La "Crónica de Fernando IV" en el siglo XVI: una compilación inédita de Pedro Barrantes Maldonado
Abstract
El manuscrito II/2457 del Palacio Real de Madrid conserva la compilación de una Crónica de Fernando IV que permanece prácticamente desconocida hasta la fecha aunque su encabezamiento dice que fue realizada por Pedro Barrantes Maldonado. Este trabajo pretende llamar la atención sobre la obra, ofrecer una breve presentación tanto del testimonio, como del texto que transmite, y acercarse a las principales diferencias que éste presenta con respecto a su homónima medieval. En este sentido, y para terminar, resultará esencial valorar su relación con los testimonios manuscritos que conocemos de la crónica medieval, lo que permitirá arrojar nuevas pistas acerca de la problemática historia textual de ésta última.
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MedievalisMo, 29, 2019, 71-96 · issN: 1131-8155 71 La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro Barrantes maLdonado1 carmen Benítez guerrero2 Universidad de Sevilla Recibido: 9 de junio de 2019 Aceptado: 25 de junio de 2019 Resumen El manuscrito II/2457 del Palacio Real de Madrid conserva la compilación de una Crónica de Fernando IV que permanece prácticamente desconocida hasta la fecha aunque su encabezamiento dice que fue realizada por Pedro Barrantes Maldonado. Este trabajo pretende llamar la atención sobre la obra, ofrecer una breve presentación tanto del testimonio, como del texto que transmite, y acercarse a las principales diferencias que éste presenta con respecto a su homónima medieval. En este sentido, y para terminar, resultará esencial valorar su relación con los testimonios manuscritos que conocemos de la crónica medieval, lo que permitirá arrojar nuevas pistas acerca de la problemática historia textual de ésta última. Palabras clave Crónica de Fernando IV, Pedro Barrantes Maldonado, historiografía, tradición manuscrita, crítica textual. Abstract The manuscript II/2457, preserved in the Royal Palace’s library in Madrid provides the compilation of a chronicle of Fernando IV that remains practically unknown so far, although it can be attributed to Pedro Barrantes Maldonado. In this article, I intend to draw attention to this work, presenting a brief description of both the manuscript and the text, and highlighting its main differences with the medieval version. Lastly, I focus on the relationship between Barrantes’ manuscript and the medieval manuscripts of the chronicle in order to come up with new clues about its textual history. Keywords Chronicle of Fernando IV, Pedro Barrantes Maldonado, Castilian historiography, manuscript tradition, textual criticism. 1 Este trabajo se realiza gracias a un Contrato de Acceso al Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación del V Plan Propio de Investigación de la Universidad de Sevilla. Una aproximación inicial al códice analizado se presentó en el XVI Congreso Internacional de la AHLM celebrado en Oporto en 2015. Agradezco a Carmen del Camino, Emma Falque, Ricardo Pichel, Pablo Toribio y Covadonga Valdaliso su ayuda en la elaboración de este trabajo. 2 Dpto. Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas. Universidad de Sevilla. Correo electrónico: [email protected]. orcid: https://orcid.org/0000-0001-9610-9024. DOI: http://dx.doi.org/10.6018/medievalismo.406801
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 72 Résumé Le manuscrit II/2457 de la Bibliothèque du Palais Royal de Madrid conserve la compilation d’une Chronique de Ferdinand IV pratiquement inconnue jusqu’à ce jour, même si son intitulé affirme qu’elle fut composée par Pedro Barrantes Maldonado. Cet article vise à attirer l’attention sur cette œuvre, à présenter brièvement le codex et le texte qu’il contient, et à inventorier les principales variantes existant entre ce témoignage et l’original médiéval. Pour finir, on tentera de préciser quels rapports cette version entretient avec les témoignages manuscrits que l’on conserve de cette chronique, ce qui ouvrira de nouvelles pistes dans l’approche de son histoire textuelle qui reste problématique. Mots-clés Chronique de Ferdinand IV, Pedro Barrantes Maldonado, historiographie médiévale, tradition manuscrite, critique textuelle. El análisis de la tradición manuscrita de la Crónica de tres reyes desarrollado en los últimos años ha traído consigo el reconocimiento de algunos testimonios que ejemplifican la recepción y reelaboración que ésta tuvo en el siglo XVi, dentro de un contexto general de reescritura de la historia de España. Es el caso, por ejemplo, del manuscrito 84-7-34 de la Biblioteca Colombina de Sevilla que hoy se sabe realizado por la mano de Florián Ocampo, o del texto transmitido por el MSS/1342 de la Biblioteca Nacional de España que ha resultado ser parte de la ingente labor historiográfica del arcediano de Ronda, Lorenzo de Padilla3. A estos avances debe sumarse el estudio del manuscrito conservado en el fondo de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid con la signatura II/2457 y que presenta una reelaboración de la Crónica de Fernando IV realizada por el historiador extremeño Pedro Barrantes Maldonado. El encabezamiento que abre la obra indica: Cronica del rey don Fernando Quarto deste nombre en la casa de Castilla que llamaron el Emplaçado que gano a los moros la ciudad de Gibraltar y la de Alcaudete hijo del rey don Sancho el Brauo y de la reina donna Maria, conpilada por Pero Barrantes Maldonado4. El testimonio en cuestión parece haber pasado prácticamente desapercibido5, a pesar de que se encuentra perfectamente catalogado en el fondo de la mencionada biblioteca6 y asimismo recogido en el inventario de los libros del conde de Gondomar realizado 3 saracino, “Sánchez de Valladolid en el siglo XVI”; saracino, Lorenzo de Padilla: un prosista anónimo del siglo XVI; saracino, “La primera parte de las Crónicas de España de Lorenzo de Padilla”. 4 Madrid, Biblioteca del Palacio Real, II/2457, f. 1r. Se transcribe actualizando simplemente la separación de palabras y las mayústulas y minúsculas. 5 La existencia de esta obra y su falta de estudio fue ya subrayada en Benítez, “Manuscritos y cronistas”, p. 79 y Benítez, Crónica de Fernando IV, p. LXXVII. 6 IBIS. Base de datos del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional, http://realbiblioteca.patrimonio nacional.es/cgi-bin/koha/opac-main.pl.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 73 en 1623 y publicado en 1903 por Manuel Serrano y Sanz7. No aparece sin embargo en la inmensa obra de Nicolás Antonio de 16728, en el catálogo realizado por Vicente Barrantes en 18639, en el estudio de Pascual de Gayangos para su edición de las Ilustraciones de la Casa de Niebla10, en el Diccionario de extremeños ilustres realizado en 188411, en la ingente recopilación bibliográfica realizada por Simón Díaz ya en el siglo XX12, en el catálogo bibliográfico recientemente realizado por el grupo de investigación “Barrantes-Moñino”13, o en la completa base de datos de Philobiblon14. Por el contrario, sí que recogía la mención a esta obra Casto María del Rivero en el trabajo que dedicó a la Crónica de tres reyes en 194215, y asimismo se mencionaba sin llamar la atención sobre ella en la biografía de Pedro Barrantes Maldonado publicada por Juan Francisco Maura para el Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia16 y en la reciente obra dedicada a las Noticias de Alcántara publicada por la Diputación de Cáceres en 201017. En consecuencia, puede afirmarse que su crónica permanece a día de hoy prácticamente desconocida, carente de estudio y su texto todavía inédito. A continuación presentaré, en primer lugar, una descripción del único manuscrito conocido del texto, el mencionado II/2457 de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid. Después me ocuparé de la Crónica de Fernando Quarto compilada por Pedro Barrantes. Concretamente, tras un rápido recorrido por la faceta literaria del autor, me detendré en la búsqueda de una posible cronología de elaboración del texto. Después me centraré en el análisis comparativo del texto de Barrantes con la crónica medieval que le sirve de fuente, tanto desde el punto de vista de la estructura del texto, como del contenido, y en este 7 “Índiçe y inventario de los libros que ay en la librería de Don Diego Sarmiento de Acuña, Conde de Gondomar, en su casa de Valladolid, hecho a último de abril de 1623”, Madrid, Biblioteca Nacional de España, MSS/13593 y MSS/13594. La mención a la Crónica de Fernando IV de Barrantes Maldonado se encuentra dentro del listado de Libros manuscritos o de mano del segundo volumen: “Pedro Barrantes Maldonado. Chronica del Rey don Fernando el 4.°. F.°”, MSS/13594, f. 164r. El inventario fue publicado en partes por Manuel Serrano y Sanz en la Revista de archivos, bibliotecas y museos, donde se puede consultar el manuscrito que nos ocupa en serrano y sanz, “III. Libros manuscritos o de mano de la Biblioteca del Conde de Gondomar”, p. 66. 8 nicoLás antonio, Bibliotheca Hispana sive Hispanorum, t. 2, p. 174. 9 Barrantes, Catálogo razonado y crítico de los libros, memorias y papeles, pp. 4-10. 10 gayangos, “Introducción”, pp. v-vi. 11 díaz y pérez, Diccionario histórico, t. 1, pp. 78-80. 12 díaz, Bibliografía de la literatura hispánica, t. 6, pp. 323-325; adiciones al t. 5-6, p. 205. 13 cañas y tejeiro (eds.), Catálogo bibliográfico de estritores extremeños anteriores a 1750, t. 1, pp. 251-254. 14 FauLhaBer et. al. (dirs.), BETA, http://vm136.lib.berkeley.edu/BANC/philobiblon/betaen.html. 15 riVero, “Índice de las personas, lugares y cosas notables que se mencionan en las tres crónicas”, p. 574, en nota. 16 “(....) escribió también la Crónica del rey don Fernando quarto deste nombre en la casa de Castilla, que llamaron El Emplaçado, que ganó a los moros la ciudad de Gibraltar y las de Alcaudete (...) cuyo manuscrito se conserva en el Palacio Real de Madrid (Real Biblioteca, II/2457)”, maura, “Pedro Barrantes Maldonado”, http://dbe.rah.es/. 17 martín et al., Noticias de Alcántara, t. 1, p. 96.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 74 sentido, de su relación con los testimonios manuscritos conservados. Esto permitirá volver sobre algunas de las principales problemáticas del texto medieval18. 1. El manuscrito II/2457 de la Biblioteca Real de Palacio (Madrid) El II/2457 es un códice en formato folio copiado a línea tirada. Contiene 57 folios y dos hojas de guarda que cuentan con tres sistemas de numeración diferentes. En primer lugar, una foliación moderna en números arábigos realizada a lápiz y localizada en el margen superior derecho. La encontramos entre los folios 1 a 57, con un folio sin numerar entre el 41 y el 42, y saltándose el 56, de ahí que alcance 57 en la numeración19. La segunda foliación se realiza en números romanos y aparece en el margen inferior derecho del recto a partir del folio 44, comenzando en “ii”20. Posiblemente esta numeración se iniciase en el folio 43, coincidiendo con el cambio de letra que en seguida comentaré, pero se ha perdido a causa del guillotinado21. Una tercera foliación, también en numeración romana, se halla en el margen inferior izquierdo del vuelto, resultando invisible en algunos folios22, pero resulta coincidente con la arábiga cuando ésta aparece, por ejemplo, en el folio 2. Parece la foliación original del códice, ya que presenta el mismo tono que la tinta del cuerpo de texto. Cabe decir que las dos foliaciones en numeración romana han sido realizadas por manos distintas. Desde el punto de vista material, el conjunto presenta una factura unitaria, aunque la colación es difícil de determinar por su irregularidad y la falta de reclamos. Está realizado en papel cuya filigrana muestra una mano abierta de la que sale una estrella de cinco puntas con flor de lis en el puño23. Ésta podría situar la fabricación del papel en la primera mitad del siglo XVI24. 18 Para agilizar las referencias comparadas en adelante se citará la Crónica de Fernando IV realizada por Barrantes Maldonado con la signatura del manuscrito y el número de folio (II/2457, f. 0r), el texto medieval de la Crónica de Fernando IV de manera abreviada a través de la edición de Benítez, Crónica de Fernando IV, indicando capítulo y segmento (CFIV, § X.0) y el texto de las Ilustraciones a través de la edición de Gayangos en el Memorial histórico español, indicanto volumen y página (Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 0). 19 La distribución sería la siguiente: 1 (guarda) + 57 (1-41 + [1] + 42-57) + 1 (guarda). 20 Aparece doblemente, una de las veces tachado. 21 También presenta otros problemas: la numeración en el folio VIII aparece cortada (f. 50); a veces se transparenta en el vuelto dando la impresión de que hay otra foliación, y tampoco aparecen, posiblemente por guillotinado del folio, el X y XI (ff. 52 y 53), ni tampoco hay cifra en los ff. 55 y ss. 22 No aparece en el folio 1, posiblemente por rotura, ni desde los folios 30 a 43, y está cortada en [X] XIX. 23 La filigrana resulta homogénea en todo el manuscrito, bien se encuentre mirando hacia arriba o hacia abajo; por ejemplo, ff. 1, 17, 28, 33, 40, 43, 52. 24 No se identifica exactamente con ninguna recogida en el catálogo de Briquet, aunque las más similares se sitúan en las primeras décadas del siglo XVI; por ejemplo, Briquet, Les filigranes, t. 3, n. 11187. El motivo parece ser común en este contexto, como se afirma asimismo en estudios exhaustivos realizados en archivos locales, córdoBa y cerezo, “Filigranas del archivo municipal de Córdoba”, p. 407.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 75 A pesar de esta homogeneidad formal desde el punto de vista material se distinguen varias manos, todas ellas del siglo XVI, que se alternan sin un orden aparentemente claro. La primera abarca los folios 1 a 43r y vuelve a aparecer puntualmente en algunos fragmentos de los folios 45v, 46r-47r y 52r-v. Muestra las características de una llamada redondilla procesal más o menos cursiva a lo largo de la copia y elementos mixtos que aúnan la tradición gótica con la humanística. A veces presenta un estilo extremadamente caligráfico que no obstante creo que podemos seguir considerando la misma mano, como ocurre en el folio 3v. La segunda empieza a aparecer en el folio 43r y llega, con las excepciones antes aludidas, hasta el folio 55r. Muestra también una hibridación, si bien aquí la tradición cortesana presenta ya una marcada inclinación a la derecha e incorpora en mayor medida elementos de la letra humanística. Podría establecerse un tercer tipo de letra, mucho más caligráfica, que aparece puntualmente en el folio 23r; brevemente, en apenas las dos líneas iniciales, en el folio 24r; e incluso en medio de una línea abarcando apenas unas palabras en el folio 32r. Esta mano quizás podría pensarse cercana a la que había realizado parte del folio 3v. La alternancia de manos no tiene una explicación aparente, pues salvo en el caso del folio 3v, en el que esta mano menos cursiva copia parcialmente un texto en latín, en el resto de los casos no se observa una fractura en el texto o un cambio de fuente o de lengua. Por otra parte, podría dudarse del número de personas que verdaderamente están realizando la copia. En efecto, los casos en los que la primera mano aparece de modo menos cursivo llegan a confundirse con la mano tres cuando ésta presenta rasgos de una letra cursiva, y del mismo modo ocurre con la mano dos, ciertamente cercana a la primera de ellas cuando la escritura es más cursiva. Por lo tanto, resulta difícil deducir hasta qué punto las divergencias son resultado de la implicación de distintas personas o de distintos estilos adoptados por una misma mano. En todo caso, las manos que aparecen en el manuscrito, y esta realidad alternante, resultan muy similares a las que se observan en otros códices atribuidos a Barrantes Maldonado. Esto puede considerarse un indicio de que el manuscrito se relaciona con su entorno próximo. También se observa en otros testimonios la mano que realiza los textos latinos que en seguida comentaré, copiados en una bastarda española propia de la tradición humanística25. 25 Véase, por ejemplo, la Crónica de Enrique III de la Real Academia de la Historia, coleccción San Román, Signatura: 2/Ms. 42. Allí puede observarse perfectamente la que hemos considerado primera mano copiando el cuerpo del texto, mientras que la que copia los epígrafes de capítulo resulta idéntica a la bastarda que aquí aparece copiando dos textos latinos finales. Esta copia se considera un autógrafo de Barrantes, y está sin duda realizada a limpio, en dos columnas. Compruébese también el MSS/1663 de la Biblioteca Nacional de España, donde aparece una mano muy similar a la primera de las comentadas en la sección correspondiente a la Crónica de Enrique III. El manuscrito MSS/6119 de la misma biblioteca presenta asimismo la mano primera, con menor a mayor grado de letra cursiva según avanza la copia, y también la segunda mano, por ejemplo en folios 19r-20r. La alternancia de las dos puede observarse perfectamente en el folio 27v. Igualmente la primera mano es similar a la que copia el códice autógrafo que sirvió de base a la edición de las Ilustraciones realizada por Gayangos, el 9/134 de la Real Academia de la Historia.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 76 En general, el códice presenta un buen estado de conservación, solo con manchas de tinta puntuales que no dificultan la lectura. Se observa no obstante corrosión por la oxidación de la tinta, por ejemplo, en el folio 44, y una rotura en la esquina superior derecha de varios folios que no ha supuesto pérdida de texto o foliación (sin duda la foliación moderna que tiene esta localización es posterior a la rotura). Sí ha sido guillotinado el final de las letras del margen derecho en el recto de los folios a partir del 43 y falta parte de la foliación antigua posiblemente por el guillotinado realizado para la nueva encuadernación. La encuadernación es posterior. Está realizada en pasta valenciana jaspeada con una sencilla rueda dorada que bordea las cubiertas de 296x220mm. En el lomo aparece un tejuelo superior en rojo donde se lee «CRON. DE FERN. 4.» junto a decoración con florecillas, mientras que el interior presenta papel marmoleado o jaspeado al baño. La biblioteca la atribuye a Santiago Martín Sanz, encuadernador del Palacio Real del reinado de Fernando VII cuyo taller se localizó en el Juego de Pelota26. Como se indicó anteriormente, el manuscrito estuvo entre los libros de la biblioteca del conde de Gondomar, de lo cual queda constancia no sólo en el inventario que se realizó en 1623, sino en la signatura Sal. 2ª est. 10 cax. 7º que aparece en el margen superior del folio 1r. En el inventario en cuestión se da cuenta de los libros que estuvieron en la biblioteca del conde en su casa de Valladolid, por lo que allí se encontraría este manuscrito27, pasando a formar parte de la Biblioteca Real a principios del siglo XIX, durante el reinado de Carlos IV. El texto principal del códice es la Crónica de Fernando Quarto compilada por Pedro Barrantes Maldonado, que abarca los folios 1r a 55r. El título se incorpora al inicio del folio 1r sin decoración, más allá de la utilización de un módulo mayor en las primeras palabras del título y del texto del primer capítulo. La crónica se abre con el incipit “como fue enterrado el rey don Sancho en la çiudad de Toledo” y se cierra con un explicit consistente en una nota final en la que el autor afirma que “esto que yo digo es lo mas zierto aunque escrivo lo que dizen los coronistas”28. No existe una caja de escritura regular ni pautado, por lo que el número de líneas varía notablemente entre unos folios y otros, sobre todo si tenemos en cuenta la alternancia de tipos de letra29. Al margen de la crónica, son extremadamente interesantes las pruebas de escritura y anotaciones de los dos últimos folios del códice, que sin duda permiten notar el contexto humanista del autor. En el folio 55v se observan tres textos en latín, el primero de ellos 26 Una descripción más detallada del mismo puede encontrarse en el catálogo de la biblioteca, IBIS. Base de datos del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional, http://realbiblioteca.patrimonio nacional. es/cgi-bin/koha/opac-main.pl. 27 Madrid, Biblioteca Nacional de España, MSS/13593, f. 1r. 28 Madrid, Biblioteca del Palacio Real, II/2457, ff. 1r y 55r respectivamente. 29 Por ejemplo, 34+1 (línea en blanco), f. 11r; o 39+2 en blanco en f. 18r; 34 en f. 36r; o 32 en f. 52r y 31+1 en f. 53r. Los folios pueden presentar además medidas dispares; por ejemplo, 291x207mm en ff. 1, 6, 11, 13; 291x204mm. en f. 18 o 302x203mm. en f. 36.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 77 en módulo mayor y letra más cursiva; los dos restantes, como se indicó líneas arriba, en una bastarda española propia de la tradición humanística. El primero es un fragmento dedicado a la fortuna que, a tenor de la nota final -”Grece multo iucundius et salsius”-, resulta de una traducción del griego: “Fortuna / incusant me mortales et iniquam vocant / quod opes, diuitias, et alia indignis tribuam / atque non est meum dare sed fratris fati / cunctorum dispensator. Venio enim ad portas / urbium, rogo: cui sit bene? dicunt Lucullo / Crassoque frater dedisse, addo et ego his etiam / rogo etiam cui sit male? dicunt Crispo, Cethego / addo et etiam his ego. itaque mortales simile de me queri”30. El segundo es parte de un epigrama de Marcial dedicado a Quintiliano31, que va glosado con una sentencia marginal en castellano, en letra diferente, muy cursiva y acaso posterior. La sentencia dice: “Al tiempo pasado el tiempo venido lo pone en olvido”; y el epigrama: “Quintiliane, vagae moderator summe iuuente, / gloria Romane Quintiliane togae. / Viuere quod propero pauper et inutilis annis / Da ueniam, properat viuere nemo satis”32. El tercero y último es la traducción latina de un epigrama de Calímaco que parece relativamente común en los ambientes humanistas del contexto de Barrantes33: Vita uale, muro praeceps dilapsus ab alto, / dixisti moriens Ambrathiota puer. / Nullum in morte malum credens, sed dicta Platonis / non ita erant animo percipienda tuo34. En los comentarios a la Ciudad de Dios de San Agustín que Luis Vives realizó en 1522, reproducía esta traducción latina afirmando que recordaba haberlo leído en latín35, pero sin aportar la procedencia de la traducción. Aparecía allí con la variante scripta por 30 Madrid, Biblioteca del Palacio Real, II/2457, f. 56v. 31 marciaL, Epigramas, 2004, II, 90, p. 91. Nótese que el texto de Marcial dice nec inutilis y no et inutilis. Sobre la amplia recepción que Marcial tuvo en España y Europa en el siglo XVI véase marciaL, Epigramas, 1997, pp. 71 y ss.; marciaL, Epigramas, 2004, pp. XLII y ss. y giL, “Marcial en España”. 32 Madrid, Biblioteca del Palacio Real, II/2457, f. 56v. 33 caLímaco, Himnos, epigramas y fragmentos, Epigramas, 23, pp. 103-104. En él, Cleombroto el Ambraciota se suicida tras leer el Fedón de Platón. 34 Madrid, Biblioteca del Palacio Real, II/2457, f. 56v. 35 “Latinum memini me legere”, ViVes, Diui Aurelii Augustini, f. 13v.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 78 dicta, al igual que ocurre en la obra de Alfonso de Castro de 154736. La que presentan estas obras, y el manuscrito de Barrantes, parece ser por lo tanto una traducción libre del epigrama, que se aleja notablemente de otras traducciones latinas más o menos cercanas en el tiempo. Pero desconocemos, como Luis Vives, la procedencia de la misma37. Para finalizar la descripción del códice y de sus contenidos debo detenerme en las pruebas de escritura que plagan el folio 57v. No en todos los casos son fáciles de descifrar, pero pueden reconocerse algunas menciones interesantes. Por el momento, pasaré a describirlas. En una letra cursiva y escritas en el sentido natural del folio se lee la fórmula epistolar “Tuus vere et ex animo”, así como los nombres “Joan Lopez” y “Diego”38. En dirección inversa a la posición natural del folio, y en letra humanística quizás semejable a la que anotaba los dos epigramas finales, se leen varias anotaciones entremezcladas39: “Caminando por mis males por la muy famosa y nombrada çiudad de Granada | el muy ¿? Ilustre y Reuerendissimo señor | don Antonio Manrrique arçobispo | {coronica del rey don Alonso el casto} de Mantua sale el marques de Guandiante | mandamiento muy riguroso y de grand crueldad | coronica del marques de Mantua | Yo mando que ninguno hombre sea osado | a mantener y substentar hermosuras y gentilezas | ¿? como su tienpo de don Aluaro {de cada mes} || Domingo de Miramon”40. También en esta dirección inversa a la posición del folio, pero en letra que va cambiando desde una más o menos similar a la anterior hasta otra que podría identificarse con la que hizo la anotación junto al texto de Marcial, se lee: “Domingo de Eguino gentil hombre de su magestad | Domingo de Eguino gentil hombre de la voca de su | magestad y del su consejo y comisario general en la | su corte y en todos sus reinos y senorios | conforme al mandamiº de su magestad”. 36 castro, De iusta haereticorum, f. 350v. 37 Por ejemplo, aunque ya de 1577, Callimachi Cyrenaei hymni, n. 29, p. 70. Sobre el epigrama y algunas noticias acerca de su recepción véase caLímaco, Himnos, epigramas y fragmentos, pp. 19 y ss.; Fiorentini, “Lector indoctus. Callimaco e Cicerone” y garuLLi, “Cleombroto de Ambracia”, especialmente nota 5. 38 Se observan otras anotaciones ilegibles, una de las cuales quizás diga “contra verba”. Similar a esta letra, pero en sentido vertical, se lee posiblemente “fran”. 39 Se desarrollan las abreviaturas. Utilizo | para indicar los saltos de línea; || cuando hay varios saltos de línea; y {} para separar distintos textos en la misma línea. Se pone en cursiva una anotación que parece letra diferente. 40 En sentido vertical a la dirección natural del folio se leen dos anotaciones en una letra similar a ésta; una resulta ilegible, la otra dice “yo mando”.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 79 Como se observa, las pruebas de escritura son de contenido variado. Junto a los nombres y referencias a textos diversos, destacan los fragmentos poéticos. En este sentido se identifica el primer verso del romance de García Sánchez de Bajadoz, “caminando por mis males”, así como el primero del romance anónimo en el que el Marqués de Mantua se encontraba con su sobrino Valdovinos, “de Mantua sale el Marqués”41. 2. Una contextualización: el autor y su extensa obra Pedro Barrantes Maldonado fue un gran conocedor de su época42, como se desprende de los materiales de trabajo que empleó a lo largo de su producción historiográfica. A ellos tuvo acceso en sus viajes por Europa, en los que se ocupó de recopilar y traducir textos; y también cuando trabajó en la casa del duque de Medina Sidonia. Muy posiblemente formó una importante biblioteca cuando finalmente estableció su residencia estable en Alburquerque y luego en Alcántara, después de volver de Sanlúcar de Barrameda43. En el prólogo a las Ilustraciones de la casa de Niebla habla de sus viajes por Francia, Flandes o Alemania, que comenzaron en 1532, y dice haber hallado “libros en diversas lenguas”. Estos le ayudaron a escribir sobre “los linages y hechos de algunos reyes y principes, ansi naturales como estrangeros”, y entretanto también tradujo “en nuestra lengua las cosas de los turcos, y de la francesa los annales y coronicas de Francia”44. Este bagaje europeo creció durante su estancia en la casa del duque de Medina Sidonia, esto es, a partir de 1540, donde afirma haber visto “los privilegios, testamentos, cartas de doctos, y finalmente todas las escrituras y memoriales antiguos y modernos de la Casa de Niebla”45. De ellos volcó en su obra sobre los Guzmanes diversas fuen- 41 Para el primero véase Romancero general, t. 1, p. LXVIII y t. 2, n. 1876, p. 640. También Cancionero general, f. CXXXVIIv. Para el segundo véase Romancero general, t. 1, LXVII y n. 355, p. 207, con la variante salio por sale. 42 Sobre el autor, cuya actividad parece estar aún poco analizada, pueden verse deVís, “Presentación”, pp. XXI-XXVI; Barrantes, Ilustraciones de la casa de Niebla, t. 9, pp. iv-v y t. 10, pp. 471-535; caraBias, “Turcos contra católicos”, pp. 4-7; caraBias, “Pedro Barrantes Maldonado”, pp. 215-218; díaz y pérez, Diccionario histórico, t. 1, pp. 78-79; cañas y tejeiro (eds.), Catálogo bibliográfico de estritores extremeños anteriores a 1750, t. 1, p. 251; maura, “Pedro Barrantes Maldonado”, http://dbe.rah.es/; sánchez aLonso, Historia de la historiografía, pp. 377-378; martín et al., Noticias de Alcántara, t. 1, pp. 25-72. 43 Esto sucedió en 1544 y hacia 1550 respectivamente, si tenemos en cuenta la información extractada por Pascual de Gayangos de las memorias de Barrantes que Fabián Antonio de la Cabrera y Barrantes copió en 1705, según afirma, a partir de papeles originales, Barrantes, Ilustraciones, t. 10, p. 480. La información sobre el manuscrito de Fabián Antonio en Barrantes, Ilustraciones, t. 10, pp. 471 y 472. Se trata del MSS/17996 de la Biblioteca Nacional de España. Ana María Carabias considera a Barrantes en Alburquerque desde 1541 y en Alcántara desde 1549, caraBias, “Pedro Barrantes Maldonado”, p. 215. 44 Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 3. Entre las obras manuscritas de Pedro Barrantes Maldonado, Nicolás Díaz y Pérez recoge en 1884 una “Recopilación de todas las crónicas de Francia”, díaz y pérez, Diccionario histórico, t. 1, p. 79. Esta aparece entre las obras perdidas de Barrantes en cañas y tejeiro (eds.), Catálogo bibliográfico de escritores extremeños anteriores a 1750, t. 1, p. 253. De la traducción de “los anales de todas las coronicas de Francia hasta el rey Francisco” en su segunda visita a Francia se da cuenta en sus memorias, caBrera, Noticias de los papeles de don Pedro Barrantes Maldonado, f. 60r. 45 Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 7.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 86 produjo en Córdoba81, que sin embargo no aparece en las Ilustraciones82. Y al contrario, en la historia de los Guzmanes se relata en este contexto la visita del rey a María Coronel83, que no se incorpora en su crónica sobre Fernando IV, ni aparece en la del siglo XIV. Poco antes de este punto se había relatado la muerte de Alfonso Pérez de Guzmán siguiendo las Ilustraciones, y ahí el autor declaraba: “Y quien quisiese ver particularmente los memorables hechos deste don Alonso Perez de Guzman lea las Yllustraziones de la casa de Niebla y linaxe de los Guzmanes que yo hize y alli vera los hechos del y de sus antezesores y suzesores”84. Otro caso lo encontramos en el capítulo 22, en el que como se observará, Barrantes abre el quinceno año de reinado alejándose de la fuente medieval85. El rey y la reina se han reunido con diversos representantes del reino para tratar la problemática económica. El objetivo era incrementar los ingresos para hacer frente a los gastos que asfixiaban a la corona. La crónica de Barrantes sigue muy de cerca la fuente medieval, a la que añade comentarios propios; sin embargo, las Ilustraciones, que tienden a ser, como digo, la fuente principal en las últimas partes del texto, presentan esta cuestión de manera muy sumaria86. Tal y como ocurre en estos casos, una comparativa general entre ambas permite rastrear la presencia de la crónica medieval sin problema a lo largo de toda la narración, pero también el distanciamiento que en ocasiones lleva a cabo con respecto a ella, haciendo de este texto una obra nueva. En efecto, esos cambios van más allá de la incorporación de las Ilustraciones como fuente de preferencia en algunos tramos del relato. Desde el punto de vista interno, el autor introduce también otras fuentes de información cuyos contenidos se amalgaman a través de diversos mecanismos de resumen, amplificación y reestructuración, y que, como adelantaba, serán motivo de un trabajo monográfico. Desde el punto de vista externo, se observan también divergencias estructurales en la organización de capítulos, así como en la ordenación cronológica del texto. Veámoslo. A diferencia de la crónica medieval, el texto de Barrantes se estructura en 27 capítulos, al menos si atendemos a la numeración de sus epígrafes. Sin embargo, la cuestión es algo más compleja. Hay segmentaciones que no deben interpretarse como parte de la armadura estructural de capítulos, puesto que no son vistas -ni numeradascomo tales por el autor. Por ejemplo, existe un caso en el que se incorpora un salto de párrafo y un 81 II/2457, f. 50v, en CFIV, § XVI.77. 82 Debería encontrarse en Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 251. 83 En el contexto de las bodas de doña Isabel, hermana de Fernando IV, con el Duque de Bretaña, en Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 252. 84 II/2457, f. 48v. 85 El inicio de capítulo introducido por Barrantes en II/2457, f. 43v. 86 Compárese Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 233; CFIV, §XVI.54 y II/2457, f. 43v.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 87 epígrafe, pero no lleva el ordinal en cuestión precedido del término “capítulo”87. Por otra parte, el autor introduce varios años de reinado con saltos de línea y un calderón marginal sin incorporarlos tampoco en la armadura de capítulos (no tienen epígrafe ni ordinal), a pesar de que llevan la cronología introductoria propia de la fuente medieval al comenzar un capítulo. Así, la estructura externa de la crónica de Barrantes sería la siguiente: taBLa 1. Estructura externa de la Crónica de Fernando IV de Barrantes Maldonado Capítulo II/2457 Contenido del inicio en CFIV Observaciones 1primero 1r § I.1 Primer año de reinado, abril de 1295. Incorpora una amplia enumeración de cronologías y los gobernantes contemporáneos de diversas potencias europeas (Papado, Imperio -informando de la disputa entre Luis de Baviera y Federico de Austria-, Francia, Inglaterra, Aragón, Portugal, Navarra, Granada, Turcos)88. 2segundo 2v § I.10 335v § I.14 447r § I.23 5V8v § I.50 En el f. 9r se introduce el segundo año de reinado, abril de 1296, que en CFIV corresponde a § II.1. 6VI 10v § II.9 7VII 12v § II.24 En el f. 13v se introduce el tercer año de reinado, abril de 1297, equivalente a CFIV § III.1. En el f. 14v se introduce el cuarto año de reinado, abril de 1298, equivalente a CFIV § IV.1. A partir de aquí comienza el desfase cronológico del texto, pues sigue siendo 1297. 8VIIII sic 15v § V.1 A los cinco años de reinado, abril de 1299. En el f. 17r. introduce un epígrafe de capítulo que inicia en noviembre de este año de 1299 y cuyo contenido inicial corresponde a CFIV § V.15, pero no se numera. 9IX 18r § VI.1 Año de reinado que fue año del señor de 1300. 10 X20r § VIII.1 Séptimo año de reinado, abril de 1301. 11 XI 22r § IX.1 Octavo año de reinado, abril de 1402 sic. 12 doze 23v § X.1 13 XIII 25v § XI.1 Noveno año de reinado, año de 1303, henero. 87 Así ocurre en II/2457, f. 17r. 88 Este tipo de cronologías se observa también en otras obras del autor, ver, por ejemplo, Barrantes, ilustraciones, t. 9, p. 248. Los contactos entre ésta y la crónica aquí analizada se tratarán con mayor detenimiento más adelante.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 88 14 catorze 27r § XII.1 Décimo año de reinado, 1304. 15 XV 29r § XII.2 16 diez y seis 30v § XII.17 17 XVII diez y siete 32r § XIII.1 Onceno año de reinado, 1305. 18 XVIII diez y ocho 34r § XIV.1 Doceno año de reinado, 1306. En el f.35v introduce el treceno año de reinado, año de 1307, que corresponde a CFIV a § XV.1. 19 XIX diez y nueve 37v § XVI.1 Catorceno año de reinado, 1308. 20 XX veynte 39r § XVI.18 21 XXI 41v § XVI.24 22 XXII 43r § XVI.53 Quinceno año del reinado, 1309. Téngase en cuenta que la CFIV no introduce el quinceno año hasta § XVII.1. 23 XXIII 45r § XVI.61 24 XXIIII 46r --- No hay correspondencia con CFIV ya que la fuente principal es el texto de las Ilustraciones, donde también se observa esta división de capítulo, t. 9, p. 237. El capítulo anterior acaba, eso sí, en § XVI.68. 25 XXV 48r --- Todavía la fuente principal son las Ilustraciones, t. 9, p. 240, aunque la división de capítulo es propia de este texto de Barrantes. 26 XXVI 50r § XVI.76 27 XXVII 53r § XVII.1 Suprime la cronología referente al quinceno año de reinado que aparece en CFIV, § XVII.1 ya que ha optado por iniciarlo en el capítulo XXII de su texto. Como se observa en la tabla, la estructura externa del texto de Barrantes Maldonado se separa en numerosas ocasiones de su fuente: aunque marca todos los años de reinado hasta 1309, no siempre los hace equivaler con un nuevo capítulo, lo cual rompe la estructura analística propia de la crónica medieval. Por otra parte, un amplio segmento que coincide con los capítulos 24 y 25 está más vinculado a las Ilustraciones que a la fuente medieval, incidiendo en esa divergencia estructural. El texto se aleja igualmente de la crónica medieval en la información cronológica, al respecto de lo cual aporta el año de reinado, el mes y el año del señor, pero suprime la era de César que es común en su fuente. En relación a la cronología, llama la atención que el autor no corrija el desfase cronológico que acarrea la fuente y que se observa desde el cuarto año de reinado, dentro del capítulo 7, ello a pesar de que al final de su texto constata
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 89 la fecha errónea del nacimiento de Alfonso XI89. Quizás la problemática cronológica sea precisamente el motivo por el que deja de marcar los años de reinado a partir de 1309. En este sentido, conviene también subrayar la incorporación del quinceno año de reinado en el capítulo 22, que corresponde en el texto medieval a § XVI.53. Supone cierto intento de mejorar el problemático capítulo XVI de la fuente, que aglutina varios años de reinado, concretamente de 1307 a 1311, en el que considera erróneamente el catorceno año de reinado, fechado por ella en 1308. De cualquier modo, ambos relatos son cronológicamente erróneos, pues Barrantes localiza el inicio del año quinceno en un punto en el que la historia real sigue situándonos en 1308. Por su parte, el texto medieval abre este año ya en § XVII.1, lo cual nos lleva a 1311. Así, ambas coinciden en el error de situar la estancia del rey en Burgos (para lo que Barrantes llama Cortes y el texto medieval ayuntamiento) en 1309 y no en 130890. Quisiera detenerme en un último aspecto: qué relación tiene el texto de Barrantes específicamente con los manuscritos que conservamos de la crónica medieval y no con su texto en abstracto. A lo largo de sus trabajos sobre la Gran crónica de Alfonso XI, Diego Catalán se ocupó de su utilización como fuente para las Ilustraciones de la casa de Niebla91. En relación a esto, planteaba Catalán el uso por parte del extremeño de un manuscrito hermano al que hoy se conserva en la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander con signatura M-563 (en adelante C)92. El investigador afirmaba desconocer aún el uso de la Gran Crónica por Barrantes en 1955. En 1959 proponía que “aprovechó en amplia medida, a veces hasta textualmente, un ms. de la Gran Crónica de Alfonso XI que se hallaba en la biblioteca de la casa de Niebla en la villa de Sanlúcar”93, mientras que se refería ya específicamente al manuscrito C en años posteriores94. Lo que no podemos saber es si ambas consideraciones de Catalán deben identificarse con el mismo manuscrito, pues desconocemos los datos de procedencia de C, salvo que estuvo en Madrid95. Se trata éste, sin duda, de uno de los 89 II/2457, f. 50r. 90 II/2457, f. 43v; CFIV, § XVI.53. Sobre los problemas de la estructura cronológica de la Crónica de Fernando IV y su posible relación con el proceso de producción del texto remito a Benítez, “Tras los pasos del rey”. 91 cataLán, Gran Crónica de Alfonso XI, t. 1, pp. 77-85. 92 Seguiré las siglas empleadas en Benítez, Crónica de Fernando IV. Para una tabla de los manuscritos que transmiten la Crónica de Fernando IV, sus signaturas y las siglas empleadas por distintos investigadores véase pp. LXXIV-LXXV. Diego Catalán identifica este manuscrito con la sigla S, cataLán, La tradición manuscrita de la Crónica de Alfonso XI, pp. 394-395; cataLán, Gran Crónica de Alfonso XI, t. 1, p. 266. En ocasiones lo cita como 317 por la numeración con la que aparece en artigas y sánchez, Catálogos de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, p. 411. 93 cataLán, “Las estrofas mutiladas en el ms. E del Poema de Alfonso XI”, p. 328, nota 10. 94 cataLán, “La Estoria del fecho de los godos”, p. 249, nota 93. 95 rodgers, Prolegomena to a critital edition, p. 201.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 90 manuscritos más antiguos y singulares de la tradición manuscrita de la Crónica de tres reyes96, y de la sección -independiente con respecto a la anteriorsobre Alfonso XI97. La relación de Barrantes con este manuscrito o uno hermano a él resulta clara también en el caso que nos ocupa. Esto es así, en primer lugar, por la presencia dentro del texto de su crónica de dos pasajes ausentes en la amplia tradición manuscrita de la Crónica de Fernando IV y que sin embargo aparecen en C98. El primero se refiere al diálogo mantenido entre Dionís de Portugal y Juan Núñez de Lara tras la actitud soberbia de aquél a su entrada en Castilla para asediar al rey Fernando99. El segundo se refiere a cómo Juan Alfonso de Haro “acreçentó” su escudo con “vn carnero o obeja” colocado en la boca de cada uno de los lobos que ya llevaba después de su victoria contra Juan Núñez de Lara100. Hay otros aspectos que pueden apoyar la cercanía entre C y la crónica de Barrantes. Antes de proceder a dar algunos ejemplos conviene resaltar que algunos aparecen también en otros testimonios que tienen una relación con C dentro del estema101. A pesar de ello, parece claro que el texto de Barrantes se vincula con C o un manuscrito hermano hoy perdido, y no con esos otros testimonios. En efecto, la crónica de Barrantes concentra una serie de características que aparecen en conjunto en C, mientras que sólo parcialmente en esos otros manuscritos, y siempre por su relación con éste. Por otra parte, insisto en que sólo C y Barrantes contienen los dos episodios aludidos. Desde el punto de vista externo, coinciden en la apertura del segundo capítulo, que Barrantes situaba en el folio 2v y que se establece después de § I.11102. También presentan capitulación común tras § I.22, que Barrantes sitúa en el folio 7r. Pero la capitulación por sí sola resulta poco determinante a la hora de establecer relaciones entre testimonios 96 Para mayor información sobre el manuscrito véase saracino, Crónica de Sancho IV, pp. CXXXIX-CXL; Benítez, Crónica de Fernando IV, pp. LXXXVIII-LXXXIX y CXXV-CXLIII; rodgers, Prolegomena to a critital edition, pp. 201-211; cataLán, La tradición manuscrita de la Crónica de Alfonso XI, pp. 394-395; FauLhaBer et al., Philobiblon, BETA manid 1247. 97 cataLán, La tradición manuscrita de la Crónica de Alfonso XI, p. 241, nota 66. 98 Benítez, Crónica de Fernando IV, pp. CXXXIX-CXLIII; los pasajes en p. 35, nota 45 y p. 58, nota 94. 99 II/2457, f. 12r. No se encuentra en Barrantes, Ilustraciones, ver t. 9, pp. 184-185. 100 II/2457, f. 19r. Desde luego, estas disquisiciones sobre el origen de los escudos son muy del gusto de Barrantes, como puede observarse en otros casos. Algunos ejemplos en Barrantes, Ilustraciones, t. 9, pp. 21, 23-24 (citando el Libro de linages y armas de los nobles de España de Gracia Dei), 69, 89, 179, 210-211, 219, 327, 418, 461. No aparece sin embargo el caso que aquí se comenta, y tampoco la información sobre el origen del escudo en Gracia Dei, fuente usual de Barrantes, ver gracia dei, Nobiliario, MSS/18053, f. 19v. 101 Se trata, por un lado, de los manuscritos B1498 de la Hispanic Society de Nueva York y M-II-2 del Escorial, en adelante E y F respectivamente. En lo que afecta a la Crónica de Fernando IV estos testimonios y C aparecen paralelos hasta entrado el segundo año de reinado, concretamente en CFIV, § II.7. Para más información sobre la posible relación de estos testimonios véase Benítez, Crónica de Fernando IV, pp. CXVI-CXXV y CLI-XLII. Por otro, los manuscritos Y-I-5 del Escorial y MSS/10132 de la Biblioteca Nacional de España (en adelante A y B respectivamente). Sobre estos testimonios y su relación con C remito de nuevo a Benítez, Crónica de Fernando IV, pp. CXXV-CXXXVII. 102 La división de capítulo coincide, pero Barrantes suprime el texto de CFIV, § I.12-13.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 91 si no se acompaña de otros elementos, máxime cuando se ha observado que los criterios organizativos de Barrantes son diferentes a los del texto medieval, y que a veces su fuente básica es el texto de las Ilustraciones. Más sólidos resultan los elementos internos a la hora de establecer la cercanía entre los testimonios. Es el caso de la reestructuración de contenidos que realizan en § I.9.5-9, que también se observa en Barrantes103 o, especialmente, de las lecturas comunes. Por ejemplo, Barrantes afirma que Sancho IV tomó de su madre doña Violante “las villas de Valladolid de Palençuela Astudillo Nuño Curiel Santisteuan de Gormaz Vexar y otros pueblos”104. El texto medieval indica que se trata de las villas de “Plasençia e Ayllon e Estudillo”105, mientras que C lee, coincidiendo con Barrantes, “de Palençuela e de Astudillo e de Nunno”106. Podemos poner otros ejemplos, como la especificación que Barrantes hace sobre Juan Núñez de Lara, “que llamavan de la barva” y que se encuentra asimismo en C, “que dezian de la barua”107. O igualmente comparten la localización del inicio del año de reinado de 1303 en enero y no en abril. Este error aparece también en A y B, pero en C presenta además un cambio de orden que coincide también con el texto de Barrantes: ambos sitúan en este caso el mes al final de las cronologías, y no al comienzo108. Por otra parte, Barrantes introduce los años de reinado con la fórmula el “año del señor”, en lo que coincide también con C109. Hay otra cuestión que es necesario subrayar. El manuscrito C corta bruscamente su copia de la Crónica de Fernando IV antes de llegar al final, concretamente en el año noveno de reinado110. A partir de este punto resulta imposible por lo tanto seguir comparando el texto, aunque sabemos por Diego Catalán que también utilizó Barrantes la copia sobre Alfonso XI que viene a continuación dentro del manuscrito111. Más adelante el texto de Barrantes sigue mostrando relación con E, que como habíamos visto se encontraba cercano a C en el primer tramo de texto, y que de cualquier modo sigue estando después en la misma rama de la tradición. Un ejemplo lo encontramos al referirse a las vistas que Fernando IV había concertado con Jaime II para concluir el problema con Alfonso de la Cerda. El texto de Barrantes las sitúa en Huerta de 103 II/2457, f. 2v. 104 II/2457, f. 8r. 105 CFIV, § I.40.3-4. 106 Benítez, Crónica de Fernando IV, Edición (cd-rom), § I.40.3-4. La misma lectura presenta F, mientras que E lee “e Palençia e Munno e Astudillo”. Para más información sobre ésta y otras lecturas comunes entre estos manuscritos véase Benítez, Crónica de Fernando IV, p. CXVII. 107 II/2457, f. 18v; Benítez, Crónica de Fernando IV, Edición (cd-rom), § VII.1. 108 II/2457, f. 25v. Con respecto a A, B, y C véase el aparato crítico en Benítez, Crónica de Fernando IV, Edición (cd-rom), § XI.1.R-N. 109 Compárese II/2457, f. 13v y aparato crítico en Benítez, Crónica de Fernando IV, Edición (cd-rom), § III.1.N, por poner solo un ejemplo. La tradición manuscrita de la crónica medieval suele leer “año del nacimiento”. 110 Benítez, Crónica de Fernando IV, p. LXXXIX. 111 cataLán, “La Estoria del fecho de los godos”, p. 249, nota 93.
Carmen Benítez Guerrero medievalismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 92 Haryza112, que E lee como Huerta de Harza y el resto de la tradición como Huerta de San Andrés113. Es de notar que también aparece Huerta de Hariza en las Ilustraciones de la casa de Niebla114. Llegados a este punto resulta necesario recoger algunas ideas: el testimonio de la Crónica de Fernando Quarto de Barrantes parece confirmar la cercanía de su autor al testimonio C o alguno cercano a él, como ya propuso Diego Catalán para el texto de las Ilustraciones. No obstante, la ausencia de este testimonio en un fragmento muy amplio del relato, pues como se ha indicado, finaliza su copia en el noveno año de reinado, complica la filiación del texto en los tramos posteriores. Esto es así debido a la contaminación que encontramos dentro de la tradición manuscrita de la Crónica de Fernando IV y a las complicaciones que presenta en los últimos años de reinado, donde además tiene contactos con la tradición de la Crónica de Alfonso XI115. Por otra parte, el segmento final de la crónica de Barrantes se encuentra profundamente resumido con respecto a la fuente, lo que dificulta aún más la filiación. Un dato más en ese sentido, el texto de Barrantes concluye añadiendo un recuento cronológico de la vida y reinado de Fernando IV, lo cual es propio de la rama opuesta a los manuscritos que hemos estado analizando dentro de la tradición manuscrita de la crónica medieval116. Y, sin embargo, sí que se observa la referencia al intento de deposición de Fernando IV tal y como aparece en los testimonios E y F, como hemos visto cercanos a C en algunos tramos del relato117, y que además vincula a estos testimonios con la tradición manuscrita de la Crónica de Alfonso XI en su versión vulgata118. Así, la contaminación que se observa en el último sector de la crónica de Fernando IV, que también se percibe en Barrantes, insisten en la necesidad de seguir reflexionando más profundamente, y de manera comparativa, sobre la historia textual de la crónica medieval. 4. A modo de conclusión La Crónica de Fernando Quarto de Pedro Barrantes Maldonado supone una fuente de primer orden sobre un reinado que cuenta con escasos relatos historiográficos propios, más allá de la crónica ordenada por Alfonso XI a mediados del siglo XIV o el texto de Jofré de Loaysa que finaliza en 1305119. Como se ha observado, aglutina diversas fuentes de origen medieval que su autor conoció, tradujo y trabajó a lo largo 112 II/2457, f. 44v, corregido por el copista. 113 Véase el aparato crítico en Benítez, Crónica de Fernando IV, Edición (cd-rom), § XVI.58.9. 114 Barrantes, Ilustraciones, t. 9, p. 233. 115 A este respecto véase Benítez, Crónica de Fernando IV, especialmente pp. XCIII-C. 116 Esto a excepción de B, que pese a formar parte de la rama de manuscrito que venimos analizando, ha cambiado de modelo en su tramo final, Benítez, Crónica de Fernando IV, p. CLII. 117 CFIV, § XVIII.3; en II/2457, f. 53v. A ellos se añade el testimonio 9/4761 de la Real Academia de la Historia, todos los cuales se encuentran ligados a la Crónica de Alfonso XI en este tramo. 118 Crónica de Alfonso XI, ed. Francisco Cerdá, p. 7. Para más información sobre la relación de las crónicas de Fernando IV y Alfonso XI ver Benítez, Crónica de Fernando IV, pp. XCIII-CVI. 119 Loaysa, Crónica de los reyes de Castilla.
La CróniCa de Fernando iV en eL sigLo XVi: una compiLación inédita de pedro… medieVaLismo, 29, 2019, 71-96 · issn: 1131-8155 93 de su vida, no solo para este texto sino para una extensa producción literaria que desgraciadamente hoy se encuentra parcialmente perdida. Por otra parte, supone una herramienta más para profundizar en el conocimiento crítico de la tradición textual del texto medieval por el uso de manuscritos sumamente interesantes, como el ya apuntado M-563 de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander y otros de su misma rama. El hecho de que este testimonio interrumpa su copia bruscamente en el noveno año de reinado quizás sea indicio para pensar en un códice hermano a él que sí contase con el texto completo y que fuese el que verdaderamente empleó Barrantes Maldonado para componer su crónica. Éste supone además, junto con el códice aludido, el único testimonio de dos pasajes sobre el reinado de Fernando IV desconocidos por el resto de la tradición manuscrita del texto medieval. En definitiva, este artículo ha pretendido realizar una presentación del manuscrito y el texto de Barrantes, ofrecer una descripción general de su contenido y plantear algunas observaciones sobre su relación con la fuente medieval y los testimonios que la transmiten. Convendrá en lo sucesivo seguir reflexionando y arrojando luz sobre él en el camino hacia una futura edición. Referencias arias de quintanadueñas, Jacinto, De las Antiguedades y Santos de Alcántara, Impresor Mateo Fernández, Madrid, 1661. artigas, Miguel y sánchez, Enrique, Catálogos de la Biblioteca de Menéndez Pelayo. I. Manuscritos, Santander, Cuerpo facultativo de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos y Sociedad de Menéndez Pelayo, Santander, 1957. Barrantes maLdonado, Pedro, Ilustraciones de la casa de Niebla, ed. Pascual de Gayangos, Memorial Histórico Español, t. 9-10, Real Academia de la Historia, Imprenta Nacional, Madrid, 1857. Barrantes, Vicente, Catálogo razonado y crítico de los libros, memorias y papeles, impresos y manuscritos, que tratan de las provincias de Extremadura, así tocante a su historia, religión y geografía, como a sus antigüedades, nobleza y hombres célebres, Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, Madrid, 1865. Benítez guerrero, Carmen, “Manuscritos y cronistas: los problemas del trabajo en torno a la Crónica de Fernando IV de Castilla”, Cahiers d’études hispaniques médiévales, 37/1 (2014), pp. 77-88. Benítez guerrero, Carmen, Crónica de Fernando IV: estudio y edición de un texto postalfonsí, Universidad de Sevilla, Cátedra Alfonso X el Sabio, El Puerto de Santa María, 2017. Benítez guerrero, Carmen, “Piezas liminares de la historiografía postalfonsí: edición y análisis del prólogo de la Crónica de tres reyes”, Medieval Studies in Honour of Peter Linehan, Francisco J. Hernández, Rocío Sánchez Ameijeiras y Emma Falque, eds., SISMEL, Edizioni del Galluzzo, Florencia, 2018, pp. 345-371.
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