Asesinos en serie(s). Representación persuasiva del serial killer en la ficción televisiva contemporánea [Reseña]
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Revista Comunicación, Nº 14, año 2016, PP. 108-110. ISSN 1989-600X 108 La figura del asesino en serie como personaje de ficción ha sido más que recurrente a lo largo de la historia. De hecho, pocas décadas después de la aparición de las primeras manifestaciones cinematográficas a finales del siglo XIX, se pueden encontrar films que usan al asesino serial como protagonista-antagonista. No es de extrañar entonces que con el desarrollo que ha tenido el género de ficción como entretenimiento en televisión, y en particular como entretenimiento de calidad en la llamada Quality Television, los asesinos en serie hayan cobrado –y sigan cobrando– una gran importancia. Ya no solo como antagonistas, sino como protagonistas de algunas de las series de mayor éxito a nivel internacional, sustituyendo al héroe clásico en el rol de personaje principal. Pero ¿cómo ha evolucionado la historia del asesino en serie como protagonista de ficciones cinematográficas y televisivas? ¿Qué características hacen del asesino serial un personaje atractivo para el espectador, ya sea como héroe o como villano? ¿Cómo se representa al asesino serial y con qué finalidad? A todas estas preguntas responde Asesinos en serie(s). Representación persuasiva del serial killer en la ficción televisiva contemporánea, un completo volumen que disecciona el perfil de los asesinos ficcionales más aclamados de las últimas décadas, de la mano de diversos autores especialistas en las diferentes áreas de conocimiento tratadas en la publicación. El libro, coordinado por los investigadores Alberto Hermida y Víctor Hernández-Santaolalla, se encuentra dividido en cinco bloques, dedicando cada uno de ellos a un aspecto particular de la representación del serial killer en televisión. El primer apartado servirá de contextualización, guiando al lector a través de la historia del cine y de la televisión contemporánea, y adentrándose en el complejo mundo de los asesinos en serie, que pasaron de hacer historia en la vida real a convertirse en objeto de inspiración de apasionantes narraciones audiovisuales. Pedro José García e Irene Raya Bravo recorren la ficción cinematográfica del siglo XX, tratando el expresionismo alemán de los años 30, el psico-horror de Hitchcock, el slasher norteamericano, el thriller de los noventa, y finalmente el neo-slasher y el arraigo definitivo del asesino como protagonista de múltiples obras cinematográficas. A continuación, Concepción Cascajosa Virino profundiza en las características de las series de televisión, que se convierten en las aliadas perfectas de los guionistas, posibilitando tramas cada vez más complejas en las que poder desarrollar las cualidades propias de los asesinos en serie. Asesinos en serie(s). Representación persuasiva del serial killer en la ficción televisiva contemporánea Alberto Hermida y Víctor Hernández-Santaolalla (coords.) Madrid, Editorial Síntesis, 2015 342 páginas Reseña por Paula J. Lupiáñez
Asesinos en serie(s). Representación persuasiva del serial killer en la ficción televisiva contemporánea Revista Comunicación, Nº 14, año 2016, PP. 108-110. ISSN 1989-600X 109 El segundo bloque se adentra en la mente del asesino, intentando hacer comprender al lector sus características y motivaciones, comparando al asesino ficcional con el asesino serial real y viendo cómo éste es capaz de convertirse en protagonista sin ser rechazado por el espectador. Vicente Garrido y Nieves Abarca empiezan por la descripción del perfil psicopático del asesino en serie real y lo comparan con las características que presentan algunos de los serial killers más afamados de las ficciones televisivas, como pueden ser Dexter Morgan o Hannibal Lecter, y en menor medida, Errol Childress. Posteriormente, Jorge Jiménez Serrano describe la técnica del Criminal Profiling, que recurre al análisis de los diversos elementos de la escena del crimen como método para identificar a los asesinos en serie y cómo esta ha sido utilizada por las ficciones televisivas. En “El monstruo en el laberinto”, Juan J. Vargas-Iglesias analiza cómo en Death Note, Dexter y Hannibal, los personajes principales son “asesinos psicópatas que operan desde el marco de la misma ley que los persigue” (pág. 87), desde una perspectiva mitológica compleja. Finalmente, Raquel Crisóstomo evalúa el componente seductor del que gozan tanto Dexter Morgan como Hannibal Lecter, el cual les convierte en protagonistas con los que el espectador es capaz de empatizar a partir de mecanismos de identificación particulares. Por otra parte, en el tercer bloque se describe cómo son representados los serial killers en la ficción, mediante el análisis de las diferentes tipologías de asesinos, sus características atribuidas y su facilidad para jugar al despiste con el espectador. Sergio Cobo Durán distingue cómo cambia la percepción del espectador acerca del asesino serial gracias a elementos como la focalización del relato, la necesidad dramática o el arco de transformación del personaje. Inmaculada Sánchez-Labella Martín se centra en cuestiones como la estereotipia, el género o la raza a la hora de concebir al asesino en serie y la evolución que han sufrido dichas características a lo largo de la historia. Por último, Manuel A. Broullón Lozano se plantea una difícil cuestión acerca del asesino serial actual, “¿Héroe, villano, o ninguna de las dos cosas?” (pág. 168); asesino que, si bien es capaz de generar empatía –en sus propios compañeros de ficción y en el espectador– no deja de levantar sospechas a su alrededor. La cuarta parte del libro llevará al lector a través de las relaciones que tienen los asesinos en serie consigo mismos, con los que le rodean, y con el público a través de la publicidad. En “La dualidad del serial killer”, Cristina Pérez de Algaba Chicano y María del Mar Rubio-Hernández analizan la tradición cultural del asesino como ente compuesto por dos personalidades opuestas, distinguiendo tres tipos de dualidades posibles en el psychokiller. Víctor Hernández-Santaolalla se encarga de examinar las estrategias de persuasión propias de los asesinos como líderes sectarios, sin olvidar que el hecho de no ser ellos mismos los que lleven a cabo los crímenes, no les deja libres de culpa. Inmaculada Casas-Delgado entreteje la más que habitual relación entre asesinos y periodistas, los cuales se convierten en más de una ocasión en “fieles” y egoístas colaboradores. Para finalizar, Javier Lozano Delmar se adentra en el estudio de las técnicas de persuasión desarrolladas por la publicidad, centrándose en los casos de las series Dexter y Hannibal. Finalmente, el quinto bloque estudia el hábitat natural de estos protagonistas que se mueven entre la heroicidad y la villanía, desde la puesta en escena y la puesta en imagen y analizando casos de las teleficciones seriales estadounidense, nórdica y
Paula J. Lupiáñez Revista Comunicación, Nº 14, año 2016, PP. 108-110. ISSN 1989-600X 110 nipona. Alberto Hermida detalla en “Escenografías del lado oscuro” cómo las labores del diseño de producción, en concreto el vestuario, las localizaciones, los decorados o la fotografía, son elementos esenciales en la construcción del asesino serial en su rol de personaje principal. Seguidamente, Samuel Neftalí Fernández Pichel se centra en los casos estadounidenses del siglo XXI, hacia los cuales se aproxima desde el concepto de “topofobia” y analizando en profundidad los espacios del miedo y del terror. Por su parte, Joaquín Marín Montín e Hilario J. Romero Bejarano lo harán en los casos nórdicos, destacando sus elementos culturales característicos y cómo estos conforman una atmósfera idónea para el desarrollo de tramas de ficción criminales. Por último, Francisco Javier López Rodríguez se adentra en la representación del asesino en serie en el anime japonés, que revela la utilización de un corte mucho más fantástico propio de la cultura nipona. El volumen se cierra con una relación de sinopsis de las series analizadas a modo de anexo, que ampara al lector en caso de desconocimiento absoluto de alguna de ellas. Aunque sin duda, y después de leer el exhaustivo análisis realizado –continente de algún que otro spoiler– lo más adecuado sería (re)visionar las series en cuestión. Este repaso de la historia de la ficción televisiva –y cinematográfica, en menor medida– de los asesinos en serie como protagonistas y antagonistas de la misma, utiliza como eje vertebrador la evolución del asesino serial ficcional, que deja patente que, sea como fuere, y tenga las características que tenga, el serial killer sigue y seguirá siendo un personaje principal recurrente en las ficciones televisivas, alimentando el lado oscuro de los espectadores que sacian sus instintos más primitivos a través de la pequeña pantalla.