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Impacto sobre la salud de un programa que busca mejorar los hábitos saludables en escolares andaluces

Gamero Paredes, Carlos

Abstract

Debido al bajo consumo de fruta que existe en la población escolar desde la Junta de Andalucía se están llevando a cabo programas para favorecer el consumo de estos alimentos. El objetivo de este trabajo es comprobar la efectividad del programa “Creciendo en salud” sobre el consumo de fruta, calidad nutricional analizada mediante el aporte de vitaminas y minerales en escolares de edad. Para ello se analizó una muestra de 44 niños y 42 niñas, siendo un total de 86 escolares de Educación Primaria durante el curso académico 22/23 en las que se aportaron 6 frutas diferentes dentro del programa. Se hizo un registro de las frutas consumidas mediante doble pesada para calcular el aporte de vitaminas y minerales. Se ha comprobado que la fresa, la naranja y la zanahoria presentan mayor cantidad de vitaminas, concretamente en la tiamina, ácido fólico, carotenos, vitamina C y vitamina E. Se ha comprobado que la fresa y la naranja presentan mayor cantidad de minerales, en concreto en el hierro, potasio y yodo. En conclusión, la fresa, la naranja y la zanahoria tienen un mayor contenido en vitaminas y minerales teniendo así un efecto positivo para la salud ya que algunas de estas vitaminas y minerales son frecuentes en las dietas de los escolares

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Grado en Educación Primaria Trabajo Fin de Grado IMPACTO SOBRE LA SALUD DE UN PROGRAMA QUE BUSCA MEJORAR LOS HÁBITOS SALUDABLES EN ESCOLARES ANDALUCES Autor: Carlos Gamero Paredes Tutor: Raúl Domínguez Herrera Curso: 2022/2023 Fecha: 29/05/2023 1 RESUMEN Debido al bajo consumo de fruta que existe en la población escolar desde la Junta de Andalucía se están llevando a cabo programas para favorecer el consumo de estos alimentos. El objetivo de este trabajo es comprobar la efectividad del programa “Creciendo en salud” sobre el consumo de fruta, calidad nutricional analizada mediante el aporte de vitaminas y minerales en escolares de edad. Para ello se analizó una muestra de 44 niños y 42 niñas, siendo un total de 86 escolares de Educación Primaria durante el curso académico 22/23 en las que se aportaron 6 frutas diferentes dentro del programa. Se hizo un registro de las frutas consumidas mediante doble pesada para calcular el aporte de vitaminas y minerales. Se ha comprobado que la fresa, la naranja y la zanahoria presentan mayor cantidad de vitaminas, concretamente en la tiamina, ácido fólico, carotenos, vitamina C y vitamina E. Se ha comprobado que la fresa y la naranja presentan mayor cantidad de minerales, en concreto en el hierro, potasio y yodo. En conclusión, la fresa, la naranja y la zanahoria tienen un mayor contenido en vitaminas y minerales teniendo así un efecto positivo para la salud ya que algunas de estas vitaminas y minerales son frecuentes en las dietas de los escolares. Palabras clave: alimentación; consumo de frutas; guía nutricional; minerales; obesidad; vitaminas. ABSTRACT Due to the low consumption of fruit that exists in the school population, the Junta de Andalucía is carrying out programs to promote the consumption of these foods. The objective of this work is to verify the effectiveness of the "Growing in health" program on the consumption of fruit, nutritional quality analyzed through the contribution of vitamins and minerals in school age children. For this, a sample of 44 boys and 42 girls was analyzed, with a total of 86 Primary School students during the 22/23 academic year in which 6 different fruits were provided within the program. A record of the fruits consumed was made by double weighing to calculate the contribution of vitamins and minerals. It has been proven that strawberries, oranges and carrots have a higher amount of vitamins, specifically thiamine, folic acid, carotenes, vitamin C and vitamin E. It has been found that strawberries and oranges have a higher amount of minerals, in specifically in iron, potassium and iodine. In conclusion, strawberries, oranges and carrots have a higher content of vitamins and minerals, thus having a positive effect on health, since some of these vitamins and minerals are frequent in the diets of schoolchildren. Key words: feeding; fruit consumption; minerals; nutritional guide; obesity; vitamins. 2 ABREVIATURAS - AESAN: Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición - EAS: Encuesta Andaluza de Salud - ENSE: Encuesta Nacional de Salud de España - FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura - FCNAUP: Facultad de Ciencias de la Alimentación y Nutrición de la Universidad de Oporto - IMC: Índice de Masa Corporal - INC: Instituto Nacional del Cáncer - MSN: Ministerio de Salud Nacional - NCC: Centro de Nutrición de los Países Bajos - SEDCA: Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación - SEMFYC: Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria - SENC: Sociedad Española de Nutrición Comunitaria - OMS: Organización Mundial de la Salud - USDA: Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. 3 ÍNDICE 1. RESUMEN……………………………………………………………………………2 2. ABREVIATURAS……………………………………………………………………3 3. ANTECEDENTES…………………………………………………………………...5 4. OBJETIVO………………………………………………………………………….41 5. METODOLOGÍA…………………………………………………………………..41 5.1. Diseño experimental………………………………………………………...41 5.2. Participantes………………………………………………………………...42 5.3. Recogida de datos…………………………………………………………...42 5.4. Análisis del valor nutricional………………………………………………44 5.5. Análisis estadístico…………………………………………………………..47 6. RESULTADOS…………………………………………………………………...…47 6.1. Análisis del impacto nutricional de los distintos tipos de frutas…………47 7. DISCUSIÓN…………………………………………………………………………56 8. CONCLUSIÓN……………………………………………………………………...57 9. REFERENCIAS………………………………...…………………………………..58 4 ANTECEDENTES Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud (Organización Mundial de la Salud, 2021). Las cifras de obesidad a nivel mundial son preocupantes, así en el año 2016 la OMS cifró la tasa de obesidad en más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos, esto equivale alrededor del 13% de la población adulta mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres).Igualmente, elevadas y preocupantes son esas tasas en la población pediátrica y adolescentes según las cuales 41 millones presentan sobrepeso u obesidad. En ese mismo año, había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con una acumulación anormal o excesiva de grasa (Organización Mundial de la Salud, 2021). La prevalencia del sobrepeso y la obesidad en niños y adolescentes (de 5 a 19 años) ha aumentado de forma espectacular, del 4% en 1975 a más del 18% en 2016. Este aumento ha sido similar en ambos sexos: un 18% de niñas y un 19% de niños con sobrepeso en 2016. (Organización Mundial de la Salud, 2021) En cuanto al análisis de la prevalencia de la obesidad a nivel nacional, la Encuesta Nacional de Salud (ENS) de 2017 muestra que la prevalencia de obesidad en España de la población adulta se ha multiplicado en un 2,4% en los últimos 30 años. Afecta ya al 17,4% de la población adulta (18 y más años). A diferencia de las tasas mundiales, en la población española la tasa de obesidad es superior en los hombres (18,2%) que en las mujeres (16,7%) (Loras Ferrer, Negredo Rojo., et al., 2021). Respecto a la población infantil, de 2 a 17 años, la prevalencia de obesidad en España es de 10,40% en niños y 10,20% en niñas. En cuanto al sobrepeso, el 18,26% de la población infantil tiene sobrepeso, cifra similar a la encontrada en 2011. Al igual que ocurría con los datos ofrecidos por la OMS (Organización Mundial de la Salud, 2021), en la población española tampoco se han reportado diferencias en función del sexo, aunque en el caso de las niñas, la cifra es mayor que la de 2011 mientras que en los niños es menor (Loras Ferrer, Negredo Rojo, et al., 2021). En cuanto a la comunidad autónoma de Andalucía según la Encuesta Andaluza de Salud (EAS) (2017), nos situamos en una de las comunidades españolas con más prevalencia de obesidad y sobrepeso. En este estudio, el 56,1% de la población andaluza de mayor de 16 años tiene un peso superior al normal, siendo este superior en hombres (60,9%) que en las mujeres (41,4%). 5 Tabla 1. Clasificación basada en el índice de masa corporal en niños andaluces comparados con la media nacional. Adaptado del Instituto Nacional de Salud. Grupo de edad Sexo Andalucía Media nacional Insuficiente Normopeso Sobrepeso Obesidad Insuficiente Normopeso Sobrepeso Obesidad 2-17 Niños 6,8% 27,8% 11,2% 5,4% 6,5% 30,6% 9,5% 5,4% Niñas 6,1% 25,9% 9,7% 7,1% 6,8% 27,5% 8,8% 4,9% Total 12,9% 53,7% 20,9% 12,5% 13,3% 58,1% 18,3% 10,3% Peso insuficiente: <18,5 kg/m2; Normopeso: de 18,5 a 24,99 kg/m2; Sobrepeso: >25,00 kg/m2; Obesidad: >30,00 kg/m2. El Estudio ALADINO es un estudio epidemiológico sobre la obesidad infantil en España, enmarcado en la Iniciativa COSI, que la Oficina Europea de la OMS desarrolla desde 2007 y a la que actualmente están adheridos 46 países. Ha sido desarrollado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) en colaboración con las Comunidades Autónomas. Los datos de este estudio indican que, de acuerdo con los estándares de crecimiento de la OMS, un 23,3% de los escolares españoles tienen sobrepeso y un 17,3% presentan obesidad. Esto significa que un 40,6 % de la población infantil tiene exceso de peso ponderal. En las niñas es más prevalente el sobrepeso (24,7% frente a 21,9%). Mientras que en el caso de la obesidad las tasas son significativamente superiores en los niños (19,4%) con respecto a las niñas (15,0%) Los efectos que tiene la obesidad sobre la salud son muy amplios. De este modo, un Índice de Masa Corporal (IMC) elevado es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles, como las siguientes (Lin & Li, 2021): ●Enfermedades cardiovasculares (cardiopatías y los accidentes cerebrovasculares), que fueron la principal causa de muertes en 2012. ●Diabetes. ●Trastornos del aparato locomotor (la osteoartritis) ●Cánceres (endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon). ●Síndrome metabólico. ●Enfermedad renal crónica. ●Hiperlipidemia. ●Enfermedad del hígado graso no alcohólico. ●Apnea obstructiva del sueño. ●Depresión. El riesgo de contraer estas enfermedades no transmisibles crece con el aumento del IMC (Organización Mundial de la Salud, 2021). La adiposidad influye en la salud ósea del niño. 6 Estudios previos han encontrado que los niños y adolescentes con obesidad tienen un contenido mineral óseo más alto que sus pares de peso normal, lo que indica que el tejido adiposo ejerce un efecto positivo sobre la estructura ósea. Por otro lado, se ha informado un aumento en la tasa de fracturas de extremidades en niños con obesidad, lo que sugiere una peor calidad ósea. Además, los niños obesos sufren dificultades respiratorias e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos (Fintini et al., 2020). Según un estudio dirigido por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer (INC) determinó que las personas con obesidad tenían una reducción drástica de la esperanza de vida, esta disminución puede estar entre los 7 y los 14 años. En España, la obesidad probablemente resulta de una combinación de una dieta inadecuada y falta de ejercicio (Rodríguez Artalejo, López García, et., al., 2003). Un reflejo de la carga para la salud que representa la obesidad son los recursos empleados en la prevención primaria y secundaria, y en el tratamiento de las enfermedades asociadas a la obesidad. Desde una perspectiva macroeconómica, el país donde se ha estimado mayores recursos sanitarios se asocia con la obesidad en Estados Unidos, con un 5,5-9,4% de su gasto sanitario total (Kortt, Langley & Cox, 1998). En otros países como Canadá, Suiza, Portugal, Francia, Australia y Nueva Zelanda, se ha estimado que los gastos sanitarios destinados a la obesidad ocasionan entre un 2% y 3,5% del total de los gastos sanitarios (Birmingham et al., 1999) (Schmid et al., 2005) (Swinburn et al., 1997) (Yach et Hawkes, 2005). Por último, en España según el libro blanco “Costes sociales y económicos de la obesidad y sus patologías asociadas”, señala que el coste de la obesidad podría suponer un equivalente al 7% del coste sanitario total (Instituto Bernard Krieff, 1999) El gasto sanitario español que ocasiona este problema de salud se ha calculado en más de 2.500 millones de euros anuales (Libro Blanco de Costes Sociales y Económicos de la obesidad y patologías, 1999). Existen formas de comportarse que son más favorables para la salud, con esto llegamos al estilo de vida, que se puede definir como el conjunto de pautas y hábitos comportamentales cotidianos de una persona (Sánchez-Ojeda & Luna-Bertos, 2015). O bien, tal como Mendoza (1994) propone: "El estilo de vida puede definirse como el conjunto de patrones de conducta que caracterizan la manera general de vivir de un individuo o grupo". Por otro lado, Casimiro y cols. (1999) definen estilo de vida como "los comportamientos de una persona, tanto desde un punto de vista individual como de sus relaciones de grupo, que se construye en torno a una serie de patrones conductuales comunes". En el año 2000, Gutiérrez lo define como "la forma de vivir que adopta una persona o grupo, la manera de ocupar su tiempo libre, el consumo, las costumbres alimentarias, los hábitos higiénicos…". También el Glosario de promoción de la salud (OMS, 1999) define estilo de vida de una persona como aquel "compuesto por sus reacciones habituales y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante sus procesos de socialización. Estas pautas se aprenden en la relación con los padres, compañeros, amigos y hermanos, o por la influencia de la escuela, medios de comunicación, etc. Dichas pautas de comportamiento son interpretadas y puestas a prueba continuamente en las diversas situaciones sociales y, por tanto, no son fijas, sino que están sujetas a modificaciones". 7 Está demostrado que un estilo de vida activo tiene múltiples beneficios para la salud en niños y adolescentes. Desde el punto de vista fisiológico, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes en la edad adulta, ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal, fortalece los huesos aumentando la densidad mineral ósea, etc. A nivel psicológico mejora el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión, además aumenta la autoestima y proporciona bienestar psicológico. En cuanto a nivel cognitivo mejora el rendimiento académico y mejora la atención y la concentración. Por último, también hay beneficios sociales, ya que se fomenta la sociabilidad, se aumenta la autonomía y la integridad social (González-Gross & Cañada López. 2015). Por otra parte, la dieta es un factor fundamental en el desarrollo del sobrepeso y obesidad en la etapa infantil, ya que, durante esta, se comienzan a establecer los hábitos alimentarios que posteriormente se hacen más resistentes al cambio. Las costumbres que adquieran en esta etapa van a ser determinantes de su estado de salud cuando sean adultos (Phillips et al., 2021). Por tanto, la combinación de una adecuada alimentación junto a la realización de ejercicio físico para conseguir un desarrollo corporal adecuado. Un estudio holandés realizado a hombres y mujeres de mediana edad afirmó que subir las escaleras puede ser una actividad física de un estilo de vida vigoroso, asociándose con perfiles de lipoproteínas más saludables, menor peso corporal y presión arterial, así como una mayor condición aeróbica (Phillips et al., 2021) Los estilos de vida comienzan a adquirirse en los primeros años de vida por ello la edad entre 3 y 6 años es un periodo crítico para comenzar a asentar estilos de vida saludables. Es por ello que un niño o niña activo tiene muchas más probabilidades de serlo también en la etapa adulta que aquellos que no lo son a edades tempranas. Además, un niño con solo un padre obeso tiene el triple de riesgo de volverse obeso cuando sea adulto, mientras que cuando los padres de un niño ambos son obesos, este niño tiene un riesgo 10 veces mayor de obesidad en el futuro. Un estudio observacional transversal de 260 niños (139 mujeres, 121 hombres, de 2,4 y 17,2 años) demostró que los antecedentes familiares de enfermedades cardiometabólicas y la obesidad son factores de riesgo críticos para la gravedad de la obesidad en la infancia (Corica et al., 2018). Del mismo modo que la práctica de actividad física también ocurre con una mejor alimentación, en este caso en el consumo de fruta y hortalizas, donde asimismo crea adherencia en edades tempranas para la edad adulta. Una encuesta prospectiva de 3148 escolares (de seis a diez años) en Ariana (Túnez) puso de relieve varios factores de riesgo de obesidad infantil, como la obesidad de los padres, los tentempiés entre comidas, la falta de sueño (< 8 horas) y el consumo diario de zumos, bebidas gaseosas, dulces y alimentos azucarados (Slama et al., 2002). Dos estudios de parejas madre-hijo realizados en Estados Unidos reportaron que el estilo de vida saludable de las madres durante la infancia y la adolescencia de sus hijos estaba estrechamente relacionado con un riesgo significativamente menor de obesidad en sus hijos (Dhana et al., 2018). Estos resultados subrayan los beneficios de intervenir a nivel familiar o parental para reducir el riesgo de obesidad en los niños (Dhana et al., 2018). A este nivel, se podría concluir que el fomento de la adquisición de hábitos saludables en estas edades fomentan comportamientos saludables que continúan en la edad adulta. 8 La obesidad se ha convertido en uno de los problemas nutricionales más importantes para la salud pública (Herrera Racionero, 2014). Se coloca como el séptimo factor de riesgo que más mortalidad causa a nivel mundial. La opinión tradicional suele ser que la causa principal de la obesidad es un exceso de energía significativamente mayor que la energía que el cuerpo usa, es decir, un desequilibrio energético entre las calorías ingeridas y las gastadas, provocado por el aumento de la ingesta de alimentos hipercalóricos, ricos en grasa, sal y azúcares, pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes (Herrera Racionero, 2014). El exceso de energía se almacena en el tejido adiposo, desarrollando así la patología característica de la obesidad. Sin embargo, las últimas investigaciones demostraron que las fuentes de alimentos y la calidad de los nutrientes importan más que sus cantidades en la dieta para el control del peso y también para la prevención de enfermedades (Herrera Racionero, 2014). A todo esto, se le suma un descenso en la actividad física, provocado por las nuevas formas de vivir y trabajar. Existen dos factores determinantes de la obesidad, estos son los factores individuales (edad, sexo, genética, clase social, etc.) y los factores poblacionales (nivel de desarrollo socioeconómico, grado de urbanización, factores de la alimentación y factores relacionados con la actividad física) (Herrara Racionero, 2014). La obesidad es considerada como la enfermedad del siglo XXI por todas las dimensiones adquiridas en las últimas décadas por el impacto sobre la morbimortalidad, la calidad de vida y el gasto sanitario (Alba-Martín, 2016). Se estima que 40%, o más, de los niños, y 70% o más de los adolescentes con obesidad, llegarán a ser adultos obesos, con un impacto negativo en la salud y en la carga de enfermedad (Reinehr et al., 2006). Niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad tienen mayor riesgo de presentar enfermedades crónicas (enfermedad cardiovascular, ciertos tipos de cáncer, diabetes y asma) en la edad adulta, aunado a elevada mortalidad por estos problemas de salud (Wang et al., 2011). Desde el año 1943 se han publicado a nivel internacional documentos que tratan de pautar las cantidades de nutrientes que nuestra población debe ingerir para satisfacer sus requerimientos. Las primeras recomendaciones nutricionales de España, aunque también podríamos englobar a todos los países, han ido evolucionando. Podríamos destacar que el consumo medio de k/calorías al día ha ido aumentando, también decir que remontándonos al pasado esas recomendaciones poseían un gran aporte de cereales, azúcar y derivados con una gran cantidad de aceites, grasas y legumbres. En el caso de las recomendaciones de proteínas de origen animal (huevos, carnes, pescado, leche, productos lácteos, etc.) tuvieron su pico máximo en la década de los 80-90, para después empezar a disminuir. También hay que destacar el consumo del pan y el vino donde han sido elementos básicos de todas recomendaciones debido a que España era un país rural (Marrodán, Montero, et Cherkaoui, 2012). Con respecto a las guías nutricionales son la base en la que se tienen que asentar una dieta sana y equilibrada de aquí su vital importancia debido a que nos señala de una manera visual los alimentos indicados para alimentarnos correctamente, dándonos las pautas de cómo y 9 - Sexto grupo (2-3 veces al día): pescado, aves y carnes. Se recomienda comer diariamente una variedad de opciones saludables de los seis grupos de alimentos y limitar la ingesta de azúcar, sal y grasas no saludables. Figura 7. Guía nutricional de Catar (Ministerio de Salud Pública de Catar, 2015) En segundo lugar, la India publicó las pautas dietéticas en 1998, siendo revisadas en 2011. Estas pautas fueron desarrolladas por el Instituto Nacional de Nutrición avaladas por el Ministerio de Sanidad. La India utiliza una serie de elementos gráficos para representar los mensajes de sus directrices, uno de ellos es la pirámide alimentaria (Figura 8) (Instituto Nacional de Nutrición de la India, 2011). Esta pirámide se divide en cuatro niveles de alimentos según el consumo recomendado. Detallando la Figura 8, se resume (Instituto Nacional de Nutrición de la India, 2011): - Base / Primer nivel (suficientes): cereales y legumbres/frijoles. - Segundo nivel (consumo libre): verduras y frutas. - Tercer nivel (moderado): alimentos de origen animal y aceites. - Cuarto nivel (ocasional): alimentos altamente procesados con alto contenido de azúcar y grasas. Acompañando a la pirámide hay una recomendación de actividad física regular y advertencias contra el tabaquismo y el consumo de alcohol. 16 Figura 8: Guía nutricional de la India (Instituto Nacional de Nutrición de la India, 2011) En tercer lugar, Japón publicó la guía nutricional japonesa en 2005, siendo revisada en 2010. Las directrices fueron desarrolladas por el Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, el Ministerio de Salud y Bienestar y el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca. Esta guía de alimentación tiene forma de peonza y se creó como una herramienta educativa alimentaria y nutricional para ayudar a las personas a prácticas una alimentación saludable. Esta peonza es un cono invertido giratorio (Figura 9) dividido de arriba hacia abajo en capas de grupos de alimentos (Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, el Ministerio de Salud y Bienestar y el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, 2010). Detallando la figura 9, podemos decir: - Primer nivel / Cumbre (diario): platos a base de cereales (arroz, pan, fideos y pasta). - Segundo nivel (3-4 veces al día): platos a base de verduras (ensaladas, verduras cocidas y sopas). - Tercer nivel (moderación): platos de pescado, huevos y carne. - Base / Cuarto escalón (consumo diario libremente): leche y fruta. Una persona corriendo encima de la peonza representa la importancia de realizar actividad física regularmente para gozar de una buena salud. La guía recomienda beber mucha agua o té, y moderar el consumo de snack, dulces y bebidas azucaradas. 17 Figura 9. Guía nutricional Japón: Peonza Giratoria (Ministerio de Educación, Ciencia y Cultura, el Ministerio de Salud y Bienestar y el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, 2010) Por último, en referencia al continente asiático, China publicó las pautas dietéticas actuales en 2016. Estas pautas han sido preparadas y revisadas por la Sociedad China de Nutrición en colaboración con varias partes interesadas. China utiliza la “Guía Nutricional Pagoda”, incluye cinco niveles, que representan la proporción recomendada de los diferentes grupos de alimentos de la dieta. Detallando Figura 10, se puede sintetizar (Sociedad China de Nutrición, 2016): - Base / Primer nivel (diario): - Consumo de 50-150 gramos: cereales (arroz, maíz, pan, fideos y galletas). - Consumo de 50-100 gramos: Tubérculos. - Segundo nivel (3-4 veces al día): - Consumo de 300-500 gramos: vegetales. - Consumo de 200-350 gramos: frutas. - Tercer nivel (moderado y pequeñas cantidades): - Consumo de 40-75 gramos: carnes. - Consumo de 40-75 gramos: pescado. - Consumo de 40-50 gramos: huevos. 18 - Cuarto nivel (diario): - Consumo de 300 gramos de productos lácteos. - Consumo de 25-35 gramos: legumbres y derivados de soja. - Cumbre / Último nivel (mucha moderación): - Consumo de menos de 6 gramos: sal. - Consumo de 25-30 gramos: grasa y aceite. En esta guía se incluyen recomendaciones para beber altas cantidades de agua (Consumo de 1500-1700 ml) y hacer actividad física. Figura 10. Guía nutricional Pagoda de China (Sociedad China de Nutrición, 2016) En el continente europeo, vemos que países como Italia o Francia no tienen establecido ninguna guía nutricional, por lo que vamos a destacar otros países. En primer lugar, Holanda empezó dando consejos dietéticos a su población desde 1941, las primeras pautas dietéticas son de 1953, revisadas en los años 1981, 1999, 2004 y 2016. Esta guía ha sido desarrollada por el Centro de Nutrición de los Países Bajos (NCC) y están representadas por un círculo, este se divide en cuatro grupos de alimentos y uno de ellos es un grupo de bebidas. (NCC, 2016). Detallando la Figura 11, se resume: - Primer grupo (5 o más veces al día): frutas y verduras. - Segundo grupo (diario): panes, cereales y patatas. (Estos dos grupos cubren más de la mitad del círculo). - Tercer grupo (moderado): alimentos de origen animal, productos de untar y grasas. - Cuarto grupo (diario): agua, té y café. 19 Figura 11. Guía alimentaria de Holanda (NCC, 2016). En segundo lugar, Croacia publicó las pautas dietéticas para adultos en 2002, para niños de 7 a 10 años en 2007 y para adolescentes de 11 a 15 años en 2012. Estas guías fueron diseñadas por el Ministerio de Salud en colaboración con el Ministerio de Educación, el Instituto croata de Salud Pública y hospitales clínicos. Esta guía es una pirámide nutricional dividida en cuatro niveles. (Figura 12) (Ministerio de Salud de Croacia, 2012). Detallando Figura 12, podemos decir: - Base/Primer nivel (diario): cereales, tubérculos y legumbres. - Segundo nivel (3-4 veces al día): verduras y frutas. - Tercer nivel (moderación): alimentos de origen animal. - Cumbre/Último nivel (ocasional): grasas, aceites y alimentos ricos en azúcares, cuyo consumo se debe minimizar. Figura 12: Guía alimentaria de Croacia (Ministerio de Salud de Croacia, 2012) 20 En tercer lugar, destacamos Reino Unido, publicó su primer modelo alimentario en 1994 y se ha ido actualizando desde entonces. El modelo más reciente es el llamado “Eatwell Guide” (Figura 13) y se publicó en marzo de 2016. Esta guía fue realizada por el Consejo de Gobierno de Reino Unido sobre una dieta sana y equilibrada. (Consejo de Gobierno de Reino Unido, 2016). La guía alimentaria nacional del Reino Unido, “Eatwell Guide”, es una representación visual de los tipos y proporciones de alimentos necesarios. Detallando Figura 13, se puede sintetizar: - Primer grupo (diario): tratar de comer patatas, pan, arroz, pasta y otros carbohidratos con alto contenido de fibra y almidón. - Segundo grupo (5 o más veces al día): frutas y verduras - Tercer grupo (2 veces al día): algunos frijoles, legumbres, pescado, huevos, carne y otras proteínas. - Cuarto grupo (opcional): algunos productos lácteos o alternativos - Quinto grupo (muy ocasional): pequeñas cantidades de alimentos y bebidas con alto contenido de grasa y/o azúcar. Se basa en cinco grupos de alimentos y muestra la proporción que cada grupo de alimentos debe aportar a una dieta sana y equilibrada. Las proporciones que se muestran son representativas del consumo de alimentos durante un día o semanas. Figura 13: Guía nutricional Reino Unido, Eatwell Guide. (Consejo de Gobierno de Reino Unido, 2016) Por último, en Portugal, la primera guía nutricional se publicó en 1977 y en 2003 se publicó una versión revisada. La revisión de la guía estuvo a cargo de la Facultad de Ciencias de la Alimentación y Nutrición de la Universidad de Oporto (FCNAUP), con el apoyo del Instituto Portugués del Consumidor. Esta guía de alimentos es una rueda (Figura 14) dividida en segmentos que representan siete grupos de alimentos (FCNAUP, 2003). Detallando Figura 14, se resume: 21 - Primer grupo (1 a 3 porciones): grasas y aceites. - Segundo grupo (2-3 porciones): leche y productos lácteos. - Tercer grupo (1 a 5 porciones): carnes, pescados, mariscos y huevos. - Cuarto grupo (1-2 porciones): legumbres. - Quinto grupo (4-11 porciones): patatas, cereales y productos de cereales. - Sexto grupo (3-5 porciones): verduras. - Séptimo grupo (3-5 porciones): frutas. El tamaño de cada grupo de alimentos refleja el volumen que el grupo debe aportar a la dieta diaria total. El agua está en el centro de la rueda de alimento para resaltar su importancia. Figura 14. Rueda de alimentos de Portugal. (FCNAUP, 2003) Introduciéndonos en España, las guías alimentarias basadas en alimentos han ido evolucionando a lo largo de los años. En primer lugar, nos encontramos la Guía Alimentaria de 1994: Pirámide de la Dieta Saludable. (SENC, 1994) (Figura 15). Esta guía usa una pirámide dividida en escalones y por la frecuencia que debemos consumir los determinados alimentos. Detallando la Figura 15 podemos decir: - Base/Primer nivel (Consumo diario): nos encontramos con los 3 primeros escalones de la pirámide, donde tenemos en la base de la pirámide el consumo de pan, arroz, 22 pasta y patatas. Un escalón por encima tenemos el consumo de verduras y frutas, y en el último escalón del consumo diario, tenemos leche, queso, yogurt, aceite de oliva, etc. En estas franjas de la pirámide se hace alusión a la actividad física habitual y al consumo opcional de 1-2 copas de vino. - Segundo nivel (consumo semanal): nos encontramos con dos escalones, destinados para pescado, pollo, huevos, legumbres, etc. - Cumbre/Último nivel (Consumo mensual): dulces, bollería, carnes rojas, etc. Figura 15. Pirámide de la Dieta Saludable, 1994. (SENC) “La Pirámide de Dieta Saludable” de 1994, evolucionó en 2004 a la “Pirámide de Alimentación saludable” (SENC, 2004) (Figura 16). Esta guía seguía el mismo formato que la anterior, pero eliminó el consumo semanal, quedando dividida en consumo diario y ocasional, añadiendo el consumo diario de agua (4-8 raciones al día). Detallando la Figura 16, se puede sintetizar: - Base/Primer nivel (consumo diario): nos encontramos con los cuatro primeros escalones, destacando: - Consumo 2-4 raciones semanales: legumbres. - Consumo de 3 raciones al día: fruta. - Consumo de 3-4 raciones a la semana: pan, agua, aceite de oliva, pescados y mariscos. - Consumo de 3-4 raciones semanas: carnes magras. - Consumo opcional y para adultos: vino/cerveza (consumo opcional y moderado en adultos) - 30 minutos al día: actividad física. 23 - Cumbre/Último nivel (ocasional): grasas (mantequilla, margarina), dulces, bollería, caramelos, pasteles, bebidas refrescantes, helados, carnes grasas, embutidos, etc. Figura 16. Pirámide de alimentación saludable, 2004. (SENC) En este mismo año, 2004, La agencia Española de Seguridad Alimentaria en colaboración con el departamento de Nutrición de la Universidad Complutense (AESAN), elaboró el Rombo de la Alimentación (AESAN, 2004) (Figura 17). Este rombo pretendía enseñar a la ciudadanía, las ventajas de una dieta variada, incluyendo alimentos de todos los grupos, y en las proporciones adecuadas. Detallando la Figura 17 se resume (AESAN, 2004): - Cumbre (moderación): grasas, aceites y margarinas. - Segundo nivel: - Consumo 2-3 raciones al día: leche y productos lácteos. - Consumo 2-3 raciones al día: carnes, pescados y huevos. - Tercer nivel (6-10 raciones al día): cereales, derivados y legumbres. - Cuarto nivel: - Consumo de 2-4 raciones al día: fruta. - Consumo de 3-5 raciones al día: verduras y hortalizas. - Base (moderación): dulces y azúcares. 24 Figura 17. El Rombo de la alimentación. 2004. (AESAN-Universidad Complutense) Siguiendo con la evolución en España, en 2005 llegó otra Guía Alimentaria, creada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC, 2005) (Figura 18). Esta pirámide sigue el patrón de las anteriores, pero cabe destacar que la base de la pirámide está reservada para la actividad física diaria, como elemento inseparable del estilo de vida. Detallando la Figura 18, podemos decir: - Primer nivel (consumo diario): verduras, frutas, pan, pasta, arroz, cereales, aceite de oliva, queso, yogurt, leche desnatada, legumbres y frutos secos. Vino con moderación y seis vasos de agua al día. - Segundo nivel (consumo semanal): pollo, pescado y huevos. - Cumbre/tercer nivel (consumo mensual): carnes rojas, helados, pasteles y bollería. 25 Figura 24. Pirámide de la Alimentación saludable, para niños y adolescentes (SENC, 2019). Introduciéndonos en las recomendaciones nutricionales actuales, el Comité de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) (2020), redactó un informe de revisión y actualización de las Recomendaciones Dietéticas para la población española, basada en los alimentos disponibles internacionalmente, de este modo se establecieron recomendaciones de consumo de alimentos para la población española. Una de las modificaciones de esta recomendación fue no solo centrarse en alimentos saludables, sino también sostenibles. En España, la dieta mediterránea es la más conocida, enfatizando en el consumo de alimentos de origen vegetal y pescado, junto con ingestas moderadas de carne y productos lácteos, siendo el aceite de oliva grasa principal para elaborar preparaciones culinarias, siguiendo este tipo de dieta se han observado un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y factores de riesgo cardiometabólicos (cáncer, diabetes, mortalidad prematura, etc) (Dinu et al., 2018). Esta dieta también se asocia a un envejecimiento saludable (Ortolá et al., 2019). Es por ello, que las recomendaciones nutricionales son las siguientes: - Es aconsejable el consumo de hortalizas y fruta, al menos 5 raciones al día, y específicamente, 3 raciones de hortalizas al día, y 2-3 raciones de fruta al día, sin considerar el zumo de frutas. - Alternar el consumo moderado de patatas y tubérculos con el consumo de cereales enteros y legumbres, siendo una fuente principal de hidratos de carbono en la dieta. - Priorizar los cereales de grano enteros y productos integrales, reduciendo los alimentos elaborados con harina refinada. 32 - Limitar el consumo de carne a un máximo de 3 raciones semanales, priorizando el consumo de carne de aves y conejos y minimizando el consumo de carne procesada. - Recomendación de un máximo de 3 raciones de lácteos al día, evitando los azúcares añadidos y alto contenido en sal. - Proponer un consumo de hasta 4 huevos a la semana. - Consumo de, al menos, 3 raciones a la semana de pescado, priorizando el pescado azul. - Recomendación del consumo de 3 o más raciones de frutos secos a la semana, pudiendo llegar hasta 1 ración al día. Fundamentalmente, frutos secos sin sal, grasas ni azúcares añadidos. - Se recomienda el consumo de 4 raciones a la semana de legumbres. - El aceite de oliva se recomienda su consumo diario en todas las comidas principales, adaptando la cantidad debido a su elevada densidad energética dependiendo del objetivo calórico de cada persona. - Por último, con respecto al agua, debe considerarse la bebida principal de elección, con un consumo que cubra las necesidades de cada persona. Fundamentalmente agua del grifo o corriente. 33 A modo resumen, en la Tabla 2, se puede observar una recopilación de la frecuencia de consumo de fruta y de verdura, gracias a las guías visuales nutricionales de los países que hemos destacado anteriormente. Tabla 2. Frecuencia de consumo diario de frutas y verduras de los diferentes países. Grupo de alimen to España (pirámi de) EEU U (plato ) Cana dá (plato ) Argent ina (círcul o) Nigeria (pirámi de) Catar (conch a) India (pirámid e) Japón (peonza) China (pagoda) Holanda (círculo) Croacia (pirámid e) Reino Unido (círculo) Portugal (rueda) Fruta 3-4 veces al día ¼ del plato ¼ del plato 5 veces al día En cada comida 3-4 veces al día Consumo libre 2 veces al día 200-350 gramos diarios 5 veces o más al día 2-3 veces al día 5 veces al día 3-5 veces al día Verdur a 2-3 veces al día ¼ del plato ¼ del plato 5 veces al día En cada comida 2-3 veces al día Consumo libre A diario 300-500 gramos diarios 5 veces o más al día 2-3 veces al día 5 veces al día 3-5 veces al día 34 Como hemos observado y analizado, en la totalidad de las guías alimentarias actuales se tiene como base el consumo de fruta y de verduras, elementos primordiales de todas las pautas dietéticas. La Encuesta Nacional de Salud de España 2017, realizada por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, con la ayuda del Instituto Nacional de Estadística, recoge información sanitaria relativa a la población residente en España (ENSE, 2017). Esta investigación se realiza cada 5 años para conocer numerosos aspectos de la salud de los ciudadanos a nivel nacional y autonómico, planificar actuaciones sanitarias como conclusión a dichos datos. A continuación, se expondrán datos sobre el consumo de fruta fresca, verduras, ensaladas y hortalizas de la población española, andaluza y jóvenes españoles de entre 5 y 14 años. A continuación, se presenta información relativa a la prevalencia de consumo de frutas de la población española de ambos sexos (Figura 25). En la Figura 25, se observa cómo el 64,2% de la población total española consume fruta a diario, siendo el porcentaje de mujeres superior que el de los hombres. Por el contrario, el 2,6% de la población no consume fruta nunca. Figura 25. Prevalencia (expresada en porcentaje) del consumo de frutas a nivel nacional. En la figura 26 se presentan datos de prevalencia de consumo de verduras en la población española, observándose que el 45,2% de la población total española consume verdura tres o más veces a la semana, pero no a diario, al contrario del consumo de fruta, el porcentaje de consumo de verduras en hombres es unos puntos por encima que el de las mujeres. Hay que destacar que hay un porcentaje muy bajo de las personas que no comen nunca verdura en un 1,4%. Cabe mencionar que, en el consumo diario de la población española, prevalece más la fruta que la verdura. 35 Figura 26. Prevalencia (expresada en porcentaje) del consumo de verduras a nivel nacional. En cuanto a la población joven en un rango de edad entre 5 y 14 años, se presenta información relativa a la prevalencia de consumo de la población española de jóvenes de 5 a 14 años en relación al consumo de fruta fresca (Figura 27). En la Figura 27, se observa cómo el 57,5% de la población española comprendida entre 5 y 14 años consume fruta a diario. Este porcentaje es unos puntos más bajo con respecto al consumo de fruta de la población en general. Destacar que hay un porcentaje muy bajo de niños/as que no comen nunca fruta (2,8%). Siguiendo con la población de entre 5 y 14 años la Figura 28, nos muestra información relativa a la prevalencia de consumo de verdura comprendida entre esas edades en ambos sexos. Figura 27. Prevalencia (expresada en porcentajes) del consumo de frutas a nivel nacional (5-14 años). 36 En la Figura 28, se observa cómo el porcentaje más alto es 46,5% correspondiente a la población española comprendida entre 5 y 14 años que consume verdura tres o más veces a la semana, pero no a diario. Este porcentaje sorprendentemente es muy similar al porcentaje referido al consumo de verduras de la población en general, no siguiendo la línea descendente que si muestra la fruta en esta población. Destacar que hay un porcentaje muy bajo de niños/as que no comen nunca verdura (3,1%). Figura 28. Prevalencia (expresada en porcentajes) del consumo de verduras a nivel nacional (5-14 años). En la Figura 29, se expresa información relativa a la población andaluza observándose que el 55% de la población total andaluza consume fruta a diario, este porcentaje es menor con relación a la prevalencia del consumo de fruta diario de la población española (64,2%). Por el contrario, el 5,7% de la población andaluza no consume fruta nunca. 37 Figura 29. Prevalencia (expresada en porcentajes) del consumo de frutas a nivel autonómico (Andalucía). En cuanto a la prevalencia del consumo de verduras en la población andaluza, se observa que el 46,6%S, se observa cómo el 46,6% de la población total andaluza consume verdura tres o más veces a la semana, pero no a diario. Por el contrario, la prevalencia del consumo de verduras con respecto a la población española no baja, como sí hace el consumo de fruta. Destacar que hay un porcentaje muy bajo de las personas andaluzas que no comen nunca verdura en un 3,5%. Cabe mencionar que, en el consumo diario de la población andaluza, siguiendo con la tendencia española, prevalece más la fruta que la verdura. Figura 30. Prevalencia (expresada en porcentaje) del consumo de verduras a nivel autonómico (Andalucía). En base a que la mayoría de la población en edad escolar no alcanza las recomendaciones en el consumo de frutas y verduras, la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, en cooperación con la Consejería de Salud y la Consejería de Educación, viene desarrollando el Programa de consumo de frutas y hortalizas en las escuelas, de forma ininterrumpida, desde el curso 2009/2010, dentro de la actuación “Estilos de Vida Saludable” del programa “Creciendo en Salud” de la Junta de Andalucía.Los objetivos aparte de promover los valores de una alimentación sana y saludable, así como tener hábitos alimentarios saludables entre alumnos de 3 a 12 años de los centros docentes sostenidos con fondos públicos de Andalucía que se resumen en la Tabla 3. 38 Tabla 3. Objetivos del programa “Creciendo en salud”. OBJETIVOS PROGRAMA “CRECIENDO EN SALUD” COMPETENCIAS/HABILIDADES ESTRATEGIAS Contribuir al desarrollo de competencias y capacidades que permitan al alumnado afrontar los riesgos para la salud más frecuentes en estas edades, favoreciendo la elección de conductas saludables. Promover la adquisición de hábitos relacionados con la higiene y el autocuidado. Hacer partícipes a las familias, fomentando su colaboración en la promoción de la salud y la prevención de adicciones. Promover aptitudes que permitan tomar conciencia de las emociones propias y de los demás, así como aprender a regularlas, mediante estrategias que favorezcan el desarrollo personal y social. Ofrecer estrategias para un uso responsable de las tecnologías de la información y comunicación, fortaleciendo la relación entre padres, madres, hijos e hijas y fomentando valores y actitudes positivas hacia las mismas. Facilitar el intercambio, el diálogo y la discusión productiva entre los grupos de iguales, dotando de estrategias de difusión de las opiniones. Desarrollar habilidades que potencien la autonomía emocional, una actitud positiva hacia uno mismo y hacia los demás, así como estrategias que permitan afrontar los retos de la vida de forma sana y equilibrada. Sensibilizar sobre la importancia de realizar actividad física y llevar una alimentación variada y equilibrada basada en la dieta mediterránea, haciendo especial énfasis en el aumento del consumo de frutas y hortalizas y en la disminución del consumo de bebidas azucaradas. Favorecer el desarrollo de competencias relacionadas con el sentido vial: la observación visual o auditiva, la noción espacial, la prudencia o la pronta decisión. Mejorar el entorno del centro en su dimensión física, social y medioambiental mediante estrategias de estudio, valoración y actuación para la promoción de la salud y el bienestar general de la comunidad, de cara a incrementar los activos que protegen y mejoran la salud hacia entornos más sostenibles y saludables. Retrasar la edad de inicio de consumo de sustancias adictivas, incidiendo en los factores de riesgo y de protección que se relacionan con la probabilidad de uso de tabaco, de alcohol y de otras sustancias o conductas adictivas. 39 Este programa para la innovación educativa de hábitos de vida saludable a parte de la modalidad “Creciendo en salud” la cual nos vamos a centrar, ofrece diferentes modalidades: ●“Creciendo en Salud 0-3”, el cual está dirigido a las 39 escuelas infantiles con alumnado comprendido entre los cero y los tres años. ●“Forma Joven en el Ámbito Educativo”, dirigido a centros de educación secundaria, bachillerato y postobligatorias. ●“Red de Escuelas Promotoras de Salud (P1)”, dirigida a los 32 centros que iniciaron el pilotaje el pasado curso bajo el paradigma de la transformación integral de su entorno. Creciendo en Salud pone a disposición de los centros diferentes Líneas de Intervención (véase tabla 4). Todos los centros adscritos a este programa deben trabajar dos de estas Líneas de intervención, siendo la Educación Emocional, una línea de obligatoriedad. Tabla 4. Líneas de Intervención. Línea de Intervención Descripción Educación emocional. Proceso educativo, continuo y permanente que potencia la adquisición de competencias emocionales en el alumnado. Estilo de Vida Saludable. Conjunto de conductas habituales que configuran el modo de vivir de los alumnos. Autocuidados y Accidentalidad. Conceptos sobre el cuidado y la higiene corporal y convertirlos en hábitos de conducta saludable. En esta línea de intervención se trabaja la Educación Vial. Uso positivo de las tecnologías de la Información y la Comunicación. Prevención, protección y la atención a los niños y las niñas, proporcionando información que permitan un uso positivo y responsable de las Tics. Prevención del Consumo de Sustancias Adictivas. El consumo de sustancias psicoactivas en niños y niñas puede perjudicar su desarrollo neurológico, interferir e impedir los procesos esenciales de crecimiento y maduración con repercusiones negativas. 40 El reparto de esta fruta no supone ningún gasto para el centro escolar, siendo una iniciativa cofinanciada con fondos de la Junta de Andalucía y la Unión Europea. Este programa irrumpió en el curso 2009/2010, donde comenzó con 616 centros con un total de 121.038 escolares. Hoy en día el programa cuenta con 2050 centros con aproximadamente unos 576.000 alumnos beneficiados, para concretar hacía nuestro interés en Sevilla capital hay 63 centros que se benefician de dicho programa. En el año 2017-2018 tenían un coste para este programa de 3.775.168,08 euros, de los cuales 3-273.870,08 euros se destinan a suministros, y el resto, a medidas de acompañamiento como el Frutibus, los Kits de Huertos Escolares, entre otras propuestas. Para la campaña 2022-2023 se ha destinado aproximadamente un millón de euros más que los fondos invertidos en 2017.2018, es decir se cuenta con 4.530.654 € en el caso de las Frutas y Hortalizas y 1.881.461 € para el programa de la Leche. OBJETIVO Este trabajo busca analizar el potencial impacto que tiene sobre la salud un programa impulsado por la Junta de Andalucía que promueve la adquisición de hábitos de vida saludables. De este modo y atendiendo al bajo consumo de frutas y verduras que presentan los escolares españoles y andaluces y a la importante inversión económica llevada a cabo por la Junta de Andalucía, el objetivo del presente trabajo es el de analizar si existen diferencias en el valor nutricional (analizado mediante el aporte de vitaminas y minerales) dentro del Programa Creciendo en Salud en la promoción de consumo de frutas y verduras en las diferentes frutas/verduras que componen el programa en escolares de primer ciclo de Educación Primaria. METODOLOGÍA Diseño experimental Este trabajo se trata de un estudio descriptivo de tipo transversal en el que se quiere analizar el valor nutricional que tiene el programa “Creciendo en salud” de la Junta de Andalucía en escolares del primer ciclo de Educación Primaria. Para ello un grupo de 4 investigadores han asistido en seis sesiones al colegio CEIP El Olivo, situado en Mairena del Aljarafe, Sevilla. Antes de iniciar el estudio se mantuvo una reunión con el equipo directivo y la persona responsable del programa, a las cuales se les presentó las características y el objetivo de la investigación. Aceptaron la propuesta sin ningún inconveniente, por lo que se acordó la temporalización atendiendo a la fecha de los días de entrega de fruta, informando sobre el consumo de fruta para cada día. Además, desde la dirección del centro, se facilitó el listado de estudiantes para poder llevar a cabo el control de la intervención. 41 Datos expresados como M + DE *Diferencias estadísticamente significativas con respecto a zanahoria (p<0,050) En la Tabla 9 se incluyen los valores medios de la ingesta de cada una de las distintas vitaminas en función del tipo de fruta. Así, se hallaron diferencias en el consumo de tiamina (F=18,221; p<0,001; =0,259). De este modo, se ha reportado una ingesta superior de η𝑝 2 tiamina en la naranja con respecto a la mandarina (p=0,005), pera (p<0,001), fresa (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p=0,003). Por su parte, la manzana tiene un menor aporte de esta vitamina con respecto a cuando se aporta mandarina (p=0,003), pera (p=0,022), fresa (p=0,405) y zanahoria (p=0,007). Se hallaron diferencias en el consumo de riboflavina (F=10,409; p<0,001; =0,167). Así, el η𝑝 2 aporte de riboflavina fue superior en el caso de la fresa con respecto a la mandarina (p<0,001), manzana (p=0,002) y zanahoria (p=0,001). Del mismo modo, se registró un aporte mayor con respecto a la mandarina en la naranja (p=0,003) y la pera (p=0,003). Se hallaron diferencias en el consumo de niacina (F= 30,072; p<0,001; = 0,366). El aporte η𝑝 2 de niacina fue superior en el caso de la fresa con respecto a la naranja (p=0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), manzana(p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Por otra parte, la mandarina tiene un menor aporte de esta vitamina con respecto a la naranja (p<0,001), pera (p<0,001), manzana (p=0,011) y zanahoria (p<0,001) Se hallaron diferencias en el consumo de piridoxina (F=11,555; p<0.001; =0,182). De este η𝑝 2 modo, se ha registrado una ingesta superior de piridoxina en la zanahoria con respecto a la pera (p=0,001), y manzana (p<0,001). Por su parte, la manzana tiene un menor aporte de esta vitamina con respecto a cuando se aporta naranja (p<0,001), mandarina (p=0,033) y fresa (p<0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de ácido fólico (F=19,203; p<0.001; =0,270). El η𝑝 2 aporte de ácido fólico fue muy superior en el caso de la naranja con respecto a la pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Por su parte, la manzana tiene un menor aporte de esta vitamina con respecto a cuando se aporta mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), fresa (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de carotenos (F=32,016; p<0,001; =0,381). Se ha η𝑝 2 reportado una ingesta muy elevada de carotenos en la zanahoria con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), fresa (p<0,001) y manzana (p<0,001). Por otra parte, la pera tiene un aporte inferior de esta vitamina con respecto a la naranja (p<0,001) y mandarina (p<0,001). 48 Se hallaron diferencias en el consumo de vitamina C (F=36,550; p<0,001; =0,413). La η𝑝 2 vitamina C se ha comprobado que el aporte es mayor en la fresa con respecto a la naranja (p=0,392), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). De forma contraria, el aporte es menor de esta vitamina cuando se ingiere manzana con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001) y pera (p=0,022). Se hallaron diferencias en el consumo de vitamina E (F=48,924; p<0,001; =0,485). El η𝑝 2 aporte de vitamina E fue superior en el caso de la fresa con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Por otra parte, en el caso de la pera el aporte de esta vitamina fue nula, no aporta nada con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), manzana (p=0,001) y zanahoria (p<0,001). 49 Tabla 9. Consumo de vitaminas en función del tipo de frutas Vitamina IDR (6-9 años) Fruta Naranja Mandarina Pera Fresa Manzana Zanahoria Tiamina 0,8 mg 0,062 ± 0,066 0,029 ± 0,037 A, 0,020 ± 0,023 A 0,015 ± 0,015 A 0,009 ± 0,016 A, B, C 0,026 ± 0,032 A, D Riboflavina 1,2 mg 0,018 ± 0,020 0,008 ± 0,010 A 0,020 ± 0,023 B 0,031 ± 0,030 B 0,012 ± 0,021 E 0,013 ± 0,016 E Niacina 13 mg 0,018 ± 0,200 0,012 ± 0,016A 0,133 ± 0,154B 0,468 ± 0,457A, B, C 0,064 ± 0,109A, B, C, E 0,156 ± 0,194B, E, D Piridoxina 1,4 mg 0,037 ± 0,040 0,029 ± 0,037 0,013 ± 0,015A, B 0,046 ± 0,045C 0,012 ± 0,219A, B, E 0,052 ± 0,064C, D Ácido fólico 200 ug 23,170 ± 24,686 13,240 ± 17,195 7,345 ± 8,495A 15,615 ± 15,260C 0,321 ± 0,549A, B, C, E 7,817 ± 9,715A, E, D Carotenos 400 ug 28,806 ± 30,690 43,860 ± 58,960 0,667 ± 0,772A, B 0,780 ± 0,763A, B 1,287 ± 2,198A, B 350,721 ± 435,893A, B, C, E, D Vitamina C 55 ug 31,311 ± 33,359 14,482 ± 18,807A 2,003 ± 2,316A, B 46,845 ± 45,78 B, C 0,965 ± 1,649A, C, E 1,824 ± 2,266A, E Vitamina E 8 ug 0,125 ± 0,133 0,091 ± 0,118 0, 000 ± 0,000A, B 1,561 ± 1,526A, B, C 0,170 ± 0,291C, E 0,130 ± 0,161C, E Datos expresados como M ± DE 50 A: diferencias de la ingesta de una determinada vitamina con respecto a la naranja; B: diferencias de la ingesta de una determinada vitamina con respecto a la mandarina; C: diferencias de la ingesta de una determinada vitamina con respecto a la pera; D: diferencias de la ingesta de una determinada vitamina con respecto a la manzana; E: diferencias de la ingesta de una determinada vitamina con respecto a la fresa. Significación estadística como p<0,050. 51 En la Tabla 10 se incluyen los valores medios de la ingesta de cada uno de los distintos minerales en función del tipo de fruta. Se hallaron diferencias en el consumo de Calcio (F= 15,112; p<0,001; =0,225). Con respecto a este mineral, se ha registrado un aporte mayor en η𝑝 2 la naranja con respecto a la pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p=0,015). Por su parte, la manzana tiene un menor aporte con respecto a la mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), fresa (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de Hierro (F=31,236; p<0,001; = 0,375). Se ha η𝑝 2 reportado una ingesta superior de Hierro en la fresa con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). De forma contraria, la zanahoria aporta menos este mineral con respecto a la naranja (p=0,003). Se hallaron diferencias en el consumo de Potasio (F=11,436; p<0.001; =0,180). De este η𝑝 2 modo, se ha registrado una ingesta superior de Potasio en la fresa con respecto a la naranja, mandarina (p=0,002), manzana (p<0,001) y zanahoria (p=0,008). Por su parte, la manzana tiene un menor aporte de este mineral cuando a su vez se aporta naranja (p<0,001), mandarina (p=0,068), pera (p=0,001) y zanahoria (p=0,023). Se hallaron diferencias en el consumo de Magnesio (F= 15,965; p<0,001; = 0,235). η𝑝 2 Respecto a este mineral, se ha registrado un aporte mayor por parte de la fresa con respecto a la mandarina (p=0,006), pera (p=0,011), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). De forma contraria, se ha registrado un aporte menor por parte de la manzana con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p=0,005) y pera (p=0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de Sodio (F= 30,455; p<0,001; = 0,369). El aporte η𝑝 2 de Sodio se ha comprobado que es mayor en la zanahoria con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), fresa (p<0,001) y manzana (p<0,001). Por su parte, el aporte de este mineral es menor cuando se ingiere manzana a la vez que naranja (p<0,001), pera (p=0,022) y fresa (p=0,002). Se hallaron diferencias en el consumo de Fósforo (F=20,029; p<0,001; = 0,278). El aporte η𝑝 2 de Fósforo fue superior en el caso de la fresa con respecto a la mandarina (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Por otra parte, el aporte de este mineral fue inferior en el caso de la manzana con respecto a la mandarina (p=0,016) y pera (p<0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de Yodo (F= 40,867; p<0,001; = 0,440). El aporte de η𝑝 2 Yodo fue superior en el caso de la fresa con respecto a la naranja (p<0,001), mandarina (p<0,001), pera (p<0,001), manzana (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Cabe destacar que el aporte de este mineral por parte de la mandarina y la manzana es nulo, no aportan nada. De 52 este modo, se hallaron diferencias estadísticamente significativas en la comparativa de la mandarina con respecto a la naranja (p<0,001), pera (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Respecto a la manzana, el aporte es menor que la naranja (p<0,001), pera (p<0,001) y zanahoria (p<0,001). Se hallaron diferencias en el consumo de Zinc (F= 11,027; p<0,001; = 0,175). El aporte de η𝑝 2 Zinc es superior en el caso de la mandarina con respecto a la naranja (p=1,000), pera (p=0,163), fresa (p=0,046), manzana (p<0,001) y zanahoria (p=0,003). Por su parte, el aporte de este mineral es menor cuando se ingiere manzana a su vez que naranja (p<0,001), pera (p=0,001), fresa (p=0,002) y zanahoria (p=0,728). 53 Tabla 10. Consumo de minerales en función del tipo de fruta Mineral IDR (6-9 años) Fruta Naranja Mandarina Pera Fresa Manzana Zanahoria Calcio 800 mg 22,544 ± 24,018 14,895 ± 19,345 8,012 ± 9,267A 19,518 ± 19,076C 1,931 ± 3,298A, B,C, E 10,943 ± 13,601A,E,D Hierro 9 mg 0,187 ± 0,200 0,124 ± 0,161 0,133 ± 0,154 0,624 ± 0,610A,B,C 0,128 ± 0,219E 0,078 ± 0,097A, E Potasio 2000 mg 125,245 ± 133,438 66,203 ± 85,978A 88,805 ± 100,401 148,343 ± 144,978B,C 31,866 ± 54, 418A, C, E 74,521 ± 92,619E, D Magnesio 250 mg 7,514 ± 8,006 4,551 ± 5,910 4,674 ± 5,406 9,369 ± 9,156B,C 1,609 ± 2,748A, B,C,E 2,605 ± 3,238A,E Sodio 1700 mg 1,878 ± 2,001 0,827 ± 1,074A 1,335 ± 1,544 1,561 ± 1,526B 0,643 ± 1,099A,C,E 18,239 ± 22,669A. B,C, E, D Fósforo 700 mg 17,534 ± 16,681 7,116 ± 9,242A 11,685 ± 13,515 20,299 ± 19,839B, C 2,897 ± 4,947A, B, C, E 4,169 ± 5,181A, C, E Yodo 90 ug 1,252 ± 1,334 0,000 ± 0,000A 1,335 ± 1,544B 6,246 ± 6,104A, B, C 0,000 ± 0,000A, B, C, E 1,693 ± 2,104B, E, D Selenio 30 ug 0,626 ± 0,667 0,000 ± 0,000A 0,000 ± 0,000A, 0,000 ± 0,000A, B 0,000 ± 0,000A, B, E 0,338 ± 0,421B, C, E, D Zinc 10 ug 0,112 ± 0,120 0,165 ± 0,214 0,093 ± 0,108 0,078 ± 0,076B 0,032 ± 0,054A, B, C, E 0,052 ± 0,064A, B, C Datos expresados como M ± DE *Diferencias estadísticamente significativas encontradas en el ANOVA para una determinada vitamina (p<0,050) 54 A: diferencias de la ingesta de un determinado mineral con respecto a la naranja; B: diferencias de la ingesta de un determinado mineral con respecto a la mandarina; C: diferencias de la ingesta de un determinado mineral con respecto a la pera; D: diferencias de la ingesta de un determinado mineral con respecto a la manzana; E: diferencias de la ingesta de un determinado mineral con respecto a la fresa. Significación estadística como p<0,05 55 DISCUSIÓN Gracias a los resultados obtenidos de la investigación y comparándolos con la ingesta recomendada diaria de vitaminas y minerales, se ve como algunas frutas son más significativas que otras ya que consiguen llegar o acercarse más a estas recomendaciones. A continuación, se van a indicar aquellas frutas que tengan un aporte mínimo del 20% de las recomendaciones, siendo así las más beneficiosas para el consumo de los escolares. Observando la Tabla 9. Consumo de vitaminas en función del tipo de frutas, la tiamina, riboflavina, niacina, piridoxina y ácido fólico todas tienen un porcentaje muy lejano del recomendado, ninguna llega al 20% de la recomendación. Sin embargo, destaca la naranja, con un aporte del 7,75% en el consumo diario de tiamina y un 11,58% en el ácido fólico. Respecto a los carotenos, se consigue llegar a un 87,68% de su ingesta recomendada diaria solo comiendo zanahoria, por lo que posteriormente en las siguientes comidas, ya se conseguirá llegar al porcentaje recomendado y lo más seguro es que se supere. Respecto a la vitamina C, se consigue llegar a un 85,17% de su ingesta diaria recomendada solo con la fresa y a un 56,92% solo con la naranja, por lo que son dos frutas muy interesantes. Por último, en cuanto a la vitamina E, ninguna llega al 20%, sin embargo la fresa se queda muy cerca con un porcentaje del 19,51%. Destaca la zanahoria, la fresa y la naranja como aquellas frutas que sí tienen un valor significativo respecto a las vitaminas y realmente pueden ayudar a cumplir las recomendaciones diarias si las añadimos en el desayuno escolar. Centrándonos en los minerales y observando la tabla 10. Consumo de minerales en función del tipo de fruta, se ve como ninguna fruta alcanza el 20% de la ingesta diaria recomendada. Destacar la fresa que aporta un 6,93% del consumo diario de hierro, un 7,41% del potasio y un 6,94% del yodo. Por otra parte, la naranja tiene un aporte del 6,26% en el consumo del potasio. En el resto de minerales, no se obtienen unos porcentajes significativos respecto a las frutas analizadas. Una vez comparado el aporte de las diferentes frutas con sus recomendaciones diarias, se observa que hay muchas que presentan un déficit en estos valores, debido a esto se incluyen a continuación algunos alimentos para conseguir llegar a la ingesta diaria recomendada. En el caso de la tiamina (vitamina B1) se recomienda incluir en la dieta coliflor, espárragos, legumbres, huevos, ciruelas, etc, siendo la naranja una fruta de gran aporte. Respecto a la riboflavina (vitamina B2), habría que completar su déficit con otros alimentos en la dieta, como pueden ser champiñones, lentejas, espinacas, siendo el alimento más nutritivo en esta vitamina el hígado, pero es recomendable reducir su consumo por su elevado colesterol. Para aumentar la Vitamina B3, se puede meter en la dieta cacahuetes, bacalao, merluza, o fomentar otras frutas como pueden ser el dátil o la ciruela, teniendo en cuenta que la fresa presenta buenos índices aunque no son suficientes. Para aumentar el consumo de piridoxina se fomenta el consumo de otra fruta como es el plátano, que es muy nutritivo en dicha vitamina. Ninguna fruta ni verdura contiene Vitamina B12 y vitamina D, por lo que este déficit nutritivo podría resolverse con el consumo de atún, bonito, pez espada, etc. Por último, la fresa es una buena opción para la Vitamina E, aunque se podría aumentar con el consumo de brócoli o espinacas. 56 En cuanto al consumo requerido de minerales, la naranja y la fresa tienen altos índices de calcio respecto a las otras frutas analizadas, pero se puede llegar a terminar de completar este mineral con la ingesta de leche o garbanzos. También la fresa tiene un porcentaje mayor que el resto en hierro, potasio, magnesio, fósforo y yodo, pero para cumplir con la dosis diaria se recomienda para los tres primeros el consumo de legumbres como el garbanzo o las lentejas, brócoli, espinacas o frutas como el plátano y el kiwi. Para el aumento del fósforo se recomienda el consumo de otras frutas como el albaricoque o el coco, y para el aumento del yodo la ingesta de otros alimentos como la lechuga o frutas como la piña. La zanahoria posee un gran aporte de sodio respecto a las demás frutas, pero se podría completar la dieta con espinacas o espárragos. El déficit de selenio se puede recuperar con alimentos como bonito, atún a la plancha, huevos, etc. Por último, el déficit de zinc con alimentos como las ostras, cereales, huevos, etc. Los alimentos como las legumbres, la lechuga, el brócoli, las espinacas, pescados a la plancha como el atún o el pez espada, cereales, etc, son de vital importancia para una dieta completa, con altos valores de micronutrientes que ayudan a cumplir las recomendaciones de las guías alimentarias. También se incluye la idea de introducir en el programa “Creciendo en Salud” diferentes frutas como el plátano, el coco, el kiwi, las ciruelas, entre otras, aparte de las que ya están, que una vez analizadas se observa cómo aportan un gran número de nutrientes para la salud de los niños y son realmente beneficiosas para ellos, destacando la fresa y la naranja. CONCLUSIÓN Se ha comprobado que la fresa, la naranja y la zanahoria son las frutas que tienen un mayor contenido en vitaminas llegando así a tener un efecto positivo en la salud de los escolares. La fresa favorece el aumento en vitamina C, vitamina E y en niacina, que presenta altos valores pero son insuficientes. La naranja favorece el aumento en tiamina, ácido fólico y vitamina C. La zanahoria presenta valores muy buenos en carotenos. Respecto a los minerales, las frutas que presentan valores más significativos son la fresa, favoreciendo el hierro, potasio y yodo, y la naranja, que destaca en el potasio. En base a los resultados de la presente investigación, se establece que con el programa Creciendo en Salud podría aumentar la salud de los escolares, favoreciendo el consumo de fruta y llegando a ciertos valores significativos de las recomendaciones, sin embargo vemos como no es suficiente solo con esto, por lo que es importante que en casa también sigan una dieta buena para así cumplir las recomendaciones nutricionales. 57