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La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio

Márquez Guerrero, María Salud

Abstract

En el presente artículo se analiza el uso pronominal de soñar, forma lingüística especializada en la expresión de un contenido medio; frente a la construcción transitiva normal, que plantea el proceso como acción de un agente dirigida a un término, la construcción pronominal sitúa la atención en el proceso mismo; de este modo, se consigue la neutralización del rasgo [+voluntario], o si se quiere la intervención del rasgo semántico [+causa]. Un funcionamiento similar se observa en el uso transitivo de los intransitivos caer, quedar, construidos generalmente como pronominales precisamente en virtud de su contenido medio. Tanto la construcción pronominal como la transitiva-causativa tienen en común la existencia de una dualidad agentiva y una peculiar combinación de perspectiva extrovertida e introvertida

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VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio María Márquez Guerrero Universidad de Sevilla Resumen. En el presente artículo se analiza el uso pronominal de soñar, forma lingüística especializada en la expresión de un contenido medio; frente a la construcción transitiva normal, que plantea el proceso como acción de un agente dirigida a un término, la construcción pronominal sitúa la atención en el proceso mismo; de este modo, se consigue la neutralización del rasgo [+voluntario], o si se quiere la intervención del rasgo semántico [+causa]. Un funcionamiento similar se observa en el uso transitivo de los intransitivos caer, quedar, construidos generalmente como pronominales precisamente en virtud de su contenido medio. Tanto la construcción pronominal como la transitiva-causativa tienen en común la existencia de una dualidad agentiva y una peculiar combinación de perspectiva extrovertida e introvertida. Palabras clave: construcción pronominal; voz media; rasgo semántico [+/- voluntario]; sujeto causal; perspectiva inmanente o introvertida. AbstRAct. This paper analyses the pronominal use of dream, linguistic form specialised in the expression of a medium content; contrary to the normal transitive construction, which focus the process as the action of an agent towards an end, the pronominal construction puts the attention in the process itself; in this way the [+ voluntary] character is neutralised, or alternatively, the intervention of the semantic character [+ cause]. A similar functioning is identifiable in the transitive use of the intransitives fall, stay, generally constructed as pronominal, precisely by virtue of their medium content. The pronominal construction as much as the transitive-causative have in common the existence of an agentive duality and a peculiar combination of extroverted and introverted perspective. Keywords: pronominal construction; medium voice; subject [+/- voluntary]; subject causal; interior or introverted perspective. Data de aceptación: xuño 2002. VERBA, ISSN 0210-377X, 2006, vol. 33: 315-331 María Márquez Guerrero 316 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 1.- Ya en el título aparecen relacionados dos conceptos, uno que pertenece al plano sintáctico, construcción pronominal, y otro perteneciente al plano semántico, el contenido de diátesis o voz media. La vinculación de estos conceptos es antigua. Como señala Bassols (1992), la categoría de la voz en indoeuropeo estaba constituida por tres términos: activa, media y pasiva, aunque para la expresión de estas dos últimas se utilizaba un mismo sistema desinencial: “Se usaba en i.e. la voz media para expresar que el sujeto se beneficiaba de la acción verbal (= sibi) o que esta recaía total o parcialmente sobre el sujeto o un objeto de su pertenencia (= se, suum); por extensión podía también usarse para destacar el carácter intransitivo del verbo”. En el latín tardío las desinencias de la voz medio-pasiva desaparecen y son reemplazadas por formas compuestas, que se especializan en la expresión de los contenidos pasivos; en cuanto a los medios, se utilizará la construcción pronominal “reflexiva”, que en su origen se reservaba para la oratio obliqua. Resultó así que el pronombre reflexivo “terminó por asumir todas las acepciones de la antigua voz media” (pp. 168-69). En griego, la categoría se manifiesta a través de la oposición entre voz activa y voz media-pasiva, “oposición que gira en torno a la noción de ‘participación’ o ‘afección’ del sujeto en el proceso expresado por el verbo” (Pena, 1982:224). El término ‘afección’ es el que mejor traduce el griego pathos, que no hace referencia directa a la pasividad; “una traducción literal sería algo así como “disposición afectiva o afectada, paciente, del sujeto” (García Gual, 1970:6). La vinculación de la voz media y las construcciones pronominales en griego ha sido señalada por muchos autores: Reichenkron, Larochette, Monge, Lázaro, o Molina Redondo, entre otros1. El problema que se plantea no es evidentemente la pervivencia de los contenidos medios, sino la existencia de una estructura gramatical diferenciada, especializada en la expresión de tales contenidos. Aunque existen contenidos medios expresados a través de verbos no pronominales y aunque la construcción pronominal sirva para la expresión de otros contenidos, lo cierto es que la mayoría de las construcciones con se presentan un contenido medio, tal como lo entendemos y explicaremos a continuación. 2.- La mayoría de las lenguas utilizan recursos morfosintácticos determinados para expresar las relaciones entre los actantes que intervienen en el proceso. Distinguiendo entre el plano morfosintáctico (términos de sujeto, objeto, etc.) y el plano semántico (casos de agente, dativo, experimentador, etc.), se ha hablado de voz activa cuando el sujeto gramatical es el agente y el verbo tiene forma activa; y voz pasiva cuando el sujeto gramatical es el 1 Para un resumen de la cuestión, véase J. Pena, “La voz en español. Intento de caracterización”, Verba, 9, 1982, pp. 215-252. La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio 317 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 paciente de la acción y el verbo ofrece la forma ser + participio. Cuando se ha utilizado, el concepto de voz media designaba aquellas construcciones en las que no era posible reconocer un sujeto agente o paciente: “... el sujeto de me arrepiento ni es actor ni es actuado por la acción. Su significado es típico de voz media...” (Lázaro, 1964:388-89).Como es patente por este último ejemplo, la oposición Agente / Paciente no daba cuenta de toda la realidad semántica. Ya Bello había hablado de la existencia de un grupo especial dentro de las reflexivas, las llamadas cuasi-reflejas, en las que la reflexividad se mostraba como una cuestión puramente formal; en oraciones como Juan se levanta o mi madre se queja, por ejemplo, no puede hablarse de sujeto agente ni tampoco de sujeto que recibe una acción producida por un agente2. La oposición resultaba también insuficiente para explicar el comportamiento de los verbos de estado, de naturaleza intransitiva y, por tanto, activos. En oraciones con verbos como crecer, morir, vivir, caer “la actividad del sujeto está considerablemente aminorada, hasta el punto de que no produce la acción, sino que la acción se produce en él, o en él se manifiesta. Están, por consiguiente, en el límite entre las oraciones activas (de sujeto agente) y las oraciones pasivas (sujeto paciente)”. (Gili Gaya, 1985:72). La oposición de voz activa / pasiva, establecida sobre los conceptos de agente y paciente, no resultaba por sí sola operativa para explicar estas construcciones en las que más que de actividad de un agente dirigida a un término, podía hablarse de un proceso en el que el sujeto, no propiamente agente, manifestaba interés, participación, implicación, afección. Y es que para el establecimiento de tal oposición (cfr. Activa / Pasiva) se ha utilizado como modelo subyacente el esquema sintáctico transitivo: S => V => O que sirve de expresión para el esquema semántico: Agente => Proceso => Objeto. “... activa y pasiva son el anverso y el reverso de un esquema semántico donde hay un término agente y un término paciente” (Pena, 1982:215). En el caso de los verbos intransitivos, la acción ya no se proyecta a ningún término u objeto: podríamos considerar que se trata del mismo esquema sintáctico con la supresión del término objeto, y que semánticamente continúa el esquema anterior, es decir, en Marta habla: el sujeto sigue siendo agente de una acción. Pero junto a estos casos, están los de los citados verbos de estado en los que el sujeto gramatical ya no desempeña la función semántica de agente, sino la de Experimentador o incluso Locativo, al ser el centro en el que se desarrolla el proceso. Esta es la razón de la vinculación del concepto de voz con el de transitividad / intransitividad: ambas construcciones, intransitiva y media, coinciden en la no oblicuidad 2 El concepto de voz se ha relacionado con el de reflexividad precisamente por considerar que a partir de construcciones formalmente reflexivas, por atenuación de la reflexión (en el caso de sujeto [+ animado]), o por analogía y personificación (en el caso de sujeto [- animado]), se llegaba a construcciones medias y pasivas. María Márquez Guerrero 318 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 del proceso significado por el verbo: acción que no pasa a otro, que no transciende, y en el carácter no necesariamente agentivo del sujeto gramatical. 3.- La gramática latina utilizó el término transitivo para hacer referencia a esos verbos que designan una acción que, partiendo de un agente, se proyecta al exterior, por oposición a lo inmanente, que caracterizaría al verbo intransitivo3. Sin embargo, no pueden confundirse los conceptos de no oblicuidad e inmanencia: que un verbo describa una acción o proceso que no pasa a otro, que se plantee como semánticamente completo sin necesidad de referencia a ningún término, no quiere decir que haya sido considerado por el hablante desde una perspectiva inmanente. No creemos que ocurra algo así en Marta habla, pues tenemos un sujeto agente y una acción, aunque sin un destinatario o término. Creemos que, en cambio, sí se da esa perspectiva inmanente del proceso en el caso de la voz media4; en este caso, se atiende al proceso en sí mismo, sin considerar cuál sea su agente o su término: en otoño, las hojas se caen de los árboles; en este tiempo, la ropa se seca con facilidad. Es cierto que también se da esa perspectiva en los verbos intransitivos de estado; no hay que olvidar, no obstante, que los ejemplos citados de verbos intransitivos de contenido medio, así como la mayoría utilizados por los investigadores, remontan a verbos deponentes latinos. Ya ha señalado Pena (1982) lo improcedente que resulta la identificación de los conceptos de voz media e intransitividad, pues “se trata de dos nociones distintas que a veces se superponen, pero en otros casos, no. En efecto, puede haber construcciones intransitivas con voz activa y construcciones transitivas con voz media. [...] la transitividad no está reñida con la modalidad de voz media...” (222, n. 9) 4.- Hemos hecho referencia a una perspectiva inmanente. Esta expresión no apunta ni a la estructura sintáctica ni a la semántica. Cuando hablamos de perspectiva inmanente nos situamos en un plano informativo para referirnos al punto de vista del hablante, a la peculiar manera de considerar el proceso. Fórmulas gramaticales diferentes permiten expresar relaciones actanciales idénticas; generalmente se ha considerado que la opción por una u otra fórmula venía dada por motivos psicológicos y, que, a su vez, podía tener repercusiones estilísticas5. Tal vez sea necesario tener en cuenta los factores informativos. En este sentido Narbona (1989) advierte que 3 “En latín, transitivus se relacionaba, morfológica y semánticamente con transiens (del verbo transire): era un adjetivo verbal que, en la lógica aristotélica, se oponía a inmanens. Al usarse en Gramática significó que un miembro de la frase no se bastaba a sí mismo, sino que necesitaba referirse a otro: idea, pues de ‘paso’ o ‘tránsito’” ( R. Cano Aguilar 1987:15-16). 4 Para Lyons, “se marca la ‘orientación al proceso’ y algo o alguien ‘afectado’” (1973:380); Blinkenberg habla de “acción introvertida” con atenuación de la acción exterior del sujeto sobre sí mismo: “los matices pueden ir desde la participación voluntaria de un sujeto ‘agente’ (me tomé una cerveza) hasta un carácter ‘no agentivo’ donde se neutraliza la diferencia semántica entre la media y la pasiva (se abrió la puerta), bajo una forma ‘media’” (1969:130). 5 “Una misma relación actancial puede expresarse con frecuencia mediante fórmulas gramaticales diferentes. Con un significado idéntico, la diferencia radica en la dirección actancial, es decir, la jerarquía gramatical y probablemente psicológica y estilística que sirve de marco a la expresión de la actancia” ( C. Gómez Molina 1981:76). La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio 319 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 “no sería fácil concretar cómo ha de ser entendida la “participación del sujeto” que suele considerarse como valor propio del uso pronominal, y, en todo caso, no debe olvidarse que no se trata tanto de que el sujeto sea más o menos ‘agente’ como de la especial manera de conformar el proceso por parte del hablante, emisor del mensaje” (p. 97). Es el hablante quien elige, ante una realidad determinada, la estructura gramatical idónea para la expresión del proceso tal como lo concibe; por esto, los términos de interés, participación o implicación que normalmente se han aplicado al sujeto gramatical, tal vez deberían explicarse como resultado del particular enfoque del proceso por parte del hablante. Desde este punto de vista, no sería necesario hablar de personificación en ejemplos como este perro se conoce todos los rincones de la casa, pues no se trata de que el perro haya resultado personificado, sino de que el proceso se describe desde el punto de vista del hablante; de ahí la carga subjetiva o expresiva que normalmente se ha visto en estas construcciones y que no es otra que la huella del hablante en su discurso. Sin considerarlo dentro de la estructura informativa, sino más bien determinado por el contenido semántico de los verbos, ya se había hecho referencia a esta perspectiva inmanente al hablar de las construcciones con se destacando su peculiar ‘orientación al proceso’ (Lyons 1973:380), o la característica de “acción introvertida” (Blinkenberg 1969:130) que en ellas se plantea6. Puede decirse que con la construcción media la atención se descentra (“defocus”) del agente (“the most active participant”) y se centra en el proceso mismo7; esto no quiere decir que el sujeto haya dejado de ser agente o haya pasado a desdoblarse en agente + modo de realizar: con interés, determinación, voluntariedad, etc. 8; el contenido modal no procede del desdoblamiento del sujeto, sino del enfoque de la acción realizado por el hablante. Por tanto, no es que desaparezca el agente, sino que la atención no se centra en él, que deja de ser relevante desde el punto de vista informativo. 5.- Este llevar a un primer plano el proceso en sí da lugar a una particular “imprecisión en la dirección actancial” (Gómez Molina 1981:131): la existencia de un agente o de un objeto término de la acción queda totalmente difuminada. Se produce una neutralización: el sujeto gramatical, con el rasgo [0 agente] puede adoptar un papel más o menos agentivo según: 6 Blinkenberg aplica estos conceptos de acción extrovertida / acción introvertida para diferenciar el comportamiento de los verbos transitivos e intransitivos. El concepto de acción introvertida es aplicable tanto a los intransitivos como a los verbos medio-pasivos. No creemos que se trate del mismo concepto que el aquí planteado, pues las características de la acción, según Blinkenberg, vienen determinadas en el propio contenido semántico del verbo, y la perspectiva tal como la concebimos pertenece a la estructura informativa, no al sujeto gramatical sino al hablante. 7 Gómez Molina señala esta desviación de la atención del agente en las construcciones de pasiva refleja e impersonal, donde el se actúa como “morfema que excluye al agente” (1981:114). 8 C. Bobes se ala que”Se trata, pues, de una manera de enfocar las relaciones Sujeto-Verbo, a través de un desdoblamiento de aquél: Agente + una forma de realizar: con interés, con simpatía, con consciencia, con daño, con provecho, enjuiciándola, etc.” (1974: 101). María Márquez Guerrero 320 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 — se trate de un sujeto [+animado] o no; — según la naturaleza transitiva o intransitiva del verbo, — o según su contenido semántico, esto es, por ejemplo que la acción evocada sea física o mental. En una construcción transitiva se espera un sujeto gramatical [+agente]; construida la oración pronominalmente, se producirá una neutralización del carácter agentivo, activo: Juan se rompió una pierna; el mismo cambio se observa en la expresión que nos ocupa: He soñado contigo / Me he soñado contigo; en cambio, cuando se trata de un verbo con un contenido semántico que exija un sujeto [- agente], la construcción pronominal neutralizará ese carácter de objeto actuado indicando que el sujeto gramatical desempeña un papel semántico [-paciente]. A este rasgo semántico de sujeto no actuado se refiere Bull (1952) cuando analiza las diferencias de uso entre la construcción intransitiva y pronominal de verbos como ir, quedar, caer, morir: “... el sujeto de quedar es pasivo cuando permanece porque es dejado. Los caballos que “quedaron allí atados” en realidad cumplen la acción de permanecer (voz activa), pero al mismo tiempo fueron dejados allí atados (voz pasiva). La función primaria de la forma pronominal con estos verbos sería “manifestar el carácter no actuado del sujeto. Se trata puramente de un recurso semántico negativo.” (383) Recurso semántico negativo, o, para ser más precisos, marca de sujeto no afectado por un objeto externo, marca de sujeto “participativo”. El cambio de perspectiva con la focalización inmanente del proceso explica que un verbo transitivo en construcción pronominal no exija objeto directo (levantarse), o que un verbo intransitivo construido pronominalmente no exija un complemento de destino (Juan va a Madrid, Juan se va a Madrid => Juan se va / *Juan va ). En este sentido se ha hablado del comportamiento de la partícula se como marca de intransitivación; sin embargo, ya hemos señalado la existencia de casos de construcción pronominal con verbo transitivo y objeto directo. Esto llevó a algunos autores a hablar de no oblicuidad mejor que de intransitivación9; en yo me lavo hay un objeto directo, pero no puede decirse que la acción se proyecte en un objeto exterior al agente; ante el inconveniente de explicar entonces los casos de reflexivos indirectos, como yo me lavo las manos se recurre a hablar de oblicuidad indirecta (Cartagena 1972:54); quizás se están confundiendo los planos de lo designado (concepto de oblicuidad) y del signo (concepto de transitividad). 9 “Si partimos de él lava, observamos que la frase permite la explicitación “pasa a otro” =>, no se sabe a quién o a qué, pero se puede preguntar por ello. Él lo lava completa la tensión del “pasar a otro”. Él se lava indica, en cambio, que el proceso “no pasa a otro”, sino al agente, de donde resulta que la forma pronominal se puede entender como un morfema de no oblicuidad... con lo cual hemos encontrado el valor funcional unitario y constante de la CP.” (Cartagena, 1972:51) La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio 321 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 La función intransitivizante se pone también en cuestión con el uso pronominal de verbos intransitivos, como irse, morirse, que ya contienen en su clasemática la determinación de no oblicuidad; claro que podría considerarse que el uso de la construcción pronominal no es más que una extensión analógica a partir de su uso con verbos transitivos (Bastardas Parera 1953:112). La construcción pronominal es especialmente frecuente con los verbos de estado, que en latín eran, en su mayor parte, deponentes, portadores de un contenido medio10, hecho que explica su fuerte tendencia a construirse como pronominales: caerse, quedarse, morirse... La perspectiva inmanente explica también el hecho de la ausencia de complementos de destino con verbos de movimiento construidos pronominalmente. Según Bobes (1974:111115), los verbos de movimiento con se se convierten de ‘functores diádicos’ en ‘monádicos’: cuando se construyen pronominalmente, desaparece la exigencia de una referencia explícita al inicio o fin del movimiento. En general, se considera que el se en estos casos es “una incrementación léxica, con repercusión en el significado del verbo” (Alarcos1970:159), o “índice semántico” que cambia el significado del verbo (Bobes 1974:113). 6.- La RAE define el verbo soñar como transitivo señalando la posibilidad de su uso como intransitivo. Distingue tres acepciones: 1) Representarse en la fantasía imágenes o sucesos mientras se duerme; 2) Discurrir fantásticamente y dar por cierto y seguro lo que no lo es (en la vigilia); 3) Anhelar persistentemente una cosa. El Diccionario de uso del español de Mª Moliner distingue estas tres mismas acepciones y lo define como verbo transitivo e intransitivo. Nada se dice, por tanto, de la posibilidad de su uso como pronominal, uso del que da testimonio el Diccionario de construcción y régimen de Cuervo, que recoge los siguientes ejemplos: a) Con la acepción de imaginar mientras se duerme, Castillejo en su Poesía escribe: “Yo señora me soñaba / un sueño que no debiera”11. b) Con la acepción de fantasear o imaginar despierto: “Como otros con las dichas / Dan en vicios y en soberbias / Tienen a todos en poco / tan inmortales se sueñan”... Lope, El castigo sin venganza12. 10 En relación con este tipo de verbos, Bull señala que se trata de “a cover sign for both active and passive voice” (1952:383). 11 No es sin embargo uso pronominal, sino perteneciente a una construcción funcionalmente diferente el primer ejemplo: “Allí me tiene usted todas las noches, casi sin faltar ni una, soñándome aquí y al despertar, no se imagina: es como si allá me tuvieran preso”, donde me no es marca de voz media, sino forma pronominal en alternancia con otras formas: “soñándote”, “soñándole(s)”, etc. 12 Nuevamente, se trata de un ejemplo muy discutible, pues interpretamos que la forma se funciona como objeto directo, e inmortales, como atributo del objeto. María Márquez Guerrero 322 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 Alonso Zamora Vicente (1985:335) señala como rasgo propio del extremeño la flexión pronominal del verbo soñar; en otro lugar (435) indica que tal uso -al que, en este momento llama reflexivose da en el español americano, en Extremadura y León. Parece, por tanto, que el uso pronominal, que era general en el español clásico -en alternancia libre con el uso transitivo e intransitivohoy se ve circunscrito a estas zonas; en principio, podemos considerarlo como un rasgo dialectal, una diferencia diatópica dentro del español. Con el objetivo de verificar la vitalidad de la expresión y de establecer sus límites, hemos realizado encuestas en Extremadura, Salamanca y Huelva. Como extremeña, sabía del uso general de la flexión pronominal de soñar, expresión, además de general, exclusiva para designar tal actividad. En la medida en que no se da la coexistencia de formas no puede hablarse de diferencias diastráticas o diafásicas: la flexión pronominal la utilizan todos los hablantes, independientemente de su edad, del nivel socioeconómico y cultural, o de los diferentes registros en que se muevan. Al no existir una forma no marcada frente a la que se defina el uso pronominal, no se puede hablar de expresividad, afectividad, etc. En principio, esperábamos encontrar la flexión pronominal en la región y, quizás, en algunas zonas limítrofes con Salamanca, Huelva, Toledo, Ciudad Real o Córdoba. La realidad es que intentando establecer los límites por el norte llegamos a la misma frontera con Zamora. Como quedaban por establecer las del Este y el Sur, tuvimos que dejar la frontera norte para otro trabajo posterior. Dada la distribución geográfica y sabiendo de su uso en León, cabe esperar su existencia en la provincia de Zamora, pero la verificación de este hecho queda pendiente. Podemos afirmar que en las regiones de Extremadura y Salamanca y en la zona norte de Huelva (justo hasta la Sierra, que actúa como frontera natural) se utiliza la flexión pronominal como única expresión para designar la actividad de imaginar mientras se duerme. Es un uso general y exclusivo. Aunque hemos registrado casos de construcción absoluta, “No me sueño, porque tengo un aparato para dormir...” (Forfoleda, provincia de Salamanca), lo general es su uso como pronominal transitivo alternando con la construcción con régimen directo: “anoche me he soñado una cosa muy rara” y la construcción con régimen indirecto, con la preposición con, “Anoche me soñé con unos toros que me pillaban” (Aldeanueva de la Vera), “me he soñado con Leonardo di Caprio”, (chica de 12 años de Santa Olalla) La flexión pronominal de soñar: un modo de expresar un contenido medio 323 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 También hemos registrado el objeto introducido por la preposición de: “esta noche me he soñado de que estaba aquí...” (Plasencia, informante de 75 años) “me sueño de lo de antes” (Fresno de Alhándiga, a 30 Km. de Salamanca; informante de unos 70 años) Aparte de los casos del pueblo de Valdelosa, donde se utiliza la preposición con cuando el implemento es de persona, esta noche me he soñado contigo, y la preposición de para indicar la materia o el contenido del sueño cuando el objeto es no personal: “me he soñado de aquel pasaje o de aquella escena de tal película...”13. En cuanto al régimen, lo general es la alternancia 0 / con; se utiliza la preposición siempre que se trate de un objeto afectado, y la construcción directa para indicar el objeto efectuado, resultante de la acción verbal (Cano1987:362): “yo me sueño con mis padres” (Abadía, provincia de Cáceres), / “esta noche mé soñado un sueño alucinante” “pues no y que mé soñao esto y parece verdad?” (El Ronquillo, Sevilla), Y prácticamente siempre en régimen directo cuando el objeto es una subordinada sustantiva introducida por que, aunque también se da algún caso con la preposición con: “esta noche me he soñado con que estaba trabajando de esta manera o de la otra” (Casar de Palomeros). Y también se da el caso de preposición con objeto efectuado representado por un SN: “me he soñado con una cosa extraordinaria” (Jaraíz de la Vera); Como vemos, la oposición “sin preposición = objeto efectuado / con preposición = objeto afectado” no es sistemática, pues encontramos la preposición con objeto efectuado; lo que no se encuentra nunca es el caso de un objeto afectado sin preposición. Soñar es un verbo de contenido semántico muy concreto, designa una acción muy específica, de ahí que prácticamente pueda considerarse que su objeto es único, el sustantivo sueño y que todo lo demás son desarrollos explicativos o especificaciones circunstanciales de dicho sustantivo implícito: he soñado un sueño, que.... Ese rasgo de concreción significativa favorece la aparición del verbo en construcción absoluta, así como los frecuentes casos de objeto interno: 13 En la época clásica se utilizaba el objeto preposicional introducido por de incluso con objeto personal, según testimonios de Cuervo: “Que aun despierto y con luz, medroso sueña / De la maga sagaz de Fontidueña” (Valb. Bern. 10, s.v. soñar). María Márquez Guerrero 330 VERBA, 2006, vol. 33: 315-331 Referenciasbibliográficas Alarcos Llorach, E (1970): Estudios de gramática funcional del español, Madrid, Gredos. Bassols de Climent, M. (1992): “Las voces del verbo”, Sintaxis latina, CSIC, Madrid. Bastardas Parera, (1953): Particularidades sintácticas del latín medieval (Cartularios españoles de los siglos VIII al XI), CSIC. Bello, A. (1970): Gramática de la lengua castellana, Buenos Aires, Sopena. Benveniste, E. (1971): Problemas de Lingüística general, México, Siglo XXI. Blinkenberg, A. 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