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Obras completas de Mistres Bennet. Tomo X

Bennet, Agnes María

Abstract

Vols. I-IV: Ana, ó la heredera del País de Gales. Vols. V-XIV: Rosa, ó la niña mendiga y sus bienhechores

Full text

Ñ.Socsa 28 ROSA, | Ó LA NIÑA MENDIGA , Y SUS BIENHECHORES. * ESCRITA EN INGLÉS POR LA CÉLEBRE MISTRESS BENNET: o AL CASTELLANO $ POR 3 £ DON FELIX ENCISOS. A ¿TOMO X. Y ÚLT. MADRID. Ixmerenra De Repurzás. 1820. Se hallará en las librerías de Escamilla calle de Carretas-, y de Amposta caile del. Príncipe, . DONACION MoNToT OAMI arr rre rÍAOI 4 Avd ROSA, Ó LA NIÑA MENDIGA Y SUS BIENHECHORES». CAPÍTULO 4 X Ub mugeres tenian menos yanidad que Rosa, ni empleaban mes nos tiempo en su adorno 5 y así no solamente estuvo vestida con aquel gusto y elegancia que la caracterizaban , sino que aun tuvo algunos mi- Rutos para entregarse á varias refle= xiones sobre los sucesos de la mañana. Cuando sonó la campanilla llamando á la mesa, bajó con ligereza , atra- [6] Gresó el cuarto de Eleonora, á quien encontró enel mismo estado , y se fue al comedor. El Duque , las dos Condesas , Miss Angus y Miss Bruce estaban ya reunidas. Lady Denhingcourt se habja sentado junto á una ventana , y Í su espalda estaba su camarera con una-., banico y un frasquito de álcali volatil. osa quiso hablar , pero no pudo. La Cóndesa la miró atentamente : Sus ojos se llenaron de lágrimas y corrieron sobre sus “bellas mejillas , que el dolor habia marchitado: mandó á su camarera que llegase una silla , é hi zo señas 4 Rosa de que fuese á sentarse á su lado: «No temais, Miss Rosa, la die jo, que yo sea menos agradecida al beneficio que os debe mi- Eleonora, porque vuestra presencia renueve mis ágrimas : no temais tampoco que ien= £71 ga menos estimacion y cariño para vos , porque habeis sido tan distin= guida por el hombre que fue el objeto de los inalterables afectos de mi corazon. Encantadora y amable «jóven, ¡ah! miradme ; guardaos de pedirme cosa que yo no pueda concederos , por= que no sabria negar nada áesa figura y á esas facciones, que me son queridas , y que tienen sobre mico. razon un poder tan irresistible, ” Rosa estaba transportada ; llora» ba , no podia contener sus suspiros, y cuando la Condesa la abrazó cayó á sus pies, Desde aquel dia Eleonora quedó reconocida por hija de la Condesa de Denningeourt , y sobrina del Duque de Athelano. Desde aquel dia tambien Rosa participó con Eleonora de los cariños de su madre, y la eclipsó totalmente en el corazon del Duque. 214] meron los habia comprado. Lady Denningcourtse acercó, y rogó á Miss Walsingham que tocase alguna cosa. Jamas súplica fue hecha con mas gracia , mi jamas Rosa obedeció con mas gusto. “¿Cómo , querida hija, la dija Lady Dennigcourt , habeis podido adquirir tales habilidades en una escuela de provincia?” — “La directora de aquella escuela , respondió Rosa' con el acento de la ingenuidad , estaba versada en todas las ciencias y artes que se enseñaban en aquella casa; era un angel de yirtud y..de bondad, > Ella se detuyo , y una lágrima-se abrió paso al través de sus largas. pestas ñas , que templaban con tanta gracia el brillo.de sus hermosos ojos negros, “Muy bien , Miss, Walsingham; dijo el Duque. de Athelano , cierta mente Mistress. Harley no podia has Ex5] lar un panegirista mas hábil,” Ulea costumbre de no estar ociosa, que he adquirido en-sus lecciones , dijo Rosa, me ha sido muy útil en varias cireunstancias de la yida. Era á mí, afiadió sonriéndose, á quien Miss Athelano (que nunca tenia paciencia para templar su harpa ó su piano) encargaba de esta comision,” “Yo ignoraba, respondió Lady Denningcourt , que Miss Athelano: hu= biese adquirido tales habilidades, y creia por el contrario que el Doctor Croack habia descuidado su “educa- “cion.” — “Yo os aseguro , Milady, “respondió Rosa ; que un padre no hubiera tenido mas celo , ni una vigi- “lancia mas activa.?-— “Á la véfdad, “dijo la Condesa , volviéndose tal Duque de Athelano , “temo mucho' que hayamos tratado 4 ese pobre hombre “con demasiado rigor.” [16] Rosa , disgustada de haber promovido esta conversacion , se puso á tocar mna brillante sonata , que por fortuna se la acordó en aquel instante. Miss Angus , dijo que sin duda sabria cantar, y Rosa , siempre sencilla y natural, no afectó ignorar una habilidad que poseía en la mayor perfeccion, “Si alguna vez llego á escribir novela , dijo Miss Bruce , tomaré á Miss Walsingham por mi herdina.” — “Dios nos libre de eso , Miss, respondió Lady Hopely-; pues temeria que todos yuestros cuidados no Viniesen á parar en desfigurar una bellísima historia.” -— “Sin embargo, Milady , respondió Miss Bruce con enfado, hay ciertas personas que piensan que yo podria embellecer una muy mala.” — “Una arieta , Miss Walsingham, ” exclamó Miss Angus, — , [17] “Sí , para poner fin á muestra disputa,” añadió sonriéndose Lady Hopely. Un feliz pensamiento ocurrió de repente 4 Rosa. Cogió. la harpa, se acercó á una ventana ' que estaba: a= bierta , y cantó un trozo del Orfeo, que era el favorito de Mistress Harley, y asísse le enseñaba á todas sus discípulas. Apenas Rosa hubo repetido dos veces: “¡Eurídice! ¡Euridice! cuando Eleonora y Dido salieron del cuarto , la primera fue á sentarse al lado de su amiga , y: Dido se enros» có á sus pies, Cuando Rosa acabó su aricta, Eleonora miró alderredor > y viendo que Lady Denningcourt tenia los ojos llenos de lágrimas y corrió á abrazar sus rodillas. - “Bendiga el cielo 4 mi querida hija,” dijo. Lady Denningcourt pro: curando ocultar su conmocion. Tomo X. 2 [18] Eleonora no respondió , y volvió 4 sentarse junto á Rosa. “¡Con qué placer nuestra querida directora escuchaba esta arieta cuando la cantabais! ¡Ay Dios, sin duda ha muer- to!” — “Todavia vive, mi querida Eleonora.” — “¡Ah , ese Penrry! otras veces me gustaba Penrry ¿no os gusta á vos , Rosa? Pero, ¡ay Dios! allí ahora todos están Ó muertos .Ó enfermos.” — “Estais equivocada , querida Miss , respondió Rosa : todos nuestros amigos , todos cuantos allí vimos están perfectamente buenos. Yo he hablado ayer al caballero Sir Salomon y á su hija. ”— “¡Y llamais amigos 4 esas gentes!” — “El Doctor Croack y Mistress Bawsky tambien los he visto , viven en la misma casa en que los dejamos, y vuestra Rosa, como veis, ni está muerta ni es desgraciada. En cuan= [rg]: to al hijo del Doctor...” Á esta palabra se estremeció Eleonora. “Ha vuelto á casa de su padre, dijo el Duque? "7 “Sí, nuestro pas dre del cielo,” dijo en voz baja Eleonora , y un temblor general se ad» virtió en todos sus miembros, === “No, mi querida Eleonora , estás equivocada , respondió Rosa , estad cierta de que no ha ido á casa de su padre celestial.” — “Jurad por vuestro honor, Rosa, que no le han muer- to.” — “No, mi querido amor, imterrumpió Lady Denningcourt , yo-os lo juro, y por mi honor , él es feliz: sin duda no pensareis que yo quiero engañaros.” — “¡Oh! no sefora; yo os creo : él no ha muer- to 5 pero ser feliz , perfectamente feliz, eso no puede ser , yo no pue do esperarlo.... con tal de que viva, Y que no le hayan pisoteado cuan= .. '[20] do 'le ataron á las ruedas del coche....” Entonces ella leyó su mano á la frente , y despues á su corazon: * ¿con qué violencia bate , exclamó ella :"—““y el mio tambien , respondió Rosa : vamos , querida amiga, vas mos á tomar el ayre, ” Desde entonces la salud “de Mis3 Athelano hizo progresos rápidos: su razon se fortificó , y las dulces conversaciones de su amiga restablecieron insensiblemente la calma en su espíritu 5 pero lo que contribuyó mas que todo á disipar aquella sombría melancolía , que habia causado tan crueles accidentes , fue la seguridad que la dió Lady Denningcourt de cuidar particularmente de la fortuna del jóven Croack , que habia: vuelto sano y salvo á la casa de su padre. Rosa se aprovechó desde el siguiente dia del permiso que la habia dado [21] el Duque de ir á verle en su: biblio. teca , y le encantó por la sencilla narración que le hizo de sus aventuras ,-“sia ocultarle nada , solo su inclinacion á Montreville. “¡Qué virtud! ¡qué valor! ¡qué nobleza ! exclamó el Duque: hija querida , ¡cuán digna sois del interés y respeto de los corazones verdaderamente sensibles!” Fue con un efectivo placer como supo que su sobrino no” era ni el marido ni el seductor dela bella Katia , pues él hubiera querido mejor verle casado con la hija del mas pobre. caballero. de Escocia , que unido á la mas rica heredera de la familia de: Buhanum. La dolorosa situación de la desgraciada jóven le conmovió vivamente, y prometió á Rosa fayorecerla, —- Esta conversacion se hubiera prolongado mucho tiempo 5; pero Betty 122] vino 4 advertir á Rosa de que su seforita habia preguntado varias veces “por ella. Milord Duque convidó á la “encantadora Miss con que fuese á verle cuantas veces quisiese, y la pro “¡metió contarla las aventuras de la po- “bre Eleonora , así como los detalles del terrible accidente que habia excitado tanto ódio entre las familias de los Buhanum y Athelano. “Eleonora , que gozaba entonces de la calma mas perfecta”, pareció desear que Rosa, despues de haberse desayuna- “do con ella , la acompañase al pasco como el dia antecedente. Su'madre contentísima las miraba desde la ventana. Eleonora , en yez de saludarla, voló á su cuarto, se precipitó en sus brazos , y cualquiera puede figurarse el* placer con que serian recibidas sus caricias, Rosa gozaba de todo el favor que la habia merecido este su- [23] ceso maravilloso : los cuidados por st amiga , sus gracias y su caracter encantador embellecian mucho mas este importante servicio. Lady Denningcourt , interesada hasta el fondo de su corazon , y reuniendo á los íntimos sentimientos de cuanto valia la encantadora “Miss Walsingham el secre to placer de hallar en sus facciones las de su. querido WValacio , aunque sin atreverse siempre á entregarse en público á la inclinacion que la tenia, la llenaba de las mas tiernas caricias cuando estaba á solas con ella. El Duque instaba á su sobrina á que fuese á pasar algun tiempo en Athelano. Lady Hopely la suplicó vivamente que fuese Áá pasar una parte del invierno en Edimburgo.. La salud de Eleonora no se oponia á este proyecto , y el Doctor aprobó esta mudanza de escena. Entonces Lady Eso] La elegancia y nobleza de los mo- . dales de Lady Hopely solo eran comparables con los de la Condesa de Denningcourt. Las dos jóvenes amigas estaban encantadas. Rosa corrió á la ventana , y descubrió á su derecha el Calton, cuya cima tanto habia recorrido regándola. con sus lágrimas : en seguida distin= guió hácia el orizonte las dos cadenas de montañas distantes que dominan el delicioso falle de Castle- Gowrand , la vasta extension de los mares , la vela inflada por el viento que insensiblemente se acerca á las costas de Fife, los encantadores ángulos del golfo de Forth, los opulentos prados , pastorías é inumerables quintas de que está cubierta aquella parte de Escocia. Sus ojos repasaron con dulce éxtasis cuantos lugares la habian encantado en otro 31] tiempo , y no tardó en conocer la casa donde la bondad y virtud tenian un trono en el corazon de Mistress Stewart. Mientras que Rosa se abandonaba á estas halagueñas sensaciones, Eleonora estaba ocupada en colocar las ropas y el tocador de su amiga, y la menor oposicion la hubiera dado accesos de tristeza , que querian evi= tarla. “Querida Rosa , decia ella abrazándola con terneza , ¿0s acordais del feliz tiempo en que estábamos en Mount-Pleasant? Yo era quien siempre queria serviros. ¡Ah , que no pueda yo pasar así mi vida á vuestro lado!” Al decir esto ocultó su rostro, lleno de lágrimas en su pecho, lo cual causó pena á Rosa. Tan pronto como llegó Lady Hopely todas las damas de Edimburgo, que la amaban, no por su rango, sino por ella misma , acudian á visitarla. [32] Lady Denningcourt , que siempre llevaba en el fondo de su alma aquella melancolía que se oponia al gusto del gran mundo , habia pedido permiso de quedarse en su cuarto; pero Lady Hopely habia insistido en que las dos nietecitas , así es como llamaba á Eleonora y Rosa , se quedasen en el salon para hacer los honores , y recibir al mismo tiempo á las tres Ladys , Mary, Betty y Susana Hopély, que aquella noche debian llegar de una quinta de su padre, donde habian estado mientras Lady Hopely permaneció en casa de Lady Den= ningcourt. - El Conde de Hopely tenia todas las buenas cualidades que caracterizan un noble escocés : las tres jóvenes , sin ser precisamente hermosas, eran encantadoras 5 pero todas las miradas de los concurrentes estaban fi- E33] jas en Miss Walsingham : ninguna te nia su belleza , sus gracias encantadoras , aquel ayre modesto , aquella elegancia en los modales , y en fin aquella bondad y juicio. ¿Quién hubiera podido creer que la bella y elegante Miss Walsingham 3 cuyo elogio estaba en boca de todos, era aquella mendíga que el viejo Mayor Buhanúm habia tan imprudentemente introducido en su familia ? Al presente que su suerte estaba asegurada , y noteniendo cuidado al. guno por lo futuro, habia recobrado toda «su serenidad, El Duque de Athelano antes de salir de casa de la Condesa de Denningcourt la habia enseñado el codicilo del testamento á su favor , aunque no la cumplió la promesa de contarla las aventuras de la familia de Athelano , en cuyo punto Rosa no se: atreyió 4 yolverle á pre- Tomo X, 2 > [341 guntar nada. ¡Qué diferencia en su suerte! .ahora feliz y sin orgullo gozaba de su buena ventura, Por la noche , despues de haber subido al cuarto de Lady Denningcourt para saber cómo estaba , pensó en retirarse al suyo con Eleonora; pero ésta , pasando un brazo alderredor de su cuello, la hizo prometer que haria lo que la pidiese, “Dejadme volver sola á mi cuarto , querida mia, y bajad al salon donde todavia nadie piensa en retirarse.” Rosa , que no se atreyia á contradecirla ¿ obedeció , y por la mañana á las seis , pensando en su querida Miss Stewart , antes de que nadie estuviese levantado en la casa de Lady Hopely, se encaminó á Leyth, á fin de abrazar á aquella muger , cuya bondad la habia sido tan útil en otro tiempo, ——“ Mi 2ma aun no está E35] Jeyantada ,” gritó sin “abrirla puerta uña criada. — “Sin embargo decidla que es una antigua amiga que:desea verla.” “¡Ay Dios! ¡exclamó Mistress -Steward adelantándose hácia la ventana, es la voz. de Miss Buhanum.? “Tú sueñas,” replicó.su marido.—“Por mi vida, respondió ella, que esta voz noes de una escocesas? Inmediatamente , Mistress Steward á medio vestir bajó: al .gabinete , donde halló 4:la encantadora Miss Buhanum 5 pero ya no era aquella jó- -ven intimidada ¿por su:pobreza , des- «gracias y «persecuciones, sino una.dama del ayre mas: noble ,:y'cuyos modales anunciaban una educacion ,brilante así como el: trato: del. mundo. Mistress Steward mo, se admiró de verá Rosa sprotegida:por Lady Hopely , quien siempre lahabia defendido de una: porcion de:enemigos que [367 la suscitarón' Mr, y Mistress” Frazer, La felicitó cuando supo .que «estaba tan querida de Lady Denningcourt,. y fue de Mistress: Steward de quien Rosa supo los pormenores de la hisoria funesta de “aquel ódio inveterado , que existia entre la familia de los Buhanum y «la de los -Athelanos, “orgullosa por descender de sangre Real, Ella no habia conocido á Wala- “cio Buhanuin-, :pero: su. padre la habia dicho que aquel jóven-era la gloria:de su familia”, y que no tenía igual en hermosura, talento! y áni -mo. Mr. Steward , que: durante esta conversacion. procuraba recompensar -el descanso ' que su; mugerle habia «turbado', fuerá: rennirse con. las: dos amigas , y. cumplimentó á-Rosa' con “aquella franqueza propia de un corazon bondadoso. Al: presente la conducta: de Lady C (37) Denningcourt no era ya un enigma para Rosa , y despues de haber satisfecho la curiosidad de su amiga, la hizo tambien algunas preguntas, y supo que la viuda Buhanum , despues “de su matrimonio con Mr. Frazer , ha> bia éste sido en todas sus empresas tan desgraciado cual pudieran de- Asearlo sus mayores enemigos, Él estaba cubierto de deudas , habia sido preciso que la encantadora viuda se retirase al campo , y menoscabase parte de su hacienda vendien= do el ganado ,.y “hasta los pichones que habia criado á su mano , y la mitad de este dinero se destinó á. la educacion de sus hijas , reservándose la otra parte Mr. Frazer. Rosa se entristeció al saber la situacion de la familia de su amigo, y al mismo tiempo veía con. dolor que sus hijas perderian cuantas habi- [38] lidades habia “empezado á enscñarlas, Rosa comunicó á Mistress Steward una parte de las noticias que' supohia que el Doctor Cameron debia haber recibido de John Brown, y la confió la esperanza que habia concebido: de ver á Mistress Frazer pasar una vida mas cómoda con el aumen- to de su fortuna, Mistress Steward ignoraba todo es- to , sin embargo de que poco hace habia visto al Doctor Cameron , y con este motivo dijo á Rosa : “yo no tengo necesidad de deciros que cuando nos reunimos solo hablamos de vos,” Rosa guardó. silencio. El Duque de Athelano la habia informado por una carta que John no habia” vuelto á Jóinture-Hoyusse , de lo que ella infirió que habria venido á Edimburgo; sin embargo ella no podia persuadirse que descuidase un negocio' de [39] tal importancia , y pensó que algun motiyo secreto habia obligado al Doctor á no dar parte á Mistress Steward de este descubrimiento. En fin, despues de dos horas dadas á la amistad, Rosa volvió 4 Queen-Street. Lady Denningcourt era la única que estaba fuera de la cama , y cuando vió entrar en su cuarto á la encantadora Rosa brillando con todo el explendor de la juventud y la belleza , conoció con aquella sensibilidad que animaba sus facciones , que venia de visitar algunas personas queridas á su corazon. Rosa no tenia: motivos de callar nada á su virtuosa protectora , y así la habló de Mistress Steward , y no la disimuló el vivo deseo que tenia de ir á visitar á la pobre. Mistress Frazer , Emma y Jessy , y el Burnscede siempre grato á su corazon. “Sí , querida hija: la dijo Lady * [46] municarla cosas de la mayor importancia, y aunque era contra sus intereses ausentarse dos dias siquiera de Edimburgo , queria tener cl gusto de acompañarla 4 Castle-Gowrand con Mistress Steward en su coche con caballos de posta. “No esteis tan séria» Miss Buhanum , añadió el buen Doc-, tor, porque yo no pretendo haceros la corte , á lo menos por mí mismo.” Esta seguridad restituyó su valor á. Rosa : ella respetaba y amaba al Doctor como un amigo , como el mejor de los hombres ¿ pero su corazon no estaba dispuesto Á abandonarse Á sentimientos mas tiernos. Aceptó su oferta con la sonrisa de la franqueza y la amistad , y como el Doctor tuvo la bondad de encargarse de hablar 4 Mistress Steward , ella prometió estar pronta á las cincó de la mañana siguiente. Lady Hopely se reunió con ellos 147] antes que concluyesen su visita, y Eleonora preguntó sériamente á Rosa si aquel era su amante, y si juzgaba que era comparable al jóven Croack. Lady Denningcourt y Lady Hopely propusieron aquella tarde dar un paseo en coche, ínterin las jóvenes se paseaban á pie; pero Eleonora, que jamas podia deshacerse de una cierta timidez , deseó acompañar á su madre, ¡Lady Mary protextó que Susana no la acompañaría , pues queria ir con Miss Walsingham. . Eleonora replicó : Rosa gusta de pasearse á pie, y tal vez lo mismo Lady Susana: en cuanto á mí, si quieren que vaya á alguna parte , preficro ir en coche.” — “¡Si quieren , querida mia! replicó Lady Mary, noes absolutamente necesario hacer eso. Vos podeis quedaros en casa leyendo la biblia , si os divierte esto 5 Ó tal yez , lo [48J S que será mejor , vernos ir al paseo. Pa= réceme , Lady Denningcourt , que permitireis que Miss Athelano haga una de las dos cosas.”—-* No, Lady Mary, respondió la Condesa algo resentida de la especie de desprecio con que se hablaba de Eleonora , yo tendria mucho placer en satisfacer el deseo de mi hi- ja; pero yo amo su compañía , y no puedo pasarme sin ella,” Lady Susala obtuvo tambien ir en coche , Lady Mary y Lady Betty Hopely, llevando entre ambas ú Rosa, fueron el blanco de la admiracion de todas las gentes, Lady Denningcourt aprovechó esta ocasion. para acostumbrará Eleonora á verse dos dias separada de Rosa , lo que no la “costó poco trabajo.Por la mañana á las cinco, Rosa, acompañada de Mistress Steward y el Doctor, tomó el camino de Castle- Gowrand, [497 CAPÍTULO 11. El Doctor Cameron tenia siempre para su Rosa el semblante mas tierno y mas generoso, Cuando se: halló senta» do junto á ella en el coche la recordó que tenia cosas importantes que comunicarla , y como la presencia de Mistress Steward no le estorbaba , entró inmediatamente en materia, Díjola entonces la. pasion que ella habia inspirado á Mr. Angus , é hizo nacer su sorpresa, explicándola el verdadero mo= tivo de su viaje 4 Londres , donde este jóven le habia acompañado. No era solo estimacion y confianza la que el Doctor sentia para con Rosa, sino que un entusiasmo apasionado di. tigia sus acciones ó su coriducta siem- Pre que se trataba de ella. Habia de= Jado á Edimburgo á riesgo de perder Tomo X. As [so] sus parroquianos , y tal vez su reputacion 5 habia sacrificado la primera y mas grata satisfaccion de su corazon, y un sentimiento muy delicado , y una generosidad muy rara habia renunciado al deseo de poseer aquella 4 quien amaba, para abandonarse 4. la noble esperanza de ver sus gracias y sus virtudes embellecer un rango que era mas digno del mérito que reconocia en ella. Un suspito se escapó entonces á su pesar de su corazon oprimido : una lágrima de dolor «corrió por sus mejillas, y la necesidad de explayar su sensibilidad triunfó de su caracter natural mente taciturno 3 y aunque hablase en favor de wn rival contra las inclinaciones de su corazon, detalló con energía las ventajas que adquiriria aceptando la mano:de Mr. Angus , cuya pasion, añadió , estaba tan distante” de perder su fuerza , que fundaba sobre la Est] posesion*de su persona toda la espe= ranza de su felicidad: Mr. «Angus reunia” á su clase-y bienes una' bella figura y mil cualida= des apreciables, Su familia, cuyos bra= zos todos estaban enla opulencia ,a= maban tiernamente á este único heredero de tan ilustre casa, “y estaba pron-! ta á recibir en su seno 4 cualquiera: que contribuyese á hacerle feliz. El Doctor suplicó tambien á- Rosa que contemplase , que aceptando la oferta de suamigo no tenia“ preocupaciones que combatir; favores “que «solicitar,' mi explicaciones que hacer. Mr. Angus la queria por:sí misma. 4 “ Notad , continué él , “la: noble confianza de este jóven , él «sabe que: vos me sois *querida , aunque ignora: hasta qué punto , porque esto es su= perior:Á cuanto puede imaginar; y sin embargo me confia los intereses de su .. A [523 amor. Conoceis 4 su hermana y á la mayor parte de su familia ; todos son distinguidos por.su amabilidad y virtudes. Vos estais hecha para ellos, y ellos para vos. Vuestro corazones libre,,.. por lo menos . así lo creo. Querida Rosa , (entonces sus facciones se animaron con el noble sentimiento. que, llenaba su corazon ) demasiado querida Rosa , haced mi felicidad : decidme “que, sereis fayorable á mi amigo.” Quince 'meses antes Rosa habia 2- segurado al Doctor que :stl corazon estaba libre. Pero ¡qué trastorno puede haber en el de una muger' en tiempo mucho mas corto! Es verdad: que Mon= treville era indigno de ocupar la memoria dezRosa ,.ella no.le,consagraba ninguño-de losinstantes que podia quitar del trato, no deseaba que se mostrase superior: á:su sexó.; al contrario vió que el retrato de Mr, ¿Angus aun- ? e [53] que trazado por la mano de la amis« tad , no estaba exagerado. Desde que vivia en la familia de ¿Athielano habia oido contar una por-, cion de rasgos que probaban el buen corazon de aquel jóven : cada dia era testigo del interés que su parentela tenia en su felicidad y su establecimiento ; pero aun sentia una inclinacion irresistible hácia el indigno Montreville , cuya inclinacion se oponia á cualquiera otra. Por esto cuanto mas digno era de agradar Mr. Angus, y mas honorífica su alianza , mas Rosa se creía obligada á rehusar la mano de un hombre á quien conocia que nunca habia de amar. El Doctor Cameron , con el corazon palpitando, los labios temblando, y los ojos bajos , aguardaba la respuesta de Rosa: El se estremeció , € involunta- Fiamente soltó la mano que se le habia "547 dejado tomar enel arrebato de la amistad mas constante, quedando en fin :ó0n una sensacion , que sería dificil explicar , oyó 4 Rosa declarar con seguridad que sentia todo el precio del honor que la hacia Mr. Angus 5 pero que la era imposible aceptar una ofer- -ta tan generosa. El honor y la amistad habian cumplido sus deberes, el Doctor habia aren- “gado con el celo mas vehemente que pudiera hacerlo el mismo interesado, Rosa acababa de rehusar disponer de un corazon y una mano, que le eran mas queridos que nunca ; ¿cómo habia él de no abandonarse al secreto placer de sentir que aun podia amarla, y aun adorarla? Sin embargo, ¿podia abandonar así los-intereses quehabia abrazado , renunciar á la esperanza de ver el. ídolo de su corazon, tan ilustre por su rango Ess] como ella era distinguida por su belleza2 Así fue como pensó el Doctor las seis horas que viajó con Rosa , cuya negativa firme le sorprendió al principio , y despues pareció haberle disgustado sinceramente. Pero poco faltó para devorarse aquella mano, que volvió á enlazar con la suya , cuando en un tono y voz capaces de volverle loco dijo: “despues de haber confesado, digno amigo mio, que mi corazon no puede tomar parte en ese plan , ¿qué pensariais de vuestra agradecida Rosa si concediese al rango, á la riqueza , fortuna é interés lo que antes rehusó á las virtudes modestas y mérito personal que os pertenecen ? El Doctor no podia hablar : dudaba si habria oido bien; y si en el estrecho distrito de un coche, donde iban tres personas , hubiese podido arrojarse á sus pies, ciertamente lo hubiera he- [62] “¡ Ah, Doctor! ¿sois yos quien habeis hecho levantar este monumento ?” exclamó Rosa. — “Yo me lisonjeo mucho de ello para negarlo,” respondió modestamente el Doctor.—; Será aquel Mr. Frazer ?.... pero no': es imposible. “Pronto lo sabremos , dijo el Doctor , vedle allí tan ocupado en hacer alguna cosa hácia el ángulo del yalle, que no repara en nosetros, ? Rosa derramó una lágrima sobre la tumba , y continuaron por la senda que les ocultaba el Bernseede , cuando el Doctor y Rosa se llenaron de admiracion , y Mistress Steward exclamó: “¡cielos , qué admirable espectáculo en un pais como este!” En medio de un grupo de árboles, que en otro tiempo: cubrian los baños del estío , se veía un obelisco de mármol blanco , y sobre él una elevada pirámide. [63] “Ved aquí , dijo el Doctor , otro monumento levantado por una alma sensible , pero no puede ser la de Mr, Frazer.” Rosa se adelantó con precipitacion, Dos filas de sauces de Babilonia plantados entre laureles balanceaban sus débiles ramas en frente del rio, la roca que se elevaba en medio de los árboles magestuosos coronaba el sitio, y cubria el parage con su misteriosa sombra. El Doctor, habiendo visto una muger pasar por entre la espesura, se detuyo ; pero Rosa, que no atendia sino al objeto extraordinario que miraba , abanzó para mejor observarle , y entró en la arboledita, El zócalo y final del obelisco eran del propio mármol, y como veía inscripciones en todas sus caras se acercó mas, y separó las:ramas que las ocultaban. En un paño de mármol perfecta- [64] mente trabajado , que bajaba desde la punta del obelisco hasta su base, se yeía esta inscripcion: Levantemos una alta columna Sobre un cenotafio ; y logre un Héroe el honor debido á-los héroes, 'Mas abajo decia; Á LA MEMORIA DEL MAYOR BUHANUM. "Consagró la primera pgrte de su vida al servicio del Rey y de la pátria, yla última á honrar á su Criador. En uno de los lados del pedestal decia: Á LOS MANES DE AQUEL QUE DURANTE SU VIDA PUR JUSTO Y VIRTUOSO. [651 : Pero antes de que Rosa pudiese leer la inscripcion que allí estaba grabada, la sobresaltó un profundo suspiro , qué oyó detrás de ella, Una voz claramente ahogada por las lágrimas pronunció estas palabras: “¡oh , tú, el mejor de los hombres, recibe este último tributo!” He aquí todo lo que pudo oir , y al mismo tiempo una muger de talla magestuosa , que estaba: arrodillada , se levantó , caminó despacio , y pasó jun- to á Rosa. Llevaba un vestido de seda Oscuro , un sombrerito de castor blan- <Q, y un espeso belo cubria su rostro. Rosa experimentó una conmoción inexplicable : siguió á aquella dama, Quien creyendo que venia trás ella la Muger de Mr. Frazer, ó alguna de sus hijas, levantó su velo , y mirando con disgusto vió á Rígsa, la cual (casi para Caer desmayada) se apoyó en el túmulo. Pero apenas la dama se quitó su Tomo X, 5 [66] velo cuando ella dió un grito , abanzó un poco, y dijo: “¡oh, mi querida Miss Walsingham! ¿sois yos?” Dejémoslas por un instante en los brazos una de otra entregarse á las dulces emociones de la amistad , é instruyamos á muestros lectores en algu" mas circunstancias de la historia de esta muger á un mismo tiempo tan in= teresante , tan pura , y que el cielo habia dotado de un carácter tan superior al de las demas mugeres. [67] CAPÍTULO “III Sin duda se acordará el lector de que la carta que Mistress Walsingham habia prometido al Mayor cayó en manos de Mistress Frazer poco despues de su segundo matrimonio, y segun esta muger semejante carta no merecia respuesta. La muerte del Mayo? , así cómo los. diversos: sucesos «que la siguieron, llegaron á noticia de Mistress Walsing= ham por'inedio-de una persona que ex- Presamente habia enviado-á:Escocia-en busca de Rosa , cuyas noticias la has bian' causado, tan vivo» dolorque apez nas le habián podido dulcificar su:re= signacion y su' piedad. ¿Sus remordi= mientos erán tanto mas penosos cuanto suponia: que la idea de'su «muerte ha= bria «podido:abreyiar los-dias-de su as .. [68] migo ; y asimismo la imposibilidad de saber de Rosa, y la imprudente conducta de Katia , venian á aumentar la pena que sufria : su salud se debilitó, y una ficbre lenta la consumia insen= siblemente. Las cartas recibidas de Lisboa en contestacion á las que anunciaron su existencia incluian una ardiente súplica de que fuese á visitar la abadesa de la Merced , y que emprendicse este viaje , que tambien la aconsejaban los médicos, Las mismas cartas anunciaban que Don José Alvarez habia sobrevivido bastante tiempo al recibo de su carta, para dejarla con todos sus bienes el goce del caudal que su abuelo habia juntado 5; y así él legó todas sus riquezas al hijo de Eugenia; y:como Doña Aurelia descaba abrazar á:su sobrina , se hizo acompañar. en este viaje por el amigo de su-padre.el «ca- [697 pitan Seagrobe , dejando en Inglaterra cuantos papeles podian comprobar la legitimidad de su matrimonio y de su hijo , cuya presencia era allí necesa= ria para la continuacion del pleito. El invierno que pasó en Lisboa restableció su salud : tomó posesion de sus inmensas riquezas, y procuró aliviar sus penas con las dulzuras de la amistad. Regresando á Londres cuando el Lord Canciller envió á un tribunal inferior las pruebas de la legitimidad de su hijo , ella no habia podido entregarse inmediatamente á los mas dulces deseos de su corazon , que eran 'bus- Car á Rosa en Edimburgo y en toda Es- Cocia, y visitar el Burnscede , morada Para siempre grata á su corazon ; pero Si sus negocios eran un obstáculo para £sto, cedió á lo menos al desco de o- CUparse en embellecer los lugares que habia: habitado > y de los que en nin- [70] gun paraje ni punto se habia borrado sú memoria. Ella trazó por su mano el plan de lós adornos que medita ba : envió sus instrucciones á Abraham Wewland , y le autorizó para hacer todos los gastos necesarios , prometiendo grandes recompensas si sus órdenes estaban cumplidas para el mes de Julio siguiente, Abraham Wewland cumplió con celo el encargo 5 pero la cosa no pudo tenerse tan secreta que Mr. Frazer no lo supiese. ** La querida de vuestro primer marido, dijo él á su muger, es una loca; pero está rica , y viene á visitar estos parages.”— “Yo no tengo ninguna gana de verla , ni oir hablar de ella,” dijo Mistress Frazer, —" Haced lo que gusteis, dijo él , pero esta casa es mia, y quiero convidarla con ella.” Nadie en Escocia sabia mejor. que E71] Mr. Frazer dar toda la fuerza y dutenticidad conveniente á la expresion yo quiero , y así dando órden de que se reparáran las obras medio arruinadas por la inundacion, puso de centinela un niño en el Burnseede , con órden de que le avisase cuando llegase aquella dama. “Pero, replicó Mistress Frazer, yo no conozco á esa muger , nime conviene?“ Sabed , señora , que lo que puede convenir Á muestros intereses siempre es lo mas conveniente. ” Ademas de que Mistress Frazer no conocia á esta muger , tenia otras razones para evitar, si fuese posible, cumplir los caprichos de su marido. La Pérdida de su caudal la habia quitado los medios de presentarse. Inactiva , y habiendo pasado su vida en una frívola ociosidad , sus últimas desgracias habian debilitado el poco resorte que la dió la naturaleza, Reducida á una [78] gamente. “Muy dulce me seria , quer rida Rosa , dijo ella , saber los pormenores de cuanto os ha sucedido despues de nuestra separacion , pero al mismo tiempo conozco que nos será imposible dejar por esta noche á nuestras queridas niñas. Llevaos 4 Emma con vos , yo me quedaré con Jessy : mañana podremos estar solas , y darnos recíprocamente cuenta de cuanto nos in= teresa, Jessy pasó los brazos al cuello de Mistress Walsingham , y dijo: “Mi papá tenia razon en decir que jamas abandonariais á sus queridas hijas : ¡ah yo os suplico señora : lleyaos con vos á Emma al Sur.” — “¿Cómo , Jessy, quereis separaros de mí?” la dijo su hermana. —““No sin duda ; pero, señora , ella dice siempre que quiere irse al cielo á hallar á nuestro buen padre, y yo aunque le amo tiernamente, prefies ro todavia yerla ir con os al Sur.” [79] Rosa, despues de haber abrazado á Mistress Walsingham , cogió la mano de Emma 5 pero los síntomas visibles de la enfermedad de esta: bella é interesante criatura , y las penosas memorias que la recordaban cuanto veía, la causaron una agitacion que la impidió gozar algun reposo. El Doctor, que veía con dolor el estado deplorable de la salud de Emma, se aprovechó de la ausencia de las damas para hablar á Mr. Frazer , y como le propuso conducirla con su hermana á su casa de Edimburgo , obtuvo su consentimiento 5 y la noticia de la inmensa fortuna que el Coronel Buhanum debia haber dejado á su familia, le puso de tan buen humor que ofreció á Jessy para que acompañase á su hermana , si su madre consentía en ello, pues aquello no era mas que una visita. Mistress Frazer convidó aquella no- [80] che á Mistress Steward á pasar media hora en su compañía , y aunque esta excelente muger aborrecia su locura, no pudo negarse á darla este gusto. La visita de una persona de su. sexo era un placer de que Mistress Frazer estaba privada hacia mucho tiempo: y así no perdió esta ocasion de aliviar su dolor , depositándole en el seno de su parienta, Ella la habló en términos áun mismo tiempo tan tristes é interesantes de su primer marido , así como de la desgracia que oprimia á sus queridas hijas, que en lugar de hacerse una ene= miga de una amiga , como era su general costumbre, tuvo la felicidad de iospirar á una muger, que antes la habia despreciado, un interés y una com= pasion sincéras, Mistress Walsingham quedó agradablemente sorprendida al saber que el Es1] : Doctor habia preyeido sus deseos en cuanto 4 Emma... “Su enfermedad no es irremediable , dijo el Doctor, y las hijas.de mi buen amigo no se verán perdidas.” — Vos , Doctor , dijo Mistress Steward, no olvidareis el estado de su pobre madre ,”-—“ Por eso:es , replicó el Doctor , por lo que no he propuesto sino llevarme á Emma á Edimburgo,” Mistress Walsingham elogió-la-pru- dencia y humanidad de semejante'conducta, “Yo creo tambien , dijo esta a= mable señora , que su enfermedad no es sin remedio , y añadió sonriéndose, espero que cuando creais conyeniente una consulta no os descuidareis de llamar al Doctor Walsingham.” —“Tambien suplico la misma gracia para el Jóven Doctor Wulsingham., dijo Rosa sonriéndose igualmente. Prendais , madama , yo pienso que np Tomo X. pS NO 085 SOr- [82] teniais nada con la familia de Walsingham , y así cuando...” Rosa se detuvo; pero viendo que ni Mr, ni Mistress Frazer estaban presentes , continuó: “cuando ví que deshonraba el apellido de Buhanum , le dejé para tomar otro que'creía no ser el verdadero vuestro. >? Es imposible pintar la expresion de sorpresa que se pintó entonces: en las facciones y en todo el semblante de Mistress Walsingham. “Poco á poco , exclamó ella , dejadme cerciorar de que no estoy equiyacada : no pronuncieis mas palabra, pues temo que la esperanza que eleva mi alma hasta los cielos no sea destruida. ¡Vos habeis tomado el nombre de Walsingham! ¡Oh, Dios lleno de bondad! ¿vos habeis salido de Edim= burgo el último invierno? No respon= dais , yo no quiero gir una respuesta que no sea favorable á los ardientes [83] votos de mi corazon... vos habeis viajado en el Yorkshire... habeis emprendido curar el espíritu de una hija mal criada , empresa que ningun mortal pudiera desempeñar..... ¡Ok , querida, querida Rosa! no me interrumpais.... vos os habeis hallado con uná extraña COMPAñÑer A... Yire Yuive == Ahora, dijo Rosa , voy á responderos. Todo eso me ha sucedido ciertamente , aunque me sorprende oirlo de vuestra boba; pero la extraña compañera que tuye fue mi madre , y su segundo marido... > “¡ Vuestta madre! ¿y por Qué me ha dicho ella que erais una desconocida? ¡Ah! si. yo hubiese sabido que no estabais en Escocia , yo hubiera estado muy cierta de que el retrato que me pintaban no podia ser sino de yos. Pero mi Rosa, mi buena Rosa, si-esa indigna muger es vuestra Madre, ¿por qué no os ha reconocido 2” [84] Rosa conoció que Mistress Walsingham habia sabido algunas particularidades de la conducta de Mistress Garnet. “Yo estaba segura, dijo ella , que era mi madre ; pero no quise dárselo á conocer,” =— “Teniais razon... muchísima razon: 5 pero Rosa , querida Rosa: ¿no adivinais la pregunta que quiero haceros? ¿no habeis tenido un peligro en cierto paraje , y entonces... 05 poneis colorada , mi amable hija , mi hija predestinada.... decidme: ¿no en contrasteis tambien un jóyen amable... perfectos... ¡Oh Rosa! permitidme ser elocuente en su elogio, y no rehuseis el yuestro al discípulo de vuestro protector , á:aquel á quien os legó en su úl-* tima hora, y 4 quien buscó en yano en Pentry..?— “Mr. Litletonl...” exclamó Rosa. — “Sí , Mr. Litleton; mi hijo... ”—*¡Ob, mi respetable amiga! Mr. Litleton.es vuestro hij [85] No Mr. Litleton, sino Horacio Montreville , Conde de Gauntlet-y' heredero del mas respetable y antiguo oficial que hay en el reino: :en fin , el mismo Ho- -racio Litletón ; favorito del (Coronel Buhanum', es mi hijo.” Rosa cambió de color y y apenas podia respirar : ¡qué. extraña explicacion! Mr, Litleton que habia estado á buscarla en Penrry , y Montreville tan seductor en otro tiempo, y ahora tan despreciable , eran la misma persona... el hijo de una muger tan querida á su corazon!. “¿Sois , pues, vos, señora, dijo Rosa con voz interrumpida y casi coñvulsiva , sois vos quien “entrasteis en Pontefract enmedio de las aclamacio- -nes del pueblo? ¿Yo he podido pasar tal lado de vuestro coche , y mi: corazon no os ha conocido?” — “Vuestro Corazon , querida hija , estaba tal yez 136] «demasiado agitado en aquel momento para permitir pensar en mí,” Rosa guardó silencio , y el mas vivo encarnado , y una palidez mortal se hicieron ver sucesivamente en su hermoso rostro, El Doctor no menos conmovido escuchaba atentamente ; pues este jóyen tan bello .y-tan perfecto le interesaba Á su pesar. Rosa bien pron- to sucumbió á las sensaciones que oprimian'su corazon: ya.no veía ni escu- «shaba-, y apenas tuyo fuerzas para pe- ¿dir un yasp de agua, y acercarse á una ventana , á fin de respirar el aire libre, Eugenia, 4 quien ya no volveremos á llamar Mistress Walsingham , sintió toda la fuerza de una emocion que creia ser efecto solo del exceso:de la: alegría. Mirando á su hijo con los ojos del cariño maternal , no dudaba que hubiese hecto impresion sobre aquel jóven corazon, tan capaz de haber podido apre- [87] ciar las brillantes cualidades que le dis. tinguian. Hubo que sacar á Rosa á tomar el aire, y cuando ya estuvo recobrada, un torrente de lágrimas salieron de sus ojos. “Si existiese una felicidad perfccta , dijo Engenia.,yo creo que la gozaría en este momento.. ¡Cuánto no he gemido, sobre la fatalidad que habia presentado á los ojos de mi hijo una jóven , que yo juzgaba indigna del amor: que le inspiraba! ¡4 qué argumentos , á qué súplicas no he recurrido en vano para curarle de una pasion en que yo veía no solamente su infelicidad , sino tambien la destruccion de un empeño sagrado , porque el hombre generoso , á quien debe mas que la vida, le ha nombrado juntamente con vos heredero de todos sus bienes! Yo estaba bien segura de que si él os hubiese visto, os hubiera amado ; pues jamás [94] me ha recompensado liberalmente los ervicios-que he tenido la felicidad de hacerle ; pero al presente quiero proporcionarle una felicidad que no podrán pagar las mayores recompensas, y deseo devolverle yo mismo su única hija , cuya pérdida le arranca todos los dias lágrimas bien amargas. ” El Almirante Herbert, sorprendido de ver á Eugenia, la recibió con los extremos de una alegría inexplicable. Montreville , á los pies de su madre, eubria sus manos de besos y de lágrimas 5 y esta tierna madre , devolviéndole sus caricias , olvidaba en aquel momento todas sus penas pasadas. Pero poco despues , mirando atentamente el rostro de su hijo", se asombró á vista de la palidez y abatimiento impresos en su semblante, se esforzó á penetrar la causa , y su cariño y la: dulce compasion que manifestaba por sus penas A [os] obtuvieron en fin una confianza sin lí. mites. Entonces fue cuando ella descubrió con una dolofosa sorpresa , que este abatimiento era -resultado de un combate interior entre el honor y una pasion invencible. El Coronel Buhanum en los últimos momentos desu vida habia recibido la “ palabra de Horacio de unir su destino al desu hija adoptiva , si ella consentia en este himeneo , y aunque la copia del testamento dejado en Inglaterra “ con el codicilo que le establecia' here= dero de sus bienes juntamente con esta bella persona habia sido robado en el saqueo de Baltimore , y aunque su fortuna era entonces muy considerable, él habia hecho infinitas averiguaciones para buscar la protegida de su bienhechor con la intencion de ofrecerla 'su mano antes de haber visto á aquella, á quien luego cedió enteramente su corazon. Es67 La sorpresa que manifestó al saber que su madre conocia á la hija adoptiva del Coronel, solo puede compararse con la pena que le causó el no conocerla tambien, En fin , Eugenia, yencida por las instancias de Montreville, pasó Á Pontefract para juzgar por sí misma del mérito de la que adoraba , pero no encontró sino á Mistress Garnet llorando la ausencia de Miss: Walsingham, cuyo paradero ignoraba. Esta noticia sumergió 4 Montreyi-- lle en un dolor profundo. Eugenia, por el contrario , concilió la esperanza de que habiendo desaparecido la encantadora , que ella miraba como una aventurera , las gracias de Rosa disiparian la impresion que habia causado en el corazon de su hijo, y se preparaba á acompañarla á Edimburgo , cuando la enfermedad de su padre la detuvo en Grange-Honsse. Sin embarso , deseaba [973 de que Montreville cumpliese la promesa de honor que habia hecho al Coronel Buhanum , le dió cartas de reco. mendacion , y él marchó con el desigs mio de levar á Rosa á Grange-Housse; mas solo llevó las noticias de la muerte del Mayor Bubanum , y la salida de Rosa de aquella familia, Aquí acabó Eugenia su narracion, y todos los presentes la manifestaron el mas vivo interés. Solo Rosa guardó «silencio: ella habia llorado al oir las desgracias de su amiga , habia partici- -pado de sus penas , estremecídose en sus desgracias, aborrecido á sus enemigos, alegrádose-en fin de verla libre de tantos males , y con el feliz suceso que la babia restituido á los brazos de su padre. Pero la indiferencia que manifestó sobre cuanto pertenecia á Montreville, Ko pudo ocultarse á los perspicaces ojos de Eugenia, Tomo X, 0] [98] En efecto , ¿cómo era posible que Rosa , pensando siempre en las cartas dirigidas á Mistress Wondbe , y en la firma del adorador apasionado H, Montreville, no hubiese opuesto la mayor indiferencia á los apasionados elogios de entusiasmo natural en favor del mas falso y mas indigno de los hombres? Sin embargo , ¿se resolvería ella á destruir aquella dulce ilusion en el corazon de una madre? ¿Sería la primera que anunciase á la mas amable y respetable muger , que aún la estaban reservadas mas penas? “No sea así , dijo Rosa en su interior : sepa la cruel verdad por boca de otro que no sufra como yo el doble tormento de anunciarla sus desgracias , y tener parte en ellas. "— “Eugenia dijo : yo deseo , querida Rosa , que vuestro silen= cio sea favorable 4 mi Horacio; pero ya no os instaré mas: vos no sois ya la [991 franca y generosa Rosa , á quien conocí :en otro tiempo; vuestra reserva. y vuestra tibieza me parecen igualmente inexplicables. Lejos de aceptar el mas amable y virtuoso jóven , que hay en el mundo , y á los ojos del cual sois vos. un ángel , parece que manifestais aborrecerle,... Yo: no hablo de sus bie= nes , os conozco demasiado , y témeria injuriaros si hablase de esta ventaja cuando no atendeis á las otras.” Rosa guardaba el mismo silencio, y á la verdad no la era posible responder sin herir la sensibilidad de una madre , ó faltar á la verdad, “Basta,” dijo Eugenia, y ya no volvió á hablar de su hijo. Rosa estaba pronta á referir sus aventuras despues de las de su amiga; pero nadie la preguntó palabra. Eugenia , despues de haber guar» dado un momento de silencio , la: dijo; Exo0] «Rosa , yo soy rica : los bienes de mi padre son considerables , Horacio es su heredero , y heredero tambien de su padre , y tiene por su parte un cau-= dal considerable, y libre de cargas.” Rosa pareció sorprenderse ,-y exelamó : “¡Dios mio! es posible que la vergiienza no ha podido...” y se detuvo. “¡Qué vergiienza! replicó Euge= mia, ¿4 quién haceis alusion.... otra vez volveis al silencio? Sea en buen hora ; pero creed que no era la yanidad la que me obligo 4 hablaros de mi fortuna , mi única intencion era haceros saber, que cuando vos quisiereis me hareis dichosa participándola conmigo.” Jamas Rosa conoció mejor que en aquel momento la felicidad de estar ba= jo la proteccion de Lady Denningeourt, porque jamas hubiera aceptado recursos pecuniarios de Ja madre del rico Montreyille. Solo esra idea heria su delica- [101] deza, Ella no sabia de qué modo fesponder á la respetable muger-, para quien su corazon tenia. siempre el mis» mo cariño , cuando vino á librarlá de esta duda la noticia de-que los coches estaban puestos. Así este encuentro tan inesperado , que era el objeto de todos sus votos, y que miraba “como el fin de todas sus desgracias", terminó por un lado con la frialdad , y por el otro con el enfado. Luego que salió Eugenia mahifestó Mistress Frazer la' mayor veneracion hácia una muger, á quien antes habia calumniado, y comenzó á hacer su clogio. El Doctor habló de ella con admiracion : Mistress Steward dijo que la miraba como la muger mas asom-= brosa que habia en el múndo y todos la siguieron con la vista mientras se al Sercaba el coche muy despacio, llevan do de la mano 4 Emma, seguida de Jossy. [102] Rosa, que casi habia olvidado el encar= gode Lady Denningcourt: cogió su'cartera cuando ya estaba cerca del coche, t"Eso está ya hecho,” dijo Eugenia en voz baja. —**¡Ah ,:señora!- replicó Rosa , yo no soy mas que un agente de un corazon tan generoso como el vuestro.” —““Mi: corazon , Rosa, está realmente lleno de cariño para vos: "= **;Oh-, cómo podré dudar de ello , ex= clamó Rosa enternecida !” —““Sin em= bargo sois reservada , y no os atréveis á fiaros de mí.” yu Rosa guardó silencio. “¡Obstinada: é inexorable jóven! exclamó Eugenia : venid , Emma, nosotras no llevaremos 4 Rosa: á sus a= migas, ” Entonces subió en su coche, mientras que:el Doctor Cameron y sus dos compañeras sé colocaron en el que habian lleyado 4 Castle-Gowrand. Cuando perdieron de vista á Mr. [103] Frazer, que se deshacia á cortesías , y tambien á su muger , que quedaba llo= rando', oyeron todavia la voz de Jessy, que gritaba con todas sus fuerzas: á Dios, á Dios. Mistress Steward , preguntó 4 Rosa: ¿cómo era posible que en la narración que la habia hecho de sus aventuras: hubiese olvidado darla estos detalles de las perfecciones de un jóven tan completo como el hijo de Eugenia? Rosa 'respondió-, que el hablar de: un hombre que la habia librado de-utY peligro 'no era necesario: hacerlo-con todo -el entusiasmo que inspira la ter neza maternal. «¡Feliz el hombre , exclamó el Doctor, era pues él!.....”? Añadió Mistress: Steward :“ yo digo como 'el Doctor, ¡feliz el hombre! pues imagino que es el objeto de vuestra eleccion” —" No,” respondió Rosa con firmeza. El Doctor Cameron se colocó per- [1101 ella , envió 4 la camarera , que las acompañaba , á que lamase gente de la casa, y solo la vista del Doctor á quien ella temia pudo determinarla 4 retirarse. Lady Hopely sentia mucho separar= se-de sus amadas huéspedas ; pero Lady Denningcourt habia resuelto regre= —sará Jointure-Housse , á fin , decia, de no molestar á sus amigos con el espectáculo de tal enfermedad. Era posible que su hija se restableciese , pero tambien: podia tener una recaida en Athelano , donde se hallaba el Duque, quien á aquella sazon acostumbraba á dar magníficas funciones. Esta sensible madré sentia que Miss Walsingham quedase burlada en sus esperanzas; pero decia que estaba resuelta 4 expiar la falta que habia cometido , privando tan largo tiempo 4 su hija delos cui- «dados maternales , y así queria consa- Er117 grarla todos los instantes de su vida, fuese cual fuese su destino. Espevaba que esta triste perspectiva no espantaria 4 Miss Walsingham , pues confesaba que la sociedad era como parte de la amarga copa de sus aflicciones. El mundo no tenia para Rosa mas encantos que para Lady Denningcourt: ella no podia ver sin la mas viva aflic= cion, mezclada con un gran respeto, á una muger tan bella , tan amable , y casi en la primavera de su vida , darse así á la tristeza ; por lo cual declaró con la mas dulce sensibilidad que cifraria toda su gloria en dulcificar las aflicciones con que el ciclo habia quetido regalar á su yirtuosa protectora. Esta noche , así como las pasadas, Eleonora no quiso que nadie se quedaseen su alcoba , y Betty se retiró al gabinete inmediato. Como la enferma habia dormido muy bien la noche au- (1123 terior, se tuyo con ella la misma indulgencia , limitándose á la precaucion de cerrar muy bien las ventanas. Al principio se quejó de esta ope= racion , pretextando que esto la privaba del ayre ; pero como la parte supe= rior de la ventana quedaba perfectamente libre, no insistió en sus quejas. Por la mañana Rosa deseó ir á visitar á su amiga Eugenia ; pero la fue imposible ejecutarlo , porque Lady Denningcourt estaba indispuesta , y muy deseosa de saber de Eleonora , que ni queria abrir la puerta ni hablarla. En medio de esta afliccion doméstica, á la que Lady Hopely sacrificaba todas sus visitas , hubiera sido poco conveniente á Rosa hacerlas , ni re cibirlas, y así escribió su escusa á Mistress Steward , el Doctor y Emma , y solo despues de haber mojado con sus lágrimas muchas hojas de papel, fue Ex13] cuando consiguió acabar una carta pas ra Eugenia , diciéndola sencillamente que una desgracia doméstica ocurrida en la familia: con quien vivia la impedia visitarla, La suplicó que la conservase en su cariño , y que la compadeciese por verse obligada á cerrar su corazon á una amiga que la era tan querida: ¡A esta carta recibió la res- Puesta siguientes ¿ € QUERIDA ROSA? “No he podido descansar desde que ños hemos separado 5 pero á bien que ya estoy acostumbrada á buscar en va- No el sueño. Sin embargo , veo que debo atribuirlo ahora á una nueva causa: el tiempo probará si es razonable, Las cartas que he recibido esta mañana me obligan á ir 4 Londres : mi coche' está Pronto, y solo aguardaba para poner= mc en camino vuestra visita ó vuestra Tomo X, 8 Ex14] carta, Decidme-si:continuaré escribien= doos 4 casa de Lady Hopely ,:y-contad: con que no tardareis en recibir carta de «vuestra eterna amiga t E. MONTREVILLE, ” Rosa la respondió por un villete, suplicándola dirigiese sus cartas á casa de la Condesa de Denningcourt: La noche venia á concluir este dia: que habia quitado toda esperanza del restablecimiento de Eleonora. Rosa pasaba despacio por delante de su.puérta para ir al cuarto de Lady Denuingcourt , cuando Eleonora se: presentó delante de ella , y la dijo:: Rosa , me habeis engañado , pero os perdono, él inmediatamente cerró su puerta, Rosa siguió. su camino suspirando , y acompañó á la Condesa hasta que le pareció dispuesta 4 gozar-algun descanso: en» tonces dió una ojeada hácia el cuarto: [115] de Eleonora, y se retiró al suyo, Por la mañana á las seis la cocine. xa se sorprendió mucho al barrer la esa calera, viendo entreabierta la puerta de la calle ¿"pero como en Edimburgo es tan exacta-1a: policía , que “apenas se oye decir que se cometen robos por la noche, creyó que sería olvido el no haberla cerrado , y no dijo nada. Antes de: las ocho.toda: la casa: se: puso en mo- Vimientor por: los gritos y estrépito que: salian del:cuarto «de: Betty. Lady Denningcourt, cuya inquietud la tenia desolada , fue :la primera que los oyó», y Rosa, que estaba leyen= do junto á una ventana > Corrió inmediatamente. ¿Ambas fueron al cuarto de Eleonora espantadas por el presentiz miento de alguna desgracia , y hallaron á Betty encerrada por la parte de Afuera en su gabinete. “ ¿Qué capricho ha sido éste , que=- [116] rida hija mia,” dijo Lady Denningcourt acercándose al lecho de Eleonora , cuyas cortinas estaban descorridas 5 pero Eleonora ya no se hallaba. Lady Denningcourt «cayó desma= yada en el suelo, y Rosa llena de mayores temores corrió de cuarto en cuar- to llamando á su querida Eleonora; pero nadie la respondió. En esta confusion general la cocinera descubrió el secreto! de la puerta. Entonces” seguramente se: aumentaron los temores del ¿paradero de Eleonora. Salieron por todas partes los criados á buscarla ; pero mientras que Rosa llevaba aguas espirituosas á Lady Den, ningcourt , que apenas volvia de un desmayo caía en otro, y mientras todas las señoras estaban esperando la, mas horrible catástrofe , uno de los criados de Lady Hopely presentó un pañuelo de bolsillo y un guante, dentro del cual [117] habiá un paquete de papeles , cosas que sin duda dejó caer Elconora en la escaléra. La lectura de estos fatales escritos descubrió todo el enigma , é hizo ver que. por aquella vez la locura de Miss Athelano habia sido fingida. CARTA PRIMERA. *'Mi:querida Eleonora : Estoy tan contenta, que no sé cómo escribiros. Hoy os he visto en Clary Cross; pero vos no me“ habeis conocido. 'Sipodeis abrir vuestra ventana luego que oscu= rezca , y dejar caer un cordon con un peso «queslersujete , yo ataré una carta, que recibireis por este medio, Yo no me expondré 4 deciros: mas. : CARTA SEGUNDA. ¿ Oh, mi tierna amiga! Es la Pro- Videncia :ó el. amor quien: me ha dado la idea: des poner mi:cartg dentro de [118] «muestro libro', hallando: el modo: de des ciros cuanto he padecido despues que os arrebataron de mi compañía. He sido enviado con desprecio á casa de mi padre:, quien como ya sabeis, mi dulce amiga , no tiene corazon de padre: me ha tratado como un malhechor , teniéndome encerrado á pan y agia. En seguida dos hombres me 'han conducido á Londres en un coche , y entonces me alegré ., porque: pensaba ir 4 Cumberland ; pero” ¡0b.,: mi eter» na amante! ellos me llevaron á la carcel... Mi propio padre hizo.un jura= mento contra mí, y. jurósque yo ha” bia contraido: deudas «sin :embargo, él pagó mi pension; pero. ¿qué era esto para mí, ni qué me importaria una corona de oro privado de vos? Logré la libertad por un sargento: qué recluraba para: su: compañía. : Antes que: mi padre lo supiese pagó missupuestas deun [119] das y y me llevó con: él. En el momen to en que os ví me disponia á desertar, aunque supiese me costaba la vida; porque ¿qué es la vida sin mi Eleonora ? Ahora os hallais en un país donde podreis:bacet cuanto quisiereis. Acordaos de ló queshabeis prometido:á- un how bre que no tiene envla tierra mas bien que vos: jamas volveremos á tener tad buena ocasion, y yo "antes quiero perl derJa vida que pérderos. Yo"me aguardaré aquí detras de la pared hasta que me echeis ¡vuestra respuesta , y comio vengo proveidó de papel yy tintero pue: do escribiros al instante á la luz del farol.” A ra TERCERA. Ss y Diosromnipotente bendiga 4 mi querida Eleonora! «Yo:rogaré 'por vos dia y noche, No se'mespiden sino treitb da esterlinas 1! lo que 'vos* me habeis [1263 lante?” “¡Un sueño!” repitió Rosa poniéndose colorada , por pensar que Lady Denningcourt conocia á Montreville. —“Estoo Me: parece tan extraordinario- y. tamincreible , continuó Milady, que apenas puedo persuadirme á que hayais hablado de hechos ver= daderos. «¡Cómo! ¿vivirá todavia la miadre. de ese jóven? ¿se libraría del naufragio? '; habrá vivido tanto tiempo: en un campo de la Escocia? Mi'padre, así como el último'Conde de Denuingcourt y yo tuvimos la felicidad de ser los: protectores de esa señora tan ultrajada. "—"¡ Vos, Milady! ¡Dios mio, vos estais ligada con todo'ló que hay mas puro y mas virtuoso en la tierra! Vos tomais una parte activa en todas hs buenas acciones.” — “No siempre, mi querida; pero esta es una felicidad que no podia esperar , y os debo agradecer que me la hayais participado. Yo [127]. mie intereso omucho en el éxito! de ese pleito. ?0 1030? Urb Cuando llegó el coche 4 se puerta de Jointure-Housse:,> Lady: Denniugcourt creyó que el Duque segun: su: costumbre hubiera salido á recibirla, por= que ya debia haber llegado: el: expreso enviado para comunicar su regreso; pero antes de que hubiese tenido tiempo de manifestar :$u: sorpresa: halló «sobre su mesa sus proprias cartas cerradas; prueba evidente de que el Duque de Athelano habia salido de la quinta. Mistress Moggy-Mac-Laurin volvió hácia: ella diciendo : “por mi: vida, Milady. yoos-aconsejo que vayais 4 Athelano,?— “¡Cómo! ¿mi tio: ha regresado?” — “Sí señora.» -— “¿Y mi sebrina??-— “Allí está tambien. > — “¿Y Marta» Bruce?” — “¡Oby ¿cómo podeis dudarlo? ella siempre ab gue 4-Miss Angus como una sombra. [128]: Lady Denningcourt no:podia volver de su sorpresa. Segun tódos los cálenlos aquel día era precisamente el baile:al:fresco:, que debia terminar las fiestas indicadas ¡para!las bodas:del jó= ven Delworth con Miss Mushroom. Lla= maron jommediatamente á la conserge de la. quinta 5 pero: como: dijo que solo:sa= bia que las bodas no:se habian verificado, es necesario instruir sal lector de las causas de este singular suceso. Infausto fue sin duda alguna el dia: en quese vieron llegará Delwort-Housse dos expresos, el uno:para la bella Condesa, y el otro para Sir Salomon Mushrom , siendo «el «portador la persond de Mr. Josiah Turgid 5u abogado. Este hombre de una habilidad consumada, y que en varios recuerdos personales hallaba materia para sospechar alguna mala aventura , habia puesto tanto cuidado ca los negocios de su cliente, que [129] habia: llegado 4 proporciomarse una eo+ pia de dasracta de renuncia y: firmada! del. Conde y.-láCóndesa, por! la. cual no: y, otroyabaridonabán aquellos: mismos biénes;.«y¿aquel mismo rítulo , por el cual Sir Salomon estabascerca:de dar ochenta! mil: libras, esterlinas: Como el tiempo en quesel: Conde debia «denun« ciar.su:dignidad de Par ise: habia fija= do -al «diaydécimo cuarto «despues. que su sobrino! hubiese «probado:su: legitimidad, y.tomo ésta estaba yareconoci= da;, Mr; Turgid habia:tomado el:modo» mas expedítocde informar JE Salo= mori deotodo:el negocio. y ] vs Los'quéshan visitado tad casa: de: des ras de Londres, y hanvoido rugir al temible¡ feyideitodas ellas cuando teme: quese le:escápeila presa ; tendrán una, idea exacta! de la postura. éimpreca» ciones del caballero:cuando Mr: Turgid: le dió tan fatal noticia; Pero niel furor; Tomo X. 9 [130] de ninguno de los habitantes “de aquella cólebre casa puede tampoco iguás larse al dela bella Condesa; cuando el honorable caballero Mushroom fue 4 pedirla con orgullo la explicacion de: una conducta 'tan extrañas 2 : El expreso que Lady'Gauntlet:acababa de «recibir de Londres la habia traido una noticia no 'meños infausta. El Almirante Herbert y habiendo pedi= do al rey una audiencia particular:, la habia obtenido ;- y sin-usar «de ningun: disfraz habia: explicado al moharca «to» do el fondo de este: negocio.” La pension últimamente «concedida 3 la bella. Condesa: sobre'el:pireinato de Irlanda fue revocada , y el Ministro recibió ' órden de escribir 4, Milady: que procurase persuadir; 4::sumarido que hiciese dimision de todos sus: car=: gos, y que ni él ni: ella AnS á presentarse en la corte. É Er313 “PEL éaballéro Mushroom “qite ignoraba. esta circunstancia , atribuía la' repentina 'mutácion de semblante 4 las ¿rúeles“tecofivénciones que acababa de' hacerla; y m6 "se sorprendió poco al' verla: repentinamente transformada en furia echárido éspúma por la boca.: ¿Quién hubiera imaginado; señora,” dijo-Sir SalóMoñ “ya con “más dulzaraj' que vos! mié nie hlbiéseis áBandonado con taritá “pertidia ? Yo que he manifestádo tanto zelo por Wuéstros Intereses , que he expitesto tii reputacións, “ni honor: quel. DLLUOUE habeis escrito ésta exe crable cara; Mexclamólla Cóadesa con' Un acéiito Thférnal”; enseñándole la miz: muta dé la“éáre que él Mmabia escrito 4 Montréville,' “pieza qué al cabillcro confió 4 Caflora, y Estaá su madres Sik Salaifióh: techinó'lós diéntes; un! súlor FAd"Cubbig su Yoseto Ánterin que Li e su furor Je hacia la lar? [x323 ga enumeracion de los: crímenes que habia cometido durante su vida ,. sin que ni'una ¡sola fecha , ni un solo, hecho se la olvidase : y cuando se. retiró, dejó al pobre Sir Salomon,con la :boca: abierta , sin poder apenas, tenerse; en pie, é incapaz de dar un paso. ¿En esta situacion fue en la que le; hallaron Mis- 1ress Fewersham y Miss. Mushroom. 1, “¡Cómo , pues! exclamó, Mistress Fewersham sorprendida ; ¿qué teneis? ¿estais malo?”-— “En verdad y Mistress, Fewersham , dijo Miss, Mushroom y NOS estais siempre dispuesta á sospechar.en toda causa extraordinaria?“ Carlota , dijo Sir-Salomon ,,es, preciso pre) pararos á abandonar esta,casa,: acabais de libraros de yuestra ruina y: y á no haber sido por, mi amigo Mr. Tur gid...."—” ¿Qué decis, tio 1 que esc Turgid es un entremetido y fas», tidioso personage?” —, ** Carlota , 0 [EEN] 08 casareis dol el hijo de Lady Gauntdar — ¿No “mecásaré? ¡Cómo! ¿no “me casaté conel? Lord Delword?» No :.no os casareis con él >, Y prepa= Iraos á dejaral instante esta casa, ”? — “Por-mi*, dijo! Mistress Fewersham, “aunque 1al'Casa es bastante agradable, ho" me pesará' dejarla", porque suelen hacerse en ella ciertos juguetes. == No sentiréis dejarla?” dijo'agriamen- “re Carlota” ¿quién piensa en vuestros “placeres Ó' vuestra tristeza? Mi tio no os consulta, ? 2005 lo” repito; Miss, interrampió:él'caballero , “preparaos á Partir inmediatamente. ? ==“ ¡ Partir, Dios mio!*pojalá “viera áhorcado á ese Mr.: Turgid Yo no quiéro”, “ni puedo marchar. Lord Delworth*y: yo desde que estamios en el campos? "Chio “ton y chiton'exclámó Mistress Feweré- “ham.” Qué dice ese escorpion 29 gritó Sir Salolao, No y Señora: yo Lisa) no callaré : ¿Lord Delworth es;1n home bre de honor ¿ €. irrevogablemente: estamos unidos Hno 4 otro? 1¿S9 cdsará con vos sin; dois ——¡ Cómo, tio! ¿pensais. que yo; :tenga; ne de hacerle semejante pregunta 39 “En efecto , Sir. Salomon ., dijo! Mistress Fewersham.,. que esa sería, una cura pregunta codo lo RSinS > En, este; momento. Miss, Mushroom, que tenia, mucho, talento , acordándose de las:mil y. una circunstancias en que las heroinas. de novelas jamas ceden, tomó, un aire de dignidad , y dijo ; sea lo que fuere, señor 5 mi honor, y. mi corazon no dependen sino de: mí. Yo; he empeñado uno y cedido.otro: así, sefor, aunque siento muchísimo ofenderos y debodeciros que sostendré mi palabra.” —“ ¿La sostendreis2”— “Indudablemente¿”— “Segun eso indudablemente morireis de hambre “¡Cruel [ras] tio! ¡Desgraciado Delworth! ¡pobre £arlota!” ¡y aquella beldad sin, honor se cubrió los ojos con. su «pañuelo ,'salió inmediatamente, y. poco despues se la vió pasar. por delante de la.ventana apoyada en su amante. ¡Pobre niña! dijo Mistress Fewersham. esto no debe sorprenderos,, Sir Salomon:+ Ho podeis suponer:que su corazon cambiase con tanta facilidad; como vos atais Ó. desatais. los: cordones. de vuestro bolsillo. Ella ama... pero, ¡Dios' mio! ¿Sir Salomon y «qué teneis? Lg figura de Sir Salomon. estaba desconocida, 'Sh cutis habia tomado un ¿olor verdinegro.,.sus ojos, estaban fijos, y su respiracion, precipitada; Misaress Fewersham llamó á los «criados para: que le: llevasen 4 la cama. Lady 4 puntlet nose-dignó entrar en'su cuar- ¿X0; pero por dos médicos que se llama- - FOnsupo que- Ja enfermedad del caba- Ex4a] juicio; vos «podeis substituir" 4” Miss: Eleónorászoyivaum ser? dueña desu pajarito:, 4quieil tanto /amaba.... pero yo: ¡ay yoweoque perderé mi plaza. ”— “Si. vos'sos:«hubierais : portado: mejor, talvez ¡no osohúbiera faltado acomodo, Betty , porque “yo “estoy cierta de que los:hijos del Mayor Buhanuin tendrán énidado de él P4="5 Y qué podrán darz le ellos? ¿acaso una coróna tada semana? Valienté cosa: apenas tengo para mi agua de cara” —“Serviros Como yo de agua'púra “No tal, Miss; por= que aunque vuestro cutis'séa tan blan= co como la nieve , el agua pura no es agradable.:De'eualquier modo que sea; Miss Rossy y yo Supongo: que sé osdará una caniarera, porque vos vais á ser una gran señora y como deciá ese pobre ignorante John... aguilrdad que me acuerdes: Ja"prosperidad rompe los lazos del cariño ¿5 alguña" cosa así En finy [14317 yo espero:, Miss,, queshablareis 4: Mi-, lady, y..que: me .conseryareis en-yues»' tro servicio "aunque ,bien sabe Dios que pasoJaiyida mas miserable; Nues», tro Mayordomo se ha hecho:tán gruñon, como perro: de ganado 5 y 4 pesar de, que sea úunubellísimo hombre: y. que ten=, ga algun+dinero , «yo :ereo:«que: valgo tanto como él. No es por decir , Miss; pero cuando mi pobre Brown: tenia: sus' dos piernas!, sus cabellos empolvados, sus bucles bien pegados con-pomada 4, las orejas, sús sombrero ¡bordado y su: gran escarapela , con su bella.corbata: de fina batista, 'tenia' tan: buena presencia como-Mr. M'lane, y nadie po=; dia, aventajarla, ? nit j Rosas habia cambiado: ds vestido sin la¡anuencia de Betty; quien' siguió; diciendo! «f yo» tengo. mucho:.cuidado; Por. ese pobre Johin, pero.creo;que aun? vive, ¡ Ay: Dios , Miss!,cómo os habeis; Ci1443) vestido tan:prónto:; y.estdis tanto mas hermosa, “como'siyo 'mismas..¿ Pero! Miss , mirad: por esa ventanas quien viene allí renqueando seguidas de dos criados: Poromivida:quetcreo recono=: cer la vieja Mistress Fewersham; ¿qué es lo que puede: traerla aquí? Vedla allí : la misma:es con sus=plumas y :co= la arrastrando :*“¿ no itraelstambien un: lacayito para llévarla:su:quitasol? Por mivida que anda: como Ja cigieña: cuando busca la: presa. Voy ú lencon+ ¿rarla y yo recibirla ens elocuarto: del Mayordomo. ' rado Betty corrió inmediatamente y Mistress Fewersham'hizo 4 Rosa mil besamanos , á fin de darla 4'entender que venia 4 visitarla: Rosa bajó muy*á tiempo á advertir á Lady Denningeourt, y” presenciar-la: ¿humillacion: de : la >pobre: Betty cuyo'tono familiaf Ho tuyo otra respuesta: que una: fria repúlsa)) rehu? [145] sado con desprecio: sn: convite. + Rosa:se levantó para presentarla ¡4 la Condesa 5 pero Mistress Fewersham quiso mejor presentarse á sí propia, hi= zo:al' pasar una reverencia, se acercó á la Condesa , se tiró: sobre un c3na= pé:) se-quitó:sus guantes , dejó ver su brazo adornadó con un bello brazalete de perlas:, y sus dedos donde , como decia Betty, laprosperidad habia roto, las «cadenas dela desgracia , porque estaban" llenos de finísimos diamantes, ¡Alargórá Rosa: aquella bellísima mano on un: “¿cómo va , querida?” y con tono entre impertinente y afectado con> tinuó “Yo estoy sutnamente contenta de hallarmeaquí. ¡Ay! mer veis::mé: dio'muerta de fatiga. Hubiera: podidó venir en coche 3 pero: ¡el ejercicio!me hace tanto provecho!-Por ¿otra :partez ¡los médicos me lo han mandado por mis: nervios! up coryd Tomo X. 10 [xa67 Rosa se avergonzó de tener tál a» miga. — Yo imagino que qe habreis sabido el estado delas cosas-?=—“No, respondió con dignidad Rosa : osolo he sabido 3 se hasinterrumpido:el matrimonio, "=="; Cómo! ¿iguorais que todos han desaparecido: menos el pobre Sir Salomon ,'el ¡cura Brundenel y su — insípida muger?”—""¡ Han desaparecido!” repitió Lady Deriningeahrt: +5 “Al pie de la letra ; “replicó: Mistres5 Fewersham , y esa bribona Mistress Woudbe tambien ser ha: márchado:sin hablar palabra. Vos debeis epa oi do. hablar de esto.” y ¿Rosa «por: política buscaba “ocasion de-mezclarse en la conversacion 5 pero lá locuacidad-de Mistress Fewersham se:lo impedia. Lady Denningcourtique conoció: :su impaciencia «respondió: pot ella, que acababan de llegar de Edimburgo , y que no habiendo. encontrado Ex47] ántes al Duque de Athelano, que tomó Ptro camino , ignoraban absolutamente la causa que habia impedido, á, sus vecinos terminar aquel gran negocio, Mistress Fewersham dijo que Lady Denningcourt la disimulase que en un asunto tan crítico, como el suyo su espíricu aun no estaba bien firme , y que tambien el pobre Sir Salomon estaba en malísimo estado, “La verdad. de todo este. negocio (añadió) -es. precisamente ésta, Los Gauntlets se;habian hecho culpables:de mil acciones criminales, muy criminales , y habian comprometido en ellas al pobre Sir Salomon, Él podia, :Ó ho, ser gómplice > -Puss de esto. no se e entonces ;, pero lo cierto es que ellos habian, «Pensado escamotearle o- £henta mil. libras esterlinas. > Y felizmente fueron descubiertos muy á Propósito, Entonces el despreciable Conde habia tomado la ¡posta hasta las orillas [148] del mar, alquilado un barco de carbohero para pasar al Continente , y hecho advertir á su familia que persuadiese á la querida y muy desagradable Miss Mushroom que abandonase á su pobre Sir Salomon medio moribundo. e“; Dios mio! exclamó Rosa asustada, ¿y las jóvenes Miss tambien están -en el barco de carbonero?” —. “No, mi querida , esa malvada Mistress Woudbe ha forjado una novela á su marido, y se las llevó consigo. —"¿Á su casa?” — “Sin duda, querida mía: ¿Pues dónde queriais que hubiese ido? ¿Pensabais que hubiese ido á casa de ese bribon irlandés que la ha 'robado sus joyas? — ¡Bribon irlandés! » Rosa se acordó de que Montreville era hijo de Eugenia. — “Sí , un bribon, mi querida ; ¿pero cómo os acalorais? Yo erco que no querrcis defenderá un bri bon , un ladron , y si le cogen , se ve- [149] rá en una horca por mas que lo. sienta Mistress Woudbe.” — “Yo espero, que ho será así,” y sus mejillas se cubrieron de carmesí. Rosa estaba bien ciera ta , y sin duda tambien lo estarán los lectores , de que solo su cariño á Euge= nia era la causa de esta viva emocion, que no habia podido vencer.. “; Vos Conoceis 4 su.madre , mi querida Ro- Sa2” preguntó Lady Denningcourt 5 y Rosa echó á llorar. y ¡Su madre! exclamó Mistress Fewersham : yo jamas he oido hablar de ella : su padre , segun se cree, era un procurador inglés, — “¿De quién hablais , señora?” — “ De Witbal. cicr= tamente , respondió la Fewersham; es un pariente lejano de esa fantasma de Condesa, que habiendo heredado de Su padre cuantos secretos podian ¡ interesar á la familia, y aun yo temo que algunos pertenecientes á mi pobre Sal, [150] tuvo la audacia ó la destreza (porque haciéndole justicia ciertamente tiene mucha , aun cuandó ño sea mas que la de contrahacer perfectamente la letra si todo él mundo) tuvo digo”la destre- a de pasar para su Mistress Woudbe, y cierta tendéra de Londres por un jóven caballero”, de quien estoy muy “prendada, Esta es una gran “prueba de la: sutileza de Su esprrita. .. Yo hablo del jóven Litleton ; á quien Sal envió ¿la Tudia cor vuestro antigno protec- Hor, y que tahora está reconocido Con= “de dé Gatintler, "5 Cómo habeis po- “dido saber todas esas coa? dijo Rosa, múentras su 'corazoll palpitaba con vio- Yericia, sus mejillas” estaban tan colora= “das Como" el carmin de “sus labios , Y Tas lgrimás estaban para brotar de sus “bellos “ojos: —” ¿Cómo "he sabido to- “His stals cosas? Las “he sabido de todo «el inmundo , y lo que todo'el' mundo dice Er 5 1) siempre-es verdad. ; ox populi ,. vox Dei, A la verdad «yo: tuve noticias de algunas de estas cireunstancias secretas antes. de que marchase á «la. India, y. en. aquella misma' carta. que. yos me disteis., y ¡por la::cual éldaba á. esta ridícula criatura «las señas de una casa, donde podia ir:Á cobrar sus joyas, pues las habia: dejado empeñadas: por no ha» berle «sido ¡posible ¿venderlas.” 207 Rosa estaba: fuera de sí-+ se" aflojó el collar. ; se levantó y se sentó y sus= piró > :1iyó 31 miró, alderredor como si buscase-alguna amiga: que quisiese to mar parte en el triunfo desu alma; sus ojos se encontraronocon las dulces mis radas de Lady Denningeourt , y-se ar rojó 'ensus brazos: derramando en su seno. un torrente de lágrimas. $ 0: Mi querida amiga , replicó la dama: de: las: grandes plumas): vos, sois réalmente la bondad' misma en querer : [254] hacer:sino abrazarlos en $ualquería:? — “Yo ño tengo. designio de-abrazar- los , dijo el General : yo quiero sacar» los de sus tierras para colocarlos en situacion mas conveniente... pero ¿qué veo? añadió mirandoá la ventana, ¿qué gente es aquella? ¿esperais visitas? Lady Gauntlet vió dos. coches que venian por la espalda dela casa ; pero Rosa , que conoció la librea:, fucra de sí misma -por el presentimiento: de: alguna novedad que no podia figurarse, se retiró temblando y turbada detrás de la silla:de Lady Gauntler, y en voz baja la dijo: “es el coche de Lady Denningeourt y de su familia, ”—"¡ De Lady Denningcourt! exclamó - Lady Gauntlet. — “ Cómo os viene ya:á par gar la visita , dijo el General : en verdad: Rosa, me admiro de que no seais una niña mimada: ¡pero disculpadmie con: ella y pues no estoy de huñor de 255] hacer. compañía 4 unas damas.” ——= “s Á dónde está? ¿4 dónde está? Esta voz. pronunciada en: el. portal estremeció al General. A dónde está, á dón= de?” repitió la misma.voz : y el Gene ral se levantó , y olvidando su enfer= medad se acercó 4 la puerta. Abrióse ésta ¿ ¡una dama acompañada de -un grupo de gente se presentó en el salon: el General extendió involuntariamente los brazos , y recibió sobre su corazon el cuerpo:casi exanime de aquella 4 quien siempre y Únicamente habia amado; de aquella cuya memoria enel destierro, en la enfermedad, en la. pri= sion habia. estado sin cesar presente á su: pensamiento ; de aquella en fin, á quien siempre habia querido con trans= porte , aunque se hubiese casado con otro. El temblaba dealegría- , de sorprez sa y de dolor , y era incapaz. de, llevar á.un sitial aquel precioso. peso , cuando To363 él inismo tenia necesidad” de auxilio, “Es mi querida Lady Denningconrt, exclamó Rosa precipitándose'á'sus pies, ínterin que Lady Gauntlet”, ayudada de las personas que la seguian, la acercó á la ventana. “¡Oh , Eleonora, mi querida Eleonora! dijo el General con voz trémula 5 ¡es ella , ella misma! ¡Oh, mi Eleonora! háblame: ta acen= to, cuasi semejante al del angel que debe presidir el último juicio de los hombres, hará salir mi alma de la noche eterna en que tu pérdida la habia sumergido. Siempre querida, siempre adorada, soberana de mi corazon, 3 qué feliz destino" me-hace gozar otra vez. la vista de tu angelical figura? Pero ella no me oye: ¡Dios mio! mi corazon arde todavia en' fuegos mas vivos que los:del amor. Yo olvido todas misadversidades: ya no es un soldado herido, errante, desgraciado:, es el feliz Wa- [257] lacio Buhanum adorando 4 si Eleonora en los bosques de: Athelano. Pero ¡oh., Dios!: yo; me presento Á su memoria :cómo: el asesino de su hermano, como un miserable que sale: de:la tumba para interrumpir su felicidad, parz deshonrarla con antiguas pretensiones. ¡Oh:, mi Eleonora! no temas: nada; me será mas facilmorir para asegurar tu felicidad y; que yivir-con.el temor de verla turbada.?—“ Vos nohareis: ni uno «ni-otro ,- y. escuchareis' á vuestra, antigua amiga Mistress Moggy-Mac- Launin,” dijo una anciana adelantándose conpaso magestuoso llevando por una mano 4: Mistress ¡Jackey Croack y ¡4 Mistress Garnet. por. la. otras “Ya vuelve. ya respira; ¡amable y querida Lady. Denningeourt!.Ved, señor,” exclamó Rosa 5 y, separando entonces: la. vista: por la primera. vez de Lady Denningeonrt' vió -4, Mistress Tomo X. 17 [258] Mac-Laurin ¿y sus dos: compañeras. «¡Ah! exclamó ella volando hácia la jóven amiga, querida! Eleonora; ” pero fijando: los ojos. en lagordiflona y ordinaria” Mistress: Gárnet' “retrocedió involuntariamente. 200% La bajeza de sucorígen , los vicios de'su:madre:, la grosería de' su padras= tro, todo esto:se presentó enel momeni to: £: su memoria: ¡Cuáles parientes iba á presentar-á -los noblés :posesores de esta morada', y: reconoces en presencia de los: eriados! Egime 5 Lady Denningeourt aut ho' habia, recobtado el! uso de sus "sentidos. Lady Gauntlet únicamente atenta á su estado no podia por consecuencia conocer a eruel:posición del'espíritu de Rosa. Lord Gauntlet observaba todo con la mayor atencion, y ya Rosa creta leer la indie ferencia' en'sus miradas “sorprendidas: Mistress Croack: con los “ojos bajos [2593 _permaneció inmovil en el mismo sitio, y no hizo ningun esfuerzo para moverse, ni hablar, Rosa fuera de sí misma, humillada y desanimada dirigió:otra vez-sus ojos á Mistress Garnet , que'se habia puesto detras de Mistres Moggy' para. colos carse al lado de Mistress Croack. "¡Hija mia , pronunció ella en yoz baja , mi querida Rosa!” El rostro de Rosa: se mudó en el moniento: la palidez substituyó 4 los vivos colores que animabansus mejillas, Su madre en fin la,reconocia , y sin duda venia á reclamar:sus derechos maternales ; ¡Dios mio! “¿dónde iria ella á ocultar su desgracia 2: Sin em bargo, Mistress: Garnet , 3110 la habia mostrado mil bondades? -¿No-la habia ofrecido un asilo entonees , cuando acaso este' asilo hubiera sido su único recurso? > Y por qué pues hay esta re- [2603 pugnancia invencible y tan poco natural? Ella encontró etra vez las mira= das de Mistress Garnet , que ya estaba en pie al lado del sofá donde “habian colocado: á Lady' Denningcourt. Sus ojos feos y undidos estaban llenos de lágrimas. Mr. Gaárnet con su vestido negro, levita colorada, cabellos aplastados y gran corbata , se acercó.á enjugarla las lágrimas ) y la dió á oler iinas esencias diciendo: “Consuélate, Rossy , tú eres una gran pecadora; pero el cielo se alegra cuando el pecador se arrepiente : túsno carecerás de nada durante tu vida , y en muriendo, tu hija participará de mis guineas con nuestro niño Philly.?==“¡Oh cielos ” exclamó ¡Rosa ¿tapándose:la: cara con las dos manos > y dando algunos pasos hácia Lady Denningcourt, que habia recobrado «sus sentidos. -**¡Cielos y eS mi madre!” — “Sí, Rosa, sí y SÍ, sí, [2611 dijo Lady Denningcourt .estrechándola con transporte entre sus brazos, yo soy tu madre , tu verdadera madre : ven so; brewmi corazon. ¡Oh, tú, hija del instinto y del amor mas tierno, ¡cuán dulce es para mí tu presencia! ¡Cuánto me hizo sufrir tu ausencia! Oh! esa figura, esas facciones , esos miembros delicados no.estaban hechos para verse expuestos á la inclemencia de las estaciones. ¡Hija mia , mi dulce hija, tú mendigabas un miserable sustento mientras iu madre vivia en el fansto y la opulencia! ¡ Oh, mi hermoso , generoso y noble Dungaron , mi tierna y desgraciada madre, y tú, padre inexorable, ¿vos habeis visto á mi hija , la legítima heredera, de todas vuestras riquezas abandonada , y obligada á mendigar el sustento! ; Vos la habeis visto , Y VUestros manes se han saciado con esta horrible venganza. ¡Oh, Wallacio, có- ¡[2623 mo el dolor y' los remordimientos os han hecho diferentes de lo que éramos cuando nuestra separacion!. pero mi corazon no se atrevería á implorar tu perdon , si no tuviese semejante media= dora. Mírala , Wallacio: es tu hija: la mia. Pero ¿por qué tiemblas asf, mi querida hija, esperanza y encanto de mi vida? Tú ya no eres Rosa, sino mi Eleonora, mi Eleonora.” Rosa temblaba en efecto ,. y respiraba con esfuerzo : la admiracion :encadenaba tambien la lengua de cuantos estaban interesados en este extraño :suceso. El General apenas atreviéndose á creer á sus ojos, colocó á Rosa en su sofá al lado de Lady Denningcourt, y casi cediendo á su emocion la dijo que se tranquilizase. ) Rosa miró con temor * 4: Mistress Garnet , Mistress Croack “estaba sentada junto al canapé., y las lágrimas [2631 inundaban ¡su ¿rostro , Ínterin que en el de la otra. se veían las.del. crímen y los remordimientos. + 200 “Sí, hija, mia , dijo Lady Denningcourt , mira otra vez á esa mise- . sable muger , y Á esa inocente cómplice, de su crímen : el perdonar es el distintivo de tu noble caracter. Yo creo que los perdono tambien, pero su pre sencia me simportuna. ” Mistress Croack se adelantó enton- «ces con precipitación , y Se postró 4 los pies de Rosa» «¡Oh , perdonad , exclam6, perdonad á mi madre! Yo no os pido que. me perdoncis ,..pues sabeis ques he sido inocente. > Mistress Garnet , que era hidró- “pica de resultas de sus excesos , se A- delantó igualmente apoyada en su maz rido , y'se: puso. de rodillas al lado de su hija, El niño Philly, acordándose de su antigua fayorita, , SÍn embargo de [aro] - net; pero la pobre muger estaba en« ferma «entonces. Debemos confesar aquí que Mis. tress! Garner habia hecho. muchos via= ges á Penrry á pretexto de.cónsultar,al Doctor! sobre 'su' enferíedad'; pero en realidad para! acallar su conciencia descubriéndole su crímen mas sin embargo jamas tuvo valor de:confesarle. Estos wiajes fueron: tan frecuentes, tai inoportunos , yen /alguños tanta si turbacion que él sospechó la verdad antes de: que Mistress Moggy fuese á verle; y:como su nuera: le. manifestar» ba «un ódio invencible al paso que colmaba: de beneficios 4. su hermano), la rabia yel deseo de vengarse de ella le dieron tal priesa 4 convencerla de que era hija de unasmendíga:5* cuanta tuvo antes en humillar 4 Rosas! ¿3.1 "Mistress Garnet.los hizo una con” fesion: entera'de su crimen; y: por pri- [271] mera expiación de su “delito: consintió en acompañarlos al condado'de- Cum- berland con Mistress Maggy' y su pto á quien'amaba muchísimo, : Aquívacaba la 'historia: de la Niñá Mendiga porque la-hija reconocida de unos padres tañ-ricos-, lasfutura esposa del Conde de Gauntlce o pudo'ser considerada bajo ¡este “nombre. “Apeñas es necesario decir que se hizo en Dol worth-Hoússe -un doble* matrimonio; pues el mismo dia” ique dió la: amablé hija del Géneral Buhanum al Conde de Gauntlet, vió tambien' renovarse la unión de Lady Denningtourt'con su querido: Wallacio. Los vestidos y trenes de-los nuevos esposos ,''las visitas y frestas brillantes que sé siguieron “al matrimonio , su presentacion 'á la Condesi', Bu: pudiés ran todávia dar márgen'4 A cOtró quelo de esta historia, ya “demasiado largaí [2721 “Debemos limitarnos á: decir aquí que el jóven Conde «de Gauntlet con;su encan=, tadora compañera , mas ricos por sus virtudes que «Por: :sus inmensos bienes, hicieron la felicidad de su familia y de sus amigos , y. fueron «Los «protectores, de los desgraciados, excitando: la.ad> miracion general. Dejémoslos, gozar esta envidiable suerte y que al fin alcanzas ron) y. terminemos la :historia con als gunas: noticias; de;, varias personas que han figurado en ella. ; ' ab Mistress Croack:, hermana de leche de.la jóven Condesa. gonserya, el mas tierno,afecto-de esta última , y despues de haber visto morir á su madre , que espiró en Delworth-Housse , donde fue decentemente enterrada: , volvió. 4,su alquería con mas; riquezas de lo que deseaba , y ella: y. su marido mas felices que pudiera; haberlo «sido en Athe> lano casada conel heredero: de esta: casa, E E A Lady Denningcourt coñocia la generosidad y suma delicadeza de Wallacio, y lA última accion que hizo antes de renovar su matrimonio con él fue Fenunciar cuantos bienes poseía de su difunto Cotide de Denningtourt én faz vor de su hijo, aun sin exceptuar Á Jointure-Housse. : El jóven Conde de Denningcourt, siguiendo los “eonsejos del Daque de 'Arhélano, se habia casado:con la bella Kattia antes de empezar á poseer este aumento de riquezas; con cuyo aumen- to, y como á pocos dias de su boda habia partido para Italia, no se pudo' ereer en Denfingcourt que la jóven y bella Condesa fuese aquellá primera querida que vivia en la quinta. Parecé inútil añadir que reinó" siempre la mayor harmonía entre los” dos Condes y sus familias. -s El Almirante Herbert, pasado ya un año , y siendo de edad muy aban- Tomo X, 18 [2743 zada , espiró en los brazos de su nieto. Despues de su muerte el capitan Seagrobe cumplió con la ley de amigo cuidando de la herencia de la Condesa yiuda de Gauntlet-, quien á pesar de que poseía por vida la quinta de Grange, y que pasaba constantemente los veranos con su hijo y Lady Eleonora Bubanum , se fijó sin embargo en Bath á causa de los espasmos que padecia en el estómago , para los cuales son excelente remedio aquellas aguas. Allí encontró á Mistress Harley, cuyos modales afables y verdadera bondad la agradaron tanto que la convidó á vivir en su compañía. Ella vive todavia con la Condesa viuda de Gauntlet , y todos los años tienen el gusto de ir juntas 4 presenciar Ja felicidad de su muy amada pupila. Pero Mistress Harley no se interesa menos en,el estado , aunque mas humilde , de Mistress Croack, El General Buhanum compró al Lord [2751 Lodwer la tierra situada en la inmediación de Lady Hopely , y como Lady Eleonora y él se han retirado á su pais riatal , no parece que jamas pueden acabar las peñas de Betty 5 ademas que John tiene demasiada memoria para: olvidar que su rostro amarillo y pierna de palo hacian enfermar la gente. Ella se ve obligada á vivir en aquella maldita tierra de Escocia , y no tener casa propia; porque John protexta que como Dios le abandonó sin duda porque dejó á' su amo, con quien siempre fue dichoso , jamas , jamas queriz separarse segunda vez. Los ojos del ¡General se llenaron de lágrimas cuando supo esta resolución; hizo á John sú mayordomo, á cuya importante plaza estaba unida una bonita' casa, donde Mistress Brown procura vivir de un modo bastante dillce *; ostentando el uso del mando que Há adquirido. Mistress Buhanúim recobró segunda 7 IZ: [276] yez su consideracion luego que su hija se vió Condesa 5 y teniendo motivo para divorciar su matrimonio con Mr., Frazer, vive. con, su bonita Jessy en. Castle-Gowrand » donde ya mas sabia goza por lo, mismo de mas considera= cion que nunca: - Emma Buhanum , á quien Rosa. hizo venir 4 Delworth-Bousse, recobró. su salud, y fue presentada á la familia, de Athelano , y Mr. Angus sensible á sus encantos, y mas feliz esta vez en su amor , hizo pocos, meses despues 4. Emma Duquesa de Athelano con gran disgusto de Miss Bruce 5 pero Con entera, aprobacion del respetable Duque su tio, en cuya casa vive Con su esposa. El Doctor Cameron es, siempre la, mas bella obra del Criador : un hom» bre de bien : y es tambien lo que Se estima mas en el mundo, un hombre sico... Mr. Stewart , ademas dela heren= dE de su padre, ha obtenido. un; suel- NM | 2131438 [277] do anual, muy considerable. Mistress. Mogg) ha vuelto Á su casa para contar á sus amigos el gran servicio, que ha hecho á la familia: de Athelano. Lord Lodwer tuvo gana de: divor=, ciarse de su muger 3. pero Milady no, pudo ser convencida : de haber dado, iraspié alguno en la carrera del honor. El bello Sir Jacob, escarmentado de perder sus apuestas, se acogió á casa de su madre antes de acabarse de arruinar ¿ y. ya mas sabio por la. experiencia, despidió para siempre al, R, Mr. Jolter , y. casó con la sexta hija del Rector de su parroquia, La Condesa de Gauntlet , otro tiempo tan bella, y que por 14h largo espacio fue el objeto dela admiracion de los hombres , y el ódio, de las mugeres , no pudo sufrir su existencia, en un lugar, oculto de Ja:Suiza., y murió sin ser llorada ni aun de su propia familia. El Ex-Conde con, sus hijas y $4, nue- ;, [2783 ra viven enel Continente de una gran pensión que les paga su sobrino , lo quien tanto > ofendieron. d Misties Woudbe', en virtud de la! credulidad de su marido, pagó sus' den- ; das , recobró sus joyas , y sigue'con la manía de dar un baile de máscara. Como Sir" Sdlomon murió sin hacer testamento , y como Dorotea Wrigth por su intempestiva visita probó la ile-' gitimidad de sus herederas”, Lady Mushroom hubiera' gozado tranquilamente * la posesion de todo su caudal , aunque” con la tercera parte del cual se hubiera contentado; pero la implacable Dorotea en el''calor de su venganza descubrió en fin en una bodega de Saint-Giles * el mas cercano pariente del difunto. Lady Múshroom habia tenido la precaucion' de apoderarse de' ciertas alha-: juelas, cuya venta aumentó de tal modo su renta, que chando tivo la prudencia de retirarse 'á Penrry se hallólea estado [279] de sostener en aquella villa su nueva cualidad ¿ y como; tenia el honor de estar ligada con tres Condesas y otra potcion de¡señoras , no habia en Penrry quien fuese superior á ella. El Doctor Croack' se vió obligado á dejar su profesion ú causa de las enfer= medades crónicas que le sobrevinieron. Mistress Bawsky empezó 4 pensar en sú conciencia, y habiéndose aconsejado de su amiga Mary-Tompson sobre este nes gocio , hizo algunas proposiciones á su marido 3 pero, viéndolas desechadas con desprecio , aceptó.el convite desu ami> ga de vivir con ella. El Doctor por su lado , que ya no quiere negar su parentela; goza de una pension que la señaló su nuera , cuya generosidad para él es sin límites. Fin del tomo X. de la Niña Mendiga, XIV. y último de la Coleccion.