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La maternidad no deseada y la histeria femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar de Isabel Allende

Peng, Yuyun

Abstract

El presente estudio se centra en dos personajes secundarios de las novelas de Isabel Allende: la Madrina en Eva Luna (1987) y Eugenia García del Solar en La isla bajo el mar (2009). A través de una perspectiva feminista y postcolonial, se analiza cómo sus cuerpos femeninos reflejan las tensiones sociales y culturales que permeabilizan las sociedades jerárquicas de América Latina. La histeria femenina y la maternidad no deseada se interpretan como expresiones de la violencia estructural que subordina a las mujeres debido a su capacidad reproductiva. Aunque los contextos históricos de estos personajes son distintos, ambos revelan la persistencia de la colonialidad y el control patriarcal. Asimismo, muestran cómo sus cuerpos se convierten en espacios de resistencia, desafiando las normas impuestas sobre feminidad y maternidad. El análisis destaca que las experiencias de opresión y resistencia de estos personajes transforman sus cuerpos en verdaderos campos de batalla, donde enfrentan fuerzas como el patriarcado, el racismo y el mestizaje hegemónico, fragmentando así sus identidades. El estudio revela que, a pesar de la distancia temporal entre ambos personajes, las historias de la Madrina y Eugenia exponen dinámicas de poder que continúan configurando las jerarquías de género, raza y clase en la América Latina colonial y postcolonial.

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84 Revista Internacional de Culturas y Literaturas ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 Yuyun Peng Universidad Complutense de Madrid LA MATERNIDAD NO DESEADA Y LA HISTERIA FEMENINA: CUERPO FEMENINO EN EVA LUNA (1987) Y LA ISLA BAJO EL MAR (2009) DE ISABEL ALLENDE UNWANTED MOTHERHOOD AND FEMALE BODY IN EVA LUNA (1987) AND LA ISLA BAJO EL MAR (2009) BY ISABEL ALLENDE Resumen: El presente estudio se centra en dos personajes secundarios de las novelas de Isabel Allende: la Madrina en Eva Luna (1987) y Eugenia García del Solar en La isla bajo el mar (2009). A través de una perspectiva feminista y postcolonial, se analiza cómo sus cuerpos femeninos reflejan las tensiones sociales y culturales que permeabilizan las sociedades jerárquicas de América Latina. La histeria femenina y la maternidad no deseada se interpretan como expresiones de la violencia estructural que subordina a las mujeres debido a su capacidad reproductiva. Aunque los contextos históricos de estos personajes son distintos, ambos revelan la persistencia de la colonialidad y el control patriarcal. Asimismo, muestran cómo sus cuerpos se convierten en espacios de resistencia, desafiando las normas impuestas sobre feminidad y maternidad. El análisis destaca que las experiencias de opresión y resistencia de estos personajes transforman sus cuerpos en verdaderos campos de batalla, donde enfrentan fuerzas como el patriarcado, el racismo y el mestizaje hegemónico, fragmentando así sus identidades. El estudio revela que, a pesar de la distancia temporal entre ambos personajes, las historias de la Madrina y Eugenia exponen dinámicas de poder que continúan configurando las jerarquías de género, raza y clase en la América Latina colonial y postcolonial. Palabras clave: Maternidad no deseada, histeria femenina, cuerpo. Abstract: This study focuses on two secondary characters in Isabel Allende’s novels: the Godmother in Eva Luna (1987) and Eugenia García del Solar in La isla bajo el mar (2009). Through a feminist and postcolonial perspective, we analyze how their female bodies reflect the social and cultural tensions that permeate the hierarchical societies of Latin America. Female hysteria and unwanted motherhood are interpreted as expressions of the structural violence that subordinates women because of their reproductive capacity. Although the historical contexts of these characters are different, both reveal the persistence of coloniality and patriarchal control. They also show how their bodies become spaces of resistance, challenging imposed norms of femininity and motherhood. The analysis highlights that the experiences of oppression and resistance of these characters transform their bodies into real battlefields, where they confront forces such as patriarchy, racism and hegemonic miscegenation, thus fragmenting their identities. The study reveals that, despite the temporal distance between the two characters, the stories of the Godmother and Eugenia expose power dynamics that continue to shape gender, race and class hierarchies in colonial and postcolonial Latin America. Keywords: Unwanted motherhood, female hysteria, body. 85 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.08 Yuyun Peng 1. Introducción Desde el inicio de su carrera, Isabel Allende ha mostrado una constante preocupación por el destino de las mujeres en sus historias. A través de sus novelas, en las que las protagonistas enfrentan su propio proceso de crecimiento, la escritora refleja la búsqueda femenina de identidad en distintos momentos históricos y realidades culturales. Este artículo se enfoca en dos personajes secundarios de sus libros: la Madrina en Eva Luna (1987) y Eugenia García del Solar en La isla bajo el mar (2009). A través de estos personajes, se examina cómo el cuerpo femenino, en el contexto de la maternidad no deseada y la histeria femenina, se convierte en un espacio de conflicto, donde chocan las imposiciones sociales y culturales. A pesar de situarse en diferentes contextos históricos -uno colonial y otro poscolonialambos personajes reflejan experiencias similares de maternidad no deseada e histeria femenina, lo que pone de manifiesto las profundas huellas que la colonialidad de poder, como lo plantea Aníbal Quijano (2019), deja en la identidad y el cuerpo de las mujeres latinoamericanas. En un contexto latinoamericano marcado por las persistentes estructuras patriarcales, las mujeres han sido relegadas a pura función como madre. Este marco cultural y social refuerza un sistema que define a las mujeres principalmente por su capacidad reproductiva y su papel como cuidadoras. Así, la maternidad, más allá de ser un hecho biológico, se ha convertido en una imposición cultural que limita la autonomía femenina y las define dentro de un marco estrictamente vinculado al cuidado y la reproducción. Este marco cultural y social refuerza un sistema patriarcal que las define principalmente a través de su capacidad reproductiva y su rol como cuidadoras. La maternidad, más que una condición biológica, ha sido construida como una imposición cultural. Elisabeth Badinter sostiene que la maternidad tradicional no deja espacio para la elección personal; cualquier desviación de este mandato cultural es percibida como un acto “egoísta” y una “aberración” moral (1991: pp. 264-265). En consonancia con esta visión, Orna Donath argumenta que la maternidad es una práctica pública sometida a estrictas expectativas sociales, las cuales establecen lo que significa ser una “buena madre” y, por extensión, una “buena mujer”. Estas expectativas implican que el cuidado de los hijos es una responsabilidad casi exclusiva de la madre (2016: pp. 60-61). Julia Kristeva, en su ensayo “Stabat Mater”, ofrece una crítica profunda a la construcción simbólica de la maternidad, destacando que “we live in a civilization in which the consecrated (religious or secular) representation of femininity is subsumed 86 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 La maternidad no deseada y la historia femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 under maternity”1 (1985: p. 133). Este marco patriarcal refuerza la noción de que el valor y la identidad de las mujeres dependen de su rol maternal, invisibilizando otras formas de ser mujer. Además, regula la maternidad como un imperativo moral que restringe la autonomía femenina, perpetuando el control social y limitando su identidad al ámbito de la reproducción y el cuidado. Otro aspecto clave de este estudio es el concepto de histeria femenina, que originalmente se relacionó con el cuerpo femenino y la maternidad. Platón la atribuye al incumplimiento del deseo de las mujeres de tener hijos (Fiasson, 2022: p. 210). Sigmund Freud también analiza la histeria y concluye que sus síntomas representan deseos reprimidos y sexualidad infantil, derivados de fantasías femeninas en lugar de hechos reales (Fiasson, 2022: pp. 210-213). Estas interpretaciones, tanto en relación con la maternidad como con la ilusión del deseo individual, evidencian los prejuicios culturales patriarcales sobre la identidad femenina. Con el tiempo, algunas feministas han comenzado a recontextualizar este concepto. En este contexto, Elaine Showalter (1985), en The Female Malady: Women, Madness, and English Culture, 1830–1980, ofrece un análisis crítico sobre cómo la histeria y otras enfermedades mentales han sido utilizadas para perpetuar roles de género tradicionales, interpretando la locura femenina como un reflejo de tensiones sociales, expectativas de género y control patriarcal. Es fundamental resaltar que la construcción de los personajes femeninos en las novelas de Isabel Allende se realiza desde la mirada femenina de sus protagonistas, lo que permite desafiar las narrativas patriarcales predominantes y revelar aspectos ocultos de la experiencia femenina. En este estudio, los relatos de la Madrina y Eugenia se narran respectivamente desde la perspectiva femenina de las protagonistas Eva y Zarité. Esta perspectiva responde directamente al concepto de la mirada masculina, desarrollado por Laura Mulvey (1985), quien sostiene que las representaciones tradicionales han presentado a las mujeres como objetos pasivos de deseo. En contraposición, la mirada femenina las retrata desde una perspectiva femenina, destacando su inteligencia y emociones, y de este modo, las mujeres son vistas como seres complejos con sentimientos, en lugar de simples objetos de deseo (Salsabila et al.: 2022, pp. 101-102). Gough (2004) observa que el voyeurismo es una técnica narrativa recurrente en la obra de Allende, utilizada para ofrecer un enfoque indirecto pero revelador de la subjetividad de sus protagonistas. Este recurso permite a los personajes femeninos adquirir conocimiento y comprensión sobre su entorno, trascendiendo así las representaciones limitadas impuestas por la mirada patriarcal. Además, Rocío Quispe-Agnoli (2015) subraya cómo la mirada de Inés de Inés del alma mía no solo desafía, sino que también reinterpreta la perspectiva masculina, al 1 La traducción al español: “vivimos en una civilización en la cual la representación consagrada (religiosa o secular) de la feminidad se subsume bajo la maternidad”. La traducción es mía, y la cursiva es de Kristeva. 87 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.08 Yuyun Peng visibilizar y revalorizar la experiencia femenina. Por ende, Allende no solo cuestiona las narrativas tradicionales patriarcales, sino que también aporta nuevas formas de entender la identidad femenina a través de la subjetividad visual de sus personajes. Este artículo analiza la compleja relación entre el cuerpo y el poder a través del estudio de la Madrina y Eugenia García del Solar. Al explorar cómo se entrelazan la maternidad no deseada y la histeria en las narrativas de Allende, concebimos el cuerpo femenino como un campo de batalla que manifiesta las tensiones del mestizaje en una América Latina marcada por la hegemonía de poder y las imposiciones culturales y morales del eurocentrismo. Se busca profundizar en las historias de estos personajes, se abre un espacio para reflexionar sobre la construcción cultural de la identidad femenina y las estrategias de resistencia que emplean frente a las estructuras de poder que las afectan. 2. La Madrina: “a dios rogando” En la novela Eva Luna (1987), la Madrina se presenta como un personaje cuyo cuerpo se configura como un campo de batalla en el que convergen las tensiones del mestizaje y el control patriarcal en América Latina. La escritora misma reconoce que, al escribir la novela, era consciente de vivir en pleno mestizaje (Correas Zapata, 1998: p. 102). Este mestizaje, entendido como la interacción dinámica entre las culturas coloniales y las indígenas, da lugar a una identidad compleja y plural que se manifiesta en la lucha de poder entre diversas tradiciones, creencias y estructuras sociales. La Madrina encarna esta lucha a través de su sincretismo religioso, ya que “Creía en los santos católicos, en otros de origen africano y en varios más de su invención. En su cuarto había levantado un pequeño altar, donde se alineaban junto al agua bendita, los fetiches del vudú […]” (Allende, 1993: p. 51). Este sincretismo refleja no solo una dualidad religiosa, sino también una tensión entre diferentes concepciones de la feminidad y el cuerpo femenino. Esta mujer se adhiere con fervor a la fe católica, lo que se traduce en una rigurosa autodisciplina moral. No obstante, en el ensayo “A Dios rogando” de su libro de memorias El país inventado, Allende revela cómo las morales católicas van contra la liberación femenina: A los quince años me alejé para siempre de la Iglesia y adquirí horror por las religiones en general y las monoteístas en particular. No estoy sola en este predicamento, muchas mujeres de mi edad, guerrilleras de la liberación femenina, 88 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 La maternidad no deseada y la historia femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 tampoco se sienten cómodas en las religiones patriarcales […] (Allende, 2003: p. 81) En el contexto latinoamericano, el catolicismo ha sido clave en la consolidación de estructuras patriarcales. Como señala bell hooks, “Nuestros padres creían en el patriarcado; se les había enseñado el pensamiento patriarcal a través de la religión” (2021: p. 34). La doctrina católica, basada en un dualismo cartesiano que separa el alma del cuerpo, considera al cuerpo como propiedad divina. En lo que respecta al control del cuerpo femenino, se refuerza a través de la condena de los placeres carnales y la imposición de la pureza, especialmente en lo que concierne a la virginidad. Estas creencias religiosas disciplinan a las mujeres y perpetúan su subordinación al exigir una estricta autodisciplina corporal. En lo que respecta a la Madrina, al internalizar y reproducir los valores tradicionales de la iglesia, se convierte en un agente que perpetúa el control sobre otras mujeres, reforzando así el sistema patriarcal. Un ejemplo de este control es su papel en la enseñanza de la moral católica a Eva, a quien instruye en las virtudes femeninas, especialmente la virginidad, reafirmando así las normas que subyugan el cuerpo femenino y su autonomía. A través de este proceso, la doctrina religiosa no solo disciplina a las mujeres, sino que también las convierte en instrumentos de su propia opresión, manteniendo el control patriarcal sobre sus cuerpos y conductas. Como mencionamos previamente, el sincretismo religioso de la Madrina se evidencia en su devoción simultánea al catolicismo y a otras creencias consideradas “paganismo” en la cultura dominante, como el vudú. Esta coexistencia de sistemas religiosos parece generar una fragmentación en su identidad femenina, lo que se traduce en la presencia de dos conjuntos de códigos morales en conflicto, vinculados a diferentes concepciones del cuerpo. Según lo planteado por Quijano (2019: pp. 280281), la primacía del alma sobre el cuerpo, así como el dualismo cartesiano entre los dos, son elementos clave en la construcción del pensamiento eurocéntrico. En esta concepción, el cuerpo es cosificado y visto como inferior, asociado con la naturaleza y, por tanto, sometido a una jerarquización que podría estar ausente en las creencias calificadas como “paganas”. En el texto, este conflicto se manifiesta a través del cuerpo de la Madrina, que se convierte en el lugar donde chocan fuerzas opuestas: por un lado, la autodisciplina y el control moral impuestos por la doctrina católica, y por otro, una inclinación por el hedonismo y el placer corporal que lucha por salir a la superficie. Esta tensión interna se hace evidente en su comportamiento clandestino, marcado por una búsqueda discreta y casi inadvertida de satisfacción carnal. Desde la perspectiva de Eva, su ahijada, quien actúa como una observadora curiosa, se revela esta dualidad paradójica de su vida. 89 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.08 Yuyun Peng Aunque la Madrina enseña a Eva con severidad las fronteras morales entre el bien y el mal, especialmente en cuanto a la abstinencia de placeres físicos y la preservación de la virginidad, ella misma encuentra maneras secretas y temporales de liberarse del rigor moral que ha impuesto sobre sí misma como mujer católica. Así, su conducta sugiere un delicado equilibrio entre la moral religiosa y los impulsos de un cuerpo que anhela escapar de esa disciplina. En esos tiempos no era la ruina que hoy es; era una morena arrogante de senos generosos, cintura partida y caderas opulentas, como una mesa bajo las faldas. Cuando salía a la calle, los hombres se volvían a su paso, le gritaban piropos groseros, intentaban darle pellizcones y ella no escabullía las nalgas, pero retribuía con un carterazo contundente, qué te has figurado negro insolente, y se reía para relucir su diente de oro (Allende, 1993: p. 49). A pesar de su observancia religiosa, la Madrina disfruta de esta obscenidad y se siente orgullosa de su cuerpo voluptuoso y atractivo. Goza de las miradas codiciosas de los hombres, así como del contacto físico que la excita, aunque sólo sea por unos instantes. Si este ejemplo no bastara para evidenciar su escapatoria de la moral religiosa y su afirmación de sus propios deseos, la escena en la que Eva la observa mientras se baña sirve como una clara ilustración de la profundidad de su anhelo por la satisfacción de sus deseos carnales. A la hora del baño yo la ayudaba echándole agua por la espalda, extasiada ante ese cuerpo oscuro, de pezones morados, el pubis sombreado por un vello rizado, las nalgas mullidas como el sillón de cuerpo capitoné donde languidecía el Profesor Jones. Se acariciaba con el trapo y sonreía, orgullosa de la abundancia de sus carnes (Allende, 1993: p. 49). Se aprecia que la Madrina encuentra placer en su autoerotismo oculto de su vida cotidiana, eludiendo así las normas morales rígidas que defiende. Esto le permite obtener satisfacción personal sin transgredir abiertamente su propio código religioso. En esos momentos, su cuerpo se convierte simultáneamente en sujeto y objeto de su deseo: se observa y se acaricia con la tela para alcanzar una satisfacción sexual tanto visual como táctil, desvinculándose del hombre como figura del deseo. Así, su cuerpo se convierte en un espacio de disidencia, donde reivindica su subjetividad femenina y desafía la objetivación impuesta por el poder patriarcal y religioso. Este acto de 90 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 La maternidad no deseada y la historia femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 autoexploración simboliza su resistencia a un sistema que busca definir su valor en términos de pureza y moralidad, lo cual le permite explorar su identidad y deseos más allá de las limitaciones sociales y religiosas. La devoción católica de la Madrina se entrelaza con elementos heréticos, lo que evidencia la ambigüedad de su postura frente a la moral femenina impuesta por la Iglesia. Este entrecruzamiento de creencias genera una actitud ambivalente hacia su propio cuerpo, oscilando entre la sumisión y el desafío a las normas religiosas. En algunos momentos, la Madrina se somete a las restricciones de la moral católica, mientras que en otros las evade o confronta, buscando afirmar su autonomía. Desde esta perspectiva, su identidad femenina puede comprenderse, utilizando las palabras de Homi Bhabha, como una forma de hibridez cultural (Rutherford, 1990: p. 211), una síntesis compleja y contradictoria de visiones opuestas sobre el cuerpo femenino que desemboca en un conflicto interno persistente. Por lo tanto, el cuerpo se transforma en un lugar conflictivo donde coexisten simultáneamente las fuerzas del poder y de la resistencia. Por un lado, el cuerpo de la Madrina representa la imposición de la autoridad patriarcal y religiosa. Sin embargo, por otro lado, también refleja su deseo de subvertir dicha autoridad. En este territorio corporal, como sostiene Gloria Anzaldúa, se manifiestan tensiones que reflejan la ambivalencia de este personaje: “The ambivalence from the clash of voices results in mental and emotional states of perplexity. Internal strife results in insecurity and indecisiveness. The mestiza’s dual or multiple personality is plagued by psychic restlessness”2 (1987: p. 78). De esta manera, el conflicto interno que experimenta la Madrina no encuentra resolución, sino que refleja el malestar profundo de una identidad femenina fragmentada y en constante tensión. Como señala Quijano, el eurocentrismo ha ejercido un control sobre la subjetividad y la producción del conocimiento (2019: pp. 267-268), un dominio que se refleja en el desequilibrio entre la identidad femenina católica y aquella que, en la vida de la Madrina, encuentra expresión en religiones paganas. En este contexto, el disfrute del cuerpo queda relegado a la clandestinidad, oculto tras su fachada de devoción católica y no reconocido por los discursos hegemónicos de la época. La Madrina se encuentra constantemente atrapada entre su identidad pública como mujer devota y su deseo privado de liberarse de las restricciones morales impuestas por la Iglesia, con una inclinación mayor hacia su reconocimiento como una figura católica respetable, por encima de cualquier conexión con lo pagano. Su cuerpo funciona como un campo de batalla en el que se enfrentan su identidad de género y su posición dentro de una 2 La traducción al español: “La ambivalencia del choque de voces produce estados mentales y emocionales de perplejidad. La lucha interna produce inseguridad e indecisión. La personalidad dual o múltiple de la mestiza está plagada de inquietud psíquica.” La traducción es mía. 91 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.08 Yuyun Peng jerarquía racial, exponiendo las tensiones entre su conformidad pública y su resistencia privada. Esta inestabilidad en la mezcla de identidades alcanza su punto de ruptura. Esta mujer dio a luz a un bebé monstruoso, una criatura anómala descrita con “un ombligo para los dos cuerpos. Lo curioso fue que una cabeza era de raza blanca y la otra negra” (Allende, 1993: p. 105). Este grotesco infante no es visto como una bendición divina por ella, sino como la prueba de sus transgresiones morales, desafiando así su identidad de mujer “religiosamente decente”. La abyección se manifiesta no solo en la deformidad física del bebé, sino también en la escena del parto, simbolizando las tensiones y contradicciones que atraviesan la vida de esta pobre mujer: Pasada la media noche sintió un líquido caliente correr entre sus piernas y quiso ir al hospital, pero ya era tarde, le fallaron las fuerzas y no pudo bajar. Llamó con todo el aire de los pulmones, pero en el edificio solitario no había nadie para socorrerla. Resignada en ensuciar lo que acababa de limpiar, se echó en el suelo y pujó desesperada hasta expulsar a su hijo. Al ver al extraño ser bicéfalo que había parido, su desconcierto no tuvo límites y su primera reacción fue deshacerse de aquello lo antes posible. Apenas pudo tenerse en pie cogió al recién nacido, fue al pasillo y lo lanzó por el bajante de la basura, luego regresó jadeante a lavar de nuevo la alfombra (Allende, 1993: p. 106). En este escenario, la abyección generada por la maternidad no deseada en la figura de la Madrina, la cual se manifiesta a través de diversos elementos perturbadores. El concepto de abyección, según la teórica Julia Kristeva, se refiere a aquello que “perturba una identidad, un sistema, un orden” y que “no respeta los límites, los lugares, las reglas” (2006: p. 11). Este término está estrechamente vinculado con la experiencia de lo que se considera socialmente inaceptable o impuro, provocando una crisis de identidad en quienes lo experimentan. En el caso de la Madrina, la llegada de su hijo, una criatura bicéfala, el líquido caliente que emana de su cuerpo y las manchas en el entorno que acaba de limpiar, representan manifestaciones tangibles de lo abyecto. Estos elementos le recuerdan que su identidad ya no se corresponde con los valores de su fe católica, situándola al margen de la moral religiosa y de la sociedad en general. Para preservar la imagen de “buena mujer” dentro de las rígidas normas católicas, la Madrina experimenta una presión constante por protegerse de lo abyecto, que amenaza con arrastrarla hacia el pecado. Este impulso de autopreservación se manifiesta en los verbos que emplea: expulsar, lanzar y limpiar nuevamente. Estos actos evidencian que lo que le aterra no es únicamente la suciedad física del parto inesperado, sino también el miedo a que esa miseria y vileza penetren su identidad, generando una 92 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 La maternidad no deseada y la historia femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 crisis ontológica que la desestabiliza. La existencia de su hijo, una criatura que percibe como un castigo, funciona como un recordatorio constante de sus transgresiones: la pérdida de virginidad antes del matrimonio y la promiscuidad con hombres de diferentes razas. La intención de la Madrina de deshacerse del bebé monstruoso evidencia su lucha interna. Esta acción refleja su deseo de recuperar su identidad como mujer decente dentro de la sociedad católica, reafirmando su valor moral en un entorno que la juzga severamente. Sin embargo, esta decisión contradice la ética materna, que exige a las madres proteger a sus hijos sin cuestionamientos. Al desafiar estas normas, se convierte en un objeto de repulsión pública, atrapada fuera de su identidad. Su lucha por liberarse del bebé es considerada por la sociedad católica una grave transgresión, intensificada por una moral religiosa que opera como un panóptico, regulando el comportamiento femenino y fomentando la auto-vigilancia. A pesar de sus intentos de evadir esta moralidad, la atención pública y la condena social crean un panóptico moral omnipresente. Tras el escándalo de su transgresión sexual, enfrenta condenas por el abandono del bebé, lo que culmina en su ostracismo y encarcelamiento, perpetuando así su marginalización bajo los discursos dominantes de la religión y el patriarcado. El resultado de este proceso es la internalización de las moralidades religiosas en el propio cuerpo de la Madrina. Este cuerpo se convierte en un espacio donde se manifiestan y ejercen las fuerzas sociales de poder. Esta situación la conduce a una histeria incontrolable, que Deleuze y Guattari (1995) calificarían de paranoia, caracterizada por la obstinación extrema de aferrarse a la moral femenina y de restablecer su identidad previa como mujer religiosamente intachable. En su desesperación, se aferra de manera fanática a la religión, llegando al extremo de coserse la vagina, acto que casi le cuesta la vida por la infección (Allende, 1993: p. 107). Por otro lado, el bebé con una cabeza blanca y otra negra no solo simboliza una transgresión moral, sino que representa el conflicto interno entre las dos identidades de la Madrina: la católica y la racialmente subalternizada. Esta criatura encarna su incapacidad para integrar estas facetas de manera equilibrada, reflejando físicamente la fractura que rige su vida y evidenciando una identidad fragmentada que la Madrina no logra armonizar. Su histeria se transforma, entonces, en una forma de resistencia frente a un sistema que regula su cuerpo y su identidad. La decisión de eliminar al bebé no es simplemente un rechazo a la maternidad no deseada, sino un intento desesperado de escapar de una dualidad irresoluble impuesta por las jerarquías raciales y morales que dominan su existencia. Así, la histeria de la Madrina no solo surge de la represión sexual dentro del marco moral católico, sino también de su lucha por mantener una identidad coherente en un sistema que no permite la coexistencia armoniosa de sus diversas facetas en el contexto latinoamericano poscolonial. 99 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL2025.i28.08 Yuyun Peng Las perspicaces reflexiones de Eugenia, en su afán por desafiar el poder enfocado en lo fálico, se manifiestan mediante la habilidosa representación de la histeria femenina a través de una mímesis irigarayana. La escritora, al encarnar en Eugenia esta particularidad femenina, objeto de controversia entre los estudiosos freudianos, recrea la hipótesis falocéntrica sobre el potencial perjudicial que su desequilibrio podría tener en el entorno familiar. Sugiere, a través de esa representación de la histeria femenina y la redefinición de las interacciones entre mujeres, la complejidad de la experiencia de Eugenia, que se enmarca en las dinámicas de poder entre razas y géneros en el contexto colonial. Al explorar la potencia del cuerpo femenino que articula silenciosamente a través de la mímesis irigarayana de la histeria femenina, Allende nos lleva hacia una comprensión más amplia de la sabiduría subversiva inherente a la locura de Eugenia. Esta subversión, suprimida, tratada y confinada, ve sus palabras proféticas femeninas calladas antes de ser expresadas, solo para manifestarse de manera indirecta con su lenguaje corporal. 4. A modo de conclusión En este análisis hemos examinado cómo Isabel Allende utiliza los personajes de la Madrina en Eva Luna y Eugenia García del Solar en La isla bajo el mar para abordar los complejos temas de la maternidad no deseada y la histeria femenina. Ambas narrativas demuestran que la maternidad no es únicamente una cuestión de género, sino que también refleja las tensiones raciales inherentes al mestizaje en América Latina. En ambos personajes, Allende destaca cómo el cuerpo femenino se convierte en un campo de conflicto donde se chocan identidades de género, raciales y sociales. En ambos casos, la maternidad se presenta no como una elección voluntaria, sino como un imperativo cultural que perpetúa estructuras jerárquicas mediante el ejercicio del poder sobre el cuerpo de la mujer. No obstante, también se evidencia que el cuerpo femenino se puede transformar en un medio de resistencia contra estas fuerzas hegemónicas. La histeria femenina emerge como un lenguaje corporal de rebeldía, capaz de manifestar las crisis de identidad que derivan de las normas de género impuestas y de las tensiones raciales. A través de estos personajes, Allende nos invita a reflexionar sobre la maternidad no deseada y la histeria femenina, no solo como experiencias individuales, sino como manifestaciones de las profundas tensiones estructurales del mestizaje hegemónico en América Latina. Esta reflexión nos anima a trascender las narrativas simplistas y a adoptar una perspectiva más matizada sobre la identidad y el poder en la región. 100 Revista Internacional de Culturas y Literaturas, enero 2025 ISSN: 1885-3625 La maternidad no deseada y la historia femenina: cuerpo femenino en Eva Luna y La isla bajo el mar DOI: http://dx.doi.org/10.12795/RICL.2025.i28.08 Referencias bibliográficas Allende, Isabel (1993). Eva Luna. Barcelona: Plaza & Janés. Allende, Isabel (2003). Mi país inventado. Barcelona: Random House Mondadori. Allende, Isabel (2009). La isla bajo el mar. Barcelona: Plaza & Janés. Anzaldúa, G. (1987). Borderlands/La frontera: The new mestiza. San Francisco: Aunt Lute. 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