Sancho Cornillo
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(Número 317.) xS^uQque parece confuso e! modo de verso mió, no obslante tomé la pluma ásúplicas de un amigo, para escribir un suceso flamante, que ha sucedido, el mas gracioso que vi desde que tuve sentido, ynarices atrás tenga que parece suenan tiros. Ño obstante proseguiré, aunque para proseguirlo será menester tener un braguero prevenido, por si acaso me quebrare ' por lo mucho que me rio. Aunque es verdad de que yo con gran paciencia he sufrido de esta vida los tropiezos, ;que tan fuertes han sido, decirles quiero mí patria, porque decirla es preciso, para que todos la sepan, yen habiéndola sabido se huelguen como unas pascuas ; ysi no me engaño digo que es la ciudad de Lucena, del mundo jardin florido, que está de Cabra una legua ; mi nombre es Sancho Cornillo; nacido en tan buena estrella, que del signo del Cabrito me siguen las influencias con un grande regocijo. Ño soy regidor, ni alcalde, escribano, ni ministro, solo soy recaudador de cartas ypapelitos. Mi esposa María González como.á mi mismo la estimo
^garbo ydiscreción, ysu natural tan lindo. Mi oficio es esquilador de carneros yborricos, ypor la ocasión que estaba « algo perdido el oficio, me ejercitaba después en ser guarda del soplillo, ypor cada cañutazo tomaba un peso de limpio, yasi nunca me faltaban dineros en el bolsillo para mis tragos corrientes, yen mi casa el pucherillo. Sucedió de que áLucena, de la villa de Campillos vinieron dos forasteros de noche, ycon gran sigilo en casa de unas madamas de esas de rodete altillo, dos cargas en dos caballos entran de tabaco fino, ymientras lo despachaban, el uno áCabra se ha ido, Votro se queda en Lucena, para despachar el dicho tabaco, yaunque lo hicieron con secreto, lo he sabido, yámi mismo me decia : Qué es lo que aguardas, Cornillo? Anda ála administración, yálos guardas dá el aviso. Plíselo eu ejecución, los cuales me han respondido, que ápuntoJijo lo sepa, yen habiendo presa asida me pagarán mi soldada en tejoletes blanquillos. Desde allí partí de remos al palacio referido de las señoras madamas, sin darme por entendido, donde encontré al forastero, yuna libra le he pedido yqae se venga conmigo ácasa de gente honrada, que no le vendrá peligro. Llevélo, en fin, áuna casa, donde estaban prevenidos los guardas, ylo pescaron, yentre todos lo han cogido, yála cárcel lo han llevado en donde lo han detenido. Yámi por la diligencia me dieron un doradillo ; pero me costó mas caro, <}ue el aceite de Aparicio Después con buenos empeños •el forastero ha salido •de la cárcel ,yse fué ála villa de Campillos: las damas me la -juraron, yal cabo de un mes cumplido •en la plaza doña Elvira me encontró, yasi me dije •con palabras cariñosas: Oyes, Sancho, oyes hijo mira que quiero que vaya ámi casa ,que es precisome esquilaras un carnero. Ysacando del bolsillo, me dijo: toma esos cuartos para que eches un cuartillo , yávísperas te esperamos, que vayas ápunto fijo. Yle dije: Mi señora, mi deseo es el serviros. Ydoña Elvira ásu casa se fué ,yluego al proviso machacó dos morteradas, ylas echó en un lebrillo, de ajos ,yde pimientos, de aquellos de largo pico, con pólvora ysal molida con mostaza ycon cominosde suerte que ya de caldo se rebosaba el lebrillo, ymientras lo estaba haciendo decia :ah pobre Cornillo,
cuál te he de poner el cuajo, que te cruja do este aliño! Eran las mujeres cuatro, ybuscaron otras cinco. Dió el reloj las dos ymedía, ydoña Elvira ha salido ála puerta de la calle, áver si viene Cornillo. Cuando vido que venia, daba de contento brincos: yo entendí que se alegraba de que yo hubiese venido. Pero apenas entré dentro, entre todas me han cogido, me ataron de piés ymanos con lazos escurridizos, ydijo doña Marina: Señoras, silencio pido, antes de echarle la ayuda le han de dar un defensivo de palos, con una vara los lomos me ban rebatido. Pusiéronme el culo en percha, óen dos veces que es lo mismo, yhaciendo la puntería por el trasero postigo, sin que se pierda una gota, entrar adentro le hizo, diciendo, nadie le suelte, que aíra le cabe por fijo. Ymientras le fué ácargar, no pudiendo yo sufrirlo empecé áechar de este cuerpo mas pasas ymas pestiños, que pueden cargar dos futres de Francia recien venidos. Entonces me dieron suelta, ydoña Elvira ha salido con un cuchillo en la mano detrás de mi dando gritos, diciendo :Atajen áese que me ha hurtado un vestido. Uno me quiso echar mano, yle alcanzó tal rocío, que por poco queda ciego. aunque en un rato no vido, sin poderme dar alcance, en fin al campo he salido, ycomo el ojo de atrás me iba echando fuego vivo, fui árefregarme en la tiemi, átiempo de que acogido estaba en su. madriguera un lagarto ,que aturdido con el hedor salió huyendo, yse me entró en el hondillo, donde me agarró un bocado, di desatinado un grito. Empecé ácorrer de nuevo mas recio que un torbellino, yal pasar por una huerta, dos perros ámi han salido, ypor defenderme de ellos di de cabeza en un silo que estaba lleno de agua, que áno haber presto acudido los hortelanos, rae ahogára; pero me sirvió de alivio, porque me soltó el lagarto: sacáronnae, ycompasivos ámi casa me llevaron. Cuando mi mujer me vido de esta manera, me dice con un modo compasivo: Cornillo, qué es lo que traes? Qué es lo que te ha sucedido? Entonces le respondí: qué he de traer? mal herido. En dónde tienes la herida? Un lagarto me ha mordido en esta nalga derecha, yme tiene sin sentido. Ella indignada de_verme tomó un palo, ámi se vino, ydel primer garrotazo me descalabró, yme ha dicho : no hay quien áeste hombre vil me lo ponga en un presidio, porque ámi casa sfr.yiene jeringado ,ymal heridq?
Tiene usted razón, señora, yyo viéndome afligido, que todos son contra mí, me salí ,ytomé el camino de Antequera, donde estoy Lien curado yasistido en este santo Hospital, de^i esposa aborrecido. ACórdoba las noticias por estenso ypor escrito las envié por un propio al autor José Francisco, el cual átodos suplica, con amor encarecido, no se fien de mujeres, que yo de ninguna fio