La oligarquía minera y el arte: ejemplos de su patrocinio en Nueva España
Abstract
El patrocinio artístico de la oligarquía minera constituye una de las facetas más interesantes del mundo novohispano. En este artículo analizamos algunos ejemplos de las familias más relevantes que estuvieron vinculadas a la minería tanto en la ciudad de México como en otros centros mineros del país a lo largo del siglo XVIII.
Full text
MARÍA DE LOS ÁNGELES FERNÁNDEZ VALLE FRANCISCO OLLERO LOBATO WILLIAM REY ASHFIELD (editores) ARTE Y PATRIMONIO EN ESPAÑA Y AMÉRICA
ARTE Y PATRIMONIO EN ESPAÑA Y AMÉRICA
MARÍA DE LOS ÁNGELES FERNÁNDEZ VALLE FRANCISCO OLLERO LOBATO WILLIAM REY ASHFIELD (editores) ARTE Y PATRIMONIO EN ESPAÑA Y AMÉRICA Editorial UNIVERSIDAD DE LA REPÚBLICA (URUGUAY) Colaboran ESCUELA DE ESTUDIOS HISPANO-AMERICANOS (CSIC) UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE MONTEVIDEO, 2014
Esta obra ha sido editada por la Universidad de la República (Uruguay), con la colaboración de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos (CSIC) y la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita del titular /es del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y su distribución. Edita: Universidad de la República (Uruguay) © Universidad de la República (Uruguay), Escuela de Estudios Hispano-Americanos (CSIC) y Universidad Pablo de Olavide de Sevilla © Autores ISBN: 978-9974-0-1049-9 Depósito Legal: 364470 Cuidado de la edición: María de los Ángeles Fernández Valle, Francisco Ollero Lobato y William Rey Ashfi eld. Estudios sometidos a evaluación científi ca por pares. Cubierta: América invertida, dibujo de Joaquín Torres García, 1943. Museo Torres García, Montevideo. Agradecemos la cesión de la imagen. Diseño y Maquetación: Juan Gallardo Blanco Impresión: Martha Moscoso. Ulzama Digital Impreso en España / Printed in Spain
Arte y Patrimonio en España y América, ISBN 978-9974-0-1049-9 7 ÍNDICE GENERAL Presentación ........................................................................................ 9 FUENTES Y ESCALAS ARAM, Bethany: ¿Tres o cuatro partes del mundo? Los Reyes Magos en el imaginario euro-americano ........................... 15 MONTERROSO MONTERO, Juan M.: Estelas en el mar. El Eco de Galicia de La Habana como fuente para la pintura gallega. El caso de Manuel Ángel Álvarez ................................. 31 LOREN, Mar: La Percepción estratifi cada del Patrimonio. Transferencias Modernas de lo Mediterráneo: España y América ........................................................................................ 51 TRANSFERENCIAS Y VIAJES SÁNCHEZ, José María y MACÍAS, Rafael: Mandas testamentarias y plata labrada en Indias: los legados de Domingo José Suárez y Juan de Salmonte y Taboada a Galicia en el siglo XVIII ................................................................................... 73 MONTES GONZÁLEZ, Francisco: Vírgenes viajeras, altares de papel. Traslaciones pictóricas de advocaciones peninsulares en el arte virreinal .............................................................. 89 FERNÁNDEZ VALLE, María de los Ángeles: El poder de las imágenes: Santa Rosa de Lima en la capital hispalense .......... 119 QUILES GARCÍA, Fernando: Casos y cosas de la América hispana, desde Sevilla.Siglos XVII-XVIII .................................... 141
ÍNDICE GENERAL 8 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 SOCIEDAD Y PATROCINIO HERRERA GARCÍA, Francisco J.: Una estampa de muy poco valor. Imagen, devoción y discriminación étnica en torno a la creación de una hermandad novohispana .......................... 163 HALCÓN, Fátima: La oligarquía minera y el arte: ejemplos de su patrocinio en Nueva España ............................................... 187 TRADICIÓN Y CONTEMPORANEIDAD LÓPEZ GUZMÁN, Rafael y GARCÍA ACOSTA, Celia: Oriente en La Habana. Refl exiones sobre el Neoárabe Hispanoamericano ........................................................................................ 209 OLLERO LOBATO, Francisco: La casa sevillana como re presen tación de la ciudad en los años de la Exposición Iberoamericana de 1929 ..................................................... 233 MORAL JIMENO, María F.: La imagen de Baeza y Úbeda en la Exposición Ibero-Americana de Sevilla de 1929................ 251 PATRIMONIO Y RED REY ASHFIELD, William: Relaciones entre el estado de la teoría arquitectónica y la defensa del patrimonio cultural en Uruguay .............................................................................. 273 BELLIDO GANT, M.ª Luisa: Patrimonio latinoamericano en red o el fi n del aislamiento ........................................................... 289 RUIZ TORRES, David: La realidad aumentada, una nueva forma de interpretar y conocer el patrimonio cultural en España y Latinoamérica .................................................................. 307
Arte y Patrimonio en España y América, 187-206, ISBN 978-9974-0-1049-9 187 La oligarquía minera y el arte: ejemplos de su patrocinio en Nueva España Fátima Halcón Universidad de Sevilla El patrocinio artístico de la oligarquía minera constituye una de las facetas más interesantes del mundo novohispano. En este artículo analizamos algunos ejemplos de las familias más relevantes que estuvieron vinculadas a la minería tanto en la ciudad de México como en otros centros mineros del país a lo largo del siglo XVIII. PALABRAS CLAVE: patrocinio artístico, oligarquía minera, siglo XVIII, México D. F., Bajío, Taxco. The artistic patronage from the miner oligarchy was one of the most interesting forms in the colonial world. In this article, I analyze some cases from the relevant families who were relatives to the mineral in Mexico City and in the other mineral centre in the country during the XVIIIth century. KEYWORDS: artistic patronage, mineral families, XVIIIth century, México, Bajío, Taxco.
FÁTIMA HALCÓN 194 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 Fagoaga participaron en muchas empresas mineras, controlaron el banco de plata más importante del país y llegaron a ser los principales mineros de Zacatecas, aparte de haberle alquilado a la Corona la ofi cina del Apartado. De su patrocinio artístico conocemos la dotación de 12.000 pesos que hizo en 1730 a la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu a la que perteneció y de la que fue rector su nieto a fi nales del siglo XVIII12. Parte de esa dotación se destinó al adorno de la capilla que tenía la cofradía en el atrio del convento de San Francisco de México. Su vinculación con la Archicofradía del Santísimo Sacramento de la iglesia de Santa Catarina Mártir de México motivó que donara una importante cantidad de dinero para el ornato de la iglesia, concretamente para hacer el retablo mayor, cantidad que fue aumentada, posteriormente, por su viuda. El retablo se le encargó al arquitecto y ensamblador Felipe de Ureña el 28 de junio de 1737, poco antes de la dedicación de la iglesia después de haber sido reedifi cada13. La escritura contractual acordó un plazo de ejecución de un año y medio y aunque se ajustó en doce mil ochocientos cincuenta pesos se le aumentó hasta la cifra de trece mil doscientos treinta y cuatro debido a la envergadura que adquirió la obra. El interés de esta desaparecida obra radicó en que se especifi caba en el contrato que debía ser idéntico al retablo mayor de la capilla de la Venerable Orden Tercera de San Francisco, obra de Jerónimo de Balbás, sangre. Retrato mexicano de familia, siglos XVIII y XIX. México, Museo de la Ciudad de México, 2000, págs. 22-23; Pérez Vejo, Tomás y Quezada, Marta Yolanda. De novohispanos a mexicanos: retratos e identidad colectiva en una sociedad en transición. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2009, págs. 35 y 184. 12 Luque Alcaide, Elisa. op. cit, págs. 163-165. 13 Tovar de Teresa, Guillermo. “El retablo mayor de Santa Catarina Mártir”, Cuadernos de Arte Colonial, n.º 2, México, 1987, págs. 77-83; La escritura contractual en ANM, Notaría de Juan Antonio de Arroyo, año 1737, Fol. 435v; Halcón, Fátima. La difusión del estípite en Nueva España: Felipe de Ureña, (en prensa). Fig. 1. Anónimo. Retrato de Francisco de Fagoaga (detalle), 1736. Museo Nacional de Historia, México D. F.
LA OLIGARQUÍA MINERA Y EL ARTE Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 195 el gran artífi ce del barroco estípite en Nueva España. Lamentablemente no se conserven ninguno de los dos retablos aludidos aunque se entiende la repercusión inmediata que tuvo la obra de Balbás en la catedral metropolitana y la apuesta por parte del patrocinador por las novedades artísticas existentes. El retablo llevaba esculturas y pinturas comprometiéndose el artista a realizar siete imágenes de talla: el misterio de la Santísima Trinidad, Santa Ana, San Joaquín, San José, San Francisco, San Juan Bautista y San Ignacio de Loyola. El contrato hace referencia a las pinturas sobre la vida de Santa Catarina que debían situarse en las paredes laterales del altar mayor así como en las bóvedas, arcos y pilastras, de lo que puede deducirse su semejanza con la confi guración y ornato del Retablo de los Reyes. Otro afamado industrial minero, emparentado con la familia Fagoaga y gran patrocinador artístico fue don Manuel de Aldaco, gestor y administrador desde 1736 de la familia Fagoaga, prior del Consulado de la ciudad de México, rector de la Cofradía de Aránzazu entre 1750-1757 y yerno de don Francisco tras contraer matrimonio con su hija María Josefa. Nacido en la ciudad de Oyarzun en 1696 se trasladó a Nueva España tras ser llamado por su tío Francisco de Fagoaga con quién estableció un doble vínculo familiar y de negocio14. Al morir su tío en 1736, su viuda doña Josefa de Arosqueta, le entregó la administración de sus bienes salvo las haciendas que fueron administradas por su hijo mayor. A lo largo de su vida, controló numerosas empresas mercantiles y el apartado del oro y de la plata, que funcionó, de hecho, como una institución de préstamo de reconocida solvencia en Nueva España15. Dueño de minas en Fresnillo, trabajó como administrador del banco de plata de los Fagoaga y posteriormente fue socio de otro importante minero y patrocinador de obras artísticas: don José de Borda16. Por su experiencia mercantil fue nombrado consejero del virrey y asesor del visitador Gálvez, 14 Branding, David. A. Mineros y comerciantes en el México borbónico (1763-1810). México, Fondo de Cultura Económica, 1975, págs. 173-183; Luque Alcaide, Elisa. op. cit, págs. 152-153. 15 Archivo General de la Nación (en adelante AGNM), Gobierno Virreinal. Exp. 38. Vol. 74. El marqués del Valle ordena que se le entregue lo que tiene depositado en el banco de plata de Manuel de Aldaco. AGNM. Indiferente General, Caja, 6376. Exp. 079. Registro de oro y plata introducido a la Real Casa de Moneda por Juan Baptista Aribavalo como apoderado del Apartador General Manuel de Aldaco. 16 Langue, Frédérique. Los señores de…op. cit., p. 96; Branding, David, A. “La ciudad en la América borbónica: élite y masas”, Ensayos histórico-sociales sobre la urbanización en América Latina. Buenos Aires, Ediciones SIAP, 1978, págs. 197, 217.
FÁTIMA HALCÓN 196 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 Aldaco fue un gran impulsor de obras artísticas pues no sólo contrató de su propio peculio los retablos del convento del Carmen (1740) y el mayor de la iglesia del Colegio de Niñas (1742) de la ciudad de México sino que también intervino activamente en la fundación, organización y construcción del Colegio de las Vizcaínas (Fig. 2), donde se conserva su retrato. Este colegio se fundó en 1732 con la intención de educar y proteger a las niñas huérfanas y a las viudas, fue patrocinado por cofrades de Aránzazu pero tuvieron un particular protagonismo Manuel de Echeveste, Ambrosio de Meave y Aldaco, quién donó 2.500 pesos del total de 15.793 que costó la obra17. La imponente obra arquitectónica corrió a cargo de Lorenzo Rodríguez pero los cofrades intervinieron, asimismo, en la fi - nanciación de los retablos de la iglesia que se encargaron a Manuel de Sáyagos (al que se le pagaron 3.800 pesos) y algunas pinturas entre las que se cuentan obras de Ybarra. Además dotaron el colegio a perpetuidad para su sostenimiento18. Además de esta obra, Aldaco patrocinó los retablos mayores de las iglesias del convento Mayor del Carmen y el del Colegio de Niñas. Con respecto al primero, Aldaco encargó su realización a Felipe de Ureña, en 1740, para que lo hiciera en el plazo de un año por el precio de 12.000 pesos. El retablo que se adornaba de esculturas y relieves debía ser idéntico, según la escritura contractual, al que Ureña había realizado para la iglesia de Santa Catarina Mártir, rematándose con un gran cascarón, similar al del Retablo de los Reyes19. Curiosamente, el retablo de Santa Catarina Mártir, realizado asimismo por Ureña, era una copia del retablo 17 Obregón, Gonzalo. “La Capilla del Colegio de las Vizcaínas”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n.º 8, 1942, págs. 19-34. 18 Obregón, Gonzalo. El Real Colegio de San Ignacio de México (Las Vizcaínas). México, Colegio de México, 1949; Muriel, Josefi na (coord.). Los Vascos en México y su Colegio de las Vizcaínas. México, GIGATAM, 1987; Gárate Arriola, Justo y Tellechea Idígoras, Juan Ignacio. El Colegio de las Vizcaínas de México y el Real Seminario de Vergara. Vitoria-Gásteiz, Eujko Jaurlaritza, 1992. 19 Vergara y Vergara, José. “El taller de Felipe de Ureña”, Boletín de Monumentos Históricos, n.º 5, 1981, págs. 35-50. Fig.2. Fachada del Colegio de Las Vizcaínas, México, D. F.
LA OLIGARQUÍA MINERA Y EL ARTE Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 197 mayor de la capilla de la Orden Tercera de San Francisco realizado por Jerónimo de Balbás, tratándose por lo tanto de una copia de copia. La otra obra patrocinada por Aldaco en la ciudad de México fue gran parte del adorno de la iglesia del Colegio de Niñas. El retablo mayor se lo encargó en 1742 a Felipe de Ureña quién trabajó junto a su yerno Juan García de Castañeda y de sus hermanos José y Carlos lo cuales cobraron 7.250 pesos20. Aparte de este retablo, encargó a José de Sáyago la hechura de otros cuatro retablos que debían adornar los muros de la nave por un total de 12.000 pesos. Por un inventario que se hizo en 1792, conocemos la disposición del retablo mayor, retablo de estípites con tres cuerpos presididos por una imagen de la Virgen de la Caridad. Gonzalo Obregón en su extenso artículo sobre el Colegio de Niñas alude las parecidas connotaciones estilísticas entre este retablo y el retablo mayor de las Vizacaínas21. Debido al fervor antibarroco que se padeció en España y América como consecuencia de las ideas academicistas y a los terremotos que padeció la ciudad en 1830 y 1840, la iglesia fue sometida a un proceso de remodelación entre 1846-1847 destruyéndose los altares que la adornaban para sustituirlos. Otro industrial minero, perteneciente a la alta sociedad criolla y patrocinador de obras artísticas fue don Francisco Antonio Sánchez de Tagle (Fig. 3), caballero de la Orden de Santiago y emparentado con la familia de los condes de San Mateo de Valparaíso22. La familia Sánchez de Tagle fueron dueños de signifi cativas minas en la zona de Zacatecas y Sombrerete así como de grandes latifundios dedicados a la ganadería y a la agricultura. Francisco Antonio fue regidor perpetuo de la ciudad de México y ocupó importantes puestos en el Consulado donde compitió con algunos miembros de la familia Fagoaga por llegar a tener el control del mismo. Ello no impidió que fuese durante un largo periodo de tiempo administrador del banco de plata perteneciente a esta rica familia23. Durante la 20 Archivo de Notarías México (ANM). Notaría de Manuel Jiménez de Benjumea. 27 de julio de 1742. 21 Obregón, Gonzalo. “La iglesia del Colegio de Niñas”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n.º 20, 1952, págs. 21-39. 22 Valle Pavón, Guillermina del. “Negocios y redes familiares y sociales de los Sánchez de Tagle, mercaderes de plata de la ciudad de México”, Domínguez Martín, R. y Cerrutti Pignat, M., De la colonia a la globalización. Empresarios cántabros en México. Santander, Universidad de Cantabria, 2006, pág. 32 y ss. 23 Hausberger, Bernd. “Las elecciones de prior, cónsules y diputados en el Consulado de México en la primera mitad del siglo XVIII: la formación de los partidos de montañeses y vizcaínos”, Comer-
FÁTIMA HALCÓN 198 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 etapa que ostentó el cargo de cónsul negoció la ampliación de jurisdicción del consulado a los lugares donde se celebraban las ferias de las fl otas y naos de China. Además la familia tenía vinculaciones comerciales con Perú y con Filipinas lo que les convirtió en una de las estirpes más linajudas y acaudaladas de la sociedad criolla. De él se conserva un bello retrato, en el Museo Nacional de Historia de la ciudad de México, realizado en 1761 por Miguel Cabrera donde no sólo muestra sus escudos nobiliarios sino también su vinculación a actividades productivas y burocráticas como se evidencia en su uniforme de coronel del Regimiento del Comercio y como puede leerse en la cartela situada en el ángulo inferior izquierdo24. Sánchez de Tagle encargó al arquitecto y ensamblador Felipe de Ureña la hechura de dos retablos colaterales para adornar el coro de la capilla del convento del Tercer Orden de San Francisco de la ciudad de México25. Se trataba de dos pequeños retablos confi gurados mediante un solo cuerpo y remate que debían terminarse en seis meses por un precio total de 1.600 pesos, entregados en blanco. La escritura contractual señala que el precio estipulado era sólo por la estructura arquitectónica ya que las cio y poder en América colonial: los consulados de comercios siglos XVIII y XIX. Élites comerciales, instituciones corporativas y gestión de cambio económico. Madrid, Biblioteca Iberoamericana, 2003, págs. 145-165; Huerta, M.ª Teresa. “Comerciantes en tierra adentro 1690-1720”, Valle Pavón, G. del (coord.). Mercaderes, comercio y consulados de Nueva España en el siglo XVIII. México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 2003, págs. 17-40. 24 Tovar de Teresa, Guillermo. Miguel Cabrera, pintor de cámara de la Reina Celestial. México, Espejo de Obsidiana, 1995, pág. 230; Pérez Vejo, Tomás y Quezada, Marta Yolanda. op. cit, págs. 72 y 93. 25 Tovar de Teresa, Guillermo. México Barroco. México, SAHOP, 1981, pág. 331; Vergara y Vergara, José. “El taller de…”, op. cit, pág. 40. El contrato en ANM. Notaría de José de la Cruz Aguilar, 24 de diciembre de 1742. Fig. 3. Miguel Cabrera. Retrato de Francisco Antonio Sánchez de Tagle. Museo Nacional de Historia, México, D. F.
LA OLIGARQUÍA MINERA Y EL ARTE Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 199 esculturas que los adornaban eran unas imágenes antiguas que tenían los franciscanos. En tierras norteñas hubo una verdadera pléyade de industriales mineros que fi nanciaron obras artísticas. Desde fi nales el siglo XVI se asentaron en estos lugares una serie de emprendedores mineros y comerciantes con el fi n de explotar las minas. Esa afl uencia se incrementó en el siglo XVIII con la explotación de nuevas vetas por lo que llegaron a acumular grandes propiedades rurales en el fértil Bajío además de prestigio y dinero. Todos ellos fueron propietarios de los minerales más importantes de la zona de Guanajuato y Zacatecas que se vieron favorecidas con la ayuda económica de estos magnates. Hay que tener en cuenta que a fi nales el siglo XVIII, Guanajuato producía entre la cuarta y la quinta parte de toda la plata extraída en Nueva España y una sexta parte del total que se producía en América. Uno de ellos fue don Manuel Colón de Larreátegui, vicario y juez eclesiástico de Aguascalientes quién fi nanció la hechura del retablo mayor de la iglesia parroquial de Aguascalientes así como de los ocho retablos que adornaron la iglesia de la Compañía de Jesús de Zacatecas. Colón de Larreátegui, perteneciente a una familia de origen vasco dedicada a la minería, había estudiado leyes en la ciudad de México y ostentado el cargo de vicerrector de la Real Universidad y presidente de la Academia de Cánones y Leyes26. Después de ejercer diversos cargos como abogado en la Fiscalía Civil y en el juzgado privativo del marquesado del Valle, opositó al Benefi cio Curado de Aguascalientes en 1733, cargo que consiguió y que le permitió ejercer como mecenas de numerosas obras. Aparte de obras menores como la hechura de dos presas para los pueblos de Jesús María y de San José de Gracia, su obra principal la centró en la iglesia parroquial de Aguascalientes para la que encargó, a partir de 1738, numerosos retablos, la reja de hierro que separa la nave del presbiterio, el coro y regaló los blandones y diversas alhajas. Otra obra que emprendió en la iglesia de Aguascalientes fue la hechura de diversas ofi cinas necesarias para la administración y la sacristía en la que colocó una lujosa cajonería para los ornamentos. Durante los veinte años que estuvo como vicario en la ciudad construyó a sus expensas diversas iglesias en su distrito como las que se 26 Archivo General de Indias (AGI). Indiferente General, 257. Relación de méritos de don Manuel Colón de Larreategui.
FÁTIMA HALCÓN 200 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 hallan en los pueblos de Jesús María y de San Marcos y otras dos en las haciendas de Ciénaga de Mata y de Cieneguilla. La existencia de grandes patrocinadores en los medios guanajuatenses se evidencia sobretodo en el siglo XVIII con tres patrocinadores que subvencionaron las obras más importantes de la ciudad y de otros centros mineros cercanos: Pedro Lascurain de Retana, José Joaquín Sardeneta y Legazpi y Antonio de Obregón y Alcocer. Lascurain de Retana fue el gran promotor de la obra de la iglesia y convento de la Compañía de Jesús de Guanajuato (Fig. 4), uno de los más relevantes y signifi cativos conjuntos artísticos de la ciudad27. Procedente de una rica y hacendada familia de origen vasco dedicada al negocio minero, su familia fue dueña de las importantes haciendas de Parangueo, Quiricao, Cerritos y la Iglesia28. Establecido en Guanajuato desde su llegada a Nueva España fundó varias misiones religiosas de jesuitas y se considera uno de los fundadores del colegio de la Purísima. Fue mayordomo de la fábrica de la iglesia parroquial desde 1700 hasta su muerte acaecida en 1744 y durante su mandato se terminaron los dos cuerpos de la torre y su fachada principal. Además fue benefactor de la villa del Valle de Santiago. Gran cantidad de dinero procedente de sus bienes los dedicó para levantar la fábrica del colegio y gracias a su munifi cencia se pudo contratar diversos artistas para realizar las obras arquitectónicas y retablísticas. 27 Díaz, Marco. La arquitectura de los jesuitas en Nueva España. México, UNAM, 1983, págs. 120-139. 28 Falcón Gutiérrez, José Tomás. Guanajuato: minería, comercio y poder. Los criollos en el desarrollo económico y político del Guanajuato de las postrimerías del siglo XVIII. Guanajuato, Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, 1993, págs. 23-25. Fig. 4. Guanajuato. Detalle de la fachada de la antigua iglesia de la Compañía de Jesús.
LA OLIGARQUÍA MINERA Y EL ARTE Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 201 Otra familia de origen vasco y minera fueron los Sardaneta y Legazpi. José Joaquín de Sardaneta y Legazpi y su hermano Vicente Manuel fueron hijos de José de Sardaneta, dueño de una de las principales minas de Guanajuato, la mina de Rayas, gran introductor del sistema de tiros y empleo de la pólvora en el negocio de la extracción de minas y alcalde ordinario de la ciudad en 171629. Este invento dio un gran impulso a las empresas mineras de la ciudad hasta el punto de afi rmarse que sólo la mina de Rayas proporcionó de impuestos a la corona durante cuarenta y cuatro años la estimable suma de más de diecisiete millones de pesos30. Sus dos hijos, Vicente Manuel y su hermano jesuita José Joaquín, fueron grandes, impulsores, patrocinadores y mecenas de obras artísticas en la ciudad. Vicente Manuel, fue nombrado primer marqués de San Juan de Rayas y al igual que su padre organizó todo un sistema de innovaciones en la minería guanajuatense además de patrocinar parte de la obra de la presa de la Olla que tantos benefi cios proporcionó a la ciudad. Fue uno de los grandes promotores de la Compañía de Jesús hasta el punto de fi nanciar prácticamente la mitad del costo del templo jesuítico a instancias de su hermano José Joaquín quién sacó el edifi co a fundamentis según nos cuenta el cronista Marmolejo. Igualmente, costeó la capilla del mineral de Rayas y prestó dinero al Cabildo de la ciudad después de una de las graves crecidas del río con el fi n de reparar los destrozos. El prócer Antonio de Obregón y Alcocer uno de los hombres más ricos de Nueva España, dueño de minas y de haciendas en la zona guanajuatense y ennoblecido por Carlos III con el condado de la Valenciana, fue otro de los grandes patrocinadores de obras artísticas31. En 1760, inicia la explotación del mineral de la Valenciana, mina que se conocía en los medios guanajuatenses desde el siglo XVI pero dado el alto coste de su explotación se había abandonado. Ocho años más tarde descubrió la veta madre con lo que se llegaron a extraer hasta 1.000 cargas de metal de buena ley cada semana. La riqueza de esta mina se pudo aprovechar gracias a la efi ciente forma de explotación que impuso Antonio de Obregón llegando a producir a fi nales 29 Caño Ortigosa, José Luis. Guanajuato en vísperas de la Independencia: la élite local en el siglo XVIII. Sevilla, Universidad de Sevilla, 2011, págs. 71-73. 30 Marmolejo, Lucio. Efemérides guanjuatenses, T. II. Guanajuato, Universidad de Guanajuato, 1967 (reed.), pág. 104. 31 Caño Ortigosa, José Luis. Guanajuato en vísperas de las Independencia: la élite local en el siglo XVIII. Sevilla, Universidad de Guanajuato, Universidad de Sevilla, 2011, págs. 121, 195.
FÁTIMA HALCÓN 202 Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 el siglo XVIII las dos terceras partes de toda la plata que se benefi ciaba en Guanajuato32. A la mina se adhirieron las haciendas de benefi cio de Purísima de la Flores, San Antonio de la Escalera y Santa Ana de Marfi l llegando a trabajar en ella a comienzos del siglo XIX unas tres mil doscientas personas33. En correspondencia a los bienes terrenales recibidos, Antonio de Obregón, junto a su socio Pedro Luciano de Otero, decidieron patrocinar la construcción de un gran templo dedicado a San Cayetano situado encima de la mina La Valenciana. En principio, se pensó levantar una capilla como era costumbre hacer en los fundos mineros para el servicio de los operarios y de los dueños del mineral, así había sucedido en los templos de San Juan de Rayas o el del Señor de Villaseca en el mineral de Cata. La construcción del templo de la Valenciana (Fig. 5) se comenzó en 1776, durando su ejecución trece años con un coste total de 360.000 pesos34. La magna obra es uno de los ejemplos más relevantes del fi nal del periodo barroco estípite en Nueva España y comprende no sólo el templo y sus anexos sino también una serie de dependencias distribuidas en torno a un patio que debió funcionar como casa de ejercicios y vivienda del capellán. Antonio de Obregón le encargó la obra al arquitec- to Andrés Manuel de la Riva y, tras su muerte un año más tarde del comienzo, la dirigió 32 Rionda Arregui, Isauro. “La ciudad de Guanajuato antes de la Revolución de Independencia de México”, Acta Universitaria, vol. 13, n.º 001, Universidad de Guanajuato, Guanajuato, 2003, págs. 18-24. 33 Sánchez Valles, Manuel. Los minerales de Marfi l y Valenciana. Guía Histórica de Guanajua- to. Guanajuato, Instituto Estatal de la Cultura, 2005, págs. 204-205. 34 Herrera Cervantes, Raúl. Guanajuato de piedras y religión. Una mirada al arte sacro minero. Guanajuato, Instituto Estatal de la Cultura, 2010, págs. 41-62. Fig. 5. Guanajuato. Fachada de la iglesia de La Valenciana.
LA OLIGARQUÍA MINERA Y EL ARTE Arte y Patrimonio en España y América - ISBN 978-9974-0-1049-9 203 Francisco Bruno de Ureña. Su monumental y ornamentada fachada principal constituye el epílogo del barroco justo antes del comienzo del neoclasicismo en la zona. Además de la obra arquitectónica, Antonio de Obregón y Pedro Luciano de Otero patrocinaron el adorno interior del templo compuesto por tres grandes retablos que aunque se han atribuido al ensamblador Jorge de Archundia por los lazos de amistad que le unió al conde de la Valenciana35, no descartamos la intervención del propio Francisco Bruno de Ureña. Fuera del ámbito norteño el patrocinio artístico más relevante lo ostentó don José de la Borda, el Fénix de mineros ricos de la América36 y verdadero artífi ce del magno conjunto de Santa Prisca de Taxco (Fig. 6)37. Procedente de una familia de origen francés, emigrado a América muy joven, fue el gran especialista en manejar los malacates y mediante ese sistema pudo rescatar muchas minas inundadas haciendo progresar la tecnología de la industria minera no sólo en Taxco sino también en las minas de la zona central y norte del país. Sus comienzos en la minería de Taxco lo relacionan con Francisco de Fagoaga quién le prestó dinero en diversas ocasiones para fomentar el negocio de sus haciendas e incentivar el descubrimiento de nuevas minas. De hecho, su contribución a la edifi cación de la iglesia de Santa Prisca se formalizó tras haber descubierto la llamada mina de San Ignacio en la Lajuela. Su munifi cencia le llevó a contribuir con sus fondos en la hechura de la iglesia de Tianguistenco y, según parece, del Sa- 35 Serrano Espinosa, L. Valenciana. El edifi cio y sus programas iconográfi cos. Guanajuato, Instituto Estatal de la Cultura, 2001, págs. 143-144. 36 Ximénez y Frías, José Antonio. El Fénix de los mineros ricos de América. Fúnebre parentación que en el día 3 de septiembre de 1778 en que se celebró el sufragio en honras del caballero José de la Borda, Imprenta de d. Felipe de Zúñiga y Ontiveros, año 1779. 37 Hernández, Jorge F. “José de la Borda. Fénix de los mineros de América y mecenas novohispano”, Santa Prisca Restaurada. México, Espejo de Obsidiana, 1990, págs. 103-127. Fig. 6. Taxco. Iglesia de Santa Prisca.