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La política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea: la bondad de la distribución sectorial de la Ayuda Oficial al Desarrollo.

Navarro Montilla, Marina

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FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y EMPRESARIALES GRADO EN ECONOMÍA La política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea: la bondad de la distribución sectorial de la Ayuda Oficial al Desarrollo. Trabajo Fin de Grado presentado por Marina Navarro Montilla, siendo el tutor del mismo el profesor Juan Carlos Morán Álvarez. Vº. Bº. del Tutor Alumno/a: D. D. Sevilla, junio de 2019. 1 Índice. Abreviaturas .................................................................................................................................. 3 Introducción. ................................................................................................................................. 4 Objetivos. ...................................................................................................................................... 4 Metodología. ................................................................................................................................. 5 1. El desarrollo y su medición. .................................................................................................. 6 1.1 El concepto de desarrollo. ............................................................................................. 6 1.2 Medición del desarrollo. ................................................................................................ 7 2. La cooperación al desarrollo. .............................................................................................. 14 2.1 Concepto, objetivos. .................................................................................................... 14 2.2 Modalidades, actores e instrumentos........................................................................... 16 3. La política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea. ........................................... 23 3.1 Reconocimiento legal .................................................................................................. 23 3.2 Gestión y financiación. ................................................................................................ 27 3.3 Instrumentos. ............................................................................................................... 29 3.4 Cooperación geográfica. .............................................................................................. 31 3.4.1 Ayuda Oficial al Desarrollo de la Unión Europea............................................... 31 3.4.2 Reparto geográfico de la AOD de las Instituciones Europeas. ........................... 33 3.4.3 Reparto geográfico de la AOD destinada por los países miembros de la UE ..... 48 3.4.3.1 Europa y Oceanía ............................................................................................ 60 3.4.3.2 América ........................................................................................................... 64 3.4.3.3 Asia ................................................................................................................. 67 3.4.3.4 África ............................................................................................................... 71 3.4.3.5 Países sin especificar ....................................................................................... 75 3.4.4 Instrumentos geográficos específicos de la Unión Europea ................................ 79 3.4.4.1 Instrumento de Cooperación al Desarrollo ...................................................... 79 3.4.4.2 Instrumento Europeo de Vecindad .................................................................. 80 3.4.4.3 Instrumento de Preadhesión ............................................................................ 81 3.5 Cooperación temática .................................................................................................. 83 3.5.1 Análisis de la AOD europea por sectores ............................................................ 83 3.5.1.1 Servicios e infraestructuras sociales ................................................................ 84 3.5.1.2 Servicios e infraestructuras económicas. ......................................................... 85 3.5.1.3 Sectores productivos. ...................................................................................... 87 3.5.1.4 Multisectorial o sectores transversales. ........................................................... 89 3.5.1.5 Suministro de bienes y la ayuda general a programas. .................................... 90 2 3.5.1.6 Acción relativa a la deuda ............................................................................... 92 3.5.1.7 Ayuda humanitaria .......................................................................................... 95 3.5.1.8 Ayuda Oficial al Desarrollo sin especificar sector de destino. ........................ 95 3.5.2 Instrumentos temáticos específicos de la UE. ..................................................... 98 3.5.2.1 Ayuda humanitaria .......................................................................................... 98 3.5.2.2 Ayuda alimentaria ......................................................................................... 106 3.5.2.3 Instrumento en pro de la Estabilidad y la Paz ............................................... 107 3.5.2.4 Instrumento de Colaboración con Terceros Países y Apoyo a ONGs ........... 107 3.6 Desarrollo a través del comercio. .............................................................................. 108 4. Bondad de la distribución sectorial de la AOD de la Unión Europea. .............................. 111 4.1 Metodología .............................................................................................................. 111 4.2 Resultados de la medición ......................................................................................... 114 5. Conclusiones ..................................................................................................................... 133 6. Bibliografía ....................................................................................................................... 139 7. Anexos ............................................................................................................................... 147 3 Abreviaturas ACP Estados de África, Caribe y Pacífico. AOD Ayuda Oficial al Desarrollo. AOTDS Ayuda Oficial Total para el Desarrollo Sostenible. BEI Banco Europeo de Inversiones. BM Banco Mundial. CAD Comité de Ayuda al Desarrollo. CARDS Asistencia comunitaria para la reconstrucción, el desarrollo y la estabilización. CBC Cooperación Transfronteriza. DG Dirección General. ECHO Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea. FED Fondo Europeo de Desarrollo. ICD Instrumento de Cooperación al Desarrollo. IDH Índice de Desarrollo Humano. IEV Instrumento Europeo de Vecindad. INB Ingreso Nacional Bruto. INE Instituto Nacional de Estadística. IPA Instrumento de Preadhesión. IPM Índice de Pobreza Multidimensional. ISPA Instrumento Estructural de Preadhesión. MFP Marco Financiero Plurianual. OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. ODS Objetivos de Desarrollo Sostenible. OMC Organización Mundial del Comercio. ONG Organización No Gubernamental. PESC Política Exterior y de Seguridad Común. PHARE Polonia, Hungría: Ayuda a la Reconstrucción Económica. PMA Países Menos Adelantados. PNUD Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. PTU Países y Territorios de Ultramar. PPA Paridad de Poder Adquisitivo. RCSNU Resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. PNB Producto Nacional Bruto. RNB Renta Nacional Bruta. SAPARD Instrumento Agrícola de Preadhesión. SEAE Servicio Europeo de Acción Exterior. SPG Sistema de Preferencias Generalizadas. TFUE Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. TIJ Tribunal Internacional de Justicia. TMA Todo Menos Armas. TMC Transferencias Monetarias Condicionadas. TUE Tratado de la Unión Europea. UE Unión Europea. UNCTAD Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. USD Dólares estadounidenses. 4 Introducción. En la actualidad la Unión Europea se enfrenta a un contexto incierto y de pérdida de peso internacional frente al auge de grandes potencias emergentes. Por una parte, se estima una pérdida de peso demográfico, pasando a reflejar menos del 5% de la población mundial para 2060; contexto en el cual ningún país miembro representaría más del 1% de la población mundial. Por otra parte, se enfrenta a una ralentización del poder económico europeo, con una caída de Europa en el PIB mundial, pasando del 26% en el 2004 al 22% en 2015 y con proyecciones de alcanzar el 20% en 2030 (Comisión Europea, 2017d:8). No obstante, ante este panorama, la Unión Europea se posiciona como uno de los principales socios comerciales e inversor extranjero de la mayoría de países a nivel mundial. Así como la gran donante de Ayuda Oficial al Desarrollo, en cierto modo, sirviendo de guía en el contexto internacional. Esta posición, sin duda, le permite tener un peso relevante en materia de cooperación al desarrollo, dándole acceso a la consecución de sus objetivos en la misma. Por ello, es fundamental que la UE se posicione de manera fuerte y unida, con una estrategia elaborada para determinar e influir en el desarrollo de aquellos países que lo persiguen. El interés por la profundización en cómo la Unión Europea influye y puede actuar de guía en materia de desarrollo, así como la determinación de sus tendencias y si realmente se está llevando a cabo una estrategia sincronizada llevan a realizar este estudio de la bondad de la distribución sectorial de la AOD de 15 sujetos. Objetivos. El principal objetivo que pretendemos es determinar el papel de la política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea mediante el análisis de los diferentes instrumentos y tendencias de la distribución de la Ayuda Oficial al Desarrollo de la Unión Europea. Para ello nos interesa entender las posibles divergencias entre las tendencias seguidas por las instituciones y el conjunto de países miembros; comprendiendo el análisis de su distribución tanto de manera geográfica como de manera sectorial. Para realizar esta delimitación hemos introducido un análisis novedoso consistente en cuantificar la bondad de la distribución sectorial de la AOD de la Unión Europea, lo que nos permitirá determinar si los sujetos se comportan de manera homogénea o es necesaria un mayor esfuerzo de coordinación. 5 Metodología. El estudio se basa en un método inductivo, a partir del análisis empírico de una serie de variables observables ligadas a la AOD, bajo diferentes enfoques con los que puede tratarse, principalmente la perspectiva sectorial como la territorial. Además, se ha definido una variable latente, la bondad de la distribución sectorial de la AOD, que hemos medido a partir de una serie de ítems. Para ello hemos tomado dos años de referencia: el 2000 y el 2016. Los datos están extraídos a fecha del 8 de mayo de 2019 tanto para la AOD como para el PNB de los países y del conjunto. Para el análisis detallado por países de años intermedios se han tomado los datos de los países a fecha del 20 de mayo del 2019 de la misma base de datos. La especificación del método de análisis para este capítulo queda recogida en el apartado 4.1. Puesto que a lo largo del estudio los datos de la OCDE se han actualizado en diversas ocasiones (diciembre 2018, abril 2019 y junio 2019), hemos indicado en cada momento el momento de obtención de los mismos y la base de datos concreta. Los datos que tomamos al analizar los donantes de Ayuda Oficial al Desarrollo de la UE (Apartado 3.4.3) fueron obtenidos el 14 de diciembre de 2018. Sin embargo, tras consultarlos en 2019 se producen ciertas diferencias. Aunque en la mayoría de los países esas diferencias son insignificantes, hay casos como Bulgaria a los que es necesario hacer mención. Al consultar los datos en diciembre de 2018, no quedaba registrada ninguna ayuda donada por este país; sin embargo, a fecha de 29 de enero de 2019 queda computado AOD donada por el país por un valor de 215,9 millones de dólares constantes corrientes. En otros casos como España o Italia, se produce un cambio al alza cercano al 6% y al 2% respectivamente. Los datos los hemos analizado en dólares constantes o corrientes según hemos estimado conveniente. Para el capítulo 3, en caso de ser dólares constantes, se toman en dólares constantes de 2015 y dólares constantes de 2016, según la accesibilidad de los datos en el momento del estudio. Para el capítulo 4, se toman dólares constantes de 2017. Con objeto de tener una visión suficientemente amplia, para el capítulo 3 hemos tomado el periodo comprendido entre 1990 y 2017. En aquellos casos en los que los datos para 2017 aún eran provisionales a fecha del análisis, el periodo tomado es hasta 2016. Este trabajo presenta un amplio uso de fuentes tanto directas como indirectas. Entre las primeras destacamos especialmente el uso realizado de los datos estadísticos oficiales ofrecidos por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos a través de la base de datos del Comité de Ayuda al Desarrollo; así como numerosas fuentes legales de las instituciones de la Unión Europea. Entre las segundas, nos ha sido de gran utilidad los documentos publicados por las instituciones europeas, principalmente los diferentes informes realizados por la Comisión Europea. 6 1. El desarrollo y su medición. 1.1 El concepto de desarrollo. El análisis de la política de cooperación al desarrollo entendemos que persigue la consecución de un objetivo último: la superación del estado de subdesarrollo de un determinado territorio. Así pues, necesitaremos determinar qué entendemos por desarrollo. Siguiendo la definición del concepto que establece Todaro, M. (1987:153), de manera general, “el desarrollo debiera percibirse como un proceso multidimensional, que involucra la reorganización y reorientación de sistemas económicos y sociales enteros. Aparte de aumentos en los ingresos y la producción, el desarrollo involucra típicamente cambios radicales en las estructuras institucionales, sociales y administrativas, así como en las actitudes y a veces aun en las costumbres”. De esta manera, otros autores como Duarte Herrera, L. K. y González Parias, C. H. (2014) e Hidalgo Capitán, A.L, coinciden en la necesidad de que el desarrollo se mueva en un proceso de crecimiento y cambio añadiendo, además, otro componente: el potencial de desarrollo interno, es decir, la utilización de los propios recursos del país para su desarrollo, de manera que la ayuda externa, y, por tanto, la cooperación como nosotros lo entendemos, queda relegada a un segundo plano. Así, el desarrollo estará diseñado, dirigido y ejecutado por ciudadanos de los países subdesarrollados (Hidalgo Capitán, A.L, 1998:219). Sin embargo, los países en subdesarrollo se encuentran en muchas ocasiones con la escasez de recursos endógenos necesarios para impulsar su desarrollo. Entiendo, en este caso, que es necesario la aportación de recursos externos que lo puedan facilitar. En este sentido, la cooperación actúa mediante esa aportación de recursos externos que faciliten el impulso del desarrollo del país, siguiendo las líneas y objetivos que se haya marcado. Zarmeño F. (2004:28) señala que “el crecimiento económico sólo es desarrollo en función de un mayor bienestar, si es equitativo, si es modernizador y al mismo tiempo impulsor del progreso social, si es sustentable, si finalmente significa desarrollo humano, entendido como un avance hacia la plena realización de todas las personas”. De estas consideraciones podemos valorar diferentes aspectos. En primer lugar, entendemos el crecimiento económico a través del incremento de renta nacional, lo que puede considerar un incremento de las capacidades de la población para tener acceso a los bienes y servicios que cubran sus necesidades básicas. No obstante, esto no refleja el desarrollo en la medida en la que la adquisición de esos bienes y servicios dependen de la voluntad de la población, y no del mero hecho de tener las capacidades. Por otra parte, el incremento de la renta nacional que refleja el crecimiento económico debe ser lo menos dispar posible entre la población, esto es, como señala 7 Zarmeño F., que sea equitativo. De lo contrario, el crecimiento económico fomentará una mayor desigualdad y concentración que impedirá el avance hacia el desarrollo del país. Para la obtención de esa distribución más equitativa, es esencial en la mayor parte de los países subdesarrollados instrumentar y mantener estructuras políticas, económicas y sociales que sean lo suficientemente sólidas para canalizar el crecimiento económico hacia el desarrollo en línea del progreso social y la modernización. En este sentido, coincidiremos en las ideas defendidas y aportadas por Amartya Sen al entender que el desarrollo solo se podrá conseguir a través de un proceso de expansión de las libertades humanas y, por tanto, “exige la eliminación de las principales fuentes de privación de libertad: la pobreza y la tiranía, la escasez de oportunidades económicas y las privaciones sociales sistemáticas, el abandono en que pueden encontrarse los servicios públicos y la intolerancia o el exceso de intervención de los Estados represivos” (1999:19). Para este proceso de crecimiento acompañado de un cambio que caracteriza el desarrollo y como parte fundamental para la consecución de las libertades humanas, será necesaria la igualación de oportunidades sociales, políticas y económicas. Un crecimiento económico acelerado no tendrá ningún reflejo en el desarrollo si no va acompañado de unas garantías sociales necesarias. Finalmente, diversos los autores destacan cómo el cambio social no tiene por qué seguir una misma trayectoria, ni alcanzar un mismo estado (Sunkel y Paz ,1986:22). Cada territorio puede alcanzar el desarrollo, como indica J.C. Morán Álvarez, a través de “la formación de capacidades económicas, sociales y culturales que permiten al individuo, como parte de una sociedad, evolucionar en el sentido de una abstracción mental previa” (2000:20). De esta manera, las necesidades y deseos de la propia sociedad cobran una mayor importancia, determinando su propio modelo de desarrollo, sin necesidad de seguir la forma prevaleciente en los ya existentes. 1.2 Medición del desarrollo. A la hora de determinar el estadio de progreso o desarrollo en el que se encuentra un territorio, con frecuencia se ha utilizado el crecimiento económico del mismo, mediante el Producto Interior Bruto (PIB) o PIB per cápita, de manera que bajo este supuesto el desarrollo podía ser conseguido mediante una mayor industrialización y producción. Para esta medición, el uso de la renta per cápita de los habitantes podía reflejar el resultado, ya que determinaría el acceso a los bienes y servicios; es decir, el consumo potencial que, por ende, mejoraría su nivel de vida. Sin embargo, la medición del desarrollo exclusivamente a través de la renta presenta numerosas limitaciones: • La contabilización y declaración de la renta en los países subdesarrollados tiende a ser incompleta y en muchos casos escasa, debido a la ineficacia de los mecanismos de persecución de fraude fiscal (Ray, D. 1998: 8). 8 • La conversión de las rentas en dólares americanos para su comparación subestima las rentas reales de los países más pobres. Los precios de muchos bienes no se reflejan correctamente en los tipos de cambio y, por tanto, imposibilita el reflejo del poder adquisitivo real de las monedas nacionales (Ray, D. 1998:9-10). • Tobin, por su parte, intentó a partir del PIB eliminar lo que consideraba externalidades nocivas para el desarrollo e incluir aspectos sociales que deberían acompañar al mismo. Sin embargo, cabe preguntarnos si esa inclusión de aspectos no se sale del ámbito de medición del PIB. Puesto que este está orientado a medir el valor monetario de la producción de bienes y servicios del país, entendemos que incluir o eliminar aspectos da lugar a otros indicadores. • Lógicamente, tampoco considera la calidad de los bienes y servicios que generan la renta, por lo que imposibilita comparar la calidad de la producción de los distintos países o épocas. • De igual manera, suele argumentarse que la medición a través de la renta per cápita no mide la distribución de la misma, ya que realiza un promedio. Así pues, el crecimiento económico, reflejado mediante el aumento del PIB de un país y la renta per cápita de sus habitantes, será una condición necesaria para el desarrollo, aunque no suficiente, como señalan Arasa, C. y Andreu J.M. (1999:31). En este sentido, el Banco Mundial (2014) refleja la necesidad de complementar los esfuerzos para acrecentar el crecimiento con políticas inclusivas y de asignación de recursos a la parte de la población extremadamente pobre. El efecto del crecimiento económico en la pobreza es menor si el territorio presenta altos niveles de desigualdad, por lo tanto, la puesta en marcha de políticas de redistribución se hace necesaria para conseguir un mayor alcance de los beneficios del crecimiento económico. No obstante, en pro de poder medir el desarrollo de manera más concisa, se han desarrollado una serie de indicadores que reflejan una mayor variedad de aspectos. Puesto que nos centraremos más adelante en analizar la política de cooperación al desarrollo, nos interesa especialmente analizar aquellos índices en los que esta misma tenga una incidencia más clara. o Índice de Desarrollo Humano El Índice de Desarrollo Humano (IDH) fue elaborado por Naciones Unidas en 1990 con el objetivo de medir el logro de un determinado país basándose en “tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, los conocimientos y un nivel decente de vida.” (Dubois, A. Diccionario de Acción Humanitaria y cooperación al desarrollo). Se trata de un índice compuesto para estas dimensiones, que toma los siguientes indicadores: la esperanza de vida al nacer, para medir la capacidad de una vida larga y saludable; el logro educacional mediante la esperanza educativa en niños y la escolaridad alcanzada por adultos mayores de 25 años, para medir los conocimientos; 15 de la cooperación sería intentar mejorar la situación previa de vulnerabilidad tanto social, como económica y política de aquellos países que no disponen de las capacidades para afrontarla de manera independiente. Si aunamos las diferentes características tomadas por los autores señalados, vamos a definir la cooperación como el conjunto de acciones realizadas por actores públicos y privados de un determinado país o conjunto de países, con el propósito de promover el progreso económico y social de otros territorios en disposición pero con dificultades de resolver una situación de debilidad social, económica o política, fortaleciendo sus capacidades nacionales y dando respuesta a problemas específicos mediante mutuo acuerdo. Más allá de la mera definición del concepto, hay ciertos aspectos que deben tener en cuenta la cooperación internacional al desarrollo. Tanto Duarte Herrera, L. K. y González Parias, C. H. (2014:118) como Cuenca, I. (2004:164) indican algunos elementos inherentes a la misma que deberían ser considerados. Entre ellos, a pesar de que la política del país desarrollado cooperante favorezca la determinación de ciertas líneas de desarrollo, la ayuda debe ser subsidiaria y, por lo tanto, no suponer una intromisión en la política nacional del país receptor. Es decir, se debe establecer más como una guía que como una imposición de la política del país donante. No obstante, esta consideración parece quedar alejada de la realidad puesto que toda cooperación pública queda ligada a ciertos matices que determinan y definen la política nacional del país receptor. Por último, la terminología para diferenciar entre país desarrollado y subdesarrollado es muy variada. Algunos autores utilizan a modo de distinción, la connotación geográfica Norte y Sur, otros utilizan los términos centro y periferia, así como la calificación de Primer Mundo y Tercer Mundo. Puesto que consideramos que todos estos términos vienen a diferenciar entre los países que se caracterizan por encontrarse en un estado desarrollado y otros que aún no lo han alcanzado, usaremos en todo momento la terminología de países desarrollados y subdesarrollados. Según Degnbol, J. & Engberg, P. (2003: 7), los objetivos de la cooperación varían de país a país y de actor a actor, si bien creemos importante señalar tres objetivos globales que perseguirá la cooperación al desarrollo: 1- Por una parte, la mejora de las condiciones de vida en los países subdesarrollados, impulsando procesos de desarrollo que permitan una mejora de su situación económica, política o social. Como señala Álvarez Orellana, S.M. (2012:286) este objetivo puede tomar una óptica basada en la promoción del desarrollo humano y los derechos humanos. En este sentido, Alonso y Glennie (2015:2) entienden que la cooperación al desarrollo debe complementar los esfuerzos de los países subdesarrollados para garantizar a su ciudadanía unos estándares sociales básicos de carácter universal, lo cual permitirá el disfrute de los derechos humanos. Este primer objetivo de la cooperación al desarrollo que aquí entendemos, podría contribuir a la consecución del segundo paso que establece Morán 16 Álvarez J.C. (2014:35) como “prerrequisito esencial para consecución de niveles aceptables de desarrollo, coherente en todo caso con el modelo planteado”. Este paso que menciona el autor es la universalización de la cobertura de las necesidades humanas esenciales. 2- Además, como segundo objetivo de la cooperación al desarrollo entendemos la consecución de un interés mutuo que da pie a la relación de cooperación entre ambos países; con ciertas metas y estrategias por cada parte, las cuales deberían estar centradas en el alcance del desarrollo. 3- Finalmente, como expresan Gómez, M. y Sanahuja, J.A. (1999:17), la cooperación al desarrollo también busca fomentar un contexto internacional seguro y estable, beneficiando a todos los habitantes del planeta, mejorando así las relaciones internacionales. 2.2 Modalidades, actores e instrumentos. Al determinar los tipos de instrumentos de cooperación se utiliza con frecuencia el concepto de cooperación al desarrollo como sinónimo de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Sin embargo, este último comprende un término más estrecho que el de cooperación. Para su definición se toma la establecida por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE, 2018e). Se trata así, de Ayuda Oficial al Desarrollo, la que cumpla las siguientes condiciones: - Deben ser flujos o corrientes proporcionadas por organismos oficiales, incluidos gobiernos estatales y locales, o por sus organismos ejecutivos. - Debe de estar destinada a países que se encuentren en la lista de países receptores del CAD o bien a instituciones multilaterales de desarrollo con destino último a receptores de esa lista. - Las transacciones tienen que tener como principal objetivo la promoción del desarrollo económico y el bienestar de los países, así como contar con un carácter concesional y tener, al menos, un 25% de elemento de donación. La Ayuda Oficial al Desarrollo es, entonces, una herramienta que integra la cooperación al desarrollo, y toma una gran importancia puesto que permite, por una parte, medir el esfuerzo económico de los diferentes países; y por otra, garantiza cierta calidad de la ayuda al determinar que necesariamente debe estar destinada a la promoción del desarrollo económico y el bienestar. Para su medición se pueden usar términos absolutos o términos relativos, estableciéndose esta última como proporción de Producto Nacional Bruto (PNB) de cada país. En octubre de 1970, la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución 2626 (XXV) “Estrategia internacional de desarrollo para el segundo decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo” acordó un aumento internacional de la AOD para 17 alcanzar el 0,7% del Producto Nacional Bruto de los países donantes. Sin embargo, son pocos los países que efectivamente han alcanzado tal proporción. Junto con la Ayuda Oficial al Desarrollo encontramos un nuevo término establecido por la OCDE, La Ayuda Oficial Total para el Desarrollo Sostenible (AOTDS), que incluyen aquellos recursos (incluidos los no oficiales) movilizados con impacto de desarrollo. Esto es “con independencia de los instrumentos financieros a través de los que se canalicen, de su grado de concesionalidad y si son aportados a través de vías bilaterales o multilaterales” (Alonso, J.A, 2018: 6). Por una parte, la OCDE defiende que el término impulsaría una financiación externa más amplia para el desarrollo, complementando los recursos internos de los países a los que va dirigido (OCDE, 2019e), además de facilitar el desarrollo sostenible ya que se La AOTDS se apoyaría en dos pilares: un primer pilar consistente en los recursos dirigidos a los países en desarrollo directamente relacionados con el apoyo al desarrollo sostenible; y otro pilar que recogería los recursos destinados fuera del país, en acciones tanto globales como regionales que apoyen indirectamente el desarrollo sostenible. (OCDE, 2019f: 2). Sin embargo, este concepto aun presenta numerosas incertidumbres ya que algunos sectores consideran que “es un recurso que los donantes utilizan para eludir la crítica por el incumplimiento de sus compromisos respecto a la ayuda, mientras otros cuestionan la confusión que puede derivarse de la suma de mecanismos de financiación de naturaleza, orientación e impactos dispares” (Alonso, J.A et al, 2015:30). Para analizar las distintas clasificaciones de la cooperación y ayuda es necesario hacer algunas diferenciaciones, para las cuales tomaremos la referencia del Diccionario de acción humanitaria y cooperación al desarrollo citado por Ayllón, B. (2007: 31): - En función del origen de los recursos y fondos la ayuda podrá ser: o Pública: procedente de administraciones supranacionales, nacionales, regionales y locales. o Privada: recursos propios de particulares, colectivos sociales o sociedad civil, empresas y asociaciones. - En función de los tipos de cooperación y actores implicados: o Multilateral: agencias, instituciones u organizaciones gubernamentales autónomas. o Bilateral: administraciones públicas u organizaciones de desarrollo sin carácter oficial. Se corresponde con la ayuda que presta cada país donante a través de su propia “agencia de cooperación”. o Descentralizada: Administraciones regionales y locales públicas. o No gubernamental: Organizaciones no gubernamentales de desarrollo. o Empresarial: empresas que brindan asistencia técnica y transferencia de tecnología. Señalaremos, como hace Cuenca, I. (2004:166) que, en principio, una cooperación de carácter bilateral, está más ligada a intereses nacionales del país donante, lo que hace que en múltiples casos primen los intereses políticos. 18 - En función de las características de los fondos: o Reembolsable: la cooperación debe ser devuelta en forma de dinero o especie. o No reembolsable: la cooperación se hace a fondo perdido. - En función de la condicionalidad establecida: o Ayuda ligada: condiciona al receptor a la utilización de la ayuda para la compra exclusiva de bienes y servicios del país donante. o Ayuda no ligada: No condiciona al receptor a la compra de bienes y servicios del país donante. - En función de la naturaleza de la cooperación: o Financiera: Transferencia real de los fondos al receptor. o No Financiera: Transferencia de conocimientos, tecnología, materiales, intercambios culturales, etc. Por otra parte, de acuerdo con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, es necesario armonizar los esfuerzos entre los países donantes; así como hacer uso de las complementariedades posibles entre estas modalidades a fin de beneficiar en mayor medida al país receptor. Autores como Arasa C. y Andreu J.M. consideran que cuantas menores sean las restricciones de la asignación de la ayuda exterior, mejor será la asignación de los recursos. Por tanto, abogan por una mayor financiación de planes nacionales en lugar de proyectos; así como una mayor ayuda multilateral que bilateral, la cual ya está “condicionada” políticamente. (1999:137). En este sentido, una estrategia de AOD europea que refleje un creciente multilateralismo en la concesionalidad de la ayuda sería beneficiosa. Una vez distinguidos estos tipos de cooperación al desarrollo, haremos referencia a las herramientas con las cuales los diferentes actores ejecutan y coordinan sus acciones. Para ello, vamos a tomar como referencia dos de los tres grandes grupos que entienden Alonso J.A y Glennie (2015:2) de modalidades de cooperación al desarrollo. La tercera de las modalidades entendida por Alonso y Glennie, la promoción de cambios en las políticas nacionales o internacionales, no la tomamos en consideración. La razón de esto es que, a pesar de ser posible, y en algunos casos estimable, un acercamiento de ciertas líneas o políticas de países cooperantes, entendemos que una promoción de cambios tal cual puede dar lugar a malentendido como una intromisión en la política del país beneficiario. Lo cual hemos determinado anteriormente que no es deseable dentro de la cooperación. En nuestro caso, la primera de las categorías señaladas por estos dos autores la vamos a separar, puesto que consideramos que es necesario hacer una diferenciación entre una transferencia de recursos, de bienes o ayudas financieras que no son transferencias. En cuanto a los instrumentos de cada categoría, nos apoyamos en los señalados por Gómez y Sanahuja (1999: 23). Cabe mencionar que los instrumentos no son excluyentes y, por tanto, pueden darse varios de manera simultánea. 19 Así, los instrumentos que se pueden usar dentro de la cooperación al desarrollo los clasificamos en: - Transferencia de bienes o servicios entre diferentes países: a. Ayuda alimentaria: donación directa de alimentos o ayuda no reembolsable para la adquisición de alimentos, generalmente ofrecida en situaciones de emergencia. Esta ayuda trata de cubrir una necesidad básica alimenticia adecuada a la población de países que no están en capacidad de ofrecerla. Este tipo de ayuda ha experimentado una evolución a lo largo del tiempo, pues inicialmente era utilizada para dar salida al excedente de los países desarrollados, provocando así un desplazamiento de los productos locales por los productos importados. Esto generaba una caída de los precios y la producción local y una mayor dependencia de los países donantes. Para evitar estos efectos se establece desde 1995 una normativa básica: el Convenio de Ayuda Alimentaria fomentando el autoabastecimiento y la producción alimentaria local de manera que se mire la ayuda alimentaria como un instrumento efectivo de cooperación para promover el desarrollo. b. Ayuda humanitaria y de emergencia: ofrecida ante situaciones de emergencia como conflictos bélicos o desastres naturales. Suele corresponder con envíos de materiales de primera necesidad (ropa, alimentos, medicinas, etc.), así como la asistencia de técnicos y expertos. Se focaliza principalmente sobre las poblaciones vulnerables que sufren los efectos de la situación de emergencia. Suele materializarse a través de los departamentos de ayuda bilateral de los países donantes y los organismos internacionales. Sin embargo, la distribución de la ayuda debe de estar basado en criterios de necesidad objetiva (Gómez y Sanahuja, 1999:32), basándose en un código de conducta y siguiendo unos principios de imparcialidad, humanidad neutralidad e independencia. La Ayuda humanitaria se recoge y computa como AOD, no obstante, no debería ser considerada como tal, puesto que responde a una necesidad puramente asistencial. Este tipo de ayuda responde a la urgencia de reestablecer una situación de normalidad que ha sido alterada extraordinariamente. Por lo tanto, busca reducir la vulnerabilidad que se ha generado actuando en momentos concretos, no teniendo por objetivo el desarrollo a largo plazo del país al que va dirigido. A este respecto, sería importante tener en cuenta que los esfuerzos de los países dirigidos a ayuda humanitaria no deben substituir una ayuda al desarrollo que fije unos objetivos a largo plazo y que actúe sobre las capacidades de la población del país receptor. 20 - Transferencias corrientes y de capital. Recogen transferencias que apoyen el presupuesto del país receptor, esto es, que faciliten la financiación del gasto público e inversión pública de acuerdo con las necesidades que se hayan considerado para el desarrollo por ambas partes, donante y receptor. Sería conveniente que se incrementara en este caso las transferencias destinadas a inversión pública, ya que como indica Morán Álvarez J.C (2014:149-150), debido al efecto multiplicador de la misma, se trata de una de las herramientas más efectivas en política económica para la expansión de la demanda agregada. Este tipo de ayuda se puede destinar a sectores concretos como la educación, saneamiento, salud, etc.; a infraestructuras; o buscar poner énfasis en ciertos grupos de la población, como los más pobres, los jóvenes… Gómez y Sanahuja (1999:27) recogen que una de las posibles ayudas financieras pasa por facilitar el capital de inversión para actividades productivas o para la creación de infraestructuras de apoyo a la producción. Otra posibilidad de cooperación que recoge transferencias de fondos ha sido la llevada a cabo a través de las Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC), otorgando efectivo a cierta población que cumple con una serie de criterios o condiciones. Entre estos criterios podemos encontrar la inscripción de niños a escuelas públicas, realizar una serie de revisiones de salud… Algunos países que se han beneficiado de las TMC son Brasil (Bolsa Familia) o Méjico (Programa PROSPERA). - Microcréditos y líneas de crédito preferenciales. Gómez y Sanahuja (1999: 27) señalan como una posibilidad de ayuda financiera la concesión de microcréditos adaptados a las necesidades de inversión a pequeñas empresas o trabajadores por cuenta propia, así como otros sectores que encuentran dificultades de financiación en los países subdesarrollados. Por otra parte, reflejan que una posible ayuda financiera sería el establecimiento de líneas de crédito preferenciales destinadas a la importación de productos procedentes del país donante; lo que permitiría incrementar la capacidad importadora del país receptor y facilitar la internacionalización del país donante. No obstante, considero que en este caso también es fundamental establecer líneas de crédito preferenciales que impulsen la exportación de los países subdesarrollados hacia los países desarrollados. De esta manera, se amplía la facilidad de dar acceso al mercado internacional de los productos de estos países, y a largo plazo, disminuiría la necesidad de transferir fondos para apoyar la balanza de pagos o fortalecer las reservas del país beneficiario, que en la mayoría de los casos están ligadas a programas de reforma económica, infiriendo en la política nacional del país y dificultando que el desarrollo se produzca a través de una planificación nacional. Cuando hablamos de ayuda financiera, por lo general se pueden establecer dos técnicas diferenciadas para su administración: la ayuda por proyectos y la ayuda por programas (Hollis, B. Chenery, 1993:61). La primera está diseñada para generar un aumento de la producción y su eficiencia, mediante la importación de bienes necesarios para determinados proyectos. La segunda permite, en momentos de necesidad de divisas 21 extranjeras por parte del país beneficiario, el apoyo a las políticas macroeconómicas del mismo para dar respuesta a tal necesidad. Normalmente, los países receptores tienden a preferir la ayuda por programas, ya que se desembolsa con una mayor rapidez. - Actividades de apoyo y fortalecimiento de las capacidades técnicas e institucionales. a. Cooperación económica: Acciones dirigidas al fortalecimiento del sector productivo del país beneficiario. En general van dirigidos a sectores productivos con potencial de crecimiento económico y a la creación de infraestructura de apoyo a la producción. Este tipo de instrumento centra una mayor atención en el sector privado como agente principal del desarrollo y se enfoca, en muchos casos, en países que ya han alcanzado un cierto desarrollo previo o cuentan con una renta intermedia. Los ámbitos de actuación que comprende serían la ayuda directa a determinadas empresas a través de actividades de formación; transferencia de know-how que genere un aprovechamiento más eficiente del potencial de ambos países; apoyo institucional para fomentar un marco legislativo que promueva un tejido empresarial desarrollado; creación de empresas conjuntas y apoyo financiero u institucional a las mismas; promoción comercial que permita un mayor acceso al mercado y una expansión de las posibilidades de negocios, etc. (Gómez y Sanahuja, 1999:23) b. Preferencias comerciales: No suponen una transferencia directa de recursos, sino la eliminación total o parcial de las barreras comerciales a exportaciones de los países subdesarrollados. Permite, así, una expansión del mercado accesible de los países subdesarrollados y una mayor salida a sus productos. En muchas ocasiones, las preferencias comerciales buscan una mayor inserción en los mercados internacionales de los países beneficiarios. Hollis B. Chenery (1993:67) indica que con el incremento de las rentas per cápita de los receptores de ayuda, se ha producido un cambio de manera que los países más aventajados han ido pasando de préstamos concesionales a préstamos comerciales. c. Asistencia técnica: intercambio de conocimiento y experiencias, facilitando habilidades y capacidades técnicas, y fomentando las oportunidades presentes en el país beneficiario, de manera que posibilite la creación de una capacidad de gestión del desarrollo propia. Las actividades que favorecen esta asistencia técnica son, por ejemplo, la asesoría o el apoyo institucional por expertos u organismos internacionales. Esta estrategia fortalece las capacidades locales, la asistencia técnica es un elemento fundamental de la política de cooperación. Sin embargo, como señalan Gómez y Sanahuja (1999:29), la transferencia de tecnología o conocimientos que no se adapten 22 a las necesidades del país receptor puede suponer un problema, ya que puede generar una mayor dependencia externa, si viene acompañada de condicionantes. d. Cooperación científica y tecnológica: transferencia e intercambio de tecnologías aplicadas a diferentes servicios básicos como puede ser la educación o la sanidad. Con ello se busca tanto la creación de capacidades tecnológicas que aún no existen como el refuerzo de las propias ya existentes y suele llevarse a cabo mediante intercambio de personal investigador, estancias en diversas instituciones de investigación y formación, desarrollo de proyectos conjuntos, etc. 23 3 La política de cooperación al desarrollo de la Unión Europea. La Política de Cooperación al Desarrollo de la Unión Europea tiene una especial relevancia, pues conjuntamente, Las instituciones y los estados miembros, aportan más de la mitad de la Ayuda Oficial al Desarrollo mundial. Como señala Calle L., Marta (1995:259) esto evidencia la contribución y el papel importante que toma la Unión para la consecución de los objetivos de desarrollo a través de su política de cooperación. Para lo cual, resulta indispensable que su política de cooperación sea comprensible y transparente. Resulta fundamental entender hacia cómo se lleva a cabo para poder determinar hacía dónde queremos avanzar. Así, la política de cooperación, con la fijación de los objetivos oportunos, puede lograr el cambio que pretende. 3.1 Reconocimiento legal La política de cooperación al desarrollo es una competencia compartida de la Unión, es decir, la Unión Europea puede llevar a cabo una política común siempre que no impida la ejecución de las propias competencias de los Estados miembros en la materia. Las políticas en este campo, por tanto, se complementan. Sin embargo, hasta la firma del Tratado de la Maastricht (1992), la cooperación al desarrollo no estaba reconocida comunitariamente como una política explícita. Inicialmente, la firma del Tratado de Roma (1957) supuso un acuerdo de asociación con los Países y Territorios de Ultramar (PTU), es decir, colonias de los países miembros; suponiendo un acuerdo de intercambios preferenciales entre los países, pero sin definir directrices para la cooperación al desarrollo. Fue en 1958 cuando se creó el primer Fondo Europeo de Desarrollo (FED) y en la década de los 60, a raíz de los procesos de descolonización e independencia de las colonias, se firmó la Primera Convención de Yaoundé (1963), y Yaoundé II (1969). En 1975 se firmó la Primera Convención de Lomé entre la Comunidad Económica Europea y 46 Estados de África, Caribe y Pacífico (Estados ACP), sucesivamente, en 1979 y 1986 se firmaron la segunda y la tercera Convención de Lomé. La cuarta tuvo lugar en 1989, y a diferencia de las anteriores, que comprendían un periodo quinquenal, esta comprendía 10 años de duración. Lomé IV expiró el 29 de febrero del año 2000 y fue el 23 de junio del mismo año cuando se firmó un nuevo acuerdo de Asociación en Cotonú. Este acuerdo entraría en vigor tres años más tarde, en 2003. El acuerdo se centró en mayor medida en el marco comercial, poniendo fin al régimen de preferencias comerciales no recíprocas y actualmente abarca las relaciones de la Unión Europea con 79 países. Como hemos dicho, no es hasta el Tratado de Maastricht de 1992 en el que se institucionalizó la Política de Cooperación al Desarrollo de la UE. Sin embargo, son múltiples los documentos políticos y legales que han ampliado la actuación de la UE en cuanto al impulso al desarrollo desde entonces. 24 La base jurídica que engloba la política de desarrollo de la Unión Europea puede recogerse en lo siguiente: Figura 4: Base jurídica de la Política de desarrollo de la UE. Fuente: Parlamento Europeo (2018ª). En cuanto a sus objetivos, la Política de Cooperación al Desarrollo de la Unión sigue los objetivos generales de acción exterior de la misma, enunciados en el art 21, apartado 2, del Tratado de la Unión Europea. Así, se determina que esta deberá: a) defender sus valores, intereses fundamentales, seguridad, independencia e integridad; b) consolidar y respaldar la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos y los principios del Derecho internacional; c) mantener la paz, prevenir los conflictos y fortalecer la seguridad internacional, conforme a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, así como a los principios del Acta Final de Helsinki y a los objetivos de la Carta de París, incluidos los relacionados con las fronteras exteriores; d) apoyar el desarrollo sostenible en los planos económico, social y medioambiental de los países en desarrollo, con el objetivo fundamental de erradicar la pobreza; e) fomentar la integración de todos los países en la economía mundial, entre otras cosas mediante la supresión progresiva de los obstáculos al comercio internacional; El Artículo 21 del Tratado de la Unión Europea (TUE) recoge el mandato general y principios rectores en el ámbito de la cooperación al desarrollo de la Unión. El Artículo 4, apartado 4, y artículos 208 a 211 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Los Artículos 312 a 316 del TFUE recogen los asuntos presupuestarios. Los Artículos 208 a 214 del TFUE recogen la cooperación con terceros países y la ayuda humanitaria. Acuerdo de Cotonú (respecto del grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico —ACP) y varios acuerdos bilaterales de asociación (en virtud del artículo 217 del TFUE) que regula los acuerdos de cooperación específicos. 31 3.4 Cooperación geográfica. 3.4.1 Ayuda Oficial al Desarrollo de la Unión Europea. Para llevar a cabo las acciones de cooperación al desarrollo, la Unión Europea se sirve de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que quedó definida en el marco teórico de acuerdo con la definición establecida por el CAD. En su conjunto, la Unión Europea es el mayor donante de Ayuda Oficial al Desarrollo, movilizando un total de 75.500 millones de euros en 2016 (Eurostat, 2017). El papel de la Unión Europea en cuanto a la provisión de Ayuda Oficial al Desarrollo toma especial relevancia si tenemos en consideración el volumen que destina. Así, en 2016, la AOD colectiva de la UE representó el 0,51% de su Renta Nacional Bruta (RNB), claramente superior a la media del 0.21% de los países no pertenecientes a la UE que son miembros del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE (Comisión Europea, 2017ª). En la tabla 2 comparamos la composición global de los donantes de AOD para el año 2017 3 con el objetivo de adoptar una visión panorámica de la importancia que toma la UE en comparación con el resto de donantes. Como podemos apreciar, los mayores donantes de Ayuda Oficial al Desarrollo son el bloque de la UE y Estados Unidos, representando respectivamente un 0,51% y un 0,21% de la totalidad de la ayuda donada. Así mismo, vemos como dentro del bloque del CAD, la Ayuda Oficial al Desarrollo ofrecida por los países de la UE representa un 56% de la totalidad de ayuda de este comité (144.165 millones de dólares). Si no contamos el bloque de la Unión Europea, 3 Para el análisis de la AOD de la UE tomaremos de aquí en adelante los datos correspondientes a dólares americanos, puesto que los montantes de este tipo de ayuda vienen recogidos por la OCDE. A diferencia de la asignación de los instrumentos de acción exterior que habíamos visto con anterioridad, que venían recogidos por las propias instituciones europeas. 4 Precios constantes de 2016. 5 Los países de la UE que pertenecen al CAD son los siguientes: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa y Suecia. Los países de la UE que no pertenecen al CAD son los siguientes: Bulgaria, Croacia, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Malta y Rumanía. Tabla 2: AOD por donantes en 2017. Millones de dólares 4 Países de la UE del CAD 5 81.206,7 Estados Unidos 34.637,9 Otros países del CAD 28.320,3 Países Árabes 4.518,8 Otros donantes 10.673,9 Total 159.357,6 Fuente: OECD (2018a: 267) Development Co-operation Report 2018. 32 el donante que ejerce un mayor peso en la AOD del CAD es Estados Unidos, cuya ayuda supone un 24% del total. Gráfico 1: Representatividad de la totalidad de AOD por donante 2017. Sin embargo, que la UE destine a AOD el 0,51% de la RNB resulta insuficiente considerando el compromiso adoptado en el Consenso Europeo de Desarrollo de 2005 de alcanzar el 0,7% a fecha de 2015. Tras el incumplimiento de este, la Comisión reiteró el objetivo y amplió el plazo hasta 2030. En 2017, pocos estados miembros de la UE alcanzaron o superaron el volumen del 0,7% de RNB destinada a Ayuda Oficial al Desarrollo. Estos fueron: Luxemburgo (0,996 %), Suecia (1,02%), Dinamarca (0,7 %), Alemania queda próxima al objetivo (0,65 %) y el Reino Unido (0,67 %) (OCDE 2019, Base de datos DAC1 actualizados en abril de 2019). 6 Algunas de los diferentes destinos o modalidades comprendidas en la AOD que destacan son: la cooperación financiera (reembolsable o no reembolsable) y asistencia técnica. Estas dos, como señalan Bataller, M. Francisco y Jordán, G. Josep Mª (2013: 501), han sido las formas tradicionales que ha utilizado la Unión Europea para llevar a cabo proyectos de cooperación al desarrollo. Otras modalidades de la AOD han sido la financiación de proyectos realizados por las ONGS, el apoyo presupuestario, la cooperación económica, etc. Para determinar la evolución de la AOD destinada por la Unión Europea vamos a estudiar de manera separada aquella que donan las instituciones europeas y, la que donan los países miembros en su conjunto. Tomaremos, la AOD Neta, es decir, una vez restados los desembolsos del principal de préstamos obtenidos en años anteriores (no de los intereses), entradas de compensación de deudas o recuperaciones realizadas en subvenciones durante el periodo de tiempo comprendido entre 1990 y 2017. 6 Para ver los datos desagregados por países y años, consultar Tabla 5 en el Anexo. 51% 22% 18% 3% 6% Fuente: Elaboración a partir de los datos OECD (2018a: 267). Países de la UE del CAD Estados Unidos Otros países del CAD Países Árabes Otros donantes 33 3.4.2 Reparto geográfico de la AOD de las Instituciones Europeas. Gráfico 2: Evolución de la AOD Neta de las instituciones europeas 1990-2017. Fuente: Base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). La Unión Europea divide el destino de su ayuda en diferentes regiones del mundo, cubriendo una amplia extensión y dando un gran alcance a los fondos. De esta manera la totalidad de la AOD destinada por las instituciones se reparte de la siguiente manera: En primer lugar, en el gráfico 3 englobamos los países atendiendo a la clasificación que hace el Banco Mundial (BM), la cual divide los países en cuatro categorías diferentes basado en el Ingreso Nacional Bruto (INB) per cápita (USD corrientes): - Países de ingreso bajo: 1005 o inferior - Países de ingreso mediano-bajo: entre 1006 y 3955 - Países de ingreso mediano-alto: entre 3956 y 12235 - Países de ingreso alto: 12236 o más. Estos umbrales están vigentes desde julio de 2017. Si atendemos a los datos de la AOD destinada por las instituciones europeas a estos grupos de países en la actualidad, podemos apreciar en el gráfico 4, que en 2016 la ayuda destinada a países de ingreso alto es insignificante, mientras que son los países de ingreso mediano-bajo los que reciben la mayor parte de la ayuda. Sin embargo, estas 4.211,14 4.912,15 5.448,12 12.746,71 17.390,56 13.669,60 17.106,36 0 2.000 4.000 6.000 8.000 10.000 12.000 14.000 16.000 18.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de USD corrientes Todos los destinatarios, total 34 cantidades han variado entre 1990 y 2017, siendo la diferencia mucho más pronunciada al principio del periodo mencionado. Gráfico 3: Evolución de la AOD de las instituciones europeas entre 1990-2017 según la clasificación del Banco Mundial. Fuente: Base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). En 1991, los países de ingresos englobados mediano-bajos en la clasificación del BM recibían el 50% de la totalidad, lo que comparada con la totalidad de AOD donada por las instituciones representaba el 40,4%. Esta cifra es muy destacable, ya que refleja el peso más alto que alcanza este grupo de países como receptores de AOD de las instituciones. Por otra parte, los países de ingreso bajo recibían el 30% de la suma total destinada a la división del BM, siendo el 24,2% de la totalidad de AOD de las Instituciones; mientras que los de ingreso mediano-alto recibían el 16% de la suma, y el 13,4% de la totalidad de AOD donada por las instituciones en ese año. Además, hay otros dos años entre 1990 y 2016 que caben destacar por la composición de la ayuda. Estos son el 2000 y el año 2011 cuando, como vemos en el gráfico 3, la totalidad de la ayuda recibida por los países de ingreso mediano-alto suponía un porcentaje superior al 40% de la suma que representa esta clasificación, mientras que los de ingreso mediano-bajo y bajo representaban un porcentaje cercano al 30% y al 20% respectivamente. Si lo miramos atendiendo a la totalidad de AOD que donaban las instituciones europeas, vemos como en el año 2000, los países de ingreso mediano-alto eran receptores del 31,8% de la misma, siendo uno de los mayores pesos que vayan a tomar en todo el periodo analizado. Así mismo, los países de ingreso mediano-bajo y 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 4.500 5.000 5.500 6.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones USD corrientes Países de ingreso bajo Países de ingreso mediano-bajo Países de ingreso mediano-alto Países de ingreso alto Países no clasificados 35 bajo, ven descender su importancia como receptores de AOD de las instituciones europeas en aproximadamente 6 y 5 puntos porcentuales con respecto a 1999, respectivamente. El año 2011 es característico por el incremento tan destacable del peso que toman los países de ingreso mediano-alto como receptores de AOD de las instituciones europeas, principalmente reflejado en el incremento de la ayuda a países europeos 7 . Un análisis más detallado de las razones de este incremento lo veremos en el análisis geográfico de la AOD Neta de las instituciones especificando las regiones. Gráfico 4: AOD de las instituciones europeas en 2016 8 según la clasificación del Banco Mundial. Nota: en millones USD corrientes y como porcentaje del total. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). A raíz de los gráficos 3 y 4, podemos apreciar como las instituciones de la Unión Europea están centrando principalmente la atención en los países de ingreso mediano, tanto alto como bajo; mientras que los países de ingreso bajo, es decir, los más pobres y que necesitan de una mayor ayuda internacional, reciben una menor atención por parte de estas instituciones. Esta necesidad de una atención mayor a países de ingreso bajo se hace más llamativa si miramos los datos del Banco Mundial con respecto al Ingreso Nacional Bruto per cápita en dólares PPA de los diferentes grupos de países; y lo comparamos con el INB de los países de ingresos altos. Así, como refleja el gráfico 5, vemos que mientras que los países de ingreso mediano han ido acortando la distancia con respecto a los países de ingresos altos, los países de ingreso bajo se han quedado estancados entre 1990 y 2017. 7 Ver datos en el Anexo, Tabla 1. 8 Tomamos para este caso el análisis de los datos de 2016 para reflejar la situación más reciente puesto que la última actualización de la OCDE tuvo lugar el 20 de diciembre de 2018 y la siguiente en abril del 2019, de manera que los datos de 2017 aún están sujetos a cambios en el periodo de realización del trabajo, lo que dificulta el estudio. 3367,8 24% 5623,45 41% 4818,9 35% 13,99 0% Países de ingreso bajo Países de ingreso mediano-bajo Países de ingreso mediano-alto Países de ingreso alto 36 Gráfico 5: INB per cápita como porcentaje del INB per cápita de los países de ingreso alto 1990-2017. Nota: en dólares PPA. Fuente: Elaboración a partir de los datos de World Bank (2019). A partir del año 2012, el INB per cápita de los países de ingreso mediano alto ya representaba cifras superiores al 30% del INB per cápita de los países de ingresos altos. Entre el comienzo del periodo analizado y el final, estos países han crecido en casi 20 puntos porcentuales. De manera similar, los países de ingreso mediano bajo, a partir del 2012 ya reflejaban más del 20% del INB per cápita de los países de ingresos altos. Aunque su incremento haya sido menos sorprendente, el progreso es claramente apreciable, siendo este de 6 puntos porcentuales. Contrastando con esta tendencia de “acercamiento” entre los países de ingresos medianos y los países de ingresos altos, nos encontramos con un claro estancamiento de los países de ingresos bajos, que no han experimentado ninguna mejora. De hecho, podemos ver en el gráfico 5 como la distancia con respecto a los países de ingreso alto ha llegado a aumentar, de manera que en esta comparación la situación en 1990 era mejor que cualquier año que le sigue. Sin embargo, dentro de los países clasificados por el BM como de ingreso bajo, encontramos una gran cantidad de países africanos, principal región de enfoque en la AOD europea. Por ello, necesitamos complementar este análisis con el estudio del reparto geográfico de la ayuda de las instituciones europeas por regiones. A comienzos del periodo analizado, en 1991, el mayor peso de la AOD destinada por las instituciones europeas se centraba en África (54%), concretamente en el Sur del Sáhara (43%), seguido de Asia, a cuya región destinaba el 14% de la ayuda; en tercer lugar, quedaría América (8%) y finalmente, tanto Europa como los organismos 0% 5% 10% 15% 20% 25% 30% 35% 40% 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 % del INB per cápita de los países de ingresos altos Países de ingreso bajo Países de ingreso mediano bajo Países de ingreso mediano alto 37 multilaterales, que reciben en 1991 una cantidad correspondiente al 6% de la AOD de las instituciones. Gráfico 6: Reparto geográfico de la AOD de las instituciones europeas por regiones 1990-2016. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). Por otra parte, la relevancia que toman los países ACP en el destino de la ayuda es bastante significativa, pues estos reciben hasta el 46% de la misma en 1991. Sin embargo, la cantidad de la ayuda destinada a estas diferentes regiones varía a lo largo del periodo completo. La tendencia de la AOD a los países ACP, como como vemos en el gráfico 7, será decreciente, a pesar de que África continuará siendo el continente que recibe la mayor parte de la ayuda de las instituciones europeas. Por otra parte, cabe destacar el creciente peso que tomarán el resto de países europeos como beneficiarios. En primer lugar, desde 1991 hasta 1995, la AOD destinada por las instituciones ya experimenta una variación en su composición. Así, aunque la cantidad total de ayuda destinada al continente africano sigue siendo parecida en términos absolutos, ahora pasa a representar el 37,8% de la totalidad de la ayuda de las instituciones (1995). Por otra parte, América pasará a tomar un peso de 4 puntos porcentuales mayor al año previamente analizado. De igual manera, la región de Asia también experimenta un crecimiento como receptor de AOD de las instituciones, tomando el 16% de la misma. El resto de países europeos, por el contrario, sufre un ligero descenso en la ayuda, reflejando el 5% de esta, a pesar de que, en términos absolutos, la cantidad es mayor. 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 4.500 5.000 5.500 6.000 6.500 7.000 7.500 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 Millones de dólares corrientes Europa África América Asia Oceanía 38 Gráfico 7: AOD de las Instituciones Europeas destinada a países ACP 1990 – 2016. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). Por tanto, como vemos en el gráfico 7, los países ACP habían pasado de recibir el 58% de la ayuda de las instituciones en 1990 y un 46% en 1991 a un 36% en 1995; mientras que la ayuda destinada a organismos multilaterales duplica su representatividad en 1995 hasta alcanzar un 12% de la AOD de las instituciones europeas. Entre 1996 y 1999, la ayuda destinada África incrementa su peso notablemente (hasta 10 puntos porcentuales), sin embargo, lo destacable es que en este caso se trata de un incremento considerable de la importancia del Norte de África como receptor de ayuda, en lugar de centrar la atención en África Subsahariana. A la par, entre estos años, la ayuda destinada a Asia cae ligeramente hasta recibir en torno al 13% de la AOD, y más notable aún, es la caída que experimentan los organismos multilaterales como receptores de la AOD de las instituciones europeas. Así, entre estos años mencionados, no recibirán más del 3,5% de la totalidad. Seguidamente, como apreciamos en el gráfico 6; en el año 2000, la tendencia se revierte para el caso europeo, pues la AOD destinada al resto de países de este continente representará el 24% del total. Es decir, su peso se incrementa en 8 puntos porcentuales con respecto al año anterior. La contrapartida de este aumento la encontramos en la representatividad que toma la AOD que recibe el continente africano con respecto del total, que disminuye en prácticamente 16 puntos porcentuales con respecto al año anterior. Si bien es cierto, cabe destacar que la totalidad de la AOD en términos absolutos, como vemos en el gráfico 2, ha disminuido alcanzando niveles comparables a la AOD que se destinaba en 1994. América y Asia, por su parte, pasan a ser receptores del 7% y 15% de la ayuda, respectivamente. 0 10 20 30 40 50 60 70 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 4.500 5.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 % del total Millones USD correintes Cantidad total % del total de AOD 39 Como hemos mencionado anteriormente, en el año 2000, el peso que toman los países europeos como receptores de AOD es significativo. Así, la ayuda que se destina a Bosnia-Herzegovina, Serbia o Turquía supera considerablemente la ayuda destinada a cualquier país africano individualmente. Este gran aumento de la AOD a países europeos se extenderá a lo largo de tres años y es especialmente significativo el aumento de la ayuda a territorios de la antigua Yugoslavia en 2002 (un 1029% con respecto al año anterior). Esto refleja el interés de la ayuda destinada a distintos países candidatos a la adhesión. Este incremento de la ayuda destinada a los países europeos da razón al aumento de la AOD que destinan las instituciones europeas a países de ingreso mediano-alto, que como veíamos en el gráfico 3, se convierten en 2000 y 2001 en el principal grupo receptor de ayuda de acuerdo con la clasificación del Banco Mundial. Esta composición de la ayuda no se volverá a repetir hasta el año 2011. Por otra parte, los países ACP vieron disminuir su importancia como beneficiarios de la AOD de las instituciones europeas en el año 2000, con un descenso de la misma del 25% con respecto al año anterior, que viene a consolidar la tendencia de 1999 en el que también experimentó una caída (del 17%) con respecto al año precedente. Así, el peso que la AOD donada a países ACP representa de la totalidad disminuye más de 10 puntos porcentuales en el cuso de dos años, siendo ahora del 21%. No obstante, si consideramos la totalidad de la AOD donada, representada en el gráfico 2, en el periodo de estos 10 primeros años, las instituciones de la UE han incrementado la Ayuda Oficial al Desarrollo alrededor de un 75% entre 1990 y el 2000. De media, se ha producido un incremento interanual del 6,5%. Entre los años 2001 y 2005, vemos como el porcentaje de ayuda que reciben el resto de países de la UE con respecto del total donado por las instituciones cae de manera continuada, incrementando principalmente entre estos años la atención al continente africano y asiático. Debemos tener en cuenta que estos datos están recogidos en millones de dólares corrientes, sin embargo, las instituciones europeas hacen la asignación de la AOD que van a donar en euros. De esta forma, a partir del año 2002, año de entrada en circulación del euro, es importante que consideremos el efecto del tipo de cambio vigente en cada momento, pues puede influir en el análisis 9 como vemos en el gráfico 8. Así, entre 2002 y 2005, la apreciación del euro con respecto al dólar hace que el incremento que consideramos de la AOD del continente africano y asiático sea más suave al asignar las cantidades en euros. Esto es especialmente destacable en 2003 y 2004, puesto que mientras que en la asignación por dólares comprobamos un incremento interanual en la AOD destinada a África del 39% y 22% respectivamente, si tenemos en consideración el efecto del tipo de cambio, podemos concluir que realmente se produce un incremento interanual del 16% y del 11% respectivamente. Igual ocurre con el 9 Para analizar el efecto del tipo de cambio en la evolución de la asignación de AOD de las instituciones europeas hemos tomado los datos del Instituto Nacional de Estadística. Hemos utilizado un promedio anual del tipo de cambio del euro frente al dólar para cada año. El tipo de cambio euro/dólar anual utilizado en el análisis se encuentra en el Anexo, tabla 2. 40 continente asiático, cuya AOD recibida en 2003 y 2004 en euros supone un incremento interanual del 6% y del 15% respectivamente, contrastable con el crecimiento que refleja la asignación en dólares (26% en ambos años). Gráfico 8: Total de AOD Neta donada por las Instituciones Europas aplicando el tipo de cambio euro/dólar entre 2002 y 2016. Fuente: Elaboración a partir de OCDE (2019ª) e INE (2019). Por otra parte, el continente europeo pasaba de recibir el 19% de la totalidad de la AOD en 2002 a recibir el 10,5% en 2003. El descenso de la totalidad de la AOD asignada a este continente, en este caso, se ve suavizado por la apreciación del euro en 2003. Una caída interanual del 39%, en la asignación en euros, supone una caída del 27% si tomamos las cantidades fijadas en dólares, como vemos en el gráfico 6. En el año 2005, el porcentaje de ayuda que recibe cada zona con respecto del total se mantiene muy similar a 2004: Europa se estabiliza en torno al 11%, África en torno al 42% (especialmente el Sur del Sáhara como receptor de la ayuda), América el 8%, Asia el 19% y Oceanía una cifra inferior al 1%. Tanto en 2004 como en 2005, todos los continentes reciben una mayor cantidad de AOD por parte de las instituciones. Si tomamos este último año, la totalidad de la AOD destinada por las instituciones europeas refleja un incremento considerable con respecto al 2002, un 72%, crecimiento que realmente será mucho menor en euros (30% entre ambos años). Esta tendencia del incremento general de la ayuda se viene dando desde 2003 y continuará hasta 2009, como podemos apreciar en el gráfico 2. Si nos fijamos en los países ACP, estos han visto revertirse la tendencia decreciente que anteriormente se daba para pasar a recibir el 32% de la totalidad de la ayuda de las instituciones en 2005, lo que supone un incremento en la ayuda (en dólares) de un 191% con respecto a 5 años atrás. Así, los países ACP experimentan desde 2001 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 8.000 9.000 10.000 11.000 12.000 13.000 14.000 15.000 16.000 17.000 18.000 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 Unidad monetaria en millones AOD en dólares AOD en euros 47 En cuanto a África, en los últimos dos años, vemos como a pesar de comprometer una mayor ayuda, esta no se hace efectiva. Se ajusta en mayor medida en el Norte del Sáhara, donde en 2016 se dona el 95% de la ayuda comprometida, y el 89% en 2017. Sin embargo, en África Subsahariana la ayuda dada en 2016 corresponde tan solo a un 60% de la ayuda comprometida. Este porcentaje mejorará en 2017, pasando a ser del 81%. No obstante, esta mejora no se debe a un incremento sustancial de la AOD Bruta donada, que es tan solo del 4,5%, sino a un descenso de los compromisos de ayuda a esta región, que caen un 22%. Por otra parte, en América, las Instituciones europeas se ajustan en gran medida a la ayuda comprometida. Así, en 2016 la superan en un 16% y en 2017 llegan a donar el 97% de la ayuda inicialmente comprometida. Esta caída se debe a un crecimiento más notable de los compromisos con respecto a la ayuda que se hace efectiva, ya que los primeros crecen en 2017 un 39% con respecto a 2016, mientras que la AOD Bruta crece en un 16%. En cuanto al continente asiático, podemos comprobar una mejora de un año para otro. Ya en 2016 se ajustaban a los compromisos en un 93%, sin embargo, en 2017, un incremento de la AOD bruta destinada a esta región junto con una caída de los compromisos establecidos de un 7%, hace que las instituciones europeas sobrepasen en este último año los compromisos iniciales con la AOD Bruta donada. El caso de Oceanía no es demasiado significativo debido a sus cifras tan pequeñas de AOD donada, no obstante, cabe destacar que en ambos años las instituciones europeas se ajustan entre un 85% y un 90% a la AOD comprometida inicialmente. Destaca principalmente, como los compromisos a países en desarrollo sin especificar aumentan en 2017 en un 57% con respecto a 2016. Sin embargo, el aumento de la AOD Bruta destinada crece a un ritmo algo menor, habiéndose producido un incremento de esta en un 34% de un año para otro. Esta diferencia hace que, mientras que, en el año 2016, las instituciones donan sin especificar el destino el 55% de la ayuda que se había prometido, en 2017 se produce una caída de este ajuste a los compromisos en 8 puntos porcentuales. Aunque este conjunto es uno en los que la AOD Bruta donada con respecto de los compromisos establecidos es menor, debemos señalar la tendencia creciente que se ha producido en los últimos años de la AOD Neta donada a países cuyo destino no se especifica (ver gráfico 11). Sin embargo, el porcentaje que representa la ayuda a países sin especificar con respecto del total de AOD donada por las instituciones ha visto una caída, de manera que desde 2011, representa cerca del 7% de la totalidad de la AOD Neta de las instituciones. Para los datos más recientes, vemos que se ha producido en 2017 un incremento de este porcentaje en torno a 3 puntos porcentuales. Junto con este análisis, destacamos como la AOD Bruta que las instituciones europeas destinan a otros receptores multilaterales sobrepasó en 2016 los compromisos establecidos en cifras muy elevadas. Esto es debido a que los compromisos establecidos para ese año eran insignificantes. Además, en 2017, tanto la AOD Bruta destinada a organismos multilaterales como los compromisos aumentaron. Representando esta el 70% de los compromisos. 48 Al igual que ocurre con la AOD destinada a países sin especificar, la AOD que las instituciones dan a otros organismos multilaterales se ha incrementado considerablemente en los últimos años. Han llegado a experimentar un crecimiento interanual que supera el 100% en 2015 y 2016. No obstante, es importante considerar que la AOD destinada a este tipo de organismos cada vez ha representado un porcentaje menor de la totalidad de AOD donada por las instituciones europeas. Así, desde 2007, las instituciones de la unión donan menos del 3% de la totalidad de la AOD a organismos multilaterales. Gráfico 11: AOD Neta de las Instituciones europeas a países en desarrollo sin especificar y a receptores multilaterales, 1990-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). La Comisión Europea, por su parte, en el Informe Anual sobre la implementación de los instrumentos de financiación de acción exterior de la Unión Europea en 2016 determina que, inicialmente, los compromisos de AOD representarían el 4% del total de la ayuda externa facilitada por las instituciones europeas. Sin embargo, esta pasa a representar el 6% de manera efectiva. (Comisión Europea, 2017b: 21). 3.4.3 Reparto geográfico de la AOD destinada por los países miembros de la UE. El mayor peso de la totalidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada por el conjunto de los países de la UE lo tienen aquellos pertenecientes al Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE. Por el contrario, la representación de la AOD donada por los 0 200 400 600 800 1.000 1.200 1.400 1.600 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares corrientes Países en desarrollo, no especificados Receptores multilaterales 49 países de la UE que no pertenecen al CAD es ínfima, pues supuso tan solo entre el 0,50% y el 0,60% del total de ayuda entre los años 2010 a 2016. Por otra parte, es importante tener en consideración que, dentro del conjunto de países europeos, la situación difiere substancialmente. Hay países que se rigen como grandes donantes de la Unión, como Alemania o Francia; otros que han incrementado su ayuda a lo largo del periodo analizado de manera muy notable, como Reino Unido y España (hasta 2010), y otros que la han disminuido a lo largo de los años, como Italia, Grecia o Portugal. No obstante, los años específicos que tomemos en consideración entre 1990 y 2017 también pueden ser significativos, ya que las circunstancias internas, el impacto de las crisis o las diferentes políticas que se apliquen pueden hacer variar la tendencia de crecimiento o decrecimiento de la AOD que done cada país miembro. Además, la AOD destinada por los países de la Unión pertenecientes al CAD ha ido reflejando cada vez un porcentaje mayor de su Renta Nacional Bruta, aunque el crecimiento se ha producido a un ritmo muy lento. Ha pasado del 0,44% de la RNB en 1990 al 0,50% en el 2017. Este porcentaje no fue incrementándose progresivamente, sino que refleja una etapa de caída hasta el año 2000, en el que la AOD de los países de la UE pertenecientes al CAD reflejaba el 0,31% de su RNB, y una posterior etapa de crecimiento más o menos continuado, hasta el presente (Tabla 5 Anexo). Sin embargo, como ya analizamos a comienzos del apartado 3.4, de acuerdo con los datos de la OCDE en abril del 2019, tan solo tres países de la UE superaron el objetivo del 0,7%. Para el analísis geográfico de la AOD de los países de la UE, nos basamos en los datos obtenidos en la base de datos de la OCDE (2019) en millones de dólares constantes de 2016, lo que nos permite evitar el efecto del tipo de cambio. Tomaremos el conjunto de países de la UE pertenecientes al CAD y la suma de todas las cantidades destinadas por los países de la UE no pertenecientes al CAD. De esta manera, podremos ver de manera unificada la cantidad total destinada por regiones del conjunto de los 28 países de la UE 14 . Como vemos, la Ayuda Oficial al Desarrollo donada por el conjunto de países de la UE se mantiene relativamente estable en un primer periodo de tiempo, sin embargo, desde el año 2000 comienza una tendencia creciente. Del lapso de 27 años analizados 15 , vemos como 10 de ellos presentan una tendencia de decrecimiento con respecto al año anterior. Esto es principalmente notable en el periodo inicial que va desde 1990 al año 2000 con una caída continuada de la totalidad de la ayuda. Sin embargo, este dato es especialmente llamativo si separamos la evolución que experimenta, por una parte, la AOD destinada a las diferentes regiones, y por otra la destinada a los organismos multilaterales y países sin especificar. A este respecto, vemos en el gráfico 15, cómo mientras la AOD destinada a las primeras decrece en 7 de estos 10 primeros años (determinando una caída media anual de la AOD del 2,5%), la AOD destinada a los segundos tan sólo decrece con respecto al año anterior en 3 de ellos, determinando en el conjunto de los 10 primeros años un crecimiento medio anual de 2,9%. 14 Hemos tomado la suma de la AOD destinada a los diferentes continentes y receptores multilaterales. 15 Tabla 6 del anexo para consultar los datos y la desagregación por regiones. 50 Gráfico 12: Evolución de la totalidad de AOD neta del conjunto de países de la UE, miembros y no miembros del CAD (1990- 2017). Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). Como vemos en el gráfico 12 la AOD experimenta un crecimiento continuado desde el año 2000 hasta el 2007, y a pesar de que en los años posteriores la tendencia se revierte (especialmente en 2007 y 2012), los últimos años han reflejado un incremento considerable de la totalidad de la AOD del conjunto de países de la UE. No obstante, el crecimiento de la AOD en su totalidad no significa que también aumente la que se destina a las regiones señaladas. Así, son múltiples los años en los que la tendencia es contraria. Como vemos en los gráficos 12 y 15, tanto en 1994, 1999, 2007, 2009 o 2017, a pesar de que la totalidad de la AOD decrece, la ayuda destinada a receptores multilaterales o países sin especificar aumenta con respecto a los años anteriores. Sin embargo, es incluso más significativo señalar que hay 10 años del periodo analizado en los que la tendencia de crecimiento de la AOD destinada a ambos grupos se mueve en sentido contrario. Esto es, mientras que la AOD destinada a las regiones disminuye, la AOD destinada a receptores multilaterales y países sin especificar aumenta. Le damos una mayor importancia a este incremento del segundo grupo puesto que refleja una falta de transparencia en el destino de la AOD del conjunto de países de la Unión. Por otra parte, tan solo en un año de los 27 analizados, 2002, la ayuda destinada a receptores multilaterales y países sin determinar decrecerá en un momento en el que la AOD de las distintas regiones aumenta. De estas cantidades de 2002, las que decrecen en este año solo serán las de los receptores multilaterales (ver gráfico 14), haciendo así que la suma de la AOD destinada a estas dos categorías pase a representar el 47% de la totalidad de AOD, en comparación con el 51% que representaba el año anterior. 34153,87 56863,61 58358,86 82622,19 0 10.000 20.000 30.000 40.000 50.000 60.000 70.000 80.000 90.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes de 2016 51 La tendencia contraria en el crecimiento de ambos grupos la analizaremos en cada año respectivamente. Gráfico 13: Reparto geográfico de la AOD de los países de la UE. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). Inicialmente, es llamativo como en 1991, la cantidad de Ayuda destinada a todas las regiones aumenta a excepción del continente africano, que experimenta en su totalidad una caída del 5,13% con respecto al año anterior. La caída es incluso mayor si atendemos a la ayuda destinada a África Subsahariana (8%). Así, en ambos casos, el peso que representa la AOD que reciben en relación con la totalidad donada por el conjunto de países, experimenta una caída de cuatro puntos porcentuales (pasando a representar el 31% para África como porcentaje del total y el 26% de la totalidad de la ayuda para el Sur del Sáhara). La contrapartida de este incremento se ve reflejado en Europa y Asia. Sin embargo, la diferencia entre ambos se encuentra en que, mientras que Europa verá incrementar progresivamente la ayuda que recibe en los dos años que le siguen, en Asia se trata de un crecimiento muy puntual. La ayuda destinada a esta última región, por tanto, llega a representar el 15% de la totalidad de la ayuda, e incluso se trataría del 22,6% si excluimos de la totalidad la AOD destinada a receptores multilaterales y solo tomamos en consideración la ayuda destinada a las regiones. 0 2.000 4.000 6.000 8.000 10.000 12.000 14.000 16.000 18.000 20.000 22.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes 2016 Europa, Total Africa, Total Sur del Sáhara, Total América, Total Asia, Total Oceania, Total Países ACP, Total 52 Gráfico 14: AOD Neta de los países de la UE a receptores multilaterales y países sin especificar, 1990-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª) Tanto en ese año como en 1992, la AOD destinada a Europa experimenta un rápido crecimiento (superando el 60% con respecto al año anterior), sin embargo, en ambos casos esta representa menos del 5% de la totalidad de la ayuda donada por los países de la UE; y como hemos señalado anteriormente, Asia experimenta un descenso que contrarresta el crecimiento puntual anterior, haciendo que la cantidad de ayuda destinada a esta región se estabilice en torno al 12% de la totalidad de la AOD donada. Además, en este mismo año, la UE destinará una mayor ayuda al Norte de África, de manera que el Sur del Sáhara pasa a recibir el 77% de la ayuda total que recibe el continente africano, a diferencia de la tendencia de los años precedentes y siguientes, como analizaremos, en los que supera el 80%. Por otra parte, en 1993, vemos en el gráfico 12, como la totalidad de la AOD experimenta una caída del 3,27%. No obstante, esta cifra es algo engañosa puesto que la AOD recibida crece en todas las regiones a excepción de África y de los receptores multilaterales, como podemos ver en los gráficos 13 y 14. Esto se debe a que, en ambos casos, el peso que representan de la totalidad de la ayuda es muy grande (29% y 32,5% respectivamente), determinando así la evolución de la totalidad. Especialmente llamativa, aunque bastante desigual, es la caída que experimenta la AOD en 1995, siendo de un 8,4%. Por una parte, las diferentes regiones analizadas sufren una caída de la ayuda recibida del 13% con respecto a 1994, mientras que los países a cuyo destino no se especifica y los receptores multilaterales tan solo ven la ayuda decrecer en un ligero 2,1% (ver gráfico 15). De hecho, aunque se señale una caída de la cantidad de ayuda destinada a estos últimos, el peso que toma la ayuda destinada a receptores 0 2.500 5.000 7.500 10.000 12.500 15.000 17.500 20.000 22.500 25.000 27.500 30.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes 2016 Países en desarrollo, no especificados Receptores Multilaterales, Total 53 multilaterales con respecto a la totalidad es superior a los años anteriores, llegando a representar el 35% de la totalidad. Esto puede ser algo positivo si ese incremento se debe mayoritariamente a un incremento de la contribución al FED y a las instituciones europeas para la gestión conjunta de la política de cooperación. La caída destacada en las regiones es especialmente identificable en África, de un 19,4%, y aunque África Subsahariana también ve decrecer su ayuda, la representación que toma con respecto al total destinada a África aumenta hasta alcanzar el 81%. De esta manera, vemos como ante el descenso producido, los países de la UE fijan como prioridad que el Sur del Sáhara no deje de recibir una parte importante de la ayuda, e incrementan la importancia que le dan al papel de los receptores multilaterales. Desde 1993 hasta 1999, vemos como la evolución de la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada por el conjunto de países de la UE a las regiones que venimos señalando decrece constantemente, a diferencia, como vemos en el gráfico 15, de la ayuda destinada a receptores multilaterales y países sin especificar. En 1996, apreciamos como, a pesar de que la totalidad de la Ayuda crece con respecto al año anterior en un 1,56%, este crecimiento no se ve reflejado por la totalidad de las regiones, cuya ayuda, de hecho, decrece. Esto es claramente contrastable con el crecimiento del 4,46% que experimentan el grupo de receptores multilaterales y países sin especificar. En este año, tan solo América y África verán la ayuda crecer con respecto al año anterior, como vemos en el gráfico 13; en detrimento de Asia, que verá como el peso que toma la ayuda que recibe con respecto del total disminuye en 1 punto porcentual. Esta tendencia diferente en el crecimiento de ambos grupos es mucho más significativa en 1998, cuando la AOD destinada a países sin especificar y receptores multilaterales aumenta en un 10,39% y la de las diferentes regiones disminuye en un 1,62%. De esta manera, la AOD destinada al primer grupo pasa a alcanzar el 49,6% de la totalidad de la ayuda donada por los países de la UE. En el año inmediatamente posterior, 1999, cabe destacar como todas las regiones y grupos que venimos analizando, experimentan una caída de la ayuda recibida con respecto al año anterior a excepción de dos: Europa, que ve incrementar su ayuda en un 119%, y el conjunto de países no especificados, cuyo incremento es del 22% (ver gráficos 13 y 14). El incremento de ayuda destinada a Europa es muy significativo debido a que desde 1994, la región había visto decrecer la ayuda recibida considerablemente. Esto coincide, además, con una caída considerable de la ayuda a los países ACP (11,4%). Como vimos, este incremento de la AOD a Europa en 1999 coincide con la AOD destinada por las instituciones europeas, que incrementaron la AOD a esta región en 1999 en un 63%. En los años que van desde 2000 hasta 2006, la totalidad de la AOD experimentará un crecimiento continuado. Especialmente considerable en el caso de África, que ve incrementar la ayuda que se destina en todos estos años a excepción de 2004. Esta región llega incluso a representar el 51% de la ayuda destinada al conjunto de regiones en 2006 (es decir, excluyendo de la totalidad la destinada a receptores multilaterales); siendo la región de África Subsahariana, en ese mismo año, la que recibe el 91% de la ayuda destinada a África. 54 Gráfico 15: AOD de los países de la UE al conjunto de regiones y a países en desarrollo sin especificar y receptores multilaterales, 1990-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019ª). En ese periodo comprendido entre 2000 y 2006 caben destacar otra serie de cambios. Como vemos en el gráfico 13, América y Asia experimentan un crecimiento puntual de la ayuda que reciben. El continente americano, por su parte, que experimenta en el año anterior y posterior descensos que superan el 10%, verá incrementar la ayuda en 2001 en un 37% con respecto al año anterior. Así, esta región, que en el año 2000 había pasado a representar el 5,8% de la totalidad de la ayuda donada, ahora llega representar el 7,6% de la misma. Por otro lado, Asia verá incrementar la ayuda que recibe en un 20%. Estos incrementos en 2001 serán en detrimento del peso de la ayuda que reciben tanto Europa como África, cuya representatividad descenderá en un punto porcentual cada región; y los países sin especificar, con una caída de la representatividad de dos puntos porcentuales con respecto al año anterior. Sin embargo, en 2002 esta tendencia se vuelve a revertir como vemos en el gráfico 13. Tanto Europa como África experimentan un incremento de la AOD que reciben, siendo del 77,8% y 24,5% respectivamente. Así mismo, el Sur del Sáhara recibe el 88% de la ayuda del continente africano y ve incrementar la misma en un 32% con respecto al año anterior. Como ya indicamos anteriormente, este año es característico por ser el único en el que la ayuda destinada a las regiones aumenta, así como la de los países sin especificar, mientras que la destinada a organismos multilaterales cae. Además, los países ACP verán uno de los mayores incrementos de la ayuda que reciben, siendo este del 32% con respecto a 2001. Del conjunto de años analizados, el mayor incremento de Ayuda Oficial al Desarrollo que destinan los países de la UE se refleja en 2005, tras el “Consenso europeo 0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 35.000 40.000 45.000 50.000 55.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes 2016 Países en desarrollo no especificados y receptores multilaterales Conjunto de regiones 55 sobre desarrollo”. El incremento total es del 28,31% con respecto al año anterior, y se centrará principalmente en las diferentes regiones que venimos analizando (cuya ayuda se aumenta un 53% como vemos en el gráfico 15), a diferencia de la ayuda destinada a los receptores multilaterales y países sin especificar, cuya ayuda en conjunto aumenta en una menor proporción (3,85%). Esto determina que, del total de la ayuda, el 58% se destine a las diferentes regiones analizadas, aumento considerable si tenemos en cuenta que el año anterior la ayuda destinada a las regiones representaba el 49% del total. No obstante, el crecimiento que experimentan las distintas regiones no es igual, y resulta especialmente llamativo que en un momento en el que todas las regiones aumentan la proporción de ayuda, el continente americano ve decrecer la AOD que recibe en un 15,13%. Pasa, por tanto, a representar un 4% de la totalidad de la AOD, es decir, dos puntos porcentuales menos que el año que le precede. La contrapartida de este decremento la encontramos especialmente en regiones como Asia, cuyo incremento de la AOD recibida es muy significativo, el 167,6% con respecto a 2004. De esta manera, el continente asiático pasa de recibir el 10,6% de la ayuda en 2004 a recibir el 22% de la totalidad de AOD en 2005. Este peso relativo es incluso más revelador si lo consideramos con respecto a la totalidad de la AOD excluyendo la que reciben los organismos multilaterales, en cuyo caso, Asia recibe el 32% de la AOD donada por los países de la UE. Esta será la mayor cantidad de ayuda que reciba en todo el periodo de 27 años señalado. El continente africano también incrementa la ayuda recibida en 2005 cerca de un 30%, especialmente la región del Sur del Sáhara, que recibirá el 91% de la ayuda destinada a este continente, siendo su incremento con respecto al año anterior incluso más significativo, del 35,76%. Por lo tanto, si vemos la representatividad conjunta en este año de la ayuda destinada a Asia y al Sur del Sáhara, podemos determinar con claridad que los intereses de la AOD de la UE en este año se centraron principalmente en esas dos regiones, recibiendo el 72% de la totalidad de la ayuda destinada a las diferentes regiones (excluyendo, así, la AOD destinada a organismos multilaterales). El periodo comprendido entre 2005 y 2008 estará marcado por bastantes disparidades. En el año 2006, la ayuda que reciben los países ACP pasa a representar la mayor proporción que nunca hayan alcanzado el conjunto de estos países con respecto del total de AOD, un 30%. Este incremento se debe a un aumento de la ayuda destinada al continente africano, como vemos en el gráfico 13, en contraposición, a diferencia del año anterior, de un descenso de la ayuda destinada a Asia, que ahora representa el 14% de la totalidad de la ayuda. Esta caída abrupta de la ayuda al continente asiático en 2006 se debe principalmente a una caída de la AOD destinada por Alemania a Asia, como veremos más detenidamente en el análisis de los principales donantes europeos a esta región. No obstante, en los dos años siguientes, la totalidad de la AOD que recibe Asia vuelve a tomar una mayor importancia, incrementándose hasta el 17,6% y 19% en 2008. A ese respecto, descenderá la representatividad de la ayuda destinada al continente africano, hasta alcanzar el 21% del total de ayuda. Vemos, por tanto, como ambas regiones se aproximan considerablemente en cuanto a la importancia que toman como destino de la ayuda de los países de la UE. Sin embargo, en este año (2008), el incremento 56 más notable de la ayuda la encontramos en América, siendo del 58% con respecto al año anterior. Por otra parte, y como veníamos analizando, el descenso más notable de la Ayuda dirigida a África la vemos en el año 2007, cuando cae en un 34% con respecto al año anterior. Si tomamos en consideración la totalidad de la AOD destinada a las diferentes regiones analizadas, excluyendo la que se destina a receptores multilaterales, vemos como en el año 2008, la ayuda destinada al continente asiático en su totalidad se equipara prácticamente con la ayuda destinada a la región del Sur del Sáhara. Asia recibe el 30.25% y África Subsahariana recibe el 29,51% de la totalidad de la ayuda. Si, por otra parte, no excluyéramos la ayuda de los receptores multilaterales, y, por tanto, tomamos la representatividad que tiene este continente en el total de la AOD, vemos como prácticamente iguala al continente africano. De esta manera, África recibe el 21,8% del total de la AOD y Asia recibe el 19%. Esto nos permite determinar el progresivo aumento de la importancia que experimenta la región asiática como receptora de ayuda. No obstante, en 2009, la totalidad de la ayuda disminuirá en todas las regiones a excepción de África, como apreciamos en el gráfico 13. Hecho que también ocurrirá en 2011, aunque en este último caso es más llamativo que, a pesar de que la ayuda total destinada al continente africano aumenta, la ayuda destinada al Sur del Sáhara disminuye en tres puntos porcentuales, pasando a tomar una menor representatividad del total de ayuda destinada a África, el 84,5%. En 2012, como podemos ver en el gráfico 12, la totalidad de AOD también disminuye (un 6,65% con respecto al año anterior), y en este caso, el descenso también se produce en todas las regiones analizadas. De esta manera, la ayuda que reciben las diferentes regiones como total de la AOD del conjunto de países pasa a estabilizarse en las siguientes proporciones: Europa en torno al 2%, África cercano al 24%, América en torno al 5%, Asia, desciende su representatividad siendo receptora del 12% de la ayuda aproximadamente y Oceanía, cerca del 0,20%. En el año 2013, tanto la región de África como América experimentan un decrecimiento de la totalidad de AOD que reciben, siendo del 10% y del 12% respectivamente. Inversamente, la región de Asia ve un aumento de la ayuda recibida en un 19,6%. Las variaciones de la ayuda, sin embargo, son más representativas si comparamos la evolución de las regiones y de los países sin especificar y organismos multilaterales, ya que estos dos últimos incrementan su ayuda en un 11,86% mientras que el conjunto de las regiones ven decrecer la ayuda en un 1,2%. El conjunto de las regiones pasa a ser beneficiaria, por tanto, del 40% de la totalidad de la ayuda, lo que significa un decrecimiento en tres puntos porcentuales con respecto a los tres años precedentes. En este año, los receptores multilaterales han alcanzado a representar el 40,6% de la totalidad de la ayuda, alcanzando la representatividad más alta de todo el periodo analizado. Hemos señalado anteriormente que la importancia que toma la ayuda del conjunto de las regiones como parte de la totalidad aumentó en el año 2005 casi en 10 puntos porcentuales, tras el consenso europeo de desarrollo. Esta importancia siguió siendo tal durante dos años, sin embargo, tras igualarse bastante en 2007 y 2008 (destinando a cada uno de los grupos aproximadamente el 50% de la ayuda), como vemos en el gráfico 15, la tendencia cambió, pasando a incrementarse la ayuda destinada a los organismos 63 Por otra parte, España, con cifras inferiores al 2% de la totalidad hasta 1997, incrementa considerablemente su representatividad como donante a países europeos llegando a alcanzar el 10% de la totalidad en 2009. No obstante, en los últimos años su importancia ha vuelto a verse reducida hasta el 2,48% de la totalidad de AOD que donaba en 2017. Además, aunque no estén reflejados en el gráfico 18, los Países Bajos tomaron una gran importancia como donantes de la Unión Europea entre los años 1993 (en el que donaban el 12,83% del total) y el 2001 (en el que donaban el 19% del total). Así, pasaron a ser incluso los principales donantes en 1997 y 1998 (con una representatividad cercana al 22% del total de ayuda). Sin embargo, la importancia de este país como donante de AOD al continente europeo ha disminuido desde 2009 hasta 2014 (26,38% de decrecimiento interanual medio). Mientras que en 2016 y 2017 donaban una cifra cercana al 7% de la totalidad, en 2017 han pasado a reflejar un porcentaje menor al 1%. Continuando con el análisis regional, como vemos, la evolución de la AOD destinada a Oceanía es meramente insignificativa. En un comienzo del periodo, si excluimos la ayuda destinada a organismos multilaterales, representará cerca del 4,5% de la totalidad, pero desde el año 2000 (año en el que experimenta una caída del 88% de la ayuda con respecto al año anterior), la ayuda destinada a esta región se estabiliza representando menos del 1% de la totalidad. Desde entonces, en ningún caso supera los 200 millones de dólares. Las dos regiones anteriormente analizadas representan aquellas a las que el conjunto de países de la UE destinan la menor cantidad de ayuda. Seguidamente, tomamos la evolución de la AOD destinada a América en la totalidad del continente, por lo cual estaremos incluyendo tanto América del Sur como América del Norte y Centro América. En todo el periodo de 1990 hasta 2015, la AOD destinada a esta región se mantiene bastante constante, sin llegar a superar en ningún caso los 3.500 millones de dólares. Esta ayuda, representa entre el 5% y el 9% de la totalidad de AOD donada e incluso alcanzando el 12% de la totalidad si excluímos la AOD dirigida a receptores multilaterales hasta el año 2005. En el caso de 2005, al aumentar considerablemente la cantidad total de AOD, la que se destina al continente americano pasa a representar el 5,86% de la totalidad de ayuda destinada al conjunto de regiones, y en ningún caso en los años que le siguen hasta 2017 superará el 10%. Así, de media entre 1990 y 2017, el continente americano recibe el 9,35% de la ayuda destinada a las diferentes regiones. Esta cifra es incluso menor si añadimos a la totalidad la cantidad destinada a organismos multilaterales; de esta forma, la cantidad de AOD que se destina al continente de manera bilateral pasa a representar en promedio desde 1990 hasta 2017, un 5,97% de la totalidad de la ayuda. No obstante, cabe destacar que en el año 2016, aunque en terminos relativos la ayuda a América tan solo se incrementa en 2 puntos porcentuales, en términos absolutos, la ayuda pasa de 2957,13 millones de dólares en 2015 a 5337,33 millones de dólares, siendo así la cantidad más alta destinada a este continente en todo el periodo analizado. 64 3.4.3.2 América En cuanto a los principales países donantes de la Unión Europea a América, en el año 2017, destacan Alemania como el principal, destinando 1.013 millones de dólares americanos, seguido de Francia, Reino Unido y España. Los principales donantes europeos están reflejados en el siguiente gráfico. El resto de países de la UE donan una cantidad inferior a 50 millones de dólares, con lo que representan menos del 1% del total de AOD de los países de la UE destinada a América. La evolución de la tendencia de los diferentes donantes europeos a América ha variado entre 1990 y 2017 considerablemente. A comienzos del periodo señalado, la mayor parte de la AOD destinada a América por parte de los paises de la UE procedía de Alemania (27,87%), así como de los Países Bajos (19,94%), cabe mencionar, que la importancia que tomarán estos últimos como donantes a Amércia decrecerá muy notablemente, hasta representar el 0,25% de la totalidad en 2017. No obstante, entre 1992 y 1998, la ayuda donada a América por los Países Bajos representa más del 15% del total de los países de la UE. Por otra parte, países como Italia (donando un 17,5% en 1990), Francia (10,19% en 1990) o España (8,83% en 1990) también tendrán un papel importante en el destino de su ayuda a este continente. Gráfico 19: Principales donantes de la Unión Europea de AOD a América en 2017. Fuente: Elaboración a partir de los datos de la OCDE (OCDE, 2019c) En primer lugar, si analizamos la evolución de Alemania, este país se sitúa como el principal donante entre los años 1990 y 1996, a excepción de 1994, en cuyo caso España será el principal donante de AOD procedente de los países europeos a América (con un 21,20% del total, a diferencia del 18,55% de Alemania). De esta forma, Alemania dejara de ser el principal donante a América hasta el periodo comprendido entre 2011-2015 y 1.013,060 647,670 457,270 189,680 113,230 105,050 63,910 51,060 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1.000 Alemania Francia Reino Unido España Suecia Italia Bélgica Dinamarca Millones de dólares 65 posteriormente también en el año 2017. Entre 1991 y 1995 Alemania dona entre el 18% y el 23% de la totalidad de AOD a América, llegando a alcanzar el 30% en 1996. A la par en estos primeros años, la ayuda destinada por Francia representa entre el 8% y el 14% de la total, sin embargo, desde 1996 hasta 2002, la AOD destinada por Francia al continente americano representa menos del 10% del total. Con posterioridad, esta cantidad se ve incrementar ligeramente, si bien, es en los últimos años del periodo considerado cuando la AOD destinada por Francia cobra una mayor relevancia. Así, el 2010, la ayuda de este país a América se incrementa en un 197% con respecto al año anterior, pasando a reflejar entonces el 16% de la totalidad de AOD europea allí destinada. Por otra parte, aunque en la tabla podemos apreciar que entre 2010 y 2017, la ayuda francesa reflejaba el 26% del total de ayuda de los países europeos, cabe señalar que, en 2012, la AOD que recibe América del conjunto de estos países estará compuesta en un 41,8% por ayuda procedente de Francia. En este caso, no se debe tanto al incremento de la ayuda donada por este país, sino por la caída de la misma procedente de 15 países miembros de la Unión. El peso de Reino Unido, aunque ha crecido en el último año, llegando a representar el 16,81% del total de ayuda donada por los países de la UE a este continente, ha tenido por lo general una escasa importancia en el periodo analizado. Así, entre 1990 y 2017 tan solo llega a representar un porcentaje mayor al 8% de la totalidad entre los años 1997 y 2000 y en 2002. Otro de los cambios más significativos los encontramos en la evolución de Italia, que a partir de 1995 pasa de donar el 16% (1994) de la totalidad de la AOD a no representar más del 6% de la total destinada a este continente. La caída de su representatividad con respecto del total es especialmente características en los últimos años del periodo analizado, puesto que desde 2009 no refleja más del 3% del total, tan solo en 2017 ha superado ligeramente esa cifra con un 3,86%. Como vemos en la tabla, la ayuda de la Unión a américa pasa de estar compuesta en un 10% por ayuda italiana (entre 1990 y 1999) a un 1,58% (entre 2010 y 2017). Como vemos en la tabla, no solo pierde peso la importancia de su ayuda en la suma del conjunto, sino que también se ve reflejado con una caída de la importancia que le da el propio país dentro de la distribución de su ayuda. Así, vemos que Italia pasa de destinar a América el 7,18% de su ayuda, de media, a destinar el a América el 1,44%. Por otro lado, cabe destacar el caso de España puesto que este país es considerado de gran importancia en la relación UE-América a causa de los lazos históricos y culturales que le unen con la parte de América Central y del Sur. España fue de manera puntual en 1994 el principal donante de AOD de la Unión Europea al continente americano. Esta tendencia se repite y se mantiene en todo el periodo comprendido entre 1999 y 2010, a excepción del año 2004, en el cual Alemania supera en un punto porcentual la representatividad del total donada a América por este país. 66 Tabla 6: AOD promedio de los países miembros a América, millones de dólares constantes de 2015. Países AOD 1990- 1999 AOD 2000- 2009 AOD 2010- 2017 % total países UE 90-99 % total países UE 00-09 % total países UE 10-17 % de su AOD 90-99 % de su AOD 00-09 % de su AOD 10-17 Alemania 642,1 560,1 1123,5 22,78% 21,74% 34,08% 8,10% 6,19% 7,29% Austria 32,7 35,2 26,1 1,16% 1,37% 0,79% 7,38% 3,51% 2,28% Bélgica 81,8 84,4 79,6 2,90% 3,27% 2,42% 7,39% 4,69% 3,62% Bulgaria - - 0,0 - - 0,00% - - 0,01% Chipre - 0,1 0,3 - 0,00% 0,01% - - - Dinamarca 75,8 101,4 48,5 2,69% 3,94% 1,47% 3,58% 4,24% 1,97% Eslovaquia - 0,4 0,3 - 0,01% 0,01% - 0,64% 0,21% Eslovenia - 0,2 0,2 - 0,01% 0,00% - - 0,28% España 485,6 856,7 600,4 17,23% 33,26% 18,22% 27,18% 25,76% 17,11% Estonia - - 0,2 - - 0,01% - 0,00% 0,59% Finlandia 26,5 34,0 37,8 0,94% 1,32% 1,15% 4,14% 4,11% 3,02% Francia 289,5 242,2 862,1 10,27% 9,40% 26,16% 3,20% 2,83% 8,66% Grecia 0,4 1,8 1,0 0,01% 0,07% 0,03% - 0,43% 0,30% Hungría 1,4 0,1 0,5 0,05% 0,00% 0,01% - - 0,34% Irlanda 2,7 14,7 12,2 0,10% 0,57% 0,37% 1,14% 2,18% 1,58% Italia 287,2 59,5 52,2 10,19% 2,31% 1,58% 7,18% 1,66% 1,44% Letonia - - 0,0 - - 0,00% - - 0,12% Lituania - 0,01 0,0 - 0,00% 0,00% - - 0,05% Luxemburgo - 30,7 25,9 - 1,19% 0,79% 12,11% 10,37% 7,08% Malta - - 0,1 - - 0,00% - - 0,34% Países Bajos 520,8 254,7 74,0 18,48% 9,89% 2,24% 13,66% 5,15% 1,43% Polonia 0,4 3,4 0,4 0,01% 0,13% 0,01% - 2,35% 0,11% Portugal 1,1 2,6 6,6 0,04% 0,10% 0,20% 0,24% 0,57% 1,49% Reino Unido 198,6 97,1 227,1 7,05% 3,77% 6,89% 4,90% 1,54% 1,44% Republica Checa 0,6 9,1 1,5 0,02% 0,35% 0,04% - 8,05% 0,73% Rumania - - 0,2 - - 0,01% - - 0,11% Suecia 160,9 189,0 118,1 5,71% 7,34% 3,58% 7,30% 5,89% 2,43% Fuente: Elaboración a partir de los datos de la OCDE (OCDE, 2019c) 67 Encontramos cantidades destacables en la ayuda destinada por España, como es el caso del año 2001 (con un incremento del 114,56% de la ayuda con respecto al año anterior, y reflejando el 37,12% de la totalidad).El año 2007 es especialmente llamativo, ya que en este caso, la AOD donanda por España a América refleja el 47,24% de la totalidad de ayuda destinada por los países de la UE. Sin embargo, esto no se debe a un gran incremento de la ayuda de este país, ya que solo es del 33,77% con respecto al año anterior, sino que se debe a una caída muy notable de la ayuda donada por otros países, principalmente del Reino Unido. En 2007 España destina 990,090 millones de dólares a América, si tenemos en cuenta la totalidad de ayuda destinada a América del Sur exclusivamente ese año por parte del conjunto de los países de la Unión Europea (923,69 millones de dólares), podemos darnos cuenta del gran peso que tomó la AOD española en 2007. Sin embargo, la AOD que recibe América por parte de España sigue una tendencia decreciente desde 2009 hasta 2014, la caída de la AOD destinada a este continente viene reduciendose tanto en términos absolutos (con un decrecimiente interanual medio en ese periodo del 37,84%) como en su reflejo en la representatividad que toma como porcentaje del total de ayuda destinada por el conjunto de países de la UE. De esta manera, desde 2011 hasta 2015, así como en el año 2017, España deja de ser el principal donante de AOD de la UE a América. Por otra parte, el año 2016 tiene gran relevancia en el destino de la AOD española a este continente, ya que de la totalidad de AOD que destina España al conjunto de todas las regiones, el 53% va destinada a América. La ayuda española representa el 42% de la totalidad de AOD recibida por este contiente de parte del conjunto de países de la UE, y será el principal foco de atención para este país, como podemos diferenciar en la tabla 6. Despues de España, los países que destinan una mayor proporción de su ayuda oficial al Desarrollo a América son Francia y Alemania. 3.4.3.3 Asia En cuanto a la representatividad de la Ayuda Oficial al Desarrollo a Asia, esta se mantiene estable en torno al 12% de la totalidad de la AOD donada por los países de la UE; a excepción, como ya analizamos, del crecimiento que experimenta en 2005 (22,1%), 2007 (17,6%) y 2008 (19,1%). El promedio de la ayuda que recibe como porcentaje del total desde 1990 hasta 2017 se sitúa en un 13,32%. Representa, de media, el destino del 20% de la AOD si excluimos la que va destinada a organismos multilaterales. Los principales donantes europeos de AOD a Asia en el año 2017 quedan recogidos en el gráfico 20, el resto de países de la UE donan una cantidad inferior a 100 millones de dólares, por lo tanto, representa menos del 2% de la totalidad de ayuda destinada a Asia por parte de este conjunto. 68 Gráfico 20: Principales donantes de la Unión Europea de AOD a Asia en 2017. Fuente: Elaboración a partir de los datos de la OCDE (OCDE, 2019c) Si analizamos el periodo comprendido entre 1990 y 2017, encontramos que los principales países de la UE donantes de AOD a Asia en 1990 eran Alemania, con un 32,89% de la totalidad de AOD donada por el conjunto de estos países, los Países Bajos (16,38%), Francia (16,22%), Reino Unido (10,8%) y Suecia (6%). Alemania se sitúa en todo momento como principal donante de AOD a Asia dentro del conjunto de países de la UE. Sin embargo, tanto en 2006 como en 2009 experimenta una caída considerable. En el caso del primer año, tras un incremento de la ayuda alemana a Asia en 2005 del 243,6%, este país pasa de donar el 27,9% de la totalidad de la UE destinada a este continente en 2005 a donar el 22,6% en 2006. Este cambio se ve así reflejado en términos absolutos, puesto que la ayuda destinada por Alemania en 2006 experimenta una caída del 47,31% con respecto al año anterior. A su vez, si comparamos la ayuda que destina Alemania a Asia en 2006 con la totalidad de la AOD donada por Alemania a las distintas regiones, vemos como pasa de representar el 33,69% en 2005 a representar el 17,37% en 2006. La contraparte de esta caída la encontramos en el porcentaje del total de AOD alemana que se destina a otras regiones, de tal forma que experimenta un aumento cercano a 7 puntos porcentuales en África y 1,73 puntos porcentuales en el resto del continente europeo. En el caso de 2009, la caída de la AOD alemana destinada a Asia es de un 41,9% con respecto al año anterior. Así, su ayuda pasa de reflejar el 30,3% del total de AOD destinada por los países de la UE al continente asiático a reflejar el 26,1%. Además, en 2009 la AOD alemana a Asia como porcentaje de la AOD alemana al conjunto de regiones cae con mayor intensidad, pasando de suponer el 28,75% en 2008 al 18,99% en 2009. Sin embargo, en este caso no se debe a un incremento de la AOD destinada al continente africano, sino al porcentaje de su ayuda destinada a América y Europa. 5002,44 3081,47 1456,83 593,53 409,6 315,01 306,33 132,66 109,78 0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 Alemania Reino Unido Francia Suecia Dinamarca Países Bajos Italia Finlandia Austria Millones de dólares 69 Tabla 7: AOD promedio de los países miembros de la UE a Asia, millones de dólares constantes de 2015. Países AOD 1990- 1999 AOD 2000- 2009 AOD 2010- 2017 % total países UE 90-99 % total países UE 00-09 % total países UE 10-17 % de su AOD 90-99 % de su AOD 00-09 % de su AOD 10-17 Alemania 1.636,53 2.008,19 3.412,52 34,42% 26,43% 37,51% 20,56% 20,53% 21,17% Austria 56,03 290,76 100,56 1,18% 3,12% 1,14% 11,42% 20,29% 8,83% Bélgica 63,19 117,95 91,93 1,32% 1,56% 1,05% 5,75% 6,38% 4,22% Bulgaria - - 0,49 - - 0,00% - - 0,69% Chipre - 2,60 0,67 - 0,01% 0,01% - - - Dinamarca 247,15 326,50 338,83 5,41% 5,02% 3,91% 11,88% 13,69% 13,79% Eslovaquia - 4,14 2,13 - 0,04% 0,02% - 7,03% 2,62% Eslovenia - 1,44 0,75 - - 0,01% - - 1,27% España 218,73 301,51 92,83 4,63% 4,18% 1,15% 12,47% 8,94% 2,97% Estonia - 0,72 3,82 - 0,01% 0,04% - 10,41% 13,27% Finlandia 104,37 134,35 168,50 2,18% 1,85% 1,94% 16,78% 15,73% 13,78% Francia 704,07 894,26 1.026,47 14,71% 12,08% 11,64% 7,65% 10,00% 10,05% Grecia 11,35 36,95 7,87 0,11% 0,53% 0,10% - 9,33% 2,65% Hungría 1,27 16,45 10,64 - 0,14% 0,11% - - 7,71% Irlanda 7,22 46,30 53,94 0,17% 0,61% 0,62% 3,46% 6,40% 6,99% Italia 219,02 361,54 163,23 4,40% 3,70% 1,77% 5,42% 9,03% 4,33% Letonia - 0,59 0,55 - - 0,01% - - 2,57% Lituania - 4,83 6,64 - 0,05% 0,09% - - 15,86% Luxemburgo 12,17 43,39 54,69 0,27% 0,67% 0,62% 11,22% 14,65% 14,83% Malta - - 0,29 - - 0,00% - - 1,07% Países Bajos 517,65 605,54 300,09 10,91% 9,55% 3,42% 13,60% 12,11% 5,90% Polonia 7,41 23,83 26,50 0,06% 0,33% 0,31% - 23,41% 6,76% Portugal 13,18 68,62 29,65 0,27% 1,16% 0,34% 2,59% 15,07% 6,88% Reino Unido 600,70 1.566,49 2.533,21 12,95% 21,83% 28,27% 14,88% 19,03% 16,35% Republica checa 4,70 34,65 22,63 0,02% 0,52% 0,26% - 26,30% 11,02% Rumania - 3,36 3,33 - 0,01% 0,04% - - 2,15% Suecia 327,19 439,74 495,53 7,00% 6,59% 5,61% 14,81% 13,02% 9,98% Fuente: Elaboración a partir de los datos de la OCDE (OCDE, 2019c) 70 Cabe destacar como la Ayuda Oficial al Desarrollo alemana supera el 30% del total de AOD destinada por los países miembros de la UE a Asia desde 2011 e incluso el 40% desde 2015, porcentaje que no se alcanzaba desde 1991. Como vemos en la Tabla 7, la ayuda alemana a este continente ve descender su ayuda en una segunda etapa comprendida entre el 2000 y 2009, para después incrementarse de nuevo entre 2010 y 2017, en promedio. Este incremento tan grande de la representatividad que toma del total de ayuda donada por el conjunto de países contrasta con el incremento que supone de su propia AOD, que refleja un incremento promedio de menos de 1 punto porcentual. Por otra parte, destaca la tendencia generalmente creciente de la AOD destinada por el Reino Unido a Asia en el periodo analizado. Especialmente en 2005 y 2008, cuando de la totalidad de AOD que este país dona, el 26,7% y el 25,81% va destinado a esta región. En todo el periodo considerado, este país siempre destina más del 13% de su totalidad de AOD donada a este continente. Mientras que, en 1990, el Reino Unido se situaba como el cuarto donante europeo principal a Asia, pasa a ser el principal donante europeo de AOD a esta región en 2003, 2004 y 2009, siendo el segundo tanto en el periodo comprendido entre 2000-2009 como con posterioridad a este último año, como vemos en la tabla. Una caída puntual muy significativa de la AOD destinada por Reino Unido a Asia la encontramos en 2006, cuando este país disminuye en 13,3 puntos porcentuales el porcentaje de esta con respecto a la totalidad de AOD que dona. En términos absolutos, esta ayuda decreció en 1165,66 millones de dólares, es decir, una caída del 44% de la ayuda con respecto a 2005. La razón de que en este año el Reino Unido centre una menor atención en Asia se encuentra en un incremento muy notable de su interés en África. Así, del total de AOD que dona este país en 2006, el 43,8% iba destinada a África, reflejando de tal manera un incremento de 8,56 puntos porcentuales con respecto al año anterior. Seguidamente, Francia, desde 1991 hasta 1995 se constituía como segundo mayor donante europeo de AOD a Asia. No obstante, en todo el periodo analizado ha mantenido relativamente estable el porcentaje de la totalidad de su AOD donada a Asia, siendo siempre inferior al 15%. El periodo en el que Francia dona una mayor proporción de su ayuda a este continente lo encontramos entre 2005 y 2008, cuando pasa del 6,54% en 2004 a un porcentaje comprendido entre el 12% y el 15%. Así mismo, de estos años, destaca el 2006, cuando la AOD de Francia destinada a Asia representaba el 18,45% de la total destinada por el conjunto de países miembros de la Unión. Este incremento es muy significativo ya que el año inmediatamente anterior, la ayuda francesa representaba un 10,46% del total destinada a este continente por parte de los países europeos. A excepción de este año que acabamos de destacar, Francia representará el tercer mayor donante de la UE de AOD a Asia desde 2003 en adelante. Suecia, a pesar de encontrarse como cuarto donante principal de AOD europea a Asia en 2017, no refleja cantidades enormemente significativas. Así, en el periodo comprendido entre 1990 y 2017, la AOD que destina este país al continente asiático tan solo representa entre el 3% y el 9% de la totalidad de la AOD de los países europeos a Asia. Destaca tan solo un incremento más notable en 2006 cuando la proporción de ayuda que recibe Asia de Suecia en relación a la total dada por la UE se triplica. No obstante, si tomamos en consideración la distribución que hace Suecia de su AOD, encontramos que 71 esta región es, tras África, la que recibe una mayor cantidad. Así, Asia es receptora, en general, de entre el 10% y el 20% de la totalidad de AOD sueca. Con respecto al resto de países, puesto que la AOD que destinan a Asia tiene un menor peso relativo con respecto a la totalidad de AOD europea, destacamos principalmente el año 2005, en el que, a excepción de tan solo 4 países, todos incrementan el peso de la AOD destinada a este continente como parte de la totalidad de AOD que dona cada país. Así, vemos incrementos muy destacables como el caso de Finlandia, que destinaba tan solo el 11,68% de su ayuda a Asia en 2004 y pasa a donar el 32,5% en 2005, o el caso de Italia, que pasa del 0,41% al 20,22%. Podemos generalizar destacando un creciente interés en esta región en los años 2005 y en 2008. No obstante, países como España, de media en los periodos reflejados en la tabla, disminuyen considerablemente la atención a esta zona, pasando de destinar el 12% de su ayuda al 2%. 3.4.3.4 África Por otra parte, como vemos en el gráfico 13, y al igual que ocurría en el caso de las instituciones europeas, la mayor parte de la ayuda de los países de la UE se centra en el continente africano. No obstante, como analiza la OCDE en su informe de Cooperación al Desarrollo (OCDE, 2018ª: 278), la AOD provista para África ha decrecido sustancialmente en el periodo de 2011 a 2016. Como vemos reflejado en los datos del gráfico 13, la proporción de ayuda que representa África de la totalidad de AOD ha pasado del 35% en 1990 al 17% en 2017. Aún así, las cantidades han sido significativamente mayores que el resto de regiones analizadas, reflejando de media, el destino del 25,96% de la totalidad de AOD y del 40,5% si excluimos la destinada a organismos multilaterales. La AOD de 2017 para África procedente de los principales países donantes en de la UE se reparte como vemos en el gráfico 21: Reino Unido es el mayor donante de AOD a África, seguido de Alemania, Francia, Suecia y los Países Bajos. Gráfico 21: Principales donantes de la Unión Europea de AOD a África en 2017. Fuente: Elaboración a partir de los datos de la OCDE (OCDE, 2019c) 3.962,23 3.565,37 2.297,86 1.008,72 696,98 451,71 440,84 409,82 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 Reino Unido Alemania Francia Suecia Países Bajos Italia Bélgica Dinamarca Millones de dólares 72 Sin embargo, esta clasificación no se ha mantenido así en todo el periodo analizado. Encontramos a Reino Unido como principal donante de AOD a África tan solo desde 2013, cuando la AOD que dona a África representa entre el 27% y el 30% de la totalidad de ayuda de los países europeos destinada a esta región. Así mismo, la cantidad que destina el Reino Unido a este continente con respecto de su total se mantiene estable entre el 21% y el 23% a partir de 2013. No obstante, el creciente interés de este país eruopeo por África se puede constatar con bastante anterioridad, desde 1999. Es especialmente llamativo el año 2006, como ya hemos analizado anteriormente, en el que el Reino Unido destina el 43,84% de su AOD a África en detrimento de su atención destinada a Asia principalmente. Como podemos extraer de la tabla 8, lo que ha permitido al Reino Unido consituirse en los últimos años del periodo analizado como principal donante de AOD a África ha sido el impulso que ha generado la reducción de la importancia que le han dado otros países. Como vemos, en promedio, el que se situaba como principal donante, Francia, decrementa su ayuda con respecto de la total en más de 15 puntos porcentuales. Igualmente, mientras que Francia y Alemania desciende su porcentaje de AOD destinada a África entre 2000-2009 y 2010-2017, el Reino Unido fue incrementando la importancia que le da a este continente como receptor de su ayuda. Esto hace destacar los efectos negativos que puede tener una salida del Reino Unido de la Unión Europea en cuanto a la efectividad de la cooperación al desarrollo de la UE en África, ya que como vemos, desde 2010, la AOD que destina el Reino Unido a África representa, en promedio, más del 25% de la totalidad de AOD destinada por el conjunto de países de la Unión. La población británica votó en 2016 a favor de una salida de la Unión Europea, por lo que la Comisión deberá fijar el próximo MFP 2021-2027 financiando “más con menos”. Por una parte, aumenta la presión y la necesidad de eficacia, pero por otra, la UE ve disminuir la financiación para el desarrollo correspondiente con la parte británica. Sin embargo, la reducción de los recursos financieros disponibles no es la única implicación negativa del Brexit. Como analiza SEEK Development (2019), esta escisión en la Unión Europea supone una brecha de liderazgo en la política de cooperación al desarrollo de la misma. El Reino Unido ha llevado a cabo una política de desarrollo basada en la evidencia y resultados, así mismo, ha proporcionado significativamente más asistencia para el desarrollo para la salud que cualquier otro estado miembro de la UE. Además, como vemos en el gráfico 21, el Reino Unido era el principal donante de la UE a África. Su salida supondría reducir la atención y el enfoque en los países más pobres, ya que, dentro de los programas de desarrollo de la UE, este país ha abogado por centrar el enfoque en los países de ingresos bajos y estados frágiles. Debemos considerar entonces, que una vez salga el Reino Unido de la UE, o bien el resto de los países focalizan su atención en mayor medida a este continente, con incrementos considerables de su ayuda, o bien la UE verá reducir su importancia como donante de AOD al continente africano. Una política coordinada entre ambos donantes separados se verá necesaria para garantizar la efectividad y progreso de la cooperación en África. 79 ya mencionamos la preocupación del Brexit con respecto a la política de cooperación europea al analizar la situación de los principales donantes en África. 3.4.4 Instrumentos geográficos específicos de la Unión Europea Tras el análisis geográfico de la AOD de la Unión Europea, atenderemos a los instrumentos que utiliza la UE para llevar a cabo su política de cooperación al desarrollo, desde el punto de vista del alcance geográfico. Como hemos visto en la división de los instrumentos que utiliza, el FED se destina a los países ACP y territorios de ultramar y; puesto que este instrumento ya lo hemos descrito en la parte de financiación por tratarse de las principales fuentes de recursos para la cooperación, pasaremos a analizar el resto de instrumentos financieros de los que se sirve la Unión Europea brevemente: el Instrumento de Cooperación al Desarrollo, el Instrumento de Vecindad y el Instrumento de Preadhesión. 3.4.4.1 Instrumento de Cooperación al Desarrollo El reglamento 233/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo de 11 de marzo de 2014 establece un Instrumento de Financiación de la Cooperación al Desarrollo para el período 2014-2020. Entre sus objetivos destaca la erradicación de la pobreza junto con la promoción del progreso económico, social y medioambiental (Diario Oficial de la Unión Europea, 2014d). El ICD es el instrumento que tiene el mayor alcance desde el punto de vista geográfico y representa el 20.3% de la dotación presupuestaria para instrumentos de acción exterior de la UE en el periodo 2014-2020, como observábamos en la Tabla 1. El instrumento de Cooperación al Desarrollo se divide en dos dimensiones, es por eso que es un instrumento considerado tanto de enfoque geográfico como temático: Su dimensión geográfica cubre Asia, Latinoamérica y Sudáfrica, excluyendo a los países que sean beneficiarios de los acuerdos ACP (sin considerar a Sudáfrica), beneficiarios del Fondo Europeo de Desarrollo, del Instrumento Europeo de Vecindad o el Instrumento de Preadhesión II. Su dimensión temática se centra en un ámbito concreto que afecta a un conjunto de países sin atender al ámbito geográfico de los mismos. Esta dimensión temática engloba: o El Programa Panafricano: promueve la asociación estratégica entre la Unión Europea y el continente africano. o El Programa de Bienes y Retos Públicos Globales: como el medio ambiente, la seguridad alimentaria, la migración, la energía sostenible o el desarrollo humano. o Organización de la Sociedad Civil y Autoridades Locales. 80 De acuerdo con la evaluación intermedia del Instrumento de Cooperación al Desarrollo realizada en enero del 2017 para la Comisión Europea, este no ha logrado, por el momento, suficientes progresos en la incorporación de la democracia y los derechos humanos, incluyendo la igualdad de género. Aunque si se aprecia cierto progreso en el ámbito de cambio climático y medio ambiente. (Particip Gmbh, 2017) Por otra parte, la tendencia a la reducción de países elegibles para la AOD y su cuantía, así como la mayor relevancia que han adoptado la política interna de la Unión, han dado lugar a un debilitamiento de las bases políticas y operativas de este instrumento de cooperación. 3.4.4.2 Instrumento Europeo de Vecindad La base jurídica del Instrumento Europeo de Vecindad (IEV) es el Reglamento (UE) n ° 232/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de marzo de 2014. El Instrumento Europeo de Vecindad se centra en los siguientes países: Argelia, Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Egipto, Georgia, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Moldavia, Marruecos, la Autoridad Palestina, Siria, Túnez y Ucrania. Además, incluye la posibilidad de que la Federación de Rusia participe en la cooperación transfronteriza. Busca fomentar la creación de un espacio de prosperidad y buenas relaciones transfronterizas entre los países socios, para lo cual se basa en (Diario oficial de la Unión Europea, 2014c:27–43): o El fomento de los Derechos humanos, Estado de Derecho, una democracia sostenible y la participación ciudadana. o El crecimiento sostenible e integrador y el desarrollo económico, social y territorial, que incluya la integración progresiva en el mercado interior de la UE y una mayor cooperación sectorial e intersectorial, en particular a través de la aproximación legislativa y la convergencia reguladora hacia las normas de la Unión. o La mejora de la migración legal y la movilidad de personas. o Mejorar la integración regional, utilizando programas de cooperación transfronteriza. El instrumento de vecindad se apoya en programas de incentivos para los países que establezcan una democracia sostenible, conocido como el “enfoque más por más”, en programas de cooperación transfronteriza y la participación en programas internos de la UE como el Horizonte 2020, Erasmus +, o el Programa para la Competitividad de las Empresas y para las Pequeñas y Medianas Empresas (COSME). Estos programas buscan el fortalecimiento de las relaciones y vínculos entre los países, para lo cual se incluyen programas de hermanamiento y de asesoramiento en la transposición legislativa (TAIEX). Como veíamos en la tabla 1, el IEV representa un total del 15.9% de la dotación presupuestaria de los instrumentos financieros de acción exterior del MFP (2014-2020). 81 3.4.4.3 Instrumento de Preadhesión El instrumento de Preadhesión (IPA) ha sustituido diferentes programas de ayuda para la incorporación de potenciales países candidatos a la UE (Programa PHARE, PHARE CBC, ISPA, SAPARD, CARDS y el Instrumento financiero para Turquía). Tiene como finalidad ayudar económica y técnicamente para la ampliación de la Unión Europea, en vistas a facilitar el cumplimiento de los criterios de Copenhague de los posibles países candidatos. Durante el periodo 2014-2020 se establece el Instrumento de Preadhesión II (IPA II) mediante el Reglamento (UE) n ° 231/2014 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 11 de marzo de 2014 (Diario Oficial de la Unión Europea, 2014b). Los países beneficiarios de este instrumento son: Albania, Bosnia y Herzegovina, Kosovo (de acuerdo con la RCSNU 1244 y el Dictamen del TIJ sobre la declaración de independencia de Kosovo), la Antigua República Yugoslava de Macedonia, Montenegro, Serbia y Turquía. Entre los objetivos destacables a alcanzar destacan el apoyo a reformas políticas que fortalezcan la democracia y las instituciones existentes, así como la promoción de los derechos humanos; el desarrollo económico, social y territorial y la consecución de un crecimiento sostenido, inteligente e integrador. Como veíamos en la tabla 1, este instrumento representa el 12.1% de la dotación presupuestaria de los instrumentos financieros de acción exterior de la UE del MFP 2014-2020. El siguiente mapa muestra el alcance de los instrumentos geográficos de cooperación al desarrollo de la UE. 82 Figura 6: instrumentos geográficos de cooperación al desarrollo de la UE. Fuente: Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. Secretaría General Técnica (2015: 8-9) 83 3.5 Cooperación temática Además del ámbito geográfico de la ayuda que presta la Unión Europea, otra parte de los instrumentos europeos de cooperación al desarrollo tienen un carácter temático. Al igual que hemos hecho en el análisis de carácter geográfico, vamos a analizar el destino de la AOD de la UE por sectores para tener una visión de la manera en la que se materializa la cooperación temática de la Unión. Tras este análisis, examinaremos aquellos instrumentos específicos que consideramos que tienen una mayor relevancia en la política de cooperación de la UE. 3.5.1 Análisis de la AOD europea por sectores Tomamos la suma de la AOD que destinan los países miembros pertenecientes al CAD (UE-CAD en adelante) y la de las instituciones de la UE en los siguientes sectores 17 : I. Servicios e infraestructuras sociales. II. Servicios e infraestructuras económicas. III. Sectores productivos. IV. Multisectorial/ Sectores transversales. V. Suministro de bienes y la ayuda general a programas. VI. Acción relativa a la deuda. VII. Ayuda humanitaria. VIII. Sin especificar. 17 De acuerdo con los sectores que diferencia la OCDE. Utilizamos la base de datos DAC5 que recoge los compromisos bilaterales oficiales (o desembolsos brutos) por sector. Agregados (sin desglose por destinatario) por donante, sector y tipo de flujo a los países en desarrollo. (OCDE, 2019d). Tabla 10: AOD de UE-CAD e instituciones a la totalidad de sectores, 1990-2017. 1990 31.511,03 2004 41.801,87 1991 31.187,00 2005 55.527,10 1992 31.367,70 2006 63.830,21 1993 28.129,56 2007 51.259,01 1994 30.576,13 2008 59.293,73 1995 28.603,46 2009 55.728,25 1996 26.234,99 2010 59.721,94 1997 24.450,74 2011 60.338,49 1998 25.221,74 2012 66.549,74 1999 24.429,78 2013 60.060,89 2000 36.934,39 2014 59.062,13 2001 34.839,06 2015 72.686,25 2002 41.812,60 2016 81.479,22 2003 42.861,42 2017 81.903,35 Nota: Millones de dólares constantes de 2016 Fuente: Base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d) 84 3.5.1.1 Servicios e infraestructuras sociales En el primer sector: Servicios e infraestructuras sociales, podemos encontrar una serie de subsectores: educación, salud, políticas y programas de población y sanidad de la reproducción, agua y saneamiento, gobierno y sociedad civil, y otros servicios e infraestructuras sociales. En su conjunto, la UE 18 destina a servicios e infraestructuras sociales entre el 30% y el 40% de su totalidad de AOD. Y en cuanto a los países de la unión que destinan una mayor ayuda a este sector destacan Alemania, Reino Unido y Francia. Gráfico 23: AOD de países UE-CAD e instituciones europeas en Servicios e Infraestructuras sociales. 1990 – 2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). Como podemos ver en el gráfico 23 y en la tabla 11, la importancia que toma este sector como receptor de la AOD europea alcanza en el último periodo de tiempo porcentajes similares al inicio del mismo. Sin embargo, la composición del destino de AOD ha variado sustancialmente. A comienzos del periodo analizado el sector de la educación era aquel que tomaba una mayor importancia, representando alrededor del 15% de la totalidad de la ayuda destinada por la UE. Sin embargo, esta representatividad ha ido disminuyendo progresivamente, como apreciamos en la tabla 11, de manera que entre el año 2000 y 2004 reflejaba el 10-11% del total. Esta caída de la AOD destinada por la UE a la educación encuentra una contrapartida muy llamativa en la ayuda destinada a 18 Cuando hacemos referencia a la UE nos referimos a la suma de UE-CAD y las instituciones. 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 8.000 9.000 10.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes de 2016 Educación Salud Políticas y programas de población y sanidad de la reproducción Agua y Saneamiento Gobierno y sociedad civil Otros servicios e infraestructuras sociales 85 gobierno y sociedad civil. Esta AOD se concreta además en ayudas de prevención y resolución de conflictos, paz y seguridad. Desde el año 1999 la ayuda a este subsector ha ido aumentando considerablemente; destacan especialmente incrementos como el que se produce en el año 2000, del 128% con respecto al año anterior o en 2002, del 58%. Esto ha producido que desde 2004, se haya convertido en la principal prioridad de la ayuda destinada a servicios sociales. La diferencia con respecto a la educación, que había representado la principal preocupación de la UE, se refleja más claramente desde 2007. Así, mientras que la ayuda destinada a educación ha pasado a representar entre el 7 y el 8% de la totalidad de AOD, la que se destina a Gobierno y sociedad civil ha alcanzado el 12%. Tabla 11: Porcentaje promedio de AOD UE-CAD e instituciones en servicios e infraestructuras sociales, respecto de la totalidad de AOD. 1990-94 1995-99 2000-04 2005-09 2010-14 2015-17 Servicios e Infraestructuras sociales 28,73% 35,34% 34,05% 35,02% 35,68% 31,01% Educación 14,37% 15,84% 10,80% 10,20% 9,46% 7,77% Salud 3,56% 4,99% 4,43% 4,24% 3,99% 3,40% Políticas y programas de población y sanidad de la reproducción 0,63% 0,80% 1,41% 1,73% 1,96% 1,57% Agua y Saneamiento 3,80% 4,84% 3,75% 4,21% 4,74% 3,91% Gobierno y sociedad civil 2,81% 3,69% 8,59% 10,98% 12,48% 11,78% Otros servicios e infraestructuras sociales 3,55% 5,17% 5,07% 3,67% 3,05% 2,59% Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). El resto de subsectores de servicios e infraestructuras sociales representan un porcentaje menor del total. Si bien es cierto, tanto la Ayuda destinada al agua y saneamiento y a la salud ha incrementado en los últimos años. Con un incremento interanual medio del 10% desde 2012 hasta 2017 para ambos sectores. Ambos sectores reciben entre el 3-4% de la totalidad de AOD europea. 3.5.1.2 Servicios e infraestructuras económicas. En el segundo sector: Servicios e infraestructuras económicas, podemos encontrar la siguiente serie de subsectores: transporte y almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía, servicios financieros y bancarios, y negocios y otros servicios. 86 La AOD que la UE destina a servicios e infraestructuras económicas representa en 2017 el 17,65% de la totalidad AOD. Como vemos en la tabla 12, a excepción de los dos primeros años del periodo analizado; hasta el año 2010 este sector no llegó a recibir más del 15% de la totalidad. Desde 2011 hasta 2017 se supera esta cifra llegando a reflejar el destino de casi el 25% de la ayuda en 2014. Es llamativo ya que, en este año, el resto de los sectores definidos por el CAD ven disminuir la cantidad de AOD recibida con respecto al año anterior (sin contar con la ayuda humanitaria y la que no se especifica el sector de destino, que la aumentan). Gráfico 24: AOD de países UE-CAD e instituciones europeas en servicios e Infraestructuras económicas. 1990 – 2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). Dentro de los servicios e infraestructuras económicas, la mayor parte de la AOD se ha destinado a abastecimiento y generación de energía, como vemos en el gráfico 24. El incremento más significativo lo encontramos a partir del 2010, que recibe cifras superiores al 5% del total. En esta línea, en los últimos años ha alcanzado el 7,5% del total de AOD; es decir, cifras equiparables a las destinadas a educación. Del resto de subsectores, destacamos el incremento considerable de la AOD destinada a servicios financieros y bancarios, pasando de cifras que no alcanzaban el 1% del total al 4% del mismo en los últimos años, lo que ha supuesto un incremento de la AOD destinada a este subsector del 92% en los diez últimos años. Este incremento de la AOD es del 1452% si consideramos la cantidad destinada en 1990 y en 2017. 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 4.500 5.000 5.500 6.000 6.500 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes de 2016 Transporte y almacenamiento Comunicaciones Abastecimiento y generación de energía Servicios financieros y bancarios Negocios y otros servicios 87 Con respecto al transporte y almacenamiento, aunque ha oscilado entre el 2% y el 8% de la totalidad de AOD, en los últimos años se ha estabilizado entre el 4-5% de la totalidad de AOD de la UE. El resto de subsectores toman cifras muy insignificantes que no superan el 3% de la totalidad de AOD. Tabla 12: Porcentaje promedio de AOD UE-CAD e instituciones en servicios e infraestructuras económicas, respecto de la totalidad de AOD. 1990-94 1995-99 2000-04 2005-09 2010-14 2015-17 Totalidad del Sector 16,05% 12,46% 10,14% 11,27% 19,55% 17,65% Transporte y almacenamiento 5,53% 5,57% 4,20% 4,30% 5,09% 4,27% Comunicaciones 2,25% 0,97% 0,59% 0,28% 0,55% 0,22% Abastecimiento y generación de energía 6,90% 3,91% 2,76% 2,84% 7,65% 7,74% Servicios financieros y bancarios 0,45% 1,19% 1,33% 2,70% 4,83% 4,34% Negocios y otros servicios 0,93% 0,81% 1,26% 1,15% 1,43% 1,07% Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). En cuanto a los países de la Unión Europea pertenecientes al CAD que destinan una mayor cantidad de AOD a este segundo sector encontramos Alemania y Francia, que superan los mil millones de dólares estadounidenses. Es especialmente destacable el gran incremento que ha experimentado la ayuda alemana en este sector en los últimos años. Así, el incremento de este destino de la AOD ha sido del 73% en 2017 comparado con lo que destinaban en 2012. 3.5.1.3 Sectores productivos. En el tercer bloque, encontramos los sectores productivos: la agricultura, silvicultura y pesca; la industria, minería y construcción; la política y regulaciones comerciales y ajustes relacionados con el comercio; y el turismo. En cuanto a los sectores productivos en los que se focaliza la AOD destinada por la UE, destacamos la agricultura, silvicultura y pesca; aunque el mayor peso de estas tres lo toma la agricultura, como vemos en la tabla 13. Hasta 1997, la ayuda destinada a estas tres actividades representaba entre el 7 y el 10% de la totalidad de AOD europea, sin embargo, se ha estabilizado en los últimos años en torno al 5% de la totalidad. Por otra parte, desde 2015 se viene produciendo un incremento continuado de la ayuda a la agricultura (incrementos interanuales cercanos al 25% tanto en 2015 como en 2016), 88 aunque apenas tiene reflejo en el porcentaje que representa del total, ya que ha aumentado escasas décimas. Gráfico 25: AOD de países UE-CAD e instituciones europeas en sectores productivos. 1990 – 2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d) En cuanto al resto de subsectores, la industria recibe entre el 1 y el 3% del total, mientras que todo el resto de subsectores no sobrepasarán el 2% de la totalidad de AOD europea. Podemos apreciar en la tabla como en una primera etapa del periodo analizado se produce una caída de la cantidad de AOD del total destinada a sectores productivos. No obstante, desde 2009 se ha vuelto a producir un ligero crecimiento en la importancia de este sector. Aunque no supera el 10% del total en los años señalados, se ha ido acercando. Un incremento en la AOD a sectores productivos podría facilitar la formación de capacidades de los países subdesarrollados para llevar a cabo su propio proceso de desarrollo. Pero, a la hora de focalizar la AOD en ciertos sectores productivos, es crucial tener en cuenta la conexión que existe entre el sector industrial, la agricultura y el comercio. Así, una cantidad mayor destinada a la aplicación de políticas y regulaciones comerciales se verá ineficaz si no se acompaña de un fortalecimiento del sector agrícola, puesto que, de lo contrario, limita la capacidad exportadora del país. Y de igual manera, si se produce un crecimiento del sector industrial del país subdesarrollado o un proceso forzado de industrialización, el país experimentará un crecimiento en la demanda de importaciones de materias primas y bienes de capital, que puede acrecentar los problemas económicos si no tiene capacidad para responder a esa demanda. 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes 2016 Agricultura, silvicultura y pesca Industria, minería y construcción Política y regulaciones comerciales y ajustes relacionados con el comercio Turismo 95 Por otra parte, Powell R. (2003) para el documento de trabajo del Fondo Monetario Internacional 03/175 analiza la relación entre la condonación de la deuda y la asignación de ayuda a países de ingreso bajo. Se expone la conclusión de faltas de evidencias de que la condonación de deuda haya sustituido otros flujos de ayuda para el periodo de 1996 a 2000. No obstante, otros autores como Birdsall, Claessens, y Diwan (2001) sugieren, en su análisis para 35 países sub-saharianos, que la reducción de la deuda en los años 90 expulsó otras formas de financiación y no constituyeron una fuente adicional de fondos a países pobres. Esto es, los países donantes aprovecharon la reducción de la deuda para reducir las donaciones de ayuda en países altamente endeudados siguiendo aproximadamente una relación de uno a uno. 3.5.1.7 Ayuda humanitaria Si vemos la asignación de ayuda humanitaria sectorialmente 20 , podemos identificar un ligero incremento de la representatividad que ha tomado con respecto del total, reflejado en la tabla 16. No obstante, no ha pasado de representar el 10% de la totalidad de AOD de la Unión Europea. En cuanto al crecimiento interanual experimentado, desde 1997, las cantidades destinadas a Ayuda humanitaria han experimentado una caída tan solo en 5 años. Desde 2013, esta ayuda se ha incrementado en promedio un 15% anualmente. Tabla 16: Porcentaje promedio de AOD UE-CAD e instituciones destinadas a ayuda humanitaria, respecto de la totalidad de AOD. 1990-1994 1995-1999 2000-2004 2005-2009 2010-2014 2015-2017 5,62% 4,50% 6,06% 6,74% 6,86% 8,92% Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). En lo relativo a la ayuda humanitaria que ejecuta la Unión Europea haremos un estudio detallado geográficamente al determinar los instrumentos específicos de cooperación temática de la UE. 3.5.1.8 Ayuda Oficial al Desarrollo sin especificar sector de destino. Al establecer la asignación de la AOD por sectores temáticos por parte del conjunto de países miembros pertenecientes al CAD y las instituciones, encontramos que, para una parte de la misma no queda registrado de manera explícita su destino. Hasta el momento, habíamos analizado las cantidades de AOD en las que tanto las instituciones 20 Comprende: ayuda de emergencia y de socorro en efectivo o en especie, incluida la respuesta de emergencia, la ayuda alimentaria de socorro, el socorro y la rehabilitación a corto plazo, la prevención de desastres y la preparación. Excluye ayuda a refugiados en países donantes. 96 europeas como los países pertenecientes a la Unión no especificaban el país de destino. Igual ocurre al analizar los sectores de destino. A comienzos del periodo analizado, este tipo de ayuda representaba en torno al 11% de la totalidad de la AOD de la UE. Esto reflejaba una proporción mayor que la destinada a cualquiera de los sectores productivos, económicos y sociales a excepción de la educación, como veíamos a raíz de los gráficos 23 y 24. Gráfico 28: AOD de países UE-CAD e instituciones europeas cuyo sector de destino no se especifica, 1990 – 2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). Hasta 1998, la AOD de la UE cuyo sector de destino quedaba sin especificar no superaba el 15% de la totalidad de la AOD. Sin embargo, a partir de este año, la cifra se incrementa; véase en el gráfico 28, por ejemplo, el año 2000, cuando se produce un incremento del 67% con respecto al año anterior, determinando que para el 17% de la AOD de la UE no se reflejaba su destino. Destaca en este aumento el realizado por los Países Bajos, que pasa de no especificar el destino de 1.069 millones de dólares en 1999 a 2.004 millones de dólares en el año 2000. El año 2002 también es llamativo, ya que para un 49% más de AOD, con respecto a 2001, no se especifica a qué sector se destina. Esto hace que sea prácticamente el 18% de la totalidad de la AOD destinada por la UE. Este crecimiento queda reflejado principalmente en la ayuda no especificada de los Países Bajos y de Francia, que se incrementan en un 238% y en un 154% con respecto al año anterior, respectivamente. Como vemos en el gráfico 28; en el año 2006, este tipo de ayuda experimenta un crecimiento interanual del 63%. No obstante, en comparación con la totalidad, esta supone el 13,6% de la misma; inferior a otros picos que hemos analizado. Como veíamos 0 1.000 2.000 3.000 4.000 5.000 6.000 7.000 8.000 9.000 10.000 11.000 12.000 13.000 14.000 15.000 16.000 17.000 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares constantes 2016 97 en la tabla 17, el periodo que comprende este año parecía reflejar un descenso de la cantidad de AOD que la UE dejaba sin especificar su destino en relación con la totalidad. Sin embargo, apreciamos en el gráfico 28 que el año 2006 es el único que supera el porcentaje medio del periodo. Tabla 17: Porcentaje promedio de AOD UE-CAD e instituciones sin especificar sector de destino, respecto de la totalidad de AOD. 1990-1994 1995-1999 2000-2004 2005-2009 2010-2014 2015-2017 11,89% 15,78% 15,77% 10,69% 10,37% 20,04% Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC5 (OCDE, 2019d). En este caso, se debe a un incremento muy sustancial de la AOD cuyo destino no se especifica donada por los Países Bajos, siendo del 1021,7% con respecto a 2005. Este tipo de ayuda por parte de los Países Bajos representa el 41% de la totalidad de AOD con destino no especificado por parte de la UE, e incluso el 46% si solo tenemos en consideración la del conjunto de los países europeos, excluyendo las instituciones. Finalmente, es destacable el fuerte incremento de la AOD cuyo destino no se especifica en los últimos años. Esto es, desde 2014 hasta 2017. En 2014 se produce un incremento del 26% con respecto al año anterior como podemos apreciar en el gráfico 28. Este incremento se refuerza con un aumento del 94% en el año siguiente. Esto hace que, en 2015, la AOD cuyo sector de destino no se especifica refleje el 20,55% del total de la AOD donada por la UE. Por países europeos, Alemania experimenta un incremento del 360% con respecto al año anterior, convirtiéndose en el país que destina una mayor cantidad de ayuda sin especificar el sector de destino. Suecia, se sitúa como el segundo mayor donante, habiendo incrementado este tipo de ayuda en un 116%; y los Países Bajos, como tercer mayor donante, con un incremento del 72%. Otros países que experimentan incrementos entre el 150 y 180% con respecto al año precedente son: Reino Unido, Grecia y Dinamarca. Igualmente, el incremento de Austria es destacable, siendo del 264%. Finalmente, en 2016, la AOD cuyo sector de destino no se especifica por parte de la UE sigue aumentando, aunque ligeramente (un 9%), reflejando un 20% de la totalidad de la AOD europea. En este año, el incremento de este tipo de ayuda por parte de Alemania es el más destacable, de cuya ayuda, 7260 millones de dólares quedan sin destino especificado. Esto refleja el 44,5% de la totalidad de la AOD europea sin destino especificado. Por el contrario, muchos de los países que en 2015 habían incrementado la AOD cuyo destino no especificaban, en 2016 la vuelven a disminuir. Tal es el caso de Reino Unido, Suecia o Dinamarca. En cuanto a los datos de 2017, aunque están sujetos a cambios, reflejan un ligero descenso de la totalidad de AOD sin sector de destino especificado (del 2%) como vemos en el gráfico 28. 98 3.5.2 Instrumentos temáticos específicos de la UE. 3.5.2.1 Ayuda humanitaria Como analizábamos en la tabla 1, uno de los instrumentos específicos que utiliza la Unión Europea en la configuración de su política de cooperación al desarrollo de carácter temático es la Ayuda humanitaria. La Unión Europea se configura como uno de los mayores donantes de Ayuda humanitaria en el mundo. Así, en 2016, el conjunto de países de la UE pertenecientes al CAD y las instituciones destinaban 7622,71 millones de dólares 21 a este fin (OCDE, 2019d). Un 6% más que lo que donaba Estados Unidos ese mismo año. La ayuda humanitaria busca prestar asistencia, protección y socorro a la población de terceros países que hayan sufrido catástrofes naturales o conflictos bélicos y debe de seguir los principios de imparcialidad, neutralidad y no discriminación. Por ello, la OCDE distingue entre la ayuda humanitaria destinada a: respuesta de emergencia, reconstrucción de alivio y rehabilitación, y prevención de desastres y preparación. No obstante, el conjunto de los países de la UE y sus instituciones destinan la mayor parte de la ayuda humanitaria al primer fin. En cuanto a la ayuda humanitaria prestada por las instituciones europeas 22 , desde 1995 hasta 2017, esta representa entre un 9% y un 17% de la totalidad de AOD donada por las mismas. Siendo el año 2005 aquel en el que se alcanza la mayor representatividad (16,71%). Si atendemos al porcentaje de la AOD que destinan los países europeos pertenecientes al CAD en relación a la totalidad de la AOD Neta de los mismos, vemos como la ayuda humanitaria toma menos relevancia. Esta pasa a representar entre el 3% y el 8%. Hasta el Tratado de Lisboa, este tipo de ayuda no había sido recogida en los tratados comunitarios, aunque sí venía recogido en el Reglamento (CE) n° 1257/96 del Consejo, de 20 de junio de 1996, sobre la ayuda humanitaria (DO nº L 163, de 2 de julio de 1996, p. 1). Con el objetivo de centralizar las acciones y decisiones en materia de ayuda humanitaria, se creó en 1992 La Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea (ECHO) y cuya función será, además, la correcta ejecución del Reglamento anteriormente citado (Fuentetaja P, J. Á. (2005: 174). Con anterioridad al Tratado de Lisboa, en 2007, las instituciones europeas y los diferentes países miembros aprobaron el Consenso Europeo sobre Ayuda Humanitaria, subrayando que ésta no era un instrumento político y reafirmando sus principios rectores. A este respecto, “la ayuda humanitaria es indispensable pero no es una respuesta completa y no puede lograr nada sin una acción política en sentido más amplio. A diferencia de otras formas de solidaridad internacional, la ayuda humanitaria no pretende 21 Datos en dólares constantes de 2016. 22 Para el análisis de la ayuda humanitaria de la UE vamos a tomar dólares corrientes tanto de las instituciones como de los países UE-CAD. Obtenidos de la base de datos OCDE DAC2a (OCDE, 2019a). 99 transformar sociedades sino ayudar a sus miembros en periodos de crisis” (Fisher H., Oraá Oraá J., 2000:35-36). La ayuda humanitaria ofrecida por la Dirección General de Ayuda Humanitaria y Protección Civil (ECHO) de la Comisión Europea puede englobar diferentes ámbitos: entre ellos la ayuda a los refugiados, cuyo objetivo es ofrecer socorro a las poblaciones que se han visto forzadas a abandonar su país de origen, habiendo sido expulsadas y facilitarles su reasentamiento en otro país. ECHO se encarga, así mismo, de gestionar la ayuda alimentaria prestada por la UE en casos de emergencia (Fernández Navarrete D., 2014:430). De acuerdo con el Informe anual sobre las políticas de ayuda humanitaria de la Unión Europea y su aplicación en 2016 (Comisión Europea, 2016b:7), la ayuda humanitaria que se materializa en dinero en efectivo utiliza de manera creciente las transferencias polivalentes sin restricciones, permitiendo así cierta flexibilidad y libertad de elección a la población beneficiaria. Para el análisis de la ayuda humanitaria que destina la UE a las distintas regiones del mundo, vamos a tomar los datos de las instituciones europeas y los datos de los países miembros de la UE pertenecientes al CAD en dólares corrientes. Haremos esto debido a la falta de datos de los países de la UE no miembros del CAD para la mayor parte de los años y por la baja representatividad que suponen con respecto a la totalidad de la ayuda humanitaria. Así, en 2017, si tomamos en consideración la suma de la ayuda humanitaria prestada por los países de la UE no pertenecientes al CAD, vemos cómo ésta no alcanza siquiera el 0,50% de la totalidad de ayuda prestada por la totalidad de países de la UE. Gráfico 29: Evolución de la totalidad de Ayuda Humanitaria 1990-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019). 0 500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000 3.500 4.000 4.500 5.000 5.500 6.000 6.500 7.000 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Millones de dólares corrientes Instituciones Europeas Países UE-CAD 100 Como vemos en el gráfico 29, el total de la ayuda se incrementa progresivamente en el periodo comprendido entre 1995 y 2017 para ambos grupos. Sin embargo, a partir de 2012, divergen sustancialmente. En relación a este último periodo, la cantidad de AOD que destinan las instituciones europeas en 2017 supone un 18,4% más que lo que destinaban en 2012. Sin embargo, en el conjunto de países UE-CAD, la AOD destinada a ayuda humanitaria en 2017 supone un 174,2% más que la cantidad destinada en 2012. No obstante, el dato puede ser algo engañoso, ya que, en términos relativos, la ayuda humanitaria destinada por las instituciones en 2012 suponía un 9,97% de la totalidad de AOD Neta, que será un 12,55% en 2017. En el caso del conjunto de países UE-CAD será del 3,66% y del 7,78% en esos respectivos años. De manera que vemos como la representatividad de la AOD destinada a ayuda humanitaria como parte del total de AOD Neta es similar en ambos grupos (un incremento de 2,58 puntos porcentuales en el caso de las instituciones y de 4,12 en el caso del conjunto de países), a pesar de que las cantidades puedan ser muy diferentes. Desde 1996 hasta 1998, la totalidad de la ayuda humanitaria experimenta una caída continuada, especialmente llamativa en el caso de los países UE-CAD en 1997, con un descenso 21,59% con respecto al año anterior. El descenso de la ayuda humanitaria se refleja en una caída de la totalidad tanto en Europa como en África (ver gráfico 30 y 31), mientras que la ayuda humanitaria destinada a América aumenta un 71% y la parte de Asia Oriental y Medio Oriente pasan a recibir un 45% y un 19,4% más que en el año anterior. Este incremento hace que Asia recibiera el 27,36% de la totalidad de ayuda humanitaria donada por ese año por las instituciones y el conjunto de países UE-CAD 23 . Esta cantidad es llamativa puesto que prácticamente iguala a la cantidad destinada a África (28,31% del total). Como destacaba la Comisión Europea en su Informe Anual sobre Ayuda Humanitaria de 1997 (Comisión Europea, 1998:8); gran parte de la Ayuda humanitaria se centró en Corea del Norte, tras el análisis por parte de un comité de evaluación independiente de la falta de mecanismos de distribución de comida en la zona, así como de medicamentos. En este caso la ayuda se canalizó a través de ONGs y agencias internacionales. Otra gran parte de la ayuda fue destinada a Filipinas, para la reintegración de más de 120.000 musulmanes y sus familias en la región de Mindanao tras el acuerdo de paz firmado en 1996 y, en tercer lugar, otra gran parte de la ayuda humanitaria fue destinada a Indonesia, con el objetivo de mitigar los efectos del Fenómeno El Niño. Este objetivo fue el que igualmente marcó el incremento tan notable de la ayuda humanitaria destinada a América del Sur (incremento interanual del 67% en 1997 con respecto a 1996). Como hemos reflejado, la caída de la ayuda humanitaria de 1997 se recogía principalmente en una caída de esta ayuda prestada por el conjunto de países, entre los cuales, Italia fue la que la disminuyó en mayor proporción; pasando de 161 millones de dólares en 1996 a 39 millones en 1997. Sin embargo, en 1998, la caída de la ayuda humanitaria destaca por parte de las instituciones europeas, donando un 36,14% menos. 23 Para ver los datos de la suma UE-CAD e instituciones, desagregados por regiones, consultar el Anexo, tabla 4. 101 En este año, la ayuda humanitaria se centra en el Norte del Sáhara (que recibe un 51,5% más que el año anterior), mientras que en la totalidad de ayuda humanitaria destinada a todos los continentes disminuye. En estos análisis de la evolución de la ayuda humanitaria en los distintos años no prestamos atención a los datos de Oceanía, puesto que, aunque en muchos años experimenta incrementos de la ayuda humanitaria que alcanzan hasta un 2400%, este dato es muy poco significativo, ya que en ningún caso la ayuda humanitaria que recibe Oceanía ha supuesto más del 0,5% de la totalidad de la ayuda. Encontramos incrementos muy llamativos de la Ayuda Humanitaria destinada por la Unión Europea en primer lugar en 1999, con un crecimiento de la misma del 37,7% con respecto al año anterior. Este incremento es reflejo de un aumento del 35,6% de la ayuda humanitaria prestada por las instituciones y un 38,4% por parte de los países UECAD (como vemos en el gráfico 29). El destino principal de esta ayuda fue la región de Europa, con un crecimiento al alza del 213,8% con respecto al año anterior. Pasó, así, a recibir ese año el 35% de la totalidad de ayuda humanitaria donada por la Unión Europea (instituciones y países). Esta alza tiene su contrapartida en una caída muy notable de la ayuda humanitaria destinada a África, que cae como vemos en los gráficos 30 y 31, hasta representar un 14% del total. El foco principal de la Ayuda humanitaria en Europa se centra en el conflicto de Kosovo, con el objetivo de ayuda a las víctimas de las tensiones y violencia de la zona. Esta ayuda se centró en un primer momento en el reasentamiento de poblaciones refugiadas y desalojadas de Kosovo en Macedonia, Albania, Montenegro y Bosnia- Herzegovina. Y en un segundo periodo se centró en la provisión de ayuda para responder a las necesidades de alimento, higiene, protección y cuidado sanitario (Comisión Europea, 2000). Como vemos en el gráfico 31, esta cantidad de ayuda humanitaria no volverá a hacerse efectiva en la región de Europa en ninguno de los años del periodo analizado, y el porcentaje de ayuda humanitaria que recibe con respecto del total en ningún caso alcanzará tal representatividad. Por otra parte, encontramos un progresivo incremento de la ayuda desde 2001 hasta 2005, como podemos apreciar en el gráfico 29. En el caso del primer año mencionado, destaca el incremento de la ayuda destinada al Centro y Sur de Asia, que se cifra en un incremento del 177,8% con respecto al año que le precede. Es decir, esta región pasa de recibir el 6,3% de la ayuda humanitaria en el año 2000 a recibir el 17,5% en el 2001. Este gran incremento de la ayuda se focaliza en Afganistán, donde la UE buscará dar respuesta a las necesidades básicas de la población afgana tras la caída del régimen talibán. El progresivo aumento de la ayuda humanitaria que dona la Unión Europea en estos años mencionados, como vemos en el gráfico 29, es muy notable en el caso de las instituciones europeas en 2004 y 2005, cuando estas incrementan la ayuda humanitaria donada en un 46% y un 56% con respecto al año anterior. En el año 2004, el destino de la ayuda humanitaria se focaliza en América, con un incremento del total donado por las instituciones y los países del 106% con respecto a 2003. En este caso, fue la ayuda destinada a Norte y Centro América la que experimentó un mayor crecimiento, pues refleja un crecimiento al alza del 352% con respecto al año que le precede. Como ya 102 analizamos al introducir el efecto del tipo de cambio en el análisis del reparto geográfico de la AOD donada por las instituciones, la apreciación del euro con respecto al dólar hace que el incremento de la ayuda humanitaria donada sea más suave al asignar las cantidades en euros y las caídas más abruptas. Así, para América el incremento sería del 88%. Cabe destacar, que la ayuda humanitaria dada en 2005 por la Unión Europea en su conjunto aumentó en todas las regiones a excepción del Norte de África y Medio Oriente. Una gran parte fue destinada al continente asiático, como respuesta al tsunami que tuvo lugar en el océano Índico. De esta manera, a pesar de que las cantidades hayan aumentado, en 2005, el porcentaje del total de ayuda que reciben los diferentes continentes disminuye; a excepción de Asia, que pasa de recibir el 24,9% de la ayuda humanitaria en 2004 a recibir el 31,7% de la totalidad. La UE llevó a cabo proyectos a más largo plazo en la zona centrados en la construcción de campos de acogida para personas sin hogar, la financiación de los trabajadores sanitarios y la compra de barcos de pesca. Como vemos en los gráficos 30 y 31, la mayor parte de la ayuda humanitaria que dona la Unión Europea se centra en las regiones del Sur del Sáhara y de Asia. En 2006, la ayuda destinada por el conjunto de países de la UE pertenecientes al CAD a la región de África subsahariana tan solo se incrementó en un 14,7% con respecto al año anterior, mientras que esta ayuda destinada a Medio Oriente experimentó un crecimiento del 119% con respecto a 2005. En el caso de las instituciones la diferencia es aún más significativa, puesto que el incremento que se produce de la ayuda humanitaria destinada a la primera región es del 0,17%, mientras que la destinada por las instituciones es del 242%. De esta manera, si tomamos la totalidad de ayuda humanitaria destinada por los países de la UE y las instituciones en el año 2006, la que se destina a Medio Oriente representará el 15% de la totalidad, a diferencia del año que le precede que tan solo representaba el 4%. Así mismo, África Subsahariana en este año ha incrementado la ayuda humanitaria como porcentaje del total en 10 puntos porcentuales. En cuanto a los cambios que se producen en 2007, volvemos a mencionar la fuerte apreciación que se produce, de media, del euro con respecto al dólar en este año. De esta manera, la ayuda destinada por la Unión Europea en su conjunto, realmente se incrementa mucho menos de lo reflejado. En el caso de la ayuda total destinada a Asia del Sur y Central, mientras que en dólares se recoge un incremento del 5,5%, en euros supone una caída del 3,4%. Así mismo, la disminución de la totalidad de ayuda humanitaria donada por las instituciones y los países en su conjunto son mucho más llamativas al tomarlas en euros. La totalidad de la ayuda, a pesar de que en dólares refleja una caída insignificante del 1%, en euros supone una caída del 9,25% con respecto a 2006 (ver gráfico 32). En cuanto a 2008, es claramente destacable la ayuda humanitaria destinada por la Unión Europea en conjunto a Asia central y del Sur, que pasa de representar el 12% de la ayuda humanitaria en 2007 a representar 19,5% en este año. Lo cual refleja un incremento del 102% de este tipo de ayuda con respecto al año anterior. No obstante, este incremento es algo menor, el 88%, si tomamos la ayuda en euros reflejando la apreciación del tipo de cambio. Este incremento de la ayuda a Asia se centra en la región de Birmania/Myanmar afectada por el ciclón Nargis, así como la población vulnerable afectada por conflictos y 103 desastres naturales en Afganistán, Irán y Pakistán; además de ayuda destinada a desastres naturales en Bangladesh (infestación de roedores en la región de las colinas de Chittagong, las necesidades derivadas del ciclón Sidr de 2007, inundaciones en el Sudoeste…) (Comisión Europea, 2008:8) Por otra parte, la ayuda humanitaria donada por las instituciones europeas en 2010 aumentó en un 2,83%, mientras que la que donaron el conjunto de países de la UE pertenecientes al CAD disminuyó en un 14,11% con respecto al año anterior, como vemos en el gráfico 29. Aunque en líneas generales la evolución de la ayuda humanitaria total en este año refleje una caída (8,39% en dólares, 3,77% si tenemos en consideración la depreciación del tipo de cambio.); cabe destacar que, en la región del Norte y Centro América, la ayuda humanitaria se incrementó en un 203,94%. Esto hizo que esta región recibiera el 11,67% de la totalidad de ayuda humanitaria donada por la UE en 2010, a diferencia del 3,5% que recibió en 2009. Esto se debe a la respuesta que dio la Unión Europea ante el terremoto de Haití en enero del 2010 para estabilizar el país. Sin embargo, no fue la única región que recibió gran parte de la ayuda humanitaria europea en este año, ya que tanto en Sudán como en Pakistán recibieron una gran parte debido a inundaciones que afectaron al país y a su población. Gráfico 30: Reparto geográfico de la Ayuda Humanitaria de las Instituciones Europeas, 1995-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019). Además, en el año 2011 la ayuda humanitaria total de la UE se centró en el continente africano (incrementando la ayuda total en un 50% en dólares, y en un 42% en euros). Refleja un incremento de hasta el 1091,62% en el caso del Norte de África por 0 100 200 300 400 500 600 700 800 900 1.000 1.100 Millones de dólares corrientes Europa, Total Norte del Sáhara, Total Sur del Sáhara, Total América, Total Asia, Total Oceanía, Total Países en desarrollo sin especificar 104 parte de los países de la UE pertenecientes al CAD con respecto a la ayuda que donan en el año anterior (ver gráfico 31); y del 475% en el caso de la ayuda humanitaria donada por las instituciones (ver gráfico 30). Sin embargo, este dato puede confundir, ya que, aunque se incremente notablemente la ayuda con respecto al año anterior, el Norte de África tan solo recibe el 4% de la totalidad de ayuda humanitaria donada por la UE. Si bien es cierto, la ayuda humanitaria que recibe el Sur del Sáhara, aunque se incremente en menor proporción, representa el 45,5% de la totalidad, lo que hace que el continente africano en su conjunto sea el principal foco de destino de este tipo de ayuda en 2011. Este incremento se debió a la respuesta de la UE para la protección de la población civil tras la Guerra de Libia. De igual manera ocurre en 2012, el continente africano recibirá en este caso el 51,6% de la totalidad de la ayuda humanitaria, aunque en este caso, el Sur del Sáhara recibe una proporción incluso mayor que el año anterior, llegando a alcanzar el 48,23% de la ayuda humanitaria donada por las instituciones y el 50,57% de la donada por el conjunto de países de la UE pertenecientes al CAD. La razón principal fue proporcionar la ayuda necesaria a las víctimas de la hambruna en el Sahel en este mismo año. Gráfico 31: Reparto geográfico de la Ayuda Humanitaria de los países UE-CAD, 1995-2017. Fuente: Elaboración a partir de la base de datos en línea DAC2a (OCDE, 2019) Si tomamos la totalidad de la ayuda humanitaria de las instituciones y de los países UE-CAD vemos como la ayuda destinada a Asia sigue una tendencia creciente desde 2012 hasta 2017. En 2012, este incremento de la ayuda humanitaria (0,35%) reflejaría un incremento mayor al considerar la depreciación del tipo de cambio de ese mismo año (9,16%). Sin embargo, en 2013, la apreciación del euro (gráfico 32) determina el efecto contario, suavizando el incremento total de ayuda humanitaria destinada por el conjunto de la Unión Europea al continente asiático (61% de incremento en dólares, 56% en euros). 0 250 500 750 1.000 1.250 1.500 1.750 2.000 2.250 2.500 2.750 3.000 3.250 Millones de dólares corrientes Europa, Total Norte del Sáhara, Total Sur del Sáhara, Total América, Total Asia, Total Oceanía, Total Países en desarrollo sin especificar 111 4. Bondad de la distribución sectorial de la AOD de la Unión Europea. 4.1 Metodología El objetivo general del estudio es cuantificar los niveles de bondad de la distribución sectorial de la AOD de la UE en los 15 sujetos, de los cuales 13 son países de la Unión Europea, y los otros dos el total de la UE CAD y la suma de este y las instituciones europeas, a partir de una investigación empírica mediante la aplicación del Modelo de Rasch, basándonos para ello en el enfoque teórico del potencial distributivo de cada país en base a una serie de resultados de éxito o fracaso definidos a través de unos ítems concretos. Ello nos permitirá desarrollar un análisis comparativo de la bondad de la distribución sectorial de la AOD, determinando la posición jerárquica de los distintos países y los cambios que se han producido entre los años objeto de medición, 2000 y 2016, en un escenario de 15 sujetos. Además, posibilitará obtener una medición de la capacidad de impacto en términos de bondad de la distribución sectorial de la AOD, así como los factores incidentes en ella de forma más relevantes de cara a incrementarla. Para conseguir todo ello, hemos utilizado un método inductivo mediante un proceso analítico-sintético, de tal forma que se estudiara la variable latente “bondad de la distribución sectorial de la AOD de la UE”; de tal forma que partiremos de la descomposición de dicho objeto de estudio en una serie de ítems, que estudiaremos de forma individual y comparativa en dos momentos temporales determinados distintos (análisis), y luego sintetizaremos dichas partes en una medida única para estudiarlas de manera holística e integral. Todo este proceso lo llevaremos a cabo aplicando el método métrico de Rasch. Diversos investigadores consideran que este método es un modelo que destaca por sus características matemáticas (Andersen, 1973; Oreja Rodríguez, J.R., 2005). El atributo estadístico que diferencia al modelo de Rasch es que los parámetros sujetos e ítems están algebraicamente separados y dan lugar a estadísticos suficientes (Andersen: 1973; Masters y Wright: 1984). Rasch desarrolló su modelo dentro de la Teoría de la medición conjunta, que parte de la consideración de que las medidas (observables) fundamentales tienen estructura aditiva. Perline et al. (1979) han probado que los modelos que están incluidos en la familia identificada por Rasch son los únicos modelos compatibles con los principios de la teoría de la medida conjunta en el caso probabilístico. Este hecho otorga un papel crucial a los modelos de medida de Rasch en la metodología para la medida en las Ciencias Sociales (Cliff, 1992 y Michell, 1999). Así, los modelos de Rasch han sido aplicados en psicología, educación, economía aplicada, salud pública..., para la confección de instrumentos de medida o identificación de continuos de medida en el conjunto de datos ya disponibles. 112 Centrándonos en la rama de conocimiento de nuestro estudio, en las Ciencias Sociales es muy frecuente la búsqueda de información a partir del análisis comparativo de entes o sujetos frente a conceptos concretos. Estos conceptos se denominan variables latentes dado que no se pueden observar directamente, a pesar de lo cual intuimos algunas de sus propiedades, rasgos, atributos o características. Los constructos teóricos no se pueden observar de manera directa, pero sí algunas de sus manifestaciones. Al comparar las mediciones de esas manifestaciones observables de los constructos nos podemos enfrentar a una medición objetiva. Desde este punto de vista podemos señalar que toda medida es el resultado de una comparación entre sujetos. El atributo clave de cualquier medición, a efectos comparativos, es que el constructo pueda ubicarse en una línea, denominada continuo lineal. Esta línea se puede dividir en unidades iguales, que pueden ser mayores o menores. La Probabilidad de Rasch es un instrumento de trabajo que nos permite obtener la medida de una variable latente, en nuestro caso bondad de la distribución sectorial de la AOD de la UE. Dada esta variable latente (x) -variable medida para (N) sujetos (15 territorios nacionales o conjuntos de la UE) y definida por un conjunto de (y) ítems (10 ítems no correlacionados)-, esta técnica de medición la sitúa a lo largo de una línea para su medida conforme a su situación competitiva (Morán-Álvarez y Álvarez-Martínez, 2001:120), evaluando estos conforme a la escala 1 (valor inferior) al 10 (valor superior). Los ítems categorizados responden al escenario de las tablas 7 y 8 del anexo. Como cualquier otra variable latente, puede visualizarse como una línea con una dirección a lo largo de la cual se sitúan los ítems y las empresas. Mayor calidad educativa corresponde a un punto más alejado en la línea. Quiere decir, que es necesario encontrar una manera de establecer la ubicación apropiada de los ítems a lo largo de la línea para medir la calidad educativa. Como cualquier variable latente, la podemos visualizar como una línea con una dirección a lo largo de la cual se sitúan los ítems y los países. Se trata de ubicar los ítems a lo largo de la línea de pobreza. Las diferencias en la bondad entre dos países vienen dadas por su posición relativa en el número de ítems; de tal forma que la variable latente pobreza se concibe como un continuo a lo largo del cual se sitúan los parámetros δi para los tres ítems y los βn para los países. Es decir, que puede haber países que no sobrepasan el valor de cada categoría en ningún ítem y estarán entre las que presentan fortalezas, y a la inversa, cuando sobrepasen los valores de todos los ítems presentan debilidades. β0 Baja bondad-------□----------□------------□--------●----------□------------- Alta bondad δ1 δ2 δ3 δ4 Consideremos Xni la variable dicotómica bondad de la AOD que describe el hecho de que un país “n” endosa el ítem “i”. Si Xni=1, entonces el país “n” se dice que es fuerte; por el contrario, si Xni=0 se dice que el país “n” no es fuerte. β0 ---●----------□---------□--------□-----□----- El país β0 no tendrá la bondad deseada δ1 δ2 δ3 δ4 113 β0 -------□-----------□------------□--------□----------●---El país β0 tendría elevada bondad δ1 δ2 δ3 δ4 Sea la variable Xni politómica que describe el hecho de que en un país n se dé una categoría m en el ítem i. Si Xni=1 el país n presentará categoría m en el ítem i y si Xni=0 el país n no presentará categoría m en el ítem i. De esta forma, P[Xni=1] sería la probabilidad de que el país n endose la categoría m en el ítem i y P[Xni=0] sería la probabilidad de que el país n no endose la categoría m en el ítem i. Relacionando la representación gráfica con la variable aleatoria descrita: Si βn–δi > 0 then Pr[Xni=1] > 0.5 Si βn–δi < 0 then Pr[Xni=1] < 0.5 Si βn–δi = 0 then Pr[Xni=1] = 0.5 Con los cálculos apropiados se obtiene la fórmula que George Rasch alcanzó en su tratado acerca de las variables latentes. Dándonos en nuestro caso la probabilidad de que el país “n” referido al ítem “i” sea fuerte, dados los parámetros βn y δi (Morán- Álvarez y Álvarez-Martínez, 2001:198). P[Xni = 1]βn, δi=e(βn−δi) 1 + e(βn−δi) El objetivo de esta categorización es transformar varias medidas que representan conceptos de diferente naturaleza o índole, en una medida global que nos permite y simplifica una interpretación conjunta (Álvarez, 2008). Esta categorización debe ser conjunta a una misma escala para todos los ítems del instrumento de medición diseñado. Señalar que el modelo de Rasch es politómico (Rasch, 1980; Andrich, 1978, 1988a y 1988b), de tal modo que en nuestro caso la puntuación asignada se representa por la escala de categorías {1, 2…, 10} en términos del parámetro (país) e ítem (factores de calidad educativa). Los parámetros que rigen la Probabilidad de Rasch se hallan utilizando el programa informático WINSTEPS Rasch Measurement (MINISTEP 3.81.0), para esta investigación con el uso de la base de datos extraída de la OCDE (ver tablas 7 y 8 del anexo). 114 4.2 Resultados de la medición Hemos considerado el total de AOD en precios constantes (en millones de dólares estadounidenses de 2017) para el año 2000 y el año 2016. Estas cantidades las hemos relativizado con respecto al INB, en precios constantes, de cada uno de los países analizados en esos años. Trabajando los datos por millones, hemos categorizado los sujetos del 1 al 10 25 , siendo 10 la categoría máxima y 1 la mínima. En caso de existir una diferencia superior a 200 mil millones entre los dos sujetos con mayor valor, aquel con el valor superior toma la categoría 10 y los valores del resto de sujetos se corresponden con 9 categorías. Puesto que para el año 2000 la OCDE no dispone de datos para ninguno de los países europeos que no pertenecen al CAD, los hemos omitido del estudio. De igual manera, para el año 2000, hay 5 países UE-CAD para los cuales la OCDE no dispone información de la AOD donada: República Checa, Hungría, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia. Por lo tanto, los omitimos en el análisis. Los 15 sujetos analizados son: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia, El total de los países de la Unión Europea pertenecientes al CAD (UE CAD), y la suma de la AOD donada por los países UE CAD y las instituciones. Para estos dos últimos sujetos hemos relativizado entre el INB total de los países UE-CAD. Los 10 ítems analizados son: - I1. Educación. - I2. Salud y sanidad a la reproducción. - I3. Agua y Saneamiento. - I4. Gobierno y sociedad civil. - I5. Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. - I6. Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. - I7. Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. - I8. Sectores productivos específicos. - I9. Suministro de bienes y ayuda general a programas. - I10.Ayuda humanitaria. Analizamos la calidad de la medida con respecto al patrón previsto por el modelo. Distinguimos de las tablas 18 y 19, aquellos sujetos que presentan un mayor grado de bondad en la distribución sectorial de su AOD, situados en el extremo superior, así como los sectores a los que una mayor proporción acumulada de sujetos destinan una menor cantidad de AOD con respecto a su PNB en comparación con el resto de sujetos; es decir, aquellos sectores en los que es común que la proporción AOD/PNB destinada sea baja. Mientras que los extremos inferiores corresponden con los casos contrarios: aquellos países que presentan una peor bondad en la distribución sectorial de la AOD y los sectores 25 En las tablas 7 y 8 del Anexo se pueden ver los datos y las categorías correspondientes. 115 a los que es común destinar una mayor proporción de AOD/PNB en comparación con el resto de sujetos. Tabla 18: Mapa de posicionamiento de los 15 sujetos respecto a los 10 ítems en 2000. MEASURE PERSON - MAP - ITEM <more>|<rare> 1 + | | | | | Países Bajos T| | | Suecia | |T | I10.Ayuda humanitaria S|S I9.Suminist de bienes y ayuda progr Dinamarca | UE CAD + INST | I3.Agua y S I6.Transporte,almac,comun 0 +M I1. Educación I2.Salud y I4.Gobierno | Bélgica | I5.Resto en infraestructuras sociales Francia Irlanda Reino Unid M|S TOTAL UE CAD | I8.Sectores productivos Alemania |T I7.Servicios financ, bancarios, Negoc Finlandia Portugal | | Austria | | S| España | | | | -1 + T| | Italia | | | | | | | | | | | | -2 + <less>|<frequent> Fuente: MINISTEP 3.81.0 116 Tabla 19: Mapa de posicionamiento de los 15 sujetos respecto a los 10 ítems en 2016. MEASURE PERSON - MAP - ITEM <more>|<rare> 1 + T| | | | | | | | Alemania | UE CAD + INST S|T | I6.Transporte, almac, comun, energía |S I9.Suministro de bienes y ayuda a programas Países Bajos | I2.Salud y sanidad I3.Agua y Saneamiento Francia Suecia | I4.Gobierno y sociedad civil 0 +M I10.Ayuda humanitaria Reino Unido TOTAL UE CAD | I1.Educación Dinamarca | I7.Servicios financieros, bancarios, negoc Bélgica |S M| I5.Resto de AOD en I8.Sectores productivos |T Irlanda | Austria Portugal | | Finlandia | | | | S| | -1 + | | | | | | T| | | | | | | | -2 + | España | | | | | | | | | | | | | -3 Italia + <less>|<frequent> Fuente: MINISTEP 3.81.0 117 Que sea fácil destinar una menor o mayor proporción de AOD/PNB con respecto al resto de sujetos nos hace referencia a dos aspectos: En primer lugar, a la importancia que le está dando el sujeto considerado a ese ítem en comparación con el resto de sujetos; y, en segundo lugar, a la posición homogénea de la UE en su contribución al sector específico. Esto es así puesto que en aquellos en los que es fácil darle una medida baja, los sujetos analizados presentan una posición homogénea centrada en destinar una cantidad de AOD/PNB que oscila entre valores bajos del conjunto; siendo más raro la especialización de un sujeto concreto en este sector. Por el contrario, aquellos en los que es fácil darle una medida alta, los sujetos analizados presentan una posición homogénea centrada en destinar una cantidad de AOD/PNB oscilante entre los valores máximos del conjunto, diferenciando, por tanto, aquel que no alcanza ese nivel. Serían aquellos sectores en los que es más fácil la especialización de los sujetos en valores altos comparados con el resto de sujetos. Otro aspecto que influye enormemente en esta distribución es la diferencia que hay entre el sujeto que menor proporción de su PNB destina a un sector en concreto y el que más. Así, en 2016 vemos como el I5 26 se encuentra en el extremo inferior. Esto es debido a que la diferencia entre las cantidades destinadas por el sujeto que menos y el que más destinan no son tan grandes como en otros sectores, lo que facilita que las posiciones de los sujetos de la UE analizados presenten un comportamiento homogéneo en la atención a este sector. Por lo general, todos los sujetos destinan cantidades bastante pequeñas en relación a su PNB a este ítem. Para poder comprender el resultado de la bondad de la distribución sectorial de la AOD de cada sujeto, tenemos que tener en cuenta los cambios que experimenten entre 2000 y 2016. Así, para el primer año, para aquellos sectores cuyas medidas se encuentran igual o por debajo de la media (parte inferior derecha de la tabla 18) son: el sector de la educación; Servicios financieros y bancarios, negocios y otros servicios, multisector/transversal; Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales y sectores productivos específicos. Estos cuatro sectores que se encuentran por debajo de la media serán los mismos en 2016. El resto de ítems se sitúan en ambos años por encima de la media (posiciones de 1-6 en el gráfico 36). Como veremos posteriormente en el gráfico 36, algunos sectores han visto un incremento considerable en la distribución de la AOD que se le hacía, de manera que se ha evolucionado de manera general hacia el destino de una mayor proporción de AOD/PNB en relación a la destinada por el conjunto de sujetos, es decir, a una especialización más fácil por parte de los sujetos en estos sectores teniendo en cuenta el comportamiento del resto de sujetos hacia ese mismo sector. Estos son: I1, I3, I5 e I8, y, sobre todo, la AOD/PNB destinada a Ayuda humanitaria. Esta consideración será relevante para determinar el comportamiento de los países entre ambos años. 26 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 118 Por el contrario, destacan otros sectores que han experimentado una caída en la bondad de la distribución que reflejaban. Esto señala una evolución del conjunto de sujetos hacia una mayor cantidad de los mismos que destinan bajas proporciones de AOD/PNB, a diferencia de pocos sujetos que se especializan o prestan más atención a estos sectores. Hablamos de los sectores I7, I6, I4 e I2 27 . Gráfico 33: Medida de los sujetos año 2000 y 2016. Fuente: Elaboración a partir de datos obtenidos de MINISTEP 3.81.0. Si atendemos a los resultados obtenidos para los sujetos analizados, podemos ver en el gráfico 33 (ordenados por valores correspondientes a 2016), como tanto el conjunto de países europeos del CAD, como estos junto a las instituciones, se posicionan por encima de la media para ambos años analizados. En el año 2000, 9 sujetos presentaban en su comportamiento una medida superior a la correspondiente con la media, y para 6 resultaba ser inferior. Para el año 2016, 3 sujetos más se sitúan por encima de la media, como vemos en el gráfico 33, lo cual refleja una mejora en el conjunto. La medida correspondiente al total de los países de la Unión Europea pertenecientes al CAD escala posiciones entre ambos años, como apreciamos en el gráfico 34; pasando del puesto 9 al 7. Aunque su medida ha experimentado en 2016 una caída del 137,5% con respecto al año 2000, se sigue manteniendo por encima de la media de la 27 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. -3,5 -3,25 -3 -2,75 -2,5 -2,25 -2 -1,75 -1,5 -1,25 -1 -0,75 -0,5 -0,25 0 0,25 0,5 0,75 1 Italia España Finlandia MEDIA Austria Portugal Irlanda Bélgica Dinamarca Reino Unido TOTAL UE CAD Suecia Francia Países Bajos UE CAD + INST Alemania Medida 2016 Medida 2000 119 medida de los sujetos. Vemos en el mapa 18, como el conjunto de países UE-CAD supera en el año 2000 los niveles esperados para los sectores productivos específicos y los servicios financieros y bancarios, negocios…, sin embargo, no lo supera para el resto de sectores. Destacamos que se reconoce como fortaleza en el año 2000 el sector educativo, al cual destinaban el 219,21 por millón de su PNB 28 , superando la media de los países analizados. A este sector, un tercio de los sujetos destina entre el 52 y 105 por millón de la AOD con respecto a su PNB (categorías bajas) y otro tercio entre 263 y 316 por millón (categorías medias). No obstante, en el año 2016, su mayor fortaleza pasa a corresponderse con el sector de transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. Así, mientras que vemos en la tabla 19 que para este año es fácil una asignación baja de la AOD/PNB a este sector, el conjunto UE-CAD destina una proporción muy por encima de la media de los países y se coloca como el cuarto sujeto que mayor proporción establece al I6. En el año 2016, por el contrario, la principal debilidad del conjunto de países UECAD fue la distribución realizada a los sectores productivos específicos. Mientras que resultaba ser el sector al que de manera más fácil se le asignaban cantidades altas en relación al conjunto de sujetos (posición 10 en el gráfico 36); la suma de países UE-CAD no destina una proporción extraordinaria, aunque sí por encima de la media de los países analizados. Si atendemos a la suma correspondiente de los países UE-CAD y las instituciones europeas, vemos en el gráfico 33 como su medida de la bondad en la distribución sectorial de la AOD ha mejorado considerablemente, siendo el incremento del 300% entre el año 2000 y 2016. Esto ha permitido, como vemos en el gráfico 34, que, en el año 2016, la UE en su conjunto haya sido el segundo sujeto que presente un mayor grado de bondad en la distribución, distanciándose ligeramente del resto, como vemos en la tabla 19, y siendo capaz de superar los niveles esperados para todos los sectores. Para ambos años, la UE en su conjunto mantiene las mismas fortalezas: los sectores correspondientes a los ítems I6, I7, I8 e I9 29 . Tanto para el suministro de bienes y ayuda general a programas; como para el sector de transporte, comunicaciones…; cuya tendencia es asignar proporciones pequeñas de AOD con respecto al PNB, la UE destaca por destinarle una mayor proporción de sus recursos y; en comparación con el comportamiento del resto si se miran individualmente, centrar su atención en estos sectores. En cuanto a la ayuda destinada a sectores productivos y la destinada a servicios financieros, bancarios, negocios…, la UE destaca en ambos años por ser uno de los sujetos que mayor AOD/PNB le destina (categoría 9 para ambos sectores en el 2000 y categoría 10 para ambos sectores en el 2016, como vemos en las tablas 7 y 8 del anexo). Vemos en las tablas 18 y 19 como la UE en su conjunto ha mejorado considerablemente en su distribución de la AOD. Como se aprecia en las mismas, ha 28 Tabla 7 del Anexo. 29 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 120 pasado de superar la media de los países analizados, pero no alcanzar la media correspondiente en algunos de los sectores considerados, a superar en 2016 tanto la media de los sujetos como la media de todos los sectores considerados. Gráfico 34: Ranking de los sujetos año 2000 y 2016. Fuente: Elaboración a partir de datos obtenidos de MINISTEP 3.81.0. Entre los países de la Unión Europea, aquel que experimenta un cambio más significativo es Alemania. Como vemos en el gráfico 34, pasa de ocupar el puesto décimo en el año 2000, con un grado de bondad situado por debajo de la media, a ser el sujeto que presenta una mayor bondad en la distribución sectorial de su AOD en el año 2016. Este cambio en la medida es del 230,3% con respecto al primer año. Para el año 2000, Alemania presentaba una distribución de AOD mucho más dispar entre los diferentes sectores analizados. Sin embargo, en el año 2016, la AOD con respecto a su PNB que destina a cada uno le sitúa siempre entre los 4 mayores donantes; a excepción de la AOD destinada a salud y sanidad a la reproducción, que se constituye como una de sus debilidades. Como vemos en las tablas 18 y 19, Alemania pasa de no superar el nivel adecuado en prácticamente ningún ítem en el año 2000 a superarlos todos en el 2016, así como superar la media del conjunto de sujetos. La AOD/PNB que destina Alemania al sector de Agua y Saneamiento (I3) se constituye en el año 2000 como una de sus fortalezas, sin embargo, pasará después en el año 2016 a representar una de sus debilidades. Esto es así, ya que el valor de esa ayuda en el 2000 es superior al esperado, tanto debido al comportamiento del país con respecto al resto de sectores como por el comportamiento del resto de sujetos hacía ese sector. En los años 2000 y 2001, Alemania destina una elevada proporción de su PNB a ese sector 012345678910 11 12 13 14 15 Alemania Austria Bélgica Dinamarca España Finlandia Francia Irlanda Italia Países Bajos Portugal Reino Unido Suecia TOTAL UE CAD UE CAD + INST 2016 2000 127 fortalezas del país. Estos son precisamente sectores en los que no es tan común para ese año destinar proporciones elevadas de AOD. No obstante, en el año 2016 pasan a reflejar debilidades del mismo. Destacan especialmente las caídas en el I3 e I6 ya que pasan de ser el donante que mayor proporción de su PNB destina a estos sectores (especialmente llamativa la especialización en el año 2000 en el I6), a ser uno de los que menos les destina en el 2016. Con esto, tendemos a pensar que Dinamarca pasa de centrarse en el año 2000 en algunos sectores en los que es difícil asignar cantidades elevadas de AOD/PNB a centrarse en 2016 en aquellos sectores en los que el conjunto de sujetos tiende a destinar una gran AOD/PNB, superando las cifras con creces, a diferencia de los sectores en los que es fácil destinar proporciones bajas, en los que ni siquiera alcanza la media de los países. Esta consideración se ve reflejada en la tabla 20, donde apreciamos que Dinamarca destina en el 2000 una proporción de su PNB más baja de lo esperada en el sector de servicios financieros y bancarios, negocios y otros servicios, multisector/transversal. Este desajuste choca principalmente con el comportamiento del resto de sujetos analizados con respecto a este sector, ya que como vemos en el gráfico 36, el I7 toma la décima posición; siendo frecuente el establecimiento de altos niveles de AOD/PNB en comparación con el conjunto de sujetos. Es lógico, por lo tanto, que el modelo lo reconozca como una de las debilidades de este país en el año 2000, ya que destina en el año 2000 el 139 por millón de su PNB (Siendo la media 205 por millón). Este sector, en el 2016 pasará a representar una de las fortalezas de la distribución de la AOD sueca (reflejando el destino del 606 por millón de su PNB). Es llamativo como de las debilidades de Dinamarca en el año 2000, el I4, e I10 también pasan a convertirse en sus fortalezas del 2016. En el caso del primero de estos sectores: gobierno y sociedad civil, Dinamarca pasa de destinarle de AOD el 238 por millón de su PNB a destinarle el 771 por millón. Sin embargo, el efecto debería de ser incluso mayor, ya que se venía produciendo un incremento muy significativo de la ayuda que destinaba Dinamarca a este sector, que experimenta de manera puntual una caída en el año 2016. Por otra parte, destaca el cambio que se produce en la distribución de la AOD danesa con respecto a la ayuda humanitaria entre ambos años, ya que en el 2000 no destina nada, mientras que en el 2016 destina el 805 por millón de su PNB. Esta cifra es tanto la mayor del conjunto de sujetos en el sector de ayuda humanitaria, como una de las mayores presentadas por cualquier sujeto en cualquiera de los sectores analizados. Así, vemos en el gráfico 21, que esta ayuda desajusta ligeramente del comportamiento esperado. El incremento de la AOD/PNB destinada por Dinamarca a ayuda humanitaria se viene produciendo de manera progresiva desde el año 2002. En el caso de Bélgica, como vemos en el gráfico 33, la caída de su medida de bondad no es tan pronunciada como el caso de Dinamarca, empeorando un 12% entre el año 2000 y 2016. En ambos años este país se sitúa ligeramente por encima de la media de los sujetos analizados, aunque desciende 4 posiciones como vemos en el gráfico 34. En el año 2000 Bélgica alcanzaba los niveles esperados para tres sectores, aunque no la media de los sectores, mientras que en el 2016 tan solo alcanza el nivel esperado para dos de los sectores analizados, y tampoco alcanza la media de los sectores. 128 Este país, en el año 2000 tan solo presenta dos sectores en los que su distribución de AOD/PNB supone una fortaleza: el de sectores productivos específicos y el de salud y sanidad a la reproducción; el caso del primer sector, es uno de los sectores a los que es frecuente una elevada proporción del PNB en comparación al conjunto de sujetos. Además, el I3, Agua y saneamiento, se añade a estos dos sectores en el 2016 para constituirse como sus fortalezas. Así, le presta una creciente atención a este último sector que es en 2016 uno a los que frecuentemente se destina una escasa atención. Algunas de las principales debilidades de Bélgica para ambos años es su distribución destinada al I5, I6, e I9 36 . Destaca especialmente la caída del interés belga en este último sector, ya de por sí siendo en ambos años a aquel a los que menos atención dedican el conjunto de sujetos. El caso de Irlanda también refleja un empeoramiento en la distribución sectorial de la AOD. Este país refleja entre ambos años una caída de su medida del 111% (gráfico 33), y aunque se sitúe por encima de la media de los sujetos analizados, cae en el ranking de la posición 7 a la 10 (gráfico 34). Como vemos en las tablas 18 y 19, el país pasa en el 2000 de alcanzar la media de los sujetos y los niveles esperados para dos de los sectores analizados (aunque no alcanza la media de los sectores), a no alcanzar ni la media de los sujetos ni los valores esperados para ninguno de los sectores estudiados en el año 2016. Este país reflejaba en el año 2000, como nos indica la tabla 20, un valor infravalorado en la proporción de su PNB que destinaba a servicios financieros y bancarios, negocios y otros servicios, multisector/transversal. Esto se debe principalmente a que el valor desajusta con el comportamiento del país esperado en comparación con su comportamiento respecto al resto de sectores. Mientras que este sector se constituye en el año 2000 como aquel al que es más fácil destinar proporciones altas del PNB, Irlanda no le destina nada. Igual ocurre con el I1 e I9. De esta manera, estos tres sectores, junto con el sector de transportes, comunicación y energía, se constituyen como las principales debilidades del país. Estas debilidades se mantienen igual para el año 2016, añadiendo el sector de agua y saneamiento. No obstante, cabe destacar que, para este último año, aunque la proporción sea baja, Irlanda ya destina algo de AOD/PNB en todos los sectores a los que previamente no les destinaba. Por otra parte, las principales fortalezas de Irlanda que se mantienen igual para ambos años son el I5, I2 e I10, destacando principalmente la atención creciente destinada a ayuda humanitaria. Otra diferencia es que, mientras que, en el año 2000, la proporción que destinaba Irlanda de AOD/PNB a Gobierno y sociedad civil representaba una fortaleza, en el 2016, a pesar de que ha disminuido del 286 por millón hasta el 247 por millón, representa un valor esperado para el país. Las 5 peores posiciones en cuanto a la bondad de la distribución sectorial de su AOD se corresponden con los mismos países tanto en el año 2000 como en el 2016. Como 36 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 129 vemos en el gráfico 34, estos son: Finlandia, Portugal, Austria, España e Italia. En ninguno de los dos años analizados alcanzaran estos países la media de los sujetos o los niveles esperados para cualquiera de los sectores del análisis (tablas 18 y 19). Mientras que Austria mejora su medida en 2016 un 14% con respecto al 2000, permitiéndole pasar del puesto 13 al 11 (gráfico 34), Finlandia experimenta el proceso contrario. Una caída del 64% en su medida de bondad entre ambos años, le hace pasar de la posición 11 a la 13 en el año 2016. Por parte de Austria, como vemos en el gráfico 33, su medida de bondad del 2000 se sitúa por debajo de la media, mientras que para el año 2016 se sitúa ligeramente por encima de la misma. Las principales fortalezas que presenta para el año 2000 son el sector educativo, agua y saneamiento, salud y sanidad a la reproducción y gobierno y sociedad civil. A excepción del primero, ninguno de ellos con cantidades que correspondan con el 50% de los valores más altos. Para el año 2016, tan solo presentará como fortalezas dos sectores: el educativo y las infraestructuras sociales no especificadas. Este último es llamativo ya que en el año 2000 se constituía como una de sus debilidades. Además de este sector, las debilidades que presentaba para el año 2000 eran el I7, I10, I9 e I6 37 . En el año 2016, los tres primeros siguen siendo debilidades del país, sin embargo, el I6 deja serlo y pasa a tomar valores esperados por su comportamiento. El sector de gobierno y sociedad civil, que era una de sus fortalezas en el 2000, pasa a reflejar otra debilidad en el segundo año analizado. Queda claro que uno de los sectores en los que se está centrando Austria, de acuerdo con sus capacidades, es el sector de la educación. Por otra parte, Finlandia, como vemos en el gráfico 33, presenta una medida de bondad en la distribución por debajo de la media tanto para el año 2000 como para el año 2016. Para ambos años, este país presenta una fortaleza en el sector de ayuda humanitaria y el sector correspondiente a gobierno y sociedad civil. Sin embargo, otras fortalezas que reflejaba en el 2000 cambian su trayectoria entre ambos años. El I7, pasa a tomar valores esperados de acuerdo con el comportamiento del país, mientras que el I3, fortaleza en el 2000, pasa a presentar de los valores más bajos del conjunto de sujetos, que lo hacen convertirse en una de las debilidades de Finlandia en el año 2016. En cuanto a los sectores correspondientes con debilidades, en el 2000 destacan el sector de la educación; los transportes, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía; los sectores productivos específicos; el suministro de bienes y ayuda general a programas y la salud y sanidad a la reproducción. Estos dos últimos se mantienen en el 2016, sin embargo, el resto (a excepción del I8 como ya hemos analizado), tomarán valores esperados para el año 2016. A las debilidades que se 37 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 130 mantienen se incluyen el sector correspondiente a agua y saneamiento y las infraestructuras sociales no especificadas. Portugal, que se sitúa en la posición 12, se mantiene para ambos años en la misma posición, a pesar de que su medida empora un 10%. En el año 2000, la medida de bondad de la distribución de su ayuda se sitúa por debajo de la media de bondad de los sujetos, sin embargo, en el año 2016 pasa a estar por encima de la media. En la tabla 20 vemos como en el año 2000, Portugal destina un valor de AOD/PNB a servicios financieros, bancarios, negocios y multisector que se encuentra por encima de lo esperado de acuerdo con el comportamiento del país en el resto de sectores. Así, Portugal destina a este sector la cifra más alta en relación a su PNB del conjunto de sujetos analizados, un 388 por millón, siendo la media de los países estudiados 205 por millón. Por ello, el modelo reconoce para el año 2000 este sector como la mayor fortaleza de Portugal. Otras fortalezas del país son el sector educativo, gobierno y sociedad civil e infraestructuras sociales que no vienen especificadas en los sectores señalados. Sin embargo, para el año 2000 Portugal destina una de las menores cifras de AOD/PNB del conjunto de sujetos en sectores como: la ayuda humanitaria, el suministro de bienes y ayuda general a programas, agua y saneamiento, salud y sanidad a la reproducción y sectores productivos. Por ello, constituyen las debilidades de Portugal para el año 2000. Para el año 2016, como refleja la tabla 21, Portugal presenta un gran desajuste en su distribución de AOD en el suministro de bienes y ayuda general a programas. Esto se debe a que la cantidad que destina se encuentra muy por encima de los niveles esperados de acuerdo con el comportamiento del país en el resto de sectores y del resto de sujetos en este mismo sector. En el año 2016, un 53% de los sujetos destina menos del 14 por millón de su PNB, mientras que Portugal se sitúa como el mayor donante de este sector, destinando un 149 por millón. El incremento de la AOD/PNB destinada a este sector destaca principalmente en el periodo comprendido entre 2008 y 2012. No obstante, en comparación con los datos del año 2000, cuando destinaba solo un 4 por millón, el incremento del 2016 es muy significativo. En el 2016, por tanto, el sector de suministro de bienes y ayuda general a programas pasa a ser una de las fortalezas de Portugal en la distribución de su AOD. Otra de las fortalezas de este país es la distribución de AOD a infraestructuras sociales que no vienen recogidas en otros sectores. No obstante, a las debilidades que presentaba en el 2000 se le añaden los sectores I4, I7 e I6 38 , a los que destina de las cantidades más bajas correspondientes al conjunto de los sujetos. 38 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 131 Gráfico 35: Medida de los ítems año 2000 y 2016. Fuente: Elaboración a partir de datos obtenidos de MINISTEP 3.81.0. Gráfico 36: Ranking de los ítems años 2000 y 2016. Fuente: Elaboración a partir de datos obtenidos de MINISTEP 3.81.0 -0,40 -0,30 -0,20 -0,10 0,00 0,10 0,20 0,30 I8.Sectores productivos I5.Resto en serv. e infraes. sociales I7.Servicios financ. Negocios. Multisector/transversal I1.Educación MEDIA I10.Ayuda humanitaria I4.Gobierno y sociedad civil I3.Agua y Saneamiento I2.Salud y sanidad I9.Suministro de bienes, ayuda a progr. I6.Trans, almacenamiento, comunic, energía Medida 2016 Medida 2000 012345678910 I1.Educación I2.Salud y sanidad a la reproducción I3.Agua y Saneamiento I4.Gobierno y sociedad civil I5.Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales I6.Transporte, almacenamiento, comunicaciones,… I7.Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros… I8.Sectores productivos específicos I9.Suministro de bienes y ayuda general a programas I10.Ayuda humanitaria 2016 2000 132 Finalmente, los dos países que presentan una peor medida de bondad en la distribución sectorial de su AOD son España (posición 14 en ambos años) e Italia (última posición en ambos años). En el caso de España, como vemos en el gráfico 33, su medida de bondad de la distribución se sitúa en ambos años por debajo de la media, con un empeoramiento de la misma en un 200% entre 2000 y 2016. Mientras que en el año 2000 el país presentaba dos fortalezas: el sector de infraestructuras sociales no especificadas y el de gobierno y sociedad civil; en el año 2016 tan solo presenta una: la distribución de AOD/PNB que realiza a servicios financieros y bancarios, negocios y multisector (pasa de destinar el 96 por millón de su PNB al 161 por millón, muy superior a las cifras que el país destina a cualquiera del resto de sectores 39 ). El mayor incremento viene determinado por la ayuda destinada a multisector/transversal, que engloba, entre otros, la ayuda destinada a protección medioambiental. Por otra parte, en el año 2000 presenta numerosas debilidades: el I10, I9, I8, I3 40 e I6, todos ellos, sectores a los que el país no destina más del 100 por millón de su PNB. Debilidades que no estarán presentes en el 2016, ya que toman valores que se corresponden con los esperados de acuerdo con el comportamiento del país. En cuanto a Italia, vemos en el gráfico 33 que en ambos años su medida de la bondad en la distribución de AOD también se sitúa por debajo de la media. El empeoramiento de esta es del 174%. Mientras que en el año 2000 Italia presentaba algunas fortalezas, como la ayuda destinada a sectores productivos específicos, ayuda humanitaria o agua y saneamiento. En el año 2016 no presenta ninguna fortaleza. Por el lado de las debilidades, para el año 2000 estas son numerosas para Italia: I1, I2, I4, I5, I6, I9. Todos ellos con valores por debajo de la media de los países, y en la gran mayoría reflejando el mínimo del conjunto de los sujetos (categoría 1 y 2 para todos los sectores del análisis menos el I4). Para el año 2016, sin embargo, no presenta ninguna debilidad. Puesto que los valores son tan bajos para todos los sectores en el año 2016, se sitúan dentro del comportamiento esperado para el país. En ninguno de los dos años y para ningún sector analizado, Italia destina una cantidad de AOD/PNB que alcance la media de los países. 39 Tablas 8 y 9 del anexo. 40 I1: Educación. I2: Salud y sanidad a la reproducción. I3: Agua y Saneamiento. I4: Gobierno y sociedad civil. I5: Resto de AOD en servicios e infraestructuras sociales. I6: Transporte, almacenamiento, comunicaciones, abastecimiento y generación de energía. I7: Servicios financieros y bancarios. Negocios y otros servicios. Multisector/transversal. I8: Sectores productivos específicos. I9: Suministro de bienes y ayuda general a programas. I10: Ayuda humanitaria. 133 Tabla 24: Desajustes en los ítems analizados año 2000 y 2016. INPUT: 15 Sujetos 10 Ítems 2000 2016 Fuente: MINISTEP 3.81.0 TABLE OF POORLY FITTING ITEM (PERSON IN ENTRY ORDER) NUMBER - NAME -- --------------- MEASURE - INFIT (MNSQ) OUTFIT 1 I1.Educación .00 1.5 A 1.5 OBSERVED: 1: 6 6 5 8 2 1 10 1 1 7 4 2 3 5 5 Z-RESIDUAL: 2 -2 7 I7.Servicios financiero -.33 1.4 B 1.2 OBSERVED: 1: 9 3 4 4 3 8 8 1 2 9 10 5 9 6 9 Z-RESIDUAL: -2 -2 2 8 I8.Sectores productivos -.24 1.0 C 1.4 OBSERVED: 1: 3 3 9 10 2 3 6 6 4 8 1 9 4 6 9 Z-RESIDUAL: -2 3 I3.Agua y Saneamiento .09 1.3 D 1.3 OBSERVED: 1: 7 5 2 10 1 4 4 5 2 4 1 2 4 4 5 Z-RESIDUAL: 2 -2 TABLE OF POORLY FITTING ITEM (PERSON IN ENTRY ORDER) NUMBER - NAME -- --------------- MEASURE - INFIT (MNSQ) OUTFIT 9 I9.Suministro de bienes .19 1.7 A 2.4 OBSERVED: 1: 9 1 1 3 1 1 6 1 1 2 10 1 1 4 10 Z-RESIDUAL: X 4 2 I2.Salud y sanidad a la .12 1.6 B 1.3 OBSERVED: 1: 3 2 6 1 1 1 1 5 1 10 1 7 9 4 5 Z-RESIDUAL: X 10 I10.Ayuda humanitaria .02 1.4 C 1.2 OBSERVED: 1: 8 2 8 10 1 4 1 6 1 5 1 5 2 4 6 Z-RESIDUAL: 2 X 134 5. Conclusiones Tras el análisis realizado, llegamos a las siguientes conclusiones que dan respuesta a nuestros objetivos iniciales: Entenderemos por política de cooperación promovedora del desarrollo aquella que, teniendo en cuenta las necesidades y proyecciones de desarrollo del territorio al que va enfocada; busca mediante el mutuo acuerdo el fomento tanto del crecimiento y las transformaciones económicas como la mejora de las políticas sociales. En este sentido, la política de cooperación al desarrollo de la UE juega un papel fundamental, siendo la principal donante de AOD a nivel mundial. Por lo tanto, debería entenderse en mayor medida como un trabajo mutuo por el desarrollo, más que como una concesionalidad de fondos. La política de cooperación al desarrollo de la UE es una competencia compartida de la Unión, cuya financiación procede de tres fuentes distintas: el FED con contribuciones directas de los estados miembros, los recursos del BEI y el propio presupuesto comunitario. Este último se dota de instrumentos tanto geográficos como temáticos, insertos en la rúbrica 4: Una Europa Global del MFP 2017-2020. Para la comprensión de las tendencias de la distribución de la AOD de la UE concluimos que: por parte de las instituciones europeas, apreciamos una mayor atención a los países de ingresos medios, los cuales han logrado recortar distancia con los países de ingreso alto. Sin embargo, los países de ingresos bajos están estancados, lo que refleja una necesidad de mayor atención por la UE para impulsar su desarrollo. La atención a países de ingresos medios se explica por el incremento creciente entre 1990 y 2016 de la AOD destinada al continente asiático y europeo; a pesar de que la mayor parte de la AOD de las instituciones europeas se ha seguido destinado al continente africano, en concreto a la parte del África Subsahariana. La AOD destinada por las instituciones a los países ACP ha pasado de reflejar el 58% del total (1990) al 23% (2016). Las instituciones europeas reflejan una tendencia decreciente en el porcentaje de su AOD que destinan a países en desarrollo sin especificar desde el año 2008, sin embargo, para el año 2017, este porcentaje parece haber subido alcanzando el 9% del total. En cuanto a las tendencias del reparto geográfico de la AOD de los países de la Unión Europea, destaca la caída de la AOD destinada al continente africano (pasando de representar el 35% del total en1990 al 17% del total en 2017 y si atendemos a la zona de África Subsahariana, la AOD pasa del 30% del total al 13% en 2017). La ayuda destinada al continente europeo y asiático, contrariamente a lo que veíamos para las instituciones, se mantiene en niveles similares a comienzos y finales del periodo analizado. En el caso europeo sólo supera el 5% del total en 2002, y en el caso de Asia supera el 15% entre 2005 y 2008. La proporción del total de ayuda destinada al continente americano cae a la mitad de lo que reflejaba en 1990, pasando del 7% al 3%. Lo que más destaca es 135 el fuerte incremento de la AOD de los países miembros a países en desarrollo sin especificar (pasando del 8% al 27%), lo que refleja una falta de transparencia en el seguimiento de la ayuda, que puede estar motivado por intereses bilaterales de los propios países. Este caso dificultaría la consecución de los objetivos de la política de cooperación al desarrollo. Destaca también el incremento del destino de AOD a receptores multilaterales, a un ritmo más lento, pasando de representar el 31% de la totalidad de AOD de los países miembros en 1990 al 35% en 2017, aunque alcanzando valores superiores en el periodo intermedio. Esto refleja un interés creciente en trabajar con una voz, sin embargo, el ritmo lento de este progreso hace que destaquen los intereses propios de los países miembros de la Unión en lugar de la estrategia conjunta como Unión Europea. Esto genera una fragmentación de la ayuda, pues la falta de coordinación y de trabajar conjuntamente puede impedir un avance más rápido y eficaz. Aunque sea lento, se ve un progreso hacia la tendencia del trabajo conjunto. Por lo general, la AOD de la UE se ajusta bien a sus compromisos. Las instituciones europeas se ajustan de media en un 80% con los compromisos inicialmente establecidos entre 1990 y 2017. Para el mismo periodo, los países miembros de la Unión ajustan de media su AOD al 100% con compromisos establecidos. Entre los países miembros de la UE destacan grandes donantes de AOD a la práctica totalidad de las regiones: Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia e Italia. Sin embargo, la atención brindada por cada país miembro a los distintos continentes diverge sustancialmente. Aquellos países que destinan una mayor proporción de su ayuda (de media para el periodo de 2010-2017) al continente europeo son países del Este: Eslovenia, Rumanía, Estonia, Austria y Polonia; a América destacan España y Alemania; a Asia destacan Alemania, Reino Unido, Lituania, Luxemburgo, Dinamarca, Estonia, Finlandia y Francia; aquellos países que destinan una mayor proporción de su AOD entre 2010 y 2017 a África son Portugal, Irlanda, Bélgica, Francia, Luxemburgo, Reino Unido y Dinamarca. Finalmente, los países que dejan una mayor proporción de su AOD entre 2010 y 2017 sin especificar el destino de la misma son Malta, los Países Bajos, Suecia y Dinamarca. Igualmente nos planteábamos como objetivo comprender la tendencia de la distribución sectorial de la AOD de la UE. Para dar respuesta a nuestro objetivo, tras el análisis concluimos que la Unión Europea en su conjunto (Países de la UE pertenecientes al CAD y las instituciones europeas) ha incrementado la AOD destinada a servicios e infraestructuras sociales ligeramente. Este dato refleja un fuerte incremento de la AOD destinada a gobierno y sociedad civil, es decir, la estabilización de las zonas conflictivas y la prevención de conflictos (que pasa del 2,81% en los primeros cuatro años al 11,87% entre 2015-2017), a costa de una caída en la atención prestada al sector educativo (que ha pasado de reflejar el 14,37% del total entre 1990-1994 a reflejar el 7,77% entre 2015 y 2017). Con esto, vemos que la UE se está centrando en buscar la estabilidad y la paz en el resto de los países, elemento que consideramos fundamental para poder progresar hacia el desarrollo. No obstante, la AOD destinada a este subsector puede ocultar 136 intereses bilaterales de apoyo a determinados regímenes políticos. Dentro de las infraestructuras y servicios económicos destaca principalmente el fuerte incremento que se ha producido en la proporción del total de AOD destinada a servicios financieros y bancarios, convirtiéndose en el subsector económico con mayor relevancia. A diferencia de los incrementos producidos en estos subsectores, destaca la notable caída de la proporción del total de AOD destinada sectores productivos como son la agricultura, silvicultura y pesca, industria, minería y construcción. El debilitamiento de estos sectores puede dificultar el desarrollo de los países que, ya de por sí, se encuentra con un tejido económico y productivo de escasa competitividad en comparación con las economías desarrolladas. La modernización industrial y el fortalecimiento de las infraestructuras necesarias para llevar acabo la actividad económica son fundamentales en los países subdesarrollados, ámbito en el cual cabe una mayor colaboración europea. Destacamos otros dos sectores en los que se ha producido una caída de la importancia dada por la UE; por una parte, el suministro de bienes y ayuda general a programas; y, por otra parte, y siendo lo más llamativo, la ayuda computada por las acciones relativas a la deuda. El porcentaje del total que se registraba como AOD (aunque de dudoso impulso al desarrollo), ha pasado del 10,6% entre 1990 y 1994 al 1,27% entre 2015-2017, a pesar de un fuerte incremento producido en 2005. La disminución del cómputo de AOD relacionada con condonación o reestructuración de la deuda refleja un cambio positivo, ya que, a nuestro parecer, las acciones relacionadas con la deuda no impulsan el desarrollo, a menos que se establecieran obligaciones de programación de gasto en actividades estimuladoras del desarrollo en cuantías similares a las condonadas. Hay dos sectores que, si han visto recibir una creciente proporción del total de AOD de la UE en su conjunto, estos son: la ayuda humanitaria, que incrementa tres puntos porcentuales, superando así la ayuda destinada al sector educativo; y, sobre todo, la ayuda cuyo sector de destino queda sin especificar, que alcanza el 20% del total de AOD entre 2015 y 2017; pasando a ser el segundo sector al que se destina una mayor parte del total de AOD de la UE. Nuestro segundo objetivo, que introduce una novedad, consistía en la cuantificación de la variable latente la bondad de la distribución sectorial de la AOD de 15 sujetos europeos (incluyendo el conjunto). Hemos podido comprobar como el conjunto de la Unión Europea pasa de obtener una medida de 0,09 en el año 2000 a 0,36 en el año 2016. Si solo tenemos en cuenta el conjunto de países pertenecientes al CAD la medida pasa de 0,24 (2000) a -0,09 (2016), reflejando una influencia positiva por parte de las instituciones europea, cuya distribución sectorial refuerza la bondad del conjunto de la Unión. Destaca, por tanto, la mejora entre el 2000 y el 2016 de la distribución sectorial que realiza la Unión Europea en su conjunto (UE-CAD e instituciones), superando en el segundo año la media de los sujetos (que ha pasado de -0,22 en el 2000 a -0,45 en el 2016) y los niveles esperados para todos los sectores. Sin embargo, los países analizados del conjunto se comportan de manera muy 143 Duarte Herrera, L. K. y González Parias, C. H. (2014). Origen y evolución de la cooperación internacional para el desarrollo. Panorama, 8(15), 117-131. Dubois, A.: Diccionario de Acción Humanitaria, Cooperación para el desarrollo. Accesible en: http://www.dicc.hegoa.ehu.es/listar/mostrar/44. Accedido el 25 de octubre de 2018. El País (2005). 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Receptor /Año 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 Todos los destinatarios, total 2807,51 3706,57 4514,94 4211,14 5068,74 5397,73 5454,75 5261,14 5139,52 Países en desarrollo, total 2562,86 3478,15 4170,25 3881,72 4574,82 4722,79 5261,39 5156,31 5123,69 Europa, total -18,47 227,79 287,76 607,20 300,78 275,05 460,51 540,56 484,13 Europa, regional 2,58 1,73 16,38 9,54 4,09 27,16 7,88 40,04 42,72 África, Total 1635,80 2015,09 2520,90 2070,24 2525,99 2040,58 2500,03 2366,16 2426,34 Norte del Sáhara, Total 122,60 397,82 186,58 415,44 451,98 295,88 492,52 575,60 748,57 Sur del Sáhara, Total 1513,20 1610,06 2334,32 1653,64 2070,04 1735,77 2007,36 1784,85 1669,72 África, regional 0 7,21 0 1,16 3,97 8,93 0,15 5,71 8,05 América, Total 316,49 297,38 386,49 396,44 478,95 660,99 662,24 597,90 616,16 América del Norte y Central, Total 115,19 114,43 164,74 182,51 258,27 403,57 383,42 342,99 372,16 América del Sur, Total 127,30 126,78 131,09 152,51 155,55 196,34 245,58 165,77 244,00 América, regional 74,00 56,17 90,66 61,42 65,13 61,08 33,24 89,14 0 Asia, Total 328,20 515,75 471,22 482,58 890,10 876,83 1144,55 979,12 870,00 Lejano Oriente asiático, Total 96,80 101,76 130,86 108,64 116,63 204,90 212,28 198,96 216,71 Asia Central y del Sur, Total 156,70 136,83 205,95 208,44 524,76 406,33 464,81 392,97 357,10 Medio Oriente, Total 53,70 243,56 101,75 139,70 230,82 218,50 340,88 286,06 236,99 Asia, regional 21,00 33,60 32,66 25,80 17,89 47,10 126,58 101,13 59,20 Oceanía, Total 62,20 36,23 108,83 33,61 47,63 79,17 42,24 68,58 56,45 Oceanía, regional 0,10 0 0 0 6,95 0,04 0,46 11,34 0,24 Países en desarrollo, no especificados 238,64 385,91 395,05 291,65 331,37 790,17 451,82 603,99 670,61 PMA, Total 1157,20 1260,67 1836,54 1350,62 1402,06 1549,31 1424,87 1310,73 1432,38 Países ACP , Total 1655,40 1713,16 2431,79 1670,94 1967,29 1970,61 1822,00 1611,56 1704,03 Receptores multilaterales 244,65 228,42 344.69 329,42 493,92 674,94 193,36 104,83 15,83 149 Receptor /Año 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 Todos los destinatarios, total 4936,65 4912,15 5961,24 5448,12 7173,15 8703,53 9389,98 10245,1 11634,20 Países en desarrollo, total 4910,93 4414,01 5517,07 5149,96 6445,33 8067,91 8686,53 9699,35 11326,60 Europa, total 790,04 1183,83 1233,54 1037,07 757,51 1005,51 1090,29 1339,99 1465,11 Europa, regional 0 0,01 8,77 47,82 24,02 54,08 50,54 87,83 156,02 África, Total 2227,97 1441,24 2169,17 2102,51 2929,75 3587,29 3921,84 4171,85 5183,77 Norte del Sáhara, Total 673,43 326,67 490,46 298,57 418,81 672,49 720,58 794,64 941,11 Sur del Sáhara, Total 1539,15 1100,54 1678,71 1803,94 2509,92 2914,57 3201,04 3376,69 4156,47 África, regional 15,39 14,03 0 0 1,02 0,23 0,22 0,52 86,19 América, Total 539,21 358,58 577,03 351,62 558,69 663,51 754,96 826,07 1063,63 América del Norte y Central, Total 266,6 193,72 218,48 192,56 248,58 382,26 330,7 449,84 606,78 América del Sur, Total 252,92 131,54 325,59 119,03 225,66 188,11 289,41 307,42 375,06 America, regional 19,69 33,32 32,96 40,03 84,45 93,14 134,85 68,81 81,79 Asia, Total 640,81 749,8 832,78 1034,88 1312,01 1657,79 1838,52 2284,19 2243,93 Lejano Oriente asiático, Total 224,89 201,35 213,04 231,69 228,19 261,24 319,02 370,57 436,93 Asia Central y del Sur, Total 338,32 297,68 380,69 449,56 522,72 653,4 821,61 877,67 846,02 Medio Oriente, Total 62,53 223,97 197,45 296,33 502,15 674,78 515,62 900,19 854,27 Asia, regional 15,07 26,80 41,60 57,30 58,95 68,37 182,27 135,76 106,71 Oceanía, Total 8,47 53,51 49,96 22,77 36,24 66,42 85,01 78,15 71,27 Oceanía, regional 5,50 0,66 0,66 3,76 11,23 16,43 10,61 13,05 17,54 Países en desarrollo, no especificados 704,43 627,05 654,59 601,11 851,13 1087,39 995,91 999,10 1298,88 PMA, Total 1267,05 1008,93 1488,52 1665,80 2285,85 2612,83 2888,90 3102,13 3818,06 Países ACP, Total 1403,69 1054,24 1671,99 1691,56 2276,31 2796,92 3072,61 3389,65 4184,21 Receptores multilaterales 25,72 498,14 444,17 298,16 727,82 635,62 703,45 545,79 307,56 150 Receptor /Año 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 Todos los destinatarios, total 13196,99 13581,20 12746,70 17390,60 17479,10 15882,90 16451,10 13669,60 17106,40 Países en desarrollo, total 12868 13159,10 12495,60 17045,40 17172,80 15646,50 16389,30 13545,60 16832,40 Europa, total 1791,01 2344,04 1990,28 5544,30 5342,80 4817,38 4877,34 3308,74 4490,86 Europa, regional 290,14 308,85 456,26 413,05 347,09 485,00 369,38 347,57 383,76 África, Total 5756,18 5671,32 5510,15 6036,93 7140,96 5932,40 6737,33 5176,41 6327,72 Norte del Sáhara, Total 821,45 839,71 710,97 1170,78 1997,15 1146,45 1409,34 946,49 1456,68 Sur del Sáhara, Total 4933,57 4799,61 4718,27 4515,20 4843,75 4501,90 5091,33 3887,52 4255,03 África, regional 1,16 32,00 80,91 350,95 300,06 284,05 236,66 342,40 616,01 América, Total 1102,28 1125,40 1289,37 1302,74 1209,81 973,70 709,94 1045,83 1116,88 América del Norte y Central, Total 591,71 613,23 881,76 666,48 567,74 514,06 402,12 455,62 605,88 América del Sur, Total 452,70 483,71 380,44 585,78 621,46 423,16 234,99 595,56 475,28 América, regional 57,87 28,46 27,17 50,48 20,61 36,48 72,83 -5,35 35,72 Asia, Total 2668,83 2554,65 2442,70 2904,03 2475,11 2814,19 2825,47 2989,16 3675,46 Lejano Oriente asiático, Total 354,75 367,72 353,84 648,32 496,72 331,29 331,58 325,5 401,04 Asia Central y del Sur, Total 1244,12 1259,39 1238,64 1430,40 1162,43 1251,28 1192,28 1427,91 1722,06 Medio Oriente, Total 1023,05 839,19 788,01 756,65 736,75 1155,47 1248,46 1195,59 1503,88 Asia, regional 46,91 88,35 62,21 68,66 79,21 76,15 53,15 40,15 48,47 Oceanía, Total 94,12 82,25 120,97 112,64 86,26 93,94 95,23 110,77 71,31 Oceanía, regional 22,6 13,16 15,22 29,60 26,24 45,49 37,62 29,31 16,79 Países en desarrollo, no especificados 1455,58 1381,39 1142,12 1144,71 917,81 1014,84 1144,02 914,67 1150,15 PMA, Total 4499,96 3916,51 4418,48 3949,92 3753,35 3772,23 4422,60 3405,77 4107,22 Países ACP, Total 4934,77 4344,66 4900,60 4118,20 4283,63 4183,39 4472,99 3565,55 3860,19 Receptores multilaterales 328,99 422,19 251,12 345,21 306,30 236,45 61,80 124,04 273,98 Fuente: Base de datos DAC2a (OCDE, 2019a). 151 Tabla 2: Tipo de cambio medio anual. Año 2016 2015 2014 2013 2012 2011 2010 2009 2008 2007 2006 2005 2004 2003 2002 Euro/ dólar 1,1066 1,1097 1,3288 1,3281 1,2856 1,3985 1,3268 1,3933 1,4707 1,3707 1,2556 1,2448 1,2435 1,1308 0,9448 Fuente: Instituto Nacional de Estadística (2019). Boletín Mensual de Estadística. Tabla 3: Totalidad de Ayuda Humanitaria en millones de dólares corrientes, 1995-2017 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 Instituciones Europeas 829,49 768,08 784,33 500,89 679,10 556,19 575,02 564,01 691,45 1.015,84 1.568,95 1.431,15 Países UECAD 1.646,80 1.646,88 1.291,29 1.429,82 1.979,72 1.722,93 1.725,65 1.870,93 2.591,32 2.782,69 3.462,74 2.764,15 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 Instituciones Europeas 1.431,15 1.498,71 2.005,01 1.612,57 1.658,21 1.730,63 1.743,33 1.845,32 2.272,18 1.713,87 2.362,56 2.064,43 Países UECAD 2.764,15 2.657,64 3.219,98 3.136,26 2.693,73 3.088,66 2.372,04 3.304,25 4.449,23 4.381,53 5.769,48 6.505,18 Fuente: Base de datos en línea DAC2a OCDE. 152 Tabla 4: Distribución geográfica de la ayuda humanitaria UE-CAD e Instituciones europeas, millones de dólares corrientes. 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 Totalidad 2.476,29 2.414,96 2.075,62 1.930,71 2.658,82 2.279,12 2.300,67 2.434,94 3.282,77 3.798,53 5.031,69 Europa, Total 519,57 655,58 487,91 296,74 931,27 565,60 227,69 152,22 198,47 249,84 250,68 África, Total 428,97 659,27 587,59 487,06 385,56 440,60 545,96 736,71 1.134,21 1.513,14 1.833,79 Norte del Sáhara 14,03 19,12 17,59 26,65 10,70 20,78 21,89 25,32 47,54 78,50 55,54 Sur del Sáhara 396,59 622,24 551,26 453,12 372,76 412,89 519,76 688,09 1.072,36 1.418,85 1.732,11 América, Total 98,32 81,76 139,87 139,23 137,34 119,97 111,31 97,96 104,35 215,29 266,52 Norte y Centro América 79,90 67,18 101,19 103,98 112,16 82,20 82,49 50,71 36,13 163,50 199,05 América del Sur 17,28 13,98 23,45 22,85 24,61 29,99 28,56 44,86 64,48 46,80 64,50 Asia, Total 376,33 514,33 567,96 396,83 306,31 349,90 641,41 708,93 991,36 948,78 1.596,10 Asia Oriental 39,91 43,09 62,67 75,60 83,04 96,92 100,03 113,56 115,13 157,54 429,38 Asia del Sur y Central 200,76 227,56 215,09 185,84 138,14 145,33 403,77 439,70 367,85 452,04 744,29 Medio Oriente 116,93 242,42 289,64 134,85 84,72 103,49 133,58 144,04 507,66 338,74 233,14 Oceanía, Total 0,05 0,06 1,02 1,57 0,23 0,10 0,17 0,14 1,03 0,36 0,31 Países sin especific. 744,29 302,77 182,99 379,77 687,20 558,70 576,83 576,54 719,73 633,55 577,89