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Introducción La Abadía del Sacromonte es una institución religiosa que surgió en Granada a comienzos del siglo XVII, a partir del hallazgo de los supuestos restos óseos de San Cecilio y de sus primeros discípulos. Hoy día, de entre los numerosos bienes que custodia, destaca una importante colección de casi un centenar de libros de coro, que fueron indispensables para cumplir una de las obligaciones diarias para las que se creó esta Institución, el Culto Divino; los cantorales fueron realizados en diferentes talleres fundamentalmente de Andalucía entre los siglos XVII-XVIII, aunque los hay también de hasta principios del siglo XX. Confeccionados con diversos materiales, en un primer acercamiento destacan por su gran tamaño y sus particulares revestimientos (en pieles coloreadas a veces decoradas) y por los elementos presentes en la cubierta (esquineras, bollones y cierres), características exclusivas de estos volúmenes; si los abrimos nos encontraremos hojas de pergamino (en los más antiguos, aunque también las hay de papel en los realizados en el siglo XX), con ilustraciones multicolor (iniciales, orlas y peones). Del conjunto se han analizado exhaustivamente 451en una primera fase del estudio de la colección, lo que nos ha permitido determinar ciertas particularidades de este tipo de libros tan especiales y a la vez tan olvidados. Afortunadamente, el poder aplicar sistemas de análisis científico (de una forma novedosa), tanto mediante técnicas de radiación como con técnicas físico-químicas, y el apoyarnos en un minucioso estudio histórico y visual, nos ha aportado nuevos datos hasta ahora desconocidos y ha confirmado gran parte de lo que suponíamos íbamos a encontrar tras el estudio de antiguos tratados. Y es que los libros de coro pasaron de un obligado uso diario a quedar olvidados; esto ha llevado a que su conocimiento hoy día sea superficial, pues a pesar de que existan algunos estudios sobre los cantorales, suelen estar centrados en su catalogación o inventario como conjunto de documentos, o en el conocimien- to de determinadas particularidades tales como los contenidos musicales o sus ilustraciones. Precisamente la calidad de sus miniaturas junto a esta falta de uso desde el cambio en la liturgia han hecho que se prime su valor artístico. Y nada se ha encontrado específico de los sistemas de encuadernación y protección con tapas y revestimientos; y está claro que es fundamental difundir cualquier dato que se averigüe sobre este patrimonio, insistimos, tan olvidado. Este artículo forma parte del trabajo de investigación Los libros de coro en pergamino e ilustrados de la Abadía del Sacromonte: estudio histórico, medioambiental, de materiales y técnicas, tesis que defendí en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada en noviembre de 20022. PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69058 Criterios La encuadernación de los libros de coro: las cubiertas de los cantorales de la Abadía del Sacromonte de Granada Javier Bueno Vargas Dpto. de Pintura de la Universidad de Granada Resumen Los libros de coro constituyen una tipología muy específica dentro de la historia del libro. Su uso en diferentes instituciones religiosas condicionó tanto su formato, estructura y encuadernación, como los materiales con que se realizaron y los acabados que éstos recibieron. Hoy en día destacan por el mal estado de conservación que en general presentan al haber quedado almacenados en vitrinas o archivos o en sótanos, buhardillas o armarios. En este artículo nos centramos en las particularidades de una colección de cantorales cuyo núcleo principal se confeccionó durante los siglos XVII y XVIII, analizando tanto los materiales como los acabados y sistemas de protección de la encuadernación. Son éstos elementos fundamentales en esta tipología y su estudio suele quedar relegado cuando se abarca el análisis de alguna de estas colecciones. Sirva este trabajo para dedicarles la atención que merecen, no sólo como obras de arte que son, sino por su valor antropológico como objetos fundamentales para entender a la sociedad que los creó y los consideró elementos indispensables en los ritos religiosos. Palabras clave Patrimonio documental Libro de coro Cantoral Técnicas artísticas Encuadernación Elementos decorativos Bollón Esquinera Abadía del Sacromonte Granada Siglos XVII-XX
El proceso de análisis Al estudiar la estructura física de los libros de coro es fácil distinguir los elementos que los conforman: las cubiertas, el cuerpo y el montaje. En un estudio más detenido podremos disfrutar de los contenidos: textos (litúrgicos y musicales) e ilustraciones (miniaturas, orlas, etc.). Sin embargo, hay varios factores que complican el análisis en profundidad, ya sea desde un punto de vista histórico como material; por ejemplo, en los libros analizados, es muy difícil determinar qué encuadernaciones son originales y cuáles han sido rehechas, o cuáles se hicieron expresamente para esta institución o se compraron o trajeron de otras ya que: > No es habitual encontrar en los libros de coro firmas que nos permitan identificar a los autores del texto, las ilustraciones o la encuadernación (que no siempre eran la misma persona), o datar fehacientemente las obras (en los analizados se han encontrado estas referencias sólo en nueve). > Sabemos que era habitual que los encuadernadores y artistas tuvieran un taller fijo, pero también se desplazaban a las instituciones para trabajar in situ, por lo que los métodos, calidad y terminaciones de sus trabajos podían variar considerablemente. > Cuando una institución (convento, monasterio, etc.) desaparecía, o dejaba de utilizar sus libros de coro, éstos se enviaban o vendían a otras instituciones. Este trasiego se ha dicho que fue especialmente intenso durante y después del proceso de desamortización que Mendizábal llevó hasta la iglesia con la Ley de 29 de julio de 1837, pero en el Sacromonte (y probablemente en muchas otras instituciones) y en referencia a este tipo de obras, ya ocurrió con anterioridad. Así encontramos varias noticias en los Libros de Cabildo del Sacromonte granadino referentes a este tema, como la del 3 de marzo de 1812 en la que se dice textualmente que “se acordó también se compra/sen los libros del coro que el Señor Abad y Señor Tesorero juzgasen necesarios en virtud de hallarse mui deteriorados los de Horas, Vísperas, Completas y Kirial, baxo la condición de devolver los qe se compren á las Yglesias de donde se averiguase ser, siempre que por algún acontecimiento los pudiesen pedir” 3. También está datada la entrega de la Biblioteca del Convento de San Antonio de Padua el 21 de febrero de 1875 (dato que se corrobora con anotaciones en las primeras páginas de algunos cantorales). En ese trasiego también participan las donaciones, como en este caso una datada el 9 de junio de 1856 de un antiguo becario del colegio que envía desde Lisboa 5 libros de coro, que no se identifican adecuadamente en los Libros de Cabildo mencionados. > La evolución en el desarrollo del culto propició la modificación de los contenidos, por lo que algunos libros se suprimían y a otros se les incorporaban cuadernillos con nuevos textos litúrgicos (que se obtenían desmembrando otros libros o haciendo nuevos capítulos); procesos en los que a veces se recortaban los tamaños de las hojas (para adaptarlos) y/o se reducían o sustituían las tapas y revestimientos. Así en esta colección algunos han perdido los bordes (incluidos los de las orlas decorativas internas) y en algunos casos, creemos, se hicieron reencuadernaciones completas incluso al poco tiempo de su confección4. > A veces en la institución no se solía prestar demasiado interés por datos que entonces se consideraban banales; así en los Libros de Cabildo del Sacromonte (en donde se refleja la vida diaria de la institución y que se conservan en su totalidad) no se detallan datos sobre el encargo, pago o restauración de los cantorales; y si los hay no suelen identificar las obras, los autores o los talleres en donde se encargaron. > Era y es complicado manejar estos grandes volúmenes, por lo que no era extraño su rápido deterioro; esto implicaba, naturalmente, un mantenimiento continuo que significaba en muchos casos rehacer los montajes o los sistemas de protección (cubiertas, y/o revestimientos). > No existían criterios de intervención o restauración y estas intervenciones las hacían el propio autor, otro encuadernador o los responsables de los libros (canónigos, sochantres, etc.) con mejor o peor atino. El estudio se complica cuando nos enfrentamos a situaciones como la siguiente: las encuadernaciones de los libros 306 (fechado en 1697), 311 (del siglo XVII), 318 (de 1619), 319 (del siglo XVII), 322 (del siglo XVII), 324 (del siglo XVII), 332 (del siglo XVII) y 333 (del siglo XVII) son iguales (en aspecto, acabado y grado de conservación) a las del libro 377, que tiene el cuerpo realizado en papel y está firmado en 1904 por el sochantre y director del coro Miguel Ramos. Esto puede suponer dos cosas: o aprovechó unas cubiertas antiguas (y por tanto ha desaparecido un volumen completo), o todas estas encuadernaciones son de finales del siglo XIX o principios del siglo XX. Por los datos recogidos, nos decantamos por la primera opción. Sin embargo, hay elementos que nos permiten afirmar categóricamente que algunos de estos libros se hicieron expresamente para el Sacromonte granadino; dos de ellos, bastante determinantes, son las decoraciones en forma de la estrella de la Sabiduría de seis puntas (símbolo de la Abadía) que aparecen en ilustraciones y bollones; elementos en los que también se incluyen representaciones de las placas de los libros plúmbeos (origen de la aparición de esta institución), o el escudo del arzobispo fundador, Pedro de Castro Vaca (o Cabeza de Vaca) y Quiñones (Burgos 1534-Sevilla 1623). El intentar conocer los materiales y los procesos de creación de esta tipología de libros nos ha llevado a constatar la escasez de bi- PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69 059
bliografía que hay en castellano, tanto sobre la fabricación de soportes proteínicos (pergamino y cuero), como de las técnicas de encuadernación o de ilustración de los cantorales, o sobre la conservación o restauración de estas obras. Tampoco es fácil hacer un seguimiento histórico a causa de las importantes lagunas documentales y por la inexistencia de estudios generalizados y actualizados de las colecciones de libros de coro que permitan al menos hacer estudios comparativos. La encuadernación de libros de coro Según la definición de la Real Academia Española, encuadernar es “juntar, unir y coser varios pliegos o cuadernillos y ponerles cubiertas”5. Recordemos que esta forma de presentar los textos se remonta al siglo IV d.C., cuando se pasó del rollo a las hojas lisas plegadas. Básicamente, estas encuadernaciones se pueden analizar, como vamos a ver, desde dos puntos de vista: el meramente funcional, como sistema de protección de los contenidos, y artístico, pues- to que en nuestro caso, como en otros muchos, se pretende además que esta protección sea agradable, estética. Por ello los cueros que revisten las tapas se policroman o se gofran y los bollones, esquineras o cierres se hacen con distintos materiales, formas y decoraciones. En general el proceso seguido en la creación de los cantorales y, en este caso, los del Sacromonte, es homogéneo: 1. Se crean bifolios, uniendo dos pieles convertidas en pergamino. 2. Luego se agrupan formando cuadernillos: biniones, terniones, cuaterniones (de dos, seis u ocho folios respectivamente) que se numeran, escribiéndose los textos y realizándose las ilustraciones. 3. El cuerpo se forma ordenando, agrupando y cosiendo los cuadernillos con hilos de lino o cáñamo (bramante) a nervios de cuero o de cuerda (sencillos o dobles). 4. Las tapas se hacen mediante ensamblaje de tablas de madera que luego se forran con cueros que, además, se tensan mediante clavos en los tres cantos interiores de la tapa, (el superior, delantero e inferior); también se pegan al plano con adhesivos orgánicos (engrudo o colas animales). 5. La unión del cuerpo a las tapas se consigue pasando los nervios a través de perforaciones en la madera, en las que se clavan o embuten y que en ocasiones se sellan con injertos también de madera. 6. Para disimular esta unión, internamente se colocan las guardas sencillas, pegando y/o clavando palimpsestos (hojas de pergamino pertenecientes a otros cantorales), papel (tanto blanco como de hojas de manuscritos reciclados), o cartones (en nuestro caso colocados en restauraciones ya que el encontrado es el mismo en libros de diferentes épocas). En todos los casos, los elementos se adhieren con cola animal y/o se clavan con puntas de hierro o bronce. 7. El lomo se hace con otra piel y en estos libros es recto y hueco y está reforzado internamente con una tela pegada. 8. En ocasiones se colocaban cierres (dos en los libros analizados). 9. El proceso en estos libros acaba con el clavado de una chapa doblada por todos los cantos de las tapas y en la zona de unión de ésta al lomo, con infinidad de puntas (se han contabilizado hasta más de 250 por tapa). 10. La protección se podía incrementar con el clavado de bollones y esquineras (elementos metálicos que además se trabajaban para que decorasen) y que no siempre están presentes. Vamos a ver detenidamente los elementos que conforman las cubiertas. Características de las cubiertas de los libros de coro El gran tamaño y peso de los cantorales, características únicas de esta tipología, les llevan a necesitar de un sistema de encuadernación muy resistente para el que se utilizan ciertos materiales inusuales en otros libros. Las dimensiones de los volúmenes de esta colección varían desde los más pequeños, de tamaño folio, hasta la medida media de estos libros, que ronda el medio metro de ancho por unos 80 cm de alto. El más grande es el número 318 con 650 mm de ancho por 920 de alto, 100 mm de grosor medio y un peso de 30 Kg. Por ello, la estructura de los libros de coro es la tradicional de cualquier libro, con algunas particularidades en el caso de las tapas: > Están confeccionadas con tablas de madera de unos 15-20 mm de grosor, ensambladas entre sí de diferentes formas como se ha podido ver con las radiografías realizadas. > Están reforzadas en su perímetro, como ya se ha mencionado, con chapas de cinc. > El revestimiento suele ser cuero liso y brillante, aunque a veces es piel vuelta. En algunos casos la piel está gofrada (los libros 301 a 305, 321, 336, 338, 327 y 378), es decir, decorada con hierros candentes que presionados sobre la piel la queman dejando un surco ennegrecido con diversos dibujos. Criterios La encuadernación de los libros de coro: las cubiertas de los cantorales de la Abadía del Sacromonte de Granada Javier Bueno Vargas PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69060 Tabla 1. Características generales de los cantorales analizados con radiografía Figura 1. Radiografías y esquemas de los libros 318, 316, 312 y 303
> Los elementos decorativos son muy sobrios: bollones y esquineras, que además protegen al libro de golpes y rozaduras y que destacan por su volumen (15 mm de media). > Los sistemas de cierre en estos libros pueden ser de dos tipos: hebillas que sujetan tiras de cuero agujereada (a modo de cinturón), o broches, con dos piezas metálicas que se engarzan entre sí. En esta colección, si los hay, son de hebilla. > Las dos tiras de cuero que se clavan al lomo y que sirven para sacar el volumen de la estantería son también elementos específicos de los cantorales. Las tapas Ya desde la Edad Media se solían hacer de madera, sobre todo en los libros de gran formato, como éstos. En Francia e Inglaterra se usaba habitualmente el roble y el pino y el haya en Italia (lo que hacía más ligeros los volúmenes)6. En general, todos los libros analizados conservan los revestimientos de las tapas, la cubierta de cuero exterior y las guardas interiormente, por lo que se ha recurrido a las radiografías para llegar a conocer el número de piezas, los sistemas de ensamblaje y el estado de las tablas que se usaron7. En las radiografías de las tapas, vemos la cantidad de clavos que se podían llegar a emplear para sujetar los nervios a las maderas, especialmente en el caso del libro 312. La estructura de las tapas Se han seleccionado cuatro tipologías diferentes en función de los acabados de las cubiertas y los tipos de ilustraciones que contienen; son los libros 303, 312, 316 y 318. Han sido las que se han creído representativas del resto de los volúmenes y cuyos datos generales básicos los recogemos en la tabla 1. PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69 061 Nº original 6? 14 17 19 Estado de conservación general Muy malo Muy malo Muy malo Regular Ancho total (mm) 530 615 600 650 Alto total (mm) 800 795 830 920 Grosor medio (mm) 105 mm 103 mm 130 mm 100 mm Peso total (Kg) 20 kg 20 Kg 23 Kg 30 kg Autor texto F.D.Q. Ordinis Praedicat Desconocido El mismo del libro 372 Pedro Marañón Fecha de realización 1656 a II agosto 1657 XVII XVII 1619 Lugar de realización Córdoba? Granada? Granada? Málaga Nº libro 303 312 316 318 Tabla 1 Figura 1 318 316 312 303
Criterios La encuadernación de los libros de coro: las cubiertas de los cantorales de la Abadía del Sacromonte de Granada Javier Bueno Vargas PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69062 318 306 311 319 320 322 324 332 333 377 316 314 330 337 370 313 372 Figura 2. Grupo A 340 Figura 2. Grupo B 309 315 325 Figura 2. Grupo C Figura 2. Grupo D 321 Figura 2. Clasificación de los revestimientos
PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69 063 310 312 326 Figura 2. Grupo F 334 317 374 373 323 Figura 2. Grupo E 308 329 Figura 2. Grupo G
Las radiografías se han interpretado en esquemas (Fig. 1). En ellas y, en general, se han detectado listones obtenidos mediante cortes longitudinales (tangenciales, radiales o axiales), en troncos8de pino o haya (en las tapas radiografiadas). La estructura tabular se conforma generalmente con pocas piezas, entre 3 y 6 listones verticales, que se refuerzan con otros listones perimetralmente o perpendicularmente en la mitad del plano; en el caso de la tipología representada por el libro 312, los listones van unidos con piezas en cola de milano. Como característica común destaca que no se haya detectado ningún elemento metálico para la unión entre maderas, así que ésta se hace mediante encolado con uniones vivas, a media madera o con sistemas de refuerzos internos (como espigas de madera). También lo es el hecho de que estas uniones son muy exactas entre los listones de mayor tamaño y sólo hay desajustes y huecos en las esquinas, sobre todo en las situadas junto al lomo del libro, en donde se acumulan pequeñas piezas de diversas formas y tamaños con formas caprichosas. Respecto a la calidad de las maderas y aunque se han encontrado nudos de gran tamaño en algunos casos, predominan las tablas seleccionadas, homogéneas en su estructura (tipo de veta y corte elegido). Están muy bien curadas por lo que son muy estables y no hay deformaciones como alabeamientos (combamientos) o desplazamientos de piezas. No se han detectado grietas o fendas salvo en aquellos cantorales que han estado en ambientes inadecuados y que son los que están en peor estado en general; es el caso del libro 336 en el Criterios La encuadernación de los libros de coro: las cubiertas de los cantorales de la Abadía del Sacromonte de Granada Javier Bueno Vargas PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69064 336 338 327 378 Figura 2. Grupo J Figura 2. Grupo I 301 302 303 304 305 328 335 Figura 2. Grupo H
que la separación de las tablas ha fracturado también el revestimiento de cuero. Aunque en las radiografías realizadas no se ha detectado ataque de insectos xilófagos, sí lo ha habido en la mayoría de los libros (ataque ya finalizado) y han llegado a atravesar los cueros de las cubiertas o las guardas para salir al exterior. Su presencia no ha afectado al cuerpo de los libros analizados, quizá por la alcalinidad de los pergaminos. Las cubiertas o revestimientos Habitualmente el exterior de la tapa se recubría con piel curtida o vuelta que algunas veces se coloreaba; desde mediados del siglo XIV, se generaliza el decorarla con impresiones de flores, animales y dibujos geométricos, a veces mediante gofrado9. Aunque esta piel se puede pegar a la madera con distintos tipos de adhesivos, los más utilizados han sido las colas proteínicas (cola de conejo o de carpintero), el engrudo de harina y la cola de almidón. En los libros analizados, por los restos de cola visibles y el grado de cristalización detectado, sabemos que se han utilizado colas proteínicas. El cuero Microscópicamente10 la piel viva es una complicada colección de moléculas de proteínas fibrilares, (principalmente colágeno11 además de elastina y reticulina, junto a la grasa animal y los taninos libres), así como una gran cantidad de agua. Estas fibras están entrelazadas entre sí en largas cadenas para formar una heterogénea estructura básica, a pesar de que las complejas moléculas de colágeno tiendan a orientarse en la misma dirección. Precisamente las partes terminales de las cadenas causan que la piel sea muy vulnerable a los agentes que la desintegran (biológicos o climáticos) por lo que deben ser protegidas para hacer al derivado obtenido de ella (cuero, pergamino, etc.) un material más duradero. La piel tratada para convertirse en cuero está constituida mayoritariamente por colágeno proveniente de la dermis (elemento que en peso es el 90%). La aplicación de tratamientos y manipulaciones de la piel, a la vez que mejoran algunas de sus características (cualidades mecánicas, suavidad, flexibilidad y sobre todo su resistencia biológica y al medioambiente), nos permiten su estabilización. En el caso del cuero, el sistema más frecuente de estabilización es mediante la aplicación de taninos (básicamente en tres procesos denominados al cromo, vegetal y al ácido12). Los taninos, que bloquean y hacen insolubles las terminaciones de las moléculas de colágeno entrecruzando los encadenamientos de las largas moléculas, pueden ser inorgánicos, orgánicos y sintéticos13; eran ya conocidos por egipcios y mesopotámicos (que utilizaban los orgánicos de origen vegetal). Para estabilizar la piel también se usan otros procesos, como los que usan aceite o alumbre (sulfato de aluminio y potasio). El proceso de fabricación del cuero es el siguiente14: 1. Despellejado y separación de la carne y salado para su traslado a la fábrica en donde se limpia y se sala de nuevo si no va a ser tratada inmediatamente. La sal debe ser eliminada completamente. 2. Separación de las capas pilosa (y consecuente eliminación del pelo) y de la capa carnosa; se consigue mediante tratamiento enzimático (con enzimas queratinolíticas o depilantes15) que modifican químicamente su composición. Se hace en baños que se remueven lentamente de 48 a 72 horas. 3. Purificación y eliminación mecánica del pelo, mediante lavado alcalino que se puede alternar con los primeros estiramientos que se hacen manual o mecánicamente. 4. Eliminación de la alcalinidad y preparación para recibir los curtientes, lo que se puede conseguir con enzimas especiales, en un proceso que se llama rendido; se aplican posteriormente ácidos (como el fórmico, sulfúrico o acético), que acaban con la actividad enzimática (es el proceso que se llama piquelado). 5. Curado y estabilización, que se consigue mediante la aplicación fundamentalmente de taninos. 6. Acabado, que se consigue alternando el estirado con el teñido y/o aplicación de grasas líquidas para aportarle o modificar el color, la suavidad, la flexibilidad, la resistencia o la textura. PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69 065 40 / 1 208 / 14 226 / 15 240 / 5 231 / 17 190 / 6 41 / 0 211 / 5 243 / 13 272 / 5 203 / 18 206 / 5 Nº registro del libro Nº clavostapa anterior / perdidos de unión de la chapa Nº clavos tapa posterior / perdidos de unión de la chapa 300 302 323 329 334 335 Tabla 2 Tabla 2. Numero de clavos detectados en algunos cantorales
7. Secado al aire ya que todos estos procesos son en húmedo o baño; a diferencia del pergamino, durante el secado no es necesario mantener la piel tensada en un telar. 8. En ocasiones se aplica un acabado. Actualmente consiste simplemente en su pulido, en una máquina de abrillantar, pero también se les puede aplicar una capa final de pigmentos que van en una suspensión de barnices de resinas termoplásticas y con los que se le puede aportar mayor brillo, color, rigidez, textura o impermeabilidad. 9. El gofrado (por rubefacción o tostado mediante hierros calentados) y la aplicación de ceras para aumentar el brillo se suelen hacer una vez montados los revestimientos. Basándonos fundamentalmente en las tipologías de los elementos decorativos y el acabado del plano se ha realizado la Fig. 2, que consiste en una clasificación de los revestimientos de estos libros en 10 grupos, cuyas características son las siguientes: Grupo A: La piel es cuero de acabado liso y brillante de color ocre. Los elementos decorativos son 4 bollones en bronce con forma de estrella de seis puntas sobre fondo rojo y en el caso de los libros 314, 330, 337 y 370 hay una estrella de características semejantes a los bollones (con menos grosor) en el centro de cada plano; en el libro 313 ésta no tiene el fondo rojo. Todas tienen esquineras (reales o simplemente decorativas). Grupo B: La piel es chagrín, piel de Nigeria o piel de Levante. Piel sobre todo de cabra cuya superficie tiene un acabado texturado mediante granulado o con pequeñas arrugas homogéneas; la encontramos en los libros 316, 340 y 372. Sólo en el primero hay esquineras teniendo los tres en común el tipo de bollón del centro. Criterios La encuadernación de los libros de coro: las cubiertas de los cantorales de la Abadía del Sacromonte de Granada Javier Bueno Vargas PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 53, abril 2005, p. 58-69066 311 306 313 314 318 319 320 324 330 332 333 337 377 323 373 310 312 326 Figura 4 Figura 3 Figura. 3. Evolución de la esquinera para convertirse en elemento decorativo. Libros 330, 300 y 306 Figura.4. Tipologías de los bollones de los libros del Sacromonte