December 21, 2017 El nacimiento de los Estados Unidos: Historia y mito en la miniserie ‘John Adams’ institucional.us.es/ambitos/ Lucía Salvador Esteban Universidad de Valladolid
[email protected] José-Vidal Pelaz López Universidad de Valladolid
[email protected] English Version: The Birth of the United States: History and Myth in HBO’s Miniseries ‘John Adams’. Las series históricas experimentan un momento de auge en la ficción televisiva estadounidense desde comienzos del siglo XXI. En el contexto del mundo post 11-S, que ha puesto en cuestión el papel de Estados Unidos como primera potencia mundial y del sueño americano como aspiración colectiva, predominan los relatos desmitificadores de algunos de los períodos más emblemáticos de su Historia, que la historiografía patriótica y el cine de Hollywood habían contribuido a ensalzar. La miniserie de HBO ‘John Adams’ recrea el nacimiento de EE.UU. con rigor histórico, distanciándose del maniqueísmo hollywoodense, pero sin llegar a desmontar el mito fundacional, por ser el pilar sobre el que se sustenta la unidad nacional de la sociedad norteamericana. Palabras clave: John Adams, Revolución americana, Padres Fundadores, biopic, ficción histórica. Abstract: Citizen participation in the social media has been making its way over time, and its first achievement was the paper press. In the decade of the 60 and 70 the letters of the readers got a fixed space in the newspapers. However, citizen participation in the press already existed before this section was consolidated. The aim of this article is to show a hemerographic analysis on the first participatory initiatives of the audience in the press, from its beginnings to the fixed section nowadays known as “letters to the editor”. Keywords: citizen participation, letters to the editor, paper press, newspaper. 1. INTRODUCCIÓN El audiovisual ha desempeñado un papel fundamental en la creación de la identidad nacional estadounidense. A lo largo del siglo XX, los relatos del cine y posteriormente también de la televisión contribuyeron a exaltar la épica nacional en sintonía con la historiografía patriótica y su idea del 1/23
excepcionalismo americano. De todos los géneros de ficción, el histórico es el que ha contribuido más especialmente a reforzar el sentimiento de pertenencia a una misma tradición histórica entre los ciudadanos de un país de dimensiones descomunales, marcado por profundos contrastes regionales y socioculturales. Las películas y series de televisión sobre los diferentes períodos de la Historia de Estados Unidos, desde los tiempos de la Revolución americana, pasando por la conquista del Oeste, los años de la Gran Depresión o las dos guerras mundiales entre otros tantos, quedaron grabadas en el imaginario colectivo de los espectadores de todo el mundo. No es osado afirmar que Hollywood difundió, como la mejor de las campañas de publicidad, la idea del sueño americano y de EE.UU. como nación hecha a sí misma y “tierra de oportunidades”, donde sus habitantes pueden también forjar su propio destino y ver cumplida la promesa de libertad, igualdad y prosperidad. Desde comienzos del siglo XXI, las producciones de género histórico constituyen una tendencia en boga en la televisión de pago producida en EE.UU. [1], con la particularidad de que la mayoría de los relatos plantean relecturas desmitificadoras de la Historia del país [2]. El discurso crítico de las teleseries históricas estadounidenses está vinculado al fenómeno de la ‘tercera edad de oro’ de la ficción televisiva [3] y, sin duda, es sintomático del contexto de crisis que, desde la caída de las Torres Gemelas, experimenta el país [4]. La América post 11-S parece haber descubierto en el serial histórico una senda desde la que ofrecer nuevas interpretaciones sobre su Historia y sobre el sueño americano, el leitmotiv de su identidad nacional. El tiempo de la Revolución americana y la construcción nacional ha sido un tema recurrente en el cine histórico estadounidense y su representación está especialmente influida por el discurso patriótico y el mito fundacional. Sin embargo, la miniserie ‘John Adams’ (HBO, 2008) se sustenta en el rigor histórico y marca distancia con la épica revolucionaria de las películas de Hollywood. La mayor aportación de la serie al imaginario audiovisual sobre el nacimiento de los Estados Unidos es su recorrido por los claroscuros del camino hacia la independencia y las amenazas que pusieron en peligro la unidad nacional durante la construcción de la República. 1.1. Objetivos Los objetivos de los que parte esta investigación son: en primer lugar, valorar el rigor de la miniserie en relación a las interpretaciones historiográficas y confrontar su narrativa con las películas de Hollywood sobre la Revolución americana para determinar hasta qué punto logra distanciarse del discurso patriótico. En segundo lugar, interrelacionar los temas y conflictos que aborda el relato histórico de ‘John Adams’ y el contexto de producción de la serie. En tercer lugar, analizar las estrategias narrativas empleadas en la miniserie para reivindicar la figura de John Adams. Y finalmente, destacar el significado del arco de transformación de John Adams, desde el whig que defiende a los casacas rojas tras la masacre de Boston al líder que reivindica la libertad y la independencia de las colonias. 1.2. Metodología 2/23
El enfoque en torno al cual se articula esta investigación son las relaciones entre ficción audiovisual e Historia. Este campo de estudio –entre cuyos principales referentes teóricos destacan Robert A. Rosenstone y Marc Ferro– parte de la idea de que las producciones audiovisuales han de ser estimadas como testimonios culturales que, independientemente del momento en el que desarrollen sus relatos (el pasado, el presente o el futuro) siempre aluden, directa o indirectamente, a la mentalidad y a la problemática que caracteriza a la sociedad del contexto histórico en el que se producen. Las técnicas metodológicas que se han empleado para llevar a cabo este trabajo son el análisis del discurso de las fuentes audiovisuales (series y películas) que constituyen el objeto de estudio, y el análisis histórico-contextual que nos permite interrelacionar el tratamiento de los hechos históricos representados en la ficción con las coyunturas características de su contexto de producción. Esto es, valorar cómo la problemática del presente influye en la recreación histórica. 2. ‘JOHN ADAMS’ Y EL IMAGINARIO AUDIOVISUAL DE LA REVOLUCIÓN AMERICANA La mayoría de las películas de Hollywood sobre los tiempos de la Revolución americana suelen centrarse en la guerra de Independencia y sus protagonistas son, generalmente, héroes de la resistencia colonial que luchan contra la opresión británica. Es el caso de filmes como ‘América’ (‘America’, D. W. Griffith, 1924), ‘Corazones indomables’ (‘Drums Along the Mohawk’, John Ford, 1934), ‘Duelo de espías’ (‘The Scarlet Coat’, John Sturges, 1955), ‘Revolución’ (‘Revolution’, Hugh Hudson, 1985) o ‘El patriota’ (‘The Patriot’, Roland Emmerich, 2000). El discurso de estas películas entronca con la historiografía patriótica sobre los orígenes de Estados Unidos y, por norma, resaltan la heroicidad de los patriotas frente a la crueldad de los británicos. Prima, por tanto, el relato maniqueo. El cine de Hollywood, en general, no alude a las causas sociales y económicas que llevaron a la Revolución, sino que los relatos suelen comenzar cuando el conflicto ya ha estallado y sus mensajes finales son siempre un canto a la libertad, al sueño americano y a la construcción de un mundo nuevo. Pero, ante todo, ensalzan los dos pilares sobre los que se forjó la nación americana: la libertad y la igualdad. 3/23
Figura 1: La Revolución americana en el cine de Hollywood. Carteles promocionales de América, Corazones indomables, Duelo de espías, Revolución y El Patriota. Fuente: elaboración propia a partir de IMDb. La biografía de John Adams ya había sido representada en la televisión americana en el siglo XX con la miniserie ‘The Adams Chronicles’, producida en 1976 por la cadena PBS con motivo del bicentenario de la Declaración de Independencia. La miniserie de HBO ‘John Adams’, es la adaptación literaria de la novela homónima de David McCullough, galardonada con el premio Pulitzer en 2002. La adaptación del biopic en 2008 estuvo a cargo de Playtone –la productora de Tom Hanks y Gary Goetzman, también al frente de las miniseries ‘Hermanos de Sangre’ (‘Band of Brothers’, HBO, 2001) y ‘The Pacific’ (HBO, 2010)–. Es importante señalar que la Revolución americana ha sido objeto de especial interés en la televisión estadounidense del siglo XXI. Tras la emisión de ‘John Adams’ en 2008, en los últimos años se han estrenado otras dos teleseries que se remontan a la fundación del país: ‘Turn’ (AMC, 2014-2017), una serie de continuidad centrada en la red de espías de George Washinghton (The Culper Ring) durante la guerra de Independencia; y ‘Sons of Liberty’ (History Channel, 2015), una miniserie de tres episodios protagonizada por el fundador de la organización radical “Hijos de la Libertad”, el patriota Samuel Adams, cuyo relato se remonta a los años previos al estallido de la Revolución y llega hasta la firma de la Declaración de Independencia. 4/23
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Figura 2: La Revolución americana en la televisión del siglo XXI. Carteles promocionales de John Adams, Turn y Sons of Liberty. Fuente: Las imágenes son propiedad de HBO, AMC y History Channel respectivamente. El propósito de David McCulloug, el autor de la biografía homónima en la que se basa la miniserie, era reivindicar la importancia histórica de John Adams en la fundación de Estados Unidos [5]. Su intención inicial fue escribir un biopic dual sobre Adams y Thomas Jefferson, pero finalmente decidió centrarse sólo en John Adams para que su figura no 7/23
quedara eclipsada por el carisma de Jefferson. La miniserie de HBO asume el objetivo de rescatar la memoria del segundo presidente de los Estados Unidos, el más olvidado de los padres fundadores que, sin embargo, tuvo un papel crucial en el proceso hacia la independencia y en la construcción nacional. La crítica especializada considera ‘John Adams’ una de las producciones históricas más rigurosas realizadas por la televisión estadounidense, como avalan los trece premios Emmy que recibió en 2009 –más que cualquier otra miniserie– y sus cuatro Globos de Oro de ese mismo año. El propio McCullough, después de ver el resultado final de la producción, declaraba: “No creo que se haya hecho ninguna película sobre esta parte tan importante de la Historia de nuestra nación con tanta autenticidad. Nadie que vea la serie volverá a pensar en la Revolución americana y en los padres fundadores de la misma forma.” [6] A diferencia de las películas de Hollywood sobre el período, la temática de ‘John Adams’ no es la guerra revolucionaria, sino todo el período que se extiende desde los antecedentes de la Revolución (concretamente, desde la masacre de Boston en 1770), el debate sobre la independencia (con la guerra como trasfondo) y la construcción nacional (con un capítulo dedicado a la presidencia de Washington y otro a la de John Adams), y finalmente, llega hasta la muerte de Jefferson y Adams, el 4 de julio de 1826, cuando se cumplían 50 años de la Declaración de Independencia [7]. Figura 3: Fotograma de los Padres Fundadores en ‘John Adams’. De izquierda a derecha: Thomas Jefferson (Stephen Dillane), John Adams (Paul Giamatti) y Benjamin Franklin (Tom Wilkinson). Fuente: http://www.playbill.com/article/photo-call-linney-giamatti-and- more-stage-stars-shine-in-hbos-john-adams-com-148172 Por otro lado, si los protagonistas de las películas de Hollywood suelen ser héroes patriotas que luchan en el Ejército Continental, Adams no se ajusta a ese perfil, sino que representa a un hombre con un marcado sentido de la moralidad y la justicia, que inicialmente no se identificaba con la causa patriota, pero acabaría dedicando su vida a la lucha política por los intereses de su país. Algunas de las razones que explican la escasa 8/23
popularidad de John Adams, tal y como certifica la historiografía, son su falta de carisma, su carácter arrogante y temperamental [8]. La miniserie se hace eco de esas facetas y pone de relieve también cómo el propio Adams era consciente en vida de que la Historia le olvidaría y quedaría eclipsado por los otros grandes Padres Fundadores en la memoria colectiva. En el séptimo y último episodio de la miniserie, que lleva por título “Peacefield”, Adams le transmite con resignación a su esposa, Abigail: “La esencia de nuestra Revolución será que el doctor Franklin golpeó la tierra con su vara eléctrica y de ella salieron Washington y Jefferson. Y que todos ellos juntos condujeron la negociación, la política, la legislación y la guerra.” Otra de las diferencias entre la miniserie y las películas de Hollywood sobre la era de la Revolución radica en su narrativa. Al remontarse a los antecedentes del conflicto, ‘John Adams’ refleja un contexto poco conocido incluso para los estadounidenses, acostumbrados a las hazañas del relato patriótico. En concreto, la ficción muestra cómo la sociedad colonial estaba profundamente dividida en los albores de la Revolución y que sólo una minoría radical de los colonos –representada por los Hijos de la Libertad– era partidaria inicialmente de la independencia, mientras que la gran mayoría quería seguir dentro del imperio británico y solucionar el conflicto desde la vía legal [9]. En definitiva, la miniserie ‘John Adams’ explora el conflicto social y político que motivó el estallido de la Revolución americana y, probablemente por disponer de mucho mayor metraje que una película, relata también el período de la construcción nacional, muy poco tratado en el cine de Hollywood. 2.1. Influencia del mito fundacional en el relato de ‘John Adams’ La serie muestra su afán de objetividad al comenzar el relato con lo que verdaderamente ocurrió en la masacre de Boston, un suceso clave de la etapa prerrevolucionaria. El icónico grabado de Paul Revere –“La masacre sangrienta perpetrada en King Street”–, el primer icono de la Revolución americana, que fue difundido en periódicos y panfletos, distorsionó los hechos para inmortalizar a los primeros caídos por la causa patriota como mártires de la opresión británica. En cambio, el biopic presenta a John Adams como el abogado imparcial que defendió a los soldados británicos y logró su exculpación después de probar que habían actuado en defensa propia frente a la agresión provocada por los patriotas. 9/23
Uno de los grandes aciertos de la construcción narrativa de ‘John Adams’ es la representación del arco de transformación que el personaje experimenta desde su inicial posición conciliadora hasta la defensa de la independencia. Esa evolución es representativa de la que experimentaron gran parte de los colonos desde la etapa prerrevolucionaria hasta el año 1776, en el que se aprobó la Declaración de Independencia. Como se adelantaba anteriormente, en un principio sólo una tercera parte de la sociedad colonial era partidaria de la independencia. En el contexto previo al estallido de la Revolución, la mayoría de los colonos se oponían a la política fiscal de la metrópoli, pero aspiraban a recuperar sus derechos como británicos dentro de los límites de la legalidad y sin pretender en absoluto la escisión del imperio. La postura de John Adams es representativa de la mayoría precisamente porque, a diferencia de otros Padres Fundadores, Adams era un hombre de clase media, en la que se integraba la mayor parte de la sociedad colonial (Bosch, 2005: 105). En el primer episodio de la serie (“Join or Die”), Adams adquiere fama de imparcial por su papel en la defensa de los soldados británicos tras la masacre de Boston. Por un lado, rechaza las acciones violentas de los Hijos de la Libertad y, por otro, está en contra de que los colonos sean espoleados con impuestos sin tener representación en el Parlamento de Westminster, y de que se hayan vulnerado sus derechos y libertades como ingleses. En medio de esa atmósfera de confrontación, reconoce ante su mujer, Abigail: “La corona se equivoca, pero no es despótica. Estoy firmemente convencido”. Como corrobora la historiografía, ésa era la creencia más extendida entonces en las colonias. No obstante, tras el motín del Té, la aprobación de las Leyes Coercitivas –o “Intolerables” para los colonos– y la declaración del estado de excepción en Boston, Adams se radicaliza en contra de la represión británica, como gran parte de los habitantes de Massachusetts. Pero será después de los primeros enfrentamientos armados en Lexington y Concord, cuando descarta definitivamente el camino de la negociación con la metrópoli: “Si los hubieras visto, Abigail, un ejército de chicos del campo. Sin experiencia como soldados… Debemos apoyarlos con armas y liderazgo. Y fe en lo que hacen”. Ésa fue la medida que reivindicó en las primeras sesiones del Segundo Congreso Continental, en el que se enfrentaban las dos posturas antagónicas que polarizaban a las colonias: John Dickinson – delegado por Pennsylvania– representaba a la facción moderada, partidaria de la reconciliación con Gran Bretaña, y John Adams –representante de la colonia de Massachusetts– se alzó como el líder del sector radical que defendía la guerra como única vía posible. “El tiempo de la negociación pasó –reitera Adams ante los demás delegados–. Si queremos recuperar nuestros derechos como ingleses debemos pelear por ellos (…) Pólvora y artillería son las más seguras e infalibles medidas más conciliadoras que podemos adoptar”. No obstante, el camino sin retorno hacia la independencia quedó marcado por la dura respuesta de Jorge III a la petición colonial de restaurar las buenas relaciones con Gran Bretaña a cambio de recuperar sus derechos y libertades. La proclama real declaró a las colonias en rebelión y amenazó con llevar a la horca a quienes persistieran en su traición, lo que provocó que la reivindicación de libertad se convirtiera en un clamor popular. En 16/23
principio, fueron las gentes del pueblo quienes protagonizaron la guerra revolucionaria, pero después, la élite colonial aprobó la Declaración de Independencia y logró canalizar la revolución popular hacia un movimiento de liberación nacional. La Declaración ofreció a los colonos unos valores por los que luchar y, además, otorgó legitimidad a la guerra por su independencia a los ojos del resto del mundo. Así, la identidad nacional americana se fundó en los tres principios que constituyen el credo americano: la libertad, la igualdad y la búsqueda de la felicidad que proclama la Declaración de Independencia, el documento fundacional de una nación que se hizo a sí misma. Ésos son los valores implícitos en el discurso de John Adams previo a la ratificación por el Congreso de la Declaración en el segundo episodio de la miniserie (“Independence”): “Siempre debemos recordar que una Constitución libre de gobierno civil nunca tendrá un precio muy alto, ya que no hay nada de este lado de Jerusalén [apelando a la idea de la “tierra prometida”] de mayor importancia para la humanidad. Mi estimado colega de Pennsylvania [refiriéndose a John Dickinson] ha hablado con gran ingenio y elocuencia. Ha hecho un terrible pronóstico, pero mientras él prevé el Apocalipsis, yo veo esperanza. Veo una nueva nación lista para tomar su lugar en el mundo. No un imperio, sino una república (…) Caballeros, estamos en medio de una revolución. La más completa, inesperada y extraordinaria en la historia del mundo. ¿Cuántos pocos hombres han tenido la oportunidad de elegir un sistema de gobierno para ellos y para sus hijos? (…) Todo lo que tengo, todo lo que soy y todo lo que espero de esta vida, ahora estoy preparado para reclamarlo. Mientras viva, déjenme tener un país, un país libre”. 6. CONCLUSIONES La miniserie cumple su objetivo de reivindicar la importancia del padre fundador olvidado en el camino hacia la independencia y el nacimiento de los Estados Unidos. Asimismo, el arco de transformación del personaje, que se plantea como respuesta ejemplar y representativa de la evolución de la mayoría de sus conciudadanos, sirve para legitimar y rendir homenaje a la Revolución. El biopic sobre John Adams, producido en el contexto de la crisis post 11-S, apela al excepcionalismo americano, recuerda a los espectadores del siglo XXI los ideales sobre los que se forjaron los Estados Unidos y lleva a reflexionar sobre lo que se ha perdido en el devenir de su historia como nación. El mensaje final de John Adams es toda una advertencia hacia el tiempo actual: “Posteridad, nunca sabrás cuánto nos costó preservar tu libertad. Espero que hagas buen uso de ella. De lo contrario, me arrepentiré en el cielo de no haberme tomado suficientes molestias para preservarla.” Por otra parte, la miniserie aporta un enfoque más riguroso que las películas de Hollywood sobre las causas de la Revolución americana y los conflictos que afrontaron los Estados Unidos en su construcción como nación. Entre otras cuestiones, el relato plantea la división de la sociedad colonial, las dificultades para preservar la unidad nacional y el conflicto entre libertad y seguridad, tan vigente en la actualidad. Sin embargo, no profundiza en otros aspectos conflictivos como el enfrentamiento civil, la esclavitud, la 17/23
crisis económica y la desigualdad social, por no empañar la épica fundacional y, tal vez, para evitar algunos de los graves problemas que dividen actualmente a la sociedad de Estados Unidos. Pese a sus esfuerzos, el relato de la serie no consigue desvincularse del discurso implantado por la historiografía patriótica y el imaginario sellado por el cine de Hollywood en el siglo XX. Su pretensión de objetividad se ve limitada por la épica fundacional de los Estados Unidos, como ocurre también en ‘Turn’ y ‘Sons of Liberty’, las otras dos series del siglo XXI sobre la Revolución americana, aún más condicionadas por el relato patriótico. Este aspecto resulta llamativo, dado que, como apuntábamos en la introducción, la tendencia más recurrente en las series históricas producidas por la televisión de pago en Estados Unidos es la relectura crítica o desmitificadora de los diferentes períodos de su Historia. Parece como si los creadores estadounidenses estuvieran decididos a indagar en los claroscuros de su presente y de su trayectoria histórica –como certifica el discurso desarrollado por las series de la ‘tercera edad de oro’– pero, sin embargo, se resistieran a cuestionar el relato mítico de sus orígenes como nación, por ser uno de los elementos distintivos de su identidad nacional que más ha contribuido a unir a la sociedad de Estados Unidos a lo largo de su historia. 7. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ASIMOV, I. (1983): El nacimiento de los Estados Unidos 1763-1863. Madrid: Alianza Editorial. BOSCH, A. (2005): Historia de Estados Unidos, 1776-1945. Barcelona: Crítica. BURT, Ch. & WINKLER, I. (productores), HUDSON, H. (director). (1985): Revolución (Revolution). Estados Unidos: Warner Bros. Pictures. CULLEN, J, (2003): The American Dream: A Short History of an Idea that Shaped a Nation. Oxford: Oxford University Press. DAVID, S. [et al.] (2015): Sons of Liberty. Estados Unidos: Stephen David Entertainment / Stillking Films. DAWIDZIAK, M.: Paul Giamatti stars in seven-part ‘John Adams’ on HBO. Cleveland [en línea]. 13 marzo 2008. http://www.cleveland.com/entertainment/index.ssf/2008/03/giamatti_stars_in_sevenpart_jo.html DEVLIN, D., GORDON, M. & LEVINSOHN, G. (productores), EMMERCIH, R. (director). (2000): El patriota (The Patriot). Estados Unidos: Columbia Pictures. EDGERTON, G. & ROLLINS, P.C. (2001): Television Histories: Shaping Collective Memory in the Media Age. Kentucky: The University Press of Kentucky. GRIFFITH, D. W. (productor y director). (1924): América (America). Estados Unidos: D. W. Griffith Productions. 18/23
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RUBIO POBES, C. (ed.) (2010): La historia a través del cine. Estados Unidos: una mirada a su imaginario colectivo. Bilbao: Universidad del País Vasco. SILVERSTEIN, C. & JOSEPHSON, B. (2014): Turn: Espías de Washington (Turn). Estados Unidos: AMC Studios. SCHOCKET, A.M.: Give me Liberty’s Kids. How the Revolution Has Been Televised and Filmed. En Schocket, A.M.(2015): Fighting over the Founders: How We Remember the American Revolution. New York: New York University Press, pp. 125-164. TRUSLOW ADAMS, J. (2001): The Epic of America. Simon Publications. WARNER, J.L. (productor), HUNT, P.H. (director). (1972): 1776. Estados Unidos: Columbia Pictures. — [1] El auge del serial histórico en el siglo XXI es una tendencia característica de la televisión de pago (cadenas del cable y de suscripción premium). Son muy pocas las series históricas que se estrenan en la televisión generalista y, salvo contadas excepciones –‘American Dreams’ (CBS, 2002-2005) y ‘Agent Carter’ (2014-2016)–, se cancelan tras su primera temporada por sus bajos índices de audiencia. [2] Por referirnos a unos cuantos ejemplos: ‘Deadwood’ (HBO, 2004-2006) desmitifica la idea de la nación hecha a sí misma y la teoría de la Frontera de Frederick Jackson Turner; ‘Boardwalk Empire’ (HBO, 2010-2014) escarba en la conexión entre la mafia y la corrupción política que se escondía detrás de la era de la prosperidad en los “felices años 20”; ‘Carnivàle’ (HBO, 2003-2005) muestra desde su particular realismo mágico un crudo relato de los tiempos de la Gran Depresión; y ‘Mad Men’ (AMC, 2007-2015) revela el lado oscuro del American Way of Life y la perversión del sueño americano en la década de 1960. [3] El comienzo del siglo XXI ha coincidido con un salto evolutivo de la ficción televisiva en Estados Unidos, tanto a nivel formal –con una mayor complejidad del guion, los personajes y las estructuras narrativas–, como discursivo –con planteamientos complejos que antes difícilmente habrían tenido cabida en la pequeña pantalla, y que aluden a aspectos controvertidos sobre la Historia y la realidad sociopolítica del país–. Este fenómeno ha dado lugar a una tercera edad de oro de la ficción televisiva en Estados Unidos. Tal y como señala Nahum (2014:19): “Dada la complejidad expansiva del fenómeno televisivo actual –y su prolongado éxito en el tiempo–, aún no existe un consenso académico ni crítico para etiquetar” el marco cronológico de la tercera edad de oro de la televisión, ni “tampoco para fechar cuándo concluye, si es que ya lo ha hecho (…) Sí está más consensuada la existencia de la primera y la segunda edad dorada de la ficción televisiva estadounidense, como explica Robert J. THOMPSON en su clásico “Television’s Second Golden Age: From Hill Street Blues to ER”. [4] En el mundo posterior al 11 de septiembre, el papel de EE.UU. como primera potencia mundial se ha visto cuestionado como consecuencia de la Guerra contra el Terror, de su política unilateral y, entre otras razones, por su responsabilidad en la actual crisis 20/23
económica. Dentro de sus fronteras, el país experimenta una notable polarización política y una mayor desigualdad social, y el sueño americano, que había ofrecido prosperidad y movilidad a millones de norteamericanos, se presenta cada vez más inalcanzable para la mayoría. [5] David McCullough: “[John Adams] estaba a la sombra de dos carismáticos virginianos (…) Su cara no está en el Monte Rushmore. No tiene un monumento en Washington (…) Excepto George Washington, no hubo un americano más importante en la era de la Revolución que John Adams” (Dawidziak, 2008). [6] Declaraciones recogidas en el making off del DVD de ‘John Adams’. [7] El marco temporal del musical ‘1776’ (Peter H. Hunt, 1972) es el mismo que el del segundo episodio de ‘John Adams’ (“Independence”): comienza con el Primer Congreso Continental y llega hasta la firma de la Declaración de Independencia. En ambas ficciones, el eje central de la trama es la confrontación entre los congresistas sobre la resolución del conflicto con Gran Bretaña. [8] Hernández Alonso explica: “Adams resultó ser un político honrado, conocedor de la ley y del gobierno, hábil incluso para minimizar las diferencias entre federalistas y republicanos (…) pero, a la vez, falto de encanto personal, arrogante en ocasiones, sin tacto político y atrapado por las maniobras e intrigas de su propio partido” (2002: 134-135). [9] El propio Tom Hanks, productor de la miniserie, declaraba en entrevista –recogida el making off del DVD de ‘John Adams’–: “Si me hubieran contado esto en cualquier momento de mi formación, me habría volado mi pequeña cabeza.” [10] Philip Jenkins apunta: “Muchos colonos (quizá una cuarta parte del total) no apoyaban la rebelión, hasta el extremo de tomar las armas contra ella; en algunas regiones estos tories tenían tanta fuerza que la guerra de Independencia se convirtió en una salvaje guerra civil marcada por las matanzas y la brutalidad en el trato a los prisioneros” (2012: 81). Asimismo, Hernández Alonso señala que “los tories, situados en evidente desventaja frente a los patriotas conforme se producía el avance de la guerra, fueron objeto de ira de sus adversarios, sufriendo la confiscación de sus propiedades, la prisión y, en ocasiones, incluso la crueldad y la muerte. Se calcula que alrededor de 100.000 abandonaron los Estados Unidos y marcharon hacia Inglaterra o a otras partes del imperio británico” (2002: 101). [11] A su juicio, los negros liberados debían ser deportados a África o Sudamérica. En su ensayo Notes on the State of Virginia, Jefferson trató de explicar en términos psicoemocionales las diferencias entre la raza negra y la blanca, a la que consideraba superior. [12] El 30 de noviembre de 1773, un grupo de patriotas disfrazados de indios mohawk, dirigidos por Samuel Adams, arrojaron al mar un cargamento de té, valorado en 10.000 libras, de la Compañía Británica de las Indias Orientales, por entonces la mayor empresa del mundo. Aunque muchos de los representantes de las colonias –Benjamin Franklin entre ellos– se manifestaron en contra de aquel sabotaje y consideraron necesaria la reparación de los daños, John Adams, al advertir que nadie había resultado muerto ni herido, consideró el acto, aunque se hubiese empleado la fuerza, como el tipo de 21/23
demostración de defensa que en aquel momento se necesitaba: “El pueblo nunca debería levantarse sin hacer algo memorable, algo notable que llame la atención. Esta destrucción del cargamento de té es tan audaz, tan atrevida, tan firme, intrépida e inflexible, y habrá de tener consecuencias tan importantes y tan duraderas, que no puedo sino considerarla un hito histórico” (Johnson, 2001: 147-148). [13] En una escena del quinto episodio (“Unite or Die”), John Adams le comenta apenado a Benjamin Rush: “Supe que ahora nos llamamos ‘federalistas’ porque creemos en un gobierno central fuerte. Y nuestros rivales ahora se hacen llamar ‘republicanos’ porque creen en la soberanía del pueblo. Detesto la división de nuestra República en partidos, doctor. Sí, es lo que veo que está ocurriendo…” [14] Tom Hooper, el director de la serie, declaraba en una entrevista: “Creo que lo más grande de esta historia es que los paralelismos [entre aquel tiempo y el actual] están ahí, pero ni siquiera es necesario hacer hincapié en ellos. Adams pasa toda su presidencia tratando de evitar una guerra entre Estados Unidos y Francia. Y hay una escena clave donde los hombres de su gabinete le dicen: “Pero John, si entramos en guerra con Francia serás reelegido presidente porque ganarás popularidad”. Y Adams les responde: “No voy a luchar una guerra innecesaria simplemente para mis propios fines egoístas y mi propia búsqueda de poder. Un gobierno por temor no es gobierno”. Y no es un obvio paralelismo en el guión, pero es muy claro. (…) No se tiene que hacer hincapié en todo o distorsionar la Historia para establecer una conexión contemporánea”. (Gupta, 2008) [15] En una escena del sexto episodio (“Unnecesary War”), Thomas Jefferson – vicepresidente durante el gobierno de John Adams– expresa ante él su rechazo a las leyes de Extranjería y Sedición y pone sobre la mesa el conflicto entre libertad y seguridad: “No puedes proteger a la nación atacando a cada hombre que se exprese sin temor. Estás pisoteando la Constitución. Los Estados no tendrán otra alternativa que resistirse a estas medidas, que son un asalto a la libertad del pueblo.” [16] A este respecto, la historiadora Aurora Bosch señala: “El impacto de ‘Common Sense’ fue enorme a la hora de convencer a muchos sectores de la población americana de que la única solución era la independencia inmediata” (2005: 23). Paul Johnson argumenta que “ ‘Common Sense’ fue el panfleto más exitoso e influyente jamás publicado” (2001: 159). Por su parte, Isaac Asimov sostiene que “[‘Common Sense’] produjo un necesario cambio en el pensamiento popular y convirtió la independencia en algo exigido por una cantidad suficiente de americanos como para hacerla visible políticamente” (1983: 75). [17] Isaac Asimov (1983: 39) señala que John Dickinson “se manifestó vigorosamente contra las Leyes de Townshend (…) [a las que consideraba] como un despojo a los norteamericanos de sus derechos como ingleses. Lo que Dickinson deseaba, aparentemente, era un autonomía limitada para América, el tipo de relación que un Estado americano tiene con el gobierno central en la actualidad.” [18] Paul Johnson sostiene que “Hamilton era un genio, el único de los Padres Fundadores que merece ese calificativo (2001: 211)”. “En cierto sentido era el arquetipo de hombre que se ha hecho a sí mismo del ideario norteamericano. (…) Washington le consideraba el 22/23
mejor oficial ejecutivo del Ejército, un hombre de quien podía fiarse para encargarle las tareas más difíciles por su capacidad para resolverlas con eficiencia y rapidez, un hombre lleno de ideas, en extremo valiente, y leal hasta las últimas consecuencias (2001: 178)”. — BREVE SEMBLANZA DE LOS AUTORES: Lucía Salvador Esteban es investigadora predoctoral contratada en la Universidad de Valladolid. Su línea de investigación gira en torno a las relaciones entre la ficción audiovisual y la Historia. Los principales temas de su producción académica son: el reflejo del mundo posterior al 11-S en el cine distópico –temática de su libro La pantalla distópica–; la representación del pasado en la ficción televisiva; y la narrativa de las miniseries biográficas españolas. José-Vidal Pelaz López es Profesor Titular de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. Entre sus líneas de investigación preferentes destacan la Historia de la comunicación social y la Historia política reciente, tanto española como universal. Sobre ambas ha publicado varios libros y numerosos capítulos, y artículos en revistas especializadas. En la actualidad dirige un proyecto de investigación sobre la etapa de gobierno de Leopoldo Calvo-Sotelo – Recibido: 26/09/2017 – Aceptado: 21/12/2017 Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, n.39, edición de invierno, 2017-2018. 23/23