltoss¡ 4-l4.parauna somera exposici-ón del problema con bibliografia actualizada véase F. LnNnuccr Garr¡¡oNr, Duride di Samo, Roma, 1997. pp. 5l-55. Yéase FGrHist 566FF 124, 152 y 156 con el comentario de R. VerruoNE, pp. 34-39 y 194-t97. Yéase FGrHisl Fll9b y el comentario de R. VarruoNe, pp. 99_111. Plb., XII 15.1-8: FGrHist 566F124b;D. S., XXI t7 : FGrHisr 566 t24d. A. Le Ps¡r¡¡a, "Il ritratto paradossale da silla a petronio", RFIC 104 (1976),210-93. Cf. FGrHist 566 T 19; TT20-23. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wda de Niciss transmitido, existe una relación de incompatibilidad responsable de buena parte de las deformaciones en que incurren nuestros fragmentos. Si se quieren evitar los problemas que nacen de situaciones como la descrita, resulta imprescindible proceder a una depuración de las noticias que ofrecen los transmisores. El objetivo último será el de deshacer aquella estrategia en virhrd de la cual un determinado texto se ve, simultáneamente, transmitido y ocultado3. Se trafa de una tarea compleja y que no siempre cabe llevar a buen término, sobre todo por falta de material. En determinados casos, sin embargo, una relativa abundancia de datos permite plantear el intento. Y uno de estos casos puede ser el de las relaciones entre Timeo de Tauromenio y Plutarco. Las dificultades de la empresa, siempre problemática, se verán recompensadas por el hecho de que las conclusiones esperables servirán no sólo para mejorar el conocimiento de autor transmitido (cuyos fragmentos se verán restituidos al contexto que pertenecen, el de la literatura helenística en nuestro caso), sino también al transmisor. La actitud frente a la tradición literaria anterior viene a ser una herramienta esencial en la definición que de sí mismos ofrecen los autores griegos de época imperiala. El juicio que ofrece Plutarco sobre una figura tan emblemática del gusto helenístico como Timeo, su manera de enfrentarse al material que le brindaba la obra de este historiador, ofrecerán el campo adecuado para reflexiones tocantes al perfil literario y a los planteamientos estéticos del autor de 7as Wdas Paralelas. Timeo, nacido en Sicilia, vivió entre la segunda mitad del siglo IV y la primera del III. Su padre, Andrómaco, fundó Tauromenio y rigió los destinos de esta ciudad hasta que Agatocles, el caudillo siracusano, se apoderó.de la misma. Posiblemente a esta circunstancia se debió el que durante largo tiempo Timeo residiese, quizás como refugiado político, en Atenass. De los testimonios se deduce que la producción de Timeo y especialmente la Historia de Sicilia, su título más conocido, hacía un amplio uso de herramientas y procedimientos de composición típicos del arte helenístico. Polibio asegura que sus exposiciones estaban colmadas de "sueños, prodigios, fábulas increíbles y, en suma, de innoble superstición y una poco viril afición a lo prodigioso"6. Tal aseveración asimila la escritura de Timeo a una corriente historiográfica contemporál3 3 4G. ScnmeNS, 1990, pp. 166-167. Sobre esta característica de la literatura grtega imperial véase T. WHIIMARSH, 2001 , pp. 26-29. Información básica sobre Timeo de Tauromenio proporcionan R. L,tquaun, 1936; T. S BnowN, 1950; F. Jacoev, 1955; L. PEARSoN, 1984;y R. VnrruoNa,7997. Plb., XII24.5 = FGrHist 566T19. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wds de Nicius nimo De lo sublime, que ejemplifica los excesos estilísticos de Timeo de la siguiente manera: tras exponer determinado desmán perpetrado por Agatocles, el historiador añadia el siguiente comentario: "¿quién hubiera sido capaz de ello, sino alguien con prostitutas, y no niñas, en los ojos?"rr. Otro de los rasgos que singularizabanla Historia de Sicilia era un fuerte componente polémico, plasmado en pasajes sumamente agresivos. La agresividad crítica, la acritud con que Timeo disertaba sobre personajes históricos o descalificaba la obra de otros historiadores, es quizás la afirmación más recurrente en los testimoniosl4. Por su aspereza y su virulencia tales críticas debieron representar una contribución no desdeñable a ese tono subido, barroco, rayano a veces en la caricatura, característico de Timeo. Resultan significativos, a este respecto, los términos en que planteaba el historiador sus comentarios y observaciones sobre figuras señeras de la política y la cultura griegas: Demócares, el sobrino de Demóstenes, conocido orador, político y filósofo activo en la segunda mitad del siglo IV, había prostituido, según Timeo, las partes altas de su cuerpo, por lo cual no era digno de soplar sobre el fuego sagrado (F35); también había prostituido determinadas partes de su cuetpo, esta vez las traseras, el siracusa_ no Agatocles (F 124b), quien además era tachado de perjuro (FIzl), criminal sanguinario e impío (Fl23a), cobarde y afeminado (FDaQ; yAristóteles era un sofista pedante, impúdico, detestable y dominado por la afición a comer (F156), una afición posiblemente compartida con Homero (F152). Con semejantes credenciales, no sotprende el rumbo por el que discurrió, ya en época posterior, la fortuna literaria de Timeo. Todavía Cicerón, que ve en él un ejemplo de dicción asiánica, alaba su erudición, su riqueza.intelectual y la elegancia de su estilols. pero unos años más tarde, con el triunfo del clasicismo y del ideal de sencillez y pureza.,,áticas,,, aparecen opiniones mucho menos favorables. Para Dionisio de Halicarnaso la dicción de Timeo es afectada, laxa v carente de sinceridadl6; plutarco ..nrrra sus intentos de emular a Tucídides, acreditativos de un planteamiento literario inmaduro y extemporáneol7; y el autor del anónimo Sobre lo sublime, encomia su ocasional grandeza,pero ve en él un modelo de amaneramiento y artificialidadls. Todas estas descalifica15 IJ t4 l5 t6 t7 l8 Anon., ITepi ü$ous 4.5 = FGrHist 566F122. FGrHist 566 T1; TTtl-L2; T16; T18-19; 723;T27. cic., De orat. rr 55-58 = FGrHist 566T20; Brut.325: FGrHist 566T2r. D.H., Din.8: FGrHist 566T22. Plu.,l/rc. 1 : FGrHist 566 T18 . Anon., Iepi úlous 4.1: FGrHist 566T23. 16 ciones son de índole formal, y probablemente a Wilamowitzy Jacoby les asiste parte de razón cuando afirman que el desprestigio de Timeo y su inclusión en las listas de autores escasamente leídos se debió a razones estilísticas, esto es, a la falta sintonía entre los procedimientos expresivos del historiador siciliano y el clasicismo augústeole. Ciertamente, antes de que dicho movimiento triunfase Timeo gozó de amplia difusión. Pese a lo incompleto del material, Jacoby detectó su presencia en una nómina de escritores con intereses muy diversos: poetas (Calímaco, Licofrón, Apolonio de Rodas), eruditos, anticuarios y gramáticos (Eratóstenes, Demetrio de Escepsis, Varrón, Dídimo), historiadores (Polibio, Agatárquides, Posidonio, Diodoro), geógrafos (Artemidoro, PseudoEscimno), paradoxógrafos (Antígono de Caristo), etc.20. La vasta irradiación de Timeo durante el periodo helenístico no se debió -o no sóloa la afinidad de JosÉ M" CeNoeu su escritura con la sensibilidad helenística. Su Historia de Sicilia se centraba en el occidente griego, firndamentalmente Sicilia, pero también las ciudades del sur de Italia, un ámbito geográfico que en virtud de las guerras púnicas y la expansión romana atraía sobre sí la atención política de la época2l. La obra incluía además el tratamiento de la historia romana, lo que, asimismo, contribuyó a dotarla de actualidad y capacidad de atracción22. Su riqueza de datos, la amplitud y variedad de su aparato erudito, es objeto de alabanzas repetidas incluso por transmisores hostil"t?', y debe considerarse otro de los factores que contribuyeron a la celebridad su autor. Ahora bien, si durante el periodo helenístico Timeo fue muy leído, también de estos años datan los primeros ataques a su figura. No sabemos en qué términos se desarrollaban las críticas que le dirigieron en el siglo III Istro el Calimaqueo, autor de una Refutaciones 19 wnerowrrz, 1900,p. 8; F. Jecony, 1955,p.526. t0 F. Jocou" , 1957, p. 527. El predicamento del que gozó Timeo en época helenística fue indicado ya por J. G¡rpcrBN (1892, pp. 177-178), que subrayó su abundante presencia en los círculos letrados de Alejandría, y es un punto en el que han coincidido distintos especialistas: véase Wu,auowrrz, 1900, p. 7-8; P. PÉoncH, Polybe. Histoires. Livre XII. Texte établi, traduit et commenté par ..., Paris, 1961, pp. XXXI-XXI y 144'145;F. W, WaLBANK, "Polemic in Polybius", JRS, 52 (1962),p. l0; G. E. LeuuenN, "Polybius und die áltere und zeitgenóssische Geschichtsschreibung: Einige Bemerkungen", en Polybe. Entretiens sur I 'Antiquité classique, 20 (1973), p. I 6l ; K. MEISTEn, Historische Kritik bei Polybios, Wiesbaden, 1975, pp.52-53; PeensoN, 1987, pp' 38-39 y 269-271. 2t 22 23 Lequrun 1936, cols. 120l-1202. Cf. FGrHist 566 T9b-c. FGrHist 566 TT10; ll;20;23. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wdu de Nicias nimo De lo sublime, que ejemplifica los excesos estilísticos de Timeo de la siguiente manera: tras exponer determi_ nado desmán perpekado por Agatocles, el historiador añadía el siguiente comentario: "¿quién hubiera sido capaz de ello, sino alguien con prostitutas, y no niñas, en los ojos?,'I3. Otro de los rasgos que singularizabanla Historia de Sicilia era un fuerte componente polé_ mico, plasmado en pasajes sumamente agresivos. La agresividad crítica, la acritud con que Timeo disertaba sobre personajes históricos o descalific aba la obra de otros historiadores, es quizás la afirmación más recurrente en los testi_ moniosl4. Por su aspereza y su virulencia tales críticas debieron representar una contribución no desdeñable a ese tono subido, barroco, rayano a veces en la caricafura, característico de Timeo. Resultan significativos, a este respecto, los términos en que planteaba el histo_ riador sus comentarios y observaciones sobre figuras señeras de la política y la cultura griegas: Demócares, el sobrino de Demóstenes, conocido orador, políti_ co y filósofo activo en la segunda mitad del siglo IV, había prostituido, según Timeo, las partes altas de t., .u"rpo, po. lo cual no era digno de soplar sobre el fuego sagrado (F35); también había prostituido determinadas partes de su cuelpo, esta vez las traseras, el siracusa_ no Agatocles (F l24b), quien además era tachado de perjuro (Fl2l), criminal sanguinario e impío (Fl23a), cobarde y afeminado (Fna$; yAristóteles era un sofista pedante, impúdico, detestable y dominado por la afición a comer (F156), una afición posiblemente com_ partida con Homero (F152). Con seme_ jantes credenciales, no so{prende el rumbo por el que discurrió, ya en época posterior, la forruna literaria de Timeo. Todavía Cicerón, que ve en él un ejem_ plo de dicción asiánica, alaba su erudi_ ción, su riqueza.intelectual y la elegan_ cia de su estilol5. pero unos años más tarde, con el triunfo del clasicismo y del ideal de sencillez y pureza ,,áticas,,, aparecen opiniones mucho menos favo_ rables. Para Dionisio de Halicamaso la dicción de Timeo es afectada, laxa v carente de sinceridadl6; plutarco ..rr..,- ra sus intentos de emular a Tucídides, acreditativos de un planteamiento lite_ rario inmaduro y extemporáneol7; y el autor del anónimo Sobre lo sublime, encomia su ocasional grandeza,pero ve en él un modelo de amaneramiento y artificialidadls. Todas estas descalifica15 t' Arron., Ilepi ülous 4.5 = FGrHíst 566 F122. '.'- FGrHist 566 Tl; TT11-12; Tt6; Tt8_19; T23;T27. tt ci"., De orat.Il55-5g : FGrHist 566T20; Brut.325: FGrHist 566T2r. tu D. H., Din. g: FGrHist s66T22. 17 Plu., Nic. l: FGrHist566 T1g . 18 Anorr., ITepi úgous 4.1: FGrHist 566T23. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wda de Nicias a Timeo, y, algo más tarde, Polemón el Periégeta, que escribió un Contra Ti- *no'o. Pero los juicios que vierte Polibio en el libro XII, un amplio excurso historiográfico planteado en gran medida como una diatriba contra el autor de la Historia de Sicilia, son de suma severidad y atañen tanto al fondo como a la forma. Según Polibio Timeo da muestras sobradas de incompetencia, falsedad, falta de discernimiento e ignorancia. Todos estos fallos proceden, en último extremo, de un método historiográfico equivocado y de una aproximación errónea a las tareas del historiador. Y también de aquí emanan defectos que afectan la factura formal y a la dimensión estética, pues Timeo incurre asimismo en pedantería, retoricismo, afectación y mal gusto2s.La críticaque desencadena Polibio en el libro XII no es sólo feroz, sino también injusta y parcial. La mayoría de los estudios actuales suponen que esta injusta ferocidad responde a.motivos de celos y rivalidad literaria26. Resulta elocuente, a respecto, la afirmación que hace el mismo Polibio en otro lugar de su composición, cuando explica que los dos libros primeros de su obra continúan la historia de Roma en el punto donde la dejó Timeo27. Tal afirmación debe interpretarse en el sentido de que Timeo trataba la historia romana hasta la primera guerra púnica y de que ese tratamiento le había proporcionado gran renombre28. Razones de competencia, y concretamente el deseo de desbancar a su conocido predecesor, debieron, pues, interponerse y condicionar la critica polibiat7 'o Irt.o' FGrHistTT 16 y 25; Polemón:T26. tt Sob." la incompetencia e ignorancia de Timeo véase especialmente Plb. XII 4c.l-2; 4d.1-4; 15.10-11; 24.5-6; 25.5-8; 25e.7; 25g;25k.1. Los defecros formales se hallan denunciados con claridad en aquellos pasajes que censuran los discursos de Timeo (25a 25b; 25i.5 ; 26.9), pero consúltese también 8.5 -6, 13.1 -2 y 13.9. tu Ert" componente de la crítica polibiana fue ya observado por estudiosos decimonónicos como c. classeN (untersuchungen über Timaios von Tauromenion,Kiel, 1883, pp. 913) o J. Geppcr¡N (1892, pp. 180-1s3). Para las opiniones posteriores v¿aié r. MttstrR, 1975, pp.50-55; añádase K. Secrs, Polybius on the Writing of History, University of California Press, 1981, pp. 66-78; G. ScHeppNs, ,.polemic and Methodology in Polybius' Book XII", en H. VpmrN, G. ScHneNs, E. Kevsrn (eds.), Purposes of History. Studies in Greek Historíography fron the 4th to the 2th Centuries B. C.. Proceedings of the International colloquium Leuven, 24-26 May 1988, Lovaina, 1990, pp. 43-44; M. VBRcRuvssE, "A la recherche du mensonge et de la verité. La fonction des passages méthodologiques chez Polybe", ibid. pp. 17-38. 27 Plb.,I 5.1; XXXIX g.4. " PuruF. Jacosy (FGrHist 566, comentario a FF59-61 , p. 564) y A MotrrcrraNo, (1966 [1959], pp.44-51), la obra de Timeo representó un punto de inflexión en la tradición historiográfi ca romana. 24 hacer Plutarco es señalar la relevancia de este autor en el diseño de la biografia. No cabe pasar por alto, desde luego, que el tono con que aquí se habla de Timeo es de recriminación sin paliativos. Pero toda crítica, cuando adquiere ciertas dimensiones, contiene una dosis de homenaje. Y en todo caso existe una desproporción entre los objetivos que atribuyen Flaceliére y Chambry al prólogo de la Vida de Nicias -jerarquizar sus fuentes e indicar la posición última que conesponde a Timeo en dicha jerarquíay la prominencia que concede a la figura de este historiador tanto la extensión de la crítica como su ubicación en el ámbito excepcional del prólogo. La literatura griega de época imperial, se ha dicho recientemente, requiere lectores que se empeñen en el proceso de descubrir significados ocultos; es una literatura de lenguaje figurado, donde las intenciones tienden a expresarse de manera encubierta; en ella las claves simuladoras y el enmascaramiento irónico constituyen ingredientes de primera importancia3e. Si esto se acepta, si se admite la posibilidad de que los parámetros de ocultamiento, intenciones encubiertas y alusiones crípticas tienen vigencia también en la obra de Plutarco, cabe explicar el prólogo a la Vida de Nicias de la siguiente manera: al realzar la figura de Timeo, el biógrafo indica algo que no coincide exactamente con el sentido literal de sus 3e T. WH,TTARSCH, 2001 , pp. 32-35 . JosÉ M" CaNo¡u palabras. El mensaje sería que en la composición de esta Wda la obra de Timeo ha constituido un motivo de inspiración importante; Plutarco reconocería, por otra parte, que el historiador siciliano incurre en excesos reprobables, razón por la cual se asumen los reproches formulados por la tradición. Se trataría, por tanto, de un mensaje matizado y en cierto sentido paradójico. Pero creo que no hay otra manera de explicar la desproporción entre rechazo literal y realce por ubicación, entre rotundidad de la descalificación y amplitud de la atención prestada, una desproporción que representa probablemente el rasgo más llamativo de este capítulo inicial. Que dicha desproporción traslada un aviso y que su mera presencia surte el efecto de entrecomillar la crítica a Timeo parece confirmado por una observación contenida en el prólogo mismo. En su final, según ya comentamos, afirma Plutarco que se ha esforzado por recogff en su biografia "lo que ha escapado a la mayoría, lo que otros han mencionado de pasada o se halla en monumentos y decretos antiguos". Ahora bien, las cualidades que con estas palabras reclama Plutarco para su biografia -erudición, inclusión de contenidos inéditos, atención a las fuentes monumentaleseran, según atestiguan diversos transmisores, rasgos prominentes de la personalidad literaria de Timeo. Polibio, Diodoro, Cicerón, y Plutarco como transmisor de Timeo. La Wda de Nicius el anónimo Sobre Io sublime consignan como características destacadas de su obra la aportación de datos eruditos. Respecto al trabajo con las fuentes monumentales, Polibio comenta lo siguiente: ... pues quien cotejó la listas de los éforos con la de los reyes lacedemonios y la de los arcontes atenienses, la de las sacerdotisas argivas con la de los vencedores olímpicos, quien probó en las inscripciones ciudadanas referidas a talés cuestiones enores que suponen una diferencia de tres meses es Timeo. Y es Timeo el que ha encontrado las estelas situadas al fondo y los decretos de ciudadanía inscritos en las jambas de los templosao. Si la hipótesis aquí defendida es cierta, el prólogo a la Vida de Nicias encerraría un mensaje en clave mediante el cual Plutarco indica de manera críptica la importancia de Timeo como elemento informador de su composición. Como suele ser norrna en los estudios relativos a la historiografia fragmentaria, el carácter incompleto de nuestra documentación -en este caso la pérdida de la obra de Timeoimpide alcanzar conclusiones definitivas o inequívocas. Sin embargo determinados detalles que conciernen a la articulación general de la biografia de Plutarco permiten, al menos, construir un marco donde el mensaje comentado adquiera un sentido más pleno. En lo tocante ala caracterización de su personaje principal, la Vida de Nicias muestra un contorno inesperado. En general Ia obra pinta una imagen desfavorable del general ateniense. La debilidad de Nicias, su falta de entereza ante el pueblo y los demagogos, su desmedida superstición y cierta dosis de falsedad configuran los argumentos principales de ese retrato adverso; junto a ellos se subraya también la riqueza y una prodigalidad instrum enfalizada para conseguir el favor de la masa. Especialmente en los capítulos 2-6,gue dibujan el perfil psicológico y moral del personaje, las notas negativas se contraponen a las apariencias positivas, dando lugar a un retrato cuya malici a alcanza en más de un pasaje cotas de farsa caricaturesca. La gravedad de Nicias, carente de severidad y adomada con prudencia, brotaba, en realidad, del miedo al pueblo y a los demagogos propio de un temperamento timoratoo'. Su, dispendios en festivales y celebraciones estaban dictados por la ambición política -por el deseo de hacerse con el favor de la multitudy por una naturaleza dada a la superstición; y a propósito de esto último se consigna un malévolo dicho de Pasifonte: Nicias mantenía en su casa un adivino con quien, presunta25 4t D. S., V.1.3 : FGrHíst 566 T11; Cic. De orat.II.55:T2};Anon., Uepi ü<lous 4=T23; Plb., XII 11.1-2 = T10. Nic.2.4-5. 26 mente, consultaba sobre los asuntos del estado; de hecho las consultas se referían a cuestiones privadas, especialmente a la marcha de las ricas minas de plata que eran la fuente principal de su fortunaa2. Cuando se veía libre de actividades públicas, perrnanecía en casa sin recibir visitas; sus deudos y amigos propalaban ostentosamente el rumor de que día y noche reflexionaba sobre problemas públicos y actuaba en favor de la ciudad, y que de aquí su inaccesibilidada3. Pero el mismo Nicias que así se ufanaba rehuía las tareas políticas arriesgadas y buscaba triunfos fáciles, sin que, en su cortedad, se atreviese siquiera a enorgullecerse de estos cómodos éxitos, pues para evitar las envidias prefería atribuirlos a la fortuna y al socorro divinoaa. Tales defectos manchan la ejecutoria del protagonista, que Plutarco describe con abundancia de pinceladas críticas y, como era de esperar, contaminan su gestión de la expedición siciliana, un episodio hegemónico en la biografia, pues domina la exposición desde su capítulo l2 hasta el final, es decir ocupa 19 de los 30 capíJosÉ M" CeNo¡,u tulos que componen la obra. Pese a sus fallos y carencias, todavía en el segundo año de la expedición, el 414, Nicias está al borde de la victoria y aparece a los ojos de todos como triunfadora5. Las cosas comienzan a cambiar con la llegada del espartano Gilipo ese mismo año. Los reveses atenienses desembocan en una situación apurada cuando las fuerzas llegadas de Atenas al mando de Demóstenes sufren una grave derrota; al alcanzar este punto, Plutarco habla ya de la desmoralización de la tropa y de la enfermedad que se abatia sobre ellaa6. La gran batalla naval en el puerto de Siracusa certifica la derrota de Atenas y abre la puerta a la descripción del desastre material y el drama humano que constituye el final de la expedición y de la biografia. Y aquí, en el último tramo, se produce ese giro en la caracterización del protagonista que imprime a la obra un contorno inesperadoaT. En el ejército ateniense cunden el llanto y la desesperación; las perspectivas de futuro son tenebrosas; el mismo Nicias, enfermo y con las fuerzas menguadas por las privaciones, presenta el más las- +J 44 45 46 47 Nic.4.1-2. Nic.5. Nic.6.2-4. Nic.18.7-11. Nic.22.2. ff F. TrrcHoNER, "The Structure of Plutarch's Nicias", en J. A. FenNÁNnsz Delceoo - F. PonoourNco Panoo (eds.), Estudios sobre Plutarco: aspectos formales. Actas del VI Simposio español sobre Plutarco, Barcelona, 1996, p. 355 ("This biography rises and falls with Nicias' forlunes during the first chapters, peaks dramatically at the exact center of the narrattive, and then declines precipitiously, again with Nicias' fortunes.") Plutarco como transmisor de Timeo. La Wdu de Nicius 27 timoso aspecto. Sin embargo, en medio de tantos inforh.rnios, su figüalc un u,..ul menos en el plano personal, niveles msospechados de grandeza y heroísmo. Exhausto, abocado a un desastra ,aguro, Nicias, dice plutarco, afrontab"";;_ nalidades, y rechazaba la desesperac-ión no pensando en sí mismo, sino en sus tro_ pas; éstas contemplaban los suflimientos de su general, considerabun fo n;u.io ru destino y concluían que ninguná ayuda divina vendría a socorrerlos. ño oUriunt. Nicias, con objeto de salvar ta mor¿ Je su ejército, intentaba mediante la voz,la expresión de su rostro y la afabilidad de su lrato mostrarse por encima de la des_ esperación"o. ElNicias taimado y timora_ ,.?, :.. personaje cuya ambiciosa doblez dro lugar a descripciones y anécdotas de colorido burlesco, adquiere ,, ;;.fiI intensamente patético y despliega cuati_ dades humanas admirable.. Éf f.Jto, "ri.- te además a un giro en el tono de la bio_ flfiu, qr:r.lgr regisrros cómicos percep_ tlbles al inicio desaparecen en la parte hnal ante acentos decididamente trágicos. tros literarios tocados a lo largo de la biografia, pues si el patetismo'¿" 1". capítulos finales viene indicaAo po. iu repetición de términos derivados'de ia raiz fi0':9-, que aparecen tres veces, los momentos cómicos están reflejados en las citas y menciones de óinf" v Jenarco. Los cambios de registro, y j despliegue de cualidade. ln.r!.ruau, po, parte del protagonista "uo.án pro.ái_ mientos característicos ¿e fimeo. Ciertamente plutarco no explícita en ningún momento la conexión con fimeo. Por el contrario la evocación que .orn"n_ tamos es como mucho implíciia, e inclu_ so podría ser consideradá una connota_ ción casual. pero la presencia de conno_ taciones casuales resulta dificilmenie explicable en un lugar como el prólogo, al que se Ie ha atribuido un alto graOo"O" 1?fi 1Ti.:,o,ocompositivo y deÑda; ;; srgnlrrcactos''. La hipótesis de que Plutarco ha utilizado en su biogranu p.o_ cedimientos expresivos empléados por Timeo y de que el prólogó indica'de manera críptica a esa utilización explica_ ría además el siguiente detalle. En el relato de plutarco, la gran bata_ lla. naval en el puerro ae Siriusa f-ia subsiguiente transformación de la ima_ g"1 d." Nicias va precedida por una serie de preliminares en los qu.'"t no__ bre de Heracles o derivados upur"r" cuatro veces. En un n Nicias, paratizado,j:T"ff '"lJi"T; Nada en la narración anterior antici_ pa la transformación Oe ta lmagen Oe Nicias que recogen estos últimoi capí_ tulos. Sin embargo esa transformacün vlene anunciada en el prólogo: recorde_ mos que allí se habla de grandes sufri_ mientos que pusieron al descubierto el carácter del personaje. El prólogo tam_ Dren parece aludir a los diferentes regis_ a8 Nir.26.3-27.1.Cf R. Fr,eceupRe _ É. CH¿r¿sRy, 1972,p.13r. o' cf p.e. Srnoren, t9gg, p. 290. 28 ante el eclipse de luna, permanece inactivo, losjóvenes siracusanos avanzan en barcos de pescadores e injurian a los atenienses. Uno de ellos, Heraclides, es capturado por un navío ateniense, pero los siracusanos salen en su defensa y derrotan a los atenienses. Éstos reagrupan sus fuerzas y abandonan una zona donde se halla un santuario de Heracles, con lo cual los siracusanos pueden reanudar los sacrificios al héroe, una práctica que hasta entonces habían debido intemrmpir. Los adivinos, después de examinar las entrañas de las víctimas, anuncian a los siracusanos que obtendrán una brillante victoria si no toman la iniciativa y tan sólo se defienden, pues Heracles había triunfado sobre sus adversarios limitándose a la defensa después de haber sido atacadoto. Ettu cuádruple alusión a Heracles se inserta en un pasaje de gran tensión narrativa, pues constituye la antesala inmediata al patético desenlace de la biografta. La crítica modema ha observado que los porrnenores aquí incluidos no aparecen ni en Tucídides ni en Diodoro, y Por ello ha descartado que Plutarco los haya tomado de la fuentes tenidas por principales para la Vida de Nicias, Tucídides y Filistosl. En cambio Timeo aparece un firme candidato a la hora de buscar la procedencia del pasaje, ya que dos JosÉ M" CnNn¡,u sus fragmentos registran dos de las afirmaciones que nutren el pasaje. En el fragmento 22 Polibio, consigna que, según Timeo, Heracles combatía sólo después de haber sido atacado5'. Y el fragmento 102b explica que, según el mismo historiador, en el conflicto entre Atenas y Siracusa Heracles ayudó a los siracusanos movido por una serie de razones relacionadas con su saga mítica. Este último fragmento ya lo hemos visto; lo transmite, como se recordará, Plutarco, y 1o hace justamente en el prólogo a la Vida de Nicias. Conviene subrayar tal procedencia, porque aquí encontramos de nuevo algo más facil de justificar como conexión calculada e indicativa que como simple coincidencia. La cuádruple referencia al nombre de Heracles y las alusiones al papel del héroe en la victoria siracusana conforman una encrucijada narrativa de gran importancia, pues preludian la derrota ateniense y anuncian los acentos trágicos que colorean toda la parte final de la biografia. Y la relación de los eventos míticos que explican la alianza entre Heracles y los siracusanos se inserta en un "capítulo marco", el prólogo, aaracterizado por su alto valor programático. Ambos pasajes están marcados por la presencia explícita en un caso, implícita en otro, de Timeo. Resulta inevitable so Nir.24.t-25.r. sl ff L. prccrzuLll, en M. G. ANcpr¡, BsRrrNsu-r - C. CensN¡. - M. Mn¡pneont - L. PICCtntLLt, 1993, comentario a Nic. 24.1-5; 24'6; 25.1. t2 Plb., xil26,2. Plutarco como transmisor de Timeo. La Wdu de Nicias pensar que el uno anuncia el otro, esto es, que la mención de Heracles en el capítulo inicial anticipa la aparición del héroe en la encrucijada final de la biografra. Si ello es así surge un argumento más para considerar que la critica desencadenada en el prólogo contiene un mensaje en clave. Aquí Plutarco reprueba a Timeo por conectar la saga de Heracles con la victoria de los siracusanos, pero en realidad esta conexión la efectua él mismo en un lugar posterior de su composición, aquel que preludia la entrada de las tonalidades patéticas y el dominio pleno de un nuevo registro literario. De esta manera, la reprobación del prólogo indica de manera indirecta cómo el giro descrito, la coda trágica interpretada durante los últimos tramos de Vida de Nicias se inspira en Timeo. Tal indicación no es evidente de inmediato. El pasaje del prólogo alusivo a Heracles dice así: Y [aftrma Timeo] que también era lógico que Heracles ayudase a los siracusanos a causa Core, con cuya ayuda se apoderó de Cerbero, y que sintiese cólera contra los atenienses, porque iban en ayuda de los habitaites de Segesta, descendientes de los troyanos, mientras que él mismo, injuriado por Laomedonte, asoló la ciudad de Troya. La noticia produce la impresión de que Timeo ofrecía una explicación banal, incluso absurda del resultado de la expedición ateniense; y de esta manera contribuye a la visión de Timeo como historiador alejado de la realidad, pedante, introvertido, entregado a una erudición insustancial y a una religiosidad caduca, una imagen defendida por Laqueur, Jacoby o Momiglianos,. y es dificil que un historiador de semejantes características haya podido inspirar a Plutarco o suscitar esa especie de homenaje inverso que, según nuestra hipótesis, viene a ser el prólogo a la Vida de Nicias. Sin embargo la perspectiva cambia cuando el fragmento se situa en las coordenadas culturales de su propia época. Lo que aquí hace Timeo es utilizar el pasado mítico de ciertas localidades griegas como aclaración o justificación de unos sucesos. Sabemos que un procedimiento usual en la diplomacia helenística era la invocación de las tradiciones locales como argumento para recabar ayuda, entablar alianzas ojustificar peticiones de distinto ordensa. Tal procedimiento viene ejemplificado por una inscripción hallada en Janto, en Licia, y fechada a finales del siglo III a. 29 R LaquEun, 1936, cols. llgl-1192; F. Jecoey, 1955, pp. 533_535; A. MovrclreNo, 1966 (1959), pp. 35-38. El tema h1 ¡1do objeto de investigación en años recientes. Dos puestas al día ofrecen A. EnsxlNe,-2!01? pp. 163-168¡r T. s. scHssn, "The past in a Helrenistic present: Myth and Local Tradition", en A. ERsrrN n, 2003, pp. 21 6_23 1. 30 C. En ella se cuenta cómo los embajadores de Citinio, una pequeña ciudad de la Dóride, recorrieron diversas comunidades de Asia Menor, entre ellas Janto, solicitando ayuda para su ciudad, que había sufrido graves daños a consecuencia de un terremoto y de una invasión. Para fundamentar su petición los embajadores de Citinio exponían diversos episodios legendarios y hacían ostentación de una compleja erudición mitológica destinada a mostrar el parentesco y las conexiones míticas existentes entre su ciudad y la de Jantoss. Los representantes de Citinio, al fundamentar con estos argumentos su petición, no hacían más que recurrir a un tipo de argumentación muy empleado en la diplomacia contemporánea. Cabe así preguntar el fragmento de Timeo, con sus invocaciones al pasado mítico de las ciudades enfrentadas durante la expedición siciliana, no recoge o alude de alguna manera a una práctica habitual en las relaciones interestatales de su época. El fragmento, por otra parte, apela a Heracles y su saga mítica, con especial incidencia en los acontecimientos troyanos, para explicar el resultado de la guerra. Y también en este JosÉ Mu C¿,No¿.u punto lo que aparentemente es erudición vacía puede encubrir claves literarias e ideológicas de mayor calado. En el contexto siciliano la apelación a Heracles no carece de significado político. El héroe, colonizador legendario de buena parte de la isla, fue invocado por la propaganda filodoria, que enarboló su figura como bandera de la resistencia contra las pretensiones políticas y militares mantenidas por Atenas con motivo de su expedición siciliana Y en este mismo contexto las alusiones a la leyenda troyana adquieren una nueva dimensión. De acuerdo con determinadas interpretaciones modernas, las propuestas encaminadas arealzar los orígenes troyanos de las ciudades sicilianas responden a un movimiento propagandístico que intentaba devaluar los contenidos filodóricos aglutinados en torno a Heracles y dibujaba un mapa legendario de Sicilia más favorable a los intereses de Atenassd. Cabe imaginar que los temas de esta controversia político-propagandística resuenen en el fragmento de Timeo que comentamos. En todo caso sabemos que la saga troyana desempeñó un papel muy importante en la publicística surgida alrededor de la La inscripción se halla publicada en J. BousquEr."La stPle des Kyténiens au Lét6on de Xanthos", REG l0l (1988), 12-53 y ha sido objeto de cita y comentario en diversas publicaciones recientes: véanse las indicaciones de A. ERSKINe, 2001, pp. 164-166 y P. DERow, "The Arrival of Rome: from the Illyrian War to the Fall of Macedon", en A. ERSKTNE, 2003, p. 57 . Sobre Heracles y la saga troyana como elementos propagandísticos en la historiografia y la publicística griegas centradas en Sicilia véase R. SeuvaRrANo, Origenes gentium Siciliae. Ellanico, Antioco, Tucidide. Roma, 1998,43-126 y la bibliografia que allí se cita. Plutarco como transmisor de Timeo. La Vids de Nicias pensar que el uno anuncia el otro, esto es, que la mención de Heracles en el capítulo inicial anticipa la aparición del héroe en la encrucijada final de la biografra. Si ello es así surge un argumento más para considerar que la crítica desencadenada en el prólogo contiene un mensaje en clave. Aquí Plutarco reprueba a Timeo por conectar la saga de Heracles con la victoria de los siracusanos, pero en realidad esta conexión la efectua él mismo en un lugar posterior de su composición, aquel que preludia la entrada de las tonalidades patéticas y el dominio pleno de un nuevo registro literario. De esta manera, la reprobación del prólogo indica de manera indirecta cómo el giro descrito, la coda trágica interpretada durante los últimos tramos de Wda de Nicias se inspira en Timeo. Tal indicación no es evidente de inmediato. El pasaje del prólogo alusivo a Heracles dice así: Y [aftrma Timeo] que también era lógico que Heracles ayudase a los siracusanos a causa Core, con cuya ayuda se apoderó de Cerbero, y que sintiese cólera contra los alenienses, porque iban en ayuda de los habitantes de Segesta, descendientes de los troyanos, mienÍras que él mismo, injuriado por Laomedonte, asoló Ia ciudad de Troya. La noticia produce la impresión de que Timeo ofrecía una explicación banal, incluso absurda del resultado de la expedición ateniense; y de esta manera contribuye a la visión de Timeo como historiador alejado de la realidad, pedante, introvertido, entregado a una erudición insustancial y a una religiosidad caduca, una imagen defendida por Laqueur, Jacoby o Momiglianos3. y es dificil que un historiador de semejantes características haya podido inspirar a Plutarco o suscitar esa especie de homenaje inverso que, según nuestra hipótesis, viene a ser el prólogo a la Vida de Nicias. Sin embargo la perspectiva cambia cuando el fragmento se situa en las coordenadas culturales de su propia época. Lo que aquí hace Timeo es utilizar el pasado mítico de ciertas localidades griegas como aclaración o justificación de unos sucesos. Sabemos que un procedimiento usual en la diplomacia helenística era la invocación de las tradiciones locales como argumento para recabar ayuda, entablar alianzas ojustificar peticiones de distinto ordensa. Tal procedimiento viene ejemplificado por una inscripción hallada en Janto, en Licia, y fechada a finales del siglo III a. 29 53 R. IRquoun, 1936, cols. 119l-1192 F. Jecoev, 1955, pp.533_535; A. MovrcLraNo, 1966 (1959), pp. 35-38. El tema h1 ¡ldo objeto de investigación en años recientes. Dos puestas al día ofrecen A. ERSrcrNE, 2001, pp. 163-168 y T. s. ScHEEn, "The past in a Hellenistic present: Myth and Local Tradition", en A. EnsrlNr,2003, pp. 216-231. 30 C. En ella se cuenta cómo los embajadores de Citinio, una pequeña ciudad de la Dóride, recorrieron diversas comunidades de Asia Menor, entre ellas Janto, solicitando ayuda para su ciudad, que había sufrido graves daños a consecuencia de un terremoto y de una invasión. Para fundamentar su petición los embajadores de Citinio exponían diversos episodios legendarios y hacian ostentación de una compleja erudición mitológica destinada a mostrar el parentesco y las conexiones míticas existentes entre su ciudad y la de Jantoss. Los representantes de Citinio, al fundamentar con estos argumentos su petición, no hacían más que recurrir a un tipo de argumentación muy empleado en la diplomacia contemporánea. Cabe así preguntar el fragmento de Timeo, con sus invocaciones al pasado mitico de las ciudades enfrentadas durante la expedición siciliana, no recoge o alude de alguna manera a una práctica habitual en las relaciones interestatales de su época. El fragmento, por otra parte, apela a Heracles y su saga mítica, con especial incidencia en los acontecimientos troyanos, para explicar el resultado de la guerra. Y también en este JosÉ M" C¡Noeu punto lo que aparentemente es erudición vacía puede encubrir claves literarias e ideológicas de mayor calado. En el contexto siciliano la apelación a Heracles no carece de significado político. El héroe, colonizador legendario de buena parte de la isla, fue invocado por la propaganda filodoria, que enarboló su figura como bandera de la resistencia contra las pretensiones políticas y militares mantenidas por Atenas con motivo de su expedición siciliana Y en este mismo contexto las alusiones a la leyenda troyana adquieren una nueva dimensión. De acuerdo con determinadas interpretaciones modernas, las propuestas encaminadas arealzar los orígenes troyanos de las ciudades sicilianas responden a un movimiento propagandístico que intentaba devaluar los contenidos filodóricos aglutinados en torno a Heracles y dibujaba un mapa legendario de Sicilia más favorable a los intereses de Atenass6. Cabe imaginar que los temas de esta controversia político-propagandística resuenen en el fragmento de Timeo que comentamos. En todo caso sabemos que la saga troyana desempeñó un papel muy importante en la publicística surgida alrededor de la 55 La inscripción se halla publicada en J. Bouseuur. "La stPle des Kyténiens au Létóon de Xanthos", RtG 101 (1988), 12-53 y ha sido objeto de cita y comentario en diversas publicaciones recientes: véanse las indicaciones de A. EnsrINe, 2001, pp. 164-166 y P. DERow, "The Arrival of Rome: from the Illyrian War to the Fall of Macedon", en A. ERSKTNE, 2003, p. 57 . Sobre Heracles y la saga troyana como elementos propagandísticos en la historiografia y la publicística griegas centradas en Sicilia véase R. Seuu¡nreNo, Origenes gentium Siciliae. Ellaníco, Antioco, Tucidide. Roma, 1998, 43-126 y la bibliografia que allí se cita. Plutarco como transmisor de Timeo. La vida de Nicias 3r expedición de pirro a Sicilia e Itali Desconocemos en qué sentido,iiil,i 3i iir;üJ"J:rl" ff:';ffi..;,J;"? ;:1" Hi?" i'jfiffiT:.Í,",**,l::, üunur. p",á, oJ. ",." o"ne, aquero que se iiipHlrü;:';*,TilrilH:::f:f{i}qlH:;::ir'::-.,:..:r*r: tradiciones _referidos "i ;;;;; ,,'u,Jt nlenselo lleva a cabo r¿r "¿"ir"r" "o" de ra zonasr. rin'." ;;áTT"Tj":: 1-asaje de ta biografra, y to il;;; pirro en '".0i,',1'il,i:"!:.,X ';';:":; m*:::*niora ros *p,o"r,., il.] de Sicitia, quizás.un apéndice .¡"Jij" r:, g",-oü'';":T;".:l;*,::,,;r::;; con posterioridad a su obra58. ü ;; eilo imprica-i.-ü.ru ra hipótesis see.un :.";:H T:r:,;:,:;";1,*mln: :::y:::il,;ü; a ta hda de N¡í¡as siones a Ia campañ, 't.urr", o'.".¡ll. :ruff::::jr;r"fl's: uno exprícito por cabe.afirmar, en cambio, con basranre :::::::::t_l:_1',1"t excesos oe rimá y verosimiritud sue ar r.r.i""r, ffi;: ff::i,::1"" *,X,;::,:yTffi,J *ii do rroyano ¿. ru, ciudades rrit["?. ambiguo en er que prutarco se distancia Timeo tocaba una cuestión uouui, ^il de ra opinión máyoritaria. tema vivo, e incluso patpitant., .n tu propaganda porítica de su época Er examen der prórog o a la vida de . La noticia, incruida en er prórogo a Ia !,"!tt l r,^"irtour.i,, de que prurarco I/ida de Nicias, sobre Ia *g, i. H""*i., rnsinua'."'.''rl."il su dependencia de v sobre el papet de éste "niu gr...u.n;" Timeo o;i ;;;;crusiones que afec_ Atenas y Siciria, pu..* -ry"ui." *"rjan en.¡1im"i i*. ar auror fuente o bnr un hatamiento rtistoriágrinc;';; transmitido, .. É;l a Timeo mismo. más rasfondo del oue deja vlr plrl.*. La mezclade resistr En él Timeo pondria .n jr.go ""; ;;; ,,.", """r,,*rff:n:#.rXlí,ii!; motivos ideorógicos, ¿tpr",nitrü;"ü: h.istoriador-siJu,rr" or" recoge Ia I¡ida pagandísricos actuantes "n ru "ít'tu.u de NicíÁ.;;;;" cabe decir der política der periodo herenístico. pi*"." i?l:"": der protagonista. ya hemos no sólo oculta este enftama¿o ¿" rnotl_ vrsto cómo uno de los vos culruraler v urgrr:ltos ioeotogico;. res de ra H¡stor;;;;"!;;;:;ru:rT:il:] 5u noticia, además, tiene un tono denirespondía u ,n ¿irlo" sicológicamente iJ Yf:. A. ERsrr¡re,200r, pp. ts7_16r. f GrHisf 566 T9. An, rn r^l*",rdíj,;::X'r:3?:fi:ij:lf;l3r"n" g: ra obra de rimeo dedicada a pirro súltese R. verruoÑi , Iggt, p:í' 5ás"_iíí' v rus posibles molivaciones y su carácer con-