Defensa hecha por el Licenciado Manuel Castellanos ante el señor Juez 5o del ramo criminal de Méjico, Licenciado Don Dionisio del Castillo, en el juicio verbal sobre denuncia de un impreso intitulado Contestación de un español al E.S. Ministro Siliceo
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DEFEN SA HECHA POR EL LICENCIADO D. MANUEL CASTELLANOS ANTE EL SEÑOR JUEZ 5. 0 DEL RAMO CRIMINAL DE MÉJICO LICENCIADO DON DIONISIO DEL CASTILLO EN EL JUICIO VERBAL SOBRE DENUNCIA DE UN IMPRESO INTITULADO CONTESTACION DE LN ESPAÑOL AL E. S. 11IINISTR SILICEO. ACUSADO POR ABUSO DE LIBERTAD DE IMPRENTA. o CS><o e.^-.ivn MADRID ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE T. FORTANET calle de la Libertad, núm. 29 1866. iv-r-, .,-, - , •
Francisco Moreno. i e GYir e ¡ ^ i e ^y Q. Madrid 20 de Agosto de 186G. Muy señor mio: varios españoles que leimos en los periódicos de esta Corte parte de la brillante defensa que hizo en Méjico verbalmente el eminente abogado español, nacido en Puerto- Príncipe de la isla de Cuba, D. Manuel de Castellanos y Mojarrieta, ante uno de los tribunales de primera instancia de aquel Imperio, en favor de D. José María Gil y Boyzán, español, que publicó una hoja suelta en aquella capital, contestando al señor ministro de Instruccion pública del Emperador la carta que S. E. le hizo á S. M. , en los puntos relativos á la instruccion pública en Méjico ántes de su independencia, altamente ofensivos á España; deseosos de que un documento de la importancia de éste, pueda conservarse íntegro en nuestras bibliotecas, y de que llegue al conocimiento de todos los españoles amantes de las glorias de su patria; habiendo conseguido toda la defensa, sus antecedentes, y la muy honrosa carta que el señor ministro de Estado de España hizo al autor de tan esforzado trabajo , en la cual le da las gracias á nombre de S. M. la Reina, por sí, y por la nacion Rspañola, por el eminente servicio prestado á aquella distancia con tan heróica abnegacion , remitiéndole de Real órden las insignias de Comendador de Cárlos III, libre de gastos; hemos querido reimprimirla para repartirla gratis á cuantos deseen obtenerla, y nos cabe la satisfaccion de remitir á V. un ejemplar, que se dignará recibir como una muestra de la distinguida consideracion y alto respeto con que se ofrecen á las órdenes de V. atentos S. S. Q. B. S. M. Por sí y á nombre de los demás señores que han costeado la reimpresion,
ANTECEDENTES. S. M. el Emperador de Méjico dirigió en 11 de Mayo de 1865 una carta a su ministro de Instruccion pública y de Cultos, comunicándole los principios que deberia tener presentes para la formacion de un plan general de instruccion pública. El Excmo. Sr. D. Manuel Siliceo presentó á S. M. el plan general, dando en carta de 27 de Junio las explicaciones que tuvo por convenientes, é hizo reseña del estado que guardaba la instruccion pública en Méjico en los términos siguientes: «La instruccion pública e» Méjico, al hacerse la independencia, sobre todo la primaria, que sin discusion es la más importante, se hallaba en un atraso lamentable, ya porque en aquella época los dominadores de la Nueva España no podian enseñar más de lo que sabian, ya porque formase parte de su política conservar en la ignorancia á las clases populares y en el embrutecimiento á la numerosa poblacion indígena. Si se exceptúa el estudio propio de las ciencias forenses y de las eclesiásticas, y algo de las literarias, que en algunas épocas y en muy raros establecimientos se hacia, dirigido por profesores inteligentes, aunque con métodos defectuosos, las ciencias médicas y las físico-matemáticas participaron del atraso de la época, y las de aplicacion eran enteramente desconocidas, así como lo era la enseñanza de los idiomas, excep-
4 tuando el latin; y el de la geografía, la cronología, la historia, la economía política, el derecho público, el internacional y las ciencias naturales. El número de las escuelas de educacion primaria era reducidisimo, y en ellas se limitaba la enseñanza á la de la lectura, de la escritura y de las primeras operaciones de aritmética; y por todo principio de religion á aprender de memoria el catecismo del Padre Ripalda. Para las mujeres no habia escuelas: en el hogar doméstico se les dedicaba á las faenas de su sexo, aprendian de memoria el catecismo del Padre Ripalda, y apenas se les permitia adquirir conocimientos de lectura, siendo para esto necesario que perteneciesen á familias decentes y acomodadas. El talento, la aplicacion y los esfuerzos individuales , que alguna vez proporcionaron víctimas á la ignorancia y al fanatismo del Santo Oficio , formaron excepciones, tanto más honrosas, cuanto más raras, relativamente consideradas. » Consumada la independencia, un país lleno de vida, de riqueza y de porvenir, deseoso de tener un lugar prominente en la familia de las naciones, y alentado con los progresos que la república vecina y los pueblos de Europa hacian en las ciencias, en la literatura y en las artes, se lanzó con fe en ese camino , por desgracia todavía con las preocupaciones que habían puesto su planta en Méjico, despues de centenares de años y con la falta de direccion y de un recto sentido, que sólo podian deberse á la práctica ilustrada de que era preciso que careciese. En la primera época de la federacion, todos los Estados á porfía y con un noble estímulo, se apresuraron á fundar institutos ó colegios más ó ménos perfectos para aquella época, segun los elementos morales ó materiales de que podian disponer sus legislaturas y gobernadores, y á establecer y á multiplicar las escuelas de primeras letras. Aquellos ensayos tenían aún graves defectos y numerosos vacíos, debidos a que la civilizacion se hallaba en mantillas y á la falta
5 de profesores que dieran ciertas enseñanzas. A excepcion del colegio de Guanajuato, en el que desde el año de 828 se hizo una revolucion en las materias, métodos y textos para la enseñanza; á excepcion del colegio de Guanajuato, que introdujo el estudio de las matemáticas puras , del francés , de la geografía, cronología é historia, de la economía política y de los derechos natural, internacional y público en la carrera del abogado; á excepcion del colegio de Guanajuato, que arregló cursos de derecho de una manera ideológicamente científica y progresiva , todos los demás Estados, con pocas ó ligeras modificaciones, continuaron en la mala rutina que habian adquirido de la Metrópoli, y sin embargo, la ilustracion se difundía y la educacion se generalizaba. Los legisladores de esos primeros años de la vida intelectual de Méjico, incidieron en un error que era entónces muy natural y muy disculpable: como en el régimen vireinal no se conocían como carreras científicas sino la de derecho, la eclesiástica, la médica, y recientemente la del minero; con esos antecedentes en los institutos de los Estados, se quisieron establecer todas ó algunas de esas carreras, de las que la tercera y la cuarta necesitaban un personal numeroso de profesores hábiles, y gastos muy considerables de instalacion , de conservacion y de mejora de las cátedras que debian cursarse para hacer los estudios del médico y del ingeniero con verdadero aprovechamiento. Ese error tuvo graves consecuencias sociales. En cada Estado se formó un plantel de abogados, y en algunos otros tambien de médicos tanto porque no se abriera otro porvenir á la juventud, como por la facilidad que habia para llegar pronto á la terminacion de la carrera; los profesores en derecho se fueron, y se han seguido multiplicando hasta un número muy superior á las necesidades sociales. Respecto de los médicos no se puede decir lo mismo, tanto porque los focos eran menores, como porque presentando más alicientes la carrera del abogado,
6 que preparaba para los altos puestos en la administracion ó en la judicatura, era preferida por los estudiantes. De la del minero poco puede decirse, porque sólo fué establecida primero en Méjico, à fines del siglo próximo pasado , y despues en Guanajuato, en el año de 28; y la del eclesiástico, que reducida á los seminarios conciliares, acaso por las necesidades espirituales, acaso por consecuencia de las revoluciones, se cuidó poco de ilustrar los pastores encargados inmediatamente de conducir la grey: muy frecuentemente bastaba que aprendiesen un poco de latin y de teología moral, para ser ordenados y autorizados á administrar los Santos Sacramentos, y á ejercer la delicada cura de almas. En todas partes se olvidó, ó no pudo establecerse, el estudio de las ciencias y aplicacion à la industria y á las artes; en todas partes, á excepcion de Guanajuato, se siguió con la enseñanza indigesta de lo que se llamaba filosofía, que estaba reducida al conocimiento de la lógica, metafísica y ética, y á las nociones ligeras y muy elementales de matemáticas y de física »El 4.° se ocupa de la organizacion de las facultades científicas, designando el personal de cada una de ellas, despues de haber establecido en el capitulo ii, que reunidas todas bajo la presidencia de la direccion central de instruccion pública, constituyen la Universidad Imperial de Méjico. La palabra Universidad para mí es tambien vacía de sentido, y en Méjico lo ha sido siempre. Con el respeto que me merecen los sabios que han pertenecido á ella, ni sé que haya hecho cosa alguna útil en favor de la enseñanza, ni conozco los trabajos que haya impendido para el adelanto de, las ciencias. Esta observation se refiere al cuerpo y no à sus individuos, porque ni me permitiria
i alusion alguna personal, ni me son extrañas las obras de algunos de ellos. La Universidad Imperial de Méjico, como se organiza hoy, será un cuerpo propiamente docente, que reunirá en su seno todo lo más distinguido de nuestras ilustraciones científicas, y que prestará grandes servicios á la instruccion pública.» D. José María Gil y Boyzán publicó una hoja suelta censurando la carta de S. E. al Emperador en los puntos que hacen referencia á la parte histórica de la instruccion pública en Méjico, antes de su independencia, y à las apreciaciones del Sr. Siliceo acerca del método, a su juicio, diminuto y defectuoso de la educacion en tiempo de la dominacion española; escrito que hoy reproducimos, por haber cesado las causas que habian impedido su publicacion, y cuyo tenor es el siguiente: CONTESTACION DE UN ESPAÑOL AL SEÑOR MINISTRO SILICEO. Nos explicaremos antes de principiar, y sirvan como de prefacio estas cuatro palabras que vamos á decir. S. M. el Emperador Maximiliano, manifestando los principios más extensamente liberales desde que tomó en sus manos las riendas del poder en Méjico, dió amplia facultad al pensamiento para que libremente pudiese manifestar sus ideas. Pues bien, un ministro, llámese corno quiera, se ha permitido atacar, de una manera cruda, agresiva é inconducente, á una gran nacion, sin que ésta le haya dado para ello el más mínimo motivo. ¡Se daria el triste espectáculo de poner una mordaza a los que, viéndose ofendidos y pisoteados, tomaran la pluma para hacer pública su reparador? A la noble lealtad del Emperador apelamos; y bajo estos auspicios salimos al pa-
8 lenque, devolviendo golpe por golpe, y luchando, no en el terreno de la personalidad, sino en el de la ley, de la justicia y del derecho. Hé aquí la cuestion. Por casualidad ha caido en nuestras manos el Informe que ha presentado el señor ministro Siliceo á S. M. el Emperador sobre instruccion pública; y siquiera sea por ho- nor nacional, y porque no se rian en Europa de los mejicanos, nos permitiremos darle algunos consejos á dicho señor ministro, que bien los necesita. Aparte de lo malísimamente concebido y peor redactado que está, entremos en el asunto. No es digno de un ministro de la Corona, al tratar de otras naciones con las que se conserva buena amistad, como sucede con España, decir que los antiguos dominadores en este territorio no enseñaban más que lo que sabían; es decir, la ignorancia á las clases populares, y el embrutecimiento á los indígenas. Y esto es tanto más grave, cuanto que al asentar semejante asercion el Sr. Siliceo, se olvidó seguramente de que era ministro de un emperador de la casa de Austria, de la misma á cuyos monarcas pertenecia este territorio, y al que enviaban solamente la ignorancia y el embrutecimiento. ¡Pobre Sr. Siliceo! ¡Qué juicio habrá podido formarse de V. el Emperador Maximiliano! Pues qué, ¡,cree el Sr. Siliceo que por atacar de ese modo á España habrá más grandes hombres en Méjico? Y ciertamente que si los españoles quedan mal parados, algo peor deja á los mejicanos, cuando dice con la frescura del mundo, que «desde la Independencia acá, ningun sabio mejicano ha hecho nada por la enseñanza, `ni ha escrito nada, ni ha servido de nada.» ¡Bravísimo! Y como en unos párraos ántes afirma que los españoles enseñaban la Filosofía, la Lógica, la Metafísica, la Ética , las Matemdticas y la Física, claro está que enseñaban algo, mientras que los sabios del país, segun la expresion Silicea, no enseñaban
9 nada. Esto se llama raciocinar. ¡Vaya un informe para un ministro de una gran nacion! ¡Qué lenguaje! ¡Qué falta tan absoluta de lógica! ¡Qué manera de discurrir! ¡Qué abigarramiento! ¡Qué carencia tan completa de raciocinio! Y si no lo cree así, vamos á probárselo. Dice el ministro : «En todas partes, á excepcion de Guanajuato, se siguió con la enseñanza indigesta de lo que se llamaba Filosofía, que estaba reducida al conocimiento de la Lógica, Metafisica y Ética, y á las nociones ligeras y muy elementales de Matemáticas y Física.» Aquí te quiero, escopeta. El Sr. Siliceo es abogado, y para recibirse de tal, ha tenido'que cursar, por precision, todas esas materias, que forman uno de los años de estudio, aquí y en todo el orbe donde hay abogados. Pues , sin embargo, el ilustre y sapientísimo ministro, no sólo llama indigesto al estudio de estas materias, sino que, hablando de la Filosofía, dice: «eso que se llama Filosofía»; es decir, esa cosa despreciable para los hombres de mi talla. ¡Señor misericordioso! probado está por el mismo Sr. Siliceo, que él no ha estudiado tales materias; y volvemos á preguntar entónces: z,Cómo es abogado? Reservado estaba al egregio de Ultramar andar á puntillones con Platon, Plinio, Aristófanes, Ciceron, Aristóteles, Séneca, los sabios de Grecia, y los del mundo entero, que fueron grandes por la Filosofía, y como filósofos han sido inmortales hasta el dia 19 de Julio del año de gracia 1865, en que por gracia y obra de un Sr. Siliceo, han desaparecido de la historia con una simple plumada para siempre jamás amen. Y lo más chusco del caso no es esto, sino el decir que en todas partes, á excepcion de Guanajuato... (dichoso pueblo), se enseñaban todas esas indigestas materias. El señor Siliceo es admirable. Si no se enseñaba nada de esto en
16 hecho que en si mismo no sea delito. Estoy , pues, en mi derecho para pedir que el señor denunciante precise los términos de su denuncia, determinando cuál es el delito de imprenta que he cometido, designando para ello los párrafos de mi folleto que se crea que hayan ofendido la persona del Excmo. Sr. Siliceo, y qué especie de ofensa le he inferido. Mediante esta claridad podré preparar mi defensa con acierto y seguridad. No basta que se haya dicho que mi folleto está comprendido en el abuso que señala el art. 4.° de la ley relativa. Ese articulo declara ab uso de la libertad de imprenta la censura de las personas de los funcionarios públicos ; mas no basta que se diga: la persona del Sr. Siliceo, ministro de la Corona, ha sido censurada ; es necesario que se determine en qué consiste la censura, si ha sido á la persona física, á la moral ó á la ministerial, y qué especie de censura injuriosa se le haya hecho; porque sólo de esta manera puede el reo defenderse del cargo; y á esto aspiro, á fin de fijar la cuestion legal en su verdadero terreno. La persona del señor denunciante es otro obstáculo que se me presenta para preparar mi defensa. En la denuncia se dice que el delito que yo he cometido ofende á la persona del Excmo. Sr. Siliceo ; y si la persona es la ofendida por injurias, calumnia ó difamacion, que se me impute haberle dirigido, sólo la persona del Sr. Siliceo es parte para continuar esta denuncia, segun el art. 35 de la propia ley; pues si bien el 4.° declara abuso de la libertad de imprenta, la censura de las personas de los funcionarios públicos , si la censura ofende, es sin duda porque envuelve una injuria; y siendo ésta dirigida à la persona, no es el ministerio público parte para defender individualidades ofendidas en el género de delito de que se me acusa. Elimínese, pues, del juicio al Sr. Prefecto municipal, que por razon de su oficio ha hecho la denuncia , y pretenda tal vez continuarla; y venga en buena hora el Excmo. Sr. Siliceo, cuya persona
17 se ha creido ofendida, y ocupe la poltrona de acusador, que yo en el banco de los acusados le esperaré tranquilo é impasible para defender la verdad de mi folleto. La personalidad legitima del denunciante debe establecerse préviamente en todos casos; mas en. el presente la hace más necesaria la circunstancia de ser el Excmo. señor Siliceo ministro de la Corona ; é importa no confundir de manera alguna al ministro con la persona. No se ha denunciado mi folleto por haber censurado un acto ministerial, sino una Memoria presentada al Emperador por el Excmo. Sr. Siliceo , en su calidad de ministro de Instruccion pública : esta calidad es la causa ocasional de la Memoria; y al permitirme yo el criticar ésta, he usado del derecho de criticar una obra literaria , pues no otro carácter tiene la produccion de S. E.; y si mi crítica le ha ofendido, y la ofensa es de tal naturaleza que merezca la condenacion judicial, el Sr. Siliceo, y sólo el Sr. Siliceo, debe acusarme mi delito y pedir mi castigo. Sobre este particular, así como aclaracion de la denuncia , promuevo articulo de previo y especial pronunciamiento, y con la instancia más eficaz Al juzgado pido se sirva haberlo por interpuesto, y declarar: primero, que el Sr. Prefecto municipal precise su denuncia en términos claros , que expliquen en qué hace consistir la ofensa inferida á la persona del Excmo. señor Siliceo por el folleto denunciado ; y segundo , que , siendo la persona del Sr. Siliceo la que se dice ofendida, éste y no el Sr. Prefecto municipal debe continuar la denuncia , declarándose no parte á la autoridad pública , para seguir el juicio segun lo dispuesto en el art. 35 de la ley de imprenta, pues una y otra resolucion proceden de justicia. Méjico, Agosto once de mil ochocientos sesenta y cinco.- JosÉ MARÎA Ga. Y BOYZÁN.--LIC. MANUEL CASTELLANOS.
18 PROVIDENCIA DICTADA AL PRECEDENTE ESCRITO. Méjico, Agosto 12 de 1865. «No permitiendo la naturaleza del juicio la sustanciacion del articulo que promueve la parte de D. José Maria Gil y Boyzán en el escrito que corre agregado, y no debiéndose por lo mismo tomarse prematuramente en consideracion las razones en que se fundan los promoventes , sino en el acto de celebrarse el juicio verbal conforme al art. 43 de la ley de la materia , para que puedan alegar en el caso lo que convenga al derecho de las partes, pásese copia autorizada del mencionado escrito al Sr. Prefecto municipal, señalándose para la celebracion de dicho juicio el lunes próximo á las dos de la tarde, en el salon de sesiones del Excmo. Ayuntamiento, para lo que se librará el oficio correspondiente, haciéndose saber. Así lo mandé y firmé.- CASTILLO.—IGNACIO A. TORCIDA.» El acto verbal no tuvo realizacion el lunes 14 designado, por haberse excusado de asistir el señor alcalde municipal por ocupaciones urgentes del servicio , y se trasfirió para el 16 á las tres de la tarde, en que tuvo lugar en audiencia pública ante un numeroso concurso, en la sala de sesiones del Excmo. Ayuntamiento. El señor alcalde municipal se excusó de asistir por oficio dirigido al juzgado; y dada lectura al expediente, que en lo sustancial se compone de los documentos anteriores, hizo oralmente la defensa del reo el Sr. Lic. D. Manuel ('astellanos, la cual tomada por un taquígrafo y corregida por su autor, es la que se publica á continuacion.
19 DEFENSA ORAL DEL SEÑOR CASTELLANOS. La lectura que acaba de dar el secretario á la comunicacion del Sr. Prefecto municipal , excusándose de comparecer en esté acto á sostener su denuncia , me ha colocado, señor juez, en una posicion muy embarazosa; y ha venido á justificar la prevision con que pedí aclaracion de la denuncia, y declaratoria sobre la falta de personalidad del Sr. Prefecto, para haberla hecho y para continuarla. Yo me encuentro en este momento sin delito especificado en la denuncia, y sin acusador; y sin embargo tengo á mi derecha en el banco de los acusados á un reo que debo defender, y cuyo delito no se me ha querido explicar, no obstante mis esfuerzos para conseguirlo, y tendré que hacer el triste papel de D. Quijote batiendo molinos de viento. Al promover yo, señor juez, el articulo á que ha dado lectura la Secretaría, tuve dos objetos muy importantes para la regularidad del juicio y para salvar todo peligro de nulidad de él, y de atentado á las garantías individuales. La denuncia está tan vaga é indeterminada, que me es absolutamente imposible hacer la defensa del reo con la prevision que era de esperarse, y que yo deseaba. ¡De qué se acusa al Sr. Gil y Boyzán? ¡Qué delito le ha traido a este humilde banco? El de abuso de libertad de imprenta por la publicacion de un folleto, que se ha calificado por el señor denunciante de altamente ofensivo á la persona del Excmo. Sr. Siliceo. Yo comprendo perfectamente que el Excmo. Sr. Siliceo haya podido ofenderse por los conceptos, ó por los términos del folleto; mas porque S. E. se haya ofendido, ¿ha cometido el folletista abuso de libertad de imprenta? La susceptibilidad personal ó ministerial del
20 Sr. Siliceo no es ciertamente la que deba servir de cartabon para medir el delito que haya podido provocarla. Su Excelencia ha podido ofenderse por alguna palabra del folleto, mal sonante á su delicado oido , ó por alguna injuria que se le haya dirigido. Esta especificacion ha sido la que he pedido, como necesaria para conocer el grado de delincuencia de mi cliente; y cuando el juzgado tuvo á bien aplazar el exámen de ese articulo para este acto verbal, yo no quedé satisfecho, porque me veia precisado á comparecer á él, sin haberme trazado anticipadamente plan de defensa; mas me preparé á precaucion para todas las eventualidades del ataque. Esperaba por lo ménos tener frente á mi algun adversario, que repitiese la denuncia y fundase su acusacion; y hubiera preferido que este adversario hubiese sido el Sr. Siliceo, cuya persona se considera altamente ofendida por el folleto denunciado. Yo hago al Sr. Siliceo la justicia de pensar que es extraño á este proceso ; y abrigaba la esperanza de que eliminado el Sr. Prefecto municipal, y que notificado S. E., habría dicho, como el héroe de la Mancha, peor es meneallo, porque apesta mds: y que el juicio habria muerto en la cuna. Mas ya que contra todas mis esperanzas no ha sido fallado el artículo de prévio pronunciamiento , que promoví , y que el juzgado tuvo á bien reservar la discusion de él para este acto, y resolver en uno el articulo y la cuestion principal, voy à entrar en ella confiadamente. Si hubiera de medirse la justicia de la causa que vengo á patrocinar, por la elevada altura en que se encuentra la persona que se cree ofendida por . el folleto. denunciado, me arredraria ciertamente; mas como no siempre está la justicia de parte de los potentados y de los grandes dignatarios; y muchas veces, ¡ojalá no fuesen tan frecuentes! el error se aposenta en el palacio de los reyes, yo tengo en el presente juicio formado el de que la razon y la justicia están de parte de mi defendido
21 Soy monarquista por mi sangre, por mi educacion y por la más profunda conviccion, robustecida desde que he visto cómo se entiende en Méjico la República; y si yo me hubiera persuadido de que el folleto denunciado tenia la más ligera tendencia à opacar el brillo del trono , ó siquiera fuera de los que tienen la triste felicidad de disfrutar de sus resplandores, no habria tornado á mi cargo su defensa en este juzgado. Mas yo he visto sencillamente en el folleto una crítica á la produccion literaria del Sr. Siliceo, que, con ocasion de ser ministro de Instruccion pública del Emperador, ha dirigido una carta á S. M., para explicarle un proyecto de plan de estudios, que le ha presentado, y en cuya parte histórica sobre el estado que guardaba la instruccion pública en Méjico ántes y despues de su independencia, ha incurrido S. E. en errores no sólo históricos, sino de apreciacion, errores que el folletista ha pretendido combatir. No veo en esa carta al ministro de la Corona; veo tan sólo al literato que la ha escrito, y que, falseando la historia de su pais, desconoce sus glorias literarias y ofende la honra y la memoria de España, cuyo honor ha querido vindicar el autor del folleto. Yo hago, pues , una cpmpleta abstraccion del ministro y del literato; al primero le dejo en su encumbrada poltrona, y no osaré levantar mi vista ni elevar mi voz hasta él; pero si llamaré , como he llamado, aunque inútilmente, al literato, para que baje hasta mi, á este lugar, á fin de que satisfaga la opinion pública, y ante ella rectifique sus errores, ó presencie su derrota. Yo tendria mucha satisfaccion en que S. E. hubiese ocupado la silla de acusador, y me habria sido grato oir de sus labios los fundamentos que haya tenido para darse por ofendido en su muy apreciable y respetable persona. Mas ya que mis deseos no han sido cumplidos, ni es posible en estos momentos obtener esas explicaciones, y que debo renunciar al placer de tener frente à mí al Sr. Siliceo, voy á ocuparme de la defensa del acusado, defendiendo al folleto
22 denunciado , en su fondo de verdad y de justicia , y en su forma de redaccion. El Sr. Siliceo ha dicho en una carta al Emperador, que el Gobierno español comprendía en su política la conveniencia de conservar en la ignorancia ,, á las clases populares g en el embrutecimiento à la indígena. Mientras que han sido escritores famélicos ú oradores de discursos cívicos los que en pos de aura popular han hecho un tema obligado, el denigrar á España con calumnias de todo género, y describir los tres siglos de su dominacion en la Nueva-España como una noche sombría y tenebrosa, pasada en mengua de la humanidad y de la civilizacion, los españoles residentes en Méjico han tenido la discrecion y el buen juicio de despreciar semejantes calumnias, y han querido disculparlas como un ardid político, para mantener en los mejicanos vivo y ardiente el amor á su independencia, en odio á los errores, crueldades é injusticias imputadas á los conquistadores; y no obstante que esos escritos ligeros y esos oradores imprudentes extraviaban con sus mentidas descripciones de la dominacion española el juicio y la opinion de las masas populares; y sin embargo de que ese extravío , intencionalmente buscado , concitaba el odio popular contra los españoles residentes en esta nacion, inculpables de aquellos abusos aquejados, áun cuando hubieran existido, y por cuyo extravío se han cometido horribles crímenes sobre indefensos , laboriosos y honrados españoles, crímenes que manchan y mancharán eternamente la historia de Méjico independiente; no obstante todo esto, los españoles han tenido la prudencia y la discrecion de callar y de sufrir pacientemente denuestos, dirigidos á la heróica y generosa España en festividades cívicas, donde la exaltacion del patriotismo mejicano podia hacerlos disculpables. Empero cuando un ministro de la Corona, en uso y ejercicio del derecho de iniciativa, se permite ilustrar al Emperador sobre el estado que guar-
23 daba la instruccion pública en la Nueva-España, ántes y despues de su independencia, y este ministro proclama y sostiene los mismos errores que aquellos escritorzuelos y oradores de tribunas populares han propalado con injustificable sinrazon, ha hecho bien el Sr. Gil y Boyzán en darle un público mentís, y en provocar una discusion de que ha de salir la verdad en honra de España y de la nacion mejicana. El Emperador Maximiliano es profundamente ilustrado; mas ha venido á regir los destinos de un país que no conoce: anímanle los más nobles deseos de acertar en sus medidas legislativas, para hacer la felicidad de sus gobernados; y si los consejeros que ha tenido por conveniente escoger, le extravían, haciéndole formar juicio inexacto sobre la educacion del pueblo mejicano , pretendiendo hacer odiosa á S. M. la memoria del gobierno colonial, esos consejeros no preven sin duda el abismo á que pueden conducir al Emperador y a la nacion. Acaso se quiera por ese medio alejar de S. M. toda influencia española; es decir, los consejos del partido politico que reconoce con orgullo su origen español, y que tiene educacion española, para invertir completamente el órden administrativo á gusto y contento de otro partido, que no es ciertamente el español, ni es tampoco conciliable con los intereses político-religiosos de la raza latina. El elemento español es el elemento social del pueblo mejicano; la sangre, la religion, el idioma, las costumbres, las leyes y hasta los nombres y apellidos de los mejicanos son españoles, esencialmente españoles; y para que el Emperador pueda, como debe, utilizar los elementos nacionales en la regeneracion que se propone de este Imperio, debe conocerlos y apreciarlos en toda la plenitud de su verdad; y aunque este conocimiento no le llegue por el conducto de su ministro de Instruccion pública, estoy cierto y seguro que apreciara oirla aunque salga de la boca del más humilde y oscuro de los españoles.
24 Yo creo que al Emperador se deben abrir las páginas de la historia de Méjico, y de sus hombres , tal cual ella y ellos son y han sido, sin que el espíritu de partido , ni el odio personal, ni el provincialismo se permitan la licencia de disfrazar los hechos, de encubrir la verdad, de ataviar á la mentira con el disfraz de aquella: quien tal hiciera, sería un mal servidor, si obrase intencionalmente; y sería inepto, si obrase de buena fe. El Emperador, conducido por falsas y engañosas apreciaciones , podrá cometer errores, á que su sana intencion no le conducen ; y el engaño producido en su ánimo ó en su juicio , no es el engaño del Emperador, es el daño de la nacion, sobre la cual refluyen las consecuencias de todos los errores del gobernante. Si el Emperador hubiera de creer (lo que Dios y el crédito y gloria de Méjico no permitan) al informe del Sr. Siliceo; ó lo que es lo mismo, que la Nueva-España durante tres siglos fué habitada por ignorantes y brutos, y que despues de la independencia, sólo en Guanajuato, únicamente en Guanajuato, se ha establecido un colegio-modelo, de donde han podido salir sabios (tan modestos sin duda que no se han dado á conocer), el Emperador se asustaria al considerar que ha sido llamado á regir un país que ha cambiado muy poco su estado salvaje en tres siglos y medio. Empero por fortuna es un cuadro demasiadamente sombrío para que S. M. I. haya podido descubrir en él ningun rasgo de verdad. Y ya que, por la confianza de la persona que ocupa ese banco de los acusados, debo por deber de conciencia y de gratitud defender su folleto , yo acojo con júbilo esta ocasion, que me proporciona el grato placer de levantará Méjico á la verdadera altura en que debe colocarse; porque ensalzando á Méjico queda España igualmente ensalzada, y justificada de los impíos cargos que hace tantos años le están dirigiendo impunemente hijos emancipados, que han llegado à olvidar su origen, hasta desconocer que, escupiendo al cielo, se escupen la cara.
25 Mi sangre y mi cabeza son españolas , totalmente españolas, y á honor lo tengo ; mas alimentan y dirigen un corazon totalmente mejicano. Atraido yo á este pais con una fortuna, únicamente por mis afecciones; casado con mejicana, y con hijos mejicanos, es mi corazon de la patria de mis hijos ; y duéleme tanto que se depriman las glorias de Méjico, como que se pretenda hacer desconocer la parte que en ellas tiene España. Al defender, pues, en este momento la verdad histórica respecto al estado que guardaba la instruccion pública en la Nueva-España y en Méjico independiente , voy á defender la honra de España, á la vez que las glorias literarias de Méjico , que el Sr. Siliceo se ha permitido calumniar y rebajar hasta el punto de anonadarlas. La defensa de la verdad histórica, será la defensa de la muy merecida censura que se ha hecho en el folleto denunciado, á la carta dirigida por el Excmo. Sr. Siliceo à S. M. el Emperador. El español que, por un arranque de patriotismo y de justa indignation , escribió ese folleto , ha prestado un servicio á Méjico , dando lugar á una discusion, que será más gloriosa para Méjico que para la misma España, cuya reputacion en el mundo científico y literario se encuentra demasiado alta, para que puedan alcanzar á lastimarla las diatribas de un discípulo del instituto de Guanajuato. La educacion civil y religiosa permaneció por muchos siglos, hasta el llamado de la Reforma, encomendada exclusivamente en todo el mundo católico á las corporaciones eclesiásticas ; y se emancipó, digámoslo así, de la tutela de la Iglesia, desde que el protestantismo hizo incompatible que se diese en un mismo lugar á los que negaban la unidad á la religion de Cristo. Las escuelas protestantes de Alemania produjeron las de Bohemia: más tarde nació el calvinismo en Francia, y el protestantismo fué admitido en Inglaterra. La educacion fué necesariamente secularizada para estas sectas, y para las muchas otras que de ellas surgieron ; y sobrepuesto el materialismo á los principios de
32 las escuelas y colegios en que se ofrecía en monasterios y curatos? Y si treinta años de independencia de la madre patria no habian bastado á inspirarles, no diré amor al estudio y á las ciencias, siquiera fuera deseos y gusto en vestirse , por qué culpar á esa madre patria , porque no convirtió en estudiantes y eruditos á los millones de indios, que preferian los bosques y sus hábitos tradicionales á la sociedad y al traje de la civilizacion? Vaya la otra anécdota, en que figuré yo mismo un papel importante. A una legua de las haciendas de Treinta y Zacatepec, hay un pueblo nombrado Xoxocotla, de siete mil almas , muy morigerado y laborioso , de donde salen diariamente cuadrillas de ciento y doscientos peones á trabajar á las haciendas de cañas, y que están por lo mismo en contacto frecuente con gentes de razon. En el año de 1854, estando yo en esas mis haciendas, se me presentó en cuerpo el Ayuntamiento de ese pueblo , y me suplicó que , como hombre de letras que era yo , le hiciese una exposicion al Rey de España para que previniera al presidente Santa- Anna que no les cobrase el derecho de capitation: son sus palabras, que me causaron tal sorpresa, que me inspiraron la resolucion de complacerle: hicele en el acto la exposicion al Rey de España, tal cual el Ayuntamiento me la pedia, y muy llena de razones: firmáronla el alcalde y algu.n regidor que supo , y el secretario , que era ladino , y los otros hicieron un signo de cruz sobre su nombre, y pintaron el hierro de su caballo. Encarguéme de dar direccion á tan original solicitud , que mostré despues á muchos de mis amigos, como un documento curioso , que revelaba el estado de atraso en que se encontraba un pueblo de indios, incrustado en el centro de las haciendas más ricas de la Tierracaliente, á veinticinco leguas de Méjico y á treinta y tres años de la independencia. Lamento haber perdido ese documento , como todos mis papeles , en la horrible quemazon que sufrió mi casa el 10 de Marzo último ; pues me
33 habria sido satisfactorio presentarlo en este acto en testimonio de que es justificada la opinion que he consignado, de que la raza india resiste la civilizacion, que huye de ella, y, que en su centro. mismo no la toma. Hay, sin embargo, honrosas excepciones, que me complazco en dar á conocer, como prueba del interés que el gobierno español tomó en ilustrar a los indios, y darles la misma instruccion que se dispensaba á los hijos de españoles en la Nueva-España.--Tovar Moctezuma, descendiente de los emperadores aztecas, educado en el colegio de San Pablo , floreció en el siglo xv, y escribió una Memoria genealógica de los reyes mejicanos, y otra de la Dinastía de Texcoco; y por recomendacion del virey Enrique escribió la Historia antigua de los reyes de Méjico, Acolhivacan y Tlacopan, de cuya obra se sirvió Acosta para escribir su Historia Natural. Era llamado por los españoles el Ciceron mejicano, por la elocuencia con que hablaba en su idioma natal. Pomar, hijo bastardo de los reyes de Texcoco, escribió la Relation de las antigüedades políticas y religiosas de, los indios aztecas, cuya obra fué dedicada al rey de España. Tezomac , indio noble que llevaba el nombre de D. Fernando Alvarado , escribió en el año de 1598 la Crónica mejicana en dos partes, de las cuales la primera tiene 112 capítulos y hace de ella mencion Clavijero, y de la segunda parte hace referencia Boturini en el Catálogo de su museo. D. Gabriel Ayala, indio noble de Texcoco, escribió en lenguanahuatl, que es la sábia de los mejicanos, Apuntes históricos de la nacion mejicana, que comprende desde 1243 hasta 1562 ; y de esta obra hace mencion Boturini. D. Estéban Bravo, indio noble, tambien de Texcoco, fué colegial en el Imperial de Santa Cruz de Tlaltelulco, quien confiesa Fr. Juan Bautista que le ayudó mucho por su erudicion para la composicion de sus obras. D. Gabriel Castañeda, indio principal de Michoacan, es- 3
34 cribió una Relacion de la conquista de Sandoval, y del viaje del virey Mendoza al pais de los chichimecas de Xuchipila. D. » Domingo Chimalpain, descendiente de cacique, conocido por el sobrenombre de San Antonio y Muñon, escribió la Historia mejicana antigua hasta 1526: la Crónica de Méjico desde 1068 hasta 1597 de la Era vulgar: Apuntamientos de sucesos desde 1064 hasta 1521: Relaciones originales de los reinos de Acolhuacan, Méjico y otras provincias, desde muy remotos tiempos; y por último, la Relacion de la conquista de Méjico por los espaiioles; de cuyas obras hacen mencion Sigüenza y Góngora, Betancourt, Boturini, Pinelo y Clavijero. D. Fernando Pimentel, descendiente de los reyes de Texcoco, escribió las Memorias históricas del reino de Acolhuacan, que sirvieron á Torquemada y Clavijero para formar el cómputo de las contribuciones que los mejicanos pagaban á sus reyes. Antonio Pimentel, pariente del anterior é hijo de Conacotzin , último rey de Texcoco, escribió una carta genealógica sobre los Reyes de Tececoco. D. Fernando Alva, descendiente de los reyes acolhuas; conocido por Iztlilxochitl, verídico y exacto escritor , mereció el título de intérprete regio , y por . órden del virey D. Luis de Velasco , escribió las obras siguientes: Historia de la Nueva-España: Historia de los señores chichimecas, con las ordenanzas del emperador Netzahualcoyotl; que copió Boturini del original. Relaciones históricas de la nacion Tulteca: que también copió Boturini. Varios fragmentos históricos.. Compendio de la historia de los chichimecas, tultecas y mejicanos: copiado por Boturini. Compendio histórico del reino de Texcoco. Cantos del emperador Netzahualcoyotl , traducidos al castellano de la lengua nahuatl.
35 Relacion de le aparïcion de ,Nuestra Señora de Guadalupe, en mejicano. D. Gabriel Alva , hijo del anterior, tambien escribió va,- rias obras, siendo curiosas 'sus Platicas en lengua mejicana contra las supersticiones que han quedado entre los indios, impresas por Sálvago en 1634. Tambien tradujo al mejicano las tres comedias de Lope de Vega, el Gran teatro del mundo: el Animal profeta, dichoso parricida; y la Madre de la mejor. Pudiera citar muchos otros nombres de indígenas ilustrados en los colegios españoles , establecidos para su educacion, y que han ocupado curatos y canongías con lucimiento por su saber y virtudes; mas cansaria demasiado al Juzgado y al auditorio; y por otra parte, bastan los que he mencionado para dejar justificado que desde los primeros años de la conquista el gobierno de la Metrópoli , léjos de pretender como sistema político mantener en el embrutecimiento á los indígenas fundó planteles de educacion para ellos, iguales no sólo á los que fundó para hijos de españoles, sino tambien á los que existian en la España peninsular. El Sr. Siliceo debió conocer estos antecedentes tan gloriosos para Méjico, como honoríficos para España, ántes de calumniar á los reyes de ésta, imputándoles miras políticas de conveniencia en manten er á los indios en el embrutecimiento. Si solicito fué el gobierno de España en proporcionar á los indios educacion religiosa, moral, literaria y científica., no lo fué ménos en fundar y proteger establecimientos de educacion primaria y superior para los descendientes de españoles; y tan luego como se experimentó la necesidad de mayor número de planteles de educacion, acudió á ella con el mayor empeño. Por algunos años despues de la conquista fueron suficientes para la educacion de la juventud española é indigena los colegios de Infantes, de San Juan de Letran, San
36 Pablo y Tlaltelulco en la capital , porque sobre ella afluia necesariamente la inmigracion; y de este centro deberia irradiarse, como los rayos del sol, con los progresos de la conquista el desarrollo de la ilustracion é instruccion públicas. He dicho ántes que do quiera que se implantaba una cruz, habia á su amparo una escuela , hasta en los desiertos; y ahora añadiré y probaré con la historia , que segun acrecentaban las poblaciones con carácter europeo, era solícito el gobierno de la Metrópoli en fundar colegios y universidades que sirviesen de centro para la instruccion de la juventud. En Méjico mismo, tan luego como se experimentó la necesidad de mayor número de planteles de educacion, se fundó en 1551 la Universidad, esa Universidad que tan maltratada ha salido de la pluma del Sr. Siliceo, y cuyos grandes servicios á las letras y á las ciencias tendré mas adelante ocasion de patentizar. Fué fundada con los mismos privilegios y estatutos de la de Salamanca, que era la primera y mejor de España, y acaso del mundo científico : de ella vinieron sus mejores doctores para abrir las cátedras, y en ella se enseñaban los mismos ramos de educacion superior que en las universidades de España; latin, griego, filosofía, en los ramos que llamaban humanidades; retórica, teología, derecho canónico, derecho romano y patrio, y medicina. ¿Podía la Nueva-España pedir á su rey que le diese más de lo que tenía en su propio reino, y que enseñase en América más de lo qu e . se enseñaba en la Europa? Los sabios é ilustres monarcas Carlos V y Felipe II dieron á la Nueva-España pobladores que menguaron los brazos de la Iberia, misioneros que convirtieran á la mansedumbre y al cristianismo á los indios bárbaros é idólatras que la poblaban, y colegios y universidades en que se educasen; y es altamente injusto que se desconozca tan amorosa solicitud por parte del gobierno de la madre patria, y se la insulte después diciéndola que comprendia en su política
37 mantener en la ignorancia à los naturales y en el embrutecimiento á. los indígenas. Voy á entrar en una tarea, sin duda enojosa para mi y poco agradable para el Juzgado y para el numeroso concurso de personas que tienen la bondad de oirme; mas no puedo excusarme ' de ella si he de dejar probado, como pretendo, con la histo r ia, que el Sr. Siliceo no conoce la antigua de la Nueva-España, en lo que hace relacion á instruccion pública. Voy á citar todas las escuelas, colegios y universidades públicas que el gobierno español fundó, autorizó y protegió en el reino llamado de la Nueva-España, á más de los que dejo citados. En 1515 fundaron los jesuitas á San Ildefonso, colegio de su Orden, que ostenta hoy dia su belleza, y cuyas paredes proclaman los nombres de millares de ilustrísimos mejicanos, que nutrieron en él su entendimiento con inmarcesible gloria en el mundo literario, y cuyas puertas se abren cada dia para derramar la ciencia sobre la juventud estudiosa que entra por ellas ávida de recogerla. Más adelante se verán los nombres de sapientísimos é ilustres varones, no reemplazados por desgracia , salidos de ese plantel. Tambien fundaron un colegio en Topozotlan. El colegio Seminario de esta capital fué fundado ántes del año de 1544 para la instruccion de los aspirantes á la carrera eclesiástica. Habia tambien en Méjico el colegio de San Ramon en la calle de su nombre, destinado principalmente á educar naturales de Morelia y de la isla de Cuba, que más tarde se incorporó á San Juan de Letran. Los Betlemitas , religion instituida precisamente en la América Septentrional, en el año de 1653, por el venerable Pedro de Betancourt, llegó á tener 25 conventos hospitalarios en toda la América, y los hubo en esta capital, en Puebla, Guanajuato, Oajaca, Veracruz y Tlalmanalco , siendo su cuarto voto la enseñanza gratuita de la juventud , que llenaron cumplidamente en todas partes.
38 En la calle de Cordobanes, frente al convento de la Enseñanza, existió tambien un colegio llamado de Cristo, que en el siglo xvn se refundió en el de San Ildefonso. En 1575 fundaron los agustinos el colegio de San Pablo en el local que hoy es hospital. Los fernandinos fundaron diversos colegios de Propaganda Fide en la capital, en Pachuca, en Querétaro, Zapopan en Guadalajara, Guadalupe en Zacatecas, y San José de Gracia en Orizava. Los benedictinos, que tambien comprendian en sus votos la enseñanza, fundaron en Méjico el colegio de Monserrate. El colegio llamado de Santos, fundado por el sabio indígena tlaxcalteca Muñoz, existió al fondo del palacio en el lugar que hoy ocupan las casas llamadas de Loperena, en la calle de la Acequia. De él salieron los obispos, canónigos y abogados más sabios de la Nueva-España, pues su principal instituto fué, que los doctores más instruidos de las universidades del reino tomasen beca en él, y permaneciesen ocho años mantenidos con toda comodidad y decencia., y dedicados exclusivamente al estudio teórico de las ciencias que respectivamente profesaban, aprovechándose de la magnífica biblioteca que allí existia. Fué Colegio Mayor, cuyas preeminencias fueron muchas en aquellos tiempos, y era la mejor recomendacion en el mundo científico haber vestido beca en algun Colegio Mayor. Fué demolido por el general Santa-Anna tan útil establecimiento. La instruccion pública no estaba limitada á la capital de la Nueva-España : ya he mencionado ántes los conventos monásticos fundados en toda su extension , en que habia escuelas para educacion primaria y secundaria: los colegios de Jesuitas, que eran diez y seis cuando la Orden fué suprimida los de Betlemitas y los de Propaganda Fide; y por cuenta y órden de la Metrópoli, habia universidades con los mismos. estatutos que la de Méjico, en Mérida de Yucatan, en Chiapas y en Guadalajara; y hubo seminarios además del de Méjico, en Puebla de los Ángeles , en Chia-.
3g pas, en Oajaca, en Michoacan, en Guadalajara, en Durango; en Linares y en Sonora; en cuyos establecimientos. se educaban ántes de la independencia más de seis mil alumnos internos y externos, segun apuntes estadísticos de que hace mencion el P. Maneiro en su Opera de vitis a liquo t mexicanorum. En Zacatecas se fundó el colegio de San Luis Gonzaga en 1754, y la fundacion fué aprobada en Cédula de 27 de Enero de 1795, por la que se le aseguraron fondos suficientes. De este colegio salieron sabios muy notables, entre ellos el Dr. Gordoa, obispo que fué de Guadalajara, y presidente de las Córtes constituyentes españolas en el año de 1812; los licenciados D. José Domingo Velazquez y D. Cárlos Barron, abogados célebres; D. Mateo. y D. Ignacio Gutierrez, D. José Ildefonso Diaz, gobernador que fué de San Luis Potosi, y fundador del colegio Josefcno; y los célebres eclesiásticos D. José María Semper , D. Mariano Aristoarena, D. Joaquin Conde, y Fr. José María Puelles. Este colegio fué trasformado despues de la independencia en Instituto Literario de Zacatecas; y, aunque privado de sus fondos por el gobierno liberal independiente , floreció y dió muy buenos discípulos en Jerez , bajo la direccion del Sr. Lic. D. Gerardo García Rojas, y despues de su restitucion á Zacatecas bajo la. del Sr. D. Teodosio Lares. A sus cátedras antiguas de latinidad, filosofía , derecho civil y canónico , historia eclesiástica, etc. , se aumentaron las de física experimental , derecho natural y de gentes y público, humanidades y bellas letras, y se fundó la Academia práctica de Jurisprudencia. — Se enseñaba tambien francés é inglés. En Michoacan habia , además de los colegios Seminario y la Compañía, el de San Nicolas, y el Illmo. D. Fr. Alonso, de Veracruz, fundó una universidad en Tiripitio. En Guadalajara, además de la Universidad y Seminario,
40 fundó el obispo Alcalde un colegio para niñas y otro para niños, en cuyas obras gastó más de 400.000 pesos. En Puebla hubo , además del Seminario , los colegios Carolino, Palafoxiano, y San Pablo. En Guanajuato, ese feliz Guanajuato , que tantos encomios ha merecido del Sr. Siliceo , hubo un colegio anterior á la independencia, que es el mismo que realza S. E., y que segun dice à S. M. en la carta censurada por el folletista , fué reformado en 1828. La reforma supone prévia existencia, y el Sr. Siliceo debió ser justo reconociendo que ese colegio era fundacion puramente española. Me propongo hacer conocer más adelante al Juzgado el verdadero lugar que mereció ocupar entre los colegios de la República mejicana el tan encomiado de Guanajuato. z,Y cuáles fueron los frutos que esas universidades, colegios y escuelas monásticas dieron á las letras y á las ciencias? El Excmo. Sr. Siliceo ha dicho que la palabra Universidad es vacía de sentido, y que no ha visto las obras buenas que produjera la de Méjico. ¡,Por ventura la Universidad, como cuerpo moral, podia escribir obras cientificas? La Universidad no era otra cosa que la congregacion de doctores en todas las ciencias , ocupados en dar la instruccion superior de cada una de ellas á la juventud; y el folletista Sr. Boyzán ha hecho notar con fundamento la cóntradiccion en que ha incurrido el Sr. Siliceo, calificando á la palabra Universidad de vacía de sentido , y dando seguidamente ese mismo nombre á la central, que propone en su plan general de instruccion pública que se establezca en Méjico; y mayor es la carencia de criterio en el Sr. Siligro, cuando desconoce lo que haya producido de útil para las ciencias la Universidad, y agrega que no le son extrañas las obras escritas por algunos de sus miembros. Estos son los que forman el cuerpo moral; y si escribieron obras científicas útiles, justifican individualmente el conjunto que constituye la corporacion. Yo voy á molestar la aten-
41' cion del Juzgado y del público , dando á conocer a algunos de los sabios é ilustres mejicanos que salieron de esas universidades, séminarios Ÿ colegios, de que el Sr. Siliceo habla con tanto desprecio como sin razon. Séame disculpable este momento, de molestia que voy á dar en gracia á que la mención que voy a hacer de algunos ilustrísimos mejicanos, sirva para tributar á su memoria . el profundo duelo que me causa que un mejicano, ministró de la Corona , haya echado con una plumada el negro manto del desprecio , sobre las glorias que supieron conquistarse en las ciencias, en la literatura y en las artes. Séame licito evocar sus manes , para que al recuerdo que haga de sus glorias, se levanten del polvo en que yacen, y vengan conmigo á confundir al literato moderno , que tan mal les ha tratado, humillando á su patria ante el mundo científico, por sólo el necio placer de negar á España la honra que le pertenece por aquellas glorias. Antes he mencionado los sabios aztecas que florecieron. en el primer siglo de la conquista; y ahora haré mencion de algunos de los que florecieron de esa raza y de la española en los siglos subsecuentes hasta la consumacion de la independencia de la Nueva-España. Fray Diego Duran, texcoqueño, publicó varias obras que tradujeron al francés los críticos Querif y E chard; y segun Pinelo, la Historia de los indios de la Nueva-.Esparza, y Antiguallas de los indios. Hubo otro, Fr. Fernando Durán, que escribió varias exposiciones sobre los Evangelios, Salmos y otras materias místicas. Huitzimengari, michoacaneco, escribió las Memorias del reino de Michoacan , con un mapa anejo pintado en un lienzo de algodon en 1589. • Niza, noble tlaxcalteca, escribió la Historia de la conquista de Méjico , que hizo firmar en 1548 por treinta caciques en prueba de su exactitud.
48 das. El Sr. Dr. y Mtro. D. Antonio Lopez Portillo, canónigo antes de esta santa iglesia, y hoy de la de Valencia en la Europa, habiéndose graduado bachiller en filosofía y teologia, y sustentado un acto de todo el dia en su patria Guadalajara de la Nueva-Galicia, pasó á esta ciudad, donde se dedicó á la jurisprudencia, y en el año de 1/50, á los 19 de su edad, prometió y cumplió abundantemente en la aula de la Universidad (como se dijo arriba) , decir de memoria y explicar cualquiera párrafo que se le preguntase de la Instituto civil, y defender todos los asertos que expende en sus dos tomos el Dr. Pichardo. Mas esto sólo fué un brillante crepúsculo de la asombrosa luz que habia de manifestar despues en tres dias enteros. Fué así, que en el año de 54 propuso en libelo impreso, para hacer más universal su noticia, defender en el 28 de Mayo por mañana y tarde los cuatro tomos de filosofía del P. Losada , los tres de teología del P. Marin y la famosa Disertacion eucarística del Illmo. P. Rábago, prometiendo defender no sólo las conclusiones principales de estos autores , sino todo su sistema, doctrinas, pruebas y soluciones, y concordar oportunamente todas las doctrinas que pareciesen opuestas en el P. Marin. Para el dia 6 de Junio ofreció defender por la mañana todas las Decre ta les de Gregorio IX conforme a las notas y comentarios del Dr. Gonzalez , prometiendo defender todas y cada una de las doctrinas que se hallan en-los cinco tomos de este autor, de modo que conciliarla las que pareciesen discordes; y en las que claramente se hallasen tan contrarias que no pudiesen conciliarse , defend.eria, pr.oblematicamente ambas sentencias. Por la tarde prometió decir de memoria y explicar cualquier párrafo de la Instituta, y defender todas las obras de Arnoldo Vinio, designando todas las doctrinas discordes', y ofreciendo, ó conciliarlas ó defender lo que el arguyente le asignase. Para , el-día 11 del mismo Junio prometió defender todas las conclusiones y doctrinas de los diez tomos académicos de
49 Antonio Fabro , cuatro en la mañana y seis en la tarde, ofreciendo lo mismo que acerca del Dr. Gonzalez, ó conciliar las doctrinas opuestas , ó defenderlas problemáticame lli te. Y añadiendo, que á más de los particulares sugetos que convidase por réplicas , admitiria gustosamente por antagonistas á cualquiera sin excepcion, que quisiese preguntarle ó argüirle sobre todo lo propuesto, ó reconvenirle sobre cualquiera proposicion de las que profiriese en los tres dias del certámen académico. El modo admirable con que desempeñó todo lo prometido, no es fácil explicar. Tuvo por réplicas sugetos de la mayor distincion en dignidad y letras, del muy ilustre y venerable Cabildo, del muy ilustre Cláustro , y de todas las sagradas religiones. Unos le argilian en forma escolástica, otros le proponian en estilo oratorio, y otros lo tentaban con preguntas sueltas y exquisitas; y á todos satisfacia en la misma forma ó estilo en que le proponian, admirando todos la prodigiosa actualidad y presencia de tantas y tan disímbolas especies , como contienen las cuatro facultades, y las innumerables conclusiones y doctrinas de los seis autores que defendía; hablando en cada una como si sola ella fuese el sugeto de la controversia, y en la precisa multitud y diversidad de puntos que le tocaron en el espacio de más de diez y ocho horas, por haber durado más de tres horas cada uno de los seis ejercicios de mañana y tarde de los tres dias; mas en todos fué lo más digno de consideracion y de los mayores elogios, su prontitud sin precipitacion, su compostura sin artificio, su copia sin confusion, su desembarazo con modestia , su elocuencia con propiedad , y su estilo con suavidad y esplendor. Verdaderamente no ocurre término de comparacion sino el mismo , que fomentando un extraordinario talento con una aplicacion tan severa, que dejaba la comida para la noche, por ocupar todo el dia en la tarea literaria, halló modo para elevarse y excederse á sí mismo: levavit se supra se. En vista de tan extraordi- 4
50 naria demostracion , el muy ilustre Cláustro pleno , de la Real Universidad , por premio de tan gloriosas tareas , y para incentivo á otros jóvenes á que emprendan su imitacion , determinó que se le remitiesen las propinas acostumbradas y de estatuto, para que recibiese, cumplidas las respectivas pasantías, los grados de doctor y maestro en las cuatro facultades, informando de todo al rey nuestro señor , cuya justificada piedad se dignó de aprobar la determinacion, y promover á este insigne vasallo á una prebenda de esta santa iglesia metropolitana, de que muy en breve lo ascendió a canongía de la misma iglesia, .y despues á la de Valencia, donde se sabe emplea sus distinguidos talentos en la sabiduría de los santos.» Muñoz Camargo, indígena de Tlaxcala, fué el fundador del célebre colegio mayor de Santos, de que ántes he hablado : sirvió de intérprete á los españoles , y escribió la Historia de la ciudad y Rep Mica de Tlaxcala, y cinco tratados sobre teología dogmática. Alarcon, nacido en Tasco , poeta insigne, en el arte cómico fué muy encomiado de Quevedo, en cuyo juicio fué este mejicano uno de los ingenios que dieron leyes á la comedia española, y de los primeros maestros en el arte dramático. Fué nombrado por su mérito en 1618 relator del Consejo de Indias; y lució en España á la par que sus mejores poetas. D. Juan Arriola, ' guanajuatense, sobresalió en la poesía: entre infinitas composiciones suyas, se conservan todavía con mérito los catorce sonetos con que glosó el famoso atribuido á San Francisco Javier, que comienza: No me mueve mi Dios para quererte; y las comedias: No hay mayor mal que los celos, y la Cátedra de Cristo. Hubo tambien otros Arriola, D. José y D. Juan, naturales de Guadalajara, que florecieron en las ciencias eclesiásticas. Hubo cuatro Avilés, D. Estéban, D. Jacinto , D. José y D. Juan, de los cuales el primero escribió la Historia de Guatemala, desde
51 los tiempos de los indios hasta la fundacion de la provincia de franciscanos; el segundo la Crdnica de la provincia de agustinos de Michoacan; el tercero fué poeta ameno y chistoso, y entre sus muchas poesías que se conservan es de mérito indisputable su Canta pastoril , cuaderno de 100 fojas, impreso en Méjico en 1682; y el último fué catedrático de medicina en la Universidad, y escribió dos tratados, De humoribus y De partibus et facultatibus. D. Fernando Becerra, tasqueño, médico-cirujano salido de la Universidad, escribió un tratado de la Manifiesta cualidad del mercurio. Hubo tambien un D. José Javier Becerra en el siglo xvir, que desempeñó los más altos puestos en la Universidad y en el Tribunal de la Inquisicion, y en los cabildos de Guadalupe y de la Metropolitana ; fué propuesto varias veces por la Cámara de Indias para mitras en América, y escribió varias obras místicas ; y como consultor del Concilio mejicano , escribió seis disertaciones muy eruditas sobre puntos legislativos concernientes à la Iglesia y al Estado , siendo muy notable la relativa al depósito irregular usado en la América. D. Luis Becerra, tasqueño, fué catedrático de matemáticas en la Universidad de la capital; y sin haber salido jamás de la Nueva-España sabía perfectamente las lenguas griega, hebrea, latina, italiana, francesa, portuguesa, mejicana y otomite. Fué poeta, orador, filósofo , teólogo , físico y quimico muy aventajado ; cuyo saber hizo constar D. José Lopez Avilés en un acróstico latino que . publicó el año de 1675. Farfan escribió un Tratado de medicina y de Modas las enfermedades en 1604. Avendaño escribió tres tratados de Cosmología, de Cdpite y Venis. Fr. Agustin Betancurt, nacido en esta capital, dejó escritas multitud de obras que corren impresas , siendo notable su Teatro mejicano.
52 D. Andrés Cabo, natural de Guadalajara, sabio jesuita, escribió la Historia civil ypol'tica de Méjico, que publicó despues D. Cárlos María Bustamante con el título: Los tres siglos de Méjico. Paréceme oportuno colocar al lado del P. Cabo , á su ilustre hermano en religion D. Francisco Javier Clavijero, honra de Veracruz su patria, y que escribió con tanta propiedad como exactitud, la Historia antigua de Méjico, con que ha inmortalizado su nombre, y que ha merecido ser traducida del italiano, en que la escribió, al castellano, inglés, francés y aleman. Dió gloria á la Italia y á Bolonia, en que murió ; pero Méjico tiene la gloria de haberle contado entre sus hijos, y el colegio de San. Ildefonso la de numerarle entre sus discípulos. El P. Juan Luis Maneiro , veracruzano, y jesuita tambien , que ántes he tenido ocasion de citar, escribió y publicó la biografía de Clavijero, y hace mencion de todos los trabajos científicos y obras publicadas por su sabio paisano. D. Gabriel Bonilla, profesor de matemáticas y de astronomía, publicó varios pronósticos y almanaques, y una disertacion cometográfica con motivo del que apareció en Méjico en Diciembre de 1652 , impresa por Bernardo Calderon en 1653. Hubo otros , Bonilla , Godines , D. Antonio y D. Juan, poblanos , de quienes se conocen algunos sermones de mérito , impresos en Puebla en los años de 1672, 74 y 96. . Fr. Andrés Borda , franciscano , escribió varias obras teológicas , siendo notables sus objeciones al argumento de los fariseos, impresas en Méjico por Lupercio en 1683, y la Solucion de la Universidad de Méjico á las catorce cuestiones . propuestas por los Betlemitas; obra en fólio, impresa por Rivera en 1708. Fr. Francisco Burgoa , oajaqueño, escribió, entre otras obras, la Palestra histórica, publicada en fólio en 1670: la Geografía de la América septentrional, dos tomos en fólio,
53 impreso en 1674 ; y su viaje de Oajaca á Roma y de Roma á Oajaca, manuscrito muy 'curiosa. D. Pedro Alarcon, natural de esta capital, fué catedrático de matemáticas en la Universidad , y escribia anualmente los almanaques, y levantó un plano ignográfico de Méjico, las tablas astronómicas de los movimientos de los planetas , las efemérides de los lugares y movimientos diurnos de los planetas desde 1713 hasta 1723, cuyos escritos envió á París para su publicacion , y la Sorbona conociendo su mérito costeó la impresion y le honró con el titulo de miembro de su Cláustro. Mucho debió ser el mérito de esas obras, cuando la orgullosa Sorbona honró á este mejicano cón tal titulo. Fué Cambien poeta y geógrafo, y fué premiado con una caja de plata por un romance que se imprimió en 1724 en certámen poético, con motivo de la coronacion de Luis I de España. D. José Ignacio Bartolache, nacido en las minas de Guanajuato , fué educado en San Ildefonso y en el Seminario Tridentino, y estando de maestro de escuelas en el pueblo de Temazatepec , le sacó de allí Velazquez de Leon y le hizo estudiar medicina y ciencias exactas, en que aprovechó tanto, que fué catedrático de matemáticas y sobresalió en medicina, física, química, botánica y astronomía, y dejó escritas varias obras sobre estas ciencias , siendo notables sus Lecciones matemáticas, impresas en Méjico en 1769. Ya que he mencionado á Velazquez de Leon, le dedicaré un lugar al lado de su discípulo Bartolache; pero seria débil todo elogio que yo hiciera de este sabio é ilustre mejicano. Dejo , pues, esta noble tares al sabio baron de Humboldt, cuyo autorizado juicio no puede ser contestado. Dice así: «El geómetra más señalado que ha tenido la Nueva-España, despues de la época de Sigüenza , ha sido D. Joaquin Velazquez Cárdenas y Leon. Todas las tareas astronómicas y geodésicas de este sabio infatigable, llevan el sello de la mayor exactitud. Nacido el 21 de Julio de 1732
54 en lo interior del-país, en la hacienda de Santiago Acebodocla, cerca del pueblo indio de Tizicapan, puede decirse que no tuvo otro maestro mas que á sí mismo. Siendo de edad de cuatro años, pegó las viruelas á su padre, el cual murió de ellas. Un tio, cura de Jaltocan, se encargó de su educacion y le hizo instruir por un indio llamado Manuel Ascensio , hombre de mucho talento natural, y muy versado en la historia y mitología mejicana. Velazquez aprendió en Jaltocan varias lenguas indias y el uso de la escritura geroglifica de los aztecas. Es de sentir que no haya publicado nada sobre este interesante ramo de antigüedades. Puesto en el colegio Tridentino de Méjico, casi no halló en él profesores, ni libros, ni instrumentos. Con los pequeños auxilios que se pudo proporcionar por allí, se fortificó en las matemáticas y en las lenguas antiguas. Por una feliz casualidad cayeron en sus manos las obras de Newton y Bacon; aquellos le inspiraron el gusto de la astronomía, y éstos le dieron el conocimiento de los verdaderos métodos filosóficos. Siendo, como era, pobre , y no encontrando, ni áun en Méjico, instrumentos ningunos, se dedicó con su amigo Guadalajara, hoy maestro de matemáticas en la Academia de pintura, á hacer anteojos y cuadrantes. Al mismo tiempo hacía de abogado, ocupacion que en Méjico, como en todas partes, es mas lucrativa que la de observar los astros; y empleó las utilidades que le daba su trabajo en comprar instrumentos en Inglaterra. Nombrado catedrático en la Universidad, acompañó al visitador D. Josef de Calvez en su visita de la Sonora ; y habiendo sido enviado en comision a la California, se aprovechó del hermoso cielo de aquella península, para hacer un sinnúmero de observaciones astronómicas. Fué el primero que observó allí el enorme error de longitud , con que todos los mapas anteriores habian marcado aquella parte del nuevo continente muchos más grados al O. de los que realmente esta. Cuando el abate Chappe, más célebre por su valor y declarado
55 amor á las ciencias que por la exactitud de sus operaciones, llegó á Californias, ya encontró allí al astrónomo mejicano, el cual se habia hecho construir, de tablas de mimosa, , un observatorio en Santa Ana. Ya habia determinado la posicion de este pueblo indio; y asi anunció al abate Chappe que el eclipse de la luna de 18 de Junio de 1769 seria visible en California. El geómetra francés dudó de esta asercion hasta que se verificó el eclipse. Por si solo Velazquez hizo una muy buena observacion del paso de Vénus sobre el disco del sol el dia 3 de Junio de 1769; y al dia siguiente comunicó el resultado al abate y á dos astrónomos españoles, D. Vicente Doz y D. Salvador de Medina. El viajero francés quedó sorprendido de la armonía que habia entre la observacion de Velazquez y la suya. Sin duda extrañó encontrar en California un mejicano, que sin pertenecer á ninguna academia, ni haber salido jamás de Nueva-España, hacia tanto como los académicos. En 1773 hizo Velazquez el gran trabajo geodésico , del cual hemos dado algunos resultados en nuestra análisis del atlas mejicano, y aún volveremos á hablar cuando tratemos de la galería de desagüe de los lagos del valle de Méjico. El servicio que este hombre infatigable hizo á su patria, fué el establecimiento del Tribunal y Escuela de minas, cuyos proyectos presentó á la Corte. Acabó su laboriosa carrera el dia6 de Marzo de 1786, siendo el primer director general del Tribunal de minería, con los honores de alcalde de corte.» El baron de Humboldt ha hecho mencion de los ilustres mejicanos Sigüenza y Góngora, Gama y Alzate; y aunque invierta el órden cronológico, en que no he podido ser muy rigorista por la premura con que me he visto forzado á tomar estos apuntes, hablaré en este lugar de estos sabios.—Sigüenza y Góngora fué literato , historiador, anticuario, astrónomo, matemático, critico y poeta: escribió más de cincuenta obras sobre esas diversas y complicadas materias, y su fama llegó hasta Luis XIV, protector de las
56 ciencias y artes, quien le escribió invitándole para que pasase á Paris á iluminar esta nacion , donde florecian tantos hombres eminentes, brindándole con honores y pensiones, que el modesto filósofo mejicano no aceptó , prefiriendo el título de cosmógrafo regio, que se apresuró á enviarle Cárlos II , rey de España. Llenas están de elogios de este sabio mejicano las obras de Gemeli, Carreri, Boturini, Mañeri, Pinel y Castorena. D. José Antonio Alzate, natural de Ozumba, fué tambien literato , astrónomo , matemático , químico y geofónico, sobre cuyas materias y sobre agricultura escribió utilísimas obras de que hace mencion por menor el Dr. Beristain en su Biblioteca hispano-americana de literatos. Este sabio hizo las primeras observaciones sobre el paso del planeta Vénus por el disco del sol, que fueron publicadas en Paris por aquella Academia de ciencias en 1710; y tanto por esas observaciones como por otras obras del mismo sabio , le colmó la Academia de elogios y le nombró su socio corresponsal. Gama , nacido en esta capital, fué uno de los más hábiles astrónomos mejicanos , y de quien hizo notables elogios el astrónomo francés Lalande. Fué el primero que fijó la latitud astronómica de Méjico, con bastante aproximacion. Guadalajara levantó la carta de Chapala y del lago de Texcoco, que sirvieron á Gemeli. Guevara escribió un Tratado sobre los perjuicios de las bancaro tas. Leon escribió Diarios de Alonso de Leon y la Relacion del nuevo reino de Leon. Leon, D. Manuel, mejicano, construyó varias máquinas curiosas y útiles, para fundiciones , molinos, desagües clé minas y conduccion de aguas en 1696, y fué el primero que en Méjico ensayó el oro sin el auxilio del fuego. Line Escalada, agricultor , escribió sobre las cualidades
517 del trigo llamado alvino, y demostró que era útil en circunstancias en que el gobierno español trataba de prohibir su siembra. Loaiza escribió varias obras sobre Tlaxcala , sobre la inundacion que sufrió Méjico en 1629, y sobre la revolucion de Tehuantepec. Juan Matías, indígena de Zoapeche en Oajaca, á la edad de veinte años tocaba con perfeccion todos los instrumentos conocidos, y escribió varias obras sobre música. Parra escribió varias obras, y entre ellas la intitulada: Luz de verdades católicas y explication de la doctrina cristiana, cuya erudicion excité al monje aleman Lenga y al italiano Alda á pretender apropiársela. Reaton escribió un Arte de aritmética y Método de arreglar un ejército, publicada en 1649. Rodriguez, catedrático de matemáticas en la Universidad, escribió seis obras sobre los diversos ramos de esa ciencia. Sandoval escribió nueve obras de literatura muy apreciables. Saavedra escribió el Poema Peregrino indiano, en veinte cantos , que mereció grandes elogios de Valbuena , príncipe de los poetas americanos, y de Espinel y Lope de la Vega. Juarez , cacique mejicano , nacido en Puebla , escribió una obra intitulada: Memorial de cosas memorables, que cita Sigüenza con estimacion. Zárate escribió una obra intitulada: Epigramas, tan chistosa y de una sátira tan fina y delicada , que segun Boturini se le puede reputar como el Marcial mejicano. Alegre, veracruzano, escribió las Instituciones teológicas en diez y ocho tomos , catorce libros de Elementos de geome tria, y buatro de Secciones crónicas, cuyas obras y otras varias fueron publicadas en Italia y aplaudidas en Europa. Amable y Avila, médicos afamados, escribieron algunos tratados de medicina. ^.;
64 y de piedad, y en ellos se han educado millares de niñas que han sido y son modelo de madres de familia. En uno y otro colegio se han dado constantemente y se dan todos los dias escuelas gratuitas y públicas á centenares de niñas pobres, que aprenden no sólo conocimientos de lectura, sino á escribir, á contar, y coser y bordar. El colegio de las Vizcainas, fundacion gloriosa de tres vascos, testifica de una manera incontestable, que no sólo el gobierno español, sino tambien sus súbditos, españoles de sangre y origen , secundaban noblemente las miras de aquél, de difundir la instruccion en el bello sexo. Tambien este colegio ha sufrido pauperacion en sus rentas por la mano de la reforma progresista; por esa mano que arroja sobre la memoria del gobierno colonial el calumnioso cargo de que prohibia dar instruccion á las mujeres. Y no sólo en Méjico habia planteles para la educacion de las niñas: húbolos tambien en Puebla, donde existían cuatro, intitulados: Guadalupe, Los Gozos, Las V2ryenes y Jesús María. En Guadalajara fundó el obispo Mendiola, en 15`71, un colegio para ' niñas , con la advocacion de San Juan de la Penitencia, que fué despees convento de Gracia. Allí mismo fundó el obispo Alcalde el colegio de la Enseñanza de niñas y una escuela para niños , en que gastó más de 400.000 pesos de su peculio. En Oajaca hubo tambien el Colegio de Niñas, que todavía se denomina así. En Zacatecas tambien lo hubo. Húbolos tambien para la enseñanza de inditas en Irapuato , Aguascalientes, Morelia y Orizava, fundados por monjas venidas del convento de Bessieres de Barcelona. Finalmente, en toda poblacion de alguna importancia, en que habia conventos de franciscanos , de carmelitas y de agustinos , se formaban beaterios dirigidos por esas Ordenes ; y era institucion de ellos dar educacion gratuita á las niñas pobres. A presencia de -tales establecimientos , diseminados por toda la. Nueva-España, y que la historia nos refiere , ¿no debe sorprendernos que
65 el Sr. Siliceo, ministro de Instruccion pública, diga al Emperador , que ántes de la independencia de Méjico no se permitia a las mujeres apenas aprender conocimientos de lectura? ¿Puede tolerarse por ningun amante de la honra de España, que estableciendo un hecho falso se hagan cargos a aquel gobierno de no haber permitido dar instruccion a las mujeres en la Nueva-España? Cual fué el fruto que produjeron esos colegios de niñas, esos conventos de monjas virtuosas entregadas a la enseñanza, y esos beaterios de piadosas devotas seculares, voy a darlo a conocer al Juzgado , citando un corto número de las mujeres célebres que han florecido en Méjico. En la segunda mitad del siglo xv hubo tres monjas que tomaron el nombre de Sor Cristo, una en el convento de carmelitas de San José de Gracia de esta capital; otra en el de la Concepcion, y otra en el de Santa Teresa de Puebla; y las tres lucieron como literatas hasta donde podían alcanzarlo ser las mujeres de aquel siglo , segun refieren Sigüenza en el prólogo de su Paraíso Occidental , y el Dr. Beristain de Sousa. Sor Encarnacion, religiosa carmelita, escribió con graciosa crítica, la Historia de la fundacion del convento de San José de Méjico. Doña María Estrada Medinilla, afamada poetisa, escribió varias poesías, y entre otras, una que se publicó en 1641, intitulada : Relacion en Novillejos, que es la descripcion de una corrida de toros en Méjico; y cuya graciosa produccion revela el buen gusto de su autora. Ana Gutierrez, india educada en el colegio de Betlemitas, escribió con tal erudicion y exactitud sobre las antigüedades mejicanas, que Boturini y Clavijero se sirvieron de sus manuscritos, segun refieren. Sor María Josefa y Sor Petronila, monjas de San José de Gracia, escribieron varias poesías que fueron premiadas,
66 y la última escribió la Biografía de varias personas virtuosas, de que hace mencion Sigüenza. Sor Juana Inés de la Cruz, honor inmortal del bello sexo y ornamento de Méjico , monja de San Jerónimo , cuyo nombre y fama son conocidos hasta de los indios, nació en el pueblo de Nepantla, villorrio entre los volcanes de Popocatepetl é Ixtlacihuatl: á la edad de cinco años sabía leer, escribir y contar con perfeccion, y lo aprendió en su pueblo; y á los ocho años escribió una loa al Misterio del Sacramento; y á los nueve fué trasladada á Méjico , donde aprendió el latin , que hablaba y escribia con la misma propiedad que el castellano, y se entregó al estudio clásico y de la literatura. El virey marqués de Maneira la nombró dama de la vireina, y á la edad de diez y siete años la sometió en su palacio á un certámen que debia sostener con los mejores teólogos, juristas, filósofos y poetas de Méjico, y del cual salió con el mayor lucimiento , contestando victoriosamente sobre esas ciencias y arte. En España mereció el honroso renombre de la Décima Musa. Murió jóven, dejando una librería de más de cuatro mil volúmenes , y varios mapas é instrumentos matemáticos, El erudito Feijóo dice de ella: «La célebre monja de Méjico Sor Juana Inés de la Cruz, es conocida de todos por sus eruditas y agudas poesías, y es excusado hacer su elogio: acaso ninguno de los poetas españoles la igualó en la universalidad de noticias de todas facultades.» Pacheco la compara á su famoso paisano Camoens. El docto polaco Kelten, al formar el indice de los ingenios de todo el orbe en la ciencia simbólica, coloca á Sor Juana Inés en segundo lugar por su Neptuno Alegórico, que le pareció de tanto mérito que , desconfiaba que fuese obra de una mujer. Las muchas obras manuscritas é impresas que se conservan de esta portentosa mejicana, justifican los elogios de los sabios. Doña Gonzaga Castillo, mejicana, fué matemática y as-
61 trónoma, y escribió las Efemérides calculadas al meridiano de Méjico para el aeo de 1757, y en el prólogo asegurà que existian en Méjico ocho insignes astrónomos sus corresponsales. Doña Maria Mendoza, guanajuatense, escribió unos cantos devotos muy estimables sobre los cuatro novisimos. Doña Elvira Rocha escribió una version parafrástica, ó sea el himno Stabat Mater. Doña Ana Maria Zúñiga, mejicana, fué literata amena, ingeniosa, aguda y pronta, y compitió con los poetas más célebres de su tiempo, con quienes entró en' certámenes, ganándose muchos premios. Todas estas célebres mejicanas florecieron en los siglos xvr, xvn y xvin, siglos en que el Sr. Siliceo asegura que no habia en la Nueva-España escuelas para mujeres, y que apenas se les permitia adquirir conocimientos de lectura. Estas insignes mujeres quebrantaron sin duda la prohibicion, y adquirieron algo más que conocimientos de lectura. ¿Y qué ha quedado, señor juez, de todos esos edificios; de esas universidades, de esos colegios fundados por el gobierno español y por españoles piadosos? ¡Qué ha hecho Méjico independiente para conservarlos y mejorarlos? Desde 1820 el partido liberal español extinguió las Órdenes hospitalarias, no sólo en España sino tambien en América, y extinguió de nuevo á la Compañía de Jesús, restablecida por Fernando VII en 1815; y el gobierno de Méjico independiente se apoderó de los bienes de esas Órdenes como temporalidades, y nada útil fundó con ellos. El general Santa-Anna extinguió el colegio mayor de Santos y vendió el local por un puñado de lentejas á un favorito, quien edificó en él suntuosas casas; y las temporalidades todas fueron pródigamente repartidas entre los gobernantes y sus adeptos. Vino por fin la reforma, y proclamando los más avanzados principios de libertad , de tolerancia y de progreso , convirtió en ruinas , en cuarteles , en casas de
68 prostitucion, todos esos conventos y colegios que España en su barbarie habia edificado ; y allí, donde untes de la independencia se entregaba la juventud mejicana al retiro y al estudio, reposa ahora el buho sobre ruinas ó se alberga el vicio y el crimen. Los colegios han sido demolidos, y sus cuantiosas rentas han desaparecido para enriquecimiento de un centenar de aventureros á de especuladores de mala ley. Y en cambio de esos establecimientos perdidos, de esos planteles que tantos hombres y mujeres ilustres produjeron para gloria de Méjico y honra de España, ¿,qué ha hecho Méjico independiente para reemplazarlos? El Sr. Gil y Boyzán r ha lanzado un reto en el folleto denunciado, y ha pedido al señor Siliceo que designe un solo establecimiento público de colegio, hospicio ú hospital de los que han existido y existen en Méjico, que no sea obra española; y ciertamente que S. E. no podrá contestar satisfactoriamente; porque despues de la independencia los gobiernos se han ocupado únicamente en destruir, aunque ofreciendo y jamás cumpliendo, reedificar y hacer fundaciones , cuyos pomposos prospectos podrian fascinar á quielies no conozcan la versatilidad de los gobiernos y de los estadistas mejicanos. El El Sr. Siliceo promete, sin embargo, en su vasto plan de instruccion pública, hacer grandes cosas : reformar completamente la educacion social y política en el Imperio ; y para ello pide á S. M. dos millones de pesos; y si con ellos obtuviera S. E. reemplazar, siquiera fuera lo que se ha perdido , hará un milagro superior al de los doce panes. Aquellas universidades y colegios españoles produjeron sabios clásicos y profundos en diversas ciencias; que para el Sr. Siliceo han pasado desapercibidos, ó fueron estúpidos discípulos de la rutinaria y bárbara escuela española; y ofrece para las futuras generaciones mejicanas todas las ciencias morales, naturales .y exactas, todas las artes y todos los idiomas. ; Feliz generacion , que yo felizmente no
69 alcanzaré, en que brillarán enciclopedistas , pedantes, y eruditos á la violeta, que hablarán de todo y no sabrán de nada! Dijo tambien el Sr. Siliceo en su carta al Emperador, que las ciencias exactas no habian sido conocidas ni tenido aplicacion en la Nueva-España, hasta que se hizo en Guanajuato la reforma de su colegio ; y habla con marcado desden del de Minería, fundado por el gobierno español á fines del siglo pasado. ¡Y esos ilustres y profundos matemáticos, filósofos, geógrafos y astrónomos, cuyos nombres he leido poco hace, y cuyas obras he citado, no conocieron ni practicaron las ciencias exactas! Y esos sabios, ven dónde aprendieron lo que sabian ántes de la fundacion del colegio de Minería? En la Universidad de Méjico y en esos colegios españoles , en que no se enseñaba, segun el Sr. Siliceo, más que la indigesta filosofía, y ligeras nociones de matemáticas : de esos establecimientos salieron los Sigüenza, los Gama, los Alzate, los Velazquez de Leon y tantos otros que brillaron y florecieron ántes de la fundacion del colegio de Minería. Y ese mismo colegio, ese suntuoso edificio, en que el Sr. Siliceo tiene su despacho corno ministro de Instruccion pública, ¿no le recuerda á cada instante, que es fundacion española, y precisamente destinada al estudio y aplicacion de las ciencias exactas? S. E. lia olvidado sin duda la historia de la fundacion de ese colegio, ó no la conoce, cuando pasa tan someramente sobre él, subordinándolo hasta cierto punto en méritos al de Guanajuato. Voy á decir algo sobre la fundacion de ese colegio, y me prometo que el Sr. Siliceo se persuadiria, si estuviese presente, de que el gobierno español es acreedor á toda la gratitud y alabanzas de un ministro de Instruccion pública de Méjico, por sólo el legado que aquella hizo á esta nacion de ese desdeñado colegio. Fué concebida su fundacion por el sabio Velazquez de Leon, quien la propuso al gobierno de la Metrópoli despues
10 de haber establecido el Tribunal de Minería que tan benéfico fué á la Nueva-España. La muerte arrebató al Sr. Velazquez de Leon ántes de que se aprobase su proyecto; mas el gobierno español, que lo acogió con benevolencia, envió á realizarlo al sabio D. José Fausto Elhuyar. ¿Y sabe el Sr. Siliceo quién fué el Sr. Elhuyar? Voy á decírselo. El rey de España habia mandado á dos jóvenes, hijos de Logroño, aventajados estudiantes de matemáticas, á estudiar las ciencias exactas en toda su extension en las escuelas alemanas, que en aquella época sobresalian en el mundo cien tífico: costeóles su educacion con el propósito de fundar en Madrid un colegio de Minería, en que se enseñaseis y aplicasen esas ciencias: esos jóvenes fueron D. José Fausto y su hermano D. Juan, quienes completaron su educacion muy lucida y brillantemente. Retornaron á Madrid en circunstancias en que el gobierno había aprobado el proyecto de Velazquez de Leon, y sabíclose su muerte: y ese gobierno paternal, á quien el Sr. Siliceo calumnia atribuyéndole el pensamiento político de mantener en la ignorancia á los mejicanos, desiste, ó por lo ménos desatiende la fundacion del colegio de Minería en Madrid , y manda á D. José Fausto Elhuyar á fundarlo en Méjico, y á D. Juan á fundar otro en Lima. ¡,Puede presentarse una prueba más culminante de la amorosa solicitud del rey de España hácia sus provincias de América? Aquellos sabios, mandados formar á expensas del tesoro real con el designio de que propagasen en la corte y en la península española el conocimiento y aplicacion de las ciencias exactas, son mandados á América para que de preferencia fuesen instruidos los americanos; y Méjico tuvo la gloria de ver fundado su colegio de Minería ántes que lo hubiese habido en Madrid. Y no paró en esto el ihterés del gobierno de España en favor de Méjico. Fundado ya el colegio de Minería por Elhuyar, quien trajo consigo doce alemanes peritos, que le ayudasen en su tarea escolástica, y faltándole un catedrá-
tico de química, que estuviese à la altura á que habia llegado esta ciencia, pidiólo á España; y el rey le envió á don Andrés del Rio, á quien habia costeado su educacion igualmente en las escuelas de Alemania, y le habia hecho viajar por Inglaterra y Francia, para que recogiese todos los conocimientos más avanzados que en ciencias exactas hubiese en esas naciones, y llevase á cabo. la fundacion en Madrid del proyectado colegio de Minería. Por segunda vez frustró el gobierno de la Metrópoli la fundacion de ese colegio en la corte, y donó á Méjico otro sabio, para que diese brillo y engrandecimiento al de Minería establecido aqui. El Sr. del Rio se encargó desde su llegada de la cátedra de mineralogía, tomando el Sr. Elhuyar á su cargo la de química. ¿Y quién ignora, señor juez, los beneficios esplendentes que este colegio ha producido en Méjico? De él salieron un Chovel, que de edad de veinte años y sin título todavía de minero, dirigió con maestría las grandes obras de la gran mina Valenciana, ganando un sueldo de mil pesos mensuales: un Valcárcel, un Tejada, un Camacho, y tantos otros que hemos conocido y conocemos; y cuyo profundo saber en ciencias exactas y su aplicacion nadie puede negarles. Ese colegio mereció al sabio baron de Humboldt, de quien fué condiscípulo el ilustre del Rio, los mayores elogios, llegando á decir en su Ensayo Histórico de la Nueva-España, que no sabía qué admirar y elogiar más, si la bella y suntuosa arquitectura de él, ó la modestia y sabiduría de sus catedráticos. De éstos hace individualmente mencion honorífica en diversos capítulos de su obra; y ciertamente que entre la opinion del sapientísimo Humboldt, y la del Excmo. Sr. Siliceo, discípulo del Instituto de Guanajuato, no es difícil la eleccion; y con presencia de la de aquel profundo estadista y filósofo, nadie tampoco dudará de que á principios del corriente siglo, eran muy bien conocidas, y muy bien aplicadas en Méjico las ciencias exactas.
72 Ese colegio de Guanajuato, que merece toda la predileceion del Sr. Siliceo, ha sido constantemente dirigido en los estudios de las ciencias exactas y de la mineralogía por discípulos del de Minería de Méjico; y ninguna gloria puede darse al de Guanajuato que no refluya necesariamente sobre la fuente científica fundada por el gobierno español. Y es de advertirse que en el colegio de la Purísima Concepcion, que existia en Guanajuato ántes de la independencia de Méjico, y que tengo entendido que es el mismo que tomó despues el nombre de Instituto, se enseñaban desde principios de este siglo ciencias exactas por discípulos del colegio de Minería, pues allí las estudió D. Miguel Bustamante, que fué aventajado matemático y botánico muy esclarecido. En bellas artes la Nueva-España no tenia que envidiar mucho á las escuelas europeas. Bajo la proteccion del ministro Galvez se estableció en el reinado de Cárlos III la Academia de nobles artes de San Cárlos, para cuya fundacion cedió el gobierno una casa espaciosa, en la que, dice el baron de Humboldt, que encontró una coleccion de yesos más bella y completa que en la mejor de las de Alemania;. y agrega este sabio:—«Se admira uno al ver que el Apolo de Belveder, el grupo de Laocoonte y otras estatuas aún más colosales, han pasado por caminos de montaña, que por lo ménos son tan estrechos como los de San Gotardo; y se sorprende al encontrar estas grandes obras de la antigüedad reunidas bajo la zona tórrida y en un llano ó mesa que está á mayor altura del convento del gran San Bernardo. La coleccion de yesos puesta en Méjico, ha costado al rey cerca de 40.000 pesos.» Más adelante refiere que el gobierno auxiliaba á la Academia con 12.000 pesos anuales, y que la enseñanza era gratuita, y que no se limitaba al dibujo de paisaje y figura, sino que se trabajaba con fruto en propagar entre los artistas el gusto de la elegancia y belleza de las formas.—«Todas las noches, nos dice Hum-
73 boldt, se reunen en grandes salas, muy bien iluminadas con lámparas de Argand, centenares de jóvenes, de los cuales unos dibujan al yeso ó al natural, mientras otros copian diseños de muebles, candelabros ú otros adornos de bronce. En esta reunion (cosa bien notable en un país en que tan inveteradas son las preocupaciones de la nobleza contra las castas), se hallan confundidas las clases, los colores y razas; allí se ve el indio ó mestizo al lado del blanco, el hijo del pobre artesano entrando en concurrencia con los de los principales señores del pais. Consuela ciertamente el observar que bajo todas las zonas el cultivo de las ciencias y artes establece una cierta igualdad entre los hombres, y les hace olvidar, á lo ménos por algun tiempo, esas miserables pasiones que tantas trabas ponen á la felicidad social.» Las disposiciones naturales de los mejicanos para las artes tuvieron en esa Academia ocasion de ejercitarse; y el estudio de las ciencias naturales fué desde su fundación reglamentado bajo los mejores métodos de la escuela española, que fué durante los siglos xvii y xviii la que dió al mundo mejores artistas. Mas ántes de que existiese organizada la Academia, habian florecido en lam artes, Lavandera en Guadalajara, Cabrera, indígena zapoteca, de cuyo pincel exquisito estaban llenos ántes de la destruccion por la reforma los templos de Méjico, Puebla, Tasco, Querétaro y otros, y que con justicia mereció el sobrenombre del Rafael mejicano; Juarez, nativo de Puebla; Villalpando, Vallejo, Lopez, Saenz, Gutierrez, Esquivel, Cora, escultor distinguido de cuya mano son la Santa Teresa, el San Elías y la Virgen del Cármen del convento de esta capital; Patiño Justolinque, escultor célebre que dejó muestras de su inteligencia en los altares de la Profesa, en el ciprés de la catedral de Puebla, y en la capilla de Santa Teresa. De todos estos artistas y de muchos otros hace justo elogio el Sr. Beltrami, quien hablando de Cabrera dice que algunas
80 léjos, el Sr. Siliceo habia podido leer en la historia de la insurreccion de Méjico, que el humilde y benemérito cura Hidalgo chapurraba el francés, y que le eran familiares las obras de Voltaire y de Rousseau. En el colegio de Minería se enseñaba francés desde 1792. Volvamos á la tarea de los colegios fundados en Méjico despues de la independencia. Hubo y hay el Josefino en San Luis Potosí; lo hay en Toluca, en Aguascalientes; el Comercial de Veracruz, que ha dado muy buenos discípulos; el Nacional de Jalapa; el de San Nicolás de Morelia; lo hay en Chihuahua, en Durango, en Linares, en el Saltillo, en Querétaro; en la Isla del Cármen el Liceo comercial; y hasta en Chilapa, en ese Estado de Guerrero, que gime bajo la présion del semibárbaro Alvarez, hubo el de Ayutla, que aquel déspota liberal de la independencia extinguió; y acaso habrá otros de que no he podido tomar noticias por la premura con que he tenido necesidad de formar estos apuntes. Mucho he molestado, señor juez, la atencion de V. y del público que me oye, y quisiera concluir; mas no basta que haya defendido el folleto denunciado en su fondo de verdad y de justicia, y que haya patentizado con la historia de la Nueva-España, que ha sido muy merecida la acre censura, hecha por el Sr. Gil y Boyzán á la carta del Sr. Silíceo al Emperador: no basta que al defender la honra de España, haya encomiado las glorias literarias de Méjico: quédame otra tarea que llenar; la de defender al folleto en su forma de redaccion. Si el Sr. Silíceo no hubiera incurrido en tantos errores históricos y de apreciacion al explicar á S. M. I. el estado que guardaba la instruccion pública en la Nueva- España ántes de su independencia, y despues de ella hasta nuestros días, el impreso del Sr. Gil y Boyzán no hubiera aparecido; mas su oportunidad y la justicia de su critica quedan justificadas; y no puede, por lo tanto, ser condenado sú autor porque haya dicho que el Sr. Silíceo ignora la
81 historia y el estado de la instruccion pública en Méjico, y porque se manifieste sorprendido de que con toda esa ignorancia sea ministro de Instruccion pública. En el folleto denunciado se dice, que algunos de los párráfos de la carta del Sr. Siliceo al Emperador, no están escritos en castellano : esto ha podido ofender á S. E., lo conozco; y acaso sea uno de los fundamentos de la denuncia; digo acaso, porque no se me han determinado las injurias que contenga el folleto denunciado. Mas puede ser por ventura materia de abuso de libertad de imprenta, el que se diga que una carta de un ministro del Emperador no está escrita en buen castellano? El Sr. Gil y Boyzán ha dicho la verdad, y me sería muy fácil justificarla, haciendo el análisis y la crítica ideológica y gramatical de la carta; mas tendria que prolongar mucho esta defensa con una cuestion de escuela, y el resultado sería dejar en esqueleto los pensamientos emitidos por el Sr. Siliceo en esa larga epístola ministerial. Bastaráme recordar aquellos parrafillos de aprender conocimientos de lectura, que apenas se comprende qué ha querido decirse; pues no sé yo que haya conocimientos prévios al de el A. B. C. D.: el otro de: sírvase V. M. tener á bien convencerse, etc., en que parece que se ruega y manda á la vez que el Emperador doblegue su conviccion á la voz, no á las razones de su ministro; y por último, aquel párrafo sin ilacion y sin principio ni fin que dice: y el de la geografía, la cronología, la historia, la economía política, el derecho público, el internacional y las ciencias naturales. Basta colocar estos cortos párrafos en el cartabon ideológico para calificar el escrito de muy mal castizo; y ellos me excusan de más extensa demostracion. Empero no es estraño, y sea dicho en disculpa del Sr. Siliceo, que maltrate algo la lengua de Cervantes, pues si bien es cierto que cuando S. E. regentaba una cátedra en el Instituto de Guanajuato, se enseñaba en él la lengua francesa, es verdad, pero estaba suprimida la cátedra de gramática 6
82 castellana, que la estableció el Sr. García Rojas en el año de 1852. Por otra parte, no podria ser fundamento bastante para acusar á un impreso de ofensivo á la persona de un ministro, ni aun de irrespetuoso, el decir que una obra ó produccion ministerial no está escrita en buen castellano; puesto que el Emperador ha autorizado á todo el mundo á creer y pensar, que alguno de sus ministros, no obstante ser todos mejicanos, puede no escribir bien el castellano, que es el idioma oficial y usual de la nacion, cuando por decreto de 13 de Julio último ha creado una comision correctora del estilo de los decretos y leyes acordados por S. M. y que se lleven á la real firma. Cuando el Soberano lo dice, no puede estimarse á injuria que un escritor haya indicado defectos ortográficos ó de sintáxis en una carta á S. M. por uno de sus ministros. Empero se dirá, tal ves, la censura se ha hecho en términos descorteses y con acrimonia, y otras calificaciones por el estilo; mas ántes de entrar en este terreno, es conveniente que se fije la atencion sobre los precisos términos con que está concebida la denuncia del señor Prefecto municipal. Su señoría ha dicho que denuncia al folleto de Gil y Boyzán por ser altamente ofensivo á la persona del Excmo. Sr. Siliceo; y como la acusacion es la base del procedimiento criminal, el juzgado debe juzgar y fallar conforme á ella, sin interpretaciones que la amplíen ni modifiquen; porque, si tal hiciera, juzgaria extra acusata; y esto sería antilógico, injusto y abusivo. Pues bien; para encontrar en el folleto denunciado expresiones, palabras y conceptos que legitimen una ofensa á la persona del Sr. Siliceo, es necesario ántes de todo hacer abstraccion del ministro, porque el ministro es un ente moral, independiente de la persona física, que funciona con aquel carácter. Despues se debe examinar si el escrito denunciado ha injuriado á la persona con alguno de aquellos epítetos que la ley
83 califica de injurias graves, como gafo, sodomítieo, etc., 6 si se le ha calumniado ó difamado, haciendo públicos vicios ó defectos privados del Sr. Siliceo. Como nada de esto contiene el folleto denunciado, ni se ha podido, ó no se ha querido, determinar en qué se hace consistir la ofensa á la persona de S. E., debo concluir lógicamente diciendo, que en términos de justicia Il al, no hay tal ofensa á la persona del Sr. Siliceo, y que el acusado debe ser absuelto. Y no se diga que el artículo 4.° de . la ley de imprenta, en que el señor alcalde municipal ha considerado comprendido el abuso de libertad de imprenta imputado al escritor del folleto, abraza tambien la irrespetuosidad con que se censuran los actos de los funcionarios públicos. No , de manera alguna deben confundirse la censura á la persona del funcionario público y la irrespetuosidad con que se haga; pues por mucho que sea el respeto con que se le diga á un ministro que es ladron, se le injuriará sin que se le haya faltado al respeto. La ofensa á la persona y la irrespetuosidad al funcionario público pueden unirse ó excluirse , segun sea que se haga la acusacion; y como en nuestro caso se ha hecho la denuncia por estimarse el folleto altamente ofensivo á la persona del Sr. Siliceo, ha quedado excluida por la denuncia misma la autoridad ó categoría ministerial, que es à la que se debe respeto en el momento de censurar sus actos. El señor Siliceo en lo personal es digno de todo el repeto social que se deben los hombres entre sí; y si el Sr. Gil y Boyzán ha faltado para con él á los que la buena educacion ó el buen decir permiten, no constituye esa falta un delito, mientras no haya llegado á calificaciones ó imputaciones injuriosas, que hagan legitima y justa la ofensa personal , para perseguir al delincuente ante los tribunales; no bastando para ello que la persona se estime ofendida , sino que se justifique la ofensa. Si el folleto hubiera sido denunciado por irrespetuoso al
84 ministro del Emperador, otra habria sido la direccion que yo habria dado á mi defensa, y habria ciertamente molestado ménos la atencion del Juzgado; pero como se ha acusado como ofensivo á la persona del Sr. Siliceo, yo he tenido necesidad de probar que el folletista ha calificado bien la sabiduría del Sr. Siliceo, diciéndole ignorante de la historia de su país, y mal escritor del idioma castellano, para demostrar que su persona no debe darse por ofendida por calificaciones justamente hechas sobre su ciencia, sobre su ilustracion, sin haberle tocado en un cabello de su persona. Y debo repetir que el Juzgado no puede fallar más allá de lo que está acusado; y que haria, lo que no temo, abuso de su autoridad, si intentara desvirtuar de oficio la denuncia y ampliarla á la irrespetuosidad del folleto. vY en qué podria, por otra parte, apoyarse la irrespetuosidad del folleto, no siendo la censura que en él se hace, la censura de un acto ministerial, sino de una obra literaria del señor Siliceo? La carta de S. E. al Emperador no puede , en rigor de derecho gubernamental, llamarse una obra oficial; porque aunque ha sido dirigida en calidad de ministro , no es un acto necesario del oficio ministerial , puesto que el proyecto de plan de instrucion pública, que es el que constituye el acto oficial, pudo presentarse á S. M. sin la carta explicativa; y ésta no merece, por lo tanto, otro carácter que un acto oficioso por parte de S. E. Mas ni el acto de enviar á S. M. esa carta se ha censurado, ni la carta misma en la parte explicativa del acompañado proyecto de instruccion pública : el folletista ha censurado la parte histórica y la mala locucion de la carta; y yo no encuentro ley ninguna, ni áun en las naciones en que la libertad de imprenta ha estado más restringida , que califique de criminal la censura literaria que se haga de una obra literaria de un ministro de la Corona, áun cuando esta obra se presente bajo la forma de una carta dirigida al soberano. Para mas esclarecer el punto que voy defendiendo,
85 séame disculpable que refresque la memoria del Juzgado con la lectura del art. 4.° de la ley de imprenta , en que se apoya la denuncia ; dice así :—«Los actos oficiales de los funcionarios públicos son censurables; mas nunca sus personas. Será, pues, abuso de la libertad de imprenta la censura de las personas en cualquier caso, y la de los actos oficiales en el de hacerse en términos irrespetuosos ô ridiculizando el acto.»—Tenemos, pues , que los actos oficiales de los funcionarios públicos son censurables por la ley; mas mi defendido no ha censurado el acto de dirigir el señor ministro Siliceo al Emperador una carta explicativa del plan de instruccion pública, aun cuando pudiera calificarse ese acto de oficial : ha censurado la carta misma en su parte histórica y de redaccion; y como ella no es un decreto, ni ley, ni circular, que toda persona residente en Méjico debiera acatar hasta en sus errores ; sino que se ha publicado por los periódicos aisladamente y sin que conozcamos el plan de instruccion pública a que se refiere, y se ha publicado como una obra literaria y de erudicion del Sr. Siliceo, hubo un español que ha tenido la presuncion de creerse tan literato como S. E., y le ha dicho en un impreso suelto: «El Sr. Siliceo no conoce la historia de su país en materia de instruccion pública, y ha mentido contra la historia, y ha insultado la memoria de España sin justicia y sin razon; y ha calificado de indigesta la ciencia filosófica, y este es un sacrilegio científico; y para fundar su censura ha citado filósofos célebres , que debieron su inmortal fama a la indigestion científica que tornaron estudiando esa filosofía; y por último designó algunos colegios y edificios públicos que justifican que el gobierno de la Metrópoli fué diligente y solícito en propagar la instruccion pública de la Nueva-España.» ¡De qué manera podia el critico fundar su censura, si no era citando hechos y autoridades que apoyasen la contradiccion que hacia á la obra censurada? ¿Será esto , por ventura,
86 comprendido en el art. 4.° de la ley de imprenta? ,De qué modo puede consurarse un escrito literario , sin que las frases de que se use , por escogidas y pulcras que sean, hagan comprender que el autor censurado , ó no sabe lo que dice, ó ha tenido mal gusto en escribir? Yo á fe no lo comprendo ; pero si concibo , y por desgracia lo estoy viendo prácticamente en este momento, que el amor propio y la susceptibilidad de un ministro de la Corona son fundamentos bastantes para meter á un hombre honrado en la cárcel. No hay critica posible en el campo literario si ha de digerirla el corazon y no la cabeza del censurado ; ni hay seguridad individual posible para el censor , si el autor de la obra es ministro. Todas las teorías , todas las declamaciones con que el partido que á si mismo se ha dado el título de progresista, aturde cada dia para proclamar la libertad de imprenta, y á cuyo partido se jacta el Sr. Siliceo de pertenecer ; el Estatuto orgánico del Emperador, y la ley misma de libertad de imprenta, que sanciona la existencia de aquella en el nuevo Imperio, resultan ser una mentira á presencia del hecho práctico que me trae á este lugar, y por el cual han sido pisoteadas, pulverizadas y disipadas esas proclamadas teorías , y esas garantías ofrecidas á los escritores públicos. El Sr. Siliceo ha debido leer los recientes acontecimientos que han motivado en España un cambio de gabinete, y habrá visto sin duda cómo han sido tratados por la prensa los nuevos ministros de la reina de esa España , á quien todavía los progresistas mejicanos consideran muy restringida en libertades políticas ; y aquellos escritores no han sido acusados por ofender á las personas de los ministros , ni por haberles faltado al respeto : mas hay una diferencia entre aquellos hombres de Estado; y es, que éstos saben ser ministros porque lo han sido muchas veces, y tienen la discrecion y prudencia convenientes para des-
87 preciar la grita con que los partidos políticos desahogan sus pasiones; y entre el Sr. Siliceo, que no ha olvidado sin duda su cátedra en el Instituto de Guanajuato , donde con la palmeta en la mano imponia silencio y respeto à sus discípulos ; y hoy en el ministerio pretende seguramente sacudir el látigo ministerial contra todo follon, malandrin, desaguisado é insolente, que no se someta humilde al Magister dixi t. La censura hecha por el Sr. Gil y Boyzán á la carta del Sr. Siliceo, no es otra cosa, por más violenta interpretacion que quiera dársela , que la censura al talento , al saber y à la ilustracion de S. E. ; y léjos de prohibir el art. 4.° de la ley de imprenta este género de crítica, lo autoriza virtualmente, supuesto que declara censurables los actos de los funcionarios públicos; y éstos serian incensurables, si fuese vedado demostrar sus errores, sus inconvenientes y sus vicios y defectos; porque todo esto pertenece al dominio de la inteligencia y del saber del funcionario. Yo ruego al Sr. Siliceo que tenga á bien convencerse que un liberal de su importancia y de la escuela á que se jacta de pertenecer, y ministro del Emperador Maximiliano, que tambien parece ser eminentemente liberal, debe recibir con paciencia y resignacion el juicio crítico que se emita de sus obras ministeriales; seguro de que semejante resignacion significaria más en el terreno práctico, que todas las teorías sobre libertad de imprenta , que vienen á resultar letra muerta con ejemplares como el que me ha traido á este lugar. Ocúrreme en este momento el hombre más eminente que vive entre los vivos ; el político más profundo que ha dado la humanidad; el verdadero hombre del siglo : ocúrreme Napoleon III, á quien venero y amo, porque es el benefactor de Méjico. Este gran emperador , que dirige el timon de la nave política del mundo, ha tenido voluntad y tiempo para escribir la Historia de Julio César; y algu-
88 nos críticos han empezado á censurarle su obra : tendrán ó no razon, y obrarán tal vez por espíritu de partido y de oposicion: yo no he tenido hasta ahora ocasion de leer ningun articulo crítico; pero es seguro que han de decir que el emperador se ha equivocado , que no son las virtudes de Julio César las que S. M. I. describe, y otras lindezas por el estilo; y si hubieran de seguirse en París las teorías que en Méjico se están poniendo en práctica contra Gil y Boyzán, aquellos críticos serian acusados por delito de lesamajestad. Mas por fortuna para ellos y para la Francia, no tiene el emperador Napoleon un ministro Siliceo , ni es Prefecto del Sena el Sr. Somera; y aquellos escritores gozan y gozarán de plena libertad individual, despues de haberla tenido para escribir; y el juicio de los -sabios en la historia será el que fallará sobre la razon y la verdad con que haya escrito el augusto autor, ó sobre la justicia de la crítica. No es lo que se acusa, ha podido decir el señor alcalde municipal (tengo siempre la desgracia de defender á mi cliente por conjeturas), la censura hecha á la carta del señor Siliceo por su fondo de verdad: se ha denunciado por el modo, por el estilo inconveniente, irrespetuoso, burlesco, acre, grosero, si se quiere, del folleto. Ya he dicho ántes, que la irrespetuosidad no debe aplicarse á un impreso denunciado únicamente como ofensivo á la persona del Excelentísimo Sr. Siliceo; y respecto á los demás epítetos, con que se quiera calificar al impreso denunciado, yo pregunto á V., señor juez: ¿ha sido constituido este Juzgado para calificar y castigar la buena ó mala crianza de los escritores públicos? Cada una censura á su modo, tiene su estilo para explicarse y ha recibido la educacion que su madre le enseñó, ó que aprendió en la escuela; y hasta ahora se ha visto que sea acusado ante un Juzgado un escritor por malcriado, ó por grotesco en su manera de decir. Que se haya dicho, por ejemplo, al Sr. Siliceo, aqui te quiero, escopeta,
89 no es decir á S. E. que dispare como un fusil de pelo, ó como la carabina de Ambrosio; sino que usó el escritor de un refran vulgar, para regocijarse de que le ha cogido una pifia, como diría un estudiante del Instituto de Guanajuato. Que se sorprenda el critico de que el Sr. Siliceo sea ministro, despues que le dejaba á su juicio convicto de que era ignorante de la historia de la instruccion pública de su pais, no es censurar su persona, sino rebajar, menguar su capacidad intelectual, considerándole indigno de estar elevado á tan alta categoría. S. E. mismo dijo á S. M., al aceptar la cartera, que era indigno del honor que se le dispensaba; y no puede formar agravio de que otros crean lo mismo. Esa calificacion no es más que la apreciacion que el escritor ha hecho del mérito intelectual en que estima al Sr. Siliceo; y cada cual es muy ducho de creerle un gran hombre, ó un pigmeo, sin que por esto S. E. deje de ser lo que es, como Siliceo, y sin que deje de ser ministro de la Corona mientras el Emperador no le retire su confianza. ¿Dónde está, pues, en esa parte del folleto, que es sin duda el párrafo más acre que contiene, la censura á la persona del Sr. Siliceo? Yo no veo en él otra cosa que un arranque de inaginacion del escritor, que despues de haber puesto en evidencia, á su juicio, la ignorancia del Sr. Siliceo en el punto histórico que motivaba la censura, se maravilló de que fuese ministro del Emperador una persona, que no conoce la historia antigua ni la moderna de su país; y que lo fuese de Instruccion pública, quien califica de estudio indigesto el de la filosofía. Si se ha denunciado el folleto del Sr. Gil y Boyzán, con el objeto de que un fallo judicial ponga á cubierto al señor Siliceo de todo cargo ante el mundo científico por los errores que contiene su carta al Emperador, se ha padecido una deplorable equivocacion. Este Juzgado debe inquirir si hay delito en el impreso denunciado por abuso de liber-
96 a V. muchos años.—San Ildefonso 7 de Noviembre de .1865. M. Bermudez de Castro.—Sr. D. Manuel Castellanos. MINISTERIO DE ESTADO..-- Subsecretaría. Con esta fecha digo al secretario de las Ordenes lo que sigue:—«La reina nuestra señora se ha dignado eximir á D. Manuel Castellanos del pago de los derechos correspondientes á la encomienda ordinaria de la Real y distinguida Orden de Cárlos III, con que ha tenido a bien agraciarle por Real decreto de esta fecha, en atencion á considerar S. M. como eminente el servicio que ha querido premiar con dicha gracia.»—De Real órden lo traslado á V. para su conocimiento y satisfaccion , advirtiéndole que queda desde luego autorizado para usar las insignias de la Orden.—Dios guarde a V. muchos años.---San Ildefonso 7 de Noviembre de 1865.—M. Bermudez de Castro. Sr. D. Manuel Castellanos.