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295 Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 Política, engaños y propaganda: el paltering comoherramienta de desinformación en los medios decomunicación Concha Pérez Curiel Universidad de Sevilla Cynthia de Benito Antonio Pineda Universidad de Sevilla https://dx.doi.org/10.5209/esmp.93703 Recibido: 25 de enero de 2024 / Aceptado: 10 de mayo de 2024 ES Resumen. En un contexto político y mediático marcado por la posverdad y la desinformación, el paltering emerge como un uso particularmente sofisticado del engaño. Escasamente estudiado en la literatura, el paltering consiste en inducir una idea engañosa a partir de un enunciado verdadero, lo que lo convierte en una técnica propagandística ventajosa, dado que en ocasiones resulta más sencillo construir la propaganda sobre una verdad. Este artículo estudia la representación mediática de dos casos de la política española relacionados con el paltering. Se realiza un análisis de contenido de la cobertura periodística de ambos casos de paltering en los cuatro diarios españoles con mayor audiencia. Los resultados indican que el paltering está presente en los medios (fundamentalmente en el género noticioso), que es reproducido sin cuestionar su veracidad, y que su repercusión mediática se exacerba en contexto electoral. Palabra clave: Paltering, engaño y política, propaganda, desinformación, medios de comunicación españoles. ENG Politics, deception, and propaganda: paltering as a disinformation tool in the media Medical Side of Cannabis in the Spanish Press Abstract. In a political and media context marked by the post-truth phenomenon and disinformation, paltering emerges as a particularly sophisticated use of deception. Barely studied in the literature, paltering introduces a deceptive idea on the grounds of a true statement, hence becoming a specially advantageous propaganda technique, since sometimes it is easier to deliver propaganda based on truth. This article studies how the Spanish media reported two specific paltering-related political incidents. We content-analyze the coverage of both cases in Spain’s four largest newspapers in terms of audience. Results indicate that paltering is present in the media (especially within the news sphere), that it is reproduced uncritically and without question, and that its impact is exacerbated in electoral contexts. Keywords: Paltering, deception and politics, propaganda, disinformation, Spanish media. Cómo citar: Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. (2024). Política, engaños y propaganda: el paltering como herramienta de desinformación en los medios de comunicación. Estudios sobre el Mensaje Periodístico30(2), 295-309.https://dx.doi.org/10.5209/esmp.93703 1. Introducción El fenómeno conocido como paltering supone un objeto de estudio de gran interés a la hora de abordar las relaciones entre la política, la comunicación y el engaño. Estas relaciones tienen una larga tradición filosófica e histórica, desde que Platón expusiese el concepto de la mentira noble para introducir la idea de que algunos engaños son a veces necesarios para mantener un cierto orden en la sociedad; pasando por el punto de no retorno en cuanto al uso político de la mentira con Nicolás de Maquiavelo, con quien se inicia la idea del engaño como forma legítima de estrategia política (Miller y Robinson, 2019), o la idea de Mearsheimer (2010) de que el engaño puede ser útil en un contexto doméstico como la política nacional; hasta llegar a la era de la posverdad como forma de supremacía ideológica, a través de la cual sus practicantes tratan de obligar a alguien a que crea en algo, tanto si hay evidencia a favor como si no (McIntyre, 2018, p. 41). En este recorrido destacan pensadores clásicos como Aristóteles, cuya Retórica analiza los conceptos de verdad y mentira, así como las Estudios sobre el Mensaje Periodístico ISSN-e: 1988-2696 ARTÍCULOS
296 Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 No obstante, la novedad del concepto de paltering hace que exista aún un hueco en el conocimien- to de las relaciones entre este concepto y la comunicación. En este escenario, el objetivo principal de este artículo es analizar el paltering como fenómeno de construcción de engaño y propaganda, y su influencia en el tratamiento informativo de los medios de comunicación en España. Para ello, se estudia la representación mediática de dos casos de paltering relativos a la política española mediante un análisis de contenido de diferentes periódicos, centrándonos en el alcance y los límites de la representación mediática del paltering, el cuestionamiento de su veracidad y el marco en que se encuadra este fenómeno. 2. Marco teórico y revisión de la literatura 2.1. El concepto de paltering En el camino conceptual que lleva al paltering es necesario aclarar dos conceptos con los que se encuentra íntimamente relacionado: el engaño y la mentira. El engaño es una acción deliberada del emisor de la comunicación: quien engaña es plenamente consciente de que lo hace y, si no es así, no nos estará diciendo algo contrario a la verdad, sino que estará simplemente equivocado (Galasinski, 2000). Galasinski propone definir la comunicación engañosa como aquella basada en “falsas creencias que pretendan ser introducidas en el objetivo [el receptor]”, y advierte que este es el enfoque predominante (2000, p. 19), aunque no lo considera suficiente para cubrir todas las posibilidades en que pueda producirse. Por ello, presenta otro enfoque, donde el engaño es visto como “un acto comunicativo que persigue introducir en el receptor una creencia particular a través de la manipulación de la verdad y la falsedad de la información” (2000, p. 20). Este autor también clasifica los tipos de engaño distinguiendo entre engaños pasivos o activos —aquellos que se realizan por omisión o comisión, respectivamente— y encontrando en los activos las siguientes categorías: explícitos (uso de mentiras), medias verdades o distorsiones, equívocos, y engaños implícitos. La mentira sería, por consiguiente, uno de los tipos de engaño: para Mearsheimer (2010), la mentira es una forma de engaño, una herramienta para lograr este fin, y que convive con la distorsión o la ocultación. Otros autores sostienen que esta familia de conceptos es algo más amplia (McGlone y Knapp, 2010), pues existen diversas formas de engaño (Camps, 1988; Bakir, 2013; Bakir et al., 2018). En todo caso, la mentira consistiría en dar voluntariamente a un interlocutor una visión de la realidad, diferente de la que uno mismo tiene por verdadera (Durandin, 1990, p. 19). Es decir, quien miente sabe que lo que dice no es cierto (Mearsheimer, 2010). Existen dos grandes tipos de mentira: las que se realizan por comisión (provocadas conscientemente) y las que surgen de la omisión (mentiras causadas con los silencios). En este contexto, el paltering puede considerarse un paso más en la evolución de las formas del engaño. La proximidad de las referencias sobre el paltering prueba lo novedoso del término: la primera data de 2007, y en ella es descrito como una “extendida práctica” que es algo menos que una mentira, y que se basa en “falsear, torcer, sombrear, doblar, técnicas de persuasión, con un enfoque aún vigente. Aristóteles (1990) se encuentra en un punto medio entre el antirretoricismo dialéctico de Platón y el relativismo perspectivista de los sofistas, al proponer una mezcla de lógica y decisiones prácticas que, en todo caso, no justificaría la mentira: para Aristóteles, el arte retórico es una disposición productiva con discurso verdadero; un arte relacionado con una doctrina argumentativa de la verdad (Ramírez Trejo, 2001). La Retórica también ofrece procedimientos persuasivos aplicados en la actualidad, como el ajuste al receptor, la amplificación y el uso de pruebas por persuasión como los ejemplos y los entimemas (Aristóteles, 1990). Otra autora destacada en cuanto a las relaciones entre política, verdad y mentira es Hannah Arendt, quien habla de la verdad de hecho —entendida como la que deriva de acontecimientos en que hay muchos implicados, dependen de los testimonios y existe solo en la medida en que se habla de ella, lo que a su vez solo puede suceder dentro de la política (2017, pp. 34-35)—, pero una vez establecido ese hecho habrá que salir de la política para defender la verdad, dado que es posible que algunos hechos puedan ser cambiados por la misma política. Por ejemplo, mediante el borrado de ciertos acontecimientos de los libros de historia. Al fin y al cabo, como observa Owens, Arendt “reminds us that there is a natural clash between factual truth and politics” (2007, p. 268). Arendt razona además que los hechos asumidos como verdaderos son siempre elementos merecedores del rechazo de tiranos y de gobiernos basados en el consenso, ya que la verdad no puede ser objeto de debate: es la que es, y el poder político no puede moldearla. “Se puede discutir, rechazar o adoptar una opinión molesta, pero los hechos molestos son de una tozudez irritante, una tozudez que solo las mentiras son capaces de remover” (2017, pp. 39- 40). Arendt concluirá que la realidad ya no tiene que ser escondida por la mentira, puesto que manipulando hechos y opiniones se ha conseguido que no veamos la diferencia entre ambas (Heuer, 2019). En esta tradición se inserta conceptualmente el paltering, que según Schauer y Zeckhauser es una categoría de enunciados en los que el hablante pretende que el oyente tenga una impresión errónea, y en los que el oyente termina con una impresión errónea como resultado de la afirmación del hablante, pero en los que la conexión entre la intención del hablante del engaño y el estado del oyente de tener una impresión errónea no es la falsedad literal, como en la mentira auténtica, sino algo con poca literalidad o falsedad exacta (2007, pp.7-8). El paltering produce un efecto de engaño, pero sin pronunciar necesariamente una falsedad, suponiendo una posibilidad dentro de las herramientas que no conforman una mentira clara, y relacionándose con la idea de que las declaraciones exactas pueden ser usadas de forma engañosa (Docan-Morgan, 2019). El paltering se ajusta a la perfección a un clima histórico determinado por el fenómeno de la desinformación y estrechamente vinculado a las redes sociales (RRSS), que conforman espacios relevantes para la diseminación de falsedades (Pérez-Curiel y Rivas-de-Roca, 2022).
297Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 y el paltering eran menos dañinos para quien lo practicaba porque le permitía justificarse, siendo los receptores quienes se formaban una idea determinada que, en realidad, nunca había sido pronunciada por el emisor. Además, la investigación avanzaba que el paltering podía generar conflicto, porque quienes lo ejercen no pueden prever las consecuencias en su audiencia si el engaño es descubierto. Así, abordar qué pasa cuando eso sucede podía ayudar a comprender cómo se detonaba el proceso, que acaba siendo tan dañino para la reputación de quien lo ejerce como la mentira por comisión, pero de una forma algo imprevista por su emisor, que no tiene la conciencia de estar engañando. Los autores pusieron a prueba experimentalmente las hipótesis: se sometió a un test a ciudadanos sin experiencia en el área (caso piloto 1) y a negociadores experimentados del mundo empresarial, y en qué medida éstos últimos lo usaban (caso piloto 2). De forma mayoritaria, ambos grupos identificaron como distintivo el paltering. Más de la mitad de los negociadores asumieron que usaban paltering tanto como las mentiras por omisión, y más frecuentemente que las mentiras por comisión. Después se realizaron seis experimentos para comprobar si quienes recurrirían al engaño preferirían el paltering antes que mentir por comisión (experimen- to 1), así como el uso de ambos en negociaciones cara a cara (experimento 2), llegando a la conclusión de que, de ser descubiertos, habría consecuencias reputacionales de larga duración en el caso de ambas técnicas. Los cuatro experimentos restantes apuntaban que quienes recurren al paltering lo ven más “moral”, y que quienes elegían deliberadamente esta técnica, frente a la mentira por omisión o comisión, eran percibidos como menos éticos. Rogers et al. concluyeron que, aunque el análisis se realizaba en un contexto empresarial, el paltering impregnaría “cada interacción interpersonal caracterizada por la asimetría de información e incentivos desalineados”, señalando en especial el discurso político, donde sospechaban que era “particularmente común” (2017, p. 16). Estas aportaciones abren la vía de estudio de un recurso que no encaja exactamente en la mentira, pero tampoco en la verdad. Y así sucede asimismo en política: “Los políticos a menudo se aprovecharán de la disponibilidad heurística al presentar ejemplos extremos y no representativos de varios problemas y beneficios (…) con la esperanza de llevar a sus oyentes a una generalización previsiblemente errónea” (Schauer y Zeckhauser, 2007, p. 9). En relación con la esfera política puede citarse el que se considera caso canónico del paltering: Bill Clinton y sus declaraciones respecto al caso Lewinsky. En 1998, en pleno escándalo en torno a los rumores sobre una aventura extramatrimonial con la entonces becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, Clinton afirmó en una entrevista no tener “relación sexual” con la joven. El entonces presidente habló en tiempo presente sin exponer una mentira, puesto que en aquel momen- to la relación entre ambos había concluido, pero lo que se trataba de esclarecer en aquella entrevista era si había existido o, en todo caso, desmentir los rumores. Cuando tiempo después se descubrió que el affaire sí había tenido lugar, las palabras de Clinton adquirieron el carácter de engaño, pese a que esencialmente fueron ciertas en su momento. Así, Clinton estirar, sesgar, exagerar, distorsionar, blanquear e informar selectivamente” (Schauer y Zeckhauser, 2007, p. 3). El paltering sería una técnica del engaño que Schauer y Zeckhauser —autores de esta primera tentativa de estudio— tratan de acotar. Aunque el engaño que propone el paltering pretende efectos similares a los de la mentira, los autores aclaran que su especificidad se da en dos aspectos: (1) quien lo ejecuta no tiene por qué estar enunciando algo falso, y (2) lo declarado “parece ligeramente menos dañino que la típica mentira” (2007, p. 3). Schauer y Zeckhauser también apuntan que identificar un ejemplo de paltering precisa que quien lo practica diga o haga algo —o se abstenga de hacerlo— y con ello dé a entender que hay “un estado de cosas” concreto, y el receptor crea que ese estado de cosas es como se ha descrito; todo ello mientras la realidad “es de hecho bastante diferente o quizás incluso la contraria” (2007, p. 8). El paltering, por consiguiente, implica engañar sin pronunciar necesariamente una falsedad. Y, además, de forma menos nociva. En este sentido, se trata del uso de la verdad para engañar: “Una declaración completa y verdadera puede también ser engañosa”, afirma Galasinski (2000, p. 19). Por tanto, puede relacionarse con tipos de engaño que incluyen el uso de verdades, como la desviación, técnica con la que se produce y disemina “información verdadera dirigida a apartar la atención de asuntos problemáticos” (Miller y Robinson, 2019, p. 976). Conceptualmente, el paltering no se identificaría con la mentira en sentido estricto, que debe cumplir tres requisitos: el hablante debe usar palabras que sabe falsas, que son falsas, y que hacen que el oyente las crea como verdaderas. En el paltering, el segundo requisito desaparece, mientras que el primero y el tercero se mantienen: el hablante busca que el oyente tenga una impresión equivocada, y así la recibe el receptor, pero, para hacerlo, lo que se emite no es una mentira. Estos no son los únicos elementos que hacen que el paltering se considere más atractivo que la mentira: usar verdades hace más difícil ser descubiertos en la intención final de la comunicación, lo que hace que quienes recurren al paltering tengan mayores posibilidades de éxito —y por tanto causar más daño que los simples mentirosos (Schauer y Zeckhauser, 2007). Además, en caso de que sean identificadas sus intenciones, sus responsables afrontarán menos culpas, sean éstas legales o no. Así, el recurso al paltering “es tan reprobable como el uso de la mentira, y quizá más porque elegir hacer paltering antes que mentir es típicamente una estrategia mucho más segura” (Schauer y Zeckhauser, 2007, p. 4). El impacto de esta técnica se estudiaría diez años más tarde en el ámbito empresarial, por tratarse de un ámbito marcado por las negociaciones, contexto donde el engaño plantea un desafío especialmente importante (Rogers et al., 2017). Rogers, Zeckhauser, Gino, Norton y Schweitzer analizan la combinación de la eficacia conseguida y el mantenimiento de la propia imagen en términos morales con una investigación empírica que puso en primer lugar al paltering frente a las mentiras por omisión y comisión para demostrar que aquél era una forma diferente de engaño. Tanto las mentiras por comisión como el paltering resultaban más eficaces, y, en lo referido a mantener la propia imagen, las mentiras por omisión
298 Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 universal applications in all cultures” (1995: X). Entre los argumentos propagandísticos que atraviesan las eras se encuentran la idea de una causa justa por la que luchar, la glorificación de los logros militares o la reescritura de la Historia (Taylor, 1995). En este contexto, la cuestión del engaño ha sido abordada en las aproximaciones a las técnicas propagandísticas. En la obra clásica Falsehood in War-Time, Arthur Ponsonby recopiló ejemplos propagandísticos como el caso del bebé belga al que presuntamente amputaron las manos en la Primera Guerra Mundial, una historia que era en realidad falsa. El trabajo de Ponsonby (2018), además, proporcionaría un listado de técnicas sistematizado por Morelli (2001), que supone un conjunto de diez principios elementales de la propaganda de guerra. Por otro lado, el Institute for Propaganda Analysis (IPA) propuso siete mecanismos comunes de la propaganda (1995), entre los que se encontraba el cardstacking, mediante el cual el propagandista emplea todo tipo de engaños para ganar apoyo. El IPA hace notar que este mecanismo es el más difícil de detectar, “porque es hábilmente ejecutado o porque nos falta la información necesaria para identificar la mentira” (1995, p. 223). Y el amplio trabajo analítico del ya citado Durandin sobre la mentira y la desinformación (1990, 1995) se ubica en situaciones en que el mensaje se aleja de la verdad. Durandin, de hecho, considera la mentira “el instrumento más eficaz para la propaganda ya que, cuando tiene éxito, pasa desapercibida” (Pineda Cachero, 2009, p. 11). Dados estos precendentes, no es extraño que en los países angloparlantes haya una fuerte asociación entre la palabra propaganda y las ideas de la mentira o el engaño (Marlin, 2013); así, es frecuente encontrar aproximaciones que, por defecto, consideran la propaganda una forma de la mentira y/o el engaño (Ali y Zain-ul-abdin, 2021). Robinson (2018) entiende que localizar ciertas estrategias de engaño en la comunicación política organizada y la propaganda es fundamental para ampliar la comprensión de cómo la mentira y el engaño “se han vuelto fundamentales para el ejercicio del poder, incluso dentro de las democracias liberales contemporáneas” (2018, p. 1). No obstante, Miller y Robinson advierten que la mentira “aunque más frecuentemente asociada a nociones de propaganda, es en realidad comparativamente rara” (2019, p. 976) como forma de estrategia, especialmente política, debido a los altos costes que conlleva ser descubierto, resultando más frecuentes las desviaciones y los ejercicios de distorsión u omisión (Bakir, 2013). Así, hay puntos de vista que afirman que no hay nada en el mensaje propagandístico que lo haga falso per se, de forma que la propaganda no sería necesariamente verdadera o falsa (Milton, 2022). Incluso autores que han analizado el uso de la mentira en la propaganda, como Durandin, sostienen que interesa mentir lo menos posible (Pineda Cachero, 2009). Más aún, hay perspectivas que enfatizan la necesidad de usar la verdad lo más posible, dado que resulta más útil (Cunningham, 2002). Así, puede decirse que, debido al instrumentalismo que caracteriza al discurso propagandístico, el uso de la verdad o la mentira dependerá del contexto. Este es el marco teórico en que el paltering se constituye como un recurso más eficaz que la mentira; un marco donde podría decirse que la técnica paradigmática del usó un enunciado verdadero para crear una falsa impresión (Rogers et al., 2017). De esta forma, el paltering supone una forma de engaño explotable como recurso propagandístico, y su conceptualización permite además reinterpretar ciertos episodios de la historia de la propaganda (Ponsonby, 2018) bajo una nueva luz. 2.2. Paltering, propaganda y desinformación El paltering político permite traer a colación un concepto fundamental para este marco teórico: la propaganda y su relación con el engaño. Esta relación debe entenderse en el marco más amplio de las técnicas de propaganda, entre las cuales se encontrarían el paltering y, más en general, el engaño. La importancia de las técnicas ya aparece en las primeras teorizaciones de la propaganda, como el libro Propaganda Technique in the World War, de Harold D. Lasswell (1971) —el primer estudio empírico de la comunicación de masas, publicado originalmente en 1927—, donde Lasswell aborda técnicas clásicas como la demonización del enemigo, la propaganda de atrocidades, la presentación de la guerra como defensa contra un agresor o la propaganda de los hechos. Posteriormente, en La propaganda política —publicado originalmente en 1950— Domenach esboza unas técnicas o reglas extraídas de la propaganda leninista y nacionalsocialista (1986): regla de simplificación y del enemigo único, regla de exageración y desfiguración, regla de orquestación, regla de transfusión, y regla de la unanimidad y el contagio. Domenach también es interesante desde la perspectiva de las técnicas de propaganda al haber mencionado que esta última es polimorfa y cuenta con recursos casi ilimitados. Nadie podría pretender confinar la propaganda en un cierto número de leyes funcionales (1986, p. 48). Balle señala que autores como Domenach o Guy Durandin son, junto al influente Jacques Ellul, epígonos de Serge Tchakhotine y su obra Le viol des foules par la propagande politique, publicada en 1939, que abrió una fecunda línea de reflexión preocupada por las posibilidades totalitarias de la propaganda. Según Balle, la legión de epígonos de Tchakhotine tiene como punto común denunciar que la propaganda, la publicidad, la información e incluso la educación recurren a las mismas técnicas (1991, p. 484). En particular, Ellul va a llevar las técnicas psicológicas hasta la misma esencia de la propaganda, al definir a ésta como “a set of methods employed by an organized group that wants to bring about the active or passive participation in its actions of a mass of individuals, psychologically unified through psychological manipulations and incorporated in an organization” (1973, p. 61). En su Historia de la propaganda afirmará que, desde el punto de vista histórico, estudiaremos el conjunto de métodos utilizados por el poder (político o religioso) para obtener determinados efectos ideológicos o psicológicos (Ellul, 1969, p. 8). La creación de mitos, la vinculación de la propaganda con presuposiciones colectivas o la movilización de estereotipos son procedimientos apuntados por Ellul (1973). Posteriormente, Taylor observará que las técnicas de propaganda de guerra pueden extrapolarse a la historia general de la propaganda, ya que los métodos propagandísticos de las épocas bélicas “have
299Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 función potencialmente propagandística (Herman y Chomsky, 2008) que supone el reverso de su función democrática. Por todo ello, y en función del potencial propagandístico de esta estrategia discursiva vinculada al engaño y la erosión de la opinión pública, consideramos pertinente el análisis del paltering en la comunicación política y, concretamente, en su representación mediática. 3. Objetivos y preguntas de investigación A diferencia de la amplia literatura existente sobre propaganda, desinformación y mentira, los escasos textos académicos que desarrollan el paltering —escasez por otra parte lógica en el caso de conceptos de reciente cuño— implican un hueco en la investigación que debe ser cubierto, dado que el paltering procede del tejido de relaciones establecidas entre el engaño y la propaganda, pero al mismo tiempo presenta una sutileza que trasciende la brutalidad de la mentira y añade asimismo complejidad moral. Teniendo en cuenta la literatura revisada en el marco teórico, el primer objetivo de investigación general de este trabajo es analizar el paltering desde el punto de vista de la comunicación. La elección del discurso mediático como espacio del paltering responde a que los medios de comunicación no están exentos de la sombra de la mentira ni de sus efectos políticos, y han canalizado en ocasiones campañas de desinformación y propaganda. Como segundo objetivo general, y para comprender cómo actúa la mediatización del paltering, nos planteamos aplicar el análisis de este concepto a dos casos de la realidad política española reciente que encajan en el concepto de paltering: el denominado caso Marlaska, que tuvo lugar en campaña electoral, y el denominado caso Ábalos, en un contexto no-electoral. El primero de ellos es la denuncia pública del ministro del Interior del Gobierno de España, Fernando Grande-Marlaska, sobre las amenazas de muerte recibidas durante la campaña de las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021 (sucesos recogidos en la prensa a partir del 22 de abril de 2021). El segundo se relaciona con la denuncia del dirigente socialista y exministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana José Luis Ábalos sobre un artículo aparecido en noviembre de 2021 en el diario digital The Objective, que revelaba las posibles causas de su destitución en el Gobierno. En cuanto al contexto del primer caso, casi dos semanas antes de los comicios, marcados para el 4 de mayo de 2021, el entonces candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias, denunció en la red social Twitter que el Ministerio de Interior había recibido una carta con amenazas de muerte dirigidas a él y a su familia, además de varias balas compatibles con un fusil de asalto. Esto polarizó la campaña, durante la cual se hicieron públicas desde el Gobierno otras amenazas recibidas por la misma vía. La autoría u origen de los avisos no llegó a ser esclarecido. Las elecciones llegaban con una favorita en las encuestas: Isabel Díaz Ayuso, del Partido Popular (PP). Según los sondeos publicados al principio y al final de la campaña, y que no variaron excesivamente, Ayuso se impondría con facilidad, si bien necesitaría el apoyo de la derecha propagandista no es la mentira en sentido estricto, sino el engaño. Los propagandistas encuentran en el paltering una herramienta que permite engañar sin decir falsedades completas, o incluso conservar la capacidad de afirmar que sus declaraciones son verdaderas, estando en línea con la idea de que los políticos son muy cuidadosos con las afirmaciones que hacen (Rogers et al., 2017). El paltering también puede relacionarse con una técnica de comunicación muy vinculada con la propaganda: la desinformación. Que la primera referencia en inglés del término disinformation apareciese en 1955 ha hecho que la desinformación se considere casi inevitablemente un recurso propio de la Guerra Fría, pues algunos estudios abordan el empleo que de ella hizo la KGB (Romerstein, 2001). Ya en ese contexto, el concepto se ajustaba a la difusión de una historia falsa, que se sabía falsa, con la intención de alcanzar unos objetivos. No obstante, las actividades desinformativas no se reducen al siglo XX: la desinformación ha sido evidente, por ejemplo, en la campaña del referéndum del Brexit de 2016, en un contexto de expansión de RRSS y mensajes populistas (Marshall y Drieschova, 2018). En todo caso, la desinformación está muy relacionada con la propaganda y la mentira, pero al mismo tiempo no tiene por qué excluir el uso de elementos verdaderos, según Pizarroso Quintero (1993), que señala que en este caso se usarán mecanismos como la supresión, la adición y la deformación para construir la desinformación (Pineda Cachero, 2009). Por consiguiente, la desinformación, como la propaganda, no puede identificarse de forma estricta con la mentira, pero sí con el engaño, y esto permite considerar el paltering como una técnica al servicio de intenciones desinformativas. En la conexión establecida entre el engaño y la propaganda/desinformación como marco del paltering debe mencionarse otra variable clave: los medios de comunicación. La información es una pieza clave para el funcionamiento de una democracia sana: proveer información de calidad a los ciudadanos les permite formarse una opinión y participar políticamente. De hecho, este es el propósito primario del periodismo (Kovach y Rosenstiel, 2007). El quehacer periodístico, clave para que los públicos conozcan la realidad y se fortalezcan los vínculos entre la información y la democracia (Casero-Ripollés, 2020), asiste actualmente a un momento de transformación en el que el sistema mediático se ha visto afectado por la proliferación de canales y plataformas, la multiplicación de proveedores de información, la abundancia comunicativa y el aumento de la competencia (Casero-Ripollés, 2018). Estos factores condicionan la labor de los periodistas como gatekeepers de la desinformación, e incrementan la desafección de la opinión pública ante las propias instituciones (Waisbord, 2018). Así, el periodismo está envuelto en un ecosistema donde el incremen- to de la desinformación (Bennett y Livingston, 2018), la desconfianza hacia los medios tradicionales, la polarización política, la fragmentación y la configuración de un entorno mediático de alta elección (Van-Aelst et al., 2017) dificultan que los ciudadanos puedan obtener información valiosa sobre asuntos públicos, por lo que se conduce al periodismo a una
300 Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 frecuente que estas amenazas se produzcan. El verificador de noticias Maldita.es apuntaba en un artículo de 2022 que, un año más tarde, y pese a sus peticiones al Gobierno y al Consejo de Transparencia y Buen Gobierno, seguía sin conocer “el detalle de todas las amenazas recibidas por los distintos miembros del Gobierno desde 2015 a la actualidad” para poder dar dimensión a lo sucedido (“Un año de las amenazas”, 2022). Así, en el mejor de los casos esos mensajes, que introdujeron en campaña la idea de un ambiente político violento son, cuanto menos, imprecisos; y el oyente recibió “algo con poca literalidad o falsedad exacta”, como apuntaban Schauer y Zeckhauser en su definición de paltering. Respecto al segundo caso, referido a los posibles elementos que habrían llevado al cese como ministro de Ábalos, las acusaciones vertidas en The Objetive adolecen también de la imprecisión del paltering. Del exministro se dice en aquel texto que “el presidente (del Gobierno) fue informado de la celebración de una fiesta en un Parador. La habitación quedó destrozada y con restos de todo…”. No se apunta qué es “todo”, algo que queda a la imaginación del lector tras varios párrafos en que se incide en las “correrías” del ministro. En ninguna parte se apunta claramente de qué tipo de sustancias se trata, como tampoco se asevera literalmente que haya organizado fiestas con prostitutas cuando se dice que organizaba “fiestas con mujeres”. Hay por tanto un nuevo elemento de imprecisión, cimentado en que la “vida disoluta” de Ábalos llevó a su cese, y del que fueron conscientes algunos medios, como El País. En este caso, el elemento verdadero es tanto no segregar a mujeres impidiéndoles el paso a “fiestas” —bastará con que una vez el exministro haya organizado una simple barbacoa con la asistencia de mujeres— como dejar cualquier elemento en la papelera de la habitación del hotel; éstos también son “restos”. Mediante estos casos intentaremos entender la repercusión de un fenómeno poco estudiado en España, el paltering, a partir de su tratamiento mediático. Como objetivos específicos nos planteamos (1) estudiar la forma en que los mensajes de paltering son representados en los medios españoles, (2) comprobar si el paltering se pone en duda en los medios —un objetivo esencial, en cuanto supone averiguar si los medios ejercen de filtro, comprobando el contenido y veracidad de las afirmaciones y con ello levantando un muro frente a esta estrategia, o si por el contrario la estrategia del engaño llega al receptor— y (3) plantear si la representación mediática del paltering es sensible al contexto. La escasez de literatura teórica y empírica sobre el paltering dificulta formular hipótesis, de forma que las preguntas de investigación (PIs) que guían nuestro análisis son las siguientes: PI1. ¿Cómo se representa el paltering (relativo a los dos casos estudiados) en los medios de comunicación españoles? PI2. ¿Son cuestionados por los medios los casos de paltering relativos a Marlaska y Ábalos? PI3. ¿Qué marcos temáticos y estrategias son empleadas por los medios a la hora de reflejar el paltering en los casos de Marlaska y Ábalos? PI4. ¿Influye el contexto político (electoral/noelectoral) en la representación mediática de estos casos de paltering? radical de Vox para gobernar. Las encuestas daban aproximadamente al PP entre el 41%-43% del voto; al PSOE, sólo un 21,4%. La izquierda, por consiguiente, en situación desfavorable, buscaba formas de mejorar esa panorámica de encuestas durante la campaña; posibilidad que, entre todos los estudios, solo le concedía el Centro de Investigaciones Sociológicas. Los partidos izquierdistas abordaron de forma más recurrente el episodio de las amenazas en sus campañas, abordaje que debe contextualizarse en una estrategia de polarización, por parte de la izquierda, y de etiquetado del PP y Vox como partidos radicales que alentaban el enfrentamiento. Un episodio al que, por el contrario, trataron de restar importancia desde la derecha. Díaz Ayuso, de hecho, llegó a apuntar que ella también había recibido amenazas, aunque su tono al respecto era muy diferente. En cuanto al segundo caso, el artículo “Las razones de la caída de Ábalos (I): Sánchez echó al ministro por su ‘oscura doble vida’” apareció el 3 de noviembre de 2021 en The Objective, y apuntaba que José Luis Ábalos —que había dejado su cargo como ministro en julio de ese año— en realidad no había dimitido, sino que había sido apartado de sus funciones debido a una “vida disoluta” que incluía fiestas “con mujeres”, una fiesta en una habitación de un parador que “quedó destrozada y con restos de todo” e incluso “ausencias” injustificadas de sus obligaciones. No obstante, el texto no contenía una acusación explícita; en los días siguientes, varios medios hicieron notar que su contenido podía llevar a engaño. Por otro lado, en este caso no existía contexto electoral, ni su salida del Gobierno era excesivamente reciente: habían pasado cuatro meses desde que cesara sin grandes explicaciones. Esa situación fue calificada de “misteriosa” por The Objective, y no parece descartable que ese silencio propiciara un ambiente de especulaciones en las que llegaran a tener cabida ciertos comportamientos por parte del exministro. Esta contextualización es pertinente para entender por qué los casos seleccionados pueden clasificarse como paltering. Si retomamos como referencia la definición apuntada por Schauer y Zeckhauser (2007) —que concibe el paltering como categoría de enunciados en que el hablante pretende, y consigue, que el oyente tenga una impresión errónea, pero donde la conexión entre la intención del engaño y el estado del oyente de tener una impresión errónea no es la falsedad literal, como en la mentira auténtica—, observamos que, en el caso Marlaska, el elemento que permite encuadrarlo como paltering es la presentación, en el marco de la campaña y por tanto como algo destacable, de las amenazas recibidas en sobres con balas. Dicha amenaza es un hecho verdadero. La Policía Nacional confirmó su veracidad y las autoridades competentes iniciaron una investigación; esto es, la amenaza fue enviada. No obstante, no existe prueba que permita deducir a partir de ahí que otros sobres enviados con mensajes amenazantes durante la misma campaña —como el cuchillo aparentemente ensangrentado dirigido a la entonces ministra de Industria, Reyes Maroto—, también reales e investigados, supusieran de facto un incremento inusual de amenazas en contexto electoral, tal y como se comunicó desde la campaña por parte del PSOE o de Unidas Podemos. Y todo ello descansa en que a nivel público no se sabe en qué medida es o no
301Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 combatir la mentira de Trump evitando la confrontación, promocionando el programa político y llamando a la unidad de la ciudadanía frente a la pandemia. Domínguez García et al. (2023) compara el uso de estrategias desinformativas y polarizantes de ambos candidatos tras la denuncia de fraude electoral de Trump que culminó con el asalto al Capitolio. Ambas investigaciones analizan la comunicación política en procesos electorales y postelectorales, estableciendo la desinformación, las fake news y el discurso de la mentira y la propaganda como encuadres. En este sentido, su relación con el paltering está justificada por la idea de construcción de relatos falsos, induciendo al engaño a partir de la verdad. A partir de estas fuentes, la operacionalización se materializa en una ficha de codificación que incluye variables sobre presencia del caso de paltering, temática y estrategia. En cuanto a presencia del paltering, se computa el número de ocasiones en que se representa el caso de paltering, género periodístico en que se encuadran las piezas relativas al caso —una variable relevante, dado que una crónica puede incluir diferentes matices y modificaciones a una declaración de paltering respecto a los de una pieza informativa, del mismo modo que un artículo de opinión puede enmarcar ideológicamente dicha afirmación—, número de fuentes, y tipología de fuentes periodísticas usadas para reflejar los casos de paltering. También se tendrá en cuenta si la representación del caso de paltering viene complementado por contenidos que pongan en duda esta versión, ya sea dando voz a versiones que cuestionen su veracidad o a través de la comprobación del contenido de la afirmación. En función de la teoría del issue frame/game frame (Cartwright, Stepanova y Xue, 2019; Aalberg et al., 2012), operacionalizamos dos variables de naturaleza temática (issue frame) —tema del titular y tipo de titular— y una variable relativa a las estrategias (game frame) empleadas para reflejar el paltering. La siguiente tabla presenta estas variables y sus correspondientes categorías analíticas, así como las PIs a las que responden: 4. Metodología Para responder a las PI utilizamos una metodología basada en el análisis de contenido como técnica de recogida de datos (Krippendorff, 2012; Neuendorf, 2002). Este análisis se aplica al tratamiento mediático de dos casos recientes de la vida política española que pueden caracterizarse como paltering. El primero de ellos, como hemos visto, es la denuncia pública del ministro del Interior del Gobierno de España, Fernando Grande-Marlaska, sobre las amenazas de muerte recibidas durante la campaña de las elecciones a la Asamblea de Madrid de 2021, y hace referencia a sucesos recogidos en la prensa a partir del 22 de abril de 2021. El segundo caso se relaciona con la denuncia del exministro José Luis Ábalos sobre un artículo aparecido en noviembre de 2021 en The Objective, que revelaba las posibles causas de su destitución en el Gobierno. Ambos casos han sido seleccionados —siguiendo un muestreo no-probabilístico por juicio— por su repercusión política y mediática, y porque las dudas sobre ellos se centraban en la intencionalidad con que estas afirmaciones se producían. El análisis de contenido se aplica a las estrategias de cobertura periodística del paltering en los medios de comunicación españoles, es decir, la forma en que dichos medios han informado sobre los casos de paltering estudiados. La operacionalización analítica de dichas estrategias se ha articulado a partir de dos estudios previos: Pérez-Curiel et al. (2022) y Domínguez García et al. (2023), dado que ambos investigan la desinformación en el ámbito de la comunicación política y utilizan el análisis de contenido, aplicando categorías y variables relativas a issue frame/game frame (temática y estrategias). Ambas investigaciones profundizan en las estrategias discursivas de los candidatos a las elecciones estadounidenses de 2020, analizando los niveles de polarización, desinformación, emociones e interacciones de Biden, candidato demócrata, y de Trump, republicano, a través de las RRSS. Pérez Curiel et al. (2022) indica que la dinámica de Biden fue Tabla 1. Correspondencia entre preguntas de investigación, variables y categorías analíticas. Pregunta de investigación (PI) Variable Categorías PI1 Número de ocasiones en que se presenta el caso de paltering Género de las piezas periodísticas referidas al paltering Noticia Columna / tribuna Crónica Análisis Editorial Entrevista Reportaje Perfil
302 Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 Pregunta de investigación (PI) Variable Categorías PI1 Número de fuentes Tipología de fuentes periodísticas usadas Sin fuentes Autor de la declaración Políticos nacionales Políticos regionales Partidos Expertos Organismos nacionales Organismos regionales / locales Agencia de noticias Periodistas Medios de comunicación PI2 Cuestionamiento del paltering por parte del medio Se aportan elementos para cuestionarlo No se aportan elementos PI3 Issue frame: tema del titular Enfocado a la personalidad política Enfocado a asuntos temáticos Sin objeto de atención claro Issue frame: tipo de titular Informativo Interpretativo Opinativo Estrategias (game frame) Proceso electoral (categoría relacionada con elecciones, campañas, programas electorales y mensajes de candidatos). Violencia política (uso de términos que se identifican con la violencia, el insulto, la falacia, la agresión de la palabra). Extremismo/ultraderecha (categoría relacionada con fuentes y marcas del discurso populista de la extrema derecha) Polarización (hechos y opiniones en el texto que inducen a la división y confrontación entre los públicos) Espectacularización (términos que persiguen reforzar la imagen del candidato, con alabanzas o críticas, con marcas de humor, tragedia o show en el relato). Teorías de la conspiración (inducción al miedo, la desconfianza, el odio, la culpabilidad del Otro, el complot de las elites). Encuestas (referencia a datos de encuestas o sondeos demoscópicos). Fuente: elaboración propia. La PI4, por su parte, se aborda mediante el análisis comparativo en general de los dos casos. El diseño muestral incluye publicaciones aparecidas en las ediciones digitales de los cuatro medios generalistas españoles con mayor índice de lectores durante el periodo de análisis, según la segunda y tercera ola del Estudio General de Medios de 2021 (EGM, 2021): El País, El Mundo, La Vanguardia y ABC. Esta selección responde tanto a su alcance como a su influencia, pues los diarios de referencia marcan la agenda de otros periódicos y del resto de medios, como sostiene la teoría de la agenda setting, que, incluso en la literatura más reciente (Ardèvol-Abreu et al., 2020), constata que los periódicos tienen mayor influencia en la ciudadanía. En cuanto al número de unidades de muestreo, a través del sistema de búsqueda avanzada de las versiones digitales de las cabeceras, y a partir del criterio de indicadores de palabras clave, se han seleccionado todas las piezas periodísticas (noticias, crónicas, reportajes,
303Pérez-Curiel, C., De-Benito, C., y Pineda, A. Estud. mensaje period. 30(2) 2024: 295-309 el primero de los casos se han hallado representaciones en los quince días analizados. ABC llegó a registrar hasta 19 piezas que lo referían en un solo día. El día que más textos se han producido sobre el caso correspondió al 24 de abril de 2021, dos días después de conocerse. En lo relativo al caso Ábalos, aparecieron textos en siete de las 15 fechas analizadas, repartiéndose los artículos durante la semana siguiente a la aparición del caso, lo que indica un me- nor impacto inmediato. Gráfico 1. Piezas periodísticas referidas al paltering (frecuencias). En cuanto al género mediante el cual se informa sobre el paltering (Tabla 2), en el caso de Grande- Marlaska predomina el género de noticias (161 piezas), seguido de la crónica (44), columna o tribuna (41), análisis (16), entrevista (7) y editorial (7). ABC es el medio que más usa el género noticioso (40,7% de las noticias totales), mientras El País, diario de referencia en España, es el que menos lo hace (9,9 %), utilizando en mayor medida la crónica y el análisis. La crónica, en este contexto, también es usada con cierta frecuencia por La Vanguardia, que también emplea el género noticioso. Esto contrasta con el caso Ábalos, en cuya cobertura predomina indiscutiblemente el género de opinión (6 piezas del total de 8), seguida de la crónica (1) y la noticia (1). entrevistas, columnas de opinión o editoriales) que aborden los dos casos analizados, de lo que resulta una muestra de 276 piezas publicadas durante los 15 días siguientes a la fecha de la denuncia de amenazas al ministro de Interior Grande-Marlaska (del 22 de abril al 6 de mayo de 2021) y a la fecha de publicación del artículo sobre la destitución del ministro Ábalos (del 3 al 18 de noviembre de 2021). Tras una primera prueba two-coder de fiabilidad intercodificadores basada en los coeficientes alpha (α) de Krippendorff y porcentaje de acuerdo, las variables de género periodístico y tipología de fuentes periodísticas usadas alcanzaron un nivel máximo de acuerdo (α=1), mientras que las variables de número de fuentes, cuestionamiento del caso por parte del medio, issue frame y game frame resultaron por debajo del nivel mínimo aceptable en análisis de contenido (α=0.8 / 80%). Tras un proceso de discusión donde se refinó la interpretación de las variables problemáticas, en una segunda prueba two-coder las variables de número de fuentes, cuestionamiento, tema y tipo de titular alcanzaron niveles máximos de acuerdo, mientras game frame cosechó un 88,9%. La codificación fue efectuada por una de las autoras en noviembre de 2022. La explotación de datos se realizó mediante el programa SPSS. 5. Resultados El análisis de contenido de estos dos casos de paltering arroja 276 representaciones periodísticas de los mismos (Gráfico 1). La inmensa mayoría corresponde al caso referido a las amenazas enviadas, entre otros, al ministro Grande-Marlaska, con un total de 268 textos (97,1% del total). El diario conservador ABC concentra el mayor número de publicaciones sobre ambos casos, 107 (38,7% del total), seguido de La Vanguardia (30,7%), El País (17,7%) y finalmente El Mundo (12,6%). Esta distribución se mantiene analizando los casos por separado: la mayoría de representaciones del primer caso se encuentran en ABC (102), seguido de La Vanguardia (84), El País (47) y El Mundo (35). En cuanto al caso Ábalos, su aparición es muy inferior: apenas ocho textos. ABC lo recoge en cinco ocasiones, El País en dos, y La Vanguardia en uno. El caso no aparece en El Mundo. En cuan- to a la frecuencia con que se refleja el paltering, en Tabla 2. Género de las piezas periodísticas referidas al paltering (frecuencias). Género Caso Marlaska Caso Ábalos Total El País El Mundo La Vanguardia ABC El País El Mundo La Vanguardia ABC Noticia 16 24 56 65 — — 1 — 162 Columna / tribuna 2 — 7 32 1 — — 5 47 Crónica 17 8 14 5 1 — — — 45 Análisis 9 3 4 — — — — — 16 Editorial 1 — 3 3 — — — — 7 Entrevista 4 — 1 2 — — — — 7 Reportaje — — — — — — — — — Perfil — — — — — — — — — Fuente: elaboración propia.