Zarzuela nueva, intitulada la Dorinda, en dos actos representada por los excmos. señores marqueses de Mortara ... ; y hecha por un criado suyo en el carnaval del año de 1785
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ZARZUELA NUEVA, ^INTITULADA Xj a dorinba, EN DOS ACTOS, REPRESENTADA POR LOS EXC. M O S Señores Maqueses de Mortara, en su casa; Y HECHA POR UN CRIADO SUYO en el Carnaval del año de 1785. En Madrid : ano de mdcclxxxvl la Oficina de Benito Cano. COH LsAS LICENCIAS NECES^RlJlS.
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Al zevantarse el telo se descubre el Placer ‘vestido de pastor , con sonajas en la mano. Respetable congreso, noble junta de ilustres Caballeros, y de Damas, que la curiosidad , en esta noche, os ha traido al recinto de esta estancia; el Placer soy, y salgo aquí á explicaros de aquesta diversión las circunstancias. Ya supongo, que todos habran leido en la cortina, que de alzar se acaba, la inscripción, que Minerva á sus pies tiene; cuyo latin construido, dice, clara y muy sencillamente : Te presento la simple diversión . Breves palabras, pero que están mostrando ingenuamente, qual conocemos todos nuestras faltas: los Actores, lo poco que podemos: el ingenio, lo menos á que alcanza. En esta inteligencia, pues, Señores, nadie en este festejo se persuada, que á executarla vamos; satisfechos de hacer alguna cosa extraordinaria, A 2
sino es un juguetillo solamente, sencillo, simple, y como de casa. La Dorinda se nombra, cuyo asunto encontrareis, que es una ensalada de música y de versos; por si acaso la variedad la puede hacer mas grata. Es Comedla, Zarzuela , Tonadilla, Saynete, y Entremés ; pero en sustancia, aunque la idea ha sido serlo todo, sucede lo que siempre, no ser nada; sino solo una pieza, que en dos Actos, contribuya del tiempo á la humorada. Grande agravio, presumo que yo haría á vuestra discreción , si ahora intentara, impetrar disimulos y perdones de vuestra gran política bizarra; y asi, quiero omitirlo, pues supongo, nos teneis esta gracia ya otorgada; pues pechos tan ilustres y sublimes, propensos siempre están á lo que es gracia. Dixe ; y puesto que concluido está el asunto yá de mi embaxada, á todos ofreciendo mis respetos, me voy repiqueteando mis sonajas.
C5] la dorinda. tonadilla zarzuela EN DOS ACTOS. A € T O El Duque de Modena.. Dorinda , hija del Du- \ que. Madama Angela, creida i madre de Dorinda... ( Alexandro Gonzaga, ¡ hermano de Mada-í ma. \Don Diego Andrés y Sancho . i Mi Señora la Marque¬ sa . \Dona María Ignacia . Remon . ) Don Joseph Isidro Ca¬ bala . | El Señor Marques . Me- Antón, amo de la casa. ¡ Benita, prima de Antón j y amante de Linceo. < Linceo , hermano de¿ Antón y amante de Do- ¡|¡ rinda. ® D on Valentín Garda Ce- )Dona Manuela riño .
[*] Cecilia , criada de la &) de Paredes, casa. Pasqual , mozo de la | huerta y amante de j Benita. . . Isidoro , mozo de la huerta. El Marques de Sacro- Palacio. Federico , criado del Duque... Zurrapulgas, criado de Antón. $ 2) Don Manuel de Goya. Dona Gertrudis Velas - co . Don Francisco Goveo Davalos . Don Joseph Garda Ca - sanóla . Don Cayetano Alonso .. Don Isidro Moreno . AC-
[ 7 ] ACTO PRIMERO. Al levantarse el telón aparecerá la Scena, que parte de ella represente una huerta, en la que estarán con un libro Linceo, Fasqual, Isidoro , jy cwz agadones Zurrapulgas, y Antón, figurará estar dando las disposiciones de lo que han de trabajar . interior del foro representará la casa de Antón, y en ella senta¬ das Madama Angela, Benita y Cecilia, haciendo la lavor que les acomode, estando todos figurando que trabajan ; Ínterin se canta el coro . CORO DE TODOS. Siga la fatiga, prosiga el afan, que quita las ansias de la ociosidad. Mad. Dichosos aquellos, que comen el pan, que ellos con sus manos se saben ganar. Linc.
Lim. Dichoso aquel pecho que atmnte y leal, goza de quien ama la seguridad. Ben . Dichosa aquella alma, que sin suspirar, goza la delicias de la libertad. Pasq. Isid. Dichosos aquellos que sin trabajar, no les falta nunca bien que manducar. Todos. Siga la fatiga, &c. Ant. rep. Zurrapulgas, ve corriendo y dile ai maestro que venga, que es preciso que hoy se acabe lo que falta de la cerca. 2#r. Voy , Señor , mas cuenta mi amo, que no sea la tarea tan pesada como ayer, porque en Dios, y en mi conciencia que quando llegó la noche ya no sentia las piernas. Ant. Vaya, corre, y vuelve pronto; vosotros, con ligereza
despachareis esas cosas, pues ya es medio-dia cerca, y es fuerza que aquesta tarde queden las coles dispuestas, aporcados ya los cardos, y la lechuga en las cestas. Lab. Todo quedará concluido. Ant. Pues no perder tiempo, y cuenta: y til hermano puedes luego ir á aquella diligencia. Tasq. ¿Isidoro, ves Linceo, qué cara tan macilenta que tiene? Isid. No es muy extraño, pues padece de Jaquecas, y aquese es un mal, amigo, que trastorna las cabezas. Linc. Quien tiene un cuidado grave, mal en divertirle intenta, pues el querer disuadirle, es dar á su peso fuerza, adorada Dorinda, ^ olvidarte pudiera! en - ¿Ay Linceo, quándo alivio hallmá n en tí mis penas! ( Aparte.
[l¿] vengo un poco con la caza, porque como en esta Aldea no se halla caza mayor, me parece vagatela una perdiz, ó un conejo, que es solo lo que se encuentra. Yo quisiera disfrutar aquellas batidas Regias, que me habéis dicho que tienen nuestros Príncipes en Modena: aquello sí será gusto, ver al jabalí, que intenta con su encorvada cuchilla devorar á quanto encuentra: postrar su altivez sañuda al fuego , ó la vayoneta: ver al Lobo, que en el Valle al pobre pastor inquieta, ser agradable trofeo de quien el tiro le acierta; y al fin , ver que Fieras, y Aves ceden á la mano diestras, ya que el plomo las abrase, ya que el acero las hiera: esta si que es diversión, mas
mas cómo ha de ser, paciencia; si Dios no ha querido hacerme mas que de mediana esfera, es preciso conformarme con su voluntad suprema: Mas confiesoos, madre mia, que mi espíritu se eleva á tan altos pensamientos, y á tan sublimes ideas, que parece que en mi estado se encuentra el alma violenta; bien que según me habéis dicho, no es extraña en mí esta fuerza, pues mi padre, (que en paz se halle) aunque la fortuna adversa siempre rara en sus destinos, le privó de la diadema, decis, que á no ser la Parca en llevarle tan ligera, hubiera de mil Laureles coronado su cabeza* i Mas qué lloráis, madre mia í n ° e xtraño vuestra terneza, quando de mi padre amado a virtud se os representa. C ( Llora ( dama. Adad.
Mad. ¡ Ay Duque, si de tu hija vieras las amadas prendas, quánto de tu loco amor arrepentido estuvieras! Bor. Templad el llanto, Señora, no vuestras lágrimas bellas, de una hija, que lina os ama, quieran fomentar las penas: y creed que tan tierna os amo, que aunque no muy satisfecha me halle de mi poca suerte, el contemplarme hija vuestra, me llena de tanto gozo, que templa todas mis quexas; solo siento el ser muger, pues si otro mi sexo fuera, mis elevados designios no tan en vano sirvieran, é imitando de mi padre (al que mi afecto venera aunque no le conocí) las sobresalientes prendas, veriais como mis bríos de su infiel contraria estrella la satisfacción tomaban,
.[*p] vengándole su hija della. Mad. Ten confianza , hija mia, que la sabia providencia, si á los soberbios humilla, á los humildes eleva. Dor. Su voluntad sea cumplida, y para que se diviertan un rato vuestros pesares, y se borren mis ideas, cantemos de aquellas cosas, con que acariciarme intentas. Mad. Dices muy bien, .hija mia, cantemos, pues te deleyta. DUO. Mad. Que' contento el xilguerillo, en la Jaula aprisionado, canta alegre , y con cuidado, de lograr su libertad. ^ or - Qué oprimido el arroyuelo, salpicando vá en las peñas, con el ruido dando señas, ^ lo oprimido que vá. as dos. ¡ A qué mal el pecho alienta, C 2
[ 2 0 ] quando estrecho en su volcan, abrasado en sus incendios, no se puede desahogar. Mas ni el ave, ni el arroyo, contentos se mirarán, hasta que de su albedrío consigan la libertad. (Aparte. Sale Antón muy enfadado con Zurrapulgas . Ant. O has de hacer lo que te mando, ó has de ver lo que te espera. Zurrap. Señor, si todos los clavos puse dentro de la espuerta, menos unos que guardé i Aparte. para mis ciertas urgencias: l por qué ahora conmigo solo arma usted esa quimera ? Ant. i Y la carga de melones, que eran mas de dos docenas, y apenas se encuentra una, qué es lo que has hecho con ella \ Zurrap. Señor, yo no entiendo de eso, usted por Dios no me muela. Si supiera que los seis (Aparte. ^
[ 2 1 ] en mis tripas se aposentan, con los quesos, y el arrope, que vinieron de Plasencia, qué gracias que me daría; pero neguemos con fuerza. Ant. Picaro, eres muy goloso, que ya sé todas tus tretas, y te he de echar una arroba de pimentón en la lengua; ahora me las pagarás. ( v * cst¡ “ rll e> Zurrap. ¡Ay de mí, que me desuella! Sale Benita , y se pone en medio de Antón y Zurrapulgas. Ben. ¡Primo, primo, que es aquesto! templad la cólera fiera, y dexad á este inocente. Ant. ¡Inocente! ¡sí,qué buena 1 segura estaba su vida, aunque ahora Erodes viviera. Ben. Muchacho, ¿qué es lo que has hecho, que asi mi primo se emperra contigo ? Zurrap. Yo no he hecho nada; su
[ 2 2 ] su merced tiene la tema de que yo soy un goloso, y no es vana su sospecha. ( A pune. Ant. Agradécele á Benita, que por medio se pusiera; pero como no te enmiendes, juntas pagarás las deudas. ( r aset Zurra]). Ya salimos de este susto, ahora voy á la alacena, á ver si encuentro algo bueno, que me sirva de merienda; porque en España fui Page, y ha quedado tan afecta mi lengua á la golosina, que no habrá quien la contenga. (vm. Ben. ¡ Que 7 bondad la de mi primo, no se hallará compañera ! él se enfada, pero al cabo, es lo mismo que una cera. . j..: 7 m , r r r ; v , . Sale Isidoro . Isid. Benita de las Benitas, no las de la Santa Regla, sino las que por lo humano ha-
hacen raya en la belleza: gracias á Dios que te encuentro, y sin que nadie lo entienda, mi atrevido pensamiento, te puedo decir á secas. Ben. Isidoro, no de broma á tratar conmigo vengas, que no son de mi carácter tal casta de cuchufletas. Jsid. Esta es la falta que tienes, el ser un poco sardesca, y pegarle un arañazo al que agasajarte intenta, Ben. Yo no gusto de agasajos, y los que son calaveras como tá, los aborrezco, porque conozco sus tretas. Sale Pasqual , y se queda al Bastidor. Pasq. ¡ Ola, ola, no va malo! alabo á Dios la llaneza con que Isidoro y Benita están en dulce contienda, Sale, Caballero.
[ 24 ] Isid. i Queso fresco ? Pasq. Advierta vuestra prudencia, que á esta moza no la falta, si quiere , quien la divierta. Ben. Esto solo me faltaba, que este necio me viniera á pedir zelos, sabiendo quanto mi amor le detesta. Isid. Pasqual mió, tú perdona, porque yo en estas empresas, en jamás he desistido, por miedo de contingencias. Pasq. Pues yo te haré que desistas. Ben. Cese vuestra controversia, pues á los dos igualmente aborrezco, de manera, que si otros mas en el mundo, que vosotros dos no hubiera, por no tratar con vosotros, yo misma muerte me diera. Isid. ¡ Exágerable expresión! Pasqual ¡ Se podrá ver tal dureza! Ben. Y asi, marcharos al punto, ó con mayor diligencia me marcharé yo, dexando (Aparte. (Va a enves¬ tirle, y los (detiene Ben.
Imí. corrida vuestra insolencia. Pasq. No cansar quiero á quien amo. Isid. Agur Doña Melisenda. Pasq. Amor dame algún adbitrio con que su inclinación venza. (vm. Isid. Asi es como á mí me gusta, respingoncillas, y tiesas. ( y tstt Ben. Ya parece que se fueron; qué raras somos las hembras, á la verdad que tenemos muchas maulas encubiertas: con aquellos que nos cansan, nos mostramos como peñas; pero con los que nos gustan, nos convertimos en cera. ¡ Ay mi querido Linceo ! ¡ si contigo acaso hubiera ocurrido aqueste encuentro, qué de otro modo que fuera! pero tu pecho tirano, cada dia mas se empeña, en á mis tristes suspiros hacer mayor resistencia. D CAN-
lr-1 Linc. No la quiero, que la adoro. ( A parte. Ben. Con que asi, si yo he de creerte, procura con realidades demostrar lo que prefieres. Linc. De suerte, querida prima, que acostumbráis las mugeres, quando queréis apurar lo que el capricho os previene, entrar suponiendo aquello que á vosotras os parece, para que asi sorprendido al que preguntáis, no encuentre tan pronto con las disculpas, y el asunto os manifieste. Ben. Linceo, según te explicas, me parece que tú entiendes, * que á mí me importa saber si tú amas , ó aborreces á Dorinda; pues te engañas, que á mí importunarme no puede el que la quieras, ó no; y asi, tan solo te advierte mi fineza, que procures corresponder tiernamente á quien por tí está muriendo, 1
y sea la que se fuere. ¡ O qué bien dicen, amor, que duda y enigma eres! O*. Linc. Oye, aguarda; mas no importa el que ya de aqui se ausente, quando mi amada Dorinda tampoco ácia alli se advierte. ¿Si acaso se habrá enojado, y enfurecida de verme hablando aqui con estotra, decretado habrá mi muerte? ¿ó tal vez, sin. hacer caso, se ausentaria sin verme í Todo cabe; mas Benita con sus voces , claramente me ha declarado su afecto; y confieso ingenuamente, que á no ser por mi Dorinda, yo la amara; mas no puede mi corazón olvidarse de lo que tan fino quiere: Y pues no hay remedio, en tanto que amor declara mi suerte, adore yo á mi Dorinda, y venga lo que viniere. E CAN-
£JJJ [J4] r e a NT A. ^0 lo £fí. Amo á Domada bella, adoróla rendido j, . . aunque es, y siempre ha sido c; > para mí enigma cruel coonrr/j Mas pecho q\ie no sabe amar , y ser sufrido, . decir nunca ha podido* . íto-, obcuí'-ri que ha sabido querer, isiclA oL ¡ j> Todo mi pecho es ansia, todo es congoja y pena, mas tan dulce cadena, : ; Yo oí. Y ¿ cómo podre romper? Amo á Dorinda, &c A. «amsmfcunlgni o¿3Íirioo y Descúbrese la .mutación de huerta , y sale Do h rinda como pensativa . 0 ¿iíAMo ÍI0X£10:> ¡en Dor. Ingrata imaginación,: ma p < :.h que asaltando ,el albedrío,; < - ■ Y si no logras^ cautivarle, te gozas con confundirlo; rn h . rü Qué es lo que de mí pretendes,;.; >v ( -.-. ♦ o a 0 p° r '
tlBll porque con-vanos delirios, el agradable reposo ',v en que mi pecho ha vivido, has de turvar sugiriendo tan ridículos : caprichos ? a c . ? » Que ame Benita á Linceo, que la corresponda él fino, que á solas los dos : hablando los viera yo en este sitióyb <• : > orr j qué causa es para que pueda motivar dolor, tan vivo, que de qúc los vi . parece que potencias y'sentidos, en dura campal batalla conspiran á mi exterminio? ¡ Si serán zelos! ¡ mas qué hablo? cólera me dá el decirlo, pues zelos sentir no puede un corazón como el mió: Ademas de que á los zelos, que les preceda es preciso antes amor , y yo no hallo que aqueste vendado niño, haya podido á mi pecho, au n acertar con sus tiros. E 2 Pues >
Pues aunque yo de Linceo la gentileza y el brio haya mirado , tal vez con afecto menos tivio, con todo eso no ha llegado aun mi corazón altivo, á rendir los homenages, á las aras del fingido tirano dios del amor, que tiene tanto dominio sobre los débiles pechos, que á sus flechas se han rendido. Luego si yo enamorada de Linceo no me miro, l por qué he de sentir que á otra dedique sus sacrificios? Verdad es, que alguna vez acá en el discurso mió, han hecho alguna impresión sus siempre amantes suspiros; pero esto no ha sido mas que en quanto .á lo discursivo? pues en las vastas ideas, c/ que agitan el pecho mió, presentándome que soy
[ 3 7 3 . aun mas de lo que imagino; neutral, é indecisa siempre, jamás me doy á partido, ni jamás su tierno afecto alcanzó mas que ser oido. Pero esta llama, este incendio, que dentro de mí examino, sin duda de grande causa su afecto habrá procedido. Y en tanto que á aberiguarlo con sagacidad me aplico, corazón descansa un rato en tan fiero laberinto. Sale Isidoro . Isid. Hermosa, amable Dorinda, dexa que las verdes huellas, con que tu fecunda planta, haciendo estas que florezcan, bese mil veces, haciendo dulces mis labios con ellas. Parece que te hallas triste, < duélente acaso las muelas ? pues eso no es de cuidado, (Se sienta ( sobre un j>e« ( masco. por-
porque esa enfermedad reyna por este tiempo en los gatos, y asi no hagas caso delía.- ¿Pero qué, no me respondes? vaya tonta, no seas necia, si sabes que yo te quiero, ¿para que te haces la seria? Dime aqui que nadie lo oye, frunciendo la boca bella, verbi gracia, como entre peregil y yerba buena, Isidoro, dueño mió, mi dulce adorada prenda, por tí estoy, qué se yo cómo, entre turrón y jalea, veras tu con qué finura correspondo á tu terneza, ya exálando mil suspiros, ya con una pataleta, que de lástima al mirarme, te has de quedar quasi muerta; vaya, determínate, dexa un rato la vergüenza, que yo soy hombre callado, y respeto á las doncellas,
[3Í>] que te quiero, ya lo sabes, que te adoro, cosa es cierta, que eres linda , ya lo vemos, con que entre otras, y entre aquestas, vuelvan tus hermosos ojos á mirar este babieca. Dor. Villano. ; Isid. Santa Susana.. Dor. ¿Cómo tu osadia necia, á profanar mi respeto se atreve de esa manera? Jsid. Cielos, yo estoy tamañito, San Juan, San Pedro, tenedla, que según me hecha los ojos, aquí me dá para peras. Dor. Vive Dios , loco atrevido, que á no mirar mi prudencia lo que á sí misma se debe, despojo á mis iras fueras; pero agradezca tu vida lo sumo de mi obediencia. Al bastidor Cecilia, <va saliendo poco ápoco. Lid. Juramento os hago, Cielos, que ( Apartando* {se. ( Aparte . {Vase mran¬ idóle ayrada.
[ 4 9 ] que aunque mil Dorindas vea, si palabra las hablare, me he de atenacear la lengua. Cec. ¡ Qué es lo que habrá sucedido, que Dorinda vá tan seria, y Isidoro se ha quedado con tanta bocaza abierta! pero yo lo he de saber. $ Isidoro ? Lid. Tómate esa, esto solo me faltaba. Cec i Dónde de aquésa manera caminas precipitado ? habla, di lo que te aquexa, pues sabes que tu Cecilia toma interés en tus penas. ¿ Qué te aflige ? Isid. No me acuerdo. Cec. {. Qué te entristeced Lid. Canela. Cec . $ Te ha reñido el Amod Lid. Dale. Cec. ¿Pues qué te ha dadod Isid. Biruelas, y si sigues en molerme, jiív .^a ( Sale. ( A parte. ( P aseándose, (y ella si* ( g uiéndole . creo
C4i] creo me ha de dar gangrena. Cec. Pues quédate con los Diablos, que ya conozco tus tretas, y no quiero que me digas lo que ya mi amor recela. Esto será que á Dorinda (Aparte. fue á decirla cuchufletas, y Dorinda como suele le ha santiguado las secas. ( V Ase • Isid. Vaya , que sin duda alguna yo me vi en la hora postrera. Zambomba en la Señorita, que espirituosa es, y tiesa. Aunque de Modéna fuese la mismísima Duquesa, no había de tener mas ayre de magestad y grandeza. Sale PasquaL Pdsq. J Isidoro í Isid. ¿Qué hay, amigo 1 ? * ^ ai as P or m í una fineza ? Sl ‘Aunque no estoy para gracias, pídeme lo que tu quieras. F Pasq.
[ 4 8 ] su terneza la mas fina): al fin todo esto ha cesado con muerte tan improvisa como la de la Duquesa. Y como el Duque se mira, ya apagada aquella llama, que á la juventud incita á hacer tantos desaciertos, es regular no permita, que mas tiempo de sus ojos, desconocida esté su hija. JMad. Piadoso permita el Cielo, salga como lo imaginas. Yo me doy la enorabuena, y á nuestra Princesa invicta, quiera Dios los dos logremos, besar su mano en su Silla. Alex. Yo aguardo hoy algún correo, que lo que he de hacer me diga. Mad. Quiera el Cielo que quanto antes se logren nuestras fatigas. S*
[ 4 5 >] Sale Dorinda. Dor. i Es posible que tan solos, tio mío, madre mia, os encuentro en esta parte 1 Adad. Idolatrada Dorinda, esperando tu belleza estaban nuestras caricias. Dor. ¡ Quánto á vuestro afecto debo! Alex. y Alad. Tú te lo mereces, hija. Coro para acabar. Ben. La Mesa está ya puesta, y Antón espera ya. Basq.y Isid. Y el olor de la sopa (salen. vida a los muertos dá. Adad. y Alex. Vamos , Dorinda amada, no hagamos esperar. Dor. Vos, y m i amado tio, sois mi felicidad. 0 os. Feliz dichosa suerte a t l ue se vé á lograr, entre los dulces lazos de la sinceridad.
03 ACTO SEGUNDO. Al levantarse el telón se descubre la Scena de huerta y casa . En el Joro habrd una mesa dispuesta de comida, y sentados en ella Cecilia , Isidoro y Pasqual. En la parte exterior estarán con servilletas al hombro , como que se levantan de la mesa, Dorinda , Be'nita, Madama , Alexandro , Antón , Linceo y Zurrapulgas : tendrán copas de rosoli en las manos ; Antón tendrá un r frasquillo , figurando que da de beber a todos , j)' Zurrapulgas una vandegilla , ^ /¿z ¿p? algunos frasquillos } y algunos viz^cochos , los que ira dando d su Amo , y eí hard como que A hurtadillas se bebe los frascos y come, y guarda los vi&cochos . CORO DE TODOS. Todos. O que linda cosa, ó que gran placer, gozar del recreo des-
( A Antotf „ CíO después de comer. Damas . Vaya por la vuestra. Alex. y Linc . Por la vuestra pues. Isid. y Pasq. Vaya por la nuestra, que salud nos dé. Zurrap. Y yo por la mia también brindaré, como me ha sabido me aproveche, amen. Todosr O que linda cosa , &c. R JE JP R JE S E NT A D O. Ant. Caballeros, viva, viva, muy buen provecho Madamas, que no trueco yo este gusto por las delicias mas altas. Alex . Vuestras bondades , Señor, cada dia mas bizarras, con nosotros se demuestran. Mad. Y Dorinda, y yo, obligadas a tan.inmensos favores, como desde que á esta casa venimos , hemos logrado, os damos también las gracias. 5: G 2 Dor.
Dor. Y yo, mas reconocida que rodos; pues que mi infancia en esta casa he pasado, me debo mostrar mas grata. Ant. Señores, no con atentas expresiones, quiera ufana vuestra noble cortesía burlarse de mí, pues nada me parece que hago en esto, según que mi afecto os ama. Zurrap. Prosigan los cumplimientos, que en el ínterin que pasan, yo, por no perder el tiempo, voy á jugar á las tabas. Ant. Yo me voy á mis quehaceres, prima, hermano, sin tardanza, en comiendo la familia, haced que al instante vayan á cumplir su obligación; vos, Alexandro y Madamas, quedad con Dios hasta luego. Todos. El os guardé edades largas. Jane. ] Que siquiera (dura suerte) una ligera mirada no haya debido á Dorinda! ( V.m. (VMt.
Cí33 ¿Si estará acaso enojada, porque me vio con Benita ? ¡ O si tal dicha lograra ! mas eso será sin duda, forzoso es desenojarla. Ben. Pensativo está Linceo, ¿ qué será Cielos la causa? Alex. Nosotros vamos adentro. Mucho veo que se tarda, (Aparte. el correo que hoy espero. Lealtad, no quedes burlada. Mad. Vamos , Dorinda querida. Dor. Vamos, madre idolatrada. Isid. Pasq.y Cec. Pues ya de engullir concluimos, repita nuestra algazara. Todos. O que linda cosa , &c. T anse todos , y descubre la mutación de huerta, y sale el Conde con botas y espuelas, en tragt de camino , y como presuroso. Cond. ¡O! si como mi deseo corrido hubiera el caballo, quanto tiempo ha que el contento hubiera dado á Alexandro, que
Líjl que sé que aguarda impaciente. Mas dónde podre encontrarlo; pero aquí un anciano viene, yo creo, si no me engaño, que es él; sin duda alguna, ¿ cómo al encuentro no salgo ? ¡ Alexandro , amado amigo! Sale Alexandro. Alex. Conde , dadme vuestros brazos: ¡ qué buena venida ésta! Cond. Amigo, verse logrados tus deseos, y los mios. Alex. ¿Qué decís? hablad mas claro: el corazón de contento ( A p.<rtr. quiere salirse á pedazos. Cond. Pues amigo , ya á Dorinda queda Modéna esperando, porque como á su Princesa, pueda besarla la mano. Alex. ¿ Qué escucho ? Gracias al Cielo que salí de sobresaltos, voy á darla la noticia: ! que
[h3„ ¡ que así me pesen los años! Cond. No, tened, que el Duque manda que á vos solo de este arcano dé noticia, y á Madama, porque no quiere, hasta tanto que su Alteza llegue aqui, que sepa Dorinda el caso. Alex. j Y quándo viene su Alteza í Cond ,. Llegará en muy breve rato, pues de Modéna los dos juntos salimos ; yo dando al Caballo rienda suelta, con su orden me adelanto á daros aqueste aviso, * dexando en aquel collado atado el bruto á unas ramas, porque no causara espanto, mi venida á aquesta gente, que es como me lo ha ordenado s u Alteza. Alex, ¡Dichoso dial T amos , pues, mi Conde amado, a darle parte á mi hermana de suceso tan extraño, y alia nos contareis como
[í<n el Duque lo ha gobernado. Cond. Vamos Alexandro invicto, mi amistad sigue tus pasos. Alex. Cielos, pues tan felizmente mis anhelos se lográron, disponed ya de mi vida, pues que mas dichas no aguardo» Mutación de jardín , y sale Dorinda con una regadera en la mano. Dor. Mientras que mi amada madre, descansa entregada al sueño, quiero ir regando estas flores, por si así divertir puedo este pesado martirio, que tanto atormenta el pecho. CANTA. Decid montes, y selvas, flores, y troncos, si esta pena es capricho, amor , ó enojo. Dime por qué tirano,
C 57] aleve, fementido, falso, ingrato, desprecias mis finezas, y no viendo mi llanto, ni mis quejas, con aquesa homicida, cruel, enemiga, infiel de aquesta vida, y mostrándote sordo á mi tormento, solo á esa mi ribal ves con contento. Plegue á amor fiero, que tu mudanza, tus veleidades, y tu inconstancia, las pagues padeciendo mis propias ansias. Mas no bien hayas, pues no eres tú culpable de mi desgracia. Dime por qué tirano, &c. Va á entrarse, y la sale al paso Linceo. Linc. Aguarda Dorinda hermosa, no con tan ligero paso H de-
• , u Cí4] se miren las berengenas. < Qué es lo que responderlas? Cec. De suerte, que si eso fuera, y tú no fueras como eres, puede ser que te creyera; y que sé yo lo que el diablo me traería á la cabeza; y puede, que como dicen, cayera en la ratonera. Isid. ¿Y qué? Cec. Y de ser tu esposa, palabra y mano te diera. Isid. Zambomba que ya consiente, tiróla un poco la cuerda, Pues figúrate al contrario, que llego con desvergüenza, y que te digo; Cecilia, te aborrezco de manera, que por no verte me iria á vivir entre las fieras. Dime que harías entonces. Cec. Lo que ahora con gran viveza, aguzar muy bien las uñas, y arrancarte las orejas. Isid. Muger de dos mil demonios. ( Aparte, mal-
malditas tus uñas sean; vaya, vaya , que por poco siquiera un pelo me dexa. No, no , Señor Isidoro, muy mala conducta es esta, usted vá á fiestas con todas, y puede que algunas de ellas, halle de tan buen humor, que le santigüe las secas. CANTA. Son las hembras cariñosas, agradables ya 'se vé, pero es con quien las alaga, porque si no dexe usted. Las que son mas mojigatas, no sienten que las alaben, P £ ro que feas las llamen, *}ne lo pruebe alguno á ver. as nosotros , bien mirado, también somos de este jaez, Y no nos pesa nos digan, t] u e real mozo que usted.
Salen Madama y Dorinda. Dor. Qué es aquesto madre mia, que os advierto aquesta tarde, de un modo que yo no puedo, por mas que hago adivinarle, Ya veo que el regocijo, quasi á los ojos os sale, y de algún grande contento, da vuestro rostro señales. Ya veo que me miráis, y luego en aquel instante, las lágrimas se destilan, de vuestros ojos amables, l que teneis ? De vuestras penas, ó vuestras felicidades, es posible no merezca vuestra hija que la deis parte. Mad. Querida Dorinda mia, ¡ qué no pueda declararme, y ser la que de sus dichas las albricias se llevase ! Mas hasta que el Duque venga, fuerza es que silencio guarde.
No extrañes mis sentimientos, ni mi regocijo extrañes; pues para uno y otro afecto hay en mí causas bastantes. Dor . Pero es posible , Señora, que mi amor de tí no alcance, me saque del fiero susto, en que es fuerza mi alma se halle. 2\4ad. No tengas pena ninguna, que yo espero que esta tarde has de quedar satisfecha, y yo libre de pesares; y ahora porque te diviertas, y se calmen tus afanes, escucha por si te gusta. £W. Tu gusto es ley inviolable. Canta Madama. Fuentecilla placentera, c °rre libre, y sin recelo, S U e algún dia querrá el Cielo Spe te llegues rio á ver. O & d Uc gusto , que contento, es de una cosa deseada, I 2 el
el mirarla ya lograda, sin recelos que temer. Dor. Yo no sé lo que me diga de lo que veo en mi madre, pues en lo mismo que canta, muestra su afecto bastante; y aun dentro de mí comprendo que mi corazón me late, con una extraña alegría, que no sé de qué dimane. Linceo ; no , ser no puede Linceo quien esto cause, pues aunque es verdad le tengo inclinación, es constante, que no sé que oculta fuerza de quererle me retrae, que le quiero ; mas no quiero como mi amante mirarle. Cierto es que me dio disgusto el que con Benita hablase, pero aquesta es condición de mi sexo inexcusable, pues no gustamos ninguna mirar en otros altares, aun las débiles ofrendas,
[« que una vez se nos consagren. Corazón que me predices, que no sabes aquietarte, ó sacame de estas dudas, ó cesa de molestarme. Salen Benita y Pasqual. Pasq. Posible es, fiera enemiga, que siempre te he de hallar cruel. Ben. Pasqual, en vano te cansas, porque esto de querer bien, lo ha de hacer el albedrío, y por fuerza no ha de ser. Pasq. Mas también el albedrío suele la razón vencer. Pen. Pues mira tu si la encuentras, y entonces me venceré. Pas¿ f- < Pues no es razón poderosa lo constante de mi £é, a ternura con que te amo, mirarme padecer tan fino sufrimiento, ° fiero de tu desden ? 6n ' ^ erto que tienes razón. ( Va se. mas
mas Pasqual, cómo ha de ser, si hallo que no está en mi mano poderte corresponder. Yo te estimo tus favores, y si basta agradecer, y con eso te contentas, los agradezco también. Pasq. Pues págamelos, ingrata. Ben. i Y quál la paga ha de ser ? Pasq. Correspondiendo á mi afecto, y pues rendido me ves, dame al menos la esperanza de que llegue á merecer algún dia tu cariño, y que Dueño llegue á ser de tu hermosa blanca mano. Ben. No hayas miedo que tal dé, porque yo no doy palabra, que no he de cumplir después. Pasq. Ya sé yo de que depende tu resistencia, y ya sé que es á Linceo á quien quieres. Ben. Pues si lo sabes, ¿ por qué quieres te quiera por fuerza, y olvide á quien quiero bien.
[7-*] T as q. Porque amor todo lo puede, y quando morir me ves, es regular correspondas á quien te adora con fé. Ben. Pasqual, ya te tengo dicho, que quererme tú vencer, á que por fuerza te quiera, es lo mismo que querer arrancar del Firmamento el tachonado dosel. Con que así, yo siento mucho, el mirarte padecer, pero amigo, no hay remedio, paciencia, y hasta mas ver. Pasq. Oye , aguarda , dueño mió, mas alas lleva en los pies, i Amor por qué tan tirano conmigo has de proceder > c A NT a. Agitado el pecho siento, ° que furia, que martirio, } entre el ansia, y el delirio va la vida á fallecer. O
Í7 2 } O que rabia, que despecho, la vida me da querella, y para acabar con ella, boy á echarme este cordel. ( Saca un ( c ordel . Va d entrarse precipitado , y le detiene Isidoro , y sale Pasqual con el cordel en la mano . Isid. Hombre, ¿qué demonios llevas, que vas tan precipitado, que por ojos, y por boca vas arrojando benablos? Pasq. Hay amigo , no me estorbes, dexa que con este lazo acabe esta triste vida, que así me está atormentando. Isid. ¿Pues que te quieres ahorcar? Pasq. Sí , amigo. Isid. Pues gran borracho, no ves que con esa cara, quedarás tan feo , tanto, que no habrá vieja que al verte, no se vaya santiguando, y vaya haciendo mil gestos, y diciendo verbum caro. ' pasq-
[ 7 3 ] Pasq. Ay amigo, que me quemo, ay amigo, que me abraso, dexa que esta triste vida sea de esa ingrata lauro, ya que á mis tiernas finezas, tiene su pecho de marmol. Isid. Hombre, vete con mas tiento, porque el oficio de ahorcado solo es para profesores, y no para aficionados, ¿mas por qué tal desatino te se ha metido en los cascos? Pasq. Porque la fiera Benita con ingrato desengaño á mi dulce amante afecto dexó desesperanzado. Isid. ¿Y por esa niñería quieres hacer tal desbarro? vaya, vaya, que los hombres son algunos tan pacatos, S Ue solo en traer paja, y yeso, debieran estar empleados. <Hay amigo, si supieras, ° 4 Ue es estar suspirando P°r una muger un hombre, K 7
[8o] una dicha no esperada, suele trastornar el pecho. Alex. Eso es en débiles almas, pero almas como la suya nunca las inmuta nada. V>uq. Mejor será que primero entre yo á ver á Madama, y si acaso está con ella, discurriréis una traza para que de allí se aparte; pues si yo llego á mirarla no he de poder contenerme, y puede tal vez costaría la vida cosa tan nueva, y así no quiero arriesgarla. Alex. Hija de mi corazón, ni yo tampoco. (Uor T>uq. Pues vaya, en tanto como habéis hecho, esto poco mas que falta, preciso es también hagais. Alex. Nada á mi obediencia ataja. ( V iiSt ' Fed. El suceso es tan extraño, que á su Alteza ha de causarla gran dificultad el creerlo, D que
( Sale Al ex [81] Cond. Ya vuelve Alexandro. Alex. En nada se detenga vuestra Alteza, porque sola está mi hermana, pues desde allí vi á Dorinda que dentro del Jardín anda paseándose con la prima del señor Antón. Duq. Pues vaya, entremos sin detenernos. Alex. Tiempo, mueve bien tus alas. Mutación de Jardín , y salen Dorinda y Benita. Dor. Benita, dexa empeñarte en tan fatal desatino, pues yo en el amor no encuentro, tan espótico dominio, como dices. Ben. ¡Ay Dorinda! tú fortuna has tenido que hasta ahora , ácia tu pecho, n ° haigan llegado sus tiros, y° te aplazo para quando te Ve as entre sus grillos. Dor NT • D • i No mego que oculta fuerza L sea
[82] sea amor; pero me admiro de los que piensan que sea su poder tan exquisito, que no se encuentren mil medios para poder resistirlo. Ben. Quando llegues á querer ya te darás á partido. Dor . Puede ser, pero entre tanto, Benita, ten entendido que todo puede vencerse con entendimiento y juicio. Cantan Recitado . Ben. Es amor una llama que abrasa el pecho. Dor . No hay tal, que es un capricho tenaz, y necio. Ben. Si hay tal, pues sus rigores todo destruyen. Dor. No hay tal, pues nunca falta quien de él se burle. Ben. Si hay tal. Dor. No hay tal. Ben. Es fixo. V*-
[ 8 3 ] Dor. Es cosa cierta. Las dos. Pues cada instante vemos clara la prueba. Seguidillas. Dor. Al amor propriamente le llaman niño, pues desfallece al punto que no halla abrigo. Ben. Al amor propiamente Dios le creyeron, pues domina en las almas con tanto imperio. Dor. Y es desvarío. Ben. Es dura fuerza. B>or. El que á sus tiros. Ben. El que á sus flechas. Bas dos. No vivir advertido de sus cautelas. °r. No dudo que amor sea imperio raro; mas digo que quien quiere bur la sus lazos. en ' Ni y° niego que alguno Lz no
[ 8 4 ] no lo resista; mas mire como forma su batería. Dor. Este es mi tema. Ben. Este es el mió. Dor. Y en tal contienda. Ben. Y en tal litigio. ^ Dor . No siempre es victorioso. A uo ' ¿ Ben. Siempre está victorioso. Bas dos . El alvedrío. Vatise. Mutación de Bosque , y sale Cecilia. Cec. Bendito seáis vos, Señor, que unas orejas tan largas me distes, que quando quiero oigo todo quanto pasa. Mas aquí viene Linceo; voy al punto sin tardanza á contarle quanto he oido, ¿qué saberlo aprovechara, si del gusto de contarlo por prudente me privara? Amigo y Señor Linceo, echad vuestro amor al agua, Sale tinte"- por-
[8f] porque ya vuestra Dorinda está en esfera muy alta, Linc. ¿Qué es lo que dices, Cecilia'? pues qué ha sucedido, habla, ¿qué ha pasado con Dorinda? Ge. Ahí es una patarata, no mas que ser la Duquesa de Módena. Linc. Quién, acaba. Ge. La mismísima Dorinda. Linc. Cecilia, ¿tu acaso tratas de querer volverme el juicio? ¿dónde novela tan rara has inventado? Ge. ¡Qué bueno! Muchísimo yo me holgara que fuera novela solo; pero por vuestra desgracia es historia , y verdadera; y así vuestras esperanzas bien podéis, Señor Linceo, toditas al viento darlas. Line. p ero Cecina ? di, ¿cómo novedad tan impensada ha llegado á tu noticia? Yo
Yo presumo que te engañas. Cec. Como por mi natural me encuentro siempre ocupada en acechar y saber todo lo que pasa en casa, y no por curiosidad, sino es por ser inclinada á instruirme en todas materias, porque soy muy aplicada. Linc. No te detengas, prosigue. Cec. Poquitíto á poco , mi alma, que el trago que á usted le espera le ha de hacer dar mil arcadas. Linc. De tus razones pendientes tengo la vida, y el alma. Cec. Vi, pues , después de comer que de Madama en la estancia Álexandro , y otros tres con gran prisa se encajaban, lo que me hizo conocer que era cosa de importancia. Y poniéndome en parage, donde sin que lo notaran de todo quanto tratasen, no perdiera una palabra.
[ 8 7 ] supe como era uno de ellos, ¡quién tal cosa imaginara! de Módena el Duque, y que (vaya que hay fortunas raras) era Dorinda hija suya, y que tuvo la desgracia de que su madre muriera de su sobre parto. Linc . Acaba. Cec. A cuya sazón el Duque, que enamorado se hallaba de la Duquesa Matilde, que parece ha muerto. Linc . ¡ Qué ansia! Cec . Resolvió casar con ella, pero ella calabazas le iba á dar, pues no quería casarse siendo madrastra. Por esta razón el Duque hizo que se publicara, cpe su hija se habia muerto, fraguando no sé que trama, con q U e todos lo creyeron; y encargándole á Madama, 4 Ue es viuda de un Señorón,
[ 8 8 ] que no sé como llamaban, y á Alexandro su hermano. Linc. Muerte, cómo tanto tardas. Cec. Que era allá primer Ministro: el cuidado y la crianza deDorinda , á esta Aldea se vinieron , con la traza que por madre de Dorinda pasase la tal Madama. Al fin, ya que se halla viudo el Duque, toda la trampa creo yo que ha declarado, y en su Corte con toda ansia parece que á Dorindica grandes y chicos aguardan, y así ha venido en persona su Alteza mismo á llevarla. Linc. Maldígate el Cielo. Amen. A Dios muertas esperanzas, voy á averiguar si es cierta novedad tan no esperada, aunque si es desdicha mia, en nada debo dudarla. Cec. Qué mosca lleva el pobrete, mas yo voy á ver si se halla
[8s>] por ahí Pasqual, é Isidoro, porque aun fatigoso se halla mi pecho, porque no ha dicho lo poquito que le falta. Sale Alexandro presuroso. ¿Adonde el Señor Antón podré encontrar? Sale Antón. Ant. Alexandro. Alex. Señor Antón, bien venido, que os andaba yo buscando con gran prisa. Ant. ¿Qué queréis, os puedo servir en algo? Alex. Señor, tengo que deciros un suceso muy extraño, y entretanto sabed, pues, como teneis alojado a l mismo Duque de Módena que os espera en vuestro quarto. m - ¿Pues cómo tan en secreto a S u í su Alteza ha llegado? M ( Vdse. que
( A parte. Í9*l Ay, Dorinda, dulce prenda, si te pierdo , ¿qué fortuna no será para mí adversa? Isid. Que le dexen con Dorinda, verán que contento queda. Llega Benita , y se arrodilla , y el Duque la levanta. Ant. Esta es una prima mia. Duq. Es muy agraciada y bella. Ben. Señor, si algo bueno tengo, solo es ser esclava vuestra. Duq. Tú , serás de mi Dorinda muy amiga. Ben. Con su Alteza, por mi dicha , me he criado. Duq. Pues siendo de esa manera, á Módena con mi hija es preciso que te vengas. Antón, tu prima , y tu hermano desde hoy á mi cargo quedan. Ant. Señor, como he de pagaros unas honras como aquestas. Lid. Pasqual, que se la lleváron. pasf
[ 9 7 ] Pasq. A Dios esperanza muerta. Ant. Estos son criados mios. Isid. Y todos muy buenas piezas. T>uq. Alzad, amigos, del suelo, que pues ya sé la fineza con que habéis servido á mi lilja, esperad la recompensa. Isid. Viva su Alteza por siglos. Todos Por siglos viva su Alteza. Alex. Dorinda sale. Ben. Pues vamos á darla la enhorabuena. (i llegan to- (dosjjrscpo- (nen. de ro¬ dillas. Se repite el B ay le te , y salen T)orinda y y Madama. CANTAN. Sea en hora buena en buena hora sea la dicha, que hoy logra cu mplid a y entera, la hermosa Dorinda S °1 de aquesta aldea, y S U e lo disfrute eda- N
edades eternas. Cec. Viva Dorinda mil siglos.?.? Todos. Que viva nuestra Princesa. Mad. Aquí teneis á vuestra hija, Señor, á las plantas vuestras. T)or. Padre y Señor. Duq. Hija amada. JDor. Una fortuna como esta siendo tan inesperada, no extrañéis que ate mi lengua. Duq. Hija querida, perdona á tu padre, que suspensa te haya tenido del fausto, que es debido á tu grandeza. T)or. Señor, los hijos no tienen otra mas estrecha deuda, que es obedecer rendidos, lo que sus padres ordenan; si acaso por vuestro gusto, ó por vuestra conveniencia, dispusisteis que yo oculta me criase en esta aldea, ignorando la Real sangre que circula por mis venas, sabed que fue gusto vuestro, ( De rodillas ( Madama, ( a rrodillan - ( dose Do- ( rinda.
debe sosegar mi quexa. Solo siento, que hasta ahora noticiosa no estuviera, de tan eminente dicha como es el ser hija vuestra: pues á haberlo yo sabido, aun en mi edad la mas tierna, hubiera sacrificado tan gustosa mi obediencia, que adonde vos dispusieseis hubiera estado contenta, solo porque vos lograrais todas vuestras conveniencias. Duq. Con cada palabra que habla, el corazón me atraviesa. Mad. Qué cordura. 4lex. Qué talento. & e n. Qué discreción. Qué prudencia. ^ond. y Fed. Qué tiranamente el Duqu nos privaba de tal prenda. mc \Qué imposible es se consule mi corazón en tal pena. ec ' Q U e bien sabe la chiquilla hacer la gatita muerta. N 2
[ I 0 °] ísid. Qué bien sabe el afaco suo, hacer la gran picaruela: Dor. Pero no obstante, Señoi ahora que en inteligencia estoy de mi gran fortuna, y que puedo por mi mesma sacrificaros rendida, quanto por vos me competa, desde aquí á vuestro respeto lo renuncio; de manera que si fuere conveniente á vuestras altas ideas que en aquesta aldea siempre pase mi vida encubierta, podéis , Señor, ordenarlo, vereis con que ligereza, olvidándome de todo quanto puede la grandeza de mi esplendor lisongearme, vuelvo á ser lo que ántes era, sin que para mi reserve, mas que la memoria eterna de saber que sois mi padre, para que de esta manera mi corazón solo á amaros
.[I o 1 ] y obedeceros atienda, Duq. Hija mia, no prosigas pues tus razones discretas al pecho mas de diamante haran convertir en cera; y al paso, que tú prudente das de tu talento muestra, obligando mi cariño con tu rendida obediencia vas haciendo que conozca quan injusta y grave ofensa te hizo mi amor. Mas perdona el que mi pasión violenta tan cruelmente me arrastrase, y á tal horror me induxera; D y ahora que lo conozco, me atormenta de manera mi propria imaginación que la pena mas severa que imponerme se podia por mi loca inadvertencia, me hacen que esté ya sufriendo, Iru rubor y mi vergüenza. or - Padre, y Señor, no intentéis la siempre sabia entereza que
[ 1 0 2 ] que es propia de vuestro estado abatir de esa manera. Duq. Y yo estoy deseando la hora de que en mi Corte te vean, pues impacientes te aguardan, porque aplaudan tu belleza, y me den mil parabienes, de que el Cielo me consuela enmendando mi delirio su admirable providencia. Unos. Vivan Dorinda y el Duque. Otros. Vivan edades inmensas, Alex. Señor, el Cielo que quiso criar un alma tan bella era forzoso también, mirase por su Inocencia. Duq. Madama ¿no habíais palabra? JMLad. Señor, tanto me enagena el contento de este dia que el labio voces no encuentra. Duq. Federico, luego al punto haced que los coches vengan, que detras de aquellos cerros hice que se detuvieran. Fed. Señor, voy á obedeceros. Zurrdp*
t [i° 3 ] Zurrap. En qufe parará esta fiesta; si no para en golosina, en que yo reniegue della. Duq. Y tu entretanto hija mia que lo eres ahora demuestra dispensándolos á todos todas las gracias que quieras, pues todo mi poderío en tu voluntad se hospeda. T>or. Pues lo primero á mi madre, (permitid , Señor, que de esta forma la nombre, pues aunque no sea verdadera, si la debo mi cuidado, lo mismo que si lo fuera.) A mi madre, otra vez digo, desde esta hora la hago entrega de mi albedrío, porque (respetando á vuestra Alteza) en él mande de tal suerte que pueda, quanto yo pueda. ^ a d. Dexad Señora, á mis labios, S Ue uniéndose con la tierra agradezcan las mercedes que hacéis á esta esclava vuestra. Dor. \
[í°4] Dor. Alexandro, que constante ha mostrado quanto aprecia vuestra persona, Señor, empleando su prudencia en cuidarme, é instruirme con tan exacta, y atenta vigilancia , que sin duda juzgaría, quien lo viera que mas que no hija de vos hija suya propria era, la misma oferta aquí le hago, que hice á mi madre , ó mi maestra, pues á los dos igualmente, tan deudora se confiesa mi atención de su cuidado, que si posible me fuera (perdonad, Señor, si acaso olvido vuestra presencia) elegir mas altos padres que los que mi amor venera; si fuera dable (repito) solo á los dos eligiera. Duq- Con quanto gusto, hija mia, oyendo estoy la terneza, con que á quienes te ha criado, tu
[io5] tu cordura recompensa. Alex. Señor, nada habernos hecho, que la obligación estrecha de quien somos, no exigiese de nuestra clara nobleza; mas con tan crecido exceso nos honran vuestras Altezas, que ni á mi hermana, ni á mí nada que decir nos dexan, sino ponernos postrados los dos á las plantas vuestras. Duq. Veréis mi agradecimiento. Dor. Veréis siempre mi fineza. Linc. Que para todos, fortuna, hoy tan propicia te muestras, y solo para conmigo, te has de mostrar tan severa. lien. Yo espero, que pues Linceo ya no puede á la Princesa querer, desde hoy mi cariño correspondido se vea. i ~ >or ' A Benita , que conmigo se ua criado en esta aldea:::: H q- Benita , Dorinda mia, c °n Linceo quiero vengan O (Se arrodillan. ( Levantán¬ dolos ( Aparte . (Aparte. con
[ 1 1 2 ] que hoy y mañana en San Blas parece que hay, y curioso le eché la albarda , á mi rucio y aquí me encaxé en un soplo. Tej). Pero hombre, en aquese trage cierto no vais bien. Cel. Qué tonto: con solo saber quien soy está ya compuesto todo: Que los hidalgos tenemos una nobleza y un tono de presentarnos, que nada nos hace al caso el adorno. Pep. Pues, amigo , de esa suerte bien podéis marcharos solo porque estáis muy indecente. Cel. Pariente sois un volonio. Y últimamente, yo amigo estoy aquí de este modo, y tengo de ir al paseo conque dexad circunloquios, y sufrid esta ventosa porque yo no me acomodo á separarme de vos. Pep. Como dispuesto tan pronto. ten
[**33 tengo mi viage , ya el ordinario con todo mi equipage va á camino, y así yo no encuentro modo para poneros tal qual, que no me cause sonrojo el llevaros á mi lado. Cel. Pues yo lo compondré todo. ¿No teneis algún amigo, que hoy y mañana tan solo me preste lo que veáis que es al caso mas forzoso* Vep. Si tengo. Cele. Pues de esa suerte ya salimos del escollo. Enderezad ácia allá y veréis que tal me pongo. Pep. El caso es que es algo tarde, pues las tres darán muy pronto, y me esperan unas Damas. Cel. Pues eso es otro tanto oro, pues con ellas, y conmigo tendréis un rato precioso; 7 así vamos despachando. ¡O- bien haya mi Toboso, P
[ií4] que allí en siendo un hombre hidalgo, lo demas es todo ocioso. Tep. Vamos , pues , que no hay remedio. CeL Pues menear la zanca, y jopo. (vam*. Scena de Casa , y salen con basquinas , ponién¬ dose las mantillas , mi Señora , Dona Alaria , Ignacia ,y Dona Aíanuela . Mi Sra . Queridas, id despachando y poneos sin tardanza las mantillas, para quando vengan nuestros camaradas, que no haya que detenernos. Dona Ig. Las tres y media son dadas, y según está la tarde muy poquísima parada podrá hacerse en el paseo. Dona Alar . No sé como tanto tardan, la Blasita y su marido. Mi Sra, . Yo no me embarazo en nada, si no están quando salgamos que se queden ó se vayan; mas parece que han llamado, {Llaman.
[>>í3 Sale el Page. Pag. Mi Señora Doña Blasa y su marido están ahí. Mi Sra. Pues majadero, despacha, por qué no los dices que entren. Pag. Es que está tan sofocada su merced de haber venido á peonza, que en la antesala se ha sentado á descansar, y su marido por agua fue á la cocina corriendo. Sale Piona Gertrudis. Piona Gert. Perdona la confianza, querida, que me he tomado de hacer que mi Bruno vaya, para que agua me traxesen, porque vengo tan cansada, tar > muerta, y desvanecida de encontrar tanta gentoalla, que me estoy casi muriendo. 1 Sra. Siéntate un poco, y descansa P 2 Sa
Sale Casanova figurando que trae el agua en el sombrero. Cas. Hijita, aquí el agua tienes. Mi Sra. ¿Pues qué no hay vasos en casa? Cas. No quiero que mi Blasita beba por cosas usadas, que ella es muy escrupulosa, y puede caro costaría. Bébela poquito á poco, (seUda. y no te atragantes , mi alma. Pag. Si á ser hombre de provecho algún dia llego, vaya, que he de hacer un cruel castigo con maridos de esta laya. Mi Sra. Pues hija, mejor será el que te quedes en casa; porque vamos á andar mucho, y tú no estas para nada. Dona. Gert. No, hija, ya he descansado, vamos luego sin tardanza. Bruno , ponme esta mantilla, tira la basquina, vaya que estas hijo muy pesado.
C 11 7 ] Cas. No te desazones, mi alma, que tu vida importa mucho. Dona Alan. El hombre es cosa acabada. D. Ign. Si no encuentro así un marido, jamas he de ser casada. ( ü mtn - Mi Sra. Muchacho, que llaman, corre; ¿si será la garullada? Salen S. E. y Goveo de militar , el primero hablando gallego. Go-v. Madamas , á vuestros pies. Señoras, á vuestras prantas, aquí estoy, porque he venido porque en suma y en sustancia, naide está en ninguna parte, si primero no se encaja & E. Lo mismo repito yo, lo dicho dicho, Carranza. Mi Sra. Sean ustedes bien venidos, < sabe usted adonde se hallan sus amigos? Gov. Nu Señora, porque en suma y en sustancia, cada uno se encuentra solo donde lie tienen lias patas. S.E.
[ií8] S. E. Lo mismo repito yo lo dicho dicho, Carranza. Dona Gert . Bruno, traeme acá el susino. porque me tiene mareada el olor de Don Mamerto. Cas. Toma , hijita, ¿qué panarra? Pag. Vaya, que según va esto ha de ponerse la sala tan extraña de figuras, que tan solo de mirarlas se ha de echar de pura risa, el higado y las entrañas. Gov. ¿Qué me miras , rapacin? Pag. ¿Esa presencia gallarda? éste con el esportillo debiera estar en la plaza mejor, que no entre las gentes: ¡raros gustos tiene mi ama! Gov . Si salgo con mi proyecto, y mi memurial despacha, cuenta que ya tu fortuna lia tienes cuasi llugrada. Pag. Será en el próximo Agosto segar trigos y cebadas. E . Lo mismo repito yo, ( Aparte. lo
C 1 t í >3 lo dicho dicho , Carranza. Mi Sra. Mucho tardan los demas, mejor es no esperar nada, y marchémonos al punto pues la tarde está nublada. Dona. Ig. Ea, pues, vamos. •Mi Sra. Pero parece que llaman; (Llaman. puede ser que sean ya todos. Salen Don Pepe , y Don Celedonio de militar ridículo . ^.Señora, perdonaréis me tome la confianza de ofrecer á vuestros pies, este pariente, que acaba de venir de mi lugar. ^di Sra. Vos soy dueño de esta casa, y podéis mandar en ella, y °^ a Man. Que figura tan extraña. °na Es cierto que el tal pariente e * original. a £' La traza es propia para un saynete; no hay mejor en las tablas. Do- L
[»o] Dona Gert. Bruno, ponte aquí á mi lado, no sea que este fantasma con su chavacanería me inficione, Cas. Hijita, calla, que sabiendo que te adoro no tienes que temer nada. Don Cel. ¡Lo que es el ir petimetre! mire usted este bestiaza, que embobado se ha quedado solo en ver mi personaza. Gov. Oye vusted Caballero. D. Cel. Qué se ofrece camarada. Gov. íEl sastre, que á usté lie viste, ha venido ahora de Francia? purque ciertamente tiene habilidad estremada. Cel. No es la habilidad del sastre la que usted mira que campa; la orma, que lleva el vestido es la que le dá la gracia. Mas ¡ay! que me se ha olvidado hacer mi ciquiricata, y pensarán estas gentes que no he tenido crianza. Se*
[» 1 ] Señoras, á vuestros pies, Señores, á vuestras patas; que en algo han de distinguirse los machos de las urracas. S. E. Lo mismo repito yo, lo dicho dicho. Carranza. Mi Sra. Seáis, Señor, muy bien venido: Don Narciso solo falta. Dona Ig. Pues no tienes que esperarle, porque está la tarde mala, y él es como un alfeñique. Mi Sra. Aguarda, aguarda que llaman, y puede ser que sea él. Sale Don Valentín. D. Valen. Ni en la Rusia, ni en Olanda, ni en Dinamarca, ni en Suecia, ni allá en la sierra nevada, ni en Alpes, ni en Pirineos, es imposible que haga un frió, tan penetrante que el que está corriendo ; vaya que las palabras se quedan dentro de la boca heladas. Mi Sra. ;P L ies qué , Don Narciso , nieva? ’ ^ ¿Qué tiene usted cataratas? Q {Llaman pues
los Pastorcitos! Pastor. Puesto que está el ganado ya recogido, lo que ahora hacer debemos dinos Anfriso. Pastor. De lo fresco del campo gozar el dulce hechizo, y entre esta verde grama y estos tomillos reconciliar del sueño el dulce hechizo. Los tres. Ola, jau, ovejitas y corderitos, qué tranquilos que viven los Pastorcitos. Pereg. Pastorcitos amados, decidme, amigos, si acaso voy errada por el camino, sí; pues viene la noche, y temo el peligro hallándome sola, sin guia , ni tino de hallar algún escollo, ó precipicio, de hallar algún escollo,
ó precipicio, Pastor. ¡Ay que Peregrinita tan linda y bella! no temáis, queridita, de vuestra estrella. Pereg. Pues tan buena acogida os debo á todos, pasaré aquí la noche junto a vosotros, sí, y os daré noticia de por qué á este arrojo me trajo el capricho ó llevó el arrojo: Y así con gran silencio escuchad todos: Castor. Peregrinita hermosa di lo que quieras pues tu belleza y gracia tras sí nos lleva. Pereg. Pues de mi casa salí por ver tierras y saber: Por que para ser curiosa 7 a veis basta ser muger, he corrido mucho mundo, 7 en todo he llegado á ver > S1 > sí, que no hay que hacer, ( Dos rs . ( Dos ys que
[* 3 ° ] que todo el mundo es lo mismo la cabeza que los pies, / SI. Pastor . Ya. Pereg. La cabeza que los pies. Todos . Viva la peregrinita, viva su gracia también, pues roba los corazones de todos los que la ven; atended. Pereg. Apenas he hallado alguno que bien con su suerte esté, el grande quiere ser chico, y el chico gigante ser. De esto, y de lo otro se sigue que trastornado su ser Sí , sí, sí, que no hay que hacer va todo de arriba, abajo el mundo siempre al reves, si. , Pastor . Ya. Pereg. y el mundo siempre al reves. Todos. Viva la peregrinita viva su gracia también pues roba los corazones de todos los que la ven, atended. P'
E*3*] Fereg. Yo como soy inocente todo me causa un aquel que me dexa mi discurso mas cascado que una nuez, porque como dixo el otro hablando de no sé que sí, sí, cómo puede ser que nadie remedie el mundo, y va ya peor cada vez / SI. Pastor . Ya Pereg. Y va ya peor cada vez. Todos . Viva la peregrinitá viva su gracia también, y vaya de seguidillas por que acabe con placer: atended, atended. Seguidillas . Todos, Pues que va amaneciendo, y es Primavera, Oygamos á las aves como gorgean; l as unas cantan, las otras suenan, 7 alternan los corderos H 2
l'S 2 ! y las ovejas: Y entretanto los Pastores con muchísima alegría van previniendo los atos, y empiezan hacer las migas, y contentos y risueños sin zozobras, sin envidias, pasan tranquilamente toda su vida. Á LA BELLA DORINDA, Alusiva a la Zarzuela que se representó en el Teatro de los Excelentísimos Señores Mar¬ queses de Mor tara, ano de 1785 . En las frondosas selvas en los sagrados templos; ó vos que de Diana, seguis los votos tiernos, Ninfas , que en sus delicias sacrificáis el tiempo si con festivos cantos, sí
í l 3 3 l si con dulces acentos, al ayre dais la vida alma, y virtud al viento, celebrando sus glorias entre bosques y cerros: Llegad, Dorinda os llama, Dorinda el dulce dueño de todo el alvedrío de nuestro amante pecho. Entre rosas y flores, vedla con hechicero, é inocente donayre en un jardin ameno, que del arte mas fino es delicioso efecto: Allí Dorinda (ufana) del retrato alagueño, de los Elíseos campos halla feliz sosiego: Allí de sus virtudes, exquisito modelo, descubre al que ansioso mira su rostro bello. Una Real Ninfa es esta 9 Ue un cariñoso afecto, del mas celoso padre,
C I 3 4 ] encubre al proprio celo; una prenda en que guarda del soberano cetro la mas firme esperanza, la paz y su sosiego. Allí de amor las flechas destroza con desprecio, y solo las virtudes hallan seguro asiento. Estas transformaciones, del mas agudo ingenio despertó las reliquias de los padres excelsos de la que de Dorinda adopta el nombre tierno: pues en sus venas puras, en su nevado pecho corre la regia sangre, respira sus alientos: á sus soberbios solios, con temor y respeto, prestáron oblaciones, tal vez altivos Reynos (i). De esta Dorinda amable, de (i) La Excelentísima Señora Marquesa Doña Josepha Carroz de Arbórea y de Centelles, cuya esclarecida familia desciende délos Ju e " ces y lteyes de Ai boiea en Cerdeña, y de los Soberanos Duques de Borgoña.
C 1 j.5 3 de este noble portento, los famosos vestigios sigue rico mancebo, que en el lustre compite también sus rayos tersos, que su ser y su cuna halla en altos Imperios ( 2 ) á quien de verdes lauros, de coronas j cetros, mil ilustres blasones, mil memorables premios ilustran y mantienen el brillante destello, de sus partos amados de sus heroicos hechos. Allí las bellas ninfas, con coros alagúenos, despiertan las caricias del portentoso Orfeo. Mas estando Dorinda, á quien el mismo Febo dotó de tantas gracias qué mas pide el deseo. pues con gustoso asombro, con (2.) Los Excelentísimos Señores Marqueses de Mortara, descienden e los Emperadores Romanos, y por sus enlaces de los Reyes de León, enores de Vizcaya, Condes de Alaba, Zalaz, casa de Lara.
. [ l 3 6 l con dulce pasatiempo á vista de sus luces, de sus vivos reflexos callen las Ninfas todas, j con rendido obsequio admiren en Dorinda la gloria de su sexo. F I N. ocbd on jairn ]_< n . En señal de un respetuoso obsequio Don Antonio Hispano de Azara .