scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El arte del bordado en Santiago de Compostela. Nuevos datos sobre bordadores de los Siglos XVI y XVII

Aguilar Díaz, Jesús

Abstract

En este artículo se aportan nuevos datos de bordadores compostelanos de los siglos XVI y XVII. Se incluyen noticias relacionadas con la vida de estos artífices y con la producción artística de los mismos, es decir, contratos, conciertos, etc. Es el resultado de un minucioso trabajo de investigación en el archivo de la Catedral de Santiago de Compostela y en el Histórico Universitario de la misma ciudad. Con ello pretendemos profundizar en esta parcela de la historia del arte gallega por muchos olvidada y marcar un punto de partida a futuras investigaciones

Full text

EL ARTE DEL BORDADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NUEVOS DATOS SOBRE BORDADORES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII JESÚS AGUILAR DÍAZ Universidad de Sevilla CUADERNOS DE ESTUDIOS GALLEGOS, LVIII N.º 124, enero-diciembre (2011), pp. 183-196 ISSN 0210-847 X EL ARTE DEL BORDADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NUEVOS DATOS SOBRE BORDADORES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII RESUMEN En este artículo se aportan nuevos datos de bordadores compostelanos de los siglos XVI y XVII. Se incluyen noticias relacionadas con la vida de estos artífices y con la producción artística de los mismos, es decir, contratos, conciertos, etc. Es el resultado de un minucioso trabajo de investigación en el archivo de la Catedral de Santiago de Compostela y en el Histórico Universitario de la misma ciudad. Con ello pretendemos profundizar en esta parcela de la historia del arte gallega por muchos olvidada y marcar un punto de partida a futuras investigaciones. PALABRAS CLAVE: Bordados, bordadores, ornamentos litúrgicos, Santiago de Compostela, siglos XVI y XVII. THE ART OF THE EMBROIDERY IN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NEW INFORMATION ON EMBROIDERERS OF THE 16TH AND 17TH CENTURIES ABSTRACT In this article there is contributed new information from Santiago de Compostela embroiderers of the 16th and 17th century. There includes news related to the life of these makers and to the artistic production of the same ones, that is to say, contracts, concerts, etc. It is the result of a meticulous work of investigation in the file of the Cathedral of Santiago de Compostela and in the Historical University of the same city. With it we try to penetrate into this plot of the Galician history of the art for many forgotten and to mark a point of item to future investigations. KEY WORDS:Embroideries, embroiderer, liturgical ornaments, Santiago de Compostela, 16th and 17th Centuries. Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X ELarte del bordado es uno de los grandes desconocidos dentro de la historiografía específica. Hasta hace poco no conocíamos estudios realizados con estricta metodología universitaria que se encargaran de analizar e investigar dicha parcela de las artes ornamentales o suntuarias. Este tipo de manifestaciones han sido incluidas habitualmente en las mal llamadas artes menores. Concepción peyorativa de la que ha conseguido excluirse, por ejemplo, el campo de la platería gracias a un buen número de trabajos de riguroso carácter científico en torno a esta materia. Ni que decir tiene que el arte del bordado sobresale no solamente por la repercusión que tuvo en ciertos momentos de la historia sino también por la calidad técnica y plástica de sus composiciones. Fue tenido por algunos en tal aprecio que por ejemplo el conde de Laborde en su Glossaire français du moyen âge, refiriéndose a los bordados anteriores al siglo XVI, afirma que “el mayor servicio que podría hacerse para escribir la historia de las Artes, sería el escribir la del bordado; por cuanto, no es el complemento, sino la introducción y el acompañante obligado de la verdadera historia de la Pintura”1. Hay que precisar que nos encontramos con valiosas piezas de singular importancia. Entre ellas se incluyen un extenso corpus tipológico como capas, casullas, dalmáticas, mitras, palios, mangas de cruces, frontales de altar, cubrecálices, etc. A pesar de todo lo expuesto anteriormente, no nos podemos olvidar de algunas monografías donde de manera brillante se ha ocupado, en los últimos años, de esta parcela artística. Citeremos las obras de Carmen Eisman Lasaga, Manuel Pérez Sánchez o Ana María Agreda Pino2. Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X Recibido/Received: 30/09/2010 Aceptado/Accepted: 27/07/2011 1DE FARCY, Louis: La broderie du XIe siecle jusqu’a nos jours d’apres des specimens authentiques et les anciens inventaires. Angers, 1890, p, 3. 2AGREDA PINO, Ana María: Los ornamentos en las iglesias zaragozanas. Siglos XVI-XVIII. Institución “Fernando el Católico”. Excm. Diputación de Zaragoza, 2001. PÉREZ SÁNCHEZ, Manuel: El arte del bordado y del tejido en Murcia. Siglos XVI-XX. Universidad de Murcia, 1999. EISMAN LASAGA, Carmen: El arte del bordado en Granada. Granada, 1988. El caso del bordado gallego, en general, y el de Santiago de Compostela, en particular no es una excepción. Como ya apuntábamos en otra publicación3, son muy pocos los trabajos que conocemos donde se aborda el tema. Nada se ha escrito sobre si existió, por ejemplo, un gremio de bordadores en la ciudad compostelana. Los artistas se solían agrupar en cofradías. En la de Santa Apolonia, fundada en la iglesia del mismo nombre en 1669, se reunían los cordoneros y calceteros4. Si tenemos, en cambio, más noticias sobre otras instituciones gremiales como la de los sastres o alfayates. Este oficio debió de gozar de cierta importancia en la capital gallega debido a que estaba asociado estrechamente a otros más artísticos como el de Bordadores o Brosladores para la realización, fundamentalmente, de ornamentos sagrados5. No obstante, hemos hallado un documento donde se cita al bordador Juan de Romay como mayordomo de la cofradía de San Esteban. Por tanto, es posible que este conjunto de artífices se reunieran en torno a dicha institución6. En cuanto a los artistas del siglo XVI que trabajan en la ciudad compostelana conocemos más datos7. Hacía 1510 hay que situar a Juan de Medina bordador en Santiago. También hay que citar a Fernando Álvarez Rebellón, que en el primer tercio del Quinientos realiza su labor8. De Fernán Díaz, del que hasta ahora nada sabíamos con anterioridad a 1541, tenemos constancia de algunos trabajos realizados para la ciudad de Pontevedra y para la Catedral compostelana9. Otro bordador de la primera mitad del siglo XVI, avecindado en Santiago, fue Pedro Fernández. Pero, sin duda, el más importante de los brosladores de esta ciudad gallega por entonces fue Gonzalo de Luaces. Sobre dicho autor poseemos numerosos datos de su vida y obra. Además de la ejecución de un gran número de ornamentos para poblaciones como Noya, Ordenes, Banga, llevó a cabo otras tantas para la catedral de Santiago de Compostela10. De la primera mitad del siglo es Fernando Vázquez de quien hemos obtenido algunos datos biográficos como su Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X JESÚS AGUILAR DÍAZ 186 3AGUILAR DÍAZ, Jesús: “Iconografía mariana en los ornamentos litúrgicos de la catedral de Santiago de Compostela”, en Actas del Congreso Internacional Mariano: María signo de identidad de los pueblos cristianos”. Gibraltar, 2010 (en prensa). 4RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, ÁNGEL: “Cofradías y gremios de Santiago”, en Compostelanum. Sección de estudios Jacobeos. V, XXXI. Números 3 y 4. Santiago de Compostela, 1985. Julio-Di- ciembre, p. 467. 5BOUZA BREY, Fermín: “La Cofradía Gremial de Sastres de Santiago de Compostela”, en Compostellanum,. Sección de estudios Jacobeos. V. VII, nº 4. Santiago de Compostela, 1962. Octubre- Diciembre, p. 571. 6Archivo Catedral de Santiago de Compostela (en adelante ACS). P101, fol. 129v. 15-02-1588. 7AGUILAR DÍAZ, Jesús: “Iconografía mariana en los ornamentos litúrgicos de la catedral de Santiago de Compostela”. Op. cit. (en prensa). 8PÉREZ CONSTANTI, Pablo: Diccionario de artistas que florecieron en Galicia durante los siglos XVI y XVII. Edición facsímil. Santiago de Compostela, 1988, pp. 13-14. 9 Ibidem., pp. 151-153. 10 Ibid., pp 348-3551. testamento otorgado el 13 de abril de 155711. Y en los últimos años del Quinientos, pero de mayor envergadura artística, es el anteriormente citado Juan de Romay. Conocemos que en 1586 realizó unas andas de terciopelo carmesí, bordadas en oro de Milán para la capilla de Nuestra Señora de la Corticela de la Catedral de Santiago de Compostela12. Del Seiscientos también existen referencias de una amplia nómina de bordadores que viven y trabajan en la ciudad compostelana. A mediados del siglo se encuentra Juan Fernández quien en 1661 hizo para la catedral algunos ornamentos13. Llamativa es la presencia de Diego Grande, bordador de origen flamenco, del que solo se sabe que en 1686 cobró mil doscientos cuarenta reales por aderezar los tapices de la sala capitular y un terno colorado de la catedral14. En los primeros años del siglo XVII trabaja Alonso de Castro. Tenemos constancia de la realización de algunos ornamentos litúrgicos para la parroquial de San Vicente de Camouco en Puentedeume, para la iglesia de San Vicente de Berres en Estrada y la cofradía de Santa Margarita, en San Mamed de Loño15. En 1635 Benito de Mata pide al Concejo se le expidiese título o carta de examen. Nombrado examinador Miguel Suárez de Romay, este declaró hallarle “abil y suficiente en lo tocante al bordar para azer oro matizado y peleteados, formaciones de todas suertes…”. Anteriores a esta fecha se pueden fijar la realización de algunas obras como la llevada a cabo para Santa María de Alón en Negreira. Otras obras importantes son el pendón para la cofradía del Rosario de Santa Marina de Cambados; varios ornamentos litúrgicos para la capilla del Gran Hospital Real de Santiago y otras tantas prendas para la catedral de Santiago entre los años 1649 y 165816. El hijo de este último, Benito Antonio de Mata también se dedicó al oficio paterno. Nacido en 1641 solo conocíamos algunas intervenciones para la Catedral de Santiago17. Avecindado en la parroquia de San Benito de la ciudad compostelana estuvo el bordador Álvaro Rivadeneyra quien estuvo al servicio de la catedral realizando varias obras para ella como tres mitras y la terminación bordada de una capa negra del terno rico de difuntos entre los años 1632 y 163418. Discípulo de Juan de Romay fue Miguel Suárez de Romay, natural de la villa de Padrón y vecino de la ciudad de Santiago. En la documentación figura ya como maestro bordador en contratos de obras de su oficio en 1610 para llevar a cabo Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X EL ARTE DEL BORDADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NUEVOS DATOS SOBRE BORDADORES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII 187 11 Ibid., p. 545. 12 Ibid., pp- 487-488. 13 PÉREZ CONSTANTI, Pablo: Diccionario de artistas que florecieron en Galicia durante los siglos XVI y XVII. Op. cit., p. 186. 14 Ibid., p. 272. 15 Ibid., p. 279. 16 Ibid., pp. 372-374. 17 Ibid., pp. 374-375. 18 Ibid., p. 465. una casulla para San Vicente de Vilouchada en Ordenes y un terno de damasco para Santa María de Papucín en la misma localidad. La última noticia que tenemos de él es su presencia como examinador de Benito de Mata en 163519. Algunas publicaciones afirman que en el siglo XVIII no existieron bordadores gallegos, limitándose a nombrar la fábrica toledana de Miguel Molero como proveedora de ornamentos litúrgicos20. Nosotros hemos constatado la actividad de, aunque pocos, algunos bordadores compostelanos. En 16 de marzo de 1722 está fechada una carta de pago en la que se especifica el pago de doscientos y nueve reales con veinticuatro maravedíes al bordador Domingo Liñán por la realización de ocho florones para el terno nuevo rico de la Santa Catedral21. En 1723 se la pagan cuatrocientos reales al mismo artista por la bordadura de unos reposteros22. Otro artífice aparece en los libros de fábrica. Antonio Tonzeda recibe por parte del fabriquero cuatrocientos reales por bordar unos florones de oro para el terno y paños de púlpito en 173123. El mismo broslador borda ocho florones para el terno morado en 1645, por lo que recibe doscientos y veinticuatro reales24. Por otra parte el cabildo paga al bordador Manuel Díaz sesenta reales por componer la mitra con que se regaló al Ilustrísimo Sr. Arzobispo Rajoy. La carta de pago está fechada el 2 de agosto de 175125. Tres años más tarde se le cita de nuevo por la restauración del paño de cáliz blanco que había donado el señor Monrroi26. Como hemos visto el arte del bordado era un quehacer prácticamente exclusivo para hombres. Sin embargo también hemos constatado la presencia de alguna mujer. Normalmente al fallecer sus maridos, estas asumían directamente el control del taller y se encargaban de realizar los trabajos que demandaban los clientes27. A la muerte de Gonzalo de Luaces, su esposa, Isabel Vázquez, también bordadora, continúo algún tiempo al frente del importante obrador para concluir algunas obras que su marido dejó comenzadas28. Al igual que ocurría en el siglo anterior con Luaces, al morir Juan de Romay, su mujer Catalina de Palomares sigue trabajando en el taller familiar29. Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X JESÚS AGUILAR DÍAZ 188 19 Ibid., pp. 523-524. 20 COUSELO BOUZAS, J: Galicia artística en el siglo XVIII y primer tercio del XIX. Salamanca, 2005, p. 168. 21 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 45 r. 22 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 74 r. 23 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 131r. 24 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 332 vº. 25 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 444 r. 26 ACS. Fábrica, Libro 4º. 1716-1756, fol. 506 r. 27 Sobre este particular consultar: AGREDA PINO, Ana María: “El trabajo de la mujer en los obradores de bordado zaragozanos”, en Artigrama. Número 14. Zaragoza, 2000, pp. 293-312. 28 PÉREZ CONSTANTI, Pablo: Diccionario de artistas que florecieron en Galicia durante los siglos XVI y XVII. Op. cit., p. 546. 29 Ibid., p. 416. Tras estas consideraciones generales nos disponemos a analizar una serie de nuevas noticias acerca de bordadores compostelanos del siglo XVI y XVII. Algunos de los cuales ya han sido citados anteriormente y otros se nombran por primera vez. Toda la información se ha extraída del Archivo de la Catedral de Santiago de Compostela y del Archivo Histórico Universitario de la misma ciudad. Los enumeraremos por orden cronológico. FRANCISCO DE BURGOS En 1536 Bonifacio de Almonacir, cardenal mayor en Santiago y vicario del Dean en nombre propio y el de otros beneficiados de la Iglesia de Santiago firma una obligación a favor de Francisco de Burgos, vecino de Medina de Rioseco, de pagarle ciento veinticuatro ducados de oro que le debía30. PEDRO FERNÁNDEZ Juan López de Camba, racionero de Santiago, arrienda por diez años a Pedro Fernández, bordador de Santiago, una casa en la Cruz do Vilar por nueve ducados de renta anual 31. FERNÁNDEZ DE GANZA Hemos encontrado el documento donde Fernán López de Gayoso, en nombre de Juan de Gayoso, arrienda por un año al bordador Fernández de Ganza, vecino de Santiago, el beneficio mitad sin cura de San Breixo de Sergude con sus frutos y rentas por siete mil quinientos maravedíes de renta 32. FERNÁN DÍAZ Se cita por primera vez en 1539. Concretamente en un contrato por el que Elvira Bedina, moradora en Santiago, solicita poner al servicio de Isabel de Benavente y de Fernando Díaz, bordadores de Santiago, a su hijo Alonso Gómez de Becerra durante cinco años para que aprendiese el oficio de bordador33. En el año 1541 Fernán Díaz contrata con la Cofradía de los Clérigos del Coro de la Catedral de Santiago la realización de un paño para cubrir el ataúd que se utilizaba Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X EL ARTE DEL BORDADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NUEVOS DATOS SOBRE BORDADORES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII 189 30 ACS. P012/1, fols. 400r-401v. ACS. P012/1, fols. 400r-401v. 31 Archivo Histórico Universitario de Santiago de Compostela (en adelante) AHUSC. Protocolos, S-191, fols. 581r-581v. 03-04-1536. 32 AHUSC. Protocolos, S-191, fols. 491r-492v. 26-07-1536. 33 AHUSC. Protocolos-197, fols. 118r-119r. 16-03-1539. en el entierro de los cofrades de la misma 34.Un año más tarde lleva a cabo un concierto con Gregorio Benavente, bordador vecino de Medina del Río Seco, para dividir las ganancias que tuvieran en sus oficios35. En 1543 Rodrigo Pérez, escribano del arriendo, traspasa la mitad de una casa, sita en la rúa compostelana del Vilar, a favor de este artista que vivía en ella36. Dos años más tarde lo encontramos siéndole entregado un poder para ser tutor y curador de los hijos de Pedro Fernández e Isabel Benavente37. Una escritura constata el arrendamiento por tres años de este bordador por sí y en nombre de María Gómez, viuda de Juan Gómez, cerero, a Juan do Campo, vecino de Santiago, de una casa sita en la corredera de Santa Clara38. De 1550 es una carta de pago de Juan de Mondragón, cardenal de Santiago, en nombre de Juan Álvarez, prior del monasterio de Santa María de Sar, a Fernándo Díaz como fiador de Gonzalo de Outeiro, vecino de Santa María de Budiño39. Otro concierto lo lleva a cabo con Pedro Maldonado de la Carrera, canónigo de Santiago, como testamentario del testamento del bachiller Pedro López, difunto, y Vasco Calvo, en nombre de la cofradía de los clérigos del coro de Santiago, relativo a la entrega por parte del citado bordador de dos cenefas de terciopelo a cambio de veintiocho ducados más la entrega por parte de los primeros de doce ducados para comprar más terciopelo para ornamentos y la entrega de cierta plata que le fue rematada de los bienes del dicho bachiller difunto40. De nuevo se menciona en una escritura de dote otorgada por Francisco Rodríguez, escribano, vecino de Muros a este bordador por razón de su casamiento con María Rodríguez, hermana del otorgante. En dicho manuscrito se incluye la petición por parte de Agustín Perez, en nombre de María Rodríguez de un traslado de la citada escritura por el pleito que trata con los acreedores a sus bienes dotales41. Por último, del año 1570 hayamos una curiosa noticia relacionada con el mismo. Concretamente se trata de una donación hecha por María Rodríguez, por entonces viuda de Fernán Díaz, a Pedro de Bosende, hombre mancebo, rico y de buena casta con quién pretendía casarse para su remedio y sustento, de todos sus bienes muebles y raíces42. Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X JESÚS AGUILAR DÍAZ 190 34 ACS. P008, fol. 229. 11-02-1541. 35 ACS. P022, fols. 205r-206v. 36 ACS. P015, fol. 19. 09-08-1543 37 ACS.P020/1, fols. 141v-142r. 04-09-1945 38 AHUSC. Protocolos, S-211, fols. 225v-226. 24-03-1548. 39 AHUSC. Protocolos, S-213, fol. 146r. 11-01-1550. 40 AHUSC. Protocolos, S-280, fol. 179. 28-02-1551. 41 AHUSC. Protocolos, S-227, fols. 500-501. 20-05-1559 42 ACS. P048, fols. 515r-516r. 20-05-1570. GONZALO DE LUACES De 1544 es la primera noticia, hasta ahora inédita, que hemos hallado de este broslador. Hace referencia a su formación artística. En ella aparece como criado del bordador Fernán Díaz el cual le otorga un poder para que pueda cobrar de Antonio Fernández, mercader, avecindado en la ciudad de Orense, cuarenta reales de plata43. Cristóbal de Balbuena, vecino de Rozamonde, contrata con Gonzalo de Luaces la hechura de dos dalmáticas de raso falso colorado con sus collares44. En nombre de su hermano Bernardo de Luaces traspasa a Manuel Correa, mercader de Santiago, una casa en la Rúa do Vilar que tenía en arriendo de Pedro de Luaces, mercader de Santiago45. En 1566 firma un contrato con Juan Cotón, clérigo, por el que este último se obliga a decir misas los domingos y días señalados en la capilla de San Pedro de la Catedral de Santiago a cambio de seis ducados46. Un año más tarde arrendará a Juan de Santiago, azabachero, una casa con su tienda y bodega sita en la vía Sacra durante siete años y por una renta anual de veintidós ducados y dos reales47. Con Juan Ortega, clérigo vecino de la ciudad de Santiago y rector del beneficio de Santa María de Morlán y Gregorio Pérez, vecino de la dicha parroquia llevará a cabo una concordia por la cual ha de hacer una manga de una cruz de raso colorado, con sus extremos de raso amarillo. Todo ello por un total de sesenta y nueve reales48. De 1569 son varios contratos. El primero de ellos lo firma con los vecinos y parroquianos de la feligresía de Santa María de Figueiras con quienes se compromete a bordar una casulla, frontal, guarniciones de alba, estola y un manípulo de damasco blanco a cambio de treinta y siete ducados49. Unos meses más tarde concierta con el padre Fray Juan de Leria, prior del monasterio de San Xoán de Poio realizar para el abad del citado monasterio una casulla y otras vestiduras por el precio de cuarenta y cinco ducados50. Y el 16 de agosto de este mismo año rubrica un contrato diferente a los anteriores. Este tiene que ver con la reforma de su propia vivienda. Llega a un acuerdo con García de Celaya, cantero para que le haga en la delantera de la casa que el bordador tiene arrendada en la vía Sacra una pared de piedra con sendas puertas y otro muro en la huerta de la vivienda a cambio de 52 reales51. El 14 de abril de 1570 se compromete con Do- Cuadernos de Estudios Gallegos, LVIII, N.º 124, enero-diciembre (2011), 183-196. ISSN 0210-847 X EL ARTE DEL BORDADO EN SANTIAGO DE COMPOSTELA. NUEVOS DATOS SOBRE BORDADORES DE LOS SIGLOS XVI Y XVII 191 43 ACS. P017, fols. 319r-320v. 28-05-1544. 44 AHUSC. Protocolos, S-219, fols. 200r-200v. 27-07-1555. 45 AHUSC. Protocolos, S-229, fols. 94r-95r. 08-01-1564. 46 ACS. P039, fols. 484r-485r. 06-01-1566. 47 ACS P039, fols. 610r-611v. 13-07-1566. 48 ACS. P042, fols. 39r-40r. 31-03-1568. 49 ACS. P045, fols. 813r-814v. 27-02-1569. 50 ACS. P046/1, fols 882r-883r. 29-04-1569. 51 ACS. P045/1, fols. 134r-135v- 16-08-1569.