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Capítulo I! Claves de la Historia del Periodismo Concha Langa Nuño Introducción La Comunicación es consustancial a la naturaleza humana. Desde sus orígenes el hombre ha necesitado comunicarse y la comunicación social es constatable ya en las primeras sociedades humanas organizadas y conocidas. Se manifiesta ligado a la toma y centros de decisión -al poder político o religioso-, y se hace explícito por medios y técnicas multiplicadoras de mensajes (la palabra y el discurso, la escritura, los correos, etc.). Cuando el mundo se hace más complejo las necesidades comunicativas se hicieron más variadas. Esta necesidad de estar informados demandó nuevas formulas en las que aparece el mercader de noticias. Pero fue la consolidación de los estados modernos en Europa la que estuvo detrás de la creación de los primeros periódicos. Las revoluciones liberales marcaron un nuevo hito en la evolución de la prensa. Mas me el siglo XIX el que vio nacer un público para la prensa que se multiplica y consolida creando nuevos modelos como la prensa popular, las revistas ilustradas, etc. Desde entonces los periódicos no han dejado de adaptarse a las nuevas necesidades aprovechando la innovación técnica, como ponen de manifiesto la proliferación de la prensa digital en los últimos años.! 1. Los orígenes Para hablar de los orígenes de la Prensa podríamos remontamos a los de la Comunicación. Sin embargo hemos de tener en cuenta los factores que definen a la prensa: el valor económico del producto que se vende y su periodicidad. Algunos historiadores consideran antecedentes del periodismo la publicación de las actas del Senado, del Pontífice Máximo o las Diurnas en Roma. O predecesores de los periodistas a los praeco pregoneros o a los subrostani, personajes que se colocaban debajo de las estatuas que decoraban la fachada del foro para comentar las últimas noticias. Sin embargo, como algo más específico e independiente comienza a establecer sus propios márgenes en el mundo mercantil mediterráneo de los siglo XII y XIII mediante la actividad de los Menanti o mercaderes de noticias. Inicialmente vendían información en los puertos relacionada con el Mediterráneo oriental, recogida de marineros o de peregrinos. Se trató de hojas (un folio doblado en cuatro partes) escritas a mano muy elementalmente sin título ni firma, con la fecha y el nombre de la ciudad en la que eran escritas. A estas hojas en Italia se les conoció como Flogi a mano, Avissi o Gazetas (tal vez por el nombre de la moneda veneciana con que podían adquirirse). Las necesidades del floreciente comercio y de la nueva burguesía (cuyos valores, racionalización y búsqueda de beneficios cuantificables, van a estar detrás de la expansión de la moneda y de la escritura), explica su inmediato éxito en toda Europa. Desde Venecia, probablemente, se extienden al resto de Italia y de Europa donde adaptan su nombre: Nouvelles a la main, Geschriebene Zeitungen, Gacetas. Semejante origen tiene los Pricecourrents, listados de precios que se vendían en los puertos del Norte de Europa. De la importancia de estos nos da una muestra el comienzo de censura por parte de la Iglesia. También podríamos incluir las Crónicas surgidas en las ciudades bajomedievales, el correo, popularizado en el siglo XVI, y la pronta existencia de los Almanaques. Estos eran calendarios que contenían noticias sobre otros tipos de materias, anécdotas y estadísticas, consejos, etc., y cuya presencia puede seguirse a lo largo de toda la Edad Media europea, aunque alcanzaron su mayor éxito en la Edad Moderna. Desde el siglo XVI y por influencia del Renacimiento y su atracción por la ciencia, los almanaques incluyeron predicciones astrológicas. Si el propio Gutenberg parece que hizo el primer almanaque impreso (Maguncia, 1448) el ejemplo más famoso de todos fije el Poor Richard, de Benjamin Franklin, cuya última edición salió en 1758.!
Concha Langa Nuño 11 Precisamente la demanda de noticias y de información está detrás de la invención de la imprenta, en un momento en el que se hizo imprescindible la multiplicación de los textos. La imprenta nació como medio para facilitar la actividad burocrática de los poderes sociales, políticos y religiosos, vía de acceso al pensamiento escrito y, sólo secundariamente, como instrumento de la creación intelectual. Es por ello que surge en una ciudad comercial alemana como Maguncia donde Johann Gutenberg pudo conseguir los tipos móviles metálicos para la impresión, perfeccionar la tinta, adecuar la prensa de lagar para las nuevas necesidades de aquellos momentos, e imprimir como primer libro una Biblia publicada en 1456. La imprenta marca un paso fundamental en la evolución de la Comunicación influenciando de inmediato en la acción política de los incipientes estados nacionales, la extensión de los negocios y la propagación de las luchas religiosas (el éxito de la Reforma protestante no hubiese sido posible sin ella).! La imprenta hace que los modelos anteriores se consoliden y multipliquen. Surgen ahora los ocasionales, con formato libro y portada ilustrada, que informaban de un hecho excepcional (los más famosos fueron los que anunciaron el descubrimiento de América por Cristóbal Colón), y las Relaciones de sucesos (Messrelationen), que recogían las noticias más destacadas que circulaban por Europa: batallas, matrimonios reales, etc. Su éxito hace que el noble austríaco Michael von Aitzing las reúna desde 1587 al objeto de ofertarlos en venta anualmente en las ferias -primavera y otoñode Francfort. Se trata del primer ejemplo de información periódica de la Historia, cuyo éxito provocó de inmediato la aparición de imitadores. Otros ejemplos son los Canards, similares a los Ocasionales, pero de contenido más popular, gran importancia de la ilustración, y con temas sensacionalistas: monstruos, milagros, etc., surgidos en el siglo XVI pero que tendrán gran éxito en la Edad Moderna. En España tuvieron su paralelo en la llamada Literatura de cordel.! 2. Los primeros periódicos A partir de 1600 alcanzan su culmen los fenómenos destacados por la revolución de las comunicaciones. Ello está relacionado con la consolidación de los Estados modernos iniciada en el Renacimiento (etapa en la que ya se generalizaron modelos comunicativos como las crónicas para la glorificación y consolidación de las nuevas monarquías, además del correo con el que se garantizaba la comunicación y el control de los estados). Así, las monarquías y los estados, siguiendo las indicaciones de su propia teoría política, darán origen a complejos modelos de propaganda, orientados no ya sólo hacia las élites sociales, sino hacia el pueblo llano, el tercer estamento.! Surge a comienzos del siglo XVII el primer modelo periodístico de la Historia: las Gacetas. En un principio se trató de una relación de periodicidad semanal, llamadas en seguida Semanarios y/o Gacetas. Ya en 1597, en Florencia y Augsburgo se hicieron tentativas de publicar relaciones semanales, sin demasiado éxito. Las primeras con cierta continuidad de las que se tiene noticia fueron impresas en 1609, una en Estrasburgo y la otra en Wolfenbíitel.! La fórmula tuvo gran éxito y pronto aparecieron gacetas por todas partes: Basilea: 1610; Frankfort, 1615; Berlín, 1617; París, 1631; Roma, 1640; y Madrid, 1661. Seguían la fórmula de los Avisos: portada decorada (semejante a las relaciones), formato pequeño, textos a una columna casi siempre, y recogían una relación de las informaciones precedidas cada una por el nombre de la ciudad de origen y la fecha, sin orden lógico. A medida que se multiplicaron, la forma más simple de rellenar esos huecos era copiar las noticias de las gacetas que iban llegando, de modo que cada una era una especie de refrito de las demás llegando a incluir resúmenes. Inicialmente fueron impresas por editores privados y distribuidas por “gaceteros” ambulantes, pero pronto cayeron bajo la protección y dirección de los estados absolutos. Una variante fueron las conocidas como Gacetas Holandesas u Hojas Holandesas, de contenido muy crítico hacia los monarcas absolutos europeos e impresas en los Países Bajos en francés aprovechando la ausencia de censura.! Con respecto a las primeras, el modelo que predominó fue el creado en Francia. La necesidad de fortalecer el estado tras las crisis religiosas y de poder real, llevaron a Luis XIII y su primer ministro Richelieu a utilizar todos los recursos posibles al objeto de restablecer el dominio #
12 Claves de la historia del periodismo supremo del estado -representado por el rey-, así como lograr una nación fuerte y unida, que hiciera frente a las potencias enemigas. Aquí es donde vieron el potencial de la información, primero para vigilarla y luego como vehículo de propaganda. Se crearon varios títulos que fueron durante mucho tiempo modelos copiados por las demás naciones.! Como prototipo de la prensa política surge la Gazette. Aparecida en 1631 como semanal, de la mano de Théophraste Renaudot, médico que había fundado en París en 1612 un Bureau d'adresses, (establecimiento para poner en contacto a los que ofrecían y demandaban bienes o servicios de muy diverso tipo, y que poco después obtuvo el privilegio real de publicar las Feuilles du bureau d'adresses et les annonces et avis divers, es decir, una hoja impresa donde se recogían los servicios que en dicha oficina se prestaban). Pronto aspiró a más, a crear un medio que ofreciese información y mantuviese la periodicidad, del que ya existían antecedentes en Francia (la Gazette Frangaíse de Marcellin Allard, fundada en 1605). Su Gazette seguía el formato ya conocido de cuatro páginas de 23 x 15 centímetros en la que se agrupaban desordenadamente un compendio de informaciones. Sin embargo, fue mucho más al crear un nuevo estilo de hacer información. Ello se debe a los privilegios que este medio conseguiría gracias al amparo del rey que le concedió un “real privilegio hereditario”. La Gazzette fue de obligatoria suscripción en todas las células gubernamentales y Renaudot y sus hijos recibieron la exclusiva para su publicación a perpetuidad. A cambio la monarquía absoluta de Luis XIII contaba con un órgano de propaganda extraordinario del que hizo total uso pues tanto el rey con su ministro Richelieu utilizaron sus páginas para ofrecer información privilegiada y una imagen esplendorosa de Francia y su monarquía. Pronto se consolidó este hebdomadario que dobló a los seis meses su formato y volumen y que, a la muerte de sus protectores, mantuvo su continuidad gracias al patrocinio del cardenal Mazarino que la usó para defenderse de las críticas en su contra (las conocidas como mazarinadas). Su éxito fue largo pues continuó en la siguiente centuria y en 1762 se convirtió en periódico oficial editado por el Ministerio de Asuntos Extranjeros bajo el nombre de Gazette de France.! El segundo modelo que Francia crea en esta centuria es el de la prensa científica con el Journal des Scavans. De nuevo es promovido por el poder, en este caso por el ministro Colbert, y define el modelo de prensa cultural consagrado a glorificar a la monarquía francesa publicando un compendio de los acontecimientos más notables en el campo de las letras y las ciencias galas. Fundado por Denys de Sallo en 1665, contenía noticias artísticas, científicas y culturales entre las que destacan abundantes reseñas de libros de clara orientación ensalzadora de las glorias de la monarquía cuya admiración se buscaba. Desde 1724 pasó a ser mensual y a depender de la Academia de las Ciencias de París.#
Concha Langa Nuño 13 El tercer prototipo, definido por el Mercure Galant, es el destinado a las noticias de tipo mundano. Lanzado por Donneau de V12e' en 1672, seguía el ejemplo del Mercure Francais que durante algunos años publicó Renaudot, como suplemento de la Gazette. Vizé, autor mediocre de comedias, tuvo la intención de hacer un periódico entretenido y mundano. Mezclando de modo caótico crónicas cortesanas, victorias militares, y noticias, con relatos sensacionalistas, etc., mostró las modas y los modos franceses y presentó a la Corte como paradigma del comportamiento a sus lectores, lo que le hizo un medio fundamental de propaganda de la monarquía gala. Apareció como trimestral con 300 páginas y su elevado precio no impidió su gran éxito, llegando en algunos momentos a tener una tirada de 10.000 ejemplares y grandes beneficios por las suscripciones y la venta. Vizé también obtuvo el privilegio real a cambio de entregar algunas rentas a los militares retirados, aunque los grandes servicios prestados le trajeron recompensas como la de ser nombrado historiógrafo del Rey. En 1724 pasó a depender del Estado con el nombre de Mercure de France y en 1778 fue comprado por el periodista Panckoucke, que mencionaremos más adelante.! Frente a este modelo, en el Reino Unido surge una variante al calor de su evolución política. El avance de la burguesía estuvo detrás de las revoluciones que tuvieron lugar en 1640 y 1688 y que supusieron una mayor libertad religiosa y la mayor participación ciudadana en sus instituciones. Se atacaron los principios de la monarquía absoluta que intentaron implantar los Estuardo creándose un modelo de monarquía parlamentaria que se ha mantenido hasta hoy. Paralelamente a la lucha por la libertad política, se peleó por conseguir una mayor libertad de prensa. Al igual que en el resto de países europeos, el Estado había intentado el control de la información por medio de diversos organismos. La censura era realizada por la Cámara Estrellada y Carlos I obligó a que los textos obtuviesen licencia previa para su publicación de la Stationer ’s company (en la que estaban reunidos los impresores) en la que tenía que estar registrado su copyright (1637). Un año más tarde el rey concedió este régimen de monopolio a dos personajes: Butter y Bourne. Cuando comienza la primera revolución las hojas a favor y en contra de ambos bandos se multiplicaron. El rey contó con el Mercurius Aulicus publicado por Sir John Birkenhead, transformado luego en el Mercurius Civicus, mientras que los parlamentarios disponían del Mercurius Bratannicus de Marchamont Needam. El parlamento anuló el privilegio del Stationerís Company, pero promulgó en 1643 una nueva censura bastante dura. La respuesta de John Milton a ésta en su Aeropagita (1644) se ha convertido en un texto clásico en defensa de la libertad de expresión. Derrotado y ejecutado Carlos I, el Parlamento suprimió todos los periódicos no oficiales, excepto el de Nedam, llamado ahora Mercurius Politicus (después pasó a denominarse Public Intelligencer) y más tarde salió el periódico de anuncios Public Advertiser (1657).! Con la Restauración monárquica en 1660 se volvió al modelo absolutista. En 1662 se aprobó la muy dura Licensing Act, que fijaba el privilegio del rey para autorizar o no textos noticiosos (en exclusiva a la Stationer's company, universidades y arzobispado de York) y lo obligatorio de la censura previa; y el nuevo cargo de surveyor of press (inspector de prensa, que primero fue para Sir John Birkenhead) pasó a Sir Roger L’Estrange, que lo ejerció con extrema dureza pues sus competencias incluían registrar, investigar, examinar y secuestrar las publicaciones. Solo se permitieron dos periódicos: la continuación del Mercurius Publicus, y el paso del Parlamentary Intelligencer de Muddiman en la Kingdom & Intelligencer, ahora a favor del rey (y sin embargo tiene lugar un gran acontecimiento con el nacimiento de la futura London Gazette durante la estancia del rey en Oxford por la peste de 1665, como Oxford Gazette que, tras la vuelta del rey a Londres, se convirtió en 1666 en la London Gazette, con informaciones y anuncios).! Este control absoluto se rompió cuando en 1679 el parlamento promulga el Habeas Corpus Act y no renueva la Licensing Act. El vacío legal permite la proliferación de publicaciones que van a ponerse a favor y en contra del gobierno y se cesa a L'Estrange en 1680. Cuando Jacobo II sube al trono en 1685, intentó combatir la enorme propaganda antiabsolutista con la recuperación de la ley y de la figura de L’Estrange. La actitud de Jacobo II, abiertamente católico y profrancés, provoca una nueva revolución, la llamada Gloriosa, en 1688. Su triunfo marca el cambio de dinastía con la subida al trono del yerno de Jacobo, Guillermo de Orange. Al asentar los principios constitucionales británicos en el protestantismo y en el Bill of Rights (1689), acabó con el problema. Mas conscientes del peligro de la “opinión pública”, mantuvieron sometida la #
14 Claves de la historia del periodismo libertad de expresión a la Licensing Act. En 1695 se plantea desde el Parlamento una posición más coherente y racionalista: se admitió la libertad de opinión en su condición de “derecho natural”, pero a los impresos periódicos, como a cualquier otro producto de consumo, se les consideraba susceptibles de gravámenes fiscales. Lo aplicaron desde 1697, al fijarse un impuesto sobre el papel por razones hacendísticas.! Así pues, lejos del “modelo absolutista” de la Europa, Inglaterra cerró el XVII con un contramodelo: el de las libertades formales aunque no reales, imitado más tarde por el liberalismo burgués decimonónico.! 3. El siglo XVIII y la consolidación de nuevos modelos Va a ser un momento importante en la Historia del periodismo pues consolida nuevos modelos y amplía el público lector. Si en el siglo XVII la prensa se circunscribe a los círculos cortesanos, ahora llega a sectores burgueses e incluso más populares.! La mayor parte de las monarquías europeas siguen el modelo francés que triunfa en el siglo XVII y llega en plena vigencia al XVIII. Sin embargo en la nueva centuria la prensa británica tendrá un enorme crecimiento gracias a la mayor libertad de expresión y se consolidará como el modelo de prensa liberal que se expande por Europa y el Nuevo Mundo este siglo y el siguiente. Allí, se consolida la idea de controlar la prensa por medio de los impuestos y no de la censura previa. Desde 1712 la Stamp Act obligaba a que cada propietario de periódico pagase un penique por hoja impresa y un chelín por cada anuncio inserto. Esta ley, endurecida en varias ocasiones (1724, 1756 y 1775) y vigente hasta 1853, constituyó el eje en tomo al que se polarizó la única pieza del intervencionismo en la prensa que se concretó con la aprobación de la Libel Act en 1792: se reconocía la libertad de expresión, solo limitada por el libelo.! En este contexto la prensa inglesa evolucionó según dos directrices: la noticioso-política y la de negocio publicitario. La primera surge en el primer cuarto de siglo. Se trató de una prensa polémica y partidista, pero de gran calidad basaba fundamentahnente en el ensayo, aunque con un fondo informativo (sobre todo de índole política y económica) y con una intencionalidad típicamente moralista y adoctrinadora a favor de los intereses de partido y en el ámbito del pensamiento burgués individualista y puritano de la época que había triunfado con la Revolución de 1688. Daniel Defoe, publicó The weekly Review (1704-1713) de ideología ambigua y periodicidad semanal, y más tarde, cuando se enfrenta a los whig, saca el Mercator, de corte tory y bastante novedoso. Thomas Steele dirigió la London Gazette durante un tiempo y después, bajo seudónimo, el whig The Taller (1709), pero su gran aportación, tras su pronta desaparición del anterior, fue la fundación en 1711 de una de las cabeceras más importantes de la época: The Spectator (una de las publicaciones más copiadas de la Historia). Entre la gran cantidad de prensa de oposición tory surgida tras la llegada al Reino Unido de Jorge I de Hannover, destacó The Gentlemen's Magazine (1731) de Edward Cave, que armonizaba la información y la crónica política con datos de la vida social, curiosidades y pasatiempos y que es el primer “Magazine” de la historia (en 1740 salía el London Magazine). En la segunda mitad de siglo, la labor fue continuada por John Wilkes, whig que reaccionó contra los torys que defendían el autoritarismo de Jorge 111 desde The Briton (1762) creando The North Briton en 1763. Su fuerte contenido crítico (número 45) le llevó a la Torre de Londres, pese a pertenecer al Parlamento. El pueblo londinense evitó que los oficiales de la corona quemaran aquel ejemplar en la hoguera, pero no que Wilkes fuese expulsado de los Comunes y condenado por los Lores y el rey. Huyó a París en 1764 y volvió en 1768 fiel a su línea política. De nuevo condenado, cesó cuando consiguió la renuncia al secreto de las sesiones parlamentarias con la presencia allí de periodistas. En esa labor a favor de la libertad de expresión fue ayudado por el misterioso Junius, personaje desconocido que, bajo seudónimo, publicó cartas en el periódico de anuncios Public Advertiser entre 1769 y 1772 a favor del ideario whig y que suscitaron un enorme debate.! También gran éxito tendrá el otro modelo de prensa, la de negocio. El primer paso revolucionario vino marcado por la aparición de la prensa diaria que implicaba la creación de empresas periodísticas serias en su estructura y organización para la búsqueda de fuentes de financiación y de beneficios económicos. El Daily Courant (1702-1735) de Samuel Buckley puede #
Concha Langa Nuño 15 ser considerado como el primer intento empresarial formal. Asimismo deben nombrarse las publicaciones de los hermanos Woodfall que optaron por crear títulos de carácter libre e independiente como el Public Advertiser. Pero, sin lugar a dudas, fue The Times el modelo de mayor éxito y pervivencia que vamos a analizar en el siguiente apartado. No quedan aquí las aportaciones inglesas a la Historia del periodismo.! En el siglo XVIII además de los diarios, la prensa moral, los magazines, y los advertiser, la industrialización da lugar a otra fórmula dentro de la nueva mentalidad; los dominicales (Sunday Papers). La influencia religiosa hizo que los domingos no se publicaran periódicos, pero ante la competencia de los diarios, los semanarios aprovecharon el vacío informativo en el día de mayor tiempo libre. En 1796 aparecía en Londres el primer dominical, el Weekly Messenger, fundado por John Bell. Su hijo y continuador John Browbe Bell lanzaba poco después el dominical de más éxito en la historia de la prensa: News of the World. Establece un modelo cuya finalidad es el pasatiempo, oscilando sus contenidos entre lo espectacular, lo serio, el impacto, lo novelesco literario, el pasatiempo, el humor. Y ello en un lenguaje asequible, mostrándose continuadores de la literatura popular del Antiguo Régimen que seguirá en el futuro mercado de masas. Por último florecieron los periódicos de anuncios, herederos directos de los antiguos pregoneros y de las hojas de ofertas y que avanzaban lo que sería la Revolución Industrial y el cambio de mentalidad en el negocio informativo. Limitándose a la información mercantil evitan la censura y sobreviven sin problemas durante el siglo XVIII, aunque acaban incluyendo las secciones de ocio de los magacines. Esto fue lo que hicieron los hermanos Woodfall, que incluyeron artículos de actualidad y cartas de lectores. Henry dirigió el Public Advertiser, y su hermano William fundó en 1769 el Morning Chronicle and London Advertiser.! 4. La prensa y las revoluciones El siglo XVIII termina con el ciclo de las revoluciones atlánticas que tuvieron su impacto en la prensa, prensa que les aportó el medio fundamental para la propagación de las nuevas ideas. En las colonias de América del Norte la oposición al absolutismo se había iniciado en el primer tercio del XVIII con la publicación de las ideas de los liberales, los enciclopedistas y de la prensa moral. En el tercio central del siglo se produjo una oposición organizada contra la Stamp Act y empezó la propaganda en pro de la sublevación con eslóganes a favor de la unidad o muerte contra Inglaterra. Entre 1765 y 1775 los periódicos llevan a cabo la revolución, bien organizando grupos de acción, bien generando propaganda: George Washington se dedicó a organizar y motivar a sus tropas leyéndoles panfletos de Paine; Thomas Jefferson escribió la Declaración de Independencia y Benjamín Franklin se dedicó a. organizar campañas anti-inglesas en Francia a través de la revista Affaire. A partir de 1775, fecha en la que comienza la guerra, será cuando se asiente el régimen basado en la libertad de expresión y en la prohibición explícita de legislar en un futuro sobre ella. A partir de este momento la prensa de los estados crecerá imparablemente. En 1783, año en que se firma la Paz de París, surge el Pennsylvanian Evening Post, primer diario de los Estados Unidos, siendo ya 8 diarios en 1790 y 24 en 1800.! En la Constitución de 1787 no se hace mención a la libertad de prensa, pero si en la Primera Enmienda, aprobada por el Congreso el 25 de septiembre de 1789. Este mismo año, la mayoría federalista del Congreso creó dos leyes de carácter restrictivo, la Alien Act, que extendía el período de residencia necesario para nacionalizarse de 5 a 14 años y daba poderes al presidente para expulsar a aquellos extranjeros que considerara subversivos, y la Sedition Act, dirigida contra la prensa anti-federalista, aunque admitía la veracidad de la información como argumento de la defensa y quedaba a decisión de un jurado establecer si el acusado era autor del texto o no y si el texto era sedicioso o no. En 1800 Jefferson llega al poder y deroga inmediatamente las dos leyes, ya que era un gran defensor de los medios de comunicación. En los primeros lustros del siglo XIX la prensa norteamericana tuvo un desarrollo espectacular aunque las tiradas eran pequeñas y no solían circular muy lejos de donde se publicaban.! ******! El otro foco de interés histórico y periodístico fue la Francia revolucionaria donde se logró la desaparición del sistema informativo absolutista, pero se fracasó en el establecimiento de #
16 Claves de la historia del periodismo un sistema informativo liberal como el estadounidense. La prensa previa a la revolución seguía el modelo absolutista aunque habían entrado las nuevas formas nacidas en Inglaterra. Encontramos ejemplos de prensa moral, como Le Spectateur Franeais, de Marivaux, 1721-1724; una prensa crítica literaria, ahora muy agresiva y utilizada, sobre todo, por los adversarios de los enciclopedistas, que defendían el régimen y las ideas tradicionales; una prensa publicista dedicada exclusivamente a anuncios pues, a diferencia de Inglaterra, los anuncios no tenían cabida en la prensa política (ejemplo L'affiche de Paris, conocido como Les petites afiches); y una prensa noticiosa. En esta última surge la gran figura de Charles-Joseph Panckoucke que funda en 1772 el Journal historique et politique y en 1774 el Journal de Bruxelles (tanto el primero, publicado teóricamente en Génova, como el segundo se imprimían en París). Panckoucke compró en 1778 el Mercure de France, y en 1785 la Gacette de France. También en estos años surgió el primer diario francés: el Journal de Paris, que aparece en 1777 de la mano de Pierre- Antoine de la Place.! Este panorama es transformado por la Revolución en la que el periodismo fue fundamental por varias razones: por primera vez se ponen en práctica los grandes principios de la libertad de prensa; se afianza la relación entre prensa e ideología; aparece la propaganda moderna caracterizada por la existencia de una intervención constante; y se da un impulso cuantitativo importante en el número de publicaciones (entre 1789 y 1800 aparecen 1.350 títulos). Desde que se reúne la Asamblea de Notables en 1787, Francia se inundó de papeles, multiplicándose las publicaciones cuando se reúnan los Estados Generales sin que los editores esperen la autorización previa. Entre ellas predominan los panfletos, algunos de los cuales alcanzaron tanta celebridad que llegaron a estar recogidos en las constituciones (destaca el de Mirabeau, Sur la liberte' de la presse). Ante la avalancha de impresos, el poder tiene que ceder y el sistema de control se desmorona y se hunde al tiempo que cae la monarquía absoluta. El articulo 11 de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789), establecía la libertad de prensa al tiempo que fijaba sus límites en otros derechos fundamentales. Este artículo viene corroborado por el establecimiento de la libertad de empresa y de profesión. En la práctica, esta libertad de prensa se acotaba para evitar abusos, estableciéndose la censura a las caricaturas e imponiéndose castigos para los escritos que incitasen a desobedecer la ley.! Este nuevo marco legal promovió formas periodísticas de lo más variopinto, pero todas con unas características comunes: tienen una vida muy breve, condicionada por los cambios en el poder; tiradas muy pequeñas, entre los 300 y los 500 ejemplares; y se emplea un tono de extrema violencia, porque son reflejo de una revolución. Las publicaciones pueden agruparse en tres bloques: la prensa diaria de información, las hojas revolucionarias y la prensa ultraconservadora. Las primeras la constituyen periódicos conservadores cuya tendencia evoluciona hacia la monarquía constitucional siguiendo un estilo anticuado, como el caso de La Gacette de France (diario desde que en 1771 volvió a ser un órgano oficioso del Ministerio de Asuntos Exteriores con el nombre de Gacette Nationale de France), Le Journal des Débats et des Décrets, o Le moniteur universal de Panckoucke. Las Hojas revolucionarias pueden considerarse casi el verdadero motor de la revolución. Se centran en temas políticos y sirven de aglutinadoras de las diferentes tendencias. Suelen estar redactadas por un único hombre, se editan en Paris y tienen una gran audiencia (se distribuían y se voceaban). En su contenido predominan los comentarios políticos y los ataques personales: el periodista se convierte en agitador, no cuenta lo que pasa, sino que lo provoca. Las hubo moderadas, que son las más importantes durante el período de la Asamblea, como Le Courrier de Provence, de Mirabeau, o Le Patriote Francais, de Brissot (ocasionalmente se acompañaba de suplementos y cuenta con una sección de cartas al director y otra de colaboraciones). También hay hojas revolucionarias de extrema izquierda, muy atrayentes para el público como Les revolutions de France, semanal de Camille Desmoulíns, o L'ami du Peuple, de Marat, que inaugura un género de publicaciones sensacionalistas y demagógicas muy copiado después. A la derecha surgieron publicaciones en las que destacan Journal de la Cour et de la Ville, de corte absolutista, de Gautier (incorporó la novedad de dos ediciones, una para abonados y otra para la venta callejera que incluye un sumario para ser voceado) y el Journal Politique et Nationale, en el que colabora Rivarol quien, al no conseguir adeptos creó Actas d'Apótres, donde atacaba a personas e instituciones surgidas con la Revolución.!
Concha Langa Nuño 17 Cuando se radicaliza la revolución, sus efectos también se harán notar en el periodismo. Uno de las primeras medidas de la Convención girondina es la supresión de la prensa realista, justificándose en la guerra que se ha iniciado con Prusia y Austria. En julio de 1793 los jacobinos dan un golpe de Estado, respaldados por los sans-culottes, y se aprueba una nueva constitución que reconoce el derecho a manifestar las opiniones a través de cualquier medio y sin restricciones. Sin embargo, Robespierre considera después que el interés de la República puede exigir ciertas medidas para reprimir revoluciones que se inciten desde la prensa. En septiembre de 1793 se aprueba una ley de suspensión de escritos, que permitía la condena a muerte de los autores. Robespierre no consiguió una prensa uniforme, pero si mayoritariamente jacobina, con Marat, Desmoulins y Brissot como protagonistas y con Le vieux cordelier; de Desmoulíns, como la cabecera más importante hasta que su editor sea condenado a muerte. Como órganos oficiales surgen Le Bulletin de la Convention y Le Proce's Verbal, que era un resumen de los debates de la Convención y son magníficos instrumentos de propaganda. A ellos se añade las “hojas del frente”, destinadas a levantar la moral y enardecer el sentimiento patriótico de los soldados que estaban combatiendo en vanguardia.! Los cambios de poder que siguieron mantuvieron la línea de control sobre la prensa. La Convención Thermidoriana agudizó la vigilancia y el Directorio, aunque mantuvo la libertad de prensa sobre el papel, en la práctica hizo muy difícil su ejercicio (la Constitución de 1795, prohibía cualquier tipo de censura previa, pero incluía, a la vez, una cláusula que facultaba al gobierno, cuando las circunstancias así lo recomendasen, a establecer, provisionalmente y por no más de un año, una ley controladora de la prensa, a la que el gobierno se acogió). Pero fue durante el Consulado y el Imperio de Napoleón Bonaparte cuando la libertad de prensa pasaba a la historia. Además poco a poco se estableció un control de prensa cada vez más absoluto y en beneficio propio. Si la Constitución de 1799 no recogió la declaración de derechos y la libertad de prensa, un decreto de 17 de enero de 1800 establecía la autorización previa para los nuevos periódicos y suprimía la mayoría de los 70 existentes, reduciendo el número de las publicaciones parisinas a 13. Aunque se justificó para preservar el pacto social y la soberanía popular, lo que se hizo fue poner a la prensa bajo el control gubernamental y personal de Napoleón. Se desarrolló un modelo de control (que intentara sin éxito el Directorio), encargado de centralizar y controlar toda la información y de enviar comunicados oficiales a los periódicos para su inserción obligatoria. Para reforzar esta labor, se encomienda a la policía la elaboración de informes regulares sobre todas las publicaciones que quedaban en Francia. La guerra con el exterior recrudecerá las medidas contra la prensa, estableciéndose la censura en 1804 y se impondrá, progresivamente, un censor a cada periódico. Más adelante, en 1810, las restricciones serán mayores, permitiéndose sólo un periódico político por provincia y un año después, 1811, en París el número de éstos se reduce a cuatro: Le Moniteur, La Gazette de France, Le Journal de I'Empire (antes Journal des Débats) y Le Journal de París. Todos ellos estarán severamente controlados, lo que les hará funcionar como periódicos oficiales, en especial el Monitor Universal. A este control se sumaba el personal de Napoleón que había ejercido como periodista en su juventud y conocía bien el poder de la prensa. Estos rotativos tenían como actividad principal ser implacables en las críticas vertidas contra cualquier enemigo del Emperador. Con todo este conjunto informativo, lo que se pretendía era moldear la opinión pública a favor del gobierno y siempre según las directrices del poder.! La revolución francesa y las guerras napoleónicas provocaron una necesidad de noticias que contribuyó a popularizar la prensa en buena parte de Europa. Buen ejemplo es España donde la ausencia de poder primero y la libertad de prensa que se dio en el Cádiz de las Cortes motivaron una auténtica! 5. El siglo XIX o la Edad de Oro de la prensa Las revoluciones marcan la entrada en la Edad Contemporánea. En lo económico está determinada por la profunda transformación que supuso el desarrollo de la revolución industrial, iniciada en Inglaterra. En el aspecto social, la mutación que trajo el ascenso de la burguesía como clase social hegemónica y dominante. El aspecto ideológico lo marca la revolución intelectual que puso las bases del pensamiento liberal. Por último y consecuentemente con estas tres revoluciones (económica, social e ideológica) se produjo una revolución política, cuyas principales manifestaciones fueron la revolución e independencia norteamericana y la revolución francesa que acabamos de ver. Todo ello tendrá su traducción al mundo periodístico, que verá #
18 Claves de la historia del periodismo cómo se amplía el público lector ahora con otros intereses entre los que primará estar informados entre las clases medias, más desde que las revoluciones comenzaran el giro en el sistema político, o el entretenimiento entre las clases populares, más desde que se expande la instrucción (en Francia, de 1803 a 1870, la tirada de la prensa diaria de París pasó de 36.000 a un millón de ejemplares). También la prensa será el principal motor de las revoluciones liberales y de la consolidación del nacionalismo de los grandes Estados. De hecho, si nos atenemos a Europa y a su evolución política, para los historiadores del periodismo, la comunicación social en el siglo XIX se divide en tres grandes períodos: una primera etapa en la que se lucha por la libertad de prensa aplastada por la contrarrevolución de la Santa Alianza; un segundo momento en el que aparece la “gran prensa”, o diarios que ejercen ya una poderosa influencia doctrinal sobre sectores determinantes de la población; en la última fase se organiza la “prensa de información” o de negocio, con las características básicas de la prensa actual.! A ello se unió los considerables progresos técnicos que favorecieron mucho el desarrollo de la prensa al abaratar sus costes. El uso del papel continuo, las mejoras de las máquinas de impresión, desde la creada por el conde de Stanhope a la de Koening. A ellas se unió la invención de la estereotipia y más adelante la creación de máquinas de componer, la linotipia de Mergenthaler, la monotipia del norteamericano Tolbert Lanston, etc. Pero no podemos dejar de reseñar otros inventos sin los que la prensa no hubiese sido lo que fue, como la litografía, la fotografía, la tinta de imprenta, la rotativa, el fotograbado... y las mejoras en los transportes, el telégrafo...! En el siglo XIX el primer centro de modernización de la prensa será Londres que puso las bases de todos los modelos posteriores. Pero pronto comenzará a destacar el periodismo de Estados Unidos. Siguiendo este cambio geográfico veremos que surgirán tres grandes generaciones de prensa. En el segundo tercio de siglo en Nueva York surgirá la denominada Primera Generación de Prensa de Masas. En la segunda mitad de siglo se consolidará este tipo de periodismo, que ahora será conocido como Nuevo Periodismo, y encontraremos ejemplos destacados en Nueva York, Londres o París. El periodismo sensacionalista o amarillo motivará la aparición de una tercera generación de prensa de masas, alumbrada en Estados Unidos.! 5.1. Gran Bretaña marca el camino. Los modelos ingleses Gran Bretaña abrirá camino en el mundo periodístico por muchas causas. Si fue la creadora de los modelos periodísticos más destacados, también consolidó el prototipo liberal de control sobre la prensa en el que se consiguió la libertad de expresión pero se gravó los periódicos por medio de impuestos. Todo ello ocurre especialmente en la primera mitad del siglo XIX. Como ya hemos indicado, en 1792 se había aprobado la Libel Act que garantizaba la libertad de expresión pero permitía a las autoridades inglesas utilizar el arma de la persecución por libelo con rigor en determinados momentos. De hecho, tras el fin de las guerras napoleónicas, el rey Jorge IV y algunos lores respaldan una radicalización del control sobre la prensa y aprueban, en 1819, la Newspaper Stamp Duty Act, popularmente conocida como “leyes de mordaza”, bajo la que se condena a algunos periodistas. Mas eran los fuertes impuestos que grababan la prensa los que imposibilitaban la publicación de periódicos a los que no manejasen grandes fortunas. La influencia de las nuevas corrientes ideológicas progresistas, como el socialismo utópico, y el comienzo del asociacionismo obrero (en 1824 se conseguía la aceptación de las Trades Unions y en 1838 se ponía en marcha el movimiento “cartista”), estuvo detrás de la lucha por la libertad de prensa. Al verse imposibilitados a pagar los altos impuestos sobre el papel, la publicidad, y el timbre (el peor, puesto que la prensa se enviaba por correo), algunos optaron por publicar de modo ilegal, sin pagar estos impuestos. Se conoce a este fenómeno como Movimiento de los “intimbrados”.! El primer antecedente lo encontramos en el destacado periodista William Cobbett, quien creó en 1802 el Political Registen semanario político, independiente y crítico, considerado por algunos como el primer periódico obrero de la Historia (aunque Cobbett era burgués la situación del campesinado le hizo radicalizar su pensamiento y defender los intereses de los más desfavorecidos) que triunfó por su estilo ingenioso e hizo muy popular a su dueño. Eso no le libró de la cárcel por sus ácidas críticas en 1831. Cobbett decidió en 1816 bajar el precio del #
Concha Langa Nuño 25 El inmenso éxito permitió a Northcliffe construir un gran imperio y crear otros arquetipos. Fundó el Daily Illustrated Mirror (exponente inglés de la generación amarilla) y en 1908 compraba The Times. También será el máximo responsable del desarrollo de la propaganda en Inglaterra y de su constitución como propaganda científica durante la Primera Guerra Mundial. Por todo ello es Northcliffe uno de los personajes con mayor creatividad, capacidad e influencia de toda la historia de la comunicación moderna. En el momento de su muerte, en 1922, Northcliffe controlaba un imperio económico que incluía vastos bosques en Canadá o Nueva Zelanda, papeleras, maquinaria, telecomunicaciones, y un centenar de periódicos (entre ellos el Mail, el Times, el Mirror y el Evening). Durante años, además, mantuvo una gran influencia en la política del Reino Unido.! ******! En el resto de Europa la lucha por las libertades marcó la evolución de la prensa, aunque también fueron adaptándose a los nuevos tiempos. Un ejemplo de gran interés es Francia, que sirve como muestra para el resto del continente, aunque tiene una evolución propia.! Ya vimos cómo la gran experiencia revolucionaria ya se había visto cercenada en la etapa napoleónica. La restauración monárquica acentúo el control sobre los medios y empeoró la situación, no enmascarando el control sobre la información con impuestos, sino declarado abiertamente. En el país galo hubo entre 1815 y 1848, 18 leyes u ordenanzas generales sobre la prensa que, excepto dos, eran represivas disponiendo medidas como la censura previa, la fianza previa, el permiso previo de publicar, etc. No se consiguió apagar del todo la voz de la prensa y se mostró esencial en la lucha liberal en especial en la organizaron de las revoluciones de 1830 y de 1848. Con la última se consiguieron esas ansiadas libertades.! Y a pesar del protagonismo de la prensa política y de las prohibiciones, terminó triunfando la nueva prensa concebida como negocio aunque siguió una evolución particular, una evolución con nombre propio: Emile de Girardin, otro de los creadores del Nuevo Periodismo.! Girardin va a crear un modelo de prensa popular asequible al público que obtenga beneficios. Para ello se apoyó en la publicidad lo que le hizo ser el primero en establecer la unión entre periódicos y publicidad por primera vez en el mundo. Después de lanzar el semanario Journal des connaissances utiles en 1831 con bastante éxito (tanto que comienza a enriquecerse y da un salto a la política siendo desde 1834 diputado), se asocia con Armand Dutacq para crear un diario de parecidas condiciones y bajo precio con el nombre de La Presse. Pronto Dutacq se separa de la sociedad y en 1836 aparecen simultáneamente La Presse, de Girardin, y Le Siécle, de Dutac. El duelo entre ambos por el mercado supone la consolidación de la prensa moderna en Francia. Dutacq tuvo mayor éxito inicial pero la batalla la terminó ganando Girardin. La presse rompió las viejas fórmulas del periodismo y apostó por la publicidad como centro del periódico. Modernizó ésta, creando el anuncio sencillo y directo (tanto que Girardin tuvo que explicar en varias campañas el sentido de esta nueva publicidad y lo que reportaba al periódico). La publicidad le permitió ofrecer una información de calidad pudiendo independizarse de los grupos políticos y pagar a las mejores plumas de Francia (Víctor Hugo, Balzac, Dumas, Gautier, etc.). Esta novedosa apuesta de Girardin la costó la enemistad de la profesión (incluso se enfrentó en duelo y mató en 1836 a un periodista rival) aunque terminó siendo imitado por su incuestionable éxito. A éste contribuyó el que desde los años cuarenta insertara suplementos a muy bajo precio, destinados a médicos, juristas, industriales y sobre todo, a la inserción de los “folletones”, su mayor creación (en octubre de 1836 comenzaba a publicar por capítulos la novela La Weille fille, de Balzac). De este modo Girardin inició la prensa industrial en Francia y consolidó un nuevo modelo seguido en toda Europa.! Los vaivenes políticos posteriores no pudieron parar la modernización de la prensa francesa, siendo Francia el tercer país del mundo en crear una prensa de masas con enormes tiradas. Las libertades conseguidas con el triunfo de la revolución de 1848 (con la multiplicación de cabeceras como Le Peuple Constituant, de Lamartine, o Le Representant du Peuple, de Proudhon) duraron poco. Luís Napoleón fue elegido presidente de la República y en 1851 proclamó el Segundo Imperio, anulando la libertad de opinión y ejerciendo un severo control sobre la prensa (sólo permitió ll diarios en París y estableció ley de las “advertencias”). A pesar de #
26 Claves de la historia del periodismo las dificultades fueron años de crecimiento para el periodismo. (la tirada de los diarios de París pasó 150.000 ejemplares en 1852 a un millón en 1870 y en provincias de 450.000 en 1853 a 900.000 en 1870). La explicación viene de la adaptación a las circunstancias de los editores. Dejaron de opinar sobre temas políticos pero incluyeron mucha información relacionada con la nueva situación de crecimiento económico y de interés en los asuntos internacionales. Por ello fue este el momento del nacimiento de la prensa contemporánea francesa, de la prensa de negocios y la aparición de una prensa popular. Eso si, se consolidaron los que tenían una buena base financiera y, de hecho, grupos financieros y banqueros se harán con periódicos como La Presse (el banquero Solar se hizo con el diario en 1859, transformándolo en vespertino y orientándolo hacia contenidos económicos). Un modelo en el que no podemos olvidar que la Agencia Havas ejerce el monopolio de la información como veremos luego, consolidándolo durante este régimen.! En cuanto a las cabeceras veremos cómo se adaptan algunas de la etapa anterior, como La Presse de Girardin a pesar de su actitud radical en el 48 que llevó a su prohibición. Sin embargo, será una nueva generación de periodistas los que destaquen ahora. Uno de los nombres más insignes es el de Hippolyte de Villemessant. Tras varias experiencias, y una etapa de colaboración con La Presse, editó Le Figaro en 1854. Tomando las enseñanzas de Girardin, creo un nuevo modelo más avanzado, inicialmente semanario y desde 1866 diario, con el subtítulo de “diario político” desde 1867, y conservador, pero al mismo tiempo popular (introdujo ecos y chismes de sociedad para amenizar) y gran atención a la publicidad.! Donde mejor se ve la innovación en Francia fue en la prensa popular. En 1863 aparecía en París Le Petit Journal, editado por Polydore Millaud, un diario de formato pequeño a bajo precio que reproduce en Francia la primera generación de prensa de masas: sensacionalismo, estilo y contenidos populares, folletones, etc. Su éxito fue inmenso y en dos años tenía casi 300.000 ejemplares y se distribuía por toda Francia, surgiendo muchos imitadores.! A pesar de los nuevos vaivenes políticos (tras la derrota con Prusia, caía el II Imperio, proclamándose la III República en 1871, que aún vivió en sus primeros meses la Comuna de París que terminaba con su sangrienta represión), el último cuarto de siglo es la edad de oro de la prensa en Francia. Y esa gran expansión viene de la prensa popular. En 1863 no había en Francia ningún diario que superase los 50.000 ejemplares, en 1887, Le Petit Joumal superaba el millón: y en 1914 cuatro títulos (Le Petit Journal, Le Petit Patisien, Le Matin y Le Journal) sumaban en conjunto 4,5 millones de ejemplares. El espectacular crecimiento vino del bajo precio de estas publicaciones y del pequeño formato: están pensadas para entretener y leerse rápido. Se oponen a los grandes diarios como Le Figaro (aunque luego crezcan de tamaño y páginas pero mantengan su bajo precio y grandes tiradas).! A diferencia de los otros países estudiados, esta generación ve la adaptación de títulos anteriores, como ocurre con Le Petit Journal que evoluciona ante la presión de los nuevos diarios y por la desaparición de sus creadores, y se convierte en el ejemplo de la segunda generación al copiar las nuevas técnicas norteamericanas (sensacionalismo, provocación de la noticia y exitosos suplementos desde 1884). Efectivamente, habían surgido nuevas cabeceras como Le Petit Parisien (creado en 1876 sin éxito pero comprado en 1884 por una sociedad por acciones, con mayoría de Jean Dupuy, copiando el estilo del anterior al que superó en técnica y tirada) y Le Matin, lanzado en 1884 por el norteamericano Sam Chamberlain, con la pretensión de explotar en París las fórmulas de éxito de los diarios de Nueva York.! 5.3. La prensa amarilla, o la Tercera Generación de prensa de masas La tercera generación de prensa de masas tiene en William R. Hearst a su artífice. Esta generación también ha pasado a la Historia como la generación amarilla o por su amarillismo.! William R. Hearst es, probablemente, la figura más controvertida del periodismo impreso contemporáneo. De familia rica, expulsado de Harvard, admiró la ascensión de Pulitzer y decidió desde joven superarle. Aprendió a base de poca experiencia y mucho dinero en un periódico de un amigo de la familia. En 1887, con 24 años, recibió de su padre como regalo el diario San "
Concha Langa Nuño 27 Francisco Examiner, de esa ciudad. Se rodea de un completo equipo de colaboradores expertos y se dedica a experimentar tanto la forma de presentar el periódico y las noticias, como la selección de éstas, además de adaptar las últimas tecnológicas. En cinco años el Examiner subió su tirada de 15.000 a 70.000 ejemplares, y sus ganancias de los 350.000 dólares anuales al medio millón.! En 1895, Hearts daba el salto a Nueva York, comprando un periódico en quiebra, el Morning Journal. La principal finalidad de Hearts era superar a Pulitzer, para ello fue mucho más allá en todos los sentidos: en el sensacionalismo, en los trucos, en la pérdida de dignidad... Es así como el New York Journal se convirtió en el forjador del periodismo amarillo. El amarillismo puede definirse formalmente por dos conceptos: el dominio de un sensacionalismo exagerado, y en la invención de la noticia. Hearts convierte el periódico en algo chillón y en colorines, sin fines fuera de si mismo. El lector no es más que un mero engullidor de sensaciones impresas. No tuvo problemas en fabricar noticias para vender: aunque la desmintiese o no al día siguiente. Abusó del rumor y no escatimó en provocar escándalos y campañas reales o ficticias, moviéndose en los márgenes del libelo. Hearts creó un nuevo modelo que se consolidó gracias a conseguir la mejor redacción (llegando casi a “robarla” de otros periódicos en competencia desleal); lanzando el Journal al precio de un centavo (lo que obligó al año a Pulitzer a reducir el precio del World); al uso de titulares exageradamente grandes y llamativos, a veces escandalosos; también fue consciente del poder de atracción de las imágenes e instaló las últimas novedades en maquinaria en color (produjo una sección dominical cómica, The Sunday American Magazine). En otro orden de cosas, Hearts careció de programa ideológico, que sustituyó por una posición siempre radical pero nunca clara, y no le importó saltar de un extremo a otro del espectro político. Se ha criticado mucho su falta de respeto al lector y su megalomanía (magníficamente plasmada en Ciudadano Kane de O. Welles). Lo cierto es que puso en práctica las teorías que en esos años dieron a conocer los primeros analistas de la psicología de las masas. Sin embargo, Hearts forzó demasiado la situación, y en ocasiones su “invención” de la noticia llegó demasiado lejos (indiscutible su papel en el estallido de la guerra de Hispano-norteamericana en Cuba de 1898) o le costó caro. Si Pulitzer utilizó el sensacionalismo como un instrumento para alcanzar el éxito entre los lectores, pero después lo abandonó, Hearts no fue capaz de ver que las exageraciones del amarillismo acabarían con la confianza de los lectores. Y esto fue lo que le sucedió al Journal en 1901, a raíz del asesinato del presidente McKinley. El Journal había jaleado una campaña grosera y radical contra McKinley desde su candidatura y llegó a apoyar la muerte del tirano. El presidente fue asesinado en 1901. Aunque no se le pudo condenar, la opinión pública si lo hizo y tras una imparable decadencia, desapareció en cuatro años (a pesar de que Hearst lo rebautizó como The American).! Este fracaso del amarillismo suponía el de una fórmula rápida y eficaz para obtener beneficios a corto plazo, cimentada en cierta teoría populista (masas millonarias como clientes estables del radicalismo). Sin embargo, el amarillismo no desapareció y se ha seguido utilizando hasta hoy. La reacción frente a este amarillismo en estado puro fue la creación de un periodismo de calidad, antiamaríllo y antimasivo. Pero de él hablaremos en el siglo XX.! En Europa la recepción de la prensa amarilla fue moderada. En Londres el Daily Illustrated Mirror de Northcliffe fue el exponente inglés de la generación, mientras que en París Le Malin, de la mano de su redactor-jefe, Edwards, evolucionó a final de siglo al amarillismo, acentuándose cuando fue comprado por Henry Poidatz en 1894.! ******! En estos años y como respuesta a la prensa popular, se consolida como modelo el de la prensa culta y elitista que responde a las necesidades de los grupos que no se sienten atendidos por la prensa amarilla. Se asiste así a la resurrección de periódicos que parecían ya a punto de extinguirse como The Times de Londres y, sobre todo, el New York Times, que se convertirá en el modelo más característico de este tipo de prensa cuando se haga con él Adolph Och en 1896. Creó un modelo nuevo de periódico analítico, serio, elegante y destinado a un público culto que ha mantenido su influencia hasta hoy.!
28 Claves de la historia del periodismo 5.4. Las agencias de información Otro de los fenómenos fundamentales en la historia de la prensa y que acontece en el siglo XIX es el nacimiento de las agencias de noticias. Su origen se debe a las necesidades de la nueva prensa informativa de noticias, y no solo nacionales, pues estamos en la época del imperialismo colonial y de la expansión de los negocios financieros. Su consolidación, en especial a partir de 1870, tiene relación con factores políticos, sociales, económicos, y técnicos (desde las primeras palomas mensajeras que usaran Havas o Reuter, a otros medios más sofisticados como el telégrafo eléctrico).! Excepto Havas, que nace en 1835, surgen en la década de los cincuenta y empiezan como humildes agencias de traducción de noticias por iniciativas individuales. Pronto comienzan a comercializar noticias de carácter económico y después de todo tipo ante la demanda creciente. Gracias a las nuevas tecnologías y a una buena red de corresponsales su importancia pasa a primer plano más cuando los nuevos Estados-nación ven sus posibilidades y les protegen a cambio de información privilegiada. Pasan entonces a convertirse en piezas claves para la política y la información, más cuando por medio de alianzas les permite “repartirse” el mundo. Su gran desarrollo hace que en los años setenta sean la pieza clave de la información monopolizando el mercado. Para entonces casi todas se han convertido en sociedades anónimas.! La primera de todas, por fecha, es la fundada por el francés Charles-Louis Havas (1783-1858). En 1826 comenzó a traducir noticias para diferentes periódicos parisinos, desde 1832 montó una oficina en un lugar céntrico muy cercano a la central de Correos y a la Bolsa. Mediante una red de colaboradores ofreció, además de las traducciones, noticias que aquéllos le envían de las ciudades europeas más importantes. En diciembre de 1835 tomó el nombre de Agencia Havas. A partir de ese momento el negocio creció con rapidez y llegaron las ganancias. Periódicos extranjeros se abonaban pare recibir traducciones de la prensa francesa, lo mismo que banqueros que recibían resúmenes de la prensa extranjera. En 1838 gracias a un acuerdo con el gobierno, Havas compraba la Correspondance Ministerielle que pasa a denominarse Revue de Presse des Journaux de París con difusión gratuita. Esto significaba el control del mercado de la prensa de provincias y una subvención confidencial de 6.000 francos mensuales. A cambio Havas ofrecía al gobierno un pequeño boletín destinado al presidente del consejo y otros ministerios con un resumen de todos los periódicos y correspondencias francesas, y otros boletines especiales para los prefectos y subprefectos, y para los setenta periódicos ministeriales de los distintos departamentos. Havas utilizó todos los medios a su alcance para ser el primero en recibir y difundir las informaciones, desde una red de corresponsales en Francia y en Europa, al correo, ferrocarril, telégrafo óptico, palomas mensajeras (que comunicaban Londres y Bruselas con Paris), y desde 1845 el telégrafo eléctrico con el permiso del gobierno que no lo concedió hasta 1850 al resto. Para entonces Havas controlaba el mercado informativo francés, más cuando consiguió información oficiosa de los distintos gobiernos a cambio de hacerles una buena propaganda, aunque ello significó (como denunciaron entre otros Balzac) la uniformidad en la información.! El periodo que sigue a la revolución de 1848 y el advenimiento de la Tercera República significan su consolidación al ofrecer una información imparcial y se separa de sus competidores a pesar de ser más cara. La subvención del Gobierno creció considerablemente en 1851 (32.000 francos al año) y pasó a formar parte de los presupuestos generales del Estado. Las buenas relaciones con el poder siguen durante el Imperio de Napoleón III. Para entonces la agencia estaba dirigida por los hijos del fundador que consolidan el monopolio en Francia absorbiendo otras agencias rivales. El último paso en su desarrollo lo da en 1857 cuando, para aumentar beneficios y facilitar a los periódicos de provincias el pago del abono de su correspondencia, se asocia con una empresa publicitaria. Surgió de su alianza con la Sociedad General de Anuncios la sociedad “Havas, Bigot, Laff1te, Builier et Cie” que desde 1879 se fusionaron por completo (la Sociedad General había mantenido aparte el mercado parisino de publicidad) y Havas pasó a ser una sociedad anónima. Su monopolio fue total en Francia hasta comienzos del siglo XX. En 1944, tras la liberación de Francia, se convierte en la actual Agence France Press (AFP).#
Concha Langa Nuño 29 El segundo caso de gran interés es el protagonizado por los alemanes Bernhard Wolff y Paul Julius Reuter. Ambos comenzaron colaborando con Havas en Francia, país al que habían llegado huyendo por cuestiones políticas en 1848, pero pronto se independizan. A comienzos de 1849 Reuter abrió una modestísima agencia independiente en París que fracasó. Mejor suerte corrió Wolff que, de regreso a Prusia, aprovechó las posibilidades del nuevo telégrafo eléctrico (cuya primera línea unía Berlín y Aquisgrán). En 1849 estableció en Berlín una agencia de noticias con la ayuda del ingeniero Werner von Siemens ofreciendo información comercial que se va ampliando paralelamente a la extensión del telégrafo. Desde 1860 la agencia consigue grandes éxitos y cinco años después se pone al servicio del Estado Prusiano y del canciller Bismarck que asume el control de la misma intuyendo su utilidad para su política exterior.! Ante lo éxitos de su compatriota, Reuter decide aprovechar la línea telegráfica y abre al final de la línea, en Aquisgrán, una agencia con la intención de vender información a clientes alemanes. Cuando se inaugura la línea entre París y Bruselas usa palomas mensajeras para unir Bruselas y Aquisgrán, y cuando el telégrafo se acerca a ésta, caballos. Al conectarse telegráficamente ambos países en 1851 la agencia de Reuter no tiene sentido. Ante este nuevo fracaso y ante el monopolio de Havas sobre Francia y de Wolff en Alemania, pone sus ojos en el Reino Unido pues Siemens le informa de que una nueva compañía va a enlazar Gran Bretaña y el continente. A pesar de que el Times rechazaba sus servicios, en 1851 se instala en Londres y funda la “Reuter Telegraph Agency”. Ese mismo año se termina el cable submarino Calais-Dover y París, Londres y Bruselas quedaban conectados por el telégrafo. Al principio Reuter se limitó a la información económica (firmó un acuerdo con la Bolsa de Londres para facilitarles información comercial y financiera) y fue ampliando sus servicios a otros centros comerciales europeos. Pero en cuanto a la información ofrecida a la prensa británica, Reuter se encontró con el control ejercido por el Times y su red de corresponsales que actuaban como una agencia al vender su información. Esta situación cambia cuando, tras abolirse los impuestos sobre el timbre y el papel, se produjo una avalancha de nuevas cabeceras a bajo precio, y no solo en Londres sino también en provincias. Reuter les va a ofrecer información a bajo coste y amplía así. su mercado. Su consolidación definitiva vino de los éxitos conseguidos en la Guerra de Crimea (1854-1855). Su prestigio creció tanto, que terminó siendo contratado por toda la prensa británica, incluido el Times en 1858. Su imparcialidad en la guerra Franco-Prusiana y primicias como la del asesinato de Lincoln, le dan el éxito definitivo y le permiten incluso subir sus precios. En 1868 surgía una agencia de la prensa provincial, la Press Asociation, bajo la dirección del Manchester Guardian, que firmaba acuerdos con Reuter para intercambiar información.! Reuter también tuvo una relación beneficiosa con el poder (en 1871 recibió el título de Barón). Ofreció servicios gratuitos a la Corona y al ejecutivo y defendió los intereses del Gobierno británico en todo el mundo. A cambio, Reuter se fue estableciendo en las nuevas posesiones británicas. Aunque esta relación dañó su imagen de imparcialidad, los acuerdos con el resto de grandes agencias que vamos a mencionar después, le permitieron mantener su monopolio en los territorios británicos, a pesar de la competencia de nuevas agencias como la Central Press (1863), la Exchange Telegraph Company (1872) y la agencia Dalziel (1890).! En Estados Unidos también se organizará un Sistema de agencias informativas que termina con el predominio de la Assotiated Press (AP). El interés de la prensa norteamericana en Europa había Creado la competencia de los diarios por conseguir primero la información procedente de los barcos llegados del viejo continente. Las nuevas necesidades, a cuya cobertura ayudó la extensión del telégrafo, llevaron a varios periódicos a firmar un acuerdo para cubrir la guerra con México (1846-1848) con magníficos resultados. En 1848 los editores de los seis principales diarios de Nueva York (el Tribune, el Herald, el Courier and Enquirer, el Journal of Commerce, el Express, y el Sun a los que se une el New York Times más tarde) deciden crear una asociación cooperativa para conseguir noticias más rápido y a mejor precio. En 1851 pasa a denominarse General News Assciation of the City of New y pronto comenzó a ofrecer servicios a periódicos de otras ciudades. De hecho, la vasta extensión territorial de Estados Unidos promovió la creación de agrupaciones regionales en los siguientes años como la Fhiladelphia Associated Press, Southern AP, Western AP, etc., mientras la agrupación neoyorquina pasó a ser conocida como la New York AP. La competencia entre agencias fue grande en esos años y, tras muchos vaivenes, terminó con la absorción de la New York AP por la United Press (que #
30 Claves de la historia del periodismo desapareció por culpa de una bancarrota en 1897) y la consolidación de la Associated Press of Illinois (tras la conversión de la Wester y su traslado a Nueva York) y que firmó en 1893 un acuerdo con las agencias europeas que le daba el predominio en Estados Unidos. En mayo de 1900, tras la reorganización general de las agencias norteamericanas, se convirtió en The Associated Press que sigue con ese nombre hasta hoy. A ella se unieron la United Press Associations y el International News Service (de la cadena de Hearst), creados en 1907 y 1909 respectivamente. Como puede observarse, se marca así una diferencia fundamental con las agencias europeas pues en Estados Unidos no intervendrá en absoluto el Estado en el control de la información, siendo las empresas periodísticas quienes organizan su propio territorio.! ******! El último pasó en el sistema de agencias se da cuando éstas empiezan a firmar una serie de acuerdos por los cuales se reparten el mundo. Los primeros entre las agencias europeas vinieron motivados por cuestiones estrictamente empresariales, para evitar roces en la conquista de mercados exteriores, reducir gastos y eliminar la competencia (en 1856 se firma un acuerdo en este sentido para información económica). Pero pronto los intereses nacionales de los distintos gobiernos influyen en esos acuerdos. No podemos olvidar que la expansión informativa corrió pareja a la expansión colonialista. Las agencias se dividieron los mercados extranjeros en zonas de influencia, tal y como hicieron los gobiernos. Así se firma un segundo tratado en 1859 (al comenzar Reuter a trabajar información política se produjeron conflictos de intereses) por Wolff, Havas y Reuter quienes, además de pactar el intercambio de información, se repartieron Europa: Havas se aseguraba el control de Francia, Italia, España y Portugal (que permitía acceder a Iberoamérica), aunque podía mantener los servicios que realizaba para algunas ciudades germánicas; Wolff se quedaba con algunos estados alemanes, Rusia, los países escandinavos y eslavos; y Reuter con Gran Bretaña.! Reuter mantuvo intereses en zonas alemanas. Para frenar este avance, Wolff, solicitó en 1865 ayuda económica al Estado de Prusia quien vio las ventajas de contar con una agencia de información para su proyecto de unificación alemana, pasando en 1865 la agencia a denominarse Continental Telegraph Company (conservando en segundo lugar el nombre de Wolffsches Telegrafen-Bureau (WTB).! Aparte de estos acuerdos, las grandes firmaron tratados regionales con agencias locales y a partir de 1866, con la apertura del cable telegráfico que unía este continente con Europa, empiezan acuerdos con las agencias norteamericanas. Reuter firmó con la Associated Press que luego se amplió a Havas, rubricando otro acuerdo semejante la Continental con la Western.! No obstante, fue la Gran Alianza de 1870 la que marcó y consolidó el monopolio informativo de las grandes agencias. El acercamiento de Havas a Reuter en el clima de tensión creciente entre Francia y Alemania, significaba dejar fuera del mercado a la Continental. Sin embargo, ésta reacciona y fuerza un nuevo acuerdo por el que las tres agencias se reparten el planeta en nuevas áreas de influencia. Este acuerdo muestra el traslado al mundo informativo del afán imperialista de las grandes potencias europeas, aunque también respondía a las nuevas demandas por el nuevo interés por las noticias internacionales, y se hizo posible gracias a los nuevos avances tecnológicos y la mejora de las comunicaciones (telégrafo, cable submarino, etc.). También esta proyección mundial de las agencias se traduce en la universalidad de la información. A las agencias pequeñas no les va a quedar más remedio que adherirse al pacto si desean sobrevivir, convirtiéndose en sucursales de las grandes agencias (ej: Fabra en España). En 1875, y como consecuencia de la apertura del cable submarino que unía Europa y Brasil, cambia el escenario mundial, abriéndose el pacto a la Associated Press que consolidaba su monopolio sobre Estados Unidos. A pesar de los problemas, motivados en general por los enfrentamientos políticos entre sus estados (en especial entre Francia y Alemania y por la actitud de Bismark que intentó aislar a Havas aunque consiguió lo contrario, la pérdida de influencia de la Continental), el acuerdo va a funcionar los siguientes veinte años.! Al entrar en el siglo XX el poder de la AP norteamericana fue incrementándose, mostrando su superioridad a la hora de informar de la Guerra ruso-japonesa (1904). #
Concha Langa Nuño 31 Aprovechando la tensión entre las agencias europeas, más durante la Primera Guerra Mundial. El protagonismo de AP también traducía el nuevo papel-de Estados Unidos en el mundo. Tras la IGM las agencias europeas trataron de renovar los tratados (a los que se unió la nueva agencia soviética (ROSTA y desde 1925 TASS) pero el auge de los nacionalismos lo hizo inviable. A ello se unió que desde 1918 la AP aprovechó la coyuntura para abandonar los tratados y así acceder al mercado sudamericano. En 1934, las agencias de noticias, reunidas en Riga, pusieron fin al antiguo sistema de alianzas y adaptaron un régimen que establecía la libertad de acción para todas ellas. Desde finales de los años veinte contaban con la competencia de las llamadas agencias especializadas, que proveían a los periódicos y revistas, principalmente, de información en un campo específico (religión, deportes, economía…) y que obtuvieron gran éxito.! 6. El siglo XX Con la tercera generación de prensa de masas ya entramos de lleno en el siglo XX. En este siglo vamos a observar que los modelos periodísticos se globalizan con mayor rapidez. Los centros de la información seguirán en Estados Unidos y en Europa.! Sin embargo, este siglo está marcado por los graves acontecimientos políticos y bélicos que lo dividen en varios ciclos influenciados por los graves conflictos internacionales. En primer lugar la que fue conocida como Gran Guerra que mostró el papel de la prensa en la propaganda. El periodo de entreguerras y la consolidación de estados totalitarios, llevó esa propaganda a sus máximas consecuencias. Cuando se llega a la Segunda Guerra Mundial, la prensa ya estaba dividida en la hecha por los países democráticos y totalitarios, siendo los primeros muy sensibles y contrarios a la propaganda, pero innovadores en cuanto a cómo hacerla. Tras la beligerancia surgirá una nueva guerra pero de características completamente nuevas: la Guerra Fría, donde la prensa se dividió en dos grandes modelos representantes de los dos bloques. La caída del muro y el fin de la Guerra Fría supuso el triunfo del modelo capitalista, aunque los nuevos países del Tercer Mundo también hayan aportado nuevas ideas.! 6.1. La Primera Guerra Mundial La IGM no tuvo precedentes en la historia humana: fue la primera guerra de las masas y el primer conflicto general entre los grandes estados nacionales, a una escala nunca conocida, que destruyó la economía y la cultura mundiales.! En todo este entramado la prensa jugó un papel de primera importancia: los periódicos populares animaron la enemistad entre estados fomentado las rivalidades nacionalistas en la década anterior a 1914. No podemos olvidar que esta guerra tuvo un componente ideológico, sobre todo cuando en 1917 la salida de Rusia y la incorporación de los Estados Unidos al lado de las potencias occidentales, marcó una clara diferenciación ideológica entre los dos bandos, que perdurará más allá del fin de la guerra.! Al tratarse de una guerra total los gobiernos tuvieron que recurrir a todos los recursos, tanto del frente como de la retaguardia, lo que lleva a una implicación absoluta en el conflicto, con un desgaste generalizado y agotador. La necesidad de apoyos de la población, a la que se exige que participe y soporte el conflicto, lleva a que la propaganda gubernamental intensifique el sentimiento nacionalista y prometa una mejora de todo tipo con la victoria. Es aquí donde se hizo necesario el uso masivo de fórmulas de información y propaganda, que más tarde fueron retomadas, con variaciones, por los regímenes totalitarios.! En los inicios de la guerra, todavía se asiste a una guerra de estilo tradicional, en la que ambos bandos esperan una victoria rápida. Las poblaciones rebosan patriotismo y los gobiernos se conforman con establecer la censura y el control informativo que no es aceptado de buen grado por los periódicos. Cuando el signo de la guerra cambia, en una segunda fase a una guerra de posiciones y de desgaste (finales de 1915-1916), la dureza de las circunstancias y el deterioro de la retaguardia obligó a los gobiernos a tomar medidas drásticas para optimizar el aprovechamiento de todos los recursos posibles. Aquí es cuando la información comienza a confundirse con la propaganda y los periódicos se convierten en portavoces de sus respectivos #
32 Claves de la historia del periodismo gobiernos. En 1917 la crisis se agudiza y se empieza a tener la sensación de vivir la primera guerra total de la historia. La propaganda se incrementa y llegan a inventarse historias terribles para potenciar los odios y las adhesiones. Este tipo de propaganda se conoce como “Atrocity Propaganda” y fue más utilizada en Gran Bretaña. En el último año de guerra, el hartazgo de la retaguardia se agudiza, más ante las noticias de derrotas. La ofensiva de los gobiernos de la Entente que están perdiendo, es una ofensiva contrapropagandística que no tiene el éxito esperado.! Es interesante destacar que cada país desarrolló un modelo propagandístico distinto. Destaca el caso de Gran Bretaña. En una primera fase se encontró con una oposición considerable a su participación en la guerra a lo que se unió el que en este país el servicio militar no era obligatorio, lo que dificultaba las labores de reclutamiento. Se crearon distintos organismos, como una Oficina de Prensa con miembros de todos los grupos políticos que tenían representación en la Cámara (que, aunque no suprime la ley de prensa y las libertades, reguló el control sobre todos los escritos); el Ejército creó sus propias oficinas de información a las que se añadieron otras de agrupaciones privadas como el Central Committee for National Patriotic. De todos destacó el War Propaganda Bureau, ocupado de la propaganda en el exterior. Su mayor éxito me el “Informe Bryce”, documento oficial en que se recogieron las atrocidades de la ocupación de Bélgica, que se convirtió en un arma propagandística contra Alemania de primer orden. También se encargó de buscar la entrada de Estados Unidos en la guerra. Desde finales de 1916 y hasta 1918 consiguió primacía la Oficina de Información que había creado el Foreing Office que logró concienciar a los propios periódicos de su responsabilidad informativa con respecto a la guerra haciendo que fuesen los mismos directores los que regulasen su autocensura. En 1918 el Primer Ministro, Lloyd George, vio la necesidad de una centralización en una sola organización que coordinase todas las tareas, surgiendo un auténtico Ministerio de Información. La dirección general la asumió Lord Beaverbrook y la subdirección de propaganda Lord Northcliffe. Este segundo, con reconocimiento oficial, puso en práctica métodos típicos de la más pura guerra psicológica. Es el momento en que la propaganda de la IGM llega a sus cotas más altas de perfeccionamiento y se convierte en propaganda moderna, con método científico, planificada desde el poder y con unos efectos y resultados previstos de antemano. Dirigida a los países enemigos, sus objetivos fueron minar la moral de sus ejércitos y sus poblaciones civiles, y conseguir la desmembración política. También actuó sobre los prisioneros de guerra y en los últimos meses de la guerra se intensificó hasta las últimas consecuencias.! Los aliados, incluso, llegaron a crear un frente común de guerra psicológica contra el enemigo. La eficacia de la propaganda aliada, sobre todo la británica, vino dada porque supo adaptarse a las mentalidades adversarias y elaboró una propaganda simple, clara, con objetivos predeterminados, organizada, sistemática y encaminada a golpear las aptitudes y los sentimientos, no la razón. Además, la maquinaria se puso en marcha antes que la de la propaganda alemana, con lo que las materias primas de explotación las tuvo primero en sus manos.! Gran Bretaña es el caso de mayor interés. En el resto de países contendientes vemos procesos semejantes, con la creación de oficinas, la censura y la necesaria centralización de la propaganda (en Francia desde 1916 en Maison de la Bonne Presse). Se diferencia Estados Unidos en la falta de una censura sobre la prensa (aunque creó un Committee of Public Information para el suministro de información que no fuese beneficiosa al enemigo) y Alemania por la falta de éxito de su propaganda en manos de los militares, que se convierte en respuesta a la iniciativa británica, y porque el centro de sus campañas fue presentar al Ejército como invulnerable y ocultar las derrotas, lo que motivó una decepción y frustración tan enormes que perduraron por mucho tiempo.! En general, se vio sin embargo que la IGM trajo un aumento de tiradas, gracias al interés que despertaba la guerra. Y ello a pesar de las dificultades de la censura, de la falta de papel y de personal y los problemas de distribución. Esto obligó a los periódicos en muchos casos a inventar historias, siguiendo el modelo de la prensa amarilla abusando del recurso. La IGM convirtió la propaganda en un arma de guerra más que se desmanteló tras su final. Se trata de lo que conocemos como propaganda científica que no se desmanteló en la Unión Soviética y que volverá a ser utilizada por las potencias totalitarias en el periodo de entreguerras. De hecho, la guerra motivó los primeros estudios sobre la comunicación de masas y aparecieron teorías como #
Concha Langa Nuño 33 la de la “bala mágica”. Pero la guerra también mostró la consolidación de la información moderna en el que la prensa pierde su reinado por la aparición de los nuevos medios audiovisuales, como el cine y la radio.! 6.2. El periodismo de entreguerras: La cuarta generación de prensa de masas El fin de la 13 Guerra Mundial supuso el estallido de una crisis profunda que llevó al mundo a replantearse una nueva reorganización en todos los aspectos. El periodo que va de 1918 a 1939 estará muy mediatizado por lo ocurrido en la contienda y los medios de comunicación no escaparon de esa dinámica, surgiendo nuevas formas de hacer información. Un nuevo periodismo para un nuevo mundo en el que habían desparecido los imperios austriaco y turco, en el que el liderazgo mundial había pasado de Europa a Estados Unidos, en el que había aparecido un nuevo estado completamente distinto: la Unión Soviética, y en el que pronto surgirán otros estados totalitarios fascistas.! La guerra había provocado una desconfianza y un hastío generalizado hacia la información. Las grandes mentiras de la 1º Guerra Mundial habían calado profundamente en la población que respondió con un rechazo general hacia todo lo que pudiera parecer propaganda. Y sin embargo, frente a esta respuesta encontramos la opuesta, la de aquellos grupos ultranacionalistas, que vieron en la propaganda un arma de conquista para imponer sus intereses e ideas. La primera actitud se dio en los países democráticos y la segunda en aquellos donde triunfe el totalitarismo comunista o fascista.! En cuanto a los medios, se pueden observar tres fenómenos en esta etapa. Por un lado, se observa una importante evolución de estructuras en sus sistemas informativos pues se incrementa la concentración que ya comenzó antes de la IGM, que supuso el crecimiento de las empresas que se reducen en número, y la disminución de cabeceras, consolidándose algunos grandes medios que acapararán el mercado. Por otro lado, los medios variarán sus funciones convirtiéndose en correas de transmisión entre el poder y los ciudadanos, y en ocasiones como órganos de control, cumpliendo incluso funciones educadoras de las masas, además de elementos de diversión y entretenimiento. Por último, no podemos olvidar que en estos años surgen y se consolidan nuevos medios de comunicación como el cine, y la radio (más adelante la televisión), que acabaron con el reinado de la prensa.! En referencia a la prensa de los países democráticos, además de los cambios anteriormente mencionados, podemos añadir la consolidación de nuevos modelos en parte para frenar la gran competencia que la radio y el cine le presentan. ¿Por un lado, el afianzamiento de una prensa elitista, que une a los modelos anteriores, cabeceras especializadas en temas económicos como Wall Street Journal y el Financial Times, ambos nacidos a final del siglo XIX pero con máxima plenitud en la segunda mitad de siglo XX, y las revistas políticas ilustradas, entre las que destaca Time (fundada en 1923). Frente a ellas destaca la aparición del periódico “tabloide”, más político, pero que entra en la guerra de tiradas igual que lo hizo la prensa amarilla. Estos tabloides, en su intento de acaparar mercado, apostarán por la fotografía en un intento de atraer lectores. Nacerá, así, un nuevo lenguaje gráfico, complementario del escrito. No se abandonarán, tampoco, ciertos elementos del amarillismo, típico de épocas anteriores, aunque ahora éste estará más dosificado y profesionalizado. A todo ello se unirán elementos propagandísticos que imprimirán un carácter especial al periódico Los ejemplos son numerosos, destacando el Daily Express de Lord Beaverbrook y el laborista Daily Herald, que mantuvieron una dura competencia con el Daily Mail, o la lucha por los mercados entre Le Journal, Le Matin, Le petit Parisien en la capital francesa, etc.! 6.3. El modelo totalitario La aparición de la Unión Soviética tras la Revolución de 1917 marcó un hito en la Historia en muchos sentidos. Y no lo fue menos en el terreno de la comunicación. Para los principales teóricos comunistas, la verdadera libertad de la prensa se daría cuando estuviese libre del poder del dinero, una prensa cuya finalidad era la educación del pueblo. Con estas premisas podemos entender que los medios se organizaran para cumplir esta función y fuesen inmediatamente #
34 Claves de la historia del periodismo nacionalizados. La idea de Lenin era convertir los periódicos (y las emisoras de radio, televisión, cine, etc.) en órganos y herramientas de las diferentes secciones del partido y los periodistas debían pertenecer al partido y estar al servicio de la idea que prima en la revolución. Otro elemento que debemos tener en cuenta para entender el sistema soviético, es que el concepto de “verdad” no era relevante en el marxismo. Los periódicos, según Marx, tenían que trasmitir la verdad del partido.! Cuando los bolcheviques llegan al poder comenzarán las restricciones sobre la prensa que no acabarán hasta la apertura de Gorvachov en los años ochenta, la glasnost. Y todo entendido en clave pues su modo de entender la libertad de prensa era muy distinto al de los países democráticos, como puede verse en el decreto de 19 de noviembre de 1917: “Por libertad de prensa el gobierno obrero y campesino entiende la liberación de la prensa del yugo del capital, la transformación en propiedades del Estado de las papeleras e imprentas, la atribución a cada grupo de ciudadanos, que alcance un número dado, de un derecho legal al uso de una parte correspondiente de las existencias de papel y de la mano de obra correspondiente”. Efectivamente, paralelamente se nacionalizaban los medios de comunicación. Este armazón legal configuraba una organización piramidal en la que en la cúspide se situaba la estructura del Agit- Prop (Agitación y Propaganda), dependiente directamente del Comité Central y con tareas asignadas a tres campos distintos: información, propaganda y agitación. Stalin realizó algunos cambios: el Agit-Prop se dividió en dos: una Oficina de Agitación y Campañas de Masas y otra dedicada a la Cultura y la Propaganda, pero en general, se mantuvo el modelo piramidal aunque se incidió en cierta descentralización y el organigrama se repitió a niveles regionales. Además de lo anterior, este modelo también se caracterizó por la censura previa (desde 1922); la idea de misión de la prensa al servicio de la nueva sociedad, y como correa de transmisión de las ideas del partido al pueblo (al que hay que guiar); para ello se usó un lenguaje directo y claro, asequible a todos los niveles culturales, retirando las consignas; una prensa con clara vocación propagandística en suma.! La estructura piramidal se repitió en la prensa. A la cabeza están los dos grandes periódicos Pravda (aparecido en 1912 como órgano bolchevique, prohibido en 1914 por el zar y clandestino hasta el triunfo de la revolución) e Izvestia (nacido en 1917 en Petrogrado y publicado luego en Moscú por el Presidium del Soviet supremo), y en cada provincia se repetía el modelo con una publicación del partido. Era igual en el resto de medios de comunicación.! ******! En los países fascistas la prensa va a ocupar el mismo lugar de adoctrinamiento y, sobre todo, de propaganda. En la Italia de Mussolini la prensa ocupó un lugar muy destacado (por algo el Duce trabajó como periodista) y la legislación tendió a su control en todos los sentidos. En 1925 se promulgó la Ley de Control de Periodistas que obligaba a estar registrado para poder obtener licencias y ejercer la profesión y más tarde se creaba la figura del director responsable que se veía obligado a ejercer una autocensura (la censura se impuso más tarde). En 1926 se creó la Ufficio Stampa que centralizaría todos los temas de propaganda que en 1934 pasaron a la Subsecretaría de Estado para la Propaganda, dirigida por el Conde Ciano. En 1935, dicha Subsecretaría se convirtió en un Ministerio, con el mismo nombre, el cual cambio en 1937, denominándose entonces de Cultura Popular. La agencia de noticias más importante de Italia, Stefani, dependiente del estado, ejerció el monopolio informativo, reduciendo también, por consiguiente, las fuentes a una sola.! En Alemania fue la propaganda el elemento más característico. Su misión era conquistar las mentes, y derribar lo anterior. En un primer momento esta propaganda estuvo destinada a conquistar el poder y luego a mantenerlo. En este primer paso contó con la cadena de prensa de Alfred Hugenberg, y con el periódico Volkischer Beobachterque, órgano oficial del partido desde 1920 (diario 1923, y el periódico más importante de Alemania bajo el régimen nazi). De todos modos, el desprecio por todo lo intelectual, hizo que los nazis prefirieran como medio de comunicación la radio, o los grandes mítines. Una vez en el poder fueron prohibiendo los periódicos de los partidos contrarios, y pronto la libertad de prensa. Se permitió, para mantener una imagen de pluralidad, que continuasen los grandes periódicos liberales, como el Frankfurter "