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Antonio Montero y Diego de Frias : romance en que se refiere un raro suceso y notable tragedia que en la ciudad de Antequera les sucedio

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7 77 Ú ELIO Y é da ÁPTESIGS 20 PAGADA ANTONIO MONTERO, Y DIEGO DE FRIAS. ROMANCE, EN QUE SE REFIERE UN RARO SUCESO, Y notable tragedia, que en la. Ciudad de Antequera les sucedió 4 dos Mancebos muy amigos, el uno llamado Diego de Frias, y el otro Antonio Montero, el cual era casado con una muy hermosa ' Dama: y como Diego de Frias, habiéndose enamorado de ella, la sacó de su casa, y la llevó á la Ciudad de Sevilla, y como despues Antonio Montero los mató 4 entrambosa A la Virgen del Rosario la suplico me dé aliento, mientras mi lengua declara el mas notable suceso, que en la ciudad de Antequera les sucedió 4 dos mancebos, el uno es Diego de Frias, y el otro Antonio Montero. Eran ambos muy amigos, y de muy cercanos deudos; era Montero casado con Doña Juana de Cueto, blanca y rubia es como un Sol, de lindo entendimiento, discreta, entendida, y sáúbia: mas aquel Dragon soberbio elempre tiró 4 derribarla, armando trazas, y enredos. - Hizo que se enamorase Diego de Frias, teniendo tanta cabida en su casa, de amores andaba muerto; hasta que la dijo un dias. si tú pagaras mi afecto, fueras dueña de mis bienes, pues que tanta hacienda tengo. La dama le respondió: mira, que Antonio Montero es tu amigo, y si lo sabe, mala fortuna tendremos; mas al fin yo daré traza que nuestro amor disfrutemos. Iograta muger, y fragil, que quebrantando el precepto o gr de tu esposo, diste entrada al galan, Jesus, ¡qué yerro! Tirano, aleve, ¿qué haces? ¿A tu amigo verdadero una crueldad tan grande, sin reparar en el riesgo? Disfrutaron sus amores con muchísimo contento; y como Montero es hombre de reputacion, y empeño, temiéndose que lo sepa, toman galas y dineros, y en un ligero cabaJlo una noche se salieron: camimo van de Sevilla estos dos amantes tiernos. A aquella ciudad llegaron, 4lli pusieron su asiento, y en una casa vivian con muchísimo secreto. Volvamos ahora á4 Antequera á declarar el suceso, pues cuando Montero vino, y halló á su muger de menos aqui de corage tiembla, y se abrasa en fiero fuego, por boca y «ajos echaba volcanes de vivo inczndio, Ya se retuerce las manos, echando mil juramentos de no cortarse la barba, ni vestir.camisa al cuerpo, hasta que matase aquel, que maltrataba su crédito, Mas de dos meses pasaron sin pasearse Montero de dia, sino es de noche, las diligencias haciendo, hasta que alcanzó 4 saber qre en Sevilla estan de cierto, Ya se remuda la ropa, y por no ser descubierto, se pone unas barbas canas, que le tapan todo el pecho, un jugon cjeteado, que lleva arrimado al cuerpo, un gavan de paño pardo con mas de dos mil remiendo, entre los cuales llevaba cuatro volcanes de fuego: un afilado cuchillo previno para su intento, una monterilla vieja, en medio ya casco de acero, una Capa mal formada, un bordoncillo; y pidiendo limosna se fué £ Sevilla, y 4 ella llegó bien presto. Donde estando con cuidado las diligencias haciendo, ua dia en San Salvador tendió la vista Montero, vió pasar á su enemigo, los pasos le fue siguiendo. Lo vido entrar en la casa, preguntó y supo de cierto, que era alli donde vivia, y retirándose luego, le esciibvió una carta falsa con mas de dos mil enredos de Don Francisco de Frias, tio de aqueste mancebo, Ea punto de la Oracion llegó 4 la casa Montero, y dando un golpe 4 la puerta, le bajó 4 abrir el mancebo: vido un viejo venerable, todo de canas cubierto, y de ropa mal fardado, y los ojos por el suelo: ¿qué se ofrece, padre honrado? (le dice al fingido viejo) y él con grande disimulo preguntaba pof él mesmo. Yo soy, le dice al instante; y fiagiendo cumplimientos, sacó del pecho la carta, y besándo!la en el sello, e la dió, y Diego de Frias el sobre escrito leyendo, rompe la cema, y prosigue, estas palabras diciendo: Sobrino del alma 1via, mil años te guarde el Cielo, y te libre de enemigos, que contra tí estan opuestos. Yo tu tío Doa Francisco te envío á decir aquesto, que.en Antequera se sabe que en Sevilla estas de cierto, por lo que 4 buscarte van Montero, y algunos deudos: Quiero traerte 4 Carmona, que yo allí mismo te espero, y en la casa de un amigo vivirás con gran secreto, y vosotros descuidados, que son tantos los lamentos de tu madre, y tus hermanas, las discordias, y los pleytos de parte de tu enemigo, originados del hecho, que me obligan 4 venir 4 ponerte en salvamento: Con el portador saldrás, é quien encargo el secretoporque antes que verga el alba estés de término adentro de Carmona porque en ella estarás libre del riesgo. El Cielo-os guarde sobrino, los años de mi deseo, Se quedó el mozo elevado, muy pensativo y suspenso; la Muger sale, y le dice: Mira no aca algun enredo. No es enredo, le replica, y hemos de ir sin remedio. Lo que couvicne, Señora, que at portador regalemos, Aprestaren el caballo, y aquelta noche salieron por la puerta de la Carne, dama, galan y escudero. ¡O desgreciada Señora! ¡Ó malogrado manceba! ¡queno szbes la desgracia, que vá en tu acompañamiento! Mas en liegando £ la venta, ya queel Alba iba rompiendo, dijo el galan 4 la dama: Áqutun ruto soseguemos. Dice Montero: eso 10; pues vamos con tal secreto, ¿quiere usted parar en venta? mas adelante pasemos. Toman una oculta senda por unos montes espesos de pinos, y de jarales: á las umbrias de un cerro volvió Montero la cara: y Cice, aqui pararemos, para que estemos seguros de todos los pasaperos. Se apearóon del caballo los dos muy amantes tiernos, diciéndose mil cariñios;- veneno para Montero, Dice el galan £ la dama: dulce regalado espejo, almarcemos, que ya.es hora. Entonces sacó Montero dos furiosas carabinas' de los cosidos remiendos, se quitó la masearilia de las barbas, y mal gesto, y en altas voces decia: yo soy Antonio Montero. > La muger que aquesto oyó, cayó redonda en el suelo. Diego de Frias turbose, quiso hablar, mas el aliento Je faltó, pues le dispara una pistolo Á este tiempo, que las penetrantes balas le atravesaron el pecho, revuelto entre fuego, y sangre, estás palabras diciendo: Confesion, que me has matado, - perdona, amigo Montero, no me acabes de matar, _traeme los Sacramentos, el alma es la que te encargo, y pague el delito el cuerpos Mas él, tirano, y aleve, vengativo, horrible, y fiero, se arrimó, y con el cnchillo le ha cercenado el pescuezo» Se fue 4 la muger, que estaba “ casi difunta en el suelo, de los cabello la agarra, dos mil injurias haciendo, la dice: Falsa, enemiga, aquéeslo queá eni honor has hecho? Mi crédito le has perdido pues de esta suerle me yeo, traydora, me pagarás. conforme el merecimiento. La cabeza la cortó, con ella el brazo derecho; en un baul que llevaban de las prendas y el dinero, metió aquestas tres alhajas, * - y en un caballo ligero hacia Antequera camina, de este caso satisfecho. A las doce de la noche Jlegó 4 su casa Montero, y porcima de las puertas con duros clavos de hierro fijó el brazo y las cabezas, poniendo un letrero €n medio, que con claridad decia: lo hizo Antonio Montero por restaurar lo perdido de su punto, honor, y crédito: de esta suerte los maté. en tal parte quedan muertos. Volvió la rienda al caballo, se fue 4 Málaga derecho, sentó plaza de soldado con muchísimo contento, y sirve al Rey en la guerra haciendo notables hechos, A otro dia, cuando el alba se levantó de su lecho, cuantos por la calle pasan quedan confusos y yertos. Dieron cuenta á la Justicia, los cuales vinieron presto; los Señores admirados despacharon por los cuerpos, donde les dan sepultura. Aquesto sirva de egemplo 4 las Señoras mugeres, y á los galanes mancebos, que no se precien de amar cosa que tenga Otro dueño. Con licencia. Ea Sevilla, po: la Viada de Vazquez y Compaíle na de 1910.