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La violencia de género entre parejas de novios universitarios

Rodríguez Franco, Luis; López-Cepero Borrego, Javier; Rodríguez Díaz, Francisco Javier; Antuña Bellerín, María de los Ángeles

Abstract

La investigación sobre Violencia de Género ha desarrollado en España un escaso interés en muestras de adolescentes, población en la que ya es posible el aprendizaje de comportamientos y actitudes que pueden favorecer la violencia en edad adulta. En nuestra ponencia, se presentan los resultados del Cuestionario de Violencia entre Novios (CUVINO), expresamente orientado a la evaluación de la Violencia de Género en estas edades, en una muestra de más de 2000 Universitarios de Sevilla, Oviedo, A Coruña, Pontevedra y Huelva. La estructura factorial ha dado como resultado 8 factores: Violencia por Coerción, Emocional, Sexual, de Género, Instrumental, Social, Física y por Desapego. Se analizan los datos epidemiológicos hallados en adolescentes así como las actitudes que se desarrollan hacia la Violencia de Pareja en estas edades.

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LA VIOLENCIA DE GÉNERO ENTRE PAREJAS DE NOVIOS UNIVERSITARIOS Luis Rodríguez Franco. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Universidad de Sevilla. [email protected]. Javier López-Cepero Borrego. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Universidad de Sevilla. [email protected] F. Javier Rodríguez Díaz. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Universidad de Oviedo. [email protected] M. Ángeles Antuña Bellerín. Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos. Universidad de Sevilla. [email protected] RESUMEN La investigación sobre Violencia de Género ha desarrollado en España un escaso interés en muestras de adolescentes, población en la que ya es posible el aprendizaje de comportamientos y actitudes que pueden favorecer la violencia en edad adulta. En nuestra ponencia, se presentan los resultados del Cuestionario de Violencia entre Novios (CUVINO), expresamente orientado a la evaluación de la Violencia de Género en estas edades, en una muestra de más de 2000 Universitarios de Sevilla, Oviedo, A Coruña, Pontevedra y Huelva. La estructura factorial ha dado como resultado 8 factores: Violencia por Coerción, Emocional, Sexual, de Género, Instrumental, Social, Física y por Desapego. Se analizan los datos epidemiológicos hallados en adolescentes así como las actitudes que se desarrollan hacia la Violencia de Pareja en estas edades. PALABRAS CLAVE Violencia de Pareja. Violencia de Género. Cuestionario de Violencia entre Novios (CUVINO). Epidemiolgía. Novios adolescentes. 1123 Las relaciones de noviazgo suelen aparecer, por lo general, durante la adolescencia o juventud. Estas primeras experiencias sirven como campo de pruebas para las futuras relaciones de pareja, de modo que las vivencias, interacciones y actitudes que en ellas se desarrollen tendrán una gran influencia sobre los modos de relación posteriores (Riggs, Caulfield & Street, 2000). En este mismo sentido, parece lógico atender a los primeros signos de disfuncionalidad, a las relaciones abusivas que puedan darse entre nuestros jóvenes, con vistas a proponer una intervención temprana que evite la instauración de este estilo relacional. Por lo general, los trabajos empíricos sobre violencia en parejas adolescentes han aumentando su número en los últimos años, si bien reciben una atención casi marginal en el cómputo total de la investigación (Rodriguez, López-Cepero y Rodríguez, 2009). También resulta indicativa la falta de instrumentos de evaluación específicos para estudiar los malos tratos en las parejas más jóvenes (López-Cepero, 2009). La concepción de la violencia entre novios como menos grave que la que ocurre entre adultos puede encontrarse en la literatura actual; por ejemplo, Roberts (2006) considera que, dentro de una clasificación en base a duración de la relación abusiva y de la gravedad de los malos tratos físicos, las parejas de novios quedan mejor descritas por el nivel de menor urgencia (short-term battery). No obstante, datos empíricos recientes sobre la prevalencia del maltrato en parejas jóvenes en España, como las estadísticas del Instituto de la Mujer, (2006), informan de la existencia de muertes producidas entre novios o ex novios en ámbito nacional. Y, por otro lado, datos preliminares de nuestro equipo de investigación (Rodríguez Franco, Antuña Bellerín, Rodríguez Díaz, Herrero y Nieves, 2007) indican la existencia de conductas de maltrato en todas sus modalidades (físico, emocional, sexual, social,…) en las parejas de novios universitarios. Dos de los tópicos más usuales en torno a los malos tratos son la tipología y la prevalencia. Al hablar de formas de maltrato, la clasificación más extendida es la tríada de abusos físicos, sexuales y psicológicos (proveniente del ámbito legal, no psicológico) (Corsi, 2003; Labrador, Rincón, de Luis y Fernández-Velasco, 2004; Muñoz Rivas, 2006), si bien existen clasificaciones más complejas, como las de el Instituto de la Mujer español (2006) -recoge tres tipos más: estructural, espiritual y económica-. En el ámbito nacional, Rodríguez Franco y cols. (2007) aislaron hasta ocho factores dentro de su Cuestionario de Violencia de Novios (CUVINO), instrumento elaborado especialmente para la evaluación de jóvenes y adolescentes. Estos fueron: violencia por coerción, sexual, de género, instrumental, física, por humillación, por desapego y castigo emocional. A día de hoy, no se ha alcanzado un acuerdo sobre el número óptimo de categorías a usar en el análisis de las relaciones violentas, aunque resulta evidente que las opciones de análisis son muy variadas. Los estudios sobre tasas de victimización dentro de las parejas jóvenes ofrecen datos inconsistentes. El instrumento más utilizado para su evaluación, la Conflict Tactics Scale de Straus (1979), permite recabar información tanto sobre victimización como de agresión de cada sujeto, si bien ambas cifras son discrepantes en la mayor parte de los estudios consultados; esto mismo se encuentra con otros instrumentos. Así, en parejas heterosexuales, se encuentra que las mujeres dicen ser más victimizadas que los varones, si bien estos dicen ejercer la violencia dentro de la pareja en menor percepción que sus parejas femeninas. Estos datos se mantienen para agresiones físicas (Ashley y 1124 Foshee, 2005; Follingstad, Wright, Lloyd y Sebastian, 1991; Henton y cols., 1983; Muñoz-Rivas, Graña, O´Leary y González, 2007; Sears, Byers y Price, 2007), sexuales (Coker y cols., 2000; Koss, Gidycz y Wisniewski, 1987; Sears y cols., 2007) y psicológica o emocional (Muñoz-Rivas y cols., 2007; Rivera-Rivera y cols., 2007; Sears, y cols., 2007). Por otra parte, los porcentaje de victimización comunicados por las mujeres jóvenes oscilan entre el 9,3% encontrado por la Youth Risk Behavior Surveillance (2005) y el 37,4% descrito por Muñoz-Rivas y cols. (2007) para agresiones físicas sin riesgo vital; el 4,2% encontrado por Coker y cols. (2000) y el 44% de Sears y cols. (2007) en violencia sexual, y el 18% de Rivera-Rivera (2007) y 93,7% de Muñoz-Rivas y cols. (2007) para abusos psicológicos. En definitiva, carecemos de acuerdo sobre las cifras de aparición de la violencia dentro de las parejas jóvenes, algo que se explica por la diversidad de definiciones del comportamiento implicado y los métodos usados para evaluarlo (López-Cepero, 2009). A pesar de las dificultades para acotar conceptualmente el objeto de estudio, y de la falta de acuerdo en sus formas y métodos de evaluación, la existencia de los malos tratos en las parejas de jóvenes está fuera de toda duda, y la alarma social en torno a estas relaciones violentas, perfectamente justificada. Sin embargo, resulta complejo explicar por qué, disponiendo de información en diversos medios de comunicación sobre los peligros de los malos tratos, nuestras jóvenes toleran y mantienen relaciones abusivas. Aunque existe un abanico más o menos amplio de posibles teorías al respecto (Shorey, Cornelius y Bell, 2008), el esfuerzo investigador y de intervención que aparece en nuestro país actualmente parte, ante todo, del estudio de género y cultura. El papel de las actitudes sexistas en los casos de violencia de género no está claramente definido por la investigación, pero son muchos los autores que las señalan como parte integrante de estas dinámicas, bien sea como causa, modulador u otros. O’Keefe (1998) recopiló evidencias empíricas tanto a favor como en contra del efecto de las actitudes como justificador de la violencia en la pareja. Sin embargo, son muchos son los autores que consideran que la perspectiva de género debe ser eje central de cualquier explicación de la Violencia dentro de la pareja (Bosch y Ferrer, 2000; Cabruja, 2004; Díaz-Aguado, 2003; Ferrer y Bosch, 2005; Lloyd, 1991…). Desde estas perspectivas, el origen de la violencia del hombre contra la mujer se localiza en un aprendizaje implícito, que la cultura de tradición patriarcal nos trasmite a lo largo de la vida. Fruto de las expectativas de género aprendidas de esta manera, se genera una desigualdad de oportunidades, derechos y deberes y, en definitiva, de poder, que se superpone sobre el sexo biológico. A estas desigualdades, que pueden expresarse en cualquier ámbito (legal, político, educativo, cultural, laboral, y en las relaciones familiares y de pareja), se las agrupa bajo el término Violencia de Género. En España, las publicaciones científicas suelen optar por este término, si bien la presencia del mismo en publicaciones extranjeras sobre violencia en la pareja es casi anecdótico (Rodríguez y cols., 2009). En castellano, existen algunos trabajos específicos con población mexicana, como el de Trujado y Mata (2002), en el que se señala la prevalencia y las actitudes y estereotipos manejados en las relaciones de novios. También destacan la urgencia de trabajar la detección, prevención y erradicación de la conducta violenta desde edades tempranas, para lo cual consideran necesario identificar los factores culturales involucrados. En este mismo sentido se sitúan las investigaciones de Locke y Richman (1999) al plantear las 1125 estrechas relaciones existentes entre las actitudes (permisividad) hacia la violencia doméstica y la existencia de relaciones conflictivas.González García (2006) refiere que el 23% de las chicas que manifestaron tener pareja reconocían haber sufrido entre tres y ocho indicadores de violencia física o psicológica en sus relaciones, a pesar de lo cual las mantenían. En este estudio se halló una relación significativa entre sexismo y legitimación de los episodios de violencia doméstica, a lo que hay que añadirle que las actitudes sexistas estuvieron más presentes entre los más jóvenes. En la misma línea, la Secretaría Xeral e de Relacións Institucionais de la Xunta de Galicia (2007) refirió que el 75.4% de las personas encuestadas atribuían a una “sociedad sexista y machista” el inicio de la violencia de género, por encima del nivel educativo (57.9%), la situación económica (69%) y los divorcios (63.6%), viéndose superado tan sólo por el abuso del alcohol (87.6%) y los problemas mentales (85.1%). Un análisis más pormenorizado de los datos refiere que en las edades más jóvenes, entre 18 y 24 años, se alude al sexismo como factor explicativo de la violencia de género con mayor frecuencia que en edades adultas (82.1% y 69.5%, respectivamente). OBJETIVOS 1. Se pretende identificar la prevalencia de conductas que pueden ser constitutivas de violencia en parejas de novios adolescentes. De esta manera, se busca determinar tanto los tipos de maltrato más habituales entre parejas de novios como la prevalencia de adolescentes maltratados, en este rango de edad. 2. Se analizará el grado de aceptación, tolerancia y sensibilidad en las mujeres y varones novios hacia todas y cada una de estas conductas de maltrato, de forma que puedan identificarse las actitudes y estereotipos que se encuentran subyacentes. La finalidad, a largo plazo, es determinar y elaborar guías básicas que puedan servir para el diseño posterior de un programa de intervención (a niveles de prevención primaria y secundaria) de la violencia en las relaciones interpersonales de pareja desde la edad adolescente. MÉTODO Participantes La muestra total de estudio la componen 4615 sujetos, de ambos sexos, procedentes de España, México y Argentina, con edades comprendidas entre los 14 y 27 años. De ellos se han seleccionado para su análisis a los 1416 universitarios españoles, de los que 310 son varones (21.9%) con una edad media de 20.06 (dt: 1.97) y 1106 mujeres con una media de edad de 19.87 (dt: 1.74), procedentes de Sevilla, Asturias, Huelva, Pontevedra y A Coruña. La distribución según su frecuencia en los 10 Centros estudiados, así como el sexo se recoge en la tabla 1, en la que se aprecia que más de la mitad proceden de estudios de Psicología (primer y segundo cursos) y Medicina (tercer curso). En cualquier caso, la proporción de mujeres es muy superior a la de varones. 1126 Sexo Total Varón Mujer Magisterio 39 103 142 12,6% 9,3% 10,0% Psicología 156 664 820 50,3% 60,0% 57,9% Trabajo social 3 65 68 1,0% 5,9% 4,8% Fisioterapia 36 102 138 11,6% 9,2% 9,7% RR Laborales 1 3 4 0,3% 0,3% 0,3% Educador Social 2 8 10 0,6% 0,7% 0,7% Turismo 1 27 28 0,3% 2,4% 2,0% Económicas 9 8 17 2,9% 0,7% 1,2% Derecho 6 13 19 1,9% 1,2% 1,3% Medicina 57 113 170 18,4% 10,2% 12,0% TOTAL 310 1106 1416 Tabla 1. Distribución de la muestra según Centros Educativos y sexo Por provincias, es el Principado de Asturias el que recoge el 48.4% de la muestra, seguida de Sevilla, con un 36.1%. Las restantes provincias tienen una presencia, en comparación, con un número menor de sujetos (Ver tabla2). Sexo Total Varón Mujer Sevilla 149 362 511 48,1% 32,7% 36,1% Asturias 108 578 686 34,8% 52,3% 48,4% Huelva 10 83 93 3,2% 7,5% 6,6% A Coruña 10 45 55 3,2% 4,1% 3,9% Pontevedra 33 38 71 10,6% 3,4% 5,0% Total 310 1106 1416 1127 Tabla 2. Distribución de la muestra por provincias Instrumentos de Evaluación Se administró una batería de pruebas, que incluyeron datos básicos sobre la persona evaluada y sobre una única pareja de novios estable (relación superior a un mes) que incluía, el Cuestionario de Violencia de Novios (CUVINO), datos sociodemográficos como el sexo, edad, nivel académico y situación laboral (empleado o no), tanto del sujeto como de la pareja de novio seleccionada, un cuestionario elaborado por el propio equipo sobre actitudes sexistas y la Red de Apoyo Social, el cuestionario de Autoestima de Rosemberg en la versión adaptada de Martín, Núñez, Navarro y Grijalvo (2007) y el Cuestionario de Personalidad EPQ-RA (Ibáñez, Generós Moro, Ávila y Parcet, 1999) que evalúa tres dimensiones básicas de personalidad como Extroversión, Neuroticismo y Psicotisicmo. El estudio que presentamos tiene como elemento principal de análisis el cuestionario CUVINO, desarrollado inicialmente por Rodríguez Franco y Rodríguez Díaz (2004). Es un cuestionario autoadministrado, en el que se presentan 42 indicadores conductuales de malos tratos en el ámbito de la pareja de novio, a través de una escala tipo Likert de cinco niveles de respuesta: nunca,muy poco,a veces,con frecuencia y casi siempre; complementariamente el cuestionario recaba información acerca de las actitudes (nivel de molestia percibido) que ocasionan esas mismas conductas, en un formato Likert de cinco opciones. Se incluyen preguntas adicionales sobre la percepción de maltrato (¿sientes o has sentido alguna vez miedo de tu pareja? ¿Te sientes o te has sentido atrapada/o en tu relación? ¿Te has sentido maltratada/o?), así como otras referidas a las características de la situación afectiva problemática (tales como la duración, número de intentos para lograr romper la relación, ayuda necesaria…). La estructura factorial del CUVINO hallada en estudios previos (Rodríguez Franco, Antuña, Rodríguez Díaz, Herrero, y Nieves, 2007) ofreció 8 factores: “Violencia por Coerción” (7 ítems, alfa: 0.82), que desde el diccionario de la RAE se definiría como: “presión ejercida sobre alguien para forzar su voluntad o su conducta”. Este factor se encuentra representado por comportamientos muy explícitos (como amenazar con suicidarse si la novia deja la relación y la manipulación a través de mentiras) y otros como poner a prueba el amor de la pareja, a través de trampas para comprobar si le engaña, y hablar sobre relaciones que el novio imagina que tiene su pareja. “Violencia sexual” (6 ítems, alfa: 0.82), que identificará comportamientos sexistassexuales, como los juegos sexuales no deseados por la víctima, sentirse obligada a realizar determinados actos y/o soportar tocamientos sexuales,…. Es decir, toda conducta reiterada, por acción u omisión, de connotaciones sexuales, cuyas formas de expresión dañan la intimidad de la persona, vulneran su libertad y afectan a su desarrollo psicosexual. “Violencia de Género” (6 ítems, alfa: 0.79), refiere conductas sexistas de burlas y sentimientos de superioridad frente a las mujeres, por el mero hecho de serlo. 1128 “Violencia instrumental” (5 ítems, alfa: 0.74), esto es, la utilización de medios indirectos con el objetivo de infligir daños o sufrimiento a la pareja. En este caso, se refieren robos o secuestros de objetos queridos, lanzamientos de objetos e insultos. “Violencia física” (4 ítems, alfa: 0.76), representada con conductas donde aparecen golpes, empujones, heridas… en las relaciones interpersonales de la pareja adolescente o, de forma indirecta, a través del daño a objetos con significación emocional para la víctima. “Violencia por desapego” (4 ítems, alfa: 0.73), refiere comportamientos relacionados con una actitud de indiferencia y descortesía hacia la pareja y sus sentimientos. “Violencia por humillación” (6 ítems, alfa: 0.80), que agrupa los comportamientos de críticas personales dirigidas contra la autoestima y orgullo personal de la pareja, dejadez y denegación de apoyo y conductas tendentes a rebajar la estimación de una persona. A diferencia del factor violencia de género, en este factor las críticas se personalizan no tanto en la condición de mujer de la pareja sino en la propia persona. “Violencia por castigo emocional” (4 ítems, alfa: 0.69) refiere las demostraciones de enfado ficticias por parte del agresor, que resultan poco adaptativas, son muy difíciles de medir (evaluación relacionada con la intención de causar daño, básicamente moral) y no convenientes en una relación de pareja. Los distintos componentes de la violencia en las relaciones de pareja adolescente, aunque diferenciados, presentan unos altos índices de intercorrelación, lo que viene a demostrar que la violencia en las relaciones interpersonales de pareja, cuando se ejerce, se hace de forma generalizada. Estos resultados indican que si bien es posible diferenciar agrupaciones de comportamientos que implican distintas facetas de maltrato, éstos no aparecen de forma aislada, sino dentro de un conjunto que conductas relacionadas con la violencia. Procedimiento En todos los casos se procedió durante las sesiones rutinarias de clase, a la petición de colaboración en esta investigación. Se puso especial hincapié en el carácter anónimo de las encuestas, así como en el tratamiento grupal de los datos obtenidos. Adicionalmente, se ofrecía la colaboración de los encuestadores para cuantas dudas surgieran acerca del contenido o de la formulación de los ítems. En su conjunto, la mayoría de las personas completaban la batería de pruebas en aproximadamente 45 minutos. Las instrucciones del CUVINO, impresas en mismo cuestionario, se leían en voz alta y se aclaraban las dudas que pudiera suscitar. Una vez recogidos, se procesaron estadísticamente a través del paquete Statistic Packaje for Social Sciences-SPSS 15, en el que se utilizaron pruebas de distribución de frecuencias y el Análisis de Varianza. Para todos los casos, se empleaba el número máximo de sujetos posible para cada análisis, por lo que el número de sujetos incluido en cado puede variar. 1129 RESULTADOS Sobre la validez discriminativa del Cuestionario CUVINO Se aplicó el Análisis de Varianza a cada uno de los 42 indicadores conductuales de maltrato del CUVINO en función de la percepción de los sujetos. Los resultados no se exponen en una tabla por limitaciones de edición pero pueden ser solicitados al primer autor. Se obtuvieron diferencias estadísticamentemente significativas en todos y cada uno de los items del cuestionario (p<0.05 o menor), en el sentido de quienes se percibían como maltratados (fuesen varones o mujeres) obtuvieron mayores puntuaciones en el CUVINO, lo que confirma resultados de estudios anteriores acerca de la validez discriminativa de la prueba. A su vez, interpretamos estos resultados en el sentido de la coherencia y correspondencia existente entre la percepción autoinformada de Violencia (criterio habitualmente adoptado en estudios de esta naturaleza) y las conductas que aparecen durante las relaciones de noviazgo Sobre la epidemiología de la Violencia de Pareja Al igual que en la mayoría de otros estudios sobre el tema, hemos considerado como criterio de Violencia de Pareja la propia autopercepción de las personas encuestadas. Cuando analizamos las respuestas a la pregunta ¿Te has sentido maltratada/o? durante la relación de noviazgo (tabla 3) el 4,2% de los varones y el 6,6% de las mujeres respondieron positivamente. Estos datos superan, en el caso de las mujeres, las cifras epidemiológicas contenidas en la III Macroencuesta del Instituto de la Mujer, que cifran en un 3,6% las mujeres adultas afectas de Violencia, aunque no conocemos de estudios similares realizados en España que arrojen cifras en relación a varones afectados. Maltratada/o Total No Si Sexo Varón Recuento 294 13 307 % 95,8% 4,2% 100,0% Mujer Recuento 1026 73 1099 % 93,4% 6,6% 100,0% Total Recuento 1320 86 1406 % 93,9% 6,1% 100,0% Tabla 3. Distribución de respuestas a la pregunta ¿Te has sentido maltratada/o? Seguidamente, procedimos al cálculo de las frecuencias de respuestas a la misma pregunta según las distintas provincias (tabla 4). Como se aprecia, los varones que se sienten o se han sentido afectados por la Violencia, oscilan entre el 0% de Pontevedra (si bien el número de sujetos no es aún representativo de esa provincia) y el 4.7% hallado en Asturias. En cuanto a las mujeres, siempre con porcentajes de afectadas 1130 mayores, oscilan entre el 2.6% de Pontevedra y el 8.6% de Asturias (en contraste con el 4.4% de Sevilla). Huelga comentar que estas cifras deberían no estar presentes en nuestra población adolescente (ni alguna otra), pero en cualquier caso, plantean la necesidad de realizar estudios diferenciales acerca de las circunstancias psicosociales o de cualquier otra índole que justifiquen las importantes diferencias territoriales encontradas, así como de disponer de mayores esfuerzos en la atención a personas de esta edad. Sexo Total Varón Mujer Sevilla Maltratada/o No 141 345 486 95,9% 95,6% 95,7% Si 6 16 22 4,1% 4,4% 4,3% Total 147 361 508 100,0% 100,0% 100,0% Asturias Maltratada/o No 102 523 625 95,3% 91,4% 92,0% Si 5 49 54 4,7% 8,6% 8,0% Total 107 572 679 100,0% 100,0% 100,0% Huelva Maltratada/o No 9 81 90 90,0% 97,6% 96,8% Si 1 2 3 10,0% 2,4% 3,2% Total 10 83 93 100,0% 100,0% 100,0% A Coruña Maltratada/o No 9 40 49 90,0% 88,9% 89,1% Si 1 5 6 10,0% 11,1% 10,9% Total 10 45 55 100,0% 100,0% 100,0% Pontevedra Maltratada/o No 33 37 70 100,0% 97,4% 98,6% Si 0 1 1 0% 2,6% 1,4% Total 33 38 71 Tabla 4: Percepción de maltrato, por provincias Estas diferencias se corroboran al agrupar a los sujetos geográficamente en zonas que hemos denominado Sur y Norte, como se aprecia en la Tabla 5, donde se muestra que el 4.56% y el 4% de los varones se sienten maltratados en las zonas Sur y Norte, respectivamente, mientras que en el caso de las mujeres las cifras recogidas son del 4.05 y 8.39%. Mientras que encontramos porcentajes regionales similares en varones, las diferencias en mujeres son el doble en la región Norte. 1131 Sexo Total Varón Mujer Semanas tiempo que tardó en romper No aplicable 3 5 8 33,3% 10,2% 13,8% 12 3 5 22,2% 6,1% 8,6% 22 2 4 22,2% 4,1% 6,9% 40 7 7 0% 14,3% 12,1% 5-8 1 5 6 11,1% 10.2% 10.3% 9-12 1 7 8 11,1% 14.3% 13.8% 13-16 0 2 2 0% 4,1% 3.4% 17-20 0 3 3 0% 6.1% 5.76% 21-24 0 8 8 0% 4,1% 13,8% 25 o más 0 7 7 0% 16.32% 12,1% Total 949 58 Tabla 14. Distribución del tiempo necesario para romper la relación con el agresor También aparecen importantes diferencias sexistas en relación al nivel de apoyo percibido que recibieron durante la relación problemática. De hecho, (tabla 15) los varones que se percibieron como maltratados informaron no recibir apoyo en el 80% de los casos, mientras en la misma situación se encontraron el 42,10% de las mujeres. Sexo Total Varón Mujer ¿Le ayudó alguien a romper? no 8 24 32 % 80,0% 42,10% 47,8% si 2 33 35 % 20,0% 58.00% 22,4% Total 10 57 67 Tabla 15. Distribución de frecuencias en función del apoyo recibido durante la ruptura de la relación con el agresor. 1138 Finalmente, no queremos finalizar el análisis sin realizar un último comentario sobre los agresores. Al respecto, el CUVINO dispone de un ítem ¿Se mostraba violento con otras personas? Al respecto (Tabla 16). Como se precia, la tipología del agresor varía considerablemente en función del sexo. Mientras que en el caso de los varones maltratados las presuntas agresoras lo eran también con otras personas en el 28.6% de los casos, en el caso de los varones agresores más de la mitad (55.5%) lo eran también con otras personas. Las implicaciones de ello parecen referirse a una mayor especificad del agresor en el caso de las mujeres, mientras que en el caso de los varones, suele existir más la tendencia a una violencia generalizada. Sexo Total Varón Mujer ¿Se mostraba violento con otras personas? no 5 16 21 71,4% 44,4% 48,8% si 2 20 22 28,6% 55.5% 23,3% Total 7 36 43 Tabla 16. Distribución de frecuencias en función del tipo de agresor. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES Como se ha planteado en el inicio del trabajo, la Violencia de Pareja en relaciones de noviazgo ha sido (y es) un tema escasamente tratado y cuidado. Un simple cálculo podría dar una imagen y una predicción aproximada de su relevancia en un futuro próximo. Baste con indicar que las tendencias de las líneas de prevención primaria se focalizan en la población adulta. El que se lograse una reducción substancial de las tasas de Violencia en adultos sin que las cifras en población adolescente se vieran afectadas, supondría de hecho un incremento de la proporción relativa de la violencia entre novios. Las campañas de prevención en España, de todos conocidas por su difusión, se orientan a la denominada “Tolerancia 0”. Nuestros estudios indican sistemáticamente que los niveles de tolerancia a situaciones de Violencia (en muestras pre y universitarias) son elevados tanto en personas que se perciben como maltratadas como no maltratadas, especialmente en el caso de las mujeres. Los resultados indican que tales campañas deberían hacer un especial énfasis en qué aspectos concretos y específicos se debería adoptar tal “Tolerancia 0”. De hecho, los miembros del equipo de investigación han obtenido conclusiones clínicas de sus actividades de prevención. Especialmente en preuniversitarios, el nivel de información acerca de qué es la Violencia de Pareja es muy escaso y habitualmente es identificada por ellos como de naturaleza exclusivamente física. Este puede ser uno de los factores que justifiquen los altos niveles de tolerancia hacia conductas constitutivas de Violencia de Pareja, que quedan relegadas de una actitud crítica al considerarse o bien “normal” o bien algo ajeno a lo que es la Violencia de Pareja. 1139 Por otro lado, la mayoría de los estudios sobre el tema adoptan un criterio autoinformado para el diagnóstico de la Violencia de Pareja. En nuestro estudio, comprobamos que, al menos en adolescentes, parece ser un sistema válido por cuanto que hemos hallado que quienes se sienten maltratados (sean varones o mujeres) lo perciben específicamente por los comportamientos objetivos que se mantienen durante sus relaciones de pareja y no por las actitudes que desarrollan ante ellos. En este sentido, el CUVINO ha detectado diferencias estadísticamente significativa en todos sus items entre maltratados y no maltratados, por lo que se muestra como un instrumento de despistaje eficaz. Evidentemente, consideramos que constituye una ayuda de screening (para esa finalidad ha sido elaborado) y que el diagnóstico final quedará en las manos de las entrevistas personales y otros datos que el clínico debe realizar Nuestros datos, especialmente en lo relacionado con la estructura factorial del CUVINO indican la conveniencia de diseñar instrumentos de evaluación específicos para poblaciones peculiares. De hecho, los resultados indican con claridad que la población adolescente se enfrenta a la Violencia de Pareja de forma muy diferenciada a la adulta. Prueba de ello son las reacciones ante el agresor cuando la relación ha finalizado, o los enormes esfuerzos que supone, ya en la adolescencia, la ruptura de esa relación con el agresor. No parece descabellado que la propia experiencia en estas relaciones problemáticas durante la adolescencia y juventud faciliten la adopción de actitudes inadecuadas para cuando nuestros jóvenes se enfrente a relaciones adultas y estables en las relaciones interpersonales de pareja. A niveles más moleculares, hemos demostrado la existencia de comportamientos constitutivos de Violencia de Pareja en novios adolescentes universitarios en ambos sexos, aunque la prevalencia suele ser mayor en mujeres. Destacan de nuestros resultados las importantes diferencias regionales existentes que necesitarían de estudios posteriores que las explicaran, así como de una dinámica de relaciones de noviazgo que necesitarían de intervención. 1140 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Ashley, O. S. y Foshee, V. A. (2005). Adolescent help-seeking for dating violence: prevalence, sociodemographic correlates, and sources of help. Journal of Adolescent Health, 36, 25-31. Bosch, E. y Ferrer, V. A. (2000). 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