Sedimento material de una vida humanista. El inventario de bienes de Pablo Céspedes
Abstract
El 26 de julio de 1608 fallecía en Córdoba Pablo de Céspedes. Al día siguiente, albaceas y escribanos comenzaron el proceso de inventario de sus bienes. En 1903, Ramírez de Arellano publicó por primera vez el documento que ahora ha sido transcrito de nuevo. El análisis del mismo, que quedó entonces pendiente, y su cotejo con lo que la historiografía moderna y otras fuentes documentales han proporcionado sobre el racionero, han permitido formular algunas hipótesis, arrojando nuevas luces sobre la fi gura del humanista y pintor
Full text
437 Sedimento material de una vida humanista. El inventario de bienes de Pablo de Céspedes Pedro M. Martínez Lara Universidad de Sevilla RESUMEN El 26 de julio de 1608 fallecía en Córdoba Pablo de Céspedes. Al día siguiente, albaceas y escribanos comenzaron el proceso de inventario de sus bienes. En 1903, Ramírez de Arellano publicó por primera vez el documento que ahora ha sido transcrito de nuevo. El análisis del mismo, que quedó entonces pendiente, y su cotejo con lo que la historiografía moderna y otras fuentes documentales han proporcionado sobre el racionero, han permitido formular algunas hipótesis, arrojando nuevas luces sobre la fi gura del humanista y pintor. PALABRAS CLAVE: Pablo de Céspedes/ Inventario/ Coleccionismo/ Humanismo/ Renacimiento. Material sediment of an humanist life. Pablo de Céspedes’ inventory of properties ABSTRACT On July 26th, 1608, died in Cordoba Pablo de Céspedes. The next day, executors and scribes began the inventory of his properties and refl ected it in an affi davit. In 1903, Ramírez de Arellano fi rst published the named document that now has been transcribed again. Its analysis, which remained then pending to be done, and its comparison for verifi cation with what has been supplied about Pablo de Céspedes by the modern historiography and other sources, have allowed to formulate new hypothesis and have shed light on the fi gure of this humanist and painter. KEY WORDS:Pablo de Céspedes/ Inventory/ Collecting/ Humanism/ Renaissance. 437 artículos 437 Con la publicación en 1903 del estudio sobre Pablo de Céspedes1, Rafael Ramírez de Arellano y Díaz de Morales marcó un punto de infl exión en la historiografía sobre el racionero cordobés2. Este cambio vino dado, de una parte, por el nuevo tratamiento que se le daba a la información, y de otra, por el análisis documental que aparecía por primera vez en un estudio sobre Céspedes. Entre los manuscritos que * MARTÍNEZ LARA, Pedro M.: “Sedimento material de una vida humanista. El inventario de bienes de Pablo de Céspedes”, en Boletín de Arte nº 32-33, Departamento de Historia del Arte, Universidad de Málaga, 2011-2012, págs. 437-455. Fecha de recepción: Diciembre de 2011. 1 Los trabajos más actualizados sobre este insigne personaje son: RUBIO LAPAZ, Jesús: Pablo de Céspedes y su círculo. Humanismo y contrarreforma en la cultura andaluza del Renacimiento al Barroco. Granada, Universidad de Granada, 1993; RUBIO LAPAZ, Jesús y MORENO CUADRO, Fernando: Escritos de Pablo de Céspedes. Edición crítica. Córdoba, Diputación Provincial, 1998; DÍAZ CAYEROS, Patricia: “Pablo de Céspedes entre Italia y España” Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, nº.75, México D.F., 2000, pp. 5 – 60; y REDÍN MICHAUS, Gonzalo: Pedro Rubiales, Gaspar Becerra y los pintores españoles en Roma, 1527 – 1600. Madrid, CSIC, 2007, pp. 266 – 271. 2 El estudio se encuentra en: RAMÍREZ de ARELLANO y DÍAZ de MORALES, Rafael: “Artistas Exhumados. Pablo de Céspedes pintor, escultor, arquitecto, literato insigne y músico”, Boletín de la Sociedad Española de Excursiones, nº.11, Madrid, 1903, pp. 204 – 214 y 232 – 236; nº. 12, Madrid, 1904, pp. 34 – 41.
artículos Pedro M. Martínez Lara 438 artículos Arellano extrajo de la sección de protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Córdoba para su publicación, estaba el inventario post-mortem del racionero Céspedes. Pese a aparecer editado hasta en dos ocasiones, su contenido no tuvo tanta relevancia como el hecho en sí de su hallazgo y divulgación3. Aunque digno de elogio –después de todo suya es la primicia–, el análisis y posteriores conclusiones de este autor no fueron rigurosos. El erudito se atuvo a los supuestos de la escuela historiográfi ca vigente, lo que restó rigor científi co a lo escrito. HUMANISMO Y COLECCIÓN EN ITALIA Y ANDALUCÍA. EN TORNO A PABLO DE CÉSPEDES. Durante el Renacimiento, los grandes humanistas, especialmente los cortesanos, reunieron en sus gabinetes importantes colecciones de objetos. Continente y contenidos que, aparte de la mera función estética de generar un ambiente o escenografía del prestigio en el interior de sus moradas, servían como soporte para la refl exión, erudición, estudio y tertulia. Esta actividad tuvo su origen en las cámaras maravillosas de la Edad Media. Transformada sustancialmente durante el Renacimiento por la mentalidad humanista, para dar lugar a lo que algunos especialistas han considerado la forma embrionaria del museo actual4. El coleccionismo como práctica humanista estuvo también presente en el territorio andaluz. En la comunidad de aristócratas y eruditos andaluces, entre los que cabe destacar a los moradores de la Casa de Pilatos, Gonzalo Argote de Molina, o el cardenal Rodrigo de Castro, hubo importantes recopilaciones que seguían el modelo italiano. No obstante, las fuentes no hablan de coleccionismo, sino de “anticuarios”5. Parece claro que el modelo a seguir por estos, está en Paolo Giovio, un personaje que además de constituir un excelente ejemplo de uomo virtuoso, refl ejó su actividad humanística en los Elogia veris clarorum virorum6. Pieza en la que, entre otras cosas, se dedica al contenido de su llamado “museo”, instalado en su casa de Como. 3 El documento original se encuentra en el Archivo Histórico Provincial de Córdoba (en adelante A.H.P.Co.), Secc. Protocolos Notariales, Leg. 12.441P, 1608, s/f.; apareció transcrito en el trabajo que se acaba de citar, apareciendo igualmente transcrito, años más tarde, en: RAMÍREZ de ARELLANO y DÍAZ de MORALES, Rafael: Ensayo de un catálogo biográfi co de escritores de la provincia y diócesis de Córdoba con descripción de sus obras. Madrid, Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1921 – 1922, pp. 130 – 150. Más recientemente se ha vuelto a referenciar la existencia de este original. Vid. TORRE y del CERRO, José de la: Registro documental de pintores cordobeses. Córdoba, Diputación Provincial, 1988, p. 247. 4 Aunque fue publicado hace más de un siglo, el estudio de Schlosser sigue plenamente vigente. Vid. SCHLOSSER, Julius von: Las cámaras artísticas y maravillosas del Renacimiento tardío. Torrejón de Ardoz, Akal, 1988. 5 La terminología adquiere aquí una importancia capital, pues hace confl uir la emulación del ideal italiano y el referente clásico, esto es, la veneración por la Antigüedad. Recientemente el profesor Urquizar ha publicado un estudio donde se aborda esta transposición del modelo italiano al medio andaluz. Vid. URQUIZAR HERRERA, Antonio: Coleccionismo y Nobleza: Signos de distinción social en la Andalucía del Renacimiento. Madrid, Marcial Pons, 2007. Especialmente el capítulo dedicado a los señores y el modelo humanístico, p. 54 y ss. 6 El título completo de la obra es Elogia veris clarorum virorum imaginibus apposita quae in musaeo Iouiano comi spectantur y fue editado en Venecia en 1545 por Michele Tramezzino. La pieza literaria resultó todo un hito en su momento y se difundió rápidamente, primero por su entorno inmediato, mediante copias manuscritas que corrían literalmente de mano en mano, y, poco después, impreso por todo el continente.
artículos Sedimento material de una vida humanista... 439 artículos Aparte de lo que proporcionan los documentos notariales, lo que se sabe sobre el medio andaluz viene dado por obras similares a los Elogia. El Libro de verdaderos retratos de Pacheco es el que más información proporciona7, sin dejar de lado otros textos como Varones Insignes de Rodrigo Caro, donde se da cuenta de la actividad humanística y anticuaria de Arias Montano en su peña de Aracena. Incluso, el propio Rodrigo Caro tenía un lugar de retiro y una colección en su Utrera natal8. Pablo de Céspedes no fue aristócrata ni hombre poderoso, fue pintor pero tampoco vivió de lo que pintaba. Se había garantizado el sustento y el estatus social mediante el acceso al cabildo de la Catedral de Córdoba, de la que fue racionero entero desde 1577 hasta su muerte. Esto le permitió vivir holgadamente y la posibilidad de practicar la pintura, la literatura, la poesía y otras artes con gran dedicación. También mantuvo contacto con los personajes más relevantes de su tiempo, participando en las tertulias y academias sevillanas. Cuestión, esta última, que le posibilitó la transmisión al entorno andaluz de los presupuestos que había aprendido en Italia en círculos igualmente de enorme relevancia, como el del cardenal Alessandro Farnese, o en la mismísima Accademia dei Virtuosi al Pantheon. No obstante su cargo eclesiástico, sus emolumentos no le proporcionaron una fortuna que le posibilitase la adquisición de una gran colección ni la formación de un museo. Por esa razón, el contenido de este inventario de bienes debe ser considerado en la medida de las posibilidades y posición de su dueño. Para ello, tras el análisis, se abordará su comparación con el de un coetáneo que se movió en un ambiente similar, Luciano Negrón9, cuyo estudio fue publicado por el profesor Luis Méndez. Canónigo de la Catedral de Sevilla, visitador de iglesias del Arzobispado, consultor del Santo Ofi cio y mayordomo de la fábrica de la Catedral de Sevilla, desempeñó papeles clave para la institución capitular. Fue también un humanista reconocido e integrado en las academias sevillanas. Junto con el canónigo Pacheco, sería responsable de las empresas artísticas más importantes del cabildo hispalense durante el último tercio del Quinientos, actuando ambos como ideólogos y, en el caso de Negrón, contratando a los artistas que las hicieron posible. De este modo, nacieron programas decorativos e iconográfi cos como los de la custodia de 7 Vid. PACHECO, Francisco: Libro de descripción de verdaderos Retratos, de Ilustres y Memorables varones. Madrid, s/f. Manuscrito original reproducido en foto-cromo-typia por la Librería Española y Extranjera de D. Rafael Tarasco, s.a. (Edición digital de la B.U.S.). En esta obra aparecen referencias a la actividad anticuaria de algunos de estos humanistas, como Gonzalo Argote, que había reunido en su casa de Sevilla un curioso “museo”, o bien la colección de “antigüedades” que Francisco de Medina, quien por cierto había estado en Italia, formó en su hacienda, pp. 131 y ss., y 155 y ss. Vid. BASSEGODA i HUGAS, Bonaventura: “Cuestiones de iconografía en el libro de retratos de Francisco Pacheco”, Cuadernos de Arte e iconografía, nº. 7, Madrid, 1991, pp. 186 – 196, y del ya citado trabajo de Urquizar: URQUIZAR HERRERA, Antonio: Coleccionismo y Nobleza… op. cit., p. 58 y 59. 8 Vid. URQUIZAR HERRERA, Antonio: Coleccionismo y nobleza…op. cit., p. 58, según se desprende de CARO, Rodrigo: Varones insignes en letras naturales de la ilustrísima ciudad de Sevilla: epistolario, precedidos de un estudio biográfi co-crítico de Santiago Montoto. Sevilla, Real Academia Sevillana de Buenas Letras, 1915. Se trata de la primera edición de estos textos, inéditos hasta entonces. Sobre el humanista utrerano vid. CAMPO, Agustín del: “Ocios literarios y vida retirada en Rodrigo Caro” en Studia Philologica. Homenaje ofrecido a Dámaso Alonso. Madrid, Gredos, 1960, t. 1, pp. 269 – 275. 9 El inventario data de mayo de 1606, sólo dos años antes que el de Céspedes. Vid. MÉNDEZ RODRÍGUEZ, Luis. “Lecturas y miradas de un Humanista. La colección del canónigo Luciano Negrón”, Archivo Hispalense, nº. 252, Sevilla, 2000, pp. 115 – 138.
artículos Pedro M. Martínez Lara 440 artículos Arfe o las estancias capitulares de la Iglesia Mayor de Sevilla. Fue el propio Negrón quien, como mayordomo del cabildo hispalense, encargó a Céspedes las pinturas y decoraciones de la nueva Sala Capitular de la Catedral. Concretamente, en 1592, Pablo de Céspedes realizaba trabajos de dorado y decoraciones menores en el “cabildo nuevo”. Más tarde, acabó realizando ocho alegorías y otros tantos tondos al fresco con santos sevillanos sobre los muros de la sala de reuniones de los capitulares10. SEDIMENTO DE UNA VIDA:EL INVENTARIO DE BIENES. Centrando ahora la atención en el inventario de bienes de Pablo de Céspedes, hay que anunciar que no se trata de un registro realizado por el poseedor, destinado al control y enumeración de sus pertenencias. Un acto jurídico que se produce tras la muerte del mismo, a fi n de obtener de sus bienes el rendimiento económico necesario para poder ejecutar las mandas testamentarias. Al estar realizado por escribanos públicos, la fi abilidad y objetividad de lo asentado en cuanto a cantidad y calidad es alta. Por el contrario, el escaso nivel de conocimiento que estos funcionarios podían tener de los elementos que se contabilizan, sobre todo en el caso de los objetos raros, curiosos o artísticos, complica su identifi cación o estudio. Un desconocimiento que no es total gracias a la actuación de los albaceas. Córdoba, 26 de julio de 1608. En los umbrales mismos de su muerte, Pablo de Céspedes da poder a sus compañeros capitulares y amigos, el doctor Álvaro Pizaño de Palacios y al licenciado Andrés Fernández de Bonilla, canónigo y racionero de la Catedral, respectivamente, para llevar a cabo su testamento ante la imposibilidad de hacerlo personalmente por el estado terminal de su enfermedad. También los faculta para elaborar, a su fallecimiento, un inventario de sus bienes para ejecución de las mandas del testamento. Los días siguientes fueron testigos de la actuación de estos albaceas. Concretamente, el 27 y 28 de julio, así como el 24 de agosto de 1608, en presencia de Alonso Rodríguez de la Cruz, escribano público de Córdoba, los citados, acompañados por otros dos capitulares, Bernardo de Aldrete, canónigo, y Damián de Vargas, racionero, comenzaron la labor de inventario en la que fue casa del racionero Céspedes. Junto a ellos, según se recoge en el documento, estaban presentes otras muchas personas entre las que identifi ca a Andrés Ruiz y Juan de Peñalosa11. De ellos dos se dice que residían en la casa al servicio del difunto. 10 Vid. RECIO MIR, Álvaro: SACRVM SENATVM. Las estancias capitulares de la catedral de Sevilla. Sevilla, Universidad de Sevilla y FOCUS, 1999. 11 Peñalosa y Ruiz fueron discípulos de Pablo de Céspedes. Como era costumbre, habían residido o residían en la casa-taller del pintor durante su aprendizaje. No se puede concretar en qué fase de este aprendizaje se hallaba cada uno. Peñalosa, que después seguiría los pasos de su maestro compaginando otras actividades humanistas como la poesía, y una prebenda eclesiástica con el ofi cio de pintor, ya habría terminado su formación. Acerca de este pintor vid. LLAMAZARES RODRÍGUEZ, Fernando: “Juan de Peñalosa y Sandoval. Enfermedad, testamento, muerte y almoneda”, Tierras de León: Revista de la Diputación Provincial, nº. 41, León, 1980, pp. 89 – 96 y MELERO LEAL, María: “El pintor Juan de Peñalosa y Sandoval, de Córdoba y Astorga”, De Arte:Revista de Historia del Arte, nº. 8, León, 2009, pp. 67 – 86, que emana de su tesis doctoral inédita sobre el pintor.
artículos Sedimento material de una vida humanista... 441 artículos La labor de inventario, que por el enorme número de objetos hubo de prolongarse a lo largo de tres jornadas, dio lugar a una división del documento en sendas partes dispersas entre sí. La relación de todos los objetos, dejando de lado aquellos útiles domésticos y de ajuar que no alcanzan mayor interés, o los utensilios propios de un taller de pintura, constituyen ciertamente un conjunto de piezas conservadas que pudieron ser reunidas por Céspedes con intencionalidad de colección. La primera de las jornadas estuvo dedicada a la apertura del acta notarial y registro de los bienes en general. Al día siguiente, fue el turno de la inmensa biblioteca del racionero y, fi nalmente, varios días más tarde, se contabilizaron algunos otros bienes que habrían quedado atrás, cerrándose el acta correspondiente12. Este modus operandi de los albaceas y escribanos permite realizar un análisis categorizado del registro, puesto que, aunque se trata de una sola unidad documental en tanto que en conjunto es un inventario, éste se divide en tres partes que corresponden a cada una de las jornadas que duró. De tal modo, el registro de la librería, que ocupó una jornada entera, funciona como un documento aparte, posibilitando así un análisis independiente que, por su amplitud, no es posible abarcar aquí. Probablemente, la explicación más acertada para esta forma de proceder se fundamente, por un lado, en la lógica división de la enorme cantidad de elementos presentes en la vivienda del racionero y, por otro, en la parte práctica, pues permite establecer diversos lotes para la almoneda y ejecución de los bienes. No hay que olvidar que la utilidad de este documento no es otra que saber lo que tenía Céspedes en su casa y “poner en cobro” estos bienes para cumplir las mandas de su testamento. La información proporcionada es abundante, y en tanto que objetiva, de interés. Permite reconstruir el entorno físico y conocer qué tenía Pablo de Céspedes y, en un nivel más profundo, ahondar en sus múltiples facetas, humanísticas y artísticas, a través de esos elementos acumulados. Buena parte de los registros dan testimonio sobre su actividad como coleccionista erudito. Al mismo tiempo, otros tantos permiten reconstruir su obrador e, incluso, su proceso creativo y metodología de trabajo. Tras las fórmulas ofi ciales habituales en esta clase de documentos, los albaceas comenzaron registrando el patrimonio líquido de Céspedes, esto es, el dinero que poseía en metálico en el momento de su muerte, un total de 5.366 reales de plata, lo que equivale a unos 18 kilogramos de metal13. Seguidamente, los albaceas se centraron en objetos preciosos, sobre todo de oro y plata, fácilmente liquidables. La relación que sigue es muy variopinta, aunque permite cierta clasifi cación en categorías. Algo que facilita el análisis y la extracción de conclusiones. Siguiendo 12 Se ofrece la transcripción del documento. Esta corresponderá a las actas notariales levantadas los días 27 de julio y 24 de agosto de 1608, excluyendo la correspondiente al 28 de julio de ese año, donde se registra íntegramente la biblioteca del humanista cordobés. 13 Esta cantidad constituía un valor económico nada despreciable para la época. No obstante, es imposible ajustar el valor monetario actual de esta cantidad, ni siquiera de su equivalente en plata, puesto que la materia base sufrió devaluaciones continuas durante los siglos XVI y XVII. Por ello, se ha establecido en unos 3 gr. el peso medio de plata que contenían estas monedas. En cualquier caso, para las equivalencias es recomendable la lectura de HAMILTON, Earl J.: El tesoro americano y la revolución de los precios en España (1501 - 1650). Barcelona, Crítica, 2000.
artículos Pedro M. Martínez Lara 442 artículos este criterio se ha tratado de establecer grandes grupos de elementos atendiendo a la condición material, como por ejemplo objetos de metales preciosos; importados o exóticos; piedras preciosas o esotéricas; o bien según su uso: materiales para el ejercicio de la pintura, cuadros, esculturas y piezas artísticas; también indumentarias. Finalmente, una categoría miscelánea con elementos de todo tipo que no han podido clasifi carse en ninguna de las anteriores. Casi todos los elementos de metal precioso contabilizados corresponden al menaje doméstico, si bien destaca una cadena con doscientos treinta eslabones de oro y dos sortijas con piedras preciosas: un jacinto y un granate. Es digna de mención la enorme cantidad de medallas que aparecen en el inventario. Lamentablemente, los albaceas no se detuvieron en identifi carlas, aunque sí las cuantifi caron: ciento sesenta medallas de bronce y once de plata, al margen de un cajón sin cuantifi car lleno de medallas, que hay que suponer eran de todo tipo. Este es, quizá, el primer rasgo evidente del coleccionismo erudito de Pablo de Céspedes, puesto que el hecho de acumular medallas antiguas y / o modernas fue una práctica habitual entre humanistas hasta el punto de constituir un artículo de intercambio. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en la Roma del siglo XVI, donde Céspedes permaneció casi dos décadas, existía gran predilección por las medallas de época romana. De hecho, el papado, imbuido ciertamente de un espíritu clásico, había reeditado la costumbre de acuñar monedas y medallas conmemorativas de sus hechos singulares, infl uido, sin duda, por personalidades de la talla de Fulvio Orsini14. El siguiente de los capítulos que hay que mencionar es aquel en el que se incluyen numerosos objetos exóticos provenientes de lugares tan remotos como China: porcelanas y platos. También se referencian otros procedentes de Indias. Elementos ciertamente valiosos y de origen extraño que hablan del sentido de lo exquisito en Pablo de Céspedes. Que el racionero hubiera acumulado hasta siete piezas de esta naturaleza muestra también su nivel adquisitivo y refl ejan el interés por los objetos que llegaban desde Nueva España y Filipinas15. Por otra parte, existen piezas venidas de otras latitudes igualmente lejanas, como un cuchillo turco, tres alfanjes, una fi gura de una tortuga hecha de vidrio o un cuchillo de leche16. Toda esta enumeración tan sólo es una muestra signifi cativa del sugerente repertorio de artifi cialia que formaba parte de la colección de Céspedes. Pasando a los objetos exóticos o raros, procedentes esta vez no de la 14 Orsini era el bibliotecario del gran cardenal Farnese y además el propietario de una de las colecciones numismáticas más importantes de Occidente. Céspedes conoció sin duda a ambos personajes en su periodo romano bajo la protección del nieto de Paulo III. 15 Para principios del siglo XVII, la principal vía de penetración de la manufactura de porcelana china era el puerto de Sevilla, donde llegaba la mercancía después de meses en un viaje que, desde Manila, cruzaba el Pacífi co hasta Nueva España y, de allí, surcando el Atlántico, a Sevilla. Esto convertía los artículos de este material en extraordinariamente caros y raros. 16 Utensilio cuya posesión llama la atención en tanto en cuanto era un objeto propio de judíos y musulmanes, para los que este instrumento tenía uso exclusivo en alimentos purifi cados, ya que el que corta la carne y está en contacto con la sangre está contaminado y es impuro. Más que exótico es un elemento que podía resultar hasta peligroso en un momento en el que la febril y desquiciada persecución de la herejía, penada con la hoguera, llevaba a sospechar de cualquier uso o costumbre relacionada con lo hebreo o musulmán.
artículos Sedimento material de una vida humanista... 443 artículos manufactura sino de la naturaleza, destacan elementos como un cuerno de unicornio y varias clases de conchas de animales marinos. Dentro de estas naturalia, hay que resaltar uno de los más numerosos conjuntos: el formado por las piedras preciosas y semipreciosas, a muchas de las cuales se atribuían diversas propiedades, como las de “ijada” o de jade. Traídas de ultramar, y con un color que va del verde al cárdeno, su presencia en el hogar del racionero es interesante no tanto por sus propiedades curativas, especialmente de enfermedades hepáticas, o contra el mal de ojo, sino porque las culturas mesoamericanas atribuían a estas piedras el poder de mejorar la creatividad. A esta curiosa materia hay que añadir otras como las piedras “bezares”, acumulaciones calculosas de mamíferos a las que también se atribuían poderes sanadores; piedras “cornerinas” o cornalinas, ágata roja –igualmente curativa– y toda una serie de elementos líticos con diversas propiedades. Lo que no necesariamente indica una tendencia esotérica por su parte, sino más bien vuelve a poner el acento sobre su gusto por lo exótico y extravagante. Finalmente, y por citar algunas otras gemas con carácter eminentemente suntuario, en el inventario aparecen numerosos fragmentos de jaspes de varios colores, ámbar, topacios, lapislázuli, ágatas o granates. Tanto la variedad como, sobre todo, la cantidad de estas piedras induce a pensar que Céspedes las poseía no sólo como parte de su gabinete de objetos raros o curiosos, sino que las empleaba para elaboración de objetos de carácter suntuario17. Un punto esencial en el elenco de objetos que se relacionan dentro del inventario es el que hace referencia a los utensilios propios del obrador del artista. Resulta extraordinariamente curioso el hecho de que sólo aparezcan unos cuantos elementos, poco más de media docena, como si el taller no estuviera ya en funcionamiento. Algo que llama poderosamente la atención, puesto que si bien es conocido que el racionero ya no ejercitaba el arte de la pintura18, sí consta que en su casa vivía, en ese momento al menos, Andrés Ruiz19 y Juan de Peñalosa, discípulo suyo, que, tras haber fi nalizado su aprendizaje, permaneció junto a su maestro atendiendo las necesidades del taller. Por otro lado, es signifi cativa la presencia de modelos anatómicos en tres dimensiones, así como elementos relacionados con la escultura, como moldes o fi guras de cera que, según Pacheco, quien afi rmó verlas, servían como arquetipo para las composiciones pictóricas del artista20. Poco más se puede referir como elementos propios del taller, acaso la escueta referencia a los colores que aún poseía el artífi ce y que indica que el ofi cio no debía estar del todo inactivo. 17 Un ejemplo podrían ser los mencionados cabos para sellos o cuchillos. Incluso podría referirse a la elaboración de objetos más suntuosos como camafeos. 18 Céspedes acumuló al fi nal de sus días diversos problemas de salud que incluso le mantuvieron privado del ejercicio de la pintura. Buen ejemplo es la información que de su propia mano se contiene en el Discurso de la comparación. Cfr. Archivo de la Catedral de Granada (A.C.G), Lib., 58, fols. 263 – 275. 19 Existen pocas referencias documentales a Andrés Ruiz. Puede que se tratase de un aprendiz, aunque también pudiera ser persona a su servicio, pues no ha quedado constancia de su producción. En cualquier caso, puede relacionarse con aquel mozo que cita Pacheco en su Arte de la Pintura a propósito de una anécdota relacionada con el temperamento del racionero. Pacheco refi ere que Céspedes, indignado por la admiración que causaba un jarrón que había pintado en una Santa Cena, mandó a un tal Andrés que borrase el objeto de la pintura, pues en ella debían ser admiradas las fi guras y cabezas en las que tanto se había esforzado el cordobés. Cfr. PACHECO, Francisco: El Arte de la Pintura. Ed. intr. y notas de Bonaventura Bassegoda i Hugas. Madrid, Cátedra, 1990, p. 521. 20 Ibídem. p. 440, y n. 11.
artículos Pedro M. Martínez Lara 444 artículos Entre la amalgama de objetos que, fuera de las categorías mencionadas, componen el asiento documental destacan aquellos que aluden a la actividad humanística de su propietario, como por ejemplo, los astrolabios, que evidencian su gusto por los instrumentos científi cos, en concreto astronómicos. También se refl eja la presencia de un “cave” que, tanto las transcripciones anteriores como la realizada con motivo del presente trabajo, debe identifi carse como un clave. Hecho este que llevó al primer transcriptor del documento a atribuir a Céspedes capacidades musicales, ampliando así su faceta artística21. De su actividad escritora dan cuenta los mazos de cañones de plumas, y la de eclesiástico se hace patente a través de toda la indumentaria, exclusivamente clerical, así como múltiples objetos devocionales. De los vinculados a esta última faceta hay que destacar un altar de madera, decorado en blanco y oro, y un ara, elemento imprescindible para la celebración de la Eucaristía y que contribuye a la tesis, no del todo confi rmada, de que Céspedes debía estar ordenado sacerdote. Respecto al altar, el hecho de que no se identifi que pintura o imagen en él induce a pensar que bien pudiera tratarse de un modelo, probablemente una maqueta, del que, con las mismas características –blanco y con adornos dorados–, había realizado para una obra suya: la Virgen de la Antigua de la Catedral, en su capilla homónima. Finalmente, hay que referirse a la colección de obras de arte que poseía el racionero en su casa. En la práctica totalidad de los casos, salvo contadísimas excepciones, no es posible delimitar qué pinturas pertenecían al quehacer de Céspedes y cuáles provenían de otras manos. Con todo, las pinturas superan la treintena, cantidad nada despreciable, tanto si se trata del remanente del obrador del pintor como del resultado de su colección. De entre los temas presentes, destacan los asuntos religiosos, si bien es signifi cativo el elevado número de payses –paisajes– que poseía, concretamente una docena de ellos. Llama también la atención que las únicas pinturas de las que se refi ere autor son del “Basano”22. Además, un tercer lienzo es identifi cado como copia de este autor italiano. Lamentablemente, los escasos datos que ofrece este registro impiden mayores profundidades a la hora de identifi car tales obras. No obstante, en el Museo de Córdoba se ha localizado una pintura que pudiera ser la última mencionada23. Del resto de telas puede suponerse que al no identifi carse autor eran de mano de su propietario. Si no todas, sí algunas, ya que al menos dos de los títulos que se dan de ellas coinciden con pinturas que hoy se tienen como de Céspedes: La Asunción y El Salvador. La primera, propiedad de la Real Academia de 21 La presencia de este instrumento de tecla indujo a Ramírez de Arellano a pensar y asegurar que Céspedes no lo tendría si no fuese para tañerlo. Cfr. RAMÍREZ de ARELLANO y DÍAZ de MORALES, Rafael: “Artistas Exhumados…” op. cit. No obstante, se proponen además dos nuevas posibilidades no necesariamente excluyentes entre sí: la primera, estaría relacionada con el sentido decorativo y escenográfi co del objeto, que solía estar decorado y su posesión prestigiaba a su poseedor. La segunda, que el clave fuera el soporte para las pinturas del racionero, bien por encargo ajeno, bien por una cuestión propia. 22 También conocido como Jacopo dal Ponte, (1515 – 1592) fue un pintor manierista de la escuela veneciana. Activo durante la segunda mitad del siglo XVI, sus pinturas, fundamentalmente de tema religioso, gozaron de alta cotización en España. 23 En el inventario del Museo de Bellas Artes de Córdoba, fi gura un lienzo con el tema de Moisés haciendo brotar agua de la roca, signado como CE2111P y catalogado como copia de Bassano realizada por Pedro de Orrente.
artículos Sedimento material de una vida humanista... 445 artículos Bellas Artes de San Fernando de Madrid, (Inv. 0385) [1]. La segunda, también conocida como Virgen con Ángeles [2], está en el Museo de Bellas Artes de Córdoba (CE2291P). Las dimensiones de la primera (370 x 240 cm.) hacen pensar que quizás lo que se halló en la casa del racionero fue la segunda, mucho más pequeña (224 x 127.5 cm.)24. En cuanto a El Salvador, puede relacionarse con un lienzo del mismo tema ubicado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla (CE0970P), [3]. Según Pacheco, es probable que Céspedes pintara este cuadro en Roma y, a juzgar por las características formales, tomando un icono como modelo. También se sabe que el racionero lo usó para la fi gura de Jesús en el lienzo con el asunto de Cristo servido por los ángeles que pintó para los jesuitas de Sevilla25. Cabe añadir que, en lo referente a la copia de pinturas antiguas imitando el estilo original, no es éste un caso aislado, puesto que en 1601 Céspedes copió la imagen gótica de la Virgen de la Antigua de la Catedral de Sevilla en un lienzo para la capilla homónima de la Catedral cordobesa [4]26. Estas correspondencias parecen 24 Sobre la posibilidad de que este cuadro sea efectivamente obra de Pablo de Céspedes hay un debate abierto. Garrido Hidalgo considera que se trata de la mano de un seguidor. Por el contrario, Pérez Sánchez y Navarrete la consideran obra suya y antecedente de otra pieza: la Inmaculada de Herrera el Viejo, del Palacio Arzobispal de Sevilla, también conocida como Virgen de los Huérfanos, fechándola en 1580. Vid. GARRIDO HIDALGO, Antonio: “Pablo de Céspedes. Su obra pictórica en Córdoba”, en AA.VV.: Homenaje al profesor Hernández Perera. Madrid: Universidad Complutense, 1992, pp. 363 – 370, y PÉREZ SÁNCHEZ, Alfonso Emilio y NAVARRETE PRIETO, Benito: “Sobre Herrera El Viejo”, Archivo Español de Arte,El tesoro americano y la revolución. Vol. 69, nº. 276, Madrid, 1996, pp. 365 – 388, p. 381. Por nuestra parte, seguimos la opinión de estos dos últimos autores e identifi camos la obra con la que aparece en el inventario. El cuadro fi gura en la colección del Museo desde 1835, fecha de la desamortización del convento o institución de carácter religiosa cordobesa que la compraría en la almoneda. Para la fecha de incorporación del cuadro a la colección, vid. http://www. juntadeandalucia.es/cultura/WEBDomus/fi chaCompleta.do?ninv=CE2291P&volver=busquedaAva nzada&k=Céspedes, Pablo de (A). (Consultado el 1/09/2011). 25 “hizo en ella (Sevilla) algunos famossos cuadros; i entre ellos uno aventajado, para el refectorio de la Casa Professa, del convite que hizieron los Angeles a Cristo nuestro Señor, después de aver ayunado i vencido al Demonio en el Desierto. Para el cual traxo un Salvador de medio cuerpo que avia estudiado en Italia, la mejor i mas bella cabeça que yo e visto pintada deste Señor”. Vid. PACHECO, Francisco: Libro de descripción…op. cit., pp. 36 y 37. 26 Nieto Cumplido publicó la atribución de esta pintura a Céspedes basándose en un documento donde se relatan las cuentas de Alonso de la Calle, patrono de la capilla, quien dice haberle dado 973 reales y 30 maravedís a cuenta de la “hechura de la ymagen y oro” más otros 210 ducados de “oro y hechura del retablo 1. Pablo de Céspedes. La Asunción. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
artículos Pedro M. Martínez Lara 452 artículos Un pedaço de bermellon Un papel con piedra azul Una medalla de plata Un cuerno de unycornio Una piedra de unicornio Tres piedras de bruñir Un caxon de madera con otro caxon por pie Una escribania con tres compases tijeras cuchillos y tintero Un relox de metal Un cofrecillo pequeño Once quentas de ambar amarillo Unas quentas de Xaspe Un relox de bidrio con caxa Una ara Un coco pequeño Dos quadros del Basano [Jacopo Bassano] Un país [Paisaje] Un quadro de nuestra señora quando venia de xito [La Huída a Egipto] Un quadro de nuestra señora con un niño dormido Un quadro de Elías Otro quadro de Moisen [Moisés] Otro quadro de Nuestra Señora del Pópulo Tres piedras negras de las Yndias Un bufete de pino Un altar de madera de blanco y oro Una bolsa de arzon de tafi lete Una campanilla de bronce Una ropa cachera negra Unas mangas de umayna Un ferreruelo de lanilla con bueltas de bayeta Una ropa de paño Una loba de carisea Otro ferreruelo de paño negro Un tornillo de fi erro Diez y siete piedras bezares chicas y grandes Tres cajas de chocolate Dos láminas de bronce con dos fi guras por acabar Un arca de pino Una bancalexa de pino biexa Otra bancalexa pequeña Una alquitara sin sartenej[...] Una caxa de anus dei [Agnus Dei] de nogal
artículos Sedimento material de una vida humanista... 453 artículos Seis cabezas de emperadores de yeso Seis belas de cera chicas y grandes Una piedra grande negra Un relox de nacar quebrado Un estante de madera Una escobilla de limpiar ropa Una colcha de bofetan Dos colchones de lienzo con lana Dos sabanas Dos almoadas y un azirico Dos bancos y tres tablas Un sonbrero Un candadillo pequeño Un astrolabio de metal Otros dos instrumentos de astrolabio Una colcha de cotonía Ochos sillas biexas Dos candiotas pequeñas launa con bino Quatro candeleros de estaño Un pays con su guarnición [Paisaje] Otros siete payses sin guarnición [Paisajes] Una ymaxen de Nuestra Señora con guarnición Una imajen de Nuestra Señora con un niño desnudo y el mundo en la mano Un retrato de un onbre [Hombre] Un quadro de la oracion del guerto en tela de plata Dos países pequeños guarnecidos [Paisajes] Otros dos países mas grandes [Paisajes] Una mesa de castaño con pie y cadena Tres alfanxes Dos quadros de san Geronimo y Christo Nuestro Señor Una loba i un manteo de tela de Flandes Un arca pequeña con colores Tres compases Un barril de colas Un candil de azofar Otro candil distanio [de estaño] Dos platos grandes de la China Un tamiz de cedaços Dos capas de coro una de estameña de fi leyle y otra de burato Tres sobrepellizes de lienço Otra sobrepelliz de algodon Dos pares de mangas de fi leyle
artículos Pedro M. Martínez Lara 454 artículos Tres maços de cañones para escribir Un cinto turquesco Cinco servietas en pieza [Servilletas] Quatro servietas cortadas [Servilletas] Una media sutanilla [Sotanilla] Otra servieta [Servilleta] Dos amitos Cinco cuellos de clérigo Un cave Treynta y siete belas de cera pequeñas Dos bedrieras de bidrio en bastidores [Vidrieras] Un caxon de madera con pie Una copia de albaçano [Jacopo Bassano] Un mapa grande en bastidor Un Salbador en lienço [Salvador] Una bancalexa larga de nogal Nuebe macetones con limas y naranjos y otras yerbas Un quadro de la Asuncion de Nuestra Señora en lienço Una imaxen de Nuestra Señora al natural en lienço Un cofre de camino Una manga de paño de color Unas mangas y polaynas de paño Una sotanilla biexa Un bufete grande biexo Un caxon con medallas Un envuelto con bidrios azules Un caxon con caxas de borne Un san Sebastián en lienço Seis bastidores de madera sin lienço Un candado biexo y un cerrojo Un lienço en redondo con bastidor Una esportilla con moldes Otra esportilla con hierro biexo Otra esportilla con compas Tres calderas una grande y dos pequeñas Un almirez y su mano Un jamón de tozino Una sartén bieja Un sacador y un rallo Unas parrillas Un cubo con sus armas Tres esteras de esparto pequeñas
artículos Sedimento material de una vida humanista... 455 artículos Quatro tinaxas dos grandes y dos pequeñas Seis gallinas y cinco pollos que los dichos señores albaceas dixeron llevo el dicho Andrés de Godoi y un corcho para enfriar En este estado los señores albaceas dixeron que dexaban y dexaron este ymbentario por ser tarde para lo proseguir y que los dichos bienes fuera de los marabedis y plata que está declarado que están en poder del señor canónigo Bernardo Aldrete y los que están en poder del dicho Andrés de Godoy los demás bienes dixeron los dexan en las dichas casas encerrados fasta que se acabe el dicho ymbentario y se pongan de manifi esto y lo fi rmaron los dichos señores albaceas que yo el escribano conozco siendo testigos Blas de Morales Hurtado sastre Diego de Mora texedor de lienço y Gonçalo Ruíz vezinos e moradores de Córdoba Álvaro Piçaño de Palacios (Rub.) Licenciado Andrés de Bonilla (Rub.) Alonso Rodríguez de la Cruz Escribano publico del número de Córdoba (Rub.) […] E después de lo suso dicho en la dicha ciudad de Córdoba veynte y quatro días del dicho mes de agosto del dicho año de mill y seis cientos y ocho años estando en las dichas casas en esta ciudad en la dicha collación de Santa María donde al tiempo que bibia solía hazer su morada el dicho Pablo de Céspedes que fue racionero en la santa yglesia de Córdoba los dichos señores dotor Albaro Piçaño de Palacios y licenciado Andrés Fernández de Bonylla racioneros ambos de la santa iglesia catedral desta ciudad, como albaceas del dicho Pablo de Céspedes continuando el ymbentario de bienes que quedaron del dicho difunto los manifestaron en la forma siguiente Ciento e veynte y nuebe fanegas de trigo de limpio y tres fanegas de suelos que dixeron se hallaron en las dichas casas y se llebaron por la siguridad dello a casa del señor dotor Albaro Piçaño de Palacios Un candado biexo con llabe Un acetre biexo Tres bastidores de madera y seis tablas largas y un corgadixo de madera de pintor y unas faxias y un banco de pintor y unos palos biexos Un bastidor de madera con quatro berjas de hierro Los quales dichos bienes deste auto de ymbentario los dichos señores albaceas dixeron están de presente en las dichas casas eceto el trigo, que como dicho es, se llebo a las casas de la morada del dicho señor dotor Albaro Piçaño de Palacios por la siguridad dello y en este estado dixeron que dejaban y dexaron el dicho ymbentario por este dia para lo acabar con las solemnidades de la ley siendo testigo Juen Destrada presbitero y Juan Gómez Delgado clérigo y Gonçalo Ruíz vezinos e moradores en Córdoba y fi rmaronlo de sus nombres los dichos señores dotor Albaro Piçaño de Palacios y licenciado Andrés Fernández de Bonylla a los quales yo el escribano conozco Dotor Piçaño de Palacios (Rub.) Licenciado Andrés de Bonilla (Rub.) Alonso Rodríguez de la Cruz Escribano publico del número de Córdoba (Rub.)”.