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Aplicación de técnicas de riego deficitario en tomate para industria y sus efectos sobre la producción y calidad de la cosecha

Arcauce Lozano, María

Abstract

El objetivo de este trabajo es estudiar el riego deficitario controlado en tomate de industria empleando el estado hídrico del cultivo como indicador de riego y mejorar si es posible la calidad de los frutos manteniendo la producción con un ahorro de agua. La estrategia de programación del riego es la de dar condiciones de estrés hídrico en función de los valores del potencial hídrico de las plantas. El ensayo se realizó en la finca experimental “La Hampa”, propiedad del CSIC. Dicha finca está ubicada en Coria del Río (Sevilla) y tiene un clima templado, típicamente mediterráneo, con inviernos suaves y húmedos y veranos secos y calurosos. El diseño experimental consistió en parcelas al azar, en las que se aplicaron tres tratamientos de riego. Un primer tratamiento en base al 100% de la evapotranspiración del cultivo, un segundo tratamiento en base al 75% de la evapotranspiración del cultivo, y un tercer y último tratamiento en función al estado hídrico del cultivo mediante la medida del potencial hídrico de las plantas. La programación del riego en función de la técnica de riego deficitario controlado está basada en la existencia de estados fenológicos de la planta más resistente a las condiciones de estrés hídrico y por consiguiente, se pudo disminuir la cantidad de agua aplicada sin que afectara a la producción. Los parámetros fisiológicos, potencial hídrico y conductancia estomática, empleados indican que hubo diferencias altamente significativas entre los tres tratamientos sobre todo al inicio del ensayo. En el crecimiento vegetativo de las plantas podría decirse que también hubo algunas diferencias significativas pero en el peso de los frutos no se apreciaron diferencias entre ninguno de los tres tratamientos. En cuanto al porcentaje de sombreo de las plantas, entre los tres tratamientos no se observaron diferencias significativas. Los parámetros de calidad analizados en dicho ensayo como el pH, grados Brix, y tensión, no presentaron diferencias significativas, a excepción de los licopenos que sí se vieron evidentes diferencias entre los tres tratamientos. En cuanto a las conclusiones evidentes del ensayo destaca que el tratamiento de riego deficitario basado en el potencial hídrico de las hojas permitió un ahorra de agua del 47% sin que se viera afectada la producción y calidad de la cosecha. Para dicho tratamiento, durante la fase de desarrollo vegetativo y con las condiciones de estrés aplicada , afectó en el desarrollo de las plantas, que se volvieron a recuperar con la posterior rehidratación del agua de riego. Durante la fase de crecimiento de frutos y de acumulación de azúcares, los umbrales usados fueron de -0.5 MPa y -0.8MPa respectivamente; y han permitido un estado hídrico óptimo para el cultivo consiguiendo además un ahorro de agua del 42% y del 93% para cada una de las fases. Por otro lado, el tratamiento de riego deficitario de 75 % de la ETc no mostró un comportamiento diferente del resto de los tratamientos pero sí se obtuvieron frutos de peor calidad y menores rendimientos de la cosecha.

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ESCUELA TÉCNICA SUPERIOR DE INGENIERÍA AGRONÓMICA UNIVERSIDAD DE SEVILLA Aplicación de técnicas de riego deficitario en tomate para industria y sus efectos sobre la producción y calidad de la cosecha. Autora del proyecto: María Arcauce Lozano. Directores: Mireia Corell González Félix Moreno Lucas Enero 2015 Aplicación de técnicas de riego deficitario en tomate para industria y sus efectos sobre la producción y calidad de la cosecha. GRAGO EN INGENIERÍA AGRÍCOLA ESPECIALIDAD EN HORTOFRUTÍCULTURA Y JARDINERÍA. Directores: Mireia Corell González Félix Moreno Lucas Alumna : María Arcauce lozano AGRADECIMIENTOS: En primer lugar me gustaría dar las gracias a Mireia Corell ya que ella ha sido la que me ha permitido realizar este proyecto. Destacar en especial su dedicación, constancia y atención en todo momento hacia el proyecto, sin ella nada hubiera salido en adelante. En segundo lugar agradecer enormemente la atención de Alfonso Moriana, Mª José Martín-Palomo y todas y cada una de las personas del IRNAS que colaboraron en la realización del ensayo. Por último agradecer a mi familia y amigos su gran dedicación y apoyo día a día puesto que sin ellos nada hubiera sigo igual. RESUMEN El objetivo de este trabajo es estudiar el riego deficitario controlado en tomate de industria empleando el estado hídrico del cultivo como indicador de riego y mejorar si es posible la calidad de los frutos manteniendo la producción con un ahorro de agua. La estrategia de programación del riego es la de dar condiciones de estrés hídrico en función de los valores del potencial hídrico de las plantas. El ensayo se realizó en la finca experimental “La Hampa”, propiedad del CSIC. Dicha finca está ubicada en Coria del Río (Sevilla) y tiene un clima templado, típicamente mediterráneo, con inviernos suaves y húmedos y veranos secos y calurosos. El diseño experimental consistió en parcelas al azar, en las que se aplicaron tres tratamientos de riego. Un primer tratamiento en base al 100% de la evapotranspiración del cultivo, un segundo tratamiento en base al 75% de la evapotranspiración del cultivo, y un tercer y último tratamiento en función al estado hídrico del cultivo mediante la medida del potencial hídrico de las plantas. La programación del riego en función de la técnica de riego deficitario controlado está basada en la existencia de estados fenológicos de la planta más resistente a las condiciones de estrés hídrico y por consiguiente, se pudo disminuir la cantidad de agua aplicada sin que afectara a la producción. Los parámetros fisiológicos, potencial hídrico y conductancia estomática, empleados indican que hubo diferencias altamente significativas entre los tres tratamientos sobre todo al inicio del ensayo. En el crecimiento vegetativo de las plantas podría decirse que también hubo algunas diferencias significativas pero en el peso de los frutos no se apreciaron diferencias entre ninguno de los tres tratamientos. En cuanto al porcentaje de sombreo de las plantas, entre los tres tratamientos no se observaron diferencias significativas. Los parámetros de calidad analizados en dicho ensayo como el pH, grados Brix, y tensión, no presentaron diferencias significativas, a excepción de los licopenos que sí se vieron evidentes diferencias entre los tres tratamientos. En cuanto a las conclusiones evidentes del ensayo destaca que el tratamiento de riego deficitario basado en el potencial hídrico de las hojas permitió un ahorra de agua del 47% sin que se viera afectada la producción y calidad de la cosecha. Para dicho tratamiento, durante la fase de desarrollo vegetativo y con las condiciones de estrés aplicada , afectó en el desarrollo de las plantas, que se volvieron a recuperar con la posterior rehidratación del agua de riego. Durante la fase de crecimiento de frutos y de acumulación de azúcares, los umbrales usados fueron de -0.5 MPa y -0.8MPa respectivamente; y han permitido un estado hídrico óptimo para el cultivo consiguiendo además un ahorro de agua del 42% y del 93% para cada una de las fases. Por otro lado, el tratamiento de riego deficitario de 75 % de la ETc no mostró un comportamiento diferente del resto de los tratamientos pero sí se obtuvieron frutos de peor calidad y menores rendimientos de la cosecha. ÍNDICE 1. INTRODUCCIÓN 2. OBJETIVOS 3. METERIALES Y MÉTODOS 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN 5. CONCLUSIONES 6. BIBLIOGRAFÍA ÍNDICE GENERAL 1. INTRODUCCIÓN………………………………………………………….…..1 1.1 Historia del tomate………………………………………………………....1 1.2 Importancia del cultivo del tomate………………………………………..3 1.2.1. El cultivo de tomate en el mundo……………………………….3 1.2.2. El cultivo de tomate en España……………………………….…3 1.2.3. El cultivo de tomate en Andalucía………………………………4 1.3 El cultivo de tomate para industria………………………………………..5 1.3.2 El cultivo de tomate de industria en el mundo……………...…..5 1.3.2 El cultivo de tomate para industria en España………………..…6 1.3.3 El cultivo de tomate para industria en Andalucía……………….6 1.3 Descripción botánica y morfológica de la planta del tomate……………..8 1.4 Necesidades climáticas del tomate…………………………………………9 1.5 Técnicas de cultivo más importante del tomate de industria…………...10 1.6 Estrés hídrico……………………………………………………………....11 1.7 Programación del riego en tomate de industria…………………………12 1.8 Riego deficitario en tomate……………………………………………..…13 2. OBJETIVOS…………………………………………………………………..16 3. MATERIALES Y MÉTODOS……………………….……………………...17 3.1 Descripción de la finca La Hampa…………………………………...……17 3.1.1 Situación………………………………………………..……...17 3.1.2 Clima……………………………………………………..........18 3.1.3 Suelo…………………………………………….………….….20 3.1.4 Material vegetal……………………………..……………........20 3.1.5 Tratamientos hídricos……………………………………….....21 3.1.6 Medidas meteorológicas……………………………………….23 3.2 Diseño experimental………………………………………………...……....23 3.2.1. Seguimiento de los experimentos……………………………..26 3.3 Medidas en parcela……………………………………………………...….26 3.3.1.Medida de la cobertura del suelo……………………………...26 3.3.2. Medida del contenido de agua en suelo………………………27 3.3.3 Medida del potencial hídrico………………………………….28 3.3.4. Medida de la conductancia estomática……………………….29 3.3.5. Medida del crecimiento y desarrollo………………………….29 3.3.6. Cosecha……………………………………………………….30 3.4. Análisis de los datos…………………………………………………..……32 4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN………………………………………….…..33 5. CONCLUSIONES…………………………………………………………….51 6. BIBLIOGRAFÍA……………………………………………………………...53 4 De acuerdo con Namesny y Merino (2004), los factores que determinaron el éxito del comercio internacional de tomates en España fueron: un excelente clima de la región que junto con las variedades de larga vida, hicieron posible la producción de tomates de calidad con tecnologías de producción baratas y simples, los bajos costos de producción en comparación con otros países, la mejora de las infraestructuras de transporte, así como buenas técnicas de marketing que facilitaron la comunicación con los clientes. Con respecto a la superficie de tomate cultivada en España y según datos del Anuario de Estadística Agroalimentaria y Pesquera (2007), la superficie cultivada de tomate se ha mantenido relativamente constante durante el periodo comprendido entre 1998-2003 con aproximadamente 6,300 miles de hectáreas. Desde 2003 al 2005, la superficie se ha incrementado llegando a las 72,300 miles de hectáreaspara el año 2005, sin embargo desde el año 2005 al 2007, la evolución de la superficie cultivada ha sido decreciente, reduciéndose hasta las 34,100 miles de hectátereas en el año 2007, sin embargo, la superficie se incremento en los años sucesivos llegando a las 48,836 miles de ha para el año 2012, con un posterior descenso en el año siguiente (2013) con 45,304 miles de ha (MAGRAMA 2013). En cuanto a la producción total de tomate y por comunidades autónomas, Andalucía se posiciona en primer lugar con 1,656.3 miles de toneladas, seguida de Extremadura con 1,082 miles de toneladas. En tercera posición se encuentra Murcia (298.9 miles de toneldas) y en cuarto lugar están Las Islas Canarias con 123.6 miles de toneladas (MAGRAMA 2013). 1.2.3. El cultivo de tomate en Andalucía En Andalucía, la principal zona de cultivo y producción de tomates se sitúa en las provincias de Almería, Granada y Sevilla con unas producciones de 962.7, 310.8 y 249.3 miles de toneladas respectivamente. Le siguen otras provincias como Málaga con 72.1 miles de toneladas o Cádiz con 38 miles de toneladas. (MAGRAMA 2013). La superficie total que se destina a la produccion de tomate en Andalucía es de 18,882 ha de las que 9,554 ha se sitúan en Almería, 3,627 ha en Granada y 2,765 ha en Sevilla (MAGRAMA 2013). 5 1.3. El cultivo de tomate para industria 1.3.1. El cultivo de tomate para industria en el mundo La producción de tomate para industria a nivel mundial ha experimentado constantes subidas y bajadas en el periodo comprendido desde el año 2005 hasta el año 2014. Tal y como muestra la tabla 1, la producción de tomate para industria a nivel mundial era de 32,677,000 toneladas para el año 2005. Dicha producción se redujo en unas 2,000,000 toneladas para el año siguiente (2006) para volverse a recuperar en unas 4,500,000 toneladas aproximadamente durante los años 2007 y 2008, alcanzando para entonces las 35,370,000 toneladas. En el año 2009, la producción de tomate para industria se incrementó enormemente registrando el máximo valor del periodo 2005- 2014 con 42,534,000 toneladas, de ahí en adelante, se vuelve a reducir la producción hasta el año 2013 que registró un valor de 33,002,000 toneladas. El último dato, en el año 2014, muestra una leve recuperación de la producción mundial de tomate para industria con 39,859,000 toneladas (WPTC 2014). Tabla 1.Producción mundial de tomate para procesado (WPTC 2014). Año Producción tomate procesado (t) 2005 32,677,000 2006 30,462,000 2007 34,130,000 2008 35,370,000 2009 42,534,000 2010 37,371,000 2011 37,692,000 2012 33,442,000 2013 33,002,000 2014 39,859,000 A nivel mundial, la producción de tomate para industria en el año 2014 se distribuyó de la siguiente manera: California fue el principal productor de tomate para industria en el mundo con un 31.9%, le sigue China (15.8%), Italia (12.3%), España (6.8%), Irán (5.5%), Turquía(4.5%), Brasil(3.5%), y Portugal(3%) (Tabla 2). 6 Tabla 2. Principales países productores de tomate para industria para el año 2014. (WPTC, 2014). PAÍS Producción tomate para industria (2014) California 12,700,000 China 6,300,000 Italia 4,910,000 España 2,700,000 Irán 2,200,000 Turquía 1,800,000 Brasil 1,400,000 Portugal 1,200,000 Destacar por último que dentro del área mediterránea destaca Italia como el principal productor, con un 31% del total de la región, seguido de España con un 17% de la producción de tomate de industria (WPTC, 2014). 1.3.2. El cultivo de tomate para industria en España Desde el año 2006 hasta el 2014, la producción de tomate para procesado en España ha seguido la siguiente evolución: La producción registrada de tomate para industria en el año 2006 fue de 1,580,000 toneladas y se fue incrementando hasta que en el 2009 llegó a las 2,700,000 toneladas. En el periodo comprendido entre 2009 hasta el 2013, la producción española de tomate para industria siguió una tendencia decreciente hasta alcanzar en el año 2013 las 1,650,000 toneladas. Sin embargo los datos provisionales de 2014 indican un incremento en la producción registrando 2,700,000 toneladas para el año 2014 (WPTC,2014). 1.3.3. El cultivo de tomate para industria en Andalucía En Andalucía el cultivo de tomate para industria tiene su origen en el año 1986 en la zona del bajo Guadalquivir, iniciándose en una fábrica en Lebrija con una capacidad de 500 Tm.día-1 y con unos rendimientos medios que no sobrepasaban los 50000 Kg.ha-1. Desde el inicio de la actividad productiva del tomate de industria, la producción se ha ido concentrando casi exclusivamente en la comarca del Bajo Guadalquivir y concretamente en los municipios de Lebrija, Las cabezas de San Juan, Utrera y Los Palacios y Villafranca. También se ha cultivado, y aún se mantiene el 7 cultivo en explotaciones de la costa noroeste gaditana (Rota y Puerto de Santa María). El cultivo se consolida como tal en la campaña de 1996 en la zona. A lo largo del tiempo la superficie cultivada ha ido incrementándose y las estructuras productivas se han ido modernizando, esto sumado al incremento de la eficiencia en las prácticas agronómicas, ha hecho que las producciones se incrementen de 110t.ha-1a 120t.ha-1, en los últimos años (García et al, 2005). En cuanto a la superficie (ha) de tomate para industria en Andalucía se ha reducido drásticamente desde el año 2005 hasta el año 2013. Para el año 2005 se cultivaban en Andalucía 10,140 ha de tomate para industria con una producción media en toneladas de 686,138. Para el año 2006, a pesar de que la superficie destinada a la producción de tomate para industria sufrió una leve reducción (8,852 ha), la producción se incrementó levemente llegando a 700,039 toneladas. En el año 2007 y en el año 2008, en Andalucía se ha reducido tanto la superficie como la producción de tomate para industria comparado con los años anteriores. En el año 2009 se produjo una recuperación de la producción de tomate para industria con valor de 665,857 toneladas. Desde el 2009 hasta el 2013, ha venido reduciéndose tanto la producción como la superficie destinada al tomate de industria en Andalucía (Tabla 3). Tabla 3: Histórico de superficie cultivada de tomate y producciones en Andalucía Consejería de agricultura, pesca y desarrollo. Junta de Andalucía. Año Superficie tomate industria(ha) Producción tomate industria (t) 2005 10,140 686,138 2006 8,852 700,039 2007 7,011 418,140 2008 7,296 473,712 2009 9,681 665,857 2010 8,678 548,018 2011 7,866 589,104 2012 6,626 510,654 2013 6,636 459,517 8 1.4. Descripción botánica y morfológica de la planta del tomate El tomate pertenece a la familia de las solanáceas junto con otras especies hortícolas como las patatas y las berenjenas que contienen un alcaloide (la solanina), que puede resultar tóxico cuando se encuentra en altas cantidades (Sirtoni et al, 2007). La planta del tomate está constituida por un tallo principal de consistencia herbácea que se ramifica conforme gana altura (Reche, 2009) y su diámetro puede variar entre los 2 y 4 cm en la base presentando pilosidades que salen de la epidermis (Namesny y Merino, 2004). La estructura de la planta es la de un simpodio en la que el tallo principal forma de 6 a 12 hojas que crecen lateralmente hasta que la yema principal se transforma en una inflorescencia (Nuez 1995). El sistema radicular presenta una raíz pivotante que crece 3 cm al día y puede llegar a alcanzar los 60 cm de profundidad (Rodríguez et al 1997). Simultáneamente nacen raíces adventicias, que resultan esenciales puesto que por ellas se realiza la mayor asimilación de agua y nutrientes (Rodríguez et al 1997). Las hojas en la planta del tomate nacen de forma alterna en el tallo y se caracterizan por ser pecioladas, lobuladas e imparipinadas. Éstas están compuestas por un número variable de foliolos laterales que oscilan entre 8 y 18 según el tipo de variedad (Reche, 2009). Las flores se reúnen en inflorescencias en racimo, más o menos grande y son de color amarillo con un número variable de pétalos entre 5 y 6, que se abren en torno a los órganos reproductivos masculinos. La apertura de las flores y la formación de los frutos en el racimo no ocurre simultáneamente, sino que se produce gradualmente, sobretodo en variedades compuestas por un gran número de flores (Sirtoni et al 2007). El fruto del tomate es una baya de color amarillo, rosado o rojo debido a la presencia de licopina y carotina en distintas proporciones. Su forma puede ser redondeada, achatada o con forma de pera, y su superficie lisa o asurcada, siendo el tamaño muy variable según las variedades (Rodríguez et al 1997). En cuanto a las variedades de tomate para industria cabe destacar las variedades para pelado y las variedades para concentrado. Las primeras se caracterizan por ser 9 plantas determinadas, compactas, cuya masa foliar cubre bien los frutos, son vigorosas y precoces. Sus frutos tienen forma de pera. Este tipo de variedades tienen la fructificación y la maduración agrupada, y son óptimas para la recolección mecanizada. Con respecto a las variedades para concentrado son también plantas de crecimiento determinado, compactas y con cobertura foliar abundante. Poseen forma cuadrangular y también están bien adaptadas a la recolección mecanizada (Saavedra et al, 2005). 1.5. Necesidades climáticas del tomate En el cultivo del tomate es importante tener en cuenta una serie de factores que influyen en la posterior germinación, floración, fecundación y maduración de los frutos. Temperatura: Temperaturas superiores a 35º C causan en el tomate una disminución de la cantidad de polen emitido, menor número de flores, amarilleamiento de los frutos; así como favorece el desarrollo de enfermedades como el Mildium o la Botrytis. Las plantas de tomate de desarrollaran en buenas condiciones con temperaturas de 20 a 26º C por el día y de 12 a 16 ºC por la noche (Reche, 2009). La temperatura óptima para la germinación esta entre los 25-30ºC (Rodriguez et al 1997), en cambio, para la floración y la polinización es de 20-22ºC.La temperatura óptima durante el periodo vegetativo es de 20-26 ºC, y la óptima durante el crecimiento de frutos está entre los 18- 22 ºC (Reche, 2009). Humedad: el cultivo del tomate exige una humedad ambiental media el 65 al 75%. Con humedad ambiental alta se reduce la transpiración y la asimilación de nutrientres mientras que si es demasiado baja se reduce la capacidad fotosintética de las plantas debido al cierre de sus estomas (Reche, 2009). Luminosidad: El tomate es una planta sin grandes exigencias en luminosidad, sin embargo en condiciones de escasez de luz influye en el crecimiento de las plantas, asi como en la apertura de las flores, en la fecundación y en la maduración y coloración de los frutos (Reche, 2009). 10 1.6. Técnicas de cultivo más importantes del tomate de industria - En el tomate para industria las normas de producción integrada, videntes desde 2008 en Andalucía destacan las siguientes prácticas de cultivo: - Preparación del terreno y laboreo:  Nivelación del terreno para parcelas con riego a surco para evitar encharcamientos.  Evitar el transporte de tierra entre distintas parcelas para evitar la reproducción de enfermedades o la proliferación de malas hierbas.  Realizar labores preparatorias de terreno que faciliten el drenaje y la aireación para mantener una buena estructura en el suelo.  Proceder a la preparación de las mesas o camas cuando el terreno esté libre de terrones y seco.  Realizar labores de bina y aporcado para eliminar las malas hierbas, evitar la compactación del terreno, aumentar la eficacia del riego y para la incorporación del abonado nitrogenado.  Realizar técnicas naturales de desinfección del suelo tales como la biofumigación o la solarización. - Con respecto a la siembra es importante considerar los siguientes aspectos:  Utilizar plantas de unos 35-40 días, con 4-5 hojas bien formadas y yema terminal en perfectas condiciones.  La altura de las plantas debe estar comprendida entre 12 y 15 cm.  El grosor del tallo debe ser de 4 a 6 cm.  Las plantas deben estar libres de enfermedades, plagas, y no poseer zonas necróticas por podredumbres. - En cuanto al riego se debe evitar el estrés hídrico en el período de establecimiento de las plantas y en la fase de cuajado de frutos. En riego localizado conviene hacer uso de un programador automático, tener un correcto mantenimiento del sistema de riego con los tratamientos desinfectantes oportunos así como mantener el agua en buena calidad a través de sistemas de filtrados. 11 1.7. Estrés hídrico El estrés hídrico se puede definir como el estado en el cuál la demanda de agua por la planta supera a la capacidad de suministro por las raíces. La demanda de agua está determinada por la transpiración, fenómeno dependiente de variables físicas como la radiación, la temperatura y la humedad relativa. Estas condiciones de estrés se dan por tanto bajo condiciones de baja disponibilidad de agua en el suelo o bien de alta demanda evaporativa (altas temperaturas, muy baja humedad relativa del aire). En situaciones de estrés hídrico se produce una desestabilización inicial de las funciones de la planta, seguida de un proceso de adaptación y de normalización y una mejora de la resistencia a esas condiciones adversas. Sin embargo, si se exceden los límites de tolerancia y se sobrepasa la capacidad de aclimatación, el resultado puede ser un daño permanente o incluso la muerte. A esta definición habría que añadirle el concepto de regeneración, esto es, la capacidad de la planta para volver al estado original cuando ha cesado el agente estresante (Lichtnthaler, 1996). Desde un punto de vista ecofisiológico, se entiende por estrés hídrico cualquier limitación al funcionamiento óptimo de la planta impuesta por su insuficiente disponibilidad de agua. El estrés hídrico es el factor ambiental que más limita la producción agrícola a nivel mundial. Existe una elevada correlación entre la productividad de los ecosistemas y su precipitación característica (Lambers et al,1987). A escala mundial, se estima que el rendimiento potencial de los cultivos se reduce en más del 70% debido a las limitaciones ambientales. De este porcentaje, el estrés hídrico en la vegetación natural y cultivada se observan durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, dependiendo de la climatología anual (Informe de Medio Ambiente de Andalucía, 2012). Puesto que el agua tiene un papel esencial en la fisiología de las plantas, el estrés hídrico afecta a la mayor parte de sus funciones vitales. En condiciones de sequía disminuye la capacidad de germinación de las semillas, se reduce el crecimiento, la absorción de nutrientes, y puede dar lugar al desarrollo de enfermedades en el cultivo. El agua es el factor limitante más importante en Agricultura, especialmente en condiciones de cultivo en zonas áridas o semiáridas (Moriana et al, 2010), como es nuestro caso. De modo que optimizar las estrategias de manejo de riego se hacen imprescindibles para la viabilidad de los cultivos en estas condiciones. 12 1.8. Programación del riego en tomate de industria El primer aspecto fundamental para llevar a cabo la programación del riego en hortícolas es conocer las necesidades hídricas del cultivo en cuestión. La programación del riego se realiza generalmente en función de la evapotranspiración del cultivo. Por evapotranspiración se entiende la combinación de dos procesos a través de los cuales se pierde el agua: la evaporación (proceso por el cual el agua líquida pasa a vapor gracias a la radiación solar y la temperatura ambiental), y la transpiración (pérdida de agua por parte de las plantas a través de los estomas).Tanto el primer proceso como el segundo, ocurren simultáneamente y se ven afectados por diversos factores como el clima, las características del cultivo y el suelo (Ferrayra et al, 1983). La metodología más empleada para conocer las necesidades de riego es el balance de agua. Una vez conocida la evapotranspiración, se lleva a cabo un balance de agua en el suelo, que estará definido por las entradas de agua en forma de lluvia, condensaciones y las salidas en forma de escorrentía, drenajes…en base a todo lo anterior es posible determinar el momento óptimo del riego (Ferrayra et al, 1983). El cultivo de tomate de industria en la comarca del Bajo Guadalquivir tiene perspectivas de convertirse en uno de los cultivos más significativos en las zonas regables de esta comarca. Es un cultivo con necesidades hídricas durante prácticamente todo su desarrollo, desde marzo hasta agosto aproximadamente, y según el balance hídrico y la bibliografía disponible es necesaria una gran cantidad de agua debido a varios motivos: el primero de ellos es que este cultivo se está implantando en la época donde existe mayor evapotranspiración potencial. El segundo motivo es que durante todo su ciclo apenas existen precipitaciones salvo en la época de implantación del mismo, cuando sus necesidades son mínimas. Y el último motivo es que la evolución de la planta es solidaria al aumento de evapotranspiración potencial (Salvatierra et al, 2007). La disponibilidad de agua para cubrir las necesidades del cultivo es uno de los factores limitantes que ha encontrado este cultivo para continuar creciendo en nuestra región, con una gran dependencia de las pluviometrías anuales para poder garantizar las reservas de agua (García et al, 2005). Por esta razón se hace imprescindible la optimización del riego y la eficiencia en el uso del agua del cultivo. 13 1.9. Riego deficitario en tomate El riego de tierras dedicadas a la agricultura representa más del 85% del agua de uso mundial (Van Schilgaarde, 1994), una reducción en el agua de riego, por muy pequeña que sea, podría aumentar la cantidad de agua disponible para otros propósitos. Esto es especialmente cierto en cultivos de tomate, que tienen la mayor superficie de cultivo de hortalizas en el mundo según Ho (1996). El riego deficitario controlado es una técnica de programación que se desarrolló a comienzos de los 80 (Chalmers et al, 1985). Este sistema de programación del riego se basa en la existencia de estados fenológicos de la planta más resistentes a las condiciones de estrés hídrico y que, por lo tanto, nos permitirían disminuir la cantidad de agua a aplicar sin afectar, o disminuyendo muy poco, la producción. En tomate para procesado, se emplea tradicionalmente la reducción del riego antes de la recolección para aumentar los sólidos solubles totales en fruto, que es uno de los parámetros de calidad más valorados en la industria del procesado de tomate (Johnstone et al, 2005). Investigaciones en California en los últimos años sugieren que las aplicaciones de riego deficitario sobre los primeros frutos produce precocidad en el cambio de color a rojo y pueden mejorar los sólidos solubles en la cosecha sin una disminución significativa en los rendimientos (Quadir et al, 2006). Diversos estudios han trabajado el empleo de riego deficitario en tomate en cada una de las fases fenológicas del cultivo, con el fin de mejorar la aplicación de riego deficitario controlado y observar su efecto sobre la producción final, calidad de la misma y los azúcares acumulados en los frutos. Zegbe et al (2005) aplicaron una reducción del riego, en base a la ETc, en tres fases: crecimiento vegetativo, cuajado y crecimiento de frutos y maduración. Sus resultados mostraron que el estrés hídrico aplicado en la fase de crecimiento vegetativo no afectó a la producción final, ni a la calidad de la producción. Pero en las siguientes fases: cuajado, crecimiento y maduración de fruto sí se vio afectada la producción. Mejoró la calidad de los frutos el riego deficitario aplicado en la última fase, aumentando los azúcares acumulados. Estudios más cercanos realizados en Extremadura, por el equipo de Fortes (2013) aplican riego deficitario, reduciendo en base a las necesidades hídricas (ETc), en las fases más importantes del cultivo: trasplante, floración y cuajado, crecimiento de 20 3.1.3. Suelo El terreno de la parcela donde se ha realizado el ensayo presenta una pendiente aproximada del 3% al 5%, con una profundidad útil para el cultivo que varía entre 0 y 0.3 cm. La textura es arenosa, uniforme en todo el perfil, con un 87% de arena, 1.5% de limo y un 11.5% de arcilla (Tabla 5). Los análisis en laboratorio indican que el contenido volumétrico de agua en suelo (Ɵ, m3 m-3) es de 0.33 m3 m-3 para un potencial mátrico (  m) de 0 MPa ( a saturación) y de 0.10 m3 m-3 a -1.5 MPa. La densidad media aparente de la capa de suelo comprendida entre 0.0 y 0.2 varía entre 1.4 y de 1.7 Mg m-3.Cabe destacar que dicho suelo presenta un contenido en materia orgánica, en torno a 0.96% así como buenos contenidos en fósforo y potasio con valores de 12.9 mg Kg-1 (determinado por el método Oslen) y 125 mg Kg-1, respectivamente. El pH es de 8.1 y el contenido en nitrógeno presenta un valor de 500 mg Kg-1(Tabla 4). Tabla 5. Características más relevantes del suelo “arenoso” Prof. disp. pH Arena Limo Arcilla MO N P- Oslen K cm % % % % mgKg-1 mgKg-1 mgKg-1 0-30 8.1 87.0 1.5 11.5 0.96 500 12.9 121 3.1.4. Material vegetal En el ensayo llevado a cabo se utilizó la variedad de tomate H-9997. Perteneciente a la empresa Heinz. Caracterizada por su resistencia a Fusarium, Verticilium, Nemátodos, Pseudomonassyringae y Alternaria. Es una variedad de rendimientos medio, altos contenidos en licopenos(15,29 mg.100g-1),contenido en azucares medio (5ºBrix) y consistencia dura, según la caracterización realizada por el Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (2011). 21 3.1.5. Tratamientos hídricos Se han aplicada tres tratamientos de riego, se explican a continuación: - 100% ETc: este primer tratamiento es el tratamiento control, consistió en la aplicación del 100% de la ETc, teniendo en consideración los coeficientes de cultivo (Kc) de la FAO 56 y la precipitación ocurrida. Para dicho tratamiento se calcularon las necesidades semanalmente. - 75 % de la ETc: tratamiento de riego deficitario en el que se aplicó el75% de la dosis aplicada al tratamiento control. - : Este tercer tratamiento fue un riego deficitario controlado, en el cuál el riego se estableció en función de las medidas del potencial hídrico de hoja al mediodía solar. Se establecieron diferentes umbrales de riego, en función del potencial hídrico de hoja, para cada estado fenológico del cultivo:  Desarrollo vegetativo (desde el trasplante hasta la aparición de la primera inflorescencia con flores abiertas), en esta fase se consideró un umbral de-1 MPa.  Crecimiento de fruto(desde las primera flores abiertas hasta los primeros frutos rosados), en esta fase consideró un umbral de -0.5 MPa, considerado un estado hídrico optimo en esta fase, especialmente sensible al estrés hídrico.  Maduración y acumulación de azúcares (desde la aparición de los primeros frutos rosados hasta la cosecha), en este tercera y última fase el umbral marcado para regar fue de -0.8 MPa. Que se considera un estrés moderado en esta fase, y ayuda a la acumulación de azúcares en fruto. El riego se decidió en función de la medida de potencial hídrico media, de las cuatro bloques, y la distancia al umbral establecido. - Si la reducción era menor al 10%, se empleó una dosis de riego del 25% del riego control. - Si la medida se encontraba entre el 10-30 %, se aportaba una dosis del 50% del tratamiento control. 22 - Si la medida de potencial hídrico era un 30% menor del umbral, se regó con el 100% de la dosis del control. En la tabla 6 se recoge el agua aportada en cada fase del cultivo, para cada tratamiento. Así como el porcentaje relativo que supusieron cada uno de los tratamientos de riego deficitario en cada fase. Tabla 6. Cantidad de agua aportada durante cada fase del ensayo (DDA: día del año). Tratamiento de riego Agua aportada en cada fase, mm % de agua aportada en cada fase Crecimiento vegetativo Floración cuajado Maduración Crecimiento vegetativo Floración cuajado Maduración 100% de ETc 336.9 343.1 96.1 100 100 100 75% de ETc 282.4 222.8 67.3 83.8 64.9 70.1  164.2 199.4 6.9 48.7 58.1 7.1 DDA 140 160 180 200 220 240 260 Riego acumulado (mm) 0 100 200 300 400 500 600 700 75% 100%  Figura 2.Cantidad de agua acumulada en mm en los tres tratamientos de riego durante el ensayo. Las líneas señalan los cambios de fase: crecimiento vegetativo, floración – cuajado y maduración de frutos. La figura 2 muestra la cantidad de agua acumulada en mm, aportada a los tres tratamientos de riego durante el ensayo. Durante la fase de desarrollo vegetativo ( DDA 23 119 , 28 de Abril de 2014, al DDA 170, 19 de Junio de 2014), el incremento de agua acumulada (mm) en los tres tratamientos es progresivo y relativamente lento en el tiempo puesto que la restricción moderada del riego en la primera fase de cultivo no afecta en la posterior calidad de la cosecha ni en el rendimiento de la misma; hasta que durante la fase de floración, cuajado y maduración (DDA 170, 19 de Junio de 2014, al DDA 198, 17 Julio de 2014), se riega más abundantemente en los tres tratamientos ya que dicha etapa es muy sensible para el cultivo. Aproximadamente 15 días antes de la recolección (DDA 239, 27 de Agosto de 2014, al DDA 241, 29 de Agosto de 2014), el riego se para en los tres tratamientos, de ahí a que entre el DDA 210, 29 de Julio de 2014 y el DDA 239, 27 de Agosto de 2014, la gráfica se estabilice. Esta práctica se hace con el objetivo de que acumular en los frutos la máxima concentración de azúcares posible. 3.1.6. Medidas meteorológicas En la Hampa se dispone de una estación meteorológica Campbell (Campbell ScientificLtd, UK), a unos 50 m de la finca experimental. La estación registra, cada 30 minutos, los valores medios, máximos y mínimos de las siguientes variables: temperatura (T,ºC) y humedad relativa del aire (HR%), radiación solar global (Rsg, W m-2), radiación fotosintéticamente activa (PAR, mol m-2 s-1), radiación difusa (PARdif, mmol m-2 s-1), radiación neta (Rn, W m-2), velocidad (u, m s-1) y dirección (d, grados) del viento y precipitación (P, mm). De esta última variable se registran los valores cada 10 minutos. Además de medir estas variables, la estación calcula las siguientes variables: presión de vapor a saturación (Psat, KPa) y déficit de presión de vapor del aire (DPV o Da, KPa),temperatura de punto de rocío (Td,ºC) y radiación acumulada total (Racum, MJ m-2 día-1). Estos datos nos permitieron caracterizar la climatología ocurrida y calcular las necesidades hídricas del cultivo para nuestro ensayo. 3.2. Diseño experimental El ensayo se realizó en parcelas distribuidas completamente al azar, el diseño se recoge en la figura 4. Las parcelas asignadas con 100% fueron aquellas que se regaron en base al 100% de la ETc. Las parcelas con el 75%, fueron las que se regaron en base al 75% de la ETc y las parcelas designadas con fueron aquellas que se regaron en 24 función del potencial hídrico medido en las hojas. (Figura 3). Las parcelas en blanco pertenecen a otros tratamientos de suelo, que no fueron objeto de nuestro estudio. Las parcelas tenían una superficie aproximada de 87m2 con 4 replicados por tratamiento, que hacen un total de 12 parcelas. Figura 3. Distribución de las parcelas en el ensayo. La siembra de las plántulas se llevó a cabo el día 28 de abril. La variedad de tomate elegida fue la H-9997, procedente de la empresa Semillero Andaluz S.A, de Los palacios en Sevilla. Tabla 7. Etapas del ensayo DDA FECHA FASE DEL ENSAYO 100-101 10 - 11 de Abril de 2014 Preparación de parcelas 118 28 de Abril de 2014 Trasplante de plántulas 119-170 29 de Abril – 19 de Junio de 2014 Crecimiento vegetativo 170-198 19 de Junio- 17 de Julio de 2014 Floración, cuajado 210-239 29 de Julio - 27 de Agosto de 2014 Acumulación de azúcares 239-241 27 - 29 de Agosto de 2014 Recolección La parcela, donde se llevó a cabo el ensayo se preparó convenientemente (Tabla 8): se realizaron varios pases de grada hasta aproximadamente 20 cm de profundidad, retirándose la mala hierba y los restos de cultivos anteriores.   75%ETc 100%ETc 75%ETc   100%ETc 75% ETc 100%ETc 100%ETc 75%ETc 25 Posteriormente, el 14 de abril se llevó a cabo la fertilización de fondo aplicando 975 kg ha-1 de 15N-15P-15K puesto que la fertilidad de dicho suelo era bastante baja. Después de la fertilización de fondo se prepararon camas de siembras los días 14 y 15 de abril, haciendo un aporcado adecuado para el cultivo: se realizaron camas de 1.55 m de ancho dedicadas a la siembra del tomate. El día 16 de abril se hizo un tratamiento del suelo con Pendimetalina (STOMP AQUA), un herbicida de presiembra. Entre los días 21-23 de abril se acometió la instalación del riego por goteo. Tabla 8.Manejo de la plantación de tomate DDA LABOR/TRATAMIENTO 100-101 Preparación de parcelas : labor de vertedera y pase de grada 104 Abonado 15N-15P-15K 104-105 Preparación de camas para el tomate : pase de conformador 106 Aplicación de herbicida presiembra : Pendimetalina 118 Trasplante de los tomates 142 Aplicación de Centurión 182 Tratamiento contra eriófidos : Sulfapron 185 Tratamiento contra Tuta absoluta : Altacor 190 Tratamiento contra Vasate (Aculops lycopersici) : Comanche (BASF) 192 Tratamiento contra Tuta absoluta :Affirm 199 Tratamiento contra Tuta absoluta :Alverde 202 Tratamiento contra Vasate (Aculops lycopersici): Comanche (BASF) 206 Tratamiento contra Tuta absoluta :: Altacor 209 Tratamiento contra eriófidos : Sulfapron 213 Tratamiento contra Tuta absoluta :Affirm 224 Tratamiento contraTuta absoluta : Alverde 26 3.2.1. Seguimiento de los experimentos Al cultivo de tomate se le realizó un seguimiento en el que se tomaron medidas de: a) Parámetros de crecimiento vegetativos como cobertura vegetal y altura de la planta. b) Parámetros de desarrollo: número de flores y número de frutos por planta. c) Parámetros fisiológicos como el potencial hídrico y la conductancia estomática. d) Parámetros de calidad del fruto de tomate como º Brix, licopenos ypH. e) Seguimiento contra plagas y enfermedades, según el calendario de la tabla 1.3. 3.3. Medidas en parcela 3.3.1. Medida de la cobertura del suelo La Cobertura de suelo (% de suelo sombreado), se estimó mediante medidas de la radiación interceptada en el suelo, a distintas distancias de la planta. Las medidas se realizaron a la mima hora (11 horas a.m.). Mediante el empleo de una barra de PAR (modelo 191 de LICOR). El número de medidas tomadas fue de seis por cada parcela, siendo las distancias correspondientes: - para el inicio del ensayo, cuando las plantas aun eran pequeñas se realizó una medida a una distancia de 10 cm del ramal, una segunda medida a una distancia de 20 cm del ramal y una medida de control; - a mitad del ensayo, cuando las plantas estaban más o menos desarrolladas se realizaron las mismas medidas pero a distancias de 20 cm y 40 cm, y - más avanzado el ensayo, las medidas se realizaron a distancias de 40cm y 70cm. En la última fase del ensayo y debido a la senescencia de las plantas, ya no se realizaron más medidas de cobertura de suelo. 27 Foto 2. Medida del porcentaje de suelo sombreado con la barra de PAR. 3.3.2. Medida del contenido de agua en suelo Para medir el volumen de agua en suelo en los primeros 10cm de profundidad se empleó una Sonda TDR (FOM / mts operador de campo para medidas de humedadtemperatura y salinidad). 28 Se realizaron 4 medidas por parcela. El procedimiento consistía en introducir los dos electrodos en el suelo para medir el volumen de agua en él. Con estas medidas se podía comprobar aquellas parcelas que estaban recibiendo más agua de riego y aquellas que estaban siendo regadas en función de su potencial hídrico. 3.3.3. Medida del potencial hídrico Para determinar el potencial hídrico foliar () se utilizó una cámara o bomba de Scholander (modelo 1000, PMS) usando nitrógeno seco para incrementar la presión dentro de la cámara. Para la realización de las medidas se tuvieron en cuenta las recomendaciones de (Turner 1981). El potencial hídrico tiene un ciclo diario de caída y recuperación por lo que se hizo una medida al medio día solar para estimar el potencial hídrico mínimo. Se midió en hojas con un crecimiento medio, las hojas fueron introducidas en una bolsita de plástico durante el trayecto hasta la cámara para evitar la pérdida de agua por transpiración. Las medidas se realizaron en cada tratamiento semanalmente. 3.3.4. Medida de la conductancia estomática Para realizar la medida de la conductancia estomática (gs, mol m-2 s-1) se ha utilizado un porómetro de régimen permanente (SC1 de DECAGON). Datos previos indican que en ausencia de limitación de radiación, la curva diaria de conductancia estomática es horizontal en torno al valor máximo diario. Por esta razón las medidas de conductancia se realizaron desde las 10 hasta las 12 de la mañana. Al ser el tomate una especie con estomas en el haz y en el envés, se realizaron dos medidas por parcela experimental en el haz, y otras dos en el envés, tomando para cada medida hojas al azar. 29 Foto 3.Medida de la conductancia estomática en hoja al mediodía solar. 3.3.5. Medida del crecimiento y desarrollo Para llevar a cabo la medida del crecimiento en altura de las plantas se tomaron 5 plantas al azar por parcela semanalmente. Con respecto a las medidas del desarrollo, el número de inflorescencias se contabilizó realizando una rápida visión global y viendo si había más de cinco, más de diez o más de veinte inflorescencias abiertas o cerradas en 5 plantas de cada parcela. En cuanto al número de frutos se llevó a cabo un conteo para ver si había o no frutos cuajados en 5 plantas de cada parcela tomadas al azar. También se realizó un seguimiento del crecimiento del fruto y color de forma periódica tomando 5 frutos de terceros racimos de tallos principales, por parcela de plantas al azar y llevando un control de sus pesos y colores para conocer el momento óptimo de la cosecha. 36 El estrés hídrico alcanzado por el cultivo en el tratamiento potencial ( no se vio reflejado en una disminución de la producción del cultivo, como veremos más adelante, con lo que podemos considerarlo un umbral de riego adecuado durante esta fase del cultivo. Trabajos anteriores han situado valores umbrales durante el desarrollo vegetativo en -0.8MPa (Ngouajio et al, 2006; Fortes et al, 2013; Zegbe et al, 2005). Consideramos que puede emplearse un umbral de -1.1MPa, ya que se apreció un descenso en el crecimiento vegetativo, concretamente en la altura de la planta, aunque no en el desarrollo aéreo del cultivo, medido a través de la cobertura del suelo como se verá más adelante. Permitiendo un ahorro de agua con respecto al tratamiento control de un 52% en la fase de desarrollo vegetativo, un 42% en la de floración, cuajado y crecimiento de frutos y un 93% en la fase de maduración (Tabla 6, material y métodos). DDA 140 160 180 200 220 Potencial Hídrico, MPa -1,2 -1,0 -0,8 -0,6 -0,4 -0,2 0,0 100% 75% Y ** ** ** * Figura 5.Evolución del potencial hídrico en hoja, medido al mediodía solar durante el período del ensayo. Cada punto es la media de 4 medidas en cada tratamiento. Las estrellas muestran los días en los que hubo diferencias significativas entre los tres tratamientos (** altamente significativas p<0.01, *significativas p<0.05). Las barras verticales indican el error estándar. La evolución de la conductancia estomática al inicio del desarrollo del cultivo, en el envés fue ascendente en los tres tratamientos, durante el primer periodo de cultivo no existieron diferencias significativas, aunque se apreciaron en las medidas de los 37 DDA168 y 177 valores más bajos en el tratamiento de potencial (, coincidiendo con la restricción hídrica aplicada en este tratamiento de riego durante esta primera fase (Fig. 6). Los valores máximos de conductancia estomática se observaron el DDA 192 para el tratamiento de potencial ( y 100% de ETc con valores muy elevados, con una media de 700 mmol.m-2.s-1. El tratamiento de 75% de ETc se mantuvo ligeramente más bajo para este mismo día con un valor de aproximadamente 400mmol.m-2.s-1. A partir de ahí la evolución de la gráfica fue decreciente para los tres tratamientos manteniéndose siempre en los valores más altos el tratamiento de potencial ( y por debajo el tratamiento del 75 % de ETc. En la última fase del ensayo, se produjo de nuevo un aumento en la conductancia del envés en el tratamiento de potencial ( y de 100% de la ETc llegando a alcanzar valores de 420 mmol.m-2.s-1, frente al tratamiento de 75% de la ETc, que sigue su evolución decreciente hasta valores de 210 mmol.m-2.s-1 De modo que en general es el tratamiento de potencial ( el que mantuvo niveles de conductancia estomática en el envés por encima de los tratamientos de riego de 100% y 75% de la ETc, a pesar de mostrar valores de potencial hídrico algo menores y menor contenido de agua en suelo. No se apreciaron diferencias significativas en ninguna medida realizada, a excepción del DDA 208, que corresponde al 24 de julio de 2014, en el cuál existieron diferencias estadísticas, con medias muy distantes en los tratamientos, con valores de 576.53, 443.48 y 386mmol.m-2.s-1 en potencial (, 100 % y 75 % de ETc respectivamente, coincidiendo con la maduración de los frutos y un decaimiento generalizado del cultivo. La figura 7 muestra las mediciones de la conductancia estomática en el haz de la hoja. Se observó un comportamiento similar al del envés, en esta ocasión con valores de conductancia menores. De nuevo no existieron diferencias significativas entre ninguno de los tres tratamientos durante todo el ensayo. Salvo el DDA 172, en el que sí aparecieron diferencias entre los tres tratamientos, coincidiendo con los valores más bajo de potencial hídrico registrados en el tratamiento de potencial (al final de la fase del crecimiento vegetativo, en la que se aplicó un mayor nivel de estrés hídrico. 38 DDA 140 160 180 200 220 Condutancia estomática, mmol.m-2.s-1 100 200 300 400 500 600 700 800 100% 80%  ENVÉS Figura 6. Evolución de la conductancia estomática en el envés de la hoja. Cada punto es la media de 4 datos en cada tratamiento. Las barras verticales indican el error estándar. Las estrellas muestran los días en los que hubo diferencias significativas entre los tres tratamientos (* significativas p< 0.05). Al inicio del ensayo los tres tratamientos mostraron una tendencia creciente hasta registrar su máximo el DDA 172, con valores en torno a 550 mmol.m-2.s-1para el tratamiento del 100% y del 75% de ETc, manteniéndose ligeramente por debajo el tratamiento de potencial () con valores de 300 mmol.m-2.s-1(Fig. 7). La reducción en la conductancia estomática del haz de la hoja en el tratamiento de potencial (sufrió una restricción mayor que la del envés (Fig.6), en el periodo de menor riego aplicado, durante la segunda parte de la fase de desarrollo vegetativo. Al final del ensayo se produce un incremento en los valores de la conductancia en el tratamiento del 75% de la ETc y del potencial () alcanzando los 450 mmol.m-2.s- 1y el tratamiento del 100% de la ETc desciende hasta valores de 200 mmol.m-2.s-1. 39 DDA 140 160 180 200 220 240 Conductancia estomática, mmol.m-2.s-1 100 200 300 400 500 600 700 800 100% 80%  HAZ Figura 7. Evolución de la conductancia estomática en el haz de la hoja. Cada punto es la media de 10 datos en cada tratamiento. Las barras verticales indican el error estándar. La Figura 8 presenta los datos de la integral de estrés durante toda la fase de desarrollo vegetativo, floración-maduración y la total. La integral de estrés hídrico antes del DDA177 fue significativamente diferente entre los tratamientos de 75% de ETc y potencial (. Los valores obtenidos en este periodo de tiempo tuvieron como máximo valores alrededor de 18MPa*día para el tratamiento potencial (y en torno a 11MPa*día para el 75% de ETc. En el segundo periodo de cultivo (floraciónmaduración) no aparecieron diferencias significativas, y los valores alcanzados estuvieron en todos los casos entorno a 18MPa*día Cuando se considera el total del período experimental, se observaron de nuevo diferencias significativas entre los tratamientos75% de ETc y potencial (. Los valores totales del 75% de ETc estuvieron en torno a 30MPa*día mientras que los de los potenciales (, continuaron aumentando hasta valores superiores a36.5MPa*día. El uso de una medida como la integral de estrés permite considerar los efectos de duración y nivel del estrés. En este aspecto, un valor de 36.5MPa*día podemos afirmar 40 que no afectó a la producción y calidad del cultivo. No obstante serían precisos estudios posteriores que pudiesen verificar este valor. No existen referencias anteriores en tomate, aunque si en otros cultivos, en los que valores de la integral de estrés se han relacionado con las características organolépticas (Moriana et al 2007) y el contenido de aceite en olivo (Moriana et al., 2012). Incluso este último trabajo incluyendo datos de localidades y variedades diferentes (Moriana et al., 2012). Período Desarrollo vegetativo Floración-maduración Total Integral de estrés (MPa*dia-1) 0 10 20 30 40 100 % 75% Y ab a b ab a b Figura 8. Integral de estrés durante tres periodos; Desarrollo vegetativo del cultivo: 145-177DDA; Floración, cuajado y maduración de los frutos: 177-225DDA; y la integral de estrés acumulada durante todo el periodo estudiado. Letras diferentes indican diferencias significativas (p<0.05, Test de tukey). Las barras verticales indican el error estándar. En la figura 9, se representan los datos obtenidos de la altura de las plantas (cm) a lo largo del ensayo. Se aprecia perfectamente la evolución del crecimiento de las plantas en los tres tratamientos. En la primera medida realizada el DDA135, 15 de mayo de 2014, transcurridos 17 días desde el trasplante, las plantas alcanzaron una altura aproximada de 20 cm sin haber diferencias significativas entre los tres tratamientos. A partir de ahí la evolución del crecimiento en altura del cultivo fue en aumento en los tres tratamientos con valores de crecimiento similares, aunque las plantas del tratamiento del potencial () experimentaron una reducción respecto del resto de los tratamientos 41 de riego, alcanzando unos 37 cm de altura para el DDA 178, coincidiendo con el inicio de la floración, mientras que las plantas de los tratamientos de 75% y 100% de ETc alcanzaron una media de 42 cm de altura para esta misma fecha. Posteriormente estas diferencias se acentuaron, mostrándose ya diferencias estadísticamente significativas en la siguiente medida realizada el DDA 185 en la que el tratamiento potencial () alcanzó una media de 39 cm de altura, mientras los tratamiento de 100%, y 75% de ETc alcanzaron 57 y 55cm respectivamente. DDA 130 140 150 160 170 180 190 Altura (cm) 10 20 30 40 50 60 100% 75% Y ** Figura 9. Evolución de la altura de la planta. Cada punto es la media de 48 datos por tratamiento. Las barras verticales indican el error estándar. Las estrellas (**) representan los días que hubo diferencias altamente significativas (p<0.01, Turkey). Trabajos anteriores han mostrado como el déficit hídrico afecta negativamente al crecimiento vegetativo, y al desarrollo del cultivo, sin afectar de manera acusada al crecimiento radicular en tomate (Balaguera et al 2008). En nuestro caso ha sido el parámetro que junto con el potencial hídrico de hoja (Fig. 5) y la conductancia estomática del haz (Fig. 7), mostró mayor sensibilidad al déficit hídrico. Es posible que no llegara a afectarse el crecimiento de las raíces (parámetro no medido) y esto 42 permitiera la rápida recuperación observada con los riegos aportados posteriormente, de modo que podría explicar por qué en términos generales no se observó un efecto sobre la cobertura del cultivo, el desarrollo de flores y frutos y la producción. La figura 10 representa la evolución del porcentaje de sombreo del cultivo a lo largo del ensayo. Al comienzo, en los tres tratamientos, las plantas de tomate eran muy pequeñas (el trasplante se hizo el día 29 de Abril que corresponde al día 119, y las primeras medidas se hicieron los días 15 de Mayo; día 135, y día 23 de Mayo, día 143, y por tanto el porcentaje de sombreo era muy bajo, con unos porcentajes entre 0 y 10%. DDA 130 140 150 160 170 180 190 200 210 Sombreo de cultivo(%) 0 20 40 60 80 100 100% 80%  Figura 10. Evolución del porcentaje de sombreo del cultivo a lo largo de período del ensayo. Las barras verticales indican el error estándar. Las estrellas representan los días que hubo diferencias significativas (* diferencias significativas p<0.05). A medida que el cultivo crecía en altura y que el número de ramas se incrementaba y por consiguiente el número de brotes, cada planta sombreaba mayor porcentaje de suelo, sin apenas apreciarse diferencias en los tres tratamiento, se alcanzó un 20 % cobertura de suelo el DDA170. A diferencia de otro estudio realizado en Extremadura en los que al evaluar el porcentaje de suelo sombreado observaron una gran diferenciación en la cobertura vegetal de los tratamientos más deficitarios, 25% de 43 las necesidades hídricas, comparado con los tratamientos que recibieron un 50% y un 100% de las necesidades hídricas. En nuestro ensayo, a partir del DDA 170 se produjo un incremento considerable de crecimiento de las plantas en los tres tratamientos lo que se tradujo en un mayor porcentaje de suelo sombreado para dichos tratamientos de forma similar llegando hasta un 70 % de suelo sombreado en el tratamiento del 100% de la ETc y un 65% de suelo sombreado para los otros dos tratamientos, siendo además estos valores los máximos alcanzados en todo el ensayo. Luego, coincidiendo con el inicio de la senescencia de las plantas, y la maduración de los frutos, la cobertura del suelo se redujo en los tres tratamientos hasta valores de 60% para el tratamiento del 100% de la ETc y 45% para el tratamiento del 75% de la ETc. Cabe destacar que en la última etapa del ensayo el porcentaje de suelo sombreado en el tratamiento potencial ( fue mayor al tratamiento del 75% de la ETc a pesar de que éste último recibiera un 70% del aporte hídrico del control (100%ETc), frente al 7% que recibió el tratamiento de potencial (. En cualquier caso no se observaron diferencias significativas en la cobertura de suelo del cultivo con los tres tratamientos hídricos empleados. La figura 11 representa los datos de la evolución del peso de los frutos (g) a lo largo del período experimental. Como muestra la figura 11, durante todo el ensayo, el peso de los frutos entre los tres tratamientos en cada día de medida, fue similar, sin mostrar diferencias significativas entre ninguno de ellos. Aunque los frutos del tratamiento del 100% de la ETc, en la etapa intermedia del ensayo, se mostraron ligeramente mayores que los dos tratamientos deficitario (desde el DDA197 al 214), a pesar de que esta tendencia desapareció en el momento de la recolección. En trabajos anteriores realizados en la comarca del Bajo Guadalquivir para analizar el comportamiento productivo del tomate de industria de la variedad “Juncal” con tratamientos de riego deficitario, si se aprecia una tendencia de menor peso de fruto con un riego deficitario de 73% de la ETc, en comparación con el control (100% de ETc) y un segundo riego deficitario del 88% de la ETc, aunque no mostraron tampoco en ese ensayo diferencias significativas (Salvatierra et al, 2007). De igual modo se observó en el trabajo realizado por Topcu et al (2007) en cultivo de tomate en invernadero, variedad “Fantastic”, con distintos tratamientos de riego deficitario, en este caso reduciendo la dosis de riego a un 50% de ETc, tampoco se observaron diferencias en tamaño de fruto. 44 180 190 200 210 220 230 Peso de los frutos (g) 10 20 30 40 50 60 70 100% 75% Y Figura 11. Evolución del peso de los frutos. Cada punto es la media de 20 datos por tratamiento. Las barras verticales muestran el error estándar. No hubo diferencias significativas ningún día para los tres tratamientos. En el inicio de nuestro ensayo, el peso de los frutos en los tres tratamientos fue muy similar con valores entre 25 y 27 gramos. Luego se produjo un incremento notable del peso de los frutos (DDA 193) para luego descender (DDA 198) y a partir de ahí seguir la tónica de aumento. Posiblemente este incremento en el peso de los frutos tan marcado en el segundo día de medidas de este parámetro, junto al elevado error estándar de esta medida está relacionada con el criterio empleado para la selección de los frutos, que fue el de seleccionar 5 frutos al azar por parcela, en terceros racimos de tallos principales de la planta. Aun así, de ahí en adelante los datos fueron concordantes y se observó un aumento paulatino de los frutos en los tres tratamientos manteniéndose el tratamiento del 100% de la ETc ligeramente por encima de los otros dos tratamientos hasta el DDA 214, medida en la que destacaron los frutos del tratamiento potencial (alcanzando mayor peso con 63 gramos en el DDA 220. Para finalizar los tres tratamientos de riego con valores medios de peso de frutos de unos 60 gramos como se observa en la figura 10. 45 En la figura 12 se observa la evolución del color de los frutos a lo largo de la fase de maduración, siguiendo la escala de la USDA. Se apreció una evolución ascendente en el color, aunque de nuevo este parámetro mostró una gran variabilidad, como el peso de fruto, probablemente relacionado con el tipo de muestreo realizado, tal vez valdría la pena fijar un criterio más claro, para hacer un seguimiento del mismo tipo de fruto dentro del racimo, y obtener una evolución más ajustada al desarrollo de la maduración de un fruto. A pesar de ello, se puede apreciar en la figura 12 un aumento del color paulatino en todos los tratamientos, salvo el riego deficitario del 75% de la ETc que sufre una subida acentuada en la medida realizada el DDA 198, en la que aparecen diferencias estadísticamente significativas, entre este tratamiento y el resto, pero en la siguiente medida realizada el DDA 205 aparece una bajada sustancial, que posteriormente se recuperó al mismo ritmo del resto de los tratamientos. DDA 180 190 200 210 220 230 Color de los frutos 0,5 1,0 1,5 2,0 2,5 3,0 3,5 100% 75%  * Figura 12. Evolución del color en frutos. Cada punto es la media de 20 datos por tratamiento. Se ha seguido la escala USDA para medir el color de los frutos. Las barras verticales indican el error estándar. Las estrellas indican los días en los que hubo diferencias significativas entre los diferentes tratamientos (p<0.05, Turkey). 52 53 6. BIBLIOGRAFÍA  Améglio, T.; Cohen, M.; Archer, P.; Valancogne, C.; Daudet, F.A.; Dayau; S.; Cruiziat, P.(1999).Significance and limits in the use of predawn leaf water potencial for tree irrigation. Plant and soil 207,155-167.  Aung, L.H. (1976).Effects of photoperiod and tempetarute on vegetative responses of Lycopersicon esculentum. Mill .Soc.Hort.Sci.101:358-360.  Barrs, H.D.; Freemen, B.; Blackwell, J.; Ceccato, R.D.(1970). Comparisons of leaf water potencial and xylem water potencial in tomato plants.485-487.  Balaguera, H.E.; Giovanni, J.; Rodríguez, J.D.(2008).Efecto del déficit de agua en el trasplante de plántulas de tomate (Solanum lycopersicum. 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