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Antón Moreno, Miguel. La memoria de Borges: lectura, símbolos y ficción. Madrid: Punto de vista editores, 2023, 229 pp. [Reseña]

Wagner Moll, Alberto

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580580 Thémata. Revista de Filosofía • nº 68 • julio-diciembre (2023) pp. 580-584 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i68.30 Alberto Wagner Moll1 Universidad Pontificia Comillas de Madrid, España Jorge Luis Borges es un autor que, desde que alcanzó fama mundial con sus poemas, cuentos y ensayos, ha atraído las miradas de múltiples intelectuales. Esto se debe, fundamentalmente, a que su obra literaria posee una profunda carga metaliteraria, que, a su vez, es metafísica. Así pues, Miguel Antón Moreno se inserta en la tradición ensayística con un volumen en el que afronta las principales cuestiones borgianas. Estos “problemas de Borges” son divididos en el libro en tres capítulos: “La biblioteca de Borges”, “La filosofía como ficción y viceversa” y “Símbolos: el tigre perdido y reflejado en la margen afilada del tiempo”. Vemos, a partir de los títulos de estos capítulos, que la obra trata de establecer una reflexión sobre las condiciones de la realidad y la ficción partiendo de la literatura del escritor argentino. No es, por lo tanto, una suerte de texto biográfico o un estudio pormenorizado de todas las obras de Borges: este autor es, en definitiva, un trampolín para la especulación filosófica. Así pues, entendemos que entren en juego múltiples autores, además del protagonista de la obra: desde Luciano de Samósata, mencionado como uno «de los primeros autores conocidos de literatura fantástica» (p. 91) llegando a Foster Wallace y sus reflexiones sobre el cuerpo y la voluntad (p.182). Todos aquellos que son mencionados remiten, sin embargo, de un modo u otro a Borges, piedra angular del texto; se convierten, de esta ma- 1[email protected] Antón Moreno, Miguel. La memoria de Borges: lectura, símbolos y ficción. Madrid: Punto de vista editores, 2023, 229 pp. RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS 581581 Thémata. Revista de Filosofía • nº 68 • julio-diciembre (2023) pp. 580-584 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i68.30 ANTÓN MORENO, M. LA MEMORIA DE BORGES: LECTURA, SÍMBOLOS Y FICCIÓN. POR ALBERTO WAGNER MOLL nera, en posturas tangenciales que permiten apreciar mejor los matices del pensamiento de Borges y del autor del presente libro. Y es que lo que también diferencia a este libro de los estudios más canónicos es que la divergencia de juicios entre Miguel Antón Moreno y Borges se plasma a lo largo del texto. Frente a la postura que se entrevera en las obras de Borges, según la cual la realidad sería un modo de la literatura, siendo así que Para Borges, habitar la eternidad tendría más que ver con disolverse en algo que perdurase en el tiempo mucho más que él mismo. Participar de la literatura, el canon y la biblioteca sería, en su caso, el modo de conseguirlo. (p. 78) El autor defiende que ante la pregunta de si puede alguna ficción ir más allá de la (primera) ficción y desconectar su mundo del mundo fáctico, la respuesta es que no. En ninguno de esos ejemplos citados por Borges la ficción logra, por mucho que se aleje multiplicándose, escapar del mundo del que surge. Desde Aristóteles sabemos que la poética no puede despegarse por completo del proceso de mímesis, incluso aunque se reconozca que la verosimilitud puede fundamentarse no en la adecuación sino en un proceso de reconstrucción antitético del mundo fáctico. Plantear que una ficción pudiera separarse del todo del mundo en el que surge solo sería una ficción más. Si la ficción fuera Aquiles, el mundo fáctico sería la tortuga. (p.136) Así pues, vemos, justa consonancia con la literatura borgiana, que Borges no es tomado como autoridad dogmática, sino como figura literaria para los fines del presente ensayo. Por lo tanto, lo que nos ofrece aquí Miguel Antón Moreno es una exégesis de la ficción a través de los temas principales de la obra de Borges: La biblioteca, la filosofía y los símbolos. 582582 Thémata. Revista de Filosofía • nº 68 • julio-diciembre (2023) pp. 580-584 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i68.30 ANTÓN MORENO, M. LA MEMORIA DE BORGES: LECTURA, SÍMBOLOS Y FICCIÓN. POR ALBERTO WAGNER MOLL La biblioteca, expuesta en el célebre cuento de “La biblioteca de Babel”, es el espacio que acoge la infinitud de ficciones, en todas sus formas posibles e imposibles. En tanto que Borges asimila lo ficticio a lo real, esta Biblioteca pasa a ser el universo. Aquí, Miguel Antón Moreno establece unas disquisiciones oportunas acerca de la distancia y la proximidad entre lo ficticio y lo real, ya que, a pesar de que “Las simulaciones ficcionales constituyen una vía particular de exponer una verdad” (p. 161), no hemos por ello de obviar el hecho de que “La fantasía puede entenderse también como el intento de sustituir la inestabilidad del mundo (consecuencia de los huecos que dejan nuestras creencias) por la solidez de las ideas que produce la imaginación” (140). Así pues, la Biblioteca puede servir para acoger todas las explicaciones de lo real, pero, si se toman estas por la misma realidad, acabamos cayendo en el olvido de lo real que estas ficciones explicaban. La ficción, de este modo, cobra un propósito determinado, una relación concreta con la realidad. Cuál sea esta relación depende de qué sea la ficción y de qué sea la realidad. Esta cuestión cae del lado de la filosofía, que Borges consideró siempre un género literario. La pregunta que debe responderse es, entonces, ¿cuál es el lugar de la ficción? Para Miguel Antón, las ficciones no constituyen el lado irreal de lo real; deben entenderse como las condiciones de posibilidad de la producción imaginativa de otros mundos. Y no tanto de mundos posibles, como los denomina Umberto Eco, sino más bien de mundos imposibles, puesto que, en realidad, mundo posible solo hay uno: el que existe realmente. Lo que puede haber, en todo caso, son mundos imaginables, lo cual no significa que sean posibles, sino que son reales, pero solo como construcción conceptual, formalizada en un texto, una película, una pintura, un videojuego, etc. (p. 162) La ficción es, entonces, el espacio de creación de mundos conceptuales. Estos conceptos ficticios no existen, por lo tanto, únicamente en las obras artísticas, ya que el ser humano constantemente construye conceptos 583583 Thémata. Revista de Filosofía • nº 68 • julio-diciembre (2023) pp. 580-584 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i68.30 ANTÓN MORENO, M. LA MEMORIA DE BORGES: LECTURA, SÍMBOLOS Y FICCIÓN. POR ALBERTO WAGNER MOLL que extralimitan el mundo real. La ciencia también está entreverada por la ficción; Incluso en un mismo momento pueden convivir distintas enciclopedias con postulados contradictorios entre sí. Muchas de ellas, acaso la mayoría, ya han sido refutadas. ¿Se han convertido por lo tanto en ficciones? ¿Puede considerarse ficción una hipótesis falsada? Si, por ejemplo, una narración aconteciese en un mundo posible cuya ley evolutiva respondiera al lamarckismo, asumiendo la herencia de los caracteres adquiridos, ¿constituiría esto una ficción? Y más importante aún: ¿es esto una ficción independientemente de si se inserta en el marco ficticio de una narración literaria, con sus correspondientes convenciones intratextuales y extratextuales? [...] La idea de Karl Popper en Conjeturas y refutaciones: el desarrollo del conocimiento científico (1963), según la cual una ley científica, para ser consistente, debe poder ser falsable a través de hipótesis, estaría apuntando hacia la misma dirección. Esas hipótesis mediante las que, según Popper, avanzaría el conocimiento, podrían considerarse también ficciones (aunque de otro tipo), por ser todavía indemostrables, o, por otra parte, al haberse demostrado ya su falsedad. Este tipo de ficción podría denominarse hipotética o científica. En el primer caso, en las que son todavía indemostrables, también interviene la suspensión de la incredulidad, aunque por motivos distintos que en las ficciones artísticas. Aquí esa suspensión de la incredulidad tiene la pretensión de convertirse eventualmente en una afirmación de la credulidad, en el momento en el que lo permitan ciertas demostraciones, dejando de ser por tanto una ficción hipotética para pasar a ser una ley científica, cuyo referente sí se encontraría en el mundo empírico. La suspensión de la incredulidad en este contexto no es voluntaria, depende de demostraciones ajenas a la fe que pueda depositar una persona. Estas serían las ficciones hipotético-operativas. (pp.137-138) 584584 Thémata. Revista de Filosofía • nº 68 • julio-diciembre (2023) pp. 580-584 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2023.i68.30 ANTÓN MORENO, M. LA MEMORIA DE BORGES: LECTURA, SÍMBOLOS Y FICCIÓN. POR ALBERTO WAGNER MOLL La ficción, por lo tanto, no se basa en la imposibilidad de que lo ficticio se haga real, sino en el hecho mismo de que nace como concepto cuya concordancia con lo real es desconocida o indirecta. Finalmente, el libro se centra en los elementos particulares de la ficción, los símbolos, que enuncian la relación significativa entre el mundo real y el ficticio. Los símbolos borgianos tratados en La memoria de Borges son los felinos, los laberintos, los espejos, los mapas, los cuchillos y los relojes. De todos estos, los laberintos, los espejos y los mapas reflejan la duplicidad borgiana de la ficción, que devora la realidad misma, como en el cuento de Tlön. Por otra parte, los felinos, los cuchillos y los relojes nos hablan de la sutileza peligrosa de la ficción. Así, Los felinos aparecen, en sus múltiples formas, como una deidad cuya visión descubre una verdad dolorosa: habitar el recuerdo no constituye un tipo de existencia mejor que habitar un presente desdichado. (p. 176) Los recuerdos, que forman también parte de esas concepciones fuera de la realidad, se convierten en cuchillos o en relojes de arena vaciándose. Por lo tanto, lo que encontramos en La memoria de Borges es una exégesis de la ficción a través de la figura del escritor argentino, pero distanciándose de la mera exposición textual para encontrar las lecciones y el conocimiento acerca de lo ficticio y lo real que su autor nos brinda. Miguel Antón Moreno construye un ensayo que investiga la ficción y que hace uso pleno de la misma hasta sus últimas consecuencias.