Una lectura de La nuit sacrée de Tahar Ben Jelloun
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Una lectura de «La Nuit Sacrée» de Tahar Ben Jelloun M.~ Adelaida PORRAs MEDRANO Tahar Ben Jelloun. nacido en Fez en 1944 . pertenece a la llamada 2.~ generación de escritores magrebíes, quienes, desde un completo bilin - gúismo. utilizan la lengua francesa como vehículo de proyección universal de su conciencia como pueblo. A pesar de las particularidades de su historia individual y colectiva y de la diversidad de herencias culturales que en ellos confluyen 2 estos autores presentan una serie de rasgos comunes que podríamos sintetizar en dos puntos ~: — La utilización de temas contestatarios que implican la transgresión de tabúes y la crítica de formas arcaizantes de las sociedades a las que per - tenecen y. — Un peculiar tratamiento de dichos teínas en la escritura que dota a sus producciones de un ciertohermetismo. Este tratamiento pone de manifiesto una continua dialéctica entre la colectividad y el individuo. de modo que los signos corporales (heridas, 1 CII Juan Luis CoNDE: « El pasado es un olvido. El Premio (joncourt para un represen - tante de la literatura norteafricana», en el Paá dom i migo lO de julio de 1988. Libros, p. III. 2 Para la mayoría de los atitores es pertinente la clasiticacion de escritores a partir de las distintas nacionalidades que conforman el Magreb, división en la que también habría que precisar la comunidad a la que pertenecen: árabe, bereber, judía... Cf. .L-L. Jom JnrRl. yotros: Les littéralur¿s francophones depuís 1945 Paré., Bordas 1986. pp. 171-23?. Cf .I.—P uí¿ BLM IMARCHAis. y otros: Dietionnaire des liaéraíurev de languefran~aise, tomo JI. Paris. Bordas. 1984. pp. 1349-1355. PL. joLILIERE. Votros: Op. etc, pp. 205-2t 8.
76 ¡‘4.’ ArIeta/da Porras Medrano tatuajes, mutilaciones o taras) tienen a menudo impíteaciones no sólo ontológicas, sino sociales o políticas ~. De la misma manera, el absoluto rechazo al desarrollo lineal de la acción y la consiguiente irnípción en el relato de teínas nuevos, bajo forma de pesadillas, alucinaciones o fragmentosfantasmagóricos, dejan entrever distintos niveles de significación. al mismo tiempo que remiten a un refe - rente social, en el que la evasión a través del kif o el alcohol conserva un lugar importante. La Nuit Sacrée, premie) Goneourt 1987. participa en gran medida de estas características, por loque la obtención de este premio constituye un acontecimiento en sí mismo, ya que es la primera vez que el jurado recoin - pensa a un autor magrebícuya producción está profundamentearraigada en la cultura de su país natal. Verdadero humanista, profesor de filosofía, doctor en psiquiatría so - cial, cronista de Le Monde poeta y novelista. Ben .Telloun considera el árabe como la lengua cíe la comunicacióncotidiana y reserva el francés para la creación literaria ~. Autorprolífico. su obra en prosa (Ilarroada, 1973: La Réclusion solitaire. 1976: Mo/za le/ca, Mo/za le sage 1978; LEn/ant de sable 1985) ilustra entre otros, y bajo la óptica antes señalada, temas de proyección social, como la situación de los inmigrados magrebíes en Francia o la condición de la mujermusulmana en los países norteafricanos <‘. Su producción poética (Cicatrices da soleil, 1972; Le díscours d¡.¡ c/¡aníeaa, 1974; Les arnandiers tota mons de lears ble.ssures, 1976; A linsu da soavenir, 1980) recrea el tema cíe la memoria que explora la caverna ancestral, repiensa la historia y reflexiona sobre el yo para tra nsformar al individuo sin desligarle de sus orígenes ?~ A ni~ e— M u ti e N su F.T <I.e person nagí fr~nz laja dan.s fe rama,? ,nag/; rébí,, de lang;rí’/ran{aisct Québec. Naurnan. 1982. p. 75) explica que el propio BeN Jii.l.OIIN ulirina en I.a ¡tf,i.s toan ¿1<1 sa/dudes (Paris, Senil. 1977), estudiodc psiquiatriusocial, que «pou r le Magh réb ¡ u. el á la di lérence de tOce ide nial, le muí psyc bique n~e xiste pus. Se iii le carps petí 1 élre atteí nl. La ngaisscnc peut done sexp ri mer cíuc par le ccirps. l>ocí r pué rir le mal. i 1 tau 1 puerir le corps q~’ seul esí en cause>>. Fi substrato ideológico mcistiii»Ánclctermili¡i por tuiilc> la continua presencia (le relere niescorpora íes en ci lexio. Cl. Eran cjoi s PAR 1 i-: «Pan o ruina cíe la re nl réc 1 it íd e tire». i n No ir ii/lis di Prancc. a>’ 1 48 (V/87), p. 4. Ati guste viA iii ULtair cafliparec cfi:’ laicraiu res /rani-apitanes. Paris. rs al hay 1 980. p. 175. lunto J(>t3ni:R¡ (op. cii.. Pp. 176—177) como le in 1 rirÓRí («Libres propaso. u Reme cfi’ 1 Oííideni Musir/man cl de fa Médiuírran ¿it o ,‘ ~ 7 1984 1 «Le M2í~ bre b d ji u s li ínug i o a ii-e ii-u— nyais. La colonie. le déserí, cxii». 1-disud, 198> p ‘19’, ss>. ~ín~ilizuií 1<> cinc Albert Memmi ha llamad>> <cíe drume iinguistique dii colonise> Cf. Anac—Marie Nisoitr: Gp> <-ir. t)euxícínc lMiilic <<Lci emite: Agení dc ruplure». cap. II: «Libar Ben ieiioua. Ocí i’ordre en procés» pp 70 84. Cf i.-P. ni Bí<-st:M,wc isis. y <tIros: Op ca p 1 ~>4. 1—L. .JOtJill?Rik Y <tIros: Op. c/x.. p. 215.
L~,,a iii cura de «La ¡Va/! .Saerc=e» dc’ lhhar Bí’n Jí’f loan 77 Bilingúismo. por tanto. indentificación con las formas culturales de su pHis natal y voluntad de denuncia y reforma en un afán de transformación de su propio pueblo, son, en síntesis, las constantes de la producción de Ben .Jelloun por las queuna buena parte de la comunidad magrebí se reco - noceen sus escritos. Tras esta breve introducción sobre el autor y su obra, pasamos al análi - sís propiamente dicho de La Nait Sacrée Procederemo~,en primer lugar, a comentar la base anecdótica del texto <, para lo que, en un intento de sim - plificación. seguiremos un trazado lineal, ausente en el relato, a causa de las continuas interferencias que aparecen en el mismo bajo forma de alu - cinaciones. sueflos o recuerdos del pasado cuya función es bien la de clari - ficar hechos ya narrados,bien la de anticiparlos. La Nuit Sacrée está concebida como la continuación de LEn/ant de sa - ble publicado en 1985, donde se narra una historia de cortes míticos: la octava hija de un rico comerciante será declarada varón por voluntad paterna, ante la «vergonzosa» imposibilidad de conseguir descendencia masculina. Vestida, educada e incluso casada como hombre, Ahmed, este «enfant de sable» asume la ainbiguiedad de su propia identidad,prisionero de una atmósfera agobiante por el fingimiento, la mentira y la salvaje represión de cualquier movimiento instintivo o signo físico delator. La Nait Sacrée es. por el contrario, la historia de Zahra, versión feme - nina (le Ahmned, tras la liberación por su padre moribundo en la vigésimo séptima noche del Ramadán, dc la impostura a la que ha estado sometida dura nie veinte anos. Ah mcd. «Len fLtnt de sable á l’identité trotíble et vacillante», se tra ns— forma así en Zahra. «femme de chai r». La vigésimo séptima noche del Ramadán, la noche mágica del Islam, en la que se obran todos los prodigios. cuando, según la tradición, los ángeles del Destino descienden de dos en dos a la tierra para poner en orden todas las cosas, cobra u n simbolismo especial en cl texto, al eonsti— tu irse en el espacio tic la liberación y el renaci ni ictí to. La relación que existe entre la muerte del padre y la transformación de Ah mcd queda puesta tic manifiesto por el posterior desarrollo tíel relato. siendo esta noche dcl descenso el catalizador de la dialéctica ni tíerte— nacimiento que se establece entre padre e hija: Empleamos ci término «ancedaiicao en a acepcióndc 1? i. nilí. PRAíx t<ama sí~ ana - 1/za ¡ciii, nacela. Madrid. Albambia Universidad. 1984. p. 288>: «Conjunto (le aeontecimicntccs que constituyen la (t¡niimica de un texto narrativo. sin coasideracion dci nodo Y dc iii intencionalidad cine los articulan». rm no acu na(io por FI. itt PR¡\l >0 (op. cii.. p. 289) para designarpresencias psico - sens<>iiaies o ec>mponcnies (le la ¡niraestructura dcl yo qncestructuran la pcrcepcion ‘/ (lemer— nuna,’ la pro(inccíon semántiew
78 M. Adelaida Porras Medrano «Ce fut au eours de cette nuit saerde. la vingt-septiéine dii mois du rama - dani, nuit de la deseente de la eommunautémusuimane. oú íes destios des étres sont seeliés. que mon pére, aiors rnourant, me convoqua A son ehevem cm me libéra, tI maffranehit comme on faisait autrefois ayee íes eselaves (.Ó. — En eemte nuitjai su que ton destin serait meilleur que celui de tontes les fernmes de ce pays. Je suis lucide. je «invente rien (...) tu viens de naitre. eette nuit, la vingt-septiérne... Tu es une fcmme (..), La Nuil du Destin te nommc Zabra, fleur des fleurs. gráce. enfant dc léternité. tu es le temps qui se rnamn - tient dans le versant du silenee.» La confesión del padre. que encierra una evidente función catártica, nos introduce, de forma retrospectiva, en el ambiente familiar de Zahra. La figura paterna se perfila como el alfa y la omega de toda relación: dés - pota y misógino para con la madre y sus siete hijas, tierno y complaciente con su «pseudo-hijo». «II me tenait A idead deja bruiajité devenne son mode dc eommunicaiion. De la fenétre de ma chambrcjassistais parfois A des sedoes de dispute entre iui et la troupe féminine de la maison. II était le setci A hurler, A menacer etA rire de Sa propre suprématie. Devenu maniaque, it nc supportait pas le moindre manquement au service de son rituel. Chacune des filies devait remplir un róle: lune enievaim Sa djellaba. lautre ini lavait les pieds. une autre les essuyait. pendant que deux autres préparaient le thé. Mamére était A la cuisine. Mal - heur A celle qtci comettaitune faute! II faisait régner la terreur et nétaim janlais content» Primer nivel, por tanto. de crítica social, en esta visiónexacerbada de la estructura familiar, en la que la madre representa la tradición y cuyos com - ponentes están ligados porvínculos de temor sumísmon y odio: «(.) je voudrais te dire ce que je n’ai jamais osé avouer A personne. pas mérne á ma pauvre mére. (..) une femme sans caractére, sans joíe, mais teile - ment obéissante. quelennui! Emre toujours préte A exécuter íes ordres. jamais de révolte, ou peut-émre se rebeiiait-eiie dans la solitude cm en silenee. Elle avait été éduquée dans la plus pure tradition dc léponse au service de son hoinine. Je trouvais ya normal, naturel. Pcut-etre que Sa révolte était dans une ven - geance non déciarde: elle toínbaim enceinte année aprés année et me donnait filie sur filíe: elle mencombi-ait ayee une progéniture jamais désirde: ti A iépoque oú l’cpidémie dc typhus sétail répandue daus le pays. javais essayé de favoriser son entrée A la níaison. Je nc donnais pas A ta mére el A tes soeurs les vaecins et autresmédicaments quon nous distribuaií. Moi. je les avalais: je devais rester vivan t pon r les enlerrer et pon r refai re lila vie.» 12, Toda esta construcción opresiva se desmorona con la reclusión por locura de la madre y la lenta agonía del padre, durante la cual huyen de la casa siete hijas. La vida de Zahra como mujer comienza pues tras el entierro de su Tahar BEN iii t Ot>N: La Nua Sacrée Paris.Senil. septiembre 1987. PP. 22-32. Ibid, p. Si, ~ ibid. pp. 23-24.
Una lectura ¡fe «La Nuir Sacrée» de Taltar Ben Jefloun 79 padre. al que acude, aún como hombre, después de haber presidido en la mezquita los funerales en calidad de único hijo del difunto. En el cementerio será raptada,ante la presencia de todos los asistentes. por un tuareg a caballo, quien. en un viaje a través del tiempo, la trans - porta a una aldea enteramente regida por niños que viven bajo el régimen del olvido. Lugar utópico al que sólo llega «celui dont le cocur a souffert et ne nourrit plus d’illusion sur le genre humain» t3 <íPour bien eornprendre eomment íes ehoses se passent dans ce viliage. U faut eommcncer par oublier doú tu viens etcomment tu vivais IA-bas. de lautre colé (le la valide. Noas vívons ‘u sons le régime des prineipes cl des sen - timents. Le premier des prineipes est loubii. Que tu aies vécu eents ans ou cent jours. en enrrant ici, tu dois avoir tout effacé de ta niémoire. Si tu ny arrives pa& nous avons des plantes pour faideu-,» ~ Durante su estancia en este pueblo sin nombre. Zahra descubre, en la incursiónque realiza a un bosque cercano, su propiocuerpo que, al entrar en contacto con la naturaleza, emerge del secreto que lo mantenía ence - rrado. La ósmosis que se produceentre el cuerpo liberado de vestiduras y vendajes y la caricia del viento y la tierra húmeda, no son sino un anticipo del simbólicorito del nacimiento al que Zabra se somete al bañarse en las aguas de un lago que alimenta un manantial de propiedades milagrosas. Zahra despierta así a un mundo de sensaciones hasta ahora prohibido. «Jétais heureuse, folle. toute neuve. disponible jétais la vie le plaisir. le désir. jétais le vent dans leau, jétais leau dans la terre. cao purifide, la terre ennobiiepariasource. Mon corps tremblaitdejoie. Mon cocur battait Irés fort. Je respirais de maniére irréguliére. le navais jamais en aulant de sensations, Mon eorps qui était une image plate. déserlé dévasté, accaparé par iapparcnce cm le mensonge. rcjoignait la vie. Jétais vivante.» ‘~. Sin embargo, tras haber provocado el llanto de Cheikh ‘~, su raptor. y nexo entre esta «tribu en dehors du temps» y el mundo de los vivos. Zabra será expulsada de este «jardin parfumé» por un ejército de niños que la acusan de estar habitadapor la desgracia y reavivar de este modo imáge - nes del pasado en la mente del Cheikh. único habitante de este espacio utópicoque permanece sumergido en el tiempo. Restituida a las coordenadas espacio-temporales a las que pertenece. decide regresar a la casa paterna para recuperar los signos oficiales de su pasado masculino: una fotografía de la ceremonia de la circuncisión, «la carte d’identité». el certificado de matrimoniocon su prima Fátima, y una » Ibid ‘> 1/4<1, p. 46. “ «Cheihk»: «chef de tribu che, les Arabes» (Jeque).Paul ROBERT: Dietionnaire alpfiabé - tique e! anal ogiqucde/a fanguefran<ai.s-e París. Société du Nouveau Littré 1978, p. 298.
80 M A de/a/da Porras Medrano serie de objetos personales cuya destrucción redunda en la función catár - tica t7de la totalidad del texto. Esta voluntad de olvido y rechazo a su padre, introduce en la tumba estos símbolos de su vida masculina y ahorca el cadáver con la venda que servia para disimular sus senos y evitar que crecieran: <cAu monient defermer la lomEe je maccroupispour bien tasser les objets et jeus mal A la poitrine.Queique ehose meserrait les cAtes et le thc,rax. Les bandeleites detissuéraicnteneore autour de ma poitrine potcr enipécher mes setas de sorsir el degroslir. Je rctirai ayee rage ce déguisemeníintéricur eom - posédc piusicurs métres detissu blanc, Jete dérouiai el le passai autour du cou du mort. Ensuite je serrai trés forí et fis un nocud. Jétais en sucur. Je me déba - rrassais de <otile une vie, una époquc de niensonges el de faux-sernblanms.» <. Comienza así una vida errante, consecuencia de un inevitable y autoimpuesto exilio del «abíme natal», cuyo hecho más relevante será la pérdida de la virginidad tras el encuentro con un anónimo y misterioso amante,que en su conciencia se asimilará a la naturaleza: í<Da os mon espril je fus nfferte au bu isson et A la terre.» Este episodio representa, por tanto, un acto cósmico, ósmosis de su cuerpo y la tierra,que en un nivel simbólico supone una unión con la naturaleza hasta ahora prohibida. Con la llegada a Agadir. donde conoce a la portera de un hammam, establecimiento de baños turcos al que acude. el relato adquiere un nuevo giro. situándose dentro de una completaclausura que ya no abandonara. Zahra entra al servicio de L’Assise. la portera del hammam que debe este nombre a «son fessier ¿norme».con la finalidad de cuidar al hermano ciego de esta última, Le Consul. Le Consul.maestro de una escuela coránica y ciegodesde los cuatro años, contrastapor su aspectoelegante y su educación refinada con la vul - garidad física e intelectual de su hermana. No obstante, entre ellos existen fuertes lazos de dependencia que sólo la presencia de Zabra desestabilí - za rá. Pareja rocambolesca. Le Consul y L’Assise. intcrpretan a diario la mtsma comedia, como si de un cónsul real se tratara, inmersos en un ritual de canciones, poemas, entrega de flores y saludos a una imaginaria multi - tud. que se inscribe dentro de la ambigtiedad que preside sus relaciones. ‘~ Cabe señalaraqui quecuando hablamos de catarsis lo hacemos en las dos acepciones que comportaeste término: purificación y liberación de los efectos que sobre el inconsciente pueden tener recuerdos traumáticos. Cf /61<1, p. 266. < Tahar BEN JEtm.oLJN: Op. cd, pp. 56-57. ‘ ¡6/<1. p. 63.
lIna lectura dc’ «La Nuñ Saerée» de Tal ,ar Ben Jelfoun 81 «Elle le voluiají ministre ou ambassadeur. II nétaim que consul dans une yute imaginaire dna pays fantóme. Ce luí elle qui le nomma A ce poste. Lui. accepta (...) ti jouaií le jeu. Elle était contente el ne le contrariait jamais. (...) Le rituel le plus impou-tant avait lieu le matin, Potir réveiller le Consul. iAssise se mettaii A ehanter doueement puis tout en sapproehanm de la porte murmurait des vers (.4 lIs senfermajení ensuite dans la salle de bains oit elle le rasail le parfuniait et lhabillait. tis sortaient ensuime, Sa main posée sur la sienne et aya ncaien m lenlement en saiuant une foule imagina ire,» 20, La presencia de Zahra en esta casa. donde curiosamente va a desempe - ñar el papel de mujer tradicional para el que LAssise no tiene tiempo («Commeje n’en peux plus d’etre unehomme a hammam. une femme á la maisor et il m’arrive méme d’etre les deux á la fois dans les deux lieux. je compte sur toi pour m’aider») 2t desencadena un proceso catártico para los tres actantes en el que cada uno trata de liberarse de las tensiones a las que está sometido. Sin embargo, el resultado de la conformación de este triángulo no será el mismo para todos ellos: Zahra logra desarrollar su feminidad y liberarse por tanto del peso masculino que su pasado arrastra, Le Consul consigue liberarse de la dominación maternal que su hermana ejerce sobre él. mientras que L’Assise. que ha recurrido a Zahra para salvar la cada día más difícil rela - ción con su hermano, queda poco a poco relegada. La ambiguedad de sus relaciones queda puesta de manifiesto en la escena del hammam, donde Zahra descubre o imagina, la frontera entre el sueño y la realidad no es nunca nítida en el texto, el pacto que los une: «Etais-je dans le sommeii nu dans le hammam? Jentendis des cris langonreux. suivis de rAiles. Em je vis —en faitje erois avoir vu— le Consul reeroqtcevi - lIé dans les bras de sa socur. Elle lui donnait le 5cm. II tétait coninie un en - fant.» 22 La ambigúedad de la situación en que los tres se encuentran envueltos y que Zahra resume como «un désordre des sentiments», acabará por con - cretarse tras la escena del burdel, donde esta última se hace pasar por la prostituta que busca Le Consul. La intimidad que a partir de este momento se establece entre los dos crea una situación utópica, en la que Zahra destroza definitivamente el fantasma del «enfant de sable» que ha sido: «II cnavait scuiptée en statue de chair désirée et désirante. Je nétais plus un dre de sable et de poussiére A lidentité incertaine. seffritant au moindre coup de vent. Je senais se soliditier. se consolider chacun de mes membres. Je nétais plus cet étre de vent doní toute la peau nétait quun niasque. une iliu - non faite pour tromper une société sans vergogne, basée sur lhypoerisie. les 20 Ibid.. pp. 71-72. 21 Ibid p. 73. 22 Ibid. p. 91.
82 Al. A de/a/da Porras Medrano myíhcs dune religion détotirade, vidée de sa spiritualité un leurre fabriqué par un pére obsédé par la honte quagite lentourage.» 23, Sin emnbargo, la exclusión de L’Assise de la utopía provocará su des - trucción. Roto el triángulo, rechazada y humillada. indagará en el pasado de Zahra, hasta aparecer en la casa acompañada por eltío de ésta, quien la acusa de haber huido, tras la muerte de su padre, con la herencia de la familia. La resurrección del pasado, como imagen de un lago í<d’eau lourde et gluante» que la invade, desencadena la tragedia: Zahra vacía el cargador del revólverdel Consul en el vientre de su tío. convirtiéndose en vengadora de sus padres, y de su esposa Fátima. a quienes éste mortificóen el pasado. Con la reclusión en prisión, nueva clausura, Zahra recupera las sensa - emnes del pasado y comprende la magnitud de su sufrimiento anterior: «Ma vie sorganisa trés vite en prison. Je nc considérais paslenfermemení conime unepunition. En me retrouvant entrequatre murs je réaiisai combien mavie dhomme déguisé resscmblait A une prison. Jétais privée dc liberté dans la mesure oit je navais droir quA un seul róle. i-lors ces limites eétait la catas - trcphe. Sur-ie-champ ene me rendais pas compie combien le souifrais.Mon desmi n avait été detoume, mes instinets brumes. mon eoups trans figu té. ma sexualité niée et mes espoirsanéantis, Avais-je le ehoix?’» 24 Ahora bien, Zahra no concibe la prisión como un castigo, sino como el espacio donde inicia un nuevo proceso catártico, significativo en varias direcciones: En primer lugar. la estrechez de la celda, semejante a una tumba. parece transportarla a una etapa prenatal ausente de recuerdos. «Maceliule élait éíroitc ct en étais ravie. ir vous disais quelie pré iigu rait la tonibe: je considérais ce séjoar comme faisant partie des préparatifs au gra nd déparí. Lhumidité des ni urs nc ma tteignait pas. Jétais contente davoir enfinun terrimoire A léchelie de mon corps. Jentremenais le niininium possibie de iiens ayee les autres détenues. Je refusais de sorlir pour la promenade.» 25 Por otra parte la voluntaria oscuridad en la que se interna, la búsqueda de la ceguera que lleva a cabo vendándose los ojos y tapándose el único orificio queilumina la celda, se inscribe dentro de este mismo proceso de purificación al que afecta en distintos niveles: — Funciónamnésica y consiguiente rupturacon el pasado, — rechazo de contaminación visual exterior — introspección en el propio yo lejos de «entraves» ajenas a él. y — comunión con Le Consul en las tinieblas. «Retmotiver le ¡‘oirme rassurait. Jétais ainsi en eommuuion ayee le Consul. II nc le savaií pas et je nc vouiais pas quil le sút. Mon amour pour lui prenait 23 Ibid. p. 138. 24 Ibid., p. 143. Ibid.
L1na leí-jura de «La Nuir Sac:réen de Tahar Ben Jeffoí.,n 83 te chemin de ses progres traverses et cétait potir snoi luniqtce moycn détre ayee tui. La cécité, quand elle est bien aceeptée. donne uneelairvoyance el une tucidimé reinarquabies sur soi et sur íes rapports aYee íes autres.» 26 Digna de mención en este proceso liberatorio de inmersión en el yo es la presencia obsesiva de la literatura, que. en su proyección onírica, desvela la ambiguedad de su propia identidad para este mismo yo: «de nc pouvais mempécher de faire des projections sur bus les personna - ges des réeits que e tisais. Je leur bandais les yetíx systématiquernent ou les envoyaisen prison pour homicide voloníaire ayee préméditation. Ma lecture a etail jamais innocente. (.1 Jétais peu A peu devcnue moi-niéne un person - nage de ces nuits agitées el rocambolesques. A tel poinm queje mernpressais de (iormi r pou r, en fiti. vivre desavenat res bar> du coran un. J~étais ainsi engagéc dans u nc histoire danou r cruel le oit jétais A la fol> Sasuke te discipie amoureux de son profcsseuualaitre de tnusiqtce et cctte mene femne Shunkinrendue aveugleparee qutine bouiiioire d~cau bruiante avail dé vcrsée sur son visage. Jétais ihonime etla femne A la fois tantóm ange possédé par la gráce et lamour. tantól orage vengeur ct san> pitié. i~étais la nole dc ni usi que cm linstru nen 1. la passion ci la souifra ncc.» Ahora bien, este espacio de la involución que, en su nivel simbólico. remite a un evidente e implícito deseo de retorno a la madre, a la vida intrauterina, cuando el sexo aun está por definir, va a verse violentado por la irrupción en la prisión de cinco de las siete hermanas de Zahra, quienes. extrayéndola de ese claustro protector. «materno», que es su celda, le recuerdan su condición femenina y la mutilan sexualmente. Fanatismo religioso y desprecio a la dignidad del sexo femenino frente a la preeminencia del masculino. se mezcla en este acto salvaje que, sin embargo, descubre una dimensión del personaje de Zahra hasta ahora sin defmnin la de «voyante». siempre en función de un sufrimiento físico, lo que supone una explicación de las numerosas alucinacionesque pueblan el relato, al mismno tiempo que enlaza con la presencia velada y obsesiva del tema de la locura. —le nc su is pas: folle. tui dis—je mais je vis dans un un ver> ou it ny a beaííccup de iogique. Croye-z-nioi: toui. ce queje vous demande esí de niéeou - ter. le tui racontai en détail non errancenocturne. It nc semblait pas surpris. ti bochait la tete cora mc si eette b istoire naval rien dcxtraordi n aire. Quand cus fmi 1 se eva ct me dii: —Celte i,ist<>irc. vous nc lave-, peut-étre pas véctie. mal> elle esí vraie. <...) —Disonsq aune grande douieur me procure une uucidité au seuil de la voyancel» 2<, El relato entra así en una nuevaetapa en la que Le Consul desaparece instituyéndose en transcriptor de la historia de Zahra. tras una despedida marcada por el sentimiento de la muerte. 2<’ Ibid.. p. 145. Ibid., pp. 145-146. 21< Ibid., p. 165.
90 Al. A de/a/da Porras Medrííno colectiva. Asi, L’Assise, representaría el papel de la sociedad que ejerce una dominación opresora sobre el individuo a través de las convenciones que ella misma ha contribuido a crear, mientras que Le Consulseria el ele - mento necesario para que la liberación del yo colectivo pueda llevarse a cabo. Es la representación en el texto de la cultura dentro del arraigo tradi - cional, alejada de todo fanatismo: «Mais voye-z-vons. je suis comme vous, jaime le Coran coranle une poésie superbe. et jai horreur de ceux qui texploitení en p~4n5ites Ci qul iimitent la liberté de la pensée. Ce sonr des hypocritcs. Dailleurs te Coran en parle... (.4 t)es croyaíítsfaííatiqucs on cies 1 mpies. Quimporte. i Is sercssembtent et je a-ji aucune envie de íes fréquenter.» 42 Recordemos a este respecto que el único momento en el que Zahra consigue liberarse de su pasado es el de su unión con Le Consul. Por último. el rechazo del fanatismo religioso quedapatente en el texto por la dialécticaque se establece entre Zahra y sus hermanas, «une secte de soeurs musulmanes», «fanatiques et brutales», que la convierten en víctima propiciatoria: « Depu is ta trah ison nous avons découvertles vertu s de notre reí igion bien— a mee. [.a j Listice est cieveíínc notre passioa. La véri té notre ictéa 1 ct ilotre ob - scss’on.Lisiara.notre guide. Nous rendons A la vie ce qui tui appartient. Ft picís nous préférons agi r dans la ínour et la d iscrétion famil late. A p résení. a u noní deDien te Ctémeiít elle M iséricordieux. te Juste ette Trés—Puissant. ilocis ou vrons la petite mal cIte...» ~>. Dos últimas constantes merecen ser señaladas en este recorrido: el determinismo que pesa sobre el des~ arrollo de la acción yla vocacion esce - níca del texto. El primero, fruto de una superestructura ideológica concreta, como es la musulmana. enlaza con el papel de narrador omniscente que el yo de - sempeña en el texto, a través de Zahra, lo que explica el fatalismo que antecede a todo período narrativo y que introduce una nuevapresencia obsesiva: la del «malheur» que acecha continuatnente al actanteprincipal. Este «malheur», al final del relato, por las numerosas alucinaciones que en él aparecen, puede identificarsecon la aparición de la locura, con - tra la que Zabra lucha a través de prácticas catárticas. «Lenfer, e le connus plus tard. Céta it nile cte ces a ni ts el-jires oit buí étaii déníesuré: les brtcits sa níptiiiaieíít. les oh jets bougeaicíí t les visages seiran s— forma ient et nloi jéuis perdue et ra almende. t---) Len fer éttíil cii ami ayee son désord re. <es hattucinationset sa déníence.» ~. Este proceso catártico enlaza con la segunda constante a la que nos hemos referido: la vocación escénica del texto. 42 Ibid., p. 79.
Litio leeiura dc- «Lii Noii Sííi.réi» de Talíar Ben le/loan 91 El relato, en efecto, por la confesión que comporta, implica una libera - ción de recuerdos traumáticos que lo acercan a la técnica del psico-drama: Zahracontará su historia en unaplazapública de Marrákech. al igual que los «conteurs» allí congregados. «La place était déserte. commeunescéne de théátre cite aílait pctit A petit se remplir.» 4>, c<J’ai mis clu teníps pour arriver jusquA vous, Amisdu Bien! La place esí toujou rs ro,íde. Coinme la fotie. (.4 Je sus heureuse cletre emilia lA. Vous étes ma délivraííce la tu miérc de ales yetcx» 46 Al igual que señalábamos al referirnos a los distintosprocesos catárti - cos del texto,como consecuencia de esta representación quesupone la his - toriade Zahra. aparecen distintas escenificacionesque se inscribendentro de la primera y que, tal comoocurriacon las alucinaciones, contribuyen a reforzar el carácter ambiguo del texto. Todo, la vida. es una representación. No hay separaciónentre el fingi - miento y la realidad. Lo que naturalmente redunda en la idea de la locura. Así. (<la prison est un lieu oú l’on simule la vie», L’Assise y Le Consul representan a diario la misma escenaen la que él interpreta el papel de consul. y en la ensoñación premonitoria sobre sus hermanas «tout seni - blait identique et soigneuscment mis en scéne». Finalmente. dosaspectoscubren de exotismo este texto a los ojos de un lectoroccidental: el costumbrismo y el lirismo. La descripción de las costumbres marroquíes implica un análisis social en el que se aprecia el contraste entre la civilización tradicional y la paula - tina imposición de la técnica: asi. junto a la tradición de que las mujeres laven los pies de los hombres, nos sorprende que el muezin recite los versículos (leí Corán con la ayuda de un micrófono para llamar a la ora - ción, o frente a los «Sahanmouis» mercaderes de toda clase de especias o a los «bouquinistes» que exponen sus manuscritos amarillentos y queman incienso en una plaza de Marrákeeh, una mujer baila al son de una cas - sette (le. música bereber y utiliza un micrófono de pilas para atraer a la multitud. Por último, el lirismo presente en el texto contrasta fuertemente con la crudeza de algunas situaciones e inscribe al relato dentro de la tradición del cuento oriental, cuya riqueza en imágenes queda patente en el siguiente pasaje que hemos elegido a modo de conclusión: «La sonlírance qn i ra tíabi te nc parte pas detie ni -jis de vous. te jonr comnie la nuit. Mes pensécs searacinent dans une forét crépusculaire oit vous émcs pour le momení captive. Man cocur est un b~mnc de pierre couvert de feoi - liage. posé surte ebemin pour la halte et le repos. Le hasard ou te vcnt vou,s y r<ííné acm. Je vn us a tiencis. A tnut A ihen re.» <> Ibid.. p. 13.
