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La risa : Contiene las mil diabluras, travesuras, chascarrillos y ocurremcias del inmortal poeta D. Francisco de Quevedo, obra premiada en la exposición de literatura y ciencias de París

García, Juan

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- Contiene las roll A vesarali chasoa- A pis y ocurrencias del o poeta a, Franolsoo de Quevedo COBRA: PREMIADA A o INIA EXPOSICIÓN DE LITERATURA ' a di CIENCIAS DE PARIS, Dd a | CORREGIDA Y NUMBNTADA A Cc POR IVAN. GARCIA 090000000000000000 ANECOOTAS Habiendo invitado el rey Felipe IV á los grandes desu corte á tomar chocolate en el palacio del Buen Retiro, deseaba divertirlos con algunos de los chiste del festivo Quevedo, por lo cual ordenó á su camarero que el chocolate destinado al popular poeta estuviese muy caliente y sólo templado el de los demás. Presentóse nuestro célebre poeta en la camara del rey con el desenfado propio de su caracter y alló reunido en ella 4 todos los cortesanos prevenidos por el monarca de la sorpresa que tenfa preparada al efecto. Mando Felipe IV servir el chocolate, y dando él ejemplo tomó sujícara diciendo: Vamos, amigos mios, tomémosle en dos sorbos, pues es tarde y debemos dar una vuelta por los jardines. Hiciéronlo así, en efecto, el rey y los demás concurrentes. Quevedo también los imitó pero su jícara estaba - abrasada se quemó las fauces y empezó á hucer tales contorciones, que con esfuerzos hubo de escapársele cierto fluído por la parte posterior, que atacó 4 un mismo tiempolos oidos y narices de los convidados. : —¿Qué ha sido eso Quevedo? Pregunto el rey fingiendo incomodarse pero conteniendo apenas la risa, —Nada señor, contestó el poeta gravemente. Es un desgraciado que ha salido huyendo de la quema. > De “O AE "CHISTES La historia de Quevedo es una continuada série de lances y trapisondas, en que continuamente se hallaba envuelto. De las más principales y con objeto de darlas á conocer al público, las insertamos en el preseute libro. > LR LEA Quevedo pensó haber conquistado á la mujer de un herrero, más esta le hace caer por una trampa á la fragua donde trabajaba su marido, y el astuto poeta dice la verse burlado: El Dios Vulcano me envía E desde el imperio celeste ll E PR á ver si en esta herrería AAA fabrican clavos como este, Llamado 4 declarar sobre el adulterio de la mujer de un zapatero, el que le pregunta que si había visto algo, Quevedo contestó: Dos ojos del todo negros entre cuatro partes ví; lo otro, no se vislumbraba pero el sobrante sí, colgando frente... la luna de esa mujer que está ahí. Al ent. rarse Quevedo se hablaba de él tratindole de cornudo, dijo: Si dicen que soy cornudo y que los cuernos sorporto, á todos... cargo y me paso - por los cargadores todos. p.. 7 — es el e Un reloj improvisado Otro chascarrillo va; pues su historia de esta hablaba, Quevedo un dia pasaba, por la calle de Alcalá. Como reloj no tenía preguntó á una cigarrera, si sabía que hora era pues saberlo convenía. A lo que la muy taimada contesto sin inmutarse: —Esta es hora de casarse el que na se ocupa on nada. Hora que á los cortesanos se les debe despreciar pues no queréis trabajar annque tengáis buenas manos. Moe gustan estos señores de labia tan seductora.... En fin ha dado la hora de burlar preguntadores. Sin decir más se Jargó. Y Quevedo hecho un poste sin decir oste ni moste alli plantado quedó. Tres damas desde un balcón, (y por cierto muy hermosas) habían oido ansiosas aquella conversación. Y empezaron á reir de un modo tan extremado qne Quevedo avergenzado 2 A OA quiso del paso salir. + Marcharse determinó | y muy amable y cortés 3 una dama de Jas tres 7 á D. Francisco llamó. Quevedo un poco turbado lleno de mala intención Y fijó su vista al balcón y dijo: —¿Quien me ha llamado? La mas joyen contestó: (que era un palmito gracioso) con acento cariñoso -—Las tres juntas, ó bien yo. La hora que es, deseamos saber, á las tres conviene, la casa reloj no tiene ni las tres reloj llevamos. Quevedo las contestó; —Sabed hermosas señoras divinas y encantadoras que todo un relój soy yo, Vais á saber que hora es, Llevo los pesos colgando la minutera apuntando, señoras, para las tres. El casamiento del Tio Pichirichi con la Tia Estropajo ó la mujer de las piernas dobles Acostóse un buen marido con su adorada consorte, “y en una paz octaviana durmió hasta la media noche : a Quiso el diablo que los gallos se hicieran tan cantadores que á fuerza de sinfonias despertarán á mi hombre Y por guardar la costumbro de allá en tiempos de entonces quiso hacer un agasajo 4 su bella maritornes. Tiende la mano con tiento y toca yo no sé donde, y encuentra ¡cosa mas rara! su mujer con piernas dobles. Señores ¿qué será esto? exclama ¡qué confunsiones! dos, cuatro, seis piernas toco con las mías ¡San Onofre! Lucrecia, Lucrecía... mira ¿es esto decente? 0y8... aquí hay dos piernas sobrantes ¿qué aumento es este, responde? Calla, dice la mujer, ?qué ha de ser alcornoque? Maldito sea tu vino que de esa suerte te pone. ¿Cómo que miento? ¡Caramba! Cuéntalas.—No me incomodes. —Pues hay seis—solo hay cuatro Pues yo lo digo. —Acabóse. En esto el tercer galan amo de las piernas dobles, incorporándose un poco dice serio; pocas voces. E EE AS » E E aa: Que halla seis 4 haya sesenta qué le importa á V. buen hombre A mi nada, dijo el otro, caballero, V. perdone. Que yo solo lo decia por el porfiar diforme de mi mujar, nada más, que V. pase buenas noches. Así el hombre moderado evita las ocasiones de ruidos y de alborotos que producen desazones, Andrés Porra y su suegra la tia Seporra Es un bicho raro, que tengo en mi casa, le visto, le calzo, le doy su pitanzo, y en cambio.me roba la paz de mi alma. Me insulta, me ofende. me quita la calma, y en el matrimonio cien guerras en tabla. Cucea y no es burro. no es gato y araña muerde y no es caballo. no es perro y ladra y es peor que un fiero tigre, de Bengala: y cuanto se diga de sus malas mañas o e ; 2 % : E, Cos A - AE E b. gar A de + é y E pálido resulta con la verdad clara. - ¿No aciertas el bicho . de que aquí se trata? Esla fiera suegra. ., cuyo nombre espanta. Nota: Yo respeto como á madre santa. -—á la suegra buena. - amable, callada , y condescendiente, pero... ¡Son tan raras! El tio Tripa y el Carando Solian dos andaluces concurrir á una reunión, y en ella en cierta ocasión dijo uno haciendo las cruces, con solemne entonación: - —Juro á ustedes que nací mucho antes que mi padre. Y el otro dijo: —Conpadre, es verdad. porque lo vi. desde el vientre de mi madre. Despedida Lectores si os ha gustado este librito divertido prueba que lo habeis leido después de haberlo comprado. E A yo $ Sd dh ” 4 > kl a ym : 3 ó : E