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Análisis del pensamiento racional

Sanz del Rio, Julián (1814-1869)

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1 °V ,  , t. • -  ' ,  2:4 • > ANÁLISIS DEL Pensamiento RACIONAL POR, D. JULIAN SANZ DEL RIO -- MADRID IMPRENTA DE AURELIO J. ALARIA Ewtrella, 13, bajo 1 77 PRINCIPALES ERRATAS CONOCIDAS Página. Linea.  Dice  Debe decir 44 67 id. 77 113 131 156 172 177 186 id. 205 213 214 215 269 356 367 409  17  con sigo  i6  lo  19  tal ley necesaria existe  33  algo al nominal, esto  14.  nuestra tendencia  16  concepto y unidad  38  es idealismo y  21  y siendo  2  todo el  23  la generaliza clon  24  que es 9  los mismos  26  adentro  última  lo particular es, en su propiedad (infinita) de tál io y TI las demás particularidades  3  tiempo:—el pensamiento  3  hay un claro, en que debe leerse  30  total de  24  dentro-afuera conmigo la ésta le es necesaria, existe algo, al nominal esto nuesta actual tendencia concepto en unidad el idealismo es siendo todo él el sujeto generalizador que aquél es el todo dentro lo particular, en su propie-. dad (infinita), es tál los demás particulares tiempo,—es pensamiento del totales de de dentro-afuera ,,  p.-.1 .., u/ ,,,, \,,,,f,,,vtl'—...77,:• ,,,—,:::‘ , 5 7 ,/,/,'; f f: .(: ' , 1 .:' -'. :.- \  'i .':'  á S. 1l , ■ ;«  '  ".'--.. ' t s," ....."" ',,.  ":\ ' ..... g..:■,,,,,,  \  !.,,  1 . • 1 -  ,.... ADVERTENCIA DE LOS TESTAMENTARIOS  \ ,  •  .,  ,  ,',.•'-  --.4  ,i •, , s!-- 1 5 s> ,.  , , 1 ,...ss;  ,,,-.,.., — • .....—)s  XIX ,. ..: k...i1,,,;  .:,..,,.:'.•.:, :,,, •.:, 1 ..,,1l 1 *. e •  •  ■  1  ..,. AL  LECTOR  \ :,,  ',,1 ,  • ....--/ • .  ....,- ,..., • •  ,,,  . A  ' l,. , '4,:, 11,  1  , t .  •  , i XXIII LECCION PRIMERA„—REFLEXION GENERAL SOBRE á — MUDO COMUN HISTÓRICO DE PENSAR Y CONOCER, —I , Particularidad é individualidad habituales en el pensar comun.—z. Dificultad y repugnancia inherentes contra el modo de pensar filosófico; su significacion y remedio. —3. Camino seguido ordinariamente en nuestro estudio; resultados inmediatos á que conduce en nuestro espíritu. 4.. Presentimiento de relaciones entre las ciencias; modo de considerar hoy estas relaciones. 5. Principios, preparacion y fines comunes entre varias ciencias; estado actual de estas relaciones generales.-6. El propio libre pensar (el idear la idealidad—y en sentido laxo: Filosofía); su estado presente.-7. Falta de verificacion de nuestra particular ciencia en todas sus relaciones científicas. 8. Temor de hallar, al lado de nuestro objeto y ciencia, otro objeto esencial y ciencia verdadera.-9. Repugnancia á reconocer nuestro error y rectificarlo.—i o. Cómo tememos igualmente hacernos cuestion ent libre, objetiva de nosotros mismos, segun razon.—I  Resultados de este particularismo científico en casos prácticos. 12. Reflexion final sobre lo que es y cómo es hoy nuestra ciencia.—Adicione s  LECCION SEGUNDA.. —CONCLUSIONES )f LA PRECEDENTE.—* Reflexion que nos falta en nuestra ciencia relativa actual.- 2. Cualidad de ciencia cate igualmente nos falta en tal estado.-3 Situacion á que nos conduce nuestra primera reflexion sobre la Ciencia histórica que pgseemos.-4. Primera conversion é intencion hácia la Filosofía, despertadas por contrariedad; cómo esta primera intencion no diri j e aún.  Filoso fía misma. . .71 x LECCION TERCERA.—coNsinERACIÚN GENERAL SOBRE EL MODO DE PENSAR RACIONAL Á DIFERENCIA DEL COMUN---SIMPLE ó RELATI- vo.---I . Grados del pensamiento: pensar simple, relativo y racional.-2. Cómo el pensar racional es tambien pensar en relacion (en referencia).--3. Condicion necesaria para la racionalidad del pensamiento. 4. Qué añade el pensar racional al puramente relativo.-5. Ejemplo de los grados del pensamiento en el modo de concebir y juzgar una pintura: a. El inculto; b. El vulgo;—c. El aficionado;—d. El artista;—e. El Filósofo.-6. Oscuridad primera sobre el modo de pensar racional, y razon de la misma.—Gradual elevaciion del pensamiento al modo de pensar racional primario.—Inmanencia radical y mamanifestacion elemental constante de la racionalidad en nosotros. Cuestion de la ciencia en este punto.-7. Resúmen. . LECCION CUARTA.—PROPIEDADES PRIMERA Y SEGUNDA DEL PENSAMIENTO RACIONAL.---I. Primera propiedad: El pensar racional, corno el sobre-pensar de todo pensamiento relativo. 2 . Ejemplos.-3. Primacía consiguiente del pensamiento racional de un objeto respecto á todos los relativos del misma +. Segunda propiedad:—El pensamiento racional, como el principiante y definidor, el mediante y concluyente de todo pensamiento relativo.-5. Ejemplo: cómo el juicio: Te soy inteligente, debe integrarse en principio, medio y fin por el pensamiento racional del sujeto.  LECCION QUINTA.-- TERCERA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RAs CIONAL, COMO EL DIRECTOR, MEDIDOR Y ORDENADOR DEL RELATIVO. 1. Concepto de estas cualidades.-2. Cómo la direccion, medida y órden de los pensamientos relativos á un objeto pertenece al pensamiento racional del mismo.-3. Ejemplo en el juicio: re soy inteligente; exigencia, para su direccion, medida y órden con los demás referentes al Yo, del pensamiento reflexivo-racional de nosotros mismos  LECCION SEXTA.-- CUAR TA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL ) COMO EL INSPECTOR Y CIRCUNSPECTOR.—I Declaracion de estas cualidades y de su respectivo significada-2. Cómo el pensar relativo de un objeto no es inspector ni circunspector de XI Págs. sí propio; exigencia, para este fin, de un pensamiento del obje- to, superior á todos los relativos del mismo.-3. Ejemplo en el juicio: ro soy inteligente. 4. El pensamiento racional, como el único que puede dar la inspeccion y circunspeccion mencionadas.-5. Ejemplo en el pensamiento racional: ro, con respecto al juicio: ro soy inteligente.--Adiciones  47 LECCION SÉTIMA.. --QUINTA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO EL NECESARIO Á TODOS Y NECESITADO DE TODOS. I. Declaracion de esta propiedad, 2. Concepto de lo necesario.-3. Cómo el pensamiento racional de un objeto es el necesario á todos los relativos del mismo.-4. Aplicacion al juicio: ro soy intellgente.—Confusion, vaguedad y anulacion lógica en que cae este juicio sin el pensamiento racional del sujeto.—Cómo esta confusion y vaguedad se revelan, por ejemplo: a) cuando aspiramos á mostrar que somos inteligentes y cómo lo somos; b) cuando queremos explicar qué es y cómo se determina la inteligencia en sus modos interiores; e) cuando tratamos de aplicarla objetivamente.—Consiguiente exigencia del pensamiento racional indicado para que subsista positivamente el juicio en cuestion.—Ádiciones. .  55 LECCION OCTAVA. SEXTA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL oBJETo.—I.—Consideracien general de esta propiedad.—i. Declaracion de la misma.— 2. Qué entendemos por pensamiento total del objeto.-3. Distincion bajo él del pensamiento general y el particular; carácter parcial y relativo de ambos.-4. El pensamiento racional, como el pensamiento total del objeto, sobre los dos contrarios relativos—el general y el particular,---y como mediador legítimo de uno á otra—Adiciones  . • . • ADICIONES. 1. Importancia de la consideracion del pensamiento racional, como el total del objeto, 2. Cómo debe acompañar á todo el proceso de nuestro pensamiento la conciencia de la necesidad del mismo.-3. El pensamiento de totalidad, como pensado, conocido y probado, inmediatamente, en él y por él mismo.-4. Cómo se conoce tal pensamiento, en sus notas, de parte de sí propio y de parte del objeto.-5. XII Págs. tincion entre el pensamiento meramente general y el de totalidad, y entre el pensamiento particular y el de individualidad. 6. Correlacion del general y el particular, mostrada en su generacion y expresion.—Observacio n sobre los nombres propios (individuales) de personas.  11.—Ejemplo de las dos direcciones opuestas del pensamiento (la general y la particular,) en la consideracion de nuestra inteligencia.— I. El proceso de particularizacion aplicado á la propiedad: ro soy inteligente; término lógico de tal procedimiento. 2. El proceso de generalizacion aplicado igualmente á la expresada propiedad; resultado á que conduce.—__4dicioves.  111.—El proceso de generalizacion en su punto de partida.—i. Punto de donde parte el proceso de generalizacion; crítica del mis- MO.-----2. Condiciones que debe reunir el punto de partida del pensamiento.-3. Cómo no se dan estas condiciones en el que sirve de base al proceso citado de generalizacion.-4. Juicio consiguiente de este último en tal respecto  ADICIONES.---i . Cómo el proceso de generalizacion es inherente á todo movimiento de nuestro pensamiento. 2. Consiguiente importancia de considerar cómo se ha procedido y se procede en él de ordinario.-3. Primera exigencia de éste, como de todo proceso pensante: motivo y punto de partida; sus caractéres.-4. Servicio que debe prestarnos la consideracion de la verdad, que motiva el movimiento de nuestro pensamiento.-5. Cómo los términos, de donde se parte hasta hoy en el proceso pensante, no reunen las condiciones necesarias para ser punto de partida IV  proceso de generalizacion en el medio de proceder y en el resultado.-1. Medio del proceso de generalizacion el juicio entre particulares.-2. Naturaleza de esta operacion del pensamiento.-r-, 3. Cómo el juicio entre particulares no puede ser medio de proceso objetivo de generalizaeion.—+. Su incapacidad para guiar á fin cierto último en el proceso citado. 5. Resultado de éste: las llamadas notas ó nociones comunes; ilusion en que caemos al estimarlas abstraidas de lo puro particular.,6 Cómo nacen' 79 83 93 XIII Págs. tales nociones en nuestro entendimiento, y cómo llega á caer el mismo en aquella ilusion  O 2 . Servicio que debe prestarnos el exámen de la verdad, que motiva el movimiento de nuestro pensamiento.— 2. Consideracion especial de esta verdad como incompleta y determinable.-3. El movimiento del pensamiento, en razon de su punto de partida: a) como total; bl como progresivo é inmanente; c) como verdadero en sí, á su modo.-4. Resúmen.-5. Ampliacion sobre el tercer carácter: el juicio de ecuacion, como el criterio y medida de todo pensar relativo determinado. —6. Resultados y aclaraciones de esta última consideracion.-7. Medio del proceso de generalizacion: modos segun los cuales se ha practicado.-8. Cómo este proceso es desde luégo un juicio.— 9. Falta en él de las condiciones exigidas. --I o. Necesidad de una crítica de las nociones comunes; caminos que en ella puede seguirse.—i 1. Explicacion de nuestra tendencia actual á conocer las cosas sólo en la nocion comun, como lo máximo cognoscible.  11 3 V .—Consideracion especial del proceso de generalizacion en su resultado.—i. Valor meramente subjetivo del proceso de generalizacion y su resultado. 2. Las nociones comunes, como relaciones determinadas en que se explica el objeto racional, mediante la actividad del entendimiento. Doble accion relativa de éste en el conocimiento de semejantes nociones; cómo concurren en el mismo y en cada acto intelectual, en la doble accion citada: a) lo particular objetivo; b) el objeto total en su unidad.- 3. Falsa direccion que damos y abuso que hacernos de las nociones comunes por falta de reflexion sobre el modo como se engendran.—+. Procedimiento que debe seguirse para evitar esta falta. 5. Sentido y valor histórico del proceso de generalizacion  1 27 Indicacion sumaria sobre el valor de las nociones comunes y sobre la condicion con que las recibe y conoce en sí el entendimiento.-2. Observacion general sobre la reiacion de la Historia con la Filosofía.-3. Crítica del principio del intelectualismo abstracto: que todo nuestro conocer comen- XIV Págs. za con nuestro pensar.---4. Nota sobre el nombre: Realismo racional .-5. Sentido de la reflexion.  ...  1 3 9 VI.--Resultado extremo del proceso de generalizacion. —1 . La Idea en su pureza lógica; cómo se forma este concepto en nuestro entendimiento.-2. Su carácter de pensamiento puro, absolutamente abstracto, y antecedente para toda determinacion de ser ó de pensar.-3. El Sér absolutamente abstracto, como lo correspondiente á la idea en su absoluta abstraccion.-4.. Valor meramente intelectual-subjetivo de ésta última. —Contradiccion que envuelve el considerarla como término subsistente en si y base de proceso ulterior.—Cómo es igualmente contradictorio atribuirle un valor lógico respecto á lo objetivo ó lo subjetivo.-5. Precipitacion con que obramos, al objetivar las ideas en medio del proceso pensante. ADICIONES.----I . Ley para la inteligencia y juicio del Idealismo absoluto, y, en general, de toda otra doctrina. 2. Su universal aplicacion.-3. Carácter del pensamiento: la propiedad.— ..y. Cómo entiende el Idealismo absoluto tal carácter; irreflexiones en que incurre, y direccion en negacion y abstraccion que de aquí sigue: extremo de este proceso.-5. Juicio sumario consiguiente de dicho sistema filosófico.-6. Ampliaciones sobre la última parte de la /eccion.—Elementos del pensamiento para el conocimiento: Las nociones y las sensaciones: Yo, como el objeto inmediato de todo mi pensamiento; Objeto absoluto del mismo.-7. Al mpliacion sobre la idealidad y las ideas: a) Caractéres propios de estas últimas;  Consideracion de las mismas en relacion á lo individual y lo absoluto, como sin estos términos y con ellos juntamente; c) El idear, como propiedad del pensamiento, subordinada, pues, al mismo y al pensante; d) Cómo es, en consecuencia, la generalizacion un procedimiento interno intelectual, segundo y relativo.  163' LECCION NO VENA.-- SÉTIMA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO EL MEDIADOR ARMÓNICO ENTRE LOS RELATIVOS.--• I Funciones que ejerce en tal respecto.-2. Prejuicios que nacen de no atender, en nuestros pensamientos relativos, á la razon total del objeto y á sus totales relaciones con lo particular pensa- 147 Págs. do.-3 Cómo obra la razon primeramente ante tales estados relativos intelectuales: razon moderada.-4. La razon, en ulterior grado de nuestra reflexion, como conciliadora.—s. Razon armónica: su modo de proceder.-6. Cómo es este grado el posterior en el órden histórica—Existencia de una historia propia de la razon armónica.  ADICIONES. —i . Resumen del procedimiento de la razon armónica sobre lo pensado en particular.-2. Accion constante, manifiesta 6 latente, de la razon sobre el entendimiento.-3. A qué mira la propiedad del pensamiento racional, considerada en esta leccion: observaciones.-4. Resumen del sentido racional de lo particular. 5. Consideraciones sobre el concepto de lo comun.-6. Reflexion sobre los términos del pensamiento racional: lo particular, lo comun , lo superior, lo todo en absoluto; leyes á que aquél debe ajustarse en esta reflexion.— 7. Notas accesorias á la misma. 8. Necesidad de restituirse el filósofo al estado nativo del pensamiento; dificultades que á esta restítucion se oponen; interna virtud del pensamiento mismo para vencerlas.-9. Consideraciones sobre dicho estado nativo del pensamiento: conversion al mismo de nuestra reflexion. . LECCION DÉCIMA.-OCTAVA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, TANTO PROGRESIVO COMO REGRESIVO. -I Reconocimiento de esta propiedad. 2. Progreso parcial del pensamiento relativo; exigencia del pensar racional para el progreso entero del conocimiento.-3 Crítica del sentido en que tal progreso suele entenderse.-4. Idea racional del mismo. 5. Su ley en cada presente histórico.-6. Aplicaciones al estado actual de la inteligencia y de su ciencia.  ADICIONES.—I I. Procedimiento para formar idea del progre- . Reflexiones sobre la idea del plan, y resumen del de esta consideraciones sobre el término mencionado.-3 . Importancia de las mismas. 4. El pensamiento en su movimiento:— a) Exámen del proceso analítico-ascendente hasta el concepto total del movimiento; resúmen de este exámen,—/.2) El movimien- to , en nuestra inmediata y primera percepcion del mismo, e) El movimiento en el pensamiento.-5. El pensamiento racio- 188 2 I 1 243 XXII cada uno el estado de su propio pensamiento y moverse á acercarse al mismo (1), en este sentido cabe considerar aquélla como una obra completa, cuya lectura puede servir de preparacion á cuantos deseen penetrar en el espíritu de la enseñanza del ilustre filósofo. Esta última consideracion justifica la preferencia que le hemos dado sobre todas las restantes. Por último, los testameatarios deben hacer constar aquí, que, imposibilitados ellos, aunque por distintas razones, de atender á la impresion de este libro, que exigia un trabajo penoso y delicado, encomendaron la tarea al Sr. D. José de Caso, cuya competencia probada en estos asuntos, así corno su fervoroso interés por la ciencia y la concienzuda severidad con que sabe cumplir sus compromisos, eran una segura garantía de acierto. Concluida la obra, los testamentarios no tienen sino motivos para felicitarse por la eleccion hecha. Si, como aquéllos esperan, el público acoge con la estirnacion que merece este primer trabajo inédito del insigne pensador, será más fácil vencer las dificultades que entorpecen la publicacion de los demás, y sucesivamente irán viendo la luz otros, que no son por cierto de aquellos que alcanzan un valor efímero y circunstancial, sino de los que ni pasan ni envejecen. Madrid 28 de Noviembre de 8 e 1877. (I) Véase lo que el autor dice en la pág. 345 acerca del doble objeto de la obra. "4".""%""."~ ,7■0%/~4» AL LECTOR El autor de este libro no dejó dispuestas para su publicacion inmediata las lecciones que comprende. Había trazado el primer bosquejo de su obra durante una parte del curso de 1862 á 63,— bosquejo formado con varias apuntaciones y notas para sus explicaciones en clase; en el mismo curso, á lo que parece, había empezado á trabajar sobre la base indicada, introduciendo notables reformas en sus apuntes y ampliándolos considerablemente; en el de 1863 á 64 había dado comienzo á la revision de los mismos, formando várias lecciones con algunos de ellos, ilustrando éstas con numerosas notas y enriqueciéndolas con adiciones importantes, que alcanzan á veces un grado de desarrollo y de interés, igual, cuando no superior, al de la leccion respectiva; pero en esta última parte de su trabajo se detuvo, sin haber llegado en su revision más que á la leccion undécima, ni haber logrado más tarde dar cima á esta obra, á cuyo término vino á anticiparse su muerte. La publicacion de los originales legados por el ilustre filósofo exigía, pues, un trabajo prévio, destinado, nó ciertamente á suplir la falta del suyo—tarea para nosotros imposible y en que de ninguna suerte nos hubiéramos empellado un solo momento,—pero siquiera á reunir y ordenar, de entre aquellos preciosos materia-. les que dejaba, cuantos pudieran utilizarse para ofrecer al público, si no una obra acabada del insigne pensador—puesto que des- XXIV graciadament e no la habia terminado y en varios lugares sólo quedaban apuntes para ella,—al ménos un bosquejo que permitiera formar idea aproximada de la misma. Honrados por los fideicomisarios del autor, con el encargo de realizar dicho trabajo prévio, cúmplenos hoy dar cuenta de la manera como hemos procurado llenar nuestro cometido, y á este fin se encaminan las advertencias que siguen. Hemos hecho, ante todo, cuanto estaba de nuestra parte por dar á conocer al público los últimos trabajos del autor, es decir, las once primeras lecciones de la obra, segun quedaron reformadas en el curso de 1863 á 64, y las adiciones que fueron escritas para algunas de ellas durante ese mismo curso. En lo tocante á las lecciones, nuestra tarea no era difícil; pero no podemos decir otro tanto por lo que se refiere á las adiciones, que las acompapan. Fruto éstas, en efecto, de aclaraciones y ampliaciones hechas en el curso precitado sobre puntos diversos de las lecciones cor., respondientes, no contienen por lo comun sino la série de estas aclaraciones y ampliaciones, segun fueron escritas en un princi. pio por el autor con el solo fin entónces de utilizarlas en la clase, no todavía de ofrecerlas al público. De aquí que hayan quedado sin ordenar, y aun que de vez en cuando aparezcan entre ella observaciones aisladas, que no se relacionan inmediatamente con las cuestiones tratadas en el grupo de adiciones en que figuran, mas cuya presencia en él se explica por el hecho de haberse ofrer cido á la atencion del autor en aquel punto y haberlas anotado allí inmediatamente, á fin de conservarlas y poder más tardo aprovecharse de ellas en el lugar y forma que hubiese estimas conveniente, al ocuparse en disponer esta parte del libro paras* publicacion (1). (1) Entre estas observaciones sueltas hemos hallado una que encierra brevísimas, pero terminantes declaraciones del respetable profesor sobre el sentido de su enseñanza ? agenas completamente á todo estrecho ritu de escuela. Y como nada reclamaba su presencia en el lugar en qu,q aparecia, y en cambio interesaba que cuantos leyesen este libro con et propósito de estimar imparcialmen t e su valor y alcance, como en gem. nexal el de la fecunda obra realizada por su autor en nuestro j>19 . 18/ 99'5 xxv Hemos procurado salvar este inconveniente, en cuanto era posible para nosotros, enlazando todas aquellas cuestiones que por su estrecha relacion nos parecían destinadas á agruparse bajo una capital, como fases distintas de syi desarrollo, pero que habian quedado dispersas en lugares diferentes, por no haber llegado el autor á dar forma definitiva á esta parte de su obra. Cuando las alteraciones que con este motivo nos hemos visto obligados á innociesen desde luego las declaraciones que contiene, hemos creido oportuno que su lectura precediese á la de la obra; y en la imposibilidad de colocarla al frente de la misma como un tema ó asunto separado é independiente, pues no se prestaba á tanto, dada su brevedad, nos hemos resuelto á ofrecerla al público en este sitio, y á continuacion la trasladamos. Dice así: "Lo que yo propiamente enseño, ó más bien, en lo que ayudo á la razon "de cada cual, que lo necesita verdaderamente, como lo comun á todos "los hombres y todos los séres racionales, y lo obligado á nuestro enten- "dimiento por la ley de razon, es el método y ley de indagar la verdad "filosófica, la orientación en este camino; y áun en esto, si enseño y ayudo, "es porque cualquiera puede reconocer en sí propio la verdad de lo que " yo reconozco en mí mismo, y de que debo dar testimonio entre mis se- "mej antes. Mas la indagacion, y mejor su resultado, á manera de doctri- 5, na cerrada y conclusa, toca á cada uno y á todos libremente (con liber- /Y tad racional, no subjetiva-ideal), una vez ciertos del camino, como cosa " en la que pueden y deben, en cuanto filósofos, ser jueces—conjueces—de "lo que digo; no es obra mia, ni menos es doctrina con la que yo preven- "ga en ninguna manera el pensamiento de otro: lo cual contradiría á la "primera ley y parte de mi enseñanza, y á la 1 ,ey comun de filósofos, y á "la obligacion en cada cual y todos de trabajar por sí y conmigo, no de trabajar yo por ellos únicamente, ni de hacer como se dice, doctrina ni 1, escuela: cosa que en general repruebo como impropia de la Filosofía, y "que, respecto á mi modo de pensar y enseñar, condeno y rechazo enteramente. Tanto valdría comenzar siendo filósofos—estos es, pensadores " segun nuestra primera razon y razones primeras de lo pensado, y pensa- "dores, pues, en virtud del cotnun ser y pensar de la razon en todo ser ra- ,, • cional, y con este pensar comun y al mismo atentos—para dejar de serlo "en la obra. "Sin duda, hay bajo el método y camino racional de pensar doctrina y "doctrina cierta; mas nó como cerrada y encerrada en cierta articulacion "dogmática, á diferencia y al opuesto y exclusive de otras—en ninguna " manera; sino doctrina, corno el universal y unánime y eterno cono- -  • cimiento de la razon y de todo racional pensar, lo cual no cabe en "límite cerrado, aunque en ello cabe toda articulacion doctrinal escoulástica." xxvi troducir en el órden de colocacion de las cuestiones eran de alguna entidad, las hemos señalado mediante asteriscos puestos al frente del párrafo ó palabra en que empezaba la variacion, debiendo advertirse que el final de ésta coincide siempre con el de la parte del texto correspondiente al número del sumario en que la alteracion ha sido hecha. Pero más sensible que esta falta de órden y enlace, es que las observaciones, aclaraciones y ampliaciones referidas hayan quedado en parte incompletas. Las hay, con efecto, que hubieran exigido mayor desarrollo, y hasta se encuentran algunas que han quedado meramente indicadas, que no son sino apuntes de ideas sueltas, ó áun simples enunciados de cuestiones que el autor no llegó á desenvolver. Entre estas cuestiones sumariamente expuestas ó solo indicadas, hemos hallado algunas sobre las cuales existían en otros parajes de la obra antecedentes y explicaciones, á que aquéllas por sí nada añadían; no creiamos dudoso el partido que debiamos adoptar respecto de ellas: las hemos suprimido. Pero había otras que ofrecían, bien un breve resúmen, bien un nuevo aspecto de puntos considerados en lugares anteriores, ó áun eran completamente nuevas, y respecto de las cuales nos parecía aventurado adoptar igual partido. Todas, con efecto, por cualquiera de los conceptos indicados, pueden contribuir, en nuestra opinion, á la más fácil inteligencia del objeto de esta obra ó de puntos determinados de la misma; y hasta las meras indicaciones, es decir, las cuestiones simplemente enunciadas, pero no explicadas, hemos creido que podrían aprovecharse por el lector, en último término, aunque sólo fuese como temas de propias indagaciones; y si, todavía en tal respecto, pudiera alguna parecer ociosa para lectores versados en este género de estudios, quizá no sea estéril para los que comienzan su educacion filosófica y para el público culto en general. En esta creencia, no nos hemos resuelto á suprimirlas: las hemos respetado. Aparte de estas dificultades que ofrecía la publicacion de las adiciones que acompañan á algunas de las lecciones revisadas últimamente por el autor, presentábase otra, al tratar de dar á luz los trabajos más recientes del mismo. La leccion undécima, fruto tambien de estos trabajos , llegaba incompleta á nosotros, y 'á, XXVII falta que en ella se advertía era de tal naturaleza que, como en su lugar indicamos (i), nos ha sido imposible dar cabida á la leccion expresada entre las restantes de la obra, viéndonos obligados á sustituirla con otra escrita sobre la misma materia en época anterior. Sin embargo, la importancia de aquélla no nos permitía privar al público de su conocimiento, áun mutilada como está, y de otro lado nos impulsaba á darla á luz nuestro deber de suministrar á los lectores de este libro cuantos datos pudieran facilitarles una apreciacion exacta de su valor: por ambas razones nos hemos resuelto á publicar todo lo que hemos creido utilizable de la parte de la misma que ha llegado á nosotros, si bien solamente en concepto de adiciones á la leccion que en su lugar ofrecemos al público. Confíamos en que nos será dispensada esta inclusion en la obra de un fragmento falto en parte de antecedentes (2), en gracia de los motivos que á nuestro ver la justifican (3). Interrumpidos en la leccion undécima, como al principio anuciamos, los últimos trabajos del autor, hemos tenido que recurrir, para completar la obra, á un manuscrito de época precedente, á saber, al que comprendía las primeras reformas y ampliaciones hechas en los trabajos primitivos que sirvieron de base al ANÁLISIS DEL PENSAMIENTO RACIONAL. De él hemos sacado, por consecuencia, las lecciones restantes (XI, XII y XIII) y el apéndice general con que termina el libro. Pero tampoco este manuscrito se hallaba completo, y para llenar las lagunas que en él existían, y en el lugar correspondiente indicamos (4), nos ha sido preciso utilizar los primeros apuntes del autor. La obra aparece así compuesta de materiales reunidos en épocas distintas, y contenidos en tres manuscritos diferentes: el primitivo (curso de 1862-63), que constituye como el primer bosquejo de aquélla; una copia del mismo, tambien del curso citado, á lo que parece, sobre la cual (I) Véase nota (I) en la pág. 285, id., en la pág. 292. (2) Véase la nota (i) de la pág. 292. (3) A ellos deben añadirse las breves observaciones que encierra la nota citada más arriba. (4) Véanse las notas de las páginas 372 y 398. dujo el autor numerosas reformas y ampliaciones; y otra de XXVIII intro lapripera parte del anterior (hasta la leccion undécima), segun habíaquedado después de reformada y ampliada, y sobre la cual hubo de hacer todavía el ilustre profesor reformas y ampliaciones nuevas. Esta desigualdad en la composicion de la obra, y el haber llegado á nosotros las lecciones que abraza segun fueron escritas en un principio para la clase y con arreglo á las exigencias diarias de esta última, explica que en el curso de aquélla aparezcan repetidas algunas cuestiones. Remediar este defecto no era tarea llana y fácil, porque, cuando el autor insiste sobre una cuestion determinada, es naturalmente con el propósito de arrojar sobre ella alguna nueva luz, bien sea ofreciendo nuevos puntos de vista para su consideracion, bien presentando con mayor desarrollo alguno ó algunos de sus puntos capitales. Resultaban así cuestiones análogas y áun idénticas en el fondo, expuestas de una mamanera diferente en lugares distintos. Ahora bien: elegir entre estas exposiciones la que mejor nos pareciese é incluir en la misma cuanto existiera de nuevo en las demás—que era el primero de los caminos indicados para evitar las repeticiones menciona-. das—en modo alguno podía intentarse sin alterar profundamente la redaccion del pasaje elegido, es decir, dejando de hablar el autor para hablar por él nosotros. Pero esto hubiera sido bueno, si se hubiese pensado en escribir un libro sobre la base de los apuntes legados por aquél, cuando tales apuntes fueran ya conocidos del lector, y éste pudiera juzgar en vista de ellos de la fidelidad con que habían sido interpretados; más de ninguna suerte nos parecía autorizada la variacion expuesta, cuando se trataba sólo, conforme á lo que la lealtad exigía, de entregar desde luego al conocimiento y juicio del público los trabajos originales. En nuestra opinion, por consiguiente, debíamos renunciar á alteraciones de esta índole, y así lo hemos hecho. Pero ménos autorizado nos parecía aún escoger en cada caso una de las exposiciones indicadas y prescindir de todas las demás, privando así á los lectores de esta obra de las facilidades quepudieran ofrecerles, para la inteligencia de puntos determinados de la misma, las diferencias existentes entre las várias exposiciones de estos últimos. XX I X Por tales motivos, y confiados en que el público ha de apreciar su valor, nos hemos decidido á conservar las repeticiones ,mencionadas. Completada la obra en la forma que hemos indicado, nos hemos permitido introducir en ella una division que el autor no llegó á hacer. La parte de la misma, cuyas materias han quedado sin distribuir, y en que debía establecerse, por tanto, aquélla division, es la entresacada del segundo manuscrito, es decir, desde la leccion undécima hasta el final. Dicha leccion, la duodécima, la décimatercia y el apéndice son, pues, los miembros que abraza la division á que aludimos. Además, con el objeto de facilitar la consulta y lectura de la obra, hemos creido conveniente formar sumarios de todas las lecciones, como igualmente de las adiciones que por su extension lo reclamaban, y del apéndice general, numerando al propio tiempo los pasajes del texto correspondientes á los diversos epígrafes de cada sumario. Creemos excusado advertir que, existiendo en las adiciones puntos sin suficiente desarrollo, nos hemos visto obligados en alguna ocasion á formular, en los sumarios de aquéllas, cuestiones sobre las cuales apénas se hallarán en el lugar correspondiente más que indicaciones brevísimas. La parte de nuestro trabajo referente á correcciones de estilo y lenguaje era una de las más espinosas y delicadas, atendido el estado en que llegaban á nosotros los apuntes del autor. Con efecto, si se exceptúan las diez primeras lecciones, todo el resto del original, inclusas las adiciones correspondientes á algunas de aquéllas, estaba sin corregir; y áun las correcciones hechas en las lecciones expresadas fueron á veces tan numerosas y de tal índole, que más bien deben mirarse como nuevas reformas de las mismas sobre las que primitivamente habían sufrido; en rigor, pues, restaba volver aún sobre esta parte de la obra, á fin de revisar las alteraciones últimamente introducidas. Pero no era esto lo peor, sino que varios puntos, especialmente de las notas y adiciones, habían quedado sin redactar: hecho que se repite con alguna frecuencia en los manuscritos del insigne filósofo, y que se explica bien, teniendo presente la ímproba tarea que se había impuesto de consignar por escrito el fruto de sus diarias re- xxx flexiones. Llevar á feliz término esta empresa, dada la riqueza de ideas que atesoraba aquél espíritu insondable, el cúmulo de trabajos que absorbía su atencion contínuamente , y la brevedad del tiempo, punto era poco ménos que imposible; de aquí que terminára por limitarse á apuntar ligeramente esas ideas, á medida que brotaban, evocadas por el esfuerzo vigoroso de su reflexion, sin preocuparse por el pronto en lo más mínimo de la forma en que resultasen expuestas; lo que le interesaba en primer término era conservarlas y fijarlas de algun modo, y por esto se apresuraba á tomar acta de ellas inmediatamente que se ofrecían á su pensamiento, sin pararse á considerar en el instante la mejor manera de expresarlas; en suma , pues , anotaba , no redactaba, porque escribia para sí, no para el público. Hecha esta advertencia, el lector juzgará si aventuramos mucho afirmando que la correccion de los originales de la obra presente era tarea por extremo espinosa y delicada. A entrar de lleno en ella, hubiéramos debido redactar párrafos íntegros, corriendo á cada paso el grave riesgo de desvirtuar el pensamiento del autor. Pero las correcciones no debian tener, en nuestro sentir, ese alcance, toda vez que, segun hemos indicado anteriormente , el objeto de nuestro trabajo no era, ni podía ser en modo alguno, dar á la estampa un libro nuestro, calcado sobre los apuntes del autor, cuando éstos eran aún desconocidos, sino sola y simplemente preparar para su publicacion tales apuntes. Así, pues, respetando en general la forma en que ha quedado expuesta la doctrina contenida en el presente libro, evitando introducir en la primera alteraciones que pudieran afectar á la segunda, y huyendo para esto de toda variacion que no estuviese justificada por razones suficientes y áun fuera imperiosamente exigida, nos hemos limitado, en punto á correcciones, á las que nos han parecido necesarias .para precisar en cada pasaje el pensamiento del autor. Y todavía dentro de este límite, siempre que nos hemos resuelto á sustituir en un lugar palabras ó frases, cuyo sentido no nos parecía bien determinado, por otras que, á nuestro ver, eran más precisas, hemos procurado elegir estas últimas de entre las usadaspor el autor mismo en otros lugares para expresar idéntico pensamiento, es decir, hemos procurado que fuera el autor quien se corrigiese á sí propio, XX X I excusando en lo posible constituirnos nosotros en correctores de él. Fuera de esto, sólo hemos introducido en el original ligeras variaciones, encaminadas á facilitar en lo posible la lectura de aquellos pasajes que, por su considerable extension ó por los muchos miembros incidentales que entrecortaban su sentido, exigían para su inteligencia una atencion demasiado intensa y sostenida, Con este objeto, nos hemos permitido aumentar el número de divisiones de muchos períodos y entresacar de algunos de ellos frases de carácter incidental, que sin ningun inconveniente podian reducirse á notas, y que en concepto de tales hemos colocado al pié del texto, señalándolas con asteriscos para que puedan distinguirse de las del autor, que van numeradas. Esto último hemos hecho tambien con algunas indicaciones ú observaciones, de carácter incidental igualmente, que, interpuestas entre dos párrafos íntimamente relacionados entre sí, interrumpian un momento su continuidad y enlace (1). Claro es—no necesitamos advertirlo, que solamente hemos llevado á cabo la indicada reduccion á notas de miembros incidentales de un período, cuando estábamos plenamente seguros de que podía efectuarse sin detrimento de la estructura del mismo y de la integridad de la expresion. De aquí que hayamos dejado intactos muchos pasajes en que hubiera sido conveniente, pero en que no nos parecía autorizada, la variacion expuesta, y que hayamos reducido, por tanto, el número de las citadas notas, á pesar de nuestra creencia de que pudieran haber sido útiles en muchas ocasiones. Creemos innecesario añadir, dada la índole de esta obra y el estado en que han llegado á nosotros los originales, que en su correccion no cabía atender preferentemente á las exigencias de (1) Entre las observaciones sacadas del texto y convertidas por nosotros en notas, hay una que debe distinguirse de todas las restantes: la que figura al pié de la pág. I i 5. Era una observacion aislada, que en ningun sitio de la obra, que nosotros supiésemos al ménos, tenía su puesto señalado; pero, como guardaba alguna relacion con el pasaje á que la hemos referido, por más que el autor no llegase á precisarla exactamente, no hemos tenido inconveniente en respetarla, dándole cabida en el lugar mencionado ántes. AN;ILISIS ca y, en un amplísimo. e  laxo sentido, Filosofía; y este es un gjr- en precioso qu, bien cultivado, puede ser fecundísimo. m Pero, aquí entramos en un campo abierto y como sin horizonte de todos lados. donde falta una verdadera universal objetiva regla le y ', que bien sabemos que no tenernos, ni para ello venimos preparados (la Filosofía corno ciencia real). De donde volvemos á declinar pronto y acaso más hondamente en nuestra habitual particularidad y lin-iitacion del pensamiento, que recae ahora, no va sobre una ciencia y conocimiento real objetivo, aunque parcial, sinó sobre una opinion subjetiva, una idea nuestra. Torna, pues, cada cual una idea ó aspecto ó modo propio de pensar por universal (filosófico); sirve con él á un fin ó interés ó preocupacion (que en su conciencia es el que él quiere); y, pues es de razon necesaria que seamos lo que y como una vez pensamos y nos proponemos ser, la libertad de pensar suele parar en libertinaje y anárquica lucha y perversion de ciencia y de conciencia científica, que despierta á su vez por contraste el deseo impotente (como de un mejor saber) del franco y modesto particularismo pasado (escolasticismo). Y, sin embargo, este camino del libre exámen y la propia libre idealidad, que en particular parece (y relativamente lo es) descamino y perversion, es, en general , camino derecho, ó, por lo ménos, el único posible de abajo arriba, en nuestra limitacion científica é intelectual, hácia la ciencia real y racional y á este superior modo de pensar y conocer (1). 7. Consideramos cada objeto de ciencia y la ciencia á él correspondiente, y nuestro modo de pensar á ello relativo, á lo más, en alguna próxima determinada relacion á otro determinado objeto y ciencia y modo relativo de conocer, cuando lo definimos; pero (1) Porque en esta desatada arbitrariedad de pensamiento en que hoy están las llamadas ideas y el idear, en la confusion propia y anarquía comun que de aquí se engendra tarde ó temprano, y en la imposibilidad de volver á lo pasado, experimentamos con tristísima evidencia y con profundo dolor, y somos nosotros mismos; el fruto amargo del p articularismo irracional en que la tradicion científica pasada nos tiene encerrados y hundidos, á saber: el particularismo en nuestro más íntimo y libre pensar. Y esto, sabido y sentido, es el punto crítico y preparacion para una reforma radical y entera en la ciencia. DEL PENSAMIENTO RACIONAL  7 no llevamos ni extendemos libre ni sistemáticamente este mismo procedimiento á otros y otros y todos los objetos y ciencias y sus relativos modos de pensarlas y conocerlas, que están á nuestro alcance; no verificamos nuestro objeto y ciencia y modo particular de pensar en todcrs los objetos de su género; y así ascendiendo, y en las ciencias respectivas por el mismo órden en razon absoluta de conocer y de las leyes del conocimiento, no preguntamos qué es nuestro objeto y cómo es á todos los demás y con todos. Pensamos, pues, los objetos con un pensar y ciencia siempre de lado y en relativo y parcial pensar, no en derecha y entera y libre razon y racionalidad de pensar y conocer; y ántes bien, somos, hoy todavía, indiferentes á ello, y áun lo repugnamos, y nos hacemos como desentendidos de este fin y ley capital de todo cono,- cimiento, olvidando que, en la unidad de la ciencia, cada ciencia particular, bajo su propia definicion, admite y funda y exige, para su propio complemento y entera verdad científica, tantas definiciones relativas cuantas relaciones tiene, debiendo ser verificada. en todas ellas y recíprocamente, en razon absoluta de la verdad y de la verdad científica. 8. En tal estado y hábito del particularismo científico (ya sea particularismo en una ciencia dada (empirismo), ya lo sea en una concepcion ó idea y modo propio libre de pensar, pero sábjetivo, y en esto mismo particular), tememos hallar, al lado de un objeto determidado, su contrario relativo y la ciencia de este objeto, ante el que debamos dejar de mirar la que nosotros aprendemos ó concebirnos (ó el modo libre de pensar en que vivimos) como única y entera y absoluta, ó, á lo ménos, corno la primera y principal en que el espíritu y el deseo de ciencia descanse, y fuera ó sobre la que nada esencial haya que conocer, verdaderamente nuevo, ni nueva ciencia ó modo de conocer y de pensar, en que nuestra inteligencia deba educarse. Y bajo este sentimiento pre ferimos encerrar nuestro pensamiento tenazmente en la ciencia aprendida ó en la idea ó el modo de pensar formado, sin querer pensar en otro, ó pensándolo con pensamiento segundo, adjetivo ó relativo á nuestra ciencia ó idea ó modo de pensar, no primer) y propio y entero, y propia y primeramente pensado en el mismo, ANIZLISIS por su propia verdad científica, ó, cuando menos, en justa reladon con el nuestro. 9. Repugnamos, asimismo, con cierto terror intelectual (subjetivo), pensar resueltamente que hemos errado, ó que caminamos errados en asentir con todo nuestro pensamiento á nuestro modo de pensar ó estudiar y conocer, y al hábito de ello quizá por toda la vida, y sujetarnos al modo de pensar ó estudiar contrario, y además sobre-pensar sobre uno y otro (racionalmente), en qué consiste nuestro errado pensar y modo de entender, y de dónde es originado, para rectificarlo en consecuencia. En suma: repugnamos tenazmente verificar nuestro errado modo de pensar en el modo contrario, y discernir en este exámen y reafirmarnos en lo que tiene nuestra idea de verdadera, en vez de irnos pasivamente, conocido nuestro error, y con igual, aunque contraria, preocupacion al pensar contrario, como de ordinario hacemos. ¡o. Tememos, asimismo, y profundamente, pensar nuestro mismo pensamiento en entera y libre conciencia y consciente discusion, y discusion contradictoria; hallar en nosotros mismos, en nuestra interioridad práctica y teórica (la conciencia, la inteligencia) la afirmacion, la negacion sostenida, y áun la confusion de ambas y la lucha y dolor propio consiguiente, presintiendo que, en esta íntima discusion y propia confusion de nuestra presumida ciencia, vamos á caer y quedar en pura negacion y vacío intelectual y como en el aire, sin dejar conocimiento ni afirmacion en pié en nuestra inteligencia ni en nuestra ciencia. Tememos, pues, rió encerrar la mirada ni el ojo científico en objeto particular y la ciencia de este objeto, sinó ver, sobre-ver aquel objeto y ciencia en su total superior objeto y ciencia, y, lo primero, nosotros mismos y nuestra ciencia, poniéndonos, digámoslo así, libre y: enteramente cada uno consigo mismo en medio de cuestion, en juicio severo imparcial, abierto consigo mismo y la propia ciencia,. segun razon. u. Consideremos: ahora, en nosotros, en casos prácticos, el fruto de este particularismo (relatividad) científico, alque venimos i nclinados y en el que luego voluntariamente nos encerramos con tenacidad DEL PENSAMIENTO RACIONAL  9 a) Observemos, por ejemplo, cuando estamos sólos con nuestro pensamiento, si éste es fecundo en pensamientos propios bien definidos y enlazados, libres, vivos además, y de los que nos alimentemos nosotros niismos y que nos muevan con calor animador, grato, á desenvolverlos por puro motivo de ellos y de su verdad; —ó si solo hallamos inconexion, confusion, falta de principios, como decimos, y que nos mueven antes bien, á dejar el propio pensar, para entregarnos esclavamente al pensamiento hecho ageno, ó á trabajar por motivo exterior, ó á no trabajar ni pensar. b) Observemos si en nuestras discusiones con otros, ó con el libro, ó con nosotros mismos, llevamos el sentido franco, desinteresado, dócil, racional, á escuchar la opinion agena y estimarla ante todo, y salvo exámen, como si fuera verdadera, y ponernos libremente entre ella y nuestra opinion, para tomar despues mejor conocida;—ó si desde luego nos choca é irrita la contrariedad, cegándonos, corno es evidente, sobre lo mismo que decimos que sabemos, y yendo ya mal preparados para la libertad y equidad racional en el caso. c) Observemos nuestra dificultad de entender lo mismo que sabemos, si viene por otro camino ó modo que por el que lo sabemos; ó cuando se nos obliga á variar el modo y estilo ó la aplicacion y comunicacion de lo mismo que sabernos y decirnos poseer; ó la dificultad y áun repugnancia y pereza casi invencible en asimilarnos la ciencia misma que decimos poseer, del modo como la saben otros pueblos y tiempos que el nuGstro. d) Consideremos, segun esto, si nuestra ciencia, por tal camino adquirida y sabida, como decimos, llega á ser y hacerse cualidad y propiedad nuestra, como nosotros mismos; y si todo objeto lo mirarnos desde luego y del todo en su cualidad de cognos cible, como objeto de efectiva ciencia de ello, como esencialmente inteligible, en su cualidad efectiva y real como él mismo; siendo ya el puro atender á él y contemplarlo el principio de conocerlo y en lo que nos está indicando dicha su cualidad, y convidándonos á seguir esta indicacion y luz objetiva, en que de suyo se nos muestra y nos muestra nuestra ley de inteligencia respecto á él (á su esencia y verdad y cognoscibilidad objetiva, corno él misrno) e) Observemos cómo, en medio de tesoros que poseemos de ANÁLISIS cienciasparticulares, ignoramos y hasta repugnamos áun el pensar sobre ciencias y cuestiones capitalísimas para todo nuestro saber y vivir, y las más inmediatas nuestras y que nos tienen en duda y ansiedad, áun resolviéndonos, como es lo ordinario, á pensarlas pasiva é históricamente, segun otros las piensan y conocen y deciden (poniendo de esta suerte á merced de otro y enagenando á ménos precio nuestro más alto y noble y propio sér y naturaleza de la razon, que de Dios mismo tenemos, no de balde, sinó á cargo y cuenta del propio pensar y examinar y conocer, segun razon, otra vez y siempre). Observemos nuestra repugnancia y pereza invencible á resaber y repreguntar y recomenzar á indagar lo mismo que decimos que sabemos, como si no lo supiéramos (*); y observemos si pensamos ó conocemos, ó áun discurrimos con nosotros ó hablamos con otros, de modo que, al fin de ello y de todos lados de lo pensado y conocido, veamos delante más y más que pensar y conocer, líneas y enlaces enteros indicados de pensamiento y conocimiento, que nos muestren (no sin algun dolor y propia desilusion) la falta y carencia en que, despues de este y de todo pensar y conocer y ciencia histórica, quedamos respecto al pensar y conocer racional sobre aquel y todo objeto ó asunto, áun mínimo;—pero previendo y anteviendo el camino que sigue, y animándonos con esto á seguirlo con circunspecto exámen sobre lo pensado y sabido;—ó si, al contrario, nos desentendemos de todo esto y repugnarnos el no dogmatizar cada vez y concluir cerrando todo ulterior pensamiento é indagacion sobre el asunto dado: cuya repugnancia prueba e t n sí que ignoramos el principio mismo, los principios y la ley y las relaciones de lo que decirnos que sabemos y poseemos científicamente. g) Observemos la propia desestima con que solemos mirar nuestros mismos pensamientos y obras intelectuales, una vez hechas, aunque otros ó el público las estimen; y la repugnancia , asimismo en volver de nuestro proprio motu á ellas, para Contem- (*) Lo que prueba, por el mero hecho, que no lo sabemos racional, libre, objeetamente, sinó subje l tiva y pr esuntivamente, pues repugnamos la raza» de ello mismo, la de volverlo á ver y mirar y saber. ' DEL PENSANIIE'Ñ'TO RACIONAL  XX piarnos sinceramente en nuestra obra intelectual, y juygarla en serena razon, á fin de corregirla ó mejorarla ó confirmarla. 12. Y ante estos propios resultados y testimonios, digamos en conciencia si la ciencia que decimos poseer está ó nó acompafiada de una densa nube de ignorancia, nó cuantitativamente de otros objetos y ciencias (que esto no puede dejar de suceder en nuestra limitacion), sinó en y dentro de esta misma ciencia, en el modo de considerarla, en la idea y cualidad de . ella misma, que es, hoy por hoy, relativa, nó racional; particular, nó universal; accidentalmente, nó necesariamente enlazada y deducida; histórica, nó filosófica. Digamos si podernos afirmar que nuestra ciencia es ciencia científica, científicamente; si nuestra inteligencia de ella es inteligente en toda razon del entender y el conocer; si poseemos de propio ó de sólo ageno y de prestado nuestra ciencia; si tal ciencia, así pensada y sabida, nos dá en sí y alrededor de todos lados luz, calor, fuerza, dignidad y mérito de ciencia, ó no nos da nada de esto, sinó lo contrario de esto: oscuridad relativa, indiferencia científica, presuncion y tenacidad dogmática, y demérito consiguiente de ciencia; y si tal resultado es la natural legítima entera realizacion de nuestra propia naturaleza intelectual—nuestra racionandad--y la realizacion correspondiente de nuestra racionalidad con todo objeto y cosa y todo saber, ordenada y racionalmente construido por Dios, bajo el mismo unitario plan que es construido el hombre y cada hombre, y dotado de tal inteligencia con que nos llama y obliga fundamentalmente Dios mismo pensarnos y conocernos, y pensar y conocer toda cosa cienci_t y el mismo conocimiento de Dios. ADICIONES. —Palabra filosólica.—Todo el sentido de la palabra filosófica sólo se alcanza cuando se ha visto y repasado el pensamiento respondiente á ella con todos los demás del sistema en que aquel pensamiento y palabra forman parte racional. —La Filosofía hoy es hábito y educacion de todo el hombre 1 2,  ANIZLISIS la racionalida d refleÑiva científica, tocante á y sobre todo el pensar y entender del mismo hombre. —La idealidad espontánea es condicion de la racionalidad cien títica, pero es una condicion, nó la única, y es condicion inferior, /-1,') la superior. Y, pues el pensamiento es actividad á modo de movimiento, se asciende de aquélla como hácía arriba á la racionalidad que consiste sobre aquélla en la verdad objetiva de lo , pensado ó ideado, y sabido tál como verdad, entre cuyos dos términos media la reflexion entera de la ciencia. —Como preparacion y condicion presente activa (coeficiente) para el pensamiento puro, libre, racional, en la ciencia, ó para la Filosofía, ha de estar el hombre habitualmente muy cumplido y y solventado con todos sus otros deberes, propios y de relacion, interiores y exteriores, particulares y generales, de cuerpo, de espíritu y de hombre, sociales, políticos, morales, religiosos, etc., etcétera, esto es, ha de vivir en i t y qactiva y efectiva con cielos y tierra, en el corazon y en las obras—obras del corazon,—segun la esfera inmediata histórica y activa de cada cual, y tomando estos deberes y entendiéndolos con recto y sano sentido, segun el estado histórico de la inteligencia y sentido social en que él vive y piensa su propio pensamiento como parte tambien de esta total vida é inteligencia; pero aspirando, en el santo derecho de la propia razon, á más clara, pura y mejor inteligencia, sobre la propia y comun presente; aunque obrando, segun ésta, con recto,' franco, leal sentido, mientras y hasta tanto que su reflexion racional pueda darle pensamientos Mejores que el bueno (en general bueno) presente. Firme en este hábito del vivir por deber y segun deber enteramente, y asegurado con esto ante todos (y, áun en su caso, contra todos) en el libre santo derecho y deber de su racionalidad, de educarse en ella, cultivarla, ejercitarla en Dios y en su conciencia, segun la ley de la razon misma en el hombre, debe guardar mucho, en adelante, la regularidad de sus tiempos de trabajo' y des canso, la serenidad é igualdad de ánimo, la salud de su clierpo, la alegría de su corazoh y la armonía interior detoda su vida, en la confianza que, segura, aunque in terinamente, le dá su récta tencion y su perseverante noble esfuerzo,de que la verdad la ab- DEL PENSAMIENTO RACIONAL  1 3 soluta verllad, no está ausente de él, sinó presente y cercana y dentro de él mismo; si se quiere mirar bien y andar derecho el camino. Y, esto haciendo ó eri intencion activa á alcanzarlo, debe comenzar impresionando activamente su razon con atencion entera, pura,» animada del sentido de la verdad, al maestro, al libro, al amigo y á la propia voz de la razon, y reatencion sobre esta atencion misma, reflexionando y elaborando pacientemente sus íntimas intenciones y sus más puras nociones recibidas bajo los conceptos generales de la razon, segun en esta actividad interior vayan indicándose con el carácter de conceptos de universal, necesaria, evidente, comunísima verdad; y entonces comien'a en él la vida del pensamiento racional, de la Filosofía científica. LECCION SEGUNDA. C ONCLUSIONES DE LA PRECEDENTE. Reflexion que nos falta en nuestra ciencia relativa actual. 2. Cualidad de ciencia que igualmente nos falta en tal estado.-3. Situacion á que nos conduce nuestra primera reflexion sobre la ciencia histórica que poseemos.-4. Primera conversion é intencion hácia la Fi-. losofía, despertadas por contrariedad; cómo esta primera intencion no dirige aún á la Filosofía misma. 1. Embebidos y corno llevados pasivamente tras la corriente de la vida á particularizar nuestro conocer en un objeto y fin y medio de conocimiento, y héchonos hábito y como propiedad individual de ello, no hemos reflexionado aún libremente de nosotros y nuestro estado científico á nuestra facultad y naturaleza de pensar y conocer (á nuestra inteligencia) en razon de lo inteligible y cognoscible, y segun ello, ni de nuestra racional inteligencia á nuestro estado histórico intelectual; no nos hemos sabido de nuestra naturaleza racional en ella misma, ni la hemos reconocido como nuestra, ni nos hemos preguntado: ¿Qué me interesa propia y totalmente corno hombre en mi ciencia: qué hace ésta á mi naturaleza fundamental y destino final, ántes y después y sobre mis relaciones históricas segundas exteriores, intereses y fines anejos á mi conocimiento y ciencia histórica de hoy entre mis contemporáneos?—¿Qué ó cómo media en todo lo que pienso y conozco mi conciencia en mi ciencia?—¿Qué de cualidad inherente, una y durable, como Yo mismo y mi naturaleza, alcanzo por resultado de mi conocimiento, y, en consecuencia , qué de puro íntimo goce humano me trae la ciencia que posea : qué constante seguridad de vivir y serenidad de espíritu y animo deja en mí mi ciencia, que digo, sobre todo tiempo y circunstancias: ANiCLISIS qué saber me dá sobre lo más capital y primero é inmediato y lo más durable y último, que me importa conocer y saber (mis relaciones ciertas, como Yo mismo, conmigo, con la universalidad de los séres y con la eternidad de la vida, y suprema y absolutamente con Dios), y, en consecuencia, qué mérito y dignidad fundamental y eterna de conciencia, y de vida, segun conciencia y razon, me resulta de todo lo que sé, de toda mi ciencia histórica? 9 . Sobre lo cual, bien considerado, hallamos, segun lo antedicho (Lec. L a ), que nada de propiedad, de totalidad, de permanencia y seguridad, de íntima vitalidad y natural fecundidad, ni nada de inmediato y fundamental y trascendental saber de lo que más me importa saco de toda mi ciencia histórica y relativa, hasta hoy atesorada en mi entendimiento y memoria, si no es, á lo más, presentimientos, secretos anhelos y necesidades, acompafiados de vacíos, oscuridades, dificultades crecientes , (y bajo tal inmediata influencia, corno es natural en toda historia, desconfianza, indiferencia, escepticismo tenaz, sobre la razon y la Filosofía, y demás degradaciones y ruinas interiores en nuestra naturaleza y vida intelectual, y en toda nuestra vida en tal razon). Al contrario, cuando el fin relativo de mi ciencia histórica y el interés temporal á ella anejo callan ó cesan, me hallo tan ignorante y mudo é incierto y desorientado sobre mi vida en general y en mis totales y permanentes relaciones, tan estéril en propio saber y tan desabrido conmigo, como si nada supiera, ni nada, ni sobre nada hubiera pensado en mi vida (1). 3. Yo mismo observo, sobre el todo de mi ciencia histórica, y cuando se remueve en mí, áun siquiera vagamente, la propia libre idealidad, el propio pensar y la propia razon é inteligencia (comprimida ó torcida, pero nunca radicalmente extinguida, ni viciada), q ue cultivo como de segundo y prestado espíritu, y con secreto desabrimiento, la ciencia misma que por compromiso interés histórico he aprendido, y poseo quizá con gloria y todo género de provechos temporales; y que la dejaria sin perla, y áun (I) Que ni áun tengo la verdadera propiedad científica de lo mismo que presumo que g sé y poseo. 24  EL PENSAR RACIONAL relaciones del objeto y pensamiento y conocimiento (relativo) de ellas( el alma del pensamiento del objeto). Sólo con estas condiciones es racional y es relativamente el primero y superior el pensar y el pensamiento de un objeto, esto es, dice relacion, nó á otra relacion, sinó originalmente al objeto propio y todo en su unidad; lo considera y tiene presente y lo trae al pensamiento y al juicio en todas las relaciones, y en el pensamiento todo en relacion (y sistemática contestacion interior) del objeto; trae, pues, á toda relacion siempre la razon total en unidad del objeto mismo, y así pensando ó, mejor, sobrepensando y sobremirando (considerando), convierte la relacion y el pensamiento relativo, de simple, ó simplemente combinado de una relacion en otra, en racional, lo racionaliza; es decir: retrae y retrotrae las relaciones y el pensamiento consiguiente de ellas en principio, en medio y fin, á la razon primaria total y todo—comprensiva del objeto mismo, la primera y original, la superior y suprema de todas. Y esto es lo que se llama fundar las relaciones y el pensamiento de ellas, orientarlas, originarias, cualificarlas de racionales, y, por lo mismo, purificar (apropiar), integrar, sistematizar las relaciones del objeto (las interiores ó particulares, como las exteriores) y los pensamientos consiguientes (relativos) de las mismas. 4. A la relacion, pues, simple del objeto y pensamiento relativo (en que el objeto consta y entra en el juicio como un puro referido á otro término, y pensado en esta forma, y sólo bajo aspectos—ya éste, ya aquél,--en los cuales es subentendido, nó sobreentendido ni considerado presente en el caso) añade y sobrepiensa el pensar racional la consideracion del objeto propio y todo en su unidad, siempre presente y constante, y siempre en primer pensar de todos, sobre todos los pensamientos particulares; y á este pensamiento primario refiere y sujeta todo pensamiento en relacion al objeto. Y esta sobre-relacion y sobre-refe- rencia constante, ante y sobre y en medio del pensar relativo, y con él, cada vez y todas, se llama la razon del objeto sobre (sobre -en-- ,=sobre-con) la simple relacion del mismo, y en nuestro pensar se llama el pensar racional del objeto sobre (sobre-con) el simple relativo pensar de él. Esta cualidad de nuestropensa- DIFERENCIA DEL SIMPLE Y EL RELATIVO  Z 5 miento, aquí descrita, y el modo y hábito de nuestro pensar adquirido segun ella, y constantemente ejercitado' y aplicado, se llama la racionalidad (no el racionalismo) del pensamiento del objeto. (*) 5. Ejemplo determinado de los tres grados antedichos del pensarríiento en el concepto y juicio de una pintura./ a) En el hombre enteramente inculto. Piensa la pintura con confusion del propio pensamiento, con sorpresa, extrañeza, admiracion desmedida, y así lo muestra en sus actos. Piensa corno al revés (el salvaje á la primera vista de la pintura ó audicion de una música, etc.). Es para él la pintura algo al revés de lo que conoce y sabe en su cerrada, aislada, solitaria individualidad y pensamiento consiguiente, En parte observamos en el inculto estado análogo al niño. b) En el hombre de vulgar (sensible) educacion. Piensa la pintura en relacion ligada á su sentido, interés ó persona (subjetivamente). En relacion (y relativo pensar), nó como á objeto propio al que él sujete su pensamiento, observándolo, sinó en el aspecto contrario, como objeto de su curiosidad (una curiosidadnovedad), ó de dificultad de ejecucion, ó de brillante y grato color, ó de riqueza y posesion, ó contemplándose en la pintura como en cierta imágen suya y admirándose y gozando en ésta como doble vista de sí mismo. Y así sigue pensando el vulgo sobre las pinturas, por ejemplo, de un museo, con indefinida va riedad, segun las personas; pero siempre en la misma categoría de pensar relativo y subjetivo y ligado á su personalidad, todo en relacion inversa á la propia objetiva de la pintura (y bajo tal Ejemplos: en las ratones, proporciones , progresiones, séris matemáticas;—en el hombre, cuando se dice que tiene uso de raton;-- en el pensamiento de un árbol (segun lo piensan el paseante, el labrador, el dasónomo, el naturalista),—en una cuestion ó disputa, cuando se trae á raton (segun decimos) á los disputantes;—en frases familiare3, corno: «la razon manda,»—en los conceptos graduales de las cosas, por ejemplo: qué es un número para el vulgo, ó para el matemático prác tico, ó para el teórico, ó para el filósofo,—qué es una concha paí el marinero que la coje, ó para el comerciante que especula con ell), para el naturalista que la estudia con espír i tu observador y filosófico,  26  EL PENSAR RACIONAL obje t iva razon de ella á toda relacion y pensar relativo a ella to cante). De aquí que el interés del vulgo espectador sea pasajero y superficial, y que no conciba el vulgar sentido cómo otro hombre pueda pensar años y años sobre aquel objeto, y lo ridiculice corno una manía, ó con frases análogas. c, En el aficionado, el culto, el hombre de gusto (el amador). Preside aquí el mismo modo de pensar relativo y relativo-subjeti- vo que en el caso anterior; pero más atento y sostenido y desenvuelto, más delicado en la observacion, si bien pensando aún la pintura, nó en su propiedad real de objeto (este individual cuadro) en el mundo del arte, segun propia ley, objetivamente, sinó como obra general de gusto, y de su gusto personal subjetivo (de aficion, de amor preferente individual), aunque el hábito dá al aficionado cierta delicadeza y fijeza de juicio y cierto interés parecidos al juicio y al interés objetivo artístico. Se fija el aficionado preferentemente, y por lo comun con predileccion apasionada (exclusiva, parcial y particular), ya en la verdad del colorido, ó en las proporciones, ó en el carácter, época y manera de la pintura, ya en uno, ya en otro aspecto; pero no piensa bajo razon ordenada de la ley artística del todo en cada parte y cualidad ó excelencia del cuadro, sinó aplicando al caso razones generales de su cultura personal, y, por tanto, con inagotable variedad de gustos, preferencias y aficiones en cada aficionado. La propiedad de la pintura como obra objetiva artística (propia y única bajo ley constante comun en el mundo del arte) asoma aquí, á lo más, como idea general y presentimiento, y mezclada de juicio parcial y afeecion personal.—E1 hombre de gusto no sacrifica al interés por la pintura ninguna de sus otras aficiones; más bien hace servir ésta su aficion á las demás personales—á la vanidad, á la prodigalidad, á la singularidad,—y se goza sobre todo en la afeccion de ser tenido por hombre de gusto en el arte.—Su interés por la pintura suele ser manía y pasion desordenada, irracional, fija más bien que constante. Y áun dentro de la pintura la considera con interés desmedido por tal ó cual aspecto ó género ó tiempo de ella. Y es, por último, el gusto y juicio del aficionado, como sub-  .  . jetwo y personal, infinitamente vário é inconexo entre unos y otros. Á. DIFERENCIA DEL SIMPLE Y EL RELATIVO  27 d) En el artista. Considera la pintura como un propio objeto y todo en su unidad, y en determinada individualidad artística, á saber: como realizacion y producto acabado de las leyes constantes, universales del arte en este género, y en la objetiva realidad de estas leyes (individualizadas por la mano del hombre, y de este pintor) fundado y existente, como, á la vez, en la objetiva realidad de las leyes de la Naturaleza y de la Razon. Así, estima el artista ordenadamente el plan de la obra de pintura por su relacion á la ley de concepcion y gradual realizacion hasta el propio individual resultado y fin de la ley de este género en la pintura y en esta presente pintura; estima el dibujo, el fondo de claro-oscu ro y el colorido con relacion semejante objetiva y unitaria (bajo las leyes de cada cualidad de éstas) á la concepcion propia de lo, pintura; y, con igual ordenada y concertada relacion, estima la proporciones, las situaciones, la verdad de la misma, volviendo siempre de la obra á la concepcion de ella, y de las partes al todo, y del todo á las partes, pensando siempre y reconociendo y pro, fundizando relaciones en el mismo objeto, como olvidado de sí en todo esto y de su gusto personal. Con esta ley mira el artista la pintura como una entidad propia é individual de su género, y centro y supuesto de todas sus relaciones y determinaciones, y como un todo bien proporcionado en todas sus partes, formando cada una un todo cerrado, y cada dos, asimismo, un todo ordenadamente superior al primero, y así gradualmente, concibiendo la pintura como una unidad de concepcion artística que sostiene su verdad en concierto constante consigo por todas las determinaciones y relativas manifestaciones de la primera concepcion en el cuadro, y hasta en su última individualidad y todos los accidentes. De consiguiente, el artista-pintor subordina su gusto y su afeccion personal (la relativa al arte y todas relativamente á ésta) este juicio y sentido objetivo; y así, mira la pintura con respeto, con devocion, con constante y diligente atencion y estudio, para reconocer este objeto en su propiedad, totalidad, unidad (cuya idea lleva en su íntimo espíritu mediante su educacion artística) demostrada en todas las determinaciones y relaciones del objeto., Y, en todo esto, su juicio y afeccion subjetiva no cesan ni aca- EL PENSAR RACIONAL han, sisó que se definen y entre y ultra-definen bajo un concepto objetivo, segun el cual se elevan, purifican y racionalizan (respeto profundo hácia el artista ejecutor y al arte en general, etc.). De aquí, igualmente, hay en los juicios de los artistas conformidad, nó variedad aislada, unanimidad y universalidad en lo esencial y fundamental, sin perjuicio de la libertad del juicio individual ulterior de cada uno. Hay entre ellos discusion y razonamiento serio, sostenido, que hace eco de unos en otros y dá fruto de doctrina y de obra y progreso consiguiente tocante á aquélla ó á las respectivas artes: señales todas del carácter racional de este modo de pensar. En este grado de su conocimiento, llega á reconocer el hombre que su objeto, y, en general, todo objeto, es un . fondo inagotable de relaciones y pensamientos relativos, segundos, particulares, en razon constante del objeto mismo. Y, una vez esto entendido y conocido, entra el artista (y todo hombre en razon de su objeto). proporcionalmente en el entusiasmo sereno, constante, y consagracion de su voluntad á este conocimiento; y ordena toda su vida á realizarlo y verificarlo en su propia ciencia y obra, con conciencia. Pero en los estados y grados anteriores del conocimiento no aparece ninguna de tales señales del pensamiento racional. Entonces sabe el hombre—científico ó artista—que todo objeto, áun cuantitativa y relativamente mínimo, puede por su cualidad ocuparle toda su vida y más allá. e) En el . filósofo. Piensa el filósofo la pintura, sobre el pensamiento del puro artista-pintor, y el puro artista en general, como un propio objeto de grado en grado de la belleza real, universal en el Mundo, determinado aquí en una cierta realizacion manifestacion de ella en el mundo del arte, entre y mediante el mundo de la Naturaleza y del Espíritu (en el arte y la artística realidad coincidentes y concertados), y aquí individualmente en esta cierta presente obra del arte y del arte de la pintura. Considera la realidad de la belleza (bajo la absoluta realidad) en su esencial relacion con la bondad y la verdad (y demás esencias reales), que se verifican tambien relativamente en la belleza, mediante, de t erm inadamente, la pintura, é individual actualmente, esta .pintura, la cual es, pues, considerada por el filósofo, Á DIFERENCIA DEL SIMPLE Y EL RELATIVO  29 segun tales relaciones superiores y realizacion objetiva de ellas, no salo como objeto propio del arte y leyes de la pintura, sinó como objeto propio y en propia individual expresion de la universalidad del arte y la universal belleza en la vida y con ésta en íntima, sistemática relacione Considera la pintura además como un producto y obra propia resultante de la educacion de la Humanidad hasta hoy, y hasta este pintor y su obra, en la concepcion y expresion de la belleza, por este medio especialmente, entre otros con él comunes y concertados. La considera en su relacion á la edad y espíritu contemporáneo, que expresa tambien su modo é individualmente esta pintura. La considera segun la ley de la manifestacion histórica, ordenada, de la belleza, en la pintura y en el modo y carácter peculiar que debe mostrar ahora este arte y el arte en general en relacion de tiempo con los pasados modos y manifestaciones artísticas y pictóricas y general-humanas. La considera como una influencia en la educacion ulterior de la Humanidad en la belleza y, mediante ella, en toda bondad y bien en legítimo ordenado progreso y concierto. Todas estas relaciones recaen individualmente sobre la presente pintura, y en todas sostiene ésta su propiedad, totalidad, unidad, con característica individualidad, y todas le tocan y pertenecen de algun cierto modo, como expresion y verificacion característica que es de todas ellas en su propia y única individualidad en el mundo del arte, y, mediante él, en el mundo de la belleza, en la educacion para ella y en su ulterior perfeccion, y, mediante ésta, en la perfeccion de las cosas humanas; todas realzan y universalizan racionalmente la consideracion, objetiva tambien, subordinada de esta pintura, como una manifestacion infinitamente determinada y propia (individual), nó indiferente, de la belleza en la Humanidad, y para el cumplimiento, mediante ella en partes del destino humano y de los fines divinos en el hombre. El pensamiento del artista queda entero en el del filósofo, pero superiormente combinado y concertado, abrazando éste, junto con la pintura y en racional estima de ella, todas las artes en sus totales relaciones, y el Arte, asimismo, en su relacion con el bien la verdad (con la Moral y la Ciencia), de un lado, y con el Es- EL PENSAR RACIONAL pirita, la Naturaleza y la Humanidad, de otro: en todo lo cual, la pintura y los pintores ganan y mejoran, y á cuyo sentido y superiores leyes sujetan en sus obras particulares, con más ó ménos claro conocimiento, todas las concepciones y planes artísticos; se elevan, se dirigen y progresan, guiados por el pensamiento y sentido filosófico; adquieren definicion más universal, multiplicados medios de concepcion y ejecucion (ideas), y fines y direcciones racionales en su arte. Sobre esto, el filósofo considera cómo la pintura en la belleza y en el arte, al lado de la verdad y de la bondad (y las demás categorías), expresa vivamente con ley constante la realidad, lo real, lo divino, la razon suprema y ordenada de todas las cosas en su unidad, y juzga éstas y todas sus semejantes obras segun esta primera suprema idea (absoluta). 6. No nos suele ser claro, sin prévia explicacion y reflexion, el concepto del pensamiento racional, porque venimos á él, en nuestra historia y educacion intelectual, desde el pensar relativo, distraido, sensible.--Y así, sólo gradualmente, y no sin propia duda y lucha y contradiccion, se eleva el hombre á este modo supremo (racional-primario ó filosófico) de pensar y considerar las cosastodas en relacion bajo unidad, desde el pensamiento inmediato anejo al sentido, y mediante la reflexion (sobre el objeto, el sujeto y el pensamiento mismo), al pensar comun abstracto, y de éste al ideal (racional relativo ó secundario), y de éste, por el mismo medio, al racional (puro y primario); porque la más íntima razon nuestra es que el hombre en el Espíritu es todo y propio tál en Vivir y pensar, y hace estado y asiento en cada acto, y ve y conoce y quiere todas las cosas, y, asimismo, dentro y fuera, en razon otra vez con este su estado y propio modo de ser y de pensar en cada vez.—Y así parece al hombre cosa de invencion y extraña inaccesible novedad esta gradacion y estos términos de su propio pensamiento. Pero en su carácter fundamental y como en elemen- to y gérmen (y áun viva y activa, por lo ménos en objetos familiares) se revela invenciblemente nuestra racionalidad en todos los h ombres, y áun por todos los grados, más ó ménos claros y distintos, hácia ella. Sólo, pues, se trata en la Filosofía de reconocer esta nuestra racionalidad natural, de extenderla, de verificarla en .PZ. DIFERENCIA DEL SIMPLE Y EL RELATIVO  31 todo nuestro conocer, segun nuestro estado de cultura, el propio y el comun con los contemporáneos. 7. De todo lo dicho es visto que el pensar y pensamiento racional no es un mero nudo pensar, sin más sabida determinacion (como es el pensar en el niño ó los innumerables pensamientos vagos que nos ocurren al dia) sin enlace ni conexion seguida de discurso: ni el pensar en abstracto, sin un particular determinado contenido, como es el comunmente llamado general pensar, pen sar ideal é idea—idealidad—(*): ni el mero pensar del objeto en relativo ó en relacion y referencia (interior ó exterior, ó compuesta) de una en otra; pensando siempre acerca del objeto, sin pensar todavía ni considerar el objeto mismo, ni partir de él para todo pensamiento determinado de él mismo; quedando siempre en pendencia y particularidad, siempre en aspectos y perspectivas del objeto, nunca en vista y consideracion presente total del objeto en su unidad. Sinó que el pensar racional, siendo y con ser el pensar en relacion y comprensivo de todos los antedichos modos del pensamiento, es junta y propiamente, sobre todos, el pensar en primera relacion del objeto, y, para ello, está siempre en vista y consideracion presente del objeto como propio todo en su, unidad. (*) La cual última no es sinó una iniciacion. más determinada é intencional que el puro abstracto subjetivo pensar, á la racionalidad,--y tiene ya muchos caractéres de ésta (objetividad, cierta necesidad, universalidad en su género); pero es aún una segunda particular relativa razon y racionalidad, sin razon todavía con otras y todas las ideas sis-, temáticamente, y omnirelativamente en la unUad fundamental y real de la Razon, fuente y medida de to d. 5, LECCION CUARTA. PROPIEDADES PRIMERA Y SEGUNDA DEL PENSAMIENTO RACIONAL. a. Primera propiedad:—E1 pensar racional, corno el sobre-pensar de todo pensamiento relativo.-2. Ejemplos.-3. Primacía consiguiente del pensamiento racional de un objeto respecto á todos los relativos del mismo.-4. Segunda propiedad:—E1 pensamiento racional, como el principiante y definidor, el mediante y concluyente de todo pensamiento relativo.-5. Ejemplo: cómo el juicio: Yo soy inteligente, debe integrarse en principio, medio y fin por el pensamiento racional del sujeto. Primera propiedad. El pensamiento racional es el sobrepensar (ultra-pensar) en gradual contínua elevacion y trascendencia de pensamiento sobre todo pensamiento relativo (en segundo, particular pensar) del objeto, continuamente con ( -sobre- con) el mismo pensar en relacion, elevándolo, graduándolo formalmente sobre su base y contenido. Pues el pensar racional es el pensar mismo de todo pensamiento particular relativo, pero en la consideracion presente del objeto propio todo en su unidad, y con este total sentido é intendon de pensamiento. Y, siendo todo objeto, dun mínimo, en su obietiv,- 0 , realidad y verdad, inagotable en particularidades y relaciones, irngotable, pues, tambien en nuestro pensamiento acerca de él, sobre él, pide de nuestra parte un concurrente formal pensar y sobre-pensar sobre cada estado de pensamiento, en la intencinn de acercarnos al 34  EL PENSAMIENTO RACIONAL objeto en su verdad y en la razon de ella respecto á nuestro persamiento reflexivo de él mismo. Pero es un pensar y sobre-pensar, ó gradual trascender, pensando el objeto, junto con y continuo con (no sin) el pensar en relacion á las particularidades segundas relativas de tal objeto (relativas al objeto). Y es, pues, un sobrepensar gradual que, siendo formal (subjetivo), ideal, como se dice, y de grado en grado más general, es á la vez objetivamente un sobre-referir y sobre-ver de las particulares propiedades, relaciones, etc., de la cosa, pensando y sobre-pensándolas siempre en razon de la unidad de ellas en el objeto, 2. Ejemplo: el 2 es, en relacion al 4, una mitad numérica; al 8, es una cuarta numérica, y todo en rinon constante de su dualidad, que es inagotable en sus propiedades y relaciones numéricas, siendo la misma.—El hombre es tál bajo su fundamental calidad de ser hombre (su Humanidad), es, en relacion á la familia ó á la patria ó á la Humanidad, relativamente diferente y de diferente total modo de ser y obrar como hombre en estas relaciones, y todo bajo la razon constante y la definicion de ser el mismo, este mismo hombre; y de grado en grado ascendiendo y comprendiendo sus relaciones y sobre-pensando, ideando, concibiendo este hom bre en la Humanidad. 3. Y, siendo el pensar en primera relacion (ó en fundamental relacion al objeto propio, todo, en su unidad, sobre toda segunda particularidad del mismo), es el pensamiento racional el primero (en la realidad, nó en el tiempo de sabernos reflexivamente de él) de todos los pmsa'rnientos segundos y actos y estados segundos de pensamiento á él precedentes en el tiempo, y por él gradualmente sobre-pensados, y en él gradualmente contenidos en razon de la t otal unidad del objeto. 4. Segunda propiedad.—El pensamiento racional es el principiante y definiente, el mediante y concluyente de todo pensamien- to relativo al objeto. Pues, en el pensar y pensamiento purampnte relativo de un objeto, es éste, mediata, nó inmediatamente pensado y conocido; entra el objeto en el juicio de relacion como un neutro :tercero general término del mismo, que se apoya en el predicado, y es, pues, puro sujeto del predicado; mas no está, ni entra en el juicio COMO EL DIRECTOR, MEDIDOR Y ORDENADOR  41 r  el mente otras propiedades particulares del objeto que la determinada queé1 considera; ni, por sí solo, en su particular acto y juicio, mira directamente á los pensamientos de dichas otras propiedades, ni' al todo, y todo en unidad, del objeto, cuya propiedad particular piensa y conoce en su lugar. No está, pues, el pensamien-w to relativo, á la vez que en él mismo (y en el propio juicio en que se expresa), en los demás pensamientos derechamente, adecuada mente, ordenadamente consigo, bajo la unidad del todo, y ella presente; ántes bien, en su pura propiedad y juicio de relacion, los excluye, los deja de pensar y conocer, en cuanto piensa directamente una particular propiedad ó relacion del objeto, y nó otra alguna entretanto. Por lo mismo, de consiguiente, ningun pensamiento, ni juicio en relaeion de un objeto puede regirse en recta direccion con los_ demás relativos al conocimiento total y final de aquel objeto; ni puede, por sí solo, nzedirse ajustadamente con ellos, segun el todo del objeto mismo; ni puede reconocer por sí solo su cierto lugar y órden entre todos, para el claro conocimien- to. del objeto mediante ellos. Y esto, á saber, porque directa y principalmente no mira ni conoce el pensar relativo, ó en relacion á un objeto, las demás relativas propiedades, ni el todo, sinó sólo la particular propiedad que conoce (el predicado del ,juicio). Esta direccion, medida, órden de cada pensamiento relativo con los demás de un objeto en el todo, pertenece á un pensamien- to que, considerando el mismo objeto que todos los pensamien tos particulares, relativos, y cada uno, es á la vez de cualidad superior á ellos, es racional, en razon constante del objeto propio todo en su unidad, y de aquí en primera relacion, ó en relacion, determinante (en direccion, medida, órden) de todos los pensamientos y juicios puramente relativos sobre el mismo objeto y de cada uno igualmente.  • 3. Ejemplo: El pensamiento y juicio en relacion: Yo soy inteligente, Yo entiendo, pertenece y se refiere al conocimiento de mí mismo, del Yo, que es el sujeto del juicio: de mí trata, y al conocimiento de mí tiende en último resultado. Pero directa y principalmente mira y conoce este juicio, en sus precisos términos, una propiedad determinada mia entre otras posibles del mismo sujeto, mi inteligencia: que Yo soy inteligente, y en esta EL PENSAMIENTO RACIONAL 42 propiedad y el pensamiento de ella como mia se encierra y cifra el expresado juicio. Mas directa y principalmente no mira tal juicio á mí como propio todo Yo en mi unidad, ni á mí como el sujeto primario de otras y todas mis propiedades, entre esta de ser Yo inteligente y con ella. Y, por lo mismo, este juicio determinado sobre mi y de determinada (aunque total) propiedad mia: Yo soy inteligente= Yo entiendo y conozco, no dá, él solo, ni desde él racionalmente, cierta direccion sobre cómo desde mí venimos derecha, científicamente á él; ni dice él solo cómo es él mismo y el conocimiento que contiene (el de esta propiedad, la inteligencia) derecha, racionalmente verdadero de mí, como Yo mismo,—lo cual, aunque así lo afirma de hecho, no basta en ciencia y ral-on;—ni dá él solo cierta direccion sobre cómo desde él adelante se enlaza este juicio y la propiedad en él conocida con otras y otras propiedades de mí mismo, pero diferentes que la del puro entender y conocer (el sentir—el querer...), para el resultado último del conocimiento entero de mí desde esta tal, como tambien desde otras propiedades mias, diferentes y otras y áun opuestas (en su pura particularidad) á ésta, mas todas sin embargo conducentes con ésta al entero conocimiento de mí (que es lo esencial y racional y lo importante desde este juicio y propiedad, como desde todas las demás propiedades mias, y sobre la pura particularidad de cada una). Y, no dando este juicio en su pura determinacion este principio y medio y ulterioridad de él mismo á mi conocimiento propio y entero corno Yo (de lo cual la Historia de la Filosofía es una prueba contínua), recibe esta direccion cierta, desde mí á él, y desde él concluyentemente á mí otra vez, de un pensamiento y juicio superior (1): el pensamiento racional 6 reflexivo-racional sobre mí mismo—la reflexion analítica ó subjetiva—la ciencia re flexiva de mí,—en la cual tiene esta propiedad determinada y el juicio en su razon: Yo soy inteligente= Yo entiendo su direccion cierta desde mí mismo á él, en principio, medio y conclu- (I) La recibe, decimos, inmediatamente, mas rió todavía, ni por esto, absolutamente, sinó esto último lo recibe de . un'pertsarniento y verdad superior al puro Yo, y supremo—por absoluto. CONO EL DIRECTOR, MEDIDOR Y ORDENADOR  43 sion; y sin la cual es esta propiedad y su juicio relativo, juicio pendiente, aislado, puramente particular: no tiene su cierta definicion, ni su entera derecha verdad en mí como el que soy directa y enteramente, como Yo y de mí, esta propiedad. Igualmente la propiedad particular y el juicio en su razon: Yo soy inteligencia=Yo entiendo y conozco, no dá, en su determinada particularidad, ni desde ella, su justa medida (su conmensurabilidad, su razon proporcional) conmigo, como tal adecuada propiedad mia; y Yo como adecuado sujeto de ella; ni dá su justa medida con otras propiedades igualmente mias (el sentir—el querer) y, bajo tal comun razon y medida, relativamente adecuadas y conmensurables con la de mi inteligencia, aunque distintas y otras que ésta, particularmente. De io cual es tambien testimonio continuo la Historia de la Filosofía que, prevenida y preocupada de la incomparable superioridad de la inteligencia sobre otras propiedades espirituales (otras espiritualidades, otras intimidades espirituales)—como las de Yo siento Yo quiero,—y áun á veces caracterizando el espíritu exclusivamente por la inteligencia (1), no ha hallado hasta hoy, ni ha podido hallar, la comun medida de ésta con las otras propiedades del espíritu, en él mismo, ni ha hallado paso ni racional relacion, y relacion sostenida, del conocer con el sentir y el querer, y recíprocamente; no pudiendo definir qué es, y cómo es y se dá cada una de éstas mis propiedades totales respecto á las otras; dejando con esto indefinida en lo más importante la interioridad (el interior contenido) del espíritu. Ni ménos ha podido hallar la Historia de la Filosofía, así prevenida y preocupada de la inteligencia como la absolutamente superior ó la exclusiva propiedad espiritual, la adecuada racional medida de tal propiedad con el espíritu propio todo en su unidad, y todo en su única individualidad cada vez (Yo todo é individual, uno y único á la vez, indivisiblemente); sinó que esta propiedad mia: la inteligencia, (1) El Idealismo en la Historia de la Filosofía tiene su profunda raíz en el análisis incompleto del Yo bajo la preponderancia de este mi total modo—el entender—sin la debida estima del sentir y el que. rer en la unidad é interior orgánica relacion del yo. 44  EL PENSAMIENTO RACIONAL se ha levantado desmesurada y precipitadamente á inteligencia ideal, á la llamada idealidad y las ideas (1), sin medida ni base cierta en la entera reflexion del espíritu (la conciencia), y sin la prévia ciencia, en la inteligencia misma y el sujeto inteligente é idearte, del objeto de las ideas y del fundamento de la idealidad (llamada trascendental objetiva): sin medida, pues, de esta última ni con el sujeto ni con el objeto, sin la conciencia reflexiva, como sin la razon objetiva, de ella. Y tal idealidad es notada justamente de idealidad abstracta ó indefinida (inconmensurable irracional=inorgánica). Para prevenir todo lo cual, es lo primero necesario, de nuestra parte, que, una vez conocida esta mi determinada propiedad: mi inteligencia (Yo, en mi inteligencia Yo, como inteligente) en su distincion de todas mis demás propiedades, y de mí mismo, como Yo todo propio en mi unidad, y el propio sujeto de ella, sea reconocida racionalmente, en su medida y positiva relacion con todas aquéllas y consigo (el todo de las mismas y todo en cada una), que sea, pues, reconocida en su comun medida con aquéllas y conmigo. Y esta comun racional medida no la dá por sí en su particularidad la propiedad y el juicio relativo: Yo soy inteligente=Yo entiendo, sinó que la dá en él, corno en todas mis propiedades espirituales igualmente, el pensamiento racional—reflexivo de mí mismo á todas ellas como mias, y de ellas á mí otra vez como su todo en la unidad del espíritu. Es, pues, segun esto, el pensamiento racional el comun medidor de todos los pensamientos relativos (juicios particulares de propiedad) 'á un objeto. Igualmente, la propiedad particular y el juicio relativo en su razon: Yo soy inteligente Yo entiendo, no dá en su pura particularidad, ni desde ella directamente, ni dice el órden y lugar cierto que le corresponde entre otras y con las otras determinadas propiedades del mismo Yo (del mismo sujeto de todas) en Ea ristron. comun del conocimiento total (mediante todas ordenadamente) del Yo; ni dice, pues, el órden cierto relativo de estapropiedad al (1) Así Hegel dice: el Yo es la Idea del Yo, w:5 el Yo empfricó, el efectivo. COMO EL DIRECTOR, MEDIDOR Y ORDENADOR  45 Yo, sujeto tótal de la misma; ni cómo mi inteligencia 'se ordena á mí, como Yo y el sujeto de ella (el inteligente quien entiende); aunque este órden y lugar cierto de tal propiedad determinada debe ser enteramente propio, y uno y único, como ella entre sus semejantes en la unidad del sujeto inteligente; y debe ser enteramente determinado y definido, como lo es la propiedad expuesta; y en cuya determinacion tenga semejante propiedad toda su verdad y verdadero sentido y valor entre las otras y con las otras propiedades en el sujeto, recibiendo así toda la verdad del Yo en ella. Porque órden, segun hemos visto, es y dice relacion, mas nó cualquiera relacion, ni relacion indefinida, ni áun relacion simple, ni como simple adjuncion ó adjecion de los términos relativos, sinó que dice relacion enteramente definida , cierta y propia, y la única y verdadera cada vez, en razon de la propiedad de los términos relativos y en razon formal igualmente de la relacion misma en todos los modos de ella,—ya sea relacion interior, exterior; ó coordenada ó superior ó inferior;--y en todas estas razones de órden, debe determinarse mi propiedad de ser Yo inteligente, para ser conocida en su entera verdad en mí, y ser Yo conocido, asimismo, en mi entera verdad, mediante, en parte, ella con todas las demás mis propiedades (ordenadamente). Por falta de ser reconocida esta mi propiedad—mi inteligencia—en dicha razon de órden con todas las demás mis propiedades, ha servido aquélla (cosa que parece inconcebible) más bien para enajenarme de mí mismo—la abstraccion—la idealidad —el empirismo—que para entrar con ella Yo en mí y en reflexion de conciencia conmigo (la reflexion racional). Para esto, pues, conduce el pensamiento racional, y, tratándose del Yo, el pensamiento reflexivo-racional sobre todo pensamiento y pensar puramente relativo acerca del objeto ó acerca del Yo como objeto, en mi caso, del pensamiento. Y en esta propiedad determinada es el pensamiento racional, siendo el director y el medidor, tambien y junto con esto, el ordenador de todo pensamiento y pensar relativo al objeto (á todo objeto del pensamiento). LECCION SEXTA. CUARTA PROPIED AD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO EL INSPECTOR CIRCUNSPECTOR. 1. Declaracion de estas' cualidades y de su respectivo significado.- 2. CÓMO el pensar relativo de un objeto no es inspector ni circunspector de sí propio; exigencia, para este fin, de un pensamiento del objeto, superior á todos los relativos del mismo.-3. Ejemplo en el juicio: Yo soy inteligente.-4. El pensamiento racional, como el único que puede dar la inspeccion y circunspeccion mencionadas.- 5. Ejemplo en el pensamiento racional: Yo, con respecto al juicio'. Yo soy inteligente.—Adiciones. I. Cuarta propiedad. (I)—E1 pensamiento racional es el pensa miento inspector y circunspector, y, con esto, el continente (contentivo=comprensivo) de todo pensamiento segundo relativo del objeto. Llamamos inspector é inspeccion la vista y el ver en otro, dentro de otro (6 en nosotros como objeto de nuestro conocimiento), y esto con el derecho é intencion como de superior y de vista, digamos así, más clara para revisar y examinar lo inspecciona-. •  (i) A la manera que, para conocer un objeto en su esencia y en la unidad de sus propiedades fundamentales, consideramos ántes, y corno lo más inmediato y fácil, sus propiedades de relacion, que nos muestra ya bajo este, ya bajo el otro aspecto determinado; así, aquí, donde nuestro fin es conocer qué es razon y racional (racional primario (S filosófico) pensar, para conformar á ello nuestro pensamiento en adelante, consideramos primero las propiedades de la razon y la racionalidad y el racional pensar que observarnos de ella sobre todo nuestro determinado comun pensar, para, de esta reflexion determinada, levantarnos, en su lugar, á la nocion pura de la razon y la racionalidad, en ella misma. Y esta nocion, por tanto, debe ser el resultado y como el resúmen de todas las reflexiones que ahora estamos haciendo. 48  EL PENSAMIENTO RACIONAL do.—Y, análogamente, circunspector y circunspeccion es el ver y el que ve desde alrededor hácia y hasta en lo mismo circunspeccionado, mirando cómo es y aparece desde todas sus relaciones; nó, pues, vista y ver simple propio de, y en, dentro de la cosa y en ella penetrando, sinó en vista de relacion, pero vista bajo todas relaciones y conforme al ver y vista inmediata de la cosa en ella misma interiormente.—Y, pues cada cosa ú objeto ó propiedad se contiene, primero, á sí misma en las notas de la propiedad tal que es, y se contiene tambien en la totalidad de sus relaciones, pero se contiene conforme á lo que y como es en su propiedad, de aquí el pensamiento, que es el inspector y el circunspector de otro, es igualmente, y en esto mismo, el continente y comprensivo de este otro. Esto entendido, dice la propiedad presente que el pensamiento racional es, en el total. pensar y conocer de un objeto, el pensamiento inspector y el circunspector, y, con esto, el continente y comprensivo de todo pensamiento puramente relativo del mismo objeto. 2. Con efecto: el pensamiento y todo pensamiento relativo de un objeto mira á éste sin duda y á él se refiere de algun general mediato modo; pero no mira ni se refiere en primera relacion, ni viene derechamente de la propiedad y totalidad en unidad del objeto por todos sus grados hasta él mismo, en la relacion considerada, sinó que mira y piensa el objeto desde Juego bajo alguna determinada propiedad y particularidad, y como sujeto á ella (el sujeto del juicio de propiedad), y segun ella particularmente visto y conocido; de lo cual no pasa ni excede en su pura cualidad y tenor de pensamiento relativo, conociendo el objeto, nó en él mismo, sinó, principal y directamente, en alguna de las infinitas propiedades que él es y contiene, como el sujeto determinante, cualificante de todas igualmente y de cada una entre y con todas.—De donde se sigue que el pensamiento y juicio de relacion (sobre tal ó cualquier objeto) no es, en la relativa particularidad de la propiedad que conoce (y en la que está contenido y como encerrado), reflexivo de sí y en sí mismo—inspector de sí mismo--(lo cual supone una base de reflexion sobre a en su particularidad); ni puede mirarse ( r everse=reconocerse) como hácia sí Y COMO EL INSPECTOR Y CIRCUNSPECTOR  49 la propiedad que conoce desde todo alrededor derechamente en total y todo-relativa circunspeccion (lo cual supone otro superior término y punto de vista que la pura particularidad en que todo pensamiento y juicio relativo se encierra y limita principalmente, y donde su relacion racional primaria, ó su razon al objeto, está implícita en el juicio, nó explícita, ni explicada). Luego, esta reflexion é inspeccion sobre el juicio mismo relativo y la determinada propiedad del objeto en aquél conocida, y la reflexion y circunspeccion de alrededor hácia él (por ejemplo, de las demás propiedades del mismo objeto hácia ésta, ó áun de otros objetos hácia este total), exigen un pensamiento y juicio superior á cada juicio relativo como tál, y áun á la mera suma de todos los juicios relativos, y que llamamos aquí el pensamiento y juicio racional del objeto (segun la definicion antedicha), en el que éste es considerado y conocido en su unidad, y en razon, pues, de él como el sujeto determinante de todas sus propiedades y de cada una entre todas y con todas, en razon concluyente otra vez del objeto mismo (I). 3. Ejemplo: El pensamiento y juicio determinado: Yo soy inteligente=Yo entiendo y connco,—en cuanto mi inteligencia es una determinada propiedad mia, aunque propiedad de todo Yo formalmente, es un pensamiento y juicio .particular relativo á mí, segun Yo soy, al tenor y concepto preciso de tal propiedad: el entender=la inteligencia, y nó otra que Yo sea entretanto. Este juicio, pues: Yo soy inteligente Yo entiendo, no mira directa y principalmente (terminantemente=explícitamente=en explícito tenor y términos de juicio actual) á mí, como Yo mismo, y el determinante sujeto de esta, corno de todas y con todas mis demás propiedades igualmente, sinó que, en él, soy Yo pensado y juzgado como subentendido, y soy, bajo esto, referido explícitamente á la determinada propiedad, afirmada en el juicio, y conocido (i) En todo lo cual es evidente que para entender las dichas propiedades debemos rehacer, ampliar, profundizar, elevar el concepto de objeto y el concepto de unidad y el concepto de razon y racionalidad; entretanto debemos suspender nuestro juicio, esperando que 1,(t ulterior aclare lo presente. 50  7-7L PLNSAMIENTO RACIONAL segun ella. Y, en tal estado relativo (lógico-relativo), el juicio: Yo soy inteligente, no tiene en si ni dá la reflexion inspectiva (inspectora=interiorrnente inspectora =la inspeccion reflexiva) de su misma propiedad y dentro de ella; no dá ni dice, por ejemplo, qué es esto de ser Yo inteligente, ni ceno soy tal sujeto inteligente que soy; ni dice en cuáles y segun cuáles determinados modos soy Yo inteligente, debajo y dentro (contenidamente) de esta propiedad en su unidad (la unidad total de su concepto) (1), á saber: en que: determinado modo de ser Yo inteligente soy, por ejemplo, recordante, ó recuerdo y tengo memoria; ó en que otro determinado modo de ser Yb inteligente concibo, juzgo, raciocino, ó bien, atiendo, percibo, determino, y otros modos compuestos de estos, pues que todos caen y recaen en mí y son linos, debajo de ser Yo inteligente, y en todos está y se consta ésta mi total propiedad, aunque en cada uno de un modo determinado y preciso del entender. Esta inspeccion reflexiva dentro de tal propiedad no la dá por sí solo el pensamiento y el juicio relativo dicho, sin partir, para venir á éste, de la reflexion racional de mí mismo en mi unidad y en las demás propiedades primarias mías, ántes de ésta. De aquí ha faltado, y falta hoy aún, la unidad y la unitaria interior relacion (sistema) en la ciencia lógica, que es la reflexion.y como inspeccion interior (en sus partes y modos contenidos) de esta propiedad: la inteligencia el entender y el conocer. Y sólo, pues, bajo alguna cierta razon y racional pensa miento del entender y de ser Yo inteligente, puede el juicio par- (i) Ciertamente conocemos y reconocemos modos determinados de nuestra inteligencia y de ser inteligentes: en recordar, percibir, reflexionar, discurrir, etc.; pero los reconocemos por observacion inmediata y, en cada modo, empírica y casi aislada, sin saber determinadamente cómo hay en todos ellos la unidad comun de nuestra inteligencia, y en qué se diferencia en cada uno determinadamente la misma, bajo la comun unidad de su concepto. Lo cual quiere decir qué desde y bajo la unidad del concepto y juicio: Yo soy inteligente, no inspeccionamos ni penetramos sistemáticamente (omnirelativaraentel en todas estas determinaciones y en cada una en particular, ni. sabemos hallar la unidad de esta variedad del entender (de tilda lo cual los tratados de Psicología nos ofrecen larga y triste prueba). COMO EL INSPECTOR Y CIRCUNSPECTOR  51 ticular dicho ser reflexivo de sí en sí mismo, entrar y penetrar en sí, inspeccionarse (inspector sui), en razon reflexiva, ó en reflexion racional cierta. Asimismo, no dá este juicio en su particular tenor la relativa circunspeccion (en relacion compuesta lógica), con que debe ser revisto y como redefinido, si es científicamente conocido, desde (desde—en) las demás particulares correlativas propiedades del sujeto hácia y hasta (hasta—en) esta determinada propiedad de mi inteligencia, bajo las cuestiones, á saber: cómo es y se verifica determinadamente mi inteligencia desde y segun mi voluntad y recíprocamente, en mi, el sujeto de ambas igualmente; ó cómo es y se verifica y determina mi inteligencia desde y segun mi sentimiento, y así, desde y segun las demás mis propiedades (mi interioridad, mi potencia, mi actividad...), de las que Yo soy el mismo sujeto, igualmente que de mi inteligencia.—Pues precisamente en nuestro caso la circunspeccion (que el sentido sano comun exige ya en general á todo nuestro pensar y conocer) en pensar y conocer esta determinada propiedad: mi inteligencia, bajo el juicio primero dicho, es decir, en definirla y determinarla ulteriormente en mí, consiste en repensarla y reconocerla desde toda otra propiedad mia, y desde mí mismo como el todo y el sujeto comun y determinante de todas. Y estos juicios de circunspeccion relativamente al juicio actual: Yo soy inteligente. Yo entiendo, han faltado á éste en la Historia de la Filosofía, y por ello esta capital propiedad se ha determinado, en todas sus relaciones (en la interioridad del espíritu), ó falsa ó incompletamente, sin razon cierta de ella á las demás y de las demás á ella: sin circunspeccion, en el propio sentido explicado. 4. Sólo, pues, el pensamiento racional del objeto, que considera éste, nó como desde luego determinado por sus propiedades, y á ellas relativo, y en ellas implicado (como puro sujeto de las mismas, secundariamente el sujeto del juicio de propiedad, que es el predicado ó el objeto directo material del juicio relativo), sinó como el objeto propio todo en su unidad, explícita y terminantemente; y que luego en esta su objetividad lo considera como el sujeto primero y determinante de todas sus propiedades, y con todas de cada una (y aquí de esta mi propiedad de la inteligen- 58  EL PENSAMIENTO RACIONAL rior), es el uno y único relativo, como él (6 es el necesario), á todas ,sus propiedades, determinaciones , relaciones: el único dado en ellas (y). Ningun otro que él, y ninguno, como él, se refiere á las propiedades que él tiene y sostiene y cuyas son; y es, decirnos, el Único relativo de todas sus propiedades, en cuanto es el supuesto único y el comun (el fundamento) de ser las propiedades táles y de tál modo, como suyas, en quien todas recaen, á quien todas se atribuyen, y en el que sostienen su ser de táles (su concepto real), y son corno táles pensadas y conocidas. Y, estando cada propiedad del objeto con cada otra, en relacion, Izo única, exclusiva, sinó comun con otras propiedades del mismo, sólo el objeto, como propio todo en su unidad, y el sujeto determinante de su interioridad, está con todas y cada una en relacion una y única como ella (igual y constante y sustantiva): es el necesario á todas sobre todas. Luego el pensamiento racional, que piensa cada propiedad, rió corno bajo la única que se determina y cualifica el objeto (como el sujeto de la misma en un juicio particular), sinó como, sobre esto, primera y capitalmente determinada por el sujeto comun de ella y de todas; y que considera el sujeto como tál en cuanto éste es el objeto mismo y todo en su unidad,—supuesto y fundamento en su propiedad de sus varias propiedades (que es el concepto de sujeto):—este pensamiento, decirnos, así procediendo desde cada propiedad y su juicio relativo al objeto, y de éste á aquélla igualmente, sosteniendo siempre y haciendo constar en todas (y los juicios relativos que las expresan) la razon comun y la superior del objeto, es el pensamiento necesario á las mismas y al pensar relativo de ellas. Necesario, se entiende, para que cada una (y todas) sea conocida en su verdad en el objeto (su verdad primera-racional) y en su verdad relativa con las demás propiedades en el todo; y para que en esta verdad sea determinada y ultradefinida interiormente, y pueda ser definida en relacion (ó correlacionada) con todas las demás y con el objeto todo y sujeto comun de ellas. Mas, aislada cada propiedad y el pensamiento de (1) En todas-, para todas, entre todas, sobre-con todas se da y.. es presente en unidad y de un modo (necesariamente). 1 COMO EL NECESARIO  59 la misma (en la forma de un juicio particular) de la razon comun explícita del objeto en ella, cae al punto (y su juicio relativo) en indefiniciori y abstracta generalizacion, tanto en sí, como respecto á las demás propiedades y al objeto, su fundamento, esto es, cae en lo contrario de la verdad (I). 4. Ejemplo: Yo soy inteligente Yo entiendo, • es un juicio de propiedad, y, en su puro tenor y limitados términos, es un juicio de propiedad particular de mí, que afirma lo que Yo soy bajo este determinado concepto (aunque totalmente): el de la inteligencia del entender y conocer. Mas el término: Yo, entra en este juicio, y bajo tal propiedad, como nudo sujeto, y sujeto determinado por su propiedad (su predicado) y cualificado únicamente por ella; nó como sujeto propio en sí y determinante (esto es en mí, como Yo) de esta misma su propiedad; por lo cual decimos que el objeto (y, en el presente caso, Yo, como Yo mismo) *entra en este y tales juicios como implícito é implicado en su predicado y á él referido (relativamente, ná explícita, terminantemente, como el objeto que es, el determinante, el ponente en si de la expresada propiedad entre otras y con otras; y en esta razon tambien, pero nó sin ella, determinado subordinadamente por tal su propiedad (como por todas).—No se tiene presente en el citado juicio, ni se hace cuenta del Yo, corno todo propio Yo, en mi unidad, y, en esta propiedad, corno otra vez Yo todo y propio en ella, ó corno el objeto que la funda en sí y sostiene y contiene interiormente, y en cuya razon soy Yo el suj,:to, y sujeto determinante (dentro de mí, nó absolutamente) de mi inteligencia; y lo soy comun y conexamente con ser á la par el sujeto de todas mis demás propiedades, determinaciones, relaciones, excepto ella. Y, mientras formamos, pues, el juicio determinado: Yo soy inteli- (I) Pues no es en tales juicios una propiedad dada (el predicado d2, juicio) conocida, segun se deriva, en unidad con todas (interiormente) del sujeto mismo, sinó que es conocida bajo un tercer general concepto, que trae como supuesto al juicio, de otro tercero (tercer juicio y objeto), que sólo tiene con el sujeto del presente una general, abstracta (tercera) relacion, y, de consiguiente, con todas sus propiedades y los juicios de ellas. 60  EL PENSAMIENTO RACIONAL gente= Yo entiendo, sin vista de estos juicios racionales y todos conexos á él, y en los que tiene este juicio la una y única (la necesaria) verdad que su propiedad predicada puede tener en mí, caemos en una ininteligencia (irreflexion, confusion, vaguedad) acerca de esta nuestra propiedad en nosotros. a) Si se trata de explicar, por ejemplo, cómo determinadamente soy Yo inteligente ó cómo entiendo Yo, no sabemos precisar por falta de los juicios racionales dichos (6 las razones inmediatas=rejlexiones racionales) esta propiedad, corno tál de mí, Yo mismo, corno su apropiado sujeto, á ella, que es lo único de que se trata y satisface (pues demostrar lo que me es propio por algun tercer término, otro que Yo, fuera contradictorio y baldío); y nos contentamos con decir que es de hecho, ó que es natural, ó que es de sentido comun el que Yo sea inteligente (lo cual ni tiene precision ni enlace ulterior científico); ó bien pretendemos traer demostraciones , llamadas a posteriori, 6 por analogía, apelando á resultados de inteligencia en mí, que todos suponen lo que pretenden demostrar, y son además hechos mediatos; cuando el hecho de que Yo entiendo y conayco me es inmediato y mejor y más claramente sabido que ellos mismos, y es supuesto en mí para ellos; no necesitado, pues, de tal demostracion: todo lo cual se aplica igualmente á los llamados argumentos ó demostraciones de analogía. De modo, en conclusion, que no sabemos mostrar racionalmente (en refiexion adecuada gradual de nosotros mismos) que somos y cómo somos inteligentes ó cómo entendernos; no tenemos la propia razon y racionalidad de nuestra inteligencia, la cual sirve áun hoy quizás, más para la propia presuncion ó irreflexiva superficialidad, que para el recto uso de ella en conciencia y rayon. b) Si se trata de mostrar luego qué es y cómo es mi inteligencia, ó cómo es y se determina tál (de tál) en sus interiores modos ó intelecciones particulares de la inteligencia en mí, por ejemplo: en la fantasía, en la memoria, en el entendimiento, en la razon; ó en el atender, percibir, determinar; ó en el concebir, juzgar, raciocinar y concluir, y otros más modos de ser Yo inteligente,' y siendo y quedando en tal unidad de mi inteligencia en ellos, no COMO EL NECESARIO  61 sabemos precisar el concepto puro y entero en sí, y juntamente comun (comunísimo) de todas y en todas las sobredichas particularidades de mi entender (modos determinados=determinaciones de mi inteligenciá=intelecciones), en el que, siendo todas en comun inteligencia é inteligentes, es luego cada una, bajo su nota distintiva, inteligencia-memoria, ó inteligencia como raTon, ó inteligencia como puro entendimiento y demás. Ni sabemos, de consiguiente, clasificar ni ordenar en un sistema verdadero, lógico, esta variedad é interior particularidad en la unidad de mi inteligencia; sino que, faltos del concepto racional de la inteligencia en sí, y en razon de mí, ó de ser Yo, corno Yo mismo, y Yo soy, esta mi propiedad, definimos los modos intelectuales dichos por notas aisladas, ó accidentales y exteriores, y notas además sin racional conexion entre sí, sin medida ni base comun de clasificacion (de lo cual dan largo y triste testimonio todos los tratados de la ciencia lógica); resultando en conclusion, bajo este aspecto, que la propiedad más íntima y excelente mia—mi inteligencia no entra racionalmente en sí, en sus particulares interiores modos de ser tál, no se entiende ni subentiende á sí misma (1). De modo, pues, que esta propiedad y el juicio capital en que se formula: Yo soy inteligente Yo entiendo, mirando sólo (en el comun pensar) cómo soy Yo determinado por ella, segun ella, y dejando de mirar racionalmente cómo es ella, sobre esto, determinada en mí como una interioridad propia (entre otras) de ser Yo, queda abstracta de sí misma en su particularidad, queda irracional con sus interiores modos de ser, ó queda ininteligente consigo y exterior á si propia, ó, mejor, quedo Yo, afirmando de la manera dicha que soy inteligente que Yo entiendo, ignorante (ignorante, digo, en mi conciencia) de cómo en particular (i) Por falta de considerar que mi inteligencia me es en su concep- to y lugar necesaria, y Yo soy necesario á ella en mi unidad, y ella, asimismo, en la unidad de su concepto es necesaria—la necesaria—d todos sus modos particulares de ser tál, no sabernos formar sistema, y sistema firme en necesaria unidad, de mis facultades particulares de entender, ni de mi entender con mi sentir y querer; ante los cuales parece que el entender pierde su sjr y su necesaria propiedad y concepto de tál en mí. 611  EL PENSAMIENTO RACIONAL entiendo y realizo esta mi propiedad en interior unidad de tál y de mi unidad y propiedad en ella. Por esto hemos dicho que el pensamiento y juicio nudarnente relativo (en éste, corno en todo caso), sin el pensamiento racional del objeto sobre y hácia este juicio, queda en sí indefinido, abstfact), y como muerto (lógicamente); que el pensamiento racional del objeto es, pues, el necesario á todo pensamiento y pensar relativo del mismo objeto, para que exista y viva y se desarrolle. c) Y, si se trata de aplicar mi inteligencia, de hacerla efectiva objetivamente, entendiendo y conociendo el objeto (sea Yo mismo á lo otro que Yo=lo exterior), preguntando: Qué es el entender Yo algo y cómo entiendo Yo alguna cosa, algun objeto, con cier- to y determinado entender de ello, ó con verdad, en vez de aplicarla en toda razon de mi en ella, inmanentemente, y en tal racional forma aplicarla á lo entendido (definiendo así mi inteligencia en esta relacion como mi presencia y Yo presente en lo entendido, esto es, quedando Yo en mi entera propiedad, y lo entendido ó el objeto quedando, asimismo, en su entera propiedad, cada uno, pues, en sí y distinto del otro, que es como Yo entiendo alguna cosa), en vez, digo, de seguir este camino en la aplicacion objetiva de mi inteligencia, que deja abierta la relacion correspondiente del objeto como inteligible á ser entendido y conocido, seguimos el camino contrario de éste. Con efecto: bajo la preocupacion subjetiva de mi como puro relativo á mi inteligencia; y por ella cualificado, consideramos primero esta mi propiedad, idealmente, como una tercera general entidad lógica, cuyo supuesto no sabemos precisar, añadiendo así á la idealidad la indefinicion y vaga abstraccion sobre quién entiende, absolutamente hablando, y qué de cosa es, y qué cualidad (propiedad) es el entender, ó la inteligencia misma (como 'el término á que Yo me refiero). Despues, no sabemos precisar cómo es de nosotros ó cómo viene á nosotros tal objetiva entidad, ni cómo está ó permanece ó es inmanente en nosotros; sobre todo lo cual inventamos (de pura idea é idealmente) -várias hipótesis y figuras científicas inconexas entre sí y ninguna suficiente á la verdad ni al hecho de conciencia en este punto, como es de ver en toda la Historia de la Filo-. COMO LO NECESARIO  63 solía. Así, unos dicen que mi inteligencia es un desarrollo de mi sentimiento (un sentimiento claro), ó de mi instinto, á áun más bajo, de mi sensacion, ó de mi actividad física ó de mi cuerpo (mi organizacion); donde, y pues Yo entiendo todos estos términos de desarrollo, de sentimiento y demás, y los sujeto al modo como los entiendo, queda la explicacion debajo de la cuestion, y ésta entera como ántes (pues en todas mis contestaciones supongo lo mismo que pregunto). Otros afirman que mi inteligencia me viene de Dios, lo cual, aunque en un sentido superior tiene verdad, en el sentido como de un venir temporal é individual de Dios á mí, de un don y préstamo de Dios á mí, sin más (que es el sentido más ó ménos explícito de los que tal afirman), contradice igualmente al hecho de conciencia, segun el cual Yo conozco y nombro á Dios y hablo de Él, ciertamente como tal donador etc., pero . con propia, enteramente propia é inmanente inteligencia (como Yo soy Yo) y conocimiento de ello. Y áun el Dios, que digo, y la relacion, con que pretendo explicar que és y como entiendo y conozco Yo, todo esto necesito entenderlo Yo mismo para hablar de ello, de modo que tal explicacion ó no alcanza sobra para el caso. Otros dicen que mi inteligencia me es innata y constitutiva; donde se dice lo que afirma el sentido comun, pero ni se precisa lo que es el entender en sí, ni el sentido de innato (nativo-natural) es aquí determinado, sinó muy indeterminado, y abierto además á sentidos materiales y falsos. Asimismo, no sabemos declarar qué es nuestra inteligencia objetivamente; ni cómo podernos entender objeto alguno ú objetos (en general, la objetividad) otros que nosotros mismos (el sujeto inteligente); ni áun cómo me entiendo y conozco Yo como obje- to tál ante mi puro entender y conocer, ó cómo se dá en mí esta , propiedad reflexiva (repropiedad): que Yo me entienda y conozca á mí mismo y conozca mi entender como objeto, al igual, en cuanto á esto, que cualquier tercer objeto.—Ni, mucho ménos, sabemos hallar la demostracion de que el objeto—lo inteligible - es él en sí como Yo lo entiendo, que Yo entiendo y conozco verdaderamente objetos, en verdadero conocimiento. Sobre este punto—el capital y decisivo para la ciencia—mi propiedad de la inteligencia, ó de Yo entender y conocer (Yo 64  EL PENSAMIENTO RACIONAL mismo y como Yo soy), falta de su apoyo racional en mí, cae en una relativa é indefinida trascendencia ideal sin inmanencia, y en invenciones hipotéticas como las de ántes, que ni prueban lo que pretenden, ni satisfacen la conciencia de verdad real objetiva, y verdad de conocimiento (verdad lógica ó formal), que nos acompaña en la ciencia y en la vida. Y, así, no conociendo mi propiedad de la inteligencia en su realidad de tal propiedad de sér y cosa real (absolutamente), ni en razon determinada de propiedad mia, como Yo mismo, sinó en una general idea de la inteligencia (corno una tercera entidad lógica ó metafísica), no lle- ,-,=amos á la realidad y verdad del objeto, sinó que quedarnos siempre en una idea de él, y no nos hacemos la cuestion entera del conocimiento objetivo, y de cómo tal conocimiento es racional y posible, segun observamos de hecho en el sentido y conciencia comun. Otros, advertidos por el resultado vano de tal idealismo objetivo y de la inevitable ilusion en que cae, ó por la conciencia de que es más real el hecho y estado del conocimiento comun en la conciencia inmediata, inagenable del mismo, que el de tal idealismo filosófico, caen (tefialadamente en los períodos decadentes de la Filosofía) en el escepticismo de decir: no conocemos la verdad objetiva. Otros, y modernamente en general, dicen con un semiescepticismo: no conocemos las esencias de las cosas, sinó puros fenómenos de ellas, que es decir que no conocemos la realidad objetiva, sinó sus apariencias, como lo ha razonado, más científica y críticamente que otro ántes, Kant. Mas todo esto es en sí contradictorio, porque tal: no conocemos la realidad misma, supone que es conocida la realidad misma como incognoscible; y es además contradictorio tal escepticismo crítico con el hecho comun del conocer y del obrar, segun lo conocido mismo, con verdad de ello, que es el supuesto de toda ciencia y vida humana (y áun del conocimiento llamado fenomenal, es decir (si algo dice), real y verdaderamente fenomenal). Otros, por último (Hegel), niegan el objeto, como objeto en sí y fundamento de ser inteligible y de que Yo lo entienda y conozca, y sólo reconocen la idea del objeto absolutamente y una y la mis- -COM) EL NECESARIO  65 ma en lo entendido que en el inteligente (en el objeto que en el sujeto), sin distincion real y racional, sinó sólo relativa entre ambos, ó en una sólo ideal (y evolutiva), nó real, oposicion entre el sujeto, como sujeto, y el objeto, como objeto. Lo cual es, en resolucion, el idealismo relativo (con que principia, desde Platon hasta Hegel, esta segunda grande edad de la Filosofía) entre Yo, quien conoce, y el objeto, como conocido; pero que no llega á la realidad de mí, como Yo (en la conciencia de mi verdad); ni llega á la realidad y verdad del objeto, como el objeto mismo en nuestro verdadero conocimiento de él; ni llega, pues, á la razon real de mi inteligencia, como mia, y de la inteligibilidad del objeto, corno real propiedad objetiva; ni llega, por último, á la racionalidad de ciencia en razon de ambos términos, como propio cada uno en sí y distinto del otro, y con esto juntamente unidos en razon propia y en sustantiva relacion del uno con el otro (el conocimiento), ,no en mera idea de tal union, ni en mera insustantiva é insubsistente relacion. del uno al otro (todo lo cual se resuelve otra vez y siempre en mi pensamiento); sitió en relacion racional y libre y sustantiva, donde es el uno al otro, segun cada uno en si: que es lo que comunísimamente entendemos por conocimiento verdadero (de parte de mi—el cognoscente,—y en mi propiedad y propia conciencia estando y quedando, al objeto—lo conocido, él en sí y en su realidad y propiedad objetiva estando y quedando, asimismo, en el conocer, en la ciencia propia tál igualmente, y verdadera entre ambos). En conclusion, pues, hallamos: que el pensamiento y pensar relativo de un objeto cae, sin el pensamiento racional del mismo, en indefinido, insubsistente, vano (en no-pensamiento, en cuasipensamiento); que, por tanto, el pensamiento racional del oh.. jeto es el necesario á todo pensamiento y pensar relativo del mismo, como lo es, absólutamente, el objeio„ si el pensamiento, áun incompleta y parcialmente, piensa y conoce algo objetivo con verdad. 66  Fi. PENSAMIENTO RACIONAL ADICIONES. —EI concepto de necesidad y lo necesario. En el uso comun se toma por concepto simple absoluto; además se concibe por relacion exterior de fuerza material ó moral, extraiia al sujeto. Ni uno ni otro sentido son racionales ni primeros; y el segundo es contradictorio al concepto de libertad (1); y siempre es tal concepto de necesidad aislado é inorgánico. —El concepto de necesidad es concepto de existencia (pues en la esencia y sir puros no hay necesidad ni no-necesidad, como no hay bondad ni no-bondad, sino esencia y sér), y existencia en relacion, en razon de la unidad y unidad individualmente una (unicidad) en la relacion dada del un término para el otro: lo único posible, y del único modo, entre ambos. —Pero la unidad del objeto es en general necesaria á todas sus relaciones, y es necesaria con infinita posible determinacion de aquélla en éstas; ó es necesaria con necesidad amplia (no estrecha, ni extrema) en el modo de determinacion.—Y este concepto es el racional y primario de la necesidad. Tal se muestra en los casos y frases: la sociedad es necesaria al hombre;—es necesario respetar las leyes;—las verdades necesarias;--y cuando de Dios se dice: Dios es el Sér necesario; ó cuando yo reconozco que debo proceder en unidad y consecuencia conmigo en toda mi conducta, libremente (donde la necesidad y la libertad se unen esencialmente).  • Las verdades necesarias en una ciencia, por ejemplo, son las verdades de unidad sobre y entre toda variedad de verdades en aquella ciencia: las que están en una y única relacion igualmen- (1) El concepto de la necesidad como fuerza exterior es combinado del concepto abstracto de necesidad y del de accidente histórico. COMO EL NECESARIO te contodas alas verdades particulares y con cada. una y ellas, y, por tanto, son verdades sobre las verdades particulares. Y de la sociedad se dice que es necesaria al. hombre, en cuanto, * en la variedad de relaciones particulares entre los séres humanos, la de sociedad y sociabilidad es y queda una y única para todos y cada uno, y entre todas las particulares relaciones humanas: sobre todas, por consiguiente. Y Dios es el Sér necesario, en cuanto en la variedad . de relaciones esenciales entre los séres, de unos á otros particularmente (tomando la relacion desde uno ú otro en particular), Dios está con todos y cada uno y entre todos, y, por tanto, sobre todas sus particulares relaciones, en unidad y unicidad de relacion: es el uno y único relativo con, entre, sobre (sobre-entre) todos. Y en la Existencia, y relativamente á toda determinada existencia (sér en existencia), es la Existencia una y única para-con, para-entre y sobre-entre toda existencia determinada, finita, y sin lo cual ésta no es.—Las demás existencias determinadas son á ésta y existen con ésta 'como posibles: puede existir con ó sin la una ó la otra; mas tal ley necesaria existe (sub-coexiste) con ella sobre todas las demás. —El concepto de la posibilidad no es concepto como de no existencia á existencia. Es concepto de existencia, corno el de necesidad; pero de existencia en variedad igual, electiva; el de necesi dad es concepto de existencia en unidad en y entre y sobre esta variedad misma.—En el primero existe un término igualmente con éste que con otro, etc. en general; en el segundo existe un término con el á él necesario en unidad y unicidad—unicamente {por consiguiente, siempre, en todos estados y modos y tiempos y determinaciones de su existencia). —Pero ¿y cómo soy Yo libre en mi propiedad, si Dios me es necesario y Yo estoy necesitado de Dios? Porque la necesidad dice relacion y existencia en relacion (aunque relacion en unidad), v relacion supone los términos relativos, y segun ellos, y ellos mismos en su recíproca referencia.—Yo soy, como Yo, en mi propiedad y en la propiedad de mi existencia; y, con todo esto, soy necesitado de Dios, y en esta necesidad soy y quedo Yo propio todo en mi unidad libremente, ó segun Yo propio, en mi actividad y 74  EL PENSAMIENTO RACIONAL y aspecto relativo (el puro opuesto al de la particularidad é individualidad del objeto mismo general) y en parte negativo del objeto (negativo de su misma particularidad). El pensamiento general es y consiste en ser el puro relativo el relativo-opuesto, —ó el inverso directamente,—del pensamiento particular del mismo objeto, como éste lo es de aquél (1); ambos abstraen, de contrario modo, de una parte esencial del objeto, dejan de pensarla y, en su rigor lógico, la niegan; ninguno piensa el objeto en razon entera positiva del mismo; ni áun lo piensa como comprensivo, bajo su unidad (unidad primera), de toda su distincion y oposicion interior, y de ésta, asimismo; ni tampoco, por lo tanto, lo consideran como el unido y compuesto (bajo su misma unidad) Ále todas sus oposiciones (concreto); sinó que, en cuanto cada uno queda en sus puros términos de general ó particular, y en tal relativo pensamiento conocido, abstrayendo de su opuesto, dividen el objeto intelectualmente (y como interinamente), rompen su unidad y la continuidad en ella de su relacion total (en sí ó con otros ó con todo objeto) con su relacion particular é individual, en medio de la distincion de ambas objetivas, pero parciales relaciones (como la real y única individualidad de cada tal ó cual hombre, excepto y exclusive de todos los hombres, con los cuales, bajo otro aspecto, se une en comun contínua humanidad y humano carácter igualmente). Hay, es verdad, relativamente á nosotros (en nuestra educacion gradual científica) una diferencia y preferencia lógica de lo general sobre lo particular, en cuanto nuestra reflexion camina, como ascendiendo de ésto á aquéllo, libertándose y despejándose (en la consideracion del objeto como general y comun formalmente con otros de grado en grado) de la primera concrecion y confusion sensible, en que nos aparece desde luégo. Para esto te- (i) Y, aunque se refiere al objeto, á la realidad en sí del objeto, se refiere mediata y subentendidamente (relativamente con su opuesto particular, como ambos en uno bajo el objeto y su razon de unidad).— Mas no, ni de ninguna manera, es el pensamiento general, en su pura generalidad, directa y racionalmente objetivo, ni es tál, pues, en la razon total en unidad de la realidad del objeto sinó mediante las relaciones dichas. COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL OBJETO  75 nemas el poder de concebirlo, como general, con el entendimiento, sobre concebirlo, como particular, con la fantasía; y ascendemos así por el grado intermedio de tal concepcion general (abstracta—intelectual—ideal) al pensamiento racional del obje- to total en su unidad y la unidad de pensarlo, presintiendo ya en la generalizacion misma el pensamiento racional (1). Pero esta diferencia y preferencia lógica es sólo relativa á nosotros (al sujeto, en el entendimiento); pues, ante la verdad objetiva, y cómo de ella, y en ella, es lo general puramente lo relativo-contrario de lo particular en el objeto, y nunca es, pues, la pura ni enteraobjetividad, ni nunca es el pensamiento sólo general, enteramente despejado y libre de algo particular, de donde parte y abstrae; queda siempre con alguna inherente particularidad, recayendo y expresando en sí (áun sin quererlo ni pensarlo) lo particular y lo subjetivo, de un modo ó de otro (2). Y, asimismo, el pensamiento de particularidad (el anejo á la percepcion sensible actual), abstraccion hecha de toda generalidad y general relacion del objeto, nunca se realiza enteramente, como tál, ni áun en nuestro pensamiento (en nuestra reflexion lógica (3); siempre lleva consigo inherente y revela, formalmente (I) Porque, en efecto, el pensamiento general es la manifestacion de la realidad total y el total pensamiento del objeto en lo particular del objeto mismo; pero manifestacion formal y relativa á esto (reflejo de la totalidad racional en nuestro entendimiento=idea intelectual de la totalidad y el pensamiento de ella, en la razon). (2) De aquí, es imposible al entendimiento y al hombre mantenerse constantemente en el puro pensar general de todo y cada objeto, sin mirar al contenido particular del mismo.—De aquí tambien no podemos mostrar lo general (las formas matemáticas en el espacio) sin sensibilizarlo al punto en un ejemplo ó esquema particular (las figuras matemáticas): como las partes ambas recíprocamente integrantes de uno y el mismo todo objetivo en nuestro pensamiento (el pensamiento real y racional del objeto). (3) Pues todo lo individual que consideremos y en que pongamos nuestra atencion, como para fijarla en ello, se abre al punto á nuestros ojos en una infinita variedad de determinaciones, en propiedad y relacion, quedando, pues, lo individual en cualquier punto del tiempo ó del espacio como siendo en su unidad misma lo general y genérico primero de todas sus individuaciones. 76  EL PENSAMIENTO RACIONAL á lo ménos, algo general del mismo objeto, de lo cual parte y lo supone, y á que se refiere de un modo ú otro. Son, pues, ambos modos de pensar el objeto, cuando caminan aislados y en contraria direccion (en abstraccion) uno de otro, puras tendencias indefinidas, cada una hácia su fin (abstracciones lógicas), no son pensamientos definidos, realizados, estables, ni enteros del objeto; y áun ellos en sí revelan su carácter relativo, parcial, con el que cada uno mira (aunque negativamente) al otro; ninguno mira ni piensa directamente el objeto en su unidad, ni camina en razon de él; ninguno es enteramente racional al objeto, ni entero ni definido en toda su razon objetiva, ni es concluyente del objeto pensado (1); de lo cual es testimonio toda la Historia de la Filosofía hasta hoy (y hoy mismo), y sus continuas alternativas. Tan de supuesto y porsupuesto es y queda inmanentemente el objeto, y su razon, como todo tál en su unidad, cuando lo consideramos como una pura generalidad (una idea) de lo que dice (hombre, planta, piedra, etc.), abstrayendo—ó procurando abstraer en nuestro pensamiento—de toda determinacion del mismo objeto hasta reducirlo (en nosotros y nuestro pensamiento, presuntivamente, nó en la realidad del mismo, y en tal razon) al pensamiento neutro y en sí contradictorio de algo y nada determinado (2), como es y queda supuesto, sin ser propia (1) Aunque en cada uno. es pensado el objeto segun una razon real del mismo: en el pensamiento general es pensado en su realidad de comun con otros y todos los séres; en el particular es pensado en su razon de propio en su individualidad y en ella único entre (y áun contra y excepto) todos los séres. Pero en la realidad del objeto no están estos aspectos divididos, ni confundidos, sino que están unidos (y unidos como distintos y en su distincion) con real union y con realidad del objeto en ella.--Y no pensando esta interior objetiva realidad el pensamiento general ni el particular en su rigor intelectual lógico, no son, uno ni otro, definitivo y concluyente de lo pensado. (2) En este momento extremo de la abstraccion comienza Hegel su proceso lógico-filosófico, con verdad ulterior lógica (bajo tal supuesto) en afirmar que semejante pensatiento es movido por su interior contradiccion—en tal estado—á hallar la verdad de sí mismo en la concrecion de sus términos contradictorios, sistemáticamente; pero con error racional y fundamental en suponer que dicho pensamiento: . cago (elSér sin COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL OBJETO  77 ni directamente pensado, el mismo objeto, é intacto en sí, cuando lo pensamos y para pensarlo, del lado contrario, en una sucesiva descendente particularizacion y determinacion sin general y formal relación, hasta una desnuda, indiferente, insignificante materialidad sin forma, semejante inversamente á lo primero é igualmente contradictorio con la realidad de lo pensado: un pensamiehto material sin forma ni formalidad de pensamiento, un pensamiento caido en no-pensamiento, ó en pensamiento de nadapensar formalmente, ni áun lo mismo, pues, que dice que piensa (lo material—la materia—el materialismo). 4. Esto sentado, decimos en esta propiedad que el pensamiento racional es el pensamiento total y totalmente individual del objeto, sobre los pensamientos puramente relativos: el llamado general (ideal) del objeto, como abstracto de su opuesto particular, y recíprocamente; entre los cuales relativos es, asimismo, el pensamiento racional el mediador legítimo (y orgánico), de uno á otro. Porque el pensamiento racional, moviéndose, sin duda, al conocimiento determinado del objeto en sus relaciones y relativas propiedades,—ya en sus relaciones interiores (inmanentes' ) , ya en sus relaciones exteriores (transientes) (1) ó comunes y generales con otros objetos (en sus generalidades),—sostiene y mira en determinacion y tanto como no-Sér), sea, áun como pensamiento, pensamiento tál y propio y definido y capaz de ser cabeza de proceso y sistema lógico, ó que . sea pensamiento real y efectivo en la razon, siendo sólo una posicion intelectual lógica del objeto en el entendimiento (de la cual ha partido, en efecto, toda la filosofía desde Aristóteles á I-Tegel, y con cuyo pasado se une éste íntimamente); y con error capital, asimismo, por todo el sistema, en suponer que, partiendo de tal pensamiento, y en pura inversion del mismo, en. fuerza formal de la contradiccion lógica, llega el sistema á un pensamiento real y racional del objeto, cuando sólo llega á lo puro contrario del nominal alío, ó de lo abstrac- to algo al nominal, esto ó aquello, á la pura particularidad que resuelve en sí su relativa generalidad, pero que no la reconoce, ni la sostiene, ni supone á su lado, como su opuesto necesario en la realidad del objeto todo y el mismo en su unidad. (i) Transientes se dice, nó como transeuntes y pasajeras, sinó como que pasan y exceden de la individualidad empírica presente del objeto, considerando este mismo objeto, sin duda, pero ultra y sobre, de todos lados, su individual propia determinacion. 78  EL PENSAMIENTO RACIONAL ambas direcciones intelectuales á la razon entera, propia (sustan viva) del objeto, como un todo en sí, y propio de si en su unidad, y el único tál en su individualidad, y sostiene consiguientemente sobre todas las relaciones pensadas y conocidas de tal objeto (y tál por todo) la razon constante de serlas todas ellas en su unidad, ó se sostiene tál (se sostiene objeto y objetivo en-su concepto de sér) en todas, hácia todas sus relaciones y con ellas en la realidad, cómo el sujeto de las mismas, á quien pertenecen y en quien recaen enteramente, ya corno propiedades de relacion particular, ya como propiedades de relacion exterior y comun con otros (1). Y, segun esto, trae y retrotrae el pensamiento racional ambos modos de relacion y relativo pensar,—el llamado general, como el particular, igualmente,—á la propiedad, totalidad, unidad del objeto , refiriendo definitivamente dichos modos al conocimiento real del objeto mismo, y juntando, bajo esto, uno con otro, ambos relativos términos y direcciones de pensarlo. No tienen, pues, ni el pensamiento general ni el particular (y los juicios de ello en nuestro conocimiento) toda la verdad de lo pensado, sinó cuando y en cuanto son otra vez sujetados unos y otros, y son sobre-refe- ridos á las razones totales y constantes del objeto, en otros tantos juicios racionales, sistemáticamente (relativa y sobrerelativamente en unidad). De aquí se sigue tambien que, por lo ménos de una manera tácita, todo pensamiento y direccion particular pensante del objeto se acompaña, formalmente, mediante el pensamiento racional (esto es, mediante las razones constantes, siempre presentes y siempre válidas de la unidad , propiedad , totalidad del objeto) , del pensamiento general del mismo objeto y de sus generales relaciones, y concierta con ellas en su misma particularidad, con distincion, pero sin division , ni abstraccion empírica (irracional) de lo general en lo particular. Y, asimismo, el pensamiento general del objeto, en sus relaciones, propiedades de relacion exterior, procede, mediante _el pensa- (1) Y en esto tiene formal subsistencia y racional consecuencia nuestro pensamiento objetivo, absolutamente, en razon de lo pensado sobre todo determinado pensar objetivo. COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL OBJETO  79 miento racional,, acompañándose (sepámoslo ó nó) de la particularidad y particulares propiedades del objeto generaliyado, combinándose y concertando sistemáticamente con ellas, sin caer aquél, en formal abstracta idealidad, ni éste en empírica insignificante materialidad, mediando en todo ello el pensamiento racional (que es lo que debiamos mostrar): sin perder ni menguar, por tanto, el pensamiento general de su carácter puro, libre y comun, ántes confirmándolo y regulándolo; ni perder el pensamiento particular su carácter de inmediato é intuitivo, como se dice; ántes bien ganando cada vez y en cada paso direccion cierta y valor formal, en la totalidad de las propiedades del objeto (1). ADICIONES. . Importancia de la consideracion del pensamiento racional, como el total del objeto.-2. Cómo debe acompañar á todo el proceso de nuestro pensamiento la conciencia de la necesidad del mismo. 3. El pensamiento de totalidad, como pensado, conocido y probado, inmediatamente, en él y por él mismo.-4.. Cómo se conoce tal pensamiento, en sus notas, de parte de sí propio y de parte del objeto.— 5. Distincion entre el pensamiento meramente general y el de totalidad, y entre el pensamiento particular y el de individualidad.- 6. Correlacion del general y el particular, mostrada en su generacion y expresion.—Observacion sobre los nombres propios (individuales) de personas. 1. La propiedad del pensamiento racional que consideramos en esta leccion, á saber, la de totalidad en unidad, segun lo pensado, verdaderamente, ha estado hasta hoy—en la Filosofía y en (i) Y el pensaipiento racional es, decimos, el pensamiento mediador, en cuanto el objeto, en cuya razon pensamos, es todo en todas sus relaciones, y entre ellas, asimismo. Y lo es, por tanto, el pensamiento racional objetivo en medio de los particulares relativos pensamientos del objeto, como general (contra-particular) y como particular (contrageneral). So  EL PENSAMIENTO RACIONAL la vida—dividida entre dos propiedades subordinadas, y entre sí relativamente opuestas,—la generalidad pura y la particularidad pura,—y dividido entre ellas lo pensado, ó á lo más referido en sí del un modo y aspecto al otro por relaciones adventicias, exteriores, parciales, nó internas y totales en vista y razon y racional pensamiento de la unidad del objeto en ellas; sinó enirecíproca negacion ó en irracional preponderancia de una con otra, ó en una conciliacion ecléctica, sin racional esencial union ni en la realidad ni en el pensamiento de la misma. De aquí, consiguientemente, ha preponderado á veces y á tiempos y en unos el objeto en su modo de individual concreto, efectivo en el tiempo, y el pensamiento de ello, como todo el pensamiento real y base del general abstracto, por induccion sujeta y ligada á tal base (positivismo, materialismo, escuela escocesa...); ó ha preponderado otras veces y en otros (y en general ha señalado la corriente progresiva y predominante de la Filosofía) la consideracion del objeto en su modo de comun con otros y todos los séres, y genérico, ó en su modo de eterno de este tiempo y su actualidad en él con otros y todos sus tiempos, y el pensamiento del mismo en este modo, ó el pensamiento general, como el pensamiento real y entero y firme base de todo pensamiento particular, que por sí (y el objeto bajo el modo indicado) es adventicio, accidental, puramente mudable, sin propia esencia y subsistencia (idealismo en todos sus grados.)—Y, desconocida así la propiedad esencial del objeto en su individualidad y el modo correspondiente del pensamiento, se ha desestimado el modo y aspecto histórico y práctico de la realidad, no ha sido considerado ni atendido en su objetiva propiedad en ésta (bajo su infinita determinacion) ni en su unidad esencial con ella bajo ley eterna y regla en el mismo pasar y mudar de sus estados. La práctica así ha quedado bajo la direccion del buen sentido ó la tradicion ó la opinion, mas nó bajo racional ley y arte, la de lo eterno objetivo mismo en este individual modo y estado, contíntia eternamente con otro y otros en la unidad de la realidad. Este capital vacío é interior desorganismo, en que se estaciona la Filosofía (y la vida tambien sin ella) desde siglos, debe ser remediado en su raiz, comenzando desde los primeros elementos y COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL OBJETO pasos del pensamiento verdadero, y el primer pensamiento y ciencia de la realidad, segun es la realidad' en sí. Y, al efecto, debemos rehacer en nuestro pensamiento los sentidos elementales del mismo hasta hoy (por ejemplo, los de objeto, de unidad, de general, de particular, de abstraccion, de relacion...), é igualmente los de nosotros como factores y en nuestras facultades del pensamiento (por ejemplo, el sujeto, la razon, el entendimiento, la fantasía...), y los de las operaciones y procesos de estas facultades sobre lo pensado (por ejemplo, el pensar mismo y conocer, el concebir, el juzgar, el razonar...); y, esto hecho y claramente conocido, reeducar en ello lentamente toda nuestra actividad intelectual, hasta hoy incompleta y torcida ó profundamente viciada, • é inútil para su fin. A esto conduce señaladamente la consideracion de la presente ,propiedad entre las demás del pensamiento racional, y racional-primario ó filosófico, en forma de una ciencia primera la Filosofía. 2. Debe acompañar á todo el proceso de nuestro pensamiento, ya sea sobre el objeto, absolutamente, ó sobre objeto general ó individual, y áun á la série misma subjetiva de nuestro pensar, la conciencia de la necesidad del pensamiento, nó puramente la conciencia y afeccion subjetiva de novedad, de inventiva nuestra en ella y demás caractéres intelectuales-subjetivos, sinó el primero como el racional. 3. El pensamiento de totalidad no es pensado ni conocido, en sus notas, por ni desde algun tercer pensamiento, sinó total y primeramente en él y por él, en pura percepcion reflexiva (reflexiva-racional en unidad) de mí en mí mismo en tal razon. Y en ello halla juntamente su prueba, no pudiendo ser probado por otro.—Es claro, por lo demás, que, si el pensamiento y el pensar no fuera en sí una totalidad de lo que es, y de mí, Yo mismo, como inteligente, no pudiera tener la idea de ello, ni pudiera hacer la reflexion total sobre sí propio, pensando, pens j rdose (repensándose). El pensamiento de totalidad es, en tal reflexion conscia, el inmediato consigo, en su realidad de tál; nada deja por pensar y reflexionar, pensando, de lo que es. 4. El pensamiento de totalidad se conoce, en sus notas, lo primero, de parte de sí mismo, corno propia actividad pensante, 8 f EL PENSAMIENTO RACFONAL. mediata consigo, y clara en su inmediatividad; y luégo, como pensamiento y pensar verdadero de lo pensado, se conoce, de parte del ob j eto., y en tal razon, observando cómo y bajo qué notas es el pLrisamiento en totalidad del objeto mismo, segun el objeto es ido en sí y consigo, en su realidad, cuando, á saber, queda total a bierto inagenablemente (y en conciencia de ello) ante, en y sobre todo pensamiento determinado del objeto—y áun sobre la oposicion y excepcion de determinado—individual—á indeterminado—general,—en la total objetividad de lo pensado y en razon de ella, inmanentemente. 5. Lo total y el pensamiento de totalidad se distingue del pensamiento sólo general y lo llamado general, en cuanto aquél es el totalmente general, ó el general de lo general mismo, ó lo general en unidad y en tales formales razones, nó general nudo y abstracto.—Lo particular y el pensamiento de ello debe distinguirse á su vez de lo propiamente individual (lo único y propio en sí y absoluto en su omnímoda determinacion).—Lo particular es, sobre lo propio individual y en relacion de ello, lo en parte de un todo con otros, igualmente partes (compartes) con él, otros algunos, nó todos los otros (bajo la razonó nota de la relacion). Yo soy particular y un particular en y como en relacion coman de mí mismo á una variedad cualquiera (alguna) de hombres. otros que yo sin ducl. (en mi particularidad), pero otros conmigo, comun-partioularmente, bajo aquella razon, no aún comun-to- talmente bajo aquella razon, y menos comun-totalmente bajo todas las razones (y todas en uno) de ser hombre, de la idea de hombre, de la Humanidad. 6. Correlacion del pensamiento general (contra-particular) y el pensamiento particular (contra-general). Hechos de relacion de uno con otro, en la generacion, formacion, expresion. * Generacion:—No venimos á lo general sinó comenzando en algo individual, y como desde ello continuando y excepcionando á la vez (abstrayendo) el pensamiento. Por el contrario, lo individual, y su individual concepto, no es entendido sinó bajo lo general, y como en medio de ello formalmente. Ni en uno ni en otro estamos en principio ni fin de ser ni de pensar, sinó en medio de pensamiento y de objeto. COMO EL PENSAMIENTO TOTAL DEL OBJETO  83 * Expresion2—Ni expresamos lo general sinó en individual tiempo, con individuales palabras, de modos individuales, y en medio de ellos—individ4almente—en tal forma. De otro lado, para expresar lo individual, lo hacernos formalmente bajo concepto general. Observacion. El individuo humano no tiene hoy aún el nombre absolutamente propio y único, el individualmente personal ide él, y que expresa en su misma vida de propiedad, sinó que se nombra en forma comun abstracta (el nombre de un Santo), que nada individual dice ni significa, ó por nombre de familia (apellido), que es comun á muchos individuos, nó individual, ó de posesion, etc.; mas nó por nombre propio individual á él solo, como puede y debe ser.—E1 instinto popular suple á esto por los llamados apodos, motes (por mal nombre), tomados á veces de defectos ó cualidades personales; lo cual puede y debe regulari zarse. tJEm p Lo DE LAS DOS DIRECCIONES OPUESTAS DEL PENSAMIENTO (LA GENERAL i Ulk PARTICULAR) EN LA CONSIDERACION DE NUESTRA INTELIGENCIA. I.° El proceso de particularizacion aplicado á la propiedad: ro soy inteligente; término lógico de tal procedimiento.-2.° El proceso de generalizacion, aplicado igualmente á la expresada propiedad; resultad-) á que conduce. Adiciones. Sea la propiedad (en propiedad de mí mismo): I r o sor inreligente=Yo entiendo yconoyco. Cabe considerar esta mi propie- ,dad—mi inteligencia—en dos opuestas direcciones, á saber: : I. O Pensando mi inteligencia en la particularida d de misma, en los particulares modos de mi enten ler (intelecci A DICIONES —Cómo soy Yo en particular inteligente—y entera y propiamente inteligente—en los determinados modos de mi inteligencia, por ejemplo, recordando, ó concibiendo, ó juzgando, etc. La inteligencia es, por ejemplo, en la memoria, como presencia del espíritu consigo—en su unidad—en todos sus estados y actos de entender, en la relacion dcl tiempo,—corno pasados (memoria), presentes (retentiva), venideros (presentimiento, prevision). Mi inteligencia es, por ejemplo, tál de toda su propiedad en el concepto, y Yo entiendo, concibiendo, en cuanto el espíritu es presente consigo en la presencia misma de lo conocido—del objeto—bajo cierto concepto de ser del mismo y concepto en la propiedad y presencia de mí conmigo á la vez en el caso. Mi inteligencia es igualmente tál de toda su propiedad en el juicio—y entendemos, pues, jugando,—en cuanto es la presencia del espíritu consigo, corno inteligente, en opuestos actos y conocimientos, conociendo cada uno con el otro, en su oposicion misma, bajo union comun en la raIon del juicio, etc. —El pensamiento racional es el que piensa el objeto, corno todo de su sér y un todo de unidad, y piensa de todo él,  razon de todo, todas sus determinaciones (determinaciones, se entiende, terminantemente corno de todo el objeto tál en ellas); y piensa el objeto en razon de todo él en sus determinaciones, de todas, á saber, con todas en relacion entre sí y con (bajo-con) el todo real objetivo: ó piensa el objeto totalmente en sus relaciones como de (de-con) todas ellas en unidad. EL PROCESO DE GE NERALIZACION EN SU PUNTO DE PARTIDA 1. Punto de donde parte el proceso de generalizacion; crítica del mismo.-2. Condiciones que debe reunir el punto de partida del pensamiento.-3. Cómo no se dan estas condiciones en el que sirve de base al proceso citado de géneralizacion.-4. Juicio consiguiente de este último en tal respecto. I. Sobre tal proceso, pues, del conocimiento, es de notar: u' d. llamado punto de partida y base de proceder; 2.° el medio del procedimiento; 3. 0 el resultado. Sobre el llamado punto de partida, notamos: Que éste (que se dá sin duda en todo proceso racional del pensamiento) es aquí una pura particularidad de individulles casos (objetos, hechos), ocasionalmente ofrecidos á la atencion, y considerados en cierta unidad (en nuestro pensamiento), para hallar, se dice, lo comun igualmente y lo general en esta variedad individual. Pero una variedad particular, ocasionalmente ofrecida al pensamiento (por ejemplo, cualquier objeto dado en el mundo sensible), no muestra en sí ninguna cierta base ni punto de partida del mismo, ni dice en sí, ni dá formal (racionalmente) principio de pensar ni sobre el objeto ó supuesto mismo de aquellos particulares casos, propiedades ó fenómenos, ni ménos sobre otro obje- to. Hechos ó individuos particulares, en tal su variedad alternada de unos á otros, ya éste, ya aquél, y accidentalmente presentes á la a:tencion, no son, en tal modo y estado, en ninguna manera, ni bajo ningun respecto, principio de pensamiento (1), ni tienen con nuestro pensamiento de ellos ninguna racional, nece- (I) Sinó que nosotros en nuestro entendimiento (subjetivamente) los hacemos táles. EL PROCESO DE GE.',1`;ERALIZACION sacia (i), ni constante relacion, sín3 el mero hecho de ocurrir á nuestra atencion ahora; y de ellos mismos ; pues, á nuestro pensamiento de ellos, no media ninguna vínculo ni relacion interna, sin(5 la accidental y exterior de que ahora ocurren á nuestro pensamiento (en el mundo sensible, ó intelectual), porque ahora llaman nuestra atencion; lo cual, en ninguna razon de verdad, ni razon formal lógica, es en sí, punto de partida ni principio de pensamiento, ni ménos de proceso regular (sistemático en unidad =metódico) de pensamiento, siendo heterogéneo lo uno de lo otro (2). (1) Siendo ley del pensamiento racional (total en unidad, y total primario, en el pensar mismo) que nada pensemos en propiedad ni en relacion sinó bajo cierta necesidad de ello, reconocida en nuestro mismo pensamiento (V. las Adiciones á la leccion VIII, núm. IV), observamos que un cualquier particular ó particulares dados al entendimiento (ó naturales, ó psicológicos, ó históricos, etc.), como los en que toma asiento y punto de proceso el comunmente llamado : proceso de generalizacion, no llevan en sí mismos ninguna cierta definida y cabida necesidad de táles ante todo, ni muestran tal su particularidad inmediata con nuestro pensamiento mismo de ellos (en racional unidad), ni necesidad para todo y por todo el proceso de generalizacion, sinó sólo una vaga, indefinida, mediata relacion de su particularidad en el entendimiento. Que, segun esto, no es desde luégo electivo para éste el tjrmino que como particular tenga y al que se atenga como punto de partida, sinó que en esto mismo ha de presidir la ley de necesidad racional, poniéndose el pensamiento indagador en la particularidad inherente é inmanente, inmediata al Yo pensante, particularidad siempre presente y necesaria desde luego, y siempre, pues, y de suyo instante y urgente al movimiento indagador (ó indagador-reflexivo, por tanto, y ante todo) del pensamiento mismo, y urgente é instante á la indagacion por todo el proceso de ésta igualmente, en la absoluta universal particularidad (infinita limitacion) que ella misma dice y lleva en sí.—Y este particular, único y necesario para el caso en la razon, y el racional, es el Yo mismo pensante en su absoluta inmediata propiedad (y verdad) y en la propiedad aneja é inmediata de su limitacion, en todas relaciones y de todos lados. Segun lo cual, adolece de . radical vicio el proceso comun (relativo-intelectual, nó racional) de generalizacion, desde su principio. (2) Siendo de toda razon que el principio de pensamiento—del nuestro, en nosotros, G de nuestro pensamiento en relacion primer, 42, EN SU PUNTO DE PARTIDA  93 Yes sobre todo irraccional que se llame punto de partida del pensamiento y proceso pensante algo que, en tal su primer estado y manifestacion de ello á nosotros, es exterior al pensar mismo, de suerte que; si no llamara y excitará como hácia afuera y particularmente nuestra atencion, jamás *de nuestro motu propio lo pensáramos; no teniendo, pues, ni mostrando en sí tal llamado punto de partida ningun natural nexo, ni interna homogeneidad, ni espontánea comunicacion de lo pensado con nuestro pensamiento (conmigo mismo , como pensante, y pensando), de modo que, estando éste como dentro de sí y consigo, pueda estar á la vez en el objeto y pensarlo verdaderamente, como él es en si, y de él proceder racionalmente. Tal razon de punto de partida y principio de proceso pensante no tienen los particulares sobre que presumimos levantar el proceso llamado de generalizacion, sinó en cuanto y despues que son tales particulares reconocidos en un todo de unidad, y en él son definidos como efecto cierto de cierta causa, ó corno fenómeno cierto de cierta realidad, ó como estado . cierto de cierto permanente sér. Entónces serán los varios datos de la generalizacion algo cierto y definido . en sí bajo cierta razon, podrán servir de punto de partida; y nó de otro modo. Entretanto, y tomando por base del proceso pensante cualquiera inmediata particularidad y variedad de casos, hechos ó individuos , bajo tal ó cual pro piedad, partimos de una mera accidentalidad de aspectos entre infinitos que aquella, y toda realidad, puede tener, pero que queda indefinida, incierta entre las demás manifestaciones posibles de aquel mismo objeto, nó preparada, pues, para sostener, como principiado de ella y desde ella, un proceso racional de pensar. Procediendo, pues, desde tal particularidad, tomada (por nosotros) como base de proceso, todo nuestro discurso generalizador está afectado de la indefinicion (y vaga idealidad) de su origen; y sólo relativamente d é1, sólo lógica y formalmente puede asimismo, con lo pensado (con el objeto) corno el primer pensar de ellocomo desde ello mismo,—sólo es tál en un pensamiento entero y pro . plo y uno, y absoluto en su propia verdad. EL PROCESO DE GENERALIZACION llamarse general (un proceso particular y resultado particular en 7(;) y -nza gel:e/-al), pero de ninguna racional manera, ni en ninguna relacinn merece el nombre de proceso de generalilacion objeti- 7 1 7. ni su resultado (las idea s ) puede llamarse lo general objetivo, si 6 lo subjetivamente generalizado. Porque tal procedimiento en tal forma principiado é iniciado, no principia en cosa, ni en objeto real, ni áun principia en propiedad ó particularidad (hecho, estado, fen:Smeno) cierta de cosa ú objeto, y en él conocida definida y verificada; y, no procediendo de cosa ó realidad en sí mostrada é inmediata (absolutamente inmediata), no referida. pues, á otra, ni de otra pendiente (que son las condiciones de lo que quiera que haya de ser principio de proceso pensante), no procede éste, pues, de tal punto y término que muestre en sí é indique y exija cierto derecho entero proceso (entero en unidad) de lo mismo pensado y segun ello objetivamente (accion ordenada cierta del pensar), y áun lo necesite en si como en reflexion sobre él y á. su alrededor de todos lados y direcciones, pero todas y de todo el pensar, en atencion y corno en vista (en reflexion metSdica ó sistemática en unidad) del punto de partida, concéntricamente con él por todo el movimiento relativo del pensamiento en tal, proceso: que son las condiciones de todo procedimiento racional en razon de su principio, recayendo y reflejando sobre él, el cual acompafia, pues, al movimiento del pensamiento como punto fijo de atencion é intencion y medida y concentracion del proceso. — Bajo estas condiciones , el pensamiento (así en esta direccion de la generalizacion y á generalizar, como en cualquiera otra direccion pensante hácia el objeto) camina derecho con su principio, en todos sus medios términos y grados, constante, igual en su movimiento, en direccion cierta y verdadera en su oreen y consigo en sus grados intermedios. 2. Y, pues el ser punto de partida del pensamiento y principio de proceso encierra en tál razon todas las razones y condiciones determinadas dichas, será tal punto de partida un término enteramente cierto y mostrado en sí desde luégo y del todo, inmediatamente; no principiado ni iniciado en otro, ni en otro sabido que en sí y desde sí adelante de todos lados; término además y punto que se deje pensar inmediatamente, y áun se dé y muestra EN SU PUNTO DE PARTIDA  95 él por pensado y siempre presente, cuando quiera que reflejemos en éJ, de modo que necesariamente alguna vez ha de ser reparado y reflexionado por nosotros; término juntamente, en que el pensamiento piense y repare (refleje) 'y en el cual esté, como en • sí mismo, pensando; y tál término, sin embargo, que en sí y en su puro tenor, nada determinado dé aún por pensado , por explicado (áun el pensar de él), sinó que deje abierto y libre, de él adelante y á todos lados, todo el movimiento y proceso del pensar en razon de él mismo, y que, como tál y en tal forma, sea pensado y sabido, en su concepto de punto de partida y principio de pensamiento de ello, ciertamente, inmediatamente; término, de consiguiente, y por último, que indique y muestre en sí y necesite para sí todo el proceso ulterior para ser conocido y reconocido en toda 'su verdad, y explicado en todas sus relaciones, como es inmediatamente y en totalidad visto en su mera y primera presencia ante nuestro pensamiento, y corno lo debe indicar en tal su propia inmediata verdad y en pura refiexion sobre él, como el principio é indicador (é indicativo) del pensamiento en su razon (1). 3. En cuyas razones todas es visto, que dos ó más varios particulares, dados ocasional y exteriormente (particularmente, de mero hecho) (2) ante nuestra atencion, y en los que pretende apoyarse y comenzar el proceso comun generalizador para pensar y conocer el objeto real del pensamiento, no tienen en sí ni muestran ninguna de las condiciones de punto de partida y principi racional, derecho, cierto, de nuestro pensamiento, ni ménos del pensamiento y proceso determinado de generalizacion: que no se (:) Las condiciones aquí apuntadas del principio del proceso reflexivo son una arnpliacion de las indicadas en el principio de la Ciencia analítica (Metafísica—Análisis-1862); y muestran el error de todos los métodos que caminan de y desde lo individual, como dicen, por pura abstraccion y generalizacion, á la llamada Idea general, en la cua: creen hallar la verdad de lo individual, nó en éste.—Tal errado proceso, reinante desde Platon á He el inclusive, lleva al idealismo abstm,-,-- to, y de éste al panteísmo. (2) 1\ 0 de hecho necesaria y absolutamente—de he,:11)  dcrec'.1D e a uno. ()6  EL PROCESO DE GENERALLZ,ACION muestren tales datos particulares corno de sí y en sí desde luego y del todo inmediatamente; y no muestran, por tanto, ni indican de sí adelante otra cosa, ni pensamiento, ni direccion cierta de pensar, pues en su particularidad y variedad de otro en otro indefinidamente (nunca definidamente, en principio ni fin) indican sólo un proceso reflexivo analítico y regresivo para conocer el todo de unidad, de que son tales particulares; pero no, ni nunca, indican directamente un proceso desde luégo objetivo, ni ménos un proceso generalizador desde ellos adelante:—que no se dejan inmediatamente pensar tales particulares, ni se dan natural y nativamente en nuestra conciencia, ni ménos se dan por pensados y sabidos, cuando repararnos en ellos, ni se prestan naturalmente á formar pensamiento general sobre ellos; sinó, todo al contrario, venimos á algun concepto cierto de los mismos mediante numerosas condiciones y suposiciones (i), y están ante nuestro pensamiento corno algo exterior y puramente relativo (no ligado inmediatamente en unidad) á nosotros y á nuestro pensar, y corno algo pendiente y abierto de todos lados, y sobre todo como término ageno en su particularidad á toda generalizacion (2), la cual no procede, pues, directamente de tal particular, ni en él se inicia, sinó por salto é irracionalmente, y presuntivamente (en la presuncion del entendimiento); pero nó ni nunca, derecha, natural, inmediatamente del término mismo pensado al pensamiento de ello:—que tales términos son precisamente, en su particularidad, lo contrario de ser y para ser punto de partida de sí adelante en pensamiento ulterior directo, siendo corno son, en su particularidad, puramente definidos, determinados, últimos de su genero (conclusiones) sin nada más por determinar y saber y definir progresivamente de ellos adelante, acerca de ellos, sinó todo y del todo detrás de ellos, esto es, en pensamiento regresivo y reflexivo á su todo y á hallar en (i) En las que en nuestra comun distraccion no reparamos. (2) El proceso de generalizacion es legítimo sólo desde y como desde una inmediata íntima pura unidad con nosotros (el sujeto) en nuestro pensamiento, corno hácia una total absoluta unidad. Estas son sus bases firmes. Et4 Sr PUNTO DE PARTIDA  97 él la ciérta definicion y razon y relacion de su particular determinacion (I):—que, de consiguiente, y por último, ningun pensamiento ni proceso ulterior pensante indican ni necesitan desde sí tales términos particuláres—ni tienen que indicar ni necesitar de sí adelante objetivamente,—sinó todo al revés, subjetiva y reflexivamente ,de si al objeto y todo de que son particulares. 4. De todo lo cual se concluye que el , llamado proceso de generalizacion é idealizacion directa desde cualquier particular dado ante nuestro pensamiento (2), con intencion á hallar el objeto real y la verdad objetiva, es, en su punto de partida, arbitrario, inmotivado en cosa real de que proceda, y por lo mismo, proceso irracional con su fin objetivo: pues, no partiendo de punto cierto , no conduce á fin real cierto, á verdad objetiva, dado que parte sólo de un punto presunto inmediato (no siéndolo). Con todo lo cual sirve fal proceso de generalizacion sólo para el ejercicio y elaboracion interior lógica y educacion intelectual del pensamiento en la razon y la racionalidad (como la aurora vaga de la luz solar) en la Edad media de la Historia de la Filosofía (3). (1) Antes y para proceder como de ellos adelante y alrededor en un proceso generalizador directo. (2) Y sin la prévia reflexion y discernimiento de ello en el todo en que se define. (3) Se ha realizado, en efecto, y predominantemente tal proceso y modo de razonar en la Edad media (la Escolástica). En la Filosofía vivió y se cultivó sólo en su forma lógica, nó en su concepto real; y esto con una utilidad y bien relativo evidente de educacion formal intelectual; pero nó aún, de ninguna manera, ton un bien y bondad definitiva y real filosófica. 98  EL PROCESO DE GENERALIZACION ADICIONES. 1. Cómo el proceso de generalizacion es inherente á todo movimiento de nuestro pensamiento.-2. Consiguiente importancia de considerar cómo se ha procedido y se procede en él de ordinario.-3. Primera exigencia de éste, como de todo proceso pensante: motivo y punto de partida; sus caractéres.-4. Servicio que debe prestarnos la consideracion de la verdad, que motiva el movimiento de nuestro pensamiento.— 5. Cómo los términos, de donde se parte hasta hoy en el proceso pensante, no reunen las condiciones necesarias para ser punto de partida. I. El proceso de generalizacion es inherente á todo movimiento de nuestro pensamiento: pues en los conceptos y nombres propios de las cosas conocemos y dfinimos lo propio individual con presencia de algun concepto general; en los juicios ó conocimientos en relacion de los objetos referimos un término propio á otro, nó per salturn ni como absolutamente otro de otro, sinó bajo cierta presente y supuesta relacion de cada término y de ambos en su propiedad, en (como en) algun comun general término sobre ambos igualmente, y sobre cada uno, pues, relativamente á otro. Es, por tanto, este proceso, de hecho , universal á todo conocimiento y toda ciencia, y necesario en nuestro conocimiento racional: es el modo y carácter formal de toda ciencia, en la unidad constante de su conocimiento en medio de la variedad de cono- % cimientos propios de términos propios en que se mueve con conocimiento real y verdadero de su objeto: es sexialadamente en la Filosofía el procedimiento motor y director. 2. Por ello importa considerar cómo se ha procedido y procede en él comunmente, para conocer: si es un procedimiento que camina siempre en razon de necesidad (la necesidad de la verdad) y á ella ligado: si es un procedimiento de total proceso y movimiento del pensamiento en ello, ó de total generalizacion en razon de la verdad entera y real, así corno es un proceso de universal (comunfsima) necesidad del sér racional, en razon . de la ver- `EX SU PUNTO DE PARTIDA  99 dad (de conocer la verdad en nuestro conocimiento): si es un procedimiento que procede de cierto inmediato principio, y de tal principio camina derecha enteramente á todo su fin, ó si es un procedimiento racional en nosotros con su principio y su fin. Porque, si el procedimiento generalizador no ha cumplido en su medio camino hasta hoy estas condiciones, no está entónces derecho en su principió ni llena su fin, ni satisface á la universal in- _terna necesidad de la razon en el movimiento del pensamiento: no nos lleva á la verdad real. 3. Desde luégo consideramos que el proceso generalizador y todo movimiento racional del pensamiento (racional en unidad de principio á fin) ha de ser motivado, entera y propiamente motivado y necesitado, con reconocimiento nuestro de esta motivacion y necesidad. Nó, pues, motivado en general, como se dice, por una cierta necesidad que todos sentimos, pero no reconocemos con propia claridad: de ninguna manera; sinó motivado en motivo propio y cierto, y claramente reconocido por nosotros. Luégo reconocemos que este motivo del movimiento de nuestro pensamiento en razon del conocimiento verdadero y de verdad, debe ser verdad ante todo, y verdad propia en sí, verdad reconocida como fija, inmanente, siempre presente y siempre sabida (aunque no siempre de nosotros atendida y reflexionada), nó primeramente por saber ni pensar, ni dependiente del movimiento nuestro pensante como hácia ella : pues el motivo de este movimiento (del proceso de generalizacion) es el que consideramos, nó todavía el proceso mismo (no debiendo, en consecuencia, -caer desde el primer paso en círculo vicioso).—Verdad, además, inmediata con nosotros y con nuestro pensamiento mismo y con el pensamiento de ella (pues, si de algun modo fuera mediata, dependería el reconocimiento de la misma, del movimiento del pensamiento y de alguna generali,yacion, en la cual no estamos aún, sinó en su motivo y punto—racional—de partida). Verdad que, como inmediata, sea una con nosotros y con nuestro pensamiento mismo, y una en sí, ó una en toda su propiedad; que -en ninguna dualidad, pues, ni relacion ni diferencia consista; y que no sea, por tanto, conocida por modo de relacion ni de relativo conocer (juicio), sinó por puro propio absoluto concepto o6  MEDIO DEL PROCESO DE GENERALIZACION cuestiones judiciales (i) ), pero no son juicios expuestos, explicados, es decir, juicios entre términos bajo el concepto de propiedad de ellos mismos, y esto presente y constante; aspiran á conocer el objeto en sus relaciones, sin llegar al objeto real, sin partir de propia verdad, y sin llegar, pues, á verdad objetiva. De donde se sigue Cambien que el juicio entre particulares no funda de sí adelante proceso de pensamiento objetivo; que queda limitado y ligado á la particularidad, en que toma pié y punto de partida, moviéndose de aquí adelante sólo en presuncion subjetiva del entendimiento, y dentro de él, en abstracta idealidad sin contenido racional (en círculo vicioso) (2). 5. En el resultado,—las llamadas notas ó nociones comunes, y de aquí, en grado, las comunísimas—el algo puramente entendido é ideado, y la idea del algo,—observamos: que tales notas se dicen halladas en los particulares, como desde ellos en compara.L clon (equiparacion) y en ellos objetivamente dadas; sobre lo cual se da á tales notas, y de ellas en nueva ulterior comparacion con otras coordenadas (la clase, familia, especie particular sobre el particular individuo), valor objetivo, y al procedimiento en tal razon se da valor de camino derecho á hallar en la generalización gradual de las notas comunes el objeto real y verdad objetiva (la idea), prescindiendo en el proceso mismo gradualmente de la pura particularidad (de la accidentalidad, como se dice) (3). (I) Temas de indagacion sobre el sentido y modo en que se toman los términos y la cópula, lo cual podrá ser conocido en los términos totales á que los dados en el juicio se refieren y subordinan. (z) De aquí consiguientemente la Historia de la Filosofía en sus sistemas filosóficos, durante su Edad media relativa y reflexiva, no todavía racional, ha recaido, en cada período de su pensamiento y proceso, en el punto de donde partió, en el homo veritatis mensura; donde, presumiendo caminar á objeto y verdad objetiva , se ha encontrado siempre (por la ley inflexible de la verdad), al cabo de tal vicioso proceso, con el sujeto solo y el subjetivo pensar sin objeto (escepticismo). (3) La accidentalidad—los accidentes—es palabra que induce á error, si se entiende por ella lo inútil, lo supérfluo, lo puramente no-esencial ó lo otro y contrario que esencial. Porque la accidentalidad es indivisa de la esencia, y es esencialmente accidencia e le esencia, y nó de otro modo; y bajo estos aspectos es esencial y de la esencia. Lo accidental expresa rela- RESYLTÁDO DEL PROCESO DE GENERALIZACION  I 07 Más en 0131-esto cae el entendimiento en ilusion (¡tenaz y larga!) sobre su propio camino y resultado. Porque, en los particulares mismos, ni de ellos inmediatamtnte, no se da de un modo directo nada comun, ni se da, pu l es, ninguna nota ó nocion comun abstractamente ,de la particularidad, y como debajo de ella; siná que, todo, lo semejante y lo diferente (lo comun y lo particular), es y está en ellos concreto é indiviso en su propiedad y propia particularidad, nada en comun ni corno tal directamente separable. ni divisible (i) de los mismos, ni cognoscible por ninguna operacion directa desde ellos á lo comun, como á su contrario relativo. No cabe, pues, hallar ni conocer, en ningun racional pensar, en los particulares, como desde ellos, notas propiamente comunes (ni propia objetiva comunidad), que no se dan táles en lo par ticular, como tál, ni de ello directa y primeramente (por proceso directo de generalizacion),—tan cierto como lo particular es particular de un todo superior (de todo en todo y en todas relaciones superior, ántes, en medio y ultra de lo particular mismo) en cada uno y todos los términos de la comparacion igualmente, como sobre ellos, en toda razon de ser, mas nó corno puramente relativo con ellos, ni desde ellos cognoscible por mera generalizacion de los mismos. Y, estando, pues, las llamadas notas comunes, ó nociones (cogniciones) (2), concretas enteramente (particuciones en sí esenciales, pero ahora no claramente conocidas ni definidas, ó no directamente conducentes al fin limitado de nuestro conocimiento ó interés presente. (i) Cierto que podemos abstraer y abstraemos de particu l ares comparados lo comun á ellos; mas no es operacion primera-racional (que es de lo que hablamos aquí), sinó segunda-intelectual, que supone otras, aunque explícitamente y en el momento no reflejemos en e las. Lo comun formalmente considerado, áun abstraido de particulares, no tiene toda su razon en ellos, ni nuestro entendimiento lo forma sinó en el subentendido de una unidad real y racional entre los particulares abstraidos. (2) Como las palabras, y señaladamente las de primer y primario sentido en la razon (las filosóficas), pierden con el uso histórico de la lengua misma su total primario sentido por el relativo histórico (puramente lógico), debemos observar, para restituir la palabra nocion á su primaria propiedad, que es palabra de propio entero sentido en sí misma: la claridad pura y propia del espíritu en su conocimiento (luz y vista pura en sí, y vista real de verdad); nó, pues, como claridad formada ó derivada de otra cosa que ella misma; ni como claridad de oscuridad precedente, ó nocion y o8  RESULTADO DEL PROCESO E E GENERALIZACION larizadaS, individualizadas) con la única propiedad del objeto, no son cognoscibles en sí como pura-relativamente distintas de ésta, ó corno el puro opuesto término del proceso, cuyo primer término es lo puro particular, que no dá de sí, por pura directa relacion y relativo (judicial) conocer desde luégo, ninguna nocion ó nota tal comun como en sí objetiva, (i) ni cabe presumir hallar tales nociones puras en la particularidad misma, sinó dividiendo la unidad y verdad del objeto pensado (generalizando idealmente su pura particularidad en nuestro solo abstracto pensamiento (2). La fuerza llamada de abstraccion, que en tal operacion ejercita el entendimiento en el juicio de comparacion, nada alcanza en esto fuera del entendimiento mismo, ni por sí llega al objeto y objetiva verdad. Cómo, por lo demás, haya real comunidad de propiedades ó algo comun propiamente en lo particular mismo y entre particulares términos de pensamiento, y se dé, por tanto, en lo particular algo comun que conocer, á saber, en las llamadas notas ó nociones comunes; y cómo esto comun se dé en cada particular y entre particulares, relativamente, implicado (complejo, inherente) con las cognicion de lo ignoto y desconocido anterior (sentidos éstos segundos y puramente relativos), sinó cómo claridad y nocion propia en sí y desde luégo, y nocion de nocion eternamente, anterelativa y antetemporalmente: la vista y nocion pura del espíritu; aunqin bien puede ser despertada la nocion y claridad propia de éste, mediante reflexion del mismo sobre ocasion relativamente dada; pero no constituida, ni derivada, ni fundada primeramente en la relacion dada ni en la reflexion del espíritu sobre ella; sinó en la propiedad de ser y en la propiedad de conocer del espíritu. (i) Aunque sí tienen las notas ó nociones comunes valor y verdad subjetiva— intermedia—en nuestro entendimiento, y son término intermedio del proceso intelectual de lo particular á lo total-objetivo. Mas este proceso no consiste en la pura directa generalizacion desde lo par icular, sínó, comprensivamente de esto: 1.° en pura reflexion de lo particular en sí, en su propiedad, al lado con la generalizacion; 2.° en racional entera induccion; 3.° despues, y sobre esto, en proceso total sintético., bajo el todo (conocido en la induccion racional, no en pura relativa generalizacion), y dentro y mediante el todo, á lo particular. (2) Aristóteles censuraba de manera semejante á Platon, cuando decia. de las ideas de éste que no eran más que cosas sensibles eternizadas. ItESULTAPO DEL PROCESO DE QENERAL1ZACION  109 determinaciones particulares, esto no se conoce (r) en lo particular mismo; ni. como de ella desde luéga adelante, sine por más alto racional modo que éste, en: la-realidad del objeto, del que y en el que es cada particular enteramente definido en la propiedad de tál y relativamente (en propiedad de * relacion) con otros y to dos en uno, en el mismo todo real en su unidad (2). Nos está, pues, cerrado todo conocer objetivo y todo camino de conocimiento de las llamadas notas ó nociones comunes sobre la presunta base de lo puro particular, mediante el llamado juicio de equiparacion y comparacion, y generalizacion, mientras la relacion que tal juicio supone entre los términos así comparados no es conocida reflexivamente en la realidad del objeto total de los particulares, é igual, pues, corno todo, sobre y entre y dentro de los particulares mismos (hasta en la última, una y única individualidad) y en expresion (explicación juicio) de esta relacion, como el medio y mediador real sobre-entre ellos en la propiedad y relacion de propiedad (compropiedad) de cada uno con los demás. 6. Las notas ó nociones llamadas comunes (á las que, apenas observadas en nuestro entendimiento en el juicio de comparacion entre datos particulares , atribuimos propia objetividad,—La Blancura,—La Cuadratura,—La Extension en sí, que decimos, independientemente del dato particular, de donde las abstraemos,--ó la Inteligencia en sí, la Movilidad en sí, etc., —objetivando con estas abstracciones adelante en más extensa comparacion con nuevos términos notas más comunes hasta las comunísimas), y las nociones mismas (prenociones): lo Comun=la Comunidad Generalidad, y la de Propiedad pura y libremente concebida tál, y áun el puro concepto de Nocion (cognicion, claridad pura), á las que sujetamos y bajo las que entendemos y damos entidad intelectual (lógica) á toda nocion comun, opuestamente (pura-opuestamente) ó abstractamente de lo particular é indivi- (1) Sólo se conoce subjetivamente, en nuestro entendimiento, como medio para el conocimiento racional objetivo. (z) Léase sobre esto atentamente la Leccion 9.' ''o RESULTADO DEL PROCESO DE GENERALIZACION dual tal que es blanco, cuadrado, etc.: todas estas nociones nacen en nuestro entendimiento, mediante nuestra atencion á los particulares y bajo la presencia de la razon á la vez que del objeto particular; en cuyo concurso coincidente de la razon, el entendimiento y el sentido (asimilado en nuestro espíritu mediante la fantasía), el objeto racional, presente en la razon (con todas sus razones objetivas: su unidad, propiedad, totalidad, y unidad en totalidad y demás razones esenciales y primarias), se representa reflexivamente en el entendimiento en su acto de atencion donde quiera y sobre lo que quiera que consideremos, con el interés consiguiente á aplicar la verdad del objeto en la razon, ó la racionalidad del objeto, donde quiera y á la que quiera infinitamente vária y de una en otra mudable efectividad ó particularidad de objeto presente al entendimiento y al sentido. En la triple coincidencia, pues, dicha, y mediante nuestra atencion, y bajo la presencia (inmanente en nuestro espíritu) del objeto en la razon con todas sus razones objetivas (segun luégo en particular la cultura de cada espíritu), ante la presencia actual del objeto en el sentido, se forman, lo primero y de interior necesidad del entendimiento, determinaciones, aplicáciones racionales al objeto dado (intelecciones—nociones); y se forman, digo, estas nociones al simple contacto del espíritu con el sentido y sobre cualquiera inmediata observacion sensible, áun ántes de concertar y unificar reflexivamente esta primera observacion de lo particular para reconocer la unidad del objeto racional en la particularidad misma presente al sentido, y ántes, por tanto, de hallar el concierto real y racional del objeto en la razon con el objeto mismo en el sentido, ó de hallar la verdad entera del primero en el segundo, y de sabernos en racional reflexiondel uno como en el otro (que es el fin entero del entendimiento y de la ciencia humana). Segun todo lo dicho, las llamadas notas ó nociones comunes son las primeras reflexiones del entendimiento en la razon (bajo la presencia del objeto racional en ella y de ella íntimamente en la unidad del espíritu) ante y en y entre cualquiera atencion del entendimiento hácia lo que quiera de particular ó hácia la particularidad objetiva (la objetividad en particularidad), y en la coinci- 41 •T.  »EX- P RO C ES O PE GENERALIZACION  I I I dencia sostenida de ambos términos;en el entendimiento reflexivo. en esta poinci4encia de ambos términos en nuestra atencion se engendran inmediata &íntimamente para nosotros (en nuestra reflexion) las llamadas notas e 4 nociones comunes, como los primeros despejos, discernimientos (claridades, cogniciones, ó nociones en el ámplio sentido) del objeto absoluto en la razon en el objeto presente sensible, mediante la reflexion que sigue inmediatamente en nosotros á cualquier acto particular de atender. Y este su primario orígen en la atencion reflexiva del entendimiento hácia lo particular lo indican tales nociones en su nombre mismo y sus propiedades y en toda su tendencia y la direccion generalizadora, que invenciblemente dan á nuestro pensamiento, al mero contacto con lo_particular en el espíritu, desde la primera reflexion sobre ello (en la historia, individual ó humana, de nuestro pens4miento.conscio ó de nuestra reflexion científica). Mas el entendimiento, distraído al principio de su educacion racional en su atencion hácia la inmediato sensible, y como embebido y confuso entre la inagotable variedad y novedad del sentido, y apénas atento á sí propio en su misma actividad, y activa reflexion, y á la parte que del espíritu todo (*) viene á su atencion actual cada vez, invierte en este punto crítico las relaciones , presumiendo corno que saca las nociones comunes, de lo particular (en propiedad ó en comparacion y juicio de comparacion), corno de fuera adentro y de abajo arriba (de lo particular á lo general), y que esto sucede por la pura fuerza de él mismo en su mera atencion (por fuerza de abstraccion); cuando la verdad es que ni áun de lo llamado el objeto particular—la particularidad sensible (exterior ó interior)—tiene el entendimiento en este primer estado de su actividad (de su pensamiento y educacion reflexiva en la razon) más que algunas superficiales (aisladas, lejanas) perspectivas, poco ó apénas diferentes entre particular y particular, y apénas aún real y verdaderamente particulares para su reflexion conscia (fenómenos, apariencias); y áun estas perspectivas de lo, (*) El espíritu en su unidad de sér, y unidad de pensar segun es: en la razon. 1 12  RESULTADO DEL PROCESO DE GENERALIZACION particular son referidas, nó al objeto que racionalmente suponen, sinó á nosotros mismos de varios subjetivos modos en confusa relacion de objeto y sujeto. Y, en tal primer y principiante estado de nuestra atencion, no hemos entrado aún propiamente en la particularidad real y propia del objeto, en su infinita determinacion de tál en todas sus propiedades, ni conocemos áun en observacion analítica, sistemática, estas primeras perspectivas sensibles del objeto en la razon de tal uno y único como él y demostrado racionalmente en todas sus propiedades y relaciones. Y, no mostrando, pues, la apariencia de lo particular, en el sentido, razon cierta y constante de sí á su propia unidad (al supuesto de unidad de ella misma), ni mostrando en sí todavía (sinó tras larga observacion) la razon de su unidad objetiva, no puede racionalmente fundar en nuestro conocimiento y juicio sobre ella ninguna nocion cierta ni juicio cierto, áun de su particularidad y del presente estado sensible en que la percibimos, ni ménos, pues, funda proceso de generalizacion objetiva, de sí adelante. Es, pues, por tanto, vana en el hecho nuestra afirmacion de que sacamos de lo particular las nociones comunes, cuando todavía esto mismo particular, en propiedad (y puro real concepto) de tál, es para nuestro entendimiento una incógnita ó un nombre indefinido sin nocion ni razon cierta de ello; y la afirmacion en que fundamos el proceso de generalizacion es, de este lado, prematura é irreflexiva, ó, cuando más, indica una cuestion y juicio puesto (¿qué es y cómo es esto particular sensible presente, tal como aparece, en la unidad del objeto?); pero no , es un juicio hecho, formado (real en razon del objeto, en sus interiores determinaciones y relaciones), ni es, por tanto, base cierta dejuicios, ni de juicios generales ó de generalizacion del conocimiento objetivo. (i • • kDICIONES 1. Servicio que debe prestarnos el exámen de la verdad, que motiva el movimiento de nuestro pensamiento. '2. Consideracion especial de esta verdad como incompleta y. determinable: 3. El movimiento del pensamiento, en razone de su punto de partida: a) como total; 19 como progresivo é inmanente; c) como verdadero en si, á su modo. +.. Resúmen.-5. Ampliacion sobre el tercer caráéter: el juicio de ecuacion, como el criterio y medida de todo pensar relativo determinado.- 6. Resultados y aclaraciones de esta última consideracion.-7. Medio del proceso de generalizacion: modos segun los cuales se ha practicado.-8 . Cómo este proceso es desde luégo un juicio.-9. Falta en él de las condiciones exigidas. ---I o. Necesidad de una crítica de las nociones comunbs, camiños que en ella puede seguirse.—I 1. Explicacion de nuestra tendencia á conocer las cosas sólo en la nocion comun, corno lo máximo cognoscible. 1. La consideracion de la verdad, que debe ser el motivo y . 1 1 la vez el punto de partida del movimiento de nuestro pensamiento —de todo él en todo su movimiento ó actividad del pensar—hácia la verdad real objetiva, absoluta (que es la intencion de todo el pensamiento racional, es decir, en razon de verdad, y en ella motivado, y de ella misma partiendo), ha de servirnos para conocer cómo debe ser el movimiento y actividad nuestra pensante en ella misma—en razon de su principio y su fin (1). Y ha de servirnos para ésto en la razon de ser nzoti►o y punto de partida juntamente (é inmediatamente) de nuestra actividad misma pensante por toda ella, como actividad racional de pensamiento, como pensamiento racional en sí; y de ser entera y propia- (1) Aun cuando en e l . fondo repetida (V. Adiciones al  c12 la leccion 8. a +), conservamos en este lugar la presente 1-no enlace que guardan con ella las siguientes. (Y. E.; adicion 'ami). -  - EL MOVIMIENTO DEL PENSAMIENTO mente en sí misma esta verdad el motivo y principio del movimiento y proceso de nuestro pensamiento. 2. Dicha verdad ha sido ya considerada como propia en sí y una en su verdad, y como inmediata y una con nuestro pensamiento mismo, en su unidad de pensamiento (en su sér de pensamiento como una inteligencia y razon); como siempre presente y presente como sabida (aunque no siempre atendida por el sujeto); como necesaria en su verdad misma; como conocida de inmediato puro conocer (en vista y concepto inmediato de ella). Y junto con esto debe mostrarse, como incompleta, es decir, como incompleta, nó de verdad ni de propiedad de sí como verdadera, sinó como incompleta de ser la total absoluta verdad. y de ser las demás verdades y verdaderas cosas como de sí y en sí contenidas, aunque íntimamente afin y conexa con ellas: incompleta, pues, nó como esto solo y aquí quedando (á no ser en nuestra pereza ó desatencion á ella), sinó incompleta como buscando de sí y alrededor y de todos lados de su propiedad y unidad, como verdad propia y única en sí, su análoga relativa verdad, y buscándola y llamando al sujeto (á nuestra áctividad pensante) hácia todos lados—lados verdaderos=verdades relativas con ésta—como hácia su homogéneo y semejante en unidad , y hácia aquello en que ella es verdadera—relativamente--como en sí misma ; y busca su homogénea verdad en todas relaciones en razon de la absoluta total verdad de la realidad misma. No es, pues, en sí, meramente incompleta como negacion pura, sinó en nosotros—el sujeto,—cuando y en cuanto no seguimos con nuestro pensamiento activo la ley intima esencial de esta verdad, que es el motivo y punto de partida de nuestro movimiento pensante. La consideramos, además, como verdad determinable, esto es, verificable en su verdad misma en todas relaciones como' se es ella en sí y se consta en su propiedad; y verificable en todas relaciones en unidad (como ella es en sí una y de género y esencia de unidad) en la verdad real objetiva (converificable y subverificable, digamos así, de sí misma y consigo en todos lados). Pues toda verdad, decimos, debe ser y mostrarse y poder explicarse en 3u verdad universalmente en todas relaciones. Sólo bajo estas EN RAZON DR SU PUNTO DE PARTIDA  is condiciones se explica la necesidad viva, profunda, CConstante de conocimiento en Al hombre y en la Humanidad ultra siempre de todo tiempo y verdad y ciencia conocida, y ultra y sobre su mismo propio error y torcimiento (que s tambien radica en Verdad, pues por sí,no tiene ser,—pero verdad, primero, incompleta, luégo afirmada como incompleta .y torcida por el sujeto (nó reconocida tál y reflexionada y rehecha en su origen). 3. Segun esto, podernos considerar yá.aquí: a) Que la actividad de nuestro pensamiento, ó nuestra actividad pensante—toda ella en unidad, como actividad racional, ó pensamiento racional, en sí misma,—debe ser movimiento total en todas direcciones del pensamiento, nó en una aislada, sinó en cada una en relacion presente y activa con todas. Pues la verdad, su motivo y punto de partida, no es ni consiste ni depende de movimiento del pensamiento; ni la verdad real objetiva en sí tampoco. Todo el movimiento del pensamiento—todo en unidad—está, por tanto, como entre ambas de una á otra: en todas direcciones, pues, del pensar (*). Además, la inmediata verdad, motivo de él, es determinable en todas relaciones de verdad, nó en ésta ó aquélla sólo, y así nos lo exige y necesita; y la verdad real absoluta—el fin total de todo racional pensar—lo es asimismo, como, la determinante y fundante; luego se pide el movimiento del pensamiento en todas las direcciones de sí mismo, ó en todas las direcciones concebibles y racionales de la actividad pensante. b) El movimiento del pensamiento, ó la actividad pensante nuestra, toda ella (toda en uno), como motivada y partida (6 procedente) de punto de la verdad inmediata considerada, debe ser actividad y movimiento pensante (del pensar—pensando) progresiva y relativa, en relacion de un objeto y verdad á otra y de nosotros á lo otro y alrededor; pero actividad, á la vez, inmanente del movimiento mismo pensante y movimiento pensante (*) Sin que pueda pensarse un límite de nuestra actividad judicial, donde ésta principie en nuestro pensamiento ó acabe: pues el juicio que debiéramos formar de que principia ó acaba aquí ó allá es ya juicio y está dentro de la actividad misma; sinó que en continuidad, apénas reflejamos, nos hallamos juzg_ -gtido, en estado de juico--en pcasamiento activo. 122  EL MOVIMIENTO DEL Pk."NSAMIENTO nencia), pura y firme y claramente;y no tiene otro sér—sér propio y primero é inmediato—que mi propio sér que soy como pensante, cuya pura explicacion es el juicio, y en ello consiste estrechamente. Que el juicio normal de ecuacion, ya considerado, es el juicio firme en su movimiento propio, ó en movimiento concéntrico, bajo la forma, por ejemplo: Yo=Yo; que es juicio, nó quieto, sinó activo y siempre juzgante, como juicio de conciencia, que siempre lo tenemos presente y lo pensamos; y es el fundamento del juicio reflexivo (ó reflexion judicial) que hacemos sobre todo juicio determinado (teórico ó práctico): juzga, pues, siempre y habla consigo en sus dos términos, Yo=Yo, absolutamente, como el juicio real de mi naturaleza viva y pensante racional (del ser de mi pensamiento como Yo pensante), y habla, pues, conmigo, nó estricta individualmente Yo para mí aquí, Binó Yo conmigo en razon de mí (en concepto de mí) con todo sér y objeto hácia el que pienso activamente. Y en este sentido es el juicio de ecuacion universal de mí con todos los séres ordenadamente, ó en todas las relaciones y relativos pensamientos (juicios) de mi sér (2). Que la equidad (que hemos considerado en la vida práctica para entender nuestro sentido) muestra su inmediatividad moral con nuestra racional naturaleza, su natividad, su voz y dictado (2) El carácter y forma 'de la relacion y el juicio—en su género es el llamado respecto—el respeto (en los juicios prácticos de la vida comun)=los respetos. Y, reflexionando sobre este sentido, hallamos: I.° que en juicios particulares el respeto significa la pendencia del juicio hecho, de otros y otros (sobre el sujeto), no aún conocidos, sinó respetado.t en juicio general de razon; 2.° que el respeto y respecto no es determinada-nudamente la relacion y juicio en accion (accion del pensamiento en el juicio), sinó el juicio inmanente y siempre presente en la razon, el sér del juicio; é inherente en tal forma de juicio—en respecto y respeto—á todo juicio activo determinado (intelectual)—teórico ó práctico; 3 .° que el respecto y respeto se entiende toda la relacion y el juicio, como la vista y en vista de la propiedad de los términos en el juicio mismo, de la absoluta y pura ¿igual propiedad de cada uno y de uno con otro, ó de la igual propiedad de la igualdad de ambos, ántes, en y desPues del juicio y todo determinado juicio y relacion. En este sentido el respeto y respecto es la expresion del juicio de ecuación, como el absoluto y normal y presente en la razon en todo juicio determinado. EN 10MON 1E SU 1"UT • it0 DE PARTIDA  123 judicial inmanente, (su cualidad de inagotable é inexpresable última-enteramente por ninguna justicia determinada en el tiempo, como cualitativamente el juicio absoluto y el primero moral, cuando, por ejemplo, decimos es una iniquidad, donde pensamos decir más que cuando decirnos estrictamente: es una injusticia legal (pues tambien la injusticia toma á veces este sentido ámplio é íntimo). Que, siendo justos en una esfera de relaciones de vida, nos hallamos injustos, ó mejor, desiguales y en pura antítesis ó antipatía humana en otra esfera ó estado social (ó con otro pueblo), inhumanos con ella, en cuanto la desestimamos absolutamente (en juicio cerrado) respecto á la familiar conocida, 6, en general, no nos creemos obligados humanamente para con ella corno para la inmediata familiar (patria) ó para con los nuestros* Así el primer juicio de un hombre con otro, de un pueblo con otro (y los juicios particulares bajo él contenidos) es un juicio de oposicion y contrariedad—bajo el concepto individual—exclusivo de cada uno consigo y como de sí alrededor. Que áun con los inmediatos somos en parte inícuos, en cuanto nuestros juicios morales-prácticos respecto á ellos son por lo comun unilaterales desde nosotros y nuestro modo de ver, desde nuestra parte y lado y modo de ver al inmediato sujeto (áun el amigo é íntimo), ó desde nuestra posicion, interés, etc.; son, pues, subjetivos, nó juicios racionales-bilaterales, enteramente iguales (equitativos), desde el otro sujeto objetivamente conocido á nosotros, sinó en parte inícuos, desiguales—prejuicios,—como de ellos formamos en gran número sobre los otros hombres, áun los íntimos. De aquí, nuestros juicios, áun con estos últimos, cambian y mudan fácilmente (á veces con singular sorpresa y extrañeza nuestra). Son además, por lo comun, juicios cerrados, conclusos acerca del sujeto juzgado; pero abiertos á nuevos mejores juicios y más objetivos acerca del sujeto, más segun él mismo, ó juicios libres racionales, no lo son, sinó subjetivos nuestros. Que el juicio de ecuacion es la expresion inmediata de nuestra razon y racional sér en el pensar activo en medio de él mismo, y así tiene éste á su modo su propia firmeza: ó es la explicacion inmediata de nosotros en la propiedad de nuestro concepto, como Yo pensante, con nosotros mismos. 24  MEDIO DEL PROCESO DE GENERALIZACION Que el juicio de ecuacion nos es más claro en su racional superioridad, y en su cualidad y racional amplitud y exigencia á nuestro pensar activo, á saber: á juicios y sobre juicios (á rejuzgar ó á juzgar reflexivamente) sobre todo juicio determinado (1); cuanto más sabernos y más juicios determinados hacemos (teóricos ó prácticos); y así debe ser y es bien que suceda; pues el juicio racional (el juicio de la razon) es absoluto en su claridad, y no se mide ni dá por acabado ni pagado con muchos ni infinitos juicios particulares—claros y rectos—que formemos en el tiempo. De aquí, sobre cada juicio y conocimiento judicial, la necesidad siempre superior imperativa de la razon al entendimiento, y el horizonte más ámplio de grado en grado de más juicios, y sobre juicios sistemáticamente, en cada esfera ó ciencia y de unas en otras. Sirven estas reflexiones sobre el juicio de ecuacion en la razon (y, en la moral, el llamado juicio de conciencia), nó para hacer ni operar ciencia y juicio científico con él, para utili,yarlo, como se suele decir: no es juicio que se deja utilizar; sinó para que cada uno reflexione consigo y con todos sus juicios relativos científicos sobre la ley del pensamiento racional en el juzgar (ó sobre la ley de la razon en el entendimiento discursivo, dentro de este mismo), y atienda en su ciencia á los juicios reflexivos sobre cada juicio relativo. 7. Medio del proceso de generali'acion.—Se ha practicado de dos modos: ó partiendo de términos particulares ú objetos terceros para nuestro pensamiento (puro espectador), ó partiendo de mí en mi inteligencia, ó mejor, de mi inteligencia, como particular propiedad mia, pero generalmente inteligente, y, del opuesio lado, del objeto en general, como pensado y entendido -por mi inteligencia, de la opuesta particular parte.. Donde, y pues mi in- (i) Como los juicios de 4-den y clasificacion, los juicios de jriterio, los juicios de fundamento, que al punto se indican en nuestra reflexion (bajo el juicio absoluto de ecuacion) sobre toda série de juicios determinados— teóricos ó prácticos. Asimismo, los llamados planes` de pensar ú obrar son otros tantos juicios normales particulares 6 juicios firmes  ecuacion, pero particulares segun cierto concepto y fin de pensar ú obrar. MEDIO . DEL PROCESO DE GENERALIZACION  125 teligencia, entendiendo , y pensando el objeto en general, tiene algo coman oh.e i t, en el entender 4flismo; , y . el objeto, de su parte, s cornh -intbligible y > entendido tient , sobre esto particular (opuesto á mi inteligencia subjetiva), algo comun con mi inteligencia misma, en su ser de objeto (bajo cuyo supuesto es racionalmente . pOsible que aquél sea pensable y pensado por mí), se llama á esto comun áembos particulares la idea, en que se supone que son reales uno y otro—prescindiendo de la particularidad y propiedad de párticularidád de cada Uno. Es, pues, proceso, en su esencia, igual al primero de generalizacion desde lo particular directamente á lo comun objetivo. 8. En general, este proceso es, desde luégo y de primero, un juicio y juzgar, y juicio que procede de particularidad á generalidad: pues los particulares son conocidos táles por juicio, en modo de juicio; la equiparacion entre ellos es juicio igualmente; el proceso á buscar lo comun de los particulares mismos es proceso en forma de juicio; el prescindimiento de lo puro particular en lo general es juicio tambien; lo comun tál, como las notas comunes halladas entre los particulares, es juicio y relacion asimismo, pues lo comun se entiende al punto comun de lo particular, y sin ello no tendría sentido de comun (segun ellos); y la gradadon á mayor comunidad lo es en forma de juicio finalmente. 9. Lo particular conocido en forma (en nuestro conocimiento) de particular relativo conocer ó juicio, no lo es tál de cierta propiedad y totalidad: es juicio indefinido. La ecuacion y equiparacion entre particulares es ecuacion abstracta, indefinida, inconmensurable de uno á otro; nó ecuacion real en sí y normal. El prescindimiento de lo puro particular es juicio de e \:cepcion y exclusion y negacion, que vá inherente á cada término comun hasta el comunisimo: sér=algo, que es y no es (1) necesariamente, por la necesidad de todo el proceso mediante que se halla. El caminar como adelante en directo proceso á lo comun es juicio en una direccion—unilateral—sin las demás todas las direcciones del peje-- (I) El sentido comun juzga instintiva, pero acertadamente, este proceso, cuando dice de alguno: N. dijo cuatro grurtatidadcs (es decir, tanto como nada determinado). t 26  MEDIO DEL PROCESO DE. GENERALIZACION samiento. El término y términos, lo comun y comunísimo algo, ó aun: la idea abstracta absoluta, es juicio, nó total positivo, sino juicio con inherente negacion, abstracto de realidad—sólo subjetivo,—nó objetivo ni en sí verdadero. Así, no hallamos en tal proceso las notas ó caractéres necesarios, explicados antes. Y en general se ofrece como un proceso irracional, ó como un sistema de juicios sin reflexion inmediata del entendimiento en la razon; y es juicio sin concepto inmanente, y sin llevar en sí—en el medio camino—verdad á su modo, verdad de concepto ni del juicio mismo: ecuacion real y normal, que le sirva de criterio y medida en su movimiento mismo relativo-pensante. Y cuando al fin se dice que este proceso es proceso en círculo vicioso, es porque el término general hallado=el algo, el sér y no-sér=la idea, necesita, si ha de ser objetiva para sí misma, ó real, determinarse en particular y á particular concreto (que es de donde parte): como el Yo conscio de Hegel, el cual tampoco es el Yo real, absoluto en su propiedad é individual, el Yo real del que todos nos sabemos, sinó un tercer compuesto Yo, como concreto del algo, é idealmente compuesto bajo el algo ó la idea. o. No basta conocer que es errado el proceso comun, de generalizacion directa de lo particular, por abstraccion del mismo, á pura abstracta generalidad, con pretension de totalidad y verdad total objetiva. Se debe conocer cómo lo comun puro ó general, en tal nocion, se dá y forma en nuestro pensamiento, para saber en esta crítica cuál es el procedimiento entero recto del conocimiento objetivo. El conocimiento de como se dá y forma lo puro comun, en tal nocion, en nuestro pensamiento, se puede hacer por modo y camino psicológico, considerando toda la actividad del espíritu en la formacion de tales conceptos; ó puro lógico (reflexivo puramente en la inteligencia), en la reflexion inmediata y subjetiva del pensamiento sobre su propio acto, y todo él, como desde nuestro acto á nosotros mismos en pura reflexion sobre estas entidades lógicas; ó en moda racional, total en unidad y ley de unidad del espíritu y el pensamiento sobre, estas ,sus nociones intelectuales. Los tres modos deben concertar en la crítica de tales nocio ,EL PROCESO »E GENE'RALIZACION EN SU RESULTADO  127 nes, á fin de que-ésta •ea :verdadera en sí y fecunda en verdad para el recto pumc g miepto en el,conocer.. El pensamiento está ya en sí prevenido y afectado (en su educacion)»41, sentido de lo puro pomun, y piensa lo más y mejor que e pientla , en esta forma y sentido lógico de la nocion comur i j4telectual; ó bien,, está sólo principalmente educado en el entendimiento abstracto y tal modo de entender y conocer la realidad, nó' aún educado en la razona y en la racional reflexion del entendimiento—que es otra que la intelectual abstracta nocion, para inclinarse y declinar en sus relaciones ulteriores del conocimiento á conocer las cosas sólo en ja nocion coman y en tal forma de ellas,. como lo real y máximo cognoscible en el objeto. CONSIDERACION ESPSCIAL DEL PROCESO DE GENERALIZACION EN SU RESULTADO. 1. Valor meramente subjetivo del proceso de generalizacion y su resaltado.-2. Las nociones comunes, como relaciones determinadas en que se explica el objeto racional, mediante la actividad del entendimiento. Doble accion relativa de éste en el conocimiento de semejantes nociones; cómo concurren en el mismo y en cada acto intelectual, en la doble accion citada: a) lo particular objetivo; b) , el objeto t o tal en su unidad.-3. Falsa direccion que damos y abuso que hacemos de las nociones comunes por falta de reflexion sobre el modo como se engendran.-4. Procedimiento que debe seguirse para evitar esta falta.— 5. Sentido y valor histórico del proceso de generalizacion. 1. De modo, en conclusion, que el proceso llamado de generalizacion directa por abstraccion, y lo general resultante de tal proceso, no dá derechamente conocimiento objetivo, ni lo contiene, no procediendo, como no procede en nuestra reflexion, de cierta realidad y de cierto real motivo, ni caminando de prim erc) 28  EL PROCESO DE GENERALYZACION EN SU RESULTADO y entero positivo proceso, sinó sólo de la actividad de nuestro entendimiento en un juicio en sí indefinido (el juicio de particu laridad ó el conocimiento de lo particular como tál desde luego sin más reflexion) en la historia y educacion intermedia de nuestro conocer hácia la razon y la racionalidad científica, en nosotros mismos. Y tiene, pues, tal proceso y su resultado una verdad y valor sólo subjetivo, aunque precioso y único á su modo en este grado de nuestra educacion: el ser la expresion de nuestra libertad intelectual en la distincion sostenida (pero sin division ni abstraccion pura) de lo particular y lo general, cada uno á su modo y de su parte, y como un grado y estado medio preparatorio de nuestro racional conocimiento (Historia media relativa de la Filosofía) en nosotros mismos—en nuestra propia reflexion (1). 2. Las notas, pues, ó nociones llamadas comunes son en su propia verdad, y en su generacion intelectual (en nuestro entendimiento) (-) relaciones determinadas, en que el objeto en absoluto, inmanente y presente en la razon (") se explica,—se declara, se discierne,—en sí mismo en forma de nociones (cogniciones) determinadas, en medio de la actividad del entendimiento en cualquiera (interior ó exterior) relacion de esta actividad cada vez-6 en atencion actual hácia esto ó aquello particular objetivo. Y se explica y discierne (2), pues, el objeto racional, en las dichas nociones comunes, en forma de relacion y juicio particular de él mismo, como la nocion inmanente interior que funda y dá de sí en su unidad y en puro juicio de razon el objeto en la razon; la cual nocion es muestra de conocimiento reflexivo nuestro, mediante nosotros mismos, en la propia actividad y activa atencion, (i) Y ciencia consiguiente subjetiva de nosotros mismos, que es la obra real hecha en este medio tiempo y edad del pensamiento en vía de educacion racional—de su entera racionalidad. (*) En la rae-don de nuestro entendimiento, coincidente y correlativa de parte del espíritu con todo acto de atencion hácia lo que quiera de particular. C*) En el espíritu todo, como uno en su totalidad y en toda su interioridad é interior actividad y actividad pensante, 15 corno entendimiento. (2) Pero no se expresa atin en toda su unidad en propiedad de sí mi sino. EL PROCESO DI GENERALIZACION EN SU RESULTADO  129 y nó de otrwRip9r,tvo racional, modo,- -.-tan cierto como Yo soy Yo, › In i j prppiedaid y t( enla propiedad de mi entender y conocer-. - Çlig9 medianteda atencion activa de mi entendimiento y en medio d i e ella, á saber, una atencion propia mia (la propia y única cwno tál, de cada espíritu individualmente infinitamente determinada y cierta tal en su, infinita particularidad; y atencion además procedente de mí, propia y libremente como Yo, en mi determinacion y propiedad única de Yo el inteligente y pensante y atento á esto ó aquello objetivo presente (Yo propio, de y en propiedad de mí en todo ello, y cierto de mí en mis atencion actual, cada vez). Mediante, pues, esta mi atencion en mí á mi acto, y en medio de ello enteramente, se hacen de conocimiento y ciencia mia (sabida en el tiempo y cada vez reflexivamente) las llamadas nociones ó las particulares relaciones del objeto en la razon con el objeto presente en el sentido (y que en mi entendimiento son otras tantas nociones y juicios); y entónces mi conocimiento propio de tales nociones es, ó debe ser, al punto—en mí reflexivo, en reflexion (i) libre y propia de mi entendimiento, en todo mi espíritu, hácia la razon y en ella (gradual y libremente en sentido de unidad, en la unidad de mí mismo como inteligente, entendiendo y atendiendo á lo que quiera que sea, en la esfera dada de mi atencion—de mis relaciones con el mundo alrededor). (I) La reflexion no puede definirse desde otro término cualquiera á ella, lo cual seria definir y conocer la refiexion por relacion, ó lo propio por lo relativo (Yo por lo otro que Yo). Ni propiamente se presta á definicion, aunque ésta sea desde y bajo otro término superior, ni cae, pues, bajo ninguna definicion propiamente dicha. Y sólo cabe atender y explicar nuestro hecho, cuando reflexionamos, á saber, que Yo soy y estoy presente conmigo, en unidad y propiedad de mi razon, ó que sostengo mi unidad de sér en mi pensar en medio de todo pensamiento determinado hácia cualquier objeto ó término que piense fuera, dentro (en mi interior determinacion), ó en medio (de fuera-adentro; de dentro-afuera), y uno y otro coordenadamente á mí, ó subordenada ó superiormente á mí, ó en compuesta relacion. Pues la presencia en mí y la presencia efectiva actui)1 de mí conmigo, pensando en todos estos términos y direcciones del pensar, esto es el refle x ionar y la reflexion la reflexion en su total y primer concepto. 130  EL PROCESO DE GENERALIZACION EN SU RESULTADO Y la actividad que decimos de nuestro entendimiento , propia de él y corno de él procedente en una atencion infinitamente determinada cada vez y cierta en su mero hecho y cierta como mía (Yo cierto de mí en ella), en . medio de la que y durante su accion se inician en mi entendimiento los juicios de la razon ó se explica (en nuestra atencion conscia) el objeto racional en las llamadas nociones y juicios de nociones comunes, esta mi atención, digo, es el estado de mi entendimiento activo, y correspondiente (coincidente) con la relacion individual dada de lo particular objetivo hácia mí mismo, en el sentido (interior ó exterior) ; y es, pues, el estado relativo en que primeramente se ejercita el entendimiento en su propia actividad, y se ejercita, digo, aunque en relacion inmediata y como en cierta atraccion sensible (impresion) (r), siempre con libertad y propiedad de su accion intelectual en medio de ello y con coordenada reflexion interior (2). Y en esta duplicidad y doble accion relativa del entendimiento, á saber, de su atencion hácia lo particular (infinitamente particular) en el sentido , á la vez que interiormente hácia sí en la unidad del espíritu y su objeto racional, concurren ambos términos en el entendimiento y en cada acto intelectual: a) De un lado, á saber, lo particular objetivo, nó en forma de pura inmediata impresion y sensacion en mi atencion, asimismo puramente inmediata á ello, puramente impresionada , sentida; sinó, sobre esto, en forma de relacion orgánica , mediata y libre (union con distincion), mediante, á saber, mi entendimiento mismo en mi propiedad de ser, y de ser en el entender, que, áun impresionado y sentido, queda en libertad de accion y reaccion (I) Obra el entendimiento con inmediata (aunque libre) atencion al sentido y al objeto sensible dado en él, en la unidad del espíritu todo con el cuerpo todo, segun se explica en la Psicología y señaladamente en el modo como formamos el conocimiento sensible: todo lo cual se supone aquí entendido para la inteligencia del texto.—La union del espíritu con el cuerpo—union de unidad, pero no identidad ni division,---es observada y reconocida propiamente en la Psicología, pero es fundada y demostrada y racionalmente entendida (en conformidad—sobre-conformidad—con la observacion) en la Metafísica. (z) Reflexion en sí, en la propiedad y propiedad en unidad de su entender y conocer, ó en la propiedad entera de su racional reflexion. EL 111100E84Y DE) OZNEKALIZACION EN SU RESULTIDO  x 3 1 4 5 o b la hnpresidiv(pítra.fijarla i _distinguirla , entenderla, relacionatio hcon o otro g r ami latvida). lo particular . objetivo impresionahrea4aárosainte  estado de mi sensacion, queda entero y propio ¿ti sísu realidad de particular—sobre esta su relacion actual bkia mí en la impresion (fenómeno, apariencia), y queda criterio 'como asunto de una ulterior y cada vez nueva é inagotable indagacion en su particularidad misma, mediante á la vez nuevas impresiones de él en el entendimiento (sensaciones) y recíproca reaccion del entendimiento sobre' ellas. b9 De otro lado, á saber, el objeto total en unidad (1) ó el objeto racional en el espíritu todo, en su unidad (en la razon), se refiere ahora y siempre a! entendimiento y su reflexion, nó en in- (1) El objeto absoluto (6 el objeto absolutamente entendido, ó el objeto en 'absoluto, en su absoluto concepto; ó el objeto todo por todo en su unidad y en el concepto y unidad—con el objeto—del objeto mismo). Importa atender á esto. El objeto absoluto no es conocido tál en nuestra mera idea ó concepto de ello, ni en esta nuestra idea pura—tal . como nuestra '.ó hallamos en la verdad . de objeto absoluto, ó de todo por objeto y objetivo absolutamente, sinó en concepto é idea, nuestro sin duda (como séres racionales conscios), pero nuestro en unidad y como en unidad con el objeto pensado y conocido; esto es, un concepto que como conocimiento y pensamiento sea, en nosotros, uno objetivamente con lo pensado, ó sea el concepto del objeto en la unidad objetiva absoluta del. mismo: y como tál y en tal objetiva unidad sea reconocido en nosotros, conociéndolo ó sabiéndonos de él —Si el objeto absoluto es concebido y conocido puramente en nuesti . a idea de él sin más conciencia, no conocemos el objeto ó lo real objetivo, que decimos, sinó una apariencia subjetiva en nuestro entendimiento. Y no es entónces el objeto absoluto el conocido, pues mi idea conscia en mí q ueda, fuera y enfrente de él, por lo ménos real y objetiva para mí con tanto derecho como el por mí llamado objeto absoluto.  e Ante esta observacion y la cuestion crítica que ella despierta en nuestra conciencia,—á saber: cómo se concierta que, conociendo el objeto absoluto, deba Yo estar, como Yo mismo y Yo pensante, en todo mi conocimiento, y deba conocerlo con concepto é idea mía (en mi conciencia), y sin em bargo deba mi concepto del objeto absoluto ser concepto en unidad de tal objeto, y con él y en esta unidad del mismo esencialmente formado, sabiéndome Yo de todo esto (como que sin lo primero Yo no tendría en mi verdad—conocimiento del objeto absoluto; y sin lo segundo el objeto absoluto no seria conocido en su verdad objetiva ni en su absoluta unidad, como es de razon, si es verdaderamente objetivo mi conoci miento y concepto del mismo),—se despierta en mí el pensamiento sguiente: si acaso, así como Yo en mi inteligencia frmo, segun digo, y 234  NOTAS SOBRE LO PARTICULAR, LO COMÚN, LO TODO Estas reflexiones, como desde el todo superiormente de nuestro pensamiento háci a lo hasta aquí pensado, deben precisarse y aplicarse á otros términos (al de continuidad correlativa y continuidad ascendente ó gradacion,—al de infinita continuidad de lo particular mismo, corno lo contraparticular, de otro en otro,—á la correlacion tanto de con corno de sin y contra de lo todo puro (i)...), demostrando en estas segundas superiores reflexiones el todo de nuestro. pensamiento en todos sus términos y relaciones internas , racional y respectivamente de sí con cada uno, en la reflexion: todo ello ántes de la pregunta de realidad. 7. Notas accesorias á las reflexiones precedentes. a) Pensando con nuestro pensamiento propio lo objetivo, lo hemos de hacer con pensamiento claro en sí, en la distincion de sus términos, y entero consigo. b) Con la totalidad de nuestro pensamiento, á saber, todo como es pensamiento, ó todo de sér, que es y de que es pensamiento y de que piensa en tal razon. c) Pensando lo particular con la totalidad de nuestro pensamiento, á saber, de lo particular tál y en ello , ó pensándolo totalmente, cuanto lo particular cabe ser pensado en tal forma y ley de sí mismo. d) Pensamos lo todo puro (en nuestro puro inmediato pensar de tal término) como todo-con-todo lo particular, totalmente de ello, nó particularmente ahora , ni por particular, ni en particular atencion ni relacion á ello tál, ni necesitarlo. El uso comun racional conoce este concepto, diciendo: hablo con todos y con ninguno (en particular). O, se dice, en un im- (i) Sobre la propiedad y todo-propiedad de cada término y relacion pensada, en su lugar, y la propiedad en relacion con los demás, como relativa-totalmente (nó absoluta-racionalmente) sin los otros ni las otras relaciones en el todo, y sin el claro pensamiento de 'ellas:—sGbre la relacion de extremos y totalmente (infinitamente) extremos, en que vengo pensando y reflexionando lo puro particular, como extremadamente de y sin lo puro todo, ó todo en sus puros términos y concepto; donde el término de relacion extremamente, ó la extremidad positiva entre ambos, dice más que la relativa negacion y el sin del uno respecto al otro, y debo yo razonarla,— lo cual no pude hacer en el movimiento ascendente-reflexivo de mi pensamiento. Y otros puntos á este tenor. NOTAS SOBRE LO PARTICULAR, LO COMUN LO TODO perfecto (nó del todo falso) conocimiento de Dios: Dios está en todas partes y en ninguna. e) Lo todo puro no se prueba: se atestigua y explica inmediatamente en nuestro pensamiento; ni es probado por éste (como por tercero), sinó que, pensándolo, lo afirmamos; y nuestro pensamiento es tal en sry homogéneo á lo pensado en este punto, en el mero hecho de pensarlo; sólo resta, pues , que se explique consigo lo qué piensa. En vano preguntamos dónde está lo todo puro, de su pura totalidad. En nuestro puro, inmediato, libre (ámplio) pensamiento de tal término no cabe esta pregunta (hecha bajo la preocupacion relativa de otro término que lo puro todo: cuyo otro término contradice con nuestro pensamiento de lo todo puro, adecuadamente ó totalmente pensándolo—en el in mediato concepto nuestro de ello—). f) En el pensar comun, no pensamos lo puro particular radicalmente, ni lo todo puro, ni la pura y clara relacion, como términos dados de hecho y razon en nuestro pensamiento, y por nosotros en el tiempo reflexionados, sinó confusa, relativa y vagamente; y están dichos términos en nuestro pensamiento, como las pajas en el agua. Es, por tanto, preciso rehacerlos. g) Lo todo puede llamarse en esta reflexion: lo puro todo=lo propiamente todo-=lo todo de su pura totalidad=h) todo en su propiedad lo todo de suyo. Lo todo absoluto puede llamarse: lo todo de realidad lo todo real, en realidad lo todo en la realidad lo todo de toda realidad,—y en tal razon: lo todo primero lo todo y supremo. h) No nos preocupemos ahora de los cabos sueltos que hemos dejado en nuestro pensamiento reflexivo bajo la ley de totalidad, hasta aquí no entera y fielmente cumplida en nuestro pensamien- to de lo particular y de lo puro todo ó lo comun. Pues, en efec- to, hemos pensado lo todo con alguna excepcion (sin), la de lo puro particular, y como lo contra todo lo particular, en su rigor de tál. Y, áun pensándolo, como lo todo-con-todo lo particular, queda lo particular aquí totalmente pensado en pura relacion á su contrario relativo; pero resta un aspecto de este t érmino (el de la rigorosa particularidad), rió considerado ni contenido—c omo él es de propio—en el otro, no pensado, pues, aún con la totalidad NOTAS SOBRE LO PARTICULAR, LO COMUN, LO TODO , I . l ositiva de nuestro pensamiento de ello. Mas esto, repetimos, no debe preocuparnos ahora, porque no hemos acabado la reflexion: lo que importa es ver si los términos dichos se dan inmediata puramente, cada uno á su modo, en nuestro pensamiento: si los pensamos con la ley y relaciones dichas. i) Todos los términos, aquí pensados y reflexionados, son infinitos, á su modo y cualidad, en nuestro pensamiento inmediato de ellos, en raTon de ellos mismos y de pensados y de Yo pensarlos (Yo que los pienso, Yo en pensamiento de ellos=Yo pensándolos) (I). Y son infinitos á su modo, á saber: como lo particular infinitaparticularmente (de otro en otro...); como lo todo puro infinitatotalmente (comunísimamente= generalísimamente); como lo todo-sobre ó sobre-todo supremamente; como lo todo-de-totali- dad, ó lo todo-del-todo, ó lo todo-en-todo, total-absolutamente. Y son infinitas, asimismo, las relaciones desde cada uno relativamente con todos los demás—en el todo-absoluto,—segun la propiedad de los términos en relacion. Y así los pensamos en la totalidad de nuestro pensamiento, y en toda-interior y racional reflexion nuestra, segun ellos, con sentido objetivo (nó con realidad objetiva, que en nuestro puro pensamiento no sabemos). j) En cada término de los aquí pensados y reflexionados, y en sus relaciones—segun cada uno—asimismo, están indicados, si bien se considera, y como sobrepensados, todos los restantes. 1) La humanidad en su pensamiento racional-6 en la Filoso - fía—se ha movido hasta hoy (en toda su segunda Edad , subjetiva-abstracta, con presentimiento racional, ó en idea de racional) principalmente en los dos primeros términos—relativamente inferiores,—y bajo predominante contrariedad alternada de identificacion y confusion, y en forma de cuestion y lucha interior en el (I) No divo infinitos en nuestro pensamiento subjetivo de ellos, y como sujetándolos desde luégo á él: lo cual no es ya pensarlos pura inmediatamente, y totalmente en su razon; sinó que es pensarlos de modo unilateral corno pura-re ativamente de nosotros y nuestros, y nuestro subjetivo producto, y por tanto, divisiva, abstractamente de ellos en su razon á nosotros: pensarlos pura intelectualmente, nó reflexionarlos racional-libremente con sentido objetivo. RESTITUCION AL ESTADO NATIVO DEL PENSAMIENTO  237 sujeto; pero no ha concebido libre racionalmente el tercero, en su propio concepto, y todas sus propias relaciones; ni ménos, por consiguiente, ha entrado en la totalidad de su propio pensamiento, en toda su conciencia, en clara vista objetiva de razon. Esto comienza (y con ello la tercera superior Edad en la Huma. nidad filosófica—y de aquí en la ,Humanidad misma—) con C. C. F. Krause (el primer hijo legítimo de la nueva Pátria), y nó ántes propiamente. 8. Debemos, á ley de filósofos, restituirnos á nuestra entera razon y propiedad de racionales nativa, derecha, libremente en todo nuestro pensamiento, en entera posesion y ejercicio (noble) de él, igualmente adelante y atras y arriba y de todos lados. Para ello, y pues en el comun relativo pensar estamos en parte impedidos y menguados ó torcidos en esta nuestra racionalidad, debemos renacer enteramente en nuestro pensamiento, para rehacerlo y enderezarlo: cosa en sí fácil y llana, pues no se trata de pensar más, ni más alta y compw stamente, que hoy pensamos sinó de pensar ménos, y siempre é inmediatamente con nuestro primer nativo y natural pensar (como verdaderamente infantes derpensamiento); cuando hoy, torcida ó recta, clara ó confusa, verdadera ó falsamente, llevamos nuestro pensamiento, en idea á lo ménos, de nosotros al Mundo, y hasta á Dios. Mas esto, fácil en sí y naturalísimo, se nos hace hoy difícil á nosotros (nó á nosotros mismos, pura y propia y enteramente; sinó á nosotros, en nuestro presente relativo estado de pensar). Pues nuestro pensamiento hecho, tuerto ó derecho, nuestro es, y apropiado é íntimo en nosotros; y con esta propiedad habitual pide ser continuado á su modo, y repugna nuestra restitucion y regreso al principio (y nos vence por la fuerza, como el adulto vence al niño). Por otra parte, alrededor nuestro, en el pensar comun relativo que nos acompaña, y que, queramos ó nó, nos asimilamos, todo inclina hácia el habitual relativo, nó hácia el propio libre-pensar. Además, en nuestra vida individual histórica necesitamos tener siempre pensamiento hecho y supuuto, que no hay cada vez y en cada caso tiempo de rehacer; para lo cual lleva la delantera el pensamiento relativo, que tenemos hecho, al pro pio y libre racional. Y todas estas necesidades relativas y tempo- 238  RESTITUCION AL ESTADO NATIVO DEL PENSAMIENTO rales nos dificultan grandemente en el movimiento de regreso y renacimiento, que exige la restitucion á la entera, libre, derecha razon y racionalidad en nosotros. Vivimos, pues, como de prestado y merced, recogiendo pensamiento ageno de todos lados, y usándolo y utili,yándolo, pero sin poner en él nuestra propiedad con criterio y discernimiento, para apropiarnos verdaderamente el pensamiento que recibimos; usando en todo ello nuestra razon, nóprofescíndola y cultivándola, segun ella misma, noblemente. Pero esta dificultad—bien considerada—no es tan invencible corno aparece. Pues nuestro pensamiento tiene, en su propiedad misma (y en ella, como nuestro propio) y en su radical nativa simplicidad inmediatamente, una vitalidad y vital tendencia á la verdad, que es, en cualidad, infinitamente superior á todo temporal error ó torcimiento; y con la cual nos habla secretamente y nos advierte, áun en medio del pensar torcido ó confuso (como puede observar cualquiera). Y con esta su vitalidad nativa en la verdad, nos basta poner las condiciones' subjetivas y ser fieles á ellas (lo cual siempre podemos), para que él nos acompañe al punto y fortifique y guie con una fuerza, que nosotros (el sujeto reflexivo en el tiempo) no le damos. sino que él (nuestro racional sér en el pensar) nos comunica. Porque, con dicha su nativa verdad, él mismo se enlaza y sistematiza, apenas le damos lugar en nosotros; y en este enlace delicado de un pensamiento recto con otro se encierra una fuerza superior, que lucha y vence en nosotros mismos el enlace grosero y desigual del pensamiento temporal errado. Porque el pensamiento es tan libre en sí, que podemos caminar libremente en el recto pensar, sin que el errado nos distraiga, si éste á lo ménos se halla circunscrito á determinadas esferas ó una parte práctica de la vida, y no le hemos dado por propia incultura la entera posesion nuestra (con escéptico indiferentismo hácia el noble ejercicio de la razon en nosotros). Porque en el pensar temporal errado no todo es puro error y enemigo de la verdad: hay mucho de recto pensamiento, pariente y amigo de la razon pura y recta y libre, y que, comprimido y contrariado por el error anejo, la busca y aspira á ella. Y basta, pues, que descartemos y condenemos, en la vida diaria de nuestro pensamiento, el pensamiento ocioso, el abiertamente subjetivo ó RESTITUCION AL ESTADO NATIVO DEL PENSAMIENTO  239 vano y falso, para que la parte sana de aquél, recogiéndola y enlazándola gradualmente en nosotros, se enlace con nuestra gene- . ral intencion filosófica, ó no la contraríe. 9. Resueltos de una vez (á ley de filósofos) á restituirnos con la reflexion al principio y como primera pura infancia de nuestro pensamiento (ó, mejor, á su estado natural primero, y natural—inmediatamente verdadero—en sí y en relacion); y esto con propia sinceridad y lealtad y sistemática voluntad, sin consideracion ni motivo alguno ahora, para ello, á lo habitualmente y por relacion sabido, por nosotros ó por la historia intelectual en que vivimos y de la que procedemos desde siglos (en la generacion histórica del pensamiento humano hasta hoy conocida), y que de propia confesion no nos asegura ni orienta firmemente en el sentido de la verdad objetiva; sinó por puro principal motivo de la naturaleza de las cosas en la naturaleza y propiedad y nativa (divina) verdad de nuestro espíritu en su pensamiento, y en su íntima conciencia siempre presente, áun torcida 3 viciada por el sujeto en el tiempo; Y considerando además capitalmente, que dicho estado nativo (puro, inocente en la verdad) del pensamiento, en que ahora debemos renacer y revivir (para rehacer desde tal punto derechamente y en toda razon nuestra ciencia), es en nosotros histórico —como lo es en todo hombre y en toda la Humanidad ,—pero en un tiempo en que no habia aún en nosotros mismos sujeto reflexivo sobre sí, sinó supliendo á éste la educacion relativa en que comenzamos á formar, como se dice, nuestro pensamiento (quedando, pues, este tiempo precioso perdido en lo más íntimo y propio é insustituible (genial) para nosotros mismos); Pero considerando sobre esto, que el espíritu puede con su reflexion racional restituirse y renacer en el principio natural de su pensamiento (no ya como histórico, que es imposible, sinó en su racional verdad en la unidad indivisa del pensamiento mismo); y puede hacer esto en ley de la propiedad y libertad y pura presencia interior en que el pensamiento es y consiste y eternamente subsiste: Bajo estos motivos y consideraciones totales de relacion, que tocan, de un lado, á la naturaleza y nativ a vitalidad del pensa- 240  RESTITUCION AL ESTADO NATIVO DEL PENSAMIENTO miento en la verdad (y la verdad en la ciencia para la vida), y tocan, de otro, nó ya al errado pensar histórico de nuestro individuo, sinó con nosol ros al errado secular pensar de la Humanidad en la parte de ella con que vivimos enlazados é intelectualmente engendrados y educados, y á la que importa capitalmente, sobre nosotros y con nosotros mismos, saber lo verdadero ó errado en este punto (con lo cual estamos nosotros tambien, como desde nuestro individuo, obligados á servir para el bien y reforma intelectual de nuestra Humanidad); Y obrando, en consecuencia de estos capitales motivos y relaciones, en ley de verdad y de propia conciencia, y en forma de total interior reflexion en el fin propuesto: Reflexionamos: Que el estado primero—y como en sus primeros principios—, en que á la ley de filósofos debemos restituirnos y como renacer y revivir,—estado de nativa, pura, inmediata verdad y claridad consigo—, es estado propio y entero, en tal su principio, de todo y el mismo pensamiento (todo el espíritu en su pensamiento= Yo en mi pensamiento); pues este último no principia en otro ni de otro, sinó en sí mismo y como de sí adentro ulteriormente. Que no es, pues, un estado relativo desde luégo é incompleto, que espere su complemento y perfeccion—y como la verdad entera de si mismo—de lo ulterior que haga y piense y resulte (como en el relativo comun pensar consideramos (1) la infancia en lo natural y humano respecto á la edad madura). Y no es tal nativo y primer estado del espíritu en su pensamiento, como incompleto y de ménos estima relativamente á los ulteriores históricos de él mismo, sinó propio y todo propio y esencial en tal modo; porque de hecho hoy, crecidos y adultos en el pensar corno lo estamos, y abarcando, á nuestro parecer, el Mundo, y tocando hasta á Dios, y adultos con y despues de una secular historia asimismo, sentimos y con nosotroe siente la Humanidad la necesidad de este renacimiento ; el cual, pues ,no depende de su historia ulterior, sinó á la inversa, en cuanto a' la (1) Erradamente aquí tambien, pero por otro modo de error en lo natural que en el espíritu y el pensamiento. RESTITUCION AL ESTADO' NATIVO DEL PENSAMIENTO  241 ciencia y verdad, y está á la cabeza de sí mismo en ella, y pide ser reentendido y revivido con toda la reflexion de la edad ulterior, aplicada á reconocerlo y restituirlo en su nativa, genial, divina pureza, para corregir y enderezar esta misma reflexion, presumida—falsamente—de enteramente superior y comprobante de los principios del pensamiento mismo. Porque el pensamiento—el espíritu en su pensamiento—es propiedad y es de naturaleza de propiedad en unidad; y es propio d( sí ante y sobre todas sus relaciones y relativos estados, y propio en cada uno; y entón ces es en sus relaciones mismas de un estado á otro, y capitalmente como desde el primero y los principios á los restantes sus interiores, libre y racionalmente relativo; estando siempre presente consigo—en su propiedad—en todas y para- en y dentro 'de todas sus relaciones y relativos estados. Y nó de otro modo es nuestro espíritu racional, y somos racionales, y racionales á todas, en todas nuestras relaciones. No es , pues, verdad que el estado nativo - y primero del pensamiento sea mera principalmente relativo á los ulteriores, y en sí ménos estimable; sinó que es, lo primero y ante todo, propio en sí, con toda la propiedad del pensamiento en él racionalmente; y es propio, corno el primero de todos los ulteriores (1) é interiores estados históricos del pensamiento mismo. Y en tal nativo propio estado del pensamiento consigo, antes de entrar en su relativa actividad, lleva aquél; á su modo, la verdad toda y el plan entero de su actividad ulterior en fieles, eternos, imborrables lineamentos. Y á esto es á lo que se convierte ahora toda la reflexion del pensamiento, recogido en sí y consigo , en su pura propia libertad y racional conciencia, aplicada toda á este fin, sin distraccion ni preocupacion entretanto del comun relativo pensar. La reflexion, pues, en este punto é intencion, atiende toda á observar en sí, á describir, distinguir, ordenar toda la esfera del propio pensamiento, en pura, libre racion observacion de todo (I) No hablo ya aquí de ia mida infancia histórica de nuestro pensamiento, sinó de la infancia, 6, mejor, de la nativa  y originalidad del pensamiento, siempre presente, y capaz de ,,er reflexionada en la propiedad en su unidad que es el pensamiento mismo. 16 242  RESTITUCION AL ESTADO NATIVO DEL PENSAMIENTO lo racionalmente pensable, como puramente pensado, y pensado-, por-ordenado, en sentido de totalidad y unidad y en propio inmediato testimonio , tan cierto como Yo soy y Yo pienso y me pienso, y con ley de reflexion, que se principia, se sigue y enlaza en todas relaciones y se integra en sí misma en toda su interior pensante actividad (1). Y una vez entero y total el pensamiento consigo en su pura reflexion (libre, nativa, racional) y con este entero pensamiento y motivo, es racional y legítima, y es de nosotros sabida, la pregunta real: la de la verdad objetiva de lo pensado—ypor pensado —en nuestro pensamiento; ó la de la realidad de lo en nosotros (de propio testimonio) pensado como tál (ó como objetivo de su parte) por nosotros (como el pensante, ó como el sujeto, de la nuestra), dentro de nuestro propio pensamiento racional (libre en esta su relacion); y del modo como lo hemos pensado. Mas ántes de esto, la pregunta, ó la presuncion, de la realidad, no es legítima, ni racional; ni el sujeto (que no se sabe de sí, ni se entiende consigo) puede saber lo que pregunta, ni entender con toda claridad y seguridad la respuesta, para su ulterior camino en la ciencia. Hoy vive aún la Humanidad en la Filosofía en idea y presuncion de la realidad objetiva; no vive ni piensa en ciencia real y racional de ella. Como ensayo, pues, de esta primera reflexion descrita ponemos los cuatro términos de la leccion presente. (i) Actividad en pura, libre, racional propiedad, y en pura conciencia de ello; nó ahora actividad en relacion objetiva—como exterior.—De esta actividad y objeto y objetiva actividad no se habla aquí. LECCION DÉCIMA. OCTAVA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, TAN PROGRESIVO COMO REGRESIVO. 1. Reconocimiento de esta propiedad.-2. Progreso parcial del pensamiento relativo; exigencia del pensar racional para el progreso entero del conocimiento.-3. Crítica del sentido en que tal progreso suele entenderse.--4.. Idea racional del mismo.-5 Su ley en cada presente histórico.-6. Aplicaciones al estado actual de la inteligencia y su ciencia. Octava propiedad.—Siendo el pensamiento racional, bajo la consideracion del objeto propio, todo en su unidad, y primariamente (que es su peculiar cualidad de racional sobre y sobre-con todos los pensamientos relativos particulares), el pensamiento presente en nosotros á todos, como el primero sobre todos ellos igual-relativamente, por todo nuestro particular pensar del objeto; y el principiante, el mediador y el concluyente de todos los pensamientos particulares objetivos, y con esto el regulador de cada uno, en vista de todos (circunspector) en la razon (segun las propiedades anteexplicadas), es en el acto y movimiento mismo del pensamiento—de acto á acto pensado:—tanto progresivo como regresivo, y compuestamente, en cada pensamiento ó série particular—activa y actual—del pensamiento. Pues, siendo progresivo, todo él y de toda su accion, á reconocer interior-rejlexi- vamente el objeto en nuestro pensamiento (en lo que consiste nuestra racionalidad), es para y para-en cada particularidad objetiva en relacion (y en nuestro correlativo pensar de la misma), tanto el pensar positivo directo de ella y con ella adelante en relacion, como y á la vez (en ley de la relacion misma, en la uní- -o EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO sus partes dentro de ella; pero no está en el predominante relativo aspecto de una á otra ú otras, corno desde cada una particularmente. En tercer lugar, nos dice, que el movimiento , corno propiedad tal y en tal modo de ser y de todo particular sér (como real y todo de sí en su inmediata propiedad, y como de inmediato á particular), es, corno el sex y - cuya propiedad es (é interior-esencial- mente del mismo en ser lo que y como es), tanto total y todo, como totalmente determinado en mociones y movimientos individuales (como en la forma de la animacion y accion enteramente determinada de cada sér); donde el total y todo-real movimiento del sér, y corno desde él adentro, es tanto cada último individual movimiento y mocion,—con la relativa exclusion, en lo tanto, y como desde su inmediata individualidad, de otro y todos los individuales movimientos ó mociones del todo (y áun relativa-par- cial exclusion del comun y puro continuo movimiento),—como es la comun igual continuidad de todos sus movimientos, de unos á otros y unos con otros, corno total-inclusivamente de los mismos en el movimiento real y todo, como la forma de toda la vida, sobre (y sobre-con) la totalmente determinada, propia (y, en lo tanto, exclusiva) particularidad de cada movimiento v nocion última en su lugar y tiempo (1). En cuarto lugar, nos dice, sobre los términos principio, fin y medio del movimiento, y (aplicados á la vida) progreso, retroce- (1) Estos términos: el movimiento, como desde inmediato á particular, en relacion de con y contra—y en total relacion de este modo : y luégo, extremamente, el movimiento particular contra el movimiento en lo puro contínuo (el contra-movimiento); y, extremamente de esta total contrariedad, el movimiento como sobre su contrariedad misma (el sobremovimiento=e1 movimiento racional) en el todo y realidad absoluta del movimiento mismo, deben repensarse una y otra vez, para entender en su dia muchas dificultades, hoy insolubles en este género (por ejemplo, en el movimiento de la Naturaleza; en el del cuerpo por respecto al espíritu; en el del Mundo respecto á Dios): que todas tienen su nudo, en no haber pensado el movimiento reflexivamente en todas las relaciones de su propiedad, y de ésta misma en términos de actividad, de tiempo, de actividad en medida cierta con el tiempo, por toda la vida, como la realizacion de la propiedad misma de un sér, como el sujeto de su vida (segun queda mostrado al principio). EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO  251 so, estaciona que, considerados desde cualquier individual punto del movimiento y la vida (como desde dentro—última-determina- damente—de ella en cada viviente, segun los entiende el pensamiento vulgar), son sin duda términos y momentos reales (puntos) del movimiento , mas sólo particulares, y desde ellos son particular-relativos, y relativos con la exclusion inherente de otros, tan propios corno cada uno en su lugar; y relativos desde el mismo con éste (correlativos y contra-relativos igualmente); pero, pensados sólo así, son abstractos de la otra total relacion, que á esta de la distincion y oposicion acompaña en el todo del movimiento real y en razon de él, desde cada particular movimiento y mocion, á saber: la de su igual contínua correlacion con todos los otros—sus opuestos—y en la oposicion misma como de todos inclusive en el movimiento todo y todo sobre ellos, con ellos mismos (1). Nos dice, en quinto lugar, que, considerado cada cualquier término del movimiento--principio, medio, fin,—(2) bajo los dos aspectos, que en el todo del mismo y en tal total razon tienen respectivamente, como desde inmediato á relativo: el de exclusion (repulsion) y el de union (atraccion—concentracion) con los otros sus opuestos en igual modo relativo (que se continúa relativa-extremamente en toda la particularidad del movimiento), cualquiera de ellos que pongamos corno el principio extremo tiene en sí, como principio, toda la razon del movimiento, mas sólo como principio de aquel particular movimiento (en aquella (i) Aplicando esto al principio y fin, que decimos, de la vida de un hombre, se ha de entender: principio de la vida contínua determinadamente manifestada de él á nosotros en cierto tiempo; y fin, igual-positi- vamente, de aquel principio y siguiente determinada intermedia manifestacion de su vida. Pero principio ó fin de toda la vida de todo aquel hombre en sí, son términos que, desde ellos relativamente á nuestra experienci ^ , (y ciencia propia) de los mismos, sólo ideamos indefinidamente; pero propiamente no sabemos ni podemos saber, sino bajo un fundamento superior, aquí no mostrado, ni desde aquí racionalmente conocido. Ni conocemos sino bajo él todo el sentido positivo de tal principio y fin medio presente histórico de la vida de un hombre ó de toda esta partit-v- lar Humanidad. (z) Los cuales se repiten en cada mocion entera de la vida, en los actos mínimos, corno en los máximos. 252  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO particular vida y vitalidad) relativamente al fin del mismo y de éste á aquél de igual suerte; pero ni uno ni otro tienen toda la plena razon del movimiento, sino particular-relativamente; y sólo pues, expresan la razon del todo, en su esfera particular, en cuanto en su distincion y oposicion, como de principio á medio y fin (que es el un aspecto del todo del movimiento en todas sus relaciones), se juntan y conciertan uno con otro (que es el otro complemental aspecto de la misma relacion con el de la oposicion, en todo el tiempo y movimiento dentro de su particularidad), como ambos igualmente bajo el todo y total movimien- to, en razon, á saber, en cada entera particular mocion, del movimiento total de la vida toda en la realidad (la vida y el vivir en su forma de la accion y el movimiento, ó la vida misma en su interior movimiento.) De lo cual se sigue, que el progreso real y total en el movimiento, ó el progreso racional, no está en ningun particular término del movimiento y la vida (y la vida histórica—la mínima de cada dia, como la máxima de todos los tiempos): ni en el principio en particular de tál,—que lo es relativamente á su fin (r); ni en el fin particular, que es tál relativamente á su principio; ni en el medio, que es relativo á ambos igualmente: sino que el progreso racional en un todo particular de vida y movimiento está en el concierto, en entera relacion (segun el todo), de todos estos términos particulares en la continuidad de unos con otros; cuya continuidad no es puramente la exterior-relativa (como parece al entendimiento distraido, que considera tales relaciones desde su individualidad é individual estado, como desde centro y medio), sino que es la relacion interior tambien de la inclusion y continencia y racional coexistencia de todos los extremos y medios términos de aquel movimiento (en  relativa distincion y union), como partes interiores correlativas en rel movimiento y tiempo igual del todo, como todo interior en ellas. Y realizar esta continuidad y relativa continencia de unos términos' con otros, en el sentido de la totalidad del movimiento de , cada particular vida, y realizarse cada término en tal forma, como con y en y se- (i) Al fin ó conclusion, positiva de que es particular principio. EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO  253 gun los otros, y como en la viva representacion de ellos—de todos ordenadamente—en él mismo, reproduciendo viva, íntima y libremente, segun la razon del todo, los demás' términos extremos restantes de cada inmediato en cada vida particular, como en tal su forma íntima: éste es el progreso real y racional, y el modo como el todo se realiza en cada parte, propiamente, y respectivamente á las restantes, sabiéndose y obrándose ésta, en su propiedad, segun todas sus justas relaciones con las demás en el todo. De aquí se sigue que, en la totalidad del progreso de la vida humana, por ejemplo, en nuestra terrena Humanidad é historia, no estamos en ningun tiempo particular (ni en el particular principio, ni medio, ni fin, como táles puramente) en progreso total, sino sólo en progreso relativo con inherente retroceso (por la particularidad misma de cada estado). Pero hay progreso relativamente del principio, por ejemplo, al medio presente, en cuanto el todo histórico de nuestra Humanidad se determina cada vez más —sucesivamente—en lo particular, y se contienen sucesivamente en cada tiempo mds estados y relaciones y tiempos (todos los pasados), como datos y condiciones (relaciones y materiales; acumulados para el dia y estado y edad superior humana, á todas las particulares precedentes (no como sólo la última particular . edad, sino la última, como compuesta en sucesion de todas las particulares, y con esto á la vez la superior histórica), como la total y todo-comprensiva de las anteriores con ella, en claro y racional conocimiento y sentimiento, y vida real de todas en sf misma (1). Real, digo, más real que la pura particular y semiconscia edad y tiempo medio cada vez (por ejemplo, el presen- (1) En la racionalidad de la Humanidad, y la consiguiente racionalidad de su historia, con cierto principio racionalmente positivo á SU mismo fin, y con cierto fin positivo desde su principio, por todos sus me :Hos á él, última y superiormente (definitiva-plenamente en la Historia misma. Esta es la ley de la Humanidad en su historia (cuyo medio tiempo vivimos hoy todavía); y segun cuya ley es nuestra Humanidad como un todo histórico en el tiempo, característico tambien en la sucesion de sus tiempos medios, y en cada uno desde los anteriores, á mostrarse igualmente en su Historia como un todo pleno histórico (en su tercera edad, como propia y compuesta de sus precedentes superiorment e ) . «254  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO te), (i) porque es recibida segun toda razon de sí, en todas justas relaciones con las anteriores particulares edades, como todas interiores y contenidas realmente en un órden superior de vida, que hoy y en cada término y relacion sólo presentimos é ideamos como tercer ageno término todavía. 5. Ahora con esta idea racional del progreso—progreso como de todas las partes en todas relaciones de unas con otras respectiva y recíprocamente, como en el todo de ellas, como sobre todas ellas igualmente en la realidad (*); pero como desde cada una con cierto principio, medio y fin de su interior movimiento, y con toda la razon del progreso dentro de la misma, y con trascendencia (ultra y sobre-relativa) desde su particular principio, medio y fin á otras partes, bajo la misma razon del todo en ellas; y juntamente en cada una y como desde cada una con la alternativa relativa de sí y no, de sér y no sér, inherente á su particularidad misma en su actividad y movimiento y tiempo propio; y así realizando los séres particulares en cada uno, y de cada uno con todos, la ley de la vida superior en cada movimiento y tiempo (en medida de su actividad con su tiempo) de su vida (**),--volvamos la consideracion al estado y tiempo presente cada vez, y el de ahora, por ejemplo, en la sucesion relativa de la Humanidad, y en la nuestra histórica, como ahora de presente en medio del ántes y el despues de esta misma total vida é historia., aplicando algunas razones dichas, para entender cómo es en toda razon de tál, en el movimiento y vida del todo, (i) En que está aún de muchos modos dividida y desproporcionada y desigual en sí nuestra Humanidad, en este S_I asiento terreno y en su historia. (1 La cual ni progresa, ni no progresa, sino que funda el total movimiento y progreso interior como desde cada parte inmediatamente, en su relacion, y relacion en el tiempo gradualmente con todas, como en el todo mismo. (*) Que es el sentido racional del progreso en el movimiento y del movimiento en la vida de todo sér particular—y del sér y vida de la Humanidad,—como de fundamento y razon del Sér mismo en todo particular sér, bajo este aspecto de su realidad; y de aquí con igual razon para y para-en todas las humanas propiedades y relaciones y modos del humana sér y vivir—ciencia, moral, arte, religion, etc. EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO  255 el progreso en lo presente (*), y el progreso presente como de lo pasado á lo futuro (lo ante y ultra-presente relativo al presente actual, el inmediato nuestro cada vez y ahora). Pues, segun lo visto, cada parte y particular estado de vida en su tiempo y movimiento (mocion particular=animacion=vivificacion) lleva en sí, quiéralo ó nó, sépalo ó nó, en su particular movimiento, el todo del sér y del vivir de aquella particular vida, y lo lleva en forma de fundamento y ley superior de su vida particular (superior de todos lados, ante, como en y despues, sobre el particular estado considerado). Y, pues, segun tambien lo dicho, cada estado particular de (y dentro) una vida total puede y debe expresar, en su límite y á su propio modo, esta su relacion con el todo y su superior y como interior viviente en ella, como igual-superiormente en los anteriores y siguientes estados al presente (en la relativa distincion temporal del ántes y el después del puro presente estado): —Y, pues, viviendo cada particular estado de animacion y movimiento, segun la ley del todo y superior vida en él mismo, y en tal ley, su vida particular presente, en todos los modos y aspectos de la misma, vive por la ley citada en todas sus partes y animaciones interiores en justa-relativa vida, segun el todo de ella en su particular, y de ella con sus análogas , bajo el todo y vida superior, y así en gradual razon en las totales y totalmente progresivas relaciones con las demás esferas particulares, á que todas equi-relativa-interiormente (equi-correlativamente) pertenecen, cada una en su lugar y en su plena libre interior vitalidad asimismo: —Y, pues, por último, nosotros los hombres (pueblos ó siglos ó individuos), en nuestra temporal vida cada vez, sólo conocernos enteramente (**), y, consiguientemente, sólo vivimos, por todos los modos relativos de la vida en el todo, y con toda animacion y vitalidad, nuestro presente estado y tiempo . y todo otro ante- (*) El presente de una accion, como de un hombre en toda su vida, de un pueblo ó siglo, de toda la Humanidad en 1 r Tierra. (") Por todos los modos reales del conocimien:o: el individual, el total racional, el relativo de uno á otro, en relacior. 'e particular á general, de general á particular. 256  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO rior ó siguiente histórico y el superior mismo y total vida de toda nuestra Humanidad (por ejemplo, en la Tierra), sólo lo co nocemos desde este nuestro estado presente (y todo nuestro , ó todo á disposicion de nuestra razon y libertad racional) en tercera relacion con él, y, á saber, segun él es conocido y vivido realmente, propia y libremente de presente, como la presente entera vida nuestra (la inmediata en cada punto en todas razones y relaciones, y con todas ellas en individual unidad cada vez); Se sigue: que el progreso real y entero y cierto de todos lados en rayon del todo, como interiormente de él mismo á nosotros, y de nosotros mismos superiormente hácia él, no está ni comienza en la pura relacion del presente, como de lo pasado hácia lo siguiente (*); sino que está, lo primero é inmediato, en el conocimiento y vida (vida llena é individualmente cumplida) del presente estado y tiempo, en razon y sentido de totalidad en su misma particularidad, claramente entendida, y querida y vivida en su límite. Y entónces, y sobre esta inmediata presente base (pié y punto de partida, nó absolutamente aún base ni fundamento), podremos inferir racionalmente, que, llenando nuestro presente tiempo, segun su particular modo, en todas sus justas individuales relaciones, segun razon, estamos, nó en mera idea ni abstracto (parte positivo, parte negativo) presentimiento, sino en la racional seguridad, que hoy de presente caminamos y vivimos en ra- .yon entera de progreso con la ante y ultra-vida relativa á ésta, y con ella presentes en la vida superior sobre todas relativamente en nuestro género, y con ellas igualmente comun. Y ésta es la ley capital y la racional del progreso, por ejemplo , en nuestra presente vida y siglo y pueblo humano. El progreso racional—en razon del objeto todo y su total fundamento—mira en y desde cada juicio particular al todo, no precisamente adelante ni atrás, sino adelante y atrás igualmente desde ahora y este conocimiento, y respectivamente (reflexivamente) de todos términos, como en todas sus relaciones hácia el conocimiento superior y total en aquel género, en forma de otros (1 Cuyos términos así entendidos y vividos, son siempre abstractos y divididos del presente racional—sobre el inmediato sensible,—y nunca son realmente conocidos ni vividos. EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO  257 tantos juicios relativos y reflexivos, y entre sí conformes y concordes en razon del juicio total y fundamental (el principio y ley de conocer), y en el sentido correspondiente de la verdad del principio en todas sus relaciones. Con esta racional ley progresa el conocimiento y la ciencia (y cada particular ciencia en todo su principio, y en relacion de él con los demás), y la vida de consiguiente, aclarando, afirmando, completando el conocimiento desde cada particular juicio concertada-relativamente, y gradualmente á la vez, en el todo, con todos los demás sus relativos (correlativos) juicios y conocimientos tocantes al mismo. 6. Ejemplo. Hoy, en general, se rige toda la ciencia y la vida bajo el juicio normal en el sujeto (en el hombre y la Humanidad culta): Yo soy inteligencia Yo entiendo y conozco, con el sentido reinante de conocerme Yo en tal juicio en mi propiedad absoluta, ó á lo ménos, la superior y predominante, nó sólo de mis demás propiedades, otras que la de la inteligencia (el sentimiento, la voluntad), sinó áun de mí mismo, como todo Yo y el primero, que no valgo ni soy para mí, se dice, sinó como y desde que me sé reflexivamente como sujeto inteligente y entendiendo. De aquí formo mi ciencia, segun tal idea, como obra única de mi inteligencia reflexiva, como el sujeto de ella, y en tal única ó predominante relacion de la inteligencia al objeto (de mi sujeto á mí mismo) para tal solo ó predominante fin, con ninguna ó escasa (y como ideal) estima del Yo—el todo é inmediato—y de mí ¿í mí sujeto, y sujeto, como hombre, de todas mis propiedades y relaciones igualmente que de ésta, con las cuales todas, y corno de ellas reflexivamente—en el entender y conocer,—soy Yo mismo en mi propiedad, y propiedad de reflexion tambien, pero nó sin todas estas razones, sujeto inteligente, entiendo y conozco ( y vivo inteligente—racionalmente), y nó de otro racional modo en mí, y como de mí á mi inteligencia (de mí absolutamente á mí, el sujeto de mis propiedades, y con ellas el sujeto propio de mi inteligencia—y de mi inteligencia, á saber, inmediatamente de estas mis propiedades y de mí mismo en ellas, segun ellas son y Yo soy en las mismas). (i) (i) Me suelo entender sujeto inteligente, corra .:; i,‘He el hecho de mi 17 2  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO De aquí han resultado profundos y seculares prejuicios, que oscurecen ó tuercen el camino de la verdad científica desde su principio en nosotros, el de la absoluta ciencia y verdad. De aquí, por ejemplo, el prejuicio idealista (subjetivo abstracto) de concebir la ciencia como un puro comprender y poseer nuestro de lo conocido, que esperamos acabar de poseer enteramente algun dia, como todo sabido, sin necesidad de más pensar ni saber, sino en pura ideal contemplacion de la verdad (contradiciendo en esto mismo á la idea positiva en sí y toda, á su modo, infinita, de la verdad y del pensar y saber). De aquí, el no entender en toda su verdad el sentido de la conciencia en la ciencia, y la ciencia-de- conciencia, nó tanto, como un particular objeto del conocimiento (en la Psicología), sinó, como la forma, en mi conocimiento, de mí mismo, todo, propio y el primero (Yo en toda y mi primera conciencia, en razon de mí en mi conocer), y, consiguientemente, la forma interior de mi relativo conocimiento (dentro, fuera y de dentro afuera en compuesto) en la conformidad de mí conmigo, y en mi conforme racional conciencia en todo mi relativo entender y conocer, y en el progreso del mismo, en tal formal razon, en el conocimiento de todo lo á mí tocante y pertinente. (1) De aquí, el prejuicio capital, que el sentir y el querer son en el Yo, y de mí en relacion, ménos relativos ó anejos, y de todos modos inferiores, al entender y conocer. .1.■•■■••■•■• reflexion en el tiempo á mi inteligencia determinada de esto 6 aquello, y en relacion. Sujeto se entiende de mi actividad en el tiempo; mas no se dice por ejemplo, propiamente, sujeto de mi posibilidad. Ahora queda por saber la razon de mí en este hecho de mi reflexion en tiempo y determinacion. Queda por explicar esta mi conciencia de mí como sujeto de mi determinada reflexion en el tiempo. Resta que sepamos cómo Yo de todo y mi propio sér é interioridad misma soy sujeto inteligente. En estas razones consiste la conciencia y la inteligencia del hecho de mi reflexion en el tiempo, como de sujeto á sér y sér real y primero de mi inteligencia mis-, ma. Sin lo cual estoy Yo sólo en idea, nó en razon y racional conciencia de mí, como sujeto inteligente. (I) Importa que nos sepamos con ordenada distincion de los vários sentidos de la conciencia en mí, como mi conciencia y en tal razon: el llamado psicológico, el intelectual puro, el racional en mi unidad y la primera razon de mi propiedad en el conocimiento; y de aquí en racional conciencia y ley en todo mi relativo conocimiento. EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO PROGRESIVO  259 De aquí el fruto vano ó escaso, en la relacion del pensar con el vivir, que la Filosofía ha dado hasta hoy, como obra que es y debe Eer en el tiempo, entera ó principalmente de todo el pensar, en el hombre, en razon del vivir , y de la vida segun el pensamiento: porque, en todo esto, se ha olvidado, que el hombre es inteligencia en la razon toda y propia y primera de él mismo en su Humanidad,--y como sujeto humano de su inteli g encia misma, indivisa-racionalmente de ambos términos ,—y de mostrarse y verificarse propiamente sin duda á este modo de ser inteligente ó de la inteligencia (entendiendo y conociendo), pero con esto al punto, como propiedad nuestra, con todas nuestras restantes propiedades, otras que las del puro entender , en el espíritu, y del espíritu todo otra vez como parte con el cuerpo del hombre todo íntimamente, y en todas tales relaciones en nuestro sér de hombre, y de entendernos y conocernos en todo este nuestro sér inmediatamente y en relacion, segun esta nuestra total verdad , y verdadera determinacíon en el tiempo: no entendiendo, pues, exclusiva-abstractamente, ó idealmente, por el entender, sino entendiendo racionalmente por el sér, y el sér en nosotros, y nuestro determinado sér en el tiempo con todas nuestras propiedades v relaciones, como para vivirlas y viviéndolas de un tiempo á otro, segun su verdad, entendida y conocida por nuestra misma inteligencia, como nuestra propiedad Cambien , pero con todas á su modo, segun razon. Donde, pues, mi inteligencia lleva la vortoda la voz—en mí, como Yo mismo y Yo consejo, pero no es todo Yo ni lo tolo que Yo soy con tod,s mis partes y propiedades, ni se pone en su lugar; sino que en la propia claridad de mi inteligencia me conozco Yo y me conozco en mis propiedades, segun ellas mismas en mí ; y en esto me reconozco en la propiedad real y racional de mi inteligencia, como el sujeto de ella, sobre la abstracta ideal propiedad de la misma en exclusion desestima de mí en mis restantes propiedades, y en parcial negacion é inconsciencia de la inteligencia en mí. Que en tan entera propia razon de ser Yo y el sujeto de mis propiedades entiendo como siento y quiero , segun ca1a una de estas propiedades en mí, y segun la consiguiente y concorde re - lacion de todas al propio modo de cada una, y de todas, pues, 266'  PROCEDIMIENTO PARA FORMAR IDEA DEL PROGRESO ADICIONES 1. Procedimiento para formar idea del progreso. 2. Reflexiones sobre la idea de plan, y resúmen del de estas consideraciones sobre el término mencionado.-3. Importancia de las mismas.-4. El pensamiento en sa movimiento: —a) Exámen del proceso analítico-ascendente hasta el concepto total del movimiento; resúmen de este exámen;-6) movimiento, en nuestra inmediata y primera percepcion del mismo;— 0 El movimiento en el pensamiento.- 7 -5. El pensamiento racional, en su propiedad sobre el relativo, bajo la razon del movimiento. * 1. Hallamos el término y sentido: progreso (igualmente que cualquier otro) como de ocasion en nuestra vida y pensamiento de relacion: ya en el sentido (el movimiento de un carruaje, ó el de la luz del dia), ó en nosotros mismos, ó en nuestra relacion con lo leido ú oido ó visto, en comunicacion social, con este sentido de progreso. Y aunque lo hallamos en nuestro pensamiento por ocasion y relacion, es esta relacion contínua, y como de algo realmente pertinente al objeto, cualquiera que se nos ofrezca bajo este aspecto (el móvil—la fuerza motriz—la agilidad—la animacion—las emociones , etc.). Desde luégo, y sobre este punto,- solemos pensar comunmente, que el sentido: progreso, es llano en sí, sin necesidad de especial reflexion; inteligible y como de suyo entendido para ser aplicado. Pero, ó por la variedad de modos como se nos presenta (1), ó por la variedad de modos de pensarlo otros hombres, ó por natural (1) El movimiento sensible de contrario modo á las emociones del ánimo,—el movimiento en igualdad (lineal), ó en igual mudanza (circular) y el desigual (torcido lateral—irregular, etc.). PROCEDIMIENTO PARA FORMAR IDEA DEL PROGRESO  267 reflexion nuestra, procuramos formarnos un concepto propio del mismo, con el cual, como con cierto principio y medida, decimos, podamos luégo en determinacion juzgar y entender los diferentes modos como se ofrece á nuestro pensamiento. Y formar algun propio concepto del sentido mencionado, quiere decir: no dejarlo corno viene de ocasion y relacion á nuestro pensamiento, sino pensar en unidad, totalidad y como en su fundamento, tal sentido del progreso, con verdad como del fundamento que buscamos con la reflexion á este mismo sentido en toda la individual determinacion con que se nos ofrece de alrededor á nosotros (1). Y, pues lo uno y total yfundamental y la ley cierta en nosotros sobre el término en cuestion, ni es cosa como de tercero á él (idea tercera), que no tendria la directa y propia (y firme) verdad hácia el mismo que buscamos, y nos llevaria indefinidamente de tercer en tercer término; ni estos conceptos superiores los poseemos desde luégo en su pura claridad y en su total „fundamental relacion al concepto presente , como de ellos al mismo en forma de composicion y construccion sintética (lo que supone una educacion prévia científica que no tenemos): se sigue, que debernos despejar y discernir este mismo término con fija atencion á él, una vez precisado en su concepto individual , único en medio de sus análogos en el mismo género, reconociéndolo como algo de propio y subsistente sentido (en medio de los varios relativos aspectos con que de primero se nos ofrece). Y discernirlo en sí, como de inmediato á relativo, y relativo en todas relaciones con el sentido de fundamento y unidad (presente en nuestra razon y siempre válido y competente), y así ascendiendo con indivisa atencion al punto de partida, y en gradual enlazada reflexion, hasta concebir el todo de aquel género (el movimiento real y todo en sí y fundamental de sus interiores relaciones); en cuyo proceso reflexivo, y al cabo, volvemos con toda clara y firme razon en nuestro (i) En cuyo estado vivo y nativo—en 'el límite del Mundo con nosotros—es en el que nos importa reconocerlo, y corno rehacerlo en nuestra reflexion, pero con la intencion general hácia el mismo determinado concepto, segun lo hallarnos en nuestro inmediato pensamiento. 268  REFLEXIONES SOBRE LA IDEA DE PLAN propio pensamiento al sentido primero del progreso , ofrecido corno en perspectiva de las cosas (y en general de la realidad hácia nosotros y en contacto con nuestro pensamiento); pero ahora rehecho y racional: con la firme conviccion (bajo fundamentos que aquí no pueden explicarse) de que tal concepto entero y rehecho en nosotros del progreso corresponde entera y prácticamente á la realidad misma, bajo este su aspecto, en todas sus reales relaciones (corno el efecto puede mostrar al que lo ensaye). Este es nuestro sentido aquí, y en todo nuestro modo de pensar, á sobrediferencia del idealista abstracto. 2. Reflexiones sobre la idea de plan , y resúmen del de esta leccion. a) Plan es nuestra primera idea ante cualquier objeto ó asun- to. A poco de considerarlo, le somos infieles y lo huimos , en lo esencial y el todo del mismo; ó mezclamos intempestiva y confusamente con él lo particular del objeto, haciendo un plan relativo, nó racional. Pues, por un lado, nos parece fácil, llano y en sí mismo insignificante, ó que no necesita insistencia ; por otro , ante la particularidad y creciente determiríacion del objeto ó asunto y su complexion, nos parece el plan trazado insuficiente é impotente. De aquí faltamos cada vez más á él, y nos entregamos á la individualidad del objeto y al pensar relativo , dejando el racional, ó pensando de este lado sólo relativa-idealmente, nó propiaracionalmente. Para prevenirnos ante esta contradiccion, reflexionemos: que la idea del plan nos ocurre espontánea y primera ante la vitalidad del objeto, nó como pensada por nosotros, en cuanto sujetos de nuestro particular pensamiento en el caso, sino bajo la que debemos pensar determinadamente todo lo ulterior, como bajo ley en sí cierta y total, y ley para nosotros en él tiempo. No pensamos el plan, por consecuencia, de nuestro mero sujeto intelectual, sino que lo miramos y reflexionamos en la razon. Y es, pues, el plan y el conocimiento en tal modo un modo de conocimiento superior y entero respecto al que nos proponemos (i). (i) Suele pensarse acerca de lo que se llama plan, que, como de él á REFLEXIONES SOBRE LA IDEA DE PLAN  269 EL plan, corno que viene del objeto al sujeto, se entiende, el objeto inmediato y entero y necesario al sujeto (1), el fundamentaLy racional á mí, como pensante en el tiempo:----el pensamiento, como propiedad en sí del sér pensante con todas las razones del se;r como pensamiento, ó en el pensar y á este modo. En estas razones el pensamiento es objetivo y verdadero en sí, y verdadero en su total conformidad con todas las otras propiedades del sér pensante. Y es objetivo el pensamiento en sí con la idea ó concepto de unidad del objeto que pensamos. Y el plan, pues, consiste en reflexionar en todas las razones del pensamiento mismo en sí aplicadamente al concepto de unidad á la idea del objeto; y esto, nó como en idea general de algunas leyes y reglas, sino en verdadera totalidad de plan en estos términos, y totalidad en individualidad (histórica), en las condiciones, relaciones, circunstancias, estado del objeto; y áun en las nuestras, como el sujeta que las piensa y trata. En este sentido, el plaz de tratar un asunto no es simple ó de simple general idea, sino plan de totalidad y toda determinacion á su modo (*) en el pensamiento, y en nosotros como el sujeto nosotros, debe darnos el trabajo particular enteramente facilitado y como hecho. Es error capital del idealismo relativo. El plan, bien hecho, nos muestra claro todo lo que tenemos que hacer en particular, y éste, y nó otro, es su propio bien. Además, el plan, aplicado al concepto puro y propio (el total) del objeto ó asunto, nos dá la quia cierta para estudiar ó pensar este asunto; pero el trabajo en particular y en aplicacion del plan total á ello, paso á paso, y en compuesta construccion, nos resta enteramente con sus especiales, aunque bajo el plan, racionalmente considerado y formado, vencibles dificultades, si nos aplicamos á ello. Esto, y nó más, ha de esperarse de lo que se llama plan. Es igualmente prejuicio: que, conocido el plan de un asunto, sólo resta luégo, en particular de éste, obedecer al plan,' seguirlo como al pié de la letra. Pues, así como el plan se forma, todo él, con vista del concepto individual (aunque en totalidad de sus particulares) del asunto, así con igaal razon se obra en particular de éste, mirando al plan activamente, y con cierta libertad determinándolo tambien, en vista de la sucesiva vária particularidad y varios aspectos del asunto mismo— construyendo,—y no de otro modo racional. (i)' Lo que llamamos comunmente objetos lo son en el espíritu como las arenas amontonadas y movedizas del desierto. (*) Como la razon respecto al pensar relativo , cuya expresion y explicacion, con aplicacion á la idea presente, es el llamado plan. 270  IMPORTANCIA DE UNA CONSIDERACION DEL PROGRESO de nuestro activo actual pensar, y en la idea del objeto presente. Y es plan de totalidad en sí mismo, en su conformidad con las otras propiedades que el pensamiento (cuyas leyes reconocemos ahora), y con las razones esenciales del sér. El plan, así reflexionado sistemáticamente y preparado, y con nuestro hábito de pensar fortificado, tiene su verdad en sí, rió sin, sino sobre-con todo el objeto propuesto. Pues es el pensamiento todo y propio en sí mismo, como todo sobre el relativo pensar que intentamos; (1) y tiene en sí, por consiguiente, infinito poder y suficiencia y fecundidad: no siendo el pensamiento relativo temporal que nos proponemos, sinó el pensar en relacion proporcionalmente de la relacion misma en razon de unidad. b) Consideramos, pues, en esta leccion, relativamente á nosotros, para fijar delante la propiedad del pensamiento que en ella se estudia : primero , las relaciones y circunstancias que le dan interes; luégo el concepto objetivo de la "misma en sí, en su generacion y conceptos elementales; y, por último, traemos á ella el concepto ya conocido del pensamiento racional. 3. La importancia actual del sentido de: progreso, indica hoy un sentimiento general más íntimo é inmediato de la vida, en nosotros, que nunca—relativamente—ántes. Esta consideracion se toma de la Filosofía de la Historia para la Filosofía y la Historia de la Filosofía; es decir, de la idea y hecho de la vida, y vida en el tiempo , para el pensamiento , y el pensamiento en vida é historia á su modo propio. (1) El plan, para nosotros, es, consiguientemente á su razon de tál, nuestra actividad y actividad pensante, con todo el plan de nuestra educacion, en sistemática preparacion á pensar el objeto presente. Y es plan en nosotros, nó como individuos aislados (que nunca lo es ni está—históricamente—el hombre), sino en nosotros como con todos nuestros contemporáneos en el plan de educacion que, segun el estado presente de la Humanidad, hemos recibido (los principios); y de aquí adelante, y de todos lados , con la misma racional ley y sentido entero del plan. Segun esto, es grave é inmediato prejuicio mirarlo á modo de un tercero respecto de nuestro pensamiento; pues, en todo su positivo y útil concepto para nosotros, es nuestra razon misma activamente explicada con aplicacion á nuestro propio pensar en el tiempo (el llamado principalmente sujeto intelectual=entendimiento); y mirando, pues, al plan de pensar á obrar, miramos á nuestra razon planteada para nuestro entendimiento y s o -bre-con éste (en nosotros mismos) en su particular temporal pensar. REFLEXION SOBRE EL PROGRESO  271 La tendencia hoy predominante del movimiento de la vida como en simple direccion adelante, sin considerar las demás direcciones racionales con ésta en el todo del movimiento real (y realmente), parece significar, despues de toda la historia hecha, una nueva vida de cualidad superior á las edades anteriores, pero que está en sí en el principio de sus relaciones propias—de nueva historia en la Historia universal. El movimiento formal de la vida es serial relativa formal de las relaciones y estado interior de ésta (á semejanza de las pulsaciones del movimiento de la sangre con respecto á la vida del cuerpo), como un aspecto de ella que es en ella misma—en el vivir y entrevida.  • Importa, por tanto, saber todo el sentido del progreso considerado en sí mismo, racionalmente. 4. El pensamiento activo en el tiempo, ó el pensamiento en su movimiento. * a) El proceso analítico-ascendente hasta el concepto total del movimiento, sigue estos términos: Pensamos el progreso (sentido y uso de hablar, hoy dominante) en términos de movimiento, y como de cierto movimiento totalmente positivo, é inmediato en tal propiedad. Sobre este término inmediato, como pensado, y de aquí en relacion, pensamos y decimos: progreso movimiento-en progreso: el movimiento en su progreso. Y pensamos el progreso de sí desde luégo relativamente, como en simple direccion adelante (sensible-históricamente en la vida), y á saber: como progreso contra regreso, que anejamente nuestro primer parcial concepto de aquél es conocido negativamente como: el retroceso (nó yá como regreso). Pero con la misma relacion, y en la continuidad del movimiento en el-tiempo, todo momento de progreso es al punto un retroceso respecto al movimiento siguiente y con éste contínuo. Y el progreso, así pensado, lleva anejo el ser retroceso. Y, asimismo, todo punto de progreso en particular de tál, y como desde él relativamente, viene de un regreso á su lado, y su contínuo-relativo, en la continuidad de todos los particulares tiempos y movimientos; y tiene anejo consigo un cierto regreso, que desde su pura particulari- 272  REFLEXION SOBRE EL PROGRESO dad (en la propiedad del movimiento inmediato sobre él, á que se llama progreso) mira relativa-parcialmente como un retroceso (un no-progreso). Los que, pues, y como desde lo puro particular de cada movimiento inmediato, y á este particular aspecto, aparecen relativamente (correlativamente), como retrocesos, del un lado, y precipitaciones (movimiento apresurado), del otro, son, en la continuidad misma de los particulares movimientos de otro en otro y con otros sin fin, y excepto su pura negacion (en la relacion de tiempos con tiempos particulares, excepto el contra), igual-rela- tivamente regresos y progresos positivos, y son totalidad relativa ó suma de particulares regresos y progresos infinitamente en particular del tiempo=de los tiempos=de todos los tiempos en particular y totalmente en particular. Y este todo infinito de los tiempos particulares tiene una, base cierta en la inmediata propiedad de cada tiempo y movimiento positivo en sí (Yo en mi actividad en el tiempo , y análogamente de todo otro que Yo—y conmigo, excepto Yo mismo, observado en su vida y movimiento ante mí). Generalizando, ahora , relativamente tambien que es lo que resta,—(abstrayendo, idealizando , como se dice) los tiempos particulares como en suma de todos , pero de una ve' de todos (en una idea total ó general pura), excepto la mera particularidad de cada uno, y como de otro en otro, ó excepto la pura contra—y correlacion de cada particular movimiento con sus restantes á su lado, concebimos, contra-relativamente y extrema-contrariamen- te al movimiento en puro particular, ó discreto, la idea pura, total é indistinta, del movimiento continuo en sí (perpétuo=eterno), que es, en su pureza de movimiento contínuo, indiferentemente regreso y progreso, siendo—como se dice—puro movimien- to, de una. vez, incesante é igual en sí (1). Y en esto es el movimiento, en su pura totalidad, é indiferente igualdad (y, en • (I) El movimiento puro contínuo contra el discreto-particular se concibe: bien como puro contrario y exclusivo de éste, que aparece entónces como mero accidente ó desgracia ó mal (concepcion relativa antigua y media, desde Aristóteles, en el mayimiento ,de la Naturaleza); bien como REFLEXION SOBRE EL PROGRESO  273 nuestra idea de ello) el extremo contrario (el infinito contra) del. movimiento en puro particular de tál, y anula y absorbe en su pura igualdad, como se dice, las diferencias, ó las equilibra; considerando que en cada movimiento particular hay tanto progreso como relativamente regreso,—y que éste y aquél , por tanto, se equilibran indiferentemente en el movimiento puro. Este es el movimiento de identidad é idéntica movilidad, contínua, igual, - sin las alternativas y negaciones del movimiento y tiempo particular, y contra ellas todas de una vez, extremamente, en la idea del movimiento continuo. Pero no es el movimien- to todo de su totalidad, y el todo-positivo, y como de toda positiva razon en todas sus relaciones y con ellas; pues—por su mismo concepto—es el extremo contrario de todo el movimiento en particular y como de su inmediata propiedad á ello (de la que inmediatamente me sé Yo, como de mí mismo, y observo á mi inmediacion, en mi esfera histórica).—Y tal llamado puro continuo movimiento, que sin duda y como de suyo ideamos y concebimos, supone extremamente el mismo movimiento particular (y particular por inmediato), á que se refiere, negándolo de sí, en su pura igual idea. Es, pues, éste un movimiento ideal, concebido por extremarelativa-contrariedad al movimiento en particular; pero no es el movimiento racional en toda positiva razon del movimiento mismo, el total y totalmente positivo, absolutamente, ó el movimien- ' to real de toda realidad, el ser del movimiento; aunque lo presiente, y es—junto con su extremo contrario—el miembro total respectivo del movimiento racional (en la razon del total y real movimiento, absolutamente). Para lo cual, basta considerar, que el movimiento en particular (6 la particularidad del movimiento), aunque sea extremarelativamente negado por el puro continuo, en nuestro concepto de él, es, por un lado, totalmente positivo en sí y afir- .1•■••■■■■••■■• puro idéntico (puro con, sin la contrariedad, ó indistinta-relativamente), mirándolo como el mismo que el particular, que sólo es particular, en este caso, bajo aspectos relativos y entre relativos, pero nó en propiedad de tál (concepcion moderna y novísima). 18 274  REFLEXION SOBRE EL PROGRESO mado en su pura particularidad (en sus límites) y en su in mediato punto de partida (adonde el movimiento ideal puro no alcanza); y los aspectos de regreso y progreso son relaciones anejas (anexiones) á cada movimiento particular en su relacionde modo particular asimismo—con otros y otros, como él y con él, pero contra él en particular (discretamente); mas todas igualmente positivos en su particular límite é inmediata propiedad (la cual queda entera, áun equilibradas sus relaciones). Y, áun equilibrando el movimiento puro continuo, como . se dice, tales relaciones, en lo ' que tienen de contrarias, hace esto él en sí, en su concepto y á su modo, concibiendo el regreso y progreso idealmente (como dos generalidades), pero no lo hace en la particularidad misma é inmediata del movimiento, donde tales contrarias relaciones nacen y renacen eterna-particularmente. Además, y de otro lado, el movimiento en particular, y en individual, aunque relativamente negado por el ideal, es racionalmente supuesto dL: toda suposicion por éste, en su misma extrema ideal negacion Trasciende, pues, en toda razon de sí (y de la totalidad infinita . de -sus relaciones) y de su inmediata propiedad, el movimiento (y movimientos) particular (1) á un todo y totalidad de movimiento, superior á la del puro continuo y eterno; y superior igual-respectivamente al mismo particular—y suma de particulares movimientos infinitamente,—que, como queda visto, lleva tambien anejas dentro de él, y de todo él en relacion con el movimiento puro contínuo (en nuestra idea, el cual, en su lugar y por lo ménos en nuestro pensamiento, es real á su modo, y es realmente comun puro movimiento) semejantes contrariedades y extremidades, por él y desde él sólo insolubles. Mas este movimiento superior=racional, en razon de todo el movimiento en la realidad (y realidad del movimiento mismo), no lo conocemos de simple inmediato concepto (por simple ge- (*) Análogamente puede razonarse el movimiento contínuo—terno, en la totalidad positiva, que á su respectivo modo tiene tambien (pero no más que relativa y respectiva á su total modo). (I) Mejor que particular (de sentido más general y alusivo á totalidad) digamos: movimiento discreto, 6 temporal, y su contra-relativo t°- tal: movimiento continuo. REFLEXION SOBRE EL PROGRESO  275 nera1idg0), ni 4e primera inmediata percepcion y experiencia; sipo, de razon pura y libre (como de todo nuestro pensamiento e nuestra razon), y razonando y reflexionando igualmente sobre el ,c9ntínpo-eterno, que sobre el particular relativo y alternado movimiento. Y entonces y en un cierto grado de la reflexion (que hemos comenzado aquí) reconoceremos en su total y superior verdad el movimiento racional, sin demostracion en otro, sino mostrado en sí mismo en pura, libre, sistemática reflexion. Se considera, pues, el progreso, en la inmediata propiedad del movimiento, y de aquí relativamente el movimiento en el progreso, en todas relaciones del movimiento en particular del progreso mismo,—en toda relacion del movimiento en particular (con todas las relaciones en suma de ellas) con el puro continuo, como contra y con aquél; y á saber, en toda razon de estas totales contra—y correlaciones del movimiento relativo, y como sobre ellas, en todo el movimiento realmente: ó en el movimiento racional=en la razon del movimiento mismo, como de todo él á todas sus relaciones. Todo, bajo el plan de : lo inmediato, y de inmediato en particular—en relacion—en todas relaciones, en la totalidad de las mismas: y en la totalidad-toda-como-de todas las relaciones, esto es, en la totalidad como sobre-con todas ellas=racionalmente en unidad. Y este proceso se llama en propiedad reflexivo y reflexion, á saber, sobre un término propio é inmediato consigo (en el todo y razon que se trata). Y de aquí inmediatamente con él en todas relaciones, corno desde él mismo y á su vista , positiva-relativa- mente con él en nuestro pensamiento. Y con todas estas relaciones, como desde lo inmediato, y en particular del mismo, reflexivamente, en el sentido de unidad de todo nuestro pensJ miento en aquel género y razon. Que es todo el sentido de la reflexion del pensamiento dentro de él mismo. * Resumiendo ahora lo expuesto hasta aquí, en la reflexion (1) presente , resulta: (1) Caminamos en este proceso, con sentido po:itivo, en forma de reflexion en nosotros, á ley de totalidad=á todo el pensar y nuestro pensar que cabe. 282  EL PENSAMIENTO RACIONAL EN SU MOVIMIENTO pensamiento inmediato nuestro conocidos, y en este subjetivo límite y modo reconocidos , y con inmediata referencia á nosotros en nuestro pensamiento de ellos; mas rió aún en toda realidad y razon objetiva y racional-objetivo pensamiento. El pensamiento racional—no siendo, como no es, el puro ideal, sino el pensamiento en vista y consideracion absoluta del objeto todo propio en su unidad,—se refiere al relativo en forma del pensamiento reflexivo homogéneamente á éste , y de éste á aquél ( [). Pero, de suerte, que el pensamiento racional , á su propio modo de relativo y corno el primer relativo en propiedad, conoce todas las relaciones, como en respecto y reflexion de unidad, cada una en sí y cada una con todas ordenadamente. Y así se refiere propiamente al pensamiento puro relativo, ó de puro inmediato aspecto y perspectiva del objeto. Y esto lo puede hacer el pensamiento racional, como el respectivo y reflexivo de todos los relativos aspectos del objeto (el mismo objeto de ambos ordenadamente), en cuanto es, sobre ser relativo é indivisamente con esto, y con propiedad del sobre y la superioridad, el pensamiento en vista (2) del objeto propio todo en su unidad, y en la unidad (unidad en totalidad) de su esencia y esencias, todas en uno, que son en el pensamiento mismo, como racional, de sf en ellas á todo pensar relativo (y relativo-de-inme- diato desde cada propio sujeto en su inmediato pensamiento, y como de él en relacion), las ratones ó leyes esenciales y determinantes=categóricas, del pensamiento, en los infinitos aspectos y perspectivas del objeto real y la realidad ante su inmediato y , particular pensar.—El pensamiento racional, en esta su propia reflexiva relacion al pensamiento relativo (y como de puro inmediato á relativo), se muestra—lógicamente—en la forma de un raciocinio sistemático. (1) El pensamiento racional (á diferencia del puro ideal) ama el pensamiento relativo y las relaciones, y las busca y se mira en ellas, como su interior opuesto miembro en el pensamiento real y todo en unidad, y se alimenta de las mismas en su racional ref exion. (2) Esta vista propia real de la verdad la lleva en sí todo ser racional, aunque tarde en entenderla. Es la evidencia propia la absoluta lty de la razon—la llamada verdad en sí de las cosas, etc. EL PENSAMIENTO RACIONAL EN SU MOVIMIENTO  283 De aquí el pensamiento, en su racionalidad y racional relacion, tiene un movimiento propio normal, rítmico, al que, ása- biendas ó nó, se sujeta el pensamiento relativo (histórico) en la variedad infinita (y para él indefinida) de sus movimientos, segun los aspectos y perspectivas del objeto en particular y en el tiempo. La reflexion y accion real de aquel movimiento en éste, y, recíproca-subordinadamente, de éste segun aquél, es la ley formal interna de la Historia de la Filosofía. Mas el pensamiento racional, en su propiedad pura—en vista real del objeto propio todo en su unidad,—ni se mueve ni no se mueve, sino que es á su modo: es puro ver y vista del objeto real en la unidad del mismo, y en real unidad con él. El movimiento es en esto (como en todo) una propiedad del pensamiento real en su relativa interior relacion (i). (1) Tiende el pensamiento relativo á totalizarse y superiorizarse en sus relaciones mismas (nó meramente á elevarse, ó á adelantar).—De lo racional no nos sabernos, ni en lo racional vivimos, por simp e relacion de lo particular á ello, sinó por total reflexion de lo particular consigo mismo (infinita-relativamente en conformidad de lo particular) totalmente, como en, bajo, con el todo de su género: y así tambien del particular movimiento en sus propios tiempos en continuidad característica, como el ritmo de la vida científica; á saber—y en el movimiento interno del discurso (que es su propio formal tiempo):—ya en línea y direccmn simple (al principio), ya en encontradas (edad segunda), ya en todas d Lrecciones (tercera edad), con alteraciones proporcionales en el modo del movimiento cada vez; donde en _a edad primera se observa fácilmente el movimiento ya normal, ó precipitado, ó por saltos é interrupciones-, ó de retroceso y estacion: lo cual desaparece gradualmente en la historia del todo, segun el movimiento es más compuesto. Y todo esto sucede en una esfera dada del pensamiento (en nuestra civilizacion, por ejemplo), mientras, en otras mayores , el movimieato de aquél, como más lento, tarda más de unas capita es direcciones á otras. Así pudiera formarse una historia estadística y característica del pensamiento humano en la Filosofía,—contando, además, que esta historia sucede dentro de la universal humana, que es hasta hoy ya favorable, ya contraria á la del pensamiento mismo. LECCION XI (1). NOVENA PROPIEDAD: EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO EL PENSAR SUPERIOR REFLEXIVO. 1. El pensamiento, en su propia reflexion, como objeto de ciencia : la Lógica; cómo es, ea ésta, el pensamiento racional el pensar en su primaria y superior reflexion sobre sí mismo.--z. Doble aspecto, subjetivoob j etivo, de tal reflexion.-3. Definiciones que atestiguan el vacío en que ha caído la Lógica, por no considerar el pensamiento bajo esta razon bilateral. i. Novena propiedad.—Siendo el pensamiento, todo él, reflexivo, libremente,—en cuya reflexion es el objeto propio de la L) . gica,—es tambien aquí el pensamiento racional el pensar y modo de pensar superior reflexivo , ó es el pensamiento en su primaria y superior refle'c - on l5gica sobre el puro modo del pensar relativo en todas sus segundas modalidades y determinaciones de su propia reflexion (en la ciencia dicha). El pensamiento racional, bajo la definicion dada, es en sí, en su propio modo de pensamiento, ó en su pura racionalidad,— (1) Cuando el autor corri;i6 estas lecciones, reformó de tal manera la pre.3ente, y le di() tan con-iidera'oe desarrollo, que vino á hacer en rigor una lecci-)n nueva; pero, habiendo quedado incompleta la leccion así reformada, se;ua advertimos al principio de la obra, nos ha sido imposible publicarla ea este sitie, y e 1 sa 1u3ar damos cabida á la que primitivamente escribió el autor. No obstante, cuanto, en nuestro sentir, podia aprovecharse de aquélla, hemos procurado reunirlo, y á continuacíon lo publicarnos, bajo la forma de _ldirio,nes (V. el núm. 2 de las que acompañan á la leccion preseate). Ea ellas hemos incluido de igual modo (números I y 3) las que el autor de j ó escritas con destino á dicha leccion reformada. (N. E.) 2:86  EL PENSAMILNTO RACIONAL COMO REFLEXIVO á distincion del objeto racional mismo, con el que se une, pensándolo ,— propia en nosotros, y es propiedad nuestra, como relacion de nosotros (el sujeto) al objeto mismo formalmente, racionalmente pensándolo; y, como propiedad formal nuestra y propiedad de relacion, es reflexivo en sí mismo, y en esta reflexion de su propiedad es objeto de la Lógica, y objeto de la Lógica, se entiende , primaria y superiormente , en la totalidad del objeto lógico, que es el pensamiento mismo en su propiedad pura y total de reflexivo, y en cuya total propiedad es el pensamiento racional el reflexivo superior, ó la reflexion superior y primaria del pensamiento, y en todo él. Dentro, pues, de la Lógica (la ciencia del pensamiento, como reflexivo, y en su propia reflexion) es el pensamiento racional, reflexivamente Cambien, y segun su propiedad general , el pensamiento en vista y consideracion siempre presente del objeto lógico, de todo él, en todas las relaciones y segundas determinaciones de este objeto, es decir, en todos los modos determinados relativos en que el pensamiento es reflexivo en sí mismo, y en lo tanto es objeto propio de la L5gica (y , superiormente , de la Lógica racional). 21 Y, siendo el pensar y conocer,—que en su propia reflexion (reconocimiento) constituye el objeto de la Lógica,—nó desde luégo sér y objeto -materialmente , sustantivamente, sino objeto corno propiedad (de mí COMO pensante), y propiedad formal, en forma, á saber, de relacion (á lo pensado), el pensamiento racional del objeto lógico, 4, bien, el pensamiento en su reflexion primaria y superior, en la Lógica, considera dicho objeto en esta su propia razon objetiva en que es y consiste, á saber, corno tal propiedad mia en relacion formal y union de mí con lo pensado. Y, de aquí, en cuanto el pensar es propiedad mia, enteraniente ' (el suieto del pensamiento:--,:el sujeto pensando=---el sujeto en el pensamiento mismo), el pensamiento racional está Y funciona en , r e gq x:19n constante, siempre presente del pep. Isalniento al ,sujeto, cuya .propiedad es, en la Unidad, propiedad y razon presente de sujeto del pensamiento en todos lps ppclos, estados, r elAcietp9s.cla ,sujeto en su pensamiento mismo y pensando; ó funciona como la reflexion racional lógica (lógica EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO REFLEXIVO  287 subjetiva (i) ), nó la reflexion absoluta de mí, como Yo,, en todas mis ,propiedades, sinó la reflexion determinada de mí en mi propiedad de pensante: pues la Lógica no es toda la Filosofía, sinó parte interna orgánica de ella. Y, en cuanto mi pensamiento, siendo propiedad mia, y propia actividad, es tál en relacion enteramente, á saber, con lo pensado, esto es, el objeto como pensado y conocido,—cuyo aspecto objetivo integrante de la propiedad presente es de igual modo objeto de la reflexion lógica,—el pensamiento racional, que es en tal ciencia la reflexion primaria superior del pensamiento sobre sí mismo, lo considera aquí en esta su objetiva razon, en que es tál enteramente de algo pensado, pensando siempre algo de pensar, es decir, objeto: en lo que consiste el ser verdaderamente pensamiento, y objeto propio en ello de la reflexion lógica, y, en ésta superiormente tambien, de la reflexion racional, segun las propiedades de la misma. Considera, pues, tambien la reflexion 1,5gica el objeto del pensamiento, en la precisa razon de pensable y cognoscible, y de pensado, pues, propiamente en mi pensamiento, ó relativo á mí determinadamente como el objeto pensado, y como propia y enteramente pensado (en la razon y ley de verdad del pensamiento mismo). Y, continuando en tal razon ob- (I) Que el pensamiento puede pensarse á sí mismo, y ser, pues, objeto de ciencia propia y ciencia verdadera (la Lógica), lo muestra de hecho la primera definicion inmediata (explicacion analítica): el pensar es relacion de union, y union con distincion, de mí—corno el pensante y pensando con lo pensado: que es, pues, la reflexion total y fundamental de la Lógica. Se muestra esto mismo, además, inmediatamente, en el hecho de que, pensando en un objeto , nos conocemos (reconocemos-reflexionamos) á veces, y con el mismo pensar con que pensamos el objeto (pues no tenemos en resolucion más que un pensar), distraidos y extraños á este nuestro actual pensamiento; y nos reconocernos verdaderamente distraidos, pues nos pesa y humilla este reconocimiento que hacemos de nuestro propio estado de distraccion. En todo lo cual, y en los hechos análogos que contínuamente pueden observarse, es visto, que nuestro pensamiento es reflexivo en sí, tan propia y naturalmente como es pensamiento: que se piensa, pues, á sí mismo desde luego, inténtelo ó nó determinadamente. Y, en esta su íntima propiedad, es el pensamiento objeto de sí propio, en la Lógica, y puede, por tanto, ser intencional y sin temáticamente reconocido, y reconocido, pues, en unidad, ó racional-reflexivamente. 288  EL PENSAMIENTO RACIONAL, COMO REFLEXIVO jetiva, la reflexion racional 1Sgica considera consiguientemente el objeto en sus objetivas propiedades (en sus puras realidades, sus esencias, conocidas en la Ciencia primera, ó la Metafísica), en cuanto pensables y pensadas precisamente , ó coma razones y leyes propias objetivas del pensamiento enteramente; pero n S mis allá ni fuera de esta razon del objeto, cuanto toca á la L Sgica. En esta consideracion objetiva del pensamiento, que es (segun la definicion dada del mismo, como objeto de la ciencia mencionada) parte integrante de la reflexion 1Sgica,—sDbre todo de la Lógica racional,--y que señala la relacion precisa de la L Sgica con la Metafísica, se forma la parte y miembro objetivo de aquella ciencia, como ciencia de objeto real y entero en sí mismo, esto es, del pensamiento en su integridad y entera s razon de tál verdaderamente: la relacion determinada del sujeto con el objeto, pensándolo, y del objeto igualmente con el sujeto, como pensado por este último (1). Y, bajo este plan, rige y regula el pensamiento racional en la Lógica todos los modos segundos relativos del pensamiento en su pura modalidad interior, pero en razon á la vez objetiva y subjetiva, y en íntimo enlace con la Metafísica, de un lado, y con la Psicología, de otro, salva y entera su distincion precisa de ambas. Juntamente define, enlaza, ordena, armoniza todas 1 :s operaciones y las funciones lógicas, segun las propiedades dichas del pensamiento racional aplicado á la Lógica (la reflexion racional lógica), ó al pensamiento, como Gbjeto tambien reflexivamente de pensamiento y de ciencia. (1) Á la Lógica toca precisar cómo es esta relacion del pensamiento; aquí basta mostrar la razon bilateral en que se cons:.tuye como ob ,j eto de propia ciencia, para prevenir el vacía secular en que tal ciencia cae y está aún estacionada, considerando el pensamiento sólo de parte del sujeto, formal abstractamente. Con lo indicado aquí en precisos términos se previene, pues, des-le el principio el abstracto formalismo lógico de la Elad y se reduce á su propio valor y lugar la Lógica, dislocada ngvísimamene (de ;e1),—y con ello dislocada toda la ciencia,— confundiéndola con la Metafísica, de la cual es sin duda, en su fundamento racional, la ciencia rn-acio,lada (corno toda otra orde ladamente, segun su idea) una párte y ca l ítio,_6 deduccion esencial; pero no es más que esto; y en su mismo punto, de union se distingue esencialmente de aquél_a. EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO REFLEXIVO  289 3. Ejemplos en definiciones históricas de la Lógica. Segun Wolf, es asunto de la misma la direccion del pensamiento al conocimiento de la verdad: lo cual es racionalmente imposible sin haber conocido objetivamente lo que es el pensamiento, y qul verdad propia tiene en sí tal objeto. Y es además imposible que el puro pensar lógico dirija á la verdad del objeto, si éste no es reconocido en sí mismo, como cognoscible verdaderamente en el fundamento dela Lógica (la Metafísica). Se toma, pues, aquí, ilógicamente, por Lógica, una parte enteramente subordinada, y hasta cierto punto exterior, y múltiple de ella, segun el objeto determinado cuya verdad se quiera conocer. Se toma, además, la verdad abstractamente como el objeto de la Lógica, omitiendo la razon fundamental de que la verdad es el supuesto total de la Lógica misma, para que ésta dirija á ella en particular. Para Kant constituyen el asunto de la ciencia expresada las reglas formales del pensar, como forma del entendimiento: en cuya definicion falta la razon objetiva de que las llamadas reglas lo sean; se supone erradamente el pensar operacion formal sin contenido; y se considera, con igual error, como operacion formal particular del entendimiento, cuando es propiedad y actividad total de todo el espíritu, en la razon igualmente que en el entendimiento, y sujeto á ciencia y ley en una como en otro, en cada cual á su modo. Segun Platner, la Lógica precede á la Metafísica, como indagacion crítica de la « facultad de conocer: definicion ésta sólo histórica y particular, nó racional, de su objeto. El fundamento de tal precedencia falta, si no es que el autor habla de una precedencia sólo histórico-subjetiva y temporal: lo cual no merece lugar en una definicion. La indagacion crítica, en que hace consistir la Lógica, no basta á reconocerla como ciencia y doctrina. Limitando además Platner el objeto de tal ciencia al conocer, corno facultad, considera sólo la mitad—la subjetiva, de nuestra parte,—de la relacion en que el conocer consiste (como queda visto), olvidando la mitad objetiva, la capital para la verdad de la ciencia mencionada, y olvidando asimismo la relacion de ambas en uno, en unidad de ciencia—la Lógica. 290  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO REFLEXIVO Hegel la considera, como el sistema del puro pensamiento, en cuanto éste es juntamente la cosa misma (en unidad de objeto y sujeto): cuya definicion radica en el término opuesto—el objetivo—al de la anterior y las anteriores—el subjetivo;--y por esto se llama tal Lógica, Lógica objetiva, con verdad relativa á las precedentes, pero nó con verdad racional en razon del objeto de la Lógica misma, el objeto entero. El pensamiento, además, es la cosa, ó, mejor, la cosa es el pensamiento, nó en identidad de sí mismo, sino en raTon y primera relacion de la cosa consigo misma, corno verdadera, y como pensable y cognoscible, de consiguiente, por la razon finita, y pensada y conocida en esta misma su razon, esto es, en verdad, verdaderamente (I). Que es lo propio de la Lógica, como ciencia particular de la Ciencia primera. Así, el pensamiento, ó, mejor, el conocimiento, es tal de la cosa, esencialmente (verdaderamente), en cuanto la piensa como ella es, en unidad racional del pensamiento con ella misma; pero no es, ni nunca es la cosa idénticamente. No halla Hegel ni reconoce la razon del pensamiento, como tal pensamiento propiamente, en lo pensado, sinó que invade en confusa identidad con el pensamiento lo pensado mismo, y, asi obrando, concluye sintéticamente, y expresa de una manera sistemática (como nunca hasta él se hizo) la tendencia de toda la Filosofía anterior, y de la Filosofía en la Lógica, bajo el supuesto absoluto abstracto: Yo soy inteligencia, abstractamente del objeto, de lo entendido, ó sea ello lo que quiera; es decir, idealmente, nó real ni racionalmente. O bien, en fórmula metafísica: la cosa es la idea de la cosa absoluta y únicamente; cuando la verdad es que la idea, el pensamiento, es la cosa, á saber, racionalmente de sí como pensada, y nó de otro modo ni al revés (corno en otros lugares queda mostrado). (1) Y la cosa, 6 el objeto, es verdadera en sí y verificable, pues (segun su verdad_ en nuestra reflexion), en la razon de ser, bajo su absoluta realidad, conformidad y concordancia y cierta contertacion consigo misma constantemente, consecuentemente, en, su objetividad absoluta y en su unidad. Y esta objetiva razon, reconocida determinadamente por nosotros mismos, es lo que llamamos la verdad del objetó, en la Lógica. CÓMO SE MIRA EL PENSAMIENTO EN ESTE ANÁLISIS  291 Resume, pues, Hegel histórica-sistemáticamente todo el espíritu (subjetivo, abstracto, idealista) de la Historia anterior de la Filosofía. Esto vale su doctrina, y es mucho valer; pero no vale más que esto: nada nuevo,' ni vivo, ni fecundo levanta, ni funda, ni edifica, ni en el todo de ella, ni en esta parte (que para Hegel es el todo): la Lógica. ADICIONES (1) Nota general sobre el modo como se mira el pensamiento en este Análisis. -- 2. Consideraciones para conocer la dístincion del pensamiento racionan]. relativo, en la reflexion: a) Antecedentes: razones totales y primarias, segun las cuales es y subsiste el pensamiento (como toda cosa) en su propio concepto. —6) Términos correspondientes á tales razones en el pensamiento mismo: i) El pensamiento, como un todo de unidad: la conciencia; 2) El pensamiento, como un todo de su propia interioridad: manifestaciones de ésta última; 3) El pensamiento, en su interior distincion y relacion como de todo puro á parte pura; 4) El pensamiento, en la unidad de su superioridad---el pensamiento racional;— cómo se muestra indivisamente con el relativo. —  Su distincion de éste, en la actividad misma del pensamiento: la reflexion, con inspeccion y circunspeccion de la razon sobre el relativo pensar. —3. Resúmen de las consideraciones precedentes, en sus puntos capitales. 1. Nota general sobre el modo corno se mira el pensamiento en este ANLLIsrs.—Miramos el pensamiento como de lado, y nó en un todo derecho y sistemático, porque en las propiedades del mismo, que vienen siendo objeto de nuestro estudio, no se considera todo el pensamiento sino como de todo él á todo lo restante de su totalidad pura : en cuya precisa relacion es y se reconoce como racional. Ni consideramos tampoco el Yo pensante, ni el pensamiento todo, como en tal y toda propiedad de aquél. Ni consideramos el Yo, corno Yo visto y pensado, y todo visto de (i) V. lo dicho sobre estas Adiciones _especialmente sobre el número 2  en la nota de la pág. 285. (N. E.) 292  EL PENSAMIENTO RACIONAL COMO REFLEXIVO mí en mi pensamiento, y en las relaciones sistemáticas y fundamentales de mí, en tal respecto: en lo que precisamente consiste el sistema derecho entero del pensamiento, á que sin . duda aquí nos referirnos, pero que directamente no tratamos. 2. CONSIDERACIONES PARA CONOCER LA DISTINCION DEL PENSAMIENTO RACIONAL AL RELATIVO, EN LA REFLEXION. a) Antecedentes: rayones totales y primarias, segun las cuales es y subsiste el pensamiento (como toda cosa) en su propio concepto (1).—El pensamiento, segun su propiedad (en su propio concepto), es un todo de lo que es y dice terminantemente, un todo y unidad de pensamiento, en tal propiedad y concepto. Y, como propiedad que es—nó sér,—es un todo de su propio concepto en el sér, y todo con el sér y sujeto, cuya propiedad es (2) (é inmediatamente, á saber, conmigo en„ mi pensamiento: Yo, el sujeto de mi pensamiento). (i) Ya hemos indicado (pág. 285, nota), que este número de las Adiciones es una parte de la segunda leccion que el autor dejó escrita sobre el asunto de que trata la presente. Debemos advertir ahora, que lo más interesante que falta de dicha leccion pertenece precisamente al principio de ella; de aquí que, al comenzar la lectura de las consideraciones que siguen, se echen de ménos antecedentes que debian prepararlas. Algunos de éstos se conservan, pero tan escasos y en tan íntima conexion con otros, que por completo faltan, y cuyo conocimiento seria indispensable para la inteligencia de los existentes, que nos hemos visto precisados á omitirlos. Basta indicar aquí que, á juzgar por ellos, los que precediesen inmediatamente á la parte de la leccion, que publicamos, deberian ofrecer—segun tambien se desprende de la lectura de la misma—el cuadro general de las razones totales y primarias que se aplican en ella al pensamiento. Mas como, al aplicarlas, se consideran de nuevo esas razones, siquiera sea ya en determinacion y sumariamente; y como lo que interesa de un modo más directo é inmediato en el caso actual es precisamente su aplícacion indicada al pensamiento, para reconocer despues, en éste mismo, los términos correspondientes á ellas, no hemos creído que esa falta fuese bastante para renunciar á la publicacion de las consideraciones que siguen, máxime, abrigando la confianza de que, áun sin tales antecedentes, pueden servir de guia para llegar al fin, á que están destinadas, y que se expresa en el epígrafe general de este número. Además, en varios lugares de la obra se hallarán indicaciones, suficientes, en nuestra opinion, para suplir dicha falta. El autor expresa en breves términos el sentido y plan de estas Adiciones en la nota (1) de la pág. 296 (N. E.). (2) Y con el cual ajusta, sin exceso ni mengua, como la propiedad con el sér, en la distincion de propiedad y de sér. AMPLIACIONES  299 1) Segun lo cual, y habiendo hallado que el pensamiento, corno propiedad (propiedad esencial=esencia) del sér, es de tal fundamento, en su preciso concepto, un todo de unidad (como el sér es) en su propiedad misma, reconocemos esta esencia del pensamiento en la llamada: conciencia=la conciencia. Tomamos aquí esta palabra en su puro absoluto sentido, ante todo determinado modo ó estado conscio, como la unidad de mi ciencia en la unidad misma de mi sér, ó bien, la unidad de mi sér en mi ciencia (sentido éste más amplio que el de razon); y áun ante el sentido de pura consciencia (pensamiento reflexivamente conscio) exclusivamente de nuestras demás propiedades en nuestra conciencia tál de ellas (de mí en ellas)—corno la conciencia llamada moral, ó el llamado sentido íntimo, etc. Pues el pensamiento, en la unidad de tal propiedad en mí, no es todavía exclusivo de nuestras demás propiedades (del sujeto en el sér); y, aunque distinto de ellas en su concepto, está tambien en unidad racional con ellas mismas, en la unidad del sér y sujeto de todas, y sabido, pues, de todas en uno, con esta misma del pensamiento, y las piensa tambien (y se piensa de ellas) en su total conciencia. Y entendemos aquí asimismo la conciencia, como la que en su pura propiedad, en unidad, no es puramente relativa á otras nuestras propiedades ó facultades, ni como de todo el sujeto es puramente relativa á otros sujetos, ni de ellos derivada á mí; sino que es en mí, como en todo sér racional, propia en su unidad, en la unidad del sér corno sujeto,—es conciencia. Y con esta su esencial (firme, ámplia) unidad, y nó de otro modo, se refiere de suyo á todos lados, mira hácia todas las propiedades del sujeto, y al sujeto en una de ellas; y mira en el sujeto mismo hácia todos los séres. Y se refiere, decimos, el sér y sujeto que la lleva indivisamente en su esencial unidad. Segun cuyo total y total-primer (ámplio) sentido, la conciencia se hace impresion y acto y atencion de todas las relaciones del sujeto, para ulterior determinacion en su pensamiento. Entendemos aquí asimismo la conciencia, en el sentido de que, en su pura propia unidad, es igual en todos los tiempos, modos, estados del sér racional, igual y conforme en todos los hombres ante todas subjetivas diferencias; donde áun los por tiempo ó [Document text truncated for crawler view.]