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Relación en contra de las mugeres

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RELACION Núffl. 3^. EN CONTRA DE LAS MÜGERE Señores, no soy yo el mismo, .jue en aquesta misma cuadra, ante este mismo auditorio, yen esta regocijada tarde, habrá un rato muy corto, me puse áloar las gracias, las virtudes, el ingenio, la agudeza, ycelebradas prendas, que aquestas sañoras quieren algunos que haya naturaleza dotado? Si la idea no me engaña, esto es asi, pues ahora vengo aquesta misma cuadra, ante este mismo auditorio ádecir en voz muy clara, que me retracto de todo, yes mi opinión muy contraria. ftYo loará las mugeres, cuando su nombre me enfada, yel verlas me causa asombro, ytemblores el mirarlas, pues por ellas me han tenido diez meses en una cama? Aqueso no, alto pues digo, yápublicar voy sus faltas. Señores lo que al principio llevo dicho de estas damas, son mentiras, yembelecos, son fábulas, ypatrañas, que han sucedido en el mundo. Por ellas se pierden casas, por ellas se pierden honras, yhasta los hombres se matan. Inventoras de la envidia, principio de las desgracias, de las desdichas asuntos, yde las tragedias causa: Son amigas de embelecos, de mentiras, yde chanzas, dejuegos, yde comedias. de holgorios, yde risadas, yde meterse en aquello, que no les toca, ni llama, amigas de andar en chismes, yde afeitarse la cara, poniéndose mil menjugues con intención depravada: voy áreferir algunos de los muy muchos que gastan. Lo primero es solimán, adormideras, yhabas, salvia, alcanfor, yhuevos, ajonjolí, vino, ypasas, de las pipas del membrillo, junto con las limas agrias, hacen también un licor, que dá gran lustre ála cara. Ponense la mantequilla de camuesas preparada, el jaboncillo, yla miel, yde las almendras sacan, echadas en infusión la leche con alquitara, hástael orosuz también la quinta esencia le sacan, todo esto misturado con los granos de mostaza, no porque yo he referido todo cuanto ellas se plantan, porque ya todos sabemos, que ni en las calles, ni plazas, ni en las tiendas, ni boticas hay cosa alguna guardada, que no registren sus ojos, ypase por su aduana. En fin de estos ingredientes hacen con tal arte, ymaña un caldo, que aunque una tenga como un demonio la cara, en poniéndose esta moda, se tiapsfQimará en diana: Pero aquel proverbio antiguo, (|6 qué lindamente encarga!) que aunque la mona se ^ista ecétera, que esto basta. Luego adornan su persona con la riqueza yla gala. Lo primero, las camisas son muy finas, ydelgadas, los tocados prodigiosos, gargantillas, yarracadas, > los aderezos muy finos de colados, yde gasas, las perlas en las muñecas, los ricos guantes de ambar, los cintillos en los dedos de diamantes, yesmeraldas, los encaramados siempre cuajados de oro, yde plata, las pulseras tan costosas, yá guarnecidas de franjas, las medias de mil colores, con las' ligas dibujadas, el aapatillo picado > parece que del pié salta ymirándolo realmente, como ello es ála clara luz de la razón, parecen tan redondas, ysopladas ála que el dia del Corpus el vulgo llama Tarasca, Yáqué pensará el discreto, que se dirige esta gala, este fausto, yesta pompa. Aqué (¡ó polilla malvada!) áperturbar álos hombres el espíritu, yla gracia. Pues díganme unas cajillas, que traen con arte, ymaña de tabaco en los bolsicos, que es tabaco polvorada, peste es que asuela el mundo, yes contagio de las almas. Piles asi como el pobrete, que áorilla del agua se halla tiende las cañas, yel hilo, por ver sí alguú pez se saca, así también en euafqufe^» parte, ólugar donde se hallan en un instante franquean todas cuantas hay las cajas, por ver si algún inocente, en estas redes se enlaza. Señores, vivir alerta, porque esta infame canalla todo se le vá en pensar los enredos, yIss trazas, que han de urdir para buscarnos nuestra ruina, ydesgracia; pues es nuestra desventura ynuestra miseria tanta, que es el mayor enemigo, que hace guerra ánuestras almas aqueste infame avechucho, yaú hermanos, ni aun mirarlas, ni aun oir mentar sus nombres, ni verlas, ni conversarlas, su trato, vconversación es sacar algunas faltas, que uno no tiene en sí, sino porque se las fraguan. Pues cuando van por la calle, con el mantillo se tapan, que parece que no ven, yquemando van ácuantas encuentran en el camino, poniéndole <?Íí:n mil tachas, yno se miran ási, que merecen otras tantas, ¿Cuantos se han visto en el mundo arrastrados por su causa, aperreados de noche por hablar por las ventanas, yellas, qué es lo que imaginan? El tirarles de la capa, yluego decirles: fuera, que entra mi padre en la sala» Ysi por su desventura, algunos de estos se casan, antes que se pase el año del noviciado, que llaman, en viéndole la cabeza, lo conocen en la Plaza. ¡Fuego de Dios en la gente! ¡Quién por los pies las colgara, para que no se metieran en andar con tanta trampa! que parecen (y aun 10 son) hechiceras bien formadas. Sus paseos, yvisitas son de campaña en campaña, que como las mas son brujas, 00 se hallan sino en volandas. Ypara que todos sepan cuan diabólicas, ymalas son, con silencio me atiendan, yoirán en breves palabras lo que ánuestro padre Adan sucedió por su compaña. Despues que el Demonio vido, que la Trinidad Sagrada habiendo formado al hombre le constituyó en su gracia, yen el Paraíso hermoso le puso, donde se hallaba dueño absoluto de todo cuanto allí criado estaba, yque para que cayese, era preciso quebrara el precepto, que el Señor le puso, que no llegara, ni que probase la fruta del árbol, que le vedaba, discurrió con su malicia, como perdiese la gracia; fuese áEva, yle propuso, que el árbol que le vedaba Dios, era donde tenia su poder, yasi osada, probase luego la fruta, que al mismo punto se hallaran con aquel saber inmenso, dones, virtudes ygracias, que el mismo Señor tenia; ella entonces (¡cosa rara!) ingrata álos beneficios, que de Dios con mano franca recibió, ya deseosa de comprender las altas disposiciones divinas, llegóse .determinada, ydel árbol prohibido arrancóle una manzana, probó la fruta, ycayó como miserable yflaca. Mas como en el mismo punto se halló tan desamparada, tan fea, ytan horrorosa, yluego volvió la cara, lA, yvió ásu querido esposo;*" que todavia se hallaba glorioso, yresplandeciente con las luces de la gracia, dijo: pues que yo he caldo, también es justo que caigas. Llegóse áél amorosa, con tantos suspiros, yansias con tanto alhago, ycaricias, yen su rostro tantas gracias, que aunque el varón resistió d^sus fuerzas las .instancias, tanto fué las persuasiones, qüe hizo su esposa amada, que hizo, condescendiese con su gusto, yque su alma, poco ya amiga de Dios, fuese ya mísera esclava, con todos los descendientes de aquel ángel que en las altas, yCelestiales mansiones tomó en contrario las armas. ¿No es asi# Es, yno es, me dirá alguna taimada; si al yerro del padre Adan una muger dió la causa, hiciérase fuerte él en zamparse la manzana; pero no podrán negar lo que el Demonio declara, que para formar enredos, de lasmugeres se ampara; con que de aqui sacaremos, que peores, ymas malas son que todos los demonios, que allá en el iañeroo andan. pues el egemplo, ydoctrina, que ellas tienen, ydeclaran, es sola la que aprendieron de Ana-Bolena, yla Caba, pues por esta se perdió la fíel, corona de España, ypor la otra se introdujo la hecegía en cuantas aimas« habia en Inglaterra, yesto bien claro se halla, que yo no digo mentiras, sino es verdades, que pasan, yaquesto lo afirmaré, pues después de aquellas faltan, hay hechiceras mas finas, yde peores entrañas. Señores, áestas mugeres rueguen ustedes en santa devoción áJesucristo, que les envie sus almas al profundo del iqfiejrpo, .^ para que no sean malas. Mas discurro que aun que esten ' todas ápuerta cerrada, han de engañar al demonio, yhan de salir muy ufanas otra vez de sus enredos, pues sin ellos no se hallan. Bien se yo que estas señoras estarán muy disgustadas de oír de esta boca humilde verdades tan ála clara, yque si posible fuera, que ásus uñas -me pescaran yo aseguro, que saliera mi melena bien rizada, ypor eso no me atrevo yo áarrimarme guarda, guarda. ¡Que haya quien no las alabe! cuando bueno no hacen nada, ni cosa que caiga en gustos. porque si miran, enfadan, si ríen, abren tanta boca, que parecen la Tarasca, si cantan, pienso que ahullan, sí representan, que rabian, si danzan, todo es corcovos, no aciertan nada, si mandan, si acaso están de visita, ninguna se está callada, porque todas de monton quiei’en dar su cucharada. Yen fia, no sois de provecho en cosa de Dios criada; ¿y que mas? no digo mas, porque alli aquella taimada con los ojos me la jura, yquiero huir de sus garras, porque es efigie, yretrato de aquella vieja malvada, que al bendito San Antón con la fruta le brindaba, llevando en ella mezclado el veneno que ocultaba aquel corazón maldito; mas el Santo en quien se hallaban todas las virtudes juntas, como su centro, ymorada, resistió con gran valor la diabólica asechanza, quedando la infame vieja arrepentida yburlada; yasi os pido santo mió, que antes que de aqui me baya un rayo de vuestro fuego desatéis con furias tantas, que áestas infernales viejas, les abrase las entrañas, para que viendo las mozas el fin, en que aquestas paran, traten de servir áDios, recogiéndose en sus casas. Con licencia: En Sevilla, por la Viuda de Vázquez yCompañía: Año de 1816.