Full text
FLEXIBILIDAD Y
CONECTIVIDAD
PROGRAMÁ TICA
Fundamentos Pr oyectuales del Edificio
Híbrido Contemporáneo
Flexibility and Connectivity
in Ar chitectural Pr ogram
Design Foundations of the Contemporary
Hybrid Building
Candidato al Doctorado: D. Salvador Haddadi Zambrano, Ar quitecto.
Modalidades: Cotutela y Mención Internacional
Título: CONECTIVIDAD Y FLEXIBILIDAD PROGRAMÁ TICA: Fundamentos Pr oyectuales del
Edificio Híbrido Contemporáneo.
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Pr ograma: Doctorado en Ar quitectura
Línea de Investigación: Ar quitectura A vanzada
T utor y Dir ector: Dr . José Morales Sánchez (US)
Dir ectora: Dra. Sara de Giles Dubois (US)
Fecha de Inicio: 2017
UNIVERSIT À IUA V DI VENEZIA
Pr ograma: Dottorato Ar chitettura: Ar chitettura, Città e Design
T utor y Dir ector: Dr . Benno Albrecht (IUA V)
Fecha de Inicio: 2019
Estancias: 2020 y 2021
4
00.01 Resumen / Abstract
5
The general objective of this Ph.D is to
corr oborate that the design of contemporary
hybrid buildings is based on a series of pr oject
techniques and strategies linked to flexibility
and pr ogrammatic connectivity . The hybrid
building is defined as one that, r egar dless
of its functional condition at a given time,
is capable of housing multiple uses in a
beneficial way . In addition to leading us to
the cor ollary of flexibility and connectivity
as fundamental issues of hybridization, this
definition allows us to identify the origin of the
hybrid ar chitectur e pr oject in the globalized
ar chitectural megastructur es of the second half
of the twentieth century .
The analysis of the megastructuralist avant-
gar de ar chitectural theory corr oborates
the hypothesis about the pr ogrammatic
and topological characterization of hybrid
buildings: the design of most mega-structur es
is based on aspects r elated to functional
flexibility and the importance of structuring the
mobility system.
Resear ch on the concept of ar chitectural
topology in r elation to typification shows us
the impossibility of typifying the contemporary
hybrid buildings under non-design parameters.
In addition, it exposes the need to resort to
graphical analysis of sections to study the
pr ogrammatic behavior of megastructur es, as
well as topological analysis to understand the
r elationships established between the dif fer ent
parts.
After the development of the r efer ential
framework, the main objective is to identify
the techniques and strategies of flexibility and
connectivity inherited fr om ar chitectural mega-
structur es to contemporary hybrid buildings,
discer ning which ones ar e applicable today
and which ones have been versioned. T o do
this, on the one hand, we pr oceed to the
analysis, mainly of sections, of avant-garde
ar chitectural megastructur es fr om the second
half of the twentieth century , based on project
techniques that allow adaptability to change.
El objetivo general de esta tesis es corr oborar
que el diseño de los edificios híbridos
contemporáneos se fundamenta en una
serie de técnicas y estrategias proyectuales
vinculadas a la flexibilidad y la conectividad
pr ogramática. Se define el edificio híbrido como
aquel que, con independencia de su condición
funcional en un momento determinado, sea
capaz de albergar múltiples usos de forma
beneficiosa. Además de inducirnos al cor olario
de la flexibilidad y la conectividad como
cuestiones fundamentales de la hibridación,
esta definición nos permite identificar el origen
del proyecto de arquitectura híbrida en las
globalizadas megaestructuras ar quitectónicas
de la segunda mitad del siglo veinte.
El análisis de la teoría ar quitectónica de la
vanguar dia megaestructuralista corr obora la
hipótesis sobre la caracterización programática
y topológica de los edificios híbridos: el
diseño de la mayoría de megaestructuras se
fundamenta en aspectos vinculados a la de
flexibilidad funcional y la importancia de la
estructuración del sistema de movilidad.
La investigación sobr e el concepto de
topología ar quitectónica en r elación a la
tipificación nos evidencia la imposibilidad de
tipificar los edificios híbridos contemporáneos
bajo parámetros no pr oyectuales. Además, nos
expone la necesidad de r ecurrir a análisis gráficos
de secciones para estudiar el comportamiento
pr ogramático de las megaestructuras, así
como al análisis topológico para compr ender
las r elaciones que se establecen entr e las
difer entes partes.
T ras el desarrollo del marco refer encial, se
establece como objetivo principal identificar
las técnicas y estrategias de flexibilidad
y conectividad de los edificios híbridos
contemporáneos, que han sido heredadas
de las megaestructuras ar quitectónicas.
Este desarrollo se r ealizará discerniendo
que técnicas y estrategias son de aplicación
dir ecta en la contemporaneidad y cuáles han
sido versionadas. Para ello, por una parte,
00.01 Resumen / Abstract
6
On the other hand, a topological analysis of
the main university megastructur es linked to
T eam X based on design strategies that allow
syner gistic r elationships between the differ ent
parts of the pr oject is developed. After the
analysis of the architectural megastructur es, the
contemporary ar chitectur e of r epr esentative
authors such as Rem Koolhaas, MVRDV
and Steven Holl is analyzed, in sear ch of
updated design techniques on flexibility and
connectivity .
The study of inertia (intensity of change) and
the connectivity of space allows us to develop
ar chitectural hybridization as a science r elated
to the use of space, but independent of its
mutable and variant component. It concludes
with the deduction of a series of factors
linked to the adaptability to change and the
connectivity of space, as a proposal for actions
to induce hybridization in ar chitectur e.
se procede al análisis, principalmente de
secciones, de megaestructuras ar quitectónicas
de vanguardia de la segunda mitad del siglo
veinte, basadas en técnicas de proyectos que
permiten la adaptabilidad al cambio. Por otra
parte, se desarrolla un análisis topológico de
las principales megaestructuras universitarias
vinculadas al T eam X basadas en estrategias de
diseño que permiten las relaciones sinérgicas
entr e las difer entes partes del pr oyecto. T ras el
análisis de las megaestructuras arquitectónicas,
se analiza la arquitectura contemporánea de
autor es repr esentativos como Rem Koolhaas,
MVRDV y Steven Holl, en búsqueda de técnicas
pr oyectuales actualizadas sobr e flexibilidad y
conectividad pr ogramática.
El estudio de la iner cia (intensidad de cambio)
y la conectividad del espacio nos permite
desarr ollar la hibridación arquitectónica como
ciencia r elacionada con el uso del espacio, pero
independiente de su componente mutable y
variante. Se concluye con la deducción de una
serie de factor es vinculados a la adaptabilidad
al cambio y a la conectividad del espacio,
a modo de propuesta de actuaciones para
inducir a la hibridación en la ar quitectura
7
8
INTRODUCCIÓN
01. INTRODUCCIÓN
01.01 Objetivos Pg. 16
01.02 Intr oducción a los Capítulos Pg. 26
01.03 Concepto: Edificio Híbrido Pg. 38
PRIMERA P ARTE/ BLOQUE TEÓRICO: MARCO TEÓRICO/CUL TURAL
02. TEORÍAS, MOVIMIENTOS Y MANIFIESTOS VINCULADOS
A LA HIBRIDACIÓN Pg. 80
02.01 Ámbito y Estado del Arte: El
Pr ograma Ar quitectónico Pg. 82
02.02 Antecedentes a la V anguardia
de la Segunda Mitad del s. XX Pg. 96
02.03 T radición Orgánica y Sociedad Pg. 118
02.04 Nuevo Brutalismo Pg. 124
02.05 T eam X: El Sistema de Movilidad
según Alison y Peter Smithson Pg. 128
02.06 El Manifiesto GEAM y la
Ar quitectura Móvil Pg. 152
02.07 Mar co Refer encial Pg. 158
03. TOPOLOGÍA Y TIPIFICACIÓN Pg. 174
03.01 El Concepto [Matemático] de
T opología Pg. 176
03.02 T opología e Imagen Pg. 178
03.03 T opología y Potencialidad Pg. 196
03.04 Nociones Contemporáneas
y Definición Actualizada de T opología
Ar quitectónica Pg. 216
03.05 Edificios Híbridos: ¿T ipología
o Anti-T ipología? Pg. 244
SEGUNDA P ARTE/ BLOQUE PRÁCTICO: TÉCNICAS Y ESTRA TEGIAS DE PROYECTO DE
HIBRIDACIÓN ARQUITECTÓNICA
04. TÉCNICAS DE PROGRAMACIÓN: SECCIONES
REPROGRAMABLES Pg. 264
04.01 Paradigmas en Eur opa y América Pg. 266
04.02 Y ona Friedman Pg. 286
04.03 Metabolismo Japonés Pg. 310
04.04 Sistema T errassenhäuser Pg. 330
04.05 Utopia Pg. 344
00.02 Índice
9
05. TÉCNICAS DE PROGRAMACIÓN: PROYECTOS
P ARCIALMENTE REPROGRAMABLES Pg. 352
05.01 Soportes y Condensador es Sociales
Contemporáneos Pg. 354
05.02 Cr ono-espacios e Iner cias: Rem
Koolhaas Pg. 392
05.03 Cr ono-espacios e Iner cias: T écnica Pg. 410
06. ESTRA TEGIAS DE CONECTIVIDAD: SISTEMAS
APLICADOS EN LA MEGAESTRUCTURA DE PROGRAMA
UNIVERSIT ARIO Y DOCENTE Pg. 420
Pg. 424
Pg. 436
Pg. 464
Pg. 488
06.01 Superposición de Sistemas: Concurso
para la Ampliación de la Universidad de
Shef fi eld (Alison Smithson y Peter Smithson)
06.02 Cr ecimiento Heter ogéneo: Universidad
de East Anglia en Norwich (Denys Lasdun
and Partners)
06.03 Fragmentación de Sistemas: Collegio
del Colle y Nuovi Collegi Universitari en
Urbino (Giancarlo De Carlo)
06.04 Estrategias de Sistemas aplicados a la
Megaestructura de Programa Universitario y Docente
06.05 Estrategias de Conectividad aplicad a s a la
Megaestructura de Pr ograma Universitario y Docente Pg. 502
07. ESTRA TEGIAS DE CONECTIVIDAD: SISTEMAS
CONTEMPORÁNEOS Pg. 510
07.01 Conectividad en la obra de Rem
Koolhaas Pg. 514
07.02 El sistema de movilidad en la obra
de Steven Holl Pg. 538
07.03 Jerar quización a Escala Intermedia:
La Escuela de Ar quitectura en Nantes
de Lacaton y V assal Pg. 542
07.04 Estrategias de Conectividad Pg. 544
CONCLUSIONES Y BIBLIOGRAFÍA GENERAL
08. CONCLUSIONES Pg. 552
09. BIBLIOGRAFÍA Pg. 566
ANEXOS
ANEXO 01: El Concepto de T ipo Ar quitectónico Pg. 590
ANEXO 02: Ar quitectura Participativa en De Carlo Pg. 616
ANEXO 03: Documento de Actividades del Doctorando Pg. 652
00.02 Índice
16
01.01 Objetivos / Objetives
17
The very natur e of the object of study
necessarily r equir es that this doctoral thesis
has a generalist nature. However , both to adapt
this to the methodology of the r esear ch tr end
and to facilitate the understanding of the ideas
pr esented, the analysis will be carried out in
particular case studies.
The r esear ch starts fr om the generic and
advances to the specific. This will be r eflected
in the breakdown of objectives, since only
by developing the first ones can consecutive
ones be stated. This also makes it difficult
to understand this objetives list, since the
justification for the choice of objectives is
addr essed in the development of the thesis
itself.
Despite the inconvenience of working on a
list of uncertain objectives, this methodology
allows for mulating hypotheses with greater
rigor . It is much mor e likely to reach operational
conclusions or conclusions of inter est in
contemporary times if one starts fr om the
analysis of the generality of the contemporary
ter m ‘hybrid building’ and then pr oceeds to
focus the resear ch on smaller subcategories,
until particularizing in specific study cases. If
it wer e to proceed in the opposite way and
start from err oneous hypotheses, it would be
possible to work on case studies that would
lead to conclusions of little inter est at pr esent.
Several authors have exposed the need
to undertake r esear ch of a general natur e
that r econsiders the fundamental axioms of
the sciences. At the beginning of the 20th
century , Bertrand Russell, trying to pr ove the
very axioms on which perfect mathematics is
based, ended up concluding just the opposite:
accor ding to him, mathematics is based on
much mor e hypothetical ar guments than he
La propia naturaleza del objeto de estudio
r equier e de forma necesaria que esta
tesis doctoral tenga carácter generalista.
No obstante, tanto para adaptar ésta a la
metodología de la tendencia investigadora
como para facilitar la compresión de las ideas
expuestas, se pr ocederá a concr etar el análisis
en casos de estudio particular es.
La investigación va a partir de lo genérico y
avanzar hasta lo específico. Esto se va a ver
r eflejado en el desglose de objetivos, ya que
solo mediante el desarrollo de los primeros se
puede enunciar los consecutivos. Esto también
dificulta la comprensión de dicho desglose, ya
que la justificación de la elección de objetivos
se abor da en el pr opio desarr ollo de la tesis.
Pese al inconveniente de trabajar sobr e una
lista de objetivos inciertos, esta metodología
permite formular hipótesis con mayor
rigor . Es mucho más probable llegar a unas
conclusiones operativas o de inter és en la
contemporaneidad si se parte del análisis de
la generalidad del término contemporáneo de
edificio híbrido y posteriormente se procede a
centrar la investigación en subcategorías más
pequeñas, hasta particularizar en casos de
estudio concr etos. Si se pr ocediera de forma
inversa y se partiera de hipótesis erróneas
podría trabajarse sobre casos de estudio que
llevarán a conclusiones de escaso interés en la
actualidad.
Son varios los autor es que han expuesto la
necesidad de abor dar investigaciones de
carácter general que replanteen los axiomas
fundamentales de las ciencias. A principios del
s. XX, Bertrand Russell, tratando de demostrar
los pr opios axiomas sobre los que parten las
matemáticas perfectas, terminó concluyendo
todo lo contrario: según él, las matemáticas
01.01 Objetivos / Objetives
Carácter y ámbito de la
investigación Field and scope of the r eseach
18
se fundamentan en argumentos mucho más
hipotéticos de lo que podía imaginar 1 .
La tendencia actual de las ciencias (en general)
hacia la especialización, pr oviene de las ciencias
naturales. F . A. Hayek ha r esaltado el pr oblema
que esto conlleva en el campo de las ciencias
sociales, que, a difer encia de las ciencias
naturales, tienen como objetivo fundamental
compr ender la naturaleza de los pr oblemas para
poder abordarlos de la mejor forma posible:
“Posiblemente estamos tan acostumbrados a
esta imposibilidad de conocimiento sobr e lo
que r ealmente deberíamos saber que rara vez
somos plenamente conscientes de la magnitud
de nuestras limitaciones. En un mundo ideal
serían inconcebibles un economista que
no conociese la ley , un antropólogo que no
conociera la economía, un sicólogo que no
conociese la filosofía, o un historiador que no
tuviese conocimiento de casi todas las materias;
per o la r ealidad es que estas limitaciones de
nuestra capacidad convierten en regla tales
deficiencias.” 2
En el campo de la arquitectura, Buckminster
Fuller ha advertido que la especialización
conlleva al agotamiento debido al
ensimismamiento de la pr opia materia y la
incapacidad de encuadr e general. Además,
el cibernético Norbert W iener ha expuesto la
facilidad de la máquina (fr ente al ser humano)
para r esolver pr oblemas específicos, y la
incapacidad de esta para abordar pr oblemas
de carácter general 3 .
Royston Landau también ha r eflexionado sobre
la tendencia de la investigación arquitectónica
hacia la especialización en lugar de la revisión
de los axiomas de la ar quitectura de cada
época: “Las ideas crecen o se desarrollan
dentr o de un contexto. En todo momento y
contexto habrá un número (con fr ecuencia
sorpr endentemente r educido) de cuestiones
acuciantes (las “soluciones vitales”) en las
que tendrá un inter és especial dentro de un
campo particular . La particularización de tales
cuestiones vendrá influida por muchos factores,
could have imagined 1 .
The curr ent tr end of the sciences (in general)
towar ds specialization comes fr om the natural
sciences. F . A. Hayek has highlighted the
pr oblem that this entails in the field of social
sciences, which, unlike the natural sciences,
have as their fundamental objective to
understand the natur e of pr oblems in or der
to be able to tackle them in the best possible
way: “Possibly we are so used to to this
impossibility of knowing about what we r eally
should know that we are rar ely fully aware of
the magnitude of our limitations. In an ideal
world, an economist who does not know the
law , an anthr opologist who does not know
the economy , a psychologist who does not
know philosophy , or a historian who does
not have knowledge of almost all subjects
would be inconceivable; but the reality is that
these limitations of our capacity make such
deficiencies the rule.” 2
In the field of architectur e, Buckminster
Fuller has war ned that specialization leads to
exhaustion due to the self-absorption of the
subject itself and the inability to frame it in
general focus. In addition, the cyber netician
Norbert W iener has exposed the facility of
the machine (compar ed to the human being)
to solve specific problems, and its inability to
tackle pr oblems of a general natur e 3 .
Royston Landau has also reflected on the trend
in architectural r esear ch towar ds specialization
instead of reviewing the architectural axioms
of each era: “Ideas gr ow or develop within a
context. At any given time and context ther e
will be a (often surprisingly small) number of
pr essing questions (the “vital solutions”) in
which it will have a special interest within a
particular field. The particularization of such
questions will be influenced by many factors,
which could include: recent successes in solving
similar questions, the needs of the moment,
the suitability of its location, or perhaps
fashion. (Fashion can become as influential
in science as it is in the arts.)” 4 . Landau goes
19
on to explain how radical changes in society
ar e capable of r evealing the obsolescence of
ar chitectural axioms.
The way of proceeding of this thesis dont
r enounces the advantages of specialist
r esear ch. T o do this, it is structur ed through
chapters that, gradually , address architectural
hybridization fr om the most generic to
extensively delve into case studies that, after
the general analysis, have been consider ed of
gr eat inter est. It is pr ecisely the development
of the most generic chapters that pr ovides
criteria for the choice of study cases.
entr e los que podrían incluirse: r ecientes éxitos
en la r esolución de cuestiones similar es, las
necesidades del momento, la idoneidad de su
ubicación, o quizá la moda. (La moda puede
llegar a ser tan influyente en la ciencia como lo
es en las artes.)” 4 . Landau continúa explicando
cómo los cambios radicales en la sociedad son
capaces de evidenciar la obsolescencia de los
axiomas ar quitectónicos.
La forma de pr oceder de esta tesis no renuncia
a las ventajas de la investigación especialista.
Para ello, se estructura mediante capítulos
que, de forma gradual, abordan la hibridación
ar quitectónica desde lo más genérico hasta
pr ofundizar ampliamente en casos de estudio
que, tras el análisis general, se han considerado
de gran inter és. Siendo pr ecisamente el
desarr ollo de los capítulos más genéricos lo
que dota de criterio a la elección de los casos
de estudio.
20
[Note: The following text has been written after
the pr eparation of the body of the doctoral
thesis. For this reason, all the objectives of
the thesis will be stated, many of which I only
could for mulated after the development of the
pr eliminary objectives.]
T o corroborate that the design of
contemporary hybrid buildings is based on
flexibility and programmatic connectivity , the
first main objective is to develop the r efer ential
framework of the field of study . In order to
develop this first main objective, a series of
specific objectives ar e established, aimed
both at fulfilling the first and at being able to
for mulate the hypotheses of the second of the
main objectives; expose the project techniques
of hybrid buildings.
The specific objectives linked to extensively
developing the r efer ence framework of the
r esear ch and, subsequently , being able to
for mulate the design development of hybrids
ar e: to identify the main meanings of the
‘hybrid building’ concept and for mulate an
updated definition, to locate the origin in
the history of the hybrid ar chitectur e pr oject
(historical framework), develop the theoretical-
cultural context in which said ar chitectur e
is developed, identify the main gr oups and
characters that this ar chitectur e has developed,
expose the main concepts and theories
linked to architectural hybridization, explain
the r elevance of contemporary r esear ch
and identify the most appr opriate analysis
methodologies for the characteristics of the
object of this study .
After the development of the r efer ential
framework, it has been r ecognized as an added
dif ficulty for the characterization of hybrids,
the fact that ar chitectural hybridization is not
an absolute issue, but gradual. This makes it
impossible to enumerate specific invariants,
but it does not invalidate the hypothesis of
the existence of a series of techniques and
strategies for designing hybrid ar chitectur e
pr ojects. For this reason, the second main
[Nota: El siguiente texto se ha r edactado tras
la elaboración del cuerpo de la tesis doctoral.
Por este motivo, se van a ver enunciados todos
los objetivos de la tesis, muchos de los cuales
se han podido formular tras el desarrollo de los
objetivos pr eliminar es.]
Para corr oborar que el diseño de los edificios
híbridos contemporáneos se fundamenta en
la flexibilidad y la conectividad programática,
se plantea como primer objetivo principal
desarr ollar el mar co r efer encial del ámbito de
estudio. Para desarr ollar este primer objetivo
principal se establecen una serie de objetivos
específicos orientados tanto a cumplir con el
primer o como a poder formular las hipótesis
del segundo de los objetivos principales;
exponer las técnicas de proyecto de los
edificios híbridos.
Los objetivos específicos vinculados a
desarr ollar in extenso el mar co r efer encial
de la investigación y , posteriormente, poder
formular el desarrollo proyectual de los híbridos
son: identificar las principales acepciones
del concepto de edificio híbrido y formular
una definición actualizada, localizar el origen
en la historia del pr oyecto de arquitectura
híbrida (encuadre histórico), desarr ollar el
contexto teórico-cultural en el que se gesta
dicha arquitectura, identificar los principales
grupos y personajes que ha desarr ollado
esta ar quitectura, exponer los principales
conceptos y teorías vinculadas a la hibridación
ar quitectónica, explicitar la pertinencia de
la investigación en la contemporaneidad e
identificar las metodologías de análisis más
acor des a las características del objeto de este
estudio.
T ras el desarrollo del marco refer encial, se
ha reconocido como dificultad añadida para
la caracterización de los híbridos, el hecho
de que la hibridación arquitectónica no sea
una cuestión absoluta, sino gradual. Esto
imposibilita la enumeración de invariantes
concr etas, pero no invalida la hipótesis de la
existencia de una serie de técnicas y estrategias
Objetivos, metodología y
r esultados esperados Objectives, methodology and
expected r esults
21
objective is to expose or demonstrate the
main flexibility and conectivity techniques and
strategies that allow the implementation of
ar chitectural hybridization.
The development of the pr eliminary objective
places the origin of the hybrid ar chitectur e
pr oject in the megastructur es of the mid-s.
XX. Given that the megastructur e, to a certain
extent, is the r esult of the globalization of the
time in which it was created, it is impossible
to limit the investigation to a specific space.
Instead, the study of the dif fer ent sub-curr ents
of thought encompassed under the name
‘megastructur e’ is feasible.
Fr om the analysis of the main curr ents of
thought linked to megastructur es, it is
r ecognized, common to all of them, the
implementation of techniques that allow
them to adapt to change. However , almost all
megastructural pr ojects base this technique on
the segr egation of r outes of the dif fer ent parts
that make up the whole. The specific objective
is to expose the main project techniques that
allow implementing flexibility or adaptability to
change in the main megastructuralist curr ents
of the mid-s. XX.
Unlike the pr oject techniques that generate
flexibility , the project strategies that allow the
dif fer ent parts to interrelate in a beneficial
way ar e not pr esented unanimously in all
megastructur es. The operability of the
r esear ch will requir e a greater limitation of
the scope of study in this part of the thesis. In
addition, greater maturity is identified in the
development (both theor etical and practical)
of the mobility systems of some authors
linked to TEAM X, than in the rest of the
megastructuralist architects, which facilitates
the choice of the r esear ch field.
Of all the functional pr ograms developed
by TEAM X, university and leisur e pr ogram
stands out for its combination of residence,
leisur e, communal use and work (teaching
de diseño de pr oyectos de ar quitectura híbrida.
Por este motivo, se plantea como segundo
objetivo principal exponer o evidenciar las
principales técnicas y estrategias de flexibilidad
y conectividad que permiten implementar la
hibridación ar quitectónica.
El desarrollo del objetivo preliminar sitúa el
origen del pr oyecto de arquitectura híbrida en
las megaestructuras de mediados del s. XX.
Dado que la megaestructura, en cierta medida,
es resultado de la globalización de la época
en la que se gesta, resulta imposible acotar
la investigación en un espacio determinado.
En cambio, sí r esulta factible el estudio de
las diferentes sub-corrientes de pensamiento
englobadas bajo el apelativo ‘megaestructura’.
Del análisis de las principales corrientes de
pensamiento vinculadas a las megaestructuras,
se reconoce, común a todas ellas, la
implementación de técnicas que permiten
adaptarlas al cambio. No obstante, casi
todos los proyectos megaestructurales basan
dicha técnica en la segr egación de recorridos
de las diferentes partes que componen el
conjunto. Se plantea como objetivo específico
exponer las principales técnicas de pr oyecto
que permiten implementar flexibilidad o
adaptabilidad al cambio en las principales
corrientes megaestructuralistas de mediados
del s. XX.
A difer encia de las técnicas de proyecto
que generan flexibilidad, las estrategias de
pr oyectos que permiten interrelacionar de
forma beneficiosa las difer entes partes, no
se presentan de forma unánime en todas
las megaestructuras. La operatividad de la
investigación va a r equerir una limitación
mayor del ámbito de estudio en esta parte de
la tesis. Además, se identifica mayor madurez
en el desarrollo (tanto teórico como práctico)
de los sistemas de movilidad de algunos
autor es vinculados al TEAM X, que en el r esto
de los ar quitectos megaestructuralistas, lo cual
facilita la elección del ámbito de investigación.
22
De todos los pr ogramas funcionales
desarr ollados por el TEAM X, destaca el
corr espondiente a los pr ogramas universitarios
y docentes por su combinación de residencia,
ocio, uso comunal y trabajo (docencia e
investigación); los tres ámbitos funcionales
principales que contienen las ciudades. Se
plantea como objetivo específico exponer las
principales estrategias de proyecto que en las
megaestructuras de pr ograma universitario han
permitido implementar sistemas de movilidad
híbridos.
T ras esta tesis, subyace el interes en exponer
la hibridación como vía proyectual, válida
incluso para ar quitecturas con programas
iniciales no multifuncionales. El inter és de
la caracterización de los edificios híbridos
radica en la operatividad de las técnicas de
pr oyectos de estos en la contemporaneidad.
Se plantea como objetivo específico evidenciar
las formas de aplicación de las técnicas y
estrategias de pr oyectos megaestructurales
en la contemporaneidad. Al concluir con un
conjunto de técnicas pr oyecto operativas en la
contemporaneidad, se pretende otor gar a esta
tesis carácter de herramienta pr oyectual.
and r esear ch); the three main functional set
that cities contain. It is for mulated as specific
objective to pr esent the main pr oject strategies
that have allowed the implementation of hybrid
mobility systems in university megastructur e.
Bellow this Ph.D, lies the interest in exposing
hybridization a pr ojectual way , valid even for
ar chitectur es with initial non-multifunctional
pr ograms. The inter est of the characterization
of hybrid buildings lies in the operability of
their pr oject techniques in contemporary
times. It is for mulated as specific objective to
show the for ms of application of the techniques
and strategies of megastructural pr ojects in
the contemporaneity . By concluding with a
set of operational pr oject techniques in the
contemporary world, it is intended to give this
thesis the character of a pr oject tool.
23
24
00. Objetivo General: Caracterizar los Edificios Híbridos
01. Objetivo Principal: Desarr ollar el mar co r eferencial de los edificios híbridos
contemporáneos
-Identificar las principales acepciones del concepto de ‘edificio híbrido’
-Formular una definición actualizada del concepto de ‘edificio híbrido’
-Desarr ollar el encuadr e histórico y el contexto teórico-cultural del pr oyecto de
ar quitectura híbrida
-Identificar los principales grupos e individuos que ha desarr ollado la arquitectura
híbrida
-Exponer los principales conceptos y teorías vinculadas a la hibridación arquitectónica
-Explicitar la pertinencia de la investigación en los debates arquitectónicos
contemporáneos.
- Plantear la estructura del posterior desarrollo de la investigación sobr e las técnicas
y estrategias de pr oyectos de ar quitectura híbrida.
-Identificar las metodologías de análisis más acordes a las características de la
ar quitectura híbrida
02. Objetivo Principal: Identificar las técnicas y estrategias aplicadas en los edificios híbridos
- Exponer las principales técnicas de pr oyecto que permiten implementar flexibilidad
y adaptabilidad al cambio en las megaestructuras arquitectónicas de mediados del
s. XX.
- Exponer la operatividad y las principales formas de desarrollo de las técnicas de
implementación de flexibilidad y adaptabilidad al cambio, en los edificios híbridos
contemporáneos.
- Exponer las principales estrategias de pr oyecto que permiten desarr ollar sistemas
híbridos (compuestos de partes relacionadas de forma beneficiosa) en la ar quitectura
universitaria vinculada al TEAM X.
- Exponer la operatividad de las estrategias de proyecto que permiten desarr ollar
sistemas híbridos de las megaestructuras de programas docentes y universitarios en
la contemporaneidad, así como las formas de implementación de estas.
Desglose de Objetivos
25
00. General Objective: Characterize Hybrid Buildings
01. Main Objective: Develop the r efer ence framework for contemporary hybrid buildings
- Identify the main meanings of the ‘hybrid building’ concept
- For mulate an updated definition of the ‘hybrid building’ concept
- Develop the historical framework and the theor etical-cultural context of the
hybrid architectur e project
- Identify the main gr oups and individuals that have developed the hybrid architectur e
- Explain the main concepts and theories r elated to ar chitectural hybridization
- Explain the r elevance of r esear ch in contemporary ar chitectural debates.
- Pr opose the structur e of the subsequent development of r esear ch on the techniques
and strategies of hybrid ar chitectur e pr ojects.
- Identify the most appr opriate analysis methodologies for the characteristics of the
hybrid ar chitectur e
02. Main Objective: Identify the techniques and strategies applied in hybrid buildings
- Exponer las principales técnicas de pr oyecto que permiten implementar flexibilidad
y adaptabilidad al cambio en las megaestructuras arquitectónicas de mediados del
s. XX.
- Expose the main project techniques that allow flexibility and adaptability to change
in the ar chitectural megastructur es of the mid-s. XX.
- Expose the operability and the main for ms of developementof the implementation
techniques of flexibility and adaptability to change, in contemporary hybrid
buildings.
- Expose the main project strategies that allow the development of hybrid systems
(composed of beneficially r elated parts) in university architectur e linked to TEAM X.
- Expose the viability of project strategies that allow the development of hybrid
systems of the megastructur es of teaching and university pr ograms in contemporary
times, as well as the for ms of implementation of these.
Br eakdown of Objectives
32
En el segundo bloque de desarr ollo, “T écnicas
y estrategias de pr oyecto de flexibilidad
y conectividad”, se analizan los casos de
estudio pioneros en técnicas y estrategias de
flexibilidad y conectividad, y por ende, pioneros
en conceptos de hibridación ar quitectónica.
Este bloque se subdivide en cuatr o capítulos.
Los dos primer os (capítulo 4 y capítulo 5) se
enfocan en la investigación sobr e edificios que
experimentan con las ideas de adaptabilidad al
cambio, repr ogramación y participación de los
usuarios en el diseño espacial. Por otra parte,
los capítulos 6 y 7 se centran en el análisis de
edificios con sistemas topológicos complejos,
basados tanto en superposiciones como en
agrupaciones tipo clúster .
Aplicado a la ar quitectura, el término
‘estrategia’ difier e del concepto ‘técnica’,
en su singularidad. Una técnica es algo que
pr etende ser fácilmente imitable, mientras que
una estrategia es una solución o un conjunto
de soluciones, determinadas, orientadas
a uno o varios problemas, contingencias o
planteamientos determinados. T oda estrategia
puede ser imitada íntegra o par cialmente,
per o esto implicaría que los planteamientos de
pr oyecto son similar es.
En los capítulos cuatro y cinco, se emplea de
forma más r ecurr ente el término ‘técnica’,
mientras que en los capítilos capítulo seis y siete
será más repetido el concepto ‘estrategia’.
Esto se debe a que los dos primeros parten
de la hipótesis de la existencia de una serie de
técnicas que r esultan casi evidentes, mientras
que en los consecutivos, se parte del análisis
de pr oyectos con complejas estrategias, de las
cuales se espera deducir una serie de técnicas.
Por tanto, mientras que en el desarr ollo de
los primeros capítulos la técnica de proyectos
ha sido algo evidente, que principalmente se
ha pretendido refutar , el desarrollo del sexto
y septimo capítulo partirá del análisis de
estrategias de pr oyecto concr etas.
Este motivo también explica la difer encia
entr e el número de refer encias y el desarrollo
In the second development block, “Flexibility
and connectivity pr oject techniques and
strategies”, pioneering case studies in flexibility
and connectivity techniques and strategies
ar e analyzed, and therefor e, pioneers in
ar chitectural hybridization concepts. This block
is subdivided into four chapters. The first two
(Chapter 4 and Chapter 5) focus on resear ch
on buildings that experiment with the ideas of
adaptability to change, r epr ogramming, and
user participation in spatial design. On the
other hand, chapters 6 and 7 focuses on the
analysis of buildings with complex topological
systems, based on both superpositions and
cluster -like groupings.
Applied to architectur e, the term ‘strategy’
dif fers from the concept ‘technique’, in its
singularity . A technique is something that
aims to be easily imitated, while a strategy is
a solution or a set of solutions, determined,
oriented to one or several problems,
contingencies or specific approaches. Any
strategy can be fully or partially imitated, but
this would imply that the pr oject concepts ar e
similar .
In chapters four and five, the ter m ‘technique’
is used mor e frequently , while in chapters
six and seven the concept ‘strategy’ will be
mor e r epeated. This is due to the fact that the
first two ar e based on the hypothesis of the
existence of a series of techniques that ar e
almost evident, while in the consecutive ones,
part of the analysis of pr ojects with complex
strategies, from which it is expected to deduce
a series of techniques. Therefor e, while in
the development of the pr eceding chapters
the pr oject technique has been something
evident, which has mainly been tried to r efute,
the development of the sixth and seventh
chapter will start fr om the analysis of specific
pr oject strategies.
This reason also explains the dif fer ence
between the number of r efer ences and the
development of each of them, between the
dif fer ent chapters. The analysis of the fourth
Bloque práctico: T écnicas y
estrategias de flexibilidad y
conectividad
Practical block: Flexibility
and connectivity pr oject
techniques and strategies
33
chapter , which aims to refute a hypothesis,
has requir ed a large number of r efer ences,
in which it has not been necessary to delve
much. On the other hand, for the sixth chapter ,
it has been necessary to delve into the r oot
of contingencies and project solutions, which
makes it impossible to work on the same
number of projects, but facilitates obtaining
the expected results. In this sense, the fifth
and the seventh chapter have been a middle
gr ound. Although these have tried to r efute
some initial hypotheses, these have not been
as evident as those in chapter four , nor as
uncertain as those in chapter six.
After applying the pr oposed analysis methods
to the main case studies (graphic analysis of
sections in chapters four and five and topological
analysis in chapter six), it concludes with a series
of pr oject techniques that we can observe
in multiple mid-century megastructur es. of
the 20th century , that applied together , can
generate ar chitectural hybridization and ar e
applicable in contemporary times.
Chapter four , “Pr ogramming T echniques:
Repr ogrammable Sections”, focuses on mega-
structuralist pr ojects fr om the early second half
of the 20th century . XX based on design and
construction techniques that allow its section
to be modified. Given that all these pr ojects
ar e based on similar techniques consisting of
making the differ ent floor slabs structurally
independent, it is of gr eater inter est for this
r esear ch to addr ess a general overview of
the most paradigmatic pr ojects developed
in dif fer ent parts of the world. This chapter
is or ganized into four headings. The first
deals with the main paradigms in Europe and
America. The second focuses on the figur e
of Y ona Friedman, whose professional car eer
has been based almost exclusively on the
development of r epr ogrammable sections. The
thir d epigraph develops the r epr ogrammable
section in Japanese Metabolism. Finally , the
fourth section deals with the adaptability
to change of the megastructures with
T errassenhäuser section.
de cada una de ellas, entre los difer entes
capítulos. El análisis del cuarto capítulo, que
pr etende r efutar una hipótesis, ha r equerido
gran cantidad de refer encias, en las cuales no
ha sido necesario ahondar mucho. En cambio,
para el sexto capítulo, ha sido necesario
pr ofundizar en la raíz de las contingencias y las
soluciones de pr oyectos, lo cual imposibilita
trabajar sobre el mismo número de pr oyectos,
per o facilita la obtención de los resultados
esperados. En este sentido, el quinto y el
septimo capítulo han sido un término medio.
Si bien, en estos se ha pretendido r efutar unas
hipótesis iniciales, estas no han sido ni tan
evidentes como las del capítulo cuatro, ni tan
inciertas como las del capítulo sexto.
T ras aplicar los métodos de análisis propuestos
a los principales casos de estudio (análisis
gráfico de secciones en los capítulos cuatro
y cinco y análisis topológico en el capítulo
seis), se concluye con una serie de técnicas de
pr oyecto que podemos observar en múltiples
megaestructuras de mediados del siglo XX,
que aplicadas en conjunto, pueden generar
hibridación arquitectónica y son de aplicación
en la contemporaneidad.
El capítulo cuatr o, “T écnicas de Pr ogramación:
Secciones Reprogramables”, se centra en
pr oyectos megaestructuralistas de principios
de la segunda mitad del s. XX basados en
técnicas de diseño y construcción que permiten
modificar su sección. Dado que todos estos
pr oyectos se basan en técnicas similar es
consistentes en independizar estructuralmente
los diferentes forjados de planta, r esulta de
mayor interés para esta investigación abordar
un barrido general de los proyectos más
paradigmáticos desarr ollados en diferentes
partes del mundo. Este capítulo se organiza
en cuatro epígrafes. El primer o aborda los
principales paradigmas en Europa y América.
El segundo se centra en la figura de Y ona
Friedman, cuya trayectoria profesional se
ha basado casi en exclusiva en el desarrollo
de secciones r epr ogramables. El tercer
epígrafe desarrolla la sección r epr ogramable
34
Chapter five, “Pr ogramming T echniques:
Partially Reprogrammable Projects,” deals
primarily with late-20th-century ar chitectur e.
XX and beginning of the s. XXI. Given
the proximity of these ar chitectur es to
contemporaneity , unlike the pr evious chapter ,
this chapter aims to expose the differ ent
techniques of adaptability to change that, still
r elated to the avant-gar de techniques of the
sixties, have been modified to move away from
the mid-century utopia XX, in order to being
mor e operative in the contemporaneity . The
case studies of this chapter will be “partially
r epr ogrammable” architectur es, since, to
a large extent, their operability lies in the
adequate combination of fixed and variable
elements or parts.
This chapter is or ganized into thr ee epigraphs.
The first deals with what we will call “supports”
and “contemporary social condensers”;
pr ojects that contain spaces with suf ficient free
height to house temporary constructions. After
this section, it is r ecommended to read Annex
2, which deals with another way of applying
De Carlo’ s idea of participatory architectur e,
Despite the fact that De Carlo’ s theory on
participation did not have adaptability to
change as its fundamental objective, in
practice, De Carlo’ s project phasing coincides
with spatial segr egation. based on what
will be called ‘chr ono-spaces’. The second
epigraph coincides with an article published
in the indexed jour nal Constelaciones, entitled
“Cr ono-Espacios en la Obra de Rem Koolhaas.
Capacidad de Cambio y T ransformación de
los Edificios Híbridos”. In this epigraph, the
‘chr ono-spaces’ (spatial typologies based
on the times of change, transfor mation and
speed of transit) ar e defined and, through the
analysis of part of Koolhaas’ s work, in addition
to corr oborating the hypothesis of said
typification, show their main pr oject techniques
to implement them. The last section concludes
with the enumeration of the basic types of
chr ono-spaces that can occur .
Chapter six, “Connectivity Strategies: Systems
en el Metabolismo Japonés. Finalmente, el
cuarto epígrafe trata sobr e la adaptabilidad
al cambio de las megaestructura de sección
T errassenhäuser .
El capítulo cinco, “T écnicas de Pr ogramación:
Pr oyectos Par cialmente Repr ogramables”,
trata principalmente sobre arquitecturas de
finales del s. XX y comienzos del s. XXI. Dada
la proximidad de estas arquitecturas a la
contemporaneidad, a difer encia del capítulo
anterior , este tiene por objeto exponer las
difer entes técnicas de adaptabilidad al cambio
que, aún relacionadas con las técnicas de
la vanguardia de los años sesenta, han sido
modificadas para alejarse de la utopía de
mediados del s. XX, r esultando más operativas
en la contemporaneidad. Los casos de
estudio de este capítulo serán arquitecturas
“par cialmente r epr ogramables”, ya que, en
gran medida, la operatividad de estos radica
en la adecuada combinación de elementos o
partes fijas y variables.
Este capítulo se organiza en tr es epígrafes. El
primer o trata sobre lo que denominar emos
como “soportes” y “condensadores sociales
contemporáneos”; pr oyectos que contienen
espacios con suficiente altura libr e para
alber gar construcciones temporales. T ras
este epígrafe, se recomienda leer el Anexo
2, el cual versa sobre otra forma de aplicar
la idea de ar quitectura participativa de De
Carlo. A pesar de que la teoría de De Carlo
sobr e la participación no tenía como objeto
fundamental la adaptabilidad al cambio, en
la práctica, el faseado de pr oyecto de De
Carlo coincide con la segregación espacial
basada en lo que se denominará como ‘cr ono-
espacios’. El segundo epígrafe coincide con
un artículo publicado en la revista indexada
Constelaciones, titulado “Crono-Espacios en la
Obra de Rem Koolhaas. Capacidad de Cambio
y T ransformación de los Edificios Híbridos”.
En este epígrafe se definen los ‘crono-
espacios’ (tipologías espaciales en función
de los tiempos de cambio, transformación y
velocidad de tránsito) y , mediante el análisis
35
de parte de la obra de Koolhaas además de
corr oborar la hipótesis de dicha tipificación, se
evidencian sus principales técnicas de pr oyecto
para implementarlos. En el último epígrafe se
concluye con la enumeración los tipos básicos
de cr ono-espacios que pueden darse.
El capítulo seis, “Estrategias de Conectividad:
Sistemas aplicados en la megaestructura
de pr ograma universitario y docente”, se
or ganiza en cuatr o epígrafes. Los tr es primeros
se corresponden con el análisis de tr es
megaestructuras de pr ogramas universitarios y
docentes de los sesenta y setenta vinculadas
al TEAM X. El primer o trata sobre la idea de
superposición en el pr oyecto para el Concurso
de Ampliación de la Universidad de Sheffield de
Alison Smithson y Peter Smithson. El segundo
sobr e la idea de crecimiento heterogéneo de
la Universidad de East Anglia en Norwich, de
Denys Lasdun and Partners. El ter cer o sobr e
la fragmentación de sistemas del Collegio del
Colle y Nuovi Collegi Universitari en Urbino de
Giancarlo De Carlo. En el cuarto epígrafe se
concluye el capítulo, exponiendo las técnicas
de pr oyectos deducibles de las estrategias de
los anterior es casos de estudio.
El capítulo siete, “Estrategias de Conectividad:
Sistemas Contemporáneos”, se organiza en tres
epígrafes en los que se exponen las tecnicas
pr oyectuales vinculadas a la conectividad,
pr esente en la arquitectura de Rem Koolhaas,
Steven Holl y Lacaton y V assal, que son de
aplicación en la contemporaneidad.
applied in the ar chitectur e of the university
and teaching pr ogram”, is or ganized into
four sections. The first three correspond
to the analysis of thr ee university pr ogram
megastructur es fr om the 1960s and 1970s
linked to TEAM X. The first deals with the idea
of superposition in the project for the Extension
Competition for the University of Shef field
by Alison Smithson and Peter Smithson. The
second on the idea of heterogeneous gr owth
fr om the University of East Anglia in Norwich,
by Denys Lasdun and Partners. The thir d on the
fragmentation of systems of the Collegio del
Colle and Nuovi Collegi Universitari in Urbino
by Giancarlo De Carlo. The fourth section
concludes the chapter , exposing the project
techniques deducible fr om the strategies of
the pr evious case studies.
Chapter seven, “Connectivity Strategies:
Contemporary Systems”, is or ganized into
thr ee sections in which the design techniques
linked to connectivity ar e exposed, pr esent in
the architectur e of Rem Koolhaas, Steven Holl
and Lacaton and V assal, which are applicable
in contemporaneity .
36
Finally , a summary of the main conclusions
of the investigation is presented. W ith this,
a more developed definition of the hybrid
building concept is exposed, which includes
the very factors that can induce hybridization
in the ar chitectural pr oject.
Finalmente se expone una recapitulación de
las principales conclusiones de la investigación.
Con esto, se expone una definición del
concepto de edificio híbrido más desarr ollada,
que incluye los propios factor es que pueden
inducir a la hibridación en el proyecto
ar quitectónico.
Conclusiones generales General conclusions
37
38
01.03 Concepto: Edificio híbrido/ Concept: Hybrid building
39
[Note: this chapter r eliably corr esponds to the
r esearch article published in number 10 of the
magazine Cuader no de Proyectos Ar quitectónicos
(2020), entitled “El concepto de edificio híbrido.
Caracterización topológica como recurso de
pr oyecto= The hybrid building concept. T opological
characterisation as a pr oject r esour ce” (pp. 52-65).
It has been considered to dump the content without
alterations, because as it is, allows the r eader to be
intr oduced to the ideas that will later be developed
in this thesis]
The hybrid building concept has been used
since the end of the 20th century to describe
ar chitectur es with multiple interr elated uses.
The simplicity of the current definition has
led to confusion among the hybrid and other
typologies like social condensers, ar chitectural
megastructur es and skyscrapers. Added to this
contr oversy , it must be noted the contemporary
theories that r eject the multifunctional
characterisation of hybrid ar chitectur e.
Thr ough a comparative analysis of functional
character (use), typology (shape), topological
(system) and semantic (verbal definition), it
is intended to clarify differ ences between
contemporary hybrid buildings and other
typologies and ar chitectural classifications.
It will provide an updated definition of the
hybrid building concept and will verify the
topological characterisation of contemporary
hybrid buildings. Beyond achieving a
categorical definition, it is intended to present
the ar chitectural hybridisation as a pr oject
strategy .
[Nota: este capítulo se corresponde de forma
fidedigna con el artículo de investigación publicado
en el número 10 de la revista Cuaderno de Pr oyectos
Ar quitectónicos (2020), titulado “El concepto de
edificio híbrido. Caracterización topológica como
r ecurso de proyecto= The hybrid building concept.
T opological characterisation as a project resour ce”
(pp. 52-65). Se ha considerado volcar el contenido
sin alteraciones, debido a que este, tal cual, permite
intr oducir al lector a las ideas que posteriormente
se desarr ollaran en esta tesis]
El concepto de híbrido se ha empleado
desde finales del siglo XX para describir
diversas arquitecturas con múltiples usos
interr elacionados. La simplicidad de la actual
definición ha generado confusión entre
los híbridos y otras tipologías como los
condensador es sociales, las megaestructuras
ar quitectónicas y los rascacielos. A
esta contr oversia cabe sumar teorías
contemporáneas que niegan la caracterización
multifuncional de la arquitectura híbrida.
Mediante un análisis comparativo de carácter
funcional (uso), tipológico (forma), topológico
(sistema) y semántico (definición verbal), se
pr etende esclarecer las diferencias entre los
edificios híbridos contemporáneos y las otras
tipologías o clasificaciones arquitectónicas.
Esto permitirá obtener una definición
actualizada del concepto de edificio híbrido,
así como corr oborar la hipótesis de la
caracterización topológica de los edificios
híbridos contemporáneos. Más allá de obtener
una definición categórica, se pretende exponer
la hibridación arquitectónica como estrategia
de pr oyecto.
01.03 Concepto: Edificio híbrido/ Concept: Hybrid building
40
1. Clasificación de J.
Fenton en función
de la composición
morfológica de los
híbridos: híbridos
monolíticos, híbridos
injertados e híbridos
en tejido.
41
The hybrid concept, in general ter ms, has its
origin in the field of biology . As defined by
the Royal Academy of Spanish Language,
‘hybrid’ has differ ent meanings: “it is an animal
or vegetable procr eated by two individuals
fr om differ ent species”; “it is the result from
a combination of elements with differ ent
natur e”; “it is an individual whose par ents are
genetically dif fer ent” 5 .
The concept of biological hybridisation was
first introduced by Aristotle, that theorised
about the origin of certain animal species as a
r esult of cr oss-br eeding 6 . He also observed the
tendency to the ‘hybrid sterility’, or infertility
of the specie caused by the genetic cr oss 7 .
Thr oughout the 17th and 19th centuries,
geneticists Kolreuter and Mendel stated the
biological and mathematical foundations for
the hybridisation of for ms of life. Kolr euter also
discover ed the ‘hybrid vigour’ or ‘heterosis’,
that was defined as “[…] the tendency of cr oss-
br eeding to produce an animal or plant with a
gr eater har diness and capacity for gr owth than
either of the par ents.” 8 .
The concept has been extrapolated to other
fields of knowledge as, for instance, the field
of mechanics, in order to describe engines and
vehicles that can function both with fuel and
electricity 9 . In the ar chitectur e field is a ter m
that generates contr oversy and confusion due
to the existence of various details that allow
a building to be consider ed hybrid, or not,
accor ding to the author criteria.
Almost every author agr ee that a hybrid
building has to house a range of uses. This
is the r eason why Martin Musiatowich claims
that hybrid buildings have been ignor ed or
confused with mixed-uses buildings 10 , until
the publication of “Hybrid Buildings” of
Joseph Fenton (1985) 11 . In accordance with
Musiatowich´s understanding, the differ ence
between the hybrid building and mixed-
use is that in the for mer , individual programs
“r elate to one another and beings to shar e
intensities” 12 .
El concepto de híbrido, de forma genérica,
tiene origen en el campo de la biología. Según
la Real Academia de la Lengua Española,
‘híbrido’ tiene diversas acepciones: “es
un animal o un vegetal pr ocr eado por dos
individuos de distinta especie”; “es una cosa
que es producto de elementos de distinta
naturaleza”; “es un individuo de padres
genéticamente distintos con respecto a un
mismo carácter” 5 .
El concepto de hibridación biológica fue
anticipado por Aristóteles quien teorizó sobre
el origen de determinadas especies animales
como r esultado de cruces de otras 6 . Él además
observó la tendencia a la ‘esterilidad híbrida’ , o
infertilidad de la especie causada por el cruce
genético 7 . Durante los siglos XVIII y XIX, los
genetistas Kolreuter y Mendel establecieron
los fundamentos biológicos y matemáticos
de la hibridación de las formas de vida.
Kolr euter también descubrió el ‘vigor híbrido’ ,
o ‘heter osis’, la cual fue definida como “[…]
la tendencia del cruzamiento para producir
un animal o planta con mayor r esistencia y
capacidad de crecimiento que cualquiera de
los padr es” 8 .
El concepto se ha extrapolado a otr os campos
de conocimiento, como por ejemplo el de la
mecánica, para describir motores y vehículos
que pueden funcionar tanto con combustible
como con electricidad 9 . En el ámbito de la
ar quitectura se trata de un término que genera
cierta controversia y confusión debido a la
existencia de diversos matices que hacen que
un mismo edificio pueda ser considerado
híbrido, o no, según los criterios del autor .
Casi todos los autor es coinciden en que un
edificio híbrido ha de albergar diversidad de
usos. Razón por la que Martin Musiatowich
afirma que los edificios híbridos han sido
ignorados, o confundidos con los edificios
de uso mixto ( Mixed-use Buildings ) 10 , hasta la
publicación “Hybrids Buildings” de Joseph
Fenton (1985) 11 . Según la interpretación de
Musiatowich, la diferencia entre los edificios
48
4. Izquierda: Sec-
ción del Downtown
Athletic Club de
Nueva Y ork, constru-
ido por Starr et y V an
Vleck (1930). Centr o
y derecha: Proyec-
to de OMA para el
concurso del parque
de la Villette en Paris
(1982).
49
Koolhaas, years after explaining in Delirious
New Y ork (1978) the similarity between the
Downtown Athletic Club and the constructivist
social condensers 25 , use his own interpretation
of the social condenser as a pr oject r esour ce
for the V illette Park in Paris (Fig 4.). He divides
the park into dif fer ent strips and, as if it wer e a
section of a mixed-use building, and he assigns
every strip to a dif fer ent pr ogram 26 . He makes
use of the mixed-use as a project strategy:
Regar dless of the functional pr ogram raised
by the promoter , imagines endless potential
activities and articulates the pr oject accor ding
to these; the result, without sacrificing the
original pr ogram and its use in the entire plot,
may r espond to potential pr ograms that go
beyond pr eliminary needs.
What allows to differ entiate the social club
fr om the hybrid building is the asyndeton 27
generated by omitting the mobility system
and r elegating of communication between
floors exclusively the elevator and stairs. The
absence of a diagramed system, independent
to the pr ograms of each floor , that connects
every level, apart from hindering the mixing
of pr ograms, it also hinders the building to be
used in both public or private way .
or ganización topológica del conjunto del
edificio. Estriba en que el sistema general
del edificio permita, e incluso fomente, las
interr elaciones entr e espacios que podrán ser
utilizados de forma pública o privada.
Koolhaas, años después de anotar en
Delirious New Y ork (1978) la similitud entre el
Downtown Athletic Club y los condensador es
sociales constructivistas 25 , emplea su propia
interpr etación del condensador social como
r ecurso pr oyectual para el Par que de la Villette
en París (Fig. 4). Divide el par que en difer entes
bandas y , como si se tratara de la sección
de un edificio de uso mixto, a cada banda
le adjudica un pr ograma distinto 26 . Emplea
el uso mixto como estrategia de proyectos:
Con independencia del pr ograma funcional
planteado por el pr omotor , imagina infinitud de
actividades potenciales, y articula el proyecto
en base a estas; el resultado, sin sacrificar el
pr ograma original y su apr ovechamiento en
toda la parcela, puede r esponder a potenciales
pr ogramas que van más allá de las necesidades
pr eliminar es.
Lo que permite difer enciar el club social del
edificio híbrido, es el asíndeton 27 que se genera
al omitir el sistema de movilidad y r elegar la
comunicación entr e plantas exclusivamente
la caja ascensor y escaleras. La ausencia de
un sistema diagramado, independiente a los
pr ogramas de cada planta, que conecte todos
los niveles, además de dificultar el mestizaje
entr e programas, dificulta que el edificio sea
utilizado tanto de forma pública como privada.
50
5. Superior: Dia-
grama explicati-
vo de los tipos de
megaformas según
Fumihiko Maki; a la
izquier da estructura
jerar quizada rígida;
a la derecha estruc-
tura sin límites pr e-
fijados (open-ended
structur e). Inferior:
Sección del pr oyecto
para la Urbanización
del puerto de Bos-
ton por Kenzo T ange
junto con alumnos
de MIT (1959).
“La megaestructura es una gran
estructura en la que tienen
cabida todas las funciones de una
ciudad o de parte de ella. [...]
[Inhier e] que muchas y diversas
funciones pueden concentrarse
beneficiosamente en un solo
lugar” 30
51
A vant-gar de ar chitectur e of the mid-20th
century has implied a paradigm shift in history .
These radical ar chitectur es had simultaneous
origin in the United Kingdom and Japan and
it took them less than a decade to globalise 28 .
It is quite inter esting for this study , due to
their similarity with hybrid buildings, the
ar chitectural megastructur es which happen to
take place during this period of history (fact
that highlights the lack of studies that r elate
both 29 ).
Accor ding to Fumihiko Maki, “The
megastructur e is a large frame in which all the
functions of a city or part of a city ar e housed.
[…]. [Inher ent in the megastructure concept,]
is the suggestion that many and diverse
functions may beneficially be concentrated in
one place.” 30 .
One of the best examples that summarises
the megastructuralist theory is the pr oject
by Kenzo T ange, for the urbanisation of the
Boston harbour , developed with some MIT
students (Fig. 5) 31 . It is especially interesting
the analysis that Maki raises: “[pr ofessor T ange
pr esents a proposal that] includes a megafor m,
and discrete, rapidly changeable functional
units which fit within the lar ger framework. […].
T ange’ s megafor m concept depends largely
on the idea that change will occur less rapidly
in some r ealms than it will in others, […]. This
suggests that the megastructur e which is
composed of several independent systems
that can expand or contract with the least
disturbance to others would be more preferable
to the one of a rigid hierarchical system. […].
T wo basic operations are necessary to establish
this optimum contr ol mechanism. One is to
select pr oper independent functional systems
and to give them optimum inter dependency
thr ough the pr ovision of physical joints at
critical points” 32 .
Regar ding the megastructure, functional and
topologic analysis conver ge. As Maki notes,
the main goal of megastructur es is to house all
the functions of a city however , in an apparently
La ar quitectura de vanguar dia de mediados
del siglo XX ha supuesto un cambio de
paradigma en la historia. Estas arquitecturas
radicalistas tuvier on origen simultáneo en
Reino Unido y Japón y tar dar on menos de
una década en globalizarse 28 . Durante este
periodo de la historia son de especial interés
para esta investigación las denominadas
megaestructuras arquitectónicas, debido a
la similitud con los edificios híbridos (hecho
que r esalta la escasez de investigaciones que
r elacionan ambos 29 ).
Según Fumihiko Maki, “La megaestructura es
una gran estructura en la que tienen cabida
todas las funciones de una ciudad o de parte
de ella. […]. [Es inherente al concepto de
megaestructura,] la sugestión de que muchas
y diversas funciones pueden concentrarse
beneficiosamente en un solo lugar” 30 .
Uno de los mejor es ejemplos que resume la
teoría megaestructuralista es el proyecto de
Kenzo T ange para la urbanización del puerto
de Boston, elaborado junto con alumnos del
MIT (Fig. 5) 31 . Destaca el análisis de Maki: “[el
pr oyecto de T ange] incluye una megaforma y
unidades discr etas, rápidamente cambiables,
que encajan dentr o de la estructura mayor .
[…]. El concepto de megaforma de T ange
descansa en gran medida sobr e la idea
de que el cambio se producirá con menor
rapidez en unos dominios que en otr os […].
Esto sugier e que la megaestructura que se
compone de varios sistemas independientes
que pueden expansionarse o contraerse con
la mínima perturbación de los demás, sería
pr eferible a la megaestructura de un sistema
jerár quico rígido. […]. Para establecer este
mecanismo de contr ol óptimo se pr ecisan
dos operaciones básicas. Una es seleccionar
sistemas funcionales e independientes
apr opiados y conferirles la interdependencia
óptima mediante la pr ovisión de articulaciones
físicas en los puntos críticos” 32 .
En la megaestructura, el análisis funcional y el
topológico convergen. Como señala Maki, el
Megaestructuras
Ar quitectónicas Ar chitectural Megastructur es
52
6. Pr oyecto Kon-
ingin Julianaplein
de OMA, La Haya
(Países bajos, 2002).
Superior: Diagrama
de sistema de mov-
ilidad y conexiones
con el entorno. Infe-
rior: Sección longitu-
dinal.
53
contrary way , their project techniques are based
on functional indeter minacy and capacity for
change. The megastructuralist ar chitectural
pr oject takes shape based on selection of
dif fer ent unstable ‘functional systems’ and
also thr ough articulations and interr elations
between them.
The megastructure is defined by balances
between for mal and ar chitectural deter mination
and indeter minacy . The global megafor m is
mainly configur ed mainly by the interrelations
among the differ ent parts, which set up the
inter nal mobility system of the building. W ith
r egar d to the building-city simile, this mobility
system acts as an infrastructur e of str eets and
public-use spaces.
When comparing the explanatory diagram
of the megastructur e composition (Fig. 5)
with the diagram of mobility system and
connections with the envir onment from the
Kningin Julianaplein by OMA project (Fig. 6),
the megatrsucturalist influence in the hybrids
of the 21st century is quite clear . Despite the
dif fer ences between the overall shape of the
Boston Harbour project and the hybrid of
OMA, both respond to the method described
by Maki.
The similarity in the composition of both
pr ojects, with differ ent for mal results, shows
a ‘anti-type’ character of both ar chitectur es.
The typological analysis is not valid for an
ar chitectur e whose for m is diagrammed.
In 1968 Raph W ilcoxon expands the definition
of megastructur es. Unlike Maki, Wilcoxon
focuses in tectonic issues (modulation,
scalability , structure and durability) 33 . This
has caused megastructur es to be associated
to a type of building that, although could be
hybrid, it has to belong to a specific period
of time since a contemporary description of
hybrid would not emphasise constructive
featur es that nowadays are assumed to be in
any existing building.
objetivo fundamental de las megaestructuras
es alber gar las funciones de la ciudad per o, de
forma apar entemente contraria, sus técnicas
de proyecto se basan en la indeterminación
funcional y la capacidad de cambio. El proyecto
ar quitectónico megaestructuralista toma
forma mediante la selección de diferentes
‘sistemas funcionales’ inestables y mediante
las articulaciones e interr elaciones entr e estos.
La megaestructura se define por equilibrios
entr e determinación e indeterminación formal
y arquitectónica. La megaforma global se
configura principalmente por las interr elaciones
entr e las partes, las cuales configuran el sistema
de movilidad interno del edificio. Siguiendo el
símil edificio-ciudad, este sistema de movilidad
actúa a modo de infraestructura de calles y
espacios de uso público.
Si comparamos el diagrama explicativo de
la composición de las megaestructuras (Fig.
5), con el diagrama del sistema de movilidad
y conexiones con el entorno del proyecto
Koningin Julianaplein de OMA (Fig. 6), la
influencia megaestructuralista en los híbridos
del siglo XXI se hace evidente. A pesar de las
difer encias entre la forma global del proyecto
del Puerto de Boston y el híbrido de OMA,
ambos r esponden al método de pr oyecto
descrito por Maki.
La similitud en la composición de ambos
pr oyectos, con r esultados formales dispar es,
muestra el carácter de ‘anti-tipo’ de ambas
ar quitecturas. El análisis tipológico no es
válido para una ar quitectura cuya forma está
diagramada.
En 1968 Ralph W ilcoxon amplía la definición
de megaestructura. A diferencia de Maki,
W ilcoxon se centra en cuestiones tectónicas
(modulación, posibilidad de ampliación,
estructura y durabilidad) 33 . Esto ha generado
que la megaestructura se asocie a un tipo de
edificio que, si bien podría ser híbrido, ha de
pertenecer a una época determinada, ya que
54
Si tomamos solamente la
definición y el análisis de las
primeras megaestructuras
según Fumihiko Maki, [...],
podemos observar la enor me
car ga conceptual de las
megaestructuras en los edificios
híbridos contemporáneos.
55
As an answer to the question why
megastructur es went into decline, Banham’ s
main explanation is that they “went out of
style” 34 . The ‘megastructur e’ concept went
fr om r epr esenting an avant-gar de typology to
symbolising a set of r outine solutions that led
to the “the megastructur e look-like” 35 .
Nonetheless, if we just consider the definition
and analysis of the first megastructur es
accor ding to Fumihiko Maki, who ignor ed
matters of appearance and construction and
focused on the composition method, we
may observe the huge conceptual load of
the megastructur es in contemporary hybrid
buildings.
una descripción del híbrido contemporáneo
no enfatizaría aspectos constructivos que hoy
día se pr esuponen en cualquier edificación.
A la pr egunta de por qué las megaestructuras
entrar on en decadencia, la principal explicación
de Banham es que simplemente “pasaron de
moda” 34 . El concepto ‘megaestructura’ pasó
de repr esentar una tipología vanguardista
a simbolizar un conjunto de soluciones
rutinarias que generaban el “aspecto de
megaestructura” 35 .
No obstante, si tomamos solamente la
definición y el análisis de las primeras
megaestructuras según Fumihiko Maki, el
cual ignoraba las cuestiones de apariencia
y construcción y se centraba en el método
compositivo, podemos observar la enorme
car ga conceptual de las megaestructuras en
los edificios híbridos contemporáneos.
56
7. Hybrid Buildings:
Casos de estudio
tipo “Fabric Build-
ings”. Izquier da:
Missouri Athletic
Club en St. Louis,
Missouri, por Wm. B.
Ittner & Brueggeman
Assoc. (1916). Dere-
cha: Penn Athletic
Club en Philadel-
phia, Pennsylvania,
por Zantzinger , Borie
and Medary (1928).
En ambos casos, la
perspectiva isométri-
ca ayuda a la comp-
r ensión del edificio
como un conjunto
multifuncional, per o
la ausencia de sec-
ciones se debe a la
simplicidad de estas.
El edificio se com-
porta como un con-
junto de programas
apilados que car e-
cen de sistema de
movilidad jerar quiza-
do y diagramado.
57
The hybrid building concept was first
developed during the 1980s. The decline of
the megastructur es during the pr evious decade
perhaps explains the emergence of a new ter m
that describes an almost similar r eality .
The megastructur es crisis may also be the
cause of the boom in r esear ch on the American
skyscraper in the late 19th and early 20th
centuries. Both Rem Koolhaas and Steven Holl
joined this tr end 36 , but most of the observations
they make ar e actually qualities lear ned fr om
megastructur es, which is not surprising, given
their training at the Ar chitectural Association in
London over the 1970s 37 .
Steven Holl in “Alphabetical City” catalogues
various American high-rise buildings of the
early 20th century based on their similarity in
plan view to the letters of the alphabet 38 . In
the prologue he writes a brief paragraph to
explain that the case studies are functionally
hybrid buildings 39 .
Contrary to the r esults of the functional analysis,
the for mal analysis of “Alphabetical City” shows
the str ong typological character of its case
studies. For the skyscraper of the beginning
of the century , the topological analysis on
the architectural system that defined the later
megaetructur es is not valid. The functional
diversity of these skyscrapers, like Koolhaas
is going to note, is just consequence of the
lar ge scale. At an organisational level, most of
the “Alphabetical City” case studies lack of an
ar chitectural system and hierar chy .
The mere fact of working on architectur es that
ar e classifiable by shape shows their functional
rigidity . Even the examples published
in “Hybrids Buildings”, although better
exposed and r epr esented (Fig. 7), are mere
appr oximations to the contemporary hybrid
compar ed to megastructural experiments.
Despite hosting various pr ograms, the case
studies lack of an or ganisational structur e;
they do not have a mobility system made
El concepto de edificio híbrido se desarr olla
por primera vez durante la década de los
años 80 del siglo XX. La decadencia de las
megaestructuras durante la década previa
quizás explique la aparición de un nuevo
término que describe una r ealidad casi similar .
La crisis de las megaestructuras también puede
ser la causante del auge de las investigaciones
sobr e el rascacielos americano de finales del
siglo XIX y principios del siglo XX. T anto Rem
Koolhaas como Steven Holl se suman a esta
tendencia 36 , pero la mayoría de observaciones
que anotan, en r ealidad son cualidades
apr endidas de las megaestructuras, lo cual no
es de extrañar , dada la formación de ambos
en el Architectural Association de Londres
durante los años 70 37 .
Steven Holl en “Alphabetical City”, cataloga
diversos edificios en altura estadounidenses de
principios del siglo XX en función de la similitud
en planta con las letras del abecedario 38 .
En el prólogo dedica un somero párrafo a
explicar que los casos de estudio son edificios
funcionalmente híbridos 39 .
En contra de los resultados del análisis
funcional, el análisis formal de “Alphabetical
City” muestra el marcado carácter tipológico
de sus casos de estudio. Para el rascacielos
de principios de siglo, no es válido el análisis
topológico sobre el sistema arquitectónico que
caracterizó a las posteriores megaestructuras.
La diversidad funcional de estos rascacielos,
como Koolhaas observará, es consecuencia
exclusiva de la gran escala. A nivel organizativo,
la mayoría de los casos de estudio de
“Alphabetical City” car ecen de sistema y
jerar quización ar quitectónica.
El mero hecho de trabajar sobre arquitecturas
clasificables por forma evidencia la rigidez
funcional de estas. Incluso los ejemplos
publicados en “Hybrids Buildings” , aunque
mejor expuestos y r epr esentados (Fig.
7), son meras aproximaciones al híbrido
Revisión del Rascacielos de
Uso Mixto Mixed-Use Skyscraper Review
64
8. Metacity/Data-
town, por MVRDV
(1998). Aplicación
del concepto de
paisaje de datos: A
partir de un análisis
de datos, se visualiza
el esfuerzo edifica-
torio necesario para
or ganizar de manera
autosuficiente una
ciudad ficticia.
65
Regar ding the infrastructural characterisation,
as the analysis of megastructur es has revealed,
the mobility system is inher ent in the ability to
simulate the behaviour of a city , and it functions
as a mobility infrastructur e. In the case of Steven
Holl´s work and theory of hybrid architectur e,
the infrastructural component is even mor e
evident, since he has repeatedly investigated
and used bridge-type infrastructur es as a
mobility system and a hybridisation method 55 .
Regar ding the landscape characterisation,
this definition of hybrid may be interpreted
in one way or another depending on how the
concept of ‘landscape’ is understood. One
of the most inter esting interpr etations is the
one associated with the idea of ‘ datascape’,
developed by MVRDV , and defined as “a kind
of technique or a tool that tries to unfold the
chaos theories, which appear so much in the
curr ent ar chitectural debate” 56 , which r espond
to demands, rules and logic that go beyond
for mal pr edeterminations and are the r esult of
social behaviour 57 .
The datascape theory is reaf firmed with the
analysis of the so-called da-me 58 ar chitectur es
published in Made in T okyo. Accor ding to
their authors, these architectur es respond
spontaneously to the supply-demand (data)
rules r equested by the city 59 . This guidebook
also defines the idea of ‘environmental unit’
as a coher ent envir onment of adjacency
between functions that may belong to
dif fer ent categories 60 . This concept interpr ets
the urban landscape as a set of entities for med
by functional syntagms that can be housed in a
single building, or connect adjacent buildings.
Supported by the concept of ‘envir onmental
unit’, r ecent theories question the exclusive
functional characterisation of the hybrid,
exposing a displacement of the concept
towar ds ecological efficiency 61 . The ecological
advantages of hybrid ar chitectur e ar e obvious,
but these ar e always a consequence of the
main purpose of the ar chitectur e (its use).
V arious programs can be energetically and
Respecto a la componente infraestructural,
como ha mostrado el análisis de las
megaestructuras, el sistema de movilidad
es inherente a la capacidad de simular el
comportamiento de una ciudad, y éste funciona
como infraestructura de movilidad. En el caso
de la obra y teoría de arquitectura híbrida de
Steven Holl, la componente infraestructural
r esulta aún más evidente, ya que,
r ecurr entemente ha investigado y empleado
infraestructuras tipo puente como sistema de
movilidad y método de hibridación 55 .
Respecto a la componente paisajística, esta
definición de híbrido puede ser interpr etada
de una manera u otra en función de cómo se
entienda el propio concepto ‘paisaje’. Una
de las interpr etaciones más inter esantes es la
que viene asociada a la idea de ‘paisaje de
datos’ ( datascape ), desarrollada por MVRDV , y
definida como “una clase de técnica, o como
una herramienta que intenta r evelar las teorías
del caos que tanto apar ecen en el debate
ar quitectónico actual” 56 , que r esponden a
demandas, r eglas y lógicas que van más allá
de las predeterminaciones formales y son
r esultado del comportamiento social 57 .
La teoría del datascape , se r eafirma con el
análisis de las denominadas ar quitecturas da-
me 58 publicadas en Made in T okyo . Según
sus autor es, estas ar quitecturas responden
de manera espontánea a las r eglas de oferta-
demanda (datos) que solicita la ciudad 59 . En
este libro-guía también se define la idea de
‘unidad ambiental’ como entorno coherente
de adyacencia entre funciones que pueden
pertenecer a categorías difer entes 60 . Este
concepto interpreta el paisaje urbano como un
conjunto de entidades formadas por sintagmas
funcionales que pueden albergarse en un solo
edificio, o conectar edificios adyacentes.
Apoyadas en el concepto de ‘unidad
ambiental’, teorías recientes cuestionan
la exclusiva caracterización funcional del
híbrido, exponiendo un desplazamiento del
concepto hacia el rendimiento ecológico 61 .
66
El híbrido multifuncional gracias
a su capacidad de adaptación a
difer entes usos, queda a mer ced
de la oferta-demanda de la
ciudad, siendo, por consiguiente,
una ar quitectura vinculada de
for ma indisoluble con el paisaje.
67
structurally complemented, but if the city does
not demand one of them, the result will be
anti-ecological.
W ith the same theoretical basis, but with
dif fer ent conclusions, the theory of the urban
landscape as a fractal or set of ecosystems
stands out since those ecosystems “are the
exter nal elements that condition the pr ograms
and the layout of the hybrid support” 62 . Thanks
to its ability to adapt to dif fer ent uses, the
multifunctional hybrid r emains at the mer cy
of the supply-demand of the city , being,
ther efor e, an ar chitecture inextricably linked
with the landscape.
Despite the denial of the functional component
in the definition of hybrid as the indissoluble
combination between architectur e, landscape
and infrastructure; the analysis of its two
variables (infrastructur e and landscape) fr om
an updated approach, brings us back to the
idea of a multifunctional hybrid.
However , the use of this definition is discouraged
as it may lead to confusion. Pr oof of this ar e
examples such as the Malaparte house, which,
despite configuring a hybrid system with the
landscape (viewpoint over a house over a
r ock), lacks infrastructural character . T o a lar ge
extent, the latter is due to the reduced scale of
the single-family architectur e, which makes it
impossible to absorb mor e complex programs.
Las ventajas ecológicas de la arquitectura
híbrida son evidentes, pero éstas siempr e
son consecuencia de la finalidad principal de
la ar quitectura (su uso). Diversos programas
pueden complementarse ener gética y
estructuralmente de forma beneficiosa, pero
si la ciudad no demanda uno de ellos, el
r esultado será antiecológico.
Con la misma base teórica, pero con
conclusiones diferentes, destaca la teoría del
paisaje urbano como un fractal o conjunto
de ecosistemas que “son los elementos
externos que condicionan los programas y la
diagramación del soporte híbrido” 62 . El híbrido
multifuncional gracias a su capacidad de
adaptación a diferentes usos, queda a mer ced
de la oferta-demanda de la ciudad, siendo, por
consiguiente, una arquitectura vinculada de
forma indisoluble con el paisaje.
A pesar de la negación de la componente
funcional en la definición de híbrido como la
combinación indisoluble entr e ar quitectura,
paisaje e infraestructura; el análisis de sus dos
variables (infraestructura y paisaje) desde un
enfoque actualizado, nos remite nuevamente
a la idea de híbrido multifuncional.
No obstante, se desaconseja el uso de esta
definición, ya que puede inducir a confusión.
Muestra de ello son los ejemplos como la casa
Malaparte, que, pese a configurar un sistema
híbrido con el paisaje (mirador sobr e vivienda
sobr e r oca), car ece de carácter infraestructural.
En gran medida, esto último es debido a la
r educida escala de la arquitectura unifamiliar ,
que imposibilita la absor ción de programas de
mayor complejidad.
68
69
[Note: as indicated at the beginning of this chapter ,
this corr esponds reliably to the r esearch article
published in number 10 of the jour nal Cuader no
de Pr oyectos Ar quitectonicos (2020), entitled
“El concepto de edificio híbrido. Caracterización
topológica como recurso de proyecto= The hybrid
building concept. T opological characterisation as a
pr oject resour ce” (pp. 52-65). That is why in these
conclusions some ideas are exposed that have
been written in an intuitive but accurate way . These
ideas will be developed extensively in subsequent
chapters]
Despite the fact that many authors identify
the main paradigm shift of hybrid buildings
in other typologies, the origin of hybrid
buildings, as we understand them nowadays,
originates mainly from megastructur es, and
the first theories about the design of these. If
we ignore technical issues and the pejorative
connotations of the megastructures, fr om
the comparative analysis of these and
contemporary architectur e, we can obtain an
updated definition of the concept of hybrid
building.
The most corr ect meaning of the concept of
a hybrid building is that of one capable of
beneficially accommodating dif fer ent uses. On
this basis, the quality that gives hybrids this
capacity is the or ganisational or topological
system, which is independent of the uses it has
at a given time.
The topological system of hybrids has to be
made up of various subsystems or independent
pr ograms 63 that in tur n have to be or ganised
and interr elated by means of a lar ger -scale
general system. The general system works as
a mobility infrastructur e. This must connect
absolutely all the parts or pr ograms, so it will
condition the building for m, or at least, will
have a pr esence in the section of the building.
For a building to meet these characteristics,
a minimum scale is r equir ed. A small
building could never house the diversity and
pr ogrammatic complexity necessary for the
whole to be consider ed hybrid.
[Nota: como se ha indicado al inicio de este
capítulo, este se corresponde de forma fidedigna
con el artículo de investigación publicado en el
númer o 10 de la r evista Cuaderno de Proyectos
Ar quitectónicos (2020), titulado “El concepto de
edificio híbrido. Caracterización topológica como
r ecurso de proyecto= The hybrid building concept.
T opological characterisation as a project resour ce”
(pp. 52-65). Es por ello que en estas conclusiones
se exponen algunas ideas que han sido redactadas
de forma intuitiva pero certera. Estas ideas
serán desarr olladas in extenso en los posterior es
capítulos]
A pesar de que muchos autor es identifican el
principal cambio de paradigma de los edificios
híbridos en otras tipologías, el origen de los
edificios híbridos, tal y como los entendemos
hoy día, en gran medida tiene origen en las
megaestructuras, y las primeras teorías sobre
el diseño de éstas. Si obviamos las cuestiones
técnicas y las connotaciones peyorativas de
las megaestructuras, del análisis comparativo
de éstas y la ar quitectura contemporánea,
podemos obtener una definición actualizada
del concepto de edificio híbrido.
La acepción más correcta del concepto de
edificio híbrido es la de aquel capaz de albergar
beneficiosamente usos dispares. Partiendo de
esa base, la cualidad que otorga a los híbridos
esta capacidad es el sistema organizativo o
topológico, que es independiente de los usos
que contenga en un momento determinado.
El sistema topológico de los híbridos ha
de componerse de diversos sub-sistemas o
pr ogramas 63 independientes que a su vez
han de estar or ganizados e interr elacionados
mediante un sistema general de mayor
escala. El sistema general funciona como
infraestructura de movilidad. Éste debe
conectar absolutamente todas las partes o
pr ogramas, por lo que condicionará la forma,
o al menos, tendrá pr esencia en la sección del
edificio.
Para que un edificio cumpla estas
características, se r equier e una escala mínima.
Definición de Edificio Híbrido Definition of Hybrid Building
70
The building must be positioned in a balance
between ar chitectural determination and
functional indeter minacy . The latter allows it
to be able to r espond to the functional needs
demanded by its envir onment even without
losing the specificity and identity that each
specific pr ogram r equir es.
Finally , it should be mentioned that the hybrid
concept itself implies a syner gistic use of the
dif fer ent building techniques and technologies.
Except for this last point, this definition
deliberately sidesteps the technical issues of
construction. Although ther e ar e invariants
in structural, energetic and constructive
solutions, their inclusion would link the term to
the technological limitations of our time. The
design pr ocedur e developed r esponds mainly
to social issues.
If, for example, we analyse OMA´s CCTV
building in China (Fig. 9), we see that it fulfils
the entire method of hybrids projects. It is a
lar ge-scale building made up of dif fer ent sub-
systems or pr ograms. It is structured based
on a main system that works as a mobility
infrastructur e (called by Koolhaas himself as a
skyscraper -loop 64 ).
The main CCTV system connects absolutely
all its sub-systems. Its diagram pr ovides
ar chitectural deter mination and conditions
the general shape of the building. In tur n, the
main system provides indeter minacy , since it
functions as a public space composed of lar ge-
scale flexible spaces. The function of these is
to trigger social activity among the users of the
various sub-systems or pr ograms.
Un edificio de pequeñas dimensiones nunca
podría albergar la diversidad y complejidad
pr ogramática necesaria para que el conjunto
sea considerado híbrido.
El edificio ha de posicionarse en equilibrios
entr e determinación ar quitectónica e
indeterminación funcional. Esto último
le permite ser capaz de r esponder a las
necesidades funcionales que demanda
su entorno aun sin perder la especificidad
e identidad que r equier e cada pr ograma
determinado.
Por último, hay que mencionar que el propio
concepto híbrido implica un apr ovechamiento
sinér gico de las difer entes técnicas y
tecnologías de edificación. A excepción de
este último punto, esta definición elude de
forma deliberada las cuestiones técnicas de
la construcción. Aunque existen invariantes
en las soluciones estructurales, energéticas
y constructivas, la inclusión de éstas, ligaría
el término a las limitaciones tecnológicas de
nuestra época. El pr ocedimiento de diseño
desarr ollado r esponde principalmente a
cuestiones sociales.
Si, por ejemplo, analizamos el edificio de la
CCTV en China de OMA (Fig. 9), observamos
que cumple todo el método de pr oyectos
híbridos. Es un edificio de gran escala
compuesto por diferentes sub-sistemas o
pr ogramas. Se estructura en base a un sistema
principal que funciona como infraestructura de
movilidad (denominado por el propio Koolhaas
como skyscraper -loop 64 ).
El sistema principal de la CCTV conecta
absolutamente todos sus sub-sistemas. Su
diagrama aporta determinación ar quitectónica
y condiciona la forma general del edificio.
A su vez, el sistema principal aporta
indeterminación, ya que funciona como
espacio público compuesto de espacios
flexibles de gran escala. La función de estos es
detonar actividad social entr e los usuarios de
los diversos sub-sistemas o pr ogramas.
71
9. Loop-skyscraper
en la sede de CCTV
(China). Izquier da:
Diagrama de cir cu-
laciones/loop. Dere-
cha: Maqueta con-
ceptual
72
1 Reuben Louis GOODSTEIN e Imre LAKA TOS, “Symposium: The Foundations of Mathematics,”
Pr oceedings of the Aristotelian Society , Supplementary V olumes 36 (1962): 145–84, https://www .jstor .org/
stable/4106691.
2 Friedrich A. V on HA YEK, “The Dilemma of Specialization,” en The State of the Social Sciences
(Chicago: University of Chicago Pr ess, 1956), 462–73.
3 Norbert WIENER, The Human Use of Human Beings (Boston: Houghton Mif flin Co., 1950).
4 Landau continúa explicando cómo los cambios radicales en la sociedad son capaces de evidenciar
la obsolescencia de los axiomas ar quitectónicos. La forma de pr oceder de esta tesis renuncia a las ventajas
de la investigación especialista. Para ello, se estructura mediante capítulos que, de forma gradual, abor dan
la hibridación arquitectónica desde lo más genérico hasta pr ofundizar ampliamente en casos de estudio
que, tras el análisis general, se han considerado de gran interés. Siendo precisamente el desarrollo de los
capítulos más genéricos lo que dota de criterio a la elección de los casos de estudio. Royston LANDAU, New
Dir ections in British Architectur e (New Y ork: George Braziller , 1968).
5 Salvador HADDADI, “El Concepto de Edificio Híbrido. Caracterización T opológica Como Recurso
de Proyecto= The Hybrid Building Concept. T opological Characterisation as a Pr oject Resour ce,” Cuaderno
de Pr oyectos Arquitectónicos 10 (2020): 52–65.
6 Real Academia Española, “Híbrido, Da,” 2019, https://dle.rae.es/híbrido.
7 Aristóteles, “Libr o II,” en Reproducción de Los Animales (Madrid: Gr edos, 1994), 176–84.
8 Ibidem, 177–74.
9 “[…] the tendency of cr oss-breeding to produce an animal or plant with a greater hardiness and
capacity for growth than either of the parents.” Kolreuter según cita de Joseph Fenton, “Hybrid Buildings,”
Pamphlet Ar chitecture 11 (Nueva Y ork: Princeton Architectural Pr ess, 1985): 4.
10 Real Academia Española, “Híbrido, Da.”
11 Martin Musiatowicz, “Vigor híbrido y el arte de mezclar= Hibrid vigour and the art of mixing” en
Hybrids I: Híbridos V erticales= High-Rise Mixed-Use Buildings (V itoria: a+t ediciones, 2008), 6.
12 Fenton, Op. cit, 3–40.
13 Musiatowicz, Op. cit, 6.
14 Steven Holl lo emplea en publicaciones anteriores de la misma r evista Pamphalet Architectur e.
Steven Holl, “Bridges,” Pamphlet Ar chitectur e 1 (Diciembre 1977):5. Steven Holl, “The Alphabetical City ,”
Pamphlet Architectur e 5 (Marzo 1980): 6. Steven Holl, “Bridge of Houses,” Pamphlet Ar chitectur e 7 (Julio
1981): 4.
15 En 1999, Angélil y Klingmann abren una línea de investigación sobr e híbridos no multifuncionales.
Mar c Angélil y Anna Klingmann, “Hybrid Morphologies - Infrastructur e, Architectur e, Landscape,” Daidalos
73 (1999): 16–25.
16 Leonardo Benevolo, Historia de La Ar quitectura Moderna, traducido por María Castaldi y Jesús
Fernández Santos (Barcelona: Gustavo Gili, 1977): 591-592. L. Benevolo nos r emite a Anatole Kopp, V ille et
Révolution: Ar chitecture et Urbanisme Soviétiques Des Années Vingt. (Paris: Anthr opos, 1967).
17 Aur ora Fernández Per , “Hybrid V ersus Social Condenser ,” en Hybrids III : Híbridos Residenciales =
Residential Mixed-Use Buildings (Vitoria: a+t ediciones, 2009), 4-13.
18 Ibidem, 4–13.
19 “[en los condensadores sociales] pueden encontrarse las mismas funciones que en un híbrido, sobre
todo en las Unités y sus descendientes, en las que se insertan comercios e incluso oficinas en la denominada
calle interior .” Ibidem, 10.
20 Ibidem, 8.
Notas
73
21 Desde la aparición de las primeras edificaciones en altura de uso mixto, la disposición funcional más
común ha sido formando un gradiente en función de los programas más públicos a los más privados. Mar celo
Faiden, “Los Bajos de Los Edificios Altos” (T esis doctoral, Universitat Politècnica de Catalunya, 2015), 250–8.
22 Fenton, Op. cit, 6.
23 Fenton, Ibidem, 20.
24 Fernández Per , Op. cit, 10.
25 Federico Soriano, “Espacios. Espacio Público y Privado,” en Diccionario de Metápolis de Arquitectura
A vanzada (Barcelona: Actar , 2001), 203.
26 “En el Downtown Athletic Club, el rascacielos se usa como un “condensador social” constructivista:
una máquina para generar e intensificar algunas modalidades deseables de las r elaciones humanas.”. Rem
Koolhaas, Delirio de Nueva Y ork , traducido por Jor ge Sainz (Bar celona: Gustavo Gili, 2004), 152.
27 “Capas programáticas sobr e terreno disponible, para fomentar la coexistencia dinámica entre
interfer encias, eventos sin pr ecedentes. […]. T ome la sección del rascacielos típico y póngala de lado; ahora
declar e a cada piso un programa difer ente; […]; En lugar de tratar el “par que” como lo opuesto a la ciudad
como una no entidad programática, este enfoque demuestra que el parque puede sostener el programa
con mayor facilidad” (“Pr ogrammatic layering upon vacant terrain to encourage dynamic coexistence od
their interference, unprecented events. […]. T ake the section of the typical skyscraper and put it on its side;
now declare each floor a differ ent program; […]. Instead of treating “park” as the opposite of the city a
pr ogrammatic non-entity , this approach demonstrates that the park can sustain program with superior ease”).
Rem Koolhaas, Content (Colonia: T aschen, 2002), 73.
28 Alberto Nicolau, “Figuración Retórica En La Obra de Rem Koolhaas” Cuadernos de Pr oyectos
Ar quitectónicos 8 (2014): 81, http://polired.upm.es/index.php/pr oyectos_arquitectonicos/article/view/3976.
29 Destaca la figura de Cedric Price como pionero del radicalismo en Europa. Fue considerado el
“gurú” del grupo Archigram, el cual a su vez inspiró a otr os grupos de arquitectos europeos como Archizoom
y Superestudio. Según Staley Mathews, Price y los Metabolistas japoneses llegaron a las mismas conclusiones
de forma simultánea. Stanley Mathews, Fr om Agit - Pr op to Fr ee Space: The Ar chitectur e of Cedric Price
(London: Black Dog, 2007): 242.
30 Javier Mozas ha observado esta similitud al identificar los Mat-buildings como pr ecedente de los
híbridos horizontales. T ambién destaca la investigación de destaca la de N. Mestre que desarrolla el concepto
de híbrido con diversos ejemplos de megaestructuras. Javier Mozas, “Usos Mezclados. Un Recorrido
Histórico= Mixed Uses. A Historical Overview ,” en Hybrids II: Híbridos Horizontales= Low-Rise Mixed Use
Buildings (V itoria: a+t ediciones, 2008), 4–25. Nieves Mestre Martínez, “Híbrido: Entre La Disidencia y La
Ecología= Hybrid: Between Dissidence and Ecology ,” en ZARCH: Journal of Interdisciplinary Studies in
Ar chitecture and Urbanism 3 (2014): 158–67, https://zarch.unizar .es/images/Descargas/PDF/Revista03/0311-
Nieves Mestr e.pdf.
31 “The megastructure is a large frame in which all the functions of a city or part of a city are housed.
[…]. [Inher ent in the megastructure concept,] is the suggestion that many and diverse functions may
beneficially be concentrated in one place.” Fumihiko Maki, “Investigation in Collective Form,” en The School
of Ar chitecture. W ashington University 2 (1964): 8.
32 “One of the most interesting developments of the megaform has been done by Pr ofessor Kenzo
T ange with M.I.T . graduate students when he was a visiting pr ofessor there” Ibidem, 9.
33 “[Professor T ange pr esents a proposal that] includes a megaform, and discrete, rapidly changeable
functional units which fit within the lar ger framework. […]. T ange’ s megaform concept depends largely on
the idea that change will occur less rapidly in some realms than it will in others, […]. This suggests that the
megastructur e which is composed of several independent systems that can expand or contract with the least
disturbance to others would be more preferable to the one of a rigid hierarchical system. […]. T wo basic
Notas
80
02. TEORÍAS, MOVIMIENTOS Y
MANIFIESTOS VINCULADOS A LA
HIBRIDACIÓN
81
Este capítulo pr etende exponer los
antecedentes y las principales teorías
vinculadas a la hibridación ar quitectónica al
fin de desarr ollar el marco teórico-cultural y
r efer encial de la investigación. Se subdivide,
en siete epígrafes cuya selección se ha
basado en el intento de barr er los principales
movimientos de pensamiento de principios
de la segunda mitad del s. XX que, en mayor
o menor medida, están vinculadas a los dos
principios fundamentales de la hibridación: la
adaptabilidad al cambio y la composición de
sistemas que favorezcan el comportamiento
sinér gico de las partes.
En el primer epígrafe se expone el cambio de
paradigma en la concepción del concepto de
pr ograma arquitectónico y sus implicaciones
en la hibridación. En el segundo epígrafe se
investigan los antecedentes que inspirar on a
la vanguar dia megaestructuralista, centrando
la atención en el pr opio enfoque y perspectiva
de los pr opios ar quitectos vanguar distas. La
idea de ar quitectura y or ganicidad trae un
lar go recorrido preliminar hasta el r ealce de
esta en los años sesenta. En el ter cer epígrafe
se desarrolla, principalmente desde el enfoque
de Giancarlo de Carlo, las ideas de la tradición
or gánica en la ar quitectura desde sus orígenes
hasta la segunda mitad del s. XX y su relación
con la sociedad. El cuarto epígrafe desarr olla
las ideas del movimiento brutalista vinculadas
al desplazamiento de la estética y los cánones
her edados, y la vinculación entr e estos y la idea
de topología ar quitectónica. El quinto epígrafe
desarr olla la teoría de los Smithson vinculada
al desarr ollo del sistema de movilidad. El sexto
epígrafe desarrolla br evemente las ideas del
manifiesto GEAM y la Arquitectura Móvil. En
el epígrafe conclusivo se resume el marco
r efer encial y se establece la estructura para el
desarr ollo del bloque práctico.
82
02.01 Ámbito y Estado del Arte: El pr ograma ar quitectónico
83
Summerson estaba vinculado a la arquitectura
de la vanguardia británica a través de sus
contactos con difer entes integrantes del
grupo MARS (Modern Architectural Research;
la sección inglesa de los CIAM periodo 1933-
57), como Maxwell Fry y Denys Lasdun. En esta
ocasión, Summerson desarr olla una crítica de
la ar quitectura moderna centrando su análisis
en el concepto de programa arquitectónico
y exponiéndolo como fuente de unidad
y característica fundamental de dicho
movimiento, frente a la imitación formal como
base de los movimientos pr ecedentes 5 .
La conferencia comienza poniendo en
pie la necesidad de establecer una teoría
(al menos de carácter pedagógico) de la
ar quitectura moderna, que la difer encie de
otras ar quitecturas. Summerson reflexiona
sobr e la diferenciación entre teoría y práctica
ar quitectónica y sobr e la posible independencia
entr e ambas. Ejemplifica esto último con la
ar quitectura de Michelangelo que, aun siendo
car ente de teoría, hace una gran aportación a
la ar quitectura de su época. Además de este
hecho, Summerson identifica una distendida
falta de pr ofundidad en los análisis teóricos de
la ar quitectura moderna que empiezan a sur gir
principalmente a partir de 1927.
No obstante, Summerson reconoce una serie
de libr os trascendentes en lo que a teoría del
Movimiento Moderno r especta. El primero
de ellos es “V ers une architectur e” 6 de Le
Corbusier , que, aun siendo uno de los libros
más r eseñados del siglo XX, no es ni pretende
ser teoría arquitectónica. Además, el libr o
de Le Corbusier tampoco da respuesta a la
pr egunta sobr e cuál es la fuente de unidad de
la ar quitectura. Según Summerson, la teoría
de Le Corbusier nada tiene que ver con su
ar quitectura. Por el contrario, destacan los
textos vinculados a la Bauhaus de Gr opius y ,
sobr e todo, el libr o de Moholy-Nagy “The New
Vision. Fr om Material to Architectur e” 7 , basado
en las conferencias de la Bauhaus desde 1923
hasta 1928.
En torno a la segunda mitad del siglo
veinte se comienza a tener consciencia del
desplazamiento el concepto de ‘programa’ que
en el ámbito de la arquitectura llevaba tiempo
gestándose. Anthony Vidler ha observado
una tendencia en la contemporaneidad a la
r econsideración del concepto de programa
ar quitectónico 1 . V idler sitúa como origen
de esta auto-consciencia la conferencia
que John Summerson imparte en el RIBA
en 1957, con motivo de la recepción de la
medalla de or o anual, titulado “The Case for
a Theory of Modern Ar chitectur e” 2 y en los
planteamientos paralelos expuestos por
Reyner Banham al desarrollar su idea de
Brutalismo arquitectónico. Recientemente
autor es españoles como Jacobo García-
German 3 y Amadeu Santacana 4 han retomado
esta investigación desde difer entes enfoques.
El desplazamiento del concepto de
‘pr ograma arquitectónico’ tiene implicaciones
dir ectas en la hibridación ar quitectónica
contemporánea. Como veremos, la inclusión
de la componente temporal en la evaluación
de la propia arquitectura y sus implicaciones,
será el detonante teórico de las técnicas de
pr oyectos vinculadas a la flexibilidad de la
vanguar dia megaestructuralista de los años
sesenta. Posteriormente, estas ideas serán
adaptadas y versionadas en el edificio híbrido
contemporáneo. Se espera que la r evisión
teórica del pr opio proceso de redefinición
del ‘pr ograma arquitectónico’ nos permita
r econocer con mayor facilidad los elementos
invariantes del diseño ar quitectónico de la
segunda mitad del siglo veinte, que han
permanecido hasta hoy día.
Respecto al propio pr ocesos de redefinición
conceptual, la conferencia de Summerson
de 1957 supone el origen más claro de la
autoconsciencia sobre el desplazamiento
del concepto de pr ograma ar quitectónico. El
discurso se separa del contenido esperado,
dada la vinculación de Summerson con el
movimiento historicista como experto en
neoclasicismo. No obstante, recor demos que
02.01 Ámbito y Estado del Arte: El P rograma A rquitectónico
84
“La fuente de unidad en la
ar quitectura moder na está en la
esfera social, en otras palabras,
en el pr ograma del ar quitecto” 10
85
específicas” 11 .
Como bien aclara Jacobo Gar cía-German,
debe tenerse en consideración que la palabra
‘pr ograma’ en inglés (‘program’), de forma
generalizada se emplea para acepciones
distintas a las que suele ser empleado el
término en español 12 . En español y en el
contexto ar quitectónico, el término suele
ser empleado para describir un conjunto
de necesidades funcionales asociadas a
determinadas superficies. En cambio, en inglés
este concepto se asocia a la planificación de
uno o varios propósitos, por lo que de forma
implícita está asociado a la componente
temporal: “La principal difer encia es que
implican un proceso en el tiempo. Es difícil
imaginar un programa en el que no haya algún
patr ón rítmicamente r epetitivo- […]” 13 .
El concepto de pr ograma es descrito por
Summerson como unidad biológica u or gánica
y como unidad espacio-temporal por otr os
autor es como Moholy-Nagy y Giedion.
La, para entonces novedosa, inclusión de
la componente temporal provenía de la
complejidad de los pr ogramas ar quitectónicos
de la primera mitad del siglo veinte, los cuales se
vuelven cada vez más complejos y desafiantes
por lo que la evaluación de estos pasa de ser
principalmente de carácter cuantitativo a serlo
de carácter cualitativo. Summerson concluye
su conferencia enunciando el problema de la
formalización ar quitectónica final y planteando
la condición ingenieril de la arquitectura como
una posible solución.
Según el posterior texto de Anthony Vidler , el
pr oblema de la formalización queda sin resolver
en el texto de Summerson. A pesar de que
Summerson descartara las ideas preliminar es
de Banham sobre el concepto de topología
como posible solución para la formalización del
pr ograma arquitectónico, V idler anota que será
Banham quien posteriormente encuentre en
los proyectos de Archigram la solución formal a
los nuevos planteamientos sobr e el programa
ar quitectónico: “Ar chigram pr opor cionaría el
A difer encia del libr o de Le Corbusier , el de
Moholy trata de buscar la fuente de unidad
en la arquitectura y , según él, esta reside en el
determinismo biológico. Según Summerson,
la r espuesta de Moholy a la pregunta sobre
la fuente de unidad ar quitectónica r esulta
inoperativa en el contexto en el que se
desarr olla: “Supongo que, si se comprendieran
las implicaciones de mayor alcance de la
cibernética, si las funciones del artista fueran
por fin explicables en términos mecanicistas,
se podría llegar a alguna de esas teorías. Per o
eso está tan terriblemente lejos que apenas
vale la pena considerarlo en r elación con
el movimiento moderno ahora en curso de
evolución. […] A pesar de las finas percepciones
y las inmensamente valiosas suger encias
prácticas contenidas en el libr o de Moholy , me
par ece que su insistencia en lo biológico es un
cierr e prematur o y puramente verbal del tema
de la teoría arquitectónica moderna. No da
nada a lo que aferrarse excepto este elusivo
mito de la finalidad “biológica”” 8 .
El enfoque biológico de Moholy pone a
Summerson en la pista de la idea de organicidad
en la ar quitectura. Summerson encuentra en
un comentario casual del libro de Bruno Zevi,
“T owards an Organic Architectur e” 9 , lo que el
pr opio Summerson considera la r espuesta más
acertada a su pr egunta “la concepción or gánica
de la ar quitectura se basa “en una idea social y
no en una idea figurativa (supongo que quiere
decir formal)””, lo cual le lleva al cor olario de
que “La fuente de unidad en la ar quitectura
moderna está en la esfera social, en otras
palabras, en el programa del arquitecto. De lo
antiguo (un mundo de formas) al pr ograma (un
fragmento local de patr ón social) [...] ”10
Summerson afirma que el único nuevo principio
involucrado en la arquitectura moderna es
la concepción del programa arquitectónico
como fuente de unidad. Define el pr ograma
como “una descripción de las dimensiones
espaciales, las r elaciones espaciales y
otras condiciones físicas r equeridas para el
desempeño conveniente de condiciones
86
“Ar chigram tiene poca teoría,
mucho dibujo y artesanía. Están
en el negocio de la imagen y han
sido bendecidos con el poder de
cr ear algunas de las imágenes
más convincentes de nuestr o
tiempo.” 17
87
la ar quitectura moderna” […] ” 15
El análisis de Banham sobre el brutalismo, la
topología o “une ar chitectur e autr e” r esulta
paradójico en cuanto a metodología. A pesar
de basarse en un análisis puramente de carácter
formal, Banham rechaza lo que él consideraba
como fetichismos (ar quitectónicos) de la
tecnología. “A lo largo del pr esente siglo,
los ar quitectos han convertido en fetiches los
conceptos tecnológicos y científicos fuera
de contexto y se han sentido decepcionados
cuando se desarr ollar on de acuer do con los
pr ocesos de desarrollo tecnológico […] hace
una generación, fue ‘La Máquina’ la que
defraudó a los arquitectos mañana o pasado
será ‘La Computadora’, o la Cibernética o la
T opología” 16
Bajo ese planteamiento, Banham descartaba
la mística en torno a la tecnología establecida
durante el Movimiento Moderno, pero, por
el contrario, no duda en centrar su análisis
en las tecnologías emergentes como fuentes
de inspiración de los megaestructuralistas o
fundamentar su análisis sobre los Smithson
y Ar chigram en la fuerza de la imagen del
pr oyecto: “Archigram tiene poca teoría,
mucho dibujo y artesanía. Están en el negocio
de la imagen y han sido bendecidos con el
poder de crear algunas de las imágenes más
convincentes de nuestr o tiempo.” 17
Una de las investigaciones de Banham
vinculadas a la formalización del nuevo
pr ograma arquitectónico es la arquitectura
a base de componentes “clip-on”. Esta
idea, que remonta sus orígenes a la idea de
“cerula de servicios” de Mies van der Rohe,
tendrá gran acogida durante el periodo
megaestructuralista, siendo según la definición
de W ixom un elemento invariante de estas. La
idea de “clip-on” será desarrollada (apoyada
en la tecnología cibernética) en el pr oyecto
Fun Palace de Cedric Price, Joan Littlewood y
Gor don Pask. Poseriormente, guiados por su
maestr o Price, el grupo Ar chigram desarr ollará
“Plug-in city”, una inversión de la idea del
“lenguaje per dido” de Summerson” 14
Vidler también explica cómo la investigación
de Banham sobre el pr ograma arquitectónico
comienza en sus artículos sobr e el nuevo
Brutalismo y la deformación del concepto de
imagen y de estética (ver ) . Las observaciones
de Banham sobre la arquitectura brutalista
le permitirán vislumbrar una tendencia al
cambio en la configuración formal de algunos
pr oyectos y edificios de mediados del siglo
veinte que denominara como “arquitectura
topológica” (concepto que desarrollar e in
extenso en el siguiente capítulo).
T anto Summerson como Banham observan la
tendencia a la desincr onización entre teoría y
práctica arquitectónica. Bajo ese ar gumento
se sustentan las r elaciones entr e la teoría del
desplazamiento del concepto de programa
ar quitectónico, cuya gestación Summerson
ubica durante el Movimiento Moderno, y
la puesta en práctica de dicha teoría en la
vanguar dia megaestructuralista de la segunda
mitad del siglo veinte.
Según Vidler , es a partir de la confer encia de
Summerson, cuando se pr oduce un momento
de crisis crucial para la ar quitectura causado
por la pérdida o ruptura de la “mitología de
la forma y función”, que marca el “fin del
Funcionalismo”: “El movimiento moderno, tal
como lo definieron sus historiadores: Pevsner ,
Siegfried Giedion, Henry-Russell Hitchcock y
luego Banham, había sido entendido como
fundamentalmente de carácter “funcionalista”.
[…] era una forma de ignorar las diferencias
formales y estilísticas de las diversas
vanguar dias para pr opor cionar una coartada
unificadora o un fundamento definidor por la
modernidad arquitectónica. […] Fue desde esta
posición, también, que la primera generación
de maestr os modernos fue criticada por T eam
X, entr e otros, como estrecho y antihumanista
en su funcionalismo. Fue bajo este signo que
John Summerson, escribiendo en la revista
del Instituto Real de Arquitectos Británicos en
1957, construyó su “defensa de una teoría de
88
“[...] Per o donde Banham
consider ó la ar quitectura (o
su r eemplazo) como el motor
inventivo y cr eador de for mas
para sus gráficos, el nuevo
Koolhaas global par ece haber
superado por completo la
eficacia incluso de sus pr opios
diagramas y encontr ó el principio
de placer de la ar quitectura
en la implacable negación
de las estrategias e ideales
tradicionales.” 22
89
como elucidación racional como manifiesto,
para Koolhaas tal teoría se manifiesta en el
catálogo, en línea y potencialmente exhaustivo,
teoría como inventario.” 21
Las técnicas de mapeados y diagramación de
Koolhaas se presentan como una técnica de
lectura de la r ealidad, per o, en palabras de
Vidler , Koolhaas emplea estos para negar las
soluciones convencionales: “La teoría r eciente
ha presentado la noción del diagrama como un
instrumento potencial para cr ear formas frente
a tal inventario. El diagrama par ece autoritario
y científico en medio de un mundo de gráficos
y tablas y sin retórica en un mundo repleto
de r esiduos de expr esiones ar quitectónicas.
Banham también creía en los diagramas; su
célebr e comentario de que “la historia es un
gráfico” demostró su fe en la pr edicción y el
pr ogr eso. Pero donde Banham consider ó
la arquitectura (o su reemplazo) como el
motor inventivo y cr eador de formas para sus
gráficos, el nuevo Koolhaas global par ece
haber superado por completo la eficacia
incluso de sus pr opios diagramas y encontró
el principio de placer de la ar quitectura en
la implacable negación de las estrategias e
ideales tradicionales.” 22
Al r especto de los textos de Summerson y V idler ,
J. García-German ha expuesto la relación entre
la reevaluación del pr ograma arquitectónico y
la idea de pragmatismo: “queda demostrado,
en las refer encias que tanto Summerson
como posteriormente Banham y Price
utilizarán, la existencia de una veta de filiación
pr ogramático-pragmática que se manifiesta
intermitentemente en diferentes periodos y de
distintos modos (Durand, Bentham, Marinetti,
Gr opius, Korn, Bill, Fuller…). Una veta que
emer ge periódicamente, enmascarada por las
pr eocupaciones propias de cada momento
per o con una especie de coher encia interna,
r epitiendo herramientas y mecanismos de
trabajo. […].” 23
Par ece certer o el planteamiento de García-
German si consideramos la r eciente
“clip-on”, la cual Banham no dudará incluir
en su r epertorio de pr oyectos de r efer encia:
“Ar chigram no puede decirle con certeza si se
puede hacer que Plug-in City funcione, per o
puede decirle cómo podría ser” 18 .
En lo que a la deformación del concepto de
pr ograma ar quitectónico respecta, Vidler
muestra un especial interés en la arquitectura
de Ar chigram: “De todos aquellos que
cuestionar on la “ar quitectura une autr e” en la
década de 1960, Archigram Group, al ampar o
de lo que parecía ser un juego irrever ente e
inofensivo, lanzó la crítica más fundamental
del pr ograma ar quitectónico tradicional” 19 .
Una de las mayores críticas tanto al grupo
Ar chigram como a gran parte de la vanguar dia
de los sesenta es la utopía de alguno de sus
planteamientos vinculados a la adaptabilidad al
cambio. Como W arr en Chalk señala, el propio
Ar chigram era consciente de ello, pero la visión
futurista del grupo se fundamentaba en una
necesidad superior: “nuestra supervivencia
depende de una utopía ecológica, de lo
contrario ser emos destruidos” 20 . Archigram
era consciente de la pr opia utopía de sus
planteamientos, per o esta era, desde el punto
de vista de ellos, una utopía que tendría lugar
en un futur o pr óximo.
El texto de V idler finaliza r elacionando la
ar quitectura de Koolhaas con la r econsideración
del concepto de pr ograma arquitectónico
durante la vanguar dia de los sesenta. En
este sentido, la metodología de Koolhaas se
pr esenta como una técnica de interpr etación
de la sociedad y sus programas ar quitectónicos:
“Para Koolhaas, la ciencia no ofr ece soluciones,
solo conocimiento; las soluciones son
competencia de los administrador es globales
de ener gía y mer cados. Los ar quitectos,
armados con las herramientas precisas que
ofr ecen la información y el mapeo visual, solo
pueden percibir y predecir; su papel no es
inventar el programa, sino identificar su materia
prima. Si para Summerson y Banham era
imperativo reescribir la teoría para promulgar
su nuevo sentido del programa, la teoría tanto
96
02.02 Antecedentes a la vanguar dia de la segunda mitad del s. XX
97
Los arquitectos megaestructuralistas
encontrar on antecedentes a estas en
difer entes tipos de infraestructuras, pueblos e
incluso máquinas. Además de las r eferencias
gráficas de carácter futurista, el análisis de las
r efer encias se caracterizaba por la lectura de
estas como resultado de procesos sociales.
Las r efer encias al mundo de la ingeniería (la
náutica, la aer onáutica o la automovilística) ya
estaban pr esentes en la obra de Le Corbusier ,
per o mientras que él se centraba en cuestiones
de innovación constructiva y tectónica, el
análisis de los megaestructuralistas profundizó
en cuestiones de inter conexión entr e partes
funcionales.
Durante la época megaestructuralista,
podemos encontrar infinidad de refer encias
a construcciones antecedentes de diseño
a-formal, el cual se justificaba en la componente
social de la arquitectura. Este análisis de
las formas de inter conexión entre las partes
de la arquitectura será el origen de lo que
Reyner Banham calificará como ‘topología
ar quitectónica’.
Las relaciones entr e las megaestructuras y los
edificios híbridos se evidenciarán, nuevamente,
en la coincidencia de la gran mayoría de
antecedentes y r efer entes gráficos.
A continuación, se van a mostrar refer encias de
ar quitecturas no híbridas. T odas estas tienen
como denominador común el hecho de ser ,
o haber sido, inspiración en el desarr ollo de
conceptos fundamentales de la hibridación
ar quitectónica. Se espera que la investigación
sobr e estos refer entes de arquitecturas proto-
híbridas arr oje conocimiento y corrobor e la
hipótesis inicial sobr e la vinculación entr e
los conceptos de flexibilidad y conectividad
e hibridación ar quitectónica. Estudiando
los antecedentes y r efer encias visuales de
las primeras arquitecturas del ámbito de la
hibridación se pr etende compr ender con
mayor claridad los inter eses proyectuales de la
ar quitectura híbrida contemporánea.
02.02 Antecedentes a la V anguardia de la S egunda M itad del s. XX
98
1. Old London
Bridge (según un
cuadr o de Samuel
Scott, alr ededor de
1750)
2. Pont Notr e Dame
y Pont au Change
(París, s. XVII) con-
forman un “patio sin
fondo” sobr e el río
Sena
99
el Rialto en V enecia; y el Pulteney en Bath 36 .
El inter és en estos puentes híbridos radica en
que son construcciones artificiales en las que
se interrelacionan todos los elementos de una
ciudad: contienen casi todas las funciones
que se daban en estas y se articulan mediante
una calle pública en la que tienen lugar las
r elaciones sociales.
El puente era la demostración de que el espacio
público podía ser r epr oducido artificialmente e
incluso apilado sobre otro elemento (en estos
casos el río). En algunos casos como el Ponte
V ecchio, que contiene una galería auxiliar
elevada por encima de las tiendas que conecta
los Uf fizi con el Palazzo Pitti 37 , se observa como
el espacio público funciona como sistema (de
movilidad) jerar quizado.
Estas construcciones contenían todos
los elementos de los edificios híbridos y
corr oboraban las hipótesis de los ar quitectos
megaestructuralistas de imaginar un único
edificio que simulará el comportamiento
de una ciudad. Si se podía construir una
micr ociudad sobr e el agua, se podrían construir
sobr e cualquier cosa, incluso ciudades sobr e
ciudades.
A lo lar go de la historia, los puentes han sido
un foco de leyendas de todas las civilizaciones:
para los indios Choctaw de América del Norte
caminar por un tr onco de pino sin corteza,
significaba cruzar el abismo que separa este
mundo de otros; los antiguos persas cr eían en
el paso a la eternidad mediante un puente que
filtraba el mal 31 .
Los primeros puentes híbridos fuer on
construidos por monjes de Italia y Francia que
solían erigir una capilla en ellos 32 . La r ever encia
y el simbolismo concedido a la capilla se
extendió hasta el puente 33 .
En una entr evista publicada en Conversation
with Ar chitects John Cook pr egunta a
Paul Rudolph por modelos visuales para
compr ender las megaestructuras, a lo cual
Rudolph contesta que el pr ecedente más
clar o de estas es Ponte V ecchio de Florencia,
“El Ponte V ecchio: las tiendas junto a la vía
peatonal y por encima maravillosas viviendas.
La escala de los pilares está en armonía con
la vía r odada y luego hay una r educción de
escala. Nada es nuevo. Ahí tenemos una
megaestructura, y probablemente el ejemplo
más pur o en la ar quitectura tradicional…” 34 .
T anto Steven Holl, desde el análisis de los
híbridos, como Reyner Banham, desde el
análisis de las megaestructuras, señalan
como precedente el Old London Bridge
(Fig. 1), que desde los años 1209 hasta 1831
se mantuvo como único cruce de la ciudad
y alber gaba viviendas, tiendas, una capilla,
diversas entradas, un puente levadizo y ruedas
hidráulicas 35 .
Holl también expone, como precedente de
puentes híbridos con viviendas, el puente de
Bad Kreuznach (1650), en Alemania; el Pont
Notr e-Dame (Fig. 2), en París, que en 1600
disponía de tr einta y cuatr o casas con tr es
plantas de altura; el Pont au Change (Fig. 2) y el
Pont Marie, en París, que tenían casas de cinco
pisos; el ya citado Ponte V ecchio en Flor encia;
Puentes
100
3. El palacio escar -
pado de Mesa V erde
(Colorado). “[…] a
menudo se ha di-
cho que estaba más
cer ca de la auténtica
megaestructura que
el ejemplo conven-
cional de <forma de
grupo>, la ciudad
italiana levantada
sobr e una colina,
sobr e todo por que
la estructura bási-
ca de esta colina
suele quedar oculta
bajo la ciudad mis-
ma, mientras que en
Mesa V erde a gran
hendidura en el ris -
co deja al descubi-
erto su función de
soporte del or den
menor de las vivien-
das […]” 10
4. Pueblo griego
sobr e colina. Extrai-
do del análisis de F .
Maki
101
Fumihiko Maki explica la forma de las
megaestructuras haciendo refer encia a diversos
modelos de ciudades y pueblos eur opeos y
japoneses 46 (Fig. 4 y Fig. 5). Según Maki, los
factor es que determinan las organizaciones
espaciales de estos pueblos son: el uso de
materiales y técnicas de construcción básicas,
el uso de la topografía, el hecho de que se
mantiene la escala humana en todo el pueblo
y el desarrollo secuencial de elementos
básicos (principalmente las viviendas y los
espacios intersticiales entre estas), así como
el uso repetitivo de ciertos elementos visuales
(mur os, portones, torr es, etc.) 47 .
Maki analiza un determinado tipo de pueblo
agrícola japonés formado por agrupaciones
de unidades de viviendas en torno a una
carr etera. El análisis de estos pueblos
japoneses se centra en las interr elaciones
entr e la unidad de vivienda y el conjunto que
estas forman: “Es indudable que existe una
clara r elación estructural entr e el pueblo y las
casas, […]. Aquí la unidad de la casa es un
generador de la forma de aldea y viceversa.
Se puede agr egar una unidad sin cambiar la
estructura básica de la aldea. La pr ofundidad
y el fr ente de la unidad, o el tamaño del patio
o del graner o pueden diferir de una unidad
a otra. Pero prevalece la comprensión de los
principios estructurales básicos al hacer la
aldea.” 48 . Según señala Banham, estos pueblos
tienen formas compr ensibles susceptibles de
desarr ollo y cambio, per o que car ecen de una
r egularidad geométrica global 49 .
Algo similar ocurre en muchas ciudades
inglesas, como por ejemplo Marlborough,
donde la carr etera principal se ensancha
formando la plaza-mer cado principal del
pueblo 50 . Esta plaza contiene diversos edificios
subor dinados que alber gan gran variedad
de funciones 51 . Los edificios anexos podrían
modificarse sin que ello afectara a la forma
global.
Maki realiza un análisis similar de un tipo
de agrupación de viviendas habitual en
T eniendo presente que las megaestructuras
eran edificios que pretendían simular
el comportamiento de una ciudad 38 ,
no es de extrañar que los ar quitectos
megaestructuralistas realizarán investigaciones
de carácter urbanístico.
Durante los años 50 y 60 en las escuelas
de ar quitectura americanas y eur opeas se
comenzó a investigar el urbanismo de los
“antiguos pueblos”, como solución alternativa
al “desorden de las ciudades americanas” de
la época 39 . A esta tendencia se sumaron los
ar quitectos megaestructuralistas de la época.
James Marston Fitch aplicaba la expresión
“megaestructuras de mampostería de arcilla
coher ente” a los pueblos beduinos del Sahara
marr oquí 40 , y en las aulas de las escuelas de
ar quitectura norteamericanas podian oírse
frases casi idénticas aplicadas a los pueblos
de T aos, Pueblo Bonito o Mesa V erde 41 (Fig.
3). Según Banham, “Lo que incluye a estas
megaestructuras indias dentro del canon
es su visible capacidad de ampliación y de
adaptación, su car encia de una geometría
r egular evidente, a pesar de que su forma
global suele ser de fácil compr ensión y sus
partes componentes de gran r egularidad“ 42 .
El término “ megaestrutture folcloriche ” se
evidenciaban las similitudes visuales entre
las diagonales de las escaleras externas y las
deliberadas megaestructuras de la época 43 .
T ambién existen refer encias a las agrupaciones
de viviendas hacinadas en colinas de Italia
y Gr ecia, como modelos pr ecursor es de
las denominadas secciones tipo “A” ó
T errassenhäuser 44 .
La mayoría de r efer encias a antiguos pueblos
se realizaban de forma genérica. Una de las
pocas comparaciones dir ectas entr e una
megaestructura y un antiguo pueblo fue el
caso de Plug-In City que, según Peter Blake,
cuya idea de la ciudad como entidad or gánica
única es tan antigua como Urbino 45 .
Poblados
102
5. Pueblo agrícola ja-
ponés analizado por
Maki.
103
Ámster dam, formado por un canal, un conjunto
de viviendas con patio traser o elevadas sobr e
el canal y el camino empedrado que separa las
viviendas del canal 52 . El acerado que separa las
viviendas del canal (que en realidad pertenece
a la vivienda) funciona como un espacio social,
que no resta intimidad a la vivienda ya que se
encuentra un nivel por debajo 53 . El conjunto
forma un sistema híbrido ya que combina
espacio público y espacio privado además
de articular ambos mediante el acerado que
funciona como sistema de movilidad que, a su
vez, es detonante de actividad social.
El interés de Maki en estas agrupaciones
urbanas radica en las r elaciones entr e la unidad
y el conjunto: “Las formas en las formas-
grupales tienen su pr opio vínculo incorporado,
ya sea expr esado o latente, para que puedan
cr ecer en el sistema. […]. El elemento y el patr ón
de crecimiento son r ecípr ocos, tanto en diseño
como en funcionamiento. El elemento sugiere
una forma de crecimiento y que, a su vez, exige
un mayor desarrollo de los elementos, en una
especie de pr oceso de r etr oalimentación.
Por otr o lado, el elemento en megaforma no
existe sin un esqueleto. El esqueleto guía el
cr ecimiento y el elemento depende de él.” 54
El análisis de Maki se plantea desde un
enfoque topológico. Al diferenciar la unidad
del sistema, plantea un método de análisis
basado en las interr elaciones entr e las partes y
la continuidad del sistema. Un método que se
aleja del tradicional análisis tipológico debido
a que se abstrae de la escala. El sistema se
podría extrapolar a otr o conjunto de unidades
de viviendas de menor tamaño y seguiría
siendo válido.
104
“... los ascensor es deben tr epar
rápidamente por las fachadas
cual serpientes de hierr o y
cristal… [la calle debe] constar de
pisos pr ofundamente inmersos
en el suelo, que r ecojan todo el
tráfico de la metr ópoli y estén
conectados, para los transbor dos
necesarios, a pasar elas metálicas
y cintas transportadoras de gran
velocidad.” 59
105
funcionamiento la ar quitectura podría simular .
El estudio de la ciudad como un fenómeno
no accidental, resultado de las costumbres
y r elaciones sociales, fuer on pasos pr evios
necesarios para intentar pr ogramar la
ar quitectura como una ciudad.
A pesar de las múltiples refer encias a la
ar quitectura y el urbanismo vernáculo, la
mayoría de críticos vieron en los proyectos
megaestructurales una constante evocación
a la tecnología incompatible con la artesanía
tradicional de los antiguos pueblos 55 . La mayoría
de imágenes megaestructuralistas se par ecen
a las afueras de las ciudades americanas y sus
instalaciones de carácter industrial 57 .
El “futurismo” estaba pr esente en
las r epr esentaciones y los pr oyectos
megaestructuralistas, “tuberías, cables
eléctricos, riostras, pasar elas, erizadas
antenas de radar , tanques de combustible
suplementarios y plataformas de aterrizaje, todo
ello distribuido según geometrías r egular es
estilo NASA” 57 . Para ellos, la tecnología era
un disparatado lio que se oponía a los sólidos
r egular es y uniformes de la “máquina de
habitar” del “estilo internacional” 58 .
En el sentido futurista, destaca como
pr ecedente tanto los proyectos, como los
textos del arquitecto Antonio Sant´Elia:
“Debemos inventar y reconstruir ex novo
nuestra ciudad moderna como si fuera un
inmenso y tumultuoso solar , activo, móvil
y dinámico por todas partes, y el edificio
moderno como una máquina gigantesca... los
ascensor es deben tr epar rápidamente por las
fachadas cual serpientes de hierro y cristal…
[la calle debe] constar de pisos pr ofundamente
inmersos en el suelo, que recojan todo el tráfico
de la metrópoli y estén conectados, para los
transbor dos necesarios, a pasar elas metálicas
y cintas transportadoras de gran velocidad.” 59
La influencia de este texto en los proyectos
de Archigram es completamente literal.
Según Banham, “esta retórica pareció
despertar a una generación en busca de
analogías máquina/ciudad, tanto funcionales
como puramente visuales” 60 . Más allá de las
similitudes “puramente visuales”, para esta
investigación r esulta de inter és la analogía con
la máquina en tanto que esta funciona como
un sistema complejo pero comprensible, cuyo
T ecnología y Futurismo
112
13. Ciudad para T r es
Millones de Habitantes
(Le Corbusier , 1922)
14. Plan V oisin (Le
Corbusier , 1925)
15. Vista nocturna
del Centr o de los
Negocios de Buenos
Air es desde el delta
del río de la Plata.
Confer encia en Bue-
nos Air es, 18 de Oc-
tubr e de 1929.
113
la tipificación de la industrialización a la
ar quitectura, que había funcionado en los
cinco puntos de la ar quitectura moderna,
fracasa en la ‘ciudad-torre’. T al y como afirma
Hilberseimer , la propuesta de Le Corbusier erró
en la asimilación acrítica de la ciudad histórica,
“En r ealidad la pr opuesta de Le Corbusier es,
fundamentalmente, un intento de armonizar
las grandes ciudades existentes. Sustituye
el caos por el orden riguroso de su sistema
geométrico. No concentra, como par ece al
principio, sino que ordena y mejora. Sin cambios
fundamentales. No hay un planteamiento
nuevo del problema. […]. La actual ciudad no
muer e por falta de geometría, como cree Le
Corbusier , sino por el simple hecho de que no
es orgánica. Sin duda, el orden geométrico es
un medio esencial para ordenar la ciudad, pero
nada más que un medio. Nunca un fin en sí
mismo” 65 . Si las ciudades de principios de siglo
estaban demasiado segregadas, el modelo
de Le Corbusier , debido a su ordenación
y racionalización, generaría mayor caos y
congestión.
En 1929 Le Corbusier viaja a América latina,
donde se replanteará el modelo ‘beauxartiano’
de Ciudad para T res Millones de Habitantes 66 .
En el pr oyecto para la Ciudad de Negocios
en Buenos Aires (Fig. 15), realiza un análisis
de la ciudad desde un enfoque topográfico, e
incluso topológico: “insertado en un territorio
que da sentido económico y social a las áreas
edificadas, con la mente de quien intenta
explicarse la geografía humana de una ciudad.
[…]. El territorio activa el proyecto como un
estímulo que excita el carácter , el sentido de
la ciudad. […]. Y cuando sitúa una plataforma
artificial sobre el río de La Plata, ésta no será
ya un recurso analógico y académico como
en París, sino un acontecimiento topográfico
que irá haciéndose decisivo en los siguientes
pr oyectos hasta eliminar el protagonismo de la
isotr opía r epetitiva de los primeros rascacielos
cruciformes.” 67 . La interpretación topológica
de la ciudad, causada por su or ganicidad y
heter ogeneidad social, será el primer paso
para la superación del modelo ‘beauxartiano’
En comparación con el r esto de su trabajo, las
aportaciones de Le Corbusier a los edificios
híbridos o a las megaestructuras son pocas.
A pesar de ello, podemos encontrar algunos
aspectos de su arquitectura que marcan el
origen de determinadas ideas clave.
En 1922 desarrolla su proyecto de Ciudad
Contemporánea para T res Millones de
Habitantes (Fig. 13), en el que parte de la
idea de ‘ciudad-torre’ de Perr et y concluye
con la elaboración de su pr opio rascacielos
cruciforme.
T anto la Ciudad para T r es Millones de
Habitantes como el Plan V oisin (1925) (Fig.
14), son una analogía de París, e incluso la
separación entre las torres (400 metros) se
corr esponde con la distancia media entr e
las bocas de metro de París 63 . El problema
es que su modelo de ciudad-torre hereda
la monofuncionalidad característica de los
centr os urbanos de principios del s. XX,
consecuencia de la industrialización.
El rascacielos cruciforme se pr esenta como
un pr oducto industrializado, un ‘objeto-tipo’
isótr opo y r epetitivo. La isotr opía se pr esenta
en sus tres niveles: “en la retícula estructural
que soporta su posibilidad de ser -isotropía
y r epetición mecánica-; en su conformación
tipológica -isotropía y repetición figurativa-;
y en la organización topológica de la ciudad
-isotr opía y repetición urbana- convergiendo
con la radicalidad de un principio universal
y generalizable que es en última instancia
la propuesta del ‘objeto-tipo’ como
monumento“ 64 . De nuevo, Le Corbusier trata
de postular las invariantes de su ar quitectura,
en su modelo se pueden leer los seis puntos del
rascacielos moderno: 1. Estructura reticular; 2.
Repetición de pisos; 3. Sistema de transporte-
tráfico vertical; 4. Cerramiento ligero (vidrio);
5. T erraza jardín o potencias funcionales de la
cubierta; 6. Autonomía entr e tipo y viario.
La transposición de la universalidad y
Antecedentes en la obra de Le Corbusier
114
16. Pr oyectos para
Montevideo. Con-
fer encia en Río de
Janeir o, 8 de Diciem-
br e de 1929.
17. Pr oyecto “A” de
Font l´Emper eur en
Ar gel (1931)
18. Rascacielos len-
ticular . Cap de la
Marine, Ar gel, 1929.
Alzado y trazados
r egulador es de la
fachada.
115
vivienda “tipo árabe” que apar ece en el
centr o de la perspectiva, con ornamentación
a base de arcos de herradura y medio punto,
contrasta con el rigur oso orden, tipificación
y contr ol del rascacielos cartesiano. Esto
puede ser leído como un pr ecedente de la
diversidad tipológica de las viviendas sociales
constructivistas, per o en r ealidad es más
pr óximo al concepto de megaestructura y
unidad separable o enchufable, ya que no
pr esenta una cantidad limitada de tipologías
de vivienda (como el condensador social), sino
unidades habitacionales desprogramadas y
pr evistas para la domesticación por parte de
sus futur os habitantes.
El resto de pr opuestas del mismo plan Obús
se separan de la investigación tipológica/
topológica para centrarse principalmente en
dar coherencia técnica al nuevo programa
del rascacielos. Nuevamente r enunciará a la
isotr opía del rascacielos cruciforme, per o en
esta ocasión la anisotropía se justificará en la
adaptación del rascacielos a los ciclos biológicos
mar cados por el sol. El Rascacielos Lenticular
de Argel (1938-50) (Fig. 18) se presenta como
un “rascaielos biomorfo”, en el que (tras el
fracaso de los ensayos de laboratorio del pan
de verr e ) investiga las posibilidades técnicas y
espaciales de la pr otección del clima exterior
mediante una piel construida con brise-soleil 69 .
Fuera de lo que podría considerarse un
antecedente, aunque dentr o de la pr opia
obra de Le Corbusier , hay tres pr oyectos con
un marcado corte megaestructural: La Sainte-
Baume (1948), Roq et Rob (1948) y el hospital
de V enecia (1962-64).
“¿Cuál fue, pues, la primera megaestructura
concebida de modo consciente por la mente
de un arquitecto, contuviera o no esta mente
la palabra adecuada al concepto? Sin la
palabra que precise la ambición, es difícil
saber cómo trazar la línea de separación entre
lo más o menos accidental y lo más claramente
intencionado. Sin embar go, considerándolo
desde la perspectiva de dos décadas
del rascacielos cruciforme. Se repetirá en el
pr oyecto para Montevideo (Fig. 16) donde,
además, abandona la segregación entre viario
y arquitectura, dibujando un proyecto que se
conecta con la ciudad de forma continua.
El culmen de aquello que, salvando las
distancias con la ar quitectura contemporánea,
podríamos llamar hibridación en la obra de
Le Corbusier , será el proyecto “A” de Font
l´Emper eur en Argel (1931) (Fig. 17). El proyecto
“A” de del plan Obús ha sido r econocido como
el “auténtico pr ecursor de la megaestructura a
causa de su longitud aparentemente ilimitada
y de la distinción r otunda entr e la estructura
principal permanente y las viviendas añadidas
de acuer do con las necesidades individuales.
[…] contenía los elementos esenciales del
concepto de megaestructura, tal como éste
iba a sur gir treinta años después. […] persiste
la discriminación fundamental entre las partes
de una construcción urbana de gran densidad:
por un lado, una estructura de soporte
maciza, casi monumental; por el otro, distintas
adaptaciones de los espacios habitables, fuera
del contr ol del ar quitecto” 68 .
El pr oyecto de A de Font l´Emper eur es
el nexo de unión entr e el condensador
social soviético y las megaestructuras. La
longitud ilimitada, que llamó la atención de
los megaestructuralistas durante los años
sesenta, en el s. XXI interesa como sistema de
movilidad y a su vez es un precedente de la
calle elevada del condensador social. T anto
en el proyecto de Buenos Aires como en el de
Montevideo y en el Proyecto A de Ar gel, hay
una pieza que conecta las diversas torr es. Esta
calle interior será un elemento necesario para
la configuración de or ganizaciones a-formales
y el cambio de paradigma hacia la ar quitectura
topológica, tanto en las megaestructuras como
en los híbridos.
Un segundo aspecto de gran importancia es
la aparición de espacios “fuera de contr ol del
ar quitecto”, el caso concr eto del pr oyecto
“A” esos espacios son las viviendas. La
116
19. Roq et Rob
(1948-1949)
20. Hospital de V e-
necia (1948)
117
de conversación, muchos de los mismos
megaestructuralistas aceptarían un guión en el
que el concepto empezará a emerger a partir
de la obra de Le Corbusier , mucho más tarde
que Fort l’Emper eur , pero hacia la época de
sus proyectos para La Sainte-Baume y Roq
et Rob (Fig. 19). Estos pr oyectos de 1948-
1949 no son todavía megaestructuras, puesto
que no contienen una estructura permanente
sustancial sobr e la que se levanten unidades
de vivienda modulares y repetitivas. Se parece
más a la clasificación de «forma colectiva» de
Maki, una ciudad levantada en la ladera de una
colina, cuyo plan es informal y ampliable” 70
“Aunque [Roq et Rob] no sea mucho más
que una versión ordenada de la imagen de la
ciudad italiana sobre una colina, este ejercicio
de composición mediante la acumulación de
unidades estándards está considerado como
uno de los auténticos comienzos de las ideas
megaestructurales tras la Segunda Guerra
Mundial.” 71 .
Pr obablemente, dada la época en la que se
desarr olló el Hospital de V enecia (Fig. 20), a
difer encia de los proyectos de 1948, nadie ha
puesto en duda el carácter megaestructural
del Hospital de V enecia y su vinculación con las
investigaciones sobre el sistema de movilidad
de los Mat-buildings: “El TEAM X creía que
una expr esión apr opiada de patr ones de
movimiento y puntos de transición espacial (por
ejemplo, entr e el interior y el exterior , público
y privado, edificio y ciudad) generaría el tipo
de oportunidades de encuentro e intercambio
social que car ecen de la ar quitectura de estilo
internacional. Esta sensibilidad produjo una
serie memorable de diseños en la década
de 1960, particularmente para complejos
educativos. De alguna manera, todos llevaban
el sello de la pr opuesta sin construir del
Hospital de V enecia de Le Corbusier (1962),
un mosaico ar quitectónico que se asemejaba
a una ciudad en miniatura debido a su
distribución de espacios internos alr ededor
de una red de patios y jardines y debido a su
techo bajo y variado.” 72
118
02.03 T radición or gánica y sociedad
“Una actitud de objetividad
histórica radical, fundada en
el r econocimiento de la nueva
r ealidad económica y social del
mundo contemporáneo y en la
convicción de que la ar quitectura
necesita r enovarse, no sólo en
sus for mas de expr esión sino
en su esencia misma, para que
participe de manera pr ogr esiva e
integral en las transfor maciones
que impone la nueva r ealidad” 74
119
r eflejada, a su vez en el Art Nouveau, la secesión
vienesa, el futurismo y el neoplasticismo. T odas
estas corrientes, tienen en común “una actitud
igualmente radical en ímpetu, pero que es
subjetiva y ahistórica en su rechazo participar
dir ectamente de la r ealidad y su insistencia
en alternativas absolutas, conscientemente
pr eservadas contra la contaminación con la
r ealidad” 76 .
En este sentido, De Carlo postulara por un
punto de equilibrio en el que lo “subjetivo”
sea atemperado por aspectos “objetivos”, y
a la inversa, la “objetividad” y la “realidad”
no deben interpretarse como una apelación
a los estándares cognitivos absolutos, porque
es pr ecisamente la naturaleza multifacética y
cambiante de la realidad, la que soporta un
escrutinio continuo y puede aportar la calidad
de la diversidad ar quitectónica 77 .
No obstante, a excepción del texto sobr e
Le Corbusier , De Carlo mostró mayor interés
en lo “objetivo”. Esto se verá r eflejado en
su constante búsqueda por un método de
pr oyecto lo suficientemente claro y coherente
como para hacerlo accesible a un público
lo más amplio posible: “Y a no se trataba de
sustituir un lenguaje [arquitectónico] por otro,
sino de perfeccionar y popularizar un método
de trabajo clar o, acor de con situaciones r eales,
flexible, capaz de adaptarse a las circunstancias
cambiantes y , al mismo tiempo, orientarlas y
dirigirlas; un método que restituiría al pr oblema
de la forma sus vínculos indispensables con la
historia de la sociedad.” 78
La figura de Morris inspir ó algunos aspectos
fundamentales de la teoría de De Carlo, como
la dimensión política de la arquitectura en
r elación al papel del ar quitecto en la sociedad:
“[...] Con su obra y el ejemplo de su propia
vida mostró cómo construir para las personas,
estar cer ca de las personas y participar en
sus pr oblemas y desgracias significaba luchar
codo a codo con ellos por la satisfacción de
sus necesidades morales y materiales. Enseñó
que para que la ar quitectura sea auténtica
La teoría ar quitectónica de la vanguar dia de los
años 60 se nutr e del antecedente teórico sobr e
la ar quitectura or gánica que, a su vez, se vincula
con la idea de arte social. El edificio híbrido
contemporáneo, como resultado del proceso
evolutivo de los conceptos de flexibilidad
y conectividad de las megaestructuras
ar quitectónicas de los años 60 y 70, también
es her eder o conceptual de la aplicación a
la ar quitectura de la idea de or ganicidad.
El estudio de las formas de crecimiento
y evolución presentes en la naturaleza y
su aplicación al campo de la ar quitectura,
asienta los fundamentos contemporáneos de
conceptos más actualizados como la topología
ar quitectónica o la adaptabilidad al cambio.
Si buscamos en el origen del concepto de
ar quitectura or gánica, uno de los antecedentes
que suscita mayor interés lo encontramos en la
figura de W illiam Morris, a quien Giancarlo De
Carlo dedica un artículo 73 . T ras la pubicación,
De Carlo denominara la línea de pensamiento
de Morris (junto a la de otr os teóricos como
W right, Geddes, Berlage, Behr ens, Loos y la
época en la que la Bauhaus estaba dirigida
por Gropius), como tradición “objetiva” de
la Modernidad: “Una actitud de objetividad
histórica radical, fundada en el reconocimiento
de la nueva realidad económica y social del
mundo contemporáneo y en la convicción
de que la ar quitectura necesita r enovarse, no
sólo en sus formas de expresión sino en su
esencia misma, para que participe de manera
pr ogr esiva e integral en las transformaciones
que impone la nueva r ealidad” 74 .
En 1945, Bruno Zevi publica “T owards an Or ganic
Ar chitectur e”, donde r esalta la diferencia
entr e la “tradición orgánica” y la rama purista
pr edominante del Movimiento Moderno,
r ealzada por la ideología de Le Corbusier 75 .
Esta misma visión dual de la modernidad
será expuesta por De Carlo al contraponer la
tradición “objetiva”, equivalente a la idea de
or ganicidad, con otra “subjetiva”, según De
Carlo, también repr esentada por el purismo
de Le Corbusier en el Movimiento Moderno y
02.03 T radición O rgánica y S ociedad
120
21. T orre Outlook en
Edimbur go de Pat-
rick Geddes
22. Masieri Memo-
rial para V enecia, de
Frank Lloyd W right
121
a sensibilizar al pueblo de las posibilidades
políticas de la sociedad, De Carlo procurará
que la componente crítica esté presente
durante todo el pr oceso de ar quitectura
participativa, e incluso en su pr oyecto de
viviendas en Mazzorbo, realizará un análisis
crítico del contexto urbano en cual conservará
de forma selectiva algunos patr ones de forma
de la ciudad histórica.
La metáfora or gánica de Geddes, lo acer ca a
la línea de pensamiento de Louis Sullivan y su
discípulo Frank Lloyd W right. A pesar de la visión
negativa de Wright sobre las aglomeraciones
urbanas y su interés en el paisaje natural,
contrario a la visión de la denominada línea
“objetiva” de De Carlo (u “orgánica” según
Zevi), Geddes y W right comparten un punto de
vista en común en sus r espectivos conceptos
de ‘historia’ y ‘naturaleza’: “Para Geddes, el
tejido histórico de la ciudad era un conjunto de
condiciones “naturales”, encontradas, sujetas
a cambios y evolución de acuer do con leyes
“naturales”. Para Wright, el paisaje natural
estadounidense había sido, desde la época
pr ecolombina, un denso depósito de símbolos,
de valor es humanos primarios; así, para él, la
naturaleza era pr ofundamente histórica” 82 .
La afinidad entr e W right y los ar quitectos
italianos se hace evidente tanto por cómo ha
sido estudiado por la crítica italiana como por sus
tr es visitas a Italia. De hecho, su único proyecto
para Eur opa fue el Masieri Memorial para
V enecia (Fig. 22), un alber gue para estudiantes
de ar quitectura ubicado fr ente al Gran Canal.
Un pr ograma funcional que expone el inter és
de W right en que las futuras generaciones
de ar quitectos estudien el contexto histórico
y urbano italiano. El pr oyecto de W right para
V enecia, con frecuencia ha sido calificado por la
crítica como un proyecto “or gánico”, pero no
en un sentido lineal sino como consecuencia
de su r elación con contexto histórico 83 .
La idea de ‘organicidad’ también será
desarr ollada a nivel teórico durante la segunda
mitad del siglo XX. En 1951 Richar d Hamilton (del
no puede limitarse a cuestiones de gusto o
estilo, sino que debe ampliar su perspectiva y
convertirse en un principio activo que abar ca
todas las actividades humanas” 79 . La visión
de Morris tenía cierto carácter utópico, per o
necesario, ya que si el este la ar quitectura
per dería su capacidad crítica.
El punto débil de la teoría de Morris estaba en
su incapacidad para lidiar con la metrópolis y
la era industrial. La aproximación y la forma de
interpr etación del contexto urbano de Patrick
Geddes, propor cionó a De Carlo un refer ente
alternativo en el contexto de la ciudad, donde
la teoría de Morris en el contexto de expansión
de las ciudades, solo podía encaminarse hacia
el retir o y el aislamiento social. El programa
funcional de la T orre Outlook en Edimburgo
(Fig. 21) de Geddes propor cionó un
antecedente a De Carlo sobre las posibilidades
del pr oceso participativo en la interpr etación
de la ciudad: la torre alber gaba una exposición
sobr e el urbanismo que iba desde la escala
mundial, pasando por Europa, el conjunto de
países de habla inglesa, Escocia, Edimbur go y ,
finalmente, la “cámara oscura” ubicada en el
último piso y desde la cual se podía observar
el desarr ollo del contexto urbano de la torr e.
Dado que la exposición no estaba enfocada
a un público especializado ni específico, esta
fue interpr etada por como una “encuesta
cívica”, un pr oceso de “lectura” de la ciudad
y “participación” pasiva sobr e esta, ya que
facilitaba un “diagnóstico pr evio a la cura” 80 .
Pr obablemente influenciado por su formación
como Botánico, Patrick Geddes, en su libro
“Cities in Evolution”, expuso la ciudad como
un organismo biológico, ya que estaban
sujetas a procesos de crecimiento y cambio
análogos a la evolución de los organismos
vivos 81 . En la teoría del Geddes confluye la
contextualización histórica y los procesos
sociales bajo el análisis de ambos como un
pr oceso “natura”. Sin embar go, esta visión del
contexto urbano como resultado de procesos
or gánicos no imposibilito una lectura crítica.
Al igual que la T orre Outlook estaba orientada
128
02.05 T eam X: El sistema de movilidad según Alison y Peter Smithson
129
vista de la hibridación, como el r echazo de la
zonificación de las ciudades y la segregación
en vivienda, trabajo y ocio), el grupo se
caracterizó por la búsqueda de los propios
principios fundamentales, o, en palabras de
John V oelcker , el punto de partida del T eam X
fue “lo que hay que hacer” 96 .
Por tanto, el desarr ollo teórico del equipo
abar có un amplio espectro de cuestiones,
que iban desde la teoría megaestructural de
los Smithson y de Bakema, hasta las teorías
sobr e la participación y la lectura del lugar de
De Carlo, Erskine y V an Eyck. Por este motivo,
r esulta especialmente complicado encontrar
un antecedente clar o del T eam X. Benedict
Zucchi señala las similitudes con la Escuela de
Franckfurt, concr etamente, con la teoría de
Theodor Adorno: “Se sugier e una comparación
inter esante, particularmente entr e los escritos
contemporáneos de De Carlo, V an Eyck y
Adorno, que abar car on muchos de los mismos
temas: la cultura popular y el impacto del
consumismo, la experiencia estética y el papel
del arte como fuerza crítica, la reforma de la
universidad, y las implicaciones para el arte
y la arquitectura del cambio tecnológico. La
posición de Adorno contra el reduccionismo
científico de Popper , […] r ecuer da el r echazo
unánime del Equipo X a las Cuatro Funciones
del CIAM (T rabajo, Vivienda, Recr eación y
T ransporte) y la zonificación” 97 , las cuales,
según los miembr os del T eam X, son r esultado
de una simplista extrapolación al urbanismo de
la ideología de la pr oducción.
El T eam X (o T eam 10) fue un grupo
multidisciplinar de arquitectos y urbanistas,
de convicciones muy dispares, que se reunían
para debatír fervientemente sobr e la pr opia
disciplina. Dentro del ámbito del T eam X,
destaca el desarr ollo conceptual de los
Smithson en torno al sistema de movilidad
de la ar quitectura. En el desarr ollo de los
Smithson dentr o del T eam X, encontrar emos
desarr ollos conceptuales y citas que describen
los intereses fundamentales de muchas
ar quitecturas híbridas contemporáneas.
El primer encuentro T eam X tuvo lugar en 1953,
en el congr eso C. I. A. M. IX, per o la primera
r eunión formal como “T eam X” no tuvo lugar
hasta 1960, en Bagnols-sur -Cèze. El grupo
fue per diendo fuerza de forma pr ogr esiva y la
última r eunión fue en Lisboa, a finales de 1981,
a la cual solo asistier on cuatr o miembr os.
Por una parte, destacan siete miembros por
su mayor actividad y repr esentatividad en las
r euniones: Jaap Bakema, Georges Candilis,
Giancarlo de Carlo, Aldo V an Eyck, Alison y
Peter Smithson y Shadrac W oods. No obstante,
cabría mencionar otr os miembr os espontáneos
que hicieron aportaciones de gran importancia:
José Antonio Coder ch, Ralph Erskine, Amancio
Guedes, Rolf Gutmann, Geir Grung, Oskar
Hansen, Charles Polonyi, Brian Richards, Jerzy
Soltan, Oswald Mathias Ungers, John V oelcker ,
Sam T urner y Stefan Wewerka.
Lo que diferencia al T eam X de otr os grupos
como el Independent Gr oup o Ar chigram
era la mar cada disparidad ideológica de
sus integrantes. El cor olario de esto fue la
ausencia de una desarr ollada declaración de
intenciones común. A excepción de algunos
puntos singular es en los que todos coincidían
(algunos muy interesantes desde el punto de
El T eam X
02.05 T eam X: El S istema de M ovilidad según Alison y Peter Smithson
130
131
Durante la década de los 50, los Smithson
publicar on una serie de textos en los que
desarr ollar on la importancia del sistema de
movilidad en el urbanismo. Esta idea tendrá
implicaciones directas en sus propios pr oyectos
de escala urbana y , además, serán extrapoladas
a pr oyectos de ar quitectura de gran tamaño.
Gran parte de la argumentación se basará
en el análisis de la ciudad bajo parámetr os
topológicos, lo cual refuta la hipótesis de Reyner
Banham que r elaciona la ar quitectura de los
Smithson con este concepto, especialmente en
el paradigmático proyecto para la Universidad
de Sheffield (para el análisis de Banham, ver
03.02 T opología e Imagen; y para el análisis
de la Universidad de Sheffield, ver 06.01
Superposición de Sistemas: Concurso para la
Ampliación de la Universidad de Shef field )
Para explicar de forma or denada los difer entes
puntos de interés de los Smithson r elativos
al sistema de movilidad, vamos a partir de
las seis “técnicas de edificación de ciudades
que pueden hacer a una comunidad más
compr ensible”, que publicar on en 1959. Las
agrupar emos en tres: la primera y segunda
técnica (relativas al flujo, el movimiento y las
agrupaciones); la ter cera y la cuarta técnica
(r elativa a la estética de la temporalidad);
y la quinta y sexta técnica (relativas a la
obsolescencia cultural de la vivienda colectiva).
El Sistema de Movilidad
132
“El objetivo del urbanismo es
la compr ensibilidad, es decir
la claridad de or ganización.
La comunidad es por
definición compr ensible. Y la
compr ensibilidad, por tanto,
debería ser tambien una
característica de las partes. Las
subdivisiones de la comunidad
deben ser pensadas como
“unidades apr eciables” […]
una jerar quía de asociaciones
humanas.” 99
133
nos r ecuer da a las “estructuras de conjuntos” a
las que hace refer encia Christopher Alexander
para explicar el comportamiento de una ciudad
(ver 03.03 T opología y Potencialidad). Además,
al igual que sucede en la teoría de Alexander ,
cuando hablan de ‘jerarquía de asociaciones
humanas’ explican la ciudad como un fractal
de agrupaciones sociales.
La teoría de los Smithson nos r ecor dará cada
vez más a la teoría de Alexander , ya que
posteriormente seguirán desarrollando la idea
de que el sistema de movilidad de la ciudad
es el que le otor ga identidad y estructuración
social a esta: “El punto principal que aquí
planteamos es que para que una aglomeración
humana sea “una comunidad” en el siglo XX
no es necesario, ni práctica ni simbólicamente,
que constituya una densa masa de edificios,
aunque esto no significa necesariamente que el
ár ea que actualmente ocupa la zona edificada
deba ser incr ementada. Se tratará más bien de
un r eagrupamiento de densidades. […]. El tipo
de medio ambiente necesario, y la densidad
r esultante, dependerán exclusivamente del
esquema de vida de la gente que allí habite. El
esquema general de la comunidad contendrá
muchas partes, y grupos de densidades
variables […]. T ales concentraciones permitirán
la creación de un nuevo sistema de caminos
r odeados de espacios ver des […]. La
experiencia ha demostrado que es posible
mantener grandes cinturones ver des y franjas
de autopistas, y en efecto uno de los medios
obvios de pr oveer a la cr eación de la estructura
urbana primaria es relacionar las ár eas verdes
con el sistema principal de caminos.” 100
La idea de ‘jerarquía de asociaciones humanas’
r elaciona de forma dir ecta la primera técnica
con la segunda. Aunque en la segunda técnica
no hablan de forma explícita de la idea de
agrupación, esta queda implícita al plantear el
pr oblema de la dispersión y las densidades de
la ciudad: “2) Aceptar la dispersión implícita
en el concepto de movilidad; repensar los
modelos de densidad aceptados y la ubicación
de funciones en r elación a los nuevos medios
De las seis técnicas, las dos primeras son
las que abordan la idea de sistema de
movilidad de forma más explícita. La primera
‘técnica de edificación’ hace hincapié en la
importancia de la movilidad y , sin desarrollar
la idea, anotan las posibilidades de esta
en el objeto arquitectónico: “1) Desarrollar
los sistemas de caminos y comunicaciones
como una infraestructura urbana. (Carreteras
como fuerza unificadora). Y compr ender las
consecuencias del flujo y el movimiento sobre
la ar quitectura” 98 .
Anteriormente, en 1953, con motivo del
congr eso CIAM IX, en Aix-en-provence, Alison
y Peter Smithson habían publicado un artículo
titulado “Urban Re-identification”, en el que
r emar can la falta de legibilidad de la legibilidad
del urbanismo y las carencias sociales de los
agrupamientos residenciales: “El objetivo
del urbanismo es la comprensibilidad,
es decir la claridad de or ganización. La
comunidad es por definición comprensible.
Y la comprensibilidad, por tanto, debería ser
tambien una característica de las partes. Las
subdivisiones de la comunidad deben ser
pensadas como “unidades apr eciables” -una
unidad apr eciable no es un “grupo visual” o
un “barrio”, sino una parte, en cierto modo
definida, de una aglomeración humana. La
unidad apr eciable debe ser difer ente en cada
tipo de comunidad […] Para cada comunidad
particular debe inventarse la estructura peculiar
de sus subdivisiones. En la mayoría de los
casos, el agrupamiento de viviendas no refleja
ninguna r ealidad de organización social; resulta
más bien de conveniencias políticas, técnicas y
mecánicas. Por más que es extremadamente
difícil definir los altos niveles de asociación, la
calle implica un contacto físico comunitario,
el distrito un conocimiento comunitario, y la
ciudad un contacto intelectual comunitario:
una jerar quía de asociaciones humanas.” 99 .
Resulta especialmente r elevante cuando
explican el concepto de “unidad apr eciable”
r eferido a las agrupaciones sociales que se dan
dentr o de un barrio. T al y como exponen la idea,
Primera y segunda técnica: Flujo, movimiento y agrupaciones
134
135
de comunicación” 101 .
Considerando el br eve texto publicado un
año antes, aquí hacen un guiño a varias ideas
posteriormente desarrolladas como el Mat-
building y la Cluster City , ambos r elacionados
con el concepto americano de Supermanzana,
basado en la organización fractal y gradual
de sistemas de movilidad de diferentes
velocidades: “En las áreas edificadas, densas,
de las grandes ciudades, los pr oblemas de
movimiento son más complicados que en
las rutas de las afueras. El movimiento en las
grandes ciudades, debe incluir las funciones
de estacionamiento y paradas. En general, el
tráfico nacional entr e ciudades, entr e sector es,
y local (coches de poca velocidad, peatones)
deberían tener cada uno sistemas separados
que no pr esentaran atajos -el movimiento debe
continuar a través de todas las etapas de la
jerar quía- y la edificación de ciudades debería
r esponder a esta jerar quía de movimiento” 102 .
136
“Los Ángeles es maravillosa en
muchos aspectos, per o le falta
legibilidad, ese factor que en
última instancia implica identidad
[...]. El trazado de Los Ángeles
y la for ma de sus edificios no
indican lugar es para detenerse
y hacer cosas en ellos. Su for ma
depende enteramente de su
esquema de movimiento, el
cual es virtualmente un fin en sí
mismo” 103
137
forma depende enteramente de su esquema
de movimiento, el cual es virtualmente un
fin en sí mismo. Es absolutamente claro que,
en cualquier ciudad ideal de la actualidad, la
r ed de comunicaciones debe servir (e indicar)
lugar es para detenerse y hacer cosas en ellos.
[…] el colosal desper digamiento de lugares a
los cuales la gente se dirige; arriba, hacia las
montañas, para un pic-nic; al desierto por una
excursión; a una playa alejada para bañarse; o
a los Marshall Fields (en Chicago), de compras.
Los “focii” sociales se hallan casi todos fuera
del así llamado centro de la ciudad, y en general
no están basados en el tipo de servicios que
pueden ser fácilmente moldeados para que
ayuden a la legibilidad del planteo urbano.” 103 .
En el análisis de Los Ángeles, identifican
que los puntos de parada de la ciudad están
dispersos y no están asociados a subestructuras
de la ciudad. Como ellos mismos señalan, es
necesario que existan puntos singular es en el
entramado de la ciudad, per o en el caso de
Los Ángeles, estos están desperdigados por
el complejo entramado de la ciudad y esto
pr oduce que la ciudad par ezca una red de
camino que no va a ninguna parte. En cambio,
ellos pr oponen la idea de la Cluster City , que
se basa en la escrituración de la gran masa de
la ciudad en agrupaciones de menor tamaño
que engloban varios de los puntos singular es
de parada.
Los Smithson irán compr endiendo la
enver gadura de la relevancia del sistema
de movilidad en la estructuración de una
sociedad. Conforme avanzamos en el proceso
de maduración de ellos, observamos que
sus textos se centran en la importancia de la
movilidad en todas las escalas de trabajo.
Aplicaran su teoría tanto al análisis de ciudades,
como al desarr ollo de pr oyectos urbanos.
Una de las mejores explicaciones de cómo
debe estructurar el sistema de movilidad de
una ciudad sus gradientes de velocidad la
pr opor cionan al explicar el funcionamiento
de Los Ángeles: “La intención es mantener
bajo contr ol el nivel de mecanización apar ente
empleando el sistema vial como estructura de
la ciudad. […] limitar su pr esencia, canalizando
el ruido mecánico y la excitación, y creando
r emansos para la vida familiar y la r egeneración.
La densidad y la intensidad deberán estar
r elacionadas con la función de la zona, lo cual
dará como resultado comunidades con una
variación mucho más genuina de esquemas
de vida. […]. En algún punto debe existir un
lugar de máxima intensidad. En algún lugar
debe haber un sitio que no solamente permita
el contacto de mentes con mentes, sino que
también lo simbolice. Esto sólo puede suceder
en el “centr o” (sólo puede haber un lugar
en el cual la experiencia de la comunidad
alcance su máximo; si hubiera dos habría dos
comunidades). Pero esto implica que, en una
comunidad dispersa, deberá ser más pequeño
y más intenso que los “centr os de la ciudad”
existentes. Justamente la cuestión de los
“focos” sociales permite apreciar la diferencia
entr e la idea de la Cluster City , y una ciudad
como Los Ángeles, comúnmente comparada
con ella. Los Ángeles es maravillosa en
muchos aspectos, per o le falta legibilidad,
ese factor que en última instancia implica
identidad y también que todos los asuntos
de la ciudad sean como una extensión de
uno mismo, así como que esta extensión sea
compr ensible. El trazado de Los Ángeles y
la forma de sus edificios no indican lugar es
para detenerse y hacer cosas en ellos. Su
Primera y segunda técnica: Análisis de Los Ángeles
144
“Así como nuestr o pr oceso
mental necesita puntos fijos
(fijos en el sentido de que
sólo cambian en períodos
r elativamente lar gos) que le
per mitan clasificar y valorar
infor maciones transitorias
y per manecer clar o y sano,
en la misma for ma la ciudad
necesita “puntos fijos”, puntos
identificatorios que sólo cambien
a lar go plazo, y por medio de
los cuales puedan ser valoradas
e identificadas las cosas que
cambian en ciclos más cortos.” 112
145
construcción permanente). En los r elacionados
ciclos de cambio de una comunidad, ciertos
edificios históricos son, muy a menudo, vistos
como elementos fijos a perpetuidad, y lo son
r ealmente mientras se los siente socialmente
importantes. Otr os, como los tribunales de
justicia o los edificios municipales, tienen
casi (prácticamente) funciones inalterables, o
-como las usinas y plantas industriales pesadas-
r epr esentan inversiones demasiado masivas
para ser frecuentemente alterados. Estos
son los elementos “fijos” arquitectónicos;
los ‘’ transitorios” son los negocios y casas y
pequeñas estructuras similar es, que se suman
unos a otr os, y se alteran o r eedifican por
completo en ciclos de cambio a corto plazo.” 112 .
Establecen como elementos fijos el sistema
de movilidad, los edificios históricos de
r epr esentatividad social y determinadas
funciones “inalterables”. Cabe señalar
que el anterior texto se publicó en 1960, y ,
hoy día par ece muy difícil pensar que aún
existen funciones “inalterables”. El incipiente
desarr ollo de las nuevas tecnologías nos
permite imaginar futuros escenarios en los que
se produzcan cambios en cualquier función de
la ciudad.
Por el contrario, gran parte del patrimonio
histórico permanece inalterado, en gran
medida, gracias a las políticas de pr otección. La
experiencia también nos ha demostrado que el
sistema de movilidad de las ciudades tiende a
conservarse. Esto último tendrá implicaciones
dir ectas en las megaestructuras de mediados
del s. XX e implicaciones indirectas en los
edificios híbridos contemporáneos.
Se establecerá una r elación directa entr e
las formas de crecimiento y ampliación de
las megaestructuras y sus propios sistemas
de movilidad. En algunos casos, la forma
de ampliación consistirá en la extensión del
pr opio sistema de movilidad y en otros casos
en la r epetición, multiplicación, de este. Y a sea
por extensión o por r epetición, casi todas las
formas de ampliación de las megaestructuras
En el ter cer y cuarto apartado se centran en
la estética de la temporalidad: “3) Entender
y usar las posibilidades ofr ecidas por una
tecnología de lo “per eceder o”, cr ear un nuevo
tipo de medio ambiente con diferentes ciclos
de cambio para las difer entes funciones.
4) Desarr ollar una estética apr opiada a las
técnicas y escalas operativas de la construcción
mecanizada” 111 .
Posteriormente explicar on que partes y
elementos de la ciudad consideraban fijos y
cuales variables, y la importancia de la estética
del cambio: “Así como nuestro proceso mental
necesita puntos fijos (fijos en el sentido de
que sólo cambian en períodos r elativamente
lar gos) que le permitan clasificar y valorar
informaciones transitorias y permanecer claro
y sano, en la misma forma la ciudad necesita
“puntos fijos”, puntos identificatorios que sólo
cambien a largo plazo, y por medio de los cuales
puedan ser valoradas e identificadas las cosas
que cambian en ciclos más cortos. […] En la
actualidad, el sistema vial parece obviamente
un punto fijo, que cambia en ciclos lar gos de
hasta 75 años (incluso en Los Ángeles el ciclo
es suficientemente largo). Así pues, el sistema
vial merece ser tratado como un punto fijo.
Per o es un punto fijo que conecta, y esto hace
que sus implicaciones sean muy diferentes de
los puntos fijos históricos. El medio ambiente
no edificado es cada vez más transitorio: los
afiches cambian según un ciclo mensual, los
avisos luminosos según un ciclo semestral,
y las vidrieras de las tiendas, las vestimentas,
las r evistas, etc., con ciclos variables r egular es
e irr egular es muy a menudo oscuramente
r elacionados entre sí. El establecimiento de una
estética del cambio (o de la transitoriedad) es en
r ealidad casi tan importante para la apreciación
de la estructura como el mantenimiento
de la inviolabilidad del sistema vial. […] La
estética de los edificios de un medio ambiente
urbano debería reflejar el ciclo de cambio
apr opiado. Los elementos “fijos” deberían
tener apariencia de tales, y los “transitorios”,
par ecer transitorios, incluso aunque no varíe
su vida real como edificios (la así llamada
T er cera y cuarta técnica: Estética de la temporalidad
146
147
se basarán en la creación de un sistema de
movilidad y contabilidad lo suficiente clar o
y evidente como para que pueda r epetirse o
extenderse siguiendo el mismo patr ón.
Como veremos más adelante (ver 05.03
Cr ono-espacios e Inercias: Rem Koolhaas y
05.04 Cr ono-espacios e Iner cias: T écnica), la
asociación del sistema de movilidad (o cr ono
espacio de movilidad) a un tiempo de cambio
de lar go plazo será una invariante repetida
en la gran mayoría de los edificios híbridos
contemporáneos.
Como anotan los Smithson, ya en los años
sesenta, “el medio ambiente no edificado es
cada vez más transitorio: […]”. En el espacio
público (la calle) se pr oduce la paradoja de que,
siendo el espacio formal y estructuralmente
más estable, todo lo que sucede en él es todo
lo contrario: las actividades que se dan en él
son las más inestables. T anto es así, que incluso
la velocidad de tránsito y para de los usuarios
también hace r eflejo de dicha inestabilidad.
Posteriormente, en “Generic City”, Rem
Koolhaas reflexionara sobre esta estética
del cambio, que es reflejo de la sociedad
globalizada 113 . Redundando en la paradoja,
los pr ogramas y la estética del espacio público
(el cual, según los Smithson es el que otor ga
identidad a la ciudad) serán los causantes de la
pér dida de identidad de las ciudades.
148
“[...] para mantener la libertad
de movimiento pr oponemos
niveles múltiples con “calles
en el espacio” r esidenciales.
Éstas se entr elazarán en un
complejo continuo de niveles
múltiples, [...]. Nuestra jerar quía
de asociaciones está tejida
en un continuum modulado
que r epr esenta la ver dadera
complejidad de las asociaciones
humanas ” 115
149
asociaciones humanas.” 115
Por tanto, la fragmentación de la sección
del Golden Lane era r esultado de dos
consideraciones iniciales: la necesidad de
edificar en altura y la búsqueda de agrupaciones
sociales coher entes. Este planteamiento, nos
hace volver la mirada hacia la importancia
del sistema de movilidad en los bloques de
vivienda colectivos y les hace plantear el
pr oblema de las agrupaciones sociales desde
un enfoque topológico.
El quinto y sexto punto hablan de las condiciones
de la vivienda. Lo harán obviando el pr oblema
de la movilidad interna y expondrán la solución
a sus problemas en la búsqueda de una imagen
de vanguar dia: ”5) Superar la “obsolescencia
cultural” de la mayor parte de las viviendas en
masa, encontrando soluciones que proyecten
una imagen tecnológica, genuinamente del
siglo XX, de la vivienda: confortable, segura
y no feudal. 6) Establecer condiciones que no
afecten desfavorablemente la salud mental del
bienestar . […]” 114
No obstante, años antes, al hablar del pr oyecto
de viviendas Golden Lane en el el CIAM IX, los
Smithson habían abordado el pr oblema de la
obsolescencia cultural de la vivienda desde
el enfoque de las r elaciones entr e estas y el
urbanismo: “Es importante comprender que los
términos usados: Calle, Barrio, etc., no deben
ser tomados como realidad, sino como ideas,
y que será tarea nuestra la de hallar nuevos
equivalentes de estas formas de asociación
para nuestra nueva y no demostrativa sociedad.
El problema de re-identificar al hombr e con su
medio ambiente (contenu et contenant) no
puede ser resuelto usando antiguas formas
de agrupamientos de viviendas, calles,
plazas, espacios ver des, etc., puesto que la
r ealidad social que ellas r epr esentaban ya
no existe. En el complejo de asociaciones
que es una comunidad, la cohesión social
solamente puede lograrse si deja lugar a la
libertad de movimientos, y esto nos conduce
a nuestra segunda ley: la altura (densidad)
debería incrementarse en la medida en que la
población total se incremente, y viceversa. En
el contexto de una gran ciudad con edificios
altos, para mantener la libertad de movimiento
pr oponemos niveles múltiples con “calles en
el espacio” r esidenciales. Éstas se entrelazarán
en un complejo continuo de niveles múltiples,
conectado en donde fuer e necesario con los
sitios de trabajo y con los elementos al nivel
del suelo que sean necesarios a cada nivel de
asociación. Nuestra jerarquía de asociaciones
está tejida en un continuum modulado que
r epr esenta la ver dadera complejidad de las
Quinta y sexta técnica: Obsolescencia cultural de la vivienda
colectiva
150
“Los caminos (...) for man la
infraestructura física esencial de
la comunidad. Lo más importante
de los caminos es que son
físicamente grandes y tienen
el mismo poder que cualquier
accidente geográfico, tal como
una montaña o un río, para cr ear
divisiones geográficas, y en
consecuencia sociales” 116
151
definirla como “Loop-trick” 117 , consistente en
la comunicación de dos plantas contiguas de
forma fluida, mediante una rampa habitable.
Hay un cierto paralelismo entr e la visión de los
Smithson y el manifiesto “Bigness” de Rem
Koolhaas 118 . A pesar de que aplican la teoría de
la gran escala a diferentes ámbitos (Koolhaas
a los edificios y los Smithson a la movilidad),
ambos cr eían en el potencial generador de
actividad social que solo permite la gran escala.
Por un lado, Koolhaas esperaba que,
disponiendo de suficiente espacio, los
edificios funcionaran como una ciudad y los
pr ogramas se autorregularan por la ley de
oferta-demanda. Por otro lado, los Smithson
sabían que el sistema de movilidad, si disponía
del espacio suficiente, podía funcionar como
detonante de actividad social.
La r elación entre la gran escala y el sistema de
movilidad, además de en el citado sistema del
lazo, la podr emos ver aplicada de difer entes
formas en la obra de Koolhaas ( ver 05.03 Crono-
espacios e Inercias: Rem Koolhaas y 07.01
Conectividad en la obra de Rem Koolhaas ).
Quizás el arquitecto que ha expuesto esta
idea con mayor claridad en su obra es
Steven Holl, al desarr ollar su teoría sobr e la
por osidad y la topología (ver 03.04 Nociones
Contemporáneas y Definición Actualizada de
T opología Ar quitectónica y 07.02 El sistema
de movilidad en la obra de Steven Holl). T odas
estas técnicas y estrategias nos expondrán la
importancia del sistema de movilidad en los
edificios híbridos contemporáneos.
Hay una última cuestión relativa al sistema de
movilidad en la teoría de los Smithson que no
está incluida en las seis técnicas anteriores. La
importancia de la escala: “T radicionalmente, fue
algo de gran escala y permanente -la Acrópolis,
el río, el canal o alguna especial configuración
del terreno- lo que hizo compr ensible toda
la estructura de la comunidad y aseguró la
identidad de las partes con el todo. Hoy en
día, nuestro err or más obvio es la falta de
compr ensibilidad e identidad de las grandes
ciudades, y el remedio a tal situación está
seguramente en un sistema vial clar o y de gran
escala: la “Carr etera urbana”, elevada de una
función mejoradora a una función unificadora.
Con el fin de cumplir esta función unificadora,
todos los caminos deben ser integrados en
un sistema, per o la médula de éste deben
ser las carr eteras en las áreas edificadas
pr opiamente dichas. En esas áreas, el tamaño
de las carr eteras en r elación con el de las otras
r ealizaciones les permite cumplir una tarea
unificadora visual y simbólica, al mismo tiempo
que hacer funcionar efectivamente el todo.
[…] Los caminos (junto con las principales
líneas de electricidad y los desagües) forman la
infraestructura física esencial de la comunidad.
Lo más importante de los caminos es que son
físicamente grandes y tienen el mismo poder
que cualquier accidente geográfico, tal como
una montaña o un río, para crear divisiones
geográficas, y en consecuencia sociales. T razar
una ruta, por lo tanto, especialmente a través
de una zona construida, es una cuestión muy
seria, puesto que al hacerlo se está cambiando
fundamentalmente la estructura de la
comunidad.” 116
La iconicidad del sistema de movilidad será
un tema r ecurr ente en las megaestructuras.
Saliendo de la obra de los Smithson, uno de
los ejemplos más conocidos y , a su vez, que
expone mejor esta idea, es el centr o Geor ges
Pompidou, de Renzo Piano y Richar d Rogers. La
exposición al exterior del sistema de movilidad
vertical, de forma diagonal o cruzada, será
un tema repetido durante la segunda mitad
del s. XX. Koolhaas “patento” esta idea al
Otras cuestiones r elativas a la movilidad: Gran escala
152
02.06 El Manifiesto GEAM y la Ar quitectura Móvil
153
contrario al concepto de zonificación: “Las
secciones individuales de la ciudad deben
contar con viviendas y centros de trabajo,
así como con centr os de formación física e
intelectual” 123 . Para esto último proponen,
además de las unidades r esidenciales, el
“desarr ollo de mayor es unidades espaciales
a nivel urbano” 124 que tienen un marcado
carácter de equipamiento.
De la solución al pr oblema de la movilidad
urbana, r esulta inter esante los términos
“secciones individuales de la ciudad” y
“unidades espaciales a nivel urbano”. Ambos
nos remiten a la idea de urbanismo fractal o
incluso de ciudad policéntrica y nos encaminan
de forma dir ecta hacia la idea de edificio híbrido
multifuncional. Esto quedará plasmado de
forma aún más evidente en la adenda de marzo
de 1961: “Los problemas de comunicación se
aliviarán a través de una multifuncionalidad del
or ganismo urbano“ 125 .
Además, identifican el pr oblema de la rigidez
de las edificaciones existentes y la poca
adaptabilidad de esta a “la vida r eal”, así
como el elevado coste de la vivienda y las
discr epancias entre la planificación urbana y el
avance científico y técnico. Afirman que esto
puede advertirse en que “las viviendas se han
convertido, en parte, en prisiones de ladrillo
para las familias” 126 . Para este pr oblema,
desarr ollan cuatr o pr opuestas, algunas un
tanto redundantes: “2. Las construcciones
deben ser variables e intercambiables.
3. Las unidades espaciales cr eadas con
estas construcciones también deben ser
modificables e inter cambiables en su empleo.
4. Los habitantes deben tener la flexibilidad
de adaptar personalmente sus viviendas a las
necesidades del momento. 5. La industria y
la pr efabricación deben utilizarse plenamente
en la r ealización de las construcciones como
A finales de 1957, Friedman se r eúne en
París junto con una serie de ar quitectos
principalmente eur opeos entre los que
destacan Fr ei Otto, Eckhard Schulze-Fielitz
y Jan T rapman. El motivo de la r eunión fue
formar el grupo de trabajo GEAM (Gr oupe
d´études d´ar chitectur e mobile), dedicado a la
elaboración de pr opuestas que dieran solución
al problema de la movilidad planteado en el
CIAM X de 1956 119 .
El enfoque del Manifiesto GEAM en torno
a la idea de ar quitectura móvil, asentará
las bases teóricas sobr e los conceptos de
flexibilidad y adaptabilidad al cambio de las
megaestructuras de la segunda mitad del siglo
XX. Estos fundamentos conceptuales serán el
origen teórico sobre ideas contemporáneas
generadoras de hibridación, como el concepto
de crono-espacio pr esente en la obra de
Koolhaas.
La primera reunión de trabajo GEAM tuvo lugar
en Rotterdam, en marzo de 1958 120 . El 5 de
abril de 1960 vuelven a r eunirse en París para
r edactar el primer manifiesto GEAM 121 . Dicho
manifiesto se organiza en cuatr o apartados,
consistentes en el análisis de las dificultades, el
advenimiento de estas dificultades, una serie
de pr opuestas y una serie de técnicas para
alcanzar las propuestas 122 . En este manifiesto,
se pueden entre-leer tres grandes problemas
y sus soluciones.
Por una parte, identifican el problema del
aumento masivo de la cir culación urbana. Según
ellos, esto podía advertirse en la congestión de
los sistemas de movilidad. El GEAM por una
parte propone algo tan ambiguo como que
la ciudad y su planificación debe ser capaz
de adaptarse al desarr ollo de la cir culación,
per o, por otra parte, plantean un urbanismo
Manifiesto GEAM
02.06 El Manifiesto GEAM y la Ar quitectura Móvil
256
96 “En 1984, en un lar go viaje en tr en por Canadá, un estudiante de filosofía me presentó el trabajo de
Maurice Merleau-Ponty . […] El viaje en tren tuvo un punto de inflexión: el “túnel espiral”, una construcción
famosa a través de una gran montaña. Su espacio en espiral hizo eco del cambio en mi pensamiento de lo
tipológico a lo topológico.” (“In 1984, on a long train ride across Canada, a philosophy student introduced
me to the work of Maurice Merleau-Ponty . […] The train trip had a turning point-the “spiral tunnel,” a famous
construction through a lar ge mountain. It´s spiral space echoed the change in my thinking from the typological
to the topological.”) Ibidem, 302.
97 Friedrich HEGEL, “Fenomenología,” Real Academia Española , 2020, https://dle.rae.es/
fenomenología.
98 Maurice MERLEAU-PONTY , Phénoménologie de La Perception= Fenomenología de La Per cepción
(Bar celona: Planeta-Agostini, 1945).
99 Ibidem.
100 “W ith the r eflective capacities of phenomenology , an intrinsic understanding of space, and a pure
passage from the sign to the signified, it is possible to move from the particular to the universal. The seer and
the ar chitectural space wer e no longer opposites; the horizon includes the seer . A new topological openness
in the form of a field that extends to a “horizon-structure” became my theoretical frame (no longer simple
morphology-typology).[…] Merleau-Ponty’ s concepts ar e pivotal to our ar chitectural methods. As he states,
envir onments include patterns, “lines of for ce,” and-if we can read them-meanings. Focusing on the essential
characteristics of a situation and the geometry of a structur e creates ways of dealing with pr oblematic
elements.” HOLL, Op. cit, Parallax, 302–5.
101 Steven HOLL, “The Alphabetical City ,” Pamphlet Architectur e 5 (1980): 1–71.
102 Steven HOLL, “Rural and Urban House T ypes,” Pamphlet Architectur e 9 (1983).
103 “En la década de 1980, publiqué pequeños manifiestos en la serie Pamphlet Architectur e. En dos
númer os, La ciudad alfabética y los tipos de casas urbanas y rurales, defendí la reconstrucción de la ciudad
mediante interpr etaciones claras del tipo, un terreno cer o de la arquitectura. En 1984, en un lar go viaje en
tr en por Canadá, un estudiante de filosofía me presentó el trabajo de Maurice Merleau-Ponty […]” (“In the
1980s, I published little manifestoes in the Pamphlet Ar chitectur e series. In two issues, The Alphabetical City
and Urban and Rural House T ypes, I ar gued for reconstructing the city by stark interpr etations of type, a zero
gr ound of architectur e. In 1984, on a long train ride across Canada, a philosophy student introduced me to
the work of Maurice Merleau-Ponty .”) HOLL, Op. cit, Parallax, 302.
104 Steven HOLL et al., Questions Of Perception: Phenomenology Of Ar chitectur e (T okyo: A+U
Publishing - W illiam Stout Publishers, 1994).
105 Joseph FENTON, Op. cit, “Hybrid Buildings,” Pamphlet Architectur e 11 (1985).
106 Steven HOLL, “Bridges,” Pamphlet Architectur e 1 (1977).
107 Steven HOLL, “Bridge of Houses,” Pamphlet Architectur e 7 (1981).
108 Ibidem
109 “For example, what if one aspect of a site-por osity-becomes a concept? Por osity can be a new type
of being. It´s potentiality of consciousness indicates an opening wher e the horizon is included within it. We
hope to develop the possibility of a collection of things held together in a new way wher e the “horizon” is
open and mer ges with both exterior and interior .” HOLL, Op. cit, Parallax , 305.
110 Ibidem, 308.
111 “These voids become activist ar eas of the house lounges and are filled with light and air; The extra-
wide main corridors ar e broken by these vertical voids, like events along a city str eet.” Ibidem, 308.
112 El Cr oquis No 108: Steven Holl 1998-2002 (Madrid: El Croquis, 2002): 118.
113 Ibidem, 118.
257
114 Idem.
115 Juan Antonio CORTÉS, “T opología Ar quitectónica. Una Indagación Sobre La Naturaleza Del Espacio
Contemporáneo= Architectural T opology . An Inquiry into the Nature of Contemporary Space,” El Croquis
139 (2008): 32–57.
116 Ibidem, 32–57.
117 Ibidem, 32.
118 Ibidem, 34.
119 Jun AOKI, “La Flexibilidad de Kazuyo Sejima,” Pasajes de Arquitectura y Crítica 29 (2001): 50.
120 Ibidem, 50.
121 CORTÉS, Op.cit, “T opología Ar quitectónica. Una Indagación Sobre La Naturaleza Del Espacio
Contemporáneo= Ar chitectural T opology . An Inquiry into the Natur e of Contemporary Space.”, 36.
122 Ibidem, 38.
123 Ibidem, 44 – 6.
124 Ibidem, 38.
125 Ibidem, 38 – 40.
126 Ibidem, 40. Nos remite a Juan Antonio CORTÉS, Kazuyo SEJIMA, y R yue NISHIZAWA, “Una
Conversación Con Kazuyo Sejima y R yue Nishizawa,” El Cr oquis 139 (2008): 6–31.
127 COR TÉS, Op. cit, “T opología Arquitectónica. Una Indagación Sobre La Naturaleza Del Espacio
Contemporáneo= Ar chitectural T opology . An Inquiry into the Natur e of Contemporary Space.”, 40.
128 Ibidem, 42 – 4.
129 Ibidem, 46 – 8.
130 Ibidem, 50.
131 Idem.
132 Ibidem, 52–4.
133 T oyo ITO, “Arquitectura Diagrama= Diagram Ar chitecur e,” El Cr oquis 77, no. I (1996): 18–25.
134 CORTÉS, Op. cit, “T opología Arquitectónica. Una Indagación Sobre La Naturaleza Del Espacio
Contemporáneo= Ar chitectural T opology . An Inquiry into the Natur e of Contemporary Space.”, 56.
135 Manuel GAUSA, “Diagramas,” Diccionario de Metapolis de Arquitectura A vanzada (ACT AR,
2001):162.
136 Ibidem, 162.
137 Idem.
138 Idem.
139 Idem.
140 “El diagrama es exactamente la cara opuesta del esquema, es un documento anti-sintético, es
complejo y requier e de una lectura lenta y precisa.” Amadeu SANT ACANA, “El Acontecimiento En Un
Mundo Como Y uxtaposición” (Universidad Politécnica de Cataluña, 2013): 95.
141 Ibidem, 95.
142 Idem.
143 Idem.
144 Ibidem, 97.
145 CORTÉS, Op. cit, “T opología Arquitectónica. Una Indagación Sobre La Naturaleza Del Espacio
Contemporáneo= Ar chitectural T opology . An Inquiry into the Natur e of Contemporary Space.”, 38.
258
146 Nieves MESTRE MARTÍNEZ, “Híbrido: Entre La Disidencia y La Ecología= Hybrid: Between
Dissidence and Ecology ,” ZARCH: Journal of Inter disciplinary Studies in Ar chitectur e and Urbanism 3 (2014),
https://zar ch.unizar .es/images/Descar gas/PDF/Revista03/0311-Nieves Mestr e.pdf.
147 “Instead, one reads in Zevi statements delivered with an unsurpassable arrogance, such as: art
is anti-typological; every ar chitectural cr eation is necessarily an individual interpretation by the artist;
individual style is mor e decisive in the shaping of a work of art than the type” W erner OECHSLIN, “Pr emises
for the Resumption of the Discussion of T ypology ,” Assemblage , no. 1 (December 8, 1986): 38, https://doi.
or g/10.2307/3171053.
148 FENTON, Op. cit, “Hybrid Buildings.”, 8.
149 “Hybrids I. Híbridos V erticales,” A+T : Revista de Arquitectura y T ecnología 31 (2008), https://aplust.
net/tienda/r evistas/Serie HYBRIDS/HYBRIDS I. Híbridos verticales/.
150 “Hybrids II. Híbridos Horizontales,” A+T : Revista de Arquitectura y T ecnología 32 (2008), https://
aplust.net/tienda/r evistas/Serie HYBRIDS/HYBRIDS II. Híbridos horizontales/.
151 “Hybrids III. Híbridos Residenciales,” A+T : Revista de Arquitectura y T ecnología 33–34 (2009), https://
aplust.net/tienda/r evistas/Serie HYBRIDS/HYBRIDS III. Híbridos residenciales/.
152 “[…] the megastructure which is composed of several independent systems that can expand or
contract with the least disturbance to others […]” Fumihiko MAKI, “Investigation in Collective Form,” The
School of Ar chitecture. W ashington University 2 (1964): 12.
153 Rafael MONEO, “On T ypology= Sobre La Nocion de T ipo,” Oppositions 13 (1978): 22–45.
154 Carlos MARTÍ ARÍS, Las V ariaciones de La Identidad. Ensayos Sobre El T ipo En Ar quitectura.
(Ediciones del Serbal, 1993).
155 Anqué se trata de una idea generalizada, tomo el término “estructura fusionada” de: Martin
MUSIA TOWICZ, “Vigor Híbrido y El Arte de Mezclar= Hibrid Vigour and the Art of Mixing,” en Hybrids I:
Híbridos V erticales= High-Rise Mixed-Use Buildings (V itoria: a+t ediciones, 2008), 14.
156 “The second pr oposal, sited on a disused elevated rail link in the Chelsea area of Manhattan, is
mor e pragmatic, focused on a mix of housing types. In the Manhattan example the houses are pr ojected on
an existing bridge. The r esulting hybrid is a combination of modern bridge superstructur e with variations on
urban house types. […] ISSUES addr essed in the projects: l.) Hybrid Forms: a combination of ar chitectural
structur es.[…]” HOLL, Op. cit, “Bridge of Houses.”
157 Ralph WILCOXON, Council of Planning Librarians Exchange Bibliography , No 66 (Illinois: Monticello,
1968): 2.
158 ALEXANDER, ISHIKAW A, y SIL VERSTEIN, Op. cit, A Pattern Language: T owns, Buildings,
Construction= Un Lenguaje de Patr ones. Ciudades. Edificios. Construcciones.
159 ALEXANDER, Op. cit, “A City Is Not a T ree= La Ciudad No Es Un Árbol.”
259
260
261
SEGUNDA P AR TE/
BLOQUE PRÁCTICO:
TÉCNICAS Y
ESTRA TEGIAS DE
PROYECTO DE
HIBRIDACIÓN
ARQUITECTÓNICA
264
04. TÉCNICAS DE
PROGRAMACIÓN: SECCIONES
REPROGRAMABLES
265
de forma más r ecurr ente el término ‘técnica’,
mientras que en el capítulo seis será más
r epetido el concepto ‘estrategia’. Esto se debe
a que estos capítulos parten de la hipótesis
de la existencia de una serie de técnicas que
r esultan casi evidentes, mientras que, en el
capítulo seis, del pr opio desarr ollo del análisis
se espera deducir una serie de técnicas.
Este motivo también explica la difer encia
entr e el númer o de r efer encias y el desarr ollo
de cada una de ellas, entr e los tr es capítulos
del pr esente bloque práctico. El análisis de
este capítulo y su consecutivo, que pr etenden
r efutar unas hipótesis, ha r equerido gran
cantidad de r efer encias, en las cuales no
ha sido necesario ahondar mucho, ya que
la técnica, tal y como se ha definido aquí,
es r elativamente independiente de las
contingencias individuales de cada caso de
estudio.
Dentr o del ámbito de las megaestructuras,
podemos identificar un subtipo que se
caracteriza por tener secciones que fácilmente
se pueden r epr ogramar . Aunque la mayoría de
estos pr oyectos r esultar on utópicos, podemos
encontrar ejemplos posterior es construidos,
inspirados por estos, en los que sí se r econoce
una estrategia o técnica de pr oyecto de edificio
híbrido operativa.
En adelante, llamar emos pr oyectos de sección
r epr ogramable a aquellos que están diseñados
para poder r ealizar modificaciones en el
númer o, posición e incluso altura libr e de los
forjados, con cierta facilidad. Como ver emos,
estos se configuran mediante elementos
portantes verticales, cuyo arriostramiento
no depende de los forjados, lo cual permite
suprimir o añadir niveles intermedios. Esto
hace que cualquier forjado que se construya
pertenezca a la unidad separable en lugar de
al soporte fijo.
Por tanto, los pr oyectos de sección
r epr ogramable, potencialmente, pueden
alber gar secciones convencionales, secciones
tipo “social condenser” 3 o volúmenes de gran
altura libr e que permitan la adicción interna
de unidades separables de menor escala 4 ; las
posibilidades son múltiples.
La RAE define como ‘técnica’ al “conjunto de
pr ocedimientos y r ecursos de que se sirve una
ciencia o un arte” 1 . En este sentido, no r esulta
especialmente difícil deducir el significado del
concepto “técnica ar quitectónica” o “técnica
de pr oyectos ar quitectónicos”; conjunto de
pr ocedimientos y r ecursos de que se sirve la
ar quitectura y el arte de pr oyectarla.
Iñaki Ábalos y Juan Herrer os, han r eflexionado
sobr e las r elaciones entr e la técnica y la
historicidad: “[El pr esente texto se pr egunta]
sobr e el sentido actual de la tecnificación, en
la idea de que tal cuestión no es indifer ente
en un tiempo en el que su pr esencia ha ido
adquiriendo carácter dominante, penetrando
en todos los actos cotidianos, […]. El análisis
de ejemplos de una y otra época, [… es la
forma expositiva aplicada] de forma más
intensa a las técnicas y los modelos urbanos
que los sustentan. Mediante esta elección,
el libr o enlaza forzosamente con cuestiones
estr echamente ligadas a la pr egunta inicial
sobr e el sentido de la tecnificación: las
r elaciones entr e cr eación y conocimiento
positivo, evolución de los usos y definición
tipológica, […]. Cuestiones vinculadas a los
orígenes conceptuales de la modernidad
que obligan a aceptar en última instancia que
plantear una vinculación estr echa entr e técnica
y pr oyecto es ya un acto necesariamente
historicista” 2 .
En esta investigación se va a aceptar la
vinculación entr e la técnica (tanto constructiva
como de diseño espacial) y la historicidad,
comparando casos de estudio de difer entes
épocas pr ecisamente para establecer el origen
de estas técnicas y compr ender la evolución de
estas hasta lo que son hoy día.
Se va a emplear el término ‘técnica’ de forma
difer enciada al de ‘estrategia’, a pesar de
que la difer encia entr e ambos es sutil. La
‘técnica’ difier e del concepto de ‘estrategia’,
en su pluralidad. Una técnica es algo que
pr etende ser fácilmente imitable, mientras que
una estrategia es una solución o soluciones
determinadas para uno o varios pr oblemas
determinados.
En los capítulos cuatr o y cinco, se empleará
272
“La cr eación de una situación
significa la cr eación de un
micr omundo transitorio y -por
un único momento en la vida
de unos pocos- de un juego de
acontecimientos” 15
273
r ecurr e a la cr eación de situaciones (“situation
construite”), cuyo principal ejemplo serían los
événements parisienses de mayo de 1968: “La
cr eación de una situación significa la creación
de un micr omundo transitorio y -por un único
momento en la vida de unos pocos- de un juego
de acontecimientos. No puede ser separada
de la cr eación de un ambiente universal,
r elativamente más durader o, mediante un
urbanismo unitario” 15
En 1957 se fusionan la “Internacional letrista” y
la “Asociación internacional para una Bauhaus
de la Imagen” en un grupo denominado
“Internacional situacionista”. La “Asociación
internacional para una Bauhaus de la Imagen”
había nacido como acto de pr otesta contra
el primer pr ograma de la Hochschule für
Gestaltung de Ulm, formulado por Max Bill. Los
inter eses de la “Internacional Situacionista”
que nos eran menos r eivindicativos, se
pr esentaba como un arte colectivo o cr eación
colectiva que, por todos los medios, tanto
artísticos como científicos, está enfocado a una
acción unitaria, un urbanismo unitario.
Estas ideas venían infundidas por la experiencia
del filósofo Guy Debor d y el pintor Constant
Nieuwenhuys. Al r ecorr er París y Londr es
ambos habían r econocido una nueva forma
de expr esión artística en la aglomeración de
estas ciudades. Debor d r elata cómo fuerzas
“de naturaleza psicogeográfica” le guiaban en
su “deriva” por las calles de París 12 . El diez de
noviembr e de 1958 se r eúnen en Ámster dam
para redactar los once puntos que definirán la
acción de la internacional situacionista (I.S.) 13 .
Los tr es primer os puntos estipulaban que
todo miembr o del grupo debía participar
activamente y de forma pública en la lucha
contra ideologías contrarias al situacionismo
(cualquiera de las artes individuales).
El pr ograma mínimo de la I.S. era la búsqueda
de un perfecto arte espacial mediante la
cr eación de un sistema unitario de urbanismo
que permita la experimentación de nuevas
formas de comportamiento social. El urbanismo
unitario era aquel que se caracteriza por
una compleja e ininterrumpida actividad de
r ecr eación del medio ambiente según planes
pr ogr esivos. El urbanismo unitario se considera
al mismo tiempo un juego y una tar ea seria,
que permiten el desarr ollo de una “sociedad
más libr e” 14 .
Para el desarr ollo del urbanismo unitario se
Definiciones Situacionistas (Constant y Debor d)
274
“Es un modelo imaginario y
de juego experimental para la
elaboración de los principios de
una nueva cultura completamente
distinta” 16
275
un nuevo espacio social en el cual, mediante
la cr eatividad colectiva, se pr oduzca una
or ganización del medio ambiente en constante
variación. Para ello desarr olla el concepto de
sector , por su descripción, debía ser el soporte
físico de las “situaciones” definidas por la I.S.
Los sector es eran enormes unidades de
subdivisión interna de la macr oestructura
(debían tener entr e 5 y 10 hectár eas de
superficie). En conjunto, la nueva babilonia
se or ganizaba en tr es grandes partes, el
espacio para la cir culación r odada a nivel de
calle, el conjunto de sector es en el interior
del entramado estructural y terrazas al air e
libr e sobr e las cubiertas. En la cubierta se
dispondrían una serie de aer opuertos, campos
de deporte y todo aquello que r equiriera estar a
la intemperie, ya que todos los sector es estarían
iluminados y climatizados artificialmente.
Los sector es alber garían tanto el espacio
doméstico como espacio social, los cuales
dispuestos en sucesión generarían un paisaje
artificial que se mezclaría con el paisaje
pr eexistente: “El interior de estas edificaciones
sectoriales consta, además de las viviendas, de
un gran espacio público destinado a la vida
social. Está dividido en volúmenes variables
por medio de par edes y piezas ar quitectónicas
móviles, volúmenes comunicados por toda
una estructura de escaleras, rampas y pasillos.
Así sur ge una gran variedad de ambientes
difer enciados que además pueden modificarse.
[…]. La estructura interior del momento, la
interacción entr e los distintos ambientes se
r ealiza en consonancia con la vida experimental
de los habitantes. La ciudad pr ovoca un
desarr ollo dinámicamente activo, cr eativo de
la vida. Se puede vagar durante lar go tiempo
por el interior de los sector es unidos entr e sí,
entr egarse a la aventura que nos ofr ece este
laberinto ilimitado. La cir culación rápida en
el suelo, los helicópter os por encima de las
terrazas cubr en grandes distancias y permiten
el espontáneo cambio de lugar . La función de
la vivienda está determinada de acuer do con
esta vida aventur era y dinámica. Y a no se puede
T ras el desarr ollo del manifiesto situacionista
en 1958 (ver 02.06 El Manifiesto GEAM y la
Ar quitectura Móvil), los inter eses de Constant
y Debor d terminan diver giendo y en la década
de los sesenta, Constant elabora en solitario su
pr oyecto de la Nueva Babilonia (Nye Babylon,
1960-63) (Fig. 4). El pr oyecto de Constant
Nieuwenhuys resulta difícil de clasificar , pero,
tanto por su pr ograma como por la declaración
de intenciones del pr oyecto, la aportación
teórica al concepto de sección r epr ogramable
es evidente.
No se trata de un pr oyecto urbanístico, una
estructura ar quitectónica o una obra de arte
(al menos no una obra de arte en el sentido
del arte de los años 60), sino de un intento de
materializar los ideales del urbanismo unitario
situacionista: “Es un modelo imaginario y de
juego experimental para la elaboración de los
principios de una nueva cultura completamente
distinta” 16 . La Nueva Babilonia pr etendía ser el
r eflejo del arte unitario de la cultura de masas.
El pr oyecto pr etendía otor gar a sus usuarios la
capacidad de jugar y ser cr eativo con su medio
ambiente; su entorno urbano y ar quitectónico.
En gran medida se trataba de una declaración
de intenciones socio-políticas más que de
un desarr ollo concr eto construible ya que
simplemente describe la apariencia visual de
una estructura ligera, per o no la desarr olla
a nivel constructivo ni a nivel de cálculo: “La
Nueva Babilonia es el objeto de una cr eatividad
de masas, cuenta con la r eactivación de la
gigantesca potencia cr eativa, actualmente
inutilizada, que existe en las masas. Cuenta con
la desaparición de trabajo no cr eativo como
consecuencia de la automatización; cuenta con
la transformación de la moral y el pensamiento;
cuenta con una nueva or ganización social. […].
Desde un punto de vista técnico, se trata de un
mar co simple, estructurado totalmente, de un
andamiaje apoyado sobr e pilastras y elevado
totalmente por encima del suelo.” 17 .
Con independencia de su forma, el objetivo
último de Nueva Babilonia era la cr eación de
Nueva Babilonia
276
4. Nueva Babilonia, de
Constant Nieuwenhuys
(1960-63)
277
sus colegas por tratarse de una utopía. No
obstante, en la época de la publicación de
la confer encia pudiera haber sido posible
comparar Nueva Babilonia con ejemplos
construibles 21 .
condicionar a una vida estable. Los espacios
destinados a vivienda, como parte del espacio
interior r estante, en el que están dispersos,
deben considerarse pr efer entemente como
una especie de hotel r esidencial en un sentido
no comer cial, que permiten un cambio
fr ecuente de domicilio” 18
En 1964, Constant imparte una confer encia
en Londr es sobr e su pr oyecto, en la que
identifica al “homo ludens” 19 como el
habitante apr opiado de las megaestructuras:
“Pues debería estar clar o que las ciudades
funcionales, cr eadas durante el lar go período
histórico en que el valor dominante en las vidas
humanas ha sido la utilidad, no satisfarían en
absoluto las necesidades totalmente distintas
de la raza cr eativa del Horno ludens. Antes que
nada, el ambiente del Homo ludens tiene que
ser flexible y mudable·, garantizando cualquier
movimiento, cualquier cambio de lugar o de
estado de ánimo, cualquier estilo de conducta
[…] el sector -cuyas dimensiones son mucho
mayor es que las de cualquier edificio actual-
es un sistema de niveles que deja libr e el nivel
del suelo para un tráfico rápido e intenso [...]
los pisos del sector están principalmente
vacíos. Repr esentan una especie de
pr olongación de la superficie terrestr e, una
nueva piel que r ecubr e la tierra y multiplica
su espacio vital [...] el carácter afuncional de
esta construcción estilo campo de r ecr eo,
despr ovee de sentido a cualquier subdivisión
lógica de su espacio interno. Más bien cabría
pensar en una distribución absolutamente
caótica de espacios pequeños y grandes,
constantemente montados y desmontados
por medio de elementos constructivos móviles
estandarizados, como par edes, suelos y
escaleras.” 20 . Cabría mencionar que, aunque
Friedman no haga r efer encia al libr o “Homo
Ludens”, él había sido el primer ar quitecto
megaestructuralista de la historia que hace
r efer encia a la teoría de Johan Huizinga, sobr e
la importancia del juego en la historia de la
civilización.
El pr oyecto de Constan fue vilipendiado por
278
5A. Fun Palace. Supe-
rior: Sección. 5B. Fun
Palace. 5C. Fun Palace.
Inferior izquier da: Plan-
ta baja. Inferior der e-
cha: Pr ogramación.
279
los cambios que se dan en la sociedad entr e
cinco y diez años son impr edecibles, por lo
que cualquier pr oyecto per dería r endimiento
transcurrido ese tiempo, siendo r ecomendable
la demolición 27 .
La expr esión “Calculated Uncertainty” 28
(“incertidumbr e calculada”) empleada por
Cedric Price r esume los modos de contr ol
del cambio que se observan en el Fun Palace.
Lo que difer encia al Fun Palace de otras
megaestructuras de sección no r epr ogramable,
es que en las segundas no se contemplan
variaciones de los forjados principales, mientras
que en el Fun Palace no hay ningún forjado
que no sea susceptible de cambio. El pr oyecto
no parte de soportes fijos sobr e los que apoyar
o colgar unidades separables, sino que todo
espacio de uso se montaría y desmontaría ad
hoc. Lo más parecido al soporte fijo del Fun
Palace es la estructura vertical compuesta por
una serie de grúas dispuestas al tr esbolillo y
las par edes laterales de donde podían colgar
los espacios de usos montados de manera
impr ovisada.
A pesar de que el pr oyecto contenía todos los
planos técnicos, toda la pr ogramación y todos
los cálculos necesarios para su elaboración, la
pr etensión de una ar quitectura tan dinámica y
cambiante r esulta utópica incluso hoy día. Lo
más par ecido que hemos visto construido por
Cedric Price es el centr o de arte comunitario
Interaction Centr e (1972-77) en el cual se
mantenían algunas ideas de ar quitectura
flexible del Fun Palace 29 , per o car ecía del
sistema de grúas y la pr ogramación cibernética
que permitiera las transformaciones físicas de
manera impr ovisada.
No obstante, el concepto Calculated
Uncertainty y la idea de indeterminación
ar quitectónica a la que va apar ejada, ha
inspirado otras técnicas de pr oyecto más
operativas, he incluso algunas que sí han
llegado a ejecutarse.
Uno de los pr oyectos más paradigmáticos que
entra en la categoría de pr oyecto de sección
r epr ogramable es el Fun Palace (1962-72) (Fig.
5) dirigido por el ar quitecto Cedric Price y la
dir ectora de teatr o Joan Littlewood.
Este pr oyecto contó con un equipo de
trabajo inter disciplinar or ganizado en varios
departamentos (estructura, pr ogramación,
sociología y cibernética) 22 que, en gran medida,
son la causa del desarr ollo de las estrategias
que permitier on configurar un condensador
social de sección r epr ogramable.
Este pr oyecto se caracteriza por ser el primer o
en el que se combinan técnicas difer entes para
el contr ol cambio corto plazo y a lar go plazo 23 .
El cambio a corto plazo se basaba en la idea de
impr ovisación, e implicaba transformaciones
físicas del espacio. Los pr opios usuarios
podían contr olar una serie de grúas dispuestas
de modo estratégico para transformar casi la
totalidad del espacio disponible. Además, el
pr oyecto incluía un or denador central que,
mediante el desarr ollo de la cibernética,
apr endería de los cambios intr oducidos por
los pr opios usuarios y añadiría sus pr opias
modificaciones.
El segundo tipo de cambio sería a lar go plazo
y se contr olaría mediante la teoría de juegos 24 .
Price se apoya en esta teoría, desarr ollada por
primera vez en 1920 por John von Neumann,
para “anticipar y planificar estrategias
performativas a lar go plazo” 25 . La teoría de
juegos complementaba la cibernética y las
limitaciones temporales de esta: “Al dar cuenta
de la interacción indeterminada y sinér gica
de factor es, la teoría de juegos modela el
comportamiento dinámico de sistemas sociales
y económicos complejos” 26 .
T ambién se contempló un tercer tipo de
cambio que afectaba al soporte ar quitectónico
completo. Al igual que toda la ar quitectura de
Cedric Price, al conjunto del edificio se le calculó
una vida útil máxima de diez años. Según Price,
Fun Palace (1962-72)
280
6. Maqueta y Sección
de la T orr e de es-
pectáculos para Mon-
tr eal de Peter Cook
(1963)
281
El Pr oyecto de torr e de espectáculos para
Montr eal (Fig. 6) de Peter Cook para el
constructor T aylor Woodr ow (1963) encaja
en la línea de pr oyectos utópicos de sección
r epr ogramable. El pr oyecto consistía en una
gigantesca torr e de televisión, de 183 metr os
de altura, de la que contarían difer entes
estructuras auxiliar es 30 . La torr e se construiría
en hormigón pr eformado y se pr etendía sellar
por ambos extr emos y transportarla por el
atlántico hasta la exposición de Montr eal de
1967 31 .
El pr oyecto r esultaba utópico desde los
planteamientos iniciales. De haberse
construido, por aquel entonces hubiera sido el
mayor componente pr efabricado de la historia
de la ar quitectura. La torr e central de hormigón
sería pr oducida en serie y distribuida por
todo el mundo como estación r epetidora de
televisión. La sección de Peter Cook r esponde
a la versión ‘ludique’ para la exposición de
Montr eal. La idea de “espectáculo” encaja
tanto en el pr ograma de la exposición universal
como en las ideas exploradas por el grupo
Ar chigram.
Lo que es de especial inter és para este
capítulo es la r elativa facilidad con la que
Cook pr etendía r epr ogramar la sección de
este proyecto. Incluso el lenguaje gráfico de
la sección apoyaba la idea de difer enciar el
elemento soporte (la torr e de hormigón) de las
unidades colgadas.
A pesar de lo utópico que r esultaba el
pr oyecto, principalmente por la escala del
cilindr o central, este pr oyecto pudo servir de
inspiración para la Expo T ower de Kiyonori
Kikutake, construida siete años después para
la Exposición Internacional de Osaka.
T orr e de espectáculos Montr eal (1963)
288
11. “Mobile Ar chitec-
tur e” (Y ona Friedman,
1956)
12A. “spatial city” con
“cable-metr o” (Y ona
Friedman, 1956)
12B. “spatial city” con
“cable-metr o” (Y ona
Friedman, 1956)
289
12C. “spatial city” con
“cable-metr o” (Y ona
Friedman, 1956). Entr e
los bocetos de Fried-
man podemos obser -
var experimentaciones
sobr e la posibilidad
de colgar las unidades
habitacionales de más
de tr es macro-colum-
nas
12E y 12 F . Elemen-
tos de la ciudad (Y ona
Friedman, 1956).
290
15. Blocs a l´enjambee
(Y ona Friedman, 1958)
13. Ar quitectura Móvil
en una versión para el
bosque de Boulonge
en París (Y ona Fried-
man, 1957)
14A, 14B y 14C. “span-
over blocks” (Y ona
Friedman, 1957)
291
de que esta difer encia y del hecho de que los
apoyos estaban separados entr e 30 y 50 metr os
(en lugar de 60 metr os), el pr oyecto se basaba
en los mismos ideales sobr e la ar quitectura
móvil.
Un detalle que difer encia la expansión
mediante bloques del sistema lineal es que
mientras que en los pr oyectos lineales la altura
de los edificios se mantenía constante, en los
bloques podemos observar variaciones (Fig.
14C)
En 1959 Friedman publica su pr oyecto “blocs
a L´enjambee” en el númer o 87 de la r evista
L´Ar chitectur e d´Aujour d´hui 47 (Fig. 15). En la
pr opia sección de r evista, Friedman explicaba
las ventajas de esta ar quitectura: r educción de
la superficie del terreno utilizado, la posibilidad
de aumentar la densidad en partes de la ciudad
conflictivas (ya que los bloques “cabalgan”
sobr e las pr eexistencias) y la alteración
del convencional or den “r ealojamiento-
demolición-construcción”, por un nuevo or den
más operativo “construcción-r ealojamiento-
demolición” 48 .
En 1956, el mismo año que comienza el
pr oyecto “Movile ar chitectur e”, Friedman
asiste al congr eso CIAM X, celebrado en
Dubr ovnik, en el que se abor dan una serie de
temas vinculados al cambio 42 : las agrupaciones
(“Cluster”) y la r elación de estos con lo
or gánico, la movilidad (“Mobility”) y el cambio
y el cr ecimiento (“Change and Gr owth”) 43 .
Este último tema de discusión fue dirigido
por Bakema, y entr e los investigador es se
encontraba el pr opio Friedman 44 .
T ras el congreso, Friedman continúa
desarr ollando el concepto de ar quitectura
móvil, publicando el pr oyecto y sus ideales en
la r evista Bauwelt 45 y buscando simpatizantes
de sus ideas: “Un editor del Bauwelt, Günther
Kühne, estaba inter esado en mis ideas y
publicó parte de ellas en 1957…, en 1957 viajé
a Berlín y Amster dam, buscando simpatizantes.
Fr ei Otto (un desconocido joven en aquellos
tiempos, como yo) me escribió en r elación a
mi artículo en el Bauwelt. En Holanda esperaba
r ecibir el apoyo de Bakema, sin ningún éxito.
Sin embar go, me entr evisté con T rapman,
quien buscaba soluciones para el pr oblema de
la `movilidad´” 46 .
En 1957, Friedman r eutiliza su pr oyecto de
ar quitectura móvil en una versión para el bosque
de Boulonge en París (Fig. 13). El pr oyecto para
Boulonge consistía en una serie de viviendas
temporales para r ealojar a los habitantes
de los difer entes barrios parisinos mientras
se mejoraban las instalaciones urbanas.
Empleaba el mismo sistema estructural basado
en mega-columnas separadas 60 metr os, que
contenían las cajas de ascensor es y escaleras y
enormes vigas en celosía de las que descolgar
las unidades habitacionales.
Este mismo año, Friedman también r ealiza
una serie de pr oyectos llamados “span-over
blocks” o “blocsv a l´enjambee” (“bloques de
expansión” o “bloques de encabalgamiento”)
(Fig. 14A y 14B) cuyo sistema componía
bloques, en lugar de un sistema lineal como
sucedía en el pr oyecto para Boulonge. A pesar
292
16. “Un pr ogramme
pour 1960”, publicado
en Urbanisme Spatial
(Y ona Friedman, 1960)
293
Respecto a “Ville Spatiale”, en sus múltiples
variantes, consistía en una serie de grandes
pilar es o columnas de hormigón que
contenían los núcleos de comunicaciones
verticales y que sustentaban unas estructuras
trianguladas inspiradas por los pr oyectos de
Konrad W achsmann 52 . Las mega-columnas se
configuraban formando una serie de planos
elevados de apr oximadamente 300 x 350
metr os. En planta baja cir cula el paisaje y sobr e
los pilotes (separados apr oximadamente 25
metr os) se sitúan unidades r esidenciales y de
oficinas. Estas unidades habitacionales rondan
entr e 25 y 30 metr os cuadrados y se disponen
ocupando hasta el cincuenta por ciento de los
alveolos para así permitir el paso de la luz.
“Una parrilla tridimensional, elevada sobr e
pilotes, situada por encima de la superficie del
suelo. Los usos de `peso r educido´ (viviendas,
despachos, salas) se inscriben en los huecos de
esta estructura y en la parte elevada. Los `usos
pesados´ (cir culación, r euniones, industria,
etc.) ocupan la superficie del suelo, debajo
de la parrilla tridimensional y entr e los pilotes
distanciados.” 53
“La idea de la Ville Spatiale era la de asegurar
que sus habitantes tuvieran la libertad de dar
forma a su hábitat individual y al trazado de
la ciudad según su pr efer encia. El segundo
elemento de esta idea era también la
Ar chitectur e mobile , es decir , la posibilidad de
r emodelar periódicamente el hábitat individual
y el trazado urbano sin imponer la demolición.
Este tipo de pr ograma sólo fue posible al
implementar una estructura continua, lo que
llamé infraestructur e spatiale ” 54
Respecto al concepto de infraestructura, en
un principio Friedman emplea para definir
los sistemas de instalaciones generales
(abastecimiento, saneamiento, etc.).
Posteriormente comienza a emplear el término
en un sentido espacial: “He dado el nombr e
de Infraestructura a esos mar cos de r efer encia
los cuales pueden ser utilizados de difer entes
maneras. Una infraestructura tiene que contener
Entr e 1958 y 1962 Friedman trabajó sobr e
una serie de pr oyectos que engloba bajo el
término “Ville Spatiale”. En estos proyectos
puede observarse un salto conceptual
r especto a sus obras anterior es. Para la “Ville
Spatiale”, Friedman desarr olla su “Urbanisme
Spatiale”, término que da título a su artículo
de 1960, publicado en la r evista L´Ar chitectur e
d´Aujour d´hui 49 . Esta publicación es la primera
en la que apar ece este concepto.
En esta publicación Friedman vuelve a
explicar las mismas ventajas de su ar quitectura
r especto a la alteración del convencional or den
“r ealojamiento-demolición-construcción”.
Per o a difer encia de en anterior es
publicaciones, en esta ocasión el concepto se
explica mediante un diagrama que facilita la
compr esión (Fig. 16).
El concepto “Urbanisme Spatial”, será
posteriormente definido por Friedman
como una “[…] técnicas para la ar quitectura
móvil y el urbanismo móvil. Consiste en
una infraestructura tridimensional (malla de
múltiples pisos). Los volúmenes utilizables
para casas, oficinas, etc., ocupan los huecos
de esta infraestructura, y su distribución o
r edistribución obedece a los deseos de sus
morador es […]” 50 .
Como anota Peña Fernández-Serrano, en el
“Urbanisme Spatiale”, “se puede apr eciar un
salto conceptual en el pr oceso del pr oyecto.
[…] En la anterior pr opuesta, los bloques de
encabalgamiento, seguían teniendo el aspecto
de bloques convencionales, ahora r epr esentan
unidades de ciudad: “La utilización de
los elementos triédricos permiten r ealizar
grandes osamentas tridimensionales que
nos conducen a un urbanismo espacial, es
decir un urbanismo compuesto de difer entes
niveles independientes unos de otr os. Estas
construcciones r ealizadas con elementos
triédricos de encabalgamiento tienen una
escala que no es la habitual de los bloques
de vivienda tradicional. T ienen una escala
corr espondiente a un barrio de ciudad.”” 51
Ville Spatiale
294
17A. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
17B. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
17C. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
18A. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
295
espectador en las que las unidades separables
se r epr esentan como sólidos blancos con
formas tridimensionales arbitrarias (Fig. 18E).
En 1959 aplica su modelo de Ville Spatiale a
varios pr oyectos de r egeneración urbana: París
Spatiale, V enice of Mónaco, T únez y África. El
primer pr oyecto de gran escala en el que emplea
el sistema “ville spatiale” es Paris Spatiale. Para
el pr oyecto de París utiliza su sistema como
técnica pr oyectual para colmatar las zonas
menos desarr olladas de la periferia norte, este
y sur de la ciudad (Fig. 19A). T al y como había
expuesto en sus pr oyectos anterior es, esta
ar quitectura permitiría el cr ecimiento urbano
sin la necesidad de demoler las pr eexistencias.
Aunque en los bocetos pr eliminar es solo
apar ece construida la periferia, en perspectivas
posterior es plantea la construcción de su
sistema en múltiples lugar es conocidos del
centr o de París, e incluso en torno al río Sena
(Fig. 19B). Para este pr oyecto, Friedman
r ecurrió tanto a las perspectivas dibujadas
a mano como a los fotomontajes. Friedman
grafía el pr oyecto de dos maneras difer entes:
en algunos fotomontajes (especialmente en las
vistas de conjunto) sólo r epr esenta las unidades
habitacionales (Fig. 19C), mientras que en
otr os (principalmente las perspectivas con
más detalle y a pie de caminante) la estructura
tridimensional toma mayor pr otagonismo (Fig.
19D).
T ras el proyecto de Paris, Friedman abor da
una segunda pr opuesta urbana para Mónaco,
“V enecia de Mónaco” en la cual plantea
un cr ecimiento urbano de Mónaco en su
fr ente coster o (Fig. 20A). A pesar de que su
planteamiento inicial fue el de construir una
“ville spatiale” a modo de puente (Fig. 20B),
en este pr oyecto comienza a investigar sobr e
las posibilidades de versionar su “Urbanisme
Spatiale” en construcciones verticales con
forma de torr e (Fig. 20C). Podemos encontrar
algunas versiones en las que combina el
sistema vertical a modo de torr es con una
serie de pasar elas (Fig. 20D) o, lo que par ecen
unos esquemas de r eplanteo de un sistema
todas las `ciudades privadas´ (imaginables o
existentes) … una infraestructura está formada
por unas r edes + r eglas” 55 .
Respecto a la r epr esentación, las maquetas
de las primeras versiones de la Ville Spatiale
r epr esentan exclusivamente las cápsulas
inter cambiables (Fig. 17A). Estas maquetas
car ecían del entramado estructural,
simplemente se r epr esentaban las columnas,
las unidades habitacionales e incluía un
cristal o acetato sobr e el que apoyar las
piezas mutables. En la primera maqueta solo
se observa uno o dos metacrilatos (según
la zona del pr oyecto/maqueta), y llama la
atención el r epetido escalonamiento de
las células modificables. En las fotos de la
segunda maqueta, pueden observarse hasta
cinco niveles de vidrio superpuestos (Fig.
17B). En esta versión hay líneas dibujadas
sobr e los vidrios r epr esentando estructuras
trianguladas. En la segunda versión se ha
per dido el escalonamiento de las unidades
habitacionales, per o, en cambio, llama la
atención una variación en la altura libr e que
mar can los cristales de la maqueta (que se
acentúa aún más con las habitaciones de tr es
niveles de la última planta) y que nos evoca a la
idea de condensador social que ver emos más
adelante. Hay una ter cera maqueta en la que
solo se r epr esenta con cartulina los forjados
de cada nivel (Fig. 17C). Esta última maqueta
r esulta bastante inter esante ya que evidencia
la importancia de la conexión entr e las piezas
para configurar un sistema socialmente
operativo.
Estas variaciones en la maquetación también
las observamos en la r epresentación gráfica de
la Ville Spatiale. Además de las convencionales
perspectivas aér eas (Fig. 18A), encontramos
diagramas que r ellenan los pasillos entr e
unidades, r epr esentando el conjunto de una
planta como un bloque sólido (Fig. 18B),
diagramas de conexiones (Fig. 18C) y diagramas
que r epr esentan el espacio ocupado como
un volumen tridimensional sólido (Fig. 18D).
T ambién se observan perspectivas a modo de
296
18B. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
18C. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
18D. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
19A Y 19B. Ville Spa-
tiale, Y ona Friedman
297
18E. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
18F . Ville Spatiale, Y ona
Friedman
19D. Ville Spatiale,
Y ona Friedman
19C Ville Spatiale, Y ona
Friedman
304
28. Ciudad puente en
Gibraltar , Y ona Fried-
man (1962).
29. “puente agrícola”,
Y ona Friedman (1962).
32A. Ciudad Puente
para el canal de la
Mancha, Y ona Fried-
man y Eckhar d Schul-
ze-Fielitz (1963).
31. Funciones en una
ciudad puente, Y ona
Friedman
30. Ciudad Puente,
Y ona Friedman (1963).
305
de la mancha mantiene la estructura general
de la ciudad puente (Fig. 32C), per o incluye una
serie de instalaciones de contr ol que r equier e
el sistema portuario (Figs. 32D, 32E y 32F). La
pr opuesta final se mantiene en la estética de la
“Ville Spatiale” (Fig. 32H).
En 1962, Friedman elabora un par de
pr oyectos que denomina como “ciudades
puente”. El primer o es el esbozo de una ciudad
puente en Gibraltar (Fig. 28), al cual le sigue
un pr oyecto de “puente agrícola” (Fig. 29).
Friedman se servirá de las ciudades puentes
como método pr oyectual para conectar
difer entes continentes por vía terr estr e. En
1963 continuará su investigación, pr oponiendo
nuevas ciudades puente: “La vista de la tierra
se toma desde el Polo Norte. Australia es
el único continente desvinculado. Nueve
ciudades puente garantizan el tráfico terrestr e
1. Behring, 2. Sakhalin, 3. Hokaido-Hakodate,
4. Djakarta, 5. Singapur , 6. Aden, 7. Suez, 8.
Gibraltar , 9. The Channel” 61 (Fig. 30)
Friedman diagrama su estructura universal
de “ciudad puente” sobr e la que trabajará
posteriormente para adaptarla a cada caso
particular (Fig. 31): “Las funciones en una
ciudad puente: 1. Centr o de la ciudad: culto,
entr etenimiento, vida pública, mer cado; 2.
Centr o de la ciudad: gestión, administración;
3. El Pueblo: barrio habitable; 4. El Pueblo:
almacenes, industria, comer cio; 5. El Puente: la
carr etera; 6. El Puente: el ferr ocarril; 7. El río:
el puerto (pesquer o). V entajas de este sistema:
es importante elegir la posición geográfica (del
Puente-ciudad) de tal manera que se puedan
utilizar los puentes existentes para que haya
un r endimiento inmediato para el desarr ollo
industrial del interior . T amaño del puente:
150-200m, niveles: 7, superficie disponible en
tramos de 100m: 50-70ha.” 62
Pr obablemente por cuestiones de iluminación,
el sistema de ciudad puente deja los espacios
de la ciudad y la vida pública en los niveles
superior es, las infraestructuras de movilidad
en los núcleos y los niveles inferior es se utilizan
para la pesca y las actividades vinculadas al
ámbito marítimo.
Una de las ciudades puentes que más
desarr olló la pr opuesta para el canal de La
Mancha, que elabor ó junto con Eckhar d
Schulze-Fielitz (Fig. 32A). La sección del canal
Ciudades Puente
306
32B. Canal de la Man-
cha. “1. El puente so-
br e el Canal -La fusión
de una autopista (Lon-
dr es-París), un ferro-
carril (Londr es-París) y
el transporte marítimo
con destino a Lon-
dr es y París, crearía la
necesidad de un nue-
vo puerto. 2. La altura
necesaria del puente
da un enorme volumen
cúbico entr e las torres.
3. Al cr ear un nuevo
puerto entr e las torres
del puente, el alquiler
generado por esta-
ciones, oficinas y alma -
cenes cubriría los cos-
tos de construcción. El
inter cambio vertical de
mer cancías entre bar -
cos, tr enes y camiones
cr earía un manejo efici -
ente. 4. El puente po-
dría convertirse en una
nueva atracción turísti-
ca. Podría alber gar
r estaurantes, hoteles,
piscinas, playas artifi -
ciales y buenas vistas.”
32C. Ciudad Puente
para el canal de la
Mancha. “1. Quai
flotante / 2. Almacenes
/ 3. T erraza turística / 4.
Nivel de tráfico / 5. Ofi -
cinas / 6. Instalaciones
turísticas / 7. Estación
de car ga”
32D. Canal de la Man-
cha “1. extr emo del
puente, estación de
tráfico / 2. tanques de
agua, industria / 3. faro,
torr e de televisión, ra-
dar / 4. torr e de contr ol
/ 5. vía navegable uni -
dir eccional / 6. cuenca
portuaria / 7. ciudad
construida en estruc-
tura de puente / 8. car -
r etera, ferrocarril, vía
fluvial”
307
32E. Canal de la Man-
cha. “1. sala de contr ol
/ 2. tanque de agua /
3. cables principales /
4. estructura de plata-
forma de cierr e / 5.
pilones / 6. acceso
al muelle / 7. muelle
flotante / 8. Boya”
32F . Ciudad Puente
para el canal de la
Mancha, Y ona Fried-
man y Eckhar d Schul-
ze-Fielitz (1963). “1.
puerto de pasajer os
/ 2. vía navegable / 3.
puerto comer cial”
32G. Ciudad Puente
para el canal de la
Mancha, Y ona Fried-
man y Eckhar d Schul-
ze-Fielitz (1963).
32H. Ciudad Puente
para el canal de la
Mancha, Y ona Fried-
man y Eckhar d Schul-
ze-Fielitz (1963).
308
33A. Ville Spatiale so-
br e el distrito financie -
r o de Nueva Y ork, Y ona
Friedman (1964)
33B. Ville Spatiale
sobr e el rio Hudson
de Nueva Y ork, Y ona
Friedman (1964)
33C. Ciudad puente de
conexion de Mahattan
con Jersey City , Y ona
Friedman (1964)
33D. Puentes Pasar e-
la Nueva Y ork, Y ona
Friedman (1964)
309
Para ocupar el entramado estructural, en
1967, Friedman inventa un sistema llamado
“FlatW riter”, que consiste en “un pr ograma
informático concebido para permitir al
usuario diseñar el plan de su futur o hogar
(auto-planificación) en la Ville Spatiale, o
para que un ciudadano r ediseñara su barrio
en la Ville Spatiale. (El título debe tomarse
literalmente; el “Flatwriter” estaba destinado
a diseñar apartamentos)” 63 . Friedman dio una
descripción completa del sistema (Fig. 35),
gracias a lo cual el pr ograma fue desarr ollado
en 1973 por el Massachusetts Institute of
T echnology (MIT).
Friedman conservó su pr opio sistema
“Flatwriter” en el diseño de alguno de sus
pr oyectos. En 2002 lo empleó para desarr ollar
la ciudad puente de Huangpu, en Shanghái
(Fig. 36)
En 1964, Friedman elabora una serie de
pr oyectos para Nueva Y ork y Los Ángeles.
Respecto a Nueva Y ork, se centra en el distrito
financier o (Fig. 33A), expansiones sobr e el río
Hudson (Fig. 33B) y una ciudad puente sobr e
el Hudson que conecta Manhattan con Jersey
City (Fig. 33C). Nada escapa de la misma línea
pr oyectual que Friedman había mantenido
en los últimos años, a excepción de un
fotomontaje del skyline de la ciudad en el que
conecta los rascacielos entr e ellos mediante un
sistema de puentes-pasar ela (Fig. 33D).
Ese mismo año, Friedman r ecupera el inter és
por los vacíos urbanos, en especial los ligados
a las vías y estaciones de tr enes (Fig. 34A).
Destaca algunos fotomontajes de interior es
de hangar es (Fig. 34B) que r ecuer dan a las
perspectivas del Fun Palace.
34A. Pr oyecto tipo Ville
Spatiale sobr e líneas
de ferr ocarril en parís
(1964)
34B. Pr oyecto tipo Ville
Spatiale sobr e líneas
de ferr ocarril en parís
(1964)
35. “Flatwriter” Y ona
Friedman e investif-
gador es del MIT(1973)
36. Ciudad puente
para Huangpu, Shang-
hái, Y ona Friedman
(2002)
310
04.03 Metabolismo Japonés
37. Cartel de la ex-
posición “Metabolism.
The City of the Futur e”
311
dir ecta a la mega-columna; los pr oyectos
cuyas unidades separables están biapoyadas,
conectadas a dos mega-columnas a modo
de puente; y los pr oyectos cuyas unidades
separables son como láminas o forjados
apoyados en más de dos grandes columnas.
Una car encia generalizada de muchos
pr oyectos megaestructurales eur opeos es
la ausencia de diversidad tipológica en las
unidades separables expuestas. No obstante,
hay excepciones europeas que confirman esta
r egla. En el caso del metabolismo japonés no
se va a exponer ningún pr oyecto excepcional
en el que se contemple diversidad tipológica
en las unidades habitacionales. El metabolismo
nos inter esa por la innovación r especto al
cambio, per o no r especto a la capacidad de
alber gar variedad.
Esto último no implica que algunos pr oyectos
metabolistas no tengan pr ecedentes basados
en la diversidad. Aunque las unidades
separables r esponden a un mismo tipo,
podemos observar pr oyectos japoneses en
los que hay diversidad en las agrupaciones de
estas. Bajo un análisis superficial, algunos de
estos pr oyectos pueden r ecor dar tanto a los
clubs sociales soviéticos como a la estrategia
“social condenser” de Rem Koolhaas 70 (ver
05.01 Soportes y Condensador es Sociales
Contemporáneos).
La idea de ‘sección r epr ogramable’ tal y
como se defiende en esta tesis, podemos
observarla en la mayoría de pr oyectos
vinculados al metabolismo japonés. Aunque
llevaba gestándose unos años, el metabolismo
comenzó a tomar conciencia internacional a
partir del congr eso CIAM/T eam X celebrado
en Otterloo en 1959 64 , reafirmándose como
movimiento ar quitectónico, un año después,
en la Confer encia Mundial del Diseño que
fue celebrada en T okio (1960) 65 , en la que se
pr esenta el manifiesto titulado “Metabolism:
the pr oposals for a new urbanism” 66 .
Como ver emos más adelante, las ideas
metabolistas siguen teniendo influencia en
la ar quitectura contemporánea. Muestra de
ello es el cr eciente inter és por la r evisión de
este periodo de la historia de la ar quitectura,
que se plasma en los libr os “Kenzo T ange
and the Metabolist Movement. Urban Utopias
of Modern Japan” 67 de Zhongjie Lin (2010),
“Pr oject Japan. Metabolism T alks…” 68 de
Rem Koolhaas y Hans Ulrich Obrist (2011) y
en la exhibición “Metabolism. The City of the
Futur e” (Fig. 37) llevada a cabo dentr o de los
eventos del Congr eso Mundial de Ar quitectura
en T okio (2011-2) 69 .
Para poder analizar las influencias del
metabolismo en la contemporaneidad, vamos
a r eevaluar esta ar quitectura de mediados
del s. XX. Al igual que en las megaestructuras
eur opeas, el movimiento Metabolista nos
aporta una inter esante investigación r especto
a las formas de agrupación basadas en la
adaptabilidad al cambio. Per o a difer encia
de los pr oyectos eur opeos, los japoneses
centrar on su inter és casi en exclusiva en
las megaestructuras basadas en grandes
columnas de hormigón como único tipo de
soporte inmutable al cambio.
Dentr o de las posibilidades que permitían las
macr o-columnas, a grandes rasgos podemos
r econocer tr es tipologías o variantes: los
pr oyectos cuyas unidades separables están
en voladizo, siendo “enchufadas” de forma
04.03 Metabolismo Japonés
312
38A. “Ciudad mari-
na”, Kiyonori Kikutake
(1958)
38B. “Ciudad T orr ea-
da” Kiyonori Kikutake
(1959)
38B. Ciudad marina, Ki-
yonori Kikutake (1962)
313
observan franjas en niveles superior es no
colonizadas por unidades de habitación, las
cuales no queda clar o sí en aquel momento se
pr oyectar on para usarse como zonas comunes
(tal y como sucederá en pr oyectos metabolistas
posterior es), o si r espondía más al inter és de
r epr esentar la estética del cambio.
Debido a la ausencia de unidades separables
en difer entes niveles superior es, la maqueta
de 1962 invita a imaginar agrupaciones tipo
“social condenser”, aunque siendo puristas
con la idea de condensador social, esto es solo
una ilusión. Al igual que estaba sucediendo en
los pr oyectos coetáneos de Y ona Friedman,
y al igual que les sucederá a todos los
metabolistas, el pr oyecto de la Ciudad Marina
no se contemplaba diversidad tipológica de
unidades separables. Las maquetas muestran
que las macr oestructuras tubular es de
hormigón estaban diseñadas para “enchufar”
un solo tipo de unidades de habitación. T al
y como sucederá en pr oyectos posterior es,
el efecto o la apariencia “social condenser”
es el r esultado casual de las disposiciones
aleatorias de los vacíos: a simple vista, las
unidades habitacionales separables par ecen
estar agrupadas y fragmentadas por los vacíos;
debido a la disposición variable de los vacíos,
estas supuestas agrupaciones son de difer ente
tamaño y , por tanto, aparentemente de
difer ente tipología.
T ambién fueron pioner os en respecto a la
sección r epr ogramable en el metabolismo
japonés algunos de los primer os pr oyectos
utópicos de Arata Isozaki. Aunque Isozaki
nunca perteneció al movimiento, su línea
de pensamiento si encaja con los ideales
metabolistas y , además, el hecho de que
trabajara en la oficina de Kenzo T ange hace
posible las influencias de su pensamiento entr e
los ar quitectos del grupo metabolista 78 .
En este sentido, destacan las múltiples
versiones del pr oyecto Ciudad en el Air e (1960-
1962) de Arata Isozaki. Las primeras versiones
de 1960 r esponden a la tipología de unidad
En el congr eso CIAM/T eam X de 1959,
celebrado en Otterloo, Kenzo T ange presentó
tanto pr oyectos metabolistas suyos como
de Kiyonori Kikutake 71 . Según Banham, las
palabras de T ange relativas a los pr oyectos de
Kikutake asentar on las bases del metabolismo
japonés (aun sin emplear el término) 72 : “En este
pr oyecto, el ar quitecto piensa en el futur o de la
ciudad. Ha dividido a ésta en dos elementos,
el uno permanente y el otr o transitorio. El
elemento estructural está concebido como
un árbol -elemento permanente- con las
unidades de vivienda como hojas -elementos
temporales- que caen y vuelven a br otar según
las necesidades del momento. Dentr o de
esta estructura, los edificios pueden crecer ,
desapar ecer y volver a cr ecer , pero la estructura
permanece” 73 .
De los pr oyectos de Kikutake expuestos por
T ange, destaca uno llamado “Ciudad del
mar”: “tierra para la vida del hombr e; mar para
el funcionamiento de las máquinas”, en aquel
momento, el pr oyecto era r esultado de la
combinación de otr os dos pr oyectos de suyos,
llamados “ciudad marina” (“Marine City”,
1958) y “ciudad torr eada” (“T ower -shaped”,
1959) 74 . La versión de 1958 (Fig. 38A) consistía
en una serie de torr es r esidenciales sumer gidas
debajo del mar 75 . La versión de 1959 (Fig. 38B),
que se apr oximaba más a la versión expuesta
en el congr eso, se componía de torr es similar es
emer gidas sobr e el mar , fundamentadas en
plataformas de hormigón 76 .
En la versión de 1959 se observa la similitud
con el pr oyecto “Marina City” para Chicago,
de Bertrand Goldber g. Relación que el
pr opio Kikutake hizo explícita en el manifiesto
“Metabolism: The Pr oposals for New
Urbanism” 77 .
Kiyonori Kikutake siguió desarr ollando las
ideas de este pr oyecto en múltiples versiones
posterior es. En el modelo de 1962 (Fig. 38C),
ilustra de forma clara lo que será la sección
r epr ogramable en el metabolismo japonés,
así como sus car encias. En la maqueta se
Secciones r epr ogramables en los primeros pr oyectos metabolistas
320
42A. Planta del Centr o
de Comunicaciones
Y amanashi por Kenzo
T ange (1967)
42B. Fotografía toma-
da en 1967 del Centr o
de Comunicaciones
Y amanashi
42C. Fotografía toma-
da en 1975 del Centr o
de Comunicaciones
Y amanashi
42D. Fotografía toma-
da en 1979 del Centr o
de Comunicaciones
Y amanashi
42E. Fotografía toma-
da en 2013 del Centr o
de Comunicaciones
Y amanashi
321
niveles pertenecen a cada empr esa. La sección
contiene tr es espacios de mayor altura libr e
dispuestos de forma anexa a cada una de las
empr esas que alber gaba el pr oyecto inicial. La
sección r esponde a la idea de condensador
social debido al contraste de alturas libr es.
No obstante, la causa del aspecto de
condensador social es algo casual ya que, tras
las ampliaciones, que el pr opio pr oyecto T ange
contemplaba, la sección dejaría de funcionar
como condensador social. Esto último podría
haberse evitado si el esquema inicial hubiera
mar cado líneas de forjados de difer ente
altura libr e. Como consecuencia, el centr o de
comunicaciones se presenta como un edificio
potencialmente tanto multifuncional como
mono-funcional, en el que se difumina la idea
de edificio híbrido como aquel con tendencia
a la multifuncionalidad.
En el centr o de comunicaciones sólo se cumple
la primera de las pr emisas metabolistas:
el edificio es adaptable al cambio, per o
solo en una dir ección, la del cr ecimiento.
En toda construcción, hay una tendencia
“apr ovechamiento” del espacio disponible,
y a pesar de los ar gumentos de T ange,
r esulta extraño pensar que se pr ocedería a
la demolición de alguno de los forjados ya
construidos simplemente por dotar de calidad
espacial a las zonas comunes.
Cabría mencionar que el pr oyecto de T ange
además de vaticinar la necesidad de ampliación,
se anticipó al cr ecimiento masivo de lo que para
entonces era una ciudad de menos de 200.000
habitantes. En la foto tomada en 1967 (Fig.
42G) el centr o de comunicaciones par ece de
escala despr opor cionada r especto al r esto de
edificaciones del entorno de hasta tr es plantas.
En cambio, en la fotografía de 2004 (Fig. 42H)
el edificio par ece encajar a la perfección en la
escala de la ciudad.
Durante el pr oceso de elaboración del pr oyecto
del Centr o de Comunicaciones, T ange siguió
experimentando en pr oyectos paralelos las
posibilidades de las secciones r epr ogramables
forjados a difer entes niveles. El pr oyecto
estaba planteado para que pudiera ampliarse
verticalmente, motivo por el que, inicialmente,
la construcción de las columnas terminaba
a difer entes alturas. Aunque la técnica
constructiva no r esultó tan versátil como se
contemplaba en un principio 83 , la capacidad
de ampliación, tal y como se contemplaba en
el pr oyecto de T ange, sí resultó operativa.
Al comparar las fotografías tomadas tras la
construcción en 1967 (Fig. 42B), y la tomada
ocho años después en 1975 (Fig. 42C),
podemos observar las implicaciones en la
fachada este de la ampliación de 1974. En
la parte izquier da se construye un forjado
r etranqueado por debajo del último piso y un
nivel superior enrasado r especto al forjado
pr eexistente. En la parte der echa se construye
un nuevo volumen de tr es pisos. Para las
ampliaciones verticales se aumentó la altura
de las columnas de hormigón tal y como el
esquema del pr oyecto inicial indicaba.
Como se observa en las fotografías tomadas
en 1979 (Fig. 42D) y 2013 (Fig. 42E), no fue
necesario r ealizar ampliaciones en la fachada
sur . En esta fachada, simplemente bastó
con abrir ventanales en el voladizo superior
izquier do, para adecuar el edificio al cambio
de uso.
Actualmente el edificio se usa íntegramente
como centr o cultural. Es en el estado
“inacabado” de 1967 en el que encontramos
la sección más inter esante y que más nos
r ecuer dan a la idea de condensador social (Fig.
42F). Pr ecisamente es la sección original la que
r esponde a los r equerimientos multifuncionales
del pr ograma inicial: La emisora de radio
ocupaba los niveles superior es, la pr ensa los
niveles intermedios, la editorial los inferior es
y los locales de planta baja se destinar on a
múltiples usos.
Simplemente observando la sección de 1967,
podemos identificar de forma apr oximada que
322
42F . Sección del Cen-
tr o de Comunicaciones
Y amanashi por Kenzo
T ange (1967)
42G. Fotografía toma-
da en 1967 del entorno
del Centr o de Comuni-
caciones Y amanashi
42H. Fotografía toma-
da en 2004 del entorno
del Centr o de Comuni-
caciones Y amanashi
323
su construcción en 1967 hasta el día de hoy .
Debido al r educido tamaño de la par cela
(189 metr os cuadrados), para el pr oyecto de
Shizuoka, T ange recurr e a la meaestructura
tipo mono-columna (Fig. 44B). Resulta más
inter esante los cr oquis iniciales que la obra
construida. En las perspectivas dibujadas a
mano, las unidades separables están más
dispersas, menos agrupadas que en la obra
final (Fig. 44C). Además, el tamaño de cada
unidad separable es menor en los bocetos
que en el pr oyecto final, lo cual desvirtúa la
escala del cr oquis, haciendo que en el boceto
el edificio par ezca de mayor tamaño. Debido a
estos cambios, que pr obablemente se deban
a r eajuste r especto al tamaño de la par cela y
las necesidades dimensionales del pr ograma,
el edificio final pier de parte de la iconicidad
esperada: “Llegué a la idea de construir un
“pilar de la ciudad” con una intención de ser
un estímulo indir ecto… Construí esta torr e con
la idea de traer la escala urbana a este punto
dinámico de la ciudad” 84 .
Otra cuestión que podemos apr eciar en el
Centr o de Pr ensa y Difusión Shizuoka es la
ingenuidad r especto al uso del espacio no
construido. Al igual que la mayoría de pr oyectos
no construidos de sección r epr ogramable, se
esperaba que las cubiertas de las unidades
separables funcionaran a modo de terrazas y
zonas comunes, per o en esta obra construida
podemos observar que dichas terrazas apenas
tienen uso. Pr obablemente esto último se
deba a la ausencia de espacio climatizado
adyacente.
En 1996, Kenzo T ange vuelve a construir algo
que vagamente r ecuer da a la idea de sección
r epr ogramable: la Sede de la Corporación
Fuji TV en T okio (1990-6) (Fig. 45). Lo único
inter esante de la sede es la estructura que
r esponde a la tipología de pr oyectos multi-
columna, per o las ideas metabolistas sobr e
el cambio y la posibilidad de transformación
se han per dido casi por completo. Lo único
que permite difer enciar el soporte fijo de las
y el r ecuso de las mega-columnas como
soporte inmutable.
Destaca una serie de edificios de T ange
que incluye en su pr opuesta del concurso
para la r emodelación urbana de Skopje
(Macedonia, 1965) tras la devastación causada
por el terremoto de 1963. Estos edificios se
componían de una serie de torr es cilíndricas
de hormigón, dispuestas en las fachadas hacia
el eje principal, que alber gaban los núcleos
de comunicación vertical y unas estructuras
trianguladas anexas extendidas por las
fachadas traseras, que contenían los espacios
habitables (Fig. 43A y 43B).
La principal diferencia entre los edificios para
Skopje y el pr oyecto de Kofu es que las macr o
columnas de hormigón pier den su exclusividad
como elemento soporte. Por el contrario,
ambos pr oyectos se asemejan en la función
como sistema de movilidad vertical de dichas
torr es. Per o lo que más nos inter esa es que
T ange no repr esenta todos los edificios igual
de colmatados. Las estructuras trianguladas de
los difer entes edificios varían r especto a dos
dimensiones: en altura y en pr ofundidad.
Si miramos fuera del ámbito japonés, tanto el
sistema estructural como la forma de ampliación
de los edificios de Skopje r ecuer dan a la City
T ower de Philadelphia de Louis I. Kahn y Anne
G. T yng (1952-7). No obstante, el modelo de
T ange da un paso adelante respecto a la City
T ower al discretizar entr e el espacio cambiante
destinado a alber gar usos determinados y el
inmutable sistema de movilidad.
El Centr o de Pr ensa y Difusión Shizuoka (1966-
7) (Fig. 44A) es el segundo pr oyecto de Kenzo
T ange abordado de forma paralela al Centr o
de Comunicaciones que es de inter és para
esta investigación. Al igual que el Centr o de
Comunicaciones se trata de una obra que ha
llegado a construirse, per o a difer encia de
este, las pr evisiones sobr e la capacidad de
cambio no han llegado a materializarse desde
324
43A. Maqueta de la
r emodelación urbana
de Skopje, Macedonia
(Kenzo T ange, 1965)
43B. Maqueta de la
r emodelación urbana
de Skopje, Macedonia
(Kenzo T ange, 1965)
44A. Fotografía del
Centr o de Prensa y Di-
fusión Shizuoka (Kenzo
T ange, 1966-7)
44B. Sección y plantas
del Centr o de Prensa
y Difusión Shizuoka
(Kenzo T ange, 1966-7)
325
supuestas unidades inter cambiables es el
cambio de color en los fr entes de forjado. Los
dos bloques son casi de igual altura y ambos
(exceptuando los niveles inferior es), están
completamente construidos. El único espacio
en el que se podrían pr ever ampliaciones es
entr e ambos edificios, para lo cual con la
megaestructura pr eexistente no bastaría, se
necesitarían más mega-columnas.
44C. Cr oquis de
pr oyecto del del Cen-
tr o de Prensa y Di-
fusión Shizuoka (Kenzo
T ange, 1966-7)
45. Fotografía de la
Sede de la Corpo-
ración Fuji TV en T okio
(Kenzo T ange, 1990-6)
326
46A. Fotografía exte-
rior del T akara Beau-
tilion (Kisho Kur okawa,
1970)
46B. Fotografía interior
del T akara Beautilion
(Kisho Kur okawa, 1970)
47. Fotografía Expo
T ower (Kiyonori Kiku-
take, 1970).
48A. Maqueta de la
Ciudad Marina para
Hawaii de Kiyonori Ki-
kutake (1971)
327
sistema, en lugar de por pr evisión.
La Expo T ower de Kiyonori Kikutake (Fig. 47)
también nos r ecuer da a otr o pr oyecto eur opeo:
la torr e de espectáculos para la Exposición de
Montr eal (Peter Cook, 1963). En este caso,
el par ecido se debe más a la similitud del
pr oyecto eur opeo con los metabolistas. Ambos
pr oyectos funcionan como torr es-mirador de
exposiciones universales. Paradójicamente, el
pr oyecto eur opeo se basaba en un enorme
cilindr o de hormigón mientras que la versión
japonesa se fundamenta sobr e una estructura
metálica triangulada. Además de esta similitud,
las cúpulas geodésicas empleadas como
unidades separables nos r ecuer dan más a la
megaestructura británica que a la japonesa.
T ambién destaca un segundo proyecto de
Kiyonori Kikutake, la Ciudad Marina para
Hawaii (1971) 85 que, como su nombr e indica,
es una variante de sus pr oyectos de los años
sesenta. Lo inter esante de esta pr opuesta es
que, aun manteniéndose en la línea metabolista
y conservando las macr o-columnas como
soporte inmutable al cambio, varía el tipo de
apoyo de las unidades separables, cambiando
la tipología r especto a sus pr oyectos de los
sesenta: Los edificios se componen de tr es
torr es de las que las unidades separables
cuelgan mediante cables (Figs. 48A, 48B y 48C).
De todos los pr oyectos metabolistas
construidos, el más icónico es, sin lugar a
dudas, la Nakagin Capsule T ower , de Kisho
Kur okawa (1972) (Figs. 49A, 49B, 49C, 49D y 49E).
Respecto a la estrategia de pr oyecto no aporta
nada nuevo, per o es el edificio construido
que mejor ilustra el ideario del metabolismo
japonés. A pesar de que se compone de dos
bloques colindantes, el pr oyecto pertenece al
tipo mono-columna ya que todas las cápsulas
están colgadas en ménsula y conectadas a
una sola torr e. Al igual que la mayoría de los
pr oyectos metabolistas construidos, la idea de
r epr ogramabilidad no ha llegado a aplicarse
hasta día de hoy: el númer o y la posición de
las cápsulas actuales no ha variado desde la
Aparte de la obra de T ange, hay algunos
pr oyectos construidos a partir de los años 70
que inter esa exponer para compr ender las
implicaciones de la sección r epr ogramable en
el metabolismo japonés.
Por una parte, destacan dos pr oyectos de
la exposición internacional de Osaka en
1970, que se desvían ligeramente de la línea
experimental metabolista: T akara Beautilion,
(Kisho Kur okawa, 1970) y Expo T ower (Kiyonori
Kikutake, 1970).
La peculiaridad del T akara Beautilion de
Kur okawa (Fig. 46A y 46B) es que al no r ecurr e
a las macro-columnas como soporte fijo. Si
bien, la r enuncia a estos elementos r esulta
lógica dada la escala del pr oyecto, Kur okawa
podría haber investigado sobr e algún sistema
estructural que no r equiriera componentes
estructurales horizontales a modo de vigas. La
estructura pr opuesta r ecuer da más a pr oyectos
eur opeos, como New Babilón o el Sin Centr e,
que a la tradición metabolista japonesa.
No por ello r esulta menos inter esante, ya
que el T akara Beautilion, permite el cambio,
de forma operativa en la pr opia estructura
portante. Aunque hay pr oyectos antecedentes
para los que se pr etendía pr efabricar las mega-
columnas, o en los que se contemplaba que estas
se ampliaran verticalmente, la escala de dichos
elementos hace que r esulten poco versátiles
y poco maleables. La ampliación de cualquier
mega-cilindr o metabolista entraba dentr o de
lo que es una obra de ampliación común por
lo que el sobr edimensionado de estas estaba
justificado. Lo que resultaba innovador era la
facilidad para añadir o suprimir las unidades
separables. En cambio, en el T akara Beautilion,
todo es r elativamente fácil de modificar . Dado
que todo el T akara Beautilion es susceptible de
cambio, se trata de un sistema ar quitectónico
más que de un pr oyecto de ar quitectura
como tal. Pr obablemente el hecho de que
para la exposición se montaran componentes
estructurales no car gados se debiera al inter és
de exponer las partes y el funcionamiento del
Metabolismo a partir de los años 70
328
48B. Axonometría de
la Ciudad Marina para
Hawaii de Kiyonori Ki-
kutake (1971)
48C. Secciones de la
Ciudad Marina para
Hawaii de Kiyonori Ki-
kutake (1971)
49A. Fotografía del
Nakagin Capsule T ow-
er (Kisho Kur okawa,
1972)
49B. Alzado y Sección
del Nakagin Capsule
T ower (Kisho Kur oka-
wa, 1972)
49C. Plantas del Na-
kagin Capsule T ower
(Kisho Kur okawa, 1972)
329
inauguración.
Exceptuando la posición de las ventanas y
de la puerta de acceso, todas las cápsulas
r esponden a un mismo tipo de unidad de
habitación de tamaño mínimo. El diseño de las
zonas de tránsito de la torr e pr ovoca que las
cápsulas de una misma planta se posicionan
de forma ascendente, en lugar de alineadas.
Esto puede pr ovocar que la torr e apar ente
permitir soluciones de entr e planta, per o es
solo un efecto visual, ya que el diseño de la
torr e está hecho para enchufar las cápsulas en
unos puntos pr edeterminados.
49D. Fotografía duran-
te el montaje del Na-
kagin Capsule T ower
(Kisho Kur okawa, 1972)
49E. Sistema de Mon-
taje del Nakagin Cap-
sule T ower (Kisho Kur o-
kawa, 1972)
336
54. Universidad de East
Anglia en Norwich (De-
nys Lasdun and Part-
ners,1966)
337
mayor parte de su aspecto megaestructural. No
obstante, pr onto se planteó la cuestión de si la
distinción había sido formulada corr ectamente:
dado que no era pr obable que los estudiantes
hicieran grandes cambios en su forma física
o en sus exigencias r esidenciales, y que la
Universidad contr olaba su númer o, ¿no era
lo más pr obable que las partes r esidenciales
fueran las más estables y permanentes? Y dada
la rápida expansión de las ciencias (¡en East
Anglia esto demostr ó casi una contracción
rápida!) y las violentas transformaciones en el
manejo de la información, el pr ocesamiento
de datos y los métodos de enseñanza en todas
las disciplinas, ¿acaso no era la pesada planta
dedicada a la docencia la más pr opensa a la
caducidad y a la variación? La mayor parte de
r esidentes universitarios estaban mucho más
lejos de cr ear una familia o «hacer un hueco
para la abuelita» que la población urbana
media; […]” 92
Respecto a la crítica de Banham, deben
hacerse varias puntualizaciones. Por una parte,
la idea de fasear las ampliaciones del pr oyecto
venia impuesta por los pr opios pr omotor es. A
pesar de que el estudio de Lasdun planteaba
la posibilidad de que la ampliación fuera del
doble de lo pr evisto, se asegur ó de que la
primera fase no par eciera incompleta. Por otra
parte, los planteamientos del pr oyecto no eran
tan drásticos como los expone Banham: el
pr oyecto planteaba la ampliación de todas sus
partes, no solo de la r esidencia; por ejemplo,
las aulas podían llegar casi a duplicarse.
Por último, el sistema aterrazado buscaba
principalmente apertura de las habitaciones
al paisaje, así como la or ganización de las
habitaciones en grupos de menor tamaño que
funcionaran como sector es sociales, per o no se
planteaba como un sistema que permitiera la
supr esión de forjados.
Newman hacen r efer encia a la principal calle
interior peatonal que r ecorr e la facultad de
un extr emo a otr o: “[…] Scarbor ough ha
concedido a su sistema de cir culación una
significación iconográfica, convirtiéndola en
símbolo de todo el r ecinto y en el elemento
dominante de su forma”.
Per o, al igual que sucedía en el Brunswick
Centr e, la sección del Scarbor ough College
no es nada flexible. La flexibilidad en esta
megaestructura, simplemente se basa en su
capacidad de ampliación y r educción en planta,
la cual se acentúa con la pr esencia constante
de la calle interior . Pero a nivel de estructura
portante, car ece de un sistema flexible que
permita la supr esión o la adición de forjados
intermedios.
Otr o pr oyecto de sección aterrazada, bastante
inter esante a nivel de sistema compositivo,
per o de poco inter és desde el enfoque
de la r epr ogramabilidad en sección es la
Universidad de East Anglia en Norwich (Fig.
54), elaborada por el estudio Denys Lasdun and
Partners de 1962 a 1968 (ver 06.02 Cr ecimiento
Heter ogéneo: Universidad de East Anglia en
Norwich).
Denys Lasdun había experimentado
anteriormente con el sistema aterrazado en
r esidencias de estudiantes en el pr oyecto para
el St. John’ s College (Cambridge, 1961) y el
Christ’ s College (Cambridge, 1961-1966), pero
de todos sus pr oyectos es la Universidad East
Anglia la que mayor critica ha r ecibido.
A este pr oyecto, Reyner Banham criticó la
asociación entr e funciones y mutabilidad: “Allí,
las grandes dependencias “permanentes”
-administración, docencia y laboratorios-
estaban concebidas como un r educido grupo de
bloques sustanciales en el centr o del esquema,
mientras que las ampliables r esidencias para
estudiantes se desparramaban en zigzag
a partir de ese centr o, formando bloques
T errassenhauser que confieren al conjunto la
338
55A. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70). El
dibujo en perspectiva
más conocido de este
pr oyecto
55B. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70).
Estructura global del
pr oyecto
339
entorno por el que discurr e: “Una autopista
urbana convencional bien podría ser algo
agr esivo para la ciudad. Por otr o lado, la
construcción de un nuevo tipo de corr edor
urbano diseñado en r elación con los distritos
de la ciudad por los que pasa e ideado de
manera que sea capaz de disolver el tráfico
y disminuir el ruido, la evacuación de gases,
la contaminación ambiental y la superficie
ocupada - los pr oblemas que han tenido las
calles que han plagado el ár ea del corr edor
durante décadas, podrían ser el enfoque más
deseable.” 94
No queda del todo clar o, si en la anterior frase,
“diseñado en r elación con los distritos de la
ciudad por los que pasa”, hace r efer encia a la
variedad de tipos edificatorios que contiene el
pr oyecto o a las pr opias variaciones posibles
que permiten cada tipo pr opuesto.
Si analizamos el pr oyecto por tipologías
edificatorias, se reconocen, por un lado,
edificios de baja altura en relación a la longitud
de estos y , por otro lado, los edificios torr e.
Los edificios de baja altura son claramente
agrupaciones terrassenhäuser . Destaca
r especto a otr os pr oyectos de sección en A por
ser completamente jerár quico. Estas estructuras
tienen la peculiaridad de or ganizarse mediante
un esquema multiescalar: en la versión final,
el sistema se compone de, al menos, dos
estructuras en A, de igual tamaño, cuyas caras
exterior es, puntualmente, se inter conectan
por una estructura en A de mayor tamaño.
T ambién se incluyen en zonas puntuales una
ter cera estructura en A de pequeña escala,
posicionada sobr e las caras interior es de las
dos estructuras principales.
El tráfico r odado ocupaba la base de ambas
estructuras (Fig. 55C). Por encima de las
autopistas se disponía de un par de carriles
de ferr ocarril que daba acceso dir ecto a
las unidades de habitación. Por encima
del ferr ocarril, se disponían los tir os de las
Hay un pr oyecto posterior que sí explota las
posibilidades de la r epetición de estructuras
en A r especto a la capacidad de adaptación
al cambio en sección: El Lower Manhattan
Expr essway de Paul Rudolph (1967-70).
El Lower Manhattan, “una megaestructura
«en línea dominante» como no hubo otra” 93 ,
consistía en la r emodelación urbana de avenidas
del barrio Lower Manhattan que comenzaban
desde W illiansbur g Bridge y Manhattan
Bridge, y se conectaban posteriormente
en una única avenida. El pr oyecto contenía
varias tipologías edificatorias con múltiples
variaciones y componentes comunes entr e las
distintas tipologías.
El dibujo en perspectiva más conocido
de este pr oyecto, publicado en el libr o
“Megaestructuras” de Reyner Banham, es una
sección fugada de la parte en la que ambas
avenidas se conectan en una sola (Fig. 55A).
La fuga hace que tome pr otagonismo la parte
más pr óxima que consiste en una serie de
estructuras terrassenhäuser . No obstante, al
fondo de la perspectiva se puede ver , aunque
de forma un tanto borr osa, algunos de los
edificios en altura que el proyecto planteaba
para las zonas más pr óximas a los puentes.
Respecto a la estructura global del pr oyecto,
como se puede observar en otr os dibujos
publicados por la Paul Rudolph Heritage
Foundation, el proyecto disponía los edificios
de mayor altura y , por tanto, de mayor densidad
edificatoria, en los puntos singulares del
trazado: en las pr oximidades a los puentes y en
el punto de conexión de ambas avenidas (Fig.
55B). El r esto de las avenidas se colonizaban
con un sistema de estructuras en A de menor
altura.
Las pr opias palabras de Paul Rudolph, r elativas
a este pr oyecto, hacen r efer encia tanto al
comportamiento sinér gico del mestizaje
funcional como a la capacidad de adaptación
del esquema estructural del pr oyecto al
Lower Manhattan Expr essway (Paul Rudolph, 1967-70)
340
55D. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70).
Diseño de las unidades
habitacionales
55F . Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70).
Superposición de dos
componentes sobr e
los brazos exterior es
de las estructuras en A
55E. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70).
Forma de cr ecimiento.
55C. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70). Ed-
ificios de baja altura
341
autopista sea menor (de una sola estructura en
A, en lugar de dos) y , por otra parte, implicaría
la posibilidad de colonizar de forma puntual
los espacios adyacentes a la autopista.
La idea que se refleja en este boceto no
implica tanto una sección r epr ogramable
como una forma de cr ecimiento que, en
cualquier caso, supone capacidad de cambio y
adaptabilidad del pr oyecto a la zona por la que
discurr e (Fig. 55E). Aunque, desde el enfoque
megaestructalista, el boceto inicial r esulta más
inter esante que la pr opuesta final, el entorno
r epr esentado en la versión definitiva no par ece
permitir ningún tipo de dilatación en el entorno
del trazado (Fig. 55A).
Otra variación que no figura en la versión
definitiva es la superposición de dos
componentes sobr e los brazos exterior es de
las estructuras en A (Fig. 55F).
Respecto a los edificios en altura, r econocemos
dos sub-tipologías, unas ubicadas en las
pr oximidades a los puentes y otras en
el nudo de conexión de avenidas. Las
primeras, se componen exclusivamente de
macr o-columnas, corr edor es y los mismos
componentes pr efabricados con forma oblicua
y aterrazados que se empleaban en los edificios
de menor altura (Fig. 55G). Las segundas,
además incluían un núcleo interior de forjados
convencionales (Fig. 55H).
Aunque en algunos bocetos pr eliminar es se
observa la tipología de forjados convencionales
biapoyada de dos macr o-columnas, en la
versión definitiva estas siempre se apoyan de
al menos cuatr o macr o-columnas. La tipología
más pr óxima a los puentes, en todos los
dibujos aparece configurada en un sistema de
dos apoyos.
En los niveles inferior es de los bloques con
núcleo interior convencional se ubicaban pisos
de apar camiento de coches. En los bloques
más pr óximos a los puentes se anexaban una
chimeneas para la expulsión de gases. Entr e
ambas estructuras en ‘A ’ se disponía un
camino peatonal arbolado, que conectaba
de forma dir ecta con un sistema de plazas
formadas mediante la supr esión de algunas
estructuras en ‘A ’. Las unidades habitacionales
se colocaban de forma escalonada entr e las
estructuras en ‘A ’. En la versión definitiva no se
identifica el sistema de movilidad vertical, per o
en algunos bocetos pr eliminar es se puede
ver una escalera corrida colocada sobr e la
estructura en ‘A ’.
Hay varios bocetos preliminar es que reflejan
el diseño de las unidades habitacionales
(Fig. 55D). Al menos en estos esquemas
pr eliminar es, se pr etendía que fueran
componentes pr efabricados, cuyas terrazas
y cerramientos se plegaran para ser
transportados en un camión. Se trata de uno
de los pocos pr oyectos megaestructurales
en los que cada cápsula pr efabricada ocupa
más de una planta de altura. Se desconoce si
para la versión final, Paul Rudolph rechazó la
idea de los componentes de varias plantas o
sí consider ó la posibilidad de añadir tipologías
de difer entes alturas; sea como fuer e, en la
versión final se observan zonas en las que se
han suprimido algunos niveles inferior es, con el
objetivo de generar pequeñas plazas cubiertas
conectadas al corr edor peatonal, dejando
unidades de habitación en los pisos superior es
de solo dos plantas. `
Y a sea mediante la consideración de diferentes
componentes o mediante la construcción
convencional de las estancias r esidenciales, el
hecho de que el sistema estructural permita la
supr esión de algunos pisos, lo convierte en un
pr oyecto de sección r epr ogramable.
En los cr oquis de pr oyecto, podemos r econocer
variaciones r especto a este sistema de doble
estructura en A: en uno de los bocetos iniciales
las estructuras en A no siempr e se duplican, y
en el caso de hacerlo, no siempr e lo hacen en
la misma dir ección. Este esquema pr eliminar
implicaría, por una parte, que el ancho de la
342
55G. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70). Ed-
ificios en altura.
55H. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70). Ed-
ificios en altura.
343
serie de edificios de baja altura con pr ograma
funcional de apar camiento. El mismo tranvía
que discurría por el núcleo de las estructuras
en ‘A ’, se conecta con los bloques al nivel de
los pisos de apar camiento (Fig. 55I).
Ambas sub-tipologías de bloques en altura son
pr oyectos de sección r epr ogramable debido
de ellos cuelgan componentes pr efabricados
que se esperaban de fácil sustitución. La
inclusión de estos componentes aterrazados
hace que estos edificios se asemejen a un par
de pr oyectos posterior es de Kiyonori Kikutake:
algunas de las torr es que incluía el pr oyecto
Ecópolis (1990) y al posterior hotel Sofitel
(1994).
55I. Lower Manhattan
Expr essway de Paul
Rudolph (1967-70).
Niveles inferior es.
344
04.05 Utopía
345
mucho más operativas, como la flexibilidad
par cial para permitir la intervención de los
usuarios (lo cual implica la condensación de
los difer entes grupos sociales posibles) y la
tipificación crono-espacial (consistente en la
pr opia iner cia de los espacios).
Casi todos los casos de estudio planteados en
este capítulo son pr oyectos de ar quitectura
que no llegar on a ser construidos. Muchos
de los planteamientos anterior es son de
carácter utópico 96 . Uno de los ejemplos más
significativos es el Nakagin Capsule T ower de
Kisho Kur okawa, para el cual, en un principio,
se descartó la r ehabilitación siguiendo el
sistema de sustitución de cápsulas debido a la
impr oductividad de este, fr ente a la demolición
y reconstrucción íntegra. El pr oyecto finalmente
será r emodelado siguiendo el método
pr opuesto en el pr opio pr oyecto original, no
obstante, esta decisión r esponde a cuestiones
más vinculadas al valor del edificio en sí que
a la r entabilidad económica 95 . Por otr o lado,
se r econocen pr oyectos como el Centr o de
Comunicaciones Y amanashi de Kenzo T ange (o
algún otr o pr oyecto de sección terrassenhäuser)
cuyo sistema de forjados independientes del
sistema portante vertical, r esultó ciertamente
versátil al facilitar posterior es ampliaciones del
edificio.
Con independencia de la posible utopía de
muchos de los planteamientos anterior es, ha
r esultado crucial conocer estas ar quitecturas
para compr ender los fundamentos que
darán pie a pr ecedentes (mucho más
r ealistas y operativos) que ver emos en el
siguiente capítulo. Si ha de evidenciarse
alguna técnica en particular de pr oyecto de
los anterior es casos de estudio, esta sería la
consistente en segr egar , tanto espacial como
estructuralmente los espacios en función de
las fr ecuencias de obsolescencia y necesidad
de transformación de estos. Más allá de la
difer enciación icónica mediante “capsulas”
desmontables con grúas, lo cual r esulta
fundamentalmente de mayor inoperatividad
que una r eforma convencional, es la corr ecta
articulación de espacios de mayor durabilidad
(como los sistemas de movilidad) y de mayor
obsolescencia (generalmente espacios de uso
específico). Esta primitiva articulación de los
espacios en función de sus iner cias fr ente a la
transformación, como ver emos en el siguiente
capítulo, dará pie a técnicas de pr oyectos
04.05 Utopía
352
05. TÉCNICAS DE
PROGRAMACIÓN:
PROYECTOS P ARCIALMENTE
REPROGRAMABLES
353
evidencian sus principales técnicas de pr oyecto
para implementarlos. En el último epígrafe se
concluye con la enumeración los tipos básicos
de cr ono-espacios y la pr esencia de estos en
otras ar quitecturas.
Este capítulo trata principalmente sobr e
ar quitecturas de finales del s. XX y comienzos
del s. XXI. Dada la proximidad de estas
ar quitecturas a la contemporaneidad, a
difer encia del capítulo anterior , este tiene
por objeto exponer las diferentes técnicas de
adaptabilidad al cambio que, aun estando
r elacionadas con las técnicas de la vanguar dia
de los años sesenta, han sido modificadas
para alejarse de la utopía de mediados
del s. XX, resultando más operativas en la
contemporaneidad. Los casos de estudio de
este capítulo serán ar quitecturas “par cialmente
r epr ogramables”, ya que, en gran medida, la
operatividad de estos radica en la adecuada
combinación de partes fijas y partes variables.
El capítulo se organiza en cuatro epígrafes. El
primer o trata sobr e lo que denominar emos
como “soportes” y “condensador es sociales
contemporáneos”; pr oyectos que contienen
espacios con suficiente altura libr e para
alber gar construcciones temporales. El
segundo epígrafe trata sobr e la ar quitectura
participativa de Giancarlo de Carlo. A pesar de
que la teoría de De Carlo sobre la participación
no tenía como objeto fundamental la
adaptabilidad al cambio, como se observar
tanto en el desarr ollo como en las conclusiones,
en la práctica, el faseado de proyecto de De
Carlo coincide con la segr egación espacial
basada en lo que se denominará como ‘cr ono-
espacios’; concepto que se verá desarr ollado
en el ter cer epígrafe. T ras este epígrafe, se
r ecomienda leer el Anexo 2, el cual versa sobre
otra forma de aplicar la idea de ar quitectura
participativa de De Carlo, basada en la lectura
del lugar . El tercer epígrafe coincide con
un artículo publicado en la revista indexada
Constelaciones, titulado “Cr ono-Espacios en la
Obra de Rem Koolhaas. Capacidad de Cambio
y T ransformación de los Edificios Híbridos”.
En este epígrafe se definen los ‘crono-
espacios’ (tipologías espaciales en función
de los tiempos de cambio, transformación y
velocidad de tránsito) y , mediante el análisis
de parte de la obra de Koolhaas además de
corr oborar la hipótesis de dicha tipificación, se
354
05.01 Soportes
355
En este epígrafe se va a exponer la idea
de ‘soporte ar quitectónico’ tanto en las
megaestructuras como en sus antecedentes
y sus consiguientes variaciones híbridas. El
concepto de ‘soporte ar quitectónico’ que
se va a exponer , difier e del expuesto por N.
J. Habraken 1 , ya que, mientras que la idea
de Habraken consiste en un método de
composición en planta que permite cierta
flexibilidad, la idea que vamos a exponer se
basa en la independización estructural y la
pr evisión espacial necesarias para el acopio de
unidades de menor escala.
Esta parte de la investigación va a organizarse
se varios apartados que r esponden a tr es
mar cos temporales difer entes. El primer mar co
temporal es el que abar ca los antecedentes de
las megaestructuras durante la primera mitad
del s. XX. El segundo mar co temporal abarca
el periodo megaestructuralista de la segunda
mitad del s. XX. El tercer marco temporal
abar ca trata sobr e la pr oducción de soportes
en la obra de MVRDV de finales del s. XX.
De los tres epígrafes que componen este
capítulo, el presente es en el que se exponen
ar quitecturas y pr oyectos de mayor antigüedad
y un tanto más utópicas. No obstante, se
ha considerado la inclusión en el pr esente
capítulo, en lugar del anterior , debido a que se
exponen ideas que, como se verá sobr e todo
en los últimos apartados, tienen cabida en la
r ealidad de la construcción contemporánea.
05.01 Soportes
356
1. “T eor ema de 1909”:
La ilustración de un
cómico publicada en la
r evista Life.
357
Las villas pueden levantarse y derrumbarse,
otras instalaciones pueden reemplazarlas, pero
eso no afectará al entramado.
En lo r elativo al urbanismo, esta indeterminación
significa que un emplazamiento concreto ya
no puede equipararse a un único pr opósito
pr edeterminado. De ahora en adelante, cada
par cela metr opolitana da cabida, al menos
en teoría, a una combinación impr evisible
e inestable de actividades simultáneas, lo
que hace que la ar quitectura sea menos un
acto de pr evisión —como era antes— y que
el urbanismo sea un acto de pr edicción sólo
limitada.
“Planear” la cultura se ha vuelto imposible.” 5
Koolhaas centra su análisis en la capacidad
de esta edificación utópica de alber gar
construcciones tipológica y socialmente
dispar es. El edificio se concibe como una
estructura capaz de alber gar cualquier
tipología imaginable. Una parte de la sección
es estable, inmutable al cambio; per o el r esto
del espacio disponible es r epr ogramable. Se
trata de un edificio de sección parcialmente
r epr ogramable.
A pesar de que Koolhaas afirma que el éxito
del teor ema es la independencia de sus partes,
el ver dader o éxito es que en cada parte tiene
la capacidad de alber gar complejos sistemas
de unidades interr elacionadas. Cada planta
del diagrama potencialmente puede alber gar
múltiples unidades, todas ellas enlazadas por
el forjado inalterable de la megaestructura de
acer o. Cada uno de los niveles funcionan como
“solar es vigentes” no por ser independientes
de los demás niveles, sino por disponer de
suficiente volumen útil.
Es pr ecisamente la par cialidad de la
r epr ogramabilidad de la sección de este
pr oyecto lo que permite que los pr ogramas
potenciales se interr elacionen de forma
sinér gica. El soporte separa unos niveles de
otr os, per o también funciona como espacio
comunitario de las unidades independientes
de cada nivel.
En “Delirious New Y ork” Rem Koolhaas
identifica tres innovaciones urbanísticas como
elementos causantes del nacimiento del
rascacielos: “1. la r epr oducción del mundo; 2.
la anexión de la torr e; 3. la manzana sola” 2 .
De estas tres innovaciones, la que nos r esulta
más inter esante en este apartado es la
primera, por ser un concepto puramente de
carácter híbrido. Para ilustrar “la r epr oducción
del mundo”, Koolhaas r ecurr e al “teor ema
de 1909” 3 , que, a pesar de ser una viñeta
dibujada por un cómico de la r evista Life 4 ,
expone de forma locuaz la idea de soporte
ar quitectónico a la que r ecurrirán las posterior es
megaestructuras ar quitectónicas (Fig. 1).
El teor ema consiste en un dibujo de una
construcción de acer o de 84 plantas de similar
superficie, que disponen de la suficiente altura
libr e como para dar cabida en ellas a edificios
de tr es plantas de altura.
“Cada uno de estos niveles artificiales se trata
como un solar vir gen, como si los demás no
existiesen, […]. Las villas de las 84 plataformas
pr esentan toda una gama de aspiraciones
sociales, desde lo rústico a lo palaciego;
las enfáticas permutaciones de sus estilos
ar quitectónicos, las variaciones en los jar dines,
los cenador es y cosas similar es cr ean en cada
parada del ascensor un estilo de vida difer ente
y , con ello, una ideología implícita, todo ello
sostenido con absoluta neutralidad por el
armazón. En consecuencia, la “vida” dentro del
edificio está fracturada: […]. Los episodios que
ocurr en en las plantas son tan radicalmente
inconexos que r esulta inconcebible que
puedan formar parte de un solo escenario.
La desconexión de esas par celas en el air e está
apar entemente r eñida con el hecho de que,
juntas, componen un único edificio. […] su
éxito debería medirse por el grado en que esa
estructura enmarca su coexistencia sin interferir
en sus destinos. El edificio se convierte en
una estantería de privacidades individuales.
[…]; el uso de cada plataforma nunca puede
conocerse con anterioridad a su construcción.
T eor ema de 1909
358
2. “Dr eam of New
Y ork”, dibujo de Harry
M. Petit, publicado en
el libr o guía de Moses
King (1908)
359
de ciudad compuesto por edificios en altura
inter conectados a difer entes niveles por
puentes y líneas de metr o. En la r epr esentación
de Petit la ciudad funciona como un sistema
híbrido, ya que las conexiones a diferentes
niveles conllevan a la existencia de espacios de
uso público en niveles sobre la calle, además
de la aparición de superposiciones en lo que
sería la diagramación topológica de la ciudad.
Koolhaas afirma que el rascacielos es
inevitablemente impredecible: “Dado que cada
uno de estos emplazamientos debe alcanzar
su pr opio destino pr ogramático particular
—más allá del contr ol de los ar quitectos—,
el rascacielos es el instrumento de una
nueva forma de urbanismo incognoscible.
A pesar de su solidez física, el rascacielos es
el gran desestabilizador metropolitano: lo
que pr omete es una perpetua inestabilidad
pr ogramática” 6
A pesar de la afirmación de Koolhaas, cabría
señalar que la posterior ley de zonificación de
1916, a la cual el pr opio Koolhaas hace análisis,
incluye una limitación funcional. El rascacielos
es pr ogramáticamente impr edecible, siempr e
y cuando la ley lo permita.
En cada uno de los pisos del teor ema, se
pueden intr oducir múltiples usos y , lo que es
más inter esante, en múltiples niveles. Lo que
difer encia al teor ema de cualquier otro edificio
en altura convencional es el hecho de que
potencialmente se pueden intr oducir nuevos
subniveles.
El teor ema es una “r epr oducción del mundo”
por que gracias a la posibilidad de intr oducir
nuevos subniveles sobr e la estructura
principal, cada uno de los niveles fijos de la
macr oestructura de acer o, funciona como una
calle artificial. Esto se acentúa gracias a que
sobr e los niveles principales se pueden apoyar
estructuras independientes libr es, per o que
guar dan una r elación de jerar quía r especto a la
pr oximidad con la cota de las calles artificiales.
El edificio es una superposición de múltiples
fragmentos de ciudad.
Como el teor ema permite la intr oducción de
cualquier estructura o sistema estructural que
quepa en los volúmenes disponibles, cabe la
posibilidad de que se introduzcan sistemas
de naturaleza híbrida. En el teorema se
r epr esentan casas y palacios convencionales,
per o nada impide la construcción de estructuras
independientes inter conectadas por pasar elas
y con zonas comunes elevadas sobre la calle
artificial.
La idea de “r epr oducción del mundo” tal
y como se expone en el teorema exhibe
la idea de ar quitectura como un fractal de
agrupaciones de sistemas espaciales. Si la casa
era un sistema formado por múltiples espacios
de menor tamaño, cada nivel del teor ema es un
sistema de subsistemas espaciales, y el edificio
en conjunto es un sistema de subsistemas de
subsistemas…
Esto mismo puede aplicarse al urbanismo y , de
hecho, es lo que apar eció r epr esentado en el
dibujo “Dream of New Y ork” (Fig. 2) de Harry
M. Petit, publicado por Moses King en 1908.
En el dibujo de Petit se observa un fragmento
360
3A. Pr oyecto para Fort
l´Emper eur incluido en
el plan de Ar gel de Le
Corbusier (1931)
3B. Pr oyecto para Fort
l´Emper eur incluido en
el plan de Ar gel de Le
Corbusier (1931)
361
Calificado como el “precursor más general”
de las megaestructuras 7 , el pr oyecto para Fort
l´Emper eur (Fig. 3) incluido en el plan de Ar gel
de Le Corbusier (1931) es uno de los pr oyectos
pioner os en la idea de soporte o sección
par cialmente r epr ogramable.
Como señala Banham, la discriminación de las
partes de la construcción (soporte y espacio
habitable), así como la apariencia de estantería
de hormigón (consecuencia de lo anterior)
posicionan este edifico entre uno de los
primer os pr ecursor es de la megaestructura 8 .
El hecho de que el pr opio Le Corbusier
r epr esente unidades habitacionales variopintas
(obsérvese la vivienda “árabe” en la parte
central de la sección) expuestas en la fachada,
difer encia a este pr oyecto de otr os edificios en
altura de este mismo autor .
Por ejemplo, en las ‘unidades de habitación’,
las células habitacionales disponían de
suficiente altura libre como para ser
par cialmente r epr ogramadas, per o tal y como
el pr oyecto estaba expuesto, la fachada
del edificio debía permanecer inmutable.
Además, en las unidades de habitación
las células habitacionales eran de anchura
constante. En la fachada de Fort l´Emper eur
no se r econoce ningún tipo de modulación
horizontal pr eestablecida; las particiones entr e
células son independientes de la disposición
de pilar es.
En Fort l´Emper eur la única invariante en
fachada eran los forjados de hormigón que
constituían la parte estable del soporte. Incluso
los pilar es de fachada, apar ecen y desapar ecen
a criterio de la posición del cerramiento de
cada piso.
La mutabilidad de cada célula habitacional,
sumada a la altura libr e entr e las bandejas de
hormigón convierten a este pr oyecto en uno
de sección par cialmente r epr ogramable.
Fort l’Emper eur (Le Corbusier , Plan de Ar gel, 1931)
368
7.A Maqueta de detal-
le del pr oyecto Ciudad
T ritón.
7B. Maqueta general
del pr oyecto Ciudad
T ritón.
7C. Sección del pr oyec-
to Ciudad T ritón.
369
vértices de la pirámide.
Resulta interesante la organización jerárquica
del conjunto. A nivel general, se r econoce
un sistema clar o basado en la mencionada
forma piramidal, los sistemas verticales de
comunicación y el equipamiento en el núcleo.
Cada lateral de la pirámide par ece tener
cierta independencia r especto al conjunto
ya que en el sistema de forjados y par edes
de hormigón se altera de forma difer ente en
cada lateral, apar eciendo grandes huecos que
ocupan varias casillas, así como esquinas y
límites superior es e inferior es “inacabados”.
Los huecos y cubiertas de los bloques laterales
alber gan zonas ajar dinadas y espacios
abiertos comunitarios que, por disposición,
principalmente serían usados por los
habitantes de cada bloque lateral. Finalmente,
las cápsulas de cada casilla par ecen estar
pr oyectadas para disponerse a criterio de sus
habitantes mediante negociaciones internas
que afectan solo al vecindario de la casilla.
El efecto “inacabado” pr oducido por los
huecos y colmataciones dispar es de las
par edes laterales acentúa la sensación
de que el pr oyecto puede ampliarse; una
estrategia ampliamente distendida entr e las
megaestructuras de la época.
La versión para la bahía de Chesapeake, era
una agrupación de múltiples edificios similar es
con las pertinentes variaciones que permitía el
pr oyecto original (Fig. 7B). Estos edificios se
conectan en planta baja mediante pasar elas
flotantes que contenían edificios auxiliar es de
menor tamaño. A nivel jerár quico, la versión
estadounidense r esulta más avanzada al incluir
este un cuarto or den organizativo a nivel
urbano.
La Ciudad T ritón (Fig. 7) de Buckmister Fuller y
Shoji Sadao (principios de los 60 hasta 1968) es
un pr oyecto de coautoría estadounidense, per o
de encargo y emplazamiento japonés. Se trata
de una megaestructura flotante proyectada
para la bahía de T okio y diseñada para alber gar
5000 personas. T okio estaba colmada de
edificación y la topografía montañosa limitaba
el cr ecimiento de la ciudad. El encar go original
de la Ciudad T ritón debe englobarse dentro
de una serie de pr oyectos megaestructurales
de ciudades flotantes para la bahía de T okio,
como por ejemplo la propuesta de Kenzo
T ange de 1960.
El pr oyecto llegó a Fuller por encar go del
mecenas japonés Matsutar o Shoriki. T ras el
fallecimiento de Shoriki en 1966, el proyecto
mantuvo la financiación por parte del
Departamento de Desarrollo Urbano de los
Estados Unidos, con el objetivo de construir
este en la bahía de Chesapeake (EE. UU.) (Fig.
7B). T ras la aprobación técnica de pr oyecto por
parte de la Oficina de Naves de la Armada de
los Estados Unidos y por parte de Oficina de
Astiller os y Muelles, la ciudad de Baltimor e
intento iniciar el pr oyecto, per o a causa de la
inestabilidad administrativa y las dificultades
bur ocráticas, el pr oyecto quedó estancado.
La Ciudad T ritón es un proyecto terrasenhäuser
no convencional tanto porque se or ganiza
de forma piramidal, dejando tr es caras con
viviendas aterrazadas, como por el hecho
de ser un pr oyecto de sección par cialmente
r epr ogramable. Como se observa en la
maqueta (Fig. 7A), la estructura se compone
de unas par edes de hormigón y una serie de
forjados principales. Sobr e estos forjados
pueden apilarse hasta tr es niveles de vivienda
que funcionan como cápsulas habitacionales
que pueden modificarse a criterio de sus
habitantes. Las zonas comunes principales
se ubican en el núcleo de la pirámide, la cual
ilumina cenitalmente ya que la pirámide no
está colmatada. El sistema de comunicaciones
vertical principal lo configuran tres torres
ubicadas en las en la parte interior de los
Ciudad T ritón (1968)
370
7C. Planta general
del pr oyecto Ciudad
T ritón.
7D. Perspectiva interi-
or del pr oyecto Ciudad
T ritón.
371
7F . Planta del pr oyecto
Ciudad T ritón.
7E. Planta del pr oyecto
Ciudad T ritón.
372
8A. Diagramas de
las dos variantes del
pr oyecto Fincas Rústi-
cas en W addinxveen
(1997, MVRDV).
8B. Maqueta de la vari-
ante “concentrada”
del pr oyecto Fincas
Rústicas en W addinx-
veen (1997, MVRDV).
8C. Perspectiva de
la variante “concen-
trada” del pr oyecto
Fincas Rústicas en
W addinxveen (1997,
MVRDV).
373
unidades habitacionales. Estas pequeñas
agrupaciones comparten forjados intersticiales
(aquellos dispuestos entr e las plataformas
principales) y algunas terrazas. Por la forma de
agruparse, podemos deducir que la flexibilidad
en la primera variante se fundamenta en las
r elaciones y negociaciones entr e la vecindad.
Los cambios y transformaciones pueden darse
a difer entes escalas que van desde aquellas
que implican negociaciones entr e vecinos
de unidades habitacionales colindantes
hasta aquellas que afectan al bloque enter o
y sus zonas comunes, pasando por la escala
intermedia del vecindario a nivel de plataforma.
La segunda variante, la “más extensiva”
(Figs. 8H y 8I), se plantea mediante un tipo
de construcción de madera que pr etende
asimilarse a la cabaña vernácula. A nivel
de agrupación, es una actualización de los
tradicionales poblados de cabañas individuales.
A difer encia de la primera variante, en esta
versión cada una de las unidades constructivas
se disponen sobr e el soporte de forma
completamente exenta. T ambién se diferencia
de la versión concentrada en la pr esencia
de una única plataforma elevada, la cual
pr esenta perforaciones a modo de patios que
intr oducen luz en la planta baja y complejizan
los r ecorridos sobr e la plataforma. En líneas
generales, la segunda versión se sustenta
sobr e la idea de independencia colectiva, que
consiste en la agrupación de un colectivo en el
que cada uno de los integrantes exige un alto
grado de independencia. Pr obablemente, en
esta independencia fortalezca la afirmación de
que “esta tipología sea apr opiada no sólo para
uso r esidencial sino para otras actividades” 19 .
T ambién a causa de la individualidad, en la
versión extensiva no se reconoce la escala
intermedia de negociación del cambio y las
transformaciones solo involucran a los edificios
más próximos o a la agrupación en su conjunto.
Respecto al Pabellón de Holanda para la
Expo 2000 en Hannover (Fig. 9), curiosamente
es el único pr oyecto construido de los tr es
de MVRDV que aquí se exponen, y el que
En 1997 se gestan tr es pr oyectos en el estudio
de MVRDV que encajan a la perfección en la
definición de soporte ar quitectónico de esta
investigación: Fincas Rústicas en W addinxveen
(Holanda), Pabellón de Holanda para la Expo
2000 (Hannover , Alemania) y Centro Urbano
Leidschenveen (Leidschendam, Holanda).
El pr oyecto Fincas Rústicas (Fig. 8) sur ge a
raíz del, para aquel entonces, nuevo plan
de viviendas de V inex, el cual permitía la
construcción de fincas rústicas en la periferia
de W addinxveen. Se pr esenta de esta forma
la oportunidad de redefinir el concepto de
‘casa rustica’, actualizándolo y acer cándolo a la
tipología de vivienda plurifamiliar .
El pr oyecto se basa en la superposición
de plataformas artificiales que simulan el
funcionamiento de la cota cer o. Sobr e estas
plataformas plantean la construcción de
unidades habitacionales independientes
tanto a nivel funcional como a nivel físico.
Aunque el pr oyecto se fundamentaba en la
r epetición de una serie de tipologías básicas,
la disposición de volumen libr e entr e unidades
habitacionales permitiría transformaciones del
espacio construido similar es a las de una ‘casa
rustica’, que serían imposibles en un bloque
plurifamiliar compacto.
Este pr oyecto contenía dos variantes, “una
concentrada y otra más extensiva” 18 (Fig.
8A). La primera variante, la “concentrada”
(Figs. 8B-8G), dispone de cuatr o plataformas
superpuestas, separadas seis metr os de forma
que permiten alber gar entr e ellas unidades
constructivas de hasta dos plantas de altura y
por tanto más similar es a la tipología de ‘casa
rustica’. Al igual que la segunda variante, esta
primera dispone de zona de aparcamientos
en planta baja, per o a difer encia de la otra,
dispone de zonas comunes (principalmente
pistas deportivas) en cubierta.
La variante concentrada se basa en
agrupaciones colindantes de dos o tr es
Soportes Ar quitectónicos en la Obra de MVRDV
374
8D. Diagramas de
la variante “concen-
trada” del pr oyecto
Fincas Rústicas en
W addinxveen (1997,
MVRDV).
8E. Plantas de la vari-
ante “concentrada”
del pr oyecto Fincas
Rústicas en W addinx-
veen (1997, MVRDV).
8F . Perspectiva de
la variante “concen-
trada” del pr oyecto
Fincas Rústicas en
W addinxveen (1997,
MVRDV).
375
8H. Maqueta de la vari-
ante “extensiva” del
pr oyecto Fincas Rústi-
cas en W addinxveen
(1997, MVRDV).
8G. Perspectiva de
la variante “concen-
trada” del pr oyecto
Fincas Rústicas en
W addinxveen (1997,
MVRDV).
8I. Maqueta de la vari-
ante “extensiva” del
pr oyecto Fincas Rústi-
cas en W addinxveen
(1997, MVRDV).
376
9A. Seccción y dia-
grama del Pabellón de
Holanda para la Expo
2000 en Hannover
(1997, MVRDV).
9B. Fotografía del Pa-
bellón de Holanda
para la Expo 2000 en
Hannover (MVRDV).
377
contemporáneo’ que ver emos en el siguiente
epígrafe y que se fundamenta en la pr opia idea
de diversidad. La pr esencia de vegetación de
gran porte y las variaciones de formas y color es
acentúan la idea de diversidad subyacente en
el pr oyecto. En este sentido, el edificio no es
solo una combinación siner gia de tecnologías
de pr oducción ener gética, también lo es
de formas y estructuras. De forma similar a
las conjunciones de viviendas de la versión
compacta de las fincas rústicas, el diseño del
pabellón apr ovecha el espacio intersticial
entr e las raíces de los árboles para alber gar
vestíbulos, puntos de información y espacios
de socialización. Las geometrías or gánicas que
solicitan las raíces de los árboles se r evisten
de hormigón y cumplen función estructural.
Estas geometrías son expuestas al exterior
acompañadas de las triangulaciones de las
estructuras metálicas de otr os niveles. La
composición general del edificio aprovecha
beneficiosamente toda esta conjunción de
estructuras, tecnologías y formas para exponer
de manera visual la idea de diversidad que
subyace en los soportes.
El pr oyecto (que r ealmente quedó estancado
en fase de antepr oyecto) Centr o Urbano
Leidschenveen (Fig. 10) forma parte del plan
general y se desarr olló en colaboración con las
autoridades locales. El edificio debía alber gar
un amplio volumen de apar camientos y un
complejo pr ograma de uso mixto: tiendas,
supermer cados, servicios médicos, centr o
cultural y social, biblioteca, iglesia, centr o
deportivo y , aproximadamente, ochenta
viviendas.
Ante el pr ograma funcional del Centr o Urbano,
el grupo MVRDV plantea una propuesta que
busca conciliar el necesario tráfico rodado
con un paisaje libr e de vehículos. Resuelve
tal pr opósito mediante la configuración de
un soporte de múltiples niveles, en el que el
tránsito r odado se r esuelve mediante rampas
configuradas mediante el plegado de parte del
pr opio soporte, y los vehículos estacionados
se ocultan en niveles intersticiales tapados al
tiene el pr ograma funcional más utópico de
ellos. La utopía de su pr ograma radica en su
singularidad: el edificio es, principalmente,
un laboratorio de soluciones técnicas que
buscan la cr eación de un “miniecosistema”.
Un “miniecosistema” para la vida, desarr ollado
en un edificio que carece de los programas
habituales en la cotidianidad (vivienda, trabajo,
ocio). El pr ograma, principalmente tecnológico
y expositivo del edificio le hace carecer de
vida; es una exposición de cómo debería ser la
vida, sin vida.
En líneas generales, el pabellón trata de dar
r espuesta a la pr egunta de si es compatible que
una mayor densidad de población coexista con
un incr emento en la calidad de vida, y , en caso
afirmativo, qué papel jugaría la naturaleza a
tales efectos. “[El pabellón] puede servir como
símbolo de la multifacética naturaleza de la
sociedad: pr esenta la idea paradójica de que,
a medida que aumenta la diversidad, también,
apar entemente, cr ece la cohesión” 20 .
El pabellón es un apilamiento de plataformas
temáticas (Fig. 9C) vinculadas a la naturaleza
(Gruta, Agricultura, Ostra, Bosque, Lluvia y
Agua), que alber gan difer entes tecnologías de
ener gías r enovables: biomasa y purificación de
agua, en la planta primera; air e acondicionado
natural, en la planta segunda; fotovoltaica y
enfriamiento del agua, en la planta ter cera;
y enfriamiento vapor , molinos de viento y
purificación de agua, en la planta sexta.
Además de estas tecnologías, el edificio
alber ga una serie de equipamientos auxiliares
de carácter estándar , tales como tiendas de
souvenirs, vestíbulos, puntos de información,
salas de exposición, salas multiusos, auditorio
y r estaurante.
Obviando el pr ograma funcional, el pabellón
para la expo 2000 r esulta especialmente
inter esante a nivel visual (Fig. 9B, 9D y 9E). Por
una parte, la altura libr e de plantas nos r emite a
la idea de soporte que estamos investigando.
Por otra parte, las variaciones de altura libr e
nos r emiten a la idea de ‘condensador social
384
385
pr obablemente se debiera a la propia naturaleza
del pr ograma funcional del pr oyecto: r esulta
lógico pensar que, por ejemplo, los billar es, en
los que se deambula vestido, deben situarse
en un nivel más accesible que la piscina, la
cual r equier e mayor altura libr e. Per o bajo la
mirada de Rem Koolhaas, influenciado por
las ideas radicalistas sobr e la r epr ogramación
del espacio, este edificio es una expresión del
mestizaje social.
Si no atendemos a las etiquetas funcionales
que aparecen a la izquierda de la sección,
entendemos que este edificio fácilmente
podría funcionar como híbrido. Los espacios de
mayor altura libr e fácilmente pueden alber gar
funciones de carácter social, y el hecho de
que estén distribuidos de forma alterna, en
lugar de centralizados en las plantas bajas,
fomenta que el mestizaje social se produzca.
Desde el punto de vista de la hibridación, estas
plantas de mayor volumen útil distribuidas por
toda la sección, podrían funcionar como las
zonas comunes de los diferentes pr ogramas
potenciales que el edificio podría alber gar .
Por este motivo, la sección tipo “social
condenser” se traduce en la potencial pr esencia
de espacios de carácter comunitario ubicados
por encima de espacios con carácter privado.
En última instancia, esto significa la ruptura del
convencional gradiente de privacidad de los
rascacielos de principios del s. XX.
Respecto a la pr esencia de secciones tipo
condensador social en las megaestructuras
ar quitectónicas de mediados del s. XX, en
estas r esulta difícil difer enciar entr e esta
técnica pr oyectual y otras similar es. En
estos pr oyectos, encontramos soportes
convencionales y secciones r epr ogramables, y
en algunos dibujos podemos observar niveles
superior es en los que no se ha colmatado
la edificación, otorgando al dibujo cierta
apariencia de condensador social. Esto se
debe a la adaptación al cambio que permite
dicha técnica de pr oyecto, per o no deja de ser
una cuestión supeditada al cambio. Cuando
contemporáneo mediante la fragmentación en
sección consiste en or ganizar el proyecto en
múltiples plantas de difer ente altura libr e. Esta
idea ha sido r epetida en múltiples pr oyectos
ya que permite que el conjunto ar quitectónico
pueda dar cabida a mayor disparidad funcional
y sus r equisitos espaciales.
A difer encia de la fragmentación mediante
bandas en planta, podemos considerar la
altura libr e de los forjados como una cuestión
de diseño difícil de transformar o modificar . La
técnica del condensador social contemporáneo
se puede considerar una estrategia o técnica
de pr oyectos de ar quitectura híbrida, ya
que es inmutable ante los posibles cambios
considerados en un híbrido.
Como hemos visto, podemos observar esta idea
de forma evidente en la sección del Downtown
Athletic Club de Nueva Y ork. Lo que difer encia
su sección de los demás rascacielos de la época
es su variabilidad formal, que se traduce en
diversidad pr ogramática. Las variaciones que se
dan en la sección del Downtown Athletic Club
afectan tanto al contorno exterior (el ancho
de la torr e asciende disminuyendo) como a la
altura libre de los diferentes niveles. Existen
muchos pr oyectos coetáneos al Downtown en
los que los pisos inferior es tienen mayor altura
libr e que el r esto. Esto r esponde a la idea
convencional de establecer un gradiente de
privacidad en los pr ogramas funcionales que
va desde lo más público a nivel de calle, hasta
lo más privado en los pisos superior es.
Per o en la sección del Downtown Athletic Club
esta idea no se aplica de forma literal. Es ver dad
que las habitaciones del hotel (el pr ograma de
carácter más privado) se sitúan en los últimos
niveles, los cuales mantienen la misma altura
libr e. Per o a pesar de este hecho, hasta el
décimo noveno piso, la altura libr e de los
niveles no r espeta la secuencia convencional
de mayor a menor altura libr e.
Esta alteración del or den “lógico”
386
12. La ciudad futura
(W arren Chalk, pub-
licada en “Amazing
Ar chígram 4 Zoom ls-
sue”
13. “Exodus or the V ol-
untary Prisoners of Ar -
chitectur e”(Rem Kool-
haas, 1971)
387
tecnología aer oespacial y la ar quitectura. La
forma del avión del dibujo casi se confunde
con la de los voladizos de las torr es. Este
símil nos pone en la pista del origen de las
inspiraciones de dichas torr es: de forma cada
vez más evidente la tecnología pone en crisis
la secuencia función-espacio convencional de
nuestras ciudades y edificios.
Respecto a la aplicación de este tipo de
or ganización en las plantas de los edificios,
como hemos visto, aparece por primera vez
en la obra de Koolhaas, en el pr oyecto para
el concurso del Par c de La Villette de Paris 22 .
Según Koolhaas, Par c de La Villette se inspiró
en la sección del rascacielos Downtown
Athletic Club de Nueva Y ork, no obstante, este
tipo de or ganización formal aplicada en planta
podemos encontrarla en algunos pr oyectos
urbanos megaestructuralistas antecedentes.
Si nos centramos exclusivamente en la obra
de Koolhaas, esta forma de organizar la planta
tiene como antecedente su pr opio pr oyecto
de fin de carr era en 1971 para el Architectural
Association de Londres, “Exodus or the
V oluntary Prisoners of Architectur e” 23 . T anto
Par c de La Villette como Exodus se caracterizan
por ser pr oyectos cuya escala está a medio
camino entr e la ar quitectura y el urbanismo y
por tener una or ganización en planta a modo
de “código de barras” (Fig. 13).
No obstante, la radicalidad de la función de
Exodus (una prisión voluntaria), se vuelve
más r ealista en el pr oyecto para el par que. Es
pr ecisamente la ambigüedad del pr ograma
funcional de Par c de La Villette una de las
cuestiones que suscita mayor interés es. No
nos inter esa especialmente la forma a modo
de bandas, ni las funciones concr etas para
las que están planificadas. El inter és está
en la diversidad de funciones que pueden
concentrarse en el pr oyecto. Mediante la
or ganización por bandas funcionales Koolhaas
busca provocar el mestizaje social de los clubes
obr er os soviéticos.
se analiza la sección de una megaestructura
solo debe considerarse el soporte fijo (la
macr oestructura) como elemento determinante
de la forma global.
Por ejemplo, en la sección del centr o
Pompidou de Renzo Piano y Richard Rogers
(1977) podemos observar niveles superior es
de mayor altura libr e que los niveles inferior es,
per o esto solo se debe a que en el dibujo están
r epr esentadas algunas “unidades separables”
que realmente no componen el soporte fijo e
invariable del edificio. Si añadimos unidades
habitacionales en el último nivel o, por el
contrario, si borramos todas las unidades
habitacionales, observamos que el edificio se
compone de niveles de similar altura libr e, por
lo que entraría en la clasificación de soporte,
per o no en la subcategoría de condensador
social.
En a la obra de Ar chigram destaca la cuarta
publicación del grupo “Amazing Archígram
4 Zoom lssue” (“El vertiginoso númer o 4 del
asombr oso Ar chigram”), principalmente por
la temática de la edición: la influencia de la
fantasía en la ar quitectura, específicamente la
de ciencia ficción.
De esta publicación destacan dibujos, como
la ciudad futura dibujada por W arr en Chalk
específicamente para la publicación (Fig. 12),
que evoca las ideas de la torr e de espectáculos
de Montreal. Del dibujo de Chalk, hay varias
cuestiones de inter és. Por una parte, los
voladizos de las torr es nos r emiten a la idea de
social condenser ya que alteran la convencional
secuencia de espacios público-privado, al
ubicar las zonas comunes de las torres en
niveles intermedios. Esta idea se acentúa con
un sistema de calles elevadas del suelo, a
modo de pasar elas que conectan el espacio
público de la calle con las zonas comunes de
las torr es.
Otra cuestión que mer ece la pena mencionar
es la similitud que Chalk establece entr e la
388
14A. Maqueta del Epi-
centr o de Parada en
Londr es (Idea prelim-
inar . Rem Koolhaas,
2005)
14B. Planta del Epicen-
tr o de Parada en Lon-
dr es (V ersión final. Rem
Koolhaas, 2005)
389
de difer ente tamaño, lo cual conlleva a que
en conjunto el edificio pueda dar cabida a
funciones dispar es. Esto último, se traduce en
potenciales usuarios de difer entes sector es
sociales, lo que hace que el edificio pueda
funcionar a modo de condensador .
Este tipo de or ganización formal aplicada
en planta también podemos encontrarla en
algunos pr oyectos megaestructuralistas de
escala urbana. Uno de los más clar os ejemplos
es la Propuestas para la reor ganización del
tráfico de Fitzrovia en Londres, elaborada por
el equipo investigador de Colin Buchanan
(entr e los que destacan Haxworth, Woodwar d y
Richar dson) en 1962. El pr oyecto de Buchanan
r esponde al “típico del esquema de r enovación
urbana de los años 60, completamente
elevado, con un nuevo podio para peatones
[…]” 26 . Si obviamos la fuerte pr esencia del
tráfico rodado, la similitud entre la estructura
formal del podio elevado y la pr opuesta para
el Par c de La Villette es evidente.
La forma de ambos pr oyectos (Par c de La
Villette y Fitzrovia) tienen su razón de ser en la
or ganización y la determinación ar quitectónica
que aporta la fragmentación por bandas. En
cualquier caso, al compararlos, también había
que mencionar que la construcción de las
plataformas del proyecto en Fitzrovia hubiera
implicado mayor determinación ar quitectónica
fr ente al pr oyecto del par que en el que el
plano de planta es una or ganización funcional
no determinada por elementos construidos.
Otr o pr oyecto urbano megaestructuralista
que formalmente guar da similitudes con la
estrategia “social condenser” aplicada en
planta es la pr opuesta para el concurso de la
Universidad de Bochum de Candilis, Josic y
W oods en 1963. En el pr oyecto de Bochum, la
or ganización por bandas les permitía ampliar
la universidad adaptándose a la topografía del
lugar .
A pesar de todo, hay que tener en cuenta que,
Este tipo de organización funcional en planta
mediante bandas, volverá a apar ecer en 1990,
en Congrexpo en Lille, otr o edificio también de
gran escala. Al igual que sucedía en la sección
del Downtown Athletic Club, las tr es bandas
funcionales de Congrexpo son de difer entes
anchos facilitando así la adaptabilidad a mayor
gama funcional. Quizás uno de los error es de
Congr expo fue la escasez de estas bandas
funcionales en un pr oyecto de tal escala. Una
vez construido, el interior , principalmente
del espacio de mayor tamaño, r esultaba
indomesticable.
La or ganización en planta mediante bandas
apar ece por última vez, en la obra de Koolhaas,
en 2005, en la versión definitiva (así como en
una de las ideas pr eliminar es del pr oyecto)
del Epicentr o de Parada en Londr es (Fig. 14A
y 14B). Este pr oyecto difiere de los anteriores
pr oyectos (or ganizados por bandas) en la
escala, siendo el más pequeño de todos. Por
el contrario, hay una enorme similitud entr e
las formas de los contornos exteriores del
pr oyecto para Prada y la del Par c de La Villette.
Es pr ecisamente esta forma del contorno
exterior la que hace que Koolhaas se decante
por la organización por bandas de entre todas
las organizaciones estudiadas: “Las sencillas
particiones eliminan la pr esencia de la forma
original de la tienda y su pr ofunda panorámica,
actuando como un r elleno liger o en un espacio
que de otr o modo permanecería r elativamente
inmutable” 24 .
Per o lo que nos inter esa es la r elación que
se establece en el tratamiento de ambos
pr ogramas funcionales: “Una sencilla
disposición en franjas podría cr ear una
secuencia de espacios sin el inconveniente de
las salas de pequeña escala y de las formas
poco prácticas. Junto con el fr ente V erde de la
tienda y la disposición estructural del espacio,
las particiones pr opor cionan, al mismo tiempo,
la intimidad de la pequeña escala y espacios
más amplios para la Fundación y el Mer cado” 25 .
La división por bandas tipo “social condenser”
se fundamenta en fragmentación en espacios
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