La cuestión marítima en la estrategia geopolítica de Carvajal y Ensenada
Abstract
José de Carvajal y Zenón de Somodevilla emergieron como los principales artífices de la política exterior española en una extraña coyuntura internacional. En 1748 las cancillerías de todo el continente emprendieron negociaciones en aras de la paz, ya que las potencias europeas precisaban tiempo para recuperar fuerzas tras tan larga guerra. Fue en semejante contexto en el que los dos ministros desarrollaron su geoestrategia. Pese a sus diferencias, ambos estadistas pretendieron garantizar la posición de España como gran potencia europea, del mismo modo que comprendieron que, en adelante, el equilibrio europeo se vería condicionado por la supremacía marítima y colonial.
Full text
ESPACIO, TIEMPO Y FORMA SERIE IV HISTORIA MODERNA REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA 33 AÑO 2020 ISSN 1131-768X E-ISSN 2340-1400
UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN A DISTANCIA 33 ESPACIO, TIEMPO Y FORMA AÑO 2020 ISSN 1131-768X E-ISSN 2340-1400 SERIE IV HISTORIA MODERNA REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA Doi: http://dx.doi.org/10.5944/etfiv.33.2020
La revista Espacio, Tiempo y Forma (siglas recomendadas: ETF), de la Facultad de Geografía e Historia de la UNED, que inició su publicación el año 1988, está organizada de la siguiente forma: SERIE I — Prehistoria y Arqueología SERIE II — Historia Antigua SERIE III — Historia Medieval SERIE IV — Historia Moderna SERIE V — Historia Contemporánea SERIE VI — Geografía SERIE VII — Historia del Arte Excepcionalmente, algunos volúmenes del año 1988 atienden a la siguiente numeración: N.º 1 — Historia Contemporánea N.º 2 — Historia del Arte N.º 3 — Geografía N.º 4 — Historia Moderna ETF no se solidariza necesariamente con las opiniones expresadas por los autores. UNIVERSIDaD NacIoNal DE EDUcacIóN a DISTaNcIa Madrid, 2020 SERIE IV · HISToRIa MoDERNa N.º 33, 2020 ISSN 1131-768X · E-ISSN 2340-1400 DEpóSITo lEgal M-21.037-1988 URl ETF IV · HISToRIa MoDERNa · http://revistas.uned.es/index.php/ETFIV DISEño y coMpoSIcIóN Carmen Chincoa Gallardo · http://www.laurisilva.net/cch Impreso en España · Printed in Spain Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 4.0 Internacional.
165ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED MISCELÁNEA · MISCELLANY
245ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL Y ENSENADA THE MARITIME ISSUE WITHIN CARVAJAL AND ENSENADA’S GEO-POLITICAL STRATEGY Francisco Amor-Martín1 Recibido: 11/2/2019 · Aceptado: 17/1/2020 Doi: http://dx.doi.org/10.5944/etfiv.2020.23778 Resumen José de Carvajal y Zenón de Somodevilla emergieron como los principales artífices de la política exterior española en una extraña coyuntura internacional. En 1748 las cancillerías de todo el continente emprendieron negociaciones en aras de la paz, ya que las potencias europeas precisaban tiempo para recuperar fuerzas tras tan larga guerra. Fue en semejante contexto en el que los dos ministros desarrollaron su geoestrategia. Pese a sus diferencias, ambos estadistas pretendieron garantizar la posición de España como gran potencia europea, del mismo modo que comprendieron que, en adelante, el equilibrio europeo se vería condicionado por la supremacía marítima y colonial. Palabras clave Carvajal; Ensenada; equilibrio politico; dominio marítimo; Armada. Abstract José de Carvajal and Zenón de Somodevilla emerged as the main architects of Spanish foreign policy amidst the strained international climate of the mid-eighteenth century. In 1748, foreign affairs offices across Europe engaged in conversations surrounding peace as they sought time to regain strength after such a long war. It was within the context of this nascent alliance system that Carvajal and Somodevilla developed their geo-political strategy. In spite of their differences, both statesmen tried to guarantee Spain’s position as a major European power and understood that, going forward, European political balance would be determined by colonial and maritime supremacy. Keywords Carvajal; Ensenada; Political balance; Maritime supremacy; Navy. 1. Becario FPU del departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla. Correo electrónico: [email protected]om
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED246 FRANCISCO AMOR-MARTÍN INTRODUCCIÓN Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, y José de Carvajal y Lancaster emergieron como figuras clave de la política exterior española en el contexto de las tortuosas y largas negociaciones que llevaron a la paz de Aquisgrán en 1748. Con el presente texto no pretendemos tanto exponer el resultado de una investigación o añadir datos novedosos de las más que conocidas trayectorias políticas de estos dos ministros, de las cuales se han vertido ríos de tinta, como plantear una reflexión a partir de la relectura y detenida observación de la amplia información recabada a través de fuentes documentales de archivo y publicaciones científicas 2 . Procuramos así poner énfasis en la convergencia existente entre ambos estadistas en la cuestión concerniente al fortalecimiento de la Real Armada, aunque también en la diferencia de pareceres que condujo al fracaso final de su colaboración y a la crisis política de 1754. En consecuencia, nos referiremos en términos de convergencia y de divergencia. Se nos antoja preciso contextualizar debidamente el ascenso político de los dos ministros y el periodo de ocho años (1746-1754) en el que trabajaron juntos. Una colaboración que tuvo lugar en una situación de paz armada que comenzó con el tratado de Aquisgrán de 1748 y que se prolongaría hasta 1760, abarcando la casi totalidad del reinado de Fernando VI. Un contexto histórico marcado también por el cambio de alianzas en la Europa continental y una basculación o giro al Atlántico, creciente foco de la política internacional y cuyo dominio económico marcaría en adelante el propio equilibrio entre potencias europeas. En resumen, una coyuntura de neutralidad política propicia para replantear la estrategia que debería seguir España como potencia imperial atlántica y dueña de la mayor parte de América. José de Carvajal y Lancaster ascendió a presidente de la Junta de Comercio y Moneda el 4 de enero de 1746, y el 4 de diciembre aconteció su nombramiento en calidad de ministro de Estado y decano del Consejo de Estado, en sustitución del marqués Villarías, del partido de los vizcaínos y definitivamente cesado al año siguiente3. En sus dos principales manuscritos, Testamento político (1745) y Mis pensamientos (1753), se percibe con nitidez tanto su evolución como continuismo a la hora de concebir las relaciones internacionales y el equilibrio entre potencias. La vasta cultura humanística de Carvajal contrasta con el pragmatismo enérgico de un hombre como Zenón de Somodevilla, hecho a sí mismo, buen conocedor de la guerra y hábil en el juego de intrigas palaciegas, del que él mismo terminaría 2. Sería una labor prolija el enumerar la extensa relación de títulos que han abordado el reinado de Fernando VI y la labor de los estadistas de aquella época, pero consideramos esencial citar a los siguientes autores: RoDRígUEz VillA, 1878. ARAnDA Y PERY, 1898. OzAnAM, 1975. DElgADo BARRADo, 2001. GóMEz URDáñEz, 1996; 2017. DElgADo BARRADo y GóMEz URDáñEz (coords.), 2002. Para la obra de José de Carvajal y Lancaster se han consultado preferentemente los manuscritos originales. Biblioteca Nacional de España (BNE), Mss. 10446: «Testamento político», s.l. [Madrid], 1745; Mss. 10676: «Mis pensamientos», s.l. [Madrid], 1753. Del primer documento puede consultarse la versión facsímil en DElgADo BARRADo, 1999. Para Ensenada, véase BNE, Mss. 18194: «Representación hecha a Fernando VI por su ministro el Marqués de la Ensenada», Madrid, 1751, ff. 55r-79r. El texto aparece íntegramente recogido en OzAnAM, (1980): 67-124. Un breve y sintético resumen sobre su vida pública puede encontrarse en: BNE, Mss. 18576/14/2: «Sucinta relación de la última desgracia acaecida al marqués de la Ensenada», s.l., s.f. 3. Una síntesis de su trayectoria política en MoRAlES RibAlTA, 2002: 7-14.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 247ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED siendo víctima 4 . Desde 1743, año del fallecimiento de José del Campillo, fungía como ministro de Hacienda, Guerra y Marina e Indias, carteras que heredó del primero como si de su discípulo se tratase. Desde 1737 sirvió como secretario para el Almirantazgo, y fue el principal responsable de la gestión y coordinación de la Guerra del Asiento 5 . También hay que reconocerle a Ensenada sus denodados esfuerzos en aras de ganarse la simpatía de un monarca débil y apocado como lo era Fernando VI, hasta el extremo de recurrir para ello al confesor Rávago y a la propia reina. Para nuestro texto nos interesa particularmente destacar las divergencias atinentes a la política exterior de una Monarquía –la española– excesivamente dependiente de sus relacionas con otras potencias competidoras –Francia y Gran Bretaña– para su propia supervivencia6. Tales divergencias se revelarían cruciales en el fracaso final de la cooperación entre los dos estadistas, en 1754, y terminarían frustrando la puesta en ejecución de su principal punto de convergencia: el fomento de la marina mercante y militar en el contexto de la revitalización del imperio colonial. Durante ese tiempo habían escenificado ante Fernando VI una inexistente armonía, e incluso llegaron al extremo de ocultarle información sensible. Se comprende así que se apoyasen mutuamente para sobrevivir al propio juego político en el que se encontraban inmersos7. No descubrimos nada nuevo al afirmar que Carvajal y Ensenada trabajaron por situar a España como una potencia europea independiente, respetada militarmente y que actuase de árbitro en el concierto internacional, dado que esta idea ya la han expuesto historiadores como Gómez Urdáñez y Delgado Barrado8. Nos centraremos en la política comercial con las Indias y en el rearme naval, cuestiones en las que coincidieron los proyectos reformistas de ambos ministros y que nos parecen merecedoras de una mayor atención. En esta estrategia geopolítica compartieron unos objetivos básicos comunes, pero divergieron en la ejecución, resultado de su dispar forma de interpretar las relaciones internacionales e identificar rivales y aliados. 1. EL GIRO ATLÁNTICO Como apuntamos al inicio, José de Carvajal y el marqués de la Ensenada emergieron a la primera línea de la política española en el transcurso de las negociaciones de paz que pusieron fin a la Guerra de la Sucesión Austríaca en 1748. El esfuerzo diplomático entre las cancillerías europeas no se constriñó a ese año, sino que comenzó a fines de 1745, donde destacó el plantón francés a España9, y concluyó en 1750, con la firma de los tratados con Portugal y Gran Bretaña. De este quinquenio nos incumbe resaltar la consolidación del giro atlántico que 4. GóMEz URDáñEz, 1996: 80-81; 2001; 2002: 75-81; 2017: 67-73. 5. BAUDoT MonRoY, (2014): 37-62. 6. STEin y STEin, 2002: 289. 7. GóMEz URDáñEz, 2001: 50-51. 8. DElgADo BARRADo, 2001. GóMEz URDáñEz, 1996; 2001; 2017. 9. MCLAChlAn, 1974: 133-135. DElgADo BARRADo, 2001: 88; GóMEz URDáñEz, 2017: 113-115.
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED254 FRANCISCO AMOR-MARTÍN de siglo, se asistió en Europa a la emersión de una generación que replanteó la doctrina económica política; primero, en los 50, la escuela fisiocrática contra el colbertismo, con Quesnay y Mirabeau a la cabeza, imbuidos de los postulados de Jean-François Melon39; casi simultáneamente, a partir de los 60, el liberalismo económico anglosajón, con representantes como John Millar, David Hume y Adam Smith40. Llombart extiende hasta 1760 lo que denomina «etapa de transición» en el pensamiento económico español, aún marcado por la herencia de Uztáriz, autor de Theórica y práctica de comercio y marina (1724)41. Hemos estimado oportuna una alusión a la ciencia económica del momento, dado que, en la época del estado fiscal-militar, va estrechamente ligada al reformismo que propugnaron Ensenada y Carvajal en la Hacienda, el comercio colonial y la Marina. La compleja historia de la decadencia naval española durante el siglo xvii trae asociada una serie de ideas 42 ; entre ellas, la del declive de una Monarquía lastrada por unas estructuras económicas arcaicas y cada vez más alejadas del capitalismo comercial e industrial que consolidaba la existencia de las grandes flotas mercantes europeas, como la de Gran Bretaña, cuyo sector naviero se vio reforzado por ese dinamismo mercantil. En el terreno de la reforma hacendística, tanto Carvajal como Ensenada estuvieron de acuerdo en implantar la contribución única y directa, pero naturalmente esto conoció una oposición decidida y empecinada en los círculos privilegiados, así como en los grandes hombres de negocios. Sería Ensenada quien la llevase a cabo entre 1749 y 1752, mediante la gestión de las alcabalas por parte de la Corona y la supresión de las numerosas rentas provinciales, lo que le impulsaría a levantar su célebre catastro, pero también a granjearse peligrosos enemigos 43 . Esta apuesta por la única contribución corrobora la evolución que operó en el pensamiento económico español, del mercantilismo clásico a las corrientes fisiocráticas que, a partir de 1760, se impondrían en el panorama francés e irradiarían al resto de Europa44. Advertimos que semejantes transformaciones en la doctrina económica presentan un grado de complejidad notablemente mayor, cuya explicación excede los objetivos de este trabajo. En el terreno de la base comercial imperial, destacaremos que el marqués de la Ensenada siempre se mostró circunspecto con la navegación en convoyes y el monopolio de puerto único abierto al comercio con las Indias, precisamente dos su valor metálico intrínseco. También John Law experimentó en Francia sobre estos principios de la moneda no metálica. WEnnERlinD, 2011: 17-43. 39. ThéRé & ChARlES, (2008): 1-42. RøgE, 2013: 33-40. También en Francia se desarrolló un debate interno en torno a la reformulación de las bases económicas del imperio. AliMEnTo, 2017: 243-266. 40. Finalmente, sería el pensamiento económico británico el que se impondría a los ojos de los estadistas españoles como modelo a observar críticamente, imitar y mejorar. PAqUETTE, 2013: 76-104. 41. LloMbART RoSA, 1998: 3-7 y 9-13. 42. GRAFE, 2011: 81-115. 43. La política hacendística ensenadista estuvo destinada a la obtención del líquido requerido para financiar esta empresa, lo que obligaba a enfrentarse al complicadísimo sistema tributario de la monarquía con el fin de racionalizarlo. BNE, Mss. 18194, ff. 57r-58v y 66v-68v. AnTEqUERA, 1884: 355. STEin y STEin, 2002: 287, 292-293. CEPEDA GóMEz, 2005: 470-472. GóMEz URDáñEz, 2017: 118-119 y 147-187. Para el pensamiento hacendístico de Carvajal véase: BNE, Mss. 10446, ff. 28r-40r. DElgADo BARRADo, 2001. 44. RøgE, 2013: 40-44. LloMbART RoSA, (2017): 147-156.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 255ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED de los rasgos más representativos del sistema atlántico español. Sin ir más lejos, la primera reacción oficial, a comienzos de siglo, por parte de la nueva dinastía significó una confirmación de sistema de flotas que vio su plasmación por escrito en el Proyecto para galeones y flotas del Perú y Nueva España y para Navíos de Registro y Avisos, publicado en Madrid el 5 de abril de 1720 y conformado por ocho capítulos 45 . Su lógica continuista y conservadora, carente de audacia para reinventar el sistema comercial atlántico de la Monarquía, resultó ser su principal debilidad. Reafirmaba la lógica bullonista del imperialismo español en vez de abrazar un sistema económico más aperturista o próximo al mercantilismo. Asimismo, la rigidez del sistema de convoyes y de concesión de licencias por tonelaje desincentivó la construcción naval civil, dado que los armadores optaron por pocos barcos, pero de gran tonelaje. Debilidades advertidas por Macanaz, Legarra o Uztáriz46. Partidario de reinventar el sistema atlántico español, Zenón respaldó la medida extraordinaria emprendida por Campillo en 1739 de licenciar registros sueltos de pabellón neutral para garantizar la comunicación con ultramar. Este recurso, además de una forma de adaptación a la excepcionalidad de la guerra, brindó la oportunidad de ensayar alternativas al anquilosado sistema de convoyes. Una vez concluida la contienda, Ensenada se resistió a restablecer las flotas al comprobar los buenos resultados arrojados por el sistema de registros sueltos. Las comunicaciones con las Indias se mantuvieron durante los años de la guerra, incluso con regiones secundarias (la costa chilena), y el comercio atlántico experimentó una tendencia al alza a lo largo de los años 50. La historiografía especializada ha valorado con optimismo los resultados que ofreció el sistema de registros, con la salvedad de los Stein, quienes se han mostrado más cautos. No obstante, también ellos han admitido que los resultados generales en los dieciséis años de vigencia, aunque desiguales, fueron buenos47. Lo que nos importa aquí es que el recurso de los registros sueltos convenció a Ensenada y Carvajal, a la vez que proporcionó un poderoso argumento a favor de un sistema comercial más abierto. La razón para ello se fundamentó en que el predominio de los registros incentivó la actividad constructora en los astilleros privados de la periferia, más adaptados a la fábrica de navíos de menor porte. El sector naviero privado enfocado a la construcción barcos mercantes conoció un importante salto cualitativo como consecuencia de la expansión comercial transoceánica que tuvo lugar durante el sistema de registros48. Sólo la caída de Ensenada y la presión ejercida por las oligarquías comerciales representadas en los consulados de Cádiz y México consiguieron la restauración de un sistema bianual de flotas en 1755. Otra de las características de la administración ensenadista y carvajaliana estribó en la apertura de más puertos peninsulares al comercio con las Indias. Además, en 45. AGI, Contratación, 5070B, Madrid, 5 de abril de 1720, ff. 1r-12r. 46. STEin y STEin, 2002: 220-232, 264, 271-274. UzTáRiz, 1757, caps. xx-xxviii. 47. WAlkER, 1979: 258-263. GARCíA-BAqUERo GonzálEz, 1988: 170-173. LloMbART RoSA, 1992: 124. STEin y STEin, 2002: 232-241. KUEThE & AnDRiEn, 2014: 153-155. 48. AlFonSo MolA, 1998: 107-108.
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED256 FRANCISCO AMOR-MARTÍN el pensamiento de Carvajal ocupó un puesto preferencial el impulso del comercio marítimo mediante las compañías privilegiadas. Lo movía a ello su temor a las consecuencias que podrían derivarse de una caída de Cádiz, cabecera del monopolio comercial transatlántico, en manos enemigas. Asimismo, Carvajal demostró una gran agudeza al comprender la necesidad de separar la marina mercante de la militar, y así lo reflejó al proponer que los puertos militares, aquéllos que servían de sedes de los grandes arsenales, permaneciesen cerrados para la navegación mercante49. Empero, que Carvajal y Ensenada propugnasen la apertura de otros puertos españoles al comercio con las Indias no ha de interpretarse como una defensa de la libre navegación. Nada más lejos de la realidad, ya que José de Carvajal, adscrito a la corriente de Freitas y Selden50, se oponía firmemente a la libertad de navegación, lo que comportó cuantiosas dificultades en sus negociaciones con los británicos y la imposibilidad de zanjar el contencioso del comercio inglés en el Caribe. Por otra parte, aunque el marqués de la Ensenada sí aceptase la libertad de navegación, ello no lo convertía en un partidario del librecambismo, ni mucho menos que se atreviese a dar un paso en esa dirección, tal vez temeroso de los impredecibles efectos que pudiese desencadenar tal medida51.Habría que esperar a la siguiente generación, la época de Campomanes y Jovellanos, para encontrar una defensa más decidida de la libertad de comercio con las Indias52. Observemos la evolución expansiva que experimentó la flota mercante española durante el siglo xviii. Entre 1717 y 1778 su tamaño se multiplicó por cinco, hasta situarse la tercera del mundo, con 165.000 toneladas, sólo por detrás de Gran Bretaña (350.000 t) y Francia (219.000 t). El porcentaje del presupuesto de la Real Hacienda destinado al sector naviero aumentó del 8% de la década de 1710-1719 hasta el 24% de 1760-1790 53 . A pesar de que estos números muestran una evolución muy positiva en comparación con la etapa anterior (1650-1717), la perspectiva comparada con las potencias atlánticas occidentales nos revela que tales cifras distan de ser halagüeñas, pues nunca estuvieron a la altura de las que se le supondrían a una gran potencia marítima poseedora de un vastísimo imperio de ultramar. Además, la flota mercante española del siglo xviii en su mayor parte había sido construida en astilleros extranjeros, como el propio Bernardo de Ulloa lo advirtió54. En vísperas de 1778, año del Reglamento de Libre Comercio, casi el 75% de los navíos mercantes implicados en el comercio con Indias habían sido fabricados en astilleros extranjeros: 362 bajeles extranjeros (fundamentalmente ingleses y franceses) frente a 130 españoles (109 peninsulares)55. Por mucho que los gobiernos insistiesen en vetar los navíos extranjeros, no lograrían erradicar la práctica, precisamente porque la necesidad imponía alternativas a la insuficiente industria naviera española. 49. BNE, Mss. 10446, ff. 26v y 40v-43r. MoRAlES RibAlTA, 2002: 15-18. 50. Para saber más sobre esta polémica que marcó el siglo xVii y que tuvo sus ecos en el siglo xViii: BRiTo ViEiRA, (2003): 361-377. MARTínEz ToRRES, (2017): 71-96. 51. GóMEz URDáñEz, 1996: 118-119. 52. LloMbART RoSA, 1992: 114-121; (2017): 151-153. 53. GRAFE, 2011: 87. 54. STEin y STEin, 2002: 263. 55. GARCíA-BAqUERo GonzálEz, 1992: 162. AlFonSo MolA, 1998: 101, 105-107.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 257ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED 3. EL REARME NAVAL Las disparidades a la hora de concebir las relaciones exteriores de la Monarquía y las alianzas no impidieron que José de Carvajal y el marqués de la Ensenada coincidieran en la imperiosa necesidad de dotar a España de un poderoso aparato militar que disuadiera a potenciales enemigos y velara por la neutralidad del país, si bien priorizaron el rearme naval frente al terrestre. A partir de estos presupuestos idearon un proyecto de fomento de la Armada que compartió bastantes puntos comunes. Aunque el programa armamentístico naval diseñado por Carvajal en 1745 haya quedado eclipsado por la sombra alargada del marqués, nos gustaría llamar la atención sobre él y apercibir el escrupuloso detallismo con el que trabajaba el ministro de estado. A todas luces, si algo marcó con fuerza el reinado de Fernando VI fue el reformismo castrense para insuflar fuerza y vitalidad no sólo a la Real Armada sino también a los ejércitos de tierra56. He aquí la consecuencia más visible de entender los medios militares como instrumentos ejecutores de la política exterior. Igualmente, así podemos comprender la prudencia del marqués de la Ensenada ante el rumbo que iban tomando entre 1748 y 1749 las negociaciones mantenidas por Carvajal con los diplomáticos británicos. A pesar de no depositar confianzas en la vía diplomática emprendida por Carvajal, al estimarla perjudicial para los intereses españoles, el marqués no quiso arriesgar una nueva guerra mientras persistiese la debilidad marítima de España frente a Gran Bretaña. Por eso mismo ideó secretamente su programa de rearme naval, con vista a seis u ocho años, pero guardándose de no levantar los recelos de Carvajal ni del monarca. En sus Representaciones siguió este esquema hasta la llegada del año 1751, momento en el que procedió a variar, seguro como estaba de los primeros resultados obtenidos en su rearme. A partir de entonces comenzó el diseño de su estrategia militar, en la que no contemplaría más concesiones a potencias rivales sin obtener a cambio ventajas. Situada en una posición de fuerza respetable, España podría vender cara su neutralidad una vez hubiese estallado una nueva guerra entre Francia y Gran Bretaña, conflicto que el propio Ensenada percibía como indefectible57. Si se diese esa situación, podría exigir la restitución de plazas como Gibraltar, Mahón y Bellaguardia, amén de privilegios comerciales. Al fomentar la modernización de la Real Armada y la expansión de la marina mercante, Ensenada no trabajó en terreno sin roturar; ya hemos tenido ocasión de referirnos a Tinajero, Patiño, Gaztañeta y Uztáriz, inspiradores todos ellos del rearme naval que acometería Zenón58. El marqués exhibió habilidad a la hora de elaborar una 56. Abián CUbillo, (2017): 85-103. AnDújAR CASTillo, 1996; 2005: 519-536. CEPEDA GóMEz, 2005: 467-468. Incluso Carvajal alentó la reforma del Ejército Real. BNE, Mss. 10446, ff. 21v-24v. 57. GóMEz URDáñEz, 1996: 103-110; 2017: 113-145. SERRAno ÁlVAREz, 2018: 167-186. 58. Biblioteca de la Universidad de Sevilla (BUS), A 109/087(40): «Proyecto de Tinajero de la Escalera para el despacho preciso de una flotilla», s.l., 1711, s / f. AGI, Indiferente general, 2644: «Informe de Bernardo Tinajero de la Escalera a José Grimaldo», Madrid, 15 de enero de 1713. Uztáriz, en los años 20, estimó que España necesitaría de una marina de guerra compuesta por 50 navíos de línea de 100-50 cañones de porte y 20 fragatas: UzTáRiz, 1757: 173-175 y 197-203 [1724]. Sobre otros proyectos de reconstrucción de la Armada en las primeras décadas del Setecientos, véase: PéREz-MAllAínA BUEno, 1982: 397-402.
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED258 FRANCISCO AMOR-MARTÍN propaganda eficaz que exaltase su persona y difundiese públicamente sus logros, lo que ha contribuido a la formación de esa leyenda dorada en torno a su figura. Hay que reconocerle, no obstante, su capacidad analítica y crítica de los resultados obtenidos en la Guerra del Asiento, que él mismo gestionó y administró. Su principal mérito consistió en advertir las disfuncionalidades de las que se veía aquejada la Marina y reformular parcialmente la base ya establecida por Tinajero y Patiño59. Un proyecto tan amplísimo y ambicioso como éste exigía una gigantesca revisión de los recursos financieros y una enorme inversión de medios económicos. El propio Ensenada calculó que el coste de su proyecto de reconstrucción naval militar en unos 30.000.000 de pesos, lo que justificaba su reforma hacendística, siguiendo algunas de las pautas expuestas por Uztáriz y Bernardo de Ulloa60. Por costosa que pareciese tal empresa, Carvajal y Ensenada la contemplaron seriamente porque la estimaron necesaria, como una imposición de la más aplastante lógica geopolítica. Este esfuerzo por racionalizar los recursos financieros y controlar más eficientemente la aplicación de los mismos en los gastos de la Marina se tradujo, a partir de 1750, en la asignación a cada departamento marítimo de un presupuesto fijo con el que cubrir las obligaciones ordinarias61. Al término de la guerra, la Monarquía apenas podía alinear 16-18 navíos, 5 fragatas y 15 embarcaciones menores 62 . Todas estas unidades precisaban de urgentes reparaciones de envergadura. Ensenada confiaba con su rearme conseguir una fuerza naval capaz de alinear 125 barcos, entre 60 navíos de línea y 65 fragatas y unidades de menor porte. Por el momento, esperaba mantener la Marina existente en 1751 con 6.000.000 de escudos63. Nótese que en 1748 la Royal Navy disponía aproximadamente de 330 unidades de todas las clases, por lo que, de completarse con éxito el rearme ensenadista, la Real Armada tan sólo representaría un modesto 43’40% de las fuerzas marítimas de Gran Bretaña64. Para contrarrestar semejante desventaja, Ensenada abogaba por la alianza con Francia frente a Gran Bretaña, justo al revés que Carvajal; así, conjuntadas las unidades de la Real Armada con las de la Marine Royal, sería posible sumar una fuerza equivalente en número que defendiese el imperio65. Y es que el propio marqués era muy consciente de las limitaciones presupuestarias y demográficas de la Monarquía a la hora de dotarse de unas fuerzas terrestres del tamaño de las francesas y de una marina de guerra equiparable a la británica. Quisiéramos advertir que en la cuestión del tamaño de la Real Armada la coincidencia entre el marqués y Carvajal fue absoluta, pues éste igualmente propuso en su Testamento político una marina de guerra conformada por 125 unidades: 50 navíos 59. Por ejemplo, se mantuvo fiel a la organización del personal de la Armada. MERino NAVARRo, 2019: 19. 60. BNE, Mss. 18194, f. 66r. RoDRígUEz VillA, 1878: 20, 47 y 85. STEin y STEin, 2002: 286-287. Compárense los guarismos de la evolución de las rentas reales a lo largo del siglo xViii con los de las consignaciones destinadas a la Real Armada. 61. MERino NAVARRo, 2019: 113, 118-119, 136. 62. OzAnAM, 1980 [1751]: 118; MAnERA REgUEYRA, 1981: 416-419. 63. BNE, Mss. 1962, ff. 17v-18r; Mss. 18194, ff. 58v y 60v-61r. 64. Para la Royal Navy, véase OzAnAM, (1980): 87-90 y 118-123. 65. BNE, Mss. 18194, ff. 60r-61r.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 259ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED de 25-60 cañones de porte, 25 navíos de 70-100 cañones y 25 o 30 fragatas cuya potencia de fuego oscilase entre los 20 y 50 cañones66. Al igual que Patiño y Ensenada, Carvajal también defendió el modelo de tres departamentos marítimos, con la única diferencia de establecer la cabecera de uno de ellos en Gibraltar, en vez de Cádiz, ciudad que prefería dejar como puerto estrictamente comercial. Semejante propuesta ponía de relieve su optimismo en recuperar la plaza de Gibraltar. También sostuvo que la mitad de la Marina se guarneciese en El Ferrol, dos tercios de la otra mitad en Cartagena y el resto en Gibraltar. Con respecto a la Academia de Guardias Marinas, apoyó que su sede principal residiese en El Ferrol y que se erigiese una menor en Cartagena. En dichos puertos no se admitiría actividad comercial, para la cual se reservarían todos los restantes a ambas orillas del océano. Propuso que estas tres escuadras permaneciesen armadas con navíos de 70 cañones de porte y una fragata; sólo en caso de ser posible, una embarcación de remos o galera67. En el haber del programa armamentístico carvajaliano hay que reconocerle su interés por detalles técnicos de toda índole, incluso cuando carecía de aquellos conocimientos en los que sí era ducho Ensenada, como las cuestiones relativas a las maestranzas de jarcia, carpintería, lona y calafates, entre otros68. Se preocupó por el cuidado y buen trato a los marineros, que fuesen bien pagados y se garantizase el bienestar de sus familiares; creyó conveniente que se les despidiera cerca de su patria o se les garantizasen medios con los que regresar a ella. Dicha preocupación abarcaba por igual a los marineros extranjeros que prestasen servicio en la Armada, a los que habría que darles empleo para todo el año. Propuso dejarlos en los navíos desarmados, preferentemente en aquellos que estuviesen fondeados en los puertos peninsulares, pues sabía que de no concederles oportunidades se volverían a sus tierras de origen69. José de Carvajal tampoco se amilanó al abordar una problemática tan espinosa como la gestión de los recursos forestales y el procesado de las maderas para la construcción naval militar. Pidió que se cuidase la elección de las mismas, que fuesen bien curadas y cortadas sin menoscabo de considerar la adecuación al clima. Al igual que Ensenada, coincidió con Tinajero en la excelencia de los recursos forestales americanos para la industria naval. De este modo, Carvajal, que comprendía su proyecto a largo plazo, fomentó la actividad constructora de los astilleros americanos70. Ensenada, de la misma opinión, ya tomó medidas en dicha dirección durante la guerra; cargó en las espaldas de la Real Compañía de La 66. BNE, Mss. 10446, ff. 25v-26r. 67. Ibíd., ff. 26v-27r. Aunque Carvajal se refiriese a las galeras, Ensenada las consideraba de nula utilidad para la nueva guerra naval, por lo que en 1748 las suprimió de la Marina. Ciertamente, estas embarcaciones habían quedado desfasadas. MERino NAVARRo, 2019: 346. 68. Hay que puntualizar que la política ensenadista también cuidó con esmero los requerimientos de las maestranzas, aun a costa de métodos expeditivos en forma de redadas contra los «vagos y malentretenidos», particularmente contra los gitanos. Ibíd.: 72-75, 78. 69. BNE, Mss. 10446, ff. 27v-28r. 70. Ibíd.: f. 26r.
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED260 FRANCISCO AMOR-MARTÍN Habana 71 y del astillero de esa misma ciudad el peso principal de la (inacabada) serie de 15 bajeles que, teóricamente, deberían haber entrado en servicio para el año 1742. Téngase en cuenta que la sensibilidad de la madera recién cortada ante la acción de los agentes atmosféricos si era dejada a la intemperie o inadecuadamente almacenada, o bien expuesta constantemente al contacto con el agua salda, sobre todo una tan corrosiva como la del Caribe. Todo ello exigía tareas periódicas de mantenimiento y reparación72. De un adecuado corte y posterior procesamiento de las maderas dependería la utilidad del navío a partir de su entrada en servicio en la Real Armada. En otras ocasiones, los inconvenientes procedían de los repuestos o falta de enseres navales 73 . La experiencia de la guerra constató que el éxito o fracaso de una operación naval podía verse muy seriamente condicionado por culpa de un deficiente mantenimiento del navío o el mal estado de sus maderas. En cuanto a política forestal, mucho más trascendental se reveló la decisión de que la Marina tomase bajo su jurisdicción los bosques y montes de América de interés para la construcción naval, fundamentalmente los existentes en el área antillana. Ya en el año 1747, para la isla de Cuba, el gobernador de La Habana, Francisco Cajigal de la Vega, pretendió hacer extensible a los restantes tipos de árboles la prohibición expresa de tala de caoba, roble y cedro, y dictó medidas encaminadas en esta dirección, dada la imperiosa necesidad de asegurar madera para el astillero y que ésta no fuese quemada para la apertura de nuevas estancias e ingenios azucareros74. A fuer de las Ordenanzas de 1748 –inspiradas en la Ordonnance sur le fait des eaux et forêts de 1669– se determinaron criterios de selección en la corta y curado de las maderas; se buscaba en el árbol la pieza o ligazón que mejor se adecuase al posterior diseño del buque y al porte de éste75. Además, para 1752 se habían plantado en España hasta dos millones de robles76. Sin embargo, se reafirmó la preferencia por las maderas de origen nórdico para la arboladura de los navíos, conclusión a la que ya llegó Ciprian d’Autran en los años 30. Desde 1751 todos los navíos botados en los astilleros españoles emplearon exclusivamente maderas del Báltico para sus palos, vergas y masteleros; incluso aquéllos construidos en La Habana, una vez pasaban por La Carraca para cualquier tarea de mantenimiento o revisión, veían reemplazadas sus arboladuras por otras realizadas con este tipo de maderas, algo que se convirtió en norma a partir de 1752 y que se mantuvo en la década siguiente 77 . Ciertamente, la política ensenadista dio sus frutos en cuanto a la aceleración de los ritmos de fabricación de navíos de guerra en los astilleros, que experimentaron 71. Véase el estudio de SERRAno ÁlVAREz, 2018, 96-126. 72. AGI, Santo Domingo, 1318: correspondencia entre Pedro de Torres y el gobernador, La Habana, 15-24 de julio de 1747. 73. AGS, Secretaría de Marina (SMA), 401-2: Reggio informa sobre la llegada del navío Real Familia, La Habana, 6 de junio de 1748. 74. AGI, Santo Domingo, 1318: «Providencias para la conservación de los montes», La Habana, 14 de septiembre de 1747, s / f. 75. ARAnDA Y AnTón, (1992): 7 y 11. 76. GóMEz URDáñEz, 2017: 144. 77. BNE, Mss. 18194, f. 65. MERino NAVARRo, 2019: 220-223. QUinTERo GonzálEz, (2004): 84-88.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 261ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED un reseñable proceso de ampliación y modernización, con la transferencia de tecnología náutica extranjera, esencialmente de Francia y de Gran Bretaña78. Se amplió, en definitiva, la Real Armada y se la dotó de una mejor infraestructura portuaria que le otorgase un respaldo logístico. Sin embargo, el rearme conoció una serie de problemas técnicos, como los desajustes derivados de la introducción del sistema de construcción naval a la inglesa, cuyos resultados distaron de ser satisfactorios, por no decir llanamente mediocres en muchos casos. Además, cabe cuestionarse detenidamente si de verdad era necesario un cambio del diseño de los barcos, más aún cuando el sistema de Ciprian d’Autran se había revelado tan capaz durante la guerra, incluso superior a sus homólogos británicos79. Sin embargo, el discreto desempeño táctico de los oficiales y mandos intermedios, sumado a la escasa calidad de la marinería y la falta de hombres con los que nutrir las tripulaciones, continuaron como el principal punto débil de la Armada80. También queremos llamar la atención sobre una contradicción fundamental que el rearme ensenadista heredó del de Patiño, como ya apuntó Alfonso Mola. La desviación de recursos, medios navales y capital humano hacia los grandes astilleros y arsenales que reconstruían la Real Armada actuó en detrimento de los centros privados tradicionales especializados en la construcción de barcos mercantes de modesto porte, que en una coyuntura de expansión comercial oceánica se adecuaban muy bien a la demanda. El hueco tuvo que cubrirse con la nacionalización de bajeles de construcción extranjera, lo que postergó constantemente el despegue del sector naviero mercantil81. El empeño carvajaliano por la reconstrucción y modernización de la Marina conoció un progresivo desvanecimiento a partir de 1748, como evidencia la omisión de este proyecto en Mis pensamientos. Podemos conjeturar que la firma de la paz en 1748 y el tratado con Gran Bretaña de 1750 alejasen a Carvajal de su propio programa de rearme naval, acaso porque ya no lo considerase tan necesario. Confiaba en la fructificación de la alianza con Gran Bretaña y, así, la posibilidad de unir los destinos de la Marina española a los de la Royal Navy, lo que se traduciría en la hegemonía marítima mundial para ambas potencias82. Más plausible nos parece que la razón principal de su desentendimiento por la Armada se debiera a las desalentadoras noticias de las que tuvo conocimiento a fines de 1748, cuando supo de la derrota sufrida por la escuadra española de La Habana ante una formación británica liderada por Charles Knowles. «Reniego de marina que tan malamente nos ha servido en una guerra de mar, aviendo consumido misllones sin término y perdido vasos por insensible transpiración» escribió Carvajal a Fernando Álvarez de Toledo, duque de Huéscar, en la Navidad de 1748, según su documentación epistolar83. A todas luces, el adverso resultado de la batalla debió 78. MERino NAVARRo, 2019: 351 y 354. 79. MERino NAVARRo, 2019: 49-55. APESTEgUi, 1998: 251-253 y 259-261. 80. Sobre los problemas de los que adolecía la marinería española: MERino NAVARRo, 2019: 86-89. 81. AlFonSo MolA, 1998: 106-107. 82. BNE, Mss. 10446, f. 14v. MCLAChlAn, 1974: 132-133. Sorprende el razonamiento seguido por José de Carvajal, cuando ciertamente la Royal Navy se bastaba por sí misma para defender los intereses imperiales de Gran Bretaña. 83. OzAnAM, 1975: 422. Huéscar ejercía de embajador en París desde 1746.
ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED262 FRANCISCO AMOR-MARTÍN causar un hondo impacto en Carvajal y Ensenada, como así se deduce de la gran cantidad de papel que generó84. 4. LA CRISIS POLÍTICA DE 1754 En gran medida se trató de una crisis política acontecida a raíz de la caída de Ensenada, en la cual influyeron multitud de razones externas. A pesar de que este ministro había priorizado la reforma interna frente a la política exterior (de la que se encargaba Carvajal), no menos cierto era que ese reformismo ensenadista hacia el exterior se orientaba con vista a las relaciones internacionales. Por su reforma fiscal, su uso de la Corona como directora de la economía y su política de contención del gasto superfluo fue visto entre ciertos círculos cortesanos como un ser ambicioso, despótico y molesto85. Esta crisis ejemplificó muy bien la divergencia existente endtre ambos hombres de estado a la hora de afrontar los conflictos diplomáticos con potencias externas, por mucho que hubiesen convergido en el fortalecimiento de la Real Armada. Y precisamente, la Marina ha de entenderse como instrumento al servicia de la política exterior, por lo que precisa de una coherencia en las líneas de actuación de la segunda. Cuando emergió la crisis por la tala del palo tintóreo de Campeche, Carvajal reaccionó vacilante ante el nuevo foco de tensión, temeroso de despertar el enfado de los británicos y propiciar así una ruptura del acuerdo tan trabajosamente logrado. El marqués de la Ensenada, en cambio, buscó la solución a ese contencioso mediante la monopolización del palo tintóreo. No veía inconvenientes en venderlo a los ingleses, pero dentro de unas condiciones encaminadas a regular su extracción y venta, que la materia llegase a un puerto español –a Cádiz– y que se aplicasen los aranceles más convenientes para una materia prima tan rentable. Es decir, el marqués apostó por el mercantilismo de cuño francés: proteccionismo económico e impulso de la industria nacional como forma de competir con Gran Bretaña 86 . Estas medidas de Ensenada generaron constantes encontronazos entre los guardacostas españoles y el escuadrón británico bajo las órdenes del contralmirante sir Charles Knowles. El marqués respondió con un aumento de las fuerzas en la Mosquitia y una intensificación de los registros y los apresamientos de contrabandistas ingleses. 84. AGS, SMA, 400-2: Wall a Ensenada, por vía reservada, Londres, 15 de diciembre de 1748. AGS, SMA, 401-1: Miguel de Lovio a Ensenada, La Habana, 15 de noviembre de 1748; Ibíd.: Wall a Ensenada, refiriendo las noticias sobre el combate naval, Londres, 12 de diciembre de 1749. 85. BNE, Mss. 1962, ff. 54r-90r. STEin y STEin, 2002: 308-309. Para Gómez Urdáñez, Keene estuvo implicado en ese conflicto desde un comienzo, aunque cabría la posibilidad de que él mismo, una vez concluidos los hechos, engrandeciese su actuación para arrogarse más prestigio. Ricardo Wall y el duque de Huéscar vieron el camino expedito para hacer efectiva la confabulación una vez falleció Carvajal el 8 de abril de 1754. GóMEz URDáñEz, 1996: 119 y 126-129. Francisco Andújar Castillo sostiene la posibilidad de que la caída del marqués también se viera motivada, en menor medida, por la reducción de efectivos que comportó su reforma de 1749. AnDújAR CASTillo, 2005: 520. Todo parece indicar que así fue, si nos fijamos en el tercer cargo contra el marqués, a quien acusaban de haber disminuido y abandonado el Ejército: BNE, Mss. 1962, f. 12; Mss. 5718. 86. GóMEz URDáñEz, 1996: 115-117; 2017: 211-219, 221-222 y 230-231.
LA CUESTIÓN MARÍTIMA EN LA ESTRATEGIA GEOPOLÍTICA DE CARVAJAL y ENSENADA 263ESPACio, TiEMPo Y FoRMA SERiE iV hiSToRiA MoDERnA 33 · 2020 · PP. 245–268 iSSn 0214-9745 · E-iSSn 2340-1400 UnED En cuanto Keene tuvo noticias de estos hechos y del éxito de la política ensenadista, informó a Londres y saltaron las alarmas87. El tratado con Gran Bretaña se desmoronaba tras cuatro años de frágil vigencia, y así se lo hicieron saber Keene y Wall a Carvajal. Éste no pudo ofrecer ninguna explicación convincente a los diplomáticos británicos. Falleció el 8 de abril, habiendo sido incapaz de llegar a una solución. Lo sucedió Huéscar, quien desempeñó el cargo como interino hasta mayo. Un mes después, en la medianoche del 20 de julio, fue arrestado el marqués de la Ensenada, quien ya no contaba con la protección que le había brindado Carvajal. Una orden del rey lo acusaba de alta traición por ocultarle información de Estado. Wall y Huéscar, sus principales opositores y los orquestadores del complot, habían buscado cualquier prueba inculpatoria 88 . Keene, viendo el éxito de la conjura contra Ensenada, expresó triunfalmente: «no se construirán más buques para España»89. Así, con la muerte de Carvajal, la caída de Ensenada, el ascenso de Wall y Huéscar y la llegada de Julián de Arriaga al frente de la cartera de Marina, se abrió un periodo transitorio, en el que los proyectos de rearme que tanto consternaban a Londres fueron parcialmente paralizados90. 5. CONCLUSIÓN FINAL La paralización del rearme fue decisiva para que cuando España se incorporase a la guerra en 1762 no lo hiciera debidamente preparada y sufriera uno de los mayores descalabros militares de su historia. Ni siquiera se alcanzó la cifra de 60 navíos de línea que había fijado como referente el marqués de Ensenada. Éste, consciente de la situación desfavorable de la Real Armada frente a la Royal Navy, siempre se opuso a la guerra abierta hasta que el programa de rearme no hubiese sido completado; Eslava, por el contrario, no obró con la misma prudencia en 1762. Los hechos terminaron por darle la razón a la estrategia diseñada por Zenón de Somodevilla, quien 87. A comienzos de la década de 1750 se presenció un nuevo auge de las actividades de los contrabandistas, algunas de abierta hostilidad, que encontraron su reacción en las redobladas campañas punitivas de los guardacostas españoles, promovidas por Ensenada. La respuesta militar al contrabando terminaría alejándolo de Carvajal. En 1749 los guardacostas capturaron la balandra Mayflower, cargada de esclavos para la South Sea Co. AGI, Santo Domingo, 2170: «Presas, represalias, corsos y armadores», La Habana, 1750. Lo que en realidad se libró en las aguas del Caribe durante la década de 1750 fue un epílogo extraoficial del conflicto colonial de 1739, una especie de guerra corsaria entre contrabandistas y guardacostas. AGI, Santo Domingo, 498: «Al marqués de la Ensenada, remitiéndole los papeles que contiene el índice adjunto sobre el modo y forma en que despachan los virreyes y gobernadores de Indias las patentes para hacer el corso», Madrid, 17 de febrero de 1751.; AGI, Santo Domingo, 2171: «Lorenzo de Montalvo al marqués de la Ensenada, con testimonio de los autos obrados con motivo de las presas hechas por los navíos de la escuadra guardacostas de aquellos mares en el bergantín Yemcimer y la Charidad (sic) del capitán Ricardo Landon (sic)», La Habana, 11 de diciembre de 1753; Ibíd.: «A Julián de Arriaga, con información de una balandra despachada en corso que capturó una embarcación inglesa con 32 hombres, 12 cañones y 12 pedreros el 22 de abril de 1755», Santiago de Cuba, 6 de mayo de 1755. La costa venezolana fue otra de las más afectadas por el contrabando. AGI, Santo Domingo, 792: «Expedientes sobre los insultos de los holandeses e ingleses de Curazao», 1753-1756. 88. BNE, Mss. 5710: «Cargos hechos al marqués de la Ensenada y respuesta a los mismos», s.l., s.f. [c.1774]; Mss. 1962, ff. 91r-126v; Mss. 18576/14/2, ff. 24 y ss. GóMEz URDáñEz, 2017: 224-225. 89. GóMEz URDáñEz, 1996: 128. 90. MERino NAVARRo, 2019: 75. BAUDoT MonRoY, (2015): 279-301. AnDújAR CASTillo, (2015): 312-319. SERRAno ÁlVAREz, 2018: 186-206.
SERIE IV HISTORIA MODERNA REVISTA DE LA FACULTAD DE GEOGRAFÍA E HISTORIA ESPACIO, TIEMPO Y FORMA AÑO 2020 ISSN: 1131-768X E-ISSN 2340-1400 33 Reseñas · Book Review 413 MACKAY, Ruth, Life in a Time of Pestilence. The Great Castilian Plague of 1596-1601, (Mauro Hernández) 417 CiARAMiTARo, Fernando & PUEnTE BRUnke, José de la (eds.), Extranjeros, naturales y fronteras en la América ibérica y Europa (1492-1830) (Marco Antonio Reyes Lugardo) 421 AlAbRúS IglESiAS, Rosa María, Razones y emociones femeninas. Hipólita de Rocabertí y las monjas catalanas del Barroco (Carlos Martínez Shaw) 425 FigUEiRôA-Rêgo, Joao de, Luxán, Santiago de & Sanz, Vicent (eds.), Tabaco e Escravos nos Impérios Ibéricos (Agustín González Enciso) 429 yUn CASAlillA, Bartolomé, Los imperios ibéricos y la globalización de Europa (siglos XV a XVII) (Jorge Rojas Gutiérrez) 433 MiTChEll, Silvia Z., Queen, Mother, and Stateswoman: Mariana of Austria and the Government of Spain (Julio Arroyo Vozmediano) 437 MAlo BARRAnCo, Laura, Nobleza en femenino. Mujeres, poder y cultura en la España moderna (Alberto Juan Felani Pintos) 441 Сдвижков, Д.А., Письма с прусской войны. Люди российско-императорской армии в 1758 году (Ruslana Martiniuc) 445 ORTEgA DEl CERRo, Pablo, El devenir de la élite naval. Experiencias de los oficiales de la Armada en tiempos de cambio (inicios del XVIII- finales del XIX) (Javier Gómez Mesas) 449 FERnánDEz AlbAlADEjo, Pablo, Restigios. Ensayos varios de historiografía, 1976-2016 (José Antonio Martínez Torres)