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153 PROYECTO, PROGRESO, ARQUITECTURA 152 G. BASCONES DE LA CRUZ : “John Hejduk: Vítimas”.. N19 “Arquitectura y espacio–soporte”. Noviembre 2018. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 Con licencia CC BY-NC-ND – DOI: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2018.i19.09 G. BASCONES DE LA CRUZ : “John Hejduk: Vítimas”. Proyecto, Progreso, Arquitectura. Noviembre 2018. Universidad de Sevilla. ISSN 2171–6897 / ISSNe 2173–1616 Con licencia CC BY-NC-ND – DOI: http://dx.doi.org/10.12795/ppa.2018.i19.09 N19_ ARQUITECTURA Y ESPACIO–SOPORTE Acercarse a la obra del arquitecto John Hejduk (Nueva York, 1929–2000) es hacerlo a los cuidados libros que publicó, donde condensó su personal y enigmático universo, plasmado en dibujos, imágenes de su breve obra construida, textos y poemas. Para entender Víctimas es preciso enmarcarlo en la producción de su autor, un trabajo que, tras unos primeros años de una intensa actividad arquitectónica, tanto edificada como teórica, y vinculada al grupo Five Architects, comenzó a tomar un cariz más personal, a separarse, en cierta forma, de la ortodoxia de la arquitectura, construyendo un discurso que, sin perder su esencia arquitectónica, parecía dejar de buscar el objetivo de la materialización en edificios y adquirir un carácter narrativo con el fin de transmitir un mensaje. Esta deriva comenzó por lo que denominó mascaradas, proyectos utópicos en los que vacíos urbanos de ciudades europeas, significativamente escogidas, son ocupados por una serie de elementos, arquitecturas sencillas, de apariencia mecánica y a menudo móviles, con un fuerte carácter simbólico. Personajes que se van adicionando en sucesivos proyectos, constituyendo un elenco que acompaña a Hejduk en estas visitas nómadas y, como su autor reconoce, enfrentan a sus interlocutores, los ciudadanos, a sus propias patologías y a su pasado. El nombre de estas acciones se toma de las Masques, entretenimiento cortesano de tiempos de Isabel de Inglaterra, del que adopta el carácter festivo y crítico, la búsqueda de la incorporación del espectador y su formalización material, pues sus personajes se conforman a semejanza de las martingalas teatrales efímeras que los arquitectos construían para estas pantomimas satíricas. Mecanismo aparentemente inocente que Hejduk utiliza para construir narraciones gráficas que indagan en el significado de la condición humana y rastrean la memoria oculta de las ciudades. Las primeras experiencias de este tipo, ubicadas en Venecia, Lancaster/Hannover y una inicial en Berlín, se incluyen en su libro Mask of Medusa (1985), que recogía su obra desde 1949. Y es al final de ese periodo cuando se inicia el proyecto Víctimas, que surge como respuesta a un concurso internacional, convocado por la exposición IBA de Berlín en 1983 para recualificar zonas degradadas por la presencia del muro, que proponía la ordenación de un solar próximo a la Postdamer Platz, en el epicentro de los sucesos bélicos evocados. Concurso no ejecutado al que concurrieron, entre otros, Giorgio Grassi —segundo premio— Raimund Abraham y J. Hejduk —dos de las tres menciones— o Rafael Moneo. Hejduk, desde su personal universo, desplegó en el solar la mascarada Víctimas, un memorial que, por su carácter efímero, participativo, alegórico y aparentemente festivo, sorprende por su contemporaneidad, bien alejado de las propuestas más convencionales de memoriales que actualmente rodean este entorno, como la Topografía del terror que ocupa desde 2010 el lugar del concurso. No fue hasta tres años después, en 1986, cuando el proyecto se publicó en una edición monográfica, Victims, a cargo de la Architectural Association de Londres, acompañada de una exposición y de la construcción de una de las estructuras de sus mascaradas, El colapso del tiempo. La edición en español fue realizada siete años después, en 1993, por parte del COAAT de Murcia, para la colección Arquilectura. A petición de sus directores, y para traducir una primera obra al español de Hejduk —imperdonablemente, la única a fecha de hoy—, este propuso dos opciones, su entonces último poema, La obsesión de Durero, y el proyecto definitivamente elegido. Señal del valor paradigmático de Víctimas entre sus mascaradas, pues ya por entonces se habían publicado sus libros Vladivostok (1989) y Soundings (1993), que cerraban su serie de proyectos de este tipo, estructurados en una trilogía en función de su ubicación: Venecia, Berlín y Rusia. El proyecto propone la construcción en el solar de un parque de recreo. Con su certero y lacónico lenguaje, entre el dibujo y la palabra, se estructura como un manual de instrucciones para la ejecución JOHN HEJDUK: VÍCTIMAS Murcia: olegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Murcia, Librería Yerma, Caja Murcia. Colección Arquilectura, n.º 27, 87 páginas, formato 19x13,5 cms. ISBN: 84-600-8450-7 Presentación: José M.ª Torres Nadal. Traducción: Mónica Morenilla y Teresa Sánchez. Título original: Victims (Text 1, Architectural Association, Londres, 1986) Gabriel Bascones de la Cruz (https://orcid.org/0000-0002-2715-0012) Profesor, doctor arquitecto del Departamento de Proyectos Arquitectónicos. Escuela Técnica Superior de Arquitectura. Universidad de Sevilla. España. Persona de contacto: [email protected] Adel mismo, aparentemente casi como un juego. Presenta el solar, tablero de base; las reglas que deben seguir los ciudadanos de Berlín —a los que cede su construcción— para la preparación del mismo, reglas que llevan implícito el carácter efímero de su ejecución; y presenta las fichas del juego, el catálogo de las estructuras de su mascarada, que podrán elegir a voluntad. Las presenta en una primera relación, que es después glosada de forma individual y desarrollada gráficamente en planos y bocetos. Acompañan al proyecto las “Notas para la construcción de un diario”, reflexiones del autor durante el proceso de gestación, que amplían el caleidoscópico universo oculto tras sus personajes. Nada había de inocente en este juego, si bien su sentido se encontraba velado. El solar —entonces un vacío urbano, pero que había sido ocupado por cámaras de tortura— es valorado por su carga de memoria, como símbolo de la barbarie de la que es capaz el hombre y que oculta con una amnesia voluntaria y culpable. Una situación que en Berlín demandaba el trascendente propósito del proyecto: una refundación del mundo, que Hejduk sistematiza con la creación de sus personajes. Un reinicio que, como señala Torres Nadal en su introducción a la edición española, comienza renombrando lo esencial, los conceptos fundacionales, representados en la nomenclatura de sus inocentes personajes, muchos de ellos simples oficios. Pero la glosa de cada uno nos muestra cómo con ellos Hejduk está creando una nueva mitología donde estas estructuras, bajo esa apariencia dócil que invita a participar en una acción lúdica, esconden un sustrato común: las heridas ocultas que conforman su verdadera identidad, la condición de víctimas. Una trágica impronta velada, estragos de memoria pasada desde cuya asunción hay que rescatar el mundo. Con ello, Hejduk estaba creando un sistema mnemónico, un artefacto rastreador de memoria cuyo lenguaje es la arquitectura. Como expresa al inicio del libro, se traza y dibuja para rastrear en las borraduras, en el olvido voluntario, con la intención última de reconstruir el mundo. Una relación entre arquitectura y memoria que nos remite a una ciencia ancestral, al arte de la memoria, y a un periodo concreto, el Renacimiento, donde los filósofos de la mnemónica, como Giulio Camillo o Robert Fludd, recurrieron a la arquitectura para crear los teatros de la memoria, estructuras que, superado el fin de la simple retención de la memoria, eran capaces de contener todo el saber y representar y aprehender el universo en todos sus estratos, desde el terrenal al celeste y al supraceleste, hasta llegar al origen del mismo. Con su versión contemporánea teatral, la mascarada, Hejduk comenzó en Víctimas a construir su particular teatro de la memoria, y con él a refundar ese universo. Comenzando por su primera escala, la terrenal, que los pensadores renacentistas identificaban con las ciencias y las artes del hombre, y que él simboliza con los oficios representados en sus estructuras del parque de Berlín. Pero esta reformulación del universo no quedaría aquí. Sus sucesivas obras —libros— lo constatan, pues no son sino una escalada hacia las siguientes esferas celestes, con su inicio en Bovisa (1987), sus progresivos pasos en Soundings (1993), Adjusting Foundations (1995), hasta alcanzar la esfera supraceleste en Pewter Winds, Golden Horns, Stone Veils (1997), cuya participación describe su extática obra póstuma Sanctuaries (2000). Una anacrónica ambición, la de Hejduk, de construir un sistema mnemónico con el mismo sentido que los filósofos de la mnemónica renacentistas, que da sentido y coherencia a Víctimas y a sus libros sucesivos, con frecuencia tachados de indescifrables. Una interpretación que hace precisa la revisita a esta obra, paradigmática de la sistematización de su lenguaje y mecanismos de trabajo, e inicio de la construcción de su más ambicioso proyecto vital, el que, junto a sus obras posteriores, conforman su personal y contemporáneo tratado de la memoria.