Apuntes para la historia de la revolución de septiembre del año 1868 en la ciudad de Sevilla : noticia de los templos y monumentos derribados
Full text
A A DL LAS TL Fr 2D ATT EAS -o AS so. e rt cad . > A AR SS MA me » A 3 e Ps po A a ' y ” j VE - i 44 y KA E APUNTES | : PARA LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE p > SEPTIEMBRE DEL AÑO DE 1868, EN LA CIUDAD DE SEVILLA Noticia de los Templos y Monumentos derribados y de : s las Iglesias clausuradas, de orden de la Junta e a Revolucionaria, durante el mando del Ayuntamiento popular interino . * por José María Tassara y González. A Correspondiente de la Real Academía Hispano-Americana de Ciencias y Artes , artes. En Sevilla, en la Oficina Tipográfica Gironés e eS . MCMXIX ¿
A E GAO a”
o E e A Ea ll A gh VS AE APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DEL AÑO DE 1868 il EN LA CIUDAD DE SEVILLA
TIRADA DE 300 EJEMPLARES Ejemplar núm. ) 1 LIILDIDILD LID DI DI0I30 LIO DDD DIN IINEN, ES PROPIEDAD Á Queda hecho el depósito que marca la ley. NISLILILII ILL LILLO DILO NNNA . k .. Z a qe ; ds a e A n . y nd » Es y e iS sy ME » Pano AS : Hs AA 7 Ja An de? Ms d ds o) a PON - 5 4 7 a
PP A A PPP PP a A Pa a 5 ara R.Ssod6% | APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DEL AÑO DE 1868, EN LA CIUDAD DE SEVILLA Notícía de los Templos y Monumentos derribados y de las Iglesías clausuradas, de orden de la Junta Revolucionaria, durante el mando del Ayuntamiento popular interino por , José María Tassara y González Correspondiente de la Real Academía Hispano-Americana de Ciencias y Artes Y A y h En Sevilla, en la Oficina Tipográfica Gironés Le i A MCMXIX AN Li a AAA e a RS A A SN
o AN => A he E3on — E dd 7 E Ñ , . » A j + N Y a , Ñ > * Ñ Ñ Y 58 " Ñ cl
AL EXCMO. SR. D. CARLOS CAÑAL Y MIGOLLA SU DEVOTO AMIGO EL AUTOR.
JHS Sr. D. José M.* Tassara. Amigo queridisimo: Obedeciendo a muy alta ins: piración, movido de un amor vehementísimo a las glorias de nuestra Patria chica, ha dado cima su pluma, nunca ociosa, a la improba tarea de relatar los destrozos que en los artísticos monumentos de esta rica Romúlea realizara la nefasta revolución de Septiembre del 68. «Sevilla dormía aletargada el sueño del opio que en grandes dosis se le suministraba—escribe con dolor un docto crítico—; despertó luego y lorará sin remedio y para siempre las inmensas pérdidas que sufrió en pocos días, tanto en honra, por lo que pueden hablar de nosotros los pueblos cultos, cuanto en subidos intereses materiales;» mal llamada gloriosa, revolución del pillaje y de la afrenta, saqueó nuestros templos ve: nerandos, profanó las imágenes benditas, ultrajó a las personas eclesiásticas, destrozó, sin piedad, inestimables joyas de arte antiguo, despojó de admirables mo- o. - A P_—XÑ nn
LAS VÍSPERAS DE ALCOLEA a]. RANSCURRÍAN aquellos azarosos dias del año de 1868, en los cuales no era un misterio para nadie en nuestra ciudad, que tres de los partidos politicos sevillanos, el progresista, el demócrata y el unionista, conspiraban coaligados, sabiendo que la mayor parte de la guarnición respondería a las órdenes de jefes militares de alta graduación, con quienes contaban, y en la seguridad de que no habria de faltarles la ayuda moral y económica de caracterizados propietarios y comerciantes. Con primates de las tres citadas ramas liberales habiase formado un secreto comité, el cual asumió, con la responsabilidad del éxito, la suprema dirección del movimiento revolucionario que habia de entregar los destinos de la nación a un Gobierno provisional. El secretario del Gobierno civil y Goberna-
ES dor interino (1), D. Miguel de Bethencourt, al tener noticias del pronunciamiento de la Marina en Cádiz, al grito de ¡Viva España con honral, y del programa que, con las firmas del Duque de la Torre, Prim, Dulce, Serrano Bedoya, Nouvillas, Caballero de Rodas y Topete, se había repartido profusamente al pueblo, conocedor de que dicha sublevación sería adicionada y completada en Sevilla, en donde debía convertirse en obra verdaderamente revolucionaria, publicó un bando, en el que resignaba su autoridad en el general Vasallo. Si nuestro propósito no fuera otro que el de trazar, en cuanto a monumentos y obras de artes se refiera, los hechos realizados por quienes, sublevados contra aquellos que motejaban de ignorantes, de enemigos del saber y de parti: darios del oscurantismo, y llevando en sus labios constantemente las palabras progreso y libertad, dejaron atrás, según consignó un escritor, a los mismos que, de los páramos del Norte y de las orillas del Caspio, vinieron en otro tiempo y poblaron nuestro hermoso suelo, dándole el nombre de Vandalía, nos extenderíamos en consideraciones sobre el modo en que se desarrollaron los sucesos en aquella mañana del 19 de (1) En el mes de Agosto el Gobernador de Sevilla, D. Francisco Rubio, había sido. trasladado a Barcelona y nombrado en su lugar el de aquella provincia, D, Romualdo Méndez, que no llegó a tomar poz sesión,
A pi Septiembre, en la que ya el citado Capitán general de Andalucia se retiraba al cuartel, en donde se alojaba el regimiento de artillería ro: dada, tristemente convencido de que era el único de toda la guarnición que seguía fiel a sus órdenes. En la tarde de dicho día, la pronunciada guarnición de Sevilla, con su segundo cabo, el general Izquierdo, a la cabeza, fraternizaba con el pueblo en aquella plaza nueva (1) que llevaba el nombre de la sobrina de la aún reinante Isabel de Borbón, y a la que, pocos días después, se habia de rotular con el de «Libertad.» En las primeras horas de la noche se cons: titula en las Casas Consistoriales la Junta Provincial Revolucionaria de Sevilla, compuesta de las personas siguientes: D. Antonio Aristegui, presidente; D. Rafael Izquierdo, D. Federico Rubio, D. Joaquin Peralta, D. Francisco de P. Candau, D. Juan José Hidalgo, D. Francisco Javier Caro, D. Francisco Diaz Quintero, D. Felipe Álvarez Sotomayor, D. Manuel Carrasco, D. Antonio Machado, D. Manuel Pastor, D. Manuel de la Puente y Pellón, D. “Tomás Arderius, D. Federico de Castro, D. Manuel Sánchez Silva, D. Manuel La: serna y el Marqués de la Motilla. Esta Junta, tras (1) Construida en el solar del que fué convento de San Frans cisco, se le había dado el nombre de “Infanta Isabel” por la hija pris mogénita de los Duques de Montpensier, S. A. R. la Condesa Viuda de París, o “
LTS de redactar un manifiesto-programa, confirió el cargo de Capitán general al mariscal de campo D. Rafael Izquierdo; de Gobernador militar, al brigadier D. Manuel Laserna; de Gobernador civil, al general Peralta, y de Alcalde presidente, a D. KRafael Laffitte, el cual dimitió a los dos días, siendo sustituido por D. Francisco de Paula Castillo, alcalde segundo. Para los restantes puestos del Municipio designó: Tenientes, D. Laureano de las Conchas, D. Joaquín Casanovas, D. José Calcaño, D. Fernando Blesa. Regidores: D. Andrés Cortés, D. Juan José Martínez, D. Carlos Morón, D. José Silva, D. Manuel San Miguel, D. Victor Galán, D. Timoteo Merino, D. Joaquin Caro, D. Manuel Semprum, D. Enrique Alegría, D. José Reyes, D. Florencio Payela (1), D. Francisco Puertas, D. Joaquín Castillo, D. Pablo Subirá, D. Juan Cruz, D. Gonzalo Machuca, D. Antonio Álvarez, D. Santiago Laborda, D. Teodoro Muñoz, D. Ber: nabé López, D. José Sopeña, D. José Pareja, don Juan Sánchez, D. Emilio Blanco, D. Matias Diaz Plata, D. Francisco Oliva y D. José Sierra Paiba. Inmediatamente de constituido este municipio daba una alocución al pueblo, que decía: «SEvr- LLANOS: Correspondiendo el Ayuntamiento elegido por la Justa REVOLUCIONARIA a sus vivos deseos de mejorar las condiciones del vecindario, se ha instalado en el día de hoy y dispuesto que, desde luego, quede abo- (1) Este señor a los dos días dimitió su cargo.
lida la odiosa contribución de puertas y consumos.— Sevilla 20 de Septiembre de 1868.—El Alcalde 2.*, Francisco DE P. CASTILLO.» Y aquí damos por terminado este sucinto relato, no sin antes hacer constar que, en el cabildo celebrado por la nueva corporación la noche del siguiente día, se tomaba el acuerdo (1) de derribar el monumento llamado «El Triunfo» y proceder, sin levantar mano, al de la herreriana Puerta de Triana, nuncio de otros atentados artisticos de irreparables consecuencias para nuestra ciudad. (1) Arch, Mun, Libro de Actas Capitulares correspondientes al año de 1868,
0 in MALDEOS GAGO E SCRIBIR una obra, aunque sea de los mo destos alcances de la que nos ocupa, censurando los desafueros cometidcs por la Junta de la Revolución del 68, y no dedicar en ella siquiera unas páginas al inolvidable presbítero Dr. D. Erancisco Mateos Gago y Fernández (1), docta y única voz que se alzara contra las herejías artísticas de aquellos vándalos, como él repetidas veces los llamara, sería regatear a la verdad y a la justicia un debido tributo, y nosotros siempre fuimos de ambas fervorosos devotos. El mejor elogio que podemos hacer del padre (1) Detalles biográficos de tan esclarecido varón puede verlos el curioso en el librito Voticia de la vida y virtudes del presbítero D. Francisco Mateos Gago, por el Dr. D. Juan María Ro= mero y Martínez, en la necrología que publicó en el número 191 del Boletín Oficial de este Arzobispado su director el canónigo señor D. Modesto Abín y Pinedo, y en el discurso leído en la Universiz dad Literaria de Sevilla por el Dr. D. Federico de Castro, catedrás tico de Metafísica, en la apertura del curso 1891292,
Gago es insertar, casi íntegra, la renuncia que de su cargo de individuo de la Comisión de Monumentos Históricos (1) y Artísticos de esta ciudad envió al Director de la Real Academia de San Fernando. Ella pinta de mano maestra el ambiente de nuestra Sevilla en aquellos días, que, como dijo muy bien su firmante, bien pueden bautizarse en la historia con el nombre de los de la revolución del asco; en los cuales ni la belleza artistica ni el interés histórico fueron bastantes a salvar cuadros, esculturas y objetos preciosísimos, que, por lo mucho que había y lo poco que en esta obra anotamos, puede formarse idea de lo que sucumbió en aquel diluvio de barbarie. Ella nos describe los propósitos, algunos, felizmente no llevados a la práctica, del Ayuntamiento, que se llamaba a sí mismo popular y había sido formado sin elección del pueblo, y el que, so pretexto del embellecimiento de la ciudad y del ensanche de las calles, derribó templos monumentales, muchos de ellos situados en espaciosas plazas, y en la mayoría de cuyos solares se alzan hoy antiestéticos edificios. (1) Componían esta Comisión en aquella época D. José M.? de Álava y Urbina (Vicepresidente), D. Eusebio Campuzano, D. Deme= trio de los Ríos, D. Fernando de Gabriel y Ruíz de Apodaca (Depo= sitario), D. Juan José Bueno, D. Claudio Boutelou (Secretario), don Eduardo Cano, D. Joaquín Domínguez Bécker, D. Francisco Mateos Gago, D. Antonio Colón, D. José Roldán, D. Vicente Luís Hernández y D. Ventura Camacho, A >
Dicha dimisión, que está comprendida en su Colección de Opúsculos, fué publicada en el periódico de Madrid El Pensamiento Español, precedida de un brillante articulo de aquella redacción, y dice asl: «Excmo. Sr. Director de la Real Academia de Nobles Artes de San Fernando.» «Excmo. Sr.:» «Al remitir a V. E. la dimisión del cargo de individuo de la Comisión de Monumentos Históricos y Artisticos de esta ciudad, con que me honró la bondad de esa Real Academia, me creo en la dolorosa, pero imprescindible necesidad, de exponer a V. E. algunos hechos que justifiquen mi conducta.» «Comienzo protestando, con toda la sinceridad de un alma franca, que ni soy ni fui jamás hombre politico; en prueba de lo cual puedo asegurarle que, a pesar de mi larga vida pública en el profesorado universitario, ni los compromisos de mis amigos, ni los de Gobierno alguno, ni los del cargo, han podido jamás arrastrarme a las urnas electorales. Dos grandes sentimientos han sido siempre los únicos ejes de mi vida: el sentimiento católico y el artístico; claro es que, al dirigirme a V. E., debo hacer caso omiso del primero para fijarme sólo en el
segundo, cumpliendo en ello el deber más sagrado del cargo que me confió.» «Muchos desastres hemos tenido que lamentar los aficionados a las glorias históricas y artistices de esta ciudad desde que se inició en ella el último alzamiento. Siempre las revoluciones dejan en pos de si sensibles y sangrientas huellas, que ni se pueden evitar, ni aun se deben extrañar, cuando las producen las turbas amotinadas. Porque, ¿cómo impedir que un pueblo desbordado, sin más guia que su ignorancia y sus pasiones, desfogue su ciega y reconcentrada ira en objetos y edificios cuyo mérito y valor desconoce?» «Más sensible, en este caso, es que la sensatez de nuestro pueblo, con excepciones raras y de ninguna importancia, ha respetado hasta el presente las cosas y las personas, procediendo los estragos que lamentamos de tres causas principales: 1.4 De acuerdos tranquilos y solemnes tomados por autoridades que, ajenas completamente al arte, y negándose a oir a las personas y corporaciones con quienes debieron asesorarse, no han querido ni podido, por lo mismo, apreciar nuestras glorias. 2.2 De la precipitación con que se han llevado a cabo esos acuerdos por ignorantes ejecutores. 3.* De la prensa periódica, a quien no cabe poca responsabilidad, porque, ocupada exclusivamente en su negocio, no ha A AAA PA
del ojival, arte de transición que representa una de las épocas más notables en la historia de este pueblo. De esta época son las iglesias parroquiales de San Estéban, Santa Catalina, San Marcos, Santa Marina, San Juan Bautista, San Andrés, San Martín, Omnium Sanctorum y San Miguel. Estos hermosos edificios, más o menos alterados en el transcurso de los tiempos, conservan todavía grandes vestigios de lo que fueron, y de todos pueden sacar los aficionados rasgos y detalles para el estudio completo de aquel arte. Pues bien, todos ellos, excepto San Martin, han sido suprimidos por acuerdo del Municipio, y demolidos serán los de Santa Catalina, San Marcos, San Andrés, Omnium Sanctorum y San Miguel, con excepción de las torres de los dos primeros, por su carácter momumental, como dice graciosamente el Municipio.» Se extiende luego el Sr. Gago en consideraciones sobre el valor arquitectónico de estas iglesias, en las que, afortunadamente, no llegaron a realizarse, con excepción penusa en lo que se refiere a San Miguel, las órdenes de demolición contra ellas perpetradas, y que, por esta. feliz causa, nos absle: memos de publicar, continuando su dimisión en la siguiente forma: «Pero ¿qué diré de San Miguel, causa principal de nuestras quejas y de nuestras lágrimas? Excuso remitir a V. E. descripción de- : : :
tallada del suntuoso templo, porque ya la habrá recibido, hecha por manos maestras y autoriza: das. Yo sólo diré que, al costado Norte de esta iglesia, había una calle de regulares proporciones y bien alineada; al costado Sur la gran plaza y paseo del Duque; a Oriente y Poniente dos calles de las más anchas y espaciosas de la ciudad.» «En cuanto a la construcción del templo, era, si no me engaño, la última obra de su género que se levantó en Sevilla, presentando, por lo mismo, una grandiosa muestra de la perfección del arte mudéjar, libre casi de los arabescos que tanto abundan en las otras construcciones de aquel tiempo. En su exterior había no pocas adherencias de tiempos posteriores, fáciles de destruir sin daño del edificio; en su interior se conservaba intacto, manifestando todavía en sus eternos pilares, paredes y solidisimas bóvedas, las huellas de las manos hábiles de los maestros de esta ciudad en los tiempos de D. Pedro de Castilla.» «Apenas entró alli la piqueta destructora cuando la Comisión de Monumentos elevó al señor Procurador la comunicación, fecha 5 del presente, de la que, al momento, dimos copia a V. E. Al siguiente sábado 7 acudieron a aquel templo comisiones de todas las corporaciones de la ciudad para presenciar la exhumación de los
restos del sabio sacerdote D. Rodrigo Caro.» «Entonces vieron los sevillanos toda la belleza de aquel templo, porque, destruido ya el inmenso y pesado retablo de madera en que manos bárbaras habian colocado el altar mayor en épocas pasadas, aparecia en toda su lindeza el ábside de tres caras con ojivas góticas que cerraba la gran nave. Entusiasmados los circunstantes, nombraron una comisión, compuesta de hombres de ideas avanzadas en politica, para que, en representación de las corporaciones todas alli reunidas, fuesen a suplicar al señor Gobernador civil, don Luis Molini, que se suspendiese aquel derribo, que, afortunadamente, aún no habia tocado al casco de la obra antigua y si sólo a las adherencias posteriores.» «El señor Gobernador lo ofreció así, aunque manifestando la necesidad que tenía de convencer a un médico de esta, individuo del Ayuntamiento (1), que, al decir de los presentes, era el más empeñado en la destrucción. No sé yo lo que ocurrió en la entrevista del Gobernador con aquel señor concejal; pero sé que algunos momentos después, encontrándose con sus pinceles en medio del templo, sacando un boceto de su interior, el modesto y entusiasta D. Eduar- (l) Seguramente alude al médico oculista D. Adolfo de la Rosa y Roldán, lugarteniente de D. Federico Rubio, quien pronto le hizo pasar del escaño que ocupaba en nuestro Municipio a otro del Con» greso de los Diputados.
do Cano, profesor de pintura de la Academia de Bellas Artes e individuo de nuestra Comisión, se vió precisado a huir a un ángulo del local para no morir aplastado bajo los derribos de la bóveda; y como reconviniese al capataz, disculpóse éste pidiendo perdones y diciendo que acababa de recibir órdenes apremiantes para que, - abandonando los derribos exteriores, acometiese a la bóveda con todos los operarios, a fin de que fuese imposible la conservación en que tantos se empeñaban.> «En la misma noche del sábado 7 acordaba de nuevo el Municipio el derribo de San Miguel, entre otros ciento. En el domingo siguiente, a las diez de la noche, se jactaba un señor alcalde, en el Circulo Mercantil, de que, en. la sesión que el Municipio acababa de tener con el señor Gobernador, había concedido éste mucho más de lo que aquél pedía en punto a derribos. Y, sin embargo, una hora después, es decir, a las once de la noche, citaba el señor Gobernador a nuestra Comisión para que estuviese en San Miguel a las ocho de la mañana siguiente, a fin de arbitrar, con aquella autoridad y una comisión del Municipio, los medios de conservar aquel monumento. Nuestra Comisión pudo convencerse de lo que podía esperar de esta cita cuan: do, al presentarse en el local, media hora antes de la convenida, vió a los operarios que conti- 3
«— 34 — nuaban sus trabajos desde la hora de costumbre. Poco después se reunieron el señor Gobernador y hasta cinco o seis individuos del Ayuntamiento. Nuestra Comisión hizo a la del Municipio cargos muy severos, y ésta, confesando que habia obrado con precipitación, se lamentó de que el mal fuera ya tan grave que no fuese posible remediarlo.» «El señor Gobernador ordenó al arquitecto señor Talavera que calculase los gastos que ocasionaría la reconstrucción del monumento, hasta dejarlo como en sus primitivos tiempos, y el señor Talavera calculó que la obra podria costar 10.000 duros (había quien se comprometiera a hacerla por 2.000); el señor Gobernador, en vez de exigir la responsabilidad a los que ordenaron en la tarde anterior la ruina de la bóveda, se dolió con gran pena de la necesidad de continuar el derribo, por no encontrarse en condiciones de sufragar aquellos gastos el Mu: nicipio ni la Diputación provincial.» «Entonces fué cuando nuestro digno vicepresidente dijo que él respondía de la obra, que haria bajo la dirección de los arquitectos de la ciudad, sin que los fondos públicos se gravasen en lo más mínimo. Imposible es describir el efecto que esta inesperada proposición, caida como una bomba, hizo entre aquellos señores. Yo me contentaré con decir a V. E. que la proposición fué
ya desechada, decretándose la demolición del monumento, a condición de que no quedara como 1elesia.» «Al día siguiente fueron a San Miguel los operarios de casi todos los derribos de la ciudad, como para dejar fuera de combate en un sólo día aquel edificio, cuya conservación tanto se temía. Anteayer cayó su torre de un golpe sobre un trozo de la derruida bóveda, que acaso se habia dejado en pie para que, cediendo a la inmensa pesadumbre de la torre, se ahorrasen algunos jornales. El resultado no respondió al cálculo; la torre se abrió como una granada sobre el trozo de la bóveda, que permaneció sin desconcharse, como un mártir cristiano que ve amputar uno a uno sus miembros, desafiando, impasible y sereno, la necedad furiosa del bárbaro verdugo.» «Y bien, señor excelentísimo: ¿Cuál es la clave oculta que puede explicar tanta desolación? ¿Qué significa esta guerra de exterminio, en que perecen victimas, como escogidas por mano inteligente, las más preciadas bellezas mudejáricas? Yo no puedo creer las hipótesis absurdas que por aquí corren, y desde luego creo que la política no es responsable de estas desgracias; porque no puedo suponer que en España haya partidos políticos cuyo propósito sea la destrucción de nuestras artes y nuestra historia porque sean
cristianas; y tanto más cuanto que los protagonistas de esta serie de ruinas, ni son, que yo sepa, hombres políticos, ni han tenido jamás importancia alguna en esta localidad.» «A lo que yo entiendo, todo pende de haber subido a los primeros puestos, por los medios que tan fáciles son en épocas revolucionarias, hombres que tienen la desgracia de no haber gustado jamás la belleza artistica, en que tanto se reflejan las civilizaciones, y que, por su condición de forasteros en su mayor parte, han dado poca importancia a las glorias que siempre ha vivido este pueblo. Sevilla, entre tanto, duerme aletargada el sueño del opio que en grandes dosis se le administra; mañana despertará y llorará para siempre las inmensas pérdidas que ha sufrido en pocos días, tanto en honra, por lo que de nosotros digan los pueblos cultos, cuan- to en intereses materiales.» «Entre tanto, pregunto yo, sin que nadie pueda contestarme: ¿Con qué derecho acuerda el Municipio tanto estrago? Dicen que esos edificios son del Estado; no creo yo que la corporación municipal pueda nunca llegar a la soberbia de Luis XIV, para decir «El Estado soy yo». Aun cuando el Ayuntamiento tuviese la condición, que le falta, de haber sido elegido por el sufragio popular, nunca seria el dueño, sino el administrador, de lo que a todos per-
tenece. V. E. sabe que los acuerdos de un Municipio, relativos al ensanche y alineación de una calle, derribo de edificios, etc., nunca han sido ejecutivos en España sin un expediente de necesidad y utilidad, sobre el que recayeran dos Reales órdenes, según la legislación anterior, y la aprobación de la Diputación provincial y del Gobernador civil, según la novisima y vigente Ley municipal. (Art. 52, pág. 4.*)» «Ahora que el público va enterándose de tan irreparables desaciertos, será el esconderse los culpables, pretendiendo declinar sobre otros su inmensa responsabilidad. Ya el día 9, en la Junta de San Miguel, insinuó la Comisión municipal que teniamos no poca culpa en aquella lamentable ruina por no haber acudido a tiempo haciendo nuestras reclamaciones. Nuestra comunlicación del 5; la Comisión que se presentó al señor Gobernador el 7, a nombre de las corporaciones reunidas en San Miguel, y en la cual tomó parte y llevó la palabra el Secretario de nuestra Comisión de Monumentos; la misma Junta del 9, en que nuestro Vicepresidente hizo la célebre proposición en presencia de las mismas ruinas, nos libran de toda responsabilidad. Por otra parte, desde los primeros dias del pasado Octubre reclamamos de la Junta Revolucionaria nuestro derecho de intervención en los derribos, comprometiéndonos a evacuar en el acto A a a e cl SS, e SA ci A A A AS II DT
cuantos informes se nos pidieran. La Junta nos dió las gracias; reconoció muestro derecho, y, en un oficio de que nos pasó copia, ordenó a la municipalidad que, al acordarse un derribo, se oyera en voz a nuestra Comisión, si el Ayuntamiento lo estimaba conveniente; ni una sola vez lo ha estimado así en tan largo tiempo, a pesar del ofrecimiento solemne que el señor Gobernador nos hizo a su llegada, de llevar a cabo aquel acuerdo de la Junta. Por mi parte, pues, dejo a quien legítimamente pertenezca toda la honra y provecho que puedan resultar de los inmensos montones de escombros que obstruyen por todas partes las calles de esta ciudad.» «El periódico La Andalucía publicó ayer un articulo, en el que su equivocado autor se congratula porque los derribos se están verificando de una manera normal, y asegura, en prueba de ello, que el Municipio oye en este asunto a la Academia de Bellas Artes. Yo puedo asegurar a V. E. que esto no es verdad, y que la sabia Academia no ha tenido en todo más intervención que la de haber recogido algunos objetos para el Museo. Hoy, pues, se quieren disculpar los* desaciertos a costa de la Academia; mañana se pretenderá lo mismo con nuestra Comisión de Monumentos; y como yo deseo que mi nombre no sea barajado nunca con los de estos demoledores, por eso suplico a V. E. se
sirva admitirme la renuncia del cargo de individuo de la Comisión de Monumentos históricos y artisticos de esta ciudad. Nombre V. E. otro individuo que, por su ilustración, sepa mejor que yo contribuir a poner un dique a este torrente devastador, y, por su temperamento, se encuentre en condiciones de resistir en esta horrible lucha que tanto, y tan sin fruto, ha destrozado mi alma.» «Dios guarde a V. E. muchos años. Sevilla 14 de Noviembre de 1868.» «Dr. Francisco Mateos Gago.» El periódico La Andalucia, en su número 3.356, publicó un artículo, en el que motejaba de carlista y reaccionario al diario en que había visto la luz pública la renuncia de Mateos Gago; con tal motivo, entre este denodado defensor de muestros tesoros artísticos y el director de aquel periódico, D. Francisco María Tubino, se cruzaron interesantisimas cartas que insertaron los periódicos locales, terciando también en la contienda el entonces arquitecto municipal D. Juan Talavera de la Vega, con un contundente comunicado que intitulaba: «La respuesta de un vándalo a las verdades del ilustrado Pro. Sr. Gago,» y en el cual, como no podía menos de hacer persona tan culta, no defendía, ni mucho menos, a los derribadores de monu-
—.46 —. dar salida al más famoso barrio. Te alzaron sobre el solar que, según la tradición, ocupó la casa del Santo Rey y mártir Hermenegildo; por ti entró solemnemente en la ciudad nuestro señor Felipe V, de grata memoria (1). (1) Cónsideramos curioso consignar aquí relación de los adornos que para tal día, 3 de febrero de 1729, le pusieron, tomándola de los Anales que comprenden la olimpiada o lustro de la Corte en Sevilla: "PUERTA DE TRIANA Ella, que por fu Romana Architectura, por fu Materia de piedra, por fu elevada altura, y por fu latitud capacifsima, no havia menes ter otro adorno, para aparecer magn'fica: porque con nueva bizarria fe conocieffe fu grande expectación, admitió aora algunos relieves fo= brepueítos, que fin ocultar a la vifta lo mejor de fu eftudiada fabri= ca, le contribuyeffen mas decoro. Fueron eftos las quatro partes de el Mundo, que repartidas por los intercolumnios de quatro elevadas columnas, que foftienen el efpacioso balcon, que en toda fu latitud la ennoblece, moftraba a cada una (fuera de fus Infignias distintivas) el Epygrafe y Terceto, que en la bafa tenia, como fe figuen: EVROPA Oy sí Philipo, que Europa Dirá bien, que el que a Sevilla No vió, no vió Maravilla. ASSIA Traida de el Regio Amor De Sevilla a el Occidente Viene el Afsia de el Oriente. AFRICA El Africa mas toftada No eftá de Phebo a el Ardor Que Sevilla oy de el Amor. AMERICA De America los Theforos Sevilla a tus Pies pufieras Señor, fi los poffeyera. En los quatro intercolumnios, que eftan por la parte interior, que mira a la ciudad fueron los quatro elementos fu nuevo adorno fes mejantes Eftatuas, Lemmas y verfos, que decían, el AGUA Si a el Betis cryftal augmento, Es para que más copiofo Sirva a Philipo obfequiofo.
Es TA PRRYEL.. PUERTA DE TRIANA Íi ALA wi A 4 1
En tu castillo encontró horrible muerte, el 27 de La TIERRA La Tierra, que de Sevilla Sot, de mi humildad levanta Que me huella ya Real Planta. El FUEGO Las falvas, que os faludaren, Señor, animará incendio Mayor de mi amor compendio. El VIENTO Gran señor, quando Neptuno Ocupeis, vuestras Galeras Las haré yo más veleras. A los lados de el Balcon, en la fachada exterior, que mira a el Rio, fe pufieron dos elegantifsimas Infcripciones Latinas, la de mano derecha a los Reyes, y la de la izquierda a los Serenifsimos Principes nueftros Señores, y ambas hicieron ver, que las Mufas Aufonias alos jan con felicidad en nueftra Tierra, donde como dixo Eftrabon, los habitadores fon Latinos, Decia la primera. FHILIPPO QUINTO HISPANIARUM, INDIARUMQUE REG! CATHOLICO PIO, FELICI, VICTORI. POST TOT BELLORUM EXHANTLATOS BORES LA j POST TOT RERUM DISCRIMINA, FELICITATE PREVIA, FORTUNA COMITE, ANIMI FORTITUDINE INVICTO, PACE DEMUN RERUM OPTIMA REIPUBLIC?E RESTITUTA: A DULCISSIMI FERDINANDI PRINCIPI FILII NUPTIIS LETISSIME REDUCI, PROVINCIAM BOETICAM, PROVINCI/E QUE PRINCIPEM HISPAL LUSTRANTI, IMO ET ILLUSTRANTI, CORDISQUE GAUDIUM CIVIBUS pr IMPERTIENTI. ” SERENISSIM?E QUE ELISABETH, CONJUGI, ET REGINZE CATOLICFE, FARNESIAN?E ee cer iS Iibi la Eb MIRIFICO, PR7ECLAR?E QUE SOBOLIS, BRASILIZE PRINCIPIS MAGN?7E MATRI S. P. Q. HISP. UTRIUSQUE MAJESTATIS NUMINI DEVOTISSIMUS IN FIDEl THESSERAM AMORIS SYMBOLUM, ; OBLIVIONIS ANATHEMA
— marzo de 1808, aquel espejo de caballeros que QUEM VIDES, TRIUMPHUM PROPR. EXPEN. ERIGENDUM CURAVIT ANN. REPARAT. SALUT, M.D.CC,XXIX, Elogio, que en Efpañol traducido fuena: A PHILIPO QUINTO, PIO, FELIZ, VENCEDOR QUE DESPUES DE TANTOS DEVORADOS TRABAJOS EN LA GUERRA DESPUES DE TANTOS PELIGROS CON INVICTO ANIMO SUPERADOS, PRECEDIDO DE LA FORTUNA, Y ACOMPAÑANDOLE LA FELICIDAD, DADA LA PAZ. QUE ES LO MEJOR DE TODO, A LA REPUBLICA, VOLVIENDO GOZOSISSIMO DE EL CELEBRADO HYMENEO DE SU MUY DULCE HIJO EL SERENISSIMO PRINCIPE DON FERNANDO N. $. QUISO VISITAR (MEJOR DIRE) ILUSTRAR LA ANDALUCIA, Y LA CABEZA DE ELLA SEVILLA: DANDO A SUS CIUDADANOS GOZO: Y A LA SERENISSIMA SEÑORA DOÑA ISABEL SU ESPOSA, Y REINA CATHOLICA, HONOR ADMIRABLE DE LA CASA FARNESE, Y GRAN MADRE DE LA MUY ILUSTRE PRINCESA DE EL BRASIL: EL S. Y P. DE SEVILLA, EN MEMORIA DE SU LEALTAD, SYMBOLO DE SU AMOR, Y PERPETUO DESTIERRO DE EL "OLVIDO, ERIGIO A SUS PROP. EXPEN EL TRIUMPHO, QUE ESTAS VIENDO AÑO DE abi SALUD La de los Principes nueftros Señores era: FERDINANDO, ET MARIE SERENISSIMIS ASTURUM PRINCIPIBUS A CONNUBIALI FOEDERE PACIS AUGUSTFE, UT AUGUSTA PAX HISPANUS INTER, ET LUSITANOS SANCTISSIME FIRMETUR: UTQUE CATHOLICORUM REGUM SOBOLES PROPAGETUR RITE CELEBRATO: URBEM HANC, HERCULEUM VERE
se llamó D. Juan Ignacio de Espinosa y Tello OPUS, INGREDIENTIBUS, FAUSTISSIMOQUE ASPECTU BEANTIBUS PORTA H7EC OLIM TRINA, TRINISQUE — PATENS: CLAUSA, TOTA PA P. Q. HISP. IPSO SACRATISSIMO FERDINANDI NOMINE (VEL SI MAVIS OMINE) SIBI SEMPER GRATISSIMO A FELICITATEM ENNATURA FHILIPPI QUINA REGIS PATRIS AUSPICIIS, NOVO SUPERINDUCTO ORNATU, QUEM PHILIPPO SECUNDO REGNANTE INDUERAT, VEL SI NON FASTIDIVIT OCCULUIT ANN. A PART. VIRG. M.D.COXXLX. Diria traduccida afsí: A FERNANDO, Y MARIA, SERENISSIMOS PRINCIPES DE ASTURIAS A EL ENTRAR EN ESTA C!UDAD, VERDADERAMENTE OBRA DE HERCULES, DANDOLE CON SU AUGUSTA PRESENCIA GRAN FELICIDAD DESPUES QUE EN PAZ AUGUSTA (OY BADAJOZ) CELEBRARON EL USA AT CONT = A FIN QUE ENTRE ESPAÑOLES Y LUSITANOS SE PERPETUE LA AUGUSTA PAZ Y PARA QUE SE PROPAGUE LA SERIE DE LOS REYES CATHOLICOS ESTA ENTRADA LLAMADA EN OTRO TIEMPO IRIVANUA, O DE TRES PUER PORQUE LA CERRABAN OTRAS TANTAS, TODA PATENT Y SIN OBSTACULOS, PARA PERPETUAR LA FELICIDAD QUE EN EL NOMBRE (O SI QUIERES MAS EN EL BUEN AGUERO) DE FERNANDO, SIEMPRE A aa! GRACIOSISSIMO PROMET OCULTANDO cel ANTIGUO ADORNO (SI NO DEDIGNANDOSE DE EL QUE SE VISTIO REYNANDO
de Guzmán, Conde del Aguila, y de la baranda PHILIPO SEGUNDO) SE HA REVESTIDO ESTE NUEVO POR LOS AUSPICIOS DE _ PHILIPO QUINTO ESTE ANO DE EL gd DE LA VIRGEN 1729. En la clave de el Arco por la exterior fachada aparecia en una targeta el Phenix, renaciente de fus cenizas a el fuego, que lo abra= faba, producido en la hoguera por el Sol, con efta Letra: G/oriosior redivivus, con un Programma, que era: Philippus Hispanis Rex, Y fu Anagramma, afsí: : Hispalis i, Phoenix pure, Lo que declaraba el figuiente Difticho: Busta tot, Hispalidum quot cernes pectora, cernes. Hispalis i, Phoenix pure, sal ¿ignis Amor. Y quiere decir: Quantos Sevillanos pechos Verás, tantas verás Pyras: Camina, pues, Phenix puro En fuego de amor, Sevilla. A correfpondiente fitio por la parte interior fe pintó una Aguila grande coronada, batiendo las alas, y á fus lados otras dos peques ñas, mirando a el Sol, y en lo inferior una Ciudad como amparada de efta Real Ave, de cuyo pico falia efte Mote: Sicut Aquila provocans ad volandum Pullos suos, y fe le subferibió el Programma. Elisabetha Hispanic Regina. Cuyo Annagramma es: Hispalis inhia, + ea regna bea. Y fu explicacion. Hifpalis (0) inhia, € felix ea Regna beatrix, Ales Regali Regía Prole bea. De Sevilla a los Reynos Ave Real lfabela, Con tu sombra haz dichofos, Y hazlos Felices con tu Prole Regia. En la baranda de el gran Balcon fobre la Puerta fe fuspendies ron en correspondientes targetones repartidos varios Symbolos, Ems preffas, y Chronicones, con fus Verfos, y Motes, alufivos a las Rea=z les Perfonas, cuyo tenor era un Sol hiriendo con fus rayos de lleno a una ciudad hermofa, y efte Mote, que miraba a el Rey nueftro Ses ñor: Et Decus, + Decor, A A
— $I — de tu balcón pendió su cadáver, para que la CHRONICON PHILIPPVS HESPERIVM REX HISPALIS ECUS ANNO MDCLLXVVVII1T, Epygramma. Hefperium Rex ecce potens, Magnus que Philippus Hifpalis ¿/1e decus semper, at inde decor. Philipo Rey, que antes era De Sevilla en fu Corona, Honor oy en fu Perfona, Hermofura es de fu Efphera. A la Reyna nueftra Señora pintófe una Luna, hiriendo también de lleno con fus luces a una bella Ciudad, con efte Mote: Zatonia Conjux, Noctis gaudium., CHRONICON ELISABETH REGINA GAVDIVM VENIT CIVITATIS HISPALENSIS. MDCLLVVVVIHHT, Epygramma. Luna velut noctis venit Hispalis Urbis Elisa Sic Regina suo Gaudium é illa polo est. La Luna Efpofa de el Sol Alegra el Nocturno Imperio, Y la de el Sol Español Al Sevillano Emifpherio Con fu divino arrebol. A los Serenifsimos Principes el Frontis de otra Ciudad, cuya Puer= ta coronaba un Laurel, con efta Letra: Contra fulminis iras. CHRONICON FERNANDVS ASTVRIARVM PRINCEPS HISPALIS LAVRVS. MDCLLVVVVVIH1IL. Epygramma. Fernandus dudum jam Princeps Afturiarum Hifpalis ¿mmunis fulmine laurus, erit. Fernando, que ya de Afturias Era Principe en Caftilla, Laurel es para Sevilla Del Rayo contra las furias. A la Serenifsima Princefa, era fu Emblema el Arco Iris, el mejor fymbolo de la Paz, que fobre la Muralla de una Población arqueaba por toda fu latitud, con efte Epygrafe: Contra «Elhniferos procellarum ictus, . PR O ANAIS 7 ES ARO > A + ga
hez de Sevilla aplaudiera el asesinato de un ino- CHRONICON. MARIA LVSIT ANA, pa A CONJUX 10 _HISP. IRIS, ALIS MDCLLXVVHIVIUH. Epygramma. lo Fernandi Conjux Lufitana Maria Hifpalis haec mediis imbribus Iris ertt, Viva Marla, decoro De Lufitania y Caftilla, Que ha de fer para Sevilla Iris, de Paz metheoro. Era el Emblema de el Señor Infante Don Carlos una refplande= ciente Eftrella, y fobre la muralla de una Ciudad algunos obfervan= dola, con efta Letra: Hoc fignum magni Regis eft. CHRONICON. CAROLVS HISPANIA INFANS ISTIVS VRBIS IT” DELITIVM. MDCLLVVVVHIUHH, Epygramma Carolus Hifpaniz ventt Infans, iftius Astri1m Urbis, it, Hispalidum, delitium que micat, Carlos Infante, Aftro bello De Sevilla es gozo y Norte, Que aora fe mira hecha Corte con tanto Real destello De Fhilipo, y fu Conforte. El gozo de Sevilla con la afsiftencia de el Señor Infante Don Fhelipe explicaba un hermofo Joven que fe pintó cercado de flores y este lema: Flos forum. CHRONICON PHILIPPVS. HISPANI4E INFANS HISPALIS CHARVS FOS MOSIOR ADONIS EXTAT. ANN. MDCLLVVXUHNITHL, Epygramma. Infans Hifpanive formofior extat Adonis Hifpalis u1£ Charus corde Philippus eal. Oy de las flores flor brilla Philipo Adonis lucido, Para que reyne florido En los pechos de Sevilla. En el medio de la Fachada de el Balcon, que forma fegundo cuers po, se via un gallardo Joven y en fus manos coyunda, y yugo, imas gen de el Dios de las Bodas Hymeneo, á quien Sevilla en A0u ura de una bella dama le daba el parabién, y en dos vanderolas do Dif= tichos, Decimas, y Quintilla, que aqui fe expreffa.
cente, inmolado al rencor de cobardes e insidio- La de Hércules. Hyspalis ex animo celebrans munimine Nexus Gaudia testatur nunc tibi dulcis Hymen. Felix vueftra Soberana Deidad celebre efta union Entre el Español Leon, Y la Beldad Lufitana: Que Sevilla mui ufana Con tal gloria fe gloria: La que advirtiendo efte dia En fu esphera exclama fiel, Con Philipo, € Isabel Vivan Fernando, y Maria. ES En la de Julio Cefar, fe escribió: Firmiter extructam, quam nos fundavimus Urbe, -Firmius elatam fundat amoris opus. » De Hymeneo proclamada Fundamental cierta unión Funda en la feliz Entrada, Que efta nueftra Fundación Subfifta más bien fundada. En obfequio de la misma celebridad, fe pintaron varios Hyeroz= glificos. Era uno Cupido, y en fu mano dos corazones unidos, y con efte Difticho, y Redondilla de bellas Paronomafias. His amor unus erit nitido fub pectore flagrans. Dumque rependit avens, corde repandit ovans. Para que nunca fe pierda Acia efta exprefsion la mira, Efta union conspira pyYu, Y amable concuerda cuerda. 2 Viofe tambien un Corazon, que fervia de mazeta a una hermofa Flor de Lis, y una mano, que le regaba, con el Difticho, y Decima aqui insertos. Gallia dat Florem, gaudetque Hispania fructu, Dic an fit felix ifta, vel illa magis? Di, qual fea mas dichofa De una y otra Monarchía, Si aquella, que la Flor cria, O efta, que el fructo ha guftofa? Efta duda primorofa Se refuelve facilmente: Felices fon igualmente Francia, porque el sér le dió, Y Siente porque adquirió Un fruto tan excelente. En el Frontis de el [egundo cuerpo, por la parte que mira a la SEA A A A A A III PI A O
Zapata, Conde de Barajas y Mayordomo del Rey, se renovó esta puerta con una obra y costo mag: nifico. Año de nuestra redención de 1576 Debajo de su arco, según describe Madóz (1), habia un excelente retablo con la imagen de la Dolorosa, teniendo en sus brazos a Nuestro Señor Jesucristo, y en frente una de las cruces de la Vía-Crucis (2) formada desde la casa de Pilatos hasta la Cruz del Campo. Su nombre lo tomó de que de ella partía la calzada que conducia a Carmona y que era principio del camino real de nuestra ciudad a la corte. Junto a su muro terminaba el famoso acueducto llamado Caños de Carmona, y en su parte interior se hallaba el gran depósito (marco le llamaban) donde se hacía el repartimiento de las aguas. | Entre los numerosos hechos históricos que recordaba, figura uno que demuestra el respeto que nuestros antepasados sentian por el pendón de la ciudad, y hasta qué extremos llegaban para impedir que se abatiera. Pero dejemos la pluma al analista Zúñiga, que lo relata asi: «Molestaban los Corsarios de Argel las cos: (M) Diccionario Geográfico. Madrid, 1849. —Tomo XIV. (2) Esta vía sacra fué famosa en Sevilla por las multitudes que la recorrían durante los siglos XVI y XVII, especialmente los vier= nes de cuaresma y el día 3 de Mayo. La primera cruz subsiste aún en la fachada del palacio de los Medinaceli, y la última en el mo= numento que, en el siglo XV, alzó el Asistente D. Diego de Merlo.
= E tas de España, que obligaron al Emperador a intentar su malograda empresa; y este año (1), por el mes de Agosto, dos llamados Caramani y Haliamar, asaltaron de improviso la Ciudad de Gibraltar, y la entraron y saquearon, tomando mucho número de cautivos; cuya nueva, venida a Sevilla, se conmovió fácil al socorro, y su Asistente D. Pedro de Navarra, Mariscal de aquel Reyno y Marques de Cortes, juntando el Regimiento, acordaron sacar el pendón, y que con la más gente que prestamente se pudiese juntar, marchase con él al socorro Don Rodrigo de Saavedra, que hacia oficio de Alguacil mayor por el Señor del Castellar y el Viso», Fernan Arias su padre, el qual aunque prestamente llegó nueva de haberse retirado los Corsarios con la presa, con todo salió a Tablada con el pendón y la gente que se le habia juntado; y refiere una curiosa relación, que llegado a salir por la puerta de Carmona el pendón, no cabiendo por ella enhiesto, que permanecía en su antigua forma, por no baxarlo lu des-' colgaron por cima de la muralla, y que lo mismo se hizo al entrar: ceremonia notable y digna de memoria, por lo que indica el respeto de nuestros antiguos a este estimado pendón.» (1) 1540,
ie PUERTA DE OSARIO E Ra baja, de escaso ornato y defendida por dos castillos que la coronaban. En el grueso de su muro había una capilla con altar, dedicado a Nuestra Señora del Rocio, que se figuraba en excelente pintura. En su parte exterior, y encima de la clave del arco, tenía una lápida con la siguiente inscripción, copiada por González de León: Reinando en Castilla el Rey D. Felipe 11 Mandaron hacer estas puertas los ilustres Señores de Sevilla, siendo Asistente el Ilustre Señor Conde de “Barajas Señor del Alameda con su acuerdo y parecer, siendo Obrero Mayor el muy magnifico Señor el Jurado Juan Diaz. Acabose en el año de 1573 Recibió el nombre de Osario porque daba salida a los cementerios de los árabes, situados extramuros, llamándosele también de Vib-Alfar, por el alarife que la construyera,
A Consignan los historiadores algo relativo a esta puerta, que más bien parece leyenda, pero que no deja de tener cierta gracia. Dicen que en ella se colocaba, todos los días, un moro que cobraba cierto tributo por permitir la salida de cada cadáver que llevaban a sepultar, y que él mismo, con gran cinismo, haciendo burla de lo que realizaba, sin ningún derecho ni autorización para ello, puso un letrero en árabe que decia: «Esta es la ciudad de la confusión y mal gobierno.» Destrozada casi por completo esta puerta a consecuencias del asalto que a ella hicieran, en la tarde del 17 de Julio de 1843, las tropas del general Van-Halen, fué reconstruida en 1849, estando formada, cuando se derribó por man: dato del municipio popular, por un arco de medio punto con dos tableros de resalto a cada lado, imposta y cornisa, y, sobre ésta, un frontispicio, coronado con las armas de la ciudad, esculpidas en piedra, y bajo las cuales se leia en letras de bronce: «Reinando Doña Isabel Segunda Año de 1849» Con motivo del heróico comportamiento de los sevillanos en los sucesos de que hemos hecho mención, le fué concedida a nuestra ciu-
o dad el título de Invicta y el que sobrepusiera una corona de laurel de oro al NODO yala simbólica madeja del décimo Alfonso. Isabel II, queriendo significar a Sevilla su admiración por su bizarra conducta, envió, con una carta de su puño y letra, escrita en pergamino, una attistica corona, trayendo el regio presente una comisión formada por el Duque de Rivas, el Marqués de Valle-hermoso, el Conde de Montelirios, D. Manuel Cortina y D. Fernando KRodriguez de Rivas. Del paradero de dicha joya, que fué bendecida con gran pompa en nuestra Catedral y conducida procesionalmente a las Casas capitulares, hable el siguiente extracto del acta de la sesión celebrada por el Ayuntamiento popular el día 7 de Octubre de 1868: «El Sr. Ecónomo anunció que la corona donada a esta ciudad en mil ochocientos cuarenta y tres, tenfa doce onzas de oro y tres de plata, pesando nueve libras la batea de plata en que se recibió este presente; y agregó que, por acuñarse sólo en bronce en la casa de moneda de Sevilla, era preciso vender estas alhajas a un joyista o platero a los precios corrientes. El Municipio autorizó su enajenación en la forma propuesta y dispuso que se inutilizaran los documentos que acompañaron a la enunciada dádiva.»
— 64 — PUERTA NUEVA DE SAN FERNANDO - S E la llamaba así porque se construyó en el año 1759, cuando, con motivo de la terminación de la Fábrica de Tabacos, se hizo la calle, la primera tirada a cordel que hubo en nuestra ciudad, y de San Fernando por estar dedicada al Rey Conquistador. «Acerca de ella dice el padre Valderrama en su Compendio histórico descriptivo, publicado en 1789: «Nuevamente abierta en el año 1760 al fin de una hermosa y recta calle del mismo nombre. Es de graciosa y arreglada arquitectura de columnas pareadas sobre las cuales vuela el arco. Su situacion es mui cercana a la de un antiguo postigo por el que San Fernando entraba en la Ciudad el tiempo que duró el cerco de ella, a hacer Oracion a la Imagen de MARIA Santisima con el titulo de la Antigua.»
PUERTA SAN FERNANDO
' e AN e Se Ñ Ñ S Y NN A N >
Sobre esta piadosa tradición dice Gestoso: «Todas estas causas contribuyeron a que nuestros historiadores, copiándose los unos a los otros, hayan venido repitiendo hasta aqui que Nuestra Señora de la Antigua data de la época de San Hermenegildo; que durante la ocupación musulmana fué venerada por los muzárabes, y que en los dias del sitio de Sevilla venia a postrarse a sus plantas el Santo Rey sin ser visto de sus enemigos.» «Como tales narraciones se oponen abiertamente a la verdad histórica, fuerza es decirlo, no podemos aceptarlas, porque a ello se oponen los caracteres que ofrece la imagen como obra artística y como monumento arqueológico, a los cuales nos atenemos, por estimar que convencen más que los dichos de los historiadores, faltos de crítica y de documentos.» Espléndida fué la entrada que verificó por esta puerta el general Riego el dia 11 de Octubre de 1822, acompañado del Excmo. Ayuntamiento, que fué a recibirlo al inmediato pueblo de Dos-Hermanas. También entraron por ella, el día 7 de Mayo de 1848, la primera vez que pisaron nuestro suelo, SS. AA. RR. los Sermos. Sres. Infantes Duques de Montpensier, a quienes tantos beneficios debe Sevilla. Los frentes de esta puerta eran de desigual arquitectura, correspondiendo al orden dórico el 5 JO
Contempla su hermoso estilo ojival, con accesorios y ornamentaciones mudéjares; admira su delicado ábside, y, si no protestas, como yo lo hago, contra los que destruyeron sin piedad tan preciado monumento, créeme si te digo que el sentimiento del arte anidó muy lejos de tu espiritu. De los edificios que al fondo ves, uno, el que está en obras, formó parte del Palacio de los Duques de Medina Sidonia, tan suntuoso, que hiciera exclamar a Felipe Il: si aquella era la casa del Señor del lugar; hoy está convertido en almacén de tejidos; el otro, destinado actualmente a cuartel, fué un tiempo morada de los Condes de Niebla, y después Colegio de Jesuitas, bajo la advocación de San Hermenegildo. Tenía la capilla mayor del templo que nos ocupa, hermosísimo altar que restauró y completó el notable artífice Juan de Astorga. En el figuraba la bellisima imagen del Arcángel titular, tan inspirada, que ha hecho escribir a uno de nuestros historiadores: «Pocas veces se habrán aplicado las gubias de los escultores para cortar la madera con más acierto y felicidad»; se encuentra hoy en la iglesia de San Antonio Abad, y es obra de Luisa Ignacia de Roldán (1), (1) Esta insigne sevillana, vulgarmente conocida con el sobres nombre de la Roldana, y cuya partida de velaciones hemos tenido
hija de Pedro Roldán el Viejo y hermana de Pedro Roldán y Mena, llamado el Mozo. En esta capilla mayor contrajeron matrimonio, el pintor de la verdad, Diego Velázquez de Silva, y la hija del famoso artista y escritor Francisco Pacheco, según noticia debida al erudito Asencio. A la cabeza de la nave del Evangelio figuraba la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, hermandad hoy sita en la parroquia de San Lorenzo, y en la cual no se admitia a persona que no estuviera en el goce de la hidalguía. Seguía la de la cofradia de la Entrada en Jerusalén, con residencia actualmente en la parroquia de Santa Catalina, y cuyo hermoso Cristo del Amor habría hecho creer a los que visitaban esta iglesia que no era posible que manos humanas tallaran mejor escultura, si en la capilla contigua no se hubiera venerado a Nuestro Padre Jesús de la Pasión, obra del mismo in” mortal imaginero, trasladada, a raiz de estos sucesos, a la colegial del Salvador. En esta capilla fueron sepultados, en 10 de Agosto de 1647, los mortales restos del Licenciado Rodrigo Caro. ¡Qué ajeno estaria el cantor de Itálica cuando, cinco días antes de esta fecha, otorgando testamento ante el escribano público ocasión de leer en el archivo de San Vicente, esculpló otra estatua de San Miguel para el Escorial, la cual le valió, en 1695, el título de Escultora de Cámara. ,
Alonso de Alarcón, decia: «Y cuando de mi acaeciere fallecimiento, quiero, y es mi voluntad, que si yo falleciere en esta ciudad de Sevilla, mi cuerpo sea sepultado en la Capilla que mis deudos los Caros tienen en la iglesia de San Miguel de esta ciudad, donde soy Capellán perpetuo, porque mis huesos no sean inquietados,» que habia de llegar un día en que, si varios entusiastas del ilustre sacerdote, venciendo la oposición que algún individuo de la Junta hiciera, no recogen amorosamente sus cenizas para trasladarlas a la iglesia de la Universidad, hubieran perecido confundidas entre los escombro3 del templo en que sus mayores adquirieron capilla y bóveda a perpetuidad. Inmediata a ella estaba una de las puertas del templo, en cuyo tránsito había labrado la citada hermandad de la Entrada, o de la Borriquita, sala capitular y almacenes para sus pasos; y, pasada ésta, la pila bautismal, en la que renacieron a la gracia, entre otros muchos insignes sevillanos, el valiente capitán D. Luis Daóiz de Torres Quesada y Ponce de León, gloria de la española artilleria; los célebres jesuitas Juan de Pineda, teólogo concepcionista; Gaspar de Sola, elocuentisimo predicador, y Antonio de Solis, famoso historiador, y el infatigable cronista D. Félix- González de León, afectisimo a las grandezas de su patria.
» e — Y == 4 pam “A es po, REA ES INTERIOR DE SAN MIGUEL
En la nave de la Epístola, la capilla inmediata al presbiterio era la Sacramental, y la notable imagen de Nuestra Señora del Rosario que en ella figuraba, así como el costoso sagrario de plata, hermosa pieza de orfebreria, pueden verse en la actual iglesia filial de San Miguel. Seguía la capilla llamada de Roelas, por la pintura que del famoso clérigo contenía, representando la Inmaculada Concepción. Después otra de las puertas del templo, la que daba a la plaza del Duque, y a la derecha de la cual existía un retablo de ánimas, obra de finales del siglo XVIII, en ladrillo cortado, y cuyo di bujo e imágenes de barro cocido fueron ejecutados por Cristóbal Ramos. (Fragmentos de él pasaron al Museo Arqueológico provincial.) Terminando la nave de la Epistola con un altar en el que ocupaba preferente lugar la notable escultura de San José, debida a Blas Molner, que hoy está en el Salvador. Era el coro, parte del cual fué a parar a la iglesia parroquial de Santiago, hermosísimo, como salido de aquellas manos de Berruguete que, según el inspirado decir de Muñoz y Pabón, fueron «....bordando coros de catedrales de filigranas de figurillas y chapiteles.» En él figuraba el magnífico Ecce-Homo, pintado en cobre, atribuido al célebre Van-Dyck.
Otras pinturas de mérito colgaban de los muros de este templo; el inventario de las trasladadas al Museo, cuando su derribo, es el siguiente (1): «El Arcángel San Rafael, en mal estado: Escuela Sevillana; San Gabriel, en regular estado, de idem; San Barachier, en idem, de idem; San Seattil, en idem, de idem; San Uriel, en buen estado, de idem; la Cabeza del Señor, en cobre, en un estado regular, Escuela Flamenca; San 1ldefon- so recibiendo la casulla de la Virgen, en regular estado (copia de Murillo); San Juan, el Niño Dios y Ángeles, en regular estado (copia de Murillo); y la Virgen, el Niño Dios y San Juan (circulo) en un estado regular y de Escuela Italiana. Esta hermosísima pintura, atribuida a Rafael Sanzio, y que a tantas polémicas ha dado lugar (2), se encuentra, como algunas de las que hemos consignado, en la iglesia de San Antonio Abad, actualmente filial de la parroquia de Santa María Magdalena. En el Museo Arqueológico Provincial (3) figuran, ingresadas por compra efectuada en (1) Arch. de la R. A. de Bellas Artes de Sevilla. (2) Fué donada a este templo, en unión de diversos objetos de arte, por D.? María Ana Pérez de Garayo Ochoa Lesaca y Ladrón de Guevara, hija de los Condes de Lebrija, caritativa dama que, entre otras varias fundaciones, legó a Sevilla la obra pía con que el Mus nicipio atiende al sostenimiento de una de sus escuelas. (3) Quedamos muy reconocidos a la eficaz solicitud con que nos atendiera el limo. Sr. D, Manuel Campos Munilla, Director de este Museo.
Abril de 1899, dos curiosas lápidas sepulcrales, procedentes de esta parroquia, pertenecientes a los enterramientos que en ella tenía la casa ducal de Medina-Sidonia. En bellos caracteres góticos dicen asi, respectivamente. La catalogawa con el núm. 2.905: «Aquí yace la malograda Doña Aldonza, que murió de parto, que buen siglo haya.» La núm. 2.906: «Esta sepultura es de Antonio de Medina, que haya santa gloria, caballerizo de la Duquesa.» De este artístico templo, en fin, cuya pérdida siempre recuerdan con dolor los que lo alcanzaron, fué cura ecónomo, durante algunos años, y no muchos antes de su derribo, el luego Cardenal La Puente, ayo del Rey Alfonso XII. Del interior del templo reproducimos un cuadro del artista sevillano Sr. Peralta; fué uno de los muchos que, con muy buen acuerdo, para que quedara memoria de tan singular edificio, se pintaron en aquellos tristes días, y era propiedad del Excmo. Sr. Conde de Valdeinfantas.
SANTA LUCÍA Í A parrochia de S. Luzia—dice el Abad Gordillo—es la mas moderna porque en el lugar donde se halla fundada es, y era de muchas huertas y de lo menos poblado de la Ciudad; está entre las del Repartimiento y ay instrumento de el año 1340 en que consta que ya era lelesia parrochial. Era uno de los templos más característicos de Sevilla, siendo verdaderamente admirable su artística portada; fundación del Santo Conquistador, se alzó sobre el solar que ocupó un templo gentil en tiempo de los romanos y mezquita durante la dominación sarracena. Comprendida esta iglesia entre las muchas suprimidas en aquellos dias del imperio del Ayuntamiento revolucionario, para cuya historia publicamos estas aportaciones, no tardó mucho tiempo en pasar a ser de propiedad particular, destinándose en la actualidad a fábrica de fósforos. La Academia de Bellas Artes de Sevilla, haciendo honor a su abolengo y a los fines de su institución, nombró en 1868, con autorización del Ayuntamiento, varias comisiones de su seno para que inventariaran en las iglesias lla-
madas a desaparecer las pinturas y objetos de arte existentes, y que, por su mérito, merecieran ser conservadas en el Museo. Si esta labor se hubiera realizado en todos los templos que habían sido incautados, pues en muchos de ellos no se efectuó, con plenos poderes y a tiempo, antes de que personas extrañas entraran en ellos como en su propia casa, llevándose cuanto les vino en gana y mutilando, por ignorancia o por perversa intención, joyas inestimables, seguramente no tendriamos hoy que lamentar la pérdida de tanta riqueza; pero ya era tarde cuando los meritisimos propósitos de nuestra primera corporación artistica tuvieron acogida. Aun así, aquellos académicos (1) se hicieron acreedores al agradecimiento eterno de Sevilla, que, debido a ellos, que por amor a las bellas artes y guiados del más noble y patriótico celo arrostraron (D) Integraban en 1868 la Academia de Bellas Artes de primera clase de Sevilla: D. Miguel de Carvajal y Mendieta, Presidente. Excmos. Sres. Condes de Casa=Galindo y de Peñaflor de la Argamasilla, Consiliarios 1. y 2.?, respectivamente, estando vacans te el cargo de Consiliario 3. D. Antonio Colom y Osorio, Secretario general. llmo. Sr. D. Manuel de Bedmar, Bibliotecario. Don Angel de Ayala y Urbina, Tesorero. D. Julián Benjamín Williams, D. Joaquín Dominguez Bécquer, D. Manuel de Campos y Oviedo, D. Antonio Freyre, D. José Roldán, D. Francisco Javier de la Bor= bolla, D. Juan José Bueno, D. Juan Nepomuceno Domínguez y de Sangrán, D. Leoncio” Baglietto, limo. Sr. D. José María de Ybarra, D. Fernando de Gabriel y Ruíz de Apodaca, D. José Fernández Es= pino, D. Antonio Mensaque, D. Andrés Cortés, D. Antonio Canto y Torralva, D. Luís Plañiol y Méndez, D. Manuel Portillo y Navarrete, D. Manuel Cabral y Aguado, D. Eusebio Campuzano, D. Manuel Por= tillo y Herrera y D. Francisco de P. Alvarez, Académicos de número. D. Claudio Boutelou, D. Manuel Barton, D. Joaquín Fernán= dez, D. Demetrio de los Ríos, D. Vicente Luís Hernández, D. Eduar= do García Pérez, D. Juan Talavera de la Vega y D. Eduardo Cano, Académicos natos, y D, Manuel de Alarcón, Restaurador,
E imágenes de Nuestra Señora de la Cabeza, de Santa Teresa y del Señor de las Penas. Tenía este convento una de las más altas torres de nuestra ciudad, la cual hemos alcanzado a ver en toda su esbeltez, pero ya hoy figura desprovista del chapitel. De ella procede la artística cruz de hierro forjado, notable ejemplar del siglo XVII, depositada en nuestro Museo Arqueológico Provincial en cumplimiento de Real Orden de 30 de Septiembre de 1909. El cuadro del gran sevillano Diego Velázquez, con la efigie de la Concepción, y que citan Ceán Bermúdez y González de León al hablar del convento del Carmen, lo creemos perdido con anterioridad a la revolución de Septiembre. | Proceden de este convento, según noticia debida a Gestoso, los cuadros de azulejos con asuntos de cacerias que figuran en el vestíbulo del Museo Provincial.
1d1133 NYS yA ¿Ai a 4 erro ad a a TI LO CA Cás O x NN A A A, |
-— 85 — SAN FELIPE IB Ice D. Félix González de León en su curiosa Obra (1), al hablar de la calle de de este nombre: «En esta calle estaba la casa de este instituto de San Felipe de Neri, o como generalmente es llamado, oratorio; era en estos últimos tiempos el más rico en alhajas y preciosidades de todos los de la ciudad, con riquísimos ornamentos (2) y ropa de sacristía. El templo es una nave bastante larga, pero no. muy ancha, con su capilla mayor elevada sobre cuatro grandes arcos, con su cúpula o bóveda redonda. A los pies del templo está el coro allo, fuera del drea, porque, para su construccion, tomaron todo lo ancho de la calle y formaron un arco sobre el cual pisa el coro; y por los lados hay pequeñas capillas que las forman arcos sobre columnas de marmol, y encima pisan tribunas cerradas con antepechos de barandas de fierrocubiertas con canceles laborea- (D VNoticía artística, histórica y curiosa... etc.— Seviz lla.— 1844, (2) Si el temor de hacer este libro, de suyo pesado, intermi= nable, no nos lo vedara, daríamos relación de los ricos ornamentos que en esta y otras iglesias fueron incautados, para, en su conses cuencia, deducir las pérdidas sufridas en indumentaria religiosa.
y dos, pintados y dorados.» Todo ello, debido principalmente a la munificencia del piadoso caba: llero D. Juan de los Rios, lo dejó reducido el funesto Ayuntamiento a las lastimeras ruinas que figuran en la fotografía que publicamos, y la cual nos ha sido facilitada, asi como alguna otra de las que ilustran estos apuntes, por nuestro entrañable amigo y amable prologuista, el docto presbítero y académico D. José Sebastián y Bandarán, de quien tan innúmeras deferencias tenemos recibidas. Las obras de este convento, fundado en 1698, se terminaron en 1711, bendiciéndose la magnífica iglesia el 2 de Julio de dicho año (1); posteriormente fué mejorado notablemente. Gozaba el titulo de Real Casa, con facultad de poner en sus puertas las armas reales, concesión de Carlos IV. En este templo, dedicado a Nuestra Señora de los Dolores, y al cual avaloraban frescos de Espinal, de Suárez, Alanis y Pedro de la Fayeta, existian, según Gómez Azevez, entre otras muestras de las bellas artes, pinturas lombardas y estátuas de Gijón, Duque Cornejo y de los Ramos. Según nota que tenemos a la vista, al Museo fueron llevados: dos Sagradas Familias, de (1) Noticia tomada de un interesante artículo publicado por el ilustre catedrático de la Universidad Hispalense, D. Joaquín. Hazañas y la Rúa, en el núm. 238 del semanario sevillano La Revista Católica, correspondiente al 2 de Junio de 1883.
Escuela Sevillana, siendo muy posible sea uno de estos lienzos el que figura con el número 148 del Catálogo (1), atribuido al pintor sevillano José de Rovira; el otro fué entregado a la iglesia de la O, y es de Juan S. Gutiérrez, famoso seguidor del pintor de las Concepciones. La Adoración de los Pastores, en cobre, Rubens o copia. La Piedad, copia de Van-Dyck. David, en cobre, Escuela Flamenca. Martirio de San Pedro, Escuela Italiana, y un crucifijo de Angel Iglesias (2). Siete confesonarios, modelos de talla, de los cuales pasaron cuatro al Sal. vador y dos a la Catedral. La verja del presbiterio (3) y un cancel, así como varias puertas talladas de caoba y cedro y un gran armario tallado al gusto del Renacimiento que se encuentra hoy en poder de esta Academia de Bellas Artes. La verja, bellísimo ejemplar del arte de la forja, luce al presente sus primores en el altar mayor de (1) Siempre que del Catálogo de las pinturas y esculturas del Museo Provincial de Sevilla hablamos, nos referimos al formado por Gestoso e impreso en 1911. (2) Existe hoy, como alguna otra de las joyas enumeradas, en la iglesia de San Alberto, adquirida por los PP, del Oratorio de San Felipe de Neri, por Rescripto de S. S., en 30 de Agosto de 1893. Pasaría por de Montañés, tal es su semejanza con el del famoso Arcediano de Carmona, sino estuviera firmado en la siguiente forma: “ANGEL YG.* ESPAÑOL 1791. Figuraba en el único altar de la cas pilla de la casa de ejercicios, y de él dice González de León, erró= neamente, en cuanto al autor se refiere: “Su único altarel de la capillita mencionada —es hermoso en linea de madera estucada, y en él se venera una imagen de Jesucristo crucificado, de tamaño natural, que, con todo esmero y cuidado, copió de la que poseía la Cartuja, el profesor D. Cristóbal Ramos”. (3) Arch. de la R. A. de B. A. de Sevilla,
po AE la iglesia de Monjas Carmelitas Calzadas de Santa Ana; está firmada y fechada en esta forma: «Me fecit el maestro Juan Marques natural de la Ciudad de Sevilla, año de 1771» en el trozo correspondiente al lado de la Epistola, y en el del Evangelio: «Cura et labore P. “D. Theodomiri de la Vega, Presbyteri hijus Congregationts.» El órgano de esta iglesia, uno de los me: jores construidos por. el famoso maestro Calvete, existe hoy en la ya citada iglesia parroquial de Nuestra Señora de la O, Triana. También fué salvado de los estragos de la gloriosa el magnifico cuadro de azulejos que se hallaba en el muro frontero a la puerta de los pies de la iglesia, debajo del arquillo que habia en la calle llamada actualmente de Doña Maria Coronel. Representa al Señor caido con la Cruz y a Simón de Cirene ayudándole a levantarse, y es un ejemplar interesantísimo del siglo XVIII. Gestoso lo atribuye a José de las Casas, aunque no se atreve a asegurar sea de este notable pintor ceramista. Está hoy colocado en el vestíbulo de ingreso al Museo de Pinturas, figurando, además, en una de las galerias de este “edificio, otro retablito, también de azulejos, representando al santo titular, el cual lucia sobre la puerta del oratorio. En el Archivo municipal, de los libros de Actas Capitulares, hemos tomado las siguientes
notas, Sesión de 27 de Noviembre de 1868: «por acuerdo unánime del Cabildo le fueron concedidos al eclesiástico, en depósito, ocho bancos procedentes de Sam Felipe, a condicion de que los faciliten cuando el «Ayuntamiento concurra en corporacion a la Catedral.» Sesión del 21 de Noviembre del mismo año: «....tambien se acordó que se arrancara inmedialamente el pavimento de madera existente (1) con incrustaciones de plata contrastada en un cuarto reservado del Oratorio de San Felipe y se condujera a las Casas Consistoriales para darle una aplicacion provechosa en este edificio». En sesión de 18 de Marzo de 1870 se le concedió a la Hermandad de Monserrate, a solicitud de su mayordomo, D. Ignacio Martinez de Azcoitia, un cancel de la iglesia que nos ocupa, el cual se hallaba depositado en los almacenes municipales; otra puerta y cancel, de la misma procedencia, le fué concedido, por acuerdo de 20 de Enero de dicho año, a D. Carlos Cruz, como mayordomo de la Hermandad del Silencio, a la cual se habia obligado a que levantara fachada en la parte de su capilla que daba a la recién abierta calle de Riego. Entre los varones ilustres que florecieron en (1) Seguramente se refiere al que existía en el trasaltar mayor, construído en 1788. Al hablar de este departamento, dice González de León: ”....»mas lo que lo hace grandioso es el pavimento de madera de acana y plata de martillo estucada, formando labores de mucho gusto”. Desconocemos qué fué d2 tan singular solería.
— 90 — este oratorio, en el cual celebró su primera misa el inolvidable Cardenal D. Marcelo Spincla, figuran el padre Teodomiro de la Vega, fundador de la casa de ejercicios, en cuya capilla fué sepultado, orador sagrado elocuentisimo, el cual pronunció en la iglesia de la Universidad la famosa oración fúnebre en las honras del rey, bárbaramente guillotinado, Luis XVI de Erancia, y del que hizo un acabado elogio el poeta Lista y el padre Morales, profundo conocedor de la lengua del Lacio y autor de la interesante obrita intitulada Carta a D. José de Manzarredo sobre la educación de su hija, digna, por su pureza y elegancia, según erudita opi nión, de los tiempos de Augusto y de Cervantes. DESCALZOS E sra iglesia de Nuestra Señora de Gracia estaba situada en la plaza del Principe Don Alfonso, a la cual dió el Ayuntamiento revolucionario el nombre de Argúelles, que conserva; perteneció al convento de Trinitarios Descalzos, fundado en 1610 por doña María de
Solis (1), y era pequeña y de una sola nave, de fingidas bóvedas. Aunque muy mutilada, se con' serva al presente convertida en taller de carruajes. En el archivo municipal hemos encontrado la siguiente solicitud relacionada con este templo: «Al Ayuntamiento provisional revolucionario de esta ciudad.—Los que suscriben, individuos nombrados en comisión por el Club popular del «Café de Emperadores», en cuyo punto vienen reuniéndose desde hace cerca de un mes con el solo objeto de ilustrar a una parte del pueblo en las máximas democráticas. —Suplican de esa Corporación se les conceda, con el carácter de provisional, el edificio del exconvento de los Descalzos para el objeto indicado, por carecer de sitio suficiente en el local que hoy ocupa.—Patria y Libertad.—Sevilla 17 de Octubre de 1868.— José Martinez, Eduardo Claudio, -An- tonio Garcia, Joaquin Núñez.»—- Al margen: «El Cabildo, en sesión de 20 de Octubre, acordó acceder a lo que se solicitaba y que se entendieran los solicitantes con D. Ramón Romero, administrador de bienes desamortizados.» El altar mayor de esta iglesia fué entregado (1) Aún se conserva en la calle de los Descalzos un azulejito con el rótulo: Calle de las Campanas de los R. P. Trinitarios, que fué uno de los nombres con que se conoció esta vía, a la que tam= bién decían de la Sopa, sin duda por alusión a la clásica sopa boba que repartían los frailes.
circunstancias y condiciones notorias en que se encuentra, por las cuales me persuado y espero de la discreta y recta administración de V. E. se dignará acceder con benevolencia a los deseos de este Gobierno Eclesiástico, en gracia del interés espiritual y social que, necesariamente, ha de reportar a la parte de esta población que más lo necesita. — Dios, %.—Sevilla 23 de Julio de 1869.» En los claustros de este convento existió, según consigna el escritor concepcionista pres: bitero D. Manuel Serrano y Ortega (1), un gran lienzo, que lo atribuye erróneamente a Domingo Fernández, artista contemporáneo, autor, entre otras celebradas obras, del notable cuadro Júpiter y Leda, y que, cuando los sucesos que relatamos, tendría unos seis años; es de Domingo Martínez, pintor sevillano, como el anterior, que floreció en la primera mitad del siglo XVIII. Representa el Misterio de la Concepción, y a un lado el Papa Paulo V imponiendo silencio a los partidarios de la opinión contraria; el Pontífice está en actitud de pronunciar el fallo, rodeado de Santos Padres, doctores de la Iglesia, Santos y Santas que se distinguieron por sus (1) Glorias Sevillanas | Noticia Histórica | de la devoción y' culto | que la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla | ha profesado a la | Inmaculada Concepción de la Virgen María | desde los tiempos de la antigiiedad | hasta la presente época | por el presbítero | Don Manuel Serrano y Ortega | Ldo. en Derecho Civil y Canónico (escudele del Excmo. Sr. Marqués de Xerez de los Caballeros) ¡ Sevilla | Imp. de E. Rasco, Bustos Tavera, 1 | 1893.— Un volumen en 4,9
escritos y devoción al Misterio; nuestros monarcas Felipe IV, Carlos II y Felipe V; Principes, Cardenales y Obispos. Ocupa en la actualidad el número 76 del Museo Provincial de Pinturas de Sevilla y es de grandes dimensiones. La efigie en piedra de la titular de este convento figura hoy en la morada de la excelentisima Sra. D.* Guadalupe de Pablo, viuda de Ybarra, en hornacina abierta en uno de los muros del segundo patio; tiene a sus pies, en artisticos azulejos, la siguiente inscripción: «Esta imagen de Nuestra Señora de los Remedios procede del convento de la misma advocación, en Triana, y fué colocada en este sitio en Marzo de 1911. Laus Deo». Era esta, un tiempo veneradisima escultura, patrona de los mareantes de Sevilla, y al entrar en el puerto todas las flotas, Galeras y demás Bajeles la saludaban con su Artillería, e instrumentos músicos.
A SAN BASILIO ls) E este colegio, que estuvo situado en la calle de Relator, en el trozo que en un tiempo llevó su nombre, fué fundador, por los años de 1593, Nicolás Triarki, persona principal y caudalosa, al decir de nuestros analistas, natural de la isla de Chipre, en el Señorio de Venecia; hasta la exclaustración general de 1835 lo ocuparon los monjes Basilios, y desde esta fecha estuvo su culto a cargo de la Hermandad de la Cena, en ella fundada. La cual, en 1868 vióse privada, no sólo de la iglesia, sino del almacén que para guardar sus pasos posela en la calle llamada Honda, y que también le fué incautado, siendo las andas deshechas y destinadas al fuego. Las imágenes, todas de escaso mérito, y en su mayoría de Gutiérrez Cano, fueron trasladadas a la parroquia de San Vicente, y desde ésta, en 1880, a la de Omnium Sanctorum, donde se reorganizó la Hermandad y reside al presente. Sobre sus obras de arte dice Ponz, en el tomo nono de sus Viajes de España: «En la iglesia del Colegio de San Basilio merecen con-
E sideración las pinturas del retablo mayor, que se creían ejecutadas por Francisco Herrera el Viejo, pero son de Luis Fernández»; fueron llevadas al Museo Provincial, donde figuran clasificadas como de Herrera el Viejo, interrogativamente y con los siguientes números antepuestos a sus denominaciones en el catálogo: 62, San Gregorio Niseno. 66, San Pedro Sebaste. 69, Santa Gertrudis. 70, Una Santa ¿de la Orden de San Basilio? 63, San Demetrio. 64, Santa Dorotea. 68, Un Santo Religioso Bernardino, y 287, San Gregorio. El 62 y 66 son los dos hermanos de San Basilio; el 69 y 70 deben ser Santa Macrina y Santa Emelia, hermana y madre, respectivamente, del Santo Patriarca de los monjes orientales, que profesaron su regla; el 63 y 64, los santos mártires Demetrio y Dorotea; el 68, San Máximo, abad de Crisópolis, y el 287, San Gregorio Nazianzeno, fiel discípulo y compañero de San Basilio. Estos ocho lienzos, todos de iguales dimensiones (125 por 0'70), menos los dos primeros (151 por 0'78), que eran los que figuraban a los lados del tabernáculo, rodeaban el magnifico lienzo La visión de San Basilio, de gran tamaño (5'40 por 2'83), atribuido a Francisco de Herrera, padre, en el catálogo de nuestro Museo, en el cual ocupa el número 58. Pertene-
o A A clan, como queda dicho, al altar mayor, cuyo esqueleto fué llevado a la parroquia de Nuestra Señora de la Oliva de la villa de Salteras. También figuraba en la iglesia de este Colegio el cuadro de San Basilio Magno, que, atribuido, aunque dudosamente, a Juan Valdés Leal, se halla en el Museo, señalado con el número 178 en el catálogo. Por el Municipio se devolvieron, de los objetos de que se habia incautado, los que figu: ran en la siguiente (1) «Relación de los objetos que de la iglesia de San Basilio se entregaron por este Ayuntamiento al Pbro. D. Francisco Florens, Delegado del Sr. Gobernador Eclesiástico: 1 Un Santo Obispo de talla, como de una vara de alto. 2 Una Virgen, tamaño natural, con sayas de seda y manto de raso blanco. 3 Un San Basilio de talla, tamaño natural, con vestidos de terciopelo negro (2). 4 Un Santo Benedictino, de id. id., en mal estado, sin ropaje y manos.» A la parroquia de San Gil fué trasladada, y existe en la actualidad, una imagen de Santa Macrina. y (1) Arch. Mun. (2) Esta imagen del titular la vemos concedida por el Proviso= rato a la parroquia de San Gil,
má a También hemos hallado el siguiente recibo relacionado con San Basilio (1): «Como Cura Propio de la única Iglesia del Salvador de esta villa, he recibido de D. Francisco Florens, Pbro., un altar jaspeado y dorado con una frontalera, también dorada, procedente de la iglesia de San Basilio de Sevilla.——Castilblanco y Octubre 27 de 1870.—Anastasio “Ramos.> Y, por último, tenemos noticia de que otro altar de este templo, cuna de la popular Hermandad de la Macarena, y el cual ha estado, durante bastantes años, sirviendo de iglesia evangclica, hasta que recientemente ha sido derribado, fué entregado para Sagrario de la parroquia de San Marcos. LAS DUEÑAS Pros al palacio de los Duques de Alba, al sitio que ocuparon las casas del ilustre magnate D. Juan Mathe de Luna, Camarero Mayor del Rey D. Sancho el Bravo, se levantaba (1) Arch. Arz.
este monasterio de Santa María de las Dueñas (1), nombrado también de Santa Marta, de religlosas cistercienses, el cual está comprendido en el número de los bárbaramente destruidos durante el periodo revolucionario de quetra- tamos en este modesto ensayo. El inventario que se hiciera, después de proceder a su incautación y casi a su derribo, de los objetos que aún quedaban dignos de conservarse por su gran mérito artístico, es el siguiente: MONJAS DE LAS DUEÑAS (2) Fragmentos de un buen retablo de alto relieve que, en su parte inferior, consta de un trozo, con dos medallones, que representan: el de la parte suterior, a Jesucristo predicando, y el de la parte tnferior, la aparición del Señor a los apóstoles; este trozo pertenece a uno de los lados. Figuran con el núm. 27 del catálogo, en la sección de esculturas del Museo Provincial Sevillano. Sigue el inventario: El correspondiente al otro lado consta de otros (1) Acerca de este monasterio, así como de los conventos de San Felipe y Madre de Dios, hemos encontrado algunos datos en el interesante M. S. de Gómez Azeves Veinticuatro horas en Sevilla. (2) Arch. R. A. de B. A. de Sevilla.
._— 105 — dos medallones que representan: el de la parte superior, a Jesucristo curando a las enfermos, y el de la inferior, la Degollación de San Juan Bautista. Núm. 26 del anteriormente citado catálogo. En el centro, el bautismo de Nuestro Señor Jesucristo. En uno de los costados, otro medallón que representa la figura de Herodias. Se advierte la falla de un santo en el otro costado. El alto relieve que representa a San Juan bautizando a Jesús en el Jordán, y que figura como anónimo y con el núm. 22, es ejecución del esclarecido estatuario sevillano Juan Bautista Vázquez (1), que floreció en el siglo XVI, y el cual, según nuestras noticias, vivia, en el año de 1560, en la collación de Santa Catalina, cuando trabajaba en el retablo mayor de nuestra Catedral, en el que dejó, entre otras singulares esculturas, el grupo de la Huida a Egipto. Continua el inventario: En la parte superior tiene en el centro un alto relieve que representa el nacimiento de la Virgen, y a los lados, divididos por cuatro columnas, como el cuerpo inferior, tiene dos bajos relieves en cada lado que representan: el de un lado, al sacerdote Simeón y debajo San Juan Bautista, y el del otro, San Juan Bautista ante el tribunal de Herodes y (1) Bien pudiera ser obra de este escultor sevillano todo el retablo, y quizás algún otro de esta iglesia; pero, no habiendo ens contrado datos ciertos, nos abstenemos de afirmarlo,
— 106 — debajo el mismo santo en la prisión. Sobre el bajorrelieve del centro hay otro que representa la Visitación de la Virgen a Santa Isabel, circunscripto por una orla de ángeles, teniendo la parte inferior un altorrelieve de la Caridad, en un lado, y en otro el de la Esperanza, y San Juan de la Cruz, debajo. Con trozos de este retablo, que pasó a la parroquia de San Marcos, y con muy buen acuerdo, se ha formado el erigido recientemente a Santa Teresa en la capilla de San Francisco de nuestra iglesia Catedral, debido al amor que profesa a la santa castellana nuestro Eminentisimo y Rvmo. Prelado. En él destaca, por su mérito, el bajorrelieve de la Visitación, que muy bien puede suponerse salido de las manos del famoso artífice alcalareño. Otro retablo que consta de dos partes: el arco o parte exterior que circunscribe el centro tiene, en su parte inferior, cuatro bajorrelieves de historia sagrada. Sobre éstos, en cada lado, dos cuadros al ólev. En la parte superior, sobre el arco, un bajorrelieve que representa la Trinidad. El centro se divide en tres cuerpos: en el inferior ha desaparecido lo que había. En el segundo, un altorrelieve con la Cena, y en el tercero, tres relieves que representan: el del centro, a Jesucristo enclavado, la Virgen y San Juan, y los de los dos lados, dos asuntos de la vida del Señor.
Como consignamos en otro lugar de estos apuntes, con este retablo fraccionado, y con trozos de otros, también procedentes de las Dueñas, se formaron cinco de los hoy existentes en la parroquia de Santa Marina. El. zócalo que forma los asientos del coro bajo. Todos los santos pintados en azulejos, del patio principal. Algunas de estas bellas muestras de la cerámica sevillana se conservan, mezcladas con frontales y zócalos, procedentes de otros templos, revistiendo los muros de las galerías bajas de nuestro Museo. Altorrelieves pertenecientes al altar mayor: Uno que representa la Anunciación a la Virgen. Otro, la Sacra Familia. Otro, un santo en oracion, de la orden de San Benito (1). Otro, la degollación del mismo santo. Otro, los ángeles con la Santa Faz del Señor. Todos figuran en el Museo con los núme- TOS 23, 24, 25, 14 y 21, respectivamente, clasificados como anónimos y de obras del siglo XVI. Al decir de los escritores que de nuestras bellas artes han tratado, el altar mayor de las Dueñas fué ejecución de Juan Martínez Montañes. (1) San Plácido.
IRÉ el de San Benito, y luego en el de Montesión, no queda otro recuerdo del antiguo convento de Sevilla (1) que la veneranda y milagrosa imagen, pintada en lienzo, de Nuestro Padre Jesús, llamado de Completas (2), y quizás, afortunadamente para sus devotos, por carecer de todo mérito - artistico. Ignoramos también qué fué de otra de las joyas de esta comunidad, una riquísima custodia de plata, labrada por el famoso artifice Francisco de Alfaro. Desde 1698, en que acaeció su fallecimiento, yacian al pie de uno de los altares de los claustros bajos las cenizas de la santa madre Sor María de Salazar, nacida en Sevilla en 1622, y cuya vida escribió y publicó el famoso jesuita Gabriel de Aranda; creemos que, al derribo, perecieron confundidas entre los escombros. Entre los artesonados que, al demoler las Dueñas, fueron vendidos como leña, figuraban los del Salón de Isabel la Católica y los de la escalera principal, tan ponderados por algunos escritores de nuestras antigúedades. Últimamente, un bello fresco del siglo XVI, (1) Tenemos noticias de este y de otros detalles relacionados con el convento de las Dueñas graclas a la amabilidad de la religiosa del mismo, Sor Isabel Mantero del Santísimo Sacramento, con cuyo coz= nocimiento, desde muy niño, nos honramos. (2) Cuenta una piadosa tradición sevillana que este Señor dió a una religiosa, a quien faltaba, el dedo pulgar, que es el que en la pintura falta en la mano derecha.
representando a la Virgen Inmaculada con su Divino Hijo en los brazos, y que mide 0'49 por 0'42 centímetros, procedente de este desaparecido convento, conservóse algún tiempo, encerrado en sencillo marco de madera, en el de monjas de Santa Inés, siendo actualmente propiedad del ya mencionado Sr, Sebastián y Bandarán. PASIÓN S ONVENTO situado en la calle que, hasta hace poco tiempo, llevó su nombre, y que hoy se denomina de Vargas Campos; su comunidad, de monjas dominicas, se había unido en 1837 a la de la Real, pero su hermosa iglesia de tres naves, divididas por arcos que sostenían pareadas columnas de mármol, seguía abierta al culto. De las joyas que contenía hizo la comisión de académicos nombrada al efecto el siguiente - Inventario (1): Los cuadros del retablo mayor, en número de siete. Los dos de la parte inferior, colocado uno a cada lado, representan, con figuras del tamaño (1) Arch. Real Academia Sevillana de Bellas Artes.
e 114 — natural: el del lado del evangelio, Nuestro Señor Jesucristo orando en el Huerto; en el lado de la epístola, los azotes; en el segundo cuerpo otros dos cuadros, colocados del mismo modo que los anteriores y de las mismas proporciones; el del lado del evangelio representa la coronación de espinas, - y el del lado de la epistola a Jesús por la calle de la Amargura; en la parte superior dos figuras, mayores que el natural, que representan dos dngeles con los atributos de la pasión; en el centro y parte superior un cuadro, que no se adapta a la forma del lugar que ocupa, y que representa a Jesús Crucificado. Todos los anteriores cuadros, excepto el último citado, son atribuidos al célebre “Pacheco. Los cuadros que están en el retablo colocado en el frente de la nave del evangelio, son cuatro, a saber: Dos, colocados en el sotabanco, representan: el número 2, San Juan y San Mateo, y el del mimero 3, San Marcos y San Lucas con figuras de medio cuerpo y de tamaño académico. Dos, colocados uno a cada lado sobre los referidos, representan: el del número 4, San Francisco de Asís, y el del múmero 5, Santo Domingo. Estos cuadros son también de Pacheco. Puede ver el curioso estas tablas, de las cuales sólo está firmada la última, en nuestro Museo de Pinturas, en la sala destinada, en su casi totalidad, a las producciones del famoso pintor
— 1II5 — sanluqueño; figuran en el actual catálogo señaladas con los números 106, 108, 109 y III, respectivamente. Sigue el inventario: : El retablo que está. colocado en la misma nave y junto a una de las puertas de la ielesia, o sea el altar de San Juan Evangelista. Este retablo contiene otras cuatro tablas, como las anteriores, colocadas en la misma forma y de los nismos tamaños. Los dos colocados en el sotabamco: el del número 6, Santa Lucía y Santa Rosa (sic), y el del múmera 7, Santa Catalina y Santa Teresa, de figuras de medio cuerpo y del tamaño -académico. Los otros dos, colocados sobre los antedichos, representan: el del múmero 8, San Cristóbal, y el del múmero 9, San Agustín. Los cuadros de este retablo son pintados por D. Francisco Varela. A Estas tablas figuran en el Museo: las dos primeras clasificadas como de Francisco Pacheco y con los números 117 y 115 del catálogo; a la primera de ellas se la denomina debidamente Santa Catalina de Sena y Santa Lucía. Las Otras figuran a nombre de su autor, Francisco Varela, el mejor discípulo de Roelas, y llevan los números 181 y 182, Sobre el nicho del retablo que hay entre los dos ya citados, un cuadro marcado con el número 10 -y pintado en lienzo, que representa la Anunciación a Nuestra Señora,
— 116 — En un retablo colocado en la nave de la epístola, o sea el segundo como se entra por la puerta principal, tiene en sus costados dos cuadros pintados en lienzo y marcados con el múmero 11 y 12: el 2.” representa a Santa Rosa con el miño, y el 1.2 una santa de la misma orden con figuras de cuerpo entero y de medio tamaño. Seguramente, el primeramente citado de estos dos lienzos es el que, como de autor anónimo, figura en la pinacoteca sevillana con el número 213 y la denominación Aparición del Niño Jesús a Santa Rosa; y puede ser el segundo el que, representando una santa dominica, figura en la nave del Evangelio de la iglesia del Hospital de San Lázaro. Un cuadro que representa la coronación de la Virgen con moldura tallada y figuras de tamaño natural. E. S. 1194 — 159. En descripciones de la iglesia de Pasión hemos visto este cuadro atribuido a Bernardo Germán, artista sevillano, discipulo de Cristóbal López y gran imitador del pintor del cielo; coincidencias de asunto, de escuela y de dimensiones, nos permiten asegurar sea este lienzo el que, como de autor anónimo, y con el número 275, La Coronación de la Virgen, E. S. “P. Alto, 1%95, ancho, 158, L., figura en las galerías altas de nuestro Museo. Continúa el inventario con las
ESCULTURAS En el retablo mayor un altorrelieve o escultura resaltada, del tamaño natural, que representa a Santo Domingo de Guzman recibiendo el rosario de manos de la Virgen. Otro altorrelieve que representa a Nuestra Señora del Pilar y San Antonio (sic) y otra escultura, al parecer el Salvador, colocado en el altar que lleva el titulo de la Virgen del Pilar. Un San Juan Evangelista sentado y en actitud de escribir, de medio tamaño, en el retablo citado por su nombre. Scbre el nicho que ocupa éste un altorrelieve que representa al mismo santo sufriendo el martirio de la tina. A continuación está escrito con lápiz en el inventario: Montañés, 1920-92. Con respecto a este altorrelieve llamamos la atención de los aficionados sobre el número 17 (anónimo) del catálogo de esculturas de nuestro Museo. Su descripción es la siguiente: «Martirio de San Juan Ante-Portam-Latinam. —Martyre de Saint Jean Ante-Portam-Latinam.— El Santo, desnudo de medio cuerpo, con la vista elevada y sus manos juntas sobre el pecho, tiene sumergido hasta la mitad inferior de aquél en un gran vaso o caldera adornada con cabezas de leones, cuyo asunto resalta del fondo de una
— 118 — hornacina rectangular que debió haber sido del ático de un retablo.—Figura de tamaño académico. Siglo XVI. Altorrelieve en madera dorada y estofada. Alto, 128; ancho, 0'95.» 17. Un estante grande, al parecer de caoba y cedro, con incrustaciones de otras varias maderas, que tiene cuatro cajones enla parte inferior y en la parte superior de dos grandes hojas con dos floreros. en el centro de cada una de ellas. Hoy es propiedad de la Academia de Bellas Artes. Un altar de Pasión fué donado (1) al Hospital de San Lázaro y otro enviado a la Rinconada. El coro, entregado en 1871 a la parroquia de San Andrés. La Hermandad de la Vera-Cruz protestó contra la incautación de esta iglesia, por tener en ella capilla, que habíasele concedido a cambio de la que poseía en el extinguido convento de San Francisco. La instancia fué desestimada en cabildo de 7 de Noviembre de 1868, según consta en el acta. (1) Arch. Arz. Borradores del inventario de los objetos de culto que ha entregado D. Guillermo White como repre- -sentante del Ayuntamiento revolucionario,
MÍNIMAS E STABA situado este derruido conventode Nuestra Señora de la Consolación, fundado en 1593, en la calle de Rioja, a la cual llamaban de las Dueñas, teniendo su porteria en la de Sierpes, y en ella una hornacina con la efigie de San Francisco de Paula. Varios altares de su iglesia fueron llevados en 1870 a Santa Catalina, y en el Archivo Arzobispal figura nota en la que se hace constar haberle entregado al cura propio de la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, de la villa de Castilleja de la Cuesta, «un retablo mayor, procedente de las religiosas Mínimas, que contiene: un San Miguel, San José, San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Roque y San Sebastián». Otro altar fué entregado a la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario y San Román Mártir, establecida en su capilla propia del barrio de la Cestería. Procede de este convento el muy interesante cuadro de la Concepción, pintado por Sebastián Gómez, el Mulato de Murillo, y que figura en nuestro Museo con el número 49 de su catálogo.
a Ignoramos el paradero de las dos estátuas de Torrygiano de que nos habla el Sr. Mon: toto Vigil en su Manual Histórico- Topográfico. CONVENTO DE LA ASUNCIÓN |) Mercenarias Calzadas: fué debida su fundación, en 1568, a las piadosas señoras D.? María de Zapata, D.? Beatriz de las Roelas y D.? Francisca Martel; su templo, que aún se conserva, y no en mal estado, ocupa una gran extensión de terreno con fachadas a las calles de San Vicente, Abad Gordillo y a la antigua plaza de Murillo o del Museo, hoy del Conde de Casa-Galindo. Actualmente está destinado, para mayor escarnio, su coro bajo a iglesia evangélica (1) y el resto es almacén de maderas. La tarde del 10 de Octubre de 1868 viéronse obligadas las monjas de este convento a trasladarse precipitadamente al del Socorro, pues del suyo venian a tomar posesión en nombre de la Junta Revolucionaria, la cual no tardó en convertir la iglesia en club republicano, arren- (1) Siendo mi abuelo materno, Excmo. Sr. D. Francisco Gonzás lez Alvarez, hermano mayor de la cofradía del Gran Poder, intentó esta Hermandad, aunque infructuosamente, la adquisición de este templo.
yS A A A A E » a EI dándola más tarde en mil ciento cincuenta y cuatro escudos anuales, con gran descontento de los demagogos, a quienes se privaba de casa gratis, y los cuales no se recataron, según consignan los periódicos de la época, en exteriorizar su protesta. La mayoría de las imágenes de esta iglesia, entre las que figuran un San Pedro y San Pablo, que con decir que los hizo la gubia de Torrygiano nos excusa de todo elogio, y la titular del convento de la Merced, traida con motivo de haber sido destinado aquel edificio a Museo de Pinturas, están hoy en el convento llamado vulgarmente de Santiago de la Espada, refugio en nuestros dias de la comunidad del que nos ocupa. Pero ignoramos el paradero de un cuadro de Céspedes con la imagen de la Virgen y varias religiosas de la primitiva fundación a sus pies arrodilladas; y también creemos que se perdió en la refriega, como vulgarmente se dice, un famoso crucifijo, escultura policroma, de tamaño natural, llamado de los Carreños. Un altar fué entregado al cura de Santa Cruz (1) para sustituir al de Nuestra Señora de la Paz, destruido por incendio en dicha parroquia, el que sirve actualmente de Sagrario, y es un bello ejemplar de barroquismo. (1) Arch. Arz, Secretaría de Cámara del Arzobispado de Sevilla. Decreto de 4 de Noviembre de 1874,
— 128 — de la vida de la Virgen, ejecutadas por el famoso sevillano Francisco de Herrera, llamado el Viejo, y, según noticia que consigna el laborioso Chaves en una de sus obras (1), en el año de 1613. ¿Qué ha sido de ellas? ¿Será alguna de éstas las denominadas La Virgen lavando en una fuente, La Virgen sentada cosiendo, catalogadas como anónimas y con los números 231 y 232? (2). Están conceptuadas como de escuela sevillana, y competentes personas con quienes hemos consultado nos han manifestado que, por su factura, recuerdan en mucho la manera de hacer del inmortal autor del Juicio Final. También tenian mucho mérito, y desgraciadamente creemos poderlas comprender entre las perdidas para Sevilla en aquellos aciagos días del 68, las que pintó Sebastián Gómez, más conocido por el Mulato de Murillo, llamándosele asi generalmente en nuestros dias quizás para distinguirle del famoso pintor granadino de su mismo nombre y apellido; eran relativas a pasajes de la pasión y figuraban en el altar del lado de la epístola, en el cual se veneraba bella imagen dolorosa de la Santísima Virgen, ejecutada por Juan Bautista (1) Cosas nuevas y viejas.— Apuntes Sevillanos.—1904 (2) Catálogo de las Pinturas y Esculturas del Museo Provincial de Sevilla, por D. José Gestoso y Pérez.—Madrid, Lacoste, 1211.—Un volumen en 8,
O A O umrr , — 129 =— Vázquez (1), llamada vulgarmente La Palomita de Triana, por una bordada en plata que llevaba el palio del paso en que la sacaban procesionalmente el viernes santo. Pertenecía a la cofradia del Santísimo Cristo de la Sangre y María Santísima de la Encarnación, corporación que continúa disuelta, y acerca de la cual dice Bermejo en el libro que sobre las cofradías de penitencia publicó en 1882: «....cuando esperábamos ver su procesión en la Semana Santa, en el año venidero, la revolución de 1868, suprimiendo primero” su capilla, y después vendiéndola y derribándola para labrar en su área casas, frustró nuestras esperanzas, fues, a más de haber desaparecido dicha capilla, que por su capacidad merecía el nombre de ielesía, que contenía nueve altares, varios de ellos con pinturas de Herrera el V; tejo, del Mulato y de otros autores, y que tenía sacristía, ampha sala de cabildos, cuarto para el capiller y un espacioso huerto, en el cual estuvo la casa hospital, vino la hermandad a concluir, por no hacer ésta lo que otras, en iguales o parecidas circunstancias han ejecutado, que es recoger sus objetos y constituirse en otra 1glesia.» Este, pues, ha sido el fin de tan antigua € insigne corpo- (1) De este escultor sevillano, discípulo en pintura de Diego de la Barrera, y en escultura de Nicolás de Vergara, a cuyo lado trabajó en la imperial ciudad, e injustamente olvidado, quizás porque su obra maestra, el altar mayor de la derruída iglesia de la Mag= dalena, haya desaparecido, tenemos reunidos algunos datos biográs ficos que juzgamos desconocidos, 9
ración, y el de su hermosa y artística capilla, monumento de preciosidades artísticas en pinturas, retablos e imágenes, objetos que, en su mayoria, ignoramos si existen. La imagen del Cristo de la Sangre que, según consta en documento, fué ejecutada en el año de 1553 por Francisco de Vega, entallador, que fizo la hechura de talla, y Pedro Ximénez, pintor, que lo encarnó, se halla hoy en Huelva; la imagen de gloria del altar mayor puede verla el curioso en el convento de San Jacinto, y la venerada Palomita de Triana es la Dolorosa que posee la cofradia de Nuestro Padre Jesús de la Expiración y María Santísima del Patrocinio, vulgarmente conocida por la del Cachorro, extremo que nos consta, y que deshace el error de algunos, que tienen por tal a la que figura en San Benito de la Calzada. De esta iglesia de la Encarnación proceden dos ángeles lampareros que tiene, al presente, colocados en su capilla la archicofradia de las Siete Palabras. La cajoneria y bancos fueron concedidos al convento de Santa Ana, según recibo que hemos visto, firmado en 1870, por su priora sor María Magdalena de San Alberto de la Calle, figurando también en el archivo arzobispal el siguiente documento: «Como ma: yordomo de la hermandad de las Tres Nece: sidades, situada en el barrio de la Carretería,
2% 131 — he recibido del depositario de los objetos del culto de las iglesias suprimidas, un San Miguel de talla, procedente de la de la Encarnación, de Triana, cuya imagen ha sido concedida para el uso de dicha hermandad.— Manuel Galiano.—>» Firmado. CAPILLA DEL SANTO CRISTO DE LAS TRES CAIDAS Pp or los años de 1755 la cofradia del Santisimo Cristo de las Tres Caidas, Maria Santisima de la Esperanza y San Juan Evangelista, conocida vulgarmente por la de los Marineros, y en nuestros dias por la Esperanza de Triana, la cual entonces residia en la iglesia de Santa Ana, tomó a tributo dos casas (1), situadas en la calle Larga (2), que pertenecieron a la capellania que en la citada iglesia fundó Sebastián Bernal (3), y, obtenida en el año de 1795 licencia de la ciudad (4), empezó a labrar la (1) Señaladas actualmente con el núm. 29. (2) La calle Pureza se denominaba entonces, desde el Altozano a la de Arfian, Olleros, y desde ésta a su terminación, Larga o Larga de Santa Ana. (3) Arch. de la parroquia de Santa Ana, (4) Arch. Mun.
— 132 — capilla, a sus expensas, en el referido sitio, cuya obra continuó con bastante lentitud, hipotecando a favor de la mencionada capellanía dos casas y más de dos mil onzas de plata que poseía la hermandad, por escritura que pasó ante Luís de Palacio, escribano público de Sevilla, en 30 de Diciembre de 1758. En 14 de Diciembre de 1795 ganó del Supremo Consejo la aprobación de sus reglas (1), y, al fin, la nueva capilla se estrenó el año de 1815, siendo de primorosa fábrica y ricos retablos con artisticas imágenes, especialmente la del Señor con la Cruz al hombro, de mucha devoción y admirable escultura, según consigna Matute, añadiendo que es mucho más antigua que Bernardo Gijón, a quien algunos falsamente la atribuyen. Puede sospecharse del escultor Marcos de Cabrera, discipulo del famoso Jerónimo Hernández, coetáneo de los principios de esta cofradía, y el cual ejecutó, para el monumento de nuestra Catedral, estatua colosal de Abraham. La rapiña oficial, realizando con ello uno de los más ilegales actos, de los muchos que en 1868 se llevaron a cabo, desposeyó a esta hermandad de su capilla, labrada a costa de tantos sacrificios, y las imágenes fueron lleva- (1) Bermejo. Noticia histórico-descriptiva de todas las ias de penitencia, sangre y luz, fundadas en esta ciudad.
¿EEE _——— a Ir A, ¿DN das al convento de San Jacinto, donde reciben culto en capilla que se ha formado a la cabeza de la nave de la epistola, habiendo la hermandad, en nuestros dias, conseguido volver, y aun superar, a su antiguo esplendor. Desde que salió de ella la cofradía, la capilla ha servido para muy distintas cosas, incluso para un cinema: tógrafo; Un altar, procedente de ella, fué entregado en 1873, según recibo que obra en el archivo arzobispal, a D. Miguel Sánchez-Dalp y Guzmán para que dicho señor lo colocara en la capilla de su propiedad en la villa de Aracena.
TEMPLOS QUE SUFRIERON INCAUTACIÓN, Y CON ELLA GRANDES PÉRDIDAS, PERO CUYO RESCATE SE CONSIGUIÓ PARROQUIAS DE SANTIAGO EL MAYOR (VULGO EL VIEJO), SANTA CATALINA, OMNIUM SANCTORUM, SANTA MARINA, SAN AnDrés, San Marcos, San EsTÉBAN, San NicoLás, SAN Juan BAuTISTA (VULGO DE LA PALMA) Y SANTA MARÍA DE LAS NIEVES (vuLGO LA BLANCA).—ÍGLESIAS DE LOS CONVENTOS DE RELIGIOSOS DE SAN ANTONIO DE PADUA, SAN- Tas JusTA Y RurINA (vuLGO CAPUCHINOS), SAN ÁNTONIO ABAD, San BUENAVENTURA, SAN Luís, BUEN SucEso, SAN Pero ALCÁNTARA, MonTE Sión, La TriniaAD, EL An- GEL, SAN BENITO DE CALATRAVA, SAN José, SAN FRAN- cisco DE PauLA.—CONVENTOS DE RELIGIOSAS DE MADRE DE Dios, San LeaNDRO, EL SOCORRO, SANTA MARÍA DE Los Reyes, DuLcísimo NOMBRE DE Jesús, SANTA ISABEL, NuEsTRA SEÑORA DE LA Paz, SANTA ANA, SANTA MARÍA La ReaL, EL VALLE Y SANTA Inés —CAPILLAS DE SANTA María DE Jesús, San JosÉ, DE NuesTRA SEÑORA DEL CARMEN, JUNTO AL PUENTE; DEL ROSARIO, EN LA CESTE RÍA; San HERMENEGILDO, NUESTRA SEÑORA DE LA Luz, SAN ANDRÉS, NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, EN LA RESOLANA; NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, EN LOS HuME- ROS; NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES (VULGO DE LOS SERVITAS), NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED, SAN GREGORIO EL MAGNO, SANTO CRISTO DE LA EXPIRACIÓN (vuLao DEL Musgo), DE La Purísima CONCEPCIÓN, SAN
OnorrE, Nuestra Señora DEL Mayor DoLor (vuLGo DE MOLVIEDRO), DE LA PIEDAD Y DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, EN EL SALVADOR. E IGURAN en el número de estas iglesias, con cuya relación, formada con los datos encontrados en los archivos Arzobispal y Municipal, principalmente, damos por terminado nuestro trabajo, las parroquias siguientes: Santiago el Mayor, vulgo el Viejo, cuya feligresía se incorporó a la de San Ildefonso. Santa Catalina, cuya feligresía se incorporó a la de San Pedro; la Cofradia de la Exaltación, en ella establecida, trasladó sus imágenes a los Terceros, a la capilla de la Hermandad de la Esclavitud, y el antiquísimo gremio de los cuatropea reclamó del Municipio, y obtuvo, la devolución de la efigie de su patrón San Cayetano, que en esta parroquia recibía y recibe hoy culto. Regina Omnium Sanctorum: su feligresta se incorporó a San Gil, y la imagen de su titular, Nuestra Señora de Todos los Santos, fué trasladada a San Lorenzo. Santa Marina, en la cual estaban muy adelantadas en 1868 las obras de reconstrucción, pues fué casi destruida por un horroroso incendio el dia 2 de Febrero de 1864; unióse su feligresia a la de San Julián. San Andrés: algunas de las obras de arte que en ella había pasaron a casa
—- 136 — del Sr. Conde de Peñaflor de la Argamasilla, por ser esta iglesia del patronato de los Villasis, y el Marqués de las Torres de la Pressa reclamó la efigie dolorosa de la Santisima Virgen, que le correspondia por el patronato de Gines de la casa de Virués; las imágenes de la cofradia de la Coronación fueron llevadas a San Román; en esta parroquia, cuya feligresía se incorporó a la de San Martin, destrozaron las turbas el retablo de azulejos con la efigie de la Concepción que habia adosado al muro de la fachada que da al Angostillo. San Marcos: su feligresía se agregó a la de San Román, pasando al Museo, donde se conservan, seis hermosos cuadros de Arteaga con pasajes de la vida de la Virgen. San Estéban: los objetos pertenecientes a la Hermandad Sacramental fueron trasladados a la casa dicha de Pilatos, por haberlos reclamado el Sr. Duque de Medinaceli, como hermano mayor perpetuo de la misma; su feligresía se incorporó a la de San Bartolomé. San Nicolás: su feligresia se anexionó a la de San Isidoro, habiendo reclamado contra su incautación sus patronos los Sres. Marqueses del Loreto. San Juan Bautista, vulgo de la Palma, cuya feligresia pasó a San Pedro: la cofradia de la Amargura, en ella sita, mientras estuvo clausurada, residió con sus imágenes en la iglesia de la Misericordia. En otro lugar he-
PA o EIrctcASASA— AS mos hablado de la lápida con inscripción arábiga en letra de relieve que fué llevada al Museo Arqueológico Provincial. Y por último, Santa María de las Nieves, vulgo la Blanca, cuya feligresta se dispuso por la autoridad eclesiástica se fusionara con la de Santa Cruz, a donde fueron llevados: una tabla representando el Ecce Homo, atribuida al divino Morales; la Cena, del primer tiempo de Murillo, y la Piedad, de Luis de Vargas, últimos restos de la riqueza artistica de esta iglesia, que poseyó cuadros de los mejores que pintara Bartolomé Estéban. Entre las iglesias incautadas, de las que pertenecieron a conventos de religiosos, tenemos que anotar la de San Antonio de Padua, que fué de la comunidad de Franciscanos observantes, La de Santas Justa y Rufina, valgo Capuchinos, cuya imagen de la Divina Pastora fué trasladada a San Julián. San Antonio Abad, hoy iglesia filial de San Miguel, antiguo hospital para los enfermos del fuego sacro, o de San Antón, más tarde convento de dieguinos; fué rescatada gracias al desprendimiento de la señora D.* Maria Gertrudis Zuazo, viuda de Caballero-Infante, y en virtud de convenio celebrado entre dicha señora y el Ayuntamiento, otorgándose escritura en 24 de Diciembre de 1868, de la cual son las siguientes cláusulas: «Primera. La indicada señora, como propietaria