Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del monumento a las Cortes, Constitución y sitio de Cádiz
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Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 577 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 LOS PROYECTOS DE LORENZO COULLAUT VALERA PARA EL CONCURSO DE ADJUDICACIÓN DEL MONUMENTO A LAS CORTES, CONSTITUCIÓN Y SITIO DE CÁDIZ LORENZO’S COULLAUT VALERA PROJECTS FOR THE CONTEST OF ADJUDICATION OF THE MONUMENT TO THE COURTS, CONSTITUTION AND SITE OF CADIZ Por Joaquín Manuel álVarez cruz Universidad de Sevilla, España En ese artículo se enfrenta el proceso de adjudicación del monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz, con especial atención a los dos proyectos presentados por el escultor Lorenzo Coullaut Valera. palabras clave: Escultura, monumento público, España, Andalucía, Cádiz, Cortes de Cádiz, Centenario, 1912, Lorenzo Coullaut Valera. In this article there faces the process of adjudication of the monument the Spanish Parliament, Constitution and Site of Cadiz, with special attention to both projects presented by the sculptor Lorenzo Coullaut Valera. Keywords: Sculpture, monument public, Spain, Andalusia, Cadiz, Courts of Cadiz, Centennial, 1912, Lorenzo Coullaut Valera. ANTECEDENTES Durante la Guerra de Independencia, Cádiz se convirtió en sede temporal de los poderes públicos con verdadera representación hispana. Esta circunstancia le deparó el honor histórico de ser el marco geográfico de un acontecimiento histórico capital en la España contemporánea: la redacción, promulgación y jura de la Constitución de 1812, la primera que tuvo la nación española. El Cabildo gaditano, reconociendo precozmente la importancia histórica de aquel texto, solicitó el 27 de marzo de 1812, la erección de un monumento que perpetuase su publicación. Al día siguiente, las Cortes Extraordinarias deliberaron sobre el particular, acordando su construcción con los fondos que ellas allegarían1. 1 Archivo Municipal de Cádiz. Caja de Monumentos. Expediente del Monumento a las Cortes de Cádiz. s/f.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 578 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Sin pérdida de tiempo, el 6 de abril, el Ayuntamiento convocó un concurso de proyectos, cuyas bases fueron publicadas ocho días más tarde. La guerra en la que se veía envuelto el país no impidió que varios artistas se hicieran eco de la llamada, conservándose hoy en día, en el Archivo Municipal gaditano, las memorias de los trabajos presentados por: Fermín Pilar Díaz, José Folch y Félix Sagán Dalmau, quien contaba con la colaboración de José Mariano Vallejo2. Desgraciadamente no se pasó de estos preliminares, y cuando regresó Fernando VII, lo primero que hizo fue expedir el Real Decreto del 4 de mayo de 1814, derogando la Constitución y todas las tareas legislativas efectuadas por las Cortes. En consecuencia, quedó anulada la idea del monumento, y aunque a la reacción absolutista siguieron etapas liberales, las turbulencias políticas del Diecinueve español no permitieron su puesta en marcha de nuevo. Será necesaria la entrada de un nuevo siglo y la proximidad del centenario de aquellos acontecimientos para que la cuestión del monumento volviera a salir a la luz. El primero en esgrimirla fue su promotor, el Ayuntamiento gaditano, que el 6 de octubre de 1904 aprobó un escrito de su alcalde, Luís José Gómez, donde se recordaba a las Cortes Españolas el compromiso que tenían con su erección desde 18123. Aunque no obtuvo respuesta, el Cabildo siguió con sus esfuerzos, que después de varios años se materializaron en la formación, a nivel local, de una Junta del Centenario de las Cortes de 1812, órgano donde se unificaba todo lo relativo a la conmemoración que se quería llevar a cabo y cuya misión era no cejar en el empeño hasta lograrla. A tal fin elaboraron el programa de festejos y solicitaron la adhesión de todos los Ayuntamientos de la provincia, así como de las Repúblicas hispanoamericanas. La clara implicación del Cabildo gaditano en los preparativos, le llevó a dotar económicamente la creación de un museo con los retratos de los legisladores de aquellas Cortes y de los caudillos que lucharon contra el francés; y a conceder fondos a la Junta con los que atender a las labores de propaganda4. Señalemos que en torno a la conmemoración del primer centenario de las Cortes de Cádiz había tres hechos históricos a los que rendir memoria: la apertura de las Cortes Constituyentes, el 24 de septiembre de 1810 en la Isla de León; la votación, firma y jura del texto constitucional, los días 14, 18 y 19 de marzo de 1812; y el valeroso papel jugado por Cádiz y sus habitantes ante el sitio al que la sometieron los ejércitos napoleónicos durante aquel periodo constituyente. No obstante, la conmemoración de cada uno de ellos se fue determinando y formulando conforme se avanzaba en la concreción de las celebraciones a llevar a cabo. 2 Ibídem. 3 SMITH SOMARIBA, Guillermo, Calles y Plazas de Cádiz, Cádiz, Imprenta de Manuel Álvarez, 1913), pág. 381. 4 “Noticias de Cádiz”, en ABC, Madrid, 4-IX-1909, pág. 15. “De Cádiz”, en ABC, Madrid, 17- XI-1909, pág. 14. “De Cádiz”, en ABC, Madrid, 2-XII-1909, pág. 13. El museo con la denominación de Museo Iconográfico e Histórico de las Cortes y Sitio de Cádiz, se inauguró el 5 de octubre de 1912, vid “Museo de las Cortes de Cádiz”, en cadiz.es / ayuntamiento de cádiz http:// www.cadiz. es/Category/cultura/museos/museo-de-las-cortes-de-cadiz/datos-historicos/293 [25-IX-2011, 10:30].
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 579 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 La inminencia de las fechas, llevó a la Junta del Centenario a dirigir, a mediados de 1910, sendas instancias a los presidentes del Consejo de Ministros, del Congreso y del Senado. Por su parte, la Comisión Provincial de Monumentos de Cádiz y la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, solicitaron de la Cámara baja el cumplimien- to de acordado por las Cortes en 18125. Ante tanta insistencia y dada la proximidad del I Centenario de la Apertura de las Cortes Constituyentes, que tuvo lugar el 24 de septiembre de 1810, los políticos madrileños aceleraron la preparación de los festejos conmemorativos. De este modo, en la sesión del Senado, del 22 de julio de 1910, el ministro de Fomento informó que el Gobierno se asociaba a aquellos actos, pero que su organización la confiaba al presidente de la Cámara. Éste, a su vez, propuso que las oportunas resoluciones las tomaran el Congreso y Senado, lo que fue aprobado por aclamación. Momento de exaltación que aprovechó el senador Montero Ríos para informar que la Cámara baja había aprobado el proyecto de crédito para atenderlos y demandar que el Senado hiciera lo mismo6. Comprometida la celebración, a iniciativa del ministro de Instrucción Pública, que se había reunido con los diputados gaditanos, se propuso la creación de un instrumento coordinador que atendiera los preparativos de aquellas solemnidades: la Junta Nacional del Centenario de las Cortes de Cádiz. Ésta fue aprobada en el Consejo de Ministros del 19 de agosto de 1910, del que, al respecto, salieron dos Reales Órdenes: una que establecía la celebración, como fiesta nacional, del 24 de septiembre de 1910, fecha del primer centenario de la apertura de las Cortes Constituyentes de Cádiz; y otra que ponía en marcha la organización de los fastos conmemorativos. A tal fin, se establecía la celebración de tres centenarios – el de la Apertura de las Cortes Constituyentes en 1810, el de la Constitución de 1812 y del Sitio de Cádiz– y la creación de la Junta Nacional del Centenario, que se encargaría de los preparativos7. Ésta se constituyó el 30 de agosto de 1910, en el Congreso de los Diputados, y su primera actuación fue aprobar el programa de las fiestas conmemorativas que habrían de celebrarse el 24 de septiembre próximo en San Fernando8. Llegada la fecha, los fastos se alargaron por varios días. Comenzaron el 24 con una solemne velada que tuvo lugar en el Teatro de San Fernando. En ella intervinieron representantes del Gobierno, Congreso y Senado, quienes recordaron en sus discursos la importancia que para los destinos patrios tuvo la apertura, hacía cien años justos y en aquel lugar, de las Cortes que redactaron y promulgaron la primera constitución española. Entre los numerosos actos que durante los siguientes días tuvieron lugar en la localidad, destacó la colocación de la primera 5 “Las Corres de Cádiz”, en ABC, Madrid, 15-V-1910, pág. 12. GUILLÉN ROSÓN, Manuel, Monumentos de Cádiz, Cádiz, Almanaque Gaditano, 1960, pág. 23. 6 “Senado”, en ABC, Madrid, 23-VII-1910, pág. 6. 7 “Noticias varias”, en ABC, Madrid, 6-VIII-1910, pág. 10. “Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes / Reales Órdenes”, en la Gaceta de Madrid, nº 231, Madrid, 19-VIII-1910, pág. 610. 8 “El Centenario de las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 31-VIII-1910, pág. 11. “Madrid al día”, en ABC, Madrid, 1-IX-1910, pág. 7. “Un Centenario / Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 8-IX-1910, pág. 6.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 580 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 piedra del monumento a las Cortes de 1810, en la plaza de Alfonso XII. Proyectado por el arquitecto municipal Juan Carbó, seguía el modelo madrileño del Obelisco del Dos de mayo, y de parecida manera, sobre un pedestal cuadrangular, adornado con bajorrelieves en sus laterales y figuras alegóricas en sus esquinas, se levantaría una pirámide de 12 metros de altura, cuyas caras lucirían inscripciones relativas a las Cortes y a los defensores del territorio9. Pasadas los festejos de septiembre, a comienzos de noviembre de 1910, la Junta Nacional del Centenario de las Cortes de Cádiz volvió a reunirse en el Congreso, presidida por el conde de Romanes. Acordó, entre otros asuntos, insistir en la celebración, en 1912, del Centenario de las Cortes de Cádiz y nombrar una comisión, presidida por Romanones, que visitaría a Canalejas, el presidente del Gobierno, para informarse sobre la concesión del crédito necesario para dichos fastos10. Formada por Romanones y Moret se reunió con Canalejas, acordándose someter al Parlamento la concesión de un crédito de dos millones de pesetas para solemnizar el centenario de las Cortes de Cádiz, de las cuales, millón y medio se destinaría a la erección de un monumento y el resto a los actos conmemorativos. Así, momentáneamente aclarado el tema de la financiación, en la reunión de la Junta Nacional del Centenario de las Cortes de Cádiz del 9 de febrero de 1911 se tomaron dos importantes resoluciones: pedir a la Academia de San Fernando que en el plazo más breve remitiera al Congreso un proyecto de bases para la convocatoria del concurso monumental; y crear un comité para agilizar los trabajos del Centenario11. La Academia de San Fernando dio recepción oficial a aquel encargo en la sesión del 14 de febrero12. De inmediato se puso a la tarea, y al mes siguiente tuvo listas las bases del concurso, que fueron aprobadas en la sesión del 21 de marzo, para ser enviadas posteriormente al presidente de la Junta Nacional del Centenario13. Ésta las aprobó sin ninguna enmienda, tan sólo añadió dos cláusulas más, aunque meramente informativas: una indicando que el monumento se erigiría en el paseo gaditano conocido como la Alameda de Apodaca, ante la iglesia del Carmen; y otra, señalando que los bocetos, proyectos y demás documentos debían ser entregados en los plazos fijados en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Sin más, fueron publicadas en la Gaceta de Madrid, el 10 de mayo de 191114. Según estas bases, el concurso se abría entre arquitectos y escultores, que habían de presentarse asociados. Los participantes habrían de tener en cuenta los precedentes 9 “La nota del día / Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 25-IX-1910, págs. 6-8. “La Conmemoración”, en El Imparcial, Madrid, 25-IX-1910, págs. 1-2. “Un centenario / Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 27-IX-1910, págs. 9-10. 10 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 12-XI-1910, pág. 11. 11 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 10-II-1911, pág. 8. 12 “Notas de Arte”, en ABC, Madrid, 15-II-1911, págs. 8-9. 13 “Academia y Centros / Academia de Bellas Artes”, en ABC, Madrid, 23-III-1911, pág. 6. 14 “Administración Central / Congreso de los Diputados”, en La Gaceta de Madrid, Madrid, 10-V-1911, nº 130, pág. 242. “Notas de arte. Un Concurso”, en ABC, Madrid, 13-V-1911, pág. 3.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 581 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 históricos que sobre el proyectado monumento existían, si bien estaban en libertad para ajustar sus ideas a aquella convocatoria. Además se especificaba que el concurso constaría de dos fases: una primera, de la idea, y otra segunda, de su ejecución. Para optar a la primera era necesario presentar los bocetos, en relieve, a escala de cinco centímetros por metro, los planos y los dibujos que creyesen oportunos, además de una memoria explicativa. Todo ello antes del 30 de septiembre de 1911. Del conjunto de trabajos presentados, el jurado elegiría, si los creía dignos de ser admitidos, un máximo de tres, que pasarían a la segunda fase, siendo premiados con 15.000 pesetas. Para la segunda fase, los autores de los proyectos elegidos habrían de presentar: un boceto en relieve a escala de diez centímetros por metro; un plano del emplazamiento del monumento, a escala de dos centímetros por metro; un alzado y sección acuarelada y lineada donde se expresase claramente la construcción del monumento y sus materiales; un trozo de escultura elegido por el jurado, a un tercio de su tamaño definitivo; y una memoria, con pliego de condiciones y presupuesto. Para la presentación de estos segundos trabajos los autores contarían con un plazo de tres meses. Entre ellos, el jurado elegiría, si lo estimaba conveniente, uno, que sería premiado con 25.000 pesetas, encargándose sus autores de la dirección y construcción del monumento, cuyo presupuesto sería de un millón de pesetas, aproximadamente. Por último, la convocatoria indicaba que el jurado estaría compuesto por veinte miembros, de los que diez serán académicos numerarios de San Fernando, en proporción de cuatro por la sección de Escultura, cuatro por la de Arquitectura y dos por cada una de las otras secciones15. Señalemos que, a pesar de estar abierto el concurso de adjudicación del monumento, no fue hasta el siete de julio de 1911 cuando una ley aprobó la conmemoración del Centenario de las Cortes de Cádiz con la erección en aquella ciudad de un monumento y la celebración de los oportunos fastos, para cuya financiación las Cortes habían de conceder un crédito. Aunque su aprobación parecía una cosa fácil, encontró muchas dificultades por la falta de acuerdo entre los dos grandes partidos con representación parlamentaria, el liberal de Canalejas y el conservador de Maura. Finalmente, tras numerosos debates en ambas Cámaras, en la sesión celebrada por el Senado el 4 de marzo de 1912, fue aprobado un dictamen de su comisión de presupuestos, en el que se consignaba un crédito extraordinario de 800.000 pesetas16. Sin prórrogas, tal y como fijaban las bases, el 30 de septiembre se cerró el plazo para la presentación de los trabajos participantes en la primera fase del concurso de 15 “Administración Central / Congreso de los Diputados”, en La Gaceta de Madrid, Madrid, 10-V-1911, nº 130, pág. 242. 16 “Un centenario / Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 10-V-1911, pág. 10. “El día de ayer / Información política / Los créditos”, en ABC, Madrid, 8-VI-1910, pág. 14. “El día de ayer / Información política / Los créditos”, en ABC, Madrid, 20-VI-1910, pág. 9. “Ministerio de Hacienda/ Leyes”, en La Gaceta de Madrid, nº 189, Madrid, 8-VII-1911, pág. 96. “Reuniones, conferencias y otros asuntos / El crédito de Cádiz”, en ABC, Madrid, 28-II-1912, págs. 10-11. “Senado/ El crédito para el Centenario de Cádiz”, en ABC, Madrid, 5-III-1912, págs. 11-12.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 582 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 adjudicación del monumento a las Cortes de Cádiz. Su número fue elevado, destacando los firmados por: ‐Manuel Marín (escultor) y Pablo Aranda (arquitecto). ‐José Campeny y Santamaría (1860-1918) (escultor) y Antonio Vila Plames (arquitecto). ‐Miguel Ángel Trilles y Pedro Estany (escultores) y Benito González Valle (arquitecto). ‐Miguel y Luciano Osle (escultores) y Ramón Frexe y Mallofré (arquitecto). ‐Enrique Marín (escultor) y Rafael Aznar (arquitecto). ‐Manuel Garnelo Alda (escultor) y Gabriel Abreu (arquitecto). ‐Manuel Fuxá y Antonio Parera (escultores) y Manuel Vega y March (arquitecto). ‐Lorenzo Coullaut Valera (escultor) y Rafael Martínez Zapatero y Rafael Sánchez Echevarría (arquitectos). ‐Antonio Castillo (escultor) y Pérez González (arquitecto). ‐Aurelio Carretero (escultor) y L. Herrero (arquitecto). ‐José Capuz (escultor) y Teodoro Anasagasti (arquitecto). ‐Ángel García (escultor) y Antonio Palacios (arquitecto). ‐Aniceto Marinas (escultor) y Modesto López Otero y José Yarnoz (arquitectos). El 9 de octubre se reunió la Junta Nacional del Centenario en el despacho del presidente del Congreso de los Diputados. Después de tratar algunos pormenores, acordó que el viernes 13 se constituyese el jurado que iba a entender en la selección de los proyectos monumentales presentados. Lo componían, por parte de la Junta, los señores: Moret, Labra, marqués de Valdeiglesias, Carranza, Laviña, Saint-Aubín, Aramburu, Romero, Pelayo Quintero y Castell, como secretario; por parte de la Academia de San Fernando, los académicos López, Salaberry, Landecho y Rupelles por la sección de Arquitectura; Bellver, Lazano, Benlliure y Barrón, por la de Escultura; Carbonero por la de Pintura y Garrido por la de Música17. Como estaba previsto, el viernes 13 las personalidades convocadas se reunieron en el Congreso de los Diputados, para a continuación constituir el jurado. Cumplido el trámite, se pasó al estudio de los trabajos presentados, para ver si se adecuaban a las condiciones de la convocatoria. A tal fin, se nombró una ponencia, compuesta por los señores Álvarez, Benlliure y Romero, que habría de trasladarse al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, donde aquellos se hallaban depositados18. Cuatro días después, el 17, la Junta se volvió a reunir, pero en el Ministerio de Instrucción Pública. Presidida, por Romanones, escuchó el informe de la ponencia, donde se calificaban los proyectos de “magníficos”. En consecuencia, y a instancia del presidente se acordó realizar fotografías de los mismos e imprimir sus memorias, con el fin de que el jurado pudiese dictaminar con pleno conocimiento de causa19. El seis de noviembre, 17 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 10-X-1911, pág. 9. 18 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 14-X-1911, pág. 11. 19 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 18-X-1911, pág. 10.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 583 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, tuvo lugar la última reunión del jurado, en esta primera fase del concurso. Dada su importancia estuvo presidida por el conde de Romanones. En ella se procedió a calificar los proyectos presentados, siguiéndose el método de eliminación. Pero dada su calidad, se decidió alterar las bases de la convocatoria. En vez de elegir tres, se amplió la selección a seis –los cuales quedaron casi con la misma proporción de votos–, y en consecuencia el número de recompensas se duplicó, aunque se mantuvo el premio y cada uno fue galardonado con 15.000 pesetas. Los proyectos seleccionados, estaban firmados, respectivamente, por los siguientes artistas20: ‐Aniceto Marinas (escultor). Modesto López Otero y José Yarnoz (arquitectos). ‐Ángel García (escultor) y Antonio Palacios (arquitecto). ‐Miguel Ángel Trilles, Pedro Estany (escultores) y Benito González Valle (arquitecto). ‐Manuel Garnelo Alda (escultor) y Gabriel Abreu (arquitecto). ‐Lorenzo Coullaut Valera (escultor), Rafael Martínez Zapatero y Rafael Sánchez Echevarría (arquitectos). ‐José Capuz (escultor) y Teodoro Anasagasti (arquitecto). La trascendencia pública de los proyectos premiados en el concurso fue escasa21. No obstante, emitido el fallo, posiblemente para no influir en el jurado, el crítico de arte Rafael Domenech publicó en la revista Museum un artículo donde enjuiciaba con ánimo constructivo los seis trabajos ganadores. Con diplomática cortesía dio las exactas alabanzas, y con fino olfato supo captar los que consideraba grandes errores de aquellos proyectos y por extensión de nuestra estatuaria monumental. El primero, la abundancia de narración y anécdotas, cuando la escultura debe ser sintética, y que era consecuencia inevitable ante la difícil resolución plástica que tenía el tan variado tema del concurso: “Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz”, tres hechos muy diversos y diferentes. Y el segundo, la inadecuación entre escultura y arquitectura que mostraban la mayoría de los trabajos. Ambas se esforzaban en adaptarse o, en el peor de los casos, se eclipsaban la una ala otra, pero jamás se ajustaban en una idea y propósitos comunes22. La elección de seis proyectos en vez de tres, no sería la primera salvedad a las normas de la convocatoria. El plazo de tres meses para la presentación de los trabajos que tomarían parte en su segunda fase, la de ejecución, fue ampliado a algo menos de un año, con el fin de hacer coincidir el fallo definitivo del concurso y la adjudicación del monumento con las fiestas del Centenario, que tendrían lugar del uno al diez de 20 “Las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 7-XI-1911, pág. 11. “Política del día / El monumento a las Cortes de Cádiz”, en El País, Madrid, 7-XI-1911, pág. 2. “El monumento a las Cortes de Cádiz / Seis proyectos premiados”, en El Imparcial, Madrid, 8-XI-1911, pág. 2. 21 “Monumento a las Cortes de Cádiz”, en Blanco y Negro, Madrid, 15-X-1911, pág. 33. “Concurso para la erección de un monumento conmemorativo de las Cortes de Cádiz”, en La Ilustración Artística, nº 1.555, Barcelona, 16-X-1911, págs. 675, 678. 22 DOMENECH, Rafael, “Concurso de Proyectos para el monumento conmemorativo de las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz”, en Museum, nº 12, 1911, págs. 441-49.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 584 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 octubre de 1912. Sin embargo, aunque las autoridades gaditanas presionaron para que la primera piedra del monumento se pusiera coincidiendo con los festejos, la dinámica parlamentaria lo impidió23. Aún así, la Junta Nacional del Centenario deseosa de cerrar su labor, requirió a los ganadores de la primera fase del concurso para que antes del 15 de octubre tuvieran entregados en el Palacio de Exposiciones del Retiro sus proyectos y las correspondientes maquetas, cuyo presupuesto de construcción se había visto reducido a 930.000 pesetas24. Entre tanto, el Gobierno liberal de Canalejas no desaprovechó la oportunidad de conmemorar el Centenario de la Constitución de 1812, que con la presencia de altas representaciones hispanoamericanas y entre solemnes fastos se llevó a cabo en Cádiz entre el tres y el ocho de octubre de 1912. Las ausencias del Rey, el presidente del Gobierno y los presidentes del Sendo y Congreso, deslucieron los actos y desaconsejaron la prevista colocación de la primera piedra del monumento a las Cortes de Cádiz25. De los seis equipos ganadores, sólo cinco presentaron proyectos a la segunda fase del concurso, los compuestos por: Aniceto Marinas (escultor). Modesto López Otero y José Yarnoz (arquitectos); Ángel García (escultor) y Antonio Palacios (arquitecto); Manuel Garnelo Alda (escultor) y Gabriel Abreu (arquitecto); Lorenzo Coullaut Valera (escultor), Rafael Martínez Zapatero y Rafael Sánchez Echevarría (arquitectos); y José Capuz (escultor) y Teodoro Anasagasti (arquitecto)26. Pero llegó noviembre sin que se resolviese nada, por lo que la Junta, para calmar algo los ánimos, decidió seguir el consejo de Jacinto Octavio Picón y exponer al público los trabajos presentados al concurso27. Ello permitió a la prensa desplegar sus banderas en torno a uno u otro proyecto. En aquella tesitura de ínterin, el 12 de noviembre, mientras miraba el escaparate de la librería San Martín, en la Puerta del Sol, José Canalejas fue asesinado por el anarquista Manuel Pardiñas Serrano. El desconcierto se hizo sobre la vida política nacional, aunque de momento el Rey confió el Gobierno al también liberal conde de Romanones. Como presidente de la Junta Nacional del Centenario de las Cortes de 1812, quiso cerrar de inmediato los compromisos que este órgano aún tenía y entre ellos el principal era la definitiva adjudicación del monumento gaditano. A tal fin, en 23 “Las fiestas del Centenario”, en El Liberal, Sevilla, 3-IX-1912, pág. 1. 24 “Crónica e información / El monumento de las Cortes de Cádiz”, en La Construcción Moderna, año X, nº 16, Madrid, 30-VIII-1912, págs. 127-128. “Crónica e información / El monumento de las Cortes de Cádiz”, en La Construcción Moderna, año X, nº 21, Madrid, 15-XI-1912, pág. 165. 25 “Las fiestas de Cádiz / El Centenario de las Cortes”, en ABC, Madrid, 1-X-1912, págs. 10-11. “Las fiestas de Cádiz / El Centenario de las Cortes”, en ABC, Madrid, 7-X-1912, pág. 8. GEAL, Pierre, “Un siglo de monumentos a la Guerra de la Independencia”, en AA. VV., Sombras de mayo. Mitos y memorias de la Guerra de la Independencia en España (1808-1908), Colección Casa de Velázquez, nº 99, Madrid, Casa de Velázquez, 2007, pág. 165. “Últimos telegramas/Aplazamiento”, en La Vanguardia, Barcelona, 1-X-1912, pág.10. 26 “Crónica e información / El monumento de las Cortes de Cádiz”, en La Construcción Moderna, año X, nº 21, Madrid, 15-XI-1912, pág. 163. 27 “Coullaut Valera. El Monumento a las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 8-XI-1912, pág. 17.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 585 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 la noche del 15 de noviembre, se reunió en el Congreso el jurado calificador presidido por Moret, que tras amplio debate decidió otorgar el premio y adjudicar el monumento al proyecto presentado por Aniceto Marinas, Modesto López Otero y José Yarnoz28. Las obras para su erección comenzaron aquel mismo año, pero se dilataron indefinidamente, conforme las mayorías parlamentarias, favorables o no a él, le destinaban partidas presupuestarias29. Finalmente, sus autores, Modesto López Otero y Aniceto Marinas, lo entregaron oficialmente al Ayuntamiento gaditano, que lo recibió en nombre del Gobierno, el 16 de mayo de 1928, quedando en manos de aquél la elección de la fecha para su solemne entrega a la ciudad. Ésta se produjo finalmente el 2 de mayo de 192930. DESCRIPCIÓN Dos fueron los proyectos monumentales realizados por Lorenzo Coullaut Valera, Martínez Zapatero y Sánchez Echevarría para este concurso homenaje a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz, ya que tras superar la primera fase del mismo hubieron de contender en la segunda. De ellos sólo se conservan las fotografías de sus maquetas en escayola. El proyecto presentado a la primera fase del concurso, la de la idea, se adecuó perfectamente a este objetivo, buscando la magnificencia y el atractivo. Salvadas las distancias marcadas por la fantasía y creatividad de sus autores, desarrollaba la propuesta de un monumental templo egipcio-helenístico, en cuyo sancta-sanctorum se erigían los elementos arquitectónicos y escultóricos portadores del mensaje patriótico. Era un a modo de camino por el cual se intentaba conducir la emoción estética y patriótica del espectador hasta el motivo central. En el aspecto arquitectónico, abrían el conjunto, a modo de pilonos, unos pedestales de corte neobarroco, con planta cuadrangular, muy complicada, que llegaba a su culminación en un efectista y mixtilíneo cornisamiento, soporte de Victorias. Entre ellos unas gradas daban acceso a una larga plataforma, concebida como avenida y flanqueada por dos antepechos de mediana altura. Éstos, a mitad de su recorrido, se abrían creando una especie de transepto marcado por cuatro obeliscos, y concluían en sendos pedestales para la recepción de dos fieros leones. Tras ellos, una pequeña explanada, a modo de atrio abierto, situaba al espectador ante el clímax monumental representado por el cuerpo central del conjunto conmemorativo. Concebido cual templo o cenotafio, se levantaba sobre un alto y anchuroso podio. Éste, presentaba su frente, recto y abierto con un graderío de cinco peldaños, y su cara posterior semicircular. Por todos sus lados, 28 “El nuevo presidente del Consejo / Las Cortes de Cádiz”, en El Liberal, Madrid, 16-XI-1912, pág. 1. 29 “Impresiones y noticias políticas”, en ABC, Madrid, 21-VI-1923, pág. 21. “El monumento a las Cortes de Cádiz, en ABC, Madrid, 20-IV-1924, pág. 22. 30 “El monumento a las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 17-V-1928, pág. 29. “Cádiz / El Monumento a las Cortes de Cádiz”, en ABC, Madrid, 3-V-1929, pág. 31.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 592 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 misterio y entusiasmo. Así, la efectista y conducente avenida, se carga de pagano exotismo, con barroquizantes pilonos, clásicas Victorias, egipcios obeliscos y barrocos leones, para hacernos llegar hasta al núcleo monumental, donde la contemplación de una narración escultórica es el motivo principal. Allí, para darle más fuerza al mensaje, la arquitectura vuelve a recurrir a los estilos pretéritos. Puesto que se trata de un sancta-santorum abierto, se olvida el modelo egipcio. Para su podio se parte del templo romano, por su elevación y acceso con gradas. De las villas neoclásicas se toma la columnata abierta, elegante y lúdica. Concretamente parece seguir el ejemplo curvo de la Casina Valadier, de la que también se reinterpretan las columnas libres que rodean su perímetro, para convertirlas en farolas. Esta conformación semicircular, condiciona el dinamismo de aquel espacio, propiciando el giro en torno al pedestal central. En éste, las exigencias retóricas, llevan a sus creadores a concebirlo como una especie de templo torreado que no puede por menos de recordar – salvando su menor tamaño – a las megalómanas construcciones helenísticas, como el mausoleo de Halicarnaso, aunque enriquecido en sus caras con multitud de bancos en los que apoyar la escultura. Ésta puebla todos los lugares del conjunto monumental, desde los pilonos de su acceso hasta el pedestal, aunque es en éste donde alcanza su paroxismo. En su tratamiento, pero también en la concepción general del proyecto monumental, se aprecia claramente la influencia de Agustín Querol en cuyo estudio madrileño del Paseo del Cisne, del que fue alumno por varios años, Coullaut Valera aprendió todos los secretos del género. El tortosino fue un verdadero maestro en él, alcanzado en los numerosísimos encargos monumentales que realizó un nivel muy superior al de sus colegas españoles contemporáneos. Se colocó en pie de igualdad con los grandes del panorama internacional, los escultores italianos y franceses, cuyos recursos no sólo supo asimilar y manejar con plena soltura, sino enriquecer con algunas personales y brillantes soluciones, como la de la plena fusión de arquitectura y escultura en una obra única, al ablandarse tanto la talla de los elementos arquitectónicos como el modelado de las figuras que los pueblan. Coullaut Valera no avanzó tanto por este camino y prefirió que ambas disciplinas mantuvieran su carácter, aunque unidas, que no fundidas en un proyecto común, como ocurre en esta ocasión, siendo especialmente perceptible en el pedestal. A tal fin, la mayor parte de los relieves, grupos y figuras de todo el conjunto monumental irían fundidos en bronce. Las excepciones serían los trofeos, los relieves de sus pedestales y el gran relieve de la cara frontal del gran pedestal central. En su resolución, para la maqueta, todos estos elementos plásticos presentan un tratamiento abocetado, como no podía ser menos, pero que les da frescura y aire de modernidad. Bien compuestos en adaptación a sus respectivas ubicaciones en el conjunto, su modelado es siempre correcto, proporcionado, natural y expresivo, lo que los carga de vitalidad y vibración, y en consecuencia de emotividad, de modo que, manteniendo las exigencias narrativas y dramatizadoras de los asuntos que desarrollan, se suman perfectamente a la entonación grandilocuente y patriótica buscada para aquel proyecto monumental.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 593 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 En el segundo proyecto, Lorenzo Coullaut Valera y sus colaboradores reelaboran profundamente la idea planteada en el primero. Frente al concepto abierto, transitable y axial se imponen soluciones menos innovadoras y costosas, y más tradicionales. La utilización del obelisco como reclamo monumental venía siendo frecuente desde el Renacimiento, y en el contexto de la reciente escultura española contaba con el precedente madrileño del Obelisco del Dos de Mayo. Inaugurado el dos de mayo de 1840 y realizado por destacados artistas del momento como el arquitecto Isidro González Velázquez y los escultores Francisco Elías, José Tomás, Sabino Medina y Francisco Pérez, siempre gozó de gran predicamento, lo que le convirtió en el modelo más seguido en los conjuntos monumentales que enfrentaban la temática de la Guerra de la Independencia. Así debió entenderlo Coullaut Valera, que buscaba asegurar el encargo del conjunto gaditano. No obstante, se apartó de su fórmula compositiva, demasiado fría y algo anticuada, en busca de una mayor teatralidad. Para ello recurrió a situar el obelisco en el centro de un semicírculo destinado a concentrar la atención de los espectadores. El recurso al semicírculo en la planta de los monumentos no era nuevo. Siguiendo antecedentes franceses, en España lo habían empleado Josep Fontserè en la fuente del parque de La Ciudadela, 1888, José Grases Riera en el monumento a Alfonso XII, iniciado en 1902 y concluido en 1922, y Miguel Blay en el monumento al doctor Federico Rubio y Galli, en 1906. Pero donde debió aprender los secretos y conveniencias de su uso fue en el taller de Agustín Querol, quien lo empleó repetidas veces en sus proyectos monumentales32. Además, a Coullaut le resultó especialmente querido, pues haría uso del mismo en varias ocasiones, como en el primer proyecto de monumento a Don Juan Valera o en el monumento a los Hermanos Álvarez Quintero. De todas formas, el recurso al banco semicircular, que no a la columnata, le acerca a Blay y fue la alternativa, minorada, que dio a los espacios transitables del primer proyecto. Frente a la idea camino de éste, ahora se impone la ascendente, buscando establecer una conexión, de origen barroco, entre los sucesos del plano terrenal, en esta ocasión históricos, y los del plano celestial, en este caso ideológico, representado por los ideales de los filósofos de la Ilustración. A tal fin, como ya señalamos, el elemento plástico interconector de ambos es el obelisco. En cuanto a la escultura, la circunstancia de que las bases del concurso establecieran que para la segunda fase los modelos habían de tener una escala superior, de 10 centímetros por metro, le permitió a Coullaut Valera un mayor lucimiento plástico, demostrando su talento y su dominio del oficio. En la resolución de figuras, grupos y relieves, sigue manteniendo el tono abocetado y fresco, que no es óbice para exhibir su dominio de la composición, las formas, el dinamismo y la expresión. En gran medida sus recursos parten de Agustín Querol. Los tipos humanos y la composición de los asuntos, recuerdan al tortosino; los elementos escultóricos siguen adhiriéndose a las paredes del pedestal en una lograda y brillante confusión de bulto redondo, medio bulto, altorrelieve y bajorrelieve, con 32 GIL, Rodolfo, Agustín Querol, Madrid, Sáenz de Jubera Hermanos, 1910, láms. XVIII, XXXVIII, XLI, XLII Y XLIII.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 594 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 resultados de gran vitalidad y expresividad. No obstante, su mayor sentido del orden y la claridad, su modelado menos blando y fluido, así como la ausencia de recursos simbolistas y modernistas, mantienen el conjunto en la esfera del verismo histórico sin hacerlo caer en las efusiones poéticas, tan del gusto finisecular, pero que para 1912 resultaban ya evanescentes y poco creíbles. En resumen, ambos proyectos nos sitúan ante un escultor en plena madurez, que domina los recursos arquitectónicos y escultóricos a emplear en el monumento público y que lo demuestra en proyectos de tan grandes dimensiones y complejidad como estos, donde sabe mantener la cohesión y unidad, donde no cae en la repetición y la monotonía, y donde su resolución iconográfica y expresiva siempre es brillante, nunca ramplona o vulgar. Además, al tanto de las líneas de innovación del género, procura liberarlo de las exigencias urbanísticas a las que se vio sometido durante el siglo XIX y hacerlo avanzar hacia una mayor autonomía donde la ruptura de las fronteras que lo separaban del espectador resulta clave. Fecha de recepción: 30 de septiembre de 2011. Fecha de aceptación: 28 de noviembre de 2011.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 595 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 1. Algunos de los proyectos presentados a la primera fase del concurso de adjudicación del monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz. I: M. Marín (e.) y P. Aranda (a.). II: J. Campany (e.) y A. Vila Plames (a.). III: M. A. Trilles y P. Estany (e.e.) y B. González Valle (a.). IV: M. y L. Osle (e.e.) y R. Frexe y Mallofré (a.). V: E. Marín (e.) y R. Aznar (a.). VI: M. Garnelo Alda (e.) y G. Abreu (a.). VII: M. Fuxá y A. Parera (e.e.) y M. Vega y March (a.). VIII: L. Coullaut Valera (e.) y R. Martínez Zapatero y R. Sánchez Echevarría (a.a.).
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 596 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 2. Proyectos presentados a la primera fase del concurso de adjudicación del monumento a las Cortes por Aniceto Marinas (e.), Modesto López Otero (a.) y José Yarnoz (a.); por A. Carretero (e.) y L. Herrero (a.); y detalles del presentado por A. Castillo (e.) y M. Pérez (a.).
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 597 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 3. Proyectos presentados a la primera y segunda fase del concurso de adjudicación del monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz por L. Coullaut Valera (e.), R. Martínez Zapatero (a.) y R. Sánchez Echevarría (a.).
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 598 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 4. Segundo proyecto monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz de L. Coullaut Valera (e.) y R. Martínez Zapatero y R. Sánchez Echevarría (a.a.). Detalles del frente del pedestal.
Los proyectos de Lorenzo Coullaut Valera para el concurso de adjudicación del ... 599 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 5. Segundo proyecto monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz de L. Coullaut Valera (e.) y R. Martínez Zapatero y R. Sánchez Echevarría (a.a.). Detalles del lateral izquierdo y de la trasera del pedestal, con el grupo de Wellington al frente de las tropas británicas.
Joaquín Manuel Álvarez Cruz 600 LABORATORIO DE ARTE 24 (2012), pp. 577-600, ISSN 1130-5762 Fig. 6. Segundo proyecto monumento a las Cortes, Constitución y Sitio de Cádiz de L. Coullaut Valera (e.) y R. Martínez Zapatero y R. Sánchez Echevarría (a.a.). Detalle del lateral izquierdo del pedestal y del grupo de la Libertad de Imprenta.