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Conexión significativa entre el color y el cuerpo: Una dinámica espiritual para la expresión artística

Jiménez Delgado, María Caridad

Abstract

A través de la observación física y espiritual del ser humano, la Naturaleza y el Cosmos con el apoyo que supone la Antroposofía, el Arte y la Euritmia como Arte del Movimiento que afina nuestro cuerpo y nuestro ser poniéndolo en sintonía con la Fuerza o Consciencia cósmica que dinamiza todo el Universo, al que pertenecemos y del que formamos parte, realizamos el estudio del ser humano en relación al color. Esta Consciencia cósmica es una fuerza viva que trabaja de forma creativa desde el Orden, la Armonía y el Amor. La vida en la Tierra es una expresión, una manifestación de lo que ocurre a gran escala en el Universo. Esta vida nos habla a través de un lenguaje vivo donde interactúan la imagen simbólica; (Imaginación), la “escucha” o apertura desde la atención globalizada; (Inspiración) y asociación o relación de la experiencia propia con lo arquetípico, desde la memoria, conectando con todo desde la experiencia del Yo; el pensamiento intuitivo; (Intuición). La característica principal de la vida en la Tierra es que nacemos y morimos. Entramos en la dimensión tiempo, un período que comienza y que termina, o sea, que tiene un principio y un final. Somos captadores y receptores de esta Consciencia cósmica aquí en la Tierra, por un tiempo limitado y en una cantidad también limitada por nuestra propia capacidad receptiva, y en una calidad relacionada con la autenticidad de nuestro propio ser, donde los valores morales y éticos desde los que vivimos (en el pensar, sentir y actuar o hacer) de cada día, nos dan mayor o menor apertura, receptividad y capacidad de respuesta. Esto trasladado al lenguaje cromático implica una mayor o menor frecuencia vibratoria o lo que es lo mismo, una capacidad para recibir luz (la Luz de la Consciencia) u Oscuridad (la sombra de la inconsciencia). Los colores opacos, u oscuros que tiñen nuestra aura tienen que ver con pensamientos, sentimientos y acciones negativos o "malos". De la misma manera, los colores luminosos y claros que tiñen nuestra aura, son expresión de valores positivos en nosotros, como pensamientos, sentimientos y acciones positivas o "buenas". El Arco Iris es un buen ejemplo de colores por los que solemos pasar a través de nuestra vida en la Tierra, como proceso de aprendizaje que nos abre a la captación, receptividad e interacción con esta Consciencia cósmica. Y en la misma medida en que medimos somos medidos. El pacto de Dios con Noé fue el pacto del Arco Iris. Hay toda una dinámica cromática de desarrollo personal aplicable a la hora de hacer Arte, de manera que éste sirva para traer consciencia a la humanidad.

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE BELLAS ARTES CONEXIÓN SIGNIFICATIVA ENTRE COLOR Y CUERPO: UNA DINÁMICA ESPIRITUAL PARA LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA TESIS DOCTORAL DE: MARÍA CARIDAD JIMÉNEZ DELGADO DIRIGIDA POR: JAIME GIL ARÉVALO SEVILLA 2015 2 CONEXIÓN SIGNIFICATIVA ENTRE COLOR Y CUERPO: UNA DINÁMICA ESPIRITUAL PARA LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA TESIS DOCTORAL PRESENTADA POR: MARÍA CARIDAD JIMÉNEZ DELGADO DICIEMBRE 2015 UNIVERSIDAD DE SEVILLA FACULTAD DE BELLAS ARTES DEPARTAMENTO DE DIBUJO DIRECTOR: JAIME GIL ARÉVALO 3 Índice  Dedicatoria 6  Agradecimientos 7  Introducción: Imágenes para el Recuerdo, para la Consciencia. 9  Resumen. 12  Capítulo 1: Rudolf Steiner y la Ciencia Espiritual de la Antroposofía. 14  Capítulo 2: Euritmia. 16  Capítulo 3: Palabras sobre Euritmia. 23  Capítulo 4: Génesis Terrestre y Humana en Relación a Planetas y Colores. 26  Capítulo 5: Periodos Evolutivos de la Tierra en Relación al Microcosmos Humano y al Átomo. 33  Capítulo 6: Época postatlántica. 38  Capítulo 7: Presentación de los Elementos. 43  Capítulo 8: Los Elementos de la Naturaleza y su Relación con las Estaciones del Año, Color, Temperamentos y Fonemas. 45  Capítulo 9: Buscando la Esencia misma del Color 59  Capítulo 10: Los Elementos en Relación a las Cualidades del Alma: 72  10. 1: Cualidades del Alma 72  10.2: Tetramorfo y Cualidades del Alma 72 4  10.3: Cualidad del Espíritu. 73  Capítulo 11: Los Elementos de la Naturaleza en Relación a la Evolución del Mundo. 75  Capítulo 12: El Cuerpo íntegro y las Tres Cualidades del Alma. 78  Capítulo 13: Cuerpo Exterior y Cuerpo Interior. 88  Capítulo 14: El Cuerpo desde el Punto de Vista de lo Cóncavo y lo Convexo. 94  Capítulo 15: El Movimiento rítmico de la Respiración 98  Capítulo 16: Movimiento y Color con respecto a lo cóncavo y lo convexo. 105  Capítulo 17: Lo Femenino y a lo Masculino del Cuerpo en Relación a los Colores y a lo Cóncavo y lo Convexo. 110  Capítulo 18: Números y Colores en el Cuerpo. 117  Capítulo 19: Los Doce Sentidos. 135  Capítulo 20: Las Fuerzas que el Cosmos aporta al Ser Humano en su Aspecto Formal. 139  Capítulo 21: Las Fuerzas que el Cosmos aporta al Ser Humano en su Aspecto Vital. 145  Capítulo 22: Dinámicas y Formas Fractales en la Naturaleza y en el Arte. 148  Capítulo 23: El Habla Humana como Proyección Microcósmica del Logos o Verbo Primigenio. 154  Capítulo 24: Sobre el Elemento Gráfico del Punto. 162  Capítulo 25: Dibujo e Impresión. 165  Capítulo 26: El Color como Entidad Viva. 168  Capítulo 27: El Color en el Cuerpo y su Aplicación en las Artes plásticas. 179 5  Capítulo 28: Sobre el Grafismo de la "I" 181  Capítulo 29: La I de Iniciación que engloba a las Tres I: Imaginación, Inspiración e Intuición. 182  Capítulo 30: El Arte, la metáfora visible del mundo invisible. 189  Imágenes. 194  Conclusión. 252  Lista de abreviaturas. 260  Bibliografía. 261 6 Dedicatoria Este trabajo está dedicado: A la Sabiduría divina que mueve el Universo... A mis padres, que acompañan mi vida, desde el Cielo y la Tierra: a mi padre, Ricardo Jiménez González, gracias por ser mi padre. Gracias por todo el Amor que me ofreciste en la Tierra, llenando de imaginación, color y luz, los once primeros años de mi vida y, que ha servido para que nos mantuviéramos unidos después de tu muerte. Gracias por la fuerza y los mensajes que me enviabas y me envías desde las Alturas celestes. A mi madre, Caridad Delgado Beltrán, gracias por ser mi ángel en la Tierra, por todo el dolor y sufrimiento que hemos pasado juntas y, que han contribuido a que seamos quienes somos, dos seres que ante la dureza de la vida, aún podemos sonreír. Gracias por estar ahí, muy cerca de mí, abrazándome como a una niña, con tu manto azul protector, aún en la distancia física, que hoy la vida ha puesto entre nosotras. Gracias por ofrecerme tus alas de ángel, para poder volar. A mi hijo, Helí Fernández Jiménez, gracias por tu infinita paciencia, por la felicidad inmensa que has supuesto en mi vida, a tu sentido del humor y tus alegres carcajadas, ... que colman de música y color el jardín de nuestras vidas. 7 Agradecimientos En primer lugar, quiero agradecer la realización de este trabajo, al Espíritu que mueve el Cosmos. Son tantas las personas a quienes me siento agradecida, que sería imposible nombrarlas a todas en estas páginas, por esto, gracias, a todas las personas que se han cruzado en el camino de mi vida en la Tierra, o que de alguna manera, han formado y/o forman parte de ella y, especialmente a todos los amigos y, sobre todo amigas, que habéis colaborado desde vuestro corazón, más o menos directamente y en diferentes formas, con este trabajo. Gracias a mi sobrino Luis Jiménez Herrera, por tantas “cosas” que tu sabes, y por el gran trabajo de darle forma a la presente tesis doctoral. Gracias a mi amiga Mariché, por tu amistad, por tus sabios mensajes y, por tu colaboración en la redacción y supervisado del trabajo. Gracias a toda mi familia, por vuestro apoyo y vuestra paciencia. Gracias a todos mis profesores por haberme transmitido tanta sabiduría, y haber depositado vuestra confianza en mí. 8 Gracias a las personas que han pasado y pasan por la Tierra, como estrellas de luz, aportando sabiduría y amor a la humanidad, que a través de estudios, escritos, obras artísticas, o libros, viven entre nosotros, ayudándonos a crecer. Y muy especialmente, gracias al Arte, a la Euritmia, a la Pedagogía Waldorf, y a la Ciencia espiritual de la Antroposofía de R. Steiner, por ser fuente de inspiración constante en mi vida, y fundamento de esta Tesis. A todos, GRACIAS Nota: Todas las fotografías expuestas en esta tesis doctoral están realizadas directamente del natural, no teniendo ningún tipo de manipulación ni retoque. 9 Introducción: Imágenes para el Recuerdo, para la Consciencia. Desde mi más tierna infancia me quedaba fascinada simplemente observando las luces y las sombras... las formas que entre ellas se dibujaban en el espacio, los colores que, también con sus cualidades claro-oscuras eran creadores de formas… A menudo me quedaba en estado contemplativo mirando las ondas en movimiento del agua del mar, con sus tonos verdes y azules, o las ondas que el viento producía en la arena rubia de mi playa sanluqueña, y los brillos que, tanto en el agua, como en la arena, como estrellas de luz, deslumbraban mis infantiles ojos... o cuando en una tarde de otoño, todavía con un cálido sol entre nubes, comenzaba de repente a llover y en el lado del cielo, opuesto al sol, donde las nubes eran de un azul grisáceo bien oscuro, en este cielo aparecía, como por "Arte de magia", el fantástico Arco Iris... era una delicia mirarlo... con toda la gama de colores que aparecían tímidamente sobre la oscuridad del cielo que, a medida en que se iba aclarando, se iba perdiendo su percepción clara, en un aparecer y desaparecer y, un volver a aparecer y desaparecer sucesivo, hasta desaparecer del todo al sentido de la vista de esa niña que yo era, y que parecía quedarse en memorias ancestrales, con recuerdos inexplicables entre alegría inmensa y nostálgica de algo... Otro día en casa, mientras fregaba los platos aparecían pompas de jabón donde también se veía el fantástico Arco Iris, ahora en pequeñito, aunque tan maravilloso en el resplandor de sus colores que hacían, de nuevo, que mi alma se quedara contemplando aquel espectáculo de color que me conectaba con algún misterio que mi alma parecía conocer, y se sentía enormemente atraída por el estado emocional que producía en mi ser infantil, sumido en la contemplación-meditación más absoluta... hasta oír, de repente, la voz de mi madre indicándome 16 2. Euritmia La palabra Euritmia significa ritmo o movimiento armonioso y bello. Podemos encontrar Euritmia en la Naturaleza y en el Arte, siempre que en este último, haya armonía y belleza. La Euritmia tiene sus raíces en la Antroposofía y es un Arte del Movimiento que creó R. Steiner en 1912. Este movimiento expresa o manifiesta de forma visible, las formas invisibles, aunque perceptibles, de las fuerzas espirituales que obran en el Cosmos y, como parte de ellas, los sonidos musicales y la voz humana, creadoras, a su vez, de formas y colores. Con respecto a la Euritmia de la palabra, por ejemplo, digamos que lo que hace la laringe al hablar, lo puede hacer también, a una escala más grande, la totalidad del cuerpo. Por otro lado, R. Steiner diseñó una gran variedad de movimientos meditativos y artísticos, como expresión de estas fuerzas formadoras del Universo, en sus más variadas dinámicas, como por ejemplo, la meditación del” IAO”, o la de “Yo pienso el Habla”, la “Rueda de las Posiciones corporales para las Constelaciones zodiacales de Estrellas fijas”, la “Rueda de los Movimientos de los Planetas”, la “Secuencia evolutiva”, etc. así como movimientos de desplazamiento en el espacio que, de forma individual o en grupo, van dibujando formas arquetípicas en el aire, las cuales también se expresan con dibujos sobre papel. Se muestra a continuación un ejemplo de un dibujo, fig. 4, para la “forma” de movimiento en el espacio, de R. Steiner para un fragmento de una pieza musical (partitura) fig. 3, e imágenes fotográficas de Euritmia artística. Figs. 5 a 13. 17 Fig. 3. Erotikon de Edvard Grieg 2 . Pieza romántica, música dulce, atmosfera acuosa. 2 Edvard Grieg, Bergen, Noruega. (15 de junio de 1843-4 de septiembre de 1907). Pianista y compositor. 18 Fig. 4. Forma de R. Steiner para la pieza musical “Erotikon” de Edvard Grieg. 19 Fig. 5. Foto de Euritmia artística realizada por la autora de la tesis. Dornach, Suiza 2012 20 Fotos de Euritmia artística realizada por la autora de la tesis. Dornach, Suiza 2012 Fig. 6. Fig. 7. Fig. 8. Fig. 9. 21 Fotos de Euritmia artística realizada por la autora de la tesis. Dornach, Suiza 2012 Fig. 10. Fig. 11. 22 Fotos de Euritmia artística realizada por la autora de la tesis. Dornach, Suiza 2012 Fig. 12. Fig. 13. 23 3. Palabras sobre Euritmia El Arte del Movimiento de la Euritmia es de tal plasticidad y viveza que a las personas que la practicamos no nos gusta hablar de ella sin que antes se haya visto y vivenciado. Sin embargo, es interesante compartir aquí palabras sobre la Euritmia enviadas desde el mundo espiritual por Botho Sigwart 3 en su libro “El Puente sobre el Río” (2013) escrito por su familia a través de los mensajes enviados por él después de su muerte. En las p. 242-243 dice así: 29 de marzo de 1919 “…Me gustaría daros mis comentarios acerca de la escenificación eurítmica que fuisteis a ver, puesto que la capto a través de vosotros. Se trata de algo que es de profundo significado místico, al que espera un gran futuro. Durante los actos tienen lugar cosas que provocan vibraciones y ondas de muy amplio efecto. Es también lo que percibisteis vosotros. Todos los sentidos terrenales y también los espirituales se ponen a trabajar al mismo tiempo y esto es lo que provoca ese efecto tan curiosamente intenso. Deberíais poner vuestro empeño en beneficiaros de eso, aunque solo fuese por las impresiones y la asimilación de lo visto y de lo intuido. La Euritmia es un arte de interpretación que conduce, como una especie de puente, desde la comunicación física a la percepción suprasensible. Este arte llegará a desarrollarse plenamente 3 Botho Sigwart (1884-1915), Brandenburgo, Berlín. Conde de Eulenburg, doctor en Historia y Filosofía, pianista y compositor. Más referencias en la bibliografía. 24 mucho más adelante y, solo entonces, tendrá una influencia adecuada en los hombres, por medio del efecto retroactivo.” Más adelante refiriéndose a todos los actos creativos, al Arte, (en la p. 271 del citado libro), dice así: 2 de junio de 1929 “(…) Mi música debe descansar ahora por un tiempo prolongado. No lo siento como algo doloroso, puesto que en todo este tiempo he creado muchísimo y así, aparte de mi trabajo, esto me va a suponer, a su vez, un almacenaje de ideas nuevas. Esto es precisamente lo maravilloso de aquí: ni una sola “idea” por pequeña que sea se pierde, ni tampoco se olvida, sino que existe. También trabajamos aquí con grandes genios en la técnica, pues estos habían tenido su conocimiento ancestral en otros campos, revelándose como talentos técnicos en los tiempos modernos, debido a que se ajustaban a ellos, para volverse a transformar aquí en talentos ancestrales.” “Por eso, cualquier creación, cualquier talento, cualquier conocimiento y cualquier genio es una fuerza eterna y bendito aquel que siempre sigue perfeccionándose en ella.” “Por esta razón tampoco debéis desesperaros una y otra vez, cuando veis que vuestra creación queda ahí, según vuestros conceptos, latente, sin que se aprecie y sin que se oiga. Ella sí vive y con ella habéis evolucionado. Vuestra evolución queda impregnada por lo creado y, de este modo, os hacéis cada vez más sutiles.” 25 “Así debéis contemplar vuestra creación: como un potencial que fomenta vuestra evolución.” “Vuestro Sigwart.” 32 La séptima época se corresponderá con Venus y el color verde, el color del equilibrio. La cualidad de Venus es unir la bondad y la belleza. En su movimiento eurítmico, por un lado, escucha y, por el otro, ofrece. En el cuerpo, corresponde al tórax, con el Sistema respiratorio y circulatorio, pulmones y corazón. En este centro está situada también la glándula timo, que en otro tiempo estaba directamente conectada al corazón. Hoy como sabemos, se encuentra, en gran parte atrofiada y, su función orgánica es o era la del buen funcionamiento del Sistema inmunitario, además está íntimamente relacionada junto al corazón, con la capacidad de Amar. Para completar la octava época, como la octava musical diatónica, corresponderá a una primera época de una octava más elevada que, Rudolf Steiner sitúa en un futuro muy lejano y, que tendrá correspondencia con el planeta Vulcano, muy cerca del sol y aún por ser descubierto por la ciencia natural. 33 5. Periodos Evolutivos de la Tierra en Relación al Microcosmos Humano y al Átomo Después de observar la antropogénesis desde el punto de vista antroposófico, podemos hacer una relación con la génesis del ser humano y del átomo. Vamos a hacer una observación, muy a groso modo, de cierta similitud entre el mundo cósmico, humano y atómico. Situando el período Polar de Antiguo Saturno como el principio, relacionado con la cabeza humana, sistema nervioso, o neurosensorial. color azul índigo, como núcleo superior, desde el que se desarrolla el ser y, al mismo tiempo, relacionado en el presente trabajo, con lo que la física atómica llama el protón del núcleo de un átomo. (En griego, protón significa primero). Continuamos luego con el período Hiperbóreo de Antiguo Sol, relacionado en el ser humano con el bajo vientre, como núcleo inferior, sistema metabólico-motor. Color naranja, como protón de nuestro cuerpo inferior. Tenemos que tener en cuenta que en el ser humano todo lo que hay arriba se repite abajo, cosa que no parece ocurrir en partículas tan ínfimamente pequeñas, como en el caso del átomo. Luego sigue el período Lemur de Antigua Luna, relacionada con el sexo del cuerpo humano y el sistema metabólico-motor- reproductor. Color rojo y, piernas en acción que, con respecto al átomo lo relacionamos con el electrón o electrones. 34 Continúa, más tarde, el periodo de Atlántida en que se separan la Luna y la Tierra que antes constituían una unidad. Este periodo está relacionado con la corona o parte superior de la cabeza abriéndose hacia la dualidad de los dos hemisferios cerebrales. Color violeta con el que se manifesta la materia física, el cráneo que envuelve al cerebro y el esqueleto humano que da soporte físico a la médula y nervios. Color azul de lo espiritual y color rojo de lo terrenal o materia física, mezclados en el color violeta. Nuestra ciencia natural reconoce que existen dos hemisferios, el izquierdo encargado del pensar racional asociado a los conocimientos físicos, y el derecho encargado del pensar intuitivo asociado a los conocimientos de orden espiritual. En el átomo lo relacionamos con los neutrones. En la quinta época Postatlántida la Tierra y, con ella el ser humano, viven en un estado mercurial, situado en el cuerpo en lo que se llama Plexo solar o boca del estómago, Sistema metabólico-digestivo, de la parte inferior del cuerpo. Color Amarillo, luz y poder. Esta parte del cuerpo está relacionada con los neutrones. Sabemos que el protón y el neutrón conforman el núcleo de los átomos. Así que en la génesis cósmica de la Tierra, Antiguo Saturno y Antigua Luna formaron el núcleo de su creación. También sabemos hoy, que los neutrones pueden convertirse en protones, de esta manera, apunta en buena dirección, la idea de R. Steiner sobre el futuro cósmico y el futuro del cuerpo humano, ya que la dirección hacia la que se dirige el ser humano y el planeta Tierra, dentro del Cosmos es, ir después del estado mercurial, hacia el estado de Júpiter, de Sabiduría consciente, de bondad 35 luego hacia el estado de Venus, de belleza y, luego hacia el estado de Vulcano, de la nueva verdad. Con respecto al cuerpo humano, también la Antroposofía nos habla del futuro del tórax junto a la laringe como nueva cabeza, nuevo núcleo y, al mismo tiempo, como nuevo órgano de reproducción desde el que se creará a los nuevos seres humanos, a través del pensamientosentimiento, hecho palabra y, no solo palabra audible, sino palabra visible, algo así, como volver al “Verbo” creador primigenio. Sigamos con el electrón (Del griego ελεκτρον, ámbar). En un átomo son los electrones los que rodean el núcleo atómico, compuesto fundamentalmente de protones y neutrones. En nuestra relación con el cuerpo humano, los electrones vienen representados por las extremidades; inferiores o piernas, para la parte inferior del cuerpo y, superiores o brazos para la parte superior del cuerpo. Los electrones tienen una masa pequeña respecto al protón, como las extremidades respecto a la cabeza y tronco y, su movimiento genera corriente eléctrica en la mayoría de los metales. Como nuestros pies al moverse y desplazarse, que generan electricidad que transmiten al magnetismo de la tierra. Los electrones, a su vez, desempeñan un papel primordial en la química, ya que, definen las atracciones y/o repulsiones con otros átomos, al igual que nuestras piernas y sexo nos llevan hacia lugares, personas y acontecimientos que, por similitud vibratoria, nos atraen y, al contrario, 36 cuando no nos atraen, nuestras piernas nos permiten huir y/o apartarnos. También los brazos se comunican, tocan y abrazan a personas, con las que de alguna manera, como dice el lenguaje popular, “hay química” o, si no la hay, nos permiten poner límite para que el otro no se acerque más de lo bebido o, lo que es lo mismo, puede haber atracción o repulsión o, en terminología goethena y antroposófica, simpatía o antipatía. Si nos alejamos en el tiempo, mirando hacia delante, hacia la futura época Jupiteriana, que ya casi empezamos a “oler”, podemos hacer la relación de esta época en el cuerpo humano, con el aparato fonador y brazos, color azul cyan y, en el átomo se corresponderían con los electrones, que en nuestro cuerpo serían los “electrones” de la parte superior del cuerpo o núcleo, como ya dijimos. La aún más lejana y futura época de Venus, estaría relacionada con el tórax y el sistema respiratorio-circulatorio, color verde, templado y, neutro por excelencia, por lo que en relación al átomo, está asociado con el neutrón y, como tal, puede convertirse en protón. Así que, de nuevo, es muy significativo lo que piensa R. Steiner referente a que, en un futuro lejano, el corazón será la nueva cabeza. Además de esta doble división del cuerpo humano de arriba o superior, dividido, a su vez, en tres partes y, de abajo o inferior, dividido también en tres partes, con el centro en el tórax, lo cual suman un total de siete partes, también se puede dividir todo el cuerpo, de forma más 37 sintetizada, en tres partes, relacionadas aquí, con el átomo; la cabeza como “protón”, el tronco como “neutrón” y las extremidades como “electrones”. 38 6. Época Postatlántida Observemos ahora el proceso evolutivo que se da en la era postatlántida, época después del diluvio universal en que transitan los colores rojo (Antigua India), naranja (Persia), amarillo (A. Egipto), verde (A. Grecia) y cyan (comienzo de la actual era de Acuario). Tenemos, a su vez, desde la época Postatlántida, otra división en siete etapas, civilizaciones o culturas, por las que pasa o debe pasar la humanidad en la Tierra, que representan, a su vez, las etapas por las que pasa la vida de cada ser humano y, que vamos a enumerar: 1ª Cultura de la Antigua India. Antigua Edad de Piedra, Paleolítico. (Bebé y primer septenio, 1-7 años, aunque los septenios son un dato solo aproximado y más bien como ideal, pero no coincide exactamente con los septenios en la mayoría de la vida de las personas). 2ª Cultura Persa o Protopersa y Caldea. Nueva Edad de Piedra, Neolítico. (Segundo septenio, 8- 14 años). 3ª Cultura del Antiguo Egipto y Babilonia. Edad de Bronce. (Tercer septenio, 15-21 años). 4ª Cultura Greco-romana. Edad de Hierro. (Cuarto septenio, 22-28 años). Sobre el final de la 4ª época y para la 5ª se produce un suceso cósmico de elevada importancia; la venida de Jesucristo a la Tierra, que como Ser solar trae al ser humano, el impulso de Consciencia individual del Yo superior, pues con anterioridad el ser humano se había sentido como Alma grupal. 39 5ª Cultura Aria Europea. Actual. (Quinto septenio, 29-35 años). 6ª Cultura mezcla de españoles e indoamericanos. Raza Koradhi. (Sexto septenio, 36-42 años). 7ª Cultura mezcla de todas las diversas razas. Estados Unidos. (Séptimo septenio, 43-49 años). A la hora de asociar los colores del arco iris a las etapas evolutivas postatlántidas correspondientes al desarrollo del ser humano, nos encontramos con un fenómeno que puede resultar paradójico y sin embargo, está relacionado con la doble naturaleza humana y cromática de la polaridad y que consiste en” hacer el viaje de vuelta” desde la consciencia . Según nos relata Margarete van den Brink 4 , en el cap. 1 y a lo largo de su libro, “Las Siete Fases de Desarrollo en Personas y Organizaciones”, (2011, p. 19-31) pasamos por las siguientes fases o etapas, relacionadas con las que acabamos de enumerar anteriormente y a las que agrego los colores relacionados: “1ª Etapa: Unidad indiferenciada”. (Macrocosmos). Oscuridad con calor, o color violeta: azul de oscuridad y envoltura y, rojo de luz y calor. “2ª Etapa: El viejo grupo”. (Familia, primeros amigos…). Color azul índigo de protección y naranja de alegría. “3ª Etapa: El “Yo” personal”. Color azul cyan, expresión, y amarillo, razón. 4 Margarete van den Brink. 2011“Las Siete Fases de Desarrollo en Personas y Organizaciones" Madrid, España. Editorial Rudolf Steiner. Trabaja como consultora de comunicación en los Paises Bajos, en Gran Bretaña, Irlanda y España, impartiendo seminarios. Es autora de varios libros. 40 “4ª Etapa: La transformación”. Color verde, búsqueda del equilibrio. “5ª Etapa: El Yo espiritual”. Color amarillo, brillo del alma y/o azul cyan de la expresión consciente y la salud. “6ª Etapa: La nueva sociedad o comunidad”. Color naranja, alegría y sabiduría consciente, y azul índigo, conocimiento intuitivo consciente. “7ª Etapa: Unidad diferenciada”. (Microcosmos-Macrocosmos). Color rojo; manifestación individual, y violeta; sacrificio y servicio consciente. Bien, pues en el proceso de una vida humana, como ser físico embrionario, iniciamos el proceso desde el color rojo de la cabeza hacia el violeta de la cola del embrión, de la luz hacia la oscuridad. Después del nacimiento se produce el proceso inverso de crecimiento desde la oscuridad del bebé que duerme y vive, al principio todavía por un tiempo, con los ojos cerrados, e inconsciente, hacia la niñez y la juventud, hacia la madurez y la vejez. Así tenemos un espíritu que se va a materializar con un movimiento contractivo, de la periferia al centro y una materia que se va a espiritualizar con un movimiento expansivo, del centro a la periferia. Por tanto, y aunque pueda resultar paradójico, se trata de un doble proceso o dinámica, en nuestro camino evolutivo. Una doble vertical: la dirección que baja del Cielo a la Tierra, y la dirección que sube de la Tierra al Cielo. Por esto aquí debemos aclarar que la escalera de color, del arco iris como proceso evolutivo, puede ir en las dos direcciones a modo de respiración, desde el color violeta subiendo hasta el rojo y viceversa, del rojo bajar hacia el violeta. De esta manera se establece 41 una relación de los colores cálidos con los colores fríos. El amarillo está relacionado con el azul cyan, el naranja está relacionado con el azul índigo y el rojo está relacionado con el violeta. Así también las distintas épocas de la evolución terrestre están relacionadas. (Gráficamente esto se puede representar por la esfera y/o circunferencia, y el punto central de dicha circunferencia o esfera y, también por la espiral. En Euritmia se vivencia en el movimiento de contracciónexpansión, de forma individual o en un círculo o ronda grupal). 48 A continuación se muestran los diferentes colores característicos de cada estación del año, a través de imágenes fotográficas de la Naturaleza, realizadas por la autora de la tesis. Figs. 23 hasta la 60. Colores de Otoño: Fig. 23. Fig. 24. 49 Fig. 25. Fig. 26. Fig. 27. 50 De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 28, 29, 30, 31, 32 y 33. Otoño 2012, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 51 Colores de Invierno: De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 34, 35, 36, 37, 38 y 39. Invierno 2012, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 52 De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 40, 41 y 42. Invierno 2012, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 53 Colores de Primavera: De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 43, 44, 45, 46 ,47 y 48. Primavera 2012-2013, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 54 De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 49, 50, 51 y 52. Primavera 2012-2013, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 55 Colores de Verano: De izquierda a derecha y de arriba abajo, fig. 53, 54 y 55. Verano 2012-2013, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 56 De arriba abajo, fig. 56 y 57. Verano 2012-2013, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 57 De arriba abajo, fig. 58 y 59. Verano 2012-2013, Suiza. Fotos realizadas por la autora de la tesis. 64 oscuridad nos sentimos desorientados, ésta nos acompaña de cierta inquietud e inseguridad, pero en la luz es como si nos encontráramos en nuestro propio elemento, en casa. La luz, en nuestra vivencia anímica, es la que nos trae consciencia de nosotros mismos y hace que podamos percibirnos en nuestro Yo superior, por tanto nos ayuda a percibir lo espiritual que hay en nosotros. En palabras de R. Steiner, (p. 19) “(…) el yo es espiritual, pero él necesita vivenciarse a través de lo anímico, y esto ocurre cuando se siente penetrado de luz.” “El blanco o la luz representa la imagen anímica del espíritu.” Aquí yo me atrevo a puntualizar una diferencia que, considero solo una cuestión de expresión, y es que el color blanco representa o es la imagen anímica del espíritu, pero no la luz, pues ésta no es una imagen sino una realidad. Tratemos ahora el negro o la oscuridad. Para ello, R. Steiner nos lleva de nuevo a observar un elemento que es puramente negro en la Naturaleza, el carbón. Lo negro y la oscuridad están íntimamente relacionados con la luz. La naturaleza del fuego es la luz y el calor, sin embargo, esta luz-calor quema produciendo negrura. Este negro es la imagen del carbón. Cuando la vida o cuerpo vital se va del mundo vegetal, el cual tampoco tiene alma o cuerpo anímico, los vegetales se ennegrecen o se convierten en carbón. El negro está relacionado con la ausencia de vida y con la ausencia de alma, sin embargo, el espíritu o la luz puede penetrar la oscuridad. “El negro representa la imagen espiritual de lo muerto.” 10 (P. 21), La imagen espiritual del mineral o materia muerta es lo negro, la oscuridad. 10 Steiner R. 2011 “La Naturaleza de los Colores” Buenos Aires, Argentina. Ed. Antroposófica. Ciclo de Conferencias dadas el 6,7 y 8 de mayo de 1921, que la Editorial Antroposófica recoge con el nombre: “La Esencia de los Colores”, 2ª ed.- Villa Adelina: Antroposófica, 2011, traducido por Juan Berlín. 65 De esta manera nos encontramos con una dinámica de imágenes cromáticas relacionadas con los distintos cuerpos y/o los distintos reinos de la Naturaleza: el negro es imagen de lo muerto, el verde es imagen de la vida, el encarnado lo es del alma (lo anímico es propio del mundo animal), y el blanco es imagen del espíritu (característico, en la Tierra, solo del ser humano). Así vemos que estos colores son llamados coloresimagen porque no son la realidad sino imagen de estas realidades. También podemos apreciar estas imágenes a través de los colores que nos ofrecen las estaciones del año. En invierno tenemos el blanco de la nieve, en primavera; el verde de las hojas nuevas brotando en el mundo vegetal, en verano; el calor de la atmósfera que hace subir el color encarnado a la piel, y en otoño; los colores amarillos se ennegrecen volviéndose ocres, los anaranjados se oscurecen volviéndose marrones, así toda la luz irradiante del verano va quemando la vida, dejando paso a la oscuridad de la muerte, en la que volverá a irrumpir la luz con el color blanco de la nieve… El color desde su aspecto dinámico es, como la luz, movimiento. El blanco y el negro son colores acabados, terminados, por esta razón sirven muy bien de fondo. El color verde es un color que admite el límite, o sea que se puede delimitar y asentarse, en cambio, el “encarnado” se esfuma o desvanece. Así que como ya hemos podido apreciar a lo largo de esta tesis, las fuerzas o movimientos contractivos y expansivos también pertenecen a ellos y a su naturaleza. Con los colores que R. Steiner llama “colores-brillo”. Estos son el amarillo, el rojo y el azul, también podemos apreciar estos movimientos que les llevan a irradiar o a concentrarse. El amarillo es, como sabemos, el color más luminoso de los colores, y por tanto el que más se mueve irradiando, 66 del centro irradia hacia la periferia. Digamos que no tiene límites. En el papel admite su máxima saturación en el centro y más claridad hacia los bordes exteriores. El azul, en cambio, tiende a concentrarse, viene de la periferia y se dirige hacia el centro. En el papel, al contrario que el amarillo, admite su máxima saturación en los bordes y más claridad en el centro. Con el rojo volvemos a sentir lo paradójico, ya que contiene en sí las dos cualidades, por un lado se comporta como radiante y, por otro, parece concentrarse, es algo parecido a lo que le pasa al verde que, con el amarillo que lo compone, asume un movimiento expansivo, y con el azul asume un movimiento contractivo, así también ocurre con el rojo, que irradia por un lado y, por otro, se contrae comportándose como un color neutro o lo que llamo “punto de inflexión”del movimiento y por tanto, también del color. El rojo es un color que irradiando, llega a un punto en que se invierte su movimiento y se empieza a contraer hacia un centro. En el ejercicio eurítmico, dado por R. Steiner sobre el color a través del movimiento del brazo y mano, el color rojo llega irradiando arriba como si quisiera ser él mismo luz blanca, pero en ese punto culminante de irradiación, invierte su movimiento para volver de nuevo hacia lo contractivo. De esta manera podemos concluir que los colores llamados por R. Steiner, colores-brillo, son llamados así porque lo que los caracteriza es el brillo con que cada uno irradia. El amarillo irradia luz, el azul irradia oscuridad y el rojo podemos decir que tiene la capacidad de poder irradiar luz y/u oscuridad, por lo que es un color que posee dinamismo abarcante aunque delimitándose también como superficie. Aquí podemos distinguir entre la esencia del color rojo y el “encarnado”, pues éste último posee la cualidad dinámica de diluirse o dispersarse, inclusive volatilizarse, en cambio, el rojo posee la cualidad dinámica de expandirse creando y delimitando superficie, sin 67 llegar tampoco a concentrarse en un centro, sino que se afirma en sí mismo, por lo que es un color presente, que tiene presencia. Por todo lo expuesto, R. Steiner concluye que los colores-imagen son colores que ilustran o proyectan, colores-sombra y, los colores-brillo son colores que irradian y relucen, coloreslúcidos. Con respecto a lo que producen los colores en el alma, como vivencia anímica, podemos decir que el amarillo nos llega al alma alegrándola y llenándola de vitalidad, por lo que irradia de tal manera que llega al interior de nuestro Yo y nos hace sentirnos en el espíritu, digamos que nos aporta luz y consciencia. Por lo que R. Steiner, en la (p. 37) del citado libro 11 , concluye diciendo: “El amarillo es el brillo del espíritu.” Del Yo superior, de lo espiritual en nosotros. “El azul, por su concentración interna, por su contención y sostén interior, es el brillo de lo anímico”. Del alma, de lo astral en nosotros. “El rojo, por su plenitud homogénea en el espacio, es el brillo de lo vivo”. De la vida física, de lo etéreo en nosotros. Después de lo expuesto, hay que decir que el amarillo, en personas que no tienen muy activo el Yo superior, o personas de escasa consciencia, brilla como amarillo apagado por tratarse del brillo del ego egocéntrico. 11 Steiner R. 2011 “La Naturaleza de los Colores” Buenos Aires, Argentina. Ed. Antroposófica. Ciclo de Conferencias dadas el 6,7 y 8 de mayo de 1921, que la Editorial Antroposófica recoge con el nombre: “La Esencia de los Colores”, 2ª ed.- Villa Adelina: Antroposófica, 2011, traducido por Juan Berlín. 68 Los colores rojo y verde son colores opuestos-complementarios; el verde es la imagen de la vida y el rojo es el brillo de la vida. Y todos sabemos que si observamos una mancha de color rojo sobre un fondo blanco y apartamos la mirada, se produce un efecto óptico que hace que veamos la mancha verde. Así que el rojo nos impresiona creando su imagen (verde) en nuestro interior. El mismo efecto óptico se produce con el amarillo que nos impresiona creando su imagen (violeta) en nuestro interior y también con el azul que nos impresiona creando su imagen (naranja) en nuestro interior. Aunque R. Steiner no nos habla directamente del color violeta, ni del color naranja, ni como colores-imagen, ni como colores-brillo, sin embargo, cuando habla del “encarnado” nos habla de él como un color lleno de misterio. Lo que la observación de este estudio sobre la relación del color con el cuerpo sugiere a este respecto, es que el “encarnado” es un color que parece contener en su esencia algo así como una mezcla de violáceo azulado y de amarillo anaranjado, una especie de claroscuro cromático y por tanto, en el encarnado se encuentra el misterio que constituye la imagen del alma vivificada por el espíritu. De ahí que el encarnado sea un color que tiene tendencia al blanco o a la luz blanca ya que ésta está presente sin ser vista como tal, y ya hemos hablado de la tendencia del “encarnado” a desaparecer, algo así como si quisiera convertirse en pura luz blanca, lo cual es una gran metáfora de la vida del ser humano que, consciente busca perfeccionar su alma, armonizando sus estados anímicos desde su Yo superior o espíritu activo. El alma vive en su armonía anímica, pues las emociones tormentosas o inarmónicas la hielan o la queman y desfallece. Por esto, para tomar vida necesita ser vivificada y perfeccionada por el espíritu, al que ella aspira. 69 R. Steiner, hablando sobre la visión suprasensible del yo ajeno y cómo el clarividente que se sitúa frente a otra persona, no solo ve su aspecto físico sino que puede vivenciar y ver el alma de esta persona, dice en su libro “Arte y Ciencia del Arte” 12 , (p.125, 126), “(...) Realmente tiene lugar un salirse del alma, un pasar al otro hombre. Se trata de una clarividencia que siempre y por doquier existe en la vida. Este modo de experimentar clarividencia está en íntima relación con el enigma del encarnado. De ello se percata el clarividente al elevarse al más difícil problema; esto es: percibir por la clarividencia el encarnado. Para la percepción común el encarnado es algo firme; para el clarividente se presenta como cambiante en sí mismo. El vidente percibe el encarnado no como algo concluido, sino como un estado intermedio entre dos distintos. Si el clarividente se concentra en el matiz del hombre, percibe una oscilación constante entre el palidecerse y una suerte de sonrojarse, un sonrojarse que es superior al común y que para el vidente se transforma en una especie de radiación calórica. ¡Estos son los dos casos extremos entre los cuales oscila el matiz del hombre, con el encarnado en el medio, y ello se presenta al vidente como una constante vibración. Por el palidecer el clarividente comprende lo característico del hombre, el ser interior, el ánimo y el intelecto; y por el sonrojarse se llega a conocer el carácter del hombre en cuanto a sus impulsos volitivos, y en qué relación está con el mundo exterior. Tiene lugar una vibración de lo que, en un grado superior; es el íntimo carácter del hombre.” En nuestro estudio comparativo, aunque válido por su fundamento intrínseco, decir que también en relación con el Cosmos, los colores-imagen tienen la cualidad de las Estrellas fijas, 12 Steiner R. 2005 “Arte y Ciencia del Arte” Buenos Aires, Argentina. Editorial Antroposófica. Segunda edición en castellano: editorial Antroposófica 2005, Versión castellana de Francisco Shneider. 70 como imágenes en reposo que nos transmiten serenidad, pues incluso en su interfluir del blanco y negro como claroscuro mantienen una quietud interna. En cambio, los colores-brillo poseen la cualidad de los planetas, del movimiento interno, de lo activo. A continuación vamos a mostrar un ejemplo sencillo de la aplicación de estos conocimientos al terreno de la Educación. Si pedimos a una madre, a un padre o a un maestro, que definan mediante un dibujo a un solo color, cómo sienten su labor de educadores con respecto al alma del niño, ahí podemos ver lo que se mueve entre ellos, lo que define su relación con su hijo o alumno, por el color elegido y la disposición en que lo usan, se puede observar con total claridad lo que acontece en esa relación específica, por ejemplo, si se le deja espacio, si se le agobia, ... etc. El dibujo a continuación muestra una adecuada relación, pues se ha usado el azul envolvente y protector que debe caracterizar la labor de una madre, padre o maestro, dejando suficiente espacio al alma del niño, representada por el espacio en blanco que se ha dejado en el centro, para que pueda desenvolverse con cierta libertad, sintiéndose al mismo tiempo arropado. 71 Fig. 61. Dibujo en azul realizado por la autora de la tesis para definir la relación adecuada con el alma de los alumnos. Técnica pastel. Geroa Eskola, Vitoria-Gasteiz, 2015. 72 10. Los Elementos en relación a las Cualidades del Alma 10.1 Cualidades del Alma Pensar Aire Luz (colores) Sentir Agua Sonido (fonemas, tonos) Querer (Voluntad) Tierra Vida (movimiento, acción) 10.2 Tetramorfo y Cualidades del Alma Pensar El Águila Amarillo, Multicolor Sentir El León Verde, Amarillo Anaranjado Querer (Voluntad) El Toro Azul, Negro El Águila o el pájaro que vuela por el Cielo en las alturas. El pensar. El León que se mueve por la superficie de la tierra. El Sentir. El Toro que se echa sobre la tierra y mastica rumiando y rumiando… La Voluntad El Hombre-Árbol que echa raíces en las profundidades de la Tierra, se mueve en la superficie y crece hacia el Cielo dando frutos. Pensar, Sentir y Voluntad. 73 10.3 Cualidad del Espíritu La cualidad del Espíritu es la Consciencia y el Amor que de ella se deriva. El Calor es la cualidad del Amor. El Fuego, que resulta del Calor que se hace incandescente como Luz es la cualidad de la Consciencia manifestándose a través del Amor. Cuando hay Consciencia y luz, hay Amor y cuando hay Amor hay Consciencia y luz. Fig. 62. La luz manifestándose a través de los rayos de Sol entre nubes, al amanecer. Vitoria-Gasteiz, 2014. Foto realizada por la autora de la tesis. El Amor es todo simpatía. Con el Agua, que apaga el Fuego, viene la antipatía representada por la emoción del miedo y todos los valores negativos humanos que de este miedo se derivan, como el egoísmo, la envidia, la ambición, la pereza, etc. El Fuego del Amor divino 80 A partir de aquí, podemos distinguir entre un pensar racional puramente intelectual (astral) y un pensar creativo y consciente, (espiritual). El pensar racional o intelectual ha llevado a la humanidad a la ciencia física natural, a la industrialización y tecnología y, por otro lado, el pensar puro, creativo-consciente, a través de la imaginación, inspiración e intuición, lleva y/o llevará a la humanidad al Arte consciente y a la ciencia espiritual. Así que al cuerpo "físico" lo vamos a asociar a lo que posee minerales en tan alto grado, que lo hace duro y compacto, como es el esqueleto humano, al hablar de "etéreo" nos vamos a referir a lo que tiene o posee de alguna manera líquido o agua y aire (partes blandas del cuerpo biológico y funciones orgánicas). Al hablar de "astral" nos vamos a referir a lo que posee aire y luz-color, el aura humana, como expresión de nuestras emociones. Al hablar de "espiritual" nos vamos a referir a lo que posee luz en su estado más puro, como la Luz blanca o un luminoso dorado, como expresión del pensar consciente o creativo que lleva a un sentir y “hacer” conscientes. Además podemos observar que referente a las formas del cuerpo físico y su dinámica, la cabeza tiene la cualidad de lo esférico, de la unidad, donde podemos apreciar la fuerza contractiva de lo compacto en su parte ósea, lo que se comprime, por un lado y, las partes blandas, como cerebro por donde fluye el líquido cefaloraquídeo y oxígeno como gas, (Dios Padre-Madre), mientras que el resto del cuerpo posee una cualidad más expansiva, solar, que podemos apreciar en los miembros que parten del tronco como piernas, brazos, pies y manos, con los dedos como rayos de sol, una cualidad más solar (Dios Hijo). El tronco y sobre todo la 81 parte rítmica, con los pulmones y el corazón, tiene una cualidad más líquida, donde están presentes el aire, gas y agua, como es el caso del aire que respiramos y, de los fluidos líquidos, entre ellos la sangre con su calor y la calidez del corazón (el Espíritu Santo). Podemos observar también que la cabeza es una esfera ósea y por lo tanto dura, que contiene en su interior lo blando. Los miembros, en cambio, son alargados, con más tendencia a la línea recta que, en la naturaleza, observamos en ciertos vegetales como el trigo, en los rayos solares y en la luz, por ejemplo. Estos miembros son blandos en su exterior y, en su interior, al revés que en la cabeza, se encuentran los huesos, lo duro. Esto vale también para la parte baja del tronco, el abdomen, donde tiene lugar lo metabólico. En la parte superior del tronco, la parte rítmica, podemos observar algo distinto; se trata de una especie de equilibrio entre las cualidades de la cabeza y, las de los miembros, ya que las costillas tienen la cualidad alargada, aunque como línea curva tendiendo entre todas, a formar lo esférico. De esta manera, se mezclan, en esta zona, las dos cualidades mencionadas anteriormente, en una armonía entre lo duro y lo blando que ofrece una flexibilidad tal, que permite la dinámica de la respiración, dentro y fuera de la caja torácica, una caja no del todo compacta y cerrada, sino una caja flexible que, a modo de jaula, dispone de un recinto abierto y cerrado al mismo tiempo. Por lo tanto, tenemos, por un lado, una cabeza como unidad esférica con tendencia contractiva a cerrarse, cuyo color característico es el azul índigo, (Colores fríos), asociada, en el tiempo, al pasado (forma esférica primigenia); por otro lado, unos miembros alargados como diversidad, con tendencia expansiva a abrirse, color rojo (colores cálidos), asociados, en el tiempo, al futuro, y entre estos dos elementos, tenemos el tronco, donde se sitúa el tórax con la combinación perfecta de ambos, cabeza y extremidades, 82 uniéndose entre lo duro y lo blando, las dos tendencias dinámicas, contractiva y expansiva, en el movimiento rítmico de nuestro respirar, asociado, en el tiempo, al presente, aquí y ahora. Color Verde (equilibrio entre frío y cálido: templado). De esta manera, podemos también hablar de tres “cerebros”: el cerebro que “piensa”, situado en la cabeza, sistema neurosensorial; el “cerebro” que lleva a la acción, que “hace”, situado en la parte baja del abdomen, sistema metabólico-motor y, se extiende hacia las extremidades; y el “cerebro” que “siente”, situado dentro del tórax o, centro del corazón, sistema respiratorio-circulatorio. Cerebro e intestinos guardan cierta similitud en su forma física, mientras el corazón parece contener un resumen de los dos, observando en él su doble cualidad expansiva-contractiva. Por otro lado, también se puede observar que el cerebro, como parte blanda en la cabeza, se halla protegido por la esfera ósea. El corazón y pulmones se hallan protegidos también por la cavidad torácica, toda la estructura compuesta de costillas, aunque con la columna como eje interior, el abdomen solo tiene cierta protección por detrás con el sacro y caderas,(forma semicircular, lunar), pero los miembros no disponen de protección alguna salvo que éstos últimos tienen la capacidad de moverse en el espacio, dirigiéndose hacia el futuro; las piernas desplazándose y, los brazos con su capacidad de crear “haciendo” y en definitiva, la capacidad de esfuerzo que, le aporta cierta independencia, libertad, y con ella, capacidad de cambio y evolución. Las fuerzas etéreas expansivas dan como resultado la forma de estrella. Por ejemplo, la estrella de cinco puntas como símbolo del Ser humano. 83 Toda esta observación, anteriormente expuesta, nos lleva a relacionar estas tres cualidades; pensar, sentir y querer o voluntad y, sus respectivas zonas del cuerpo; cabeza, corazón, y abdomen, con la Trinidad religiosa-cristiana de Padre (cabeza), Hijo (abdomen y extremidades) y, Espíritu Santo (corazón). El Padre-Madre es Dios o la Divinidad y la tenemos representada en la esfera de nuestra cabeza y nuestro pensar, (por un lado la cúpula celeste y por otro, el símbolo del triángulo con el ojo (forma esférica) que todo lo ve, el ojo de la Consciencia, y también a través del manto azul de la Virgen-madre que envuelve al hijo-niño, del que ya hicimos referencia). El Hijo es Cristo y lo tenemos representado en el abdomen y nuestras extremidades, (ser solar y símbolo de piscis, nuestros pies) y, en nuestra voluntad de “hacer”, de esforzarnos y sacrificarnos, con el Yo superior, creciendo en consciencia y evolucionando desde nuestra libertad. Este sacrificio y esfuerzo desde la libertad, supone una auténtica prueba en la que todo es posible, tanto el fracaso como el éxito, de ahí el hecho cargado de significado de que, abdomen y miembros no dispongan apenas de protección, pues aunque el abdomen se encuentre respaldado por detrás (pasado) mediante sacro y caderas, por delante (futuro) se encuentra totalmente expuesto, lo cual no deja de ser muy significativo. El Espíritu Santo lo tenemos situado en nuestro corazón y nuestro sentir, representado por nuestra capacidad de Amar. El Espíritu Santo, Amor mutuo entre Dios Padre-Madre e Hijo, nos ha sido transmitido por la acción conjunta de pensar y “hacer”, o sea, crear, pues Amar es Crear. El pensamiento puro es el pensamiento creativo-consciente, como ya hemos dicho, a través de la Imaginación, Inspiración e Intuición desde el que, todo verdadero artista “piensa” a la hora de realizar su creación como obra de Arte. El sentir auténtico, lejos del sentimentalismo, es el sentimiento de Amor y 84 veneración, que trae al verdadero artista, comprensión y consciencia del mundo espiritual, sintiéndose libre instrumento de dicho mundo, para sentir y percibir su Arte, su obra artística portadora de Consciencia y Amor aquí y ahora, por y, para la humanidad y la misión cósmica que ésta tiene encomendada, que no podemos aquí más que mencionar. El “hacer” más puro también está relacionado con las acciones que nacen de nuestro pensar creativo-consciente y nuestro sentir Amor; las así llamadas “buenas” acciones que caracterizan a un “hacer” creativo y vivo desde la Libertad, el Amor y la Consciencia. Las otras tres partes del ser humano como, cuerpos espirituales aún por desarrollar, son: Cuerpo Causal, Cuerpo Búdico y Cuerpo Átmico en terminología oriental o, en términos antroposóficos, Yo espiritual, Espíritu de Vida y Hombre Espíritu, respectivamente. Siete cuerpos, por tanto forman o formarán al ser humano completo: 1Físico, 2 Etéreo o vital, 3 Astral o emocional, 4 Yo superior, 5 Causal o Yo espiritual, 6 Búdico o Espíritu de Vida y 7Átmico u Hombre Espíritu. Por encontrarnos en nuestra época actual, apenas comenzando a gatear hacia la consciencia del Yo superior que, transformará el cuerpo astral en Yo espiritual, no vamos a extendernos demasiado en hablar de los tres cuerpos espirituales restantes, ya que hoy, en la mayoría de los hombres, son solo potencialidades. Sin embargo, es importante que toquemos algunos puntos sobre esta cuestión, en la medida en que están relacionados más directamente, con el tema de la tesis, que hoy tratamos, pues es de vital importancia saber cómo actúa el Yo superior que, resulta del auto conocimiento, la auto observación y reflexión consciente sobre uno 85 mismo, en forma de meditación, que conduce a la superación de deseos y apetitos inferiores propios del cuerpo astral-emocional inferior y, de esta manera, ir evolucionando y transformando cada cuerpo pudiendo, así, servir al Arte consciente. La acción del Yo superior sobre el desarrollo y perfeccionamiento, no solo del cuerpo astral transformándolo en Yo espiritual, sino también, del cuerpo etéreo que, a través del sentimiento de veneración, religioso o espiritual que, se repite en nuestra vida, trayendo orden y armonía a nuestro quehacer diario, junto a una vida ordenada y alimentada, a su vez, por el Arte, tanto haciéndolo como observándolo, va transformando este cuerpo etéreo-vital en Espíritu de Vida y, tras éste último, a través de la modificación del carácter y temperamento, llegar a transformar también el cuerpo físico, en Hombre Espíritu. En su libro “la Ciencia Oculta” 13 , (2000, p.68) a este respecto, R. Steiner dice: “…las creencias religiosas ejercen una acción radical en la vida psíquica; sus influencias aumentan con el tiempo, puesto que obran en constante repetición, y así adquieren el poder de influir sobre el cuerpo vital.” “Similar es la influencia que ejerce sobre el género humano el arte verdadero o consciente: cuando el hombre, a través de la forma exterior, del color o del sonido de una obra de Arte, penetra su substrato espiritual con viveza mental y emotiva, los estímulos que entonces recibe el Yo alcanzan en verdad también al cuerpo vital. Si se profundiza este pensamiento hasta sus consecuencias finales, se puede apreciar la importancia capital del arte para todo desarrollo humano.” 13 Steiner R. 2000 “La Ciencia Oculta” Madrid, España. Ed. Rudolf Steiner. Tercera edición. Traducción: Jose Llinas. 86 También es importante recalcar aquí, que la Naturaleza en sí, contiene Arte por todas partes y, es tarea del artista y de toda persona interesada en conocerse a sí misma, la observación consciente de la Naturaleza que, nos habla de mil maneras, en sus manifestaciones físicas, de este mundo espiritual que nos conforma a nosotros y a Ella. Y, para quien pasa desapercibido este lenguaje artístico natural, halla el Arte su misión de traer en ciertas imágenes su lenguaje y, mostrarlo a través de las diferentes Artes, para evidenciar lo que, a algunos puede parecer invisible. Confío y espero que puedan servir a este propósito, las imágenes que se muestran en el presente trabajo. Fuerzas Etéreas: Fig. 66. Las fuerzas etéreas vistas en la vitalidad de nuestra atmosfera que respiramos y cuyo movimiento percibimos a través de las distintas formas de las nubes y de los vegetales. Foto realizada por la autora de la tesis. Vitoria-Gasteiz, 2014 87 Fig. 67. Las fuerzas etéreas observadas en otoño en un árbol sin hojas modelado por la acción de estas fuerzas a través del viento. También podemos apreciar el camino que recorre un árbol para ir de la solidez del tronco como unidad, a la sutileza de las ramas más finas como diversidad, que se entremezclan con el espacio etéreo. Foto realizada por la autora de la tesis. Donach, Suiza, 2012 Fig. 68. El cuerpo vital o etéreo puede ser apreciado por la luminosidad que desprenden los pétalos de estas flores. Foto realizada por la autora de la tesis. Suiza, 2013 88 13. Cuerpo Exterior y Cuerpo Interior ¿A qué nos referimos, normalmente, cuando hablamos de nuestro cuerpo exterior e interior? Con toda naturalidad, hablamos de nuestro cuerpo exterior para referirnos a nuestro cuerpo físico y a la apariencia que éste muestra a los demás. Hay cuerpos gruesos y delgados, altos y bajos, de apariencia más armoniosa o de apariencia más desequilibrada, más claros o más oscuros (morenos), más guapos o más feos, etc. Nos estamos refiriendo a nuestras virtudes y defectos o desvirtudes físicas. Sin embargo, cuando hablamos de nuestro interior, nos queremos referir, con toda naturalidad también, a nuestro cuerpo de emociones (pensamientossentimientos). Independientemente de las virtudes o defectos físicos, tenemos unas virtudes o defectos anímicos que, nos hacen ser mejores o peores personas, tanto para nosotros mismos como para los demás. Estas virtudes o defectos anímicos, en personas sanas, están estrechamente conectadas con el nivel de madurez de la persona, o lo que es lo mismo, con el grado de consciencia y/o de inconsciencia. A mayor grado de inmadurez e inconsciencia le corresponden mayores defectos o, dicho en otras palabras, valores anímicos negativos en el sentido de perjudiciales. A mayor grado de madurez y consciencia le corresponden mayores virtudes, o valores anímicos positivos, en el sentido de beneficiosos, tanto para sí mismo como para los demás. De esta manera, entran en juego, en nuestro llamado "interior", la generosidad y la avaricia, la comprensión y la incomprensión, la simpatía y la antipatía, el amor y el odio, la alegría por el bien ajeno y la envidia, etc. Sin embargo, todo esto está relacionado con nuestra individualidad y ésta, a su vez, está compuesta de una doble identidad: el ego o yo egoísta, perteneciente al alma, con el que nos 89 solemos identificar desde la inconsciencia y, por otro lado, el Yo superior, nuestro ser esencial auténtico, perteneciente al espíritu, con el que podemos identificar nuestro mundo interior desde la consciencia. Aquí podemos hacer referencia al significado profundo y metafórico de las corridas de toros que tan crueles nos parecen hacia el toro. El torero está representando al ego egocéntrico, vestido de brillos como metáfora del ansia de poder y protagonismo, de querer sentir poder sobre el mundo, la Tierra; manipulando, sacrificando y anulando en el otro, en este caso el toro, la voluntad o capacidad de acción libre, que este animal representa. El toro está representando al verdadero Yo o Yo superior que, aunque no siempre se defienda, tiene capacidad para defenderse del ego, superarlo y, mediante el sacrificio, transmutarlo más allá del umbral de la muerte. El color negro que caracteriza al toro es símbolo también de la no necesidad de protagonismo y poder del Yo superior. Aquí podemos destacar la elegancia del color negro en su anonimato y en ser potencialidad pura donde todo es posible. El rojo de la sangre derramada sobre el negro de la piel del toro, brillando al sol en medio de ese sacrificio, nos transmite un significado bien profundo, pues por la sangre del ser humano y en su calor, fluye y vive el Yo superior, el espíritu individual de cada uno, que en el toro está representando el fluir de la individualidad humana espiritual por su sangre y que, mientras no hubo herida, fluía con normalidad por el interior del cuerpo, pero con la herida, sale a la luz y toma brillo con el sol, pues es de naturaleza solarespiritual, volviéndose activo y transformador, algo parecido a lo que sucedió con Cristo en el misterio del Gólgota, que trajo a la humanidad la posibilidad de transmutarse, purificarse. Sin embargo, hoy cada vez más personas van en contra de este ritual, aun representando un significado tan profundo, éste ha sido olvidado y, en la actualidad parece carecer de sentido tanta 96 Este mismo esquema, lo tenemos también en las extremidades. En las piernas y pies, es la parte trasera de las piernas, el empeine, por delante, y la planta de los pies, las que poseen la posibilidad de movimiento contractivo hacia la forma cóncava, y la parte delantera de piernas y los talones de los pies, poseen la posibilidad del movimiento expansivo hacia la forma convexa. En las extremidades superiores, brazos y manos, desde la axila hasta la palma de la mano, toda la parte interna de los brazos, posee la posibilidad de un movimiento que tiende hacia la concavidad. Es un recibir que guarda y protege, para después volver a dar, a través del Fig. 82. A la izquierda: colores cálidos irradiando de las formaciones convexas del cuerpo humano. Fuerzas dadoras. A la derecha: colores fríos contrayéndose en las formaciones cóncavas del cuerpo humano. Fuerzas receptoras. Boceto realizado por la autora de la tesis. 97 movimiento convexo de toda la parte externa de los brazos, desde el hombro hasta el dorso de las manos y dedos. Hemos podido observar que en ciertas partes del cuerpo, como por ejemplo, en los tobillos y en las muñecas tenemos la posibilidad de ambos movimientos. Se trata de puntos de inflexión (en este caso las articulaciones) desde los cuales se puede invertir el movimiento. Esto último, es de gran importancia en el ejercicio eurítmico, que Rudolf Steiner hizo sobre los colores a través del brazo y mano, pues es precisamente con el movimiento de la muñeca, que permite llevar la mano hacia atrás en dirección opuesta al movimiento natural, con el que llegamos al color rojo, y con éste, al punto de inflexión desde el que debemos cambiar el sentido de este movimiento, con los colores que lo acompañan. El ejercicio lo explicaremos más adelante en el capítulo: “Movimiento y Color con respecto a lo Cóncavo y lo Convexo”. Fig. 83. Camino que recorre el brazo subiendo desde la concavidad y oscuridad de los colores fríos hasta la convexidad y luminosidad de los colores cálidos y viceversa al bajar como camino de vuelta. Boceto realizado por la autora de la tesis, inspirado en el ejercicio eurítmico sobre el color dado por R. Steneir. 98 15. El Movimiento rítmico de la Respiración Cuando meditamos, entre otras cosas, nos damos un tiempo para poder observar la respiración; el aire que entra dentro de nosotros y el aire que sale fuera de nosotros. Visto de esta manera, distinguimos dos movimientos, el de inspiración y el de expiración. También podemos distinguir cuatro etapas en el movimiento rítmico de la respiración, pues cuando inspiramos (1) hay un momento en el que nos sentimos llenos (2) y con la necesidad de cambiar el movimiento hacia la expiración (3) para soltar el aire hasta llegar al punto de encontrarnos vacíos (4), con la necesidad de volver a llenarnos de nuevo, entrando en un movimiento rítmico cíclico o circular al que llamamos respiración. Por tanto, en ésta podemos también distinguir seis pasos que consisten en un proceso de llenado, inspiración (1), un punto culminante de plenitud (2), punto de inflexión (3) a partir del cual se invierte el movimiento para entrar en el proceso de vaciado o expiración (4), punto de extremo vacío (5) y de nuevo pasamos por un punto de inflexión (6) que vuelve a invertir la dirección del movimiento. Fig. 84. El doble movimiento de la caja torácica en el proceso de respiración en relación al interior del cuerpo y al exterior expresado a través de la lemniscata. Boceto realizado por la autora de la tesis. 99 Fig. 85. El doble y simultáneo movimiento de la respiración expresado a través de la circunferencia y las tensiones que esta produce hacia el interior y el exterior. Abajo con sus respectivos colores. Bocetos realizados por la autora de la tesis. Fig. 86. 100 De nuevo nos encontramos aquí con la aparente paradoja que va acompañando este trabajo de tesis. Podemos decir que la inspiración es un movimiento contractivo, en cuanto a que es un movimiento que va de fuera, de la periferia exterior, hacia dentro, hacia un centro, sin embargo, también experimentamos una expansión desde el interior, un vacío que se llena, crece y se hace más grande, movimiento expansivo. De la misma manera, podemos experimentar la expiración, como un movimiento expansivo en tanto, en cuanto, se trata de un movimiento del interior o centro hacia el exterior periférico, ya que el aire sale hacia fuera, sin embargo, al mismo tiempo, podemos observar que hay un movimiento que contrae nuestro cuerpo, que se hace más pequeño y que, vaciándose se oprime hacia un centro. Por lo tanto, cuando el espacio exterior se llena con el aire de nuestra expiración, el espacio interior de nuestro organismo físico se vacía contrayéndose hacia un punto central, y cuando nuestro espacio interior se llena a través de la inspiración, expandiéndose dicho espacio interno, se da un proceso de vaciado, aunque parcial, (dada la magnitud del espacio periférico) en el espacio exterior a nuestro organismo físico. Aquí podemos también establecer una relación entre movimiento expansivo que provoca lo convexo y movimiento contractivo que provoca lo cóncavo. La inspiración provoca un movimiento convexo en nuestro espacio interior que crece y se ensancha, mientras provoca, al mismo tiempo, un movimiento cóncavo en el espacio exterior a nosotros, quedando éste más vacío. Con la expiración ocurre lo contrario, ésta provoca un movimiento cóncavo en nuestro espacio interior y, al mismo tiempo provoca un movimiento convexo en el espacio exterior a nosotros, que se llena. 101 También podemos observar la gama de color que atraviesa el ritmo de la respiración entre lo cóncavo y lo convexo. La respiración es un viaje cromático donde se alternan, en el caso de la inspiración, los colores fríos característicos del movimiento cóncavo del espacio exterior, con los colores cálidos del espacio interior y viceversa; durante la expiración, los colores fríos del movimiento cóncavo interior con los colores cálidos del movimiento convexo hacia el espacio exterior. De esta manera, cuando inspiramos, en el espacio exterior a nosotros, prima la oscuridad de los colores negro, violeta, azules, propios del movimiento cóncavo, mientras que en nuestro espacio interior prima la luz del amarillo, naranja, rojo, (y blanco por un instante en su Fig. 87. Las profundidades oscuras de la tierra con su calor, y la frialdad de la semilla, como círculo, que contraída en sí misma contiene el potencial para su posterior y posible expansión. Boceto realizado por la autora de la tesis. 102 máxima plenitud) propios del movimiento convexo, para volver al movimiento cóncavo de oscuridad y vacío en nuestro espacio interior, mientras se da el movimiento convexo con el que se llena e ilumina el espacio exterior, durante la expiración. Fig. 88. El movimiento de la respiración expresado por la doble espiral. Bocetos realizados por la autora de la tesis. 103 Al observar la respiración podemos notar también que hay más dinamismo y esfuerzo físico en el movimiento de inspiración, y un movimiento más suave, más sutil, casi sin esfuerzo, en la expiración. De esta manera vemos cómo implica mucho más esfuerzo ir de la oscuridad hacia la luz, que de la luz a la oscuridad. Así, es más costoso hacer el proceso de ir del color violeta hacia el rojo, que del rojo hacia el violeta, o sea, cuesta más esfuerzo físico el proceso de encarnación que el proceso de des-encarnación o espiritualización. En el proceso de encarnarse juega un papel importante el centro motor o centro de la voluntad. En términos de materia, todos sabemos que cuesta mucho más mover lo denso y pesado que lo sutil, ligero. También Fig. 89. A la izquierda: los azules contractivos de la esfera o cúpula celeste. Movimiento meditativo de interiorización propio de la consciencia individual. Centro y derecha: los colores cálidos como movimiento meditativo de expansión o conciencia periférica. 104 experimentamos el cambio que se produce en la respiración cuando pasamos de una actividad sedentaria a una actividad dinámica, ya que con ésta última, el ritmo de la respiración se acelera, con lo que en el mismo tiempo, respiramos más veces. Podríamos decir que hacemos respiraciones más cortas con mayor frecuencia. En cambio, durante una meditación en quietud, el ritmo de la respiración se hace lento y cada respiración es larga, haciendo en el mismo tiempo menos cantidad de respiraciones, refiriéndonos aquí a una inspiración seguida de una expiración, como una unidad de respiración. Así que, con el esfuerzo físico, las respiraciones aumentan en frecuencia y disminuyen en longitud. 105 16. Movimiento y Color con respecto a lo cóncavo y lo convexo El color verde es siempre una línea recta, es el eje sobre el que se mueve lo cóncavo y lo convexo. Esta línea recta verde representa en el cuerpo humano la unidad y está situada en el centro del corazón. Los brazos extendidos a los lados del cuerpo en la horizontal que cruza sobre la línea vertical que caracteriza al cuerpo humano, formando una cruz. Fig. 90. El cuerpo humano representado por las líneas vertical y horizontal que se cruzan en el centro del corazón formando una cruz con los colores fríos característicos del pensar, por encima del color verde del horizonte, característico del sentir y, los colores cálidos característicos de la fuerza de voluntad, por debajo del color verde de la horizontal y por los brazos como órganos del sentir que engloban en ellos también al pensar y a la voluntad. Boceto realizado por la autora de la tesis. 112 que se encuentra en el proceso de movimiento expansivo masculino, y por tanto, con la cualidad física, y material de lo lleno, cálido y masculino. El Cosmos o el Cielo como espacio vacío femenino, que contiene a los planetas, estrellas y demás cuerpos celestes, entre ellos, la Tierra-óvulo, el planeta azul, en su movimiento pasivo, azul envolvente y protector, cóncavo, cerrándose o replegándose en sí mismo, hasta tal punto de concentración (lo mineral, violáceo y negro), que podríamos decir que estalla cambiando de dirección, después de pasar por el punto de inflexión o estallido, (menstruación y estación de primavera-verano) dirigiéndose, entonces, desde este vacío oscuro o violeta, hacia el punto central o microcosmos, masculino, rojo, óvulo vacío o fecundado, que llena el vacío para volver al movimiento de crecimiento expansivo, dirigiéndose hacia la periferia azul que pasa por el sacrificio del violeta, o de la materia física, para cambiar la dirección, y dirigirse, de nuevo, hacia “el ciclo sin fin...” Lo mismo, a la inversa, ocurre con lo masculino, puede representar el microcosmos o punto central, físicomaterial rojizo, con su movimiento activo del centro hacia la periferia que crece y se abre hasta llegar a un límite rojo, donde pasa por el punto de inflexión y todo ocurre a la inversa, del rojo que se expandió a un rojo que se va concentrando desde lo periférico hacia un punto violáceo, oscuro, vacío y/o lleno que de nuevo pasa por el punto de inflexión y, vuelve a cambiar el sentido de la dirección, volviéndose así al ciclo de lo infinito, como un respirar. Esto puede resultar paradójico, para las mentes que solo pueden entender que las cosas son blancas o son negras, pero la sabiduría antigua de la medicina tradicional china, recoge en su saber, que todo lo blanco tiene un punto negro y que todo lo negro tiene un punto 113 blanco, el yin y el yang. De la misma manera, todo lo masculino posee en su interior la cualidad femenina y todo lo femenino posee en su interior la cualidad masculina. También es importante anotar aquí otro punto de vista, asociado a la dualidad de lo femenino y lo masculino que, viene representada en nuestro cuerpo, por la lateralidad derecha e izquierda. Nuestro lado derecho del cuerpo, está representando el principio masculino y, nuestro lado izquierdo, el principio femenino. De esta manera, podemos observar que la unidad de la cabeza, contiene en su interior la dualidad, dos hemisferios cerebrales y, a su vez, en el exterior, dos ojos, dos oídos, dos “ventanas” en la nariz, y que la unidad del tronco, a su vez, contiene en su interior la dualidad, que podemos observar en sus dos pulmones, los pares de costillas, dos riñones y, también en el exterior, los miembros son dos superiores y dos inferiores, uno a cada lado, respectivamente. Con respecto a nuestros miembros superiores, los brazos, también podemos decir que, nuestro brazo derecho representa lo masculino, el codo y, en la pierna, la rodilla, representan al padre y nuestra relación con el mundo exterior y, es el que se encarga de dar y ofrecer. En cambio, nuestro brazo izquierdo representa lo femenino, el codo y en la pierna, la rodilla izquierda, representan a la madre y la relación con nosotros mismos, y es el encargado de recibir. Esto lo desarrolla muy bien Eric Rolf 14 en su libro “La Medicina del Alma”. Así que, en todo lo referente al ser humano, vemos una polaridad que respira, y se balancea en un movimiento constante, donde, aunque parezca paradójico, parece estar lleno lo vacío, y vacío lo lleno. 14 Rolf E. 2000 “La Medicina del Alma” Valencia, España. Ed. Terapión. 114 En la siguiente imagen podemos observar cómo la figura de la bailarina no posee una silueta cerrada sino que en determinadas zonas cóncavas se confunde el fondo con la figura, como si participaran el espacio etéreo y el espacio físico en un respirar suelto, como aire que entra y sale, donde lo lleno (cuerpo físico) y lo vacío (espacio etéreo) se mezclan y confunden en una unidad. También en esta figura se puede apreciar algo que la danza, sobre todo la danza clásica, ha querido alcanzar: dominar la fuerza de la gravedad y por tanto, moverse y vivir desde la fuerza de la levedad. Este cuerpo femenino sutilizado y etéreo se mueve entre la calidez del color natural del lienzo que es de arpillera, y que sirve simultáneamente al fondo y a la figura y, entre tonos suaves de rosas y azules grisáceos pasteles, junto a los reflejos claros y blancos de las zonas en que la piel se halla más perpendicular a la luz que la ilumina. La vertical humana se halla bien clara en esta figura, junto a las suaves curvas de lo femenino, donde reside el cuerpo vital o etéreo y, solo en los muslos encontramos el único punto que posee la pesantez y gravedad justa y necesaria para vivir en la Tierra, sin embargo, los pies llegan a ser tan fluidos que se convierten en gotas de agua o de rocío cristalino de donde surge el movimiento vital de crecimiento en espiral que se eleva como una flor al espacio abierto etéreo y cósmico. Los brazos se hallan en la posición eurítmica de la vocal “I”, que mantienen a la figura bien conectada con el Cielo y la Tierra. La forma esférica de la cabeza contiene el movimiento contractivo propio de la esfera como cuerpo físico y, a su vez, el movimiento expansivo propio 115 de un ser de elevada consciencia que vive en la levedad como ya se ha dicho, y que parece despedir e irradiar luz en forma de aura hacia el Cielo. Su mirada es interna, hacia la consciencia individual o de sí misma, mientras que su escucha es global, pudiendo oír al mismo tiempo, al mundo terrestre y al mundo espiritual en una consciencia periférica que se expande de pequeña a gran escala. La quietud y el movimiento respiran en el estado meditativo de esta figura. 116 Fig. 94. Claroscuro a color realizado por la autora de la tesis en el año 1991. Técnica: óleo sobre arpillera. 117 18. Números y Colores en el Cuerpo En primer lugar, vamos a hacer una observación siguiendo el recorrido por todo el cuerpo del ser humano, desde la cabeza a los pies, para ver de qué forma encontramos los números y los colores representados en él. Podemos hacer múltiples combinaciones para encontrar números significativos en el cuerpo, tanto por su interior como por su exterior. Lo primero a destacar es, que en la cabeza tenemos bien representada la unidad, en su forma esférica exterior, la forma esférica como arquetipo o, impresión o modelo original, de la unidad de la que salen los modelos originales para la diversidad, o formas fractales de esta unidad primera y, en su interior, sabemos que el cerebro está dividido en dos partes o hemisferios, el derecho y el izquierdo y, que en la cabeza misma, tenemos dos ojos y dos oídos, así que ya tenemos la dualidad y, con ella, la simetría. En muchos casos, hablamos de que el ser humano está compuesto de tres partes: cabeza, tronco y extremidades. La división en tres la podemos encontrar de muy diversas maneras, también la columna vertebral, la solemos dividir en tres partes: cervicales, dorsales y lumbares. De esta manera tenemos ya la trinidad que componen cuello, tórax y abdomen. Del cuello y tórax salen las extremidades superiores, los dos brazos y, del abdomen salen las extremidades inferiores, las dos piernas que, suman un total de cuatro extremidades. A continuación salen las manos de las extremidades superiores con sus cinco dedos cada una y, de las extremidades inferiores salen los pies, también con sus cinco dedos cada uno. También tenemos en la columna vertebral las cinco vértebras lumbares. A su vez, las extremidades superiores están divididas, 118 como el tronco en tres partes, brazo, antebrazo y mano, que como son dobles, suman un total de seis. Este número seis se repite también de igual modo en las extremidades inferiores. Continuamos con la columna vertebral que, en su parte superior destacamos las siete vértebras cervicales y, en su parte inferior, el sacro como una nueva unidad, un tanto triangular, de la que se despliegan las extremidades, así que contamos como unidades; la cabeza, cervicales, dorsales, lumbares, sacro y, añadimos las tres partes de la pierna, sumando ocho partes y, si a estas cinco partes que conforman, la cabeza, cervicales, dorsales, lumbares y sacro, le añadimos las cuatro extremidades obtenemos el número nueve. Los dedos de las dos manos, como los dedos de los dos pies, son diez. Si sumamos, cabeza, hemisferio cerebral derecho, hemisferio cerebral izquierdo, cervicales, dorsales, lumbares, sacro y las cuatro extremidades, tenemos el número once y, en la columna vertebral, tenemos doce vértebras dorsales. También las tres partes de que están constituidas las cuatro extremidades forman el número doce. Y los cuatro dedos que se componen de tres falanges cada uno, suman doce falanges en cada mano y pie. Y por supuesto, si sumamos los diez dedos de las manos y, los diez dedos de los pies, hacen un total de veinte dedos y, si además, sumamos entre sí, las tres falanges de los cuatro dedos, más las dos falanges del pulgar de una mano, obtenemos el número catorce, como son dos manos obtenemos veintiocho falanges y, con las de los pies, son, en total, cincuenta y seis falanges de los dedos, quedando así representada, la diversidad. Además de este “paseo matemático” por el cuerpo que acabamos de hacer, si en forma dinámica, imaginamos al feto que se empieza a formar en el vientre de su madre toma la forma 119 de una espiral que desde la cabeza se empieza a desplegar y que más tarde, aún en el vientre de su madre, aunque ya formado y, a punto de nacer, el ser humano que observamos se asemeja a dos formas esféricas, por un lado, la cabeza y, por el otro, tronco y extremidades dispuestos de forma esférica también, todavía sin desplegar, nos acercamos a dos esferas unidas por el cuello, como punto de intersección. De esta manera, nos encontramos con el ocho o lemniscata, cuyo movimiento se pone en marcha a la hora del parto y, nos acompaña durante toda nuestra vida. Una imagen que también puede recordar a la doble hélice del ADN. De izquierda a derecha: Fig. 95 y 96. A la izquierda: embrión humano representado por una espiral simple en la que los colores fríos se encuentran en la cabeza y siguiendo el orden del Arco Iris se movilizan hacia los colores cálidos en lo que serán las piernas y pies. A la derecha: feto humano representado por la lemniscata, donde podemos apreciar el movimiento contractivo de la cabeza y los colores fríos y el movimiento expansivo de despliegue y crecimiento del resto del cuerpo con los colores cálidos. Bocetos realizados por la autora de la tesis. 120 Si a este número ocho fetal le añadimos la individualidad de su madre, también tenemos el número nueve y, si miramos a la madre como útero vacío y oscuro, nos encontramos con el cero: la nada y principio potencial de todo. Lo curioso de los números es que son o pueden comportarse también como formas, sonidos y colores. Cuando las formas se forman, valga la redundancia, sabemos que se producen vibraciones sonoras y cromáticas creando y dando forma. La Euritmia de R. Steiner está basada en este hecho. Armin Husemann 15 hace referencia en su libro “El desarrollo Plástico-Musical del ser humano”, (2002, p.58) a Johanna Zimke y a Rainer Patzlaff , pues ellos han hecho trabajos de investigación a este respecto. En otro capítulo retomaremos este tema con la observación del habla humana. ¿Acaso no son los vientos, grandes entidades espirituales que, a través de su acción, producen vibraciones cósmicas que se expanden por el espacio y van dando forma a la Tierra, creando dunas, montañas y olas? ¿Acaso no son muestra y manifestación visibles de estas entidades, las vibraciones cósmicas, las formas que a veces nos muestran las nubes en el cielo? 15 Husemann A. 2002 “El Desarrollo Plástico-Musical del Ser Humano” Barcelona, España. Ed. Pau de Damasc. 121 Fig. 97. Vibraciones cósmicas manifestadas en las nubes como ondas expansivas. Si no se vieran las montañas, la parte alta del cielo podría confundirse con el océano. Foto realizada por la autora de la tesis. Vitoria-Gasteiz, 2015. 128 Allí en el cuerpo humano donde tenemos el número cinco, con las vértebras lumbares, la fuerza que obra tiende a la expansión; a abrirse. Ahí tenemos el sacro del que parten las piernas, con los pies y los dedos, con su forma radial. La escala pentatónica de cinco tonos, (Re, Mi, Sol, La, Si), está relacionada con las cinco vértebras lumbares y, la música basada en esta escala pentatónica, es una música abierta, que no necesita ser cerrada. Puede terminar en cualquier tono y siempre, la sensación es de quedar abierta, como una pregunta, como una flor, como sin fin o infinita, como el universo en expansión. En el mundo del color, con respecto a las lumbares y la escala pentatónica podemos establecer dos correspondencias diferentes. Por un lado, con los cinco colores que caracterizan a los elementos de la Naturaleza, incluyendo al éter como elemento vital, (Rojo, Naranja, Amarillo, Verde y Azul Cyan), (colores de luz, que irradian), y nuestras cinco vocales, relacionadas a su vez con cinco estados de consciencia en el hombre y con cinco planetas, sin contar el Sol y la Luna. Por otro lado, tenemos otra posibilidad de relación con el número cinco, que incluye los tres colores-luz primarios más la oscuridad y la luz, o lo que es lo mismo, el color negro y el blanco. Desde esta perspectiva, construimos una escala que va de la oscuridad o negro, pasando por los tres colores-luz primarios, azul índigo, verde y rojo para llegar de éste al blanco o luz. Aquí la relación con los astros viene dada con la Luna como representante de la oscuridad (negro), Saturno para el azul índigo, Venus para el Verde, Marte para el rojo y el Sol para la luz blanca. Allí donde se encuentra el número doce en el cuerpo humano, allí actúa la fuerza armonizadora del corazón, del sistema rítmico, respiratorio-circulatorio, la fuerza del amor. Allí se unen, en el movimiento rítmico de la respiración, la expansión y la contracción. Las costillas 129 cerradas y abiertas, al mismo tiempo, son como una diversidad expansiva que, a su vez, se contrae con cierta tendencia a cerrarse. Es como un abrir y cerrar rítmico y, por tanto, flexible y dinámico. Las doce vértebras dorsales están relacionadas con la escala cromática de doce tonos, (Do, Do#, Re, Re#, Mi, Fa, Fa#, Sol, Sol#, La, La#, Si). En el mundo del color, las vértebras dorsales y la escala cromática musical, se corresponden con los colores relacionados con las doce Constelaciones zodiacales de Estrellas fijas, colores que estableció R. Steiner en su Arte de la Euritmia y que es a su vez, un ciclo de los colores por los que pasa el ritmo del día, y del año. (Rojo, Naranja, Amarillo, Verde, Azul Cyan, Azul Índigo, Violeta, Violeta claro o pastel, Lila (aún más claro), Rosa pastel o Durazno, Rosa algo más intenso o rojizo y Rosado o Rosa salmón). 130 Las Doce Constelaciones Zodiacales con sus Doce Gestos anímicos y sus Colores correspondientes dados por R. Steiner. Diseño realizado por la euritmista Elena Zuccoli 16 en 1983: 16 Elena Zuccoli, nació el 14 de noviembre de 1901 en Milán, murió el 26 de agosto de 1996 en Arlesheim, Suiza. Fue una artista importante de la Euritmia, fundadora de la Escuela (Eurythmeum) en Dornach, Suiza, en el año 1949. En la actualidad se han unido dos Escuelas, la de Elena Zuccoli y la de Lea van der Pals. Ambas han contribuido a ampliar ulteriormente la Euritmia a partir de las declaraciones de Rudolf Steiner. Lea van der Pals nació en 1909 en Berlín. Hija del compositor Leopold van der Pals y su esposa rusa. En 1915 la familia se trasladó a Dornach en Suiza. Fig. 113. Imagen de Gestos eurítmicos de Zodiaco y Planetas realizada por la euritmista Elena Zuccoli en el año 1983 siguiendo indicaciones de Signe Neovius Lundquist. 131 Fig. 114. “Rueda eurítmica de las Constelaciones zodiacales de Estrellas Fijas”, con las imágenes de R. Steiner para los fonemas consonantes y sus respectivos gestos eurítmicos y color de cada signo zodiacal. Desconozco el autor que ha diseñado esta composición circular con las figuras para las consonantes realizadas por R. Steiner. 132 De izquierda a derecha y de arriba abajo, figs. 115, 116, 117, 118, 119 y 120: Capricornio: “Confrontación del pensamiento con el mundo”. Color rosa pastel. Fonema consonante “L”. Acuario: “El hombre que se encuentra en el punto de equilibrio entre sus fuerzas, el hombre etérico”. Color rosa más intenso que el rosa pastel. Fonema consonante “M”. Piscis: “El evento se tornó destino”. Color rosa salmón. Fonema consonante “N”. Aries: “El evento, el acontecimiento”. Color rojo. Fonema consonante “W” alemana y en castellano y español, “V”. Tauro: “La acción (la volición)”. Color naranja. Fonema consonante “R”. Géminis: “Capacidad para la acción”. Color amarillo. Fonema consonante “H”. 133 De izquierda a derecha y de arriba abajo, figs. 121, 122, 123, 124, 125 y 126: Cáncer: “Impulso hacia la acción”. Color verde. Fonema consonante “F”. Leo: “Entusiasmo flameante”. Color azul cyan. Fonemas consonantes “T” y “D”. Virgo: “Sobriedad sensata”. Color azul índigo. Fonemas consonantes “B” y “P”. Libra: “El ponderar las premisas del pensar”. Sopesar antes de juzgar. Color violeta. Fonemas consonantes “Ch” alemana, en castellano o español, “J”, y también, por otro lado, “C” suave. Escorpio: “El pensar”. En la antigüedad, el Águila. Color violeta claro o pastel. Fonemas consonantes “S” y “Z”. Sagitario: “La decisión”. Color lila (aún más claro que el violeta pastel de Escorpio). Fonemas consonantes “G” y “K”. 134 “La columna musical” es una técnica perteneciente a la Terapia “Tama-Do”, creada por Fabien Maman, pianista, compositor y acupuntor francés, que utiliza diapasones de sonido y luz-color sobre cada vértebra y, que está basada en este hecho: relación musical-cromática- vertebral. También hay que mencionar aquí que, curiosamente en el mundo de los sentidos, nos encontramos con una nueva relación respecto al color. Por un lado, con los cinco sentidos físicos que todos conocemos: vista (luz), oído (oscuridad), olfato (verde), gusto (rojo) y tacto (azul). Por otro lado, la Sabiduría antigua de la India, la medicina Ayurveda y la Cromoterapia, nos hablan de siete chakras principales o, centros energéticos que respiran luz-color, y están conectados a sus respectivas glándulas endocrinas. Cinco sentidos sensibles más siete sentidos energéticos o chakras, hacen un total de doce sentidos. R. Steiner nos habla, precisamente de doce sentidos que clasifica, en tres grupos de cuatro sentidos cada uno:  Físicos: vital, del movimiento propio, del equilibrio y del tacto.  Anímicos: del olfato, del gusto, de la vista y del calor.  Superiores o espirituales: auditivo, de la palabra, del pensamiento y del yo ajeno. En el cuerpo físico, están situados en la cabeza y a lo largo de la columna vertebral, en el tronco. Nota: - Este capítulo ha sido inspirado, en parte, por el libro de Armín Husemann, titulado “El desarrollo Plástico-Musical del ser humano”. Clico de conferencias pronunciadas en Lahti, Finlandia, del 28 de julio al 2 de agosto de 2002 en el marco del 5º Congreso Kolisko para médicos y maestros. Versión española Cuadernos Pau de Damasc. Traducción: Miguel López-Manrresa, con la colaboración de Dr. Florencio Herrera Romero, Ana Ayllón Cesteros y el Dr. Jorge Vega Sánchez. 135 19. Las Fuerzas que el Cosmos aporta al Ser Humano en su Aspecto Formal. Vamos a tratar a continuación, de los doce sentidos del ser humano según R. Steiner. Él dice en su libro “El Hombre y los Astros” 17 (2007 p. 126), que “La vida de los sentidos se ve influenciada por Saturno”, simultáneamente, también, según su ciencia espiritual y los colores, podemos establecer una relación con las Constelaciones zodiacales que sirven al desarrollo del tema que nos ocupa en esta tesis. Como hemos visto en el capítulo anterior, R. Steiner clasifica los doce sentidos en tres grupos de cuatro: Cuatro sentidos superiores o espirituales, relacionados con el pensar y con actividades que realiza el hombre, con respecto al mundo exterior:  Sentido del yo (propio y ajeno): la facultad para percibir la individualidad propia y del otro. Color rosa pastel, asociado a Capricornio, el cuidador o criador de animales. El amor.  Sentido del pensamiento propio y ajeno: la facultad para pensar y entender y/o percibir los pensamientos del otro. Color violeta intenso, algo más claro que el violeta, asociado a Escorpio. El pensar. 17 Steiner R. 2007 “El Hombre y los Astros” 1ª edición. Buenos Aires, Argentina. Ed. Antroposófica. 136  Sentido verbal o de la palabra: la facultad para hablar y entender lo que hablan los demás. Color violeta asociado a Libra. Armonía en la palabra.  Sentido auditivo o tonal: la percepción de los ruidos y/o sonidos y, la facultad para la escucha, que implica voluntad. Incluida la escucha musical. Color lila, más claro aún, asociado a Sagitario, el cazador. Cuatro sentidos anímicos, relacionados con el sentir, que conectan el mundo exterior e interior del hombre:  Sentido del tacto: la facultad de tocar, que es como un mirar anímico. Color índigo, asociado a virgo, la madurez, la virgen-madre que protege a su hijo.  Sentido visual: la facultad para ver y para mirar con voluntad. Color amarillo, asociado a géminis, los niños que reflejan brillo y alegría. Para poder ver, hace falta luz.  Sentido del gusto: la facultad para la simpatía y la antipatía de lo que comemos, y de las impresiones que recibimos como alimento emocional en la vida. Color verde de frutas y vegetales. Color asociado a cáncer y a la cavidad torácica.  Sentido del olfato: la facultad para la simpatía y la antipatía de lo que respiramos y olemos, y de lo que intuimos, (“nos olemos”). Azul cyan, asociado a Leo, y a la garganta. El entusiasmo flameante. 137 Cuatro sentidos vitales o físico-etéreos, relacionados con el “hacer” metabólico y, por tanto, con el mundo físico interno del hombre:  Sentido del equilibrio: la facultad de saberse equilibrado y bien orientado en el espacio. Color rosa salmón, asociado a piscis y a los pies, el comerciante.  Sentido del movimiento propio: la facultad de movimiento y la mayor o menor consciencia de éste. Color naranja, asociado a Tauro y a la cara, la acción.  Sentido vital: la facultad para sentir salud o enfermedad. Color rosa intenso, asociado a acuario y a las pantorrillas, el labrador.  Sentido térmico: la facultad para sentir las diferentes temperaturas; tanto los cambios climáticos del medio ambiente, como nuestra propia temperatura corporal. Color rojo, asociado a Aries. El calor que los carneros reciben del cosmos y que ofrecen con su lana. Según esta clasificación, los doce sentidos van en relación a los doce colores de las doce Constelaciones zodiacales: Aries; Rojo, Tauro; Naranja, Géminis; Amarillo, Cáncer; Verde, Leo; Azul Cyan, Virgo; Azul Índigo, Libra; Violeta, Escorpio; Violeta intenso algo más claro, Sagitario; Lila, Capricornio; Rosa pastel, Acuario; Rosa más intenso o encarnado y Piscis; Rosa Salmón. Los colores de la mañana, mediodía, tarde y medianoche nos vienen dados por los ritmos naturales del día-noche y estos mismos colores para las estaciones del año terrestre, relacionadas a su vez, con las Constelaciones zodiacales de Estrellas. De esta manera, tenemos el amanecer, 144 10. “Criador de animales”. Capricornio. Color rosa claro o pastel. 11. “Labrador”. Acuario. Color rosa pastel intenso. 12. “Comerciante”. Piscis. Color rosa salmón. 145 21. Las Fuerzas que el Cosmos aporta al Ser Humano en su Aspecto Vital Sabemos que, desde la Antigüedad, el hombre ha estado siempre ligado a las influencias del Cosmos. Hoy se hace una mala interpretación de las influencias astrales y de las Constelaciones zodiacales sobre el hombre, y esto hace que parezcan, si me permiten el término, “chorradas” o cosas sin sentido y, muy poco fiables. Sin embargo, cuando aún no se habían desvirtuado estos conocimientos, entonces instintivos y, que formaban parte del saber humano y sobre todo, de los sabios antiguos, los cuales eran al mismo tiempo, magos y sacerdotes, conocedores de la astronomía, y la astrología, unidas al sentimiento de lo religioso o espiritual, como por ejemplo, los druidas, en la cultura celta. Hoy, de nuevo, R. Steiner nos devuelve, en nuestros tiempos, este conocimiento, ayudando a revalorizarlo y comprenderlo, como nos corresponde en la época actual, desde la consciencia. Así que por un lado, tenemos las fuerzas formadoras, o sea, las fuerzas que nos dan la forma que tenemos, y que ya hemos visto en el capítulo anterior. Estas influencias nos llegan de las Constelaciones zodiacales de estrellas fijas, con sus respectivos colores, y son las que modelan la forma del cuerpo humano. Desde Aries que nos ofrece el principio embrionario que representa la cabeza, hasta Piscis que se encarga de nuestros pies. Un hecho importante es que por levantar, el ser humano, su cabeza hacia la vertical, junto con el desplegar corporal que implica, tiene acceso (al menos potencial), como ya hemos mencionado con anterioridad, a comprender y/o recordar lo que ya viene en sí, de su vida pasada anterior en la Tierra, impresa en el interior de la envoltura que supone su cabeza actual. Así que en la cabeza tenemos las fuerzas 146 que nos conectan con nuestro mundo interior y en las piernas que surgen de este desplegar, se hallan las fuerzas que nos conectan con nuestro mundo exterior. Podemos decir, entonces, que la esencia del cuerpo físico se encuentra en la forma. Por otro lado, tenemos las fuerzas vitales o fuerzas dadoras de vida que impregnan la forma física. Son las fuerzas que animan la materia, haciendo que ésta pase de ser materia inorgánica a ser materia orgánica, o sea, viva. Esta fuerza vital que dirige nuestro organismo, sin necesidad de que nosotros intervengamos de forma consciente, nos llega desde los astros: planetas, sol y luna, también con sus respectivos colores y, podemos observarla tanto en el movimiento del cuerpo etéreo, como en la forma física que éste anima. Lo primero que nos llega es la influencia de Saturno, con su azul índigo, misterioso, que da vida a nuestros sentidos. En segundo lugar, y como continuación interna de los sentidos, nos llega la influencia de Júpiter, de color anaranjado, dando vida a nuestro sistema nervioso. En tercer lugar, al sistema nervioso se le une el ritmo, a través de la respiración, llegándonos con ella, la influencia de Marte, con su color rojo que circula por nuestra sangre, poderoso y lleno de vivacidad, dando vida al sistema respiratorio-circulatorio, externo-interno. Entre las fuerzas respiratorias y circulatorias, nos llegan las fuerzas solares que nos aportan luz desde lo externo, amor desde lo interno y en la relación entre lo interno y lo externo, nos envían el impulso de vida. Estas tres fuerzas, las maneja el corazón. Estos últimos sistemas, a su vez, tienen su continuación, por la influencia que nos viene dada desde Mercurio, con su color amarillo, que da 147 vida interna al sistema metabólico, portador de la sustancia a través del cuerpo hacia los distintos órganos y, esto es posible por el movimiento que nos aporta Venus, con su color verde. Movimiento de cambio y renovación, propio del sistema motor, que desde el interior del cuerpo se pone en marcha con su cualidad auto regenerativa. Por último, y como extensión de este movimiento de auto regeneración, o cambio hacia la evolución, nos llegan las fuerzas lunares, necesarias para la reproducción. 148 22. Dinámicas y Formas Fractales en la Naturaleza y en el Arte La Naturaleza modela formas naturales utilizando fractales, tanto en su dinámica creativa en manifestaciones de la materia física, como etérea, astral y espiritual. Ya dijimos que las leyes de la geometría ejercen su función por todo el Universo. Las formas fractales podemos definirlas, como formas en que las partes se asemejan al todo. Fig. 128. Formas fractales en una verdura llamada romanesca. Foto realizada por la autora de la tesis. 149 Una fracción es semejante al todo al que pertenece. Por ejemplo, el ser humano como una fracción microcósmica del Macrocosmos al que pertenece. Estas formas están presentes en la materia biológica, junto con las simetrías (las formas básicas que solo necesitan la mitad de información genética) porque la segunda mitad la reproduce de la primera, y las espirales (las formas de crecimiento y desarrollo de la forma básica hacia la ocupación de un mayor espacio), como las formas más sofisticadas en el desarrollo evolutivo de la materia biológica, en cuanto que se presentan en procesos en los que se producen saltos cualitativos en las formas biológicas, es decir, posibilitan “hechos extraordinarios” que dan lugar a nuevas realidades más complejas, como, por ejemplo, las hojas de un árbol que presentan una morfología similar a la pequeña rama de la que forman parte, y ésta, a su vez, presenta una forma similar a la rama a la que pertenece esta ramita, que a su vez es similar a la forma del árbol completo, y sin embargo cualitativamente no es lo mismo una hoja (forma biológica simple), que una rama o un árbol (forma biológica compleja). En el libro titulado “La metamorfosis de las plantas” de J.W. Goehte 21 (2001), se puede observar un estudio del mundo vegetal, relacionado con este tema, aunque nosotros no podemos aquí, más que mencionarlo. También podemos observar que las formas fractales no sólo se presentan en las formas espaciales de los objetos sino que se observan en la propia dinámica evolutiva. 21 Goethe J. W. Primera edición 2001 y tercera edición abril 2015 “La Metamorfosis de las Plantas” Barcelona, España. Ed.. Pau de Damasc. Publicado en español con el permiso de Verlag Freies Geistesleben. Versión castellana de los textos de Goethe: Martin Wertheimer. Traducción de las introducciones y notas de R. Steiner: Miguel Manresa. 150 También podemos observar que el ser humano, con su creatividad, utiliza fractales en sus manifestaciones artísticas. A continuación podemos mencionar algunos ejemplos, aunque sin pretender profundizar en ellos, pues se extendería más allá de los límites de esta tesis. La música también contiene formas fractales. Se usan, por ejemplo en la composición armónica y rítmica de una melodía. También el ritmo puede ser trabajado en sucesiones temporales específicas, que son determinadas por sucesiones de fractales. Para quien pueda interesarle, se pueden encontrar algunas obras clásicas de Beethoven, Bach y Mozart como ejemplos. Por otra parte, también son ejemplo de formas fractales, las litografías del artista holandés Maurits Cornelis Escher 22 (1898-1972). Volviendo a la naturaleza y a las cualidades anímicas del ser humano, (voluntad, sentir y pensar) podemos observar no solo fractales en sus formas físicas, sino también, con una mirada artística espiritual, que va más allá de lo puramente físico, percibir también fractales etéreos, astrales y espirituales, con sus saltos cualitativos que va ampliando su complejidad. Aquí podemos entender los fractales también como metáforas de un lenguaje natural, a través del que nos habla la propia Naturaleza, y nuestra propia individualidad, formada por nuestras propias experiencias y memorias. 22 Maurits Cornelis Escher (Leeuwarden, Países Bajos, 17 de junio de 1898-Hilversum, Países Bajos, 27 de marzo de 1972), más conocido como M. C. Escher, fue un artista neerlandés conocido por sus grabados xilográficos, sus litografías, sus grabados al mezzotinto y sus dibujos, que consisten en figuras imposibles, teselados y mundos imaginarios. Su obra experimenta con diversos métodos de representar (en dibujos de 2 o 3 dimensiones) espacios paradójicos que desafían a los modos habituales de representación. (Enciclopedia Wikipedia) 151 En la Naturaleza y en el Arte de la Edad Media, la observación del tetramorfos nos conecta esencialmente con manifestaciones de formas fractales que se han desarrollado de forma similar aunque cualitativamente disten unas de otras en su complejidad y grado evolutivo. Para quien observe con una mirada artística, como hacían los antiguos iniciados y los artistas y genios de antaño, estará claro el significado de los animales que forman el tetramorfos y, cómo representan formas fractales del ser humano, que contiene a los tres. Como muy bien nos ayuda a observar R. Steiner, el águila como representante del reino animal de las aves, es toda ella cabeza y las alas tienen que ver con el desarrollo del pensar en el ser humano, con su cualidad de libertad. Metafóricamente, el ser humano puede, de hecho, volar con su pensar, y/o captar los diferentes pensamientos que vuelan por el espacio etéreo, al que llamamos, vacío. La diversidad cromática de las plumas de las aves con sus alas multicolor son fractales metamorfoseados de la diversidad cromática del pensar humano relacionado con el mundo espiritual. Sus elementos son el aire y la luz; el fuego, una digestión y transformación a otro nivel, una muerte y un renacer. Está asociado al evangelista, San Juan, el único que no es sinóptico. El toro como representante de los rumiantes, podríamos decir que es todo él metabolismo, estómago, digestión. Son de los animales superiores, los que más pegados están a la tierra, su elemento. Representan la pesadez y la fuerza bruta, al mismo tiempo que su cualidad para la acción y su actividad metabólica constante en el digerir, es metáfora de la voluntad y el hacer humanos, como creador de sus propias experiencias que le llevará en su proceso evolutivo, 152 a purificar cada vez más su pensar, su sentir y sus acciones. Su color también es significativo, pues se trata del negro y/o blanco. La oscuridad de las profundidades de la Tierra, el mundo subterráneo, que puede transformarse en la claridad de la luz del sol, como se transforman los alimentos con la digestión. La oscuridad y/o luminosidad de los pensamientos, sentimientos y acciones en los seres humanos que pueden ser transformados a través de la constante “digestión” de las experiencias, impresiones y memorias. Está asociado al evangelista, San Lucas. El león como representante de los animales que viven entre la Tierra y el Cielo; en el espacio inmediato a la Tierra, aunque aireado por el mundo vegetal que los conecta. El paso y el movimiento del león y demás felinos, se caracterizan por su ligereza, elevándose de la tierra y apoyándose en ella, podríamos decir que casi sin peso, entre la fuerza de gravedad y la fuerza de levedad, a la que ya aludimos. El león es todo él, caja torácica, corazón y pulmones, sistemas respiratorio y circulatorio. Es todo vitalidad y por lo tanto, etéreo. Aire y agua. Su color amarillo anaranjado es el color de la atmósfera de la sabana. No en vano es símbolo del entusiasmo, el entusiasmo que corre por las venas. Es considerado el rey. En el ser humano es la forma fractal metamorfoseada de su sentir, de todo el mundo emocional. El ser humano como el rey, es el que tiene capacidad de amar, vivir y dirigir desde el amor, o sea con orden y armonía como lo hace la Consciencia o Inteligencia cósmica o divina, que dinamiza todo el Cosmos. Está asociado al evangelista, San Marcos. 153 Y por último, tenemos al hombre que engloba las tres formas fractales anteriores, pues es águila en su cabeza, león en su caja torácica y toro en su metabolismo. Está asociado al evangelista, San Mateo. El Arte es testimonio de "la visión artística" del artista de ayer, y viene a recordarnos la importancia de este hecho, de esta "mirada", como guía para entender la conexión del ser humano que vive en la Tierra, con el Cosmos, o sea con lo divino, la conexión y el recuerdo de nuestro origen espiritual y divino que debe tener presente el artista de hoy y de siempre. Como ejemplo que demuestra la cualidad del ave, representado por el águila, perteneciente al elemento aire, y a la capacidad de la cabeza para pensar, tenemos en el Arte la imagen de los pequeños ángeles representados por solo cabezas con alas, como entidades espirituales que dan vida a la cabeza humana y su capacidad para el pensar. ¿Pensamos por nosotros mismos o simplemente somos captadores o receptores de pensamientos? Porque la idea que nos inspiran estas imágenes, parecen decirnos que los pensamientos, ya sean buenos o malos, se hallan como entidades angelicales o espirituales como volando por los aires y, cada ser humano en la Tierra, capta o es receptor de los pensamientos que vibran en su misma vibración, con los colores de su propia alma y la frecuencia de su individualidad o Yo superior. Esta pregunta la dejo abierta, a modo de reflexión. 256 complementario, así le ocurre a nuestra alma que, en su estado sano, ante cualquier situación anímica-cromática que se le presente, ella tiene la tendencia a buscar la Euritmia de las cosas, o sea la armonía en el movimiento y el color anímicos, por tanto, ante una situación roja de rabia que quema por dentro, podemos aportar, desde la comprensión y el amor, un estado anímico verde que calme y tranquilice. Aquí se halla el misterio de la creación artística tanto de una obra de Arte como de nuestra propia vida, “poner el ingrediente o color que falta,” para que la composición artística sea armónica, así como en las composiciones o situaciones de nuestra vida también podemos y debemos poner el color que falta en cada momento y situación: se trata del principio de orden y evolución. Esto también se realiza mediante movimientos y posiciones en las llamadas “Constelaciones familiares” del libro “Ordenes del Amor” 36 de Bert Hellinger. También puedo expresar como conclusión que las formas arquetípicas del Universo son las mismas formas arquetípicas que podemos observar en la Tierra, tanto en el reino mineral o físico, como en el reino vegetal o etéreo, en el reino animal o astral, en el reino humano o Yo superior y en el reino de Dios o Consciencia cósmica divina o espiritual. Estas formas arquetípicas no han cambiado desde sus orígenes primigenios y permanecen vivas en la consciencia humana y cósmica. La Geometría las reproduce y, a través de Ella no solo es entendida por la mente intuitiva, sino también por la mente lógica e intelectual. El Arte también las reproduce y las ofrece a la mente intuitiva que vive en cada uno de nosotros. Aunque de forma consciente o inconsciente, todos las percibimos, como ya se ha dicho, tanto dentro como fuera de nosotros mismos. Son constantes eternas que un conocimiento intuitivo bien desarrollado puede reconocer en todas las cosas. A estos movimientos y formas arquetípicas les 36 Hellinger. B. 2001 “Ordenes del amor” Barcelona, España. Herder Editorial S.L. 1ª edición, 3ª impresión. 257 damos expresión artística a través del punto, la línea recta y curva, la circunferencia y/o esfera, la espiral y doble espiral, la lemniscata, la mancha o manchas de color, el claroscuro, el triángulo, el cuadrado, el pentágono, hexágono, polígonos estrellados, múltiples imágenes del mundo natural como semillas, flores, frutos y un largo etc. que el artista es capaz de recoger en su obra artística y mostrar al mundo trayendo consciencia. También he llegado a la conclusión de que hay muchos artistas que viven y crean sus obras desde su propio egocentrismo, dominados en su alma, por las simpatías y antipatías que aún están conduciendo sus vidas y que solo muy lentamente les permiten una adecuada evolución y por otro lado, solo aquellos artistas que por su crecimiento personal perfeccionan su alma, a niveles que les permiten llegar a desarrollar una consciencia o visión personal y periférica tal, que pueden percibirse dentro de un Universo rebosante de vida y actividad espiritual, del que formamos parte y con el que interactuamos, son los que pueden hacer Arte por Amor al Todo, incluido el Arte. Entonces el artista se convierte en libre y consciente instrumento de la Sabiduría cósmica y, colabora con su Arte al principio de evolución diseñado en el Plan divino. Así, en la medida en que un ser humano mira, desde la mente egocéntrica, de su piel hacia dentro de sí mismo, se encuentra en el ámbito negativo de los colores fríos y oscuros de la inconsciencia y, en la medida en que mira egocéntricamente de su piel hacia afuera se encuentra en el ámbito negativo también, de los colores cálidos y, el aparente brillo deslumbrante del ego casi siempre inconsciente y, así estos colores se tornan opacidad y densidad cromática en el aura de estas personas, expresando los valores negativos o perjudiciales que vivencian sus almas. Y al revés ocurre que, si miramos de nuestra piel hacia dentro con una mirada intuitiva, meditativa, 258 nos encontramos en el ámbito positivo de los colores fríos, de la oscuridad potencial y la auto consciencia del Yo superior y, si miramos de nuestra piel hacia fuera, con esta misma mirada meditativa, entonces nos encontramos en el ámbito positivo de los colores auténticamente cálidos del amor y la consciencia globalizada. También he llegado a la conclusión de que cuando el artista quiere representar en su Arte la cualidad del cuerpo humano físico y terrestre con la fuerza de gravedad que influye en dicho cuerpo, o sea, para dibujar o pintar “personas de mucha tierra”, puede hacer uso de la línea con contornos bien definidos pues los cuerpos físicos poseen un límite que otro cuerpo no puede atravesar y, precisamente los contornos realizados con líneas que entran y salen en un ritmo entre lo cóncavo y lo convexo sirven a la expresión de este mundo físico material. Sin embargo, cuando queremos dibujar el cuerpo físico de personas más etéreas, como suele ser el caso de la mayoría de los euritmistas, y/o personas de elevada consciencia, entonces es la mancha, ya sea cromática o por el claroscuro, la que nos ofrece esta cualidad del cuerpo físico que vive más en lo etéreo, más influenciado por la fuerza de levedad que parece no tener casi peso y, por tanto más cercano al mundo espiritual donde no hay materia densa que choque una con otra, sino que como los colores del arco iris, se entremezclan los tonos para ir dando paso a otro color sin un límite lineal definido, o por el claroscuro que en ciertas zonas se hace más o menos definido, y puede desaparecer en otras, como silencios en la música. Aquí donde desaparece parte de la figura es donde podemos ver lo espiritual y/o etéreo que se nos manifiesta en el cuerpo de ese ser humano. (Como ejemplo ver Fig.94 en la p. 116). 259 Además de todo lo expuesto he llegado a la conclusión de que el nuevo Arte de la Euritmia no es solo un lenguaje artístico, pedagógico, curativo y social para el mundo terrestre y humano sino que sirve también como lenguaje meditativo, “mágico” y artístico para comunicarnos con el mundo espiritual desde la Tierra. Esto puede parecer extraño y hasta imposible a las mentes que solo pueden alcanzar lo intelectual y superficial de las cosas, sin embargo, aquí tenemos un campo ampliamente empírico de posibilidades para vivenciar este hecho que yo he podido constatar de forma directa al experimentar las vivencias meditativas e intuitivas que los diferentes sonidos con sus respectivos movimientos y/o gestos, lanzan al espacio etéreo como preguntas lanzadas al Cosmos del que llega, en breve, una respuesta directa a la mente intuitiva que se mantiene abierta a la “escucha”. Por todo lo ya expuesto y para finalizar, debo concluir que el presente y el futuro reclaman verdaderamente un cambio de paradigma pues todo lo que sucede en la actualidad indica que las cosas han llegado a un punto límite, a una crisis global que pide cambio, transformación o metamorfosis epistemológica, de nuestro modo de conocer el mundo y a nosotros mismos, pues solo desarrollando la consciencia individual o personal que nos lleva a la consciencia intuitiva, meditativa, globalizada, conectada a la Fuente divina de la creatividad y la belleza, podremos avanzar hacia un nuevo presente en el que la Meditación y el Arte, aplicados a todos los ámbitos de la vida, y muy concretamente a la Educación, puedan permitirnos a la humanidad el avance hacia un futuro verdaderamente evolutivo. 260 Lista de abreviaturas  Editorial: Ed.  Figura: Fig.  Figuras: Figs.  Página: P.  Páginas: Ps. 261 Bibliografía 1. Adams G. 2007 “El Espacio Etéreo: geometría moderna" Buenos Aires, Argentina. 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