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Heinz Edelmann. Los 12 trabajos de Sevilla. Grupo Pandora, Sevilla, 2015 [Reseña]

Gómez y Méndez, José Manuel

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• RESEÑAS • • 243 • José Manuel Gómez y Méndez Heinz Edelmann. Los 12 trabajos de Sevilla. Grupo Pandora, Sevilla, 2015 (96 páginas). En nuestras manos, un libro de esos que se denominan gustosos, por contenido y por forma. Ofrece quehaceres estéticos de Edelmann entre 1987 y 2006, creados en un periodo de veinte años de madurez, entre sus 53 y 72 años, en pautas relacionadas con Andalucía y en concreto con la capital autonómica. Apreciamos que la obra de Heinz se proyecta entre la Comunicación y la Sociología de su entorno con inclusión plena en las Ciencias Sociales. Viene a ser como un homenaje póstumo (falleció en 2009), efectuado desde el Sur peninsular europeo a quien universalizase la Exposición de Sevilla a través del mundialmente Curro como mascota de la misma, ya que fue su creador gráfico dentro del concurso público convocado y a donde acudieron artistas de distintas procedencias y algunos con hondo peso español, quedando patente que el resultado del certamen fue sin intereses y ganó –entre una concurrida competenciala calidad gráfica ante una selección final de aportaciones. Ahora, el capítulo 3 -de esta obra que comentamos- está dedicado a la “Mascota Expo ´92 / Curro y otras propuestas”, fechado en 1888, donde a través de doce páginas se aporten pormenores en torno a la construcción del inolvidable Curro con aspectos cromáticos, visivos y caracterología de versiones... La proyección cosmogónica no la logró con el indicado Curro. Cuando Edelmann obtuvo el galardón de la Exposición del 92 y se popularizó en el orbe ibero/latinoamericano ya era conocido en el ámbito centro europeo y anglosajón... Había triunfado allá en 1968 con “Yellow Submarine”. El universo gráfico que creó para Los Bitles (The Beatles) y su “Submarino Amarillo” le granjeó todo el respeto del habla inglesa y le transportó más allá de su educación alemana, haciendo que el riego de su inteligencia creativa fructificara dentro de las redes de los seguidores de los músicos de Liverpool... Cuando la creación tiene coherencia con el pensamiento son dimensiones que se expanden por sí mismas en las ondas comunicativas entre emisor y receptor, entre creador y lector, entre conceptuador y perceptor, entre grafista y visionador. Ello acontecía con el quehacer de Edelmann a lo largo de la segunda mitad del siglo XX y en la primera década del XXI ya que no dejó su producción hasta que la misma muerte le retiró de este mundo de imágenes, de palabras, de estampas, de impresiones, de peripecias... Cuanto digo queda reflejado en las páginas de esta sugestiva obra que, desde Sevilla, arroja un testimonio sociológico de las pautas intelectuales de este creador donde su estética es una armonía de la Naturaleza en consonancia con su entorno civil, donde el sarcasmo es producto de la sagacidad crítica, donde la idea se hace forma a través del grafismo, donde la historieta logra una narrativa a través de la cromática en el trazado del dibujo animado con pautas seguras e iluminadoras y donde la palabra puntualiza o a veces huelga, pues ya de por sí la transmisión autor/receptor es un tándem de hazaña y aventura máxima. Este libro refleja las vivencias propias de Edelmann en el campo de la Psicodelia, donde fue pionero en tierras europeas, dejando patente su quehacer empático y su trabajo sinestésico dentro de su notoriedad contracultural ofreciendo escapes a la conciencia en el transcurrir diario dentro de los límites impuestos por el sistema dominante,. Si nos regustamos en las páginas de este volumen, podremos adentrarnos Anduli • Nº 14 - 2015 • 243-244• ISSN 16960270 • Nº DOI: http://dx.doi.org/10.12795/anduli.2015.i14.18 • Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 13 - 2014 • 244 • en el orbe de la sinestesia de oír y ver, percibir y tocar... Un narrar parsimonioso donde los grafemas se mezclan con los grafismos llevando a un efecto de segregación sensorial, un salir (pop-out) de la forma que componen en una caracterología en color real. Se dan las pautas del gusto subjetivo, de la personificación, de la espacialidad textural con timbraciones específicas de un vivir neurológico visualizante y plenamente cromático. Desde los años setenta de la vigésima centuria, Edelmann conoció exquisitas ediciones de su creación, desde las primeras ediciones germanas de “El señor de los anillos” y toda la Tierra Media del inglés J. R. Tolkien. Ahora hubiese disfrutado a lo grande con esta publicación de “Los 12 trabajos de Sevilla”, en su doble producción -en rústica y para coleccionistas-, donde queda patente el constante mino que Pedro Tabernero pone a todo cuanto edita con la pulcritud plena del continente, pues si ya una persona tiene momentos placenteros con los contenidos, más aumenta su tiempo deleitoso cuando la textura, la forma, el diseño en sí mismo es armonioso en un envolvente perceptivo... Complementa este libro unos textos en tono al autor procedentes de Francisco Correal (”Edelmann incorporó a aquella Feria el traje de Panenka”), Miguel Delibes de Castro (“las ilustraciones de Heinz Edelmann, rotundas, llenas de color y expresividad, con cielos rojos, verdes, naranjas, negros, nos muestran un lince orgulloso, salvaje, me atrevería a decir que más ‘fiero’ que el line ibérico original”), Alfredo González (“vida y aplomo fue lo primero que percibí al descubrir el trabajo de Heinz Edelmann”), Luis Martínez Ros (“España había entrado en la modernidad, [...] todo empezó cuando Heinz Edelmann trajo desde Amsterdam un pájaro con una colorida cresta y patas de elefante”) , Francisco Núñez Roldán (“fue de esos seres cuya huella es desproporcionada en intensidad a las horas pasadas a su lado”), Manuel Olivencia Ruiz (“y cada uno de sus atributos significaba una característica de su universalidad”), Juan Romero (“es un maravilloso estímulo muy positivo que hace vibrar mi sensibilidad”) y Julio Manuel de la Rosa (“Edelmann parecía razonablemente conforme con su trabajo, pero siempre –me dijose puede hacer algo más, mucho más”). Para que el comentario no sea todo a favor de la edición, dejemos constancia de dos observaciones que nada desdicen en el conjunto; una: se ofrece un índice con remisión al número de página de inicio de cada apartado o capítulo y la numeración de la totalidad de las páginas no se ven por ningún ángulo, pensando inicialmente que nuestra visión no lo apreciaba en la originalidad del diseño; la segunda: se coloca fuera del orden lingüístico a un autor, considerando De la Rosa por la “D” cuando ello no es válido para alfabetizar.