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El futuro de las relaciones población-territorio: nuevas pautas de ocupación y nuevos objetivos de gobernanza

Zoido Naranjo, Florencio; Fernández Salinas, Víctor; Pedregal Mateos, Belén

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39 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad El futuro de las relaciones población-territorio. Nuevas pautas de ocupación y nuevos objetivos de gobernanza Florencio Zoido Naranjo* Víctor Fernández Salinas** Belén Pedregal Mateos** * Centro de Estudios Paisaje y Territorio. Junta de Andalucía – Universidades Públicas de Andalucía * *Departamento de Geografía Humana, Universidad de Sevilla 1. Planteamiento general La gran paradoja presente en las relaciones entre población y territorio se establece hoy en día entre una creciente visión compartida del planeta como hecho unitario y la progresiva fragmentación de su gobierno efectivo en ya más de 200 estados. El famoso lema «pensar globalmente y actuar localmente» resulta una aspiración utópica ante la escasa operatividad de Naciones Unidas (o de otros organismos internacionales) y el reforzamiento de los significados excluyentes referidos al territorio (proliferación de fronteras, nacionalismos emergentes, limpiezas étnicas, etcétera). Evidentemente existen también ideas y prácticas opuestas a las aludidas en el párrafo anterior, pero ni prevalecen en la actualidad ni puede decirse que se haya conseguido un punto de inflexión a partir del cual se reconduzca ese diagnóstico pesimista. No obstante, como señala el filósofo Edgar Morin en su último y reciente libro, tan importantes amenazas y problemas «crean una nueva comunidad de destino para la humanidad entera»1. En el aspecto intelectual, se están dando algunos pasos conceptuales importantes, como la sustitución progresiva del concepto de «densidad de población» por el de «huella ecológica»2, desde el punto de vista de la ocupación humana, o el de resiliencia3, en lo que se refiere a los ecosistemas y territorios; pero resulta imprescindible reforzarlos teórica y metodológicamente, difundirlos y convertirlos en principios de acción. En este artículo se pretende apuntar algunos procesos y tendencias cuyos análisis deben ser reflexionados y desarrollados para afrontar el futuro de las relaciones entre población y territorio. 1. Morin, E. (2011): La voie pour l’avenir de l’humanité . Ed. Fayard, Mayenne, pág. 30. 2. El concepto de huella ecológica viene utilizándose desde los años noventa del siglo pasado: Simmons, C. Chambers y Lewis, (2001): «Ecological Footprinting Analysis: Towards a Sustainability Indicator for Business», ACCA Research Report , nº 65; Chambers, N., Simmons, C. and Wackernagel, M. (2000): Sharing Nature´s Interest Ecological Footprints as an Indicator of Sustainability , Eart HS can, Londres. 3. La resiliencia es considerada el conjunto de habilidades que permiten superar las situaciones adversas; también podría ser identificada como la capacidad de respuesta ante este tipo de situaciones. Se trata de un concepto muy utilizado en psicología emocional, pero que se ha extrapolado a otros casos y circunstancias; por ejemplo, la forma en la que los sistemas ecológicos afrontan los cambios impuestos por factores exógenos sin alterar su carácter -ya presente en la bibliografía científica desde los años setenta; ver Holling, C.S. (1973): «Resilience and stability of ecologial systems», Annual Review of Ecology and Sistematics , nº 4, pp. 1-23-; o la capacidad de los territorios para encarar situaciones negativas sobrevenidas; sean éstas naturales o socioeconómicas. Un alto grado de resiliencia permitiría, no sólo superar las coyunturas difíciles, sino incluso salir reforzado de ellas. 40 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad En primer lugar, la tendencia creciente a la formación de «concentraciones demográficas desiguales»4 en diferentes sentidos. Desigualdades espaciales a nivel global que refuerzan la creación, de una parte, de enormes vacíos y, de otra, de espacios más localizados con ocupación y utilización de intensidad absolutamente desconocida en anteriores etapas históricas. A escala de grandes regiones y estados, se producen tendencias de litoralización y metropolización muy rápidas, con aparición de externalidades negativas tanto por exceso de concentración como por abandono de ámbitos útiles, desde hace mucho tiempo, en su ocupación y aprovechamiento humano. A nivel local aparecen «concentraciones de desigualdad» por formación de guetos étnicos y de exclusión social ( resorts y urbanizaciones cerradas para ricos y proliferación de barrios marginales); hechos todos ellos de creciente implantación real, sin reacciones correctoras suficientes o, incluso, sin que se haya producido un básico consenso intelectual sobre su condición de problemas. En este último sentido debe entenderse la prevalencia de argumentos tales como que el total poblacional es un «factor de poder», las ideas sobre competitividad urbana basadas en el crecimiento poblacional constante o el rechazo de buena parte de la sociedad a una enseñanza pública integradora5. Al proceso de formación de concentraciones desiguales debe añadirse, pues no se contrapone, la creciente utilización discontinua e intermitente del espacio (o a la dispersión de los espacios que utiliza el individuo), propio de países desarrollados, en los que las personas, gracias al avance de la movilidad y de las nuevas tecnologías, tienden a hacer uso de ámbitos diferentes, a veces muy alejados entre sí, en relación con los distintos tipos de actividades y prácticas recreativas que realiza. En sentido opuesto, puede señalarse también que están apareciendo tendencias, reflexiones y propuestas, aunque todas ellas con operatividad muy inferior a las anteriores. En primer lugar, sin duda, la mayor mentalización sobre algunos problemas globalizados (calentamiento atmosférico, subida del nivel marino, disminución de la capa atmosférica de ozono, reducción de la diversidad biológica, incremento de los flujos migratorios forzados, expansión de la criminalidad y la especulación financiera, etcétera) que reclaman una mayor respuesta internacional coordinada. Por otra parte, el cuestionamiento del principio de soberanía territorial que permite avances al derecho internacional y a jurisdicciones territoriales compartidas genera ámbitos de discusión y gestión novedosos (como la Unión Europea o, en menor medida, MERCOSUR); aunque a los leves avances en este sentido se oponen episodios conflictivos constantes6. Por último es preciso valorar positivamente algunos esfuerzos intelectuales y operativos de integración y cualificación de los territorios como principio general7. 2. Concentraciones desiguales y movimientos migratorios complejos Puesto que ha sido tratado en otras aportaciones a esta publicación, no se insistirá en este artículo sobre la situación demográfica llena de incertidumbres que está planteada a escala global, unas previsiones en un futuro próximo de 10.000 millones de habitantes y los grandes conflictos antes aludidos u otros que puedan surgir por la generalización de unos niveles de consumo insostenibles de los recursos naturales y su secuela de afecciones a los parámetros ecológicos básicos. No obstante, es importante recordar que estas cuestiones obligan a buscar nuevas perspectivas respecto al problema de la superpoblación. La deriva regresiva de algunos países y el menor crecimiento, aunque nunca del todo controlado, en otros, han hecho que se relaje, más de lo que debería, el debate sobre el alto número de de habitantes en el planeta: en 2011 se alcanzarán los 7.000 millones de individuos y entre esta fecha y 2050 aún son muchos los países que triplicarán, o casi, su población actual. El giro hacia el interés por la huella ecológica de las poblaciones y por la sobreexplotación de los recursos ha derivado hacia el medio ambiente un debate que hace treinta años tenía que ver más con lo cultural y lo social. 4. Marcu, S.F. (en línea, original de 2011): Algunas consecuencias geopolíticas de los procesos demográficos actuales , en http:// apuntesdedemografia.wordpress.com/2011/01/12/algunasconsecuencias-geopoliticas-de-los-procesos-demograficos- actuales/#more-2399 5. Informe PISA 2009-Programme for International Student Assessment - (en línea), París, OCDE. 6. A título de meros ejemplos recuérdense los de Perejil, islas Okinotorishima, o el contencioso entre Argentina y Uruguay por la localización de una fábrica de celulosa. 7. Al respecto es interesante la propuesta conceptual de Geoísmo ideada por Antonio Lamela en 1976. Una visión más actual de este autor, en colaboración con Fernando Moliní Fernández y Juan Vázquez Navarro puede consultarse en su artículo (2006): «El geoísmo, una propuesta de ordenación territorial planetaria», Investigaciones Geográficas, nº 39, pp. 5-23. El 95% de la población se localiza en el 10% del planeta; en otras palabras, la población se concentra en grandes regiones urbanas, incrementándose sobre todo el proceso de litorización. 41 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad Mapa 1. Evolución de las densidades de población. Años 1950 y 2100 (ha/Km2) A escalas menores, es decir en las grandes regiones del planeta, es preciso insistir en la idea de concentraciones desiguales en diversos sentidos y con evoluciones territoriales cruzadas de intensificación y abandono. Los principales hogares de la población mundial (tierras noratlánticas centrales y sureste asiático) representan sólo una pequeña proporción de la superficie terrestre, aunque mantienen dinámicas y estructuras poblacionales muy diferenciadas; frente a ellos, existe un enorme conjunto de grandes extensiones muy poco pobladas (Canadá, Groenlandia, Eurasia septentrional, Sahara, Amazonia, Australia interior y norte) Mapa 1 con condiciones ecológicas extremas y contrapuestas. El 95% de la población se localiza en el 10% del planeta; en otras palabras, la población se concentra en grandes regiones urbanas, incrementándose sobre todo el proceso de litorización: son pocas las aglomeraciones urbanas superiores a los tres millones de habitantes que se localizan, como Moscú, Jartum, Xián o Toronto, a más de 500 km del mar. De hecho, la gran mayoría de las grandes ciudades del planeta se encuentra a menos de la mitad de esa distancia al mar. Además, hacia 2050 se prevé que otros 3.000 millones de personas vivan en estas megaciudades, agudizándose los problemas de abastecimiento básico, especialmente de agua (Mapa 2). 42 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad En este mismo sentido un ejemplo significativo y próximo es la evolución española de las densidades municipales de población durante el siglo XX. Sin ser uno de los ejemplos extremos, la situación de España permite inferir dos tendencias perjudiciales. Por una parte se intensifica la edificación de amplios territorios (costas y aglomeraciones interiores) hasta enmascarar todos sus rasgos naturales y rurales básicos y hacer dependientes de ellos grandes extensiones suministradoras de agua; pero al mismo tiempo se abandonan y desertizan otros espacios rurales o incluso urbanos e intraurbanos (pequeños núcleos de población, centros históricos) que habían sido objeto de largos procesos de Mapa 2. Grandes aglomeraciones urbanas en 2050 Mapa 3. Densidad de población en España en 1900 43 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad humanización y disponían de ecosistemas con extraordinaria originalidad natural (dehesas, laderas regadas, etcétera) y de dotación de estructuras o sistemas territoriales (viarios, de riego, de contención de la erosión, etcétera) sabios en su adaptación al medio y que representaban una gran riqueza materializada en el territorio. Pero la concentración no significa lo mismo según el modelo de desarrollo de los distintos países; baste para ello comparar los Países Bajos y Bangladesh, estados densamente poblados y con niveles de renta muy separados. Ambos casos comparten el riesgo que supone la subida del nivel marino, pero su nivel técnico y carácter Mapa 4. Densidad de población en España en 1950 Mapa 5. Densidad de población en España en 2010 44 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad 8. Una completa revisión sobre el tema desde una posición crítica puede encontrarse en Sanchez Barricarte, J.J. (2010): Socioeconomía de las migraciones en un mundo globalizad o, Madrid, Biblioteca Nueva, pag. 298 y ss. 9. Romer, K. (2006): «¿Refugiados ‘ambientales’?» en Revista Migraciones Forzadas , nº 25, p. 61. socioeconómico proporcionan respuestas diferentes ante este problema que afecta directamente a las relaciones población–territorio en un futuro próximo. Holanda (16,8 millones de habitantes) ha incluido obligatoriamente en todos sus instrumentos de ordenación territorial las repercusiones del calentamiento global; en el país asiático (164 millones en 2010 y 220 previstos en 2050) el agua dejará sin casa y sin escuelas en el próximo decenio a un 10% de la población. Las durísimas imágenes que proporcionó el cineasta francés Louis Malle sobre Calcuta en 1969 se han multiplicado y hecho cotidianas en el cine y la televisión actual, dramáticamente combinadas con crisis alimentarias, guerras, atentados y criminalidad cotidiana con un agravante más, en todas esas megalópolis aparece un islote de ultramodernidad que acoge las instituciones políticas y financieras, lo que hace aún más crudo el contraste con las enormes extensiones desordenadas de chabolismo y pobreza. La capacidad de respuesta de los gobiernos para afrontar los cambios medioambientales será la clave que ayude a despejar la incognita sobre la población afectada por estos motivos y la magnitud y alcance de sus desplazamientos forzosos. A pesar de la falta de coincidencia sobre el concepto de «refugiado climático o por razones ambientales» y sobre la cuantificación de los desplazamientos por estas causas, numerosos informes8 apuntan que serán los países en desarrollo (y especialmente las capas sociales más pobres) los que sufran en mayor medida el avance de la desertización, la subida del nivel del mar o la mayor concurrencia de fenómenos climáticos extremos. Entre ellas, se espera que la región del Asia-Pacífico será la más vulnerable frente al crecimiento del nivel del mar. Además de los casos citados de Bangladesh o de los Países Bajos, a los que habría que añadir un buen número de países, han aparecido circunstancias de preocupación específica en ámbitos isleños; así, Tuvalu, Kiribati, Fiji y Tonga están entre las islas-estados que podrían convertirse en inhabitables. Anticipando este desplazamiento de población, estos gobiernos han negociado un acuerdo de migración con Nueva Zelanda para permitir a aquellos desplazados moverse hacia un entorno seguro9. La ficción recurrente de terrícolas buscando nuevos planetas en los que prolongar su existencia ante el colapso de las condiciones de vida en la Tierra ya se puede vislumbrar, aunque sea con otro sentido, en no pocos lugares del planeta. 45 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad Pero los mayores movimientos se han producido históricamente, y seguirán haciéndolo, por motivos laborales y tendrán como destino, lo que tampoco es ninguna novedad, las áreas de concentración de las actividades económicas, tanto a escala local (correspondiente al proceso de urbanización), como nacional e internacional. A la luz de las experiencias migratorias pasadas y recientes, el informe de 2009 del Banco Mundial recomendaba que los gobiernos facilitasen la movilidad laboral, pues «los países no prosperan sin una población móvil. De hecho, la capacidad de las personas de trasladarse parece ser una manera válida de calibrar su potencial económico, y la disponibilidad a migrar parece ser un indicador de su deseo de avanzar»10. El gran interrogante que queda por responder es si las crecientes concentraciones de la humanidad aumentarán la prosperidad de muchos o producirán, por el contrario, mayor congestión y desigualdad social. Al mismo tiempo preocupa la divergencia en los niveles de vida entre quienes más se benefician de esta concentración geográfica (fundamentalmente la población urbana de los barrios prósperos) y quienes se han quedado en las aldeas y los barrios marginales, cuyo número se estima en unos mil millones de personas en el mundo en desarrollo11. Igualmente, en el plano nacional e internacional preocupan los desiguales niveles de riqueza y bienestar. Especialmente la brecha creciente existente entre el alto nivel de pobreza, analfabetismo y mortalidad en algunas partes del mundo, frente a la prosperidad, alfabetización y longevidad de otras. El análisis sobre los indicadores básicos: mortalidad infantil, esperanza de vida y renta per cápita en el mundo durante los últimos 200 años permiten avanzar una respuesta positiva a estos interrogantes ante un futuro próximo de países cada vez más convergentes. Así lo expone el profesor de salud publica Hans Rosling en sus numerosas conferencias sobre análisis de tendencias y previsiones poblacionales realizadas por su fundación12; convergencia que se manifestará también en la democratización de la supervivencia hasta la vejez13 y el reto económico y asistencial que este logro supondrá a los gobiernos en todo el mundo. En ese sentido, el último informe de las Naciones Unidas sobre el envejecimiento de la población mundial destaca que se trata de un proceso sin precedentes ni paralelo en la historia de la humanidad, que afecta prácticamente a todos los países del mundo y que se prevé duradero; mientras la esperanza de vida siga creciendo y la fecundidad se mantenga baja, la proporción de las personas de edad seguirá aumentando. 3. Nuevas pautas de ocupación territorial Las nuevas pautas de ocupación territorial seguirán dependiendo directamente de los distintos contextos socioeconómicos. En los países desarrollados, se da desde hace años una, en apariencia, contradicción entre una población que tiende a concentrarse en cuanto a su adscripción administrativa y que, al mismo tiempo, aumenta su movilidad y dispersión en la utilización de distintos territorios (tanto en relación con las actividades profesionales como con los tiempos de ocio). En otras palabras, en la relación entre población y territorio los tiempos han adquirido un gran valor como variable explicativa de las realidades espaciales y que ha generado lo que puede denominarse como 10. BANCO MUNDIAL (2008): Una nueva geografía económica. Panorama General. Informe sobre el desarrollo mundial 2009 , Washington, Banco Mundial. Pág. 18. 11. Ibídem, pp. 3-5. 12. Fundación Gapminder: http://www.gapminder.org 13. Pérez, J. y Abellán, A. (2010): «Sociedades longevas: un desafío para el siglo XXI», Lychnos Cuadernos de la Fundación General CSIC , nº 2, pp. 46-51. Foto: Antonio Gaga 46 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad 14. Indovina, F. (1990, ed.): La cittá difusa , Venecia (Italia), Daest-Iuav. 15. Requés Velasco, P. (2011): El factor D. Los nueve retos demográficos de la España actual , Bilbao, Ed. Cinco días. 16. Kunstler, J. H. (2008): World Made by Hand , NewYork, Atlantic Monthly Press. territorios abiertos, en los que lo rural y lo urbano adquieren un significado distinto. Lo urbano, lejos de ser únicamente una realidad formal y funcional en el espacio, se ha convertido en un hecho multiterritorial, con uso y consumo de distintos espacios en distintos tiempos y con tipos de actividades distintas. En los países desarrollados, y apuntado ya por autores como Indovina a principio de los años noventa14, la ciudad ha dejado de ser un hecho puntual, e incluso regional, para ser identificado progresivamente, no tanto con un hecho territorial, sino con un tipo de ciudadano de carácter y aspiraciones específicos: no se vive en una ciudad, sino que se tiene un estilo de vida urbano. A esto han contribuido las pautas, progresivamente globales, de las clases medias de los países avanzados o en vías de serlo. El individuo, aun con una residencia concreta, al menos desde el punto de vista administrativo, utiliza distintos espacios en razón de necesidades o voluntades diversas a lo largo de los distintos días de la semana o meses del año. El avance y abaratamiento de las nuevas tecnologías, especialmente de las relacionadas con los medios de comunicación de masas, y de los transportes permiten desligar y flexibilizar los lugares de trabajo, residencia, ocio, compras, etcétera. Dispersión territorial, territorialidad múltiple o espacios de vida discontinuos son algunos de los términos acuñados para definir estos nuevos comportamientos territoriales15. Unidos a éstos se encuentran también los crecientes procesos de dispersión suburbana ( suburban sprawl en su expresión inglesa) característicos sobre todo de Estados Unidos. Estos modelos de ocupación espacial tienen claramente una fuerte dependencia del automóvil y de los combustibles fósiles por lo que algunas previsiones apuntan que la escasez y agotamiento de éstos facilitarán un retorno a un modelo urbano basado en ciudades más compactas, de tamaño medio y ligadas, cada vez más, a actividades rurales16; aunque en el caso de las dos últimas características el proceso esté aún poco demostrado o incluso puede resultar poco realista. Lo que sí es realidad, y lo seguirá siendo durante los próximos años, es que se mantendrán los problemas de movilidad y contaminación urbana ante la atención preferente a las soluciones a los problemas del tráfico motorizado privado frente al público. La congestión de las ciudades se mantendrá como mínimo mientras se mantenga el paradigma de movilidad actual y, además, la utilización del vehículo privado se mantenga simbólicamente como un trasunto de libertad individual e indicador del status social de las personas. En relación con los espacios rurales, hay otro aspecto que viene a hacer más complejo el mundo rural, o lo que se ha entendido tradicionalmente como tal. Tras muchos años de anunciar y denunciar el desierto demográfico al que se abocaban las zonas rurales en entornos como los europeos, y especialmente en España, la realidad de las entidades rurales es mucho más variada de lo que se preveía. Es cierto que la situación sigue siendo preocupante en relación con la carga demográfica de las zonas rurales, especialmente en los contextos montañosos o de difícil acceso, en los que ya hace tiempo que se producen situaciones de no retorno demográfico. Sin embargo, en contextos como el español y el europeo, muchos ámbitos rurales, pese al vaciamiento demográfico, no han caído en la ruina y olvido, sino que se han convertido en segundas residencias y retoman su vitalidad los fines de semana y los períodos de vacaciones. Son, lo que podría llamarse, vacíos intermitentes y, a su vez, demuestran nuevamente que, con escasos cambios en el paisaje, estos enclaves se han insertado plenamente en la lógica de la ciudad global que antes se presentaba. En los países más desarrollados, los crecimientos ralentizados de la población, e incluso regresivos, no deben ser interpretados como un también ralentizado o regresivo crecimiento urbanístico. Existen numerosas pautas demográficas, causadas por el cambio sociocultural, que provocan y seguirán provocando en el futuro demandas de suelo urbano crecientes. De un lado está el hecho de que las unidades familiares se han reducido en los últimos decenios y que ha aumentado sensiblemente el número de hogares con tan sólo dos o una persona. Dispersión territorial, territorialidad múltiple o espacios de vida discontinuos son algunos de los términos acuñados para definir estos nuevos comportamientos territoriales. 47 Información Estadística y Cartográfica de Andalucía / Población y Sociedad Todo ello se ha traducido en el mantenimiento de una demanda de vivienda elevada que, además, se superpone a la de la segunda residencia, motor urbanístico incluso en localidades en plena regresión demográfica. Esta última modalidad, también denominada turismo residencial, ha impactado de forma especial en muchos municipios españoles y no sólo por la construcción de casas y apartamentos para los períodos de vacaciones, sino por convertirse en lugar de estancia durante muchos meses al año de jubilados de otros países europeos. Por otro lado, existen otras causas (actividades económicas, alojamiento de inmigrantes, etcétera) que suponen el mantenimiento de los procesos constructivos. Además, en las grandes ciudades, los espacios utilizados por los grandes sistemas de transporte (aeropuertos, rondas y autovías…) representan un porcentaje elevado del suelo urbano, desde luego, muy por encima del que acotaban hace tres o cuatro decenios y no parece que esta tendencia vaya a cambiar de signo. Por su parte, en los nuevos países emergentes (China, India, Brasil, México, Argentina…) la ciudad representa la riqueza económica, el crecimiento y la posibilidad de mejorar la vida. De ahí que se trate de países en los que los éxodos rurales se mantengan aún potentes y en los que los desequilibrios y contrastes espaciales son los más acusados del planeta. En muchos de ellos se está conteniendo el crecimiento de su población, aunque a veces esta contención en términos relativos todavía supondrá un importante número de efectivos en el futuro cercano. Así, la India, con alrededor de dos mil millones de habitantes en la actualidad, crecerá todavía más de 500 millones antes de 2050. Desde el punto de vista político y social la situación es muy diferente de unos lugares a otros. De hecho, algunos de ellos (Brasil, Rusia, India y China) son conocidos desde principios de siglo por el acrónimo de BRIC realizado con sus iniciales (cercano al término inglés brick «ladrillo») y tienen en común una importante población, un gran territorio, muchos recursos naturales, una nada desdeñable clase media, al menos en términos absolutos, y una organización política y señas culturales muy distintas entre sí. También podrían incorporarse a este patrón los países petrolíferos, que tienen elevadas rentas per cápita y en los que se produce un fuerte incremento de población por parte de inmigrantes extranjeros. Es en estos países en los que se producen probablemente los mayores desequilibrios sociales y ambientales del planeta. Bahrein, Omán, Emiratos Árabes Unidos son buenos ejemplos. Dubai, en el último de los países citados, expresa en su paisaje urbano y en las relaciones socioeconómicas de los grupos que allí viven, trabajan o descansan, su carácter paradójico y al mismo tiempo atrayente, como confirma el hecho de que se haya convertido en un referente turístico internacional y una forma cuanto menos peculiar de entender el lujo y el confort. Sobre estos países es difícil establecer pronósticos respecto a las relaciones entre población y territorio para los Foto: Antonio Gaga